miércoles, 31 de agosto de 2022

El guapo y el sucesor de Merkel

 Scholz i Sánchez s’alien per tirar endavant el Midcat

martes, 16 de agosto de 2022

La sequía, del Rin al Ártico:

 

De font de riquesa a gairebé intransitable

domingo, 14 de agosto de 2022

Prosperidad bajo la canícula

La sequía asola el Rin, mientras en el Oder flotan toneladas de peces muertos 

Gemma Casadevall

Berlín, 14 ago (EFE).- El Rin, un río identificado con la prosperidad alemana, sufre los efectos de una sequía que diezma el transporte de mercancías y agrava la crisis energética, mientras en el otro extremo del país se lucha contra una catástrofe plasmada en toneladas de peces muertos flotando sobre el río Oder.




     Las imágenes que dejan estos dos grandes ríos a su paso por Alemania, al oeste y al este, es de desolación. El Rin, clave para el transporte de carbón y materias primas, está bajo mínimos y solo navegable con carga reducida -y, por tanto, ruinosa para el sector-.

En el Oder, fronterizo con Polonia, se busca el origen de la muerte masiva de peces que se extendió ya hasta el Báltico. Las hipótesis apuntan a vertidos tóxicos, lo que unido al bajo caudal habría precipitado la catástrofe.

El nivel de las aguas del Rin marcaba este domingo 37 centímetros, con pronóstico de bajar a 30 el lunes. Esto no significa que sea ésa la profundidad del río, sino que es la diferencia estimada entre la superficie de las aguas y el llamado "punto cero", a partir del cual podría interrumpirse la navegación.

La profundidad real en la zona media de navegación está en los 1,54 metros en Kaub, que es el tramo más complejo para el transporte fluvial. La navegación solo es posible con carga reducida y con menos cargueros navegando al mismo tiempo.

"Las posibilidades de navegación son escasas y los mercantes transportan apenas una parte de su carga habitual", alertó la Cámara de la Industria Alemana (DIHK) desde el portal Redaktionsnetzwerk Deutschland (RND).

La consecuencia es un encarecimiento del precio del transporte fluvial, lo que en un contexto de inflación y de precios disparados de los carburantes convierte en ruinoso el sector.

Todo ello, en un momento crucial para el transporte de carbón a través del Rin. Se está recurriendo a esta energía fósil -de la que Alemania quería apearse en 2038- para substituir al gas.

Los suministros a través del gasoducto Nord Stream bajaron al 40 % de su capacidad con el inicio de la guerra de Ucrania y luego descendieron hasta el 20 %-. El propósito del Gobierno de Olaf Scholz es almacenar el gas ruso de cara al invierno. 

Los depósitos están ya al 75 % de su capacidad, que era el objetivo marcado para 1 de septiembre. El siguiente paso es llegar al 5 % en octubre y del 95 % en diciembre. Hasta entonces, y ante una eventual reducción drástica de los suministros de gas ruso, se recurre al carbón.

El Rin, con 1.230 Kms, desde su nacimiento en los Alpes suizos hasta su desembocadura en el Mar del Norte, es navegable en 883 kilómetros y la mayor arteria fluvial de Europa. Atraviesa las regiones más industrializadas de Alemania, además de varias regiones fronterizas de Francia.

Grandes núcleos urbanos de Renania del Norte-Westfalia, el "Land" más poblado de Alemania, han tenido que luchar a menudo contra crecidas del río que inundaban barrios enteros de Düsseldorf o Colonia. De pronto sus márgenes ofrecen un paisaje reseco, sin pronósticos de alivio inmediato.

RECOMPENSA POR EL PRESUNTO "ENVENENADOR"

A esa versión desolada del Rin en un verano tórrido, también en Alemania, su suma la catástrofe ecológica del Oder, que se inició en territorio polaco.

El Gobierno alemán ha apremiado a Polonia a aclarar las circunstancias del supuesto envenenamiento del río Oder, frontera natural entre ambos países.

"Ha habido problemas de coordinación y de comunicación", afirmó la ministra de Medioambiente, la verde Steffi Lemke, en una visita a la región afectada.

Las circunstancias que han provocado la muerte de toneladas de peces siguen sin haberse aclarado. Inicialmente se habló de vertidos tóxicos, incluido mercurio, procedentes de alguna planta industrial polaca.

