viernes, 20 de junio de 2014

De regreso al Pacto de Estabilidad

París, Roma... i el soci de govern


Quan semblava que els grans perills havien quedat enrere, a la línia de la fidelitat absoluta de les reformes defensada per Angela Merkel li han sortit nous enemics: París i Roma, amb els seus líders François Hollande i Matteo Renzi, amb el suport del vicecanceller alemany, ministre d'Economia i líder del Partit Socialdemòcrata, Sigmar Gabriel. El diariSüddeutsche Zeitung va obrir l'alerta, en afirmar que hi havia una mena de pacte secret entre els governs francès i italià, amb el segon de Merkel com a còmplice i partidari de flexibilitzar els terminis per a la reducció del dèficit.
La cancellera va sortir de seguida a rebutjar qualsevol modificació al que ha estat la seva disciplina absoluta, per damunt dels disgustos que això li hagi provocat durant tota la crisi amb els socis en problemes –és a dir, el sud d'Europa, inclosa Espanya–. “No hi ha cap necessitat de modificar-lo”, va dir Merkel a Berlín, per desmentir també qualsevol discrepància amb Gabriel, d'acord amb la seva altra consigna, segons la qual en la coalició no hi ha diferències.
La cancellera insistia en aquesta direcció, mentre el seu ministre d'Economia i líder dels seus socis de coalició insistia, des del diari Bild –proper a les files conservadores de Merkel–, que s'havia de replantejar els termes.

Programa impopular

“Nosaltres vam sortir ben parats de la crisi gràcies a les reformes de Gerhard Schröder”, va dir Gabriel, que recordava així l'impopular programa de retallades socials implantat per qui va ser el darrer canceller socialdemòcrata i antecessor de Merkel. “Aleshores, també vam necessitar el nostre temps per reduir el deute”, hi va afegir.
A Alemanya es parteix de la base que Hollande i Renzi volen portar aquesta qüestió al Consell Europeu de la setmana que ve, amb o sense el suport explícit de Gabriel. Oficialment, a Roma i París no es parla de flexibilitzar, sinó d'afavorir el creixement. Però per a Merkel una i altra cosa són sinònims del mateix.
La iniciativa francoitaliana planava ahir en la reunió de l'Eurogrup, que va arrencar amb una mena de proclamació de fidelitat a les consignes de Merkel de Luis de Guindos, el ministre d'Economia de Mariano Rajoy. “Cal tirar endavant amb la política assenyada de reducció del dèficit”, va dir el ministre espanyol, potser empeltat d'aquest nou optimisme de Madrid, entossudit a veure's fora de la zona de perill. Berlín ha trobat així un aliat en el grup dels qui no fa tant de temps reclamaven una mica de flexibilitat a la cancellera en la seva doctrina de l'austeritat.
Mentrestant, l'autèntic home fort de Merkel, el seu ministre de Finances, Wolfgang Schäuble, es treia ahir de la màniga un perill que fins ara no havia admès Alemanya: el de la bombolla immobiliària a la primera economia de la UE. La raó és la política dels tipus d'interès a mínims del BCE que tant amoïna els estalviadors alemanys. L'evolució dels preus dels pisos ha entrat en una dinàmica “perillosa”, va dir Schäuble.

