martes, 31 de mayo de 2016

Irresistible Jérôme

Targeta vermella als ultres




 - BERLÍN

“Naturalment que no sóc un racista” i “No hi entenc, de futbol”, eren ahir les dues frases del vicepresident de la xenòfoba Alternativa per Alemanya (AfD), Alexander Gaulant, enmig de la tempesta desfermada per una frase seva publicada diumenge al diari Frankfurter Allgemeine referida al futbolista Jérôme Boateng. “A la gent li agrada com a futbolista. Però no voldrien tenir un Boateng com a veí”, deia Gauland, representant de la branca més radical d'aquesta formació. Segurament és cert que no hi entén, de futbol, però òbviament la frase era pur racisme, sense embuts. Atacar Boateng, defensa del Bayern de Munic i de la selecció campiona del món, és ficar-se amb un dels jugadors més valorats d'Alemanya, amb cara de bon noi, compromès amb causes com la protecció de la infància i dissenyador d'ulleres, segurament pensant en què el futbol.
Per Gauland, però, Boateng és sobretot un negre. Un veí indesitjat per a un ciutadà cent per cent alemany. A l'hora d'explicar-se, l'endemà de la relliscada, el líder ultradretà va dir que no sabia tampoc que Boateng fos nascut a Alemanya. Com si el fet de ser o no del país fos un atenuant en la consideració –seva– de qui és un veí indesitjat. “Boateng, et volem de veí”, deia una gran pancarta en el partit amistós de diumenge entre Alemanya i Eslovàquia. “Prefereixo en Boateng de veí que en Gauland”, va afirmar Julia Klöckner, la vicepresidenta de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) que presideix Angela Merkel. “És una frase deplorable i trista”, va resumir el portaveu de la cancellera, Steffen Seibert.
Les condemnes van ser generalitzades i la reculada de Gauland un fet excepcional en la pràctica del partit. L'AfD és una força emergent, sense escons encara al Bundestag (Parlament), però que a les generals del 2017 podria obtenir un 15 % dels vots, segons els sondeigs. Ha escalat posicions entre el vot de protesta contra l'arribada de refugiats i amb la bandera del rebuig explícit a l'islam. La setmana passada va anar més enllà i va acusar les esglésies cristianes de “fer negoci” gràcies a l'acollida d'asilats. Cadascuna d'aquestes posicions ha desfermat crítiques de tot l'espectre parlamentari. Mai no havia rectificat després. Quan ha arribat a l'àmbit del futbol, la cosa ha pujat de to. Boateng, fill d'una alemanya i d'un ghanès, nascut i crescut a Berlín i intocable de la selecció i del Bayern no és un jugador qualsevol. Però, per damunt de les crítiques, està clar que ni els herois futbolístics estan vacunats contra els racistes. Els atacs als internacionals d'origen estranger són un clàssic. Es va qüestionar al seu moment Mesut Özil –de pares turcs–, Lukas Podolski i Miroslav Klose –d'origen polonès– o Sami Khedira –amb arrels a Tunísia–. El mateix Boateng s'ha hagut de sentir que per què no juga a la selecció ghanesa –com ho fa el seu germà, per part paterna, Kevin Prince Boateng–.
La selecció alemanya és un mirall de la societat del país, on un 10% de la població és d'origen immigrant i una de cada tres famílies tenen com a mínim un membre amb arrels estrangeres. Aquesta és la filosofia de la Federació Alemanya de Fútbol. L'atac a Boateng no és un cas aïllat. Fa una setmana, una promoció de les xocolatines “Kinder” amb les cares infantils del mateix jugador o d'Özil, va desfermar comentaris racistes de Pegida, els Patriotes Europeus contra la Islamització d'Occident. És difícil valorar quin percentatge d'ignorància futbolística i quin de racisme hi ha en la frase de Gauland. També és complex saber fins a quin punt darrere d'aquestes sortides xenòfobes no hi ha un pragmatisme partidista. A l'elector de Gauland segurament li sembla bé que hi hagi qui gosi dir que no vol un negre de veí.A la resta del país el que li fa por és tenir neonazi al veïnat.

domingo, 29 de mayo de 2016

Ada y Manuela, según Gemma

http://www1.wdr.de/radio/funkhauseuropa/programm/sendungen/estacionsur/hispano-amerika/-colau-102.html
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Ada Colau y Manuela Carmena

Un año bajo las rebeldes

A muchos se les encogió el corazón cuando Ada Colau, militante, ciudadana de a pié y con un movimiento nacido también en la calle llegó al poder en Barcelona y más aún cuando Manuela Carmena, con una agrupación semejante, Ahora Madrid, ganó la alcaldía por la capital de España. Ese experimento de grupos de izquierda y fuera de los partidos tradicionales en el poder fue un sueño cumplido para muchos y lo que queremos saber es qué tanto de esas esperanzas se han cumplido.
No hubo una huida de inversores como muchos esperaban sino que las inversiones aumentaron pero, ¿qué tan distinta es la política que han hecho Colau y Carmena en España? De esta cuestión y otras hablamos con nuestra colega y analista política Gemma Casadevall, con quien hacemos un diagnóstico de esos ayuntamientos tras el primer año bajo las rebeldes.