Se han identificado altos índices de salinización en las aguas, lo que unido al bajo caudal podría haber precipitado la muerte masiva de peces.

Por parte alemana se ha reprochado a Polonia que, pese a haberse detectado el problema en su territorio hace semanas, hasta el pasado jueves no se notificó.

Las autoridades del "Land" de Mecklenburgo Antepomerania, en el norte de Alemania, han identificado ya los primeros efectos de la contaminación en la desembocadura del río. Centenares de voluntarios trabajan en la recogida de cadáveres de los peces para evitar la extensión del envenenamiento a las aves.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, admitió ayer fallos en la detección de esa catástrofe ecológica y garantizó que se hará "todo lo posible" para minimizar los daños.

La policía polaca ha ofrecido una recompensa por el equivalente de 210.000 euros para la localización de los responsables de lo que podría ser un envenenamiento deliberado o accidental. EFE

gc/alf

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viernes, 12 de agosto de 2022

Qué fue del Midcat

 

L’enyorat gasoducte d’Hostalric

GEMMA C. SERRA


Scholz va dir ahir que ha “parlat” amb els seus col·legues de Portugal, Espanya i França, a més de la cap de la Comissió Europea, Ursula von der Leyen, per rellançar el projecte d’enviar gas des de la península ibèrica cap al nord. “Si l’haguéssim construït, ara ens estalviaríem problemes de subministrament.” Es referia al gasoducte Midcat, que va quedar tallat el 2018, a manca de completar el tram entre Hostalric i el sud de l’Estat francès. Uns 260 kilòmetres que servirien per facilitat la connectivitat amb el nord d’Àfrica. Alemanya no només surt escaldada de la decisió d’abonar-se al gas rus, sinó també de no haver “diversificat” els subministraments. El gas natural rus surt més barat, era la consigna amb què Schröder i Putin van signar el 2005 l’acord per construir el Nord Stream, que porta gas rus pel Bàltic. És a dir, sense passar per Ucraïna. El primer tram del Nord Stream només funciona al 20% i el segon no s’ha engegat mai. Scholz el va suspendre just en encetar-se l’ofensiva russa.





Las cosas del alcalde de Hamburgo

 Scholz i l’ombra del passat

martes, 9 de agosto de 2022

Gerd y el amigo Vladímir

 L’SPD consent els vincles de Schröder amb Putin

lunes, 8 de agosto de 2022

El máximo alfa

 


Schröder, intocable para la socialdemocracia alemana
Joana Serra


Pocas figuras políticas hay ahora mismo en Alemania que despierten tanto rechazo como el excanciller Gerhard Schröder. Bajo su gestión se cimentó la dependencia energética de Alemania respecto a Rusia, asunto que ahora sufre toda Europa. Y, encima, a la decisión de construir el gaseoducto Nord Stream, adoptada en 2005 por Schröder y el presidente ruso, Vladímir Putin, siguió un espectacular caso de puertas giratorias: unos pocos meses después de dejar la Cancillería, Schröder pasó a sentarse en varios consejos de administración de consorcios controlados por el Kremlin.
El Partido Socialdemócrata (SPD), sin embargo, optó ahora por no actuar contra quien fue su presidente, entre 1999 y 2004, además de canciller entre 1998 y 2005. La comisión de arbitraje del SPD en Hannover, la patria chica política de Schröder, rechazó las demandas presentadas por 17 asociaciones regionales del partido de todo el país. Pedían la apertura de expediente disciplinario contra el excanciller, como primer paso para su expulsión.
"No apreciamos que haya ocasionado daños en el partido ni vulnerado sus estatutos", justificaba su decisión ese órgano de arbitraje del partido. Dañar al partido es una cuestión clave para que prospere un procedimiento de expulsión, que además puede demorarse años en resolverse.
El "daño" al partido no se remitía al escándalo de la puerta giratoria, una cuestión que ya fue suficientemente controvertida en 2005, pero que no acarreó consecuencias. Tampoco se refería a la relación de amistad y alianza política que se dispensaron Schröder desde el poder o fuera de él. La demanda de las 17 asociaciones regionales se basaba en el hecho de que el excanciller sigue sin romper sus vínculos con Putin. Es más, los defiende hasta el desafío, como ha demostrado con dos viajes recientes a Moscú, aparentemente para "mediar" ante el Kremlin.
En los últimos meses, Schröder renunció a su puesto en la presidencia de la petrolera rusa Rosneft y a la nominación para ingresar en el del gigante Gazprom, que controla Nord Stream. Lo hizo en medio de fuertes presiones desde el SPD o, tal vez, ante el riesgo de quedar incluido entre los personajes afines a Putin sancionados por Occidente. Algo que Schröder, abogado además de político, sabe que puede salir muy caro.
Para muchos alemanes, Schröder sigue sirviendo a su "patrón" Vladímir. La cúpula del SPD, el partido del canciller Olaf Scholz, se ha distanciado de su expresidente reiteradamente. Incluso se le ha invitado a dejar voluntariamente su militancia. Una opción que resolvería de inmediato los dilemas de la socialdemocracia ante un excanciller que se ha convertido en la vergüenza del partido.
"No tengo de qué arrepentirme", afirmó Schröder, en una reciente entrevista a un medio alemán. Una actitud desafiante, que recuerda la pieza musical que eligió en 2005 para su ceremonia militar nocturna de despedida del poder: "My way" -"A mi manera"-.

