lunes, 11 de diciembre de 2023

Morawiecki se va, Duda sigue

Polonia entierra la era ultraconservadora y da paso a Tusk


Tusk, durante la firma del acuerdo de coalición. /ATTILA HUSENJOW / SOPA IMAGES / DPA

Gemma Casadevall

El Parlamento polaco negó su confianza al ultraconservador primer ministro Mateusz Morawiecki y designó al europeísta Donald Tusk como nuevo primer ministro de la quinta economía de la Unión Europea (UE). Morawiecki, cuyo partido Ley y Justicia (PiS) fue la fuerza más votada en las elecciones generales del pasado octubre, obtuvo apenas 190 apoyos entre los diputados del Sejm, cuatro menos de los de su propio partido. En contra del voto de confianza solicitado se expresaron 266 diputados. Es decir, un claro triunfo opositor teniendo en cuenta que entre la Plataforma Cívica (PO) de Tusk y sus aliados del centrista Tercera Vía y de la izquierda moderada sumaban 248 escaños.
Poco después, en una segunda votación, el Sejm aprobó la designación de Tusk como primer ministro, esta vez con los 248 votos propios a favor y 201 en contra. El resultado fue recibido en el pleno entre llantos emocionados del bloque europeista y ataques al líder liberal desde el PiS.
El voto de confianza solicitado por Morawiecki al Parlamento, el Sejm, se consideraba un paso más en la serie de maniobras dilatorias del PiS, el partido que lidera el “halcón” Jaroslaw Kaczynski, para retrasar el relevo. Se daba por hecho que los ultraconservadores no alcanzarían la mayoría necesaria, ya que no tenian la mayoría no contaban con ningún aliado. Tusk había sido respaldado ya en campaña por los socios con los que ahora compartirá el gobierno. A la designación de Tusk en el Parlamento seguirá mañana otra votación de confianza a su gobierno, que virtualmente ya existe, puesto que lo presentó el pasado viernes. El miércoles próximo asumirá previsiblemente el cargo como primer ministro de mano del presidente Andrzej Duda, originario del PiS aunque formalmente dejó la militancia en suspenso al alcanzar la jefatura del Estado, en 2015.

El pedregal dilatorio a manos del PiS


La sesión del Sejm se produjo dos semanas después de que Morawiecki jurara su cargo al frente de un gobierno sin posibilidades de prosperar. Ahondó así el aire de pantomima adoptado por esta transición polaca desde la noche electoral del 15 de octubre. Un minuto después de cerrar los colegios, Tusk levantaba los brazos en señal de victoria, puesto que sumaba la mayoría necesaria con sus socios. El presidente Duda, sin embargo, encargó la formación de gobierno a Morawiecki, con el argumento de que el PiS había sido la fuerza más votada.
“La despedida de ese equipo es un despilfarro de dinero y tiempo”, lamentó Tusk. En medios polacos se ha asegurado que tras las maniobras del PiS ha habido un empeño por borrar rastros y documentos en asuntos dudosos o repartirse cargos en posiciones ventajosas. La pasada semana fueron nombrados 76 nuevos jueces, seis de ellos del Tribunal Supremo, en medio de la politización de la justicia derivada de la reforma del poder judicial llevada a cabo por el PiS iniciada en 2015 y consolidada en sus ocho años en el poder.
Duda apuró los plazos previstos en cada uno de los pasos sucesivos. Pese a todo, Tusk tiene la cita para jurar el cargo ante Duda el miércoles. Es decir, a tiempo para acudir como nuevo líder polaco a la cumbre de la Unión Europea (UE) que cierra la presidencia de turno española.

Revés para la ultraderecha europea

Polonia se desprende así del bloque de los euroescépticos y ultranacionalistas del este europeo que compartió el PiS con el húngaro Víktor Orbán y que tanto ha complicado las negociaciones comunitarias en materia migratoria, derechos humanos o sociales. Los ocho años de la “era PiS” han estado marcados por la confrontación constante con la Comisión Europea (CE), que llegó a bloquear a Varsovia los fondos pospandemia entre encontronazos por su reforma judicial. En esa misma línea le situaron su acoso a medios de comunicación y colectivos LGTBI o las restricciones a mínimos del aborto legal.
De Tusk, quien fue jefe del gobierno polaco entre 2007 y 2014 y luego presidió el Consejo Europeo hasta 2019, se espera el regreso de Polonia a la senda europeísta. Pero deberá convivir con el presidente originario del PiS que es Duda, al que corresponde rubricar leyes y enmiendas. Las próximas elecciones presidenciales son en 2025. Y también deberá ver cómo reconducir la controvertida reforma judicial instaurada bajo los ultraconservadores.

La cohabitación con un poder judicial politizado

Este mismo lunes, el Constitucional polaco lanzó una señal a Tusk: tras varios aplazamientos, dictó sentencia unas horas antes de la sesión del Sejm en relación la multa de medio millón de euros diario impuesta por la Justicia europea por mantener abierta la mina de Túrow. Su detonante fue una demanda de la vecina República Checa contra esa altamente contaminante mina de carbón. Ahora la corte polaca -afín al PiS- declaró anticonstitucional la sanción, de modo que la Polonia bajo Tusk deberá dejar de pagarla, pese al mandato de Bruselas.
“El PiS ha tenido ocho años para causar daños al Estado polaco. Al nuevo gobierno de Tusk le esperan una tarea de Hércules, que le llevará años, hasta revertir esa situación”, apunta Thomas Behrens, experto de la Fundación Konrad Adenauer, institución afín a la Unión Cristiadenomócrata Alemana (CDU), partido de la excanciller Angela Merkel y ahora primera fuerza de la oposición alemana. Junto a los puestos de influencia en el poder judicial, el PiS seguirá controlando la radiotelevisión pública y medios de referencia, tras haber remodelado a su conveniencia el panorama mediático.

domingo, 10 de diciembre de 2023

Panorámica migratoria

Deportaciones "en masa" y "cárceles flotantes": así endurece Europa sus políticas migratorias



Un grupo de inmigrantes a bordo de un barco ante Lampedusa. /OLIVER WEIKEN / DPA

Gemma Casadevall     Enric Bonet     Lucas Font       Irene Savio

Berlín / París / Londres /Roma

En los últimos meses, se han aprobado en diversos países europeos duras medidas contra la inmigración irregular que intentan contener con más restricciones el flujo de llegadas. La mayoría de ellas están orientadas a agilizar las deportaciones o a poner trabas para conseguir visados de trabajo y de estancia. Estas medidas van en paralelo a la negociación del pacto de asilo e inmigración de la Unión Europea, en la que el reglamento de crisis para responder a llegadas masivas como las que se vivieron en 2015 es uno de los obstáculos que impiden su aprobación definitiva. 

Scholz presiona para acelerar las deportaciones


El canciller alemán, Olaf Scholz, sorprendió a sus compatriotas el pasado octubre al anunciar, vía entrevista a 'Der Spiegel', un plan para acelerar las deportaciones de inmigrantes irregulares. Rompía así con la línea que marcó su antecesora, la conservadora Angela Merkel, quien mantuvo abiertas las puertas al asilo mientras otros socios las cerraban en la crisis migratoria de 2015. El plan del socialdemócrata Scholz se orienta a los cerca de 54.000 solicitantes de asilo que han visto rechazada su petición, pero siguen en el país. Alemania marcó este 2023 otro récord de llegadas de refugiados: al millón y medio de ucranianos recibidos desde el inicio de la invasión rusa se suman 304.500 solicitantes de otras procedencias, un 60% más que el año anterior, y unos 45.000 migrantes irregulares. Entre los 54.000 que el tripartito de socialdemócratas, verdes y liberales de Scholz quiere deportar hay peticionarios rechazados con orden de expulsión, pero 'tolerados' hasta ahora en Alemania. En ese grupo hay desde miembros de bandas criminales a refugiados radicalizados o presuntos yihadistas. En la práctica, no se les ha podido entregar a su país de origen por razones humanitarias o porque las autoridades se niegan a recibirlos.
Berlín ha negociado con terceros países la agilización de los trámites de deportación, pero hasta ahora las cifras de las expulsiones son mínimas --unos 15.000 en un año--. Una cosa es el plan teórico y otra su plasmación en la realidad. Las presiones sobre Scholz son enormes: la oposición conservadora ocupa la primera posición en intención de voto, seguida de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el partido al que aupó el voto de protesta y xenófobo surgido de la acogida de asilados con Merkel en el poder.
A la consolidación de la ultraderecha como socio de gobierno en países nórdicos, como Finlandia, o como aliado externo, en el caso de Suecia, ha seguido un endurecimiento de las políticas migratorias. Finlandia ha optado por cerrar sus pasos fronterizos con Rusia, con el argumento de que se registraba un inusitado incremento de llegadas a través de sus 1.340 kilómetros de frontera compartida con ese país. Imputa a Moscú una "guerra híbrida" en forma de migración irregular hacia su frontera, como la que dos años atrás lanzó Bielorrusia hacia los países bálticos y Polonia.
Varsovia, tras los ocho años de gobierno ultraconservador y de rechazo a toda propuesta migratoria de Bruselas, se prepara para la transición a un gobierno más europeísta liderado por Donald Tusk. Se espera un reencuentro con las instituciones europeas bajo el liberal Tusk, aunque en cuestiones de asilo sus propuestas no difieren tanto de la línea del ultraconservador partido PiS. INFORMA: GEMMA CASADEVALL

