lunes, 31 de agosto de 2020

Ländersache

 alemanya

Retorn per tongades i sense pla B


Gemma C. Serra

Alemanya ha fet un retorn a l’escola per tongades, d’acord amb el seu sistema federal. Amb pandèmia o sense, els curs i les vacances escolars no comencen ni acaben el mateix dia, ni tan sols el mateix mes. A cada land li correspon unes setmanes determinades entre final de juny i principi de setembre. Una pràctica destinada a evitar grans operacions de sortida i tornada de vacances de dimensions nacionals al país de més pes demogràfic de la UE.

L’esquema es va mantenir tant en el tancament del curs passat com en l’inici del present. I, pel que fa a les mesures especials contra la Covid-19, també ho ha fet la norma de deixar-ho tot sota la competència de cada poder regional. A Berlín, el curs va encetar-se el 10 de juliol amb l’obligació de portar mascareta a les zones comunes de l’escola. Renània del Nord-Westfàlia, el land més poblat –18 milions d’habitants– i el més afectat per la pandèmia, va fer-ho una setmana després, amb mascareta també dins les aules.

La casualitat va fer que els primers a tornar a escola fossin els nens i nenes de Mecklenburg-Antepomerània, un land rural i amb la menor incidència de contagis del país. Tot i amb això, dues escoles van haver de tancar l’endemà de l’arrencada. Per a la resta del país va ser un mal presagi: feia témer situacions complexes quan arribés a terres renanes o a Baviera, el segon del país quant a contagis acumulats fins ara. Aquest estat federat del sud serà el darrer a tornar a classe i haurà pogut afinar les mesures de distància social, mascaretes, rentades de mans, etcètera. És, a més, el land més ric del país, on les escoles estan més ben condicionades, una realitat que contrasta amb la situació dels barris menys afavorits de Berlín.

Alemanya viu un repunt de contagis continuat des de mitjan juliol. La majoria d’aquests nous contagis eren importats pels qui tornaven de vacances. La tendència es mantindrà, com a mínim, fins que es completi l’operació retorn.

Uns poders regionals poden mirar i aprendre dels qui van obrir abans. Però cap no té un pla B, lamenten els col·lectius de pares i mestres del país. Si el curs anterior va quedar mig en suspens, entre el teletreball adult i la mainada intentant no perdre del tot el fil, el vinent està sota el signe de la por premonitòria a la següent tongada de restriccions o paralització de la vida escolar.

domingo, 30 de agosto de 2020

El Parteitag indefinido

 La CDU traza su "día después" con Merkel más líder que nunca

Gemma Casadevall








Berlín, 30 ago (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) defiende su hoja de ruta para una sucesión ordenada de la canciller Angela Merkel, quien quince años después de alcanzar la Cancillería es la figura de referencia del momento y, a la vez, una líder en retirada.
"Si es posible, de la forma que sea, elegiremos (nueva) presidencia", sostuvo la jefa de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, ante la televisión pública ZDF, a la cuestión de cómo organizará en tiempos de pandemia el congreso para definir al nuevo líder.
En formato reducido, presencial y ateniéndose a las normas marcadas por la pandemia, añadió Kramp-Karrenbauer, para admitir que se está trabajando en un "Plan B, C o D", si el "A" -congreso con 1.001 delegados- no es factible, pero descartando otro aplazamiento.
La CDU no puede permitírselo, después de que el Partido Socialdemócrata (SPD) se les avanzase hace quince días con la designación del ministro de Finanzas, Olaf Scholz, como candidato a la Cancillería en las elecciones generales de 2021.
Kramp-Karrenbauer se convirtió en 2018 en sucesora de Merkel al frente de la CDU. Le habría correspondido luchar por la Cancillería, pero tiró la toalla hace unos meses, cuestionada como líder y comprometida a seguir en su puesto hasta solucionar la cuestión.
Se convocó un congreso en abril para resolver la papeleta, pero la pandemia obligó a cancelarlo. El asunto quedó así para el siguiente congreso regular, este diciembre; pero no está claro cómo se hará, ya que seguirá vigente el veto a los grandes eventos.
"El congreso de diciembre va a celebrarse", afirmó también hoy el presidente del Parlamento Wolfgang Schäuble, quien en 1998 tomó las riendas de la CDU tras 25 años bajo el patriarca Helmut Kohl.
Schäuble ha sido el principal promotor de la candidatura al puesto de Friedrich Merz, derechista como él y rival histórico de Merkel. Su apoyo a este candidato se ve como una cuenta pendiente con la canciller, quien ascendió a jefa del partido en 2000 cuando él mismo tuvo que renunciar al puesto, salpicado por el escándalo de las cuentas secretas de la CDU bajo la "era Kohl".
La alianza entre Schäuble, Merz y otros representantes del ala derechista ha seguido latente y ahora resurgió. Merz, sin cargos en el partido, solo tiene opciones de ganar la partida ante un congreso más o menos formal y apuntalado en su reconocida elocuencia.
"La campaña por la Cancillería la ganará quien represente el centro", apuntó este domingo el primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, otro aspirante a presidir la CDU.
A Laschet, más centrista que Merz, se le consideraba el favorito a la jefatura. Pero varios deslices en la gestión de la pandemia en su "Land" -el más poblado de país- han dañado su credibilidad.
Hay un tercer aspirante, al que se da sin opciones -Norbert Röttgen, otro rival interno de Merkel-. Ello ha impulsado la alternativa del primer ministro de Baviera, Markus Söder, líder de la Unión Socialcristiana bávara, partido hermanado de la CDU.
EL CENTRO IZQUIERDA SE ORGANIZA
La CDU tiene abierta la carrera sucesoria, mientras que los socialdemócratas tomaron carrerilla con Scholz. Ni en el bloque conservador ni entre sus socios se habla se reeditar la gran coalición de gobierno. El SPD eligió a Scholz, tan centrista como Merkel, confiando en que con la retirada de la canciller mejorarán sus opciones de ganarse ese espacio.
Los sondeos apuntan a una futura coalición entre conservadores y Verdes -segunda fuerza en intención de voto, con un 19 %, tras el 38 % que se pronostica ahora a la CDU/CSU-. El SPD ha subido levemente y se sitúa en un 16 %-. Que mejore esa perspectiva puede depender de que el candidato conservador sea capaz de defender el centro.
Un bloque liderado por Scholz o los Verdes precisará seguramente de un tercero, La Izquierda, partido al que la socialdemocracia no excluye ya categóricamente como socio a escala federal.
La cúpula bicéfala de la Izquierda -Katja Kipping y Bernd Reixinger, ambos moderados- anunció este fin de semana que no optará a la reelección en su próximo congreso. De la orientación que tome el partido dependerá que fructifique la opción de un tripartito sin componente conservador capaz de alcanzar la Cancillería. EFE
gc/amg