Jérôme, el vecino que os quiere



La ultraderecha alemana se  marca un autogol arremetiendo contra Boateng

Gemma Casadevall

Berlín, 29 may (EFE).- La derecha radical alemana se marcó hoy un autogol, al pretender que Jèrôme Boateng, pieza clave del poderoso Bayern Múnich y de la selección campeona del mundo, sería un vecino indeseado para un ciudadano 100 % germano debido a su origen ghanés. 
"A la gente le parece un buen jugador. Pero no quisieran a un Boateng como vecino", afirmó Alexander Gauland, vicepresidente de Alternativa para Alemania (AfD), según "Frankfurter Allgemeine Zeitung", referente de la prensa seria y conservadora del país. 
La alusión remite al origen del jugador e incide en la tradición ultra de cuestionar a los internacionales de origen extranjero. 


Boateng nació en Berlín, de madre alemana y padre ghanés, y es uno de los jugadores más valorados del país, a lo que une su reputación de ciudadano comprometido con proyectos de ayuda a la infancia y a la lucha contra la leucemia. 
Al pronunciamiento de Gauland siguieron reacciones encendidas desde el Gobierno y las filas de la canciller Angela Merkel, así como de la Federación Alemana de Fútbol (DFB). 
"Sin nivel e inaceptable", sentenció desde su cuenta en twitter el ministro de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas, para añadir que con tales pronunciamientos AfD se está "desenmascarando". 
"Mejor Boateng que Gauland como vecino", apuntó la vicepresidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU) Julia Klöckner, a la que se ha visto como sucesora de Merkel al frente del partido. 
Es "sencillamente de mal gusto", apuntó el presidente de la DFB, Reinhard Grindel, quien destacó que Boateng, además de un insustituible jugador, es un modelo para los jóvenes. 
El manager de la selección, Oliver Bierhoff, recordó que esos pronunciamientos no son nuevos, en alusión a los acosos sufridos en el pasado por jugadores de origen polaco -como Lukas Podolski y Miroslav Klose-, turcos -Mesut Özil- o tunecino -Sami Khedira-, independiente de si nacieron ya en el país. 
Las palabras de Gauland siguen al revuelo desatado por una campaña del movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida) atacando la inclusión de jugadores de origen extranjero en la promoción para la Eurocopa de unas chocolatinas con los rostros de los internacionales cuando eran niños. 
Pegida catalogó de "chiste", desde una cuenta en Facebook, que en los envoltorios de los chocolates Kinder, en esa promoción apareciesen las caras de los centrocampistas Ilkay Gündogan y Boateng, de padre turco y ghanés, respectivamente. 
El comentario de Pegida desató todo tipo de memes, así como condenas del ámbito político y futbolístico, así como del fabricante de las chocolatinas, la marca italiana Ferrero. 
Pegida surgió hace un año y medio, al convocar marchas semanales de signo islamófobo en Dresde (este del país), que tras adquirir dimensiones multitudinarias pasaron a una fase agónica, con picos de revitalización en medio de la llegada de refugiados a Alemania. 
AfD mantiene vínculos claros con ese movimiento, pese a que desde la cúpula se ha tratado de guardar las distancias, cuestión que sus líderes más radicales ignoran. 
Esta formación radical quedó a las puertas de acceder al Bundestag (Parlamento) en las elecciones de 2013, pero los sondeos la perfilan como tercera fuerza, con perspectivas de obtener un 15 % en 2017, apuntalada en el voto de protesta contra los refugiados. 
Su ala más radical ha pasado de la islamofobia a arremeter contra las iglesias cristianas que, en su opinión, hacen negocio con la llegada de refugiados, en alusión a los 1,1 millones de peticionarios de asilo que recibió Alemania en 2015. 
En medio de la tempestad desatada ahora por la inmersión en lo futbolístico, la propia presidenta de AfD, Frauke Petry, pidió de inmediato disculpas a Boateng. 
Casi en paralelo se difundió otra declaración de Gauland, en que afirma no haber pretendido insultar al jugador, sino "describir" los sentimientos de "ciertos ciudadanos", lo que según él ocurrió en una conversación informal con ese medio. EFE 
gc/jag




