sábado, 8 de febrero de 2014

El paseíllo de George y su clan


Clooney se apropió de la Berlinale con un aventurero "Monuments" antinazi

Gemma Casadevall



Berlín, 8 feb (EFE).- El actor y director estadounidense George Clonney se apropió de lleno hoy de la Berlinale con "Monuments Men", que convierte en película de aventuras la intervención aliada contra el expolio nazi. El estallido de "flashes" y codazos por hacerse con una imagen de Clooney estaba programado y así fue, tras la proyección de un filme 100 % Hollywood, sobre un equipo de historiadores del arte y a la vez patriotas soldados, al rescate de los tesoros de la civilización. 
"Me interesa la historia, me interesa el arte. Y tuve el privilegio de estar aquí, en Alemania. ¿Qué más se puede pedir?", respondía Clooney, acompañado de un arsenal de actores de su equipo, Matt Damon, Bill Murray, John Goodman y Jean Dujardin, entre otros. 


En una conferencia de prensa abarrotada y con Murray haciendo piruetas a su lado -lo mismo que días atrás, con el equipo de "The Grand Budapest Hotel"-, Clooney insistió una y otra vez en la palabra "historia", por mucho que su producción la aborda casi como anécdota. 
"Monuments Men" reduce a aventura el oscuro capítulo de la historia alemana del expolio de cinco millones de obras de arte propiedad de museos, la iglesia, coleccionistas privados y familias judías. 
Fue un robo organizado por el aparato nazi, fuera para nutrir los fondos museísticos, las arcas del Tercer Reich o las paredes de los comedores militares. Décadas después sigue sin haberse logrado restituir al completo ese tesoro a sus legítimos propietarios, como mostró el hallazgo, unos meses atrás, de 1.400 piezas en casa del anciano muniqués Cornelius Gürlich, cuya existencia se desconocía. 
En el film, Clooney y su clan llegan a Normandía días después del histórico desembarco aliado como parte del equipo real que integraron 350 hombres y mujeres, con el objetivo de rescatar lo que los bombardeos no destruyeron ni se llevaron los nazis. 
El papel que se adjudica Clooney es el del historiador-jefe. A partir de ahí, reparte por el filme todos los tópicos posibles, desde el viejo avión escondido en el granero al villancico que sus nietos cantan al veterano Murray a distancia. 
La banda sonora recuerda deliberadamente a "The Bridge on the River Kwai", los nazis parecen los malos de "Indiana Jones", y Clooney se reserva el privilegio de algún mensaje patriótico: cero sorpresas, como no lo fue el impacto mediático en torno al astro. 
"Viene Clooney y acuden todos", había vaticinado el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, acerca de un invitado que en ediciones anteriores del festival ya fue aclamado, con o sin película a concurso, y al que se recibe como amigo de la casa. 
La Berlinale necesitaba una gran estrella sobre la alfombra roja y la tuvo, mientras algunos desistían de asomarse a ver la película a competición de la jornada, la alemana "Die geliebten Schwestern" ("Beloved Sisters"). 
El cine anfitrión llevaba las de perder con ese filme "de época" y 170 minutos de duración, proyectado para la prensa a las 08.30 GMT de un sábado dominado por la presencia de Clooney en la ciudad. 
Dominik Graf, su director, retrata una romántica historia del poeta Friedrich Schiller, emparedado entre el amor de dos hermanas, Caroline y Charlotte, una casada y la otra por casar, tan almas gemelas entre sí como hacia él, que pactan convertirse en terceto. 
Es un filme hermoso, que dejó al público no alemán con la tentación de dejar la película y coger a un tren para visitar Weimar, la ciudad que conocieron Goethe y Schiller, o los bosques del "land" de Turingia, escenarios de la película. 
Las actrices tal vez no dan la talla (Hannah Hertzsprung y Henriette Confirius), y a Schiller (Florian Stetter) le falta la garra que debió tener el poeta para desatar la tolerancia triangular de las dos hermanas. 
Graf, uno de los representantes del cine anfitrión habituales de la Berlinale, con una asiduidad casi anual, logró por lo menos no provocar una desbandada a mitad de un filme cuya duración se vaticinaba ya como disuasoria. EFE 
gc/ram 
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viernes, 7 de febrero de 2014



El cine comprometido entra en la Berlinale con el gigante Whitaker

Gemma Casadevall

Berlín, 7 feb (EFE).- El cine comprometido irrumpió hoy en la Berlinale con Forest Whitaker en la piel de un preso en libertad condicional converso al islam en el árido Nuevo México, compartiendo jornada con dos duros filmes sobre el conflicto norirlandés y la Alemania de la precariedad social. 
Fueron tres formatos de denuncia -la del argelino-francés Rachid Bouchareb, el alemán Edward Berger y el francés Yan Demange-, de seres acosados que tratan de hacer las cosas bien o enderezar su vida en un entorno que les condenó de antemano. 