sábado, 29 de agosto de 2020

Los chicos del Reich




Berlín asiste a otra desafiante marcha del negacionismo ultra anticorona

Gemma Casadevall

Berlín, 29 ago (EFE).- Berlín asistió hoy a una nueva movilización de colectivos contra las restricciones por la pandemia, entre ellos grupos de la ultraderecha, marcada por la desobediencia desafiante y generalizada al uso de la mascarilla y algunas escaramuzas entre fuerzas policiales y radicales.
La Policía de Berlín optó por ordenar la disolución de la primera marcha, sobre las 11.00 GMT, unas dos horas de arrancar hacia el punto fijado para la concentración final y cuando unas 18.000 personas desfilaban por el corazón de la capital alemana.
Dos condiciones esenciales impuestas para su autorización -distancia social y uso de la mascarillas- estaban siendo ignoradas por la mayoría de los asistentes a una marcha cuyo aglutinante era negar la necesidad de tales restricciones.
Horas después se reagruparon ante la Columna de la Victoria unas 30.000 personas, según estimaciones policiales, en un ambiente mayoritariamente festivo. Mientras, en las cercanías del Reichstag -sede del Parlamento- y de la embajada rusa se producían encontronazos entre agentes antidisturbios y ultras, que portaban símbolos y banderas anticonstitucionales.
La convocatoria de este sábado, como ocurrió en una anterior marcha con 30.000 personas, el 1 de agosto, agrupó tanto a defensores de teorías de la conspiración o antivacunas como a ciudadanos que consideran vulnerada su libertad de movimientos, mezclados con grupos ultraderechistas, líderes de los llamados "Identitarios" y reconocidos negacionistas del Holocausto.
Que la manifestación llegara a ponerse en marcha se debió a una decisión, ya de madrugada, de la Audiencia Territorial Administrativa de Berlín, que rechazó el último recurso presentado por la Policía contra la convocatoria.
Fue el último obstáculo administrativo para los convocantes. Otra instancia judicial había levantado dos días antes la prohibición a la marcha del Senado (gobierno regional) berlinés.
El Senado berlinés había justificado su veto en el argumento de que derecho a la manifestación no significa el derecho a infringir la legalidad o a desobedecer las normas de higiene vigentes. La canciller alemana, Angela Merkel, había expresado su comprensión al veto, pese a reconocer el derecho a la manifestación y también el de los convocantes a recurrirlo.
Permitir o no la marcha colocó a las autoridades ante el dilema de garantizar ese derecho fundamental o hacer prevalecer el interés por la salud pública en la lucha contra la pandemia.
Ya la víspera quedó claro que no se respetarían las medidas de higiene pactadas. Unos 1.500 manifestantes, mayoritariamente sin mascarilla, se concentraron el viernes ante la emblemática Puerta de Brandeburgo, a modo de acción previa.

DESAFÍO RUIDOSO, PERO MINORITARIO

Las manifestaciones contra las restricciones se han sucedido en Alemania desde julio. Para la movilización de este sábado se habían desplazado a la capital grupos de ciudadanos de todo el país.
Pese a la vistosidad de las marchas, la opinión mayoritaria alemana respalda las restricciones, en un país en que ni en los momentos más álgidos se confinó a la población.
Un 60 % de los ciudadanos las defienden, según el último "Politbarometer" de la televisión pública ZDF, mientras que un 28 % cree que deberían reforzarse y un 10 % las considera exageradas.
La única formación parlamentaria que respalda esas convocatorias es la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), líder de la oposición en el Bundestag (cámara baja) desde 2017, pero que ha perdido fuelle y tiene ahora una intención de voto del 9 % según los sondeos.

REPUNTE DE CONTAGIOS Y RESTRICCIONES VIAJERAS

La manifestación de este sábado se produce en un momento en que el Gobierno de Merkel ha endurecido las restricciones para los viajes -especialmente a zonas de riesgo, entre las que hay destinos turísticos preferenciales para los alemanes, como España y Turquía-. La vuelta a la actividad escolar se desarrolla de forma gradual en Alemania, pero sin grandes problemas, y preocupan los repuntes generados principalmente en encuentros familiares o tras las vacaciones.
El cómputo de nuevas infecciones se ha estabilizado en Alemania y desde hace días se sitúa en la franja de los 1.500, según las cifras del Robert Koch Institut (RKI), competente en la materia. Hoy se reportaron 1.479 casos, después de que el sábado anterior se llegara a los 2.034 contagios, la marca máxima desde finales de abril.
Entre marzo y abril, el peor momento de la pandemia en Alemania, las cifras de contagios se habían situado en los 6.000 diarios.
El cómputo acumulado de infecciones llegó este sábado a los 240.986, de las cuales 214.200 son pacientes recuperados, mientras la cifra de muertos está en 9.289. EFE
gc/amg
(foto) (audio)


El cole no se salta

 

Merkel centra la prioritat a mantenir oberta l'escola

“La pri­o­ri­tat màxima és que els nens no en siguin els per­de­dors. Que cap no quedi fora de l’escola”, deia ahir Angela Merkel, en la seva tra­di­ci­o­nal com­pa­rei­xença d’estiu amb els mit­jans, una roda de premsa que acos­tuma a durar 90 minuts, oberta a tots els temes, naci­o­nals o inter­na­ci­o­nals.

Va arri­bar-hi amb la seva mas­ca­reta, se la va treure en asseure’s i la va guar­dar en una bossa de plàstic de les que donen als aero­ports per a la cosmètica, i d’allà va pas­sar a la but­xaca. Noranta minuts després, va repe­tir, a la inversa, l’ope­ració, després d’aten­dre totes les qüesti­ons, inclo­ent-hi què farà quan deixi de ser can­ce­llera, l’any vinent. L’única pre­gunta que no té una res­posta con­creta.

La qüestió domi­nant era, òbvi­a­ment, la lluita con­tra la pandèmia. Una lluita que no ha aca­bat, ja que Ale­ma­nya viu com la resta d’Europa una remun­tada dels con­ta­gis. Dels 300 o 350 dia­ris de finals de juny, s’ha pas­sat a una mit­jana de 1.500, tot i que dis­sabte pas­sat es van superar els 2.000. S’està lluny dels 6.000 que es comp­ta­ven entre el març i l’abril. I no hi ha símpto­mes de des­bor­da­ment als hos­pi­tals, en un país amb 83 mili­ons d’habi­tants i una sani­tat pública que, com diu Merkel, ha demos­trat la seva soli­desa.