Macron, cuestionado por limar las garantías legales


El Gobierno francés de Emmanuel Macron tiene entre manos desde hace meses una nueva ley migratoria. Presentado en febrero en el Consejo de Ministros, este proyecto de ley empezará a debatirse el 11 de diciembre en la Asamblea Nacional. Representa la 30ª iniciativa legislativa sobre cuestiones migratorias —un tema que genera acalorados y constantes debates en el país vecino— impulsada en Francia desde 1980. La conocida popularmente como ley Darmanin (en referencia al ministro del Interior) tiene como objetivo facilitar y acelerar las expulsiones de los inmigrantes en situación irregular, así como aquellas personas extranjeras que hayan cometido delitos graves.
En concreto, la ley ampliará la posibilidad de expulsar del territorio galo a aquellos extranjeros que llegaron a Francia antes de los 13 años, y también a los que viven desde hace más de una década en el país, en el caso de que hayan tenido "comportamientos que amenacen el orden público" o de violencia machista (o intrafamiliar). El texto también reducirá de un tribunal colectivo a un único juez los encargados de aceptar o rechazar las demandas de asilo. Se trata de una medida destinada a acelerar la gestión de esas solicitudes, pero criticada por las asociaciones humanitarias, quienes temen que disminuirá las garantías legales y aumentará el porcentaje de peticiones denegadas.
Para compensar estas políticas duras, la iniciativa legislativa incluía en un principio la creación de un permiso especial de residencia para aquellos trabajadores en profesiones con escasez de mano de obra. Durante su discusión en el Senado, esa medida fue suprimida. Y, finalmente, la versión de la ley que se debatirá en la Asamblea incluye un dispositivo bastante menos ambicioso. INFORMA: ENRIC BONET

Ruanda, barcazas para solicitantes de asilo y menos visados de trabajo


El Gobierno británico está tratando de reducir las llegadas de inmigrantes al Reino Unido a cualquier precio para cumplir con una de sus principales promesas, la de acabar con la inmigración irregular. Por ahora tan solo ha logrado reducir la cifra un 30% respecto al año pasado, cuando se alcanzó un récord con más de 45.000 llegadas.
El primer ministro, Rishi Sunak, confía en que el plan para deportar a solicitantes de asilo a Ruanda sirva para frenar en seco las llegadas irregulares de inmigrantes. El objetivo es que el país africano tramite las solicitudes y acoja a los refugiados en caso de que estas sean aprobadas, aunque por ahora la justicia británica ha frenado estos planes por el riesgo de que las autoridades ruandesas deporten a solicitantes de asilo legítimos a sus países de origen o a otros países en los que puedan sufrir persecución. El Ejecutivo ha firmado esta semana un tratado internacional con Ruanda para blindar su compromiso y confía en que el Parlamento apruebe un proyecto de ley que incluye cláusulas para evitar que los tribunales, tanto nacionales como internacionales, puedan frenar las deportaciones.
El Gobierno también se ha propuesto reducir los costes de alojamiento y manutención de los solicitantes de asilo que se encuentran en el Reino Unido, con el uso de barcazas y antiguas bases militares, aunque los planes están avanzando mucho más lento de lo previsto. El Ejecutivo también ha endurecido los requisitos para acceder a visados de trabajo y familiares, con el objetivo de reducir la inmigración legal en 300.000 personas, más de una cuarta parte del total anual. INFORMA: LUCAS FONT

Meloni abona los pactos con Albania y Túnez


Sin lugar a dudas, la medida que más está dando de qué hablar en lo que a Italia se refiere es el plan del Gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni de instalar centros para migrantes en Albania para trasladar allí a los rescatados por los barcos estatales en el mar. No obstante, pese a que tanto Tirana como Roma ya han firmado el acuerdo, no está nada claro que realmente la medida se pueda llevar a cabo. La razón son sus estratosféricos costes, más de 100 millones de euros, según ha desvelado la prensa transalpina, que ha tenido acceso a documentos internos. Este sería el gasto para acoger a unos 800 migrantes al mes en los próximos años. Tanto la prensa como diversos analistas y la oposición han criticado duramente una medida que consideran ilegítima.Noticias relacionadas
El plan de Meloni llega en un año en el que los desembarcos irregulares en el país han sido particularmente altos hasta el pasado mes de septiembre, tanto que hasta la fecha el número de migrantes llegados supera los 150.000, unos 50.000 más que el año precedente. Esto se debe principalmente a la reactivación de la ruta desde Túnez, país con el cual Meloni ha estado negociando para frenar las salidas de sus costas. De ahí también que, en el pasado mes de octubre, el Gobierno italiano anunciara su intención de acoger 4.000 trabajadores tunecinos como parte de los esfuerzos de Roma para aliviar la crisis económica y la presión migratoria que sufre el país magrebí.
Además, desde diciembre de 2022, el Ejecutivo italiano endureció las reglas para las oenegés que rescatan migrantes en el mar, prohibiéndoles también las operaciones de salvamento múltiples y obligándoles a dirigirse inmediatamente a los puertos tras un rescate, exponiéndose a multas de hasta 50.000 euros y a la inmovilización de la embarcación en caso de no cumplir la norma. INFORMA: IRENE SAVIO

viernes, 8 de diciembre de 2023

Zombies

Scholz o la remuntada impossible d’una socialdemocràcia envellida 




GEMMA C. SERRA - BERLÍN

“El Par­tit Soci­al­demòcrata és un par­tit des­man­te­llat. I mal­grat la crisi pres­su­postària i la crisi de coa­lició, res no can­viarà en el dis­curs del can­ce­ller en el pròxim congrés fede­ral. Un error greu.” Aquest era el diagnòstic del colum­nista de la publi­cació ale­ma­nya Der Spi­e­gel Sebas­tian Fisc­her, un dia abans del congrés fede­ral del par­tit d’Olaf Scholz. L’ober­tura de l’esde­ve­ni­ment amb els dele­gats és aquest diven­dres i coin­ci­deix amb el segon ani­ver­sari de l’arri­bada al poder de Scholz al cap­da­vant del seu tri­par­tit entre soci­al­demòcra­tes, verds i libe­rals. Va ser el 8 de desem­bre del 2021 el dia en què la con­ser­va­dora Angela Merkel va tras­pas­sar la can­ce­lle­ria que havia ocu­pat durant setze anys a qui havia estat el seu minis­tre de Finan­ces de la seva dar­rera gran coa­lició, el soci­al­demòcrata Scholz.
La crisi de coa­lició a què es refe­reix el colum­nista és la pre­ci­pi­tada pel blo­queig de 60.000 mili­ons d’euros com a con­seqüència d’una sentència del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­ci­o­nal. Afecta el fons per als grans pro­jec­tes impli­cats en la tran­sició energètica del país.

Crisi al tri­par­tit



Els socis verds recla­men que s’aixe­qui, se sus­pen­gui o es reformi el fre al deute, men­tre que els libe­rals defen­sen afer­ris­sa­da­ment la con­tenció de la des­pesa pública. El forat dels 60.000 mili­ons –a repar­tir entre qua­tre anys– ha enfon­sat el tri­par­tit en una crisi que no és una més, dins la suc­cessió d’entre­bancs que acu­mula Scholz en aquests dos anys. Reflec­teix la suma de mol­tes con­fron­ta­ci­ons polítiques i econòmiques.
El cas és que si hi ha cap raó per pen­sar que l’aliança aguan­tarà dos anys més és, sen­zi­lla­ment, que ningú dels impli­cats no es pot per­me­tre anar de nou a les urnes: els soci­al­demòcra­tes de Scholz ocu­pen la ter­cera posició en intenció de vot, per dar­rere de l’opo­sició con­ser­va­dora i la ultra­dreta; els verds els seguei­xen en quart lloc i els libe­rals poden que­dar fins i tot con­ver­tits en extra­par­la­men­ta­ris, ja que es mouen en la corda fluixa del 5 %, el mínim per tenir escons. Si es trenca la coa­lició, l’única opció per tenir una majo­ria sòlida sense anar a les urnes seria una gran coa­lició. Però costa de creure que els con­ser­va­dors, que van pri­mers, s’ofe­ris­sin a “sal­var” l’afe­blit Scholz.
Els comen­ta­ris polítics apun­ten el can­ce­ller com a res­pon­sa­ble de la situ­ació. El seu tarannà fred no seria el prin­ci­pal pro­blema –es pot veure com una qua­li­tat per man­te­nir la calma enmig de les tem­pes­tes–. Però sí que ho és la seva manca de lide­ratge i de tro­bar con­sens, que van carac­te­rit­zar Merkel. També ho és, pel que fa a la crisi pres­su­postària actual, que mal­grat el seu pas­sat com a minis­tre de Finan­ces no hagués detec­tat que la “tram­peta” de fer ser­vir uns fons cre­ats en la pandèmia per a altres fina­li­tats aca­ba­ria blo­que­jat al Cons­ti­tu­ci­o­nal. El fre al deute està apun­ta­lat a la Cons­ti­tució ale­ma­nya i només es pot bellu­gar en situ­a­ci­ons d’emergència i el suport d’una majo­ria de dos terços del Par­la­ment. Es pos­si­ble que pugui inter­pre­tar-se com a tal la crisi energètica pre­ci­pi­tada per la guerra a Ucraïna en un país fins ales­ho­res for­ta­ment depen­dent dels sub­mi­nis­tra­ments rus­sos. Però cal argu­men­tar-ho amb dades veri­fi­ca­bles. No s’hi val a fer el joc d’inten­tar tras­pas­sar sense que es noti uns crèdits d’una par­tida a una altra.