El cine comprometido entra en la Berlinale con el gigante Forest Whitaker

"La voie de l'ennemi", título original en francés para un filme que discurre en inglés y español y que es una revisión de "Two Men in Town" (1973), coloca a un contenido Whitaker contra las cuerdas, recién salido de prisión tras 18 años entre rejas por el asesinato de un policía y tráfico de drogas. 
"No trato únicamente de trasladar la problemática de la islamofobia a Nuevo México. Ése es solo un aspecto del perfil aparentemente contradictorio del negro americano que quiere reconstruir su vida", apuntó Bouchareb, tras el pase del filme. 
"Un negro, con pasado criminal, convertido al islam, en quien se se ve a un presunto terrorista, a quien se arrincona y humilla: ese es el personaje creado por Rashid. Una expresión de muchos acosos a la vez", explicó el actor respecto a un papel que le sitúa a millas del servicial empleado de la Casa Blanca que representó en "The Butler" (El mayordomo). 
El filme del director argelino-francés, quien ya compitió en la Berlinale en 2001 con "Little Senegal" y con "London River", en 2009, incide efectivamente en otras formas de acoso, como la de los inmigrantes ilegales en EE.UU., extorsionados por las redes de tráfico humano y criminalizados por la policía. 
Ni el "sheriff" (Harvey Keitel) ni su antiguo patrón (Luis Guzmán) dejarán a Whitaker reconstruir su vida, por encima del apoyo de la funcionaria (Brenda Blethyn) a cuya custodia queda o la hermosa mexicana (Dolores Heredia) de la que se enamora. 
"Es un personaje decidido a redimirse, tras haber calmado su alma por la vía del islam. Sólo que con ello añadió un prejuicio más a los muchos que ya le acompañaban", indicó Bouchareb, quien incluyó ese aspecto religioso en su revisión de "Two Men in Town". 
El gigante Whitaker impactó en la Berlinale, en una jornada en que se presentó el primer filme alemán a concurso, "Jack", una película apuntalada en un niño (Yvo Pietzcker) que protege a su hermano menor y cuida además de una madre postadolescente sin oficio conocido y muchos novios pasajeros. 
Jack es otro personaje acosado que trata de hacer lo correcto, incluso de adaptarse al centro de acogida asignado por los servicios de asistencia social que lo separan de su madre, y que topa con todo tipo de hostilidades, declaradas o no. 
El filme de Berger discurre como una guía de Berlín y también de la Alemania precaria de hoy, entre adultos desbordados e incompetentes y chicos obligados a ser adultos. 
"Jack" encaja perfectamente en uno de los ejes temáticos preferentes de la presente Berlinale, el de los menores en situación de conflicto, se desmarca del género, para muchos insufrible, de la "película con niño" y tiene la virtud de presentar una situación límite sin caer nunca en la lágrima fácil. 
La tercera película a competición, "'71", trasladó la Berlinale a un conflicto, el norirlandés, en 1971. Un escenario que tal vez queda algo fuera de la agenda cinematográfica y política actual, pero que el francés Demange retoma con valentía. 
Su ser hostigado es un soldado británico, Jack O'Connell, que en la confusión de los disturbios desatados al paso de su patrulla cae en territorio de nadie o de todos: la línea divisoria de un barrio a merced de comandos paramilitares, protestantes y católicos. 
La cámara de Demange se mete en las entrañas de esos disturbios, desde la perspectiva múltiple del pánico del soldado, de las mujeres norirlandesas que pasean a sus hijos en el cochecito entre vehículos ardiendo, de los norirlandeses que buscan que la situación estalle y de los que tratan de rebajar la tensión. 
El director francés ejerce un dominio absoluto de la situación en el aspecto cinematográfico, mientras la situación se desborda para el soldado hostigado, incluso desde su bando, el británico. EFE 
gc/nl/ram 
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México conquistó la Berlinale con "Güeros", un canto a la amistad

