miércoles, 14 de mayo de 2025

Cambio de piel en el Bundestag

Merz avisa que Rusia "no se dará por satisfecha" con sacrificios territoriales de Ucrania



El canciller alemán, Friedrich Merz, durante su discurso en el Bundestag este miércoles. / HANNIBAL HANSCHKE / EFE
 Gemma Casadevall, Berlín14 MAY 2025 

La primera declaración de Gobierno del líder conservador alemán, Friedrich Merz, no fue una mera exposición de sus líneas maestras como canciller de Alemania. Sirvió sobre todo para vincular sus prioridades en política exterior con los conflictos actuales, especialmente respecto a Moscú: "Se equivoca quien piensa que Rusia se dará por satisfecha con una victoria sobre Ucrania o con la anexión de parte de su territorio", sentenció ante los diputados, una semana después de su investidura ante el Parlamento, el Bundestag. "Los envenenamientos, los atentados mortales en ciudades europeas, los ciberataques a nuestras infraestructuras, la destrucción de cables submarinos, la desinformación sistemática a nuestra población... Todo ello es, en primera línea, obra de la cúpula estatal rusa y sus cómplices", advirtió Merz.
Aludió así a lo que, para la población alemana, son ejemplos recientes --el asesinato en 2019 y en pleno centro de Berlín de un opositor checheno, cuyo asesino recibió luego con honores Vladímir Putin, o el envenenamiento de Alekséi Navalni, al que se devolvió a la vida en una clínica berlinesa pero acabó muerto en una cárcel siberiana. Las advertencias de Merz se producían, además, horas después de que se conociera la detención de tres presuntos agentes del Kremlin con planes de sabotaje en Alemania.
También recordó Merz el ultimátum lanzado a Putin el pasado fin de semana junto con el francés Emmanuel Macron, el británico Keir Starmer y el polaco Donald Tusk, en lo que fue su primera visita a Kiev como canciller. "No puede haber una paz dictada por Moscú ni sobre hechos consumados contra la voluntad de Ucrania", añadió, en lo que parecía ser una advertencia ante la posibilidad de que Volodímir Zelenski acabe arrinconado o abandonado por sus aliados en la ambigua cita en Estambul.
Merz aludió a sus dos conversaciones recientes con Donald Trump, al que agradeció su apoyo a la iniciativa de un alto el fuego de 30 días como "ventana" para un proceso de paz. E insistió en la necesidad de mantener implicados en ese proceso a los socios europeos y a EEUU. Volvió a referirse a la amenaza rusa al pasar en su discurso al capítulo económico, para expresar su "preocupación" ante la "creciente cercanía entre Pequín y Moscú". Alemania anhela nuevos socios comerciales y especialmente con el Mercosur, lo que topa con el rechazo francés.
Fue un discurso que podría haber pronunciado su antecesor, Olaf Scholz, al que agradeció su compromiso con Ucrania desde el arranque de la invasión rusa en 2020. El agradecimiento iba más allá de lo obligado por el hecho de que los socialdemócratas son ahora sus socios de gobierno. Tenía algo de reconocimiento hacia el excanciller, que sigue como diputado en el Parlamento en lugar de optar por una plácida retirada como hicieron otros exmandatarios.
Varias frases de Merz parecían calcadas de discursos pronunciados por su antecesor socialdemócrata. Desde la promesa de que Alemania no se convertirá "en parte del conflicto" --en lo que Scholz justificaba su rechazo a entregar a Kiev los misiles Taurus-- a los propósitos de hacer del actualmente débil Ejército alemán el puntal defensivo en la UE o la convicción de que Europa debe asumir una mayor responsabilidad en la OTAN.

Las prioridades económicas


No fue muy clarificadora su declaración de gobierno en lo que respecta a la economía. Relanzar el motor económico germano es el desafío prioritario explícito del conservador Merz. Para lograrlo se propone desburocratizar la actividad empresarial y la vida pública, activar la digitalización, renovar infraestructuras, reducir cargas fiscales, abaratar el coste de la energía y, algo que muchos alemanes escuchan como un mal chiste, lograr que sus trenes pasen de los récords de impuntualidad actuales a ofrecer un servicio eficiente.
"Están en juego puestos de trabajo en sectores clave como la automoción, el químico o la maquinaria industrial", destacó. El objetivo es que Alemania abandone la zona de recesión en que lleva dos años inmersa. La respuesta debe proceder de la inversión y las reformas, mientras que para la gran preocupación ciudadana actual, la falta de vivienda, ve un único camino: "construir, construir y construir", como base, a su juicio, para rebajar la presión sobre el mercado inmobiliario.
"Tenemos que volver a ser la locomotora de crecimiento que admiró al mundo", resumió Merz. El canciller no promete soluciones rápidas, sino a lo largo de la legislatura que recién empieza. Fija sus planes de rebaja fiscal a partir de 2028 y escalonados en cinco fases. La promesa de sus socios socialdemócratas de subir el salario mínimo interprofesional a 15 euros por hora trabajada --de los 12,85 actuales-- queda, para Merz, como horizonte para 2026.

Baño de realidad en materia migratoria

Tampoco se diferenció mucho el discurso de Merz respecto a los de Scholz en materia migratoria. El líder conservador, que en su campaña prometió practicar las devoluciones en caliente desde su primer día como canciller, ha rebajado el tono tras recibir en Varsovia, al día siguiente de su investidura, un baño de realidad. Ahora insiste Merz en que no habrá "decisiones en solitario", sino en consenso con sus socios europeos. Comparte además con Polonia el objetivo de reforzar las fronteras exteriores de la UE.
Alemania seguirá siendo un "país receptor" de inmigración, garantizó. La población de raíces extranjeras es "parte de nuestra sociedad", pero debe reducirse la inmigración "descontrolada". Es decir, nada que no se haya escuchado en Alemania en los últimos decenios.
Incluso el anuncio de Merz de proceder a una "ofensiva de repatriaciones" a Siria y Afganistán recordaba al plan planteado hace aproximadamente un año por Scholz, cuando habló de "deportaciones a gran escala" incluidos a esos países para reducir la inmigración irregular.

La explotación más universal y normalizada

¿Cómo aborda Europa la prostitución? De la regulación en Alemania al abolicionismo en Suecia, sin resultados claros



El abordaje de la prostitución no tiene una respuesta única en el feminismo, los partidos políticos ni las legislaciones europeas.



Gemma Casadevall, Irene Savio, Leticia Fuentes

El Gobierno catalán ha introducido por primera vez el abolicionismo de la prostitución en su plan de políticas de igualdad de género. Las medidas, que aún se están elaborando y cuya implementación está prevista para el primer semestre de 2026, están alineadas con la posición del partido socialista, que sostiene que "la prostitución no es un trabajo, sino una forma de explotación". El abordaje de esta cuestión no tiene una respuesta unívoca en el movimiento feminista ni en los partidos políticos, que se debaten entre proporcionar derechos a una actividad incómoda pero que nada tiene que ver con las perseguidas redes de tráfico sexual de personas (regular) o intentar acabar con ella (abolir). Ante esta disyuntiva, ¿cómo abordan los distintos países la prostitución en sus legislaciones?


Alemania: registro obligatorio, revisiones médicas y 400.000 personas sin legalizar y a merced de las mafias


De Alemania suelen afirmar los propios medios del país que es el mayor burdel legal de Europa. La prostitución no está prohibida, ni para quienes la ejercen ni para quienes pagan por tener sexo ni siquiera para los proxenetas, siempre que no abusen de su posición de dominio. Está regulado por la llamada Ley de Protección de la Prostitución, con la que se pretende defender los derechos básicos de los trabajadores y trabajadoras del sexo y evitar su explotación. Se aprobó en 2002, se mejoró en 2017 y en ella se establece la obligatoriedad de registrarse para ejercer ese oficio, así como de someterse a revisiones médicas regularmente.

Hay unas 40.000 personas registradas como tales. Un 35% de ellas son mujeres procedentes del este de Europa. Pero la cifra real de quienes ejercen ilegalmente la prostitución se estima en unas 400.000 personas, absolutamente desprotegidas y a merced de las mafias que las explotan.

Ante los problemas de esta regulación, el bloque conservador en el Parlamento elevó el año pasado una moción para su prohibición. Quedó atascada en el trámite parlamentario. Es una de las asignaturas pendientes que han pasado a la actual legislatura, en la que el conservador Friedrich Merz gobierna una coalición con los socialdemócratas como socios.

Suecia: multas para los clientes, ayudas sociales y la mitad de las prostitutas ejercen en la clandestinidad

Custodiar a los trabajadores del sexo y penalizar a sus clientes: esta es la fórmula del llamado modelo nórdico, que implantó por primera vez Suecia en 1999. De ahí fue ‘importado’ en las décadas siguientes a varios países de la región, como Islandia y Noruega. Pagar por tener sexo puede conllevar sanciones económicas o incluso la cárcel, con penas de hasta un año de prisión. Noruega va más lejos y prohíbe también a sus ciudadanos pagar a cambio de servicios sexuales en el extranjero.

El propósito es rebajar la demanda de trabajadores y trabajadoras del sexo, dado que el cliente se expone a la multa o incluso la cárcel. Los servicios sociales facilitan a las personas que ejercen la prostitución el acceso a viviendas sociales, a cursos de idiomas y a la sanidad pública. Según estimaciones de las autoridades suecas, en los 25 años transcurridos desde la aprobación de la ley se ha reducido a la mitad el número de mujeres que ejercen la prostitución. Los críticos aseguran, por contra, que esas personas han pasado a la ilegalidad, donde sus clientes potenciales no se sienten ‘vigilados’.

Países Bajos, donde la prostitución, imán turístico, está regulada como cualquier otro negocio

Hasta hace bien poco, el céntrico barrio de Ámsterdam poblado de ‘escaparates’ era un lugar de visita casi obligada para el turista medio de esa ciudad neerlandesa. Ahí se exhibían principalmente mujeres, trabajadoras del sexo, en busca de sus potenciales clientes y debidamente resguardadas. De acordarse un servicio sexual, simplemente se corre le cortina ante el escaparate.

Lo de Ámsterdam no era una situación única en el país, pero sí la más conocida como paradigma de una legislación extremadamente liberal. En Países Bajos la prostitución está regulada en términos semejantes a los de cualquier otro negocio. La ley vigente desde 2000 regula el ejercicio de esta actividad, quienes la ejercen deben registrarse, pagar impuestos y visitar regularmente el médico.

Hace un par de años, la decisión de las autoridades de Ámsterdam de ‘limpiar’ de prostitución y escaparates esa zona ciudadana, conocida como ‘De Wallen’ o ‘barrio rojo’, puso en pie de guerra tanto a quienes la ejercen como a dueños de comercios y cafés no relacionados con ese ámbito pero que sacaban partido del imán turístico. En lugar de quedar diseminados por el barrio, la actividad se trasladaría a un gran burdel o bloque con un centenar de cabinas individuales, más espacios comunes, tiendas de productos eróticos y también puestos de atención sanitaria. La resistencia al traslado se ha convertido en un nuevo hito en el modelo de prostitución neerlandesa, aunque en este caso una ciudad que, si de algo no precisa, es de atraer a más visitantes. Como otras ciudades europeas, Ámsterdam sufre el impacto del turismo masificado.