domingo, 15 de junio de 2014

En Corferias.. a través del IPhone

[Colombia] Santos rompió la maldición uribista



colombiaheadernotas
IMAGEN-14125376-2
por Gemma Casadevall
Ahora sí: Juan Manuel Santos rompió no solo con el uribismo, sino también con la maldición electoral más reciente colombiana, según la cual desde la primera victoria de Álvaro Uribe en las urnas -en 2002- solo él o sus “sucesores designados” ganaban una batalla presidencial. Él mismo, Santos, llegó a la Jefatura del Estado en su condición de delfín y exministro de Defensa de Uribe, en 2010, y en la primera vuelta de los comicios, el 25 de mayo, se vio rebasado por el siguiente sucesor del caudillo colombiano, Oscar Iván Zuluaga.
Apenas una hora después del cierre de las urnas, con un 99,7 % de los votos escrutados, la Registraduría daba ganador al presidente y candidato de Unidad Nacional, con un 50,95 %, frente al 45,00 % de Zuluaga, del Centro Democrático tras el cual se encuentra, de nuevo, Uribe. Santos logró sobradamente y por varios flancos sus objetivos. Por un lado, la reelección, apuntalada en los apoyos logrados desde la izquierda y el progresismo -el más importante, el respaldo de la líder de Polo Democrático, Clara López, aunque no de la formación en bloque-. Por el otro, la movilización del elector colombiano al que se atribuye un abstencionismo endémico. La participación subió a un 47,89 %, frente al 39,9 % de la primera vuelta, lo que en un país de voto voluntario y tradición abstencionista se considera casi una hazaña, máxime cuando lo que concurrían eran dos representantes de la derecha. Es decir, derecha contra más derecha, algo disuasorio para parte del electorado.
A la suma de ambos factores -el respaldo de Clara López, con unos dos millones de votos en la primera vuelta, más la movilización o el llamado voto útil contra el uribismo- debe Santos la reelección por otros cuatro años. El presidente dio la vuelta al marcador, después de que en la primera ronda electoral quedase  alrededor de medio millón de votos por debajo del uribista. Ahora, superó a Zuluaga por 907.000 votos. Menos abstención y también menos votos en blanco, nulos o no marcados, otra peculiar forma de expresión del electorado colombiano.
Colombia votó en paz, en los comicios más relajados en los últimos 20 años, según fuentes del ministerio de Interior. A ello contribuyeron los 437.000 uniformados repartidos por todo el país, más el alto el fuego unilateral de las FARC y el compromiso del ELN de no inmiscuirse en la contienda electoral.
También jugó su papel, al decir de algunos analistas, el clima de optimismo y euforia de la victoria, el sábado, de Colombia ante Grecia por 3-0, en el retorno de la selección a un Mundial tras 16 años de ausencia. El país se dejó sumergir en esa alegría depredadora de cualquier otra emoción que es el fútbol y amaneció el domingo aún vestido con la camiseta amarilla. No le pesaron las piernas o no le pesaron tanto como para desistir de acercarse al centro de votación.
Circulaban por Colombia cálculos -por supuesto, no verificables- según los cuales una victoria en el reencuentro mundialista del país  iba a reportarle a Santos 300.000 votos adicionales. No hay cómputos fiables en esa dirección, ni presumiblemente los habrá nunca.
Sí se da por hecho, porque en eso coinciden todos observadores, que el gran mensaje de la elección es el sí al proceso de paz impulsado por Santos con las FARC, en noviembre de 2012, al que ahora se unió el ELN. La elección se planteaba como un sí o un no a ese proceso y, por extensión, con un sí o un no uribismo, enemigo declarado de toda concesión a la guerrilla.
No hizo falta foto-finish para medir la victoria de Santos, dada la ventaja respecto a su rival. Pero tampoco puede darse por enterrado al uribismo. Todo lo contrario. Alvaro Uribe seguirá siendo un rival acechante, desde su reconquistada posición de fuerza tras las elecciones legislativas del pasado marzo. El caudillo implacable sigue en escena. A Santos le espera una fuerte oposición parlamentaria, como sabe mejor que mucho quien compartió bancada gubernamental bajo Uribe.
Al presidente le corresponde ahora lidiar con esa oposición y ahondar en el papel de derechista “light” que ya empezó a desempeñar en cuanto rompió con Uribe, poco después de llegar a la presidencia, en 2010, y que le valió la etiqueta despectiva de su antiguo padrino polítíco de “castrochavista”. Se lo debe a esos importantes votos prestados recibidos del progresismo.
Colombia votó en paz y por la paz, en el sentido de las negociaciones que siguen en La Habana con las FARC y las exploratorias iniciadas con el ELN. El grueso de la región latinoamericana respirará aliviada, porque si algo temían muchos de los países vecinos -y no solo Venezuela- era una Colombia dominada de nuevo por el derechismo oscurantista que representa el ex-presidente y patrón del derrotado Zuluaga.
El venezolano Nicolás Maduro se apresó a felicitar en la noche electoral a Santos y al pueblo colombiano “por haber elegido la paz”. Mensajes parecidos llegaban de El Salvador, Honduras, Bolivia, Ecuador y Perú.
El bloque bolivariano reaccionó al unísono. En las redes sociales se reproducía un mensaje: “Ahora sí, a cumplir con la paz”, en sus distintas formas y variantes, heterogéneo como es twitter y el poliretuiteo. Es el momento de la verdad para el proceso de paz, el vencedor del plebiscito para Colombia y para el conjunto de la región latinoamericana que fue la contienda presidencial.
info2casadevall