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sábado, 28 de mayo de 2016

Tarta de chocolate para Sahra


La izquierda alemana exhibe sus dilemas

Gemma Casadevall 

Berlín, 28 may (EFE).- La Izquierda alemana mostró hoy sus dilemas, en un congreso marcado por el debate en torno a un acercamiento al Partido Socialdemócrata (SPD) y empañado por el ataque a la líder de su ala comunista, Sahra Wagenknecht, a quien un activista estampó una tarta contra el rostro. 
"De este congreso tiene que salir una señal fuerte a favor del cambio", afirmó el presidente del partido, Bern Riexinger, ante los 600 delegados reunidos en Magdeburgo (este), para alertar luego de los peligros del avance del populismo, a escala europea y mundial. 
A la Izquierda corresponde "arrinconar al populismo de derechas" y vencer la tendencia de un "capitalismo cada vez más autoritario", siguió Riexinger, quien fue reelegido con un 78,4 % de los votos, mientras que la co-presidenta Katja Kipping lo fue con un 74 %.

Sahra Wagenknecht nach dem Angriff in der Parteitagshalle in Magdeburg

Ambos arremetieron contra la gran coalición de Angela Merkel y se pronunciaron contra un bloque con el cogubernamental SPD (socialdemócrata), cómplice en su opinión de la precarización del mercado laboral y de las futuras jubilaciones de miseria que amenazan al ciudadano. 
El congreso de la Izquierda, la primera fuerza de la oposición parlamentaria, se había abierto bajo el signo del sí o no a ese acercamiento a los socialdemócratas, a raíz de la propuesta lanzada dos días atrás por Gregor Gysi, exlíder y fundador del partido.
Gysi, artífice del resurgimiento del poscomunismo tras la reunificación (1990), apostó por presentar una candidatura conjunta con el SPD y los Verdes a las elecciones generales de 2017, como alternativa con perspectivas reales de imponerse a los conservadores de Merkel y para frenar el auge de la derecha radical. 
Los sondeos apuntan a que las filas de Merkel obtendrá un 33 %, mientras que SPD se hundirá en un 20 % -su récord a la baja-, mientras que a la Izquierda se le atribuye un 9 % y a los Verdes un 14 %, porcentaje similar al que se vaticina para la xenófoba Alternativa para Alemania (AfD). 
El carismático Gysi no asistía el congreso, pero su propuesta pesó sobre el cónclave, que se cerrará mañana. 
La posibilidad de un bloque de izquierdas ha sido durante décadas un tabú, sobre todo para el SPD, ya que remite a la absorción forzosa por el partido comunista a que se vio obligado en territorio de la República Democrática Alemana, en 1946. 
A esa herida histórica se une otra más reciente: la escisión del SPD de la disidencia abanderada por Oskar Lafontaine, quien en 1999 abandonó la socialdemocracia para refundar la Izquierda con Gysi. 
El congreso se abrió inmerso en este contexto de cismas pasados o más presentes, a lo que se sumó el ataque a Wagenknecht, su líder en el Bundestag (cámara baja) y actual pareja de Lafontaine, retirado de la vanguardia del partido como Gysi. 
El incidente se produjo apenas iniciado el discurso de Riexinger, cuando un activista de la autoproclamada "Iniciativa antifascista" se acercó a la jefa del grupo parlamentario, sentada en primera fila, y le estampó una tarta de chocolate contra el rostro. 
Riexinger siguió con su discurso tras unos segundos de confusión para condenar "todo tipo de violencia, especialmente contra la mujer", mientras Wagenknecht abandonaba la sala, arropada por algunos correligionarios y entre un fuerte revuelo mediático. 
El ataque no se dirigía a su condición de líder del ala comunista, sino a una reciente declaración en que defendía que el país no puede acoger a todos los refugiados que le llegan, en alusión a los 1,1 millones de peticionarios de asilo que recibió Alemania en 2015. 
Los activistas - que se infiltraron en el congreso acreditados como periodistas - lanzaron octavillas equiparando a la dirigente con la eurodiputada de la AfD Beatriz von Storch, quien recientemente sufrió un ataque parecido. 
El tartazo fue una especie de catalizador de simpatías a su favor. A la imagen de Wagenknecht abandonando la sala, con su vistoso traje rojo manchado por la tarta, siguió unas horas después su regreso triunfal, con otra ropa, entre fuertes aplausos. EFE 
gc/jgb/ie 
(vídeo) (foto) (audio)


miércoles, 25 de mayo de 2016

El mundo desde el balcón de Meseberg


Alemania premiarà o castigará al refugiado en función de su "voluntad" integradora

Gemma Casadevall 

Berlín, 25 may (EFE).- La gran coalición alemana de la canciller Angela Merkel aprobó hoy un proyecto de ley que recompensará el esfuerzo del refugiado que muestre voluntad de integrarse en el país y sancionará al que no lo haga, con la que pretende acelerar la incorporación de estos contingentes al mercado laboral y sociedad del país. 
"La ley de integración es una piedra fundamental", defendió Merkel, al término del consejo de ministros celebrado de forma extraordinaria en Meseberg (afueras de Berlín), que encarriló el proyecto hacia el trámite parlamentario. 