La tor­nada a l’escola no és la cau­sant d’aquesta esca­lada. Ha estat un retorn a classe gra­dual, d’acord amb el model fede­ra­lista ale­many. A alguns estats fede­rats –com ara la ciu­tat estat i capi­tal, Berlín–, les vacan­ces van aca­bar a prin­ci­pis de juliol. Altres, com Bavi­era, tor­nen a classe al setem­bre. L’incre­ment dels con­ta­gis ha estat més o menys igual a tot Ale­ma­nya, inde­pen­dent­ment de si els nens ja van a escola. Un 39% de les noves infec­ci­ons es deuen al retorn de les vacan­ces a l’estran­ger i, con­cre­ta­ment, a les ano­me­na­des regi­ons de risc. Són un total de 160 països d’arreu del món, en gene­ral extra­co­mu­ni­ta­ris.

Nor­mes més dures

Però la llista també inclou el con­junt de l’Estat espa­nyol –menys les Canàries–, algu­nes regi­ons de Roma­nia i Bulgària, part de Bèlgica i Luxem­burg. El ter­ri­tori espa­nyol és la des­ti­nació pri­o­ritària tra­di­ci­o­nal de vacan­ces dels ale­manys. Un altre país de risc és Tur­quia, a on també es viatja molt, sigui per turisme o per raons fami­li­ars –3,5 mili­ons de ciu­ta­dans tenen arrels tur­ques.

Les esco­les no han de tan­car. Però sí que cal fre­nar els viat­ges pres­cin­di­bles a aques­tes zones de risc. “Segu­ra­ment no vam cal­cu­lar bé la dimensió d’aquest perill”, va adme­tre Merkel, amb relació a l’Estat espa­nyol. El seu govern, que durant mesos va man­te­nir una reco­ma­nació gene­ral con­tra tots els viat­ges a l’estran­ger, va aixe­car a prin­ci­pis de juliol l’advertència a tota la UE. Es va obrir així l’aixeta al turisme. I a l’agost s’han hagut de tan­car de nou, enmig dels rebrots.

A par­tir del setem­bre, un cop tan­cada la tem­po­rada de vacan­ces a tot el país, qui torni d’un viatge a aques­tes zones de risc haurà de fer qua­ran­tena almenys cinc dies. Els PCR a l’aero­port d’arri­bada no són fia­bles, perquè no pre­ve­uen un mínim d’incu­bació. Les nor­mes s’endu­rei­xen. I els avi­sos són cada cop més inti­mi­da­to­ris: tot viatge no jus­ti­fi­cat a zones de risc implica con­seqüències. I la qua­ran­tena no es compta com a baixa, sinó que es des­compta de les vacan­ces.

domingo, 23 de agosto de 2020

Aleksei en la Charité

 

Berlín dona asil sanitari al líder opositor rus Navalni

 Les autoritats alemanyes traslladen a la capital l’enemic del Kremlin enmig de fortes tensions amb Moscou

 Merkel prioritza la vida del polític mentre creixen les sospites d’enverinament

L’ingrés d’Alek­sei Navalni a la clínica de La Cha­rité de Berlín recor­dava el de l’ex-pri­mera minis­tra ucraïnesa, Iúlia Timoi­xenko, el 2014, en aquest mateix cen­tre hos­pi­ta­lari, el més gran d’Ale­ma­nya. Una cara­vana de cot­xes i ambulàncies, amb forta custòdia poli­cial, va tras­lla­dar-lo de l’aero­port a urgències, enmig d’un fort des­ple­ga­ment mediàtic.

L’equip de Navalni havia acon­se­guit el seu objec­tiu: treure’l de l’hos­pi­tal siberià on va que­dar en coma, després de pren­dre’s un te en un aero­port rus dijous. L’excan­di­dat a l’alcal­dia de Mos­cou i a la pre­sidència russa anava de viatge pel seu país, però el seu vol va haver de fer una escala d’emergència a Omsk, Sibèria, men­tre es temia per la seva vida. Les sos­pi­tes d’enve­ri­na­ment van ser gai­rebé imme­di­a­tes, agreu­ja­des per la nega­tiva russa a dei­xar que se’l tractés a l’estran­ger amb l’argu­ment que el seu estat era massa fràgil.

Berlín va reac­ci­o­nar imme­di­a­ta­ment. El por­ta­veu d’Angela Merkel, Stef­fen Sei­bert, va dei­xar clar que Ale­ma­nya estava dis­po­sada a donar l’assistència sanitària que calgués. El mateix diven­dres, un avió medi­ca­lit­zat va sor­tir des de Berlín cap a Sibèria sense espe­rar el permís de Mos­cou per al tras­llat. Va seguir un estira-i-arronsa més o menys dis­cret. A escala diplomàtica, repre­sen­tat per decla­ra­ci­ons de Sei­bert insis­tint que la vida de Navalni és l’aspecte pri­o­ri­tari de la qüestió. Des de l’entorn del líder opo­si­tor, amb acu­sa­ci­ons d’inten­tar tapar el ras­tre de l’enve­ri­na­ment. L’avió medi­ca­lit­zat havia estat coor­di­nat per l’orga­nit­zació Cinema for Peace, molt arre­lada a Ale­ma­nya i amb molta influència entre l’esta­ment polític. Va ser aquesta mateixa orga­nit­zació la que, fa dos anys, va acon­se­guir el tras­llat a La Cha­rité d’un mem­bre de la banda d’acti­vis­tes Pussy Riot, Pjotr Wer­si­low, amb símpto­mes d’enve­ri­na­ment. L’esposa de Navalni, Iúlia, va remoure cel i terra per pres­si­o­nar el Krem­lin, men­tre el govern ale­many con­ti­nu­ava amb l’estratègia de la diplomàcia silen­ci­osa, però visi­ble.

Merkel i Vladímir Putin són dos ene­mics polítics i segu­ra­ment també per­so­nals que mai no han tren­cat els ponts de diàleg. La can­ce­llera havia par­lat aquesta mateixa set­mana ja amb el pre­si­dent rus, enmig de les ten­si­ons deri­va­des per les elec­ci­ons denun­ci­a­des com a frau­du­len­tes de Bie­lorússia per l’opo­sició del país i el con­junt de la Unió Euro­pea. Amb Timoi­xenko, la diplomàcia silen­ci­osa ale­ma­nya va tri­gar mesos fins a acon­se­guir el tras­llat de l’ales­ho­res líder opo­si­tora a La Cha­rité. Van cal­dre infor­mes mèdics suc­ces­sius sobre el seu estat de salut pre­cari, després d’un llarg arrest. Amb Navalni, la situ­ació s’ha pre­ci­pi­tat. Pot­ser perquè el seu estat no per­met demo­res. Timoi­xenko tenia uns dolors d’esquena ter­ri­bles. Navalni va sor­tir de Sibèria en coma.

La Cha­rité va eme­tre un comu­ni­cat poc després del seu ingrés en què s’adver­tia que no s’infor­marà amb detall del seu estat fins que no es com­ple­tin els exàmens per­ti­nents. La cre­di­bi­li­tat de la clínica uni­ver­sitària ber­li­nesa no es qüesti­ona –és una ins­ti­tució històrica, a més d’un nom molt pre­sent en els mit­jans de comu­ni­cació–, ja que hi tre­ba­lla el viròleg de referència al país con­tra la Covid-19, Chris­tian Dros­ten, i des d’allà ges­ti­ona els tests del coro­na­vi­rus a la capi­tal ale­ma­nya.