- See more at: http://www.noticiaselectorales.com/santos-rompio-la-maldicion-del-uribismo/#sthash.LuKbJyAR.dpuf

sábado, 14 de junio de 2014

El voto del pueblo futbolísticamente satisfecho

[Colombia] Sí o no al uribismo (más allá del Mundial)


Eingebetteter Bild-Link
por Gemma Casadevall
¿Vota más -o mejor- un pueblo futbolísticamente feliz? Esta es una de las preguntas intercaladas en la recta final de la segunda vuelta electoral colombiana, este domingo, y ante la cual los analistas no se deciden a aventurar una respuesta concluyente. El portal @lasillavacía enarbolaba este sábado un estudio identificado como “gringo”, según el cual una victoria de la selección de José Néstor Pékerman le daría a a Juan Manuel Santos 300.000 votos adicionales. Por debajo del medio millón de ventaja que le sacó el uribista Óscar Iván Zuluaga en la primero vuelta, pero que unido a un no evaluado factor movilización podía ayudarle a dar la vuelta al marcador.
La selección de Pékerman cumplió con creces su misión -futbolística- y dejó a Grecia, su primer rival, estupefacta bajo el 3-0, con tantos de Pablo Armero, en el minuto cinco, seguidos de los de Teófilo Gutiérrez y James Rodríguez. Hasta aquí la pincelada futbolística de la crónica electoral, en una Colombia que se enfundó la camiseta amarilla, de Bogotá a las zonas rurales, en la teórica jornada de reflexión. Queda por ver en qué se traduce todo eso cuando se cierre la votación, a las 16.00 de este domingo: si hubo la movilización que precisa Santos o si se cayó en la resaca de la felicidad, en una Colombia cuya ley seca entró en vigor al final del partido.
Al margen del factor futbolístico, durante semanas se consideró que la pregunta fundamental ante los comicios se concentraba en el sí o el no al proceso de paz con las FARC -y, tras el anuncio de apertura de negociaciones, también con el ELN- auspiciado por el presidente Santos. Entre la primera vuelta electoral, el 25 de mayo, que dejó al uribista Zuluaga como candidato más votado -con un 29,25 %, frente al 25,69 % de Santos-, y la segunda de este domingo se ha observado un giro dulcificador por parte del aspirante en lo que respecta al diálogo con las FARC. Ya no habla de suspenderlo o cortarlo, sino de reconducirlo fuera del “formato actual, comandado desde La Habana”, especialmente en lo que concierne al controvertido capítulo de la impunidad y la futura vía política de la guerrilla.
Santos ha mantenido su consigna de que en esta elección está en juego la paz;  Zuluaga llegó al fin de la campaña literalmente enfermo -laringitis- y tratando de demostrar que uribismo no es sinónimo de guerra sin fin. Y la conclusión más extendida es que Colombia no decide únicamente entre sí o no al proceso, sino entre el sí o el no al retorno del uribismo en su estado puro. Es decir -para sus detractores- al regreso del caudillo fuerte que trazó un entramado político y económico basado en el oscurantismo, la mano dura, la corrupción y el caciquismo. Para el lado uribista, la victoria de Zuluaga sería el adiós a la etapa de “castrochavismo” traidor que representa Santos, que de ministro y sucesor designado de Uribe pasó, una vez en la presidencia, a romper con la consigna de tolerancia cero hacia la guerrilla para sentarla en la mesa de negociación. Nada menos que en La Habana y, encima, reconciliado con Venezuela, uno de los países facilitadores del proceso -junto con Noruega-, tanto con las FARC como con el ELN.
Es, en definitiva, el sí o el no al uribismo que hasta ahora se impuso en todas las elecciones presidenciales desde 2002. Sea cuando se presentaba el propio Uribe; sea cuando envió en su lugar a un sucesor designado, al no poder optar a la reelección por imperativo constitucional. En 2010 ese sucesor designado se llamaba Santos; ahora es Zuluaga.
f6c9005454f21bedd579d782847951e2Se llega así a este domingo electoral, un día después del debut de la selección del argentino  Pékerman y sin el astro Falcao, con Colombia futbolísticamente enardecida tras 16 años de ausencia de un Mundial. El mismo domingo hay otros tres partidos de alta tensión -Suiza/Ecuador, Francia/Honduras y Argentina/Bosnia Herzegovina-, tres duelos entre la América Latina que siente no puede escapársele el Mundial brasileño frente a la vieja Europa. ¿Habrá tiempo y ganas para acercarse a votar o nos pesarán las piernas?