El principio directriz de la nueva ley es el "apoyar y exigir", recalcó la canciller, es decir, respaldar a quienes muestren esa voluntad de integración y poner a su disposición la oferta necesaria, "en función de sus perspectivas de quedarse en el país", para que accedan a su mercado laboral. 
En ese cometido entra la obligatoriedad de participar en los llamados cursos de integración y el idioma alemán, cuestión que para Merkel es un factor esencial de demostrar "voluntad de integración". 
"Hemos aprendido de los errores del pasado. No queremos ni guetos ni sociedades paralelas", recalcó posteriormente el ministro de Interior, el conservador Thomas de Maiziere, al detallar el contenido del proyecto de ley junto con la titular de Trabajo, la socialdemócrata Andrea Nahles. 
La doble perspectiva de los términos "apoyar y exigir" fue el concepto más repetido, tanto por la jefa del Gobierno y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) como por el líder socialdemócrata ministro de Economía, Sigmar Gabriel, aunados en la defensa de una ley controvertida, especialmente en lo concierne a las sanciones. 
"Dentro de un par de años se verá esta ley como un primer paso hacia una auténtica ley de migración, encaminada a que estos inmigrantes vean en Alemania su nuevo hogar, independientemente de si luego deciden volver a su país de origen o quedarse aquí", dijo Gabriel. 
Merkel hizo hincapié en el compromiso de mejorar el acceso al mercado laboral a los refugiados, así como de incrementar la oferta de los llamados cursos de integración, ya que actualmente está claramente por debajo de la fuerte demanda derivada de la llegada de peticionarios de asilo, admitió la ministra Nahles. 
La ley incluye una serie de artículos que han desatado las críticas de organizaciones de apoyo a los refugiados como Pro Asyl, que la considera incluso contraproducentes para la integración del refugiado, ya que recortan su capacidad de decisión. 
Los solicitantes de asilo no podrán, por ejemplo, elegir un lugar de residencia en Alemania, sino que deberán permanecer en el distrito previamente asignado, de acuerdo el sistema de distribución de estos contingentes por el conjunto del país entre el total de 16 estados federados o "Länder" del país. 
La vigencia de este lugar predeterminado de residencia será de tres años y sólo podrá modificarse por causas consideradas justificadas por las autoridades competentes, como por ejemplo el reagrupamiento familiar o si pueden demostrar que encontraron un puesto de trabajo estable en otro lugar del país. 
El articulado de la ley se presentó tras el consejo de ministros en formato cónclave celebrado en el palacio de Meseberg, con el que la gran coalición de Merkel trató de mostrar cohesión en la búsqueda de soluciones a la crisis migratoria. 
La llegada al país de 1,1 millones de peticionarios de asilo en 2015 ha colocado a la canciller ante la situación más delicada, a escala interna, desde su llegada al poder, en 2005, y disparado el voto de protesta a favor del nuevo populismo de derechas de Alternativa para Alemania (AfD). 
Desde la oposición, los Verdes han acusado a la gran coalición de incurrir en el cliché del refugiado como alguien que rehúsa trabajar, de acuerdo a los prejuicios contra estos colectivos abonados por la ultraderecha xenófoba. 
Junto a la ley de integración, en Meseberg se abordaron otros grandes proyectos del Ejecutivo que no logran despegar como la llamada agenda digital, con la que se pretende colocar a Alemania en la vanguardia del acceso a internet. EFE 
gc/emm 
(audio) 
(foto) (vídeo) (audio)

martes, 24 de mayo de 2016

De susto en susto




Àustria esquiva l'extrema dreta

GEMMA C.SERRA - BERLÍN

Viena i el previsor vot per correu -900.000 d'un total de sis milions d'electors van optar per aquest format- van salvar Europa d'haver de veure assumir la presidència austríaca un capdavanter de l'extrema dreta. Si diumenge encara es parlava d'empat tècnic entre el progressista Alexander van der Bellen i el candidat de la xenòfoba FPÖ, Norbert Hofer, ahir la balança es va decantar a favor del candidat presentat com un antídot contra els ultres.