Gemma Casadevall
© Berlinale
Berlín, 7 feb (EFE).- El cine mexicano entró con buen pie en la Berlinale con "Güeros", un filme dirigido por Alfonso Ruizpalacios y definido por el cineasta como un "canto a la amistad", en formato de "road movie" y sobre el trasfondo de las protestas juveniles por el derecho a la educación. 
El festival acogió con entusiasmo la historia, en blanco y negro, de los tres muchachos que dejan una vivienda destartalada y sin electricidad para ponerse en ruta en un auto, igual de destartalado, en busca de un cantante agónico, ídolo de la generación anterior. 
"Los héroes, cuando los tenemos delante, resultan muy distintos a como nos los imaginamos", comentó Ruizpalacios, al término de la proyección, bajo el impacto de la acogida dispensada a su película, exhibida en la sección Panorama. 
"Güeros" es su primer largometraje "y éste es mi primer contacto con Alemania", explicó, acerca de un filme que recorre las tumultuosas asambleas universitarias -con un muy buen dominio de la cámara, entre centenares de alumnos- de 1999 hasta derivar en un viejo local donde dormita Epigmenio Cruz, el viejo cantante. 
"Me inspiré en la historia real de Bob Dylan, que en una ocasión hizo un largo viaje para visitar a un ídolo del folk que se moría y cuya voz le había emocionado hasta el llanto", prosiguió el realizador, nacido en México D.F. en 1978. 
Es una película hecha "entre amigos", dijo, e interpretada por un trío de jóvenes actores -Tenoch Huerta, Sebastián Aguirre y Leonardo Ortizgris-, más la inevitable "chica" -Ilse Salas- y con deliberado aire de homenaje a la "nouvelle vague". 
"Güeros" redondeó una jornada que ya había tenido un primer toque mexicano con la actriz Dolores Heredia, protagonista junto a Forest Whitaker de "La voie de l'enemie", dirigida por el argelino-francés Rachid Bouchereb. 
La película, una de las 20 aspirantes a los Osos, se centra en el personaje de un preso -Whitaker- que sale en libertad condicional tras media vida en la cárcel, entre otra cosas por el asesinato de un policía. 
Whitaker, un gigante negro converso al Islam, se fijará en la guapa empleada del banco -Heredia- y se ganará el apoyo de la funcionaria encargada de tutelar su libertad vigilada -Brenda Blethyn- en su propósito de rehacer su vida. 
Sus intentos por reconducir su existencia topan con el revanchismo del sherif local -Harvey Keitel- y el acoso de un traficante -Luis Guzmán-, empeñado en que vuelva a trabajar con él. 
"Es un film con una narrativa distinta, con una cadencia muy peculiar, muchos silencios, pocos diálogos", explicó Heredia acerca del filme, una revisión de "Two Men in Town" de los años 70, trasladada a Nuevo México. 
Sobre el filme planea la temática de la inmigración ilegal hacia EE.UU., cuestión compartida por otra película que incide en la realidad mexicana, "Los Ángeles" del director estadounidense Damian John Harper, que se estrenará mañana en la sección Forum.. 
Rodada en Santa Ana del Valle en Español y Zapoteca, "Los Angeles" se centra en los jóvenes que sueñan con viajar al país vecino, la de quienes vuelven, después de muchos años, para darse cuenta de que se han convertido en unos extraños en su propia casa. 
México estará asimismo presente en el programa de la Berlinale con "César Chávez", de producción estadounidense y dirigida por el mexicano Diego Luna, que se centra en la figura de este activista defensor de los campesinos indocumentados. 
Completan la representación mexicana en el festival "Bim, Bam Boom. Las Luchas Morenas", de Marie Losier e incluida en Forum Expansed, así como "Somos Mari Pepa", de Samuel Kishi Leopo, en Generation, destinada al público juvenil. EFE 
gc-jvm/af

jueves, 6 de febrero de 2014

La Berlinale, el mejor antídoto contra el jet lag


La Berlinale abrió con una marea de estrellas en torno a Fiennes

Gemma Casadevall

Berlín, 6 feb (EFE).- La Berlinale abrió el desfile en su alfombra roja con la marea de estrellas de "The Grand Budapest Hotel", una comedia corrosiva capitaneada por Ralph Fiennes y con una veintena de secundarios de lujo, como Willem Defoe, Adrian Brody, Tilda Swinton, Edward Norton y Bill Murray. 

El festival se aseguró con ese filme, dirigido por Wes Anderson, una apertura diseñada para multiplicar los "flashes" en todas direcciones, desde el impecable Fiennes y el debutante Tony Revolori al resto del elenco, casi al completo en Berlín. 
"The Grand Budapest Hotel" va de lo esperpéntico a la trama policiaca, con pinceladas reflexivas acerca de la Europa de entreguerras y centrada en la figura del perfecto conserje, Monsieur Gustave, al que la herencia de una de sus octogenarias clientes y amantes convierte en preso, primero, y prófugo, después. 

"Tuve el privilegio de que aceptaran viajar y trabajar bajo presupuesto por un par de minutos de gloria", ironizó Anderson, cuyo filme fue parcialmente rodado en un desvencijado almacén de Görlitz (frontera germano-polaca) y entre hermosos paisajes nevados. 

Todo gira entorno a Fiennes, "porque hicimos su papel pensando en él", dijo el director, y desde la certeza de que "tal vez otros papeles (los secundarios) habrían sido intercambiables", pero no el del conserje o su botones, el debutante Revolori. 
"No me siento tan protagonista. Toda película es un trabajo en equipo", respondió elegantemente Fiennes, perfectamente encajado en la absoluta corrección también ante los medios. 
Anderson regresó así a la competición de la Berlinale con una película cien por cien fiel al estilo de las dos precedentes, con las que ya buscó, sin conseguirlo, el Oso: "The Royal Tenenbaum" (Los Tenenbaums. Una familia de genios), en 2002, y luego en 2005 "Life Acquatic". 
Divertió a ratos y, cuando no lo hizo, por lo menos entretuvo con la serie de grandes actores a los que hay que ir descubriendo detrás de maquillajes excesivos, en el caso de Twinton, o convertidos en perversos legítimos desheredados, Defoe y Brody. 
Es casi imposible citar a todos los actores que discurren por el filme, de clientes del establecimiento, colegas del conserje, presos, policías a soldados, cuyo eje es un hotel de lujo en el corazón de la Europa de 1932, donde en cualquier momento estallará la guerra. 
Ninguno de ellos tuvo siquiera sus dos minutos de protagonismo en la conferencia de prensa, eclipsados unos por otros y resignados, también ahí, a ser secundarios. 
En medio de este arsenal de estrellas, se pierde el espíritu del novelista que inspiró el guión, Stefan Zweig, cuestión que probablemente no importe tanto en el entorno del cine. Anderson tuvo que explicar quién fue ese autor austríaco "muy relevante en Europa, al que pocos conocen en Estados Unidos". 
"El Grand Hotel" abrió la sección a concurso, integrada por 20 filmes y con abultada presencia de cineastas latinoamericanos, los argentinos Celina Murga y Benjamin Naishtat, así como el brasileño Karim Aïnouz y la peruana Claudia Llosa, Oro en 2009 con "La teta asustada", además de asiáticos. 
Antes de la apertura, el productor y guionista estadounidense James Schamus, el presidente del jurado, mostró claramente sus preferencias por los nuevos talentos representativos de "lo menos conocido" del cine. 
"Para esto estamos aquí: para hallar lo nuevo, lo dinámico, lo que no está tan presente en los circuitos más habituales del cine", afirmó Schamus y expresó luego su "satisfacción" por el peso de Latinoamérica y Asia en la lucha por los Osos. 
Si Anderson desembarcó en la Berlinale con muchos de sus actores, Schamus compareció secundado por sus compañeros de jurado al completo, entre los que están el actor austríaco Christoph Waltz, la directora iraní Mitra Farahani y su colega francés Michel Gondry. 
Tras el mediático arranque de hoy se espera el sábado a quien, según los planes del festival, está destinado a acaparar el máximo despliegue de "flashes": George Clooney, director y actor de "The monuments Men", junto a Matt Damon, John Goodman y, de nuevo, Murray. EFE 
gc/nl/ram 
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miércoles, 5 de febrero de 2014