Francia: multas de hasta 3.800 euros para los clientes no frenan un fenómeno al alza especialmente entre menores

Nueve años después de la ley de 2016, que consiguió marcar un cambio importante sobre cómo la política percibía el trabajo sexual en Francia, la "violencia en la prostitución" sigue siendo "en gran medida invisible" en Francia, según el Observatorio Nacional de Violencia contra las Mujeres.

Tras la implementación de esta ley, Francia eliminó el delito de prostitución y lo sustituyó por la criminalización de los clientes, con multas de entre 1.500 y 3.750 euros en caso de reincidencia. Además, se aprobó una ayuda financiera para la integración social de la víctimas de prostitución de la que se han beneficiado 1.783 personas desde 2017.

Sin embargo, las últimas cifras demuestran que estas medidas no son suficientes. En 2024 se registraron 1.579 víctimas de proxenetismo, lo que supone un incremento del 9% respecto a 2021. De esa cifra, 920 eran adultas y 659 menores de edad. Esta última cifra preocupa en especial a las autoridades, ya que el número de menores registrados como víctimas de proxenetismo ha aumentado el 14% desde 2021.

Unas cifras al alza que algunas voces relacionan con la celebración de grandes eventos en los últimos años, como los Juegos Olímpicos de París en 2024, o la Liga de Campeones de la UEFA en 2022.

Italia permite el trabajo sexual autónomo y persigue el proxenetismo y la actividad en el espacio público

La prostitución organizada (proxenetismo) es ilegal en Italia, pero la prostitución ejercida de forma individual –es decir, cuando una persona ofrece servicios sexuales de manera autónoma– es legal. Tanto es así que, desde este año, esta actividad cuenta incluso con un código de identificación fiscal específico: el 96.99.92. Esta nueva clasificación, en vigor desde abril, permite que quienes la practican como trabajadores autónomos puedan registrarse formalmente, pagar impuestos y cotizar a la seguridad social.

Por el contrario, están penalizadas todas las formas de explotación de la prostitución ajena, como los burdeles o cualquier actividad que obtenga beneficios económicos mediante el control o la organización del trabajo sexual de otras personas. Esto incluye, por ejemplo, los centros de masajes que ofrecen servicios sexuales encubiertos. Además, la prostitución en la vía pública puede ser sancionada con multas administrativas, especialmente cuando genera molestias a la comunidad o se practique en zonas turísticas o residenciales.

martes, 13 de mayo de 2025

Aquellos chalados

Berlín prohíbe el grupo ultra Reino de Alemania y detiene a su autoproclamado 'rey'



El autoproclamado líder del grupo ultra Reino de Alemania, Peter Fitzek / JENS SCHLUETER / AFP

Gemma Casadevall

El Gobierno alemán de Friedrich Merz ha prohibido el grupo ultraderechista denominado Reino de Alemania y ha detenido a su autoproclamado 'rey', Peter Fitzek, un exprofesor de karate y cocinero al que se imputan actividades criminales y lesiones físicas. En el operativo han intervenido unos 800 agentes y ha tenido lugar de manera simultánea en siete estados federados, informó el ministro del Interior, Alexander Dobrindt. Se han registrado unos 14 domicilios entre Sajonia, Turingia y Brandeburgo, en el este del país, así como en Baden-Württemberg, en el sur, o Baja Sajonia, en el centro.
El Reino de Alemania es una rama de los Reichsbürger o Ciudadanos del Reich, un movimiento ultraderechista que no reconoce las fronteras ni las autoridades de la República Federal de Alemania (RFA). "No son individuos nostálgicos", advirtió el ministro, sino que integran una organización criminal que persigue "objetivos anticonstitucionales" y pretende establecer un Estado propio.
Junto a Fitzek, de 59 años y detenido en Halsbrücken, cerca de Dresde, fueron arrestados otros tres miembros del grupo, supuestamente responsables de sus finanzas. Según Dobrindt, la operación llevaba preparándose desde hace "semanas, incluso meses", lo que significa que la inició su antecesora, la socialdemócrata Nancy Faeser. La decisión de lanzarla sí ha sido del actual titular de Interior, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), integrada en el bloque conservador de Merz.
Al Reino de Alemania no se le reconocen "afinidades específicas" con las armas, dijo el ministro. Pretenden tener unos 6.000 seguidores, aunque según Interior el número de miembros activos se sitúa más bien en el millar. Se les considera parte de los Reichsbürger, un movimiento que durante cierto tiempo se consideró más bien estrafalario, con unos 20.000 militantes, hasta que hace tres años se desmanteló una trama golpista que pretendía derogar el orden constitucional.

"Brigadas patrióticas"


Este grupo, a cuyos principales miembros se está juzgando en tres procesos paralelos, pretendía organizar hasta 286 "brigadas patrióticas" para tomar el poder en Alemania. Su cabecilla es el llamado 'príncipe Reuss' o Enrique XIII, un hombre de negocios, y entre sus miembros hay una exjueza y diputada de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), la segunda fuerza a escala nacional.
El grupo de Fitzek fue fundado en 2012 y se ha establecido en las afueras de Wittenberg, la ciudad del este del país donde colgó Martín Lutero en 1517 sus 95 tesis, base de la reforma protestante. Su autoproclamado rey escenificó ahí su coronación y se ha dotado de un sucedáneo de Constitución propia. Se definen como vegetarianos, antivacunas, no fumadores y pacifistas y se comportan como miembros de una secta. Se les atribuyen actividades criminales que van de la estafa a fraudes bancarios.
Contra Fitzek se habían abierto ya diligencias por agresiones físicas y fue condenado en 2024 a ocho meses de cárcel. Anteriormente, se le había juzgado por estafa de 1,3 millones de euros a sus seguidores. La prohibición del Reino de Alemania implica la incautación de sus bienes, cuyo monto el ministro del Interior no ha concretado.

jueves, 8 de mayo de 2025

Bundestag efemérico

Alemania alerta contra las "mentiras del Kremlin" en el 80 aniversario de la derrota del nazismo


Frank-Walter Steinmeier. / EFE

Gemma Casadevall


"Fueron alemanes quienes desataron una guerra que hundió a Europa en un abismo. Fueron alemanes quienes cometieron el crimen contra la humanidad de la Shoah. Y fueron los alemanes quienes no quisieron o no pudieron poner fin por sí mismos al yugo del régimen nazi", recordó el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, con ocasión del 80 aniversario de la derrota del Tercer Reich. La liberación vino del exterior, con los "soldados aliados y miembros de la resistencia europea" que acabaron con el régimen nazi, prosiguió. "Somos conscientes de la contribución del Ejército Rojo, de los rusos, los ucranianos y los bielorrusos, que lucharon aquí", precisó, para recordar que de los 60 millones de muertos de la Segunda Guerra Mundial, unos 27 fueron soldados o civiles soviéticos.
"No olvidamos nada de eso", sentenció el presidente. "Pero precisamente por eso no podemos tolerar las mentiras sobre la historia del Kremlin" ni los desfiles glorificadores de la Rusia actual por Moscú: "La guerra contra Ucrania no es una continuación de aquella guerra contra el fascismo", es una "guerra de agresión lanzada por (Vladímir) Putin contra un país democrático", para nada equiparable con la lucha contra el nacionalsocialismo.

El Kremlin y otros enemigos de la democracia

La advertencia de Steinmeier, como la que a continuación lanzó contra la "fascinación por los autoritarismos" actual y la presencia de la extrema derecha "en nuestro propio Parlamento", se produce en un aniversario complejo para Berlín. La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) es la segunda fuerza a escala nacional. A juicio de Steinmeier, la situación actual obliga tanto a recordar a los millones de víctimas del nazismo como a "defender la democracia".
Había abierto el acto solemne en el Parlamento su presidenta, la conservadora Julia Klöckner, quien recordó el Berlín arrasado de ese 8 de mayo de 1945 y las dificultades de quienes lo vivieron para reconocer ese día como el de la "Liberación". En 1985, el entonces presidente Richard von Weizsäcker marcó un hito al referirse a esa fecha como "Día de la Liberación". Fue un término controvertido, incluso inadmisible para los centenares de miles de alemanas que fueron víctimas de la violencia sexual, admitió Klöckner.
Las menciones al propósito de Putin de glorificar a su Ejército marcaron este aniversario. Las autoridades alemanas habían excluido del acto en el Parlamento a representantes de Rusia y Bielorrusia para evitar que Moscú instrumentalice la ceremonia. En uno de los monumentos en homenaje a los soviéticos caídos en la batalla de Berlín hubo momentos de tensión al coincidir ciudadanos ucranianos y una delegación de la izquierda prorrusa de Sahra Wagenknecht.

Visita a Karlshorst

80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial: ¿Qué unió a las potencias aliadas contra Hitler y hacia dónde han evolucionado?



Los jefes de la delegación alemana, el general Hans-Jürgen Stumpff, el mariscal de campo y jefe de estado mayor alemán, Wilhelm Keitel, y el almirante Hans-Georg von Friedeburg, antes de firmar la capitulación, el 8 de mayo de 1945 en el distrito berlinés de Karlshorst. / AFP


Gemma Casadevall
Berlín08 MAY 2025 

El 8 de mayo de 1945, sobre el mediodía, aterrizaron en el aeropuerto de Tempelhof, en el casco urbano de Berlín, altos cargos militares de los tres aliados occidentales, EEUU, Reino Unido y Francia. En la devastada capital del Reich les esperaba el general soviético Gueorgui Zhúkov, cuyos soldados habían izado ya la bandera de la hoz y el martillo sobre el Reichstag. Las comitivas atravesaron Berlín hasta llegar a Karlshorst, la villa periférica donde tuvo lugar la histórica firma de la Capitulación del Tercer Reich. Fue una ceremonia de tres cuartos de hora, entre brindis de vodka o champán, según atestigua el actual museo de Karlshorst. Ahí se exhiben, además de viejos tanques rusos, el documento de la rendición incondicional de la Wehrmacht, el Ejército nazi. El día anterior hubo un acto similar en la ciudad francesa de Reims. Pero Moscú insistió en que debía formalizarse en presencia de los militares de máximo rango del país derrotado y en Karslhorst, un antiguo casino de los oficiales nazis que en los estertores de la guerra se había convertido en su cuartel general. Por parte alemana estampó su firma el mariscal Wilhelm Keitel, condenado a muerte un año después en Núremberg.
La derrota del Tercer Reich llevaba meses sentenciada. Las tropas soviéticas habían entrado en Alemania en enero. El 16 de abril habían alcanzado las afueras Berlín; algo más al sur, en Sajonia, se produjo el 25 de ese mismo mes el primer encuentro entre los aliados soviéticos y los estadounidenses. Adolf Hitler y su mujer, Eva Braun, se habían suicidado ya en su búnker el día 30, lo mismo que harían a continuación el ministro de la Propaganda, Joseph Goebbels, y su esposa Magda, tras envenenar a sus seis hijos. El 2 mayo, el general Helmuth Weidling informó a los berlineses de que el Führer les había dejado en la estacada y proclamó la rendición de la capital. La cita de Karlshorst era, para Moscú, una forma de documentar ante el país derrotado y ante los aliados el papel del Ejército Rojo en lo que en Alemania se conoce hoy por Día de la Liberación.



