miércoles, 25 de marzo de 2026

Copenhague, el día después


Dinamarca: 5 claves de la amarga victoria de Mette Frederiksen



La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen. / MADS CLAUS RASMUSSEN / EFE
 Gemma Casadevall   Copenhague25 MAR 2026 

Las urnas dejaron este martes en Dinamarca un panorama complejo para la primera ministra, Mette Frederiksen. Su Partido Socialdemócrata se revalidó como fuerza más votada en las elecciones parlamentarias celebradas este martes, aunque con el peor resultado desde 1901. Obtuvo un 21,9% de los votos, más de 10 puntos por delante de la segunda formación, el Partido Socialista Popular (SF), con 11,6%, y 11 más que el primer clasificado del lado derechista, el Partido Liberal, con 10,2%, que a su vez cosechó su récord a la baja histórico. Pero eso no le garantiza el tercer mandato al que aspira. Frederiksen, a sus 48 años, ha demostrado que es una líder que no se arruga ni ante Donald Trump. Ahora deberá negociar a múltiples bandas después de recibir, este miércoles, el encargo de formar gobierno del rey Federico . Dinamarca, con seis millones de habitantes incluidos los de Groenlandia y las islas Feroe, se encamina a una formación de ejecutivo que podría ser prolongada y en la que se otorga un papel clave para el sexto clasificado, los Moderados, con un 7,7%. Es el partido del ex primer ministro y actual titular de Exteriores, Lars Fokke Rasmussen, un político astuto y tenaz, que se coloca en el fiel de la balanza entre los dos grandes bloques tradicionales, el rojo o izquierdista y el azul o derechista.

Romper el bloque


El bloque izquierdista, que está integrado por cinco partidos, tendrá 84 escaños, del total de 179 del Folketing (Parlamento danés), incluidos los cuatro que aportan Groenlandia y las islas Feroe. El socialdemócrata será el mayor grupo parlamentario, con 38 escaños, 12 menos que los actuales. El bloque azul, con seis partidos, tendrá 77 escaños. No son bloques monolíticos, sino con profundas diferencias e incluso hostilidades, sobre todo en el lado derechista. "No puedo estar feliz con este resultado. Pero estoy lista para asumir la responsabilidad de seguir siendo primera ministra por otros cuatro años", dijo Frederiksen, ya de madrugada, al comparecer ante su militancia en el Folketing. "Sumaos a nosotros. Estamos en el medio. No os quedeis en la esquina", fue el mensaje de Rasmussen, perseguido como ningún otro líder por las cámaras en la noche electoral danesa. Su apuesta se orienta hacia la incorporación de un cuarto miembro a la coalición entre socialdemócratas, liberales y moderados del gobierno saliente. La primera ministra tampoco se aferra a los bloques, como demostró al optar por la fórmula centrista para su segunda legislatura, tras haber gobernado con el apoyo de la izquierda en el primer mandato.

Tenaza a la política migratoria

Incluso si Frederiksen optara por un giro a la izquierda, con la complicidad del versátil Rasmussen, nada cambiará en la línea restrictiva migratoria de su gobierno. Su coalición saliente ha aplicado la fórmula de la tenaza, lo que ha llevado a una reducción drástica de la llegada de peticionarios de asilo --876 el año pasado, la cifra más baja en décadas--. Hay una reforma legal en ciernes por la que se expulsará del país a todo extranjero con delitos graves o condenas a partir de un año de cárcel. A escala europea, Frederiksen va de la mano de la italiana Giorgia Meloni en cuanto a política migratoria. Cuenta con un amplio consenso para seguir en esa línea y no solo por parte de formaciones derechistas. Las elecciones del martes dieron, además, un notable impulso a la ultraderechista Partido Popular Danés, al que se había dado por políticamente muerto, pero que se alzó con un 9,1%, apenas unas décimas por debajo de la Alianza Liberal que lidera la nueva estrella de la política danesa, Alex Vanopslagh, gran captador del voto joven.


Impuesto sobre el patrimonio o rebaja fiscal


Frederiksen prometió en campaña la reimplantación de un impuesto sobre el patrimonio, que afectaría a unos 20.000 daneses y con el que pretende financiar mejoras en la escuela pública. A esta promesa se ha atribuido el giro a la izquierda que marcó su campaña, con el que pretendió revertir o frenar la caída de electorado propio sufrida por los socialdemócratas en los últimos comicios europeos y municipales. Pero será también el gran escollo si acaba decantándose por buscar el apoyo del centrismo. Concretamente su ministro de Defensa, el líder liberal Troels Lund Poulsen, como el resto de formaciones similares se oponen frontalmente a la reimplantación de una tasa que fue abolida hace 30 años. El conjunto de partidos derechistas claman por rebajas fiscales, en un país donde las cargas impositivas sobre el ciudadano están entre las más altas de Europa.

Fidelidad atlantista y compromiso con Ucrania


La defensa de Groenlandia frente a los delirios expansionistas de Trump actuó de palanca a favor de Frederiksen y cohesionó al resto de la clase política danesa. Lo de "Groenlandia no está en venta" es una consigna compartida por todo el país, pero ello no significa que se haya roto la tradicional fe atlantista de Dinamarca o la apuesta por el rearme europeo que exige la Casa Blanca a los aliados europeos. No se esperan cambios en esa línea, ni tampoco en el compromiso con el apoyo a Ucrania. Bajo el Gobierno de Frederiksen, Kiev ha encontrado en Dinamarca uno de sus más firmes aliados. Entre Volodímir Zelenski y la primera ministra hay una sintonía tanto en lo personal como en los aportes militares del país nórdico a Kiev. El presupuesto militar de Dinamarca se ha disparado desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Al menos ahí, sí se ha comportado como un alumno ejemplar de las exigencias de Trump, lo que se ha plasmado en macropedidos como el de los 27 cazas F-35 de fabricación estadounidense, pendiente de completarse entre este año y el próximo.


La fuerza del independentismo isleño


En el cómputo de los 179 diputados del Folketing se incluye los cuatro que corresponden a Groenlandia y a las islas Feroe, los dos territorios autónomos. Teóricamente podían haber inclinado la balanza en favor de uno u otro bloque. Pero finalmente los escaños de Groenlandia se repartieron entre el partido izquierdista IA y el derechista Naleraq, representante del independentismo por la vía rápida y al que se atribuyen cercanías trumpistas. Lo mismo ocurrió con los escaños de las Feroe. Los electores de este archipiélago con 56.000 habitantes del Atlántico Norte, a medio camino entre Dinamarca y Groenlandia, tienen el jueves otra cita con las urnas. Se celebran comicios autonómicos, del que se espera un fuerte impulso para el independentismo.