viernes, 30 de septiembre de 2016

Bailando en torno al no

Colombia, ante el "sí" o el "no"

¿Se le puede decir no a la paz?, es la pregunta recurrente ante el plebiscito del próximo domingo 2 de octubre en Colombia.
Volksabstimmung in Kolumbien (DW/T. Käufer
DW/Tobias Käufer
)
La paz es buena, es la respuesta en su version más infantilizada de las infinitas variantes que difunde la campaña por el "sí". Quienes respaldan el "no" argumentan que el "sí" significa dejar impunes el horror, la delincuencia y las masacres sembrados por la guerrilla durante 52 años.
"Hacemos pedagogía por la paz, no entramos en campaña", afirma el incansable Sergio Jaramillo, el Alto Comisionado para la Paz, tras semanas recorriendo Colombia y llamando al voto a los 34,8 millones de colombianos habilitados para ejercer ese derecho. El gran peligro es la abstención, pecado capital en cualquier comicio colombiano.

Paz es la palabra omnipresente en el país del realismo mágico. Pero el acento es distinto si se está en Bogotá, en Cúcuta o en algún punto junto a los 2.219 kilómetros de frontera con Venezuela. En la capital, la guerra de las FARC dejó de sentirse hace tiempo; las zonas rurales fueron las más golpeadas por el conflicto. Cúcuta, con 650.000 habitantes, vuelve a ser un hervidero desde que se reabrió a mediados de agosto el Puente Internacional Simon Bolívar que la une a la venezolana Ureña -tras un año de cierre por decisión del presidente Nicolás Maduro-.
Zonas rurales, las más golpeadas
Todo el departamento del Norte de Santander, del que es capital, sigue siendo zona caliente -no solo por sus asfixiantes 38 grados de temperatura-, sino por ser punto etiquetado de violencia extrema entre la guerrilla, los paramilitares, el narcotráfico y todo tipo de contrabando. Más que realismo mágico, lo que se respira en la región es la arraigada cultura de la ilegalidad.
En las áreas urbanas, donde se concentra más del 80 por ciento del voto, se apoya el "sí" con cierto escepticismo, que se relaja algo ante argumentos como el impulso económico que traerá la paz en una Colombia con balances anuales de crecimiento del PIB del 3 por ciento, en 2015. El fin del conflicto consolidará ese despegue y también el turismo hacia uno de los países más bellos del mundo, sostienen los del "sí".
Una campaña desigual

El jefe oficial de campaña del "sí" es el expresidente César Gaviria -mientras que la del "no" la lidera el asimismo expresidente Álvaro Uribe-. La apuesta por el "sí" domina el panorama de modo casi invasivo, pero nadie, ni en Bogotá ni en cualquier otro punto, se atreve a descartar el "no".Ha sido una campaña desigual, la del "sí" y la del "no". Cada paso del presidente Juan Manuel Santos se convierte en un mitin por el "sí". También su anuncio de la visita del papa Francisco en 2017. La mesa de diálogo con las FARC quedó formalmente instalada en octubre de 2012 en Oslo, la capital noruega donde se anuncia cada año el Nobel de la Paz, como ocurrirá el viernes siguiente al plebiscito. Su sola mención también alimenta el "sí".
Luciano Marín Arango, alias Ivan Márquez, jefe negociador de las FARC, ha hecho en esta recta final su propio maratón, en su caso para pedir perdón a las víctimas en lugares marcados por masacres de la guerrilla, como lo fue Bojayá, en mayo de 2002.
¿Y si gana el "no"?
Pocos colombianos se habrán leído las 297 páginas del acuerdo firmado en Cartagena el pasado lunes. Pero apenas nadie lee tampoco los programas de los candidatos ante unos comicios presidenciales. Para difundir sus aspectos esenciales está el incansable Jaramillo. De pedir perdón a las víctimas, no en el escenario internacional de Cartagena, sino en los pueblos de las masacres, se encarga Iván Márquez.
El plebiscito marcará un antes y después del titánico proceso de paz. Si gana el "sí", se abrirá una larga etapa que ocupará a más de una generación. Los 180 días previstos para la dejación total de armas bajo supervisión de la ONU es apenas un aspecto. Le seguirán grandes retos de compleja aplicación, como la justicia transicional o la restitución de tierras a los desposeídos. Si gana el "no", nadie sabe exactamente qué ocurrirá. Si se vuelve a la guerra. O si se reabre la negociación.  
Autora: Gemma Casadevall