Hitler y Goebbels durante un paseo por el Obersalzberg en junio de 1943 / ARCHIVO

La Unión Soviética había sido la última potencia que se sumó a la alianza contra el nazismo. Hitler había firmado en 1939 el pacto de no agresión con Josef Stalin. Que ambos dictadores estuvieran en las antípodas ideológicas no les había impedido repartirse la Europa del este. Al Führer le convenía la neutralidad soviética para invadir Polonia. El pacto se hundió en junio de 1941, cuando Hitler sobreestimó sus capacidades y atacó la Unión Soviética. A partir de ahí fueron cuatro las potencias aliadas contra el nazismo. El coloso comunista unía fuerzas a la democracia estadounidense, la república francesa y el imperio británico. El 8 de mayo de 1945 se cerró una guerra que dejó 60 millones de muertos, 27 millones de los cuales ciudadanos soviéticos.

EEUU y Rusia, dos imperialismos hemisféricos


Por primera vez en su historia, Alemania recuerda la fecha de la Capitulación o de la Liberación con un sentimiento de abandono por parte del país que durante décadas fue su aliado incondicional, Estados Unidos. Nunca se fió de la Unión Soviética ni de su heredera, Rusia. La desconfianza hacia Moscú arranca incluso de mucho antes, como evidencia un mapa con las poblaciones donde hubo conatos de rendición alemana antes de la firma de Karlshorst. "Casi todos se produjeron en el sur, a medida que avanzaban los aliados estadounidenses por Baviera, o por Francia o incluso por el norte, con los británicos. Se dieron muy pocos casos en el este", explica la jefa del departamento de Memoria Histórica de Berlín, Maria Bering, desde el Museo de la Resistencia contra Hitler. La población sentía pavor ante el avance del Ejército Rojo. Los bombardeos de los aliados británicos o estadounidenses cesaron con la rendición. Pero lo que siguió al 8 de mayo no era percibido como una liberación. Ni ese día ni los siguientes. Unas 860.000 mujeres o niñas fueron violadas, en su mayoría en lo que fue el sector soviético. Se abrió la veda al saqueo. A partir de 1949, con la fundación de la República Democrática Alemana (RDA), los ciudadanos germano-orientales asistieron desde lejos al milagro de una Alemania occidental que resurgía de sus cenizas. La posguerra quedó marcada por las imágenes de los soviéticos desmantelando y llevándose hasta las vías del tren del territorio bajo su dominio, mientras en el Berlín occidental, bajo el bloqueo soviético de 1948, la aviación estadounidense socorría a la población con el fenomenal puente aéreo de los 'Rosinenbomber', o bombardeos de las golosinas, como se les apodó, porque además de medicinas y alimentos lanzaban chucherías para los niños.




El presidente de EEUU, Trump, desvela nuevos aranceles en el llamado Día de la Liberación / Kent Nishimura / EFE

"En Alemania asistimos atónitos a la convivencia y voracidad de dos imperialismos hemisféricos, el que ya conocíamos de Rusia y el nuevo generado por la Administración de Donald Trump, que no sabemos hasta dónde llegará", observa el director de la Sociedad Alemania de Política Exterior (DGAP), Thomas Kleine-Brockhoff. 

Las ansias expansionistas del presidente estadounidense se plasman no solo en lo geográfico, con sus pretensiones sobre Groenlandia o el Canal de Panamá, sino también en lo político. Su entorno apoya sin tapujos a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza a escala nacional, en la que convergen corrientes neonazis y vínculos con la Rusia de Vladímir Putin.

El maltrecho eje franco-alemán y las secuelas del Brexit


Mientras Moscú convertía en país satélite la RDA y Estados Unidos ejercía un dominio 'blando' sobre la Alemania occidental, Francia y Reino Unido se olvidaron pronto de su papel como potencias tutelares sobre el país derrotado. Berlín pasó de la división primera en cuatro sectores a la partición traumática del Muro, desde su construcción, en 1961 a su caída, en 1989. Para la Alemania occidental, que Francia pasara de ser un enemigo histórico al puntal de la Unión Europea, por el llamado eje franco-alemán, es motivo de orgullo o ejemplo de superación del pasado monstruoso nazi. Que ese eje esté algo atascado se considera superable.

Hay suficientes ejemplos de duos emblemáticos, desde Konrad Adenauer y Charles de Gaulle a Helmut Kohl con François Mitterrand, hasta a los de Angela Merkel con Nicolas Sarkozy o Emmanuel Macron. Del nuevo canciller, Friedrich Merz, se espera mejor sintonía que la que han tenido Olaf Scholz y Emmanuel Macron.

Alemania se ha comportado durante décadas como una potencia tímida y ahorradora en Defensa, que se ha respaldado en el paraguas atómico francés o las bases estadounidenses en su territorio. Entre los compromisos inapelables de Merz está el rearme, ya iniciado bajo Scholz a raíz de la invasión de Ucrania. Pero en Alemania no se habla de romper el gran tabú que sería ascender a potencia atómica. El hecho de que el Reino Unido bajo Keir Starmer esté acercándose a Europea, pese al Brexit, facilita que Alemania no se vea en la necesidad de abordar qué ocurrirá con el paraguas si a Macron le sucede el lepenismo.




miércoles, 7 de mayo de 2025

Berlín-París-Varsovia-Berlín

Macron y Merz proclaman un "nuevo arranque" centrado en el rearme



El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, durante su encuentro de este miércoles en París. / LUDOVIC MARIN / POOL / AP

Gemma Casadevall

"Crearemos un nuevo Consejo de Defensa (franco-alemán) que impulse las inversiones y el rearme", aseguró el presidente francés, Emmanuel Macron, ante el recién elegido canciller alemán, Friedrich Merz. "Los europeos no podemos prescindir de Estados Unidos. Pero está claro que debemos aumentar nuestro gasto en defensa. Y eso es lo que vamos a hacer", añadió Merz este miércoles desde París, menos de 24 horas después de asumir el cargo. Las prioridades compartidas son, en palabras del líder francés, "la soberanía, la política de seguridad y la competitividad europeas".
Más allá de esta esperada o previsible declaración de intereses, Merz no dio pistas claras sobre sus planes inmediatos, especialmente en lo que se refiere a Ucrania. Alemania está dispuesta a "implicarse" en el control de un alto el fuego entre Rusia y Ucrania, en caso de que se consiga, aseguró. Pero para plantearse la participación de sus soldados en una misión en territorio ucraniano debe producirse una "tregua duradera", algo que depende fundamentalmente, añadió, de la voluntad de Rusia de poner fin conflicto.

Soberanía europea anclada la OTAN


El compromiso con Ucrania, la necesidad de avanzar hacia una "soberanía defensiva de Europa", sin desvincularse de la OTAN y el compromiso de París y Berlín de aumentar su gasto en defensa fueron los ejes del primer encuentro entre ambos líderes. Pero ni la presencia de Macron logró sacar a Merz de su indefinición en torno al envío a Ucrania de los misiles de largo alcance Taurus que anhela Kiev. El canciller, que en su campaña electoral criticó el rechazo a esos suministros de su antecesor, Olaf Scholz, pasó a una actitud ambigua tras su victoria y mientras negociaba la coalición entre su bloque conservador y los socialdemócratas. Un día después de su llegada al poder, no concretó nada al respecto.
Sí avanzó su propósito es mantener "pronto" una conversación telefónica con el presidente Donald Trump, así como de viajar "próximamente" a Ucrania. No prevé, sin embargo, un primer encuentro personal con el presidente de EEUU hasta la cumbre de la OTAN en La Haya, que tendrá lugar a finales de junio.
Macron y Merz plasmaron en París el propósito de revitalizar su eje, tras la falta de química que caracterizó la relación entre Scholz y Macron y los disensos respecto a Ucrania. El ya excanciller representó la línea del compromiso y la solidaridad hacia Ucrania, trasladada a lo real en el hecho de que Alemania ha sido el mayor contribuyente de la UE a la ayuda militar a Kiev. Pero su lentitud en la toma de decisiones hizo que se viera a Berlín como un lastre frente al dinamismo galo.
Que el nuevo Gobierno haya heredado de la coalición de Scholz a un único superviviente, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, no dificulta el nuevo arranque, sino al contrario. Pistorius fue ya en la anterior legislatura un factor dinamizador que compensaba algo el anquilosamiento de Scholz.

Advertencias a EEUU


Merz enfatizó una y otra vez ante Macron que Europa no puede renunciar al poderoso aliado transatlántico. Pero en lo doméstico había dejado claro ya la víspera que no tolerará provocaciones del entorno de Trump y, más concretamente, apoyos a la ultraderecha alemana. En su primera entrevista ante la televisión pública ZDF, pocas horas después de su elección como canciller, marcó las distancias respecto a Washington en cuestiones de política nacional.
"Me gustaría invitar y animar al Gobierno de Estados Unidos a no incidir en la política interna alemana y a inhibirse de comentarios sobre sus partidos políticos", afirmó Merz. La alusión se dirigía tanto al apoyo expreso del vicepresidente J.D. Vance a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) como al comentario del secretario de Estado, Marco Rubio, que calificó de "tiranía" el informe de los servicios secretos germanos calificando a ese partido de "extremista".

El hueso migratorio con Polonia

La visita a París como primer destino en el exterior de un canciller electo forma parte del protocolo alemán. La siguiente estación obligada es Varsovia, y a ser posible en la misma jornada, inmediatamente después de pasar por París.
En Varsovia se esperaba a Merz con las armas algo más afiladas que en Francia. El primer ministro, Donald Tusk, ha advertido que no aceptará el propósito alemán de practicar las devoluciones en caliente o de incrementar los controles fronterizos. Merz convirtió ese plan en caballo de batalla de su campaña electoral. Es parte de su compromiso electoral de reducir la llegada de inmigración irregular y de acelerar las deportaciones de los que están en el país a la espera de ser expulsados. Tras su victoria en las urnas empezó a relativizar sus planes y explicitó que se implementarán "en consenso" con sus socios europeos.
Es difícil que consiga de Polonia un acuerdo bilateral parecido al existente entre Francia y España, al que suele aludir como modelo a seguir entre Alemania y Polonia. El liberal Tusk aspira a una victoria en las próximas elecciones presidenciales de su correligionario, el alcalde de Varsovia Rafal Trzaskoswki. Es su gran apuesta para acabar con la compleja etapa de cohabitación de su europeísta Plataforma Cívica con el ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS), representado por el presidente Andrzej Duda. La nueva jefatura del Estado se decidirá entre la primera vuelta de las presidenciales, el 18 mayo, y la previsible ronda de desempate, el 1 de junio. El candidato liberal aventaja ligeramente en las encuestas al aspirante que respalda el PiS, Karol Nawrocki. En materia migratoria, la posición de los liberales polacos es casi tan dura como la de las formaciones ultraderechistas del país.
En la comparecencia conjunta tras su reunión, Tusk insistió en que la prioridad absoluta de Polonia es la protección de las fronteras exteriores de la UE, especialmente las de su país con Bielorrusia, a través de las cuales Rusia lleva a cabo lo que Varsovia califica de 'guerra híbrida'. El primer ministro polaco reclamó de Merz apoyo para el reforzamiento de estas fronteras exteriores. Y apuntó a que los controles en la frontera compartida con Polonia que Merz quiere ampliar solo llevarán al caos en el tránsito de personas y mercancías.

80 años y 10 cancilleres

El arduo camino de Alemania para recolocarse en el mundo tras el horror nazi y qué papel jugará Merz



El primer canciller federal alemán, Konrad Adenauer (derecha), junto al presidente francés Charles de Gaulle, durante un encuentro en Reims en julio de 1962. / AP
Gemma Casadevall, Berlín07 MAY 2025 

Alemania ha invertido titánicos esfuerzos políticos en los 80 años transcurridos desde la derrota del nazismo para recolocarse en el mundo y hacerse perdonar la monstruosidad del régimen de Adolf Hitler. Cada canciller de la República Federal de Alemania (RFA) ha marcado una fase en ese proceso. Las líneas maestras de la política exterior alemana han sido casi inamovibles desde tiempos funcionales. Sus puntales son el europeísmo, la fidelidad al eje transatlántico y el apoyo incondicional a Israel por responsabilidad histórica, una posición ahora casi insostenible ante el horror que vive la población de Gaza.
El conservador Friedrich Merz será el décimo canciller y su llegada al poder se produce en tiempos convulsos a escala global y con Europa reclamando a Alemania que despierte de letargo. Ya no se trata únicamente de que se reactive la primera economía del bloque comunitario, ahora en recesión. También debe asumir un liderazgo político y militar que hasta ahora esquivaron los anteriores líderes de la RFA, para los que el poderío industrial fue asunto prioritario.

El fundacional Adenauer y sus fugaces continuadores

Abrió la vía de la reconciliación Konrad Adenauer, patriarca de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y el primer canciller federal del país. Accedió al poder en 1949, año fundacional de la RFA. Tenía 73 años y partía de una posición de poco rango --había sido alcalde de Colonia--. Pero le avalaba su pasado como enemigo del Tercer Reich, que le inhabilitó políticamente y fue detenido por la Gestapo. Estuvo en el poder hasta 1963. En este periodo, la RFA ingresó en la OTAN y en la Comunidad Económica Europea, además de firmar el Tratado del Elíseo con Francia, puntal de la reconciliación entre vecinos tras siglos de hostilidades.
Le sucedió su correligionario Ludwig Erhard, quien había escrito su propia página de la historia como ministro de Economía y arquitecto del llamado 'milagro alemán'. No cuajó como líder. Tuvo un mandato corto, tres años, como le ocurrió a su sucesor Kurt Georg Kiesinger, el más fugaz en la lista de cancilleres de la RFA y el primero que recurrió a una gran coalición con los socialdemócratas en busca de solidez. No le sirvió de mucho. Si por algo se le recuerda es por la bofetada que le asestó en público en 1968 la estudiante Beate Klarsfeld, casada con el hijo de un superviviente de Auschwitz. Representaba a la generación de alemanes indignados por tener como canciller a un político con vínculos pasados con el nazismo.



Willy Brandt, arrodillado ante el monumento a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial en Varsovia, el 7 de diciembre de 1970. / DPA / EUROPA PRESS

El socialdemócrata Brandt y la 'Ostpolitik'

Su sucesor fue el primer canciller socialdemócrata de la RFA, Willy Brandt, ministro de Exteriores en la gran coalición de Kiesinger. Brandt, en el poder entre 1969 y 1974, dio un giro superlativo, acorde con su carácter visionario: de la Alemania que solo tenía ojos para sus socios occidentales pasó a la 'Ostpolitik' o diálogo con el este. Era una apuesta arriesgada, en un país partido entre la RFA y la comunista República Democrática Alemana (RDA) y desde su posición de exalcalde del Berlín partido por el muro. Plasmó en un gesto --su genuflexión ante el monumento a las víctimas del gueto de Varsovia, en 1970-- las ansias de reconciliación con Polonia.
Le sucedió en 1974 otro socialdemócrata, Helmut Schmidt, menos carismático, pero representante de la fortaleza y el pulso firme. Tuvo que lidiar con fase más mortífera de la anticapitalista banda terrorista Fracción del Ejército Rojo (RFA) y la gran crisis económica de 1979. Bajo su mandato fortaleció Alemania su anclaje europeo y muy especialmente con la Francia de Valery Giscard d’Estaign.


El presidente francés François Mitterrand y el canciller alemán Helmut Kohl, cogidos de la mano, durante la ceremonia de la reconciliación entre ambos países en el exterior del cementerio de Douaumont, cerca de Verdun. / AP

La hazaña de la reunificación

La llave de la cancillería regresó a manos conservadoras con Helmut Kohl (1982-1998). Un político al que cuando alcanzó el poder se tachó de provinciano, pero que acabó comportándose como un coloso. Pactó con las cuatro antiguas potencias aliadas el fin de la división alemana y la extinción de la comunista RDA. Permaneció 16 años en el poder, en los que además de la unidad nacional alemana impulsó la ampliación al este de la UE y la creación de la eurozona, dos hitos para la prosperidad económica germana.
A su sucesor, el socialdemócrata Gerhard Schröder, le tocó autorizar la primera intervención en combate del ejército alemán en una misión de la OTAN, en los Balcanes. Rompió luego con la sumisión incondicional a Estados Unidos al negarse a participar en la intervención en Irak. Y consolidó en paralelo una amistad de intereses con Vladímir Putin, generadora de la dependencia energética que heredó y amplificó luego la conservadora Angela Merkel (2005-2021).


Un refugiado muestra una fotografía de Angela Merkel a su llegada a la estación de tren de Múnic, el 5 de septiembre de 2015. / SVEN HOPPE / EFE

La 'jefa' europea Merkel

De Angela Merkel, la 'jefa' a escala alemana y europea, se recuerda tanto la tenaza de la austeridad que impuso a Europa en la crisis del euro como su generosa acogida de los refugiados durante la crisis migratoria de 2015. Alemania se desprendió de su imagen de país duro o egoísta para exhibir la llamada "cultura de la bienvenida". Fue una fase corta. Al millón de peticionarios de asilo acogidos solo ese año siguió el rugido de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), convertida en 2017 en la primera fuerza de ese espectro que ascendía al Parlamento, en un país que se creía blindado por las lecciones del pasado.
Al socialdemócrata Olaf Scholz (2021-2025) le correspondió encajar el auge de una ultraderecha con los perfiles más tóxicos, vinculada a la línea prorrusa de otros radicalismos derechistas europeos y también al trumpismo de EEUU. La coalición de Scholz con verdes y liberales se desligó aceleradamente de la dependencia energética rusa a raíz de invasión de Ucrania. Al hundimiento de su tripartido siguieron elecciones anticipadas y el ascenso al poder de Merz, con los socialdemócratas como aliados.

Pistorius, el superviviente

Los seis ministros clave del nuevo Gobierno de Alemania para los objetivos de rearme, activación económica e inmigración



De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Katherina Reiche, Johann Wadephul, Alexander Dobrindt, Lars Klingbeil, Boris Pistorius y Bärbel Bas.


Gemma Casadevall

El líder conservador alemán Friedrich Merz se convirtió este martes, tras una accidentada votación, en nuevo canciller de la República Federal de Alemania (RFA) al frente de una coalición con los socialdemócratas. Será la quinta alianza de un gobierno nacional entre las dos formaciones que se han alternado el poder en la primera potencia europea. Repite el esquema de los ejecutivos que durante tres legislaturas lideró Angela Merkel, entonces de línea más centrista que el derechismo que ahora representa Merz.
A la Unión Cristianodemócrata (CDU) le corresponden siete ministerios, además de la cancillería, mientras que a su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se le adjudican otros tres. Siete serán también los ministerios del Partido Socialdemócrata (SPD).
En la búsqueda de equilibrios, a la socialdemocracia le han correspondido tres ministerios clave: Finanzas, Defensa y Asuntos Sociales y Trabajo. Entre los adjudicados al bloque conservador destacan Exteriores, Economía e Interior.

Vicecancillería y Finanzas: Lars Klingbeil (SPD)


Klingbeil, de 47 años y copresidente del SPD desde 2021, fue el estratega que hace tres años y medio llevó a la victoria electoral a Olaf Scholz. Asumirá Finanzas, ministerio clave para gestionar las arcas públicas del Estado, y lo hará con una Alemania que, por fin, se ha desprendido del dogma de la austeridad para autorizar el gasto prácticamente ilimitado en Defensa e inversiones de hasta 100.000 millones de euros en la puesta al día de las infraestructuras del país.

Economía: Katherina Reiche (CDU)

Reichelt, de 51 años y de la Unión Cristianodemócrata (CDU), es la apuesta de Merz para relanzar la economía alemana, tras dos años en recesión y ante los pronósticos que auguran seguirá en la zona del estancamiento en el presente año. Su designación fue recibida con aplausos desde el ámbito económico, al que pertenece, puesto que entrará en el Gobierno desde la posición de jefa de la filial del gigante energético E.ON Westerenergie.

Asuntos Exteriores: Johann Wadephul

Wadephul, de 62 años, será el primer titular de Exteriores de la CDU desde hace seis décadas. Este ministerio ha correspondido tradicionalmente al socio menor, una práctica que ahora se rompe como un reflejo de la voluntad de Merz de llevar directamente su política exterior. Entre sus desafíos está buscar un equilibrio con EEUU, el gran aliado del que Alemania ya no puede fiarse, sea por el apoyo expreso de Donald Trump a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) o por sus amenazantes aranceles.

Defensa: Boris Pistorius

Pistorius, de 65 años y socialdemócrata, repite en el cargo tras haber tratado en la anterior legislatura de dar credibilidad al compromiso de Scholz con la 'Zeitenwende' --cambio de era-- en Defensa. A la invasión de Ucrania respondió Scholz con compromisos de solidaridad con Kiev, aunque lastrados por su lentitud en la toma de decisiones. Pistorius deberá plasmar en la realidad esa voluntad. Entre sus incógnitas inmediatas está si da luz verde a los misiles de largo alcance Taurus a Ucrania y si secundará la coalición de voluntarios del francés Emmanuel Macron y el británico Keir Starmer.