Navalni té un llarg his­to­rial de con­dem­nes i pro­ces­sa­ments amb càrrecs diver­sos –com ara mal­ver­sació de fons– i és con­si­de­rat el cap més visi­ble de l’opo­sició con­tra Putin des que el 2016 va pre­sen­tar can­di­da­tura a la pre­sidència –que va que­dar anul·lada per una con­demna pen­dent de presó. El seu equip i ell mateix han estat vícti­mes de tota mena d’agres­si­ons físiques, inclosa una lesió en un ull. Ha denun­ciat intents d’enve­ri­na­ment suc­ces­sius, un mètode de “des­trucció del rival polític” que han patit un quants acti­vis­tes i polítics adver­sos a Mos­cou.

domingo, 16 de agosto de 2020

El amigo polaco

 Washington consolida a Polònia l’aliança amb la dreta dura de l’est europeu

El pre­si­dent polonès, l’ultra­con­ser­va­dor Andr­zej Duda, ja té el segell desit­jat després d’haver acon­se­guit la ree­lecció, al juliol: el trac­tat per reforçar la presència mili­tar dels EUA al seu ter­ri­tori, sig­nat a Varsòvia entre el secre­tari d’estat nord-ame­ricà, Mike Pom­peo, i el minis­tre de Defensa polonès, Mariusz Blaszc­zak. Seran uns 1.000 sol­dats més, part del con­tin­gent que la Casa Blanca retira d’Ale­ma­nya, com a expressió de l’hos­ti­li­tat que el pre­si­dent Trump sent envers la can­ce­llera Merkel.

Was­hing­ton ja acu­sava Berlín de no inver­tir prou en defensa en temps de Barack Obama al poder. Amb Trump, s’ha pas­sat dels retrets als fets, cosa que es tra­duirà en la reti­rada d’uns 11.900 sol­dats del total de 34.000 que tenen els EUA a les seves bases del ter­ri­tori ale­many. Polònia en rebrà un miler, men­tre que la resta es repar­ti­ran entre Bèlgica i altres socis euro­peus, o tor­na­ran cap a casa.

Vet a Brus­sel·les i Berlín

La reducció de tro­pes a Ale­ma­nya ha estat deci­dida de manera uni­la­te­ral per Trump, sense ni tan sols comu­ni­car-ho pels con­duc­tes bila­te­rals a Berlín. El govern de Merkel ha hagut d’adme­tre repe­ti­da­ment que n’ha tin­gut conei­xe­ment pels suc­ces­sius anun­cis fets per Trump o els seus minis­tres a mit­jans de comu­ni­cació del seu país. Una sotra­gada per a l’eix transatlàntic, un dels refe­rents de la política exte­rior ale­ma­nya des del final de la Segona Guerra Mun­dial. Les bases dels EUA a Ale­ma­nya eren una mena de mur de con­tenció en els anys de la guerra freda. Després es van man­te­nir com a part de l’estratègia defen­siva dels EUA des d’Europa.

Al marge del pes polític, els tres lands on hi ha les bases afec­ta­des –Bavi­era, Baden Württem­berg i Rin del Nord Pala­ti­nat–, en temen l’impacte econòmic.

Pom­peo va tan­car a Varsòvia una gira en què ha pale­sat les pre­ferències del seu pre­si­dent: no hi ha hagut visita a Brus­sel·les, París ni Berlín, sinó a Eslovènia, República Txeca i Àustria. L’est euro­peu se sent amenaçat per Rússia i reclama més “presència” dels EUA. Polònia va ser el pri­mer país euro­peu que va tre­pit­jar Trump com a pre­si­dent. L’ultra­con­ser­va­dor par­tit Llei i Justícia, força domi­nant al país, se sent més a prop de Was­hing­ton que de Brus­sel·les. Varsòvia no encaixa gens bé les crítiques de la Comissió Euro­pea a una reforma del sis­tema judi­cial atemp­tatòria con­tra la sepa­ració de poders; el crei­xent con­trol sobre els mit­jans de comu­ni­cació o el blo­queig dels drets de les mino­ries.

La crisi a Bie­lorússia accen­tua la por de Varsòvia, però també de les repúbli­ques bàlti­ques, a tot allò on es veu la mà de Mos­cou. Un esce­nari encara més favo­ra­ble a Pom­peo, l’emis­sari del món lliure que, en la con­si­de­ració del PiS, repre­senta Trump.

sábado, 15 de agosto de 2020

El mejor sucedáneo




 El SPD prepara su era "post-Merkel" volcado en el centrista Scholz

Gemma Casadevall


Berlín, 15 ago (EFE).- El Partido Socialdemócrata alemán (SPD) se ha adelantado al bloque conservador en la planificación de la "era post-Angela Merkel", volcado en mostrar cohesión en torno a su nueva gran esperanza, Olaf Scholz, tan centrista como la canciller.
Scholz, ministro de Finanzas y vicecanciller en la gran coalición, fue designado el lunes candidato del SPD a la Cancillería alemana. Un puesto al que, hasta ahora, solo llegaron tres socialdemócratas -Willy Brandt, Helmut Schmidt y Gerhard Schröder-.
Queda más de un año hasta la fecha prevista para las elecciones generales -un domingo de septiembre de 2021, probablemente-. Ninguna otra formación ha definido su candidatura. Del bloque conservador lo único que está claro es quién no será: Merkel, quien desde 2018 asegura que no optará a otro mandato.
Serán las primeras generales desde 2005 sin Merkel. El SPD ha visto cómo caían derrotados ante ella cinco de los suyos -Schröder en 2005, Frank-Walter Steinmeier en 2009, Peer Steinbrück en 2013 y Martin Schulz, en 2017-. El primero, desde su posición de canciller; el segundo y el tercero, siendo ministros de Merkel -Exteriores y de Finanzas-; el último, tras dejar la presidencia de la Eurocámara.
Scholz fue designado con el voto unánime de la presidencia del partido. Desde el SPD se insiste en que precisa ninguna votación de ratificación dado ese fuerte respaldo. En marzo celebrará el SPD su siguiente congreso federal, donde simplemente se definirá el programa con el que Scholz entrará formalmente en campaña.
Hay un consenso tácito en limar asperezas. Desde tiempos de Schröder en la cancillería, el SPD ha visto diez relevos en su presidencia -algunos, como Andrea Nahles, la penúltima en la lista, cayeron entre zancadillas internas-.
Que Scholz no lograra hace nueve meses ser elegido como presidente del partido, derrotado por un tándem teóricamente marginal -Saskia Esken y Norbert Walter-Bojans, ambos del ala izquierdista- no parece importar.
Dicha elección estuvo precedida por un gran "cásting" entre 16 aspirantes, que desfilaron por sucesivas conferencias regionales; hasta el congreso del SPD marzo no se prevé ningún proceso interno similar, aunque sí visitas de Scholz a delegaciones regionales.

