sábado, 31 de agosto de 2019

Vigilando al enemigo


Alemania mira al este alemán en unos comicios marcados por el voto ultra

Gemma Casadevall


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Berlín, 31 ago (EFE).- Unos cinco millones y medio de electores están convocados este domingo a las urnas para los comicios regionales de Sajonia y Brandeburgo, dos "Länder" (estados federados) del este alemán que podrían dar un fuerte impulso a la ultraderecha.
El recuerdo del inicio de la II Guerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939, con la "guerra relámpago" lanzada por la Alemania nazi contra Polonia, no parece dañar a la actual ultraderecha, Alternativa para Alemania (AfD), desde 2017 la primera fuerza de la oposición en el Bundestag (Parlamento federal).
Mañana se conmemorará en Varsovia ese día amargo; también este domingo están convocados a las urnas los electores de ambos "Länder", con un peso demográfico modesto en un país de 82 millones de habitantes, pero de los que puede surgir una ultraderecha aún más envalentonada.
Si los pronósticos se cumplen, uno de cada cuatro votantes se decantará en Sajonia por ese partido; en Brandeburgo, se estima que será uno de cada cinco quienes voten al líder de la AfD en el "Land" que rodea Berlín, Andreas Kalbitz, con vínculos con el neonazismo.
El último sondeo de la televisión pública ZDF apunta a que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel defenderá claramente su posición de primera fuerza en Sajonia, el puesto que ha tenido desde la reunificación alemana (1990).
A la CDU sajona se le pronostica un 32 % -una clara caída respecto al 39,4 obtenido en 2014-, mientras que la AfD obtendrá un 24,5 % -frente al 9,7 % de entonces-, según esas estimaciones.
En Brandeburgo, al hasta ahora dominante Partido Socialdemócrata (SPD) se le prevé un 22 % -y una nueva sangría de votos, respecto al 31,9 % de las anteriores regionales-, apenas un punto de ventaja sobre la AfD del radical Kalbitz.
De ser ésta la correlación de fuerzas resultante de las urnas, las dos formaciones de la coalición de gobierno Merkel habrán evitado "lo peor". Es decir, que la AfD les arrebate la posición de fuerza más votada.
Pero tanto los conservadores de la canciller como sus socios en Berlín habrán encajado una nueva caída de votos, sin haber llegado aún a la mitad de la presente legislatura, tras la que Merkel se despedirá del poder.
La ultraderecha está descartada como socio o aliado externo por el resto de las formaciones políticas, sea cual sea su resultado en las urnas y tanto a escala federal como regional.
El primer ministro sajón, el conservador Michael Kretschmer, quien gobierna en Dresde aliado con el SPD, ha insistido que no abrirá la puerta a la AfD, aunque desde el ala más derechista de su partido han surgido voces apuntando a la necesidad de "hablar" con ellos.
Su colega en Brandeburgo, el socialdemócrata Dietmar Woidke, gobierna con La Izquierda como socio y no descarta a ningún aliado futuro, salvo obviamente la ultraderecha.
La campaña electoral en ambos "Länder" ha estado marcada por la movilización general contra el enemigo común, la AfD, y el compromiso de mantenerlo arrinconado políticamente.
La única formación que, junto con la ultraderecha, va a crecer, según los pronósticos, son los Verdes, cuyo líder a escala federal, Robert Habeck, ha estado omnipresente en la campaña regional.
El partido ecologista fue durante años una formación marginal en el antiguo territorio-germanooriental, donde el voto izquierdista se iba hacia el poscomunista Partido del Socialismo Democrático (PDS) -ahora integrado en La Izquierda-.
Los Verdes son ahora fuerza emergente en todo el país, aupados por el voto joven y la alarma por la crisis climática, principal preocupación de muchos alemanes, tanto en el este como en el oeste.
El sondeo de la ZDF pronostica para los ecologistas un 14,5 % en Brandeburgo y un 11,5 % en Sajonia, más del doble de lo obtenido en ambos "Länder" en 2014 y el mejor resultado del partido en el este del país.
La mayoría de los partidos celebraron ayer sus últimos grandes mítines. Este sábado seguirán en campaña, en actos de formato más reducido, ya que en Alemania no hay jornada de reflexión.
Los colegios electorales abrirán a las 06.00 GMT (08.00 locales) y cerrarán a las 16.00 GMT (18.00 locales). EFE