Interior: Alexander Dobrindt

Dobrindt, de 54 años y de la CSU bávara, de línea más derechista que su partido matriz, la CDU, le corresponderá llevar a la práctica la promesa de Merz de aplicar desde el primer día de su mandato medidas destinadas a una reducción drástica de la inmigración irregular. Algo que implicará las devoluciones en caliente en la frontera alemana. Polonia ya ha expresado su protesta ante este propósito que, según Varsovia, no puede aplicarse unilateralmente. La línea dura migratoria es parte de la estrategia de Merz para recuperar electorado perdido en dirección a la AfD.

Trabajo: Bärbel Bas


Bas, de 57 años y socialdemócrata, accede al ministerio de Asuntos Sociales y Trabajo tras haber sido en la anterior legislatura presidenta del Parlamento. Se caracterizó desde ese puesto por sus esfuerzos por mantener a raya a la AfD y neutralizar, sin caer en partidismos, sus arengas incendiarias. Ahora deberá luchar por llevar adelante la promesa socialdemócrata de elevar el salario mínimo interprofesional a 15 euros por hora trabajada --de los 12,85 euros actuales-- y evitar que el gasto en defensa o en inversiones implique recortes en el tejido social alemán.

martes, 6 de mayo de 2025

A por otra jornada histórica

 Alemanya busca el camí enmig del caos global

Sí, estem sor­pre­sos. El pre­si­dent [Donald] Trump està mos­trant unes reac­ci­ons impre­vi­si­bles i una hos­ti­li­tat cap a Europa que mai no ens hauríem ima­gi­nat. De [Vladímir] Putin coneixíem prou bé l’agres­si­vi­tat, però encara no sabem fins on arri­barà o si és insa­ci­a­ble”, adme­tia recent­ment Johann Wadep­hul, fins ara vice­pre­si­dent del bloc con­ser­va­dor del Par­la­ment ale­many i, a par­tir d’ara, minis­tre d’Afers Estran­gers. Prendrà pos­sessió del càrrec després que, en la sessió d’avui mateix, s’hagi con­su­mat l’elecció par­la­mentària de Fri­e­drich Merz com a nou can­ce­ller, amb els soci­al­demòcra­tes com a socis de coa­lició.

Wadep­hul feia aques­tes refle­xi­ons davant d’un grup de peri­o­dis­tes en una sessió par­la­mentària recent. En aquells moments, con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes encara aca­ba­ven de polir el pacte de coa­lició que final­ment es va sig­nar dilluns pas­sat. Però el seu nom ja sonava com a titu­lar d’Afers Estran­gers. Serà el pri­mer cop en 60 anys que aquest minis­teri queda en mans d’un repre­sen­tant de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), el par­tit de Merz. Fins ara, el lloc s’assig­nava al soci menor de coa­lició. És clar que Merz, repre­sen­tant dels cor­rents més dre­tans del seu par­tit, vol por­tar direc­ta­ment les rela­ci­ons inter­na­ci­o­nals, en un moment en què Ale­ma­nya està con­fron­tada a un nou desor­dre mun­dial, domi­nat per les pro­vo­ca­ci­ons dels EUA i Rússia.

Wadep­hul, cons­ci­ent del paper com a cap de la diplomàcia ale­ma­nya, expres­sava encara la seva con­fiança en la nego­ci­ació amb els EUA, tant pel que fa als aran­zels de Trump com a la pers­pec­tiva que la Casa Blanca deixi Europa fora en la cerca d’un acord que aturi la guerra d’Ucraïna. Berlín no vol donar per tren­cat el fil transatlàntic que, des de la fi de la Segona Guerra Mun­dial, l’ha lli­gat amb Was­hing­ton. Sí que es per­ce­ben com irre­cu­pe­ra­bles a mitjà ter­mini els vin­cles amb Mos­cou. La línia de diàleg amb Rússia mar­cada en temps dels can­ce­llers Sch­midt, Kohl, Schröder i Merkel ha que­dat tallada. Olaf Scholz, ja excan­ce­ller, va mar­car el camí cap al rear­ma­ment tot just ence­tada la invasió d’Ucraïna. A Merz li cor­res­pondrà acti­var-lo, amb la des­pesa de Defensa alli­be­rada de limi­ta­ci­ons pres­su­postàries. Ale­ma­nya no només ha enter­rat el dogma de l’aus­te­ri­tat, sinó també la uto­pia de man­te­nir-se com a potència econòmica però poc mili­ta­rit­zada.

“Mai en tota la història de la República Fede­ral d’Ale­ma­nya la classe política no s’havia sen­tit tan aban­do­nada”, expli­cava a un grup de cor­res­pon­sals el direc­tor de la Soci­e­tat Ale­ma­nya de Política Exte­rior (DGAP), Tho­mas Kleine-Brock­hoff. Des de la der­rota del nazisme, l’Ale­ma­nya occi­den­tal s’havia sen­tit tute­lada pel germà gran transatlàntic, els Estats Units. L’altra mei­tat, l’ori­en­tal, va que­dar inte­grada en l’òrbita dels satèl·lits soviètics. Entre aquell any zero del 1945 i la guerra freda va que­dar clar, a ulls de l’Ale­ma­nya dita lliure, que els EUA serien l’aliat indis­cu­ti­ble. L’Ale­ma­nya del mira­cle es recons­truïa amb l’ajut del pla Mars­hall; la de l’est que­dava sot­mesa a la tena­lla de Mos­cou. Els gai­rebé 19 mili­ons d’habi­tants de la República Democràtica Ale­ma­nya (RDA) van pas­sar de la dic­ta­dura nazi a la comu­nista.

Ofen­siva soviètica i Nurem­berg
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La reu­ni­fi­cació ale­ma­nya, el 1990, va ser fruit de la nego­ci­ació a sis ban­des –els qua­tre ali­ats que van vèncer el nazisme més les dues Ale­ma­nyes–, en uns moments en què Mos­cou vivia el miratge de la peres­troika de Mikhaïl Gor­bat­xov. La nova Ale­ma­nya resul­tant va con­ti­nuar con­fi­ant ple­na­ment en l’eix transatlàntic, fins i tot en el pri­mer man­dat de Trump.

De cop, l’esquema de les ali­an­ces inqüesti­o­na­bles s’ha enfon­sat. Scholz va tren­car el fil amb Mos­cou arran de la invasió d’Ucraïna. Merz inten­tarà recon­duir la situ­ació amb els EUA. La seva línia política, molt més dre­tana que la d’Angela Merkel, pot ser que li faci­liti les coses amb Trump.

Si Merz acon­se­guirà o no sal­var la relació amb els EUA és una de les pre­gun­tes que es cre­uen en l’ani­ver­sari de la der­rota del nazisme. La capi­tu­lació del Ter­cer Reich es va sig­nar la nit del 8 de maig del 1945 a Karl­horst, una residència als afo­res de Berlín. Hit­ler s’havia suïcidat el 30 de maig al seu búnquer amb la seva dona, Eva Braun. A la mort del Führer hi va seguir una set­mana agònica. L’ordre del dic­ta­dor era no ren­dir-se. Qual­se­vol que sortís amb la ban­dera blanca podia morir afu­se­llat.

Les tro­pes soviètiques havien arri­bat als afo­res de la capi­tal del Reich el 16 d’abril. En aquells quinze dar­rers dies fins a la cai­guda de Berlín, el 2 de maig, es cal­cula que van morir encara uns 170.000 sol­dats. Els ali­ats occi­den­tals –els EUA, França i el Regne Unit– havien tras­pas­sat el Rin i van sig­nar un pri­mer docu­ment de capi­tu­lació el dia 7, a Reims. L’endemà, es va for­ma­lit­zar a Karls­horst la ren­dició incon­di­ci­o­nal en presència dels caps de l’exèrcit de terra, el de mar i el de l’aire de la Wehr­macht, l’exèrcit ale­many, i els cor­res­po­nents dels qua­tre ali­ats. Karl­horst, ara un museu més aviat dis­cret, va bullir d’acti­vi­tat aquell dia. Els repre­sen­tants dels EUA, França i el Regne Unit aca­ba­ven d’ater­rar a Tem­pel­hof, l’històric aero­port ber­linès. Els de la Unió Soviètica se sen­tien com a casa. Per part de l’Ale­ma­nya nazi, va sig­nar la ren­dició el coman­dant suprem de l’exèrcit de terra, Wil­helm Kei­tel. Qua­tre dies després, Kei­tel rebia tracte de pre­so­ner de guerra pels ali­ats. Va aca­bar con­dem­nat a mort i exe­cu­tat en els judi­cis de Nurem­berg, l’octu­bre del 1946.

Visi­tar la vila de Karl­horst ser­veix per pren­dre consciència del paper de l’exèrcit soviètic en el que ara es coneix a Ale­ma­nya com a Dia de l’Alli­be­ra­ment, no de la Capi­tu­lació. Del 60 mili­ons de morts que va dei­xar la guerra enge­gada per Hit­ler, 27 eren ciu­ta­dans de la Unió Soviètica. Els car­tells i expli­ca­ci­ons dins el museu i fora, on s’exhi­bei­xen uns quants tancs soviètics, són en ale­many, rus i, en ter­cer lloc, més petit, anglès. Per arri­bar a la bar­ri­ada perifèrica del museu, a l’antic sec­tor comu­nista, es passa per Trep­tow, on hi ha l’impres­si­o­nant monu­ment als sol­dats soviètics. La imatge domi­nant és una monu­men­tal escul­tura de 30 metres d’alçada, la del sol­dat amb una cri­a­tura en braços i una espasa que tra­vessa una creu gam­mada. És la peça prin­ci­pal del que en rea­li­tat és un cemen­tiri per a 8.000 sol­dats soviètics cai­guts en la dar­rera fase de la bata­lla de Berlín.

En temps de la divisió ale­ma­nya, Trep­tow rebia, cada ani­ver­sari de la capi­tu­lació, la visita de milers de ciu­ta­dans. La tra­dició es manté, però els últims anys hi ha hagut ten­si­ons entre grups de vete­rans rus­sos i ucraïnesos. Aquest any, s’ha exclòs la repre­sen­tació diplomàtica tant de Rússia com de Bie­lorússia de l’acte cen­tral de dijous al Par­la­ment. Es tem que Putin, des de Mos­cou, ins­tru­men­ta­litzi la der­rota del nazisme per glo­ri­fi­car el seu exèrcit.

Merz arriba al poder en un moment de con­fusió glo­bal. Els EUA han dei­xat de ser l’aliat de capçalera. De Rússia ja no se’n fiava ningú, però ara, al damunt, Mos­cou té el suport de par­tits teòrica­ment con­tra­na­tura repar­tits per tot Europa. Són les ultra­dre­tes pro­rus­ses, algu­nes en el poder, com ara l’hon­garès Fidesz de Víktor Orban. D’altres, com ara Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD), que no paren de créixer fins i tot en un país on es pen­sava que s’havien fet bé els deu­res quant a memòria històrica.