Va ser amb un avantatge mínim (d'un 50,3 %), però suficient per capgirar els sondejos, que presentaven Hofer com a favorit.

La presidència austríaca no té funcions executives. Era clar, però, que les formacions ultradretanes de tot Europa -des del Front National francès fins als seus agermanats holandesos i escandinaus- es miraven els comicis austríacs com una catapulta en el context d'empenta que viuen en bona part del territori de la Unió Europea (UE).

Van ser només 31.000 vots els que van estalviar un nou ensurt a la vella Europa, procedents del recompte final dels escrutinis a la capital i sobretot del vot per correu.

Que un nombre tan generós de votants es decantessin per aquesta forma de vot avançat respon a una tendència creixent a bona part de l'Europa central, cada cop més mandrosa a l'hora de sacrificar el diumenge per anar a votar. Però també als senyals d'avís llançats des de tot l'arc parlamentari, menys de l'FPÖ, òbviament, per evitar una victòria dels ultres a Àustria.

Van der Bellen, exlíder d'Els Verds que encara té el suport d'aquest partit minoritari, va passar per sobre dels candidats dels dos grans partits, que havien quedat fora de la segona ronda -els socialdemòcrates i els populars, membres de la gran coalició de govern austríaca.

Al final, Van der Bellen, un economista de 72 anys, ha representat l'única alternativa al que hauria estat el primer president ultradretà de l'Europa occidental i, per si això fos poc, en un dels països, juntament amb França, on l'extremisme de dretes ha anat mostrant el seu rostre xenòfob des de molt abans que es precipités el vot de protesta contra els refugiats.

L'FPÖ no és un dels partits nous i sense estructures sòlides que tot just estan improvisant el seu discurs. És una formació amb experiència de govern, revitalitzada ara amb el rebuig a l'arribada de refugiats, després de l'aparent agonia en què havia quedat enfonsada anys després de la mort del seu carismàtic i controvertit líder, Jörg Haider, el 2008.

De tota manera, el mapa polític d'Àustria no és precisament tranquil·litzador per a les grans formacions. Els socialdemòcrates i els conservadors van quedar defenestrats, amb percentatges que no van passar de l'11% en la primera ronda de les presidencials. La gran coalició, que ara lidera Christian Kern (després de la dimissió setmanes enrere del canceller i líder socialdemòcrata Werner Faymann), ho té difícil per recuperar l'electorat amb vista a les properes eleccions generals.

Hofer va admetre la derrota per la mínima contra Van der Bellen, que té un perfil destinat a mantenir-se en la tradició de president gairebé neutral. Això deixa l'FPÖ en una posició forta, gairebé com a guanyador moral d'unes presidencials en què la por per l'ascens dels ultres va ser el factor determinant, reflectida en una mobilització que es va traduir en més d'un 71% de participació. Un percentatge significativament alt, en comparació del 68,5% de la primera volta i, encara més, del 53,5% de les eleccions anteriors, el 2010.

El populisme alemany mira a Viena

A Berlín, els grans partits van respirar alleujats, amb la sensació d'haver salvat els mobles, amb la victòria del respectable Alexander van der Bellen al país on va néixer Adolf Hitler. Mentrestant, l'emergent Alternativa per Alemanya (AfD), que aglutina el vot xenòfob i el populisme dretà, es va apressar a donar per enterrat el bipartidisme.

"És la fi d'una era", deia ahir la líder de la formació, Frauke Petry, malgrat que el partit austríac FPÖ no va aconseguir col·locar el seu candidat com a cap d'estat. Petry es va presentar de nou com a representant de l'Alemanya moderna i alhora defensora dels seus senyals d'identitat davant l'amenaça que suposa, segons ella, l'islam. Una hora de reunió amb el Consell dels Musulmans va servir per donar per trencat l'intent de diàleg amb un col·lectiu que AfD veu com "importador" del radicalisme.
Des del col·lectiu musulmà, per contra, s'insistia que l'arribada d'AfD a la política alemany representa, per primer cop des de la fi del nazisme, "una amenaça contra la llibertat religiosa", principi establert en la Constitució alemanya.

lunes, 23 de mayo de 2016

L'elecció més disputada en la història de les presidencials austríaques es decidirà en la pròrroga: el candidat de la formació ultradretana FPÖ, Norbert Hofer, el nou rostre d'aquesta formació xenòfoba, va quedar un pèl per sobre de l'independent Alexander van der Bellen, que es presentava amb el suport d'Els Verds per obtenir la presidència del país. El resultat es va decantar amb un 51,9% lleugerament a favor de Hofer. 144.006 vots per sobre del seu rival li donen un marge estret que el posa a un pas de la victòria, però l'alt percentatge de ciutadans que opten pel vot per correu (900.000, en un país amb sis milions d'electors) fa impossible donar l'elecció per decidida. En espera, doncs, del recompte del vot per correu, el resultat final se sabrà avui.