El peso de Gerd

La socialdemocracia evita actuar contra Schröder, el amigo de Putin 

Gemma Casadevall





Berlín, 8 ago (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) declinó este lunes abrir expediente contra su expresidente y excanciller alemán Gerhard Schröder, pese a las presiones desde la formación de Olaf Scholz por excluir de sus filas al "amigo" del presidente ruso, Vladímir Putin.

     Schröder "no ha dañado al partido ni ha vulnerado sus estatutos", concluyó la comisión de arbitraje del SPD en Hannover (centro), el distrito por el que está afiliado y de donde partió su carrera a la Cancillería, en 1998.

Con ello rechazó la demanda presentada por 17 asociaciones regionales. Pedían la apertura de expediente contra él y su eventual expulsión por sus vínculos con Putin y con consorcios controlados por el Kremlin.

La decisión es el primer pronunciamiento de un órgano de arbitraje del SPD, contra el que pueden presentar recurso los demandantes en las próximas semanas.

Las iniciativas contra Schröder se materializaron tras el inicio de la invasión de Ucrania por Rusia. Sobre el excanciller, de 78 años, se precipitaron las críticas, incluidas de la copresidenta del SPD, Saskia Esken, que le "invitó" a dejar la militancia.

El político socialdemócrata ha "lamentado" en sucesivas declaraciones la guerra en Ucrania sin condenar a Rusia, ha defendido su relación con Putin e incluso ha criticado la línea del actual Gobierno alemán frente a Moscú.

EL RIESGO A UN NUEVO DESGARRO INTERNO  

Con la decisión de hoy se cerró un primer capítulo de lo que podría haber derivado en un largo proceso de expulsión, con pocas perspectivas de prosperar y muchas probabilidades de generar una división interna en la SPD.

La expulsión de un militante debe superar muchos obstáculos, como se demostró con el exministro de Finanzas de la ciudad-estado de Berlín y autor de best-sellers islamófobos Thilo Sarrazin, al que el SPD tardó once años en lograr excluir de sus filas.

Schröder fue ya un canciller controvertido como impulsor del programa de reformas Agenda 2010, para sus detractores una traición a los principios de la socialdemocracia. Pero es parte de la historia del SPD, que presidió entre 1999 y 2004, y el tercer canciller socialdemócrata de la República Federal de Alemania (RFA), tras Willy Brandt y Helmut Schmidt, entre 1998 y 2005.

LA PUERTA GIRATORIA DE 2005

La cuestión clave para que prosperara la demanda era establecer que Schröder había causado daños al partido o vulnerado sus estatutos. Las críticas se dirigían contra los vínculos políticos y personales entre Schröder y Putin. 

Como canciller alemán, brindó al presidente ruso rango de aliado político y amigo, lazos que se fraguaron en sus siete años al frente de la potencia económica europea. Su fruto más visible fue la construcción del gasoducto germano-rus Nord Stream, acordada entre Berlín y Moscú en 2005, poco antes de caer apeado de la Cancillería por la conservadora Angela Merkel.