Pres­su­pos­tos i elec­ci­ons


Els tres pesos pesants del govern actual –Scholz, com a can­ce­ller; el minis­tre de Finan­ces, el líder libe­ral Chris­tian Lind­ner, i el d’Eco­no­mia i Pro­tecció del Clima, el verd Robert Habeck– han que­dat en el descrèdit i a sobre es mos­tren incapaços de pac­tar solu­ci­ons. De moment s’admet que els pres­su­pos­tos de 2024 no podran ser apro­vats en el que resta d’any. I el vinent hi ha, a més, elec­ci­ons euro­pees i comi­cis a tres lands de l’est, on les enques­tes situen la ultra­dreta amb opci­ons d’esde­ve­nir pri­mera força.

Qué podía salir mal

La socialdemocracia de Scholz cierra filas en tiempos revueltos




El canciller alemán Olaf Scholz en el congreso del partido. /LIESA JOHANNSSEN / REUTERS

Gemma Casadevall

Nada favorecía las alegrías en el congreso federal del Partido Socialdemócrata (SPD) de Olaf Scholz, abierto este viernes coincidiendo con el segundo aniversario de su ascenso al poder. En Berlín el tema prioritario es la imposibilidad del tripartito del canciller con verdes y liberales para sacar adelante antes de cerrar el año los presupuestos de 2024. Le sigue la caída a mínimos de la valoración de Scholz entre sus ciudadanos --solo un 20 % respalda su gestión--, así como los desafíos de la oposición. Por si faltaban pocos ingredientes negativos, la apertura del congreso se celebró con medio pabellón vacío: una nueva e inoportuna huelga de los trenes alemanes paralizó el tráfico ferroviario de todo el país, mientras el sur alemán lleva colapsado toda la semana por intensas nevadas. Algunos delegados llegaron tarde o se quedaron en casa siguiéndolo por 'streaming'.

Los dos copresidentes del SPD, Saskia Esken y Lars Klingbeil, lograron su reelección para el cargo por un 82,6% y un 85,6% de los votos de los delegados. Ambos evitaron en sus discursos cualquier toque triunfalista o de euforia. Esken, resfriada y casi sin voz, alertó del peligro para la democracia que supone la ultraderecha. Klingbeil llamó a cerrar filas en un vibrante discurso concentrado en los ataques a la oposición conservadora, la primera fuerza en intención de voto. Mientras que al SPD se le pronostica un 14% --en práctico empate con los Verdes-- al bloque conservador se le estima un 30% y a la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) un 23%, con opción al primer puesto en el este del país.

A esta primera jornada seguirá este sábado la intervención de Scholz. En los márgenes de los debates, el canciller mantendrá una bilateral con el presidente del Gobierno español y líder del PSOE, Pedro Sánchez, quien luego hablará ante el congreso de la socialdemocracia alemana. Será el más destacado invitado internacional al congreso, a punto de cerrarse el semestre en que España ha ejercido la presidencia rotatoria de la UE. De Sánchez se espera en Berlín una dosis de optimismo, en medio del ambiente alicaído que rodea a Scholz.

Dos años después del relevo perfecto


Cualquier alusión al 8 de diciembre de 2021, cuando el socialdemócrata Scholz y la conservadora Angela Merkel escenificaron un traspaso de poder armónico, estaba condenada, por contraste, al paralelismo con el mal momento actual. Scholz pasó entonces del puesto de ministro de Finanzas bajo Merkel a ponerse al frente de un tripartito inédito, a escala federal. Le bastaron dos meses de exitosa negociación entre socios ansiosos por limar asperezas. 

Pero la crisis energética precipitada por la invasión de Ucrania obligó a los ecologistas a aparcar la necesaria transición a una economía verde; los liberales tuvieron que postergar sus propósitos de regresar a la contención del gasto público. Todo ello, en medio de la imperiosa necesidad de poner al día a una Alemania rezagada en materia digital, climática y de infraestructuras tras los 16 años de la "era Merkel".

Ambas cuestiones --la transición energética y el llamado freno a la deuda-- son las respectivas señales de identidad de los dos socios de Scholz, verdes y liberales. El tripartito alemán llega así a la mitad de la legislatura enredado en un agujero presupuestario de 60.000 millones de euros, revelado por una sentencia del Tribunal Constitucional defensora del llamado freno a la deuda.

Una corriente del partido liberal pretende impulsar, vía consulta entre los militantes, el fin de la coalición. El secretario general de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Carsten Linnemann, ha desafiado a Scholz a someterse a un voto de confianza del Bundestag (Parlamento federal). Su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) dice "prepararse" ya para elecciones anticipadas, según su líder, Markus Söder.

La AfD, extremista y dominante en el este

La AfD viene reclamando la dimisión de Scholz prácticamente desde el inicio de la legislatura y no dejará de hacerlo ante la debilidad del tripartito, aunque en estos momentos tiene ya otros problemas. Los servicios de espionaje de Interior de Sajonia han recalificado el partido como "extremista", lo que amplía las posibilidades de observar sus actividades, incluidas las de sus diputados. Es el tercer estado federado que adopta esta decisión, tras los de Turingia y Sajonia-Anhalt, asimismo en el este del país. Son parte del territorio donde mejores resultados ha obtenido la AfD en las urnas.

Sintomático es el caso de Turingia, uno de los tres estados donde el próximo año hay comicios regionales. Su cabecilla es la figura más destacada de su ala radical, Björn Höcke, el mayor captador del voto extremista e incluso declaradamente neonazi entre la familia ultraderechista alemana. Supuestamente, uno de cada tres electores están dispuestos a votarle, lo que le convertiría en fuerza más votada del 'land'.

jueves, 7 de diciembre de 2023

Enquistados

Scholz no logra desbloquear los presupuestos y agrava su crisis de coalición



Scholz, a su llegada al Congreso del Partido Socialista Europeo de Málaga. /EFE/ JORGE ZAPATA

Gemma Casadevall

El canciller Olaf Scholz no ha logrado alcanzar un consenso con sus socios para desbloquear los presupuestos de 2024, en medio de la fuerte crisis de su tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales. La televisión pública ARD asegura, citando a fuentes socialdemócratas, que incluso si se consigue un consenso --lo que Scholz confía en obtener “en los próximos días”, según ese medio-- no habría tiempo para cumplir los trámites parlamentarios y verlo aprobado por el Bundestag (cámara baja) antes de cerrar el año.

El detonante del conflicto es la sentencia del Tribunal Constitucional que bloqueó la transferencia de 60.000 millones de euros sobrantes de un fondo creado durante la pandemia a otro destinado a la transformación energética e industrial del país. El TC consideró que el uso de esos créditos para otro fin vulnera el llamado freno a la deuda, que limita el déficit a un 0,35 % del PIB si no es bajo circunstancias especiales o emergencias, como fue la pandemia.

La situación creada por esa sentencia acentuó las diferencias persistentes entre el tripartito, especialmente entre los socios verdes --partidarios de reformar o suspender el freno a la deuda-- y los liberales --firmes defensores de la contención del gasto--. Scholz llegó al poder hace exactamente dos años, el 8 de diciembre de 2021, y su coalición es exponente de continuos disensos, lo que en medios alemanes se atribuye principalmente a la falta liderazgo del canciller.

Obligados a levantar el ánimo

El Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz abrirá así este viernes su congreso federal con el ambiente enrarecido. La oposición conservadora ocupa el primer puesto en intención de voto seguida de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), según las principales encuestadoras del país. Los socialdemócratas de Scholz ocupan la tercera posición seguidos de los Verdes, mientras que los liberales están en el 5 %, mínimo para obtener escaños.