viernes, 23 de septiembre de 2016

Algo más que salpicones


La derecha radical, una fuerza en auge con turbios perfiles

Gemma Casadevall

Berlín, 23 sep (EFE).- Los turbios perfiles de algunos miembros de Alternativa para Alemania (AfD), nuevo aglutinante de la derecha radical de ese país, han dejado en evidencia las corrientes extremas que se mueven dentro de esta fuerza en auge, mientras desde su dirección se trata de subsanar tales "deslices". 
Uno de los cinco diputados que el pasado domingo obtuvieron su escaño por mandato directo en la cámara regional de Berlín, Kay Nerstheimer, ha renunciado ya a formar parte del nuevo grupo parlamentario de la AfD, tras salir a la luz que militó en el grupúsculo ultra e islamófobo "German Defence League". 
Nerstheimer debe su puesto en la cámara regional a su victoria en el distrito de Lichtenberger, uno de los bastiones de AfD en Berlín, todos ellos en el este más periférico y profundo de la ciudad. Como tal no devolverá su escaño, sino que pasará al grupo independiente. 
Al revuelo causado tras revelarse, el mismo lunes, que había militado hasta 2012 en una fuerza vigilada por los servicios secretos del Ministerio de Interior, siguió la difusión de diversos comentarios de su cuenta de Facebook, donde, por ejemplo, calificaba de "especies degeneradas" a gays y lesbianas. 

Bildergebnis für afd neonazis

"Declaraciones como ésta atentan contra la credibilidad de la AfD", apuntó Alice Weidel, líder berlinesa del partido, que tendrá, 24 diputados en esa cámara regional de la ciudad-estado. 
Tras los comicios berlineses AfD contará con representación en los parlamentos regionales de diez "Länder", de los 16 con los que cuenta el país. 
Apenas atajado el "problema de credibilidad" que representaba Nerstheimer, la fiscalía de Saarbrücken anunció hoy la apertura de una investigación contra Rolf Müller, el líder de AfD en el "Land" del Sarre, donde el partido espera también lograr escaños en las regionales que se celebrarán en marzo de 2017. 
La decisión de la fiscalía se conoció después de que varios medios alemanes informaran ayer de que Müller vende cruces gamadas y órdenes nazis en su comercio de antigüedades, negocio que él mismo no ha negado aunque argumenta que desconocía hasta ahora que se trataba de un delito en Alemania. 
La delegación regional del Sarre se sitúa en la franja más radical de esta formación y recientemente su cúpula quedó disuelta por intervención de la dirección federal, tras revelarse que otros dos de sus líderes eran declarados neonazis. 
Asimismo envuelta en cismas internos se encuentra la delegación de Baden-Württemberg (sur), otro "Land" donde el partido tiene escaños desde pasado marzo y cuya dirección ha tratado repetidamente de expulsar a uno de sus diputados, Wolfgang Gedeon. 
El motivo de escándalo en este caso son una serie de declaraciones en las que se mezclaban el furibundo antisemitismo, con la islamofobia y la aversión a Estados Unidos, que precipitaron la escisión del recién creado grupo parlamentario en ese estado federado. 
El líder del AfD en Baden-Württemberg, Jörg Meuthen, comparte el liderazgo federal con Frauke Petry, el rostro más conocido del partido, al que ambos dirigentes tratan de dar una imagen de cierta moderación sin rechazar el discurso de tinte xenófobo que le ha hecho capitalizar el voto contra la inmigración. 
A ese doble lenguaje debe su auge AfD, que en 2013 no logró acceder al Bundestag (parlamento federal) al haber quedado unas décimas por debajo del 5 % mínimo. 
Las encuestas pronostican ahora que será la tercera fuerza en las generales de 2017, con porcentajes que, según los sondeos, oscilan entre el 14 y el 18 %. 
Sus bastiones están en el este, antiguo territorio de la Alemania comunista, con líderes regionales como el radical Björn Höcke, quien aventuró que a Angela Merkel la sacarán de la Cancillería "en camisa de fuerza" por haber abierto las fronteras a los refugiados. 
O el veterano Alexander Gauland, vicepresidente del partido y su líder en Brandeburgo, quien aseveró que Jèrôme Boateng, jugador de origen ghanés en la selección alemana de fútbol campeona del mundo, sería un vecino indeseado para un ciudadano 100 % germano. 
También ha resultado "generadora" de perlas parecidas la eurodiputada Beatrix von Storch, nieta de un ministro nazi, quien en una campaña electoral llegó a legitimar el uso de armas de fuego para contener a los inmigrantes ilegales, "en último extremo", incluidos mujeres y niños. Ella misma se encargó luego de matizar esa declaración, en medio del claro distanciamiento por parte de Petry. EFE gc/nl/ie

martes, 20 de septiembre de 2016

Pomadita para Baviera

Merkel envia senyals conciliadors als crítics


L'endemà del desastre electoral viscut per la CDU a la ciutat-estat de Berlín, la cancellera Angela Merkel va optar per no intentar desviar responsabilitats: la culpa del mínim històric obtingut per la CDU és de la líder del partit, va admetre. En concret, de no haver sabut “comunicar” la seva línia política respecte als refugiats. La frase que va pronunciar fa un any –“ho aconseguirem”– aplicada a la capacitat d'Alemanya per acollir-los, ha perdut sentit de tant repetir-la, va continuar. És l'expressió “d'una posició i un objectiu” propis, una manera de parlar. “Si pogués, faria marxa enrere en el temps per molts anys, per preparar-me i preparar convenientment el meu govern per a una situació com la que vam viure el 2015”, deia la teòrica dona forta d'Europa, en relació amb els 1,1 milions de refugiats que va rebre Alemanya l'any passat i a la seva decisió d'obrir-los la frontera del país.