Unos meses después de esa derrota, ocupaba ya cargos en consejos de administración relacionados con el gaseoducto. Esta supuesta "puerta giratoria" fue ya asunto complejo para el SPD entonces y se agravó ahora a raíz de la guerra de Ucrania, tanto por el conflicto de intereses como por constatarse que Nord Stream es la clave en la alta dependencia energética de Alemania respecto a Rusia.

En medio de fuertes presiones, Schröder renunció en mayo a sus cargos en el consorcio petrolero ruso Rosneft, cuyo consejo presidía desde 2017, y a su candidatura para ingresar en el de Gazprom.

El excanciller, sin embargo, defiende sus vínculos con Putin, con quien se ha reunido en Moscú al menos en dos ocasiones en estos meses, supuestamente para mediar.

En una reciente entrevista con un medio alemán, Schröder se reafirmaba en su convicción de no tiene nada de qué arrepentirse.

DE LA CONTROVERSIA AL BOCHORNO

La cuestión es incómoda o hasta bochornosa para el conjunto del SPD. Su cúpula le ha instado reiteradamente a romper esos vínculos, sin éxito. 

El tripartito de Scholz con los verdes y los liberales suspendió el pasado febrero la puesta en funcionamiento del segundo tramo del gaseoducto, Nord Stream 2, cuya construcción se inició en 2011 para reforzar los suministros de gas ruso hasta Alemania por el Báltico. 

Schröder sostiene que el Ejecutivo debería reactivarlo porque se resolvería la escasez de gas que apremia a Alemania. Algo que descarta la coalición de Scholz y especialmente los Verdes, el partido del vicecanciller y ministro de Economía Robert Habeck, quien mucho antes del estallido de la guerra ya clamaba por cortar la relación de dependencia energética con Putin. EFE

gc/cph/psh


domingo, 7 de agosto de 2022

Dónde se escondieron todos

 Alemanya busca personal

sábado, 6 de agosto de 2022

Precampaña de otoño

 