lunes, 26 de agosto de 2019

En estrecha camaradería



La ultraderecha más radical, en busca del éxito en el extrarradio berlinés

Gemma Casadevall

Oranienburg (Alemania), 26 ago (EFE).- La ultraderecha alemana cerró hoy filas en torno a su ala más radical, ansiosa de alzarse como la fuerza más votada en los comicios regionales del domingo en Brandeburgo, el "Land" que rodea Berlín y en el que ve una catapulta hacia el resto del país. 
"Hay que reconquistar Alemania. Y lo haremos desde aquí", clamó Andreas Kalbitz, líder regional de Alternativa para Alemania (AfD) y miembro de "Die Flüge" -"El Ala"-, una corriente bajo observación del espionaje de Interior por sus vínculos con el neonazismo. 
Para Kalbitz, originario de Múnich pero candidato en ese estado federado del este alemán, hay que dejar atrás la "cultura de la bienvenida" al refugiado y pasar a una "consecuente cultura de su expulsión", clamó en Oranienburg, ciudad del cinturón de Berlín 
"Tenéis un líder fuerte. Con él os convertiréis, desde el este, en pioneros para Alemania de lo que Italia vive gracias a Matteo Salvini", afirmó Jörg Meuthen, el presidente de AfD, quien hasta ahora había tratado de marcar distancias con "Die Flüge", pero que estos días comparte gira con Kalbitz. 
Meuthen, un moderado dentro del partido, y Alice Weidel, la jefa del grupo parlamentario en el Bundestag (Cámara alta) arroparon a Kalbitz en la plaza del castillo barroco de Oranienburg, presidido por un gran cartel con la frase "Nie wieder" -"Nunca más". 
El cartel alude al inicio de la II Guerra Mundial bajo el nazismo, el 1 de septiembre de 1939, cuyo aniversario se conmemora este domingo, el mismo día en que tienen lugar las regionales en Brandeburgo y Sajonia, dos "Länder" del este alemán. 
"Vivimos bajo la difamación y el acoso mediático (...). Deberían vender en las farmacias algo contra esa neurosis que hace que se nos vea a los patriotas como a nazis", clamó Kalbitz ante centenares de seguidores, entre tipos duros poblados de tatuajes, algún cráneo rapado, pero también ciudadanos no identificables como ultras. 
Kalbitz es la figura emergente de los ultras alemanes, cuya misión no es llegar al poder -"Nuestro puesto está en la oposición", admitió, en un encuentro con medios alemanes-, sino minarlo. 
En Brandeburgo, uno de los "Länder" del antiguo territorio germanooriental, gobierna actualmente el socialdemócrata Dietmar Woidke con La Izquierda como aliado. 
Los sondeos apuntan a un pulso por la primera posición entre el Partido Socialdemócrata (SPD) de Woidke, al que se pronostica un 21 %, mientras que la ultraderecha de Kalbitz quedaría en un 20 %. 
Para la cúpula de la AfD, un ascenso de Kalbitz a la primera posición sería un triunfo no exento de peligros, ya que revalidaría a un ala radical que aspira a destronar a los moderados como Meuthen. 
Kalbitz es un captador de votos identificables como claramente ultraderechistas, mientras que el resto de la AfD trata de presentarse como una formación derechista, pero no radical. 
La AfD, en su versión radical o en la más moderada, está descartada como aliada en cualquier constelación de gobierno, a escala nacional o regional. 
"Estamos dispuestos a negociar con todas las formaciones, menos con la AfD", afirmaba también en una reunión con medios extranjeros Ingo Senftleben, el candidato de la Unión Cristianodemócrata (CDU), partido al que los sondeos sitúan en tercera posición en Brandeburgo. 
La afirmación de Senftleben supone un desafío para el partido de la canciller Angela Merkel, que hasta ahora rechaza toda colaboración con La Izquierda, partido de raíces poscomunistas, pero al que este líder regional no repudia ya, a cambio de dejar fuera de juego a la AfD. 
La posición respecto a la AfD de este líder conservador de Brandeburgo es algo distinta a la del ala más derechista de la CDU en Sajonia, el "Land" donde nació el movimiento islamófobo Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente) y donde la ultraderecha fue la fuerza más votada en las últimas europeas. 
En Sajonia gobierna una coalición entre la CDU, el SPD y Los Verdes, liderada por el conservador Michael Kretschner, a quien desde el ala más derechista de su partido se reclama que se abra, cuando menos, a dialogar con la AfD. EFE gc/si