El que en un altre lloc hauria semblat un pronunciament, al qual havia de seguir obligatòriament algun tipus de decisió, va ser, en boca de la cancellera, una mena de gest cap als que han criticat tant aquella decisió com que, fins fa poc, encara repetís la frase “ho aconseguirem”. Bàsicament, l'ala més dretana de la CDU i de la seva agermanada de Baviera, la CSU. Aquesta formació fa mesos que li exigeix que imposi si més no una xifra límit als refugiats que pot admetre Alemanya –200.000 l'any, com a màxim–. Que endureixi la política d'asil, que acceleri les expulsions dels que no hi tinguin dret i que enforteixi les mesures contra el gihadisme. Dos atemptats a Baviera, l'any passat, tots dos comesos per refugiats –sense víctimes mortals, fora dels mateixos terroristes– van accentuar aquestes exigències de la CSU. Merkel fins ara s'ha mantingut en la seva línia.

La declaració de l'endemà de la desfeta electoral no significa exactament que ara se'n desviï. És més aviat una oferta de pau cap a la CSU i la dreta del partit. La CDU és el partit més castigat pel vot de protesta xenòfob de la ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD), que ha sortit un cop mes enfortida a les urnes. Sense el suport de la CSU, Merkel no pot ni pensar a aspirar a la reelecció en les generals del 2017, si és que decideix presentar-s'hi. Una possibilitat que ha deixat oberta, amb l'argument que ho decidirà “en el seu moment”.

L'est profund esdevé bastió ultradretà

El mapa polític del land de Berlín no deixa marge per al dubte. El 14,2% de la ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD) és deguda fonamentalment a la seva empenta als barris perifèrics de l'est profund. El vot rabiós i xenòfob ha arrelat a les ciutats dormitori de l'antic sector comunista, en cinc districtes del qual fins i tot van aconseguir mandats directes com a força més votada. L'Esquerra –que va treure un 15,6 %– i els Verds –un 15,2 %– seran probablement els socis dels socialdemòcrates –amb un 21,6%– en el nou tripartit per al govern regional capital. I els conservadors de Merkel, que en la passada legislatura eren socis menors del govern, passaran a l'oposició.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Con refugiados no se ganan amigos


Merkel entona el mea culpa

Gemma Casadevall


Berlín, 19 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, entonó hoy el mea culpa tras los golpes sufridos en las urnas por sus filas conservadoras, aunque sin desviarse de su línea en la política de refugiados, motor del voto de protesta que recluta la derecha radical. 
La frase de "lo lograremos" pronunciada hace un año, cuando Alemania abrió las fronteras a los refugiados, era sobre todo la expresión de una "postura personal y un objetivo", pero fue entendida "por más de uno como una provocación", admitió Merkel ante los medios en Berlín. 
No era esa su intención, prosiguió la canciller, para quien, de tanto reiterarlo, el pronunciamiento había derivado en una fórmula "vacía de contenido". 
"Si pudiera, haría retroceder el tiempo muchos años, para prepararme y preparar mejor a todo el Gobierno ante una responsabilidad como la que nos encontramos en 2015, ante la que no estábamos preparados", prosiguió la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU). 
En la derrota de ayer en los comicios regionales de la ciudad-estado de Berlín, como en la sufrida por sus filas 15 días atrás, en el "Land" de Mecklenburgo Antepomerania, hubo "componentes regionales", dijo, pero ello no la exime de su responsabilidad como líder del partido. 
Hubo problemas "de comunicación", por no haber sabido transmitir al ciudadano el alcance del gran desafío y de los esfuerzos que, durante años, exigirá la acogida y la integración de esas personas. 
"No volverá a darse una situación como la de 2015", prometió en alusión tanto a los 1,1 millones de solicitantes de asilo que recibió Alemania ese año como a esa falta de preparación a la que había aludido. 
Merkel reconoció que no puede haber una "solución rápida" a la crisis migratoria, porque Alemania no ha sido precisamente, durante años, el "campeón del mundo" en una cuestión básica como es la integración. 
La CDU ha cosechado en 15 días "resultados muy amargos", resumió en referencia tanto a Mecklenburgo-Antepomerania, donde su partido se vio superado en votos por la derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD), como a Berlín, donde ayer obtuvo un mínimo histórico del 17,6 %. 
En el primero de esos comicios sufrió el golpe de verse humillada por la ultraderecha y en la capital quedó apeada de la condición de socio menor en la alianza de Gobierno que formaba con el Partido Socialdemócrata (SPD). 
Los partidos de la gran coalición alemana agudizaron su desgaste -el SPD se defendió como primera fuerza con un 21,6 %, pero perdió casi siete puntos respecto a 2011-, mientras que la AfD se alzó con un 14,2 % y entró en su décima cámara regional, del total de 16 "Länder" del país. 
La líder de AfD, Frauke Petry, se presentó hoy de nuevo exultante y augurando un "muy buen resultado" en las elecciones generales previstas para exactamente dentro de un año, a finales de septiembre de 2017. 
Su formación claramente no es un "fenómeno regional", sino que desde su fundación hace tres años se ha consolidado como fuerza emergente en todo el país. Tras haber quedado sin escaños en las generales de 2013, ahora se le pronostican porcentajes parecidos o superiores a los logrados ayer en Berlín. 
Merkel optó por encajar como propia la derrota, pese a que, dentro y fuera del partido se atribuye el revés histórico a su candidato berlinés, Frank Henkel, representante del ala más derechista de la CDU y alejado de la línea de su líder. 
Siguió sin aclarar si optará a su reelección en 2017, cuestión que depende en parte de que consiga al menos reducir el abismo persistente con su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), que amenaza con no respaldarla, en caso de presentarse. 
La autocrítica de hoy, y el distanciamiento del mantra que la persigue -"lo lograremos"-, podría ser una manera de Merkel de empezar a limar asperezas con los bávaros. 
Entre tanto, en lo que concierne al futuro gobierno de la ciudad-estado, La Izquierda y Los Verdes se presentaban como virtuales nuevos socios de coalición en tripartito del SPD. 
Todo apunta a que Berlín, tras una legislatura de gran coalición, volverá a un gobierno "rojo" similar a los mantenidos entre 2001 y 2011, cuando los socialdemócratas gobernaron sucesivamente con los Verdes o con la izquierda postcomunista. EFE gc/nl/psh