Los ultras alemanes buscan el "voto del descontento" pro Putin
Joana Serra
"En otoño, cuando suba la factura del gas, veremos si se mantiene el apoyo a las sanciones contra Moscú", afirmaba en una entrevista con la televisión pública alemana ARD el presidente de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Tino Chrupalla. Hasta ahora, y pese a las múltiples alarmas ante una inflación disparada, un 70 % de los alemanes aprueba el apoyo a Ucrania, de acuerdo con un sondeo de ese medio.
Pero en octubre debe entrar en vigor la tasa introducida por la coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz, en apoyo a las compañías en apuros, como UNIPER. Es decir, las proveedoras del gas ruso, afectadas por la reducción de los suministros de Gazprom a través del gaseoducto Nord Stream. Al consumidor le acarreará un coste adicional de entre 1,5 y 5 céntimos por Kwh, según cuál sea la evolución de los suministros que Rusia redujo ya a un 20 % de su capacidad.
En cálculos del canciller socialdemócrata y de su ministro de Economía y Protección del Clima, el verde Robert Habeck, la tasa significará "unos cientos de euros más" anuales en los hogares que cocinan, se duchan o usan calefacción a gas. Aproximadamente un 49,5 % del total de los hogares alemanes.
El apoyo a las sanciones actuales cederá a más tardar en noviembre, vaticina el líder de la AfD, uno de los partidos dichos "amigos" de Vladímir Putin entre la familia ultraderechista europea. Una cosa es no climatizar la piscina pública en verano, bajo temperaturas casi tórridas como las que se registran este año en Alemania. Otra, hacerlo en otoño o invierno, tras el cierre de la piscina al aire libre para pasar a la cubierta, donde además imperará la ducha fría.
Tampoco se encajará igual de bien el paseo de regreso a casa en bici con los monumentos y edificios públicos apagados en un país donde, en invierno, oscurece a las cuatro de la tarde.
Las imágenes del año anterior, con decenas de miles de manifestantes protestando contra las restricciones por la covid entre la Puerta de Brandeburgo y el barrio gubernamental berlinés pueden repetirse. No solo porque, como vaticina el ministro de Sanidad Karl Lauterbach, volverá a imponerse el uso de la mascarilla -ahora solo vigente en el transporte público- por la previsible siguiente ola de contagios. También por el nuevo descontento que empieza a formarse ya con la suma de tantas crisis.
En los momentos álgidos de la pandemia, las protestas contra las restricciones aunaron a movimientos antivacunas de todo tipo, con defensores de teorías de la conspiración, comerciantes afectados por el cierre de la vida pública o ciudadanos incomodados por éstas. La AfD era la única fuerza parlamentaria omnipresente en esas marchas.
El tripartito de Scholz teme los efectos de un nuevo "movimiento de protesta". Recientemente, en un acto público en Baviera, el verde Habeck tuvo que luchar por hacerse entender en medio de los abucheos de centenares de ciudadanos movilizados contra su presencia. Habeck es el político mejor valorado del país -muy por delante de Scholz, en persistente caída de popularidad-. Su partido avanzó a la segunda posición en las elecciones de Baviera de 2019, por detrás de la conservadora Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), la formación dominante en ese "Land" desde hace décadas. Ello no le evitó consignas hostiles similares al "Merkel muss weg" -"Merkel debe irse"- con que la ultraderecha persiguió a la líder conservadora en su última legislatura.
Habeck, como Scholz, ha reconocido que la vida diaria "será difícil" a partir del otoño para muchos ciudadanos. Alemania es un país próspero, porque su industria lo es. Pero 13 millones de personas -de los 82 millones de ciudadanos del país- viven en el umbral de la pobreza o la marginalidad, según datos recientes de la Oficina Federal de Estadística (Destatis). La crisis energética y la dependencia del gas ruso abocan a la primera economía a la recesión. En el segundo trimestre, se cayó en la fase del estancamiento, con un 0,0 % de crecimiento del producto interior bruto (PIB).
Habeck, como su correligionaria y ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, se han preguntado en voz alta si, en una situación como la que se avecina, se mantendrá la "cohesión social". La ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, ha avanzado que se esperan "protestas radicalizadas".
La AfD es una formación debilitada electoralmente por los cismas entre sus corrientes dichas moderadas y las más cercanas al neonazismo. En las generales de 2021 quedó en un  10,3 %, frente al 12,6 % de 2017, el porcentaje que la catapultó como tercera fuerza al Parlamento (Bundestag). De líder de la oposición con la gran coalición de Angela Merkel pasó a la posición de quinta fuerza parlamentaria.
Acumula sanciones por el ingreso de donativos irregulares, de procedencia dudosa, y se la identifica como un partido "pro Putin" en el espectro parlamentario alemán. Sueña con la reactivación, a partir de aquello que mejor se dá al conjunto de las ultraderecha europea: capitalizar a su favor el descontento social.

viernes, 5 de agosto de 2022

Estalla la caldera


 Bayreuth fulmina sin piedad el "Anillo" serial de Schwarz

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 5 ago (EFE).- No hubo rescate para el "Anillo del Nibelungo" de Valentin Schwarz: al telón final "Ocaso de los Dioses" del austríaco le siguieron los atronadores abucheos que llevaba días reservándole el Festival Richard Wagner por su versión en formato "Netflix" de la tetralogía wagneriana.

     Schwarz no había salido a saludar tras el estreno del "Oro del Rin", "La Valkiria" ni "Sigfrido". En rigor, tampoco es preceptivo hacerlo en el festival de Bayreuth, puesto que el "Anillo" es un ciclo y, como tal, todo juicio intermedio es prematuro.

Se hizo esperar para recibir el veredicto. Y cuando finalmente asomó, arropado por su equipo técnico y tras las cerradas ovaciones a solistas y orquesta, recibió el bufido casi unánime, durante casi dos minutos, del templo wagneriano.

El "Ocaso", plasmado en una piscina vacía, mohosa y precintada, cerraba el capítulo de una tetralogía plagada de infidelidades, traiciones y una infancia a merced de los bandazos adultos.

Se veía como inevitable que tras el telón se abalanzaría la tormenta sobre Schwarz, con 33 años y debutante en la casa. Cada una de las piezas anteriores había recibido su dosis de protestas, que además fueron "in crescendo", como lo fueron las ovaciones a la parte musical.

La batuta de Cornelius Meister tal vez no sea la más wagneriana entre las que se alternan en la presente temporada de Bayreuth. Pero la lógica del equilibrio hizo que se le recompensara con aplausos, mezclados con algún signo de protesta.

Meister había asumido la dirección de la tetralogía tras contraer la covid el maestro previsto, el finlandés Pietari Inkine. Ahí se ganó ya el obvio reconocimiento a su valor.