jueves, 22 de agosto de 2019

Boris nos visita



El ‘Brexit’ dur de Johnson s’estavella contra Merkel


La imatge de Boris John­son –de nego­ci­ació entre Brus­sel·les, Berlín i París– recor­dava ahir el via cru­cis de la seva ante­ces­sora, The­resa May, també de gira per­ma­nent entre aques­tes tres capi­tals i con­dem­nada a no obte­nir-ne resul­tats. Cor­di­a­li­tat i bones mane­res a la foto­gra­fia comuna, però un no con­tun­dent a reo­brir el paquet nego­ciat entre Lon­dres i la UE pel Bre­xit.
John­son va por­tar ahir, en la seva pri­mera reunió com a pri­mer minis­tre amb Merkel, el punt estra­fo­lari que l’acom­pa­nya, i del qual fins i tot té cura. La res­posta nega­tiva a la seva missió havia que­dat pale­sada el dia abans, via Twit­ter, des del compte del pre­si­dent del Con­sell Euro­peu, Donald Tusk. “La sal­va­guarda [irlan­desa] és una garan­tia per evi­tar una fron­tera dura a l’illa d’Irlanda”, va res­pon­dre Tusk a la pro­posta que va enviar per carta John­son, en què dema­nava l’eli­mi­nació de la clàusula.

“Al final, hi ha solució”


Amb aquest mateix mis­satge, va fer cap a Berlín i serà avui a París, amb el seu posat de nen gran entre­ma­liat però simpàtic, per insis­tir en l’eli­mi­nació d’aquesta sal­va­guarda que la UE no vol supri­mir, perquè atempta con­tra els interes­sos d’un dels seus mem­bres, Irlanda. “He seguit mol­tes nego­ci­a­ci­ons euro­pees a la meva vida. Sovint sem­bla que no hi ha sor­tida, però, al final, apa­reix la solució”, va dir John­son.
La can­ce­llera també es va decla­rar opti­mista i, tot i defen­sar la sal­va­guarda, va ani­mar John­son a ofe­rir una solució alter­na­tiva en 30 dies. Opti­mis­tes, però des de posi­ci­ons contràries, es van dei­xar veure tots dos líders, en una breu com­pa­rei­xença prèvia a la reunió. Merkel ja havia dei­xat clar en una con­ferència de premsa, dimarts a Islàndia, que no es reo­bre l’acord de reti­rada.
Al final del seu man­dat, May sem­blava un hàmster lli­gada a una roda sense fi. No va tro­bar la manera de fer pas­sar a Lon­dres l’acord que ella mateixa havia nego­ciat. El seu suc­ces­sor, apòstol de la línia dura, camina cap al 31 d’octu­bre deci­dit a fer rea­li­tat el seu Bre­xit.
La UE avança també cap a aquesta data sense veure llum al final de túnel. Hi ha coin­cidència que aquell dia es pas­sarà del club dels 28 al dels 27. Ningú, ni els líders estra­fo­la­ris ni els con­ven­ci­o­nals, sem­blen saber com. La pròxima tro­bada serà a la cimera del G7, aquest cap de set­mana a Biar­ritz. L’esce­nari no sem­bla pro­pici a la concòrdia, amb un Trump enfa­dat com sem­pre amb tot­hom, sigui Merkel, el gegant xinès o la petita Dina­marca.

domingo, 18 de agosto de 2019

Bork existe

Teranyina ultra sobre Berlín

jueves, 15 de agosto de 2019

Alemania encoge


El PIB alemany es contrau i deixa el país a un pas de la recessió econòmica




“Tard o d’hora havia de pas­sar” era el comen­tari gene­ral ahir a Ale­ma­nya quan es par­lava d’eco­no­mia. El pro­ducte inte­rior brut (PIB) de la pri­mera eco­no­mia euro­pea no només ha dei­xat de créixer, sinó que en el segon tri­mes­tre de l’any va encon­gir-se del 0,1%. Si es repe­teix una con­tracció del PIB en el tri­mes­tre següent s’haurà entrat tècni­ca­ment en recessió. Era la notícia del dia, no només a Ale­ma­nya, sinó també a la resta d’Europa, enco­ma­nada per la feblesa d’un país on manen les expor­ta­ci­ons. Si la indústria ale­ma­nya ven als seus socis comer­ci­als tot va bé. Si s’enca­lla el comerç exte­rior, tot s’atura.