El primer voto

Berlín castiga Merkel i dóna escons als radicals

domingo, 18 de septiembre de 2016

Siguiente récord a la baja


La elección en Berlín agudiza la erosión de los grandes partidos y el auge radical

Gemma Casadevall

Berlín, 18 sep (EFE).- El elector de Berlín plasmó hoy, en los comicios regionales de la ciudad-estado y capital alemana, la erosión que sufre la gran coalición de la canciller Angela Merkel, así como el auge de la derecha radical, imparable a un año de las generales de 2017. 
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel sufrió un nuevo revés y quedó en el 17,7 % -un mínimo histórico desde 1948, destacó el diario conservador "Frankfurter Allgemeine"-, más de cinco puntos por debajo de sus resultados de 2011 en la capital. 
Su socio en la gran coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), se defendió como primera fuerza en el "Land", pero quedó en un 21,9 %, seis puntos y medio menos que en 2011, según los resultados parciales de la televisión pública ARD, a las 19.00 GMT, tres horas después del cierre de los colegios electorales. 
Entre ambas grandes formaciones tradicionales no suman lo suficiente para reeditar la alianza con la que ha gobernado hasta ahora el alcalde-gobernador, el socialdemócrata Michael Müller. 
Ello aboca al SPD, fuerza dominante en la ciudad-estado desde 2001, a tratar de armar un tripartito con la Izquierda -que ganó cuatro puntos hasta alcanzar los 15,6 %- y los Verdes -un 15,3 %, una caída de dos puntos-. 
Al margen del previsible giro izquierdista en la capital, los comicios berlineses apuntalaron a un partido que, hoy por hoy, está descartado como socio por el resto de las fuerzas: la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). 
La representante de la derecha radical obtuvo un 13,8 %, lo que le garantiza una sólida representación en otra Cámara regional, la décima donde consigue escaños del total de 16 "Länder" del país. 
Las regionales de Berlín, con 2,5 millones de electores, seguían a las celebradas quince días atrás en Mecklenburgo-Antepomerania, en el este del país, donde la CDU se vio humillada y superada en votos por la AfD, que obtuvo un 20,8 %. 
Tras los comicios de hoy, esta formación se ve como imparable en su siguiente gran objetivo, las generales previstas exactamente para dentro de un año, el 17 o el 24 de septiembre de 2017. 
Ninguna formación ultraderechista logró nunca escaños en el Parlamento (Bundestag); la misma AfD se quedó en 2013 a las puertas de lograrlo, al situarse unas décimas debajo del mínimo requerido del 5 %. 
Entonces representaba al voto euroescéptico -y no cuajó entre el elector alemán-, mientras que con la crisis migratoria giró hacia la xenofobia y reclutó el voto contra la acogida de refugiados. 
Por encima de la sangría de votos, al SPD le quedaban hoy ánimos para festejar, puesto que sigue siendo la fuerza dominante en la capital, después de haber liderado todos sus gobiernos desde 2001. 
Para el socialdemócrata Müller, que accedió al puesto en 2014 tras la retirada de su correligionario Klaus Wowereit, ha sido una trayectoria fácil, pese a la situación de endeudamiento, creciente especulación inmobiliaria y precariedad que vive la capital, los grandes quebraderos de cabeza de sus conciudadanos. 
Teóricamente podría tratar de gobernar apuntalado por la CDU y el tradicionalmente acomodaticio Partido Liberal (FDP), que tras una legislatura sin escaños regresara a la Cámara al obtener un 6,7 %. 
Lo más probable, sin embargo, es que se decida por el tripartito con ecologistas e izquierdistas, partidos ambos a los que Wowereit ya tuvo como aliados en gobiernos sucesivos. 
El hecho de mantenerse como primera fuerza -tanto en Berlín como en Mecklenburgo-Antepomerania- alivia la pérdida de votos del SPD. 
En cambio, para Merkel se acentúa el desgaste y presumiblemente también las presiones de su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), que desde hace meses la apremia a que dé un giro derechista y endurezca la política de refugiados. 
Una encuesta de cara a las generales de 2017 reflejaba este domingo la persistente caída en intención de voto del bloque conservador, que obtendría un 32 % -un punto menos que una semana atrás-, mientras que el SPD obtendría un 24 %.  AfD sería la tercera fuerza con un 14 %, por delante de los Verdes y la Izquierda, las actuales formaciones de la oposición en el Bundestag. EFE gc/si

Schäuble, el soldado incómodo

L'abans i el després de Merkel

sábado, 17 de septiembre de 2016

La erosión de unos y la efervescencia de otros

Merkel mide sus fuerzas en Berlín frente al auge radical

Gemma Casadevall

Berlín, 17 sep (EFE).- Unos 2,5 millones de electores están llamados a las urnas este domingo en la ciudad-estado de Berlín para unas elecciones que, según los sondeos, darán otro susto a la filas conservadoras de la canciller Angela Merkel, quince días después del sufrido en las regionales celebradas en este del país. 
El grado de erosión de las grandes formaciones se ha medido en los últimos meses en Alemania en la capacidad de la nueva derecha radical de reclutar electorado y, de nuevo, todo apunta a que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel será la más perjudicada. 
Los sondeos de las televisiones públicas -ARD y ZDF- pronostican que, tal como ocurrió en el estado federado de Mecklenburgo-Antepomerania, el 4 de septiembre, el Partido Socialdemócrata (SPD) se mantendrá en Berlín como primera fuerza con un 23 o 24 %, pese a sufrir una notable caída de votos -unos cinco puntos, respecto a 2011-. 



A los conservadores les espera otro revés, ya que de su actual condición de cogubernamentales en la capital pasarían a la oposición, con un 18 % -frente al 23,3 % de cinco años atrás. 
La ciudad-estado, ahora gobernada por una coalición liderada por el SPD y con la CDU como socio menor, podría pasar así a un tripartito entre socialdemócratas, Verdes -15 %- e Izquierda -14,5 %-. 
A ese relevo en el poder se sumará, según los pronósticos, el siguiente acceso a una cámara regional de la derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD), la formación que en las regionales de quince días atrás superó en votos a la CDU. 
No se prevé esta vez una humillación comparable de la ultraderecha sobre los conservadores, ya que a AfD se le augura un 14 %, en lugar del 20,8 % obtenido en Mecklenburgo-Antepomerania. 
Será, sin embargo, un nuevo empuje para un partido que representa el voto de protesta contra la acogida de refugiados, a un año casi exacto de las próximas generales -para las que se baraja la fecha del 17 o 24 de septiembre de 2017-. 
AfD se quedó a las puertas de acceder al Bundestag (Parlamento federal) en 2013, al situarse unas décimas por debajo del 5 %, el mínimo para obtener escaños. 
Entonces concurría como aglutinante del euroescepticismo, mientras que ahora ha desviado su mensaje hacia la abierta xenofobia y ha captado además otras formas de voto de protesta o frustración, hasta entrar en las cámaras de nueve de los 16 estados federados del país. 
Merkel está presionada desde sus filas para que dé un giro derechista a su política, como le exige desde hace meses la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermanado con la CDU que amaga ahora con no respaldar una candidatura de la canciller, en caso de decidirse ésta por optar a la reelección. 
El candidato de la CDU en Berlín, el actual responsable de Interior de la ciudad-estado, Frank Henkel, está más cerca de la CSU que de Merkel. 
Al SPD le será relativamente fácil minimizar su previsible caída de votos, ya que todos los sondeos dan por segura la elección de su alcalde-gobernador, Michael Müller, que perpetuará así el dominio de su partido en la capital. 
Los socialdemócratas han liderado todos los gobiernos regionales de Berlín desde 2001, en que fue elegido como alcalde el carismático Klaus Wowereit, quien hasta su retirada en 2014 formó alianzas sucesivas con Verdes, postcomunistas y, finalmente, la CDU. 
Cabe esperar que el SPD capitalice como éxito esa perpetuidad, lo que no oculta que, pese al desgaste y las tensiones sobre la canciller, los sondeos de cara a las generales de 2017 sigan dando a los conservadores una clara ventaja frente al SPD. 
Una encuesta difundida esta semana por el instituto Forsa pronosticaba para el bloque conservador un 32 %, mientras que el SPD lograría un 23 % y la derecha radical de AfD se alzaría como tercera fuerza, con un 13 %. 
Este sondeo sitúa a Merkel en su peor momento desde 2012 en cuanto a perspectiva electoral, como se ha destacado estos días. 
Cabe recordar que, un año después de ese mínimo, en las generales de 2013, su bloque conservador rozó la mayoría absoluta. 
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que por entonces la AfD no era la fuerza emergente en que es ahora. Y que Merkel sí contaba con el apoyo cerrado de la formación bávara. EFE  gc/jac

viernes, 16 de septiembre de 2016

Bautzen, ese linda colonia para sus vacaciones



Asilats i ultres s'esbatussen a Alemanya


Bautzen, la ciutat de províncies de l'est on al febrer va cremar un alberg per a refugiats, va ser l'escenari la nit de dimecres a dijous d'una batalla campal, sembla que encetada per una vintena de menors registrats com a asilats. Els rivals eren unes 80 persones de la ultradreta, segons la policia, que van respondre al primer llançament d'ampolles i pedrades amb crits de “Bautzen per als alemanys”.
Els refugiats van haver d'acabar reculant, mentre la policia intentava impedir enfrontaments entre els dos grups enmig d'un llançament massiu de tota mena d'objectes. La intervenció de la policia va impedir que els aldarulls anessin a més, però les imatges de les esbatussades i el mal nom d'aquesta ciutat de 40.000 habitants van encendre les alertes. “Estem davant d'una nova dimensió de la violència”, va dir l'alcalde de Bautzen, Alexander Ahrens, independent, que té una experiència prou amarga pel que fa a l'acollida de refugiats a la ciutat. Les provocacions i esbatussades entre els ultres i els refugiats més joves són constants i, de fet, ja s'havia reforçat la presència policial enmig del clima creixent de violència.
Els refugiats saben que no són benvinguts a Bautzen. El febrer passat, un vell hotel que havia estat habilitat per rebre un grup nombrós de sol·licitants d'asil va quedar pràcticament destruït per les flames. Tres ultres van ser detinguts la mateixa nit, quan intentaven impedir que els bombers fessin la feina, mentre grups de veïns celebraven amb eufòria l'incendi que els “alliberava” de la presència indesitjada.
Les autoritats locals van decidir aleshores no deixar-se intimidar pel rebuig declarat a la presència de refugiats i van habilitar altres dependències. Les tensions no han afluixat des d'aleshores, sinó que, com s'ha sabut ara, han estat constants.
Bautzen és un feu de la nova ultradreta, com bona part de l'est del país, enmig de les tensions polítiques i atacs xenòfobs desfermats des de l'arribada, l'any passat, de més d'un milió de refugiats a la primera potència europea.
La primera reacció de les autoritats locals a les tensions va ser dictar una mena de toc de queda perquè el grup de 30 menors asilats a la ciutat no pugui deixar l'alberg passades les set del vespre.

Una ‘no go area' per als estrangers

La ciutat de Bautzen no és un cas aïllat del que a Alemanya s'anomena no go area per als estrangers, especialment si són refugiats. És una població del land de Saxònia, amb capital a Dresden, el bressol de Pegida. La crispació es nota en la xenofòbia i el rebuig contra allò “políticament correcte”. Uns dies després de l'incendi a l'alberg d'asilats, i enmig de les condemnes de tot l'espectre parlamentari, el president del país, Joachim Gauck, va veure com l'esbroncaven de valent quan va visitar la ciutat en senyal de solidaritat amb els refugiats.
La regió està empeltada de l'embranzida de la plataforma islamòfoba de Pegida, crescuda fins i tot abans de l'arribada massiva de refugiats i que està més o menys agermanada amb la nova dreta radical d'Alternativa per a Alemanya (AfD). És a dir, el partit que, fa deu dies, va humiliar la Unió Cristianodemòcrata (CDU) d'Angela Merkel en les eleccions regionals de Mecklenburg-Antepomerània. Un altre land de l'est, on la cancellera té el districte electoral i on la CDU va ser superada per l'AfD, segona força política, després dels socialdemòcrates.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Y esos de ahí al fondo, qué quieren?



Merkel desafía a los sondeos y abucheos en la dura campaña berlinesa


Gemma Casadevall

Berlín, 14 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, desafió hoy a los sondeos adversos y defendió su línea frente a la crisis migratoria, en un mitin electoral ante las elecciones regionales del próximo domingo en Berlín salpicado por abucheos de la derecha radical. 
"Berlín debe mantener su espíritu abierto, solidario y justo, porque eso es lo que nos hace fuertes", afirmó la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), para quien en ese cometido entra la respuesta positiva que ha dado Alemania cuando se le ha requerido que actúe con "responsabilidad" ante una crisis humanitaria. 
"Trabajamos con todas nuestras fuerzas para dar con una solución política a la guerra en Siria", prosiguió, para recordar a continuación que el objetivo de su partido es lograr "una reducción de la llegada de los refugiados", sin dejar por ello de prestar asilo a "quienes huyen del horror". 
La canciller desgranó ese mensaje, entre pancartas con frases como "Mutti ist die beste" -"Mamá es la mejor", alusivo al maternal apodo que se le suele atribuir- y gritos hostiles, tras el cordón de seguridad, de "Merkel muss weg" -"Merkel debe irse". 
El mitin se celebró en una plaza de Zehlendorf, un tranquilo barrio periférico del antiguo sector estadounidense de Berlín, y congregó a apenas un millar de militantes, cuyos gritos de apoyo se mezclaron con los abucheos de unos cincuenta representantes de la ultraderecha islamófoba. 
Era su último mitin de apoyo a su candidato en la regionales, Frank Henkel, quien por lo demás no representa la línea más fiel a la líder del partido, sino al ala que presiona a la canciller exigiendo que frene la llegada de refugiados, más presencia policial y la prohibición del burka. 
Henkel repitió esas consignas ante Merkel -quien hoy mismo, en otro acto, había defendido el pleno derecho a la libertad religiosa, incluido el uso del burka-, pero agradeció el apoyo de la canciller y afirmó que, gracias a su Gobierno, "Alemania está ahora mejor que nunca" y ha superado "crisis que han atenazado a otros países". 
Ambos, canciller y candidato, trataron de transmitir orgullo y optimismo, en un momento en que los sondeos pronostican un revés para la CDU, actual socio menor del Partido Socialdemócrata (SPD) en el Gobierno de la capital alemana y ciudad-estado. 
Todo apunta a que el SPD sufrirá una caída de votos, pero se defenderá como primera fuerza con un 21 %, según la encuesta semanal del diario berlinés "Tagesspiegel", mientras que los conservadores de la canciller quedarán en un 17,4 %. 
El actual alcalde-gobernador de la capital, Michael Müller, no tiene la popularidad de su antecesor, el carismático Klaus Wowereit, en el cargo de 2001 a 2014, pero no parece que peligre su reelección. 
A la CDU se le augura, en cambio, un segundo mazazo tras el sufrido hace apenas quince días, aunque al menos esta vez la "humillación" no se lo propinará la derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD), como le ocurrió el 4 de septiembre en Mecklemburgo-Antepomerania, el "Land" (estado) del este donde creció Merkel y donde tiene aún su distrito electoral. 
El golpe podría venirle a Merkel de Los Verdes, a los que se pronostica un 18,8 %, con capacidad de convertirse en nuevo socio del SPD en la capital, en tripartito con La Izquierda, con un 16 %. 
A la "bestia negra" de la política alemana, AfD, se le vaticina entre un 13 y un 15 %, lejos del 20 % que obtuvo quince días atrás y más aún del récord del 24 % logrado en Sajonia Anhalt, otro "Land" del este, en las regionales del pasado marzo. 
Será, de todos modos, un nuevo rugido de esta nueva ultraderecha alemana, presente ya en diez cámaras regionales (del total de 16 del país), apuntalada en el voto antiinmigración, de tintes islamófobos y que se alimenta del descontento por la acogida de refugiados. 
A un año de las generales, previstas para septiembre de 2017, las urnas no están siendo precisamente favorables a la canciller, mientras que el SPD, pese a sufrir también fuertes sangrías de votos, ha conseguido defenderse como primera fuerza en las dos contiendas regionales de este mes. EFE gc/ja

lunes, 5 de septiembre de 2016

Algo más que el voto de protesta de siempre


La ultradreta degrada Merkel


La Unió Cristianodemòcrata (CDU) d'Angela Merkel va quedar “degradada” a tercera força en les eleccions regionals que es van celebrar ahir a Mecklenburg-Pomerània Occidental, el land on la cancellera té el seu districte electoral. I la dreta radical d'Alternativa per Alemanya (AfD) la va superar, apuntalada en el vot de protesta contra l'acollida de refugiats.

Els pronòstics dels sondejos es van complir, amb una erosió generalitzada d'electorat entre les formacions establertes i una efervescència dels nouvinguts de l'AfD. La bona notícia, per als establerts, és que la gran coalició del land es podrà revalidar, ja que el Partit Socialdemòcrata (SPD) manté la seva posició de primera força, amb un 30% (respecte al 35,6% del 2011). La CDU de Merkel va caure fins al 19,4% (23% fa quatre anys). I l'AfD es va catapultar del no-res parlamentari al 21,5%, segons dades provisionals de les televisions públiques ARD i ZDF. Els Verds probablement quedaran per sota del 5% –mínim per obtenir escons i tres punts per sota del 2011– i L'Esquerra en un 12,5% (18,4% a les eleccions anteriors)

“És un resultat amarg”, va admetre el secretari general de la CDU, Peter Tauber, erigit en rostre de la formació de Merkel, immediatament després de conèixer-se les primeres projeccions, que van enfonsar el partit de la cancellera fins al tercer lloc. Poc abans, el vicecanceller, ministre d'Economia i líder de l'SPD, Sigmar Gabriel, va sortir a la seu de la formació, la Willy Brandt Haus, amb aires de triomf.

Merkel és a la cimera del G-20, a la Xina. I, per tant, no cal esperar reaccions immediates de la cancellera, que, de tota manera, s'acostuma a reservar els pronunciaments en eleccions regionals per a l'endemà dels comicis. La caiguda de vots al land de l'est del país on Merkel va créixer, com a filla d'un pastor protestant, i on encara té el seu districte electoral, s'atribuïa, tant per part de Tauber com de la delegació regional de la CDU i també de l'SPD, a la crisi dels refugiats. Merkel era conscient del que podia passar, però fins ara ha defensat
la seva línia i la decisió de no imposar un límit a l'acollida de refugiats com se li ha exigit des de l'ala més dretana del seu partit.

Al desgast provocat per aquest any llarg de crisi dels refugiats, s'hi ha afegit el fet que la solució impulsada per Angela Merkel –l'acord entre la UE i Turquia per frenar l'arribada de nous immigrants a través de Grècia– ha donat peu a xantatges i provocacions constants del president Recep Tayyip Erdogan sobre Berlín.
En aquesta hora amarga per a la CDU, el líder dels Verds, Cem Ozdemir, va sortir en defensa de la cancellera per recordar que l'acollida de refugiats ha de ser assumida com a pròpia per tot l'espectre parlamentari.
Tots els partits van tenir caigudes més o menys fortes, mentre que el guanyador absolut era el nou radicalisme dretà alemany. L'AfD ha consolidat la seva línia ascendent des que va canviar el seu discurs fundacional euroescèptic –enmig de la crisi de l'euro– i va passar a la xenofòbia oberta. La crisi dels refugiats, amb l'arribada a Alemanya d'1,1 milions de sol·licitants d'asil el 2015, els ha donat ales, en proporció inversa a la caiguda de popularitat de Merkel.

En les eleccions generals del 2013, l'AfD va quedar a les portes d'obtenir escons, ja que es va situar unes dècimes per sota del mínim del 5% necessari per tenir representació a Alemanya. Aquest any s'ha disparat fins a percentatges impensables quatre anys enrere: fins a un 24% el març passat a Saxònia-Anhalt, un altre estat federat de l'est alemany, tot un rècord per a una formació fundada fa cinc anys.
Aquest percentatge rècord es va voler atribuir a la propensió al vot de protesta dins l'encara socialment i econòmicament deprimit antic territori de l'Alemanya comunista.

A Baden-Württemberg, un pròsper estat del sud, hi va obtenir un 15%, i a Renània-Palatinat, a l'oest, un 12%, resultats que indiquen que no
es tracta d'un fenomen “regional”, sinó d'abast nacional. Mecklenburg-Pomerània Occidental és un dels estats federats més empobrits del país, amb un 9,6% d'atur (6,5% de mitjana nacional), i també un dels més propensos al vot de protesta, d'un signe o de l'altre. En els anys posteriors a la caiguda del Mur, es va convertir en feu postcomunista, representant d'una altra forma de vot de càstig, i en un dels pocs lands on l'ultradretà Partit Nacional Democràtic (NPD) tenia escons a la cambra regional. L'NPD ha quedat ara fora del Parlament del land, fet que era celebrat pel conjunt de la classe política. I L'Esquerra, hereva dels postcomunistes, va perdre més de cinc punts. El radicalisme dretà xucla de totes bandes, no només de la CDU, i capta electorat de forces que van representar la protesta contra els grans partits.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Requete-hablando de la reelección

Bildergebnis für estacion sur funkhaus
España ¡elecciones otra vez!

¿La tercera es la vencida?



A pesar del ridículo mundial, por no hablar del enfado que tienen ya una mayoría de ciudadanos, los políticos españoles lo han vuelto a hacer. No han sabido llegar a un acuerdo en esta segunda vuelta a las urnas; el Parlamento español no ha dado su visto vuelto al candidato del PP, Mariano Rajoy, por lo que España irá, a menos que suceda un milagro, a unas terceras elecciones. Una situación totalmente inédita en la democracia española, como también ya lo había sido la segunda vuelta electoral. Nuestra colega Gemma Casadevall sobre esta experiencia inédita en las democracias europeas