No hi ha dub­tes sobre la seva peri­llo­si­tat. Els ser­veis secrets de l’Inte­rior van dei­xar clar en l’informe pre­sen­tat fa uns dies que és un par­tit sota “obser­vació” pel seu extre­misme. Teòrica­ment, això podria impul­sar una demanda d’il·lega­lit­zació davant del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­ci­o­nal. La cúpula d’AfD ha reac­ci­o­nat, com acos­tuma a fer, denun­ci­ant un setge anti­de­mocràtic. I aquest aliat que ja no es com­porta com a tal, els EUA, qua­li­fica de “tira­nia” l’informe con­tra el par­tit que, en plena cam­pa­nya elec­to­ral, va tenir el suport de Trump.

Merz haurà d’esforçar-se per apro­par-se a Emma­nuel Macron i reac­ti­var el tra­di­ci­o­nal eix franco-ale­many. Amb el Regne Unit fora de la Unió Euro­pea, l’única potència atòmica que hi ha al bloc comu­ni­tari és França. S’obre aquí la següent incògnita: què pas­sarà si aquest parai­gua euro­peu atòmic passa a mans del lepe­nisme en les pro­pe­res pre­si­den­ci­als fran­ce­ses? Són mol­tes les incer­te­ses en aquest nou desor­dre mun­dial. Sigui com sigui, el man­dat de Merz, sense experiència de govern, arrenca amb el com­promís de res­ca­tar Ale­ma­nya de l’actual paràlisi i d’assu­mir un nou paper a Europa, 80 anys després de la der­rota del nazisme.

Impecable Zapfenstreich y convulsa investidura

Merz se convierte en canciller de Alemania tras una accidentada elección que rozó el fracaso



Merz pierde contra pronóstico la primera votación para salir elegido canciller de Alemania

 Gemma Casadevall


El líder conservador alemán, Friedrich Merz, logró este martes convertirse en nuevo canciller de la República Federal de Alemania (RFA), tras una votación en el Parlamento en la que rozó el fracaso al quedar en una primera vuelta por debajo de la mayoría requerida. Por primera vez en la historia de la RFA, fue necesario recurrir a una segunda vuelta, donde sí obtuvo el respaldo que precisaba: 325 votos, por encima de la mayoría de 316. En lugar del liderazgo fuerte que espera imprimir desde el arranque de su mandato, en su elección se plasmaron las fragilidades de la alianza de gobierno entre la Unión Cristianodemócrata (CDU), la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller saliente, Olaf Scholz, cuyo pacto se había sellado la víspera. Esta alianza nació de la voluntad compartida de mantener aislada a la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) y, a la vez, sustentarse en una mayoría suficiente para afrontar las tres grandes prioridades de Merz: el rearme, la reactivación económica y el endurecimiento de la política migratoria. Con su lema "Alemania ha vuelto", Merz se propone marcar pautas a escala europea e iniciar sus reformas en Alemania desde el minuto cero de su elección.

"Buenos días a todos", fue el simple saludo de apertura de la presidenta del Parlamento, la conservadora Julia Klöckner, cuando todo parecía apuntar a una sesión sin sobresaltos. Sin preámbulos, pasó casi inmediatamente a la votación de los diputados. Merz precisaba 316 votos para ser elegido en la primera vuelta y entre conservadores y socialdemócratas suman 328. Obtuvo 310 votos, de los 621 emitidos, lo que obligó a ir a una segunda vuelta. A la lectura del resultado siguió un silencio sepulcral en el hemiciclo. La cara de Klöckner reflejaba su nerviosismo y desconcierto. Se retiraron durante horas los grupos parlamentarios para consensuar cuándo se produciría esa segunda vuelta, lo que debía ocurrir en un plazo máximo de 14 días. Finalmente el jefe del grupo parlamentario conservador, Jens Spahn, informó de que la sesión se retomaba esa misma tarde. Los opositores Verdes y la Izquierda respaldaron esa opción, lo que les agradecieron las filas conservadoras. La segunda ronda fue una especie de 'fumata blanca' para Merz.

Un revés inédito

Su fracaso en la primera vuelta es más que un lamparón. Los nueve anteriores cancilleres federales precisaron solo de una ronda de votación. Destacaron, además, las ausencias de algunos diputados --630 componen la Cámara--. Se frustró así lo que habría sido elección impecable, a tono con lo que fue el proceso de formación de su alianza de gobierno. Han transcurrido 72 días desde las elecciones generales, frente al récord de 171 días que precisó Angela Merkel en su última legislatura. Los comicios del 23 de febrero dieron una clara victoria al bloque conservador de Merz, con ocho puntos de ventaja sobre la AfD y 12 sobre el SPD. Esa correlación de fuerzas se había movido ya a favor del radicalismo derechista, al que ahora los sondeos colocan empatado o incluso superando a los conservadores de Merz.

La formación de la alianza con los socialdemócratas discurrió sin indiscreciones ni filtraciones perturbadoras a los medios. Al SPD le correspondieron finalmente siete ministerios, entre ellos Finanzas y Defensa; es el mismo número que los de la CDU de Merz, aunque a estos se le añaden los tres de la CSU bávara, su partido hermano a escala regional.

Será un equipo marcado por rostros nuevos o incluso sin experiencia de gobierno, como es el caso de Merz y de su vicecanciller y ministro de Finanzas, el socialdemócrata Lars Klingbeil. Hay únicamente un superviviente del gobierno anterior, Boris Pistorius, quien repite como ministro de Defensa. Parece que esa inexperiencia les pasó factura, ya que la votación parlamentaria evidenció una falta de control sobre sus filas. Merz había ya errado el cálculo en cuanto al respaldo de sus propias filas, al no conseguir su apoyo cerrado al proyecto de ley recientemente presentado desde la oposición en materia migratoria.


La sombra de Merkel


El fracaso de la primera votación es otro revés en la carrera de obstáculos que marca la biografía de Merz. El líder conservador llevaba ya casi una decada y media apartado de las estructuras de su partido. El ascenso a la jefatura de la CDU de Merkel, en el 2000, y la llegada de esta al poder, en 2005, derivaron en un arrinconamiento político para Merz, representante de la línea más derechista, frente al centrismo de su poderosa rival interna. Se convirtió en líder de la CDU en diciembre de 2021, tras la retirada de Merkel, y fue designado candidato del bloque conservador con Scholz ya en el poder.

Merkel acudió esta vez a la tribuna de invitados del Bundestag, dentro del proceso de reconciliación entre ambos políticos. Solo asistió a la primera vuelta, la fallida para Merz. Luego se ausentó por razones de agenda, según explicaron fuentes de su oficina. Las distancias entre ambos políticos no son un secreto en Alemania. La propia Merkel no dudó en criticar a Merz cuando le pareció "imprudente" que éste no rehuyera el apoyo de la AfD en una reciente votación parlamentaria sobre política migratoria.

El propósito proclamado por Merz era ponerse inmediatamente en marcha. De acuerdo a la línea de sus predecesores, este miércoles viajará ya a Francia para reunirse con Emmanuel Macron, tras lo que seguirá ese mismo día a Polonia para entrevistarse ya como canciller con el primer ministro Donald Tusk. El jueves asistirá como canciller al 80 aniversario de la Capitulación del Tercer Reich.

El respeto a Scholz

El tropiezo de la primera votación era totalmente inesperado por los medios y por el estamento político. La víspera de la sesión parlamentaria, el aún canciller Olaf Scholz tuvo una despedida solemne con la ‘Zapfenstreich’ o toque de retreta, la ceremonia militar con que el ejército despide en Alemania a los presidentes, cancilleres y ministros de Defensa. Es un desfile nocturno a la luz de las antorchas que portan los soldados, en el Bendlerblock, sede del ministerio de defensa y también centro de documentación y homenaje a la resistencia contra Adolf Hitler.

Como es tradición, cada homenajeado elige varias piezas en la selección musical que interpreta la banda militar. Merkel escogió para su despedida del poder la música de la ex reina del punk alemán Nina Hagen, entre otras. Scholz se despidió entre el 'In my life' de The Beatles y 'Respect' de Aretha Franklin.

Respeto fue el término elegido para la campaña que le llevó al poder en 2021. Ese era también el sentimiento general de los presentes en la ceremonia, la plana mayor de la política alemana y de todos los órganos constitucionales, además del propio Merz.

El discurso de despedida se lo dispensó Boris Pistorius, que seguirá como ministro de Defensa. Pistorius recordó ahí cómo la legislatura de Scholz quedó marcada por el impacto, tres meses después de su llegada al poder, de la invasión de Ucrania por Rusia.

Además del respeto de su correligionario o de la canción de Franklin, a Scholz le despidió una cerrada ovación de todos los presentes en su toque de retreta. Esta ceremonia, que hasta hace pocos años topó con cierto repudio por su resonancias militaristas, se ha consolidado como una forma aceptada y bella de despedir a los cargos políticos tras el ejercicio del poder.  

lunes, 5 de mayo de 2025

Regreso al Gasometer

Merz sella su pacto de gobierno para "por Alemania y por Europa"


El futuro canciller alemán, Friedrich Merz, firma el acuerdo de gobierno entre CDU, CSU y SPD, este lunes en Berlín. / CLEMENS BILAN / EFE

Gemma Casadevall

"Este país necesita un gobierno que funcione desde el primer día y eso es lo que haremos. (…) Es lo que piden nuestros ciudadanos y es lo que reclama Europa": con estas palabras y un acto de menos de una hora, incluidos discursos y la firma del pacto por los partidos implicados, dio el líder conservador alemán, Friedrich Merz, por culminado el proceso que le convertirá este martes en canciller. Lo hizo, como ha hecho en toda la negociación hasta alcanzar su alianza de gobierno, rodeado por los dos líderes del Partido Socialdemócrata, Lars Klingbeil y Saskia Esken, y también por el bávaro Markus Söder, jefe de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el partido hermanado a su Unión Cristianodemócrata (CDU).

El acto tuvo lugar en el Gasometer, una antigua planta industrial de Berlín, ahora centro de eventos culturales. En ese mismo escenario acogió el último acto de campaña en la capital alemana de la CDU/CSU, antes de las elecciones que llevaron en febrero a los conservadores a una clara victoria, con ocho puntos de ventaja sobre el segundo, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). El Gasometer representa no solo esa victoria conservadora, sino que a escala berlinesa es un símbolo del corazón rojo e industrial de la capital, con arraigo socialdemócrata. La elección redondeaba la búsqueda de un equilibrio o protagonismos compartidos entre los dos flancos de la alianza de gobierno.

"Hemos logrado formar un equipo con la fuerza y la competencia que el país precisa", añadió Merz, para valorar a continuación el buen clima con que han discurrido unas negociaciones de coalición que, para lo que es habitual en Alemania, se han desarrollado con bastante celeridad. En otras ocasiones, con Angela Merkel en el poder, se precisaron hasta seis meses para lograr un acuerdo de gobierno. "A partir de mañana, tras mi previsible elección (en el Parlamento federal) e investidura, pondremos en marcha nuestro programa de reformas e inversiones", garantizó el líder conservador.