La primera jornada del congreso estará centrada en la reelección de su cúpula, ahora ocupada por los dos co-presidentes, Lars Klingbeil y Saskia Esken. Ya el sábado intervendrá ante los delegados Scholz, con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, como invitado. Es una jornada diseñada para dar ánimos a la socialdemocracia alemana ante un año electoral complejo: además de los comicios europeos, en 2024 hay convocados en Alemania tres comicios regionales en el este, con la ultraderecha aspirando al primer puesto.

Disco solicitado


Deutsche Grammophon, el Rolls Royce de los sellos discográficos, cumple 125 años con aires de cambio





Joana Mallwitz dirigiendo a la Konzerthausorchester de Berlin en el concierto de aniversario. /STEFAN HÖDERATH

Gemma Casadevall

Berlín07 de diciembre del 2023. 17:13

“Nada cambia, pero todo es distinto. No era fácil trasladar el virtuosismo al 'streaming'. Resolvemos el desafío desde la fidelidad a nuestra filosofía fundacional: aunar el talento musical y la mejor tecnología”, apuntaba el presidente de Deutsche Grammophon (DG), Clemens Trautmann, en la recepción del 125 aniversario de su sello. “Se trata de ofrecer exquisitez musical con la máxima innovación tecnológica”, según Frank Briegmann, director de Universal Music Group en Europa, el gigante al que pertenece el histórico sello alemán.

Ambos, Trautmann y Briegmann, ejercieron de anfitriones en la recepción previa al concierto aniversario de este 6 de diciembre, fecha oficial del cumpleaños de Deutsche Grammophon. Fue en el Konzerthaus de la capital alemana, sede del sello alemán, bajo la batuta de Joana Mallwitz, de 36 años y directora titular de la casa. De acuerdo a la filosofía renovada de DG, se globalizó la gala a través de su instrumento más mimado, el aplicativo Stage+. Por esa misma vía se reproducirá en días sucesivos. Le seguirán otros conciertos de aniversario programados en distintos continentes. El próximo sábado, en Filadelfia, con la violinista española María Dueñas, y el día 15 en Seúl, dirigido por el islandés Víkingur Ólafsson

“Nuestra sede está en la capital alemana, pero el mercado es global. Y en el ámbito clásico tenemos claro que el streaming es irrenunciable”, proseguía Trautmann. Deutsche Grammophon y su sello amarillo fueron durante décadas presencia inexcusable entre los estantes de cualquier hogar más o menos adicto a la música, en formato disco o luego CD. Se estrenó en Spotify y otras plataformas hace unos años. Pero con el 125 aniversario ha extendido ese dominio como fórmula de futuro para una marca que presume de ser “el Rolls Royce de los sellos discográficos” -en palabras de Briegmann- y abierta a “músicos que van más allá de lo clásico” en un mercado en que “las fronteras de los géneros se diluyen”.

Mallwitz y el inevitable paralelismo con Blanchett

A Joana Mallwitz (Hildesheim, 1986) se la presentó el pasado junio como la primera mujer que se coloca como directora titular de la histórica orquesta del Konzerthaus berlinés. Desde entonces se la compara insistentemente con la tiránica directora ficticia que interpreta Cate Blanchett en “Tár”. De poco ha servido que haya explicado que no ha visto esa película: sobre el escenario, su complexión física y gestos la condenan al inevitable paralelismo con ese personaje de Blanchett. Alta, esbelta y rubia, se convierte ante la orquesta en una especie de diosa hipnótica, que mima con instinto maternal a cada uno de sus músicos.

Su concierto aniversario fue de corte clásico, con Brahms a Beethoven y Mahler. Contó con la violinista coreana Bomsori Kim, el celista austríaco Kian Soltani, los pianistas Rafal Blechacz y Bruce Liu, además del barítono André Schuen. Todos ellos, como la propia Mallwitz, representantes de la generación de músicos jóvenes e impecablemente atractivos, también en lo físico. Muy en la línea de lo que representaron en la historia de la casa nombres como Anne Sophie-Mutter, estandarte aún hoy del sexy unido al virtuosismo, como lo fueron Herbert von Karajan o Leonard Bernstein.




Joana Mallwitz y Dr. Clemens Trautmann, el presidente de Deutsche Grammophon. /STEFAN HÖDERATH

Todo empezó con el gramófono


La partida de nacimiento de Deutsche Grammophon data de un día de San Nicolás, 6 de diciembre, de 1898. Ese día, Emil Berliner y su hermano Josef registraron en Hannover el sello discográfico que revolucionó desde Alemania la cultura musical clásica. A Emil Berliner, nacido en Hannover en 1851 y de origen judío, se le considera el inventor de la técnica perfeccionada del gramófono. Su primer “disco” se desarrolló entre su taller de la fábrica familiar y una estancia en Estados Unidos, donde emigró para evitar el reclutamiento militar prusiano. Perfeccionó ahí el sonógrafo de Thomas Alva Edison modificando el ángulo de la aguja y lo patentó de nuevo en Alemania en 1887 como gramófono. Dos años empezó la producción de sus primeros discos.

Su palanca al éxito la brindó un primer contrato: con el tenor italiano Enrico Caruso, en 1902. Cuatro años después tenía en su fábrica de Hannover 200 presadoras para la producción de discos; en 1913 sacó su primera grabación íntegra de un concierto, la Quinta Sinfonía de Beehoven, con Arthur Nikisch al frente de la Filarmónica de Berlín.




Bruce Liu; Andrè Schuen; Kian Soltani; Rafał Blechacz; Bomsori Kim y la directora de orquesta Joana Mallwitz, anoche en Berlín. /STEFAN HÖDERATHNoticias relacionadas

Fue una empresa de titularidades múltiples entre Alemania, Canadá y Reino Unido, lo que tras la Primera Guerra Mundial le costó la incautación de activos. Pero el auténtico zarpazo de la historia lo precipitó el ascenso al poder de Adolf Hitler, en 1933, y su posterior campaña de “arización” del tejido cultural alemán. Los músicos, compositores y creadores de origen judío quedaron proscritos. La producción de Deutsche Grammophon se hundió. Pasó tras la Capitulación nazi a tutela aliada, conoció a sucesivos propietarios e inversores, hasta que en la década de los 50 el alemán Ernst von Siemens lo redirigió hacia el éxito.

Se consolidó como sello que aúna a los grandes del circuito clásico con las técnicas de ingeniería de sonido más avanzadas y la publicación de discos icónicos bajo su emblemático sello amarillo. Hace aproximadamente un año lanzó la plataforma Stage+, ofrece listas de reproducciones casi infinitas, documentación y archivo,tiene su canal en Amazon Music y su galería de Google Arts & Culture. En lo que respecta a Alemania, un 80% de su facturación procede aún del segmento discográfico, frente al 20 % de la oferta digital. En Estados Unidos el porcentaje tiende a invertirse: un 60 % pertenece ya al territorio digital. Esa es la tendencia a escala global. Pero el viejo gramófono del taller de Berliner permanece como señal de identidad incuestionable.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

La selfie de Geert

Países Bajos estrena un Parlamento de dominio ultra



Wilders se toma un selfie con sus diputados en el Parlamento neerlandés /KOEN VAN WEEL / AFP

Gemma Casadevall

El Parlamento de Países Bajos abrió este miércoles su nueva legislatura bajo el dominio de la ultraderecha, la fuerza más votada en los comicios celebrados hace dos semanas, aunque lejos aún de lograr la mayoría que precisa su líder, Geert Wilders, para convertirse en primer ministro. El llamado Partido de la Libertad (PVV) de Wilders tiene 37 de los 150 escaños de la Cámara de La Haya. Pero hasta ahora solo tiene el apoyo declarado del minoritario y populista Partido de los Agricultores (BBB), con seis escaños.
Las dos formaciones conservadoras a las que tanteó en primer lugar Wilders, los liberales del primer ministro saliente Mark Rutte y la nueva formación centrista NSC, con 24 y 20 escaños, respectivamente, no están dispuestas a respaldarle. Rutte, que el pasado verano precipitó la convocatoria de elecciones anticipadas al anunciar su retirada, ha pasado las riendas de su partido a la ministra de Justicia, Dilan Yesilgöz. Esta política, hija de refugiados pero representante de la línea dura contra la inmigración, ha rechazado entrar en un gobierno con Wilders, aunque podría respaldar un ejecutivo en minoría presidido por el llamado "Trump neerlandés". El NSC por el momento no apoya ninguna opción que dé la llave del poder a Wilders.
La ultraderecha se alzó contra pronóstico como primera fuerza en las elecciones del pasado 22 de noviembre, seguido del bloque entre socialdemócratas y verdes del exvicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans. Le corresponde, por tanto, a Wilders el primer encargo de tratar de formar gobierno. Su partido tuvo ya una experiencia como socio de un ejecutivo en La Haya en los dos primeros años de Rutte en el poder. A la ruptura de coalición siguió una rivalidad cerrada, tanto en lo personal como en lo político, entre el líder ultraderechista y el primer ministro liberal, que le vetó como socio en todos sus siguientes ejecutivos.