PAZ INTERIOR

No hay ruido de sables contra Scholz. Quien fue su azote constante como líder de las Juventudes del partido -los Jusos-, el eterno rebelde Kevin Kühnert, también respalda de pronto a Scholz, tras años cuestionando su línea centrista y supeditando a consultas entre las bases la continuidad o no a la gran coalición.
Kühnert está volcado en su propia carrera al Bundestag (Parlamento federal), donde aspira a entrar en 2021. Otros nombres del partido están asimismo con su pugna por un puesto de diputado -como el alcalde-gobernador de Berlín, Michael Müller, que no aspirará a su reelección en las regionales de la capital y ciudad-estado, previstas también para 2021-.
Las corrientes del SPD se están reorganizando. Y ello favorece la armonía en torno a Scholz. Como titular de Finanzas tiene ante sí un semestre duro, con Alemania ejerciendo la presidencia de turno de la Unión Europea (UE) y el desafío de materializar el fondo de reconstrucción post-pandemia.
Su sello es el adiós a la austeridad que caracterizó a su predecesor en Finanzas, el conservador Wolfgang Schäuble. Es un sello que no le corresponde en exclusiva -Merkel también se despidió de ese dogma-. Pero que de buen seguro rentabilizará como propio el SPD en su campaña para el 2021.
En la ronda de visitas regionales ha incluido Scholz, el lunes, un acto en Würselen junto a Schulz, exalcalde de esa ciudad del oeste de Alemania. Al parecer, no teme comparaciones con el anterior candidato del SPD. Schulz se convirtió en 2017 en presidente del partido y rival de Merkel con un respaldo inusitado -casi un 100 %, en un congreso de "entronización"-; seis meses después, el SPD se hundió en su mínimo en unas generales, el 20,5 %.



EL RIVAL INMEDIATO, LOS VERDES


El SPD ha subido ya alguna posición tras la designación de Scholz. Su primer desafío es superar a los ecologistas, que durante meses ocuparon la segunda posición en intención de voto -tras los conservadores de Merkel- y que reclamarían para sí el liderazgo, de formarse un bloque entre SPD y Verdes, probablemente respaldado por La Izquierda, capaz de alcanzar la cancillería.
Los Verdes, hasta hace poco fuerza emergente capaz de medirse con el bloque conservador, ha perdido fuelle en medio de la pandemia.. Ello favorece a Scholz, cuyo perfil como líder moderado y sin estridencias es lo más parecido a Merkel del panorama actual alemán.
Que prospere o no puede depender de quién acabe siendo el candidato del bloque conservador, que ha aparcado la cuestión sucesoria para diciembre. Ese mes celebrarán sendos congresos la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU).
Ambas formaciones consensúan desde hace décadas una candidatura común. Hay tres aspirantes oficiales a presidir la CDU: el jefe de gobierno en Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, y dos enemigos internos de Merkel, Friedrich Merz y Jürgen Röttgen.
A ninguno se le ven grandes opciones. Laschet ha tenido una gestión errática en la pandemia en su "Land" (estado federado), el más poblado del país; los otros están fuera del debate público.
De pronto surgió la figura del líder bávaro Markus Söder, que hasta esta semana presentaba un buen expediente en la gestión de la crisis del coronavirus. Ahora le surgió un "atasco" en la transmisión de datos a los afectados de 44.000 test de viajeros de regreso a Alemania, algo más que un lamparón en su expediente. EFE
gc/amg

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miércoles, 12 de agosto de 2020

La jefa

 


Merkel retoma las riendas, entre la agenda europea, la pandemia y la sucesión aparcada

Gemma Casadevall

Berlín, 12 ago (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, retomó este miércoles su trabajo tras su receso estival con una agenda intensa que va del calendario de su semestre de presidencia de la Unión Europea (UE) a los repuntes de coronavirus o la definición de quién la sucederá en el bloque conservador alemán.
Las crisis en Bielorrusia y el Líbano se incorporaron a los asuntos del Consejo de Ministros dirigido de nuevo por Merkel. "Las presiones a Svetlana Tijanóvskaya confirman nuestros peores temores sobre la atmósfera que se vive en Bielorrusia", afirmó el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, sobre el exilio de la líder opositora en Lituania.
Tijanóvskaya está desde ayer en territorio de la UE y ello convierte su situación en tema ineludible para su diplomacia.
El ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, visitó este miércoles otra "zona cero", Beirut, para apremiar desde ahí a llevar adelante unas reformas "que cualquiera en el Líbano ve como ineludibles".
El socialdemócrata Maas será el anfitrión de la reunión informal de titulares de Exteriores de la UE en Berlín, los próximos días 27 y 28. También esa semana tendrá lugar la de Defensa, mientras que a principios de septiembre será la del Ecofin (ministros de Economia y Finanzas) y la del Eurogrupo.

LA PANDEMIA, EL TEMA QUE ENGULLE AL RESTO

El semestre alemán retoma así la agenda abierta en julio, con la lucha contra la pandemia -y contra sus devastadores efectos sobre la economía- como asunto implacablemente dominante.
Merkel -junto con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel- tuvo que emplearse a fondo hasta lograrse cerrar el fondo para la reconstrucción post-pandemia. Fue una cumbre histórica tanto por su duración -cuatro días y sus noches- como por el volumen de lo pactado, un fondo de 750.000 millones de euros, más un presupuesto comunitario de 1,074 billones de euros para el periodo 2021-2027. El consenso entre los líderes tropezó luego en el Parlamento Europeo, que reclama mejoras.
No es un tema cerrado, a lo que se suma el repunte de contagios de coronavirus a escala europea, no solo en los países comunitarios más castigados por la pandemia, como España e Italia.
La COVID-19 ha tenido hasta ahora efectos moderados en Alemania: 9.207 víctimas mortales, en un país de 83 millones de habitantes, para el total de 218.519 contagios verificados por el Robert Koch Institut (RKI).
Pero en las últimas semanas han empezado a dispararse los nuevos contagios. De los 300 o 350 diarios de junio se pasó a 800 o 850 en julio y se entró en agosto rozando los 1.000 cada jornada.
Este miércoles se informó de 1.226 nuevas infecciones en las últimas veinticuatro horas, la cifra más elevada desde principios de mayo.
Alemania, país que nunca confinó a su población y que desde junio había ido levantado las restricciones, ve con preocupación tanto los contagios que se producen en su país como los "importados".
Hasta finales de julio, el único territorio de la UE considerado por el RKI "región de riesgo" era Luxemburgo. Ahora se encuentran en esa lista cinco comunidades autónomas españolas -primero entraron Cataluña, Aragón y Navarra; ayer se incorporaron Madrid y País Vasco-, junto a regiones de Bélgica, Rumanía, Hungría y Bulgaria.
La gran mayoría de las 130 regiones de riesgo del RKI son terceros países -como Turquía, parte de los Balcanes, Rusia, EEUU, amplias zonas de Asia, África y Oceanía-. Pero Europa está cada vez más presente en esa lista.