La abstención alcanzó el 25 de mayo un récord histórico -un 59,9 %- y fue la gran protagonista de la primera vuelta, recordaba días atrás el politólogo Yann Basset, de la Universidad de Rosario (Colombia) en diálogo con Noticias Electorales. Esta fue también la conclusión coincidente de las tres organizaciones de observación internacional presentes en los comicios -OEA, Unasur y Uniore-, asimismo consultadas por N.E. El 25 de mayo fue una especie de ensayo general en que estaba claro, para los sondeos, que dejaría como rivales a la segunda ronda a dos representantes de la derecha. Ahora ya no es un ensayo, sino que se decide el rumbo político de los próximos cuatro años.
Basset, director del Observatorio de Procesos Electorales, establecía desde su portal un paralelismo respecto al comportamiento electoral entre la primera y la segunda ronda no con las últimas presidenciales -de 2010, que ganó Santos por amplia mayoría frente al verde Antanas Mockus-, sino con las de 1998, entre Andrés Pastrana y Horacio Serpa, en que se impuso el primero.
En 2010 aumentó la abstención, así como el voto blanco, el nulo o el no marcaso, entre la primera y la segunda vuelta. Pero ahí se puede atribuir este desarrollo a que ya en la primera ronda se vio que Santos iba a arrasar a su rival, lo que desmotivó al elector, argumenta el analista. La ronda del domingo sí se presenta competitiva, puesto que Santos mantiene sus opciones a dar la vuelta al marcador electoral. Por tanto, la situación sería comparable a la de 1998 -en 2006 y 2002 no hubo segunda vuelta, cabe recordar-, en que se logró una afluencia de 2,5 millones más de votantes respecto a la primera ronda.
La gran opción de Santos para lograr la reelección es movilizar al abstencionista o el llamado voto útil contra el retorno del uribismo. El presidente no ha logrado tejerse unas alianzas sólidas, en tanto que ni Polo Democrático ni Alternativa Verde le respaldan como partidos. Pero sí obtuvo el apoyo personal de algunos de sus líderes -la izquierdista Clara López, principalmente-, que se sumaron a los que ya tenía de antemano en la primera vuelta -como el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.
Con o sin esos 300.000 presuntos votos adicionales atribuidos a la felicidad futbolera, no está claro si le alcanzará al presidente. Santos no ha logrado rectificar ante la segunda vuelta lo que, a juicio de la mayoría de los analistas, fue su gran error en la primera: centrar todo su discurso, únicamente, en el sí o el no a su proceso e ignorando las restantes grandes preocupaciones del ciudadano medio, sobre todo el urbano, para el que el conflicto con las FARC queda lejos de su realidad diario. Todo depende, de nuevo,  del voto útil a este presidente derechista “light”, al que el izquierdismo y progresismo percibe como“menos malo”.
Para la elección de mañana están convocados 32.975.158 electores, esta vez con dos únicas opciones en su papeleta: Santos, de la coalición Unidad Nacional, y Zuluaga, del Centro Democrático. En suman, dos exministros de Uribe -Zuluaga lo fue de Hacienda y Santos de Defensa-. En la primera ronda acudieron a votar apenas 13,2 millones de electores. El Registrador Nacional, Carlos Ariel Sánchez, en nombre de la autoridad electoral nacional, expresaba estos días su confianza en que la participación aumente incluso un 10 % respecto al 25 de mayo.
Hay instaladas 89.389 mesas, repartidas en 10.642 puestos de votación en todo el país. Desde las 16.00 de la tarde del sábado impera la ley seca; las fronteras terrestres y fluviales estarán cerradas hasta la tarde del domingo y hay desplegados 437.000 uniformados por todo el país. Todo está preparado para un desarrollo sin altercados de los comicios, cuyas urnas se cerrarán a las 16.00 de la tarde del domingo.
A partir de ese momento, se espera la llegada de datos en Corferias, el recinto ferial y centro neurálgico del Registrador en la jornada electoral. Si se repite el ritmo vertiginoso de la transmisión de datos de la primera vuelta, una hora después el Registrador puede anunciar, con resultados irreversibles, el nombre del vencedor de las Presidenciales.