La fragmentación política complica la búsqueda de aliados


Que Wilders no tenga aún los socios que precisa se encaja en La Haya sin demasiada sorpresa. Se recuerda que Rutte necesitó hasta 271 días en su última legislatura para lograr los apoyos que precisaba, lo que se debe principalmente al muy fragmentado espectro parlamentario neerlandés, con un total de 14 partidos para los 150 escaños de la cámara. De Rutte se conocen sus aspiraciones a suceder al noruego Jens Stoltenberg como secretario general de la OTAN, pero por el momento está comprometido a seguir en funciones el tiempo que sea preciso hasta la formación del siguiente gobierno.
La búsqueda de socios arrancó mal, puesto que el primer mediador entre los aliados potenciales, del partido ultraderechista de Wilders, dimitió sin haber empezado aún formalmente su tarea entre acusaciones de corrupción. El puesto de mediador pasó ahora al socialdemócrata Ronald Plasterk, que por lo pronto ha pedido tiempo y cautela en su labor de sondear a los partidos.
Wilders, de 60 años, es un líder consolidado entre la familia ultraderechista europea. Lleva más de 20 años buscando su oportunidad de hacerse con el poder y, a la vez, buscando el voto ultra con posiciones que le han valido acusaciones de incitación a la violencia.
Su partido es unipersonal e incluye aspectos más que controvertidos y anticonstitucionales, como el cierre de las mezquitas y la prohibición del Corán. Pero desde su inesperada victoria ha limado un tanto sus asperezas programáticas. Pese a su declarada islamofobia, no considera ya como objetivos de su futuro gobierno sus planes contra el colectivo musulmán. Precisamente la posible anticonstitucionalidad de algunas de sus proclamas es lo que aleja al líder del centrista NSC, Pieter Omtzigt, de implicarse en una alianza de gobierno con el líder ultraderechista.

lunes, 4 de diciembre de 2023

El incombustible amigo brasileño

Lula obtiene el apoyo de Scholz para Mercosur-UE 


Lula y Scholz, en la rueda de prensa en Berlín. /ANNEGRET HILSE / REUTERS

Gemma Casadevall

"Brasil no se rinde. Los brasileños no nos rendimos", aseguró desde Berlín Luiz Inácio Lula da Silva, ante un canciller Olaf Scholz que apelaba al "pragmatismo" para cerrar de una vez el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea (UE). El líder brasileño cuenta entre sus aliados con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y de su homólogo alemán. Pero con el rechazo tanto del francés Emmanuel Macron como del argentino Alberto Fernández. Ni el apoyo de los socialdemócratas Sánchez y Scholz ni la negativa de Macron se debe a cuestiones partidarias, aseguró Lula. Francia bloqueó el acuerdo tanto con el conservador Nicolas Sarkozy en la presidencia como bajo socialista François Hollande, recordó el líder brasileño. París bloquea el acuerdo con Mercosur por intereses "proteccionistas", según Lula. El rechazo del Gobierno argentino saliente no tiene por qué perpetuarse bajo el electo Javier Milei, aventuró Lula, aunque sin precisar en qué fundamenta estas esperanzas.
El caso es que Lula esperaba ver firmado a finales de esta semana el acuerdo Mercosur-UE, generador del mayor mercado del mundo con 780 millones de ciudadanos. El bloque del Mercosur está integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. El marco anhelado por Lula era la cumbre de Mercosur bajo presidencia brasileña en Río de Janeiro que arranca este miércoles, donde se espera a Sánchez representando a la UE. Lula ve en el español al gran aliado europeo en ausencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que "no viajará a Brasil por razones de agenda". "Ignoro qué razones personales tiene (el presidente argentino) para decir que no quiere suscribirlo", añadió. Desde Buenos Aires, el Ejecutivo saliente ha afirmado que "no hay tiempo" para firmar esta semana el acuerdo, cuya negociación está atascada desde 2019.
"Llevamos 23 años trabajando en esto... Yo no me rindo, lo he demostrado toda mi vida. Los brasileños no nos rendimos", enfatizó Lula, mientras Scholz se limitaba a expresar su confianza en que se conseguirá derribar los rechazos persistentes.

Carisma frente a frialdad

Fue un Lula en estado puro, emocional y apasionado, ante un Scholz asimismo muy en su papel; es decir, como exponente de su frialdad. El presidente brasileño ha sido en toda su trayectoria política un invitado habitual en actos del Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz. Pero por encima de las afinidades políticas hay diferencias abismales entre uno y otro.
El presidente brasileño adoptó un tono más cercano al acto público que a una rueda de prensa para recriminar a la ONU que "no cumple con el papel para el que fue creada"; es decir, mantener la paz en el mundo. Y aplicó esta acusación tanto a la guerra de Ucrania como a Oriente Próximo. Imputó a Israel "acciones terroristas" contra la población palestina. Scholz, entre tanto, trataba de defender como "opiniones compartidas" que tanto Brasil como Alemania "condenan los actos atroces del 7 de octubre", es decir, los ataques de Hamás que precipitaron la respuesta de Israel. "Ambos estamos convencidos de que debe haber una solución política y de que ésta se basa en la fórmula de los dos Estados, israelí y palestino", añadió el canciller. Alemania mantiene la línea de la solidaridad incondicional hacia Israel, por razones de responsabilidad histórica, aunque ahora ha endurecido algo el tono hacia Tel Aviv y apremia a proteger las vidas de los civiles palestinos.
Las diferencias se plasmaron asimismo al ser preguntado Lula si invitará a Vladímir Putin a la cumbre del G20 --el grupo de las grandes potencias y de los países emergentes-- que tendrá lugar el próximo año bajo presidencia brasileña. "Será invitado y, si acude, deberá afrontar las consecuencias de la orden de arresto internacional", aseguró. Aludió a continuación a que Brasil ha suscrito el Estatuto de Roma de la Corte Internacional de La Haya, lo que no han hecho ni Rusia ni tampoco, recordó, Estados Unidos. "¿Si será detenido o no? Eso no lo decide el jefe del Estado, sino la justicia", añadió. Mientras Lula se distanciaba algo de su cercanía hacia el líder del Kremlin, Scholz recordó que Alemania es, después de Estados Unidos, el país que más apoyo militar y político ha prestado a Kiev.

Retomar la alianza estratégica rota bajo Bolsonaro


Lula acudió a Berlín para presidir las consultas intergubernamentales germano-brasileñas, las primeras que se celebran en ocho años entre ambos países. Brasil es el primer socio comercial de Alemania a escala de América Latina y Berlín reconoció al país sudamericano aliado preferente en 2015, con la cancillera conservadora Angela Merkel en el poder.
Pero el formato de consultas bianuales quedó en suspenso en 2019, tras acceder Jair Bolsonaro a la presidencia brasileña. Alemania congeló a raíz de la devastadora campaña de deforestación del líder ultraderechista el llamado Fondo Amazónico, instituido junto con Noruega. Con el regreso de Lula a la presidencia se reactivó esta iniciativa amazónica tanto por parte de Berlín como de Oslo. Desde el punto de vista bilateral, el punto esencial de la visita de Lula fue la firma de la llamada Asociación por una Transformación Justa y Ecológica, seguida de la intervención del presidente brasileño ante la Cámara del Comercio y la Industria alemana (DIHK).

sábado, 2 de diciembre de 2023

En la cresta

Un museo, una tabla de surf y un bar en la ruina nazi



Gemma Casadevall


Destacar en la llamada “Milla de los Museos” de Múnich no es tarea fácil. Las joyas del circuito museístico de la capital bávara son sus grandes pinacotecas -la antigua y la moderna- y la espectacular fachada multicolor del Brandhorst, hogar desde 2009 de una colección con todos los imprescindibles del arte contemporáneo, de Bruce Nauman a Joseph Beuys, de Jannis Kounellis a Walter de Maria, más un centenar de piezas de Andy Warhol y otras tantas de Cy Twombli-. Les acompañan el Museo Nacional de Baviera y la Galerie am Lenbachhaus.

Pero más allá de la esencial visita a los incuestionables conviene tomarse un tiempo para la Haus der Kunst, literalmente la “Casa del Arte”. Es decir, el viejo edificio de fachada gris pétreo sin ningún síntoma de puesta al día arquitectónico, con sus características enormes columnas y terrazas laterales emplazado una esquina del Englischer Garten. Fue construida en 1937 para albergar el arte oficial de acuerdo a los parámetros Adolf Hitler. Como una burla a ese siniestro pasado -no solo por la monstruosidad del nazismo, sino también por su obsesión contra lo que consideró “arte degenerado”- actualmente es el museo de programación más rompedora de la ciudad.