Mucho más que a Meister se ovacionó a todos los solistas de las 15 horas de "Anillo". Principalmente a Egin Silins y Tomasz Konieczny, que se alternaron el papel de Wotan; a Andreas Schager y Clay Hilley, los Sigfridos, a las Brunildas Iréne Theorin -con alguna excepción- y Daniela Köhler, y a la Siglinda Lise Davidse.

INFORTUNIOS Y ACCIDENTADOS RELEVOS 

El "Anillo" parecía perseguido por la mala suerte. Schwarz jugó a la sorpresa, al trasladar a los mitos wagnerianos a escenas que podían recordar a "Dallas" o a las series de "Netflix", según los referentes de cada generación de espectadores.

Fue un estreno accidentado. Al Wotan Konieczny hubo que buscarle un relevo para el tercer acto de "La Valkiria", tras desplomarse sobre una silla rota; también hubo que buscarle repuesto a Stephen Gould para el Sigfriedo del "Ocaso" de hoy, lo que recayó en el debutante Hilley.

EMBARAZOS, SUICIDIOS, LIFTINGS Y OTRAS SORPRESAS EN SERIE 

Las sorpresas a las que Schwarz quiere llevar al espectador de Bayreuth, que teóricamente conoce cada nota y cada detalle del libretto, eran parte del juego. Se trataba de crear expectación ante el siguiente capítulo serial, en lugar de recrear lo conocido.

A Siglinda le conoce Sigmundo ya embarazada, lo que rompe el esquema del amor entre hermanos. Por extensión, surgía la incógnita de la paternidad de Sigfrido.

Por el "Anillo" de Schwarz no discurren gigantes ni enanos, sino Valkirias recién salidas de un lifting y siliconas; no siempre muere quien espera el espectador; o, de fallecer, no será tal como mandan los cánones de Walhalla, sino de infarto, suicidio o otras modalidades más comunes en el mundo presente.

Nada de eso sería automáticamente reprobable desde la perspectiva de Bayreuth. Pero falla la famosa "nuance" -vínculo conductor- emocional en los momentos donde se espera pasión. Incluso fuego.

LA DIFÍCIL DIGESTIÓN DE OTROS ANILLOS 

Los juicios intermedios, tras cada pieza, a un "Anillo" no son fiables. Tampoco está garantizado que a los abucheos de un estreno no le sigan grandes reconocimientos en la siguiente temporada. El abucheo en Bayreuth tiene algo de catarsis.

Ni siquiera el llamado "Anillo del Siglo", estrenado por Patrice Chéreau en 1976, se libró de las iras iniciales. Menos aún el de Frank Castorf, quien escuchó abucheos en Bayreuth desde 2013 a 2017, aunque también se ganó adeptos con sus visionarias torres petroleras, preámbulo de la actual crisis del gas.

EL MENSAJE A THIELEMANN 

La temporada se había abierto con el nuevo "Tristán e Isolda" de Ronald Schwab. El jueves, día de "descanso" entre la tercera y la cuarta pieza del "Anillo", se repuso "Lohengrin" con Christian Thielemann en la dirección.

Thielemann, quien durante cinco años fue batuta titular de Bayreuth y puntal para la directora del festival, Katharina Wagner, se despedirá esta temporada por tiempo indefinido del templo. No es un año fácil para el director, contra quien en medios alemanes circularon acusaciones de comportamiento autoritario o sexista.

Recibió una ovación entusiasta tras su "Lohengrin", en justo reconocimiento a la precisión que aplica a la partitura wagneriana. EFE

gc/mmg

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miércoles, 3 de agosto de 2022

Culebrón Nord Stream

 


El excanciller Schröder desafía a Scholz

Joana Serra
Mal día eligió el canciller alemán, Olaf Scholz, para "posar" ante la misteriosa turbina que, aparentemente, necesita el gigante ruso Gazprom para que el gaseoducto Nord Stream suministre el gas contratado a Alemania.
Las fotos de Scholz ante ese motor, en la fábrica de Siemens Energy de Mühlheim, en el oeste del país, estaban condenadas a acrecentar el lío en torno a la turbina. Moscú llevaba semanas argumentando que el corte de suministros durante diez días, primero, y la reducción de éstos a un 20 % de su capacidad, cuando los reanudó, se debía a tareas de mantenimiento y a la falta de turbina. Berlín aseguraba estaba en camino, de Canadá a Rusia, aunque sin aclarar su paradero.
De pronto, Scholz convocó a los medios en Mülheim, a las 08.30 de la mañana de un miércoles de agosto. La buena nueva era que, por fin, se mostraba la existencia de la turbina. "Está preparada para ser transportada en cualquier momento. Simplemente tienen que pedirnos que lo hagamos", explicó Scholz.
En la versión del canciller, no hay razón técnica que justifique la reducción de los suministros rusos. Y el transporte de la turbina, convenientemente revisada en Canadá, cuenta con las autorizaciones pertinentes para llegar a su destino. No hay sanciones que lo imposibiliten, afirmó.
La mediática cita de Scholz con la turbina debía poner fin, a juicio del canciller, a semanas de secretismo en torno al paradero de la turbina. Según Berlín, el bloqueo es responsabilidad de Moscú.
Por si la situación no era suficientemente confusa, el excanciller Gerhard Schröder, amigo y aliado político de Vladímir Putin y artífice en 2005 del acuerdo por el que nació Nord Stream, competía con Scholz en cuanto a impacto mediático.
Recién llegado de su segunda misión en Moscú, Schröder aseguraba en una entrevista al semanario "Stern" que Putin está dispuesto a negociar una solución al conflicto con Ucrania. Ni el Partido Socialdemócrata (SPD) -al que pertenecen tanto Scholz como el canciller- ni el gobierno actual quieren saber nada de las gestiones mediadoras que desarrolla el exjefe del gobierno en Moscú.
Desde esa entrevista en exclusiva, Schröder reprochó al gobierno actual no estar haciendo "lo suficiente" para "resolver" el conflicto ucraniano. Y añadió que la solución a la falta de suministros de gas ruso está en Nord Stream 2. Es decir, el segundo tramo del gaseoducto cuya puesta en marcha suspendió Scholz en febrero a raíz del reconocimiento por parte de Moscú de las autoproclamadas repúblicas separatistas del Donbás.
Nord Stream, clave de la actual dependencia energética alemana respecto a Rusia, nació en 2005, unos meses antes de quedar apeado del poder Schröder. El primer gaseoducto entró en fundionamiento en 2011, año en que se decidió -ya con la conservadora Angela Merkel en la Cancillería- la construcción del segundo tramo o Nord Stream 2.
Tras dejar la cancillería, Schröder pasó a ocupar puestos en consejos de vigilancia de empresas controladas por el Kremlin, además del de Nord Stream. Los mantuvo hasta hace pocos meses, en que renunció entre fuertes presiones del SPD y del gobierno de Scholz. Existía además el peligro de quedar incluido en las sanciones contra Moscú.
Para la socialdemocracia alemana, Schröder es más que un excanciller incómodo. Hay 17 demandas de expulsión desde distintos estamentos del partido contra quien fue presidente de la formación -de 1999 a 2003- y jefe del gobierno -de 1998 y 2005-. El SPD las analizará previsiblemente el próximo lunes.
"¿De qué debo disculparme?", preguntó el desafiante Schröder a través de esa entrevista. El excanciller no ve razón para romper con Putin, afirma que ya condenó "en su momento" la guerra de Ucrania y sostiene que no deben romperse los puentes de diálogo con Moscú.
 Scholz, entre tanto, se vió confrontado de nuevo a la cuestión que planea sobre el actual tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales: la conveniencia de aplazar el apagón nuclear. "Puede tener sentido", afirmó, sobre una eventual prolongación del servicio de las tres últimas plantas nucleares del país.
Según el calendario previsto, éstas deben desactivarse a final de este año. Los Verdes rechazan aplazarlo -aunque ya no lo descartan categóricamente. Los liberales apuestan por mantenerlas en la red y, tal vez, reactivar algunas de las que se desconectaron el año pasado, lo que técnicamente es posible.

Bayreuth no perdona





Sigfrido, un triunfo de voces para un "Anillo" condenado 

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 3 ago (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth vibró hoy de nuevo con la batuta de Cornelius Meister y las voces del "Sigfrido", la tercera pieza de un "Anillo del Nibelungo" que en lo escénico parece abonado al abucheo.