Berlinale 2014: fiesta entre amigos de Kosslick

Fiennes y su Grand Hotel abren el desfile de aspirantes al Oso

Gemma Casadevall

Berlín, 5 feb (EFE).- La Berlinale abrirá mañana la ronda de cazadores del Oso con "The Grand Budapest Hotel", una comedia de tinte nostálgico que colocará a Ralph Fiennes sobre la alfombra roja, en un festival que alternará estrellato con cine comprometido. 
El filme, dirigido por Wes Anderson y rodado en un antiguo edificio modernista de Görlitz (frontera germanopolaca), cumplirá con el precepto de las presencias estelares para la apertura, a la espera del desembarco el sábado del máximo imán mediático de esta 64 edición del festival, George Clooney. 
"The Grand Budapest Hotel" acude respaldado por uno de esos repartos profusos en celebridades -Jude Law, Bill Murray, Tilda Swinton, Edward Norton y Owen Wilson, además de los protagonistas Fiennes y Tony Revolori- y está entre las 20 cintas a competición. 
Clooney exhibirá, fuera de concurso, "The monuments Men", película que dirige e interpreta junto a Matt Damon y John Goodman, y que devuelve a la Berlinale la presencia de uno de los grandes amigos de su director, Dieter Kosslick. 
Asimismo tienen prometida su asistencia otros asiduos, como Catherine Deneuve -algo así como un buque insignia del festival y rostro de su patrocinador L'Oreal-, junto a Pierce Brosman, Charlotte Gainsbourg, Bruno Ganz, Uma Thurman, Viggo Mortensen, Martin Scorsese y Ken Loach, quien recibirá el Oso de Oro de Honor. 
Clooney Scorsese y Loach darán lustre al festival sin competir, mientras que Anderson y otros 19 directores lucharán por ganarse al jurado presidido por el productor independiente James Schamus y con el actor Christoph Walz -ganador de dos Oscar- entre sus miembros. 
En lucha por el Oso hay cuatro realizadores latinoamericanos -la peruana Claudia Llosa, ganadora del Oro en 2009 con "La teta asustada", los argentinos Celina Murga y Benjamin Naishtat y el brasileño Karim Aïnouz-. 
Entre sus rivales estarán el veterano Alain Resnais, el francoargelino Rachid Bouchareb, el estadounidense Richard Linklater y hasta cuatro representantes del cine asiático, el mismo número que de directores del cine anfitrión. 
El veterano Resnais acude con "Aimer, boire et chanter", un filme sobre el reencuentro de varios amigos -Sabine Azéma y André Dussolier, entre otros- junto a una cama de enfermo. 
"La voie de l'enemie", de Bouchareb, coloca a Forest Whitaker en la piel de un preso converso al Islam, con Harvey Keitel como compañero de reparto. 
Patricia Arquette y Ethan Hawke son, en el filme de Linklater, una pareja a las puertas del divorcio, mientras que Llosa regresa al festival con "Aloft", una producción hispanocanadiense rodada en inglés e interpretada por Jennifer Connelly. 
El director del festival cumple con el compromiso de mostrar cine alemán -con filmes de Edward Berger, Dietrich Brüggemann, Feo Aladag y Dominik Graf-, pero su apuesta personal se centra en América Latina y Asia. 
De Aïnouz se presenta "Praia do Futuro", un filme muy recomendado por Kosslick, donde Wagner Moura -"Tropa de Elite"- interpreta a un socorrista de playa que parte de Brasil para llegar a Berlín en una historia de amor homosexual. 
La argentina Murga compite con "La tercera orilla", centrada en la historia de un muchacho en conflicto con la autoridad paterna, uno de los ejes temáticos del festival. 
Su compatriota Naishtat debuta en el largometraje con "Historia del miedo", una exploración en el pavor a lo externo desde el microcosmos de un barrio cerrado. 
Asia, otra pasión tradicional de la Berlinale, compite a través del japonés Yoji Yamada y tres cintas chinas: "Bai Ri Yan Huo", de Yinan Diao; "Tui Na", de Ye Lou; y "Wu Ren Qu", de Hao Ning. 
De Grecia acudirá "Stratos", de Yannis Economides, reflejo de los estragos causados por la crisis en la sociedad helena, otro filme incluido en la lista de cazadores de Oso como apuesta de Kosslick. 
Al margen de la lucha por el Oso, la Berlinale exhibirá la versión completa del "Nymphomniac Volumen I" de Lars von Trier, con Charlotte Gainsbourg dando vida a una ninfómana. Y, en plena lucha a por el Oscar, se proyectará "American Hustle", para lo que se espera contar con Christian Bale sobre la alfombra roja. EFE 
gc/nl/cat

domingo, 2 de febrero de 2014

Para la DW, desde Quezaltepeque







Cubriendo las elecciones desde El Salvador a golpe de conexión telefónica con Pía Castro
















A las 23.00  (16.00 hosa salvadoreña) a una hora del cierre de los colegios electorales y tras el largo "safarí" por Quezaltepeque, con CEDADE.





 A las 01.00 (18.00 hora salvadoreña), una hora después del ciere de los colegios, encerrada en el patio del colegio de Quezaltepeque y reportando que todo apunta a victoria del FMLN, tal vez con mayoría absoluta

A las 02.00 (19.00 hora salvadoreña), en el mismo patio, reportando que el FMLN se queda asomándose a la victoria histórica











A las 05.00 (22.00 hora salvadoreña). falso directo apuntando a victoria amarga para Salvador Sánchez Cerén, el guerrillero. De camino a Crowne.








Y fin de fiesta con Gonzalo Cáceres más Carolina Chmoy




.... Y el día después: a las 13.00 (05.00 hora salvadoreña). Sonó el despertador, voz de cazalla para contar, ahora sí, lo que dio de sí. Con Carol Guerrero.