Tomarse un tiempo significa dedicar a la Haus der Kunst una jornada entera. Se puede empezar recorriendo sus exposiciones temporales -puesto que no tiene fondo permanente-, darse luego una pausa larga para navegar con la tabla de surf y terminar más allá del cierre del museo y hasta pasada la medianoche en su bar de copas.

La obra de Ai Weiwei


La Haus der Kunst siempre estuvo ahí, pero algunos la descubrieron en 2009, cuando el activista chino Ai Weiwei recubrió su fachada con 9.000 mochilas infantiles de distintos colores. Con ellas representaba a los miles de escolares muertos en el terremoto de Sichuan, una catástrofe natural acrecentada por la negligencia y la corrupción estatal. Lo que a distancia parecía querer dar un toque de vida al viejo edificio acababa siendo denuncia de todos esos muertos.

'So Sorry' se llamaba la muestra y es de las más impactantes de la historia reciente del museo. Temporada a temporada, la Casa da nuevas lecciones de activismo aplicado al arte, sea a la lucha contra el cambio climático, el colonialismo, la exclusión social o sumándose a la causa feminista. Quien se acerque a Múnich antes de que acabe 2023 o hasta la primavera de 2024 tendrá ocasión de visitar la mayor retrospectiva hasta ahora expuesta de la neoyorquina Meredith Monk.

Otra opción son las 12 experiencias incluidas en la llamada 'Inside Other Spaces', donde se invita al visitante a descalzarse para sentir más intensamente las maderas por las que transita. Podrá sentarse luego a conversar con acompañantes o desconocidos en las sinuosas sillas repartidas en su planta baja por Martino Gamper. O visitar el archivo, abierto en 2020, donde repasar la tortuosa historia del museo construido en tiempos de Hitler, que tras la capitulación del III Reich quedó bajo tutela aliada y tras varios impulsos renovadores reabrió como lo que es ahora. La renovación es interior, mientras que su fachada exhibe sin complejos las cicatrices dejadas por la historia y las huellas del tiempo, incluido el moho y los arañazos de sus columnas.


GEMMA CASADEVALL

La ola de un metro


También conviene tomarse su tiempo para pasarse luego por la Eisbachwelle, la ola gélida que surge de un brazo del río Isar y discurre luego por el corazón del parque. A unos 150 metros de la fachada principal de la Haus der Kunst encontrará su ola perfecta, de hasta un metro de altura, abierta al público a cualquier hora, cualquier día del año y gratis. En los márgenes se sitúan los curiosos o acompañantes, mientras que más adelante esperan los surfistas. Cada uno acude con su propia tabla, más o menos equipado y dispuesto a aguardar su turno hasta lanzarse sobre la ola.




GEMMA CASADEVALL

Nada que ver con California, Hawai, Tarifa o cualquier otro punto de atracción de los amantes del surf. No solo porque el agua está helada, sino porque es más bien un lugar donde practicar, ejercitar el equilibrio sobre la tabla y mantener la afición por un deporte que teóricamente no debería estar entre la oferta de una ciudad sin mar, como es Múnich. No es una ola accionada mecánicamente como en un parque acuático. Surge briosa desde el puente donde ese brazo del Isar se va al encuentro con su afluente. Las piedras estratégicamente situadas en su fondo, más unas plataformas de madera posibilitan el prodigio. Llevan unas décadas ya ahí, consolidadas como parte de la oferta turística de Múnich, a pesar de que teóricamente está prohibido bañarse en cualquier punto del Eisbach.

El punto final del recorrido es Die Goldene Bar, el bar dorado. Se accede por una de las mohosas escalinatas que rodean la Haus der Kunst, desde el lado vecino al gran parque ciudadano. Es un local multitalento, donde tanto se puede tomar el segundo desayuno del día o 'brunch' como merendar un 'kaffee und kuchen' -café y tarta-, cenar o pasar a la copa y el cóctel. Abre sus puertas algo más tarde que el museo, a las 12 del mediodía. Y sigue activo hasta medianoche, ampliable hasta las dos de la madrugada en sábado y domingo.




La terraza del bar /GEMMA CASADEVALL

Lo que convierte el bar del museo en algo singular es el espacio que ocupa: la misma sala dorada interior diseñada en tiempos nazis, con pinturas históricas, con espacios diferenciados para tomarse la copa o cenar, más la terraza y su barra de bar exteriores. En invierno la vida discurre obviamente dentro; a partir de la primavera su espacio exterior es territorio 'lounge', entre músicas propia, conciertos y las fiestas más o menos espontáneas en el parque.


jueves, 30 de noviembre de 2023

Panorámica

Salario mínimo: Europa, entre la contención y subidas del 10%



Gemma Casadevall     Enric Bonet      Lucas Font / Berlín, París, Londres

El Gobierno inicia este jueves las negociaciones con patronal y sindicatos para definir cual será el salario mínimo interprofesional (SMI). El Ejecutivo español se debate entre unos empresarios que le reclaman incrementar este suelo salarial al mismo nivel que están subiendo el conjunto de los salarios, aunque ello suponga un aumento por debajo de la inflación. Mientras los sindicatos reclaman una sensibidad especial -y un mayor aumento- con este indicador que rige la nómina de unos tres millones de españoles. El pulso tanto dentro del diálogo social como en el seno del Gobierno parece servidor, a tenor de las tensiones que han relucido durante los últimos años entre el ala más conservadora del Ejecutivo y la más garantista para con los trabajadores. Y si bien en ocasiones Europa ha servido de faro a España para tomar una decisión, para este 2024 las locomotoras europeas aplican criterios dispares. 

Alemania: Choque dentro del Gobierno

Durante décadas no hubo en Alemania un salario mínimo interprofesional regulado. Correspondía a cada sector profesional implantar o no el suyo, con los previsibles desajustes o agravios comparativos para los trabajadores de la construcción y la hostelería. En 2015, bajo la gran coalición liderada por la conservadora Angela Merkel se introdujo por primera vez, por un monto de 8,5 euros la hora.

Fue un logro de sello claramente socialdemócrata, sus socios de coalición, que además incluía una regulación más o menos automática de acuerdo a los niveles de inflación, aunque a la práctica no se aplica de forma rigurosa. Se mantuvo estable sobre los 10 euros la hora en los años de la pandemia y pospandemia, para seguir su rumbo ascendente ya bajo el gobierno entre socialdemócratas, verdes y liberales de Olaf Scholz.

En octubre de 2022 escaló hasta los 12,85 euros y este 2023 terminará con 13,60 euros. Es decir, no ha habido tampoco la equiparación automática de acuerdo a la inflación, que en Alemania se situó en este periodo en una media del 6,2%. Hay que decir, sin embargo, que ésa es también la realidad de la inmensa mayoría de los asalariados alemanes, que ha visto reducirse su capacidad adquisitiva en prácticamente todos los sectores.

El próximo aumento debe producirse en octubre de 2024, en que alcanzará los 13,85 euros, según cálculos del Ministerio de Trabajo del socialdemócrata Hubertus Heil. La línea de contención del gasto de su colega de Finanzas, el liberal Christian Lindner, hace prever un duro forcejeo.

Francia: subida automática según el IPC

El salario mínimo en Francia aumenta de manera automática en función de la inflación. Desde su creación en 1950, este sueldo más bajo se ha regido por esta ley, que conlleva unas subidas equivalentes al aumento del Índice de Precios de Consumo (IPC). Este incremento se aplica a partir del 1 de enero cada año, pero también pueden haber subidas automáticas en la mitad del año en el caso de que la inflación supere el 2% en menos de 12 meses.

Por ejemplo, entre octubre de 2021 y agosto de 2022 hubo varios aumentos y el salario mínimo se incrementó un 5,6% durante ese periodo. La última subida tuvo lugar en mayo de este año (de un 2,22%).

Actualmente, el salario mínimo en el país vecino es de 1.747 euros brutos mensuales (1.383 euros netos). El Gobierno francés también dispone de la posibilidad de llevar a cabo incrementos superiores al porcentaje del IPC. Pero desde el 2012, ni el presidente François Hollande ni su sucesor Emmanuel Macron no quisieron impulsar estos coups de pouce (empujoncitos). Y se limitaron a aplicar los aumentos automáticos.

Subida superior al resto de salarios


Hasta 1983, el resto de los salarios en Francia también evolucionaban en función de la inflación. Pero el entonces presidente François Mitterrand suprimió esa correlación —actualmente vigente en países como Bélgica— en una de las decisiones icónicas del llamado “giro del rigor”, en que pasó de unas políticas económicas de corte keynesiano a otras con una orientación más neoliberal para hacer frente a la crisis de la inflación de ese momento. Los sindicatos franceses han pedido en los últimos años, sin éxito, el restablecimiento de esa medida.