info2casadevall

- See more at: http://www.noticiaselectorales.com/colombia-si-o-no-al-uribismo/#sthash.dZ5aTYU8.dpuf

jueves, 12 de junio de 2014

Entre amigas


[Colombia] “Zuluaga cambiaría los términos y el tiempo del 


proceso. No lo echaría atrás”


colombiaheadernotas
por Gemma Casadevall
Las elecciones presidenciales colombianas se plantearon ya desde la primera vuelta como un plebiscito al proceso de paz con las FARC abierto, en noviembre de 2012, por el presidente Juan Manuel Santos y amplificado, en la recta final para la segunda vuelta, con el anuncio de un diálogo exploratorio con el ELN. La primera vuelta electoral, el 25 de mayo, se saldó con el uribista Óscar Iván Zuluaga como el candidato más votado, con un 29 % -y Santos en segundo lugar, con un 25 %- con un índice de participación bajo mínimos -apenas del 40 % de los casi 33 millones de colombianos habilitados acudieron a votar. Está en peligro el proceso de paz si Santos no logra la reelección? Qué cambiará si regresa al poder la receta de la implacable mano dura contra la guerrilla de tiempos de Álvaro Uribe? Se lo preguntamos a Angelika Rettberg, profesora de Ciencias Políticas y Resolución de Conflictos en la Universidad de los Andes (Colombia) e investigadora invitada de la Fundación Alexander von Humboldt e Instituto Alemán de Asuntos Globales  (GIGA), en Hamburgo.
AR-3 (1)Pregunta.- Unos días atrás, el expresidente del gobierno español, el socialista Felipe González, afirmaba a una emisora de radio colombiana que tras el histórico reconocimiento de las víctimas, uno de los últimos puntos acordados entre el Estado colombiano y las FARC, el proceso de paz había entrado en una vía irreversible. Es así?
Respuesta.- Probablemente Felipe González se refirió al avanzado estado a que se ha llegado en esas negociaciones. Si se alcanzó ese acuerdo respecto a las víctimas, un punto importante y complejo, significa que la agenda del proceso de paz y desmovilización está muy asimilado, también por parte de la guerrilla. En ese aspecto sí puede considerarse irreversible el proceso de paz o al menos muy altamente improbable que se invierta.
P.- Inclusive si el vencedor es el uribismo, es decir, el aspirante Óscar Iván Zuluaga
R.- El discurso de Zuluaga se ha dulcificado mucho en esta segunda ronda electoral, tal vez porque él mismo se ha dado cuenta de lo avanzada que está agenda y del peso, político y social, que supondría tratar de echarlo atrás. Ahora Zuluaga no habla ya de suspender el proceso de paz, sino de una paz “con condiciones”. Es decir, sin el grado de concesiones políticas a la guerrilla planteado por Santos. Es de esperar que, de imponerse sobre Santos, cambiarán los términos y los tiempos de algunos de los puntos. Pero no parece posible que se llegara a una suspensión de las negociaciones.
P.- Cuando hablas de términos imagino que te refieres especialmente a la cuestión de la impunidad o el futuro de los exguerrilleros, una vez desmovilizados, y las heridas dejadas en la sociedad por el conflicto. Crees que sería ventajoso, en cuanto a una mayor aceptación entre la sociedad colombiana?
R.- Colombia tiene mucha experiencia con desmovilizaciones y con participación política de desmovilizados. Eso nunca ha cambiado fundamentalmente el rumbo de las políticas nacionales excepto en el diseño de una Constitución de 1991, donde un tercio de la asamblea estaba integrado por un grupo guerrillero desmovilizado. Ahí si tuvieron un papel importante. Pero, fuera de ese momento, las restantes desmovilizaciones, donde sí hubo concesiones políticas importantes en circunscripciones especiales para permitir la participación de desmovilizados, no afectó mayormente el rumbo político. Por ese lado, se equivocan quienes creen que grandes concesiones llevarían a grandes cambios políticos a escala nacional. Donde sí iba a tener impacto es en las regiones donde las FARC iba a tener poder electoral y donde quieren conservar un dominio, ahora en la administración pública.