“El sec­tor exte­rior ha fre­nat l’evo­lució del crei­xe­ment econòmic. Les expor­ta­ci­ons han retro­ce­dit més que les impor­ta­ci­ons”, resu­mia el comu­ni­cat de l’Ofi­cina Fede­ral d’Estadística (Des­ta­tis), orga­nisme encar­re­gat de comu­ni­car els prin­ci­pals indi­ca­dors econòmics.


Ale­ma­nya està iden­ti­fi­cada amb el crei­xe­ment econòmic, cosa que no vol dir que la situ­ació nega­tiva actual sigui del tot anòmala. El ter­cer tri­mes­tre de l’any pas­sat el PIB ja es va encon­gir del 0,2%. Es va evi­tar, però, entrar en una recessió tècnica al tri­mes­tre següent per un pèl. Ara mateix, en canvi, hi ha poques espe­ran­ces que es repe­teixi aquest sal­va­ment.


La guerra comer­cial entre els EUA i la Xina fa témer que la situ­ació s’accentuï. Les pos­si­bi­li­tats d’una sor­tida del Regne Unit de la UE sense acord s’amplien set­mana a set­mana, vista l’evo­lució política a Lon­dres. No fa ni una set­mana, la mateixa Des­ta­tis ja havia enviat un pri­mer avís sobre el des­gas­ta­ment del motor expor­ta­dor: el mes de juny pas­sat les expor­ta­ci­ons ale­ma­nyes havien cai­gut del 8 % a escala intera­nual.

“Som en una fase d’afe­bli­ment, però no hem entrat en recessió”, va res­pon­dre el minis­tre d’Eco­no­mia, Peter Alt­ma­ier, de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) de la can­ce­llera, Angela Merkel. La notícia s’espe­rava, les bor­ses ja havien començat a caure la vigília.

La mateixa Merkel, que ja és a Berlín des de dilluns després d’un parell de set­ma­nes de des­cans, havia des­car­tat el dia abans, en un debat públic amb lec­tors d’un mitjà regi­o­nal, l’Ost­see Zei­tung, el diari del Bàltic, que cal­gui impul­sar un pro­grama estruc­tu­ral per empènyer la con­jun­tura econòmica.

Dos dies abans, enmig del foc encre­uat de pro­pos­tes con­tra la crisi climàtica llançades per uns quants minis­tres, la can­ce­llera havia dei­xar clar també que pensa man­te­nir-se en l’objec­tiu pres­su­pos­tari del dèficit zero. És a dir, el dogma abso­lut dels seus titu­lars de Finan­ces, tant en les ante­ri­ors legis­la­tu­res –ales­ho­res amb l’apòstol de l’aus­te­ri­tat, el con­ser­va­dor Wolf­gang Schäuble al cap­da­vant del depar­ta­ment– com ara, en què hi té el soci­al­demòcrata Olaf Scholz.