Debido a su evolución paralela a la inflación, aquellos trabajadores que cobran el sueldo mínimo han sido de los que han sufrido una menor pérdida de poder adquisitivo en estos dos últimos años en Francia. En muchas otras profesiones con sueldos netos entre 1.500 y 2.500 —el salario mediano en el país vecino es de 2.100 euros—, las subidas resultaron inferiores al IPC. Una evolución salarial que no solo consolidó la falta de poder adquisitivo como la principal preocupación de los franceses, sino que también ha contribuido al crecimiento de un sentimiento de declive de las clases medias.

Reino Unido: Aumento por encima de los precios

La subida del salario mínimo en el Reino Unido, anunciada la semana pasada por el ministro de Finanzas, Jeremy Hunt, pretende dar un impulso sin precedentes a los trabajadores británicos. En su discurso de otoño ante el Parlamento, Hunt confirmó una subida del 10% para el próximo año, la más alta desde su implementación en 1999, que beneficiará a cerca de tres millones de trabajadores y que supondrá un incremento de las 10,42 libras actuales por hora trabajada a 11,44 libras a partir de abril de 2024. Este aumento se traduce en que un trabajador con un contrato de 170 horas mensuales no podrá cobrar menos de 1.944 libras al mes (2.245 euros).

El Ejecutivo británico ha reducido además la edad mínima para recibir el salario mínimo estándar, que pasará de los 23 años actuales a los 21 años a partir de abril. Hasta ahora, los jóvenes entre los 21 y los 23 años podían percibir una cantidad menor, de 10,18 libras por hora. El cambio supondrá un aumento del 12% en los salarios de los jóvenes en esta franja de edad, que verán sus salarios anuales incrementados en 2.300 libras anuales (2.657 euros). Hunt también ha anunciado aumentos salariales para los menores de 21 años, aunque en este caso la remuneración por hora trabajada se mantendrá por debajo del salario mínimo.

Con esta decisión, el Gobierno ha accedido a las recomendaciones de la Low Pay Commission (Comisión de Salarios Bajos), un organismo independiente creado para asesorar al Ejecutivo sobre el salario mínimo. Este organismo ya apuntó a la necesidad de aplicar fuertes aumentos para dar estabilidad a los trabajadores en un momento de “elevada incertidumbre económica y política”, según su presidente, Bryan Sanderson. La alta inflación de este año, superior al 7% según las previsiones, ha provocado un empobrecimiento de las familias británicas y un aumento de las dificultades para hacer frente a los precios de la energía y de los alimentos.

El Gobierno pretende reducir al máximo el número de trabajadores que perciben menos de dos tercios del salario medio en 2024, el umbral fijado para definir a las personas con “salarios bajos”. Un objetivo que cada vez está más cerca, según apuntó Hunt la semana pasada en su discurso en el Parlamento. “El salario mínimo nacional ha contribuido a reducir a la mitad el número de personas con salarios bajos desde 2010, garantizando que el trabajo siempre sea rentable”, afirmó entonces. El porcentaje de trabajadores con salarios bajos se ha reducido del 21,3% al 8,9% en los últimos 13 años.

El Ejecutivo ha advertido de que cualquier empresa que no cumpla con estos aumentos será sancionada por la agencia tributaria británica (HMRC). En junio de este año, más de 200 compañías fueron multadas con cerca de siete millones de libras y tuvieron que indemnizar a más de 63.000 trabajadores por incumplir la regulación en la última década.

Entre amigos



martes, 28 de noviembre de 2023

Agárrate, Olaf

Scholz advierte de "tiempos duros" en su peor crisis de coalición



El canciller alemán, Olaf Scholz, este martes. /LIESA JOHANNSSEN / REUTERS

Gemma Casadevall


Vienen tiempos duros en Alemania y habrá que vigilar los gastos, advirtió este martes Olaf Scholz desde el Parlamento federal (Bundestag), unos días después de aprobar su Consejo de Ministros un presupuestario suplementario para este 2023 -con créditos por 45.000 millones de euros- y de dejar en suspenso el llamado freno a la deuda, algo que la Constitución alemana solo contempla ante situaciones de emergencia. La intervención del canciller se produjo en medio de la hasta ahora peor crisis vivida por su tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales, una alianza de gobierno que aún no ha cumplido sus primeros dos años.

El detonante de la crisis es la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) de mediados de noviembre, que bloqueó el traspaso de unos 60.000 millones de euros al llamado Fondo para la Transformación y el Clima (KTF), del que dependen grandes proyectos infraestructurales y energéticos. La idea del tripartito de nutrir esa partida con créditos aprobados durante la pandemia pero que no se utilizaron es anticonstitucional, dictó el TC, en respuesta a una demanda de la oposición conservadora. Simplemente porque no se debe transferir fondos sobrantes creados para un fin concreto a otro fin -o emergencia- y en un año posterior.

Scholz está ante el dilema de salvar el clima o salvar las finanzas, resumía hace unos días el diario 'Süddeutsche Zeitung'. Lo primero afecta directamente a su ministro de Economía y Protección del Clima, el verde Robert Habeck, y lo segundo al de Finanzas, el liberal Christian Lindner. Ambos ministros se ha convertido desde el inicio de la legislatura, en diciembre de 2021, en exponente de la confrontación constante en el tripartito. Habeck alerta ahora contra el peligro de entrar en una "policrisis" --económica, política y social-- si se bloquea un KTF creado para llevar adelante la transformación energética del país y para paliar la sacudida derivada de la sustitución de los suministros baratos rusos por alternativas más caras, precipitada por la invasión de Ucrania.

La regla fiscal, en suspenso

Lindner ha visto sepultado de facto su propósito de regresar este 2023 a la disciplina del freno a la deuda, según la cual el déficit no puede superar el 0,35% del producto interior bruto (PIB) salvo en situaciones de emergencia, como la generada por la pandemia. Apelar a una emergencia no es algo meramente abstracto o que pueda justificarse por la recesión que sufre Alemania, que cerrará este 2023 con una contracción del 0,4%. Debe ser apuntalado en datos concretos y ser refrendado por la correspondiente mayoría parlamentaria.

La aprobación del presupuesto suplementario para lo que queda de año implica de facto prolongar la suspensión del freno a la deuda; el propio Ejecutivo ha aplazado las discusiones ya en curso para los presupuestos de 2024, mientras "estudia escrupulosamente" --en palabras de Scholz-- qué soluciones da a la situación creada por la sentencia del TC. Los efectos de esa decisión no solo atañen a los 60.000 millones del KTF, sino que pueden alcanzar al conjunto de 200.000 millones del llamado Fondo de Estabilización Financiera. Para los Verdes, el freno a la deuda es algo obsoleto y debe reformarse; para los liberales de Lindner, eso sería veneno para el objetivo de la disciplina fiscal.
Revés a la credibilidad del canciller

Más allá del pulso entre Habeck y Lindner, está en juego la credibilidad de Scholz. Al fin y al cabo, la sentencia del TC es una afrenta no solo para el titular actual de Finanzas, sino también para el canciller, que ocupó este ministerio en la última gran coalición de Angela Merkel. Teóricamente, debía estar alertado de que su "ocurrencia", "chapuza" o "manipulación fiscal" --en palabras del jefe de la oposición conservadora, Friedrich Merz-- era anticonstitucional. "No está a la altura de su cargo", dictaminó Merz, en una intervención vibrante donde enumeró los logros de sucesivos cancilleres del país --desde el conservador Helmut Kohl a los socialdemócratas Willy Brandt, Helmut Schmidt o incluso Gerhard Schröder-- para llegar a esa conclusión.

La sesión del Bundestag había discurrido entre sarcásticas carcajadas opositoras a los razonamientos de Scholz y entró en un capítulo de ovaciones a las reprimendas lanzadas por Merz. El canciller se había esforzado en asegurar que ningún ciudadano debía temer por su jubilación o por su subsidio. Tampoco deberá temer consecuencias del fin del llamado tope al precio de la energía, creado cuando se disparó la inflación en este sector, ya que actualmente están por debajo de esos límites. "No dejaremos a nadie solo", insistió, y repitió así la frase con la que trató anteriormente de calmar al ciudadano ante situaciones de emergencia, como la crisis climática.

La ultraderecha apunta a elecciones


Merz pulverizó la gestión de Scholz, desde su posición de jefe del primer grupo opositor del Bundestag y asimismo líder en intención de voto, de celebrarse ahora elecciones generales. La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza a escala nacional según los sondeos, reclamó la dimisión de Scholz. "Alemania debe liberarse de la incapacidad manifiesta de su coalición", afirmó la jefa de su grupo parlamentario, Alice Weidel.