     Andreas Schager, como el héroe que no conoce el miedo y forja su propia espada, junto Arnold Bezugen, el incompetente Mime, la Brunilda Daniela Köhler y Alexandra Steiner, el Pájaro del Bosque, colmaron las ovaciones del estreno.

Bayreuth dio asimismo rango de héroe al polaco Tomasz Konieczny, ahora en el papel del Caminante, recuperado tras el aparatoso accidente sobre el escenario sufrido en "La Valkiria", el pasado martes.

Se le brindó una de esas ovaciones que el templo wagneriano dispensa no tanto a los méritos interpretativos, sino al coraje. Konieczny, el Wotan de la anterior pieza del "Anillo", había aguantado hasta el final el segundo acto en "La Valkiria", pese a la caída sufrida al quebrarse bajo su peso una silla.

Fue reemplazado para el tercer acto por Michael Kupfer-Radecky. Y regresó hoy pletórico para la siguiente etapa de un "Anillo" tortuoso, no solo por incidentes técnicos.

La trasgresión de los mitos wagnerianos de que hace alarde el director de la producción, el austríaco Valentin Schwarz, empezaron a impacientar a Bayreuth en el estreno del "Oro del Rin".

Con "La Valkiria" hubo abucheos furiosos al sistemático cambio de roles que impone a los personajes -Siglinda no engendra un hijo con su hermano, sino aparentemente de Wotan; el organigrama de muertes y traiciones tampoco responde a lo conocido-.

Que Schwarz presente una nueva perspectiva para los mitos de Wagner no deberían enfurecer a Bayreuth, puesto que el sentido de un estreno es "adoptar" nuevas visiones.

Pero en el caso del austríaco, debutante con 33 años en Bayreuth, la innovación o desafío declarado de antemano consistía en llevar a Wotan, Brunilda, Sigmundo, Sigfrido y restantes mitos al terreno de una saga familiar en decadencia.

La idea es, como en una dinastía televisiva, dejar al público expectante ante lo que encontrará en el siguiente capítulo, que no debe responder a la trama conocida. El público debe estar dispuesto a dejarse sorprender.

Es decir, aceptar el ejercicio adicional de tratar de adivinar a dónde quiere llevarle el director y por qué.

El hilo empezó a perderse con "El Oro", donde el metal codiciado se personifica en un niño malcriado; hubo escenas algo reparadoras con la segunda pieza, con unas hilarantes valkirias -un grupo de ricachonas recién salidas del "lifting"-.

"Sigfrigo" arranca del sencillo hogar de Mime, con una habitación infantil preparada para celebrar el cumpleaños del niño. El héroe crece, repara su espada -en realidad, su muleta- y parte como un proscrito sin techo en busca de su destino.

Es un proscrito desaliñado y tosco, pero capaz de enamorar, como se demuestra en el segundo acto, probablemente el mejor logrado del ciclo. Pero ello no fue suficiente para rescatar al conjunto de la pieza de los abucheos que persiguen a la producción de Schwarz.

EL DESAFÍO DE LA TEMPORADA EXTRAORDINARIA 

El "Anillo" era el plato obviamente fuerte -como siempre lo es el estreno de la tetralogía en Bayreuth- de una temporada anunciada como extraordinaria.

Contra la norma de la casa desde los años 50, consistente en un único estreno por temporada -o incluso ninguno-, se había programado para esta edición uno adicional, junto al del "Anillo", para la inauguración del festival, el 25 de julio.

Fue con un "Tristán e Isolda" concebido en apenas unas semanas por Roland Schwab, bastante minimalista, pero acogido por el público de Bayreuth con grandes ovaciones, en este caso no solo a los solistas o la batuta de Markus Porschner, sino al conjunto de la producción.

El "Tristán" exprés se ganó aprecios, todo lo contrario de lo que le ha ocurrido al costoso "Anillo", cuyo estreno se había postergado dos temporadas -la de 2020, porque se suspendió el festival en plena pandemia; la de 2021, ante los riesgos derivados de posibles nuevas restricciones.

El viernes se cerrará el ciclo con el "Ocaso de los Dioses". Es difícil de imaginar un rescate o "reparación de daños" de última hora, en la pieza final, a la luz de los abucheos crecientes de las anteriores tres piezas. EFE 

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