P.- Eso nos llevaría a una frase de Santos, en un entrevista a “Der Spiegel”, donde minimizaba el efecto que podría tener la llegada de los exguerrilleros a la política, en el sentido de que difícilmente podrían llegar a sentarse en el Parlamento porque su ideología está trasnochada y apenas encontraría un electorado.
R.- Efectivamente, ellos no han dado el brinco que las izquierdas de otros países sí han hecho en el sentido de proponer un curso progresista a su discurso. Las FARC están muy anclados en el curso de los 60 y los 70 y eso les resta electorado. El gran reto para las FARC es reinventarse y presentarse como un grupo de izquierda vanguardista, que los hay, y apropiarse de discursos de actualidad, como minería, reparación a víctimas, medio ambiente, que en otros países la izquierda muy hábilmente ha incluido en su oferta política.
P.- Para ganar electorado deberían adaptar su discurso….
R.- Totalmente. Si los escuchas, es impresionante lo trasnochados que están.
P.- Sí, de hecho la escenificación de la apertura de la mesa del diálogo, en Oslo, fue un repertorio de dialéctica, como dices, cuando menos trasnochada.
R.- Y aún no han salido de ahí. Lo ves en los comunicados, en todo. Por otro lado imagino que sí se han tomado en serio la necesidad de reinventarse. Más les vale hacerlo, porque la perspectiva de una futura devacle electoral es aún peor para ellos a que la guerra continúe.
R.- Desde la perspectiva internacional, el proceso de paz de Santos tiene mucho prestigio, por los efectos que se le pronostican a escala de la economía nacional y por las repercusiones que tendría en el conjunto de la región. Unos meses atrás parecía que el camino a la reelección iba a ser un paseo para Santos y de hecho hay en marcha proyectos de cooperación internacional a medio o largo plazo, diseñados en función de esa paz. Es ese un argumento para decidir a Zuluaga a no suspender el diálogo?
P.- Sí, él se puede escudar en eso. Es poco probable que él sinceramente quiera romper los diálogos. Él y sus seguidores van a querer modificarlos, pero no suspenderlos. Van a querer salvar la cara, en caso de ganar la elección, y mantener el proceso pero con esos cambios en los términos y los tiempos. Hay una sinergias creadas que le van a facilitar las cosas.
R.- Finalmente, cómo sientes que se percibe ese proceso de paz desde Europa?
P.- Me asombra el poco interés que suscita. No veo que realmente interese mayormente, a Europa y a Alemania en particular. No se le ve en prensa, no se le ve en los foros no relacionados explícitamente con América Latina. Ahora, los pocos que sí se ocupan del tema lo valoran como un paso fundamental que tiene que dar, no solo Colombia, sino el conjunto de la región latinoamericana.
info2casadevall

miércoles, 11 de junio de 2014

Adaptándose a lo que importa: el fútbol


(Colombia) Abstención, ley seca y fútbol: asunto complejo

josepekermancolombiareute.520.360
por Gemma Casadevall

Resulta complejo desde un portal como éste, consagrado a las buenas prácticas democráticas y, por encima de todas, la de acudir a votar, mostrar comprensión hacia el abstencionismo. El gremio de politólogos, docentes, expertos, investigadores y/o periodistas integrados en su equipo de columnistas nos lo recriminarían. Con razón. Máxime cuando desde los propios medios colombianos se está llamando (casi) desesperadamente al voto, desde uno y otro flanco, para tratar de evitar que la segunda vuelta pulverice el de por sí alarmante récord de abstención -más del 60 %, recordemos- que dejó la primera ronda.

No, no se trata aquí de echar leña al fuego del abstencionismo ni de excusar preventivamente ese nuevo récord a la baja que algunos etiquetaron de antemano como imparable. Ahora bien, honestamente: quien tiene la receta del cómo evitarlo? A medio o largo plazo se puede debatir acerca de la oportunidad de reformar una ley electoral que fija el voto en Colombia como un derecho y se desmarca de la dinámica dominante en América Latina que considerarlo un deber -es decir, obligatorio, sea o no sancionado su incumplimiento. En el sprint hacia la segunda vuelta este tipo de planteamientos, sin embargo, quedan en lo teórico.

La primera vuelta dejó al uribismo representado por Oscar Iván Zuluaga como primera fuerza, con un 29,2 %, mientras que al presidente -llamémosle posturibista- Juan Manuel Santos le correspondió el 25,6 %. Desde entonces los analistas andan calculadora en mano calibrando hacia dónde se irán los porcentajes dejados por los tres candidatos descartados para luchar por la presidencia: la conservadora Martha Lucía Ramírez, con un 15,5 %; la izquierdista Clara López, con un 15,2 %, y Enrique Peñalosa, de Alternativa Verde, con un 8 %. No cabe extraer de ahí conclusiones claras, puesto que nada garantiza que el votante vaya a seguir dócilmente las recomendaciones de Ramírez -hacia Zuluaga- o de López -hacia Santos-. Sobre todo cuando el respaldo fue, especialmente en el caso del izquierdismo, a título personal, no del partido en bloque.


Va a ser un domingo poco propicio para erradicar la pasión abstencionista colombiana dicha endémica. El sábado habrá arrancado para Colombia el Mundial 2014, en el estadio de Belo Horizonte y ante Grecia. El argentino José Pékerman habrá desplegado a una selección que ha colocado a Colombia ante su primer sueño mundialista en 16 años y los corazones de millones de compatriotas habrán estado vibrando al son del de James Rodríguez o David Ospina, a falta del héroe indiscutible, Radamel Falcao. Habrá sido un arranque mundialista en Colombia bajo el signo -atípico, a efectos futboleros- de la ley seca, lo que por razonable y extendido que sea en el ámbito electoral latinoamericano no crea especialmente “amigos” a la causa del voto. Seguirán, en el domingo electoral colombiano, otros tres partidos de interés con participación latinoamericana -Suiza contra Ecuador, Francia contra Honduras y la Argentina de Lionel Messi contra Bosnia Herzegovina-.

Mucho calibre futbolista, en contraste con la floja ronda final del duelo por la presidencia entre dos formas de derechismo. La multiplicidad de debates televisados entre Santos y Zuluaga, en la semana previa a los comicios, ofreció la imagen de los dos rivales -y antiguos correligionarios, hasta que el presidente rompió con quien fue su padrino y antecesor, Álvaro Uribe- más encrespados que nunca y rozando el improperio personal, desde la posición de quien ha tenido al otro compartiendo bancada gubernamental.

Se conocen demasiado para representar un fair-play que no sienten y el electorado, a su vez, les conoce demasiado bien como para no darse cuenta de que las diferencias programáticas entre ambos son mínimas.

Santos se sacó un as de la manga, a cinco días de los comicios, con el anuncio de que desde enero se estaba en conversaciones “exploratorias” con el ELN, la guerrilla que se calcula tiene unos 1.500 miembros activos. El esquema negociador sigue el guión del proceso iniciado en noviembre de 2012 con las FARC -con unos 8.000 guerrilleros por desmovilizar-. La agenda es aún imprecisa, pero se sabe que Noruega, Cuba y Venezuela están de nuevo entre los países “facilitadores”, según el comunicado difundido por el Gobierno y el ELN.

El anuncio se interpretó como un modo de ahondar en el carácter plebiscitario de las presidenciales. Sí o no al proceso de paz, ahora con las dos guerrillas, es el dilema con el que Santos pretende lograr la reelección.

El fin del devastador conflicto al alcance de la mano, ha sido el lema nada sutil del presidente, que liga este proceso con el despegue económico que implicaría una Colombia donde el inversor -sobre todo el extranjero- no debe temer ya el azote de actores ilegales armados. Tan incuestionable parece esto último que, de pronto, Zuluaga dulcificó sus perfiles uribistas para sostener que una victoria suya no significará echar por la borda la perspectiva de poner fin al conflicto. Solo que las exigencias a la guerrilla serán otras, a millas de esa virtual “rendición” a la impunidad que se atribuye al plan de Santos.

El presidente no modificó su guión, pese al golpe que supuso quedar por detrás del aspirante en la ronda del 25 de mayo. Simplemente, amplificó su apuesta por la paz. Una laringitis dejó a Zuluaga sin voz ante el último duelo televisado, lo que impidió al teórico elector tener la ultimísima versión del duelo eterno entre dos rivales conocidos.

Llegamos así al domingo electoral bajo el signo de la abstención y los efectos del debut colombiano en el Mundial. Lo dicho: no excusamos premonitoriamente nada. Al contrario, refrendamos las voces que estos días están llamando al voto, recordando que es mucho lo que está en juego -el regreso del oscurantismo ultraderechista del uribismo, se advierte desde las filas progresistas ahora favorables a Santos, o la continuidad del “castrochavismo” traidor, como se etiqueta al presidente desde el flanco rival-. Pero ello no quita que, efectivamente, al tradicional abstencionismo colombiano se le haya sumado, como “aliado accidental”, un acontecimiento con capacidad para eclipsar casi todo. El rey fútbol.
info2casadevall
- See more at: http://www.noticiaselectorales.com/colombia-abstencion-ley-seca-y-futbol-asunto-complejo/#sthash.BYKczzNu.dpuf

lunes, 2 de junio de 2014

La aún más mala de la película, en Spiegel

Le Pen avisa Merkel que posa en risc la UE


Marine Le Pen ha donat un primer toc d'avís frontal a Merkel des del setmanari alemany Der Spiegel. Set dies després que el seu ultradretà Front National aconseguís el 25% en les europees –tot un problema per al tradicional eix francoalemany de la UE–, Le Pen adverteix la poderosa cancellera que “si no veu les penalitats que pateixen la resta dels països europeus, Alemanya se'n guanyarà els odis”.
La línia política de Berlín és “perjudicial per a tots els altres països de la UE”, afirma Le Pen, qui en un to pretesament conciliador hi afegeix que no retreu això a Merkel, que al capdavall defensa els interessos alemanys, sinó a la classe política francesa, per exemple, que no sap fer el mateix amb els dels seus ciutadans.
“Un euro fort arruïna el nostre país”, continua Le Pen, per qui la pretensió de Merkel de fer “política en contra de la població” portarà a “l'explosió d'Europa”. La líder ultradretana nega que vulgui “destruir Europa” i diu que el seu objectiu és posar fi a una UE on els països s'han convertit en enemics els uns dels altres i que ha esdevingut un “monstre antidemocràtic”.
D'una banda, Le Pen diu que no vol una UE on la cooperació s'entengui com una mena d'“Unió Soviètica europea”. De l'altra, expressa les seves simpaties i “respecte” pel president rus, Vladímir Putin, perquè no es deixa prendre la capacitat de decidir per altres països.
Les advertències de la nova dona forta francesa, després que el FN fos la força més votada al seu país, se succeeixen enmig del conflicte generat per la designació del luxemburguès Jean-Claude Juncker com a nou president de la Comissió Europea. Segons Der Spiegel, el premier britànic, David Cameron, ha amenaçat Merkel de deixar la UE si s'insisteix a col·locar el candidat del Partit Popular Europeu (PPE) en el càrrec.
La cancellera nega un “automatisme” a favor de Juncker, per molt que el PPE fos el més votat, a escala de la UE i Alemanya, i que el luxemburguès en fos el candidat. Merkel dóna suport formal a Juncker, tot i que se suposa que està negociant entre passadissos una alternativa, qüestió que, fins i tot els seus socis de govern a Berlín, l'SPD, consideren que seria una decisió antidemocràtica i perillosa per a la credibilitat de la UE.