LA SUCESIÓN PENDIENTE

A escala de política interna, la atención se ha centrado estos días en la sucesión de Merkel; es decir, en la falta de definición sobre quién luchará por retener el poder en la Cancillería en las elecciones generales previstas para 2021.
Sus socios de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), pisaron el acelerador y designaron el lunes al ministro de Finanzas y vicecanciller, Olaf Scholz, como candidato para esos comicios.
El bloque conservador ha aparcado la cuestión a diciembre, en que se celebrará el congreso de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y, una semana después, el de su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Ambas formaciones consensúan desde hace décadas una candidatura común. Hay tres aspirantes oficiales para presidir la CDU: el jefe de gobierno en Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, y dos enemigos internos de Merkel, Friedrich Merz y Jürgen Röttgen.
A ninguno de los tres se les ve perspectivas de prosperar. Laschet ha tenido una gestión errática en la pandemia, en el "Land" (estado federado) más poblado del país y el más afectado por el coronavirus; los otros dos, sin cargos en el partido, están fuera del debate público.
Ha emergido, en cambio, el líder bávaro Markus Söder, a quien se reconoce su buena gestión frente al coronavirus en su "Land". La última vez que un bávaro luchó por la Cancillería fue en 2002, con Edmund Stoiber, que cayó frente al socialdemócrata Gerhard Schröder.
Söder, el segundo político mejor valorado del país tras Merkel, se pronunció por dejar la definición de la candidatura para marzo, pero el acelerón del SPD convierte este calendario en poco viable.
Scholz ha afirmado que no piensa entrar ya en lo que sería una larga campaña electoral y que su propósito es seguir con sus tareas de gobierno.
La relevancia del puesto que ocupa, a escala alemana y de la UE, será inevitablemente una pantalla para su candidatura, mientras el bloque conservador seguiría representado por una canciller en retirada. EFE gc/acm

martes, 11 de agosto de 2020

Olaf se lanza

La socialdemocràcia obre la lluita per la cancelleria

“Avui no comença la cam­pa­nya elec­to­ral, tenim grans rep­tes com a par­tit de govern. Però volem dei­xar clara la nos­tra deter­mi­nació a gua­nyar la can­ce­lle­ria”, va asse­gu­rar Olaf Scholz, minis­tre de Finan­ces i vice­can­ce­ller de la gran coa­lició d’Angela Merkel. Mesos després d’haver estat der­ro­tat en la lluita per la pre­sidència del Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) per Saskia Esken i Nor­bert Wal­ter-Bor­jans, Scholz va fer ahir un pas enda­vant i es va pre­sen­tar com a can­di­dat per a la can­ce­lle­ria el 2021.

Ho va fer acom­pa­nyat per Esken i Wal­ter-Bor­jans, que com a pre­si­dents con­junts de l’SPD no han acon­se­guit que el par­tit aixequés el cap en els son­de­jos. Els soci­al­demòcra­tes con­ti­nuen en la ter­cera posició quant a intenció de vot –dar­rere del bloc con­ser­va­dor de la can­ce­llera i d’Els Verds–. Scholz no va acla­rir, un cop desig­nat can­di­dat, amb qui pensa aliar-se per arri­bar a la can­ce­lle­ria. De moment, se situa dar­rere d’Els Verds, que, tot i haver per­dut empenta en els últims mesos, con­ti­nuen en el segon lloc. Això vol dir que els cor­res­pon­dria a ells desig­nar el cap de govern en cas de for­mar un bloc de cen­tre­es­querra. I, a més, hau­rien de comp­tar amb L’Esquerra, par­tit fins ara des­car­tat com a soci a escala fede­ral per les seves arrels post­co­mu­nis­tes.

“Actu­a­rem d’acord amb el man­dat de l’elec­tor”, va asse­gu­rar Scholz, afir­mació que deixa oberta la porta a un front Els Verds-SPD-Esquerra. Scholz repre­senta l’ala més cen­trista del par­tit, la que va llui­tar de valent per convèncer la resta de la for­mació d’anar a una nova gran coa­lició el 2017.

No va acla­rir tam­poc quin serà el procés de rati­fi­cació de la seva can­di­da­tura. Nor­mal­ment hau­ria de pas­sar per un congrés fede­ral o per una con­sulta a la militància. Queda més d’un any per a les elec­ci­ons gene­rals. De moment, l’únic que va que­dar clar ahir és que els con­ser­va­dors de Merkel no poden ajor­nar eter­na­ment la suc­cessió de la líder. Hi ha un congrés fede­ral de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), el par­tit de la can­ce­llera, a prin­ci­pis de desem­bre. El seguirà el de la Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CSU), el seu par­tit ager­ma­nat, unes set­ma­nes després. Entre les dues for­ma­ci­ons hau­ran de pac­tar una can­di­da­tura. De moment, a la CDU no hi ha un aspi­rant amb prou carisma; això ha donat ales al líder bavarès Markus Söder com a pos­si­ble can­di­dat con­junt. Però Söder con­si­dera que seria millor deci­dir-ho el març de l’any vinent.

La pandèmia ha engo­lit qual­se­vol qüestió que no esti­gui rela­ci­o­nada amb la manera com com­ba­tre-la. Esken i Wal­ter-Bor­jans van des­ta­car ahir la dimensió inter­na­ci­o­nal de Scholz, que, segons ells, repre­senta la res­posta “solidària” d’Ale­ma­nya als països més cas­ti­gats per la pandèmia. Aquest segon semes­tre del 2020 està mar­cat per la pre­sidència ale­ma­nya de torn de la Unió Euro­pea (UE), on s’ha de sege­llar el fons de recu­pe­ració post­pandèmia. Scholz ha estat fins ara el sol­dat lle­ial de Merkel. Pot­ser la mateixa can­ce­llera veu en ell un suc­ces­sor ideal, tant per la seva mode­ració com pel fet de repre­sen­tar la rup­tura amb el dogma de l’aus­te­ri­tat que Berlín ha hagut d’aplicar per la pandèmia. La llàstima, però, és que aquest suc­ces­sor ideal no és del seu bloc con­ser­va­dor, sinó de l’SPD.

jueves, 6 de agosto de 2020

La Afd, que os quiere bien




La agrietada ultraderecha busca adeptos en el malestar por las restricciones contra la Covid

Gemma Casadevall

Berlín, 6 ago (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), debilitada por luchas internas, busca adeptos entre los molestos por las restricciones y muestra una presencia cada vez más abultada en sus movilizaciones, que desafían las pautas impuestas por la pandemia.
"Es gente que sale a la calle en defensa de sus derechos fundamentales. Desde la AfD no podemos más que celebrarlo", afirmó Tino Chrupalla, co-presidente del partido, en declaraciones a la televisión pública ZDF, respecto a esas marchas.
El apoyo de la ultraderecha a movilizaciones como la que el sábado pasado desplegó en Berlín unos 20.000 manifestantes sigue al rechazo del resto del espectro parlamentario a unas convocatorias basadas en la desobediencia al uso de la mascarilla o la distancia física.
De "inaceptables" calificó el Gobierno de Angela Merkel la trasgresión de las normas establecidas en tiempos de pandemia, así como la hostilidad hacia cualquiera que sí llevara la mascarilla o los periodistas que cubrían una marcha.
Son movilizaciones que aglutinan a ciudadanos que sienten vulneradas sus libertades individuales, defensores de esotéricas teorías de la conspiración, antivacunas y ultraderecha. Primero fueron grupúsculos; ahora la presencia de AfD se hizo más visible e incluye a grupos de militantes con camisetas del partido, la tercera fuerza del Bundestag (Parlamento federal).
Sus consignas son casi idénticas a las que caracterizaron a "Pegida", el movimiento islamófobo que acuñó el término "Lügenpresse" -"Prensa mentirosa"-. Si en 2015 el enemigo era una "invasión islamizante", ahora lo es el aparato estatal que, a su juicio, pretende someter al pueblo a través de la pandemia.
Desde cuentas en twitter vinculadas a la AfD se amplificó la cifra de asistentes a esa marcha hasta los 1,3 millones, utilizando fotos aéreas de otras concentraciones anteriores, en la misma céntrica Avenida 17 de Julio berlinesa por la que discurrió la suya.
Los ataques a los medios, la difusión de "fakes", la consigna del "Merkel muss weg" -"Merkel debe irse- se reproducen en esas marchas como lo hicieron en las de Pegida o en cualquier acto de AfD.
Desde el gobierno de la canciller se insiste en defender el derecho a la manifestación, puntal de los principios democráticos. El ejecutivo de la ciudad-estado y capital -un tripartito entre socialdemócratas, verdes e izquierdistas- busca fórmulas para hacer respetar, al menos, la norma del distanciamiento.
Todo ello, en un país donde se desactivó parcialmente la vida pública, pero nunca se confinó a la población, y donde se han ido levantado o aliviando las restricciones, pese a la alarma generada por los últimos repuntes -1.045 nuevos contagios verificó el Robert Koch Institut en últimas 24 horas, la más alta cifra en un día desde el pasado mayo.
"La AfD se escenifica como partido anti-establishment", afirma la periodista y experta en ultraderecha Liane Bednarz, en la presentación de su libro "Die Angsprediger" -"Los predicadores del miedo"-.
Es la estrategia que siguió desde su fundación, en 2013, como partido euroescéptico, que se transformó en xenófobo con la crisis de los refugiados. Primero observó cierta "cautela" ante la pandemia, prosigue la autora; ahora busca reforzarse con el malestar o el miedo a los estragos económicos.

LA GRIETA LLAMADA KALBITZ

La AfD no está ya en la fase emergente de 2017, cuando se convirtió en la primera fuerza de su espectro con escaños en el Bundestag (Parlamento). Desde entonces se consolidó como tercera fuerza nacional, con representación en los 16 "Länder" del país. Se encuentra al borde del desgarro interno, admitía estos días su líder en el Bundestag, Alexander Gauland. El ala más radical lleva meses desafiando a los llamamientos moderados representados por Jörg Meuthen, co-presidente de la formación junto con Chrupalla.
La expulsión de Andreas Kalbitz, líder de la denominada "Der Flügel" o "El Ala", ha derivado en un enfrentamiento abierto entre esa corriente y la línea de Meuthen. La suspensión como militante obedecía al miedo a que la AfD en pleno quedara bajo observación de los servicios secretos debido a las actividades del ala más radical.
Meuthen logró imponer la expulsión de Kalbitz en contra del parecer de Gauland y de otros miembros de la cúpula. Un tribunal de arbitrio falló a favor de la decisión del presidente. Pero Kalbitz está dispuesto a agotar todos los recursos contra ésta.
No es un líder aislado. Cuenta con apoyos de varias delegaciones del este -lideró la de Brandeburgo, el estado que circunda Berlín, donde el partido obtuvo un 24 %, su segundo mejor resultado histórico.
La grieta abierta por "El Ala" de Kalbitz y Björn Höcke, líder de Turingia, asimismo en el este, no es el único problema sobre la AfD. El partido acumula investigaciones y sanciones por financiación irregular y donativos dudosos, algunos de los cuales bajo responsabilidad directa del moderado Meuthen.
El partido ha perdido fuelle. Los sondeos le sitúan ahora en una intención de voto de entre el 8 y el 9 %, su nivel más bajo desde 2017. EFE  gc/rz/msr

martes, 4 de agosto de 2020

El federalismo en tiempos del corona

 Alemanya torna a l’escola amb mascareta i una certa por

Meck­len­burg-Pomerània Occi­den­tal, un land d’1,6 mili­ons d’habi­tants emi­nent­ment rural, va ser, per casu­a­li­tats del calen­dari esco­lar, el camp de pro­ves per a la tor­nada a classe a Ale­ma­nya. Dijous vinent aca­ben les vacan­ces a Ham­burg; el dilluns següent, a Berlín i al land que l’envolta, Bran­den­burg; entre mit­jan agost i prin­ci­pis de setem­bre ho farà la resta del país.

La majo­ria dels esco­lars ani­ran a col·legi amb la mas­ca­reta, si més no a les zones comu­nes, pati i pas­sa­dis­sos. Alguns –com els de Rin del Nord-Westfàlia, amb 18 mili­ons d’habi­tants– no se la podran treure ni dins de la classe. D’acord amb el sis­tema fede­ral ale­many, la tor­nada a l’escola es fa de manera gra­dual, un land rere l’altre. I cada poder regi­o­nal marca el nivell de res­tric­ci­ons que creu neces­sari.

A Meck­len­burg-Pomerània Occi­den­tal, la Covid-19 ha tin­gut poca incidència: 877 con­ta­gis des de l’inici de la pandèmia, amb 20 morts, en un país amb un total de 210.402 infec­ci­ons veri­fi­ca­des i 9.148 vícti­mes mor­tals. És un retorn a l’escola amb pocs ris­cos, com­pa­rats amb Berlín o Bavi­era. A les grans con­cen­tra­ci­ons de població no es pot garan­tir que es man­tindrà la distància social necessària ni que totes les esco­les tenen les con­di­ci­ons higièniques òpti­mes. També a Ale­ma­nya hi ha hagut un fort aug­ment de con­ta­gis en les últi­mes set­ma­nes: dels 800 o 850 de mit­jan juliol, s’ha pas­sat als més de 900 dia­ris. Uns s’atri­bu­ei­xen a casos “impor­tats” dels que tor­nen de vacan­ces a l’estran­ger –Cata­lu­nya, com Navarra i Aragó, són regi­ons con­si­de­ra­des “de risc” des de la set­mana pas­sada–. D’altres, al rela­xa­ment dels cos­tums en un país on no hi va haver con­fi­na­ment radi­cal de la població però que, amb l’arri­bada de l’estiu, tot­hom es deleix per sor­tir.