El papel de Alemania

"El mundo está en un punto de inflexión, de cambio, de incertidumbres. Alemania debe asumir su papel", reclamó por su parte Klingbeil. El co-presidente del SPD será el segundo en la coalición, con rango de vicecanciller, mientras que su compañera en la jefatura bicéfala, la más izquierdista Esken, ha quedado fuera y entre rumores de un final más o menos cercano en las estructuras del SPD.

Klingbeil comparte con Merz no solo la voluntad de poner el nuevo gobierno rápidamente en marcha, sino un handicap: ninguno de los dos tiene experiencia de gobierno. Algo que tal vez no sorprenda en Francia u otros grandes socios europeos, pero que en Alemania no es lo habitual.

A la firma del pacto seguirá la noche de este lunes el 'Zapfenstreich' o toque de retreta, la ceremonia nocturna militar con que se despide del cargo a cancilleres, presidentes o ministros de Defensa. Su destinatario será Olaf Scholz, quien el martes completará previsiblemente el traspaso de poderes a Merz.

domingo, 4 de mayo de 2025

Nunca es tarde


Merz, el regreso a Alemania de la derecha no 'merkeliana'




El líder de la CDU, Friedrich Merz, tras su discurso en el comité federal del partido del pasado lunes. / HANNIBAL HANSCHKE / EFE


Gemma Casadevall

Friedrich Merz, de 69 años y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) tras la retirada de Angela Merkel, alcanzará este martes el puesto que lleva anhelando desde hace más de 20 años: la cancillería alemana. Será el décimo canciller en la historia de la República Federal de Alemania (RFA) y el sexto del bloque conservador, que integran su partido y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Pero será también el primer jefe de un gobierno federal alemán que lidia con la pérdida de confianza respecto al gran aliado hasta ahora incondicional, Estados Unidos. La hostilidad hacia Europa de Donald Trump ha abierto una grieta en el eje transatlántico que hace poco parecía impensable. Mucho menos aún puede contar con Rusia. La guerra de agresión contra Ucrania aniquiló la línea del 'appaesement', o apaciguamiento, que practicó Merkel. Sí se espera de Merz que recomponga el eje franco-alemán, maltrecho por la falta de química entre Emmanuel Macron y Olaf Scholz, el frío canciller socialdemócrata que le traspasará el poder. También se espera una revitalización de las relaciones con el Reino Unido, pese a las barreras dejadas el Brexit.

Merz asumirá el cargo a dos días del 80 aniversario de la capitulación del Tercer Reich, con una Alemania inmersa en ese nudo de relaciones complejas o rotas, en el caso de Moscú, con las cuatro potencias aliadas que derrotaron al nazismo. Completa el panorama adverso la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), convertida en segunda fuerza a escala nacional, lo que ha echado por tierra la ilusión de que el país del partió el Holocausto se había blindado debidamente contra el neonazismo.

Nada está saliendo como probablemente imaginó Merz cuando en diciembre de 2021, tras varios tanteos, tomó por fin las riendas de la CDU. El socialdemócrata Scholz había ganado unos meses antes las elecciones, impulsado por su perfil de continuador de Merkel, pese a ser de familias políticas rivales. La jubilación política de Merkel permitió a Merz regresar a la vanguardia tras 12 años apartado de las estructuras del partido y como representante del ala más derechista y menos 'merkeliana'.

El arrinconamiento de Merkel

Ni Merz ni Merkel han tratado de disimular nunca sus diferencias. La CDU/CSU ganó las elecciones del pasado 23 de febrero prometiendo cerrar fronteras a la inmigración irregular y reconociendo como "error" la acogida de refugiados que defendió Merkel durante la gran crisis migratoria de 2015. Merz quiere revertir lo que califica de llegada descontrolada de inmigrantes y, en su camino hacia el poder, rompió un tabú al dejarse respaldar por la AfD en una moción parlamentaria para endurecer la política migratoria. Merkel, que no suele incidir en la política diaria, criticó sin tapujos ese voto cómplice.

Paradójicamente, Merz dirigirá ahora una coalición con los socialdemócratas, la constelación con la que Merkel gobernó en tres de sus cuatro legislaturas. No hay otra alianza posible que le dé la mayoría parlamentaria sin romper el cordón sanitario sobre la ultraderecha.

Merz llega a la cancillería sin experiencia de gobierno ni siquiera a escala regional, lo que en Alemania es inusual, y sin que se le reconozcan dotes para el consenso, el sello de identidad de Merkel. Se propone activar el rearme y sobre todo la economía, tras dos años en recesión y con 2025 apuntando al estancamiento. Tendrá que buscar consensos entre su ideario liberal, la defensa de las privatizaciones o los recortes y el contrapeso representado por su vicecanciller y ministro de Finanzas, el presidente de los socialdemócratas, Lars Klingbeil.

Pedigrí conservador

La línea divisoria entre su derechismo y el centrismo de Merkel está clara. Pero nadie le cuestiona a Merz su arraigo en la CDU, partido al que llegó décadas antes de que lo hiciera Merkel. Nacido en 1955 en Brilon, en el populoso 'land' de Renania del Norte-Westfalia, ingresó en las juventudes de la CDU en 1972. Empezó a despuntar como brillante rejuvenecedor de la línea del canciller Helmut Kohl y se convirtió en eurodiputado en 1989. De la Eurocámara pasó Merz en 1994 al Parlamento federal. Pero tras estallar el escándalo de las cuentas secretas de la 'era Kohl' se produjo el primer choque con Merkel, quien había ingresado unos pocos años antes como joven promesa procedente del este del país y había alcanzado ya la jefatura del partido tras llamar a "emanciparse" del patriarca.

El pulso entre ambos tuvo dos picos: primero, en 2002, cuando una conjura entre varios barones del partido y otros machos alfa forzaron a Merkel a renunciar a ser la candidata del bloque en las elecciones generales. La designación recayó en el bávaro Edmund Stoiber, que perdió ante Gerhard Schröder. Merkel reclamó luego el puesto de líder de la oposición parlamentaria, lo que Merz encajó de mala gana. Unos años después, con Merkel ya en la cancillería al frente de su primera gran coalición con los socialdemócratas, Merz se retiró como diputado para pasar a la empresa pública.

Cómo convertirse en millonario

A esta etapa debe Merz el otro rasgo esencial de su biografía: el de millonario y orgulloso propietario del jet privado que gusta pilotar. Su paso por sucesivos consejos de administración incluye el cargo de presidente en Alemania del fondo de inversión BlackRock. Ello hace que muchos de sus compatriotas le identifiquen con la voracidad neoliberal. Otros consideran que tales conocimientos le dan ventaja para relanzar la economía o para buscar afinidades con Trump, con quien comparte la afición al golf.

El próximo martes, cuando asuma su cargo, tendrá en la tribuna de invitados a Merkel. Pese a no haber asistido a ningún congreso de a CDU desde su retirada, la excancillera parece dispuesta ahora a buscar el reencuentro con su partido.

La otra mujer que, en lo privado, marca la biografía de Merz es su esposa, Charlotte. Llevan casados 44 años, tienen tres hijos y siguen mostrándose como un matrimonio bien conjuntado, inclusive cuando saltan a la pista de baile.

sábado, 3 de mayo de 2025

El apagón, como especialidad hispana

¿Cómo han afrontado grandes apagones y cuáles son los planes de contingencia de otros países de Europa?



Vecinos de Pontevedra durante el apagón del lunes. / ALBERTO PAREDES / EUROPA PRESS
Irene Savio, Gemma Casadevall, Lucas Font

Roma | Berlín | Londres

El gran e inédito apagón registrado el pasado lunes en la península Ibérica, que dejó a España y Portugal sin electricidad y prácticamente incomunicadas por los fallos de telefonía derivados del corte, ha tenido precedentes aunque a mucha menor escala en otros países europeos. Italia, Alemania y Reino Unido han vivido alguna experiencia similar, salvando las distancias, y de todas ellas se han sacado lecciones o han servido para implementar planes de contingencia para minimizar el impacto y remontar la red en caso de 'fundido a negro'.

Aumento de la inversión en infraestructura y mejora de la coordinación internacional

El 28 de septiembre de 2003, Italia vivió el que probablemente ha sido el mayo apagón eléctrico de su historia reciente. Un corte masivo de energía dejó sin electricidad casi a la totalidad del país durante varias horas, afectando a millones de personas. La magnitud del evento sorprendió pero no provocó escenas de pánico prolongadas en el tiempo, aunque sí puso el acento sobre las vulnerabilidades de un sistema eléctrico altamente interconectado pero también frágil.

El apagón inició alrededor de las 3.28 horas, por el fallo en una línea de alta tensión entre Suiza e Italia, posiblemente debido a la caída de un árbol sobre el tendido eléctrico en territorio suizo. El fallo suscitó a su vez una reacción en cadena: otras líneas internacionales, incluyendo las de Francia y Eslovenia, también se desconectaron como medida de seguridad, lo que dejó al sistema eléctrico italiano aislado y sin capacidad para autoabastecerse.
Con ello, casi todo el país, con excepción de algunas zonas del sur de Italia, una parte de Sicilia, y Cerdeña, se quedaron literalmente a oscuras. En Roma, Milán y Nápoles, también se bloquearon semáforos, y miles de personas quedaron atrapadas en el metro o en ascensores.
Sin embargo, no hubo víctimas mortales y, en muchas localidades —incluyendo Roma—, los ciudadanos se organizaron para ayudarse mutuamente. Los servicios de emergencia también se activaron de inmediato, lo que contribuyó a que se mantuviera la calma. Finalmente, el suministro comenzó a restablecerse gradualmente a partir de las 6 de la mañana, aunque en algunas regiones el corte duró hasta las 18 horas, y más.

Resuelto el incidente, empezaron las polémicas. Lo que se debió en particular porque el fallo puso en evidencia la dependencia italiana de las importaciones eléctricas (alrededor del 17% de su consumo venía del exterior en ese momento) y la necesidad de mejorar la coordinación internacional en situaciones de crisis.
La investigación posterior, llevada a cabo por la Autoridad para la Energía Eléctrica y Gas y otras agencias europeas, llegó a la conclusión que una serie de errores humanos y deficiencias en la comunicación entre operadores nacionales e internacionales agravaron el impacto del incidente. También se apuntó a la necesidad de una mayor inversión en infraestructura y tecnologías de automatización para prevenir efectos en cascada como los que se produjeron.
Un dato curioso es que el apagón italiano de 2003 coincidió ese año con una serie de eventos similares que afectaron a otras partes del mundo, como el gran apagón del noreste de Estados Unidos y Canadá en agosto. Estos sucesos llevaron también a una revisión del sistema ENTSO-E (Red Europea de Operadores de Sistemas de Transmisión de Electricidad).

La 'redundancia' como garantía contra el apagón

Un apagón a escala nacional, como el sufrido en España y Portugal, es "altamente improbable" que ocurra en Alemania, según viene repitiendo estos días el presidente de la Bundesnetzagentur, la Agencia Federal de Redes, Klaus Müller. No es un funcionario más, sino un rostro muy mediático en Alemania desde la crisis energética precitada por la invasión de Ucrania. Entonces los ciudadanos del país más poblado de Europa, con 85 millones de habitantes, temieron pasar el invierno sin calefacción al cortarse el envío de gas ruso. A Müller le correspondió notificar a diario el estado de las reservas de gas, que nunca faltó.
Pero "altamente improbable" no significa descartable. Los alemanes, además, han pedido la fe en la seguridad de sus infraestructuras. Ni siquiera es preciso un sabotaje, como el que inutilizó en 2022 el gasoducto germano-ruso Nord-Stream. Sin intervención de una mano hostil, se desplomó recientemente un emblemático puente en Dresde. Una revisión general del estado de otros miles llevó a acelerar la demolición de un tramo neurálgico de Berlín. Se estima que unos 11.800 puentes precisan de saneamiento urgente. Al desconcierto ante tanta vulnerabilidad se suma que tampoco han funcionado con la celeridad deseable los simulacros de alerta rápida en el móvil o sirenas desplegados tras las pavorosas inundaciones sufridas en distintas partes del país y en pocos años.

La explicación de Müller sobre la fiabilidad del sistema eléctrico o las de la web del organismo que dirige o la del Departamento Federal de Protección contra Catástrofes no calman las dudas ciudadanas. Aparentemente, la clave para seguir confiando en el suministro energético está en el término 'redundancia'. Toda la red eléctrica alemana cuenta con una doble línea de alta tensión. Si falla la primera, se activa la sustitutoria o redundante, recuerda Müller.
El otro término clave es la diversificación. Alemania completó su apagón nuclear en 2024. No se contempla reactivar las plantas aún existentes porque se considera que sus fuentes de energía están suficientemente diversificadas: un 61% del consumo lo aportan las renovables, encabezadas por la eólica con un 31%. El resto se reparte entre el carbón y el gas. Se cuenta, además, con un sistema de importación-exportación energética, especialmente con Francia, que hace que se active el intercambio en caso de emergencia en el vecino.

No hay precedentes de un apagón nacional, aunque sí cortes locales. Se estima que cada ciudadano pasa al año una media de 13 horas sin electricidad. El mayor apagón se produjo en 2005 en la región de Münster, en Renania del Norte-Westfalia. Durante tres días, y tras una colosal nevada, quedaron sin luz unas 250.000 personas. En uno de los distritos afectados, con 19.000 habitantes, el corte se prolongó seis días.
Hay planes de emergencia para cada uno de los 16 estados federados. El del 'land' de Berlín está planteado con un sistema de faros o puntos con generador propio a los que el ciudadano puede dirigirse para pedir ayuda, asistencia médica o información. Se advierte, sin embargo, de que no se debe acudir al faro solo para recargar el móvil.
El mejor mecanismo de actuación consiste en el espíritu previsor alemán. La norma de tener agua embotellada en casa, comida no perecedera, dinero en efectivo, linteras y un transistor a pilas se da por consabida. Ayuda a ello que a los alemanes les cuesta desprenderse de sus viejos objetos. Lo que no se usa ya en casa va a parar al 'keller', el sótano, sea la vieja bicicleta o la radio a pilas.

Sistemas de refuerzo para minimizar los cortes ocasionados por el auge de las renovables

El Reino Unido ha sufrido varios apagones en las últimas décadas, aunque ninguno ha alcanzado la magnitud de los registrados esta semana en España y Portugal. Uno de los más recientes se produjo el 9 de agosto de 2019, cuando la central de gas de Little Barford y el parque eólico marino de Hornsea registraron dos fallos casi simultáneos que provocaron una caída de la frecuencia por debajo de los límites de seguridad de la red. El operador de la red nacional, National Grid, dio luz verde para reiniciar el sistema 15 minutos después y el suministro se recuperó al cabo de una hora.
El incidente afectó a cerca de un millón de usuarios (casi un 5% del total) en varios puntos de Inglaterra y provocó importantes retrasos en los servicios ferroviarios. Miles de pasajeros tuvieron que ser desalojados de los vagones, mientras que las dificultades para reiniciar los trenes obligaron a los ingenieros de la red ferroviaria a desplazarse largas distancias para ponerlos de nuevo en marcha, algo que retrasó todavía más el servicio.

El apagón sembró algunas dudas sobre la capacidad de adaptación de la red nacional al auge de las energías renovables, bajo el argumento de que grandes volúmenes de este tipo de energía provocan mayores dificultades para controlar la frecuencia eléctrica. National Grid ha puesto en marcha recursos en los últimos años, entre ellos el despliegue de suministradores de electricidad de refuerzo, para responder en cuestión de segundos a estos fallos inesperados en el sistema y evitar caídas generalizadas.
Otro apagón importante se registró en Londres el 28 de agosto de 2003 debido a un fallo en un disyuntor en una subestación eléctrica en Hurst, en el oeste de la capital británica. El incidente provocó cortes de luz en gran parte de la ciudad y afectó a 1.600 trenes y a cerca de un 60% de la red de metro, dejando varadas a cerca de 250.000 personas en plena hora punta. La electricidad se restableció en poco más de 40 minutos, pero el fallo impactó en cerca de 410.000 hogares y empresas, según un informe elaborado posteriormente por National Grid.

Además de los apagones provocados por errores técnicos, el Reino Unido ha sufrido varios cortes de luz debido a las inclemencias meteorológicas. Una de las más recientes fue la tormenta Eowyn, la cual provocó rachas de viento de más de 180 kilómetros por hora e importantes lluvias a finales de enero. Cerca de un millón de personas se quedaron sin suministro durante varias horas. Un número parecido de usuarios resultaron afectados tras el paso de la tormenta Arwen en 2021, la cual derribó líneas eléctricas en el norte de Inglaterra y Escocia, y también en la Gran Tormenta de 1987, que dejó rachas de viento de más de 200 kilómetros por hora y provocó la muerte de 18 personas.

viernes, 2 de mayo de 2025

Oficialmente tóxico

El espionaje alemán califica a la AfD de partido "extremista" y reabre el debate de su ilegalización




Alternativa para Alemania dice que su clasificación como extremista es un golpe a la democracia


Gemma Casadevall

De la sospecha de que Alternativa para Alemania (AfD) es un partido de extrema derecha se ha pasado a la constatación de que pertenece a ese espectro, según constata un informe de unas 1.000 páginas presentado este viernes por los servicios secretos de Interior, el llamado Servicio de Protección de la Constitución o BfV, por sus siglas en alemán.

Esta recalificación del partido, la segunda fuerza a escala nacional, no altera ni su sólida posición en el Parlamento (Bundestag) emanada de los últimos comicios, ni su operatividad o la financiación pública que percibe. Pero sí refuerza los argumentos a favor de mantener el férreo cordón sanitario, el 'Brandmauer' en alemán o 'cortafuegos' en español, en torno al partido que ocupa 152 escaños, del total de 630 del actual Bundestag. Solo le supera el bloque conservador del próximo canciller, Friedrich Merz, con 208 puestos, mientras que los socialdemócratas, socios de coalición del próximo Gobierno, tienen apenas 120 escaños.

Para el BfV, es un hecho comprobado que el partido liderado por Alice Weidel y Tino Chrupalla vulnera el artículo primero de la Constitución alemana, según el cual "la dignidad de la persona es inviolable". Es un partido que incita a la violencia, difama y pretende recortar los derechos de los refugiados u otros extranjeros, así como a la población con raíces no alemanas, indicó la ministra del Interior saliente, la socialdemócrata Nancy Faeser.

La cúpula de la AfD reaccionó de inmediato con un comunicado en que afirma recurrirá ante la justicia contra lo que califica de "difamación que pone en peligro la democracia". Recurre así a la estrategia del victimismo, la baza que usa también frente al cordón sanitario.

El informe del espionaje de Interior no deja margen para la duda. Tanto por sus objetivos como por sus actividades, la AfD vulnera la Constitución, no solo en lo que respecta al primer artículo de la Ley Fundamental. Además de menospreciar la dignidad humana actúa contra los principios de la democracia y el Estado de derecho.

El informe sigue a una primera evaluación de 2019 en que se calificó a la AfD de organización "sospechosa" de practicar el extremismo derechista. A partir de entonces, el espionaje de Interior ha tenido bajo observación a la militancia y cargos del partido, lo que llevó de forma gradual a sucesivas recalificaciones parciales para las Juventudes de la AfD o las delegaciones regionales más radicalizadas, como la de Turingia, en el este del país.

Un balón en el tejado para Merz


La presentación este viernes del informe se produce a pocos días del relevo en el poder. El Gobierno del socialdemócrata Olaf Scholz ha seguido en funciones tras su derrota en las elecciones del pasado febrero. El líder conservador, Friedrich Merz, se someterá a su elección en el Bundestag el próximo martes al frente de una coalición con los socialdemócratas. Merz ha sostenido siempre que mantendrá el cordón sanitario contra la AfD, a la que descarta como socia. Pero desató las críticas en su propio bloque conservador al aceptar el apoyo de ese partido para una moción destinada a endurecer la política migratoria.

Pese al informe de los servicios secretos, no hay un automatismo que implique la solicitud de su ilegalización por parte del Tribunal Constitucional, recordó la ministra saliente. En Alemania, solo el Constitucional puede ilegalizar un partido nacional, aunque pueden solicitarlo tanto el Gobierno, como la Cámara baja (Bundestag) o la alta (Bundesrat). Son muchos los obstáculos que deben superarse hasta lograr la prohibición. En toda la historia de la República Federal de Alemania (RFA) solo prosperaron dos ilegalizaciones, ambas en los años 50, la del Partido Comunista y la del partido heredero del nacionalsocialismo de Adolf Hitler. Más recientemente se solicitó la prohibición del partido ultra NPD, pero fue rechazada por el Constitucional porque, pese a reconocérsele como neonazi, se consideraba demasiado débil como para lograr derogar el orden constitucional.

Recientemente se formó una alianza de amplio espectro, con diputados de todos los partidos menos de la AfD, para pedir su ilegalización. No logró el respaldo suficiente para prosperar, pero el nuevo informe del espionaje podría darle bríos renovados. Con la AfD el argumento de la debilidad no funcionaría. Está en auge, presente tanto en el Bundestag como en cámaras regionales y en la Eurocámara. Los sondeos le colocan ahora casi igualada o incluso superando a los conservadores de Merz. A escala europea, está fuera de los dos grandes grupos de Estrasburgo, el de Conservadores y Reformistas de la italiana Giorgia Meloni y el de los Patriotas por Europa en que están el húngaro Viktor Orbán y la francesa Marine Le Pen. Tiene un grupo minoritario, el de los Soberanistas, donde se agrupan los partidos más radicalizados dentro de ese espectro.