martes, 13 de agosto de 2019

Un domingo de agosto, en 1961

Berlín recuerda la construcción del muro, 10.680 días de traumática división

Gemma Casadevall

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Berlín, 13 ago (EFE).- Alemania recordó este martes la construcción del muro de Berlín, un gigantesco operativo logístico que se inició a la una de la madrugada del 13 de agosto de 1961 y al que siguieron 10.680 días de división traumática. 
"La construcción del muro produjo una escisión histórica a escala mundial (...) El destino de los berlineses quedó marcado por ese trauma durante décadas", afirmo el alcalde de la capital alemana, Michael Müller, en el aniversario del día en el que Berlín despertó atravesado por alambradas. 
El acto en memoria de una de las fechas más traumáticas en la memoria colectiva ciudadana berlinesa tuvo lugar hoy en la Bernauerstrasse, una de las calles que quedó partida, símbolo ahora del desgarro humano, urbano y político que se desencadenó. 
Ahí queda aún en pie uno de los fragmentos del muro, la llamada Capilla de la Reconciliación y el monumento en recuerdo a sus al menos 135 víctimas documentadas, ciudadanos muertos al tratar de huir al oeste en los 28 años que estuvo en pie la "Franja de la Muerte". 
El centro de documentación que acompaña al memorial trata de trasladar al visitante actual -en general, turistas- la magnitud de ese desgarro, desde esa mañana de agosto hasta su caída el 9 de noviembre de 1989. 
La descomunal operación que precedió al trazado de esa división, que dejó encorsetado el sector oeste entre 155 kilómetros de alambradas, primero, y muro de hormigón, después, estuvo precedida por un desmentido más que delator. 
"Nadie tiene la intención de construir un muro", había dicho el 15 de junio el jefe del Estado y del Partido, Walter Ulbricht, en una concurrida conferencia de prensa. 
Era evidente ya entonces que la República Democrática Alemana (RDA) temía despoblarse y que el principal coladero para quien quería huir al mundo libre era la frágil división entre los sectores este y oeste de Berlín. 
Tras la capitulación del Tercer Reich y la división del país entre las potencias aliadas, más de tres millones y medio de ciudadanos germano-orientales habían dejado la RDA, con 16 millones de ciudadanos. 
A través de Berlín cruzaban a diario hacia el oeste familias enteras, sin síntoma alguno de que la tendencia fuera a invertirse. 
Mientras Ullrich pronunciaba ese desmentido, en las afueras de Berlín estaban almacenados ya miles de kilómetros de alambradas y toneladas de bloques de hormigón, lo que -según documentos recientemente desclasificados- no había pasado desapercibido a los servicios secretos de las potencias occidentales. 
El espionaje del mundo libre dejó hacer, aparentemente porque las potencias occidentales temían que tratar de impedirlo desencadenaría un conflicto con la Unión Soviética. 
Mientras tanto, el régimen germano-oriental entrenaba a miles de efectivos de sus fuerzas de seguridad para lograr el bloqueo entre los sectores, que debía desplegarse en una sola noche y que implicaba a simples operarios civiles. 
El principal desafío era el trazado del muro a través de la ciudad, una frontera urbana de 43 kilómetros -al que seguiría el corsé de 155 kilómetros alrededor de todo el sector occidental-, que obligaba a cortar líneas ferroviarias, metro y trenes de cercanías. 
A la una de la madrugada se cerraron las estaciones y terminaron de facto las comunicaciones entre ambos sectores. 
Lo que empezó esa madrugada con el tendido de alambradas a través de la ciudad se reforzó paulatinamente con bloques de hormigón y torretas de vigilancia, entre cuadrillas de operarios custodiados por soldados de la RDA. 
Los berlineses despertaron ese día, un domingo, horrorizados y probablemente conscientes de su indefensión, ante la impasibilidad de las tres potencias que tras el final de la II Guerra Mundial se repartieron el sector occidental: EEUU, Reino Unido y Francia. 
En la República Federal de Alemania (RFA) seguía al frente del Gobierno el conservador Konrad Adenauer, el primer canciller del país desde su fundación; el alcalde del Berlín occidental era el socialdemócrata Willy Brandt. 
Para ambos fue un día amargo, al que siguieron 28 años con Berlín estigmatizada como ciudad mártir de la Guerra Fría, plasmada en la cruda realidad de la llamada "Franja de la Muerte". 
La RDA reforzó en los meses posteriores las alambradas con la construcción del muro de hormigón hasta convertirlo en infranqueable, bautizado con el eufemismo de "Muro de Protección Antifascista". 
Siguieron 10.680 días de división forzada, hasta que el 9 de noviembre de 1989 el portavoz del Politburó, Günter Schabowski leyó un comunicado según el cual la RDA permitía a sus ciudadanos viajar al oeste. El muro había caído. EFE gc/mr

jueves, 8 de agosto de 2019

En primera línea


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El exjefe del espionaje lleva la campaña del miedo al este alemán

Gemma Casadevall

Riesa (Alemania), 8 ago (EFE).- El exjefe del espionaje alemán Hans-Georg Maassen llevó su campaña del "miedo al asilado" al este del país, con consignas rayanas en las posiciones de ultraderecha, pese a identificarse con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller, Angela Merkel. 
Las frases de Maassen son claras: Alemania tiene un "creciente problema de seguridad", derivado de "conflictos en otras partes del mundo" que trasladaron al país 1,5 millones de asilados; la solución no es levantar vallas en las estaciones o más seguridad, sino "evitar que esos problemas aumenten" y "mandar a casa" a quienes delinquen. 

"Hay que salvar de morir ahogados a quienes se rescata en el Mediterráneo. Pero no para llevarlos a puertos de Europa", respondió Maassen a una pregunta del público, en un acto del candidato de la CDU Geert Mackenroth, ante las regionales que se celebran en septiembre en Sajonia y Brandeburgo, dos "Länder" del este. 
Qué hace en un acto de campaña quien dirigió el espionaje es una de las preguntas que planeaba sobre el acto, llamado "Diálogo sobre seguridad nacional", en que Mackenroth presentó a Maassen como el hombre que "mejor conoce esa cuestión en Alemania". 

"No quiero ser un jinete del Apocalipsis. Pero creo que hay que asumir los problemas de frente", afirmó Maassen, quien denunció los "intentos de desprestigiar como populista de derechas" a los que dicen "las cosas por su nombre" y no dudan en referirse a las estadísticas sobre la "alta criminalidad" por parte de extranjeros.  Mackenroth, responsable de Inmigración en Sajonia, pertenece a la llamada "Werte Union" -Unión de Valores-, el ala más derechista de la CDU, que rechaza a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) como socio de coalición, pero considera que se debe "hablar" con ese partido y dirigirse a sus votantes. 

"La AfD no es un partido extremista. Ahora mismo no puede ser un socio de coalición, pero hay que ver cómo evoluciona", defendió Maassen, entre cuyo auditorio había casi tantos militantes de la CDU como de ese partido, además de una escueta presencia izquierdista. 
"¿Qué nos dice de la instrumentalización por parte de la AfD de delitos comunes cometidos por extranjeros?", fue una de las preguntas lanzadas desde ese bando, representando por Erik Christopher Richter, candidato de la Izquierda en la vecina localidad de Chemnitz. 

El exjefe del espionaje es una figura polarizante, que puso en jaque la coalición entre el bloque conservador de Merkel y los socialdemócratas, hasta que se le apartó del cargo en noviembre. 
A Maassen, que presidía desde 2011 la Oficina Federal para Protección de la Constitución (BfV), los servicios secretos internos alemanes, se le atribuía connivencia con la ultraderecha casi desde que asumió ese puesto. 

No obstante, la tempestad sobre él no se desató hasta que el pasado verano cuestionó la existencia de una "caza de extranjeros", en medio de los desmanes neonazis registrados en Chemnitz tras la muerte de un ciudadano germano-cubano a manos presuntamente de un refugiado. 
Interior le mantuvo en su puesto, pero luego fue retirado al aludir a una campaña en su contra desde la "izquierda radical" que, según él, existe en el gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD). 

Maassen acaparó ya más presencia de la AfD que de la CDU en un anterior mitin en Sajonia. Para este segundo acto de campaña, su anfitrión trasladó el evento a un auditorio de aforo mayor. 
El local -una sala de actos y a la vez discoteca de Riesa- quedó abarrotado con la llegada de los primeros 200 ciudadanos, además de medios alemanes y extranjeros. 
Riesa, con 34.700 habitantes, es bastión de la AfD, que en las pasadas europeas se alzó en uno de sus dos distritos con un 30 % de los votos. 

Sajonia es un "Land" de por sí proclive a la ultraderecha, cuna del movimiento de los Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), donde los sondeos apuntan a que la AfD podría convertirse en la fuerza más votada en las regionales del 1 de septiembre, lo mismo que en Brandeburgo. 

El jefe del Gobierno sajón, Michael Kretschmer, de la CDU, trata de inyectar optimismo y se muestra seguro de su reelección, así como de la necesidad de mantener aislada a la AfD, hoy por hoy descartada como socio por el resto del espectro parlamentario tanto a escala federal como regional. 
Sin embargo, dentro de la CDU sajona han empezado a surgir dudas respecto a por cuánto tiempo logrará defenderse esa consigna. La imagen del auditorio ante Maassen, con seguidores de AfD pegados a los del partido de Merkel y aplaudiendo con igual intensidad, parece apuntalar esas dudas. EFE 

gc/si

(foto) (vídeo)


domingo, 4 de agosto de 2019

Tinto de verano ultra



La ultradrecha buscan su triunfo en el este con el alarmismo xenófobo 

Gemma Casadevall

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Berlín, 4 ago (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) recurre al alarmismo xenófobo para atacar la línea migratoria del Gobierno de Angela Merkel, a un mes de celebrarse comicios regionales en el este del país, donde luchará por el primer puesto. 
"Nosotros no falseamos, nos remitimos a hechos que están ahí", respondió este domingo el líder de AfD, Jörg Meuthen, desde la televisión pública ZDF a la pregunta de si instrumentalizan crímenes cometidos por inmigrantes para armar su discurso xenófobo. 
El presidente de la AfD, representante del ala más moderada del partido, expresó ahí su "comprensión" por la reacción de una de sus diputadas a la muerte de un niño de ocho años, arrojado a las vías del tren en Fráncfort por un eritreo. 
"Señora Merkel, maldigo el día en que nació" fue el mensaje colgado por Verena Hartmann en su cuenta un Twitter, un texto que Meuthen atribuye a una "reacción altamente emocional", que puede ser "no del todo aceptable", pero del que no cabe avergonzarse. 
Desde la dirección de la AfD se emitieron ese día múltiples mensajes reprochando a la canciller conservadora que hubiera permitido la entrada en el país de casi 1,5 millones de refugiados, desde 2015, y exigiendo reforzar las fronteras -el eritreo residía en Suiza-. 
A esos ataques siguió dos días después la pregunta de cuántos refugiados están en el país bajo falsa identidad, a raíz del asesinato de un hombre de 36 años, en plena calle y ante su hija de once años, por un supuesto refugiado sirio armado con una espada. 
El eritreo que arrojó al tren al niño de ocho años, e intentó matar también a la madre de éste y a otra mujer, estaba en tratamiento psiquiátrico y no había entrado en Alemania como refugiado. La fiscalía no ha esclarecido aún la identidad del hombre de la espada. 
Los crímenes cometidos por extranjeros "ocurren constantemente", aseguró Meuthen, fundamentándose en estadísticas que no concretó y visiblemente nervioso cuando se le confrontó a un estudio de dos expertos en comunicación y criminalidad, que refleja cómo la AfD busca sistemáticamente crear un clima de miedo hacia el extranjero. 
El estudio se basa en 242 comunicados de prensa emitidos por ese partido que muestran cómo, en un 95 % de los casos, se menciona la nacionalidad del sospechoso si es extranjero, pero casi nunca se emite nota alguna si su autor es un alemán sin raíces inmigrantes. 
La AfD, la tercera fuerza a escala nacional desde las generales de 2017 y con escaños en los 16 estados federados del país -"Länder"-, está excluida como socio por el resto de partidos, pero aspira a ser el triunfador moral sobre éstos en el este de Alemania. 
Según un sondeo del sensacionalista "Bild" -rotativo cada vez más identificado con la línea de AfD-, este partido sería el más votado en esa mitad del país de celebrarse ahora elecciones generales. 
La encuesta otorga a la AfD una intención de voto del 23 %, un punto por encima de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel. 
La Izquierda quedaría en tercera posición con un 14 %, seguida de los Verdes, con un 13 %, mientras que el Partido Socialdemócrata (SPD), socio de coalición de Merkel, suma apenas un 11 %. 
Este sondeo difiere del Politbarometer (barómetro político) de la ZDF para toda Alemania, donde el bloque conservador de Merkel se sitúa en un 28 %, seguido de los Verdes, con un 25 %, y el SPD con un 13 %, mientras que la AfD está en cuarta posición, con un 12 %. 
Que el voto en el este es distinto al del oeste es algo que ha podido comprobarse desde la reunificación de Alemania en 1990, pero durante años La Izquierda fue la beneficiada por esa diferencia. 
El peso de ese voto ultraderechista es relativo, a escala nacional, ya que el este del país sufre una despoblación continuada desde principios de 1900, tras sucesivas olas de migración interna al oeste, más próspero e industrializado. 
En los seis estados del este -incluido Berlín- viven 13,6 millones de habitantes del total de casi 82 millones de Alemania. 
En septiembre y octubre se celebran elecciones en tres de esos "Länder" -Sajonia, Brandeburgo y Turingia-, los tres con una fuerte implantación de la AfD. 
Abrirán la serie, el 1 de septiembre, Brandeburgo, ahora gobernado por una alianza entre socialdemócratas y La izquierda, y Sajonia, con una coalición entre la CDU, el SPD y los Verdes. 
Seguirá el 27 de octubre Turingia, el único "Land" del país con un Gobierno liderado por La Izquierda, con el SPD y los Verdes como socios, donde el ala más radical de la AfD, capitaneada por Björn Höcke, aspira asimismo al primer puesto. EFE 
gc/psh 
(radio) (foto)

jueves, 1 de agosto de 2019

Pánico en la Hauptbahnhof

Un crim que trasbalsa

 Un refugiat amb trastorns psíquics mata un nen de 8 anys empentant-lo a la via quan hi entrava el tren

El govern asse­gura que no hi ha cap indici de radi­ca­lisme o d’impul­sos ter­ro­ris­tes en el cri­mi­nal


Costa d’ima­gi­nar una escena més mons­tru­osa, enmig d’un estiu en què les esta­ci­ons estan ple­nes de famílies que van o tor­nen de vacan­ces. Un nen de vuit anys, a punt de sor­tir de viatge amb la seva mare, rep una empenta d’un des­co­ne­gut men­tre veu com entra a l’andana el seu tren d’alta velo­ci­tat, a l’estació de Frank­furt. L’empenta és deli­be­rada, com la que rep la mare, de 40 anys, i una altra dona, de 78. El nen mor, la mare acon­se­gueix sal­var-se entre les vies, l’altra per­sona no arriba a caure.


El des­co­ne­gut és un home arri­bat d’Eri­trea a Suïssa el 2006 i reco­ne­gut com a asi­lat en aquest país des del 2008. Un refu­giat que, durant anys, va ser un bon tre­ba­lla­dor, fins i tot un exem­ple d’inte­gració modèlica per a l’estricta soci­e­tat suïssa. Feia cinc dies que havia fugit de casa, després d’haver agre­dit la seva esposa i haver-la tan­cat, en un atac de fúria, amb els seus tres fills –d’un, tres i qua­tre anys–, a més d’una veïna a qui va inten­tar esca­nyar.


El refu­giat havia dei­xat de ser modèlic feia uns mesos, pot­ser un any. Estava en trac­ta­ment psi­quiàtric, havia per­dut la feina i tenia, segons sem­bla, atacs de para­noia. No hi ha cap senyal en ell de radi­ca­lit­zació, no tenia ante­ce­dents delic­tius i, segons la seva dona –que l’havia denun­ciat a la poli­cia després de l’agressió–, mai no havia tin­gut un atac vio­lent com el de dijous. El crim mons­truós és, segons tots els indi­cis, obra d’un home tras­to­cat, pro­ba­ble­ment un mal­trac­ta­dor que havia començat a ate­mo­rir la seva família. Costa d’ima­gi­nar un dolor més ter­ri­ble que el que acom­pa­nyarà la mare del nen mort a les vies.


Els mis­sat­ges de cons­ter­nació han estat cons­tants des de la tragèdia. El minis­tre de l’Inte­rior, Horst See­ho­fer, de la con­ser­va­dora Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CSU), va qua­li­fi­car el crim “d’assas­si­nat a sang freda”. Però també va esmerçar-se a adver­tir con­tra allò que, segu­ra­ment ell mateix, espe­rava com a ine­vi­ta­ble: la ins­tru­men­ta­lit­zació de la mort d’una cri­a­tura a mans d’un refu­giat, un africà aco­llit al cor d’Europa. És un crim mons­truós, que pro­voca un dolor ini­ma­gi­na­ble, però comès per un home pre­sump­ta­ment tras­tor­nat, en qui no hi ha cap indici de radi­ca­lisme o impul­sos ter­ro­ris­tes, va dir.

La ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD), la ter­cera força del país, no ho veu així. La mort d’aquesta cri­a­tura inno­cent és un clam con­tra l’aco­llida d’asi­lats: “Tan­queu d’una vegada les fron­te­res a aquesta gent i pro­te­giu la vos­tra població”, deia un dels molts mis­sat­ges envi­ats a les xar­xes des de la cúpula ultra. És un mis­satge molt sem­blant al que havien enviat uns deu dies enrere, quan un serbi, en aquest cas amb un ampli his­to­rial de violència, havia tirat a la via del tren una altra dona, que també va morir. El mateix mis­satge que envia cada cop que es rela­ci­ona amb un delicte o crim ter­ri­ble algú entre el milió i mig de refu­gi­ats aco­llits per Ale­ma­nya. Els mit­jans seri­o­sos s’han esforçat per no car­re­gar tin­tes i trac­tar-lo com a crim mons­truós. La premsa sen­sa­ci­o­na­lista, encapçalada pel Bild, el més lle­git, ha seguit l’AfD. Res de nou en un diari que sem­bla haver vist en l’elec­to­rat ultra l’antídot a la cai­guda de ven­des.