La d'ahir era una segona volta en unes presidencials molt polaritzades,
ja que els sondejos assenyalaven Hofer com a favorit, fet que col·locaria un ultradretà com a cap d'estat per primer cop en un país de l'Europa occidental. Van der Bellen, un tranquil economista de 72 anys, era l'encarregat d'evitar l'ascens al poder d'aquest ambiciós i dinàmic Hofer, de 45 anys, propulsat cap a la presidència amb el lema Àustria, primer per als austríacs.

Hofer ha deixat clar en la campanya que pensa donar al seu càrrec una funció que anirà més enllà del mer paper representatiu que tradicionalment ha tingut la presidència d'Àustria, país on les funcions executives corresponen al canceller. El seu cavall de batalla ha estat el rebuig als refugiats, que, pel seu partit, és essencialment per motius econòmics. I ha vinculat l'arribada dels demandants d'asil amb l'augment de la criminalitat. En realitat, Hofer ha fet equilibris per no caure en una islamofòbia oberta, sense estar-se d'al·ludir al problema que representa, segons ell, l'arribada de refugiats procedents “d'altres cultures i religions” per a la societat austríaca. De tota manera, se'l considera un moderat si se'l compara amb el discurs xenòfob de l'ala més radical de l'FPÖ.
La segona volta de les presidencials austríaques celebrada ahir va ser atípica, ja que per primera vegada en la història d'aquest país centreeuropeu no hi havia cap dels dos partits tradicionals en la lluita per la plaça de cap d'estat. Ni els conservadors de l'ÖVP ni els socialdemòcrates de l'SPÖ van poder passar a la segona volta. D'aquesta manera, Àustria esdevé el mirall de la situació política que es viu a bona part d'Europa: erosió de les formacions tradicionals i del bipartidisme establert, d'una banda, i empenta dels extremistes, especialment des de l'òptica ultradretana, per l'altra.
Que un independent, proper a l'ecologisme, fos el contracandidat al populisme de l'FPÖ, i ho fos sense una plataforma política clara, il·lustra també els canvis en l'organigrama polític que viu el nucli dur de la Unió Europea.
La clatellada de la primera volta havia estat molt dura per a l'SPÖ (que no va passar de l'11% dels vots) i es va traduir en la dimissió, dues setmanes després de la primera ronda, del canceller i cap del partit, Werner Faymann. Els socialdemòcrates han buscat un relleu ràpid en el lideratge amb l'elecció de Christian Kern com a nou cap del govern. Però, per damunt dels efectes interns en la política austríaca d'aquesta mena de remei exprés davant de la gran coalició, és evident que la crisi dels refugiats ha donat ales al discurs xenòfob de l'FPÖ.

La ultradreta austríaca experimenta una revifalla semblant a la del Front National francès com no recordava aquest partit austríac des de temps del carismàtic Jörg Haider. El partit xenòfob s'ha refet de les sotragades internes, dels intents aleshores del conjunt de la Unió Europea per aïllar-lo i de la crisi de lideratge en què va quedar des de la mort de Haider, l'any 2008, quan conduïa de matinada, alcoholitzat, i doblant la velocitat permesa.
La formació ha pujat com l'escuma, en paral·lel al desgast del bipartidisme austríac. I, en comptes de trobar-se amb les resistències de la resta de la Unió Europea, veu com cada vegada està més agermanat amb altres veïns de l'Europa xenòfoba.

Asomándose entre el tumulto



La derecha radical alemana agudiza su islamofobía, a remolque del FPÖ austríaco

Gemma Casadevall

Berlín, 23 may (EFE).- La emergente derecha populista alemana dio por roto hoy el diálogo con representantes del colectivo musulmán y agudizó sin tapujos su línea islamófoba, acorde con la del ultranacionalista FPÖ en la vecina Austria. 
La reunión entre las cúpulas de Alternativa para Alemania (AfD) y del Consejo de los Musulmanes del país, convocada a iniciativa de estos últimos para tender puentes de diálogo, tuvo menos de una hora de vida y terminó abruptamente entre reproches mutuos. 
Para Frauke Petry, líder de AfD, no tenía sentido seguir con la tentativa mientras el Consejo no se retractara de una declaración en la que situaba a AfD como "cercana al Tercer Reich" de Adolf Hitler. 
El presidente del Consejo, Aiman Mazyek, se ratificó por su parte en calificar de "inaceptable" el pronunciamiento programático de AfD, aprobado en su reciente congreso federal, según el cual "el Islam no forma parte de Alemania". 