No es la primera vez que la AfD reclama el fin de esa alianza, aunque ahora lo hace reforzada por perspectivas de éxito que hasta poco parecían impensables. Sigue estando descartada como aliada. Pero está envalentonada por el triunfo del radicalismo derechista de Países Bajos, donde el ultra Geert Wilders se catapultó a la posición de fuerza más votada. De hundirse el tripartito de Scholz, la opción más plausible para evitar elecciones anticipadas sería una gran coalición entre socialdemócratas y conservadores. De ir a nuevos comicios, la gran beneficiada sería la AfD.

jueves, 23 de noviembre de 2023

Sorpresa


Alemania amplía el presupuesto por un agujero de 60.000 millones





El canciller alemán Olaf Scholz, este sábado a su llegada al Congreso del Partido Socialista Europeo en el Palacio de Congresos de Málaga. /EFE/ JORGE ZAPATA

Gemma Casadevall

El tripartito del canciller Olaf Scholz ha optado por articular un presupuesto suplementario para 2023, como instrumento para paliar el agujero de 60.000 millones de euros generado por la sentencia del Tribunal Constitucional que declaraba nulo un traspaso al llamado Fondo para la Energía y la Transformación, clave para llevar adelante los grandes proyectos del actual ejecutivo. El ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, anunció la presentación de ese presupuesto complementario que implicará la suspensión, de nuevo, del freno a la deuda.

El anuncio se produjo en medio de las fuertes tensiones generadas en el tripartito entre socialdemócratas y verdes, por un lado, y los liberales de Lindner, por el otro, defensores del freno a la deuda. Este mecanismo, anclado en el texto constitucional, limita el déficit anual al 0,35% del producto interior bruto -PIB-, aunque contempla situaciones de fuerza mayor para dejarlo en suspenso. Este fue el caso de la pandemia, en que el entonces gobierno de la conservadora Angela Merkel, con Scholz como ministro de Hacienda, aprobó el mayor presupuesto suplementario de la historia moderna de Alemania, con 150.000 millones de euros. El objetivo entonces era paliar los efectos en la economía alemana del cierre de la vida pública precipitados por la covid-19.

Ahora el detonante del agujero presupuestario está asimismo relacionado con la pandemia, aunque indirectamente. Al inicio de la presente legislatura, Scholz y sus aliados anunciaron la creación del fondo destinado a impulsar la renovación tecnológica y la transición a la energía verde. Su volumen total superaba los 200.000 millones, de los cuales 60.000 millones procedían de otro fondo anterior creado para hacer frente a la pandemia y que finalmente no fueron utilizados.

Demanda de la oposición conservadora

La sentencia del Constitucional respondía a una demanda presentada por la oposición conservadora y supuso un mazazo para el tripartito de Scholz. Mientras los socialdemócratas del canciller y los verdes del ministro de Economía y Protección del Clima, Robert Habeck, abogaban por suspender de nuevo el freno a la deuda, Lindner rechazaba esta posibilidad. Para el líder liberal y ministro de Finanzas, el freno a la deuda es esencial para contener el gasto público, caballo de batalla de su partido.

Desde el Ministerio de Hacienda se decretó a principios de esta semana el bloqueo a los presupuestos para lo que queda de 2023. Asimismo se aplazó el debate parlamentario en torno a los correspondientes a 2024, en un intento de ganar tiempo mientras se buscaban soluciones y, a la vez, se trataba de salvar la cohesión de un tripartito que acumula disensos.

Una victoria contra pronóstico: las claves

¿Podrá gobernar la extrema derecha en Países Bajos? 



Geert Wilders, este jueves. /JOHN THYS / APF



Gemma Casadevall

22Comentarios

El ultraderechista Geert Wilders se propone llevar a su Partido de la Libertad (PVV) a la jefatura del Gobierno neerlandés desde la posición de primera fuerza lograda en las elecciones parlamentarias del miércoles. Tendrá apenas 35 escaños del total de 150 del Parlamento de La Haya, pero luchará por encontrar los aliados que precisa para asegurarse la mayoría parlamentaria. Fue un triunfo contra pronóstico, puesto que los sondeos apuntaban a un ajustado empate por el primer puesto entre los liberales del primer ministro saliente Mark Rutte, el bloque socialdemócrata-verde de Frans Timmermanns o el nuevo centro de Pieter Omtzigt. Su principal desafío ahora es dar la vuelta a la situación con la que llegó a este triunfo: los partidos del centro-derecha estaban dispuestos a aceptarlo como socio, pero le descartaban como jefe del próximo gobierno.


Cómo convertirse en primer ministro con menos del 25% de los votos

Wilders parecía el primer sorprendido por ese primer puesto y sus 35 escaños, que traducido en porcentaje supone un 23,4 % de los votos. Está a distancia considerable del segundo puesto, que corresponde al exvicepresidente de la Comisión Europea Timmermans, con 25 escaños -o un 15,6 %-. Los liberales de Rutte, ahora liderados por la ministra de Justicia Dilan Yesilgöz, sufrieron un fuerte descalabro y quedaron terceros, con 24 escaños, seguidos del centro de Omtzigt, con 20. El fragmentado parlamento neerlandés tiene otra decena de partidos entre los que puede maniobrar Wilders en busca de aliados. Solo otros dos, el llamado partido de los granjeros, BBB, y el liberal izquierdista D66 -socio del saliente Rutte- tienen un número más o menos respetable de escaños -7 y 10, respectivamente-.


El cerrojo a la migración como común denominador

Wilders tiene a su favor que su principal bandera, el frenazo a lo que denomina “tsunami migratorio”, es en buena parte compartida por las principales fuerzas del centro y la derecha. Dilan Yesilgöz, la candidata de los liberales que aspiraba a tomar el relevo a Rutte, no resultó aparentemente lo bastante convincente para ese espectro electoral pese a que también defendía la línea dura en política migratoria, desde su condición de mujer nacida en Ankara y llegada al país de niña, junto a sus padres, dos refugiados. Tras más de veinte años en la escena política neerlandesa, Wilders tenía a su favor la visibilidad adoptada por su partido, de los más consolidados entre la familia radical europea, y también el hecho de haber moderado algo su furibundo discurso anti-Islam.


Timmermans como alternativa

De no conseguir Wilders el respaldo que busca, la segunda opción correspondería teóricamente al bloque socialdemócrata-verde de Timmermans, en ese caso con el apoyo de otras tres formaciones centristas o incluso alguna más. Debería esperar su turno, es decir, el fracaso del pujante Wilders, y tendría ante sí una negociación previsiblemente árdua. Pero en el panorama neerlandés esto tampoco es exactamente una novedad. El liberal Mark Rutte precisó 271 días hasta formar su última coalición -con cuatro partidos-. El resultado fue una constelación frágil, que acabó prematuramente disuelta, precipitó la convocatoria de elecciones anticipadas y el anunciado adiós de Rutte al puesto. Queda por ver cuándo se consumará su retirada.


El improbable “Nexit”

El ideario de Wilders no solo se marca como objetivo el cierre de mezquitas y otras formas de atenazar a la comunidad musulmana, además de restringir el asilo. También es profundamente euroescéptico y entre sus señales de identidad está la salida de Países Bajos de la Unión Europea (UE) o “Nexit” -o salida neerlandesa del bloque-. Esto es más que improbable que ocurra, incluso si llega a dirigir el próximo gobierno. El resto de formaciones de centro o derecha susceptibles de convertirse en sus aliadas rechazan esa opción. Mark Rutte ha sido en sus 13 años en el poder un quebradero de cabeza para muchos de sus socios, especialmente los del sur. Ha practicado sin remilgos la llamada frugalidad fiscal o austeridad extrema. Pero entre la clase política neerlandesa domina la percepción de que el país y sus 17 millones de ciudadanos están entre los socios mimados de la UE.

Y quién es él





¿Quién es Geert Wilders, el trumpista que ha ganado las
 elecciones en los Países Bajos?





Geert wilders, en un acto electoral en la localidad de Heerlan (Países Bajos). /REUTERS / DYLAN MARTINEZ

Gemma Casadevall

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A Geert Wilders, el líder del ultraderechista, islamófobo y euroescéptico Partido de la Libertad (PVV), se le ha apodado "el trumpista neerlandés", aunque en realidad su carrera política arranca de mucho antes que la del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. El apodo se le asigna tanto por similitudes ideológicas con el político republicano y con su carácter provocador, anti-establishment y explosivo, como por esa peculiar melena rubia platino que recuerda lejanamente al tupé anaranjado de Trump.

A sus 60 años logró este miércoles el éxito que llevaba buscando desde hace casi dos décadas: convertir al PVV, un partido unipersonal, en la fuerza más votada de las elecciones parlamentarias neerlandesas. Tendrá 35 escaños del total de 150 de la Cámara de La Haya y la primera opción para de formar el próximo gobierno, si es que logra apuntalar la mayoría suficiente con aliados del variado espectro derechista y liberal de su país.

De conseguirlo sucederá en el puesto al liberal Mark Rutte, su gran rival político, de quien entre 2010 y 2012 fue aliado táctico. Ésa fue hasta ahora su única experiencia de Gobierno. Ambos salieron escarmentados de élla -el primer ministro y su socio- e incluso enemistados a escala personal.

Cerrar mezquitas


Rutte le vetó desde entonces como aliