Katharina supera la reválida con un "Tristán" de grandes voces
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El
Festival Richard Wagner de Bayreuth (Baviera) se rindió hoy al "Tristán e
Isolda" dirigido por Katharina Wagner, la biznieta del compositor, al frente de
una escenografía algo opaca de estructuras metálicas, en que la música le ganó
la partida a lo visual.
Una Isolda surgida del azar -Evelyn Herlitzius,
quien asumió el papel unas semanas antes del estreno tras renunciar al honor
Anja Kampe- se ganó la ovación al mérito, como la hija del rey irlandés inmersa
en la tensión amorosa, entre triángulos, escaleras y plataformas grises con
alguna pincelada cromática.
Su "Tristán" era Stephen Gould, aprisionado como
ella entre vallas a veces minimalistas, a veces laberínticas, pero adaptado
perfectamente a las imposiciones escénicas de Katharina y enamorado de la Isolda
que no quiere creer en su muerte.
Tal vez el conjunto insistió demasiado en
formas estáticas, dificultosas para expresar las tormentas internas del universo
wagneriano.
Pero las voces de los solistas y, sobre todo, la batuta de
Christian Thielemann lo compensaron con creces, en un estreno que se esperaba
con expectación y la habitual rumorología de Bayreuth especialmente desatada
ante la gran revalida de la heredera natural de los Wagner.
Katharina
Wagner, de 37 años, hija de quien fue el director de Bayreuth durante más de
medio siglo -Wolfgang-, asumía con este "Tristán" un doble desafío, ya que al
final de esta temporada tomará además las riendas en solitario del certamen.
Su experiencia anterior como responsable al frente de una producción en
Bayreuth había sido poco placentera, ya que sus "Maestros cantores de Nuremberg"
de 2007, fueron recibidos como una muestra de que, como le ocurrió a su padre y
patriarca, parecía más dotada para dirigir el negocio familiar que una ópera.
Los preámbulos del estreno habían quedado empantanados, además, las intrigas
de Bayreuth, esta vez centrada en la retirada entre silencios de quien, desde la
muerte de Wolfgang en 2010, co-dirigió con ella el festival, su hermana Eva
Wagner-Pasquier, de 70 años.
Tampoco sentó bien el reciente nombramiento
como director musical de Christian Thielemann, un Maestro "mimado" por
Katharina, en quien se vio como una especie de soberano consorte en Bayreuth.
Thielemann convertido en virrey, la renuncia sin mayor explicación de la
Isolda "titular" -Kampe- una producción en la que se estuvo trabajando hasta el
ensayo general desataron comentarios agoreros en Bayreuth.
Alguno
vislumbraba ya tempestades en la inauguración de la temporada, bajo un sol
bávaro azotado por los vientos que hizo volar algún vestido de gala ante el
viejo teatro sobre la "Verde Colina", fundado por Richard Wagner en 1876.
Como todos los años, la apertura concentró en esa localidad bávara de
provincias a la gran familia wagneriana, encabezada por la canciller Angela
Merkel, incondicional del lugar desde sus tiempos de líder en la oposición.
La jefa del Gobierno acudió a la cita junto su esposo, el catedrático
Joachim Sauer, tan fanático de Wagner como ella, y en medio de un desfile de
rostros de la farándula alemana.
Asistir a la apertura en Bayreuth es ritual
irrenunciable en Alemania para famosos y poderosos desde tiempos del compositor
del "Anillo del Nibelungo".
Entonces, su palco de honor lo ocupó su mecenas
Luis II de Baviera, el Rey Loco, como en el Tercer Reich lo hizo Adolf Hitler y,
ya en democracia, bastantes de sus presidentes, cancilleres o sus ministros,
además de la clase política bávara en pleno.
Completarán la temporada en
Bayreuth las reposiciones del "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf,
"Lohengrin" de Hans Neuenfels y el "Holandés errante" de Jan Philipp Gloger.
La tetralogía escenificada por Castorf, profusamente abucheada en su estreno
de 2013 y algo menos en 2014, contará de nuevo con la batuta Kirill Petrenko,
aclamado en esas dos anteriores temporadas.
La temporada se prolongará hasta
el 28 de agosto y, según la tradición, sus 60.000 entradas están oficialmente
agotadas. EFE
gc/cd
(foto) (vídeo)
El estreno del Tristán concentró a la elite wagneriana
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El estreno del "Tristán e Isolda"
dirigido por Katharina Wagner, biznieta de Richard Wagner, concentró hoy en la
apertura del Festival de Bayreuth a la elite wagneriana, encabezada por la
canciller Angela Merkel, una incondicional del certamen bávaro.
La jefa del
Gobierno, con traje largo turquesa, acudió a la cita junto su esposo, el
catedrático Joachim Sauer, tan fanático de Wagner como ella, y un largo desfile
de rostros de la farándula alemana y del mundo de la política, representado,
entre otros, por el presidente del Parlamento, Norbert Lammert.
Asistir a la
apertura del festival en Bayreuth, una ciudad de provincias de Baviera, es un
ritual irrenunciable en Alemania para famosos y poderosos desde tiempos del
compositor del "Anillo del Nibelungo".
Entonces, su palco de honor lo ocupó
su mecenas Luis II de Baviera, el "rey Loco", como en el Tercer Reich lo hizo
Adolf Hitler y, ya en democracia, bastantes de presidentes, cancilleres o
ministros, además de la clase política bávara en pleno.
La atención en esta
104 edición del festival se volcó en el nuevo "Tristán", un enorme desafío para
la heredera de la casa, Katharina, quien apostó por una versión arriesgada de
ese drama de amor y muerte wagneriano.
Es una escenografía de tonos grises
con pocas alegrías cromáticas, con un Tristán -Stephen Gould- atado en su
momento cúspide a una valla giratoria, en medio de una trama que discurre entre
geometrías triangulares, de acuerdo al concepto de la biznieta del compositor.
Katharina Wagner, de 37 años, hija de quien fue el director de Bayreuth
durante más de medio siglo -Wolfgang-, asumió con esa dirección escénica un
doble compromiso, ya que al final de esta temporada tomará las riendas en
solitario del certamen.
Es la segunda producción que dirige en Bayreuth,
tras los "Maestros cantores de Nuremberg" de 2007, recibidos entonces con
desagrado en el feudo de la dinastía Wagner.
Los preámbulos del estreno
quedaron empantanados, además, por una de las tradicionales intrigas de
Bayreuth, esta vez centrada en la retirada de quien, desde la muerte de Wolfgang
en 2010, codirigió con ella el festival, su Eva Wagner-Pasquier, de 70 años.
A la rumorología desatada por esa despedida se sumó el nombramiento como
director musical de Christian Thielemann, la batuta del nuevo "Tristán" y un
maestro "mimado" por Katharina.
Su designación se produjo en marzo, aseguró
ayer el gerente Heinz-Dieter Sense, pero se conoció hace unas semanas, casi
coincidiendo con la renuncia de quien iba a ser "Isolda", Anja Kampe, papel que
adoptó en el último momento Evelyn Herzlitzius.
Thielemann convertido en
virrey, la renuncia sin mayor explicación de Kampe y una producción en la que se
estuvo trabajando hasta el ensayo general desataron comentarios agoreros en
Bayreuth.
Sense fue el único representante de la dirección del festival en
la conferencia de prensa previa a la apertura, el viernes, ya que ni Katharina
ni Thielemann acudieron a la cita con los medios.
Completan la temporada en
Bayreuth las reposiciones del "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf,
"Lohengrin" de Hans Neuenfels y el "Holandés errante" de Jan Philipp Gloger.
La tetralogía escenificada por Castorf, profusamente abucheada en su estreno
de 2013 y algo menos en 2014, contará de nuevo con la batuta de Kirill Petrenko,
aclamado en esas dos anteriores temporadas.
La temporada se prolongará hasta
el 28 de agosto y, de acuerdo a la tradición, sus 60.000 entradas están
oficialmente agotadas. EFE
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(foto) (vídeo)