La ultraderecha más radical, en busca del éxito en el extrarradio berlinés
Gemma Casadevall
Oranienburg (Alemania), 26 ago (EFE).- La ultraderecha alemana cerró hoy
filas en torno a su ala más radical, ansiosa de alzarse como la fuerza más
votada en los comicios regionales del domingo en Brandeburgo, el "Land" que
rodea Berlín y en el que ve una catapulta hacia el resto del país.
"Hay que
reconquistar Alemania. Y lo haremos desde aquí", clamó Andreas Kalbitz, líder
regional de Alternativa para Alemania (AfD) y miembro de "Die Flüge" -"El Ala"-,
una corriente bajo observación del espionaje de Interior por sus vínculos con el
neonazismo.
Para Kalbitz, originario de Múnich pero candidato en ese estado
federado del este alemán, hay que dejar atrás la "cultura de la bienvenida" al
refugiado y pasar a una "consecuente cultura de su expulsión", clamó en
Oranienburg, ciudad del cinturón de Berlín
"Tenéis un líder fuerte. Con él
os convertiréis, desde el este, en pioneros para Alemania de lo que Italia vive
gracias a Matteo Salvini", afirmó Jörg Meuthen, el presidente de AfD, quien
hasta ahora había tratado de marcar distancias con "Die Flüge", pero que estos
días comparte gira con Kalbitz.
Meuthen, un moderado dentro del partido, y
Alice Weidel, la jefa del grupo parlamentario en el Bundestag (Cámara alta)
arroparon a Kalbitz en la plaza del castillo barroco de Oranienburg, presidido
por un gran cartel con la frase "Nie wieder" -"Nunca más".
El cartel alude
al inicio de la II Guerra Mundial bajo el nazismo, el 1 de septiembre de 1939,
cuyo aniversario se conmemora este domingo, el mismo día en que tienen lugar las
regionales en Brandeburgo y Sajonia, dos "Länder" del este alemán.
"Vivimos
bajo la difamación y el acoso mediático (...). Deberían vender en las farmacias
algo contra esa neurosis que hace que se nos vea a los patriotas como a nazis",
clamó Kalbitz ante centenares de seguidores, entre tipos duros poblados de
tatuajes, algún cráneo rapado, pero también ciudadanos no identificables como
ultras.
Kalbitz es la figura emergente de los ultras alemanes, cuya misión
no es llegar al poder -"Nuestro puesto está en la oposición", admitió, en un
encuentro con medios alemanes-, sino minarlo.
En Brandeburgo, uno de los
"Länder" del antiguo territorio germanooriental, gobierna actualmente el
socialdemócrata Dietmar Woidke con La Izquierda como aliado.
Los sondeos
apuntan a un pulso por la primera posición entre el Partido Socialdemócrata
(SPD) de Woidke, al que se pronostica un 21 %, mientras que la ultraderecha de
Kalbitz quedaría en un 20 %.
Para la cúpula de la AfD, un ascenso de Kalbitz
a la primera posición sería un triunfo no exento de peligros, ya que revalidaría
a un ala radical que aspira a destronar a los moderados como
Meuthen.
Kalbitz es un captador de votos identificables como claramente
ultraderechistas, mientras que el resto de la AfD trata de presentarse como una
formación derechista, pero no radical.
La AfD, en su versión radical o en la
más moderada, está descartada como aliada en cualquier constelación de gobierno,
a escala nacional o regional.
"Estamos dispuestos a negociar con todas las
formaciones, menos con la AfD", afirmaba también en una reunión con medios
extranjeros Ingo Senftleben, el candidato de la Unión Cristianodemócrata (CDU),
partido al que los sondeos sitúan en tercera posición en Brandeburgo.
La
afirmación de Senftleben supone un desafío para el partido de la
canciller Angela Merkel, que hasta ahora rechaza toda colaboración con La
Izquierda, partido de raíces poscomunistas, pero al que este líder regional no
repudia ya, a cambio de dejar fuera de juego a la AfD.
La posición respecto
a la AfD de este líder conservador de Brandeburgo es algo distinta a la del ala
más derechista de la CDU en Sajonia, el "Land" donde nació el movimiento
islamófobo Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente) y
donde la ultraderecha fue la fuerza más votada en las últimas europeas.
En
Sajonia gobierna una coalición entre la CDU, el SPD y Los Verdes, liderada por
el conservador Michael Kretschner, a quien desde el ala más derechista de su
partido se reclama que se abra, cuando menos, a dialogar con la AfD. EFE gc/si