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La anunciada comparecencia conjunta no tuvo lugar, sino que cada uno expuso en paralelo y por separado su parecer tras el fin prematuro del teórico diálogo cuya convocatoria, en un céntrico hotel de Berlín, había desatado un gran despliegue mediático. 
Las únicas frases positivas que se escucharon de Petry fueron en dirección al FPÖ austríaco, partido que para la mediática líder de AfD evidencia que Europa ha entrado "en una nueva era política" que ha dejado atrás el bipartidismo tradicional. 
Que la lucha por la presidencia austríaca se dirimiera entre el candidato de ese partido Norbert Hofer y el alternativo Alexander van der Bellen anuncia un "fin del consenso" o alternancia -en palabras de Petry- entre los grandes partidos tradicionales. 
Van der Bellen ha ganado las elecciones presidenciales celebradas el domingo en Austria con el 50,3 % de los votos, anunció hoy el ministro del Interior de ese país, Wolfgang Sobotka. 
La líder de AfD declinó definir a su formación como "hermanada" al FPÖ, ante las diferencias internas en la formación alemana, cuya ala más radical se alinea con el Frente Nacional francés, mientras que la neoliberal rehuye tales cercanías. 
Al menos en lo que concierne a su postura frente al islam, no hay diferencias apreciables con el partido austríaco y comparte con éste el lenguaje del miedo, con advertencias sobre los presuntos propósitos de los musulmanes de importar a Europa el radicalismo islámico. 
Petry insistió ante los medios en que su partido no es islamófobo, sino que respeta los derechos "de los musulmanes dispuestos a integrarse y a aceptar las leyes alemanas", para a continuación defender los postulados de AfD, partidaria de prohibir símbolos islámicos, incluidos los minaretes o el velo islámico. 
A su juicio, el Consejo Musulmán -una de las grandes organizaciones de ese colectivo en Alemania- no representa a la mayoría moderada de los cuatro millones de musulmanes del país, sino a su ala más radical, partidaria de la sharía y por tanto contraria a los principios constitucionales. 
Puestos a recriminar, Petry aseguró que el Consejo ni siquiera había convocado la reunión de diálogo por el conducto correcto -una invitación a su partido- sino a través de los medios. 
Mientras Petry hablaba en el vestíbulo del hotel, de pie y ante decenas de micrófonos, Mazyek aseveró desde la sala inicialmente prevista para una comparecencia conjunta que con el AfD se ha establecido en Alemania, por primera vez desde el nazismo, un partido que supone una "amenaza contra la libertad de religión y culto" en el país. 
AfD es una fuerza emergente en Alemania, fundada en 2013 y que en las elecciones generales de ese año quedó a las puertas de entrar en el Bundestag (Parlamento federal) al obtener unas décimas menos del 5 % de los votos, el mínimo necesario para tener escaños. 
Sí logró, en cambio, acceder al Parlamento Europeo -donde tiene dos eurodiputados- y cuenta actualmente representación en ocho cámaras regionales, del total de 16 estados federados o "Länder" del país. 
En los comicios regionales celebrados el pasado marzo en tres estados federados logró resultados espectaculares -más del 24 %, en Sajonia-Anhalt- y los sondeos le vaticinan entre un 12 y un 15 % de los votos, de celebrarse ahora elecciones generales. 
Debe su actual empuje al rechazo a la llegada de refugiados, pero a diferencia de sus correligionarios austríacos -formación con experiencia en gobiernos de coalición en el país alpino- no tiene una estructura o programa sólido, sino que es mero aglutinante del voto de protesta de derechas, en múltiples direcciones. EFE 
gc/nl

(foto) (radio)

domingo, 22 de mayo de 2016

Y, de pronto, Ken Loach



http://www.dw.com/es/palma-de-oro-para-ken-loach-en-el-festival-de-cannes/av-19276386



Con Pía Castro, la noche de la Palma de Oro



DW NOTICIAS

Palma de Oro para Ken Loach en el festival de Cannes

La cinta premiada es "I, David Blake", un drama social enmarcado en la sociedad neoliberal del siglo XXI. En esta edición también ha brillado el cine chileno. Lo analizamos con la periodista de DW Gemma Casadevall.



jueves, 19 de mayo de 2016

CUADRIGA

http://www.dw.com/es/cuadriga-venezuela-al-borde-del-estallido-social/av-19269588

Cuadriga - Venezuela: ¿al borde del estallido social?

La tensión entre el régimen chavista y la oposición se agudiza. La profunda crisis económica en Venezuela ha llevado al presidente Maduro a extender el estado de excepción y emergencia en el país, mientras que la oposición pide acelerar el proceso de referendum revocatorio del presidente.
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martes, 10 de mayo de 2016

La sombra de Haider


Capitulació a Viena






























GEMMA C. SERRA - BERLÍN

Dues setmanes després de la victòria de l'ultradretà FPÖ en la primera ronda de les eleccions presidencials d'Àustria, el cap del govern i líder del Partit Socialdemòcrata (SPÖ), Werner Faymann, va presentar ahir la dimissió, en un gest de realisme o resignació política que fa tremolar mig Europa.

El seu partit, formació històrica en les regles de l'alternança del poder a Viena, va caure en les eleccions del 24 d'abril amb un aclaparador 11%. El gran vencedor de la nit havia estat l'ultradretà Norbert Hofer, amb un 35,3%; el segon, i rival del candidat xenòfob en la segona ronda del 22 de maig, és l'ecologista Alexander van der Bellen, que va aconseguir un 21,3 %. Cap de les dues formacions anomenades establertes, l'SPÖ i els populars de l'ÖVP, va passar de l'11%, el que evidencia més que qualsevol anàlisi la nova realitat política al cor d'Europa.

L'erosió dels grans partits sembla imparable i les maniobres de darrera hora de socialdemòcrates o populars per tancar les fronteres als refugiats -principal catapulta electoral per a la ultradreta- no han aconseguit aturar la desfeta. Faymann, amb vuit anys al capdavant de l'SPD, es trobava desbordat per la situació i les pressions. La seva resposta ha estat llançar la tovallola o capitular davant l'empenta de la ultradreta. "Aquest país necessita un canceller que tingui el suport de tot el partit. El govern necessita un nou començament." "Sense aquest suport, no es pot tirar endavant aquesta empresa", va admetre Faymann, en una breu conferència de premsa, després que saltés la notícia de la seva dimissió.

La resta del missatge eren les paraules de rigor per agrair als ciutadans la confiança que van dipositar en ell al seu moment i l'orgull de pertànyer al seu país. El lideratge del partit queda en mans, de manera provisional, de l'alcalde de Viena, Michael Häupl. Qui serà el nou canceller era ahir una pregunta de difícil resposta, enmig de la crisi en què ha quedat la coalició de Viena.

Portes als immigrants

Faymann, de 56 anys, representava la via socialdemòcrata històrica i defensora dels principis del partit. Va assumir el lideratge de l'SPÖ i del govern arran de la destitució d'Alfred Gusenbauer, vuit anys enrere, precisament per les pressions dels barons del partit, que no el consideraven capaç de defensar el perfil socialdemòcrata enfront dels seus socis de govern, els populars.

La crisi migratòria va col·locar Faymann, primer, com a aliat d'Angela Merkel en la recerca de solucions europees. D'aquesta actitud va passar a la contrària -el tancament unilateral de fronteres-, en un gest més enfocat a calmar la política interna que a la fidelitat amb els veïns alemanys. Els canvis d'actitud no l'han beneficiat, pel que sembla, sinó que han reforçat els arguments de la ultradreta xenòfoba. Les pressions dins del partit i al carrer eren extremes.


El passat Primer de Maig es va veure escridassat en la seva intervenció a l'ajuntament de Viena, en la tradicional festa del Dia del Treballador. A la premsa austríaca se succeïen els rumors d'una dimissió imminent.
Ahir, finalment, es va materialitzar per la via d'un comunicat seguit de la compareixença d'un Faymann que, en vint convocatòries electorals com a cap del partit -entre comicis generals, regionals o europees-, ha conegut 18 derrotes. Les raons del desgast de poder vénen de més enrere que la crisi migratòria, raonava el diari Standard.
Els resultats del 24 d'abril van ser la pedra de toc que va convertir en insostenible la situació, vist que per primer cop en la història moderna del país ni l' SPÖ ni l'ÖVP estan en disposició de lluitar per la presidència en la segona volta.
Cal recordar, però, que abans de la por actual a l'FPÖ hi va haver els anys noranta els intents del conjunt de la UE per "aïllar" la formació que aleshores liderava el carismàtic Jörg Haider. L'FPÖ va superar aquelles embranzides i també la mort de Haider, el 2008, quan conduïa de matinada, alcoholitzat, al doble de la velocitat permesa. La ultradreta xenòfoba ha pujat com l'escuma, mentre s'aguditzava el desgast polític del bipartidisme tradicional.