La situ­ació era ja prou com­plexa i, al damunt, dis­sabte Berlín va viure una mani­fes­tació mas­siva –unes 20.000 per­so­nes–, entre par­ti­da­ris de les teo­ries cons­pi­ra­ti­ves, ultra­dre­tans i ciu­ta­dans dits “cor­rents” farts de res­tric­ci­ons. “En democràcia, la crítica sem­pre ha de ser pos­si­ble. Però la negligència és inac­cep­ta­ble”, deia el pre­si­dent Stein­me­ier, enmig del rebuig gene­ral no per la marxa en si, sinó per la des­fi­lada des­co­mu­nal pel cor de la capi­tal sense mas­ca­re­tes ni dis­tan­ci­a­ment social.

No és la pri­mera marxa d’aquest tipus. La ultra­dreta s’ha infil­trat en els movi­ments dels qui esta­ven farts de les res­tric­ci­ons i con­si­de­ren que van con­tra les lli­ber­tats indi­vi­du­als. A molts els recorda el movi­ment Pegida, les mar­xes islamòfobes que, com del no-res, van con­so­li­dar-se fa uns anys a Dres­den. Al dar­rere hi havia la ultra­dreta, que aler­tava d’una “invasió islàmica”.

Ara es mobi­lit­zen con­tra la usur­pació de lli­ber­tats indi­vi­du­als, en un país on la vida pública pràcti­ca­ment s’ha res­ta­blert –només con­ti­nuen tan­ca­des les dis­co­te­ques– i on la poli­cia els “tolera” sense actuar, tot i la deso­bediència de les nor­mes de segu­re­tat.

sábado, 1 de agosto de 2020

Malditos tiranos

Marcha negacionista proclama el fin de la pandemia en pleno repunte

Gemma Casadevall

Berlín, 1 ago (EFE).- Miles de manifestantes, incluidos conspiranoicos, ultraderechistas y defensores de que las restricciones vulneran la libertad individual, marcharon por Berlín proclamando el fin de la pandemia en pleno repunte de contagios en todo el país.

La marcha, convocada como el "Día de la Libertad", discurrió por las cercanías de la Puerta de Brandeburgo entre consignas contra la "tiranía de Angela Merkel" y sus supuestos aliados, la industria farmacéutica y el multimillonario estadounidense Bill Gates.
Quedó desarmada antes de llegar a su objetivo, la Columna de la Victoria, en el corazón de la capital, en medio de tensiones entre policía y los convocantes. Apenas nadie respetaba el distanciamiento física ni menos aún usaba la mascarilla, pese a ser ésta una de las condiciones impuestas por las autoridades para autorizar la marcha.



La manifestación se transformó entonces en decenas de grupos disgregados dispuestos a concentrarse de todos modos en la Columna, mientras otros se dirigían a objetivos alternativos, como la sede de la Cancillería.
Llegaron a reunirse unos 17.000 manifestantes, según la televisión pública regional RBB, entre los que además de conspiranoicos y ultras había ciudadanos de a pie o comerciantes descontentos con la restricciones a la vida pública.
El mero hecho de adoptar como consigna común la referencia al "Día de la Libertad" delataba un interés ultraderechista en la convocatoria. Es el título de la película sobre el congreso del partido nazi de 1935 dirigida por Leni Riefelstahl, la cineasta que trabajó al servicio del aparato de propaganda de Adolf Hitler.
Las autoridades berlinesas desplegaron un fuerte dispositivo de seguridad; además de esta movilización había convocadas este sábado una veintena de manifestaciones, incluidas tres de signo izquierdista contra la marcha de los negacionistas.
Al despliegue para ese tipo de manifestaciones políticas se suman otros dispositivos policiales destinados a evitar problemas de orden público ante el creciente número de fiestas "espontáneas" que desde hace semanas se suceden en la capital alemana.
Son fiestas o picnics al aire libre, que llegan a juntar a miles de participantes. Las autoridades muestran cierta tolerancia, por ser válvulas de escape al ocio juvenil mientras clubes y discotecas siguen cerrados. Algunas acaban en disturbios, como los generados hace unas semanas en Fráncfort o Stuttgard.
CONTAGIOS DOMÉSTICOS O IMPORTADOS
La manifestación por el fin de las restricciones se produce, además, en un momento de gran preocupación entre el Gobierno federal de la canciller Angela Merkel y los poderes regionales por el incremento de nuevos contagios.
Según los datos del Robert Koch Institut (RKI), en las últimas 24 horas hubo 955 nuevos contagios -el máximo desde mayo y un toque de alerta frente a los entre 800 y 850 de hace una semana o los entre 300 y 350 de mediados de junio-. El cómputo total de infecciones verificadas desde el inicio de la pandemia está en 209.653, con 9.148 víctimas mortales y 192.700 pacientes recuperados.
El repunte se observa en prácticamente todo el país; los contagios masivos suelen derivarse de encuentros familiares, fiestas o ceremonias religiosas. Aumenta asimismo el temor a que se disparen los llamados "contagios importados" con el retorno a casa de quienes pasaron las vacaciones fuera del país.
Alemania ofrece desde este sábado test gratuitos a los viajeros que regresan del extranjero, unas pruebas que serán obligatorias a partir del lunes para quienes procedan de regiones de riesgo. Hasta ahora, éstos quedaban en cuarentena domiciliaria, pero su cumplimento era, en la práctica, difícil de seguir.
Los procedentes de zonas no incluidas en ese listado disponen de 72 horas para acudir voluntariamente a consultas médicas u otros centros, donde igualmente se les practicará la prueba de forma gratuita.
La norma rige desde este sábado, según indicaciones del ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien defiende la gratuidad de esas pruebas frente a las críticas de quienes consideran que deberían ser a cuenta del viajero para no sobrecargar la sanidad pública.
Entre las zonas de riesgo se encuentran desde ayer tres regiones españolas -Cataluña, Navarra y Aragón- además de Luxemburgo, único país de la Unión Europea (UE) que ya estaba incluido en la lista del Robert Koch Institut (RKI). El resto son terceros países de los Balcanes, así como Turquía, Estados Unidos, prácticamente toda América Latina, y amplias zonas de África y Asia. EFE
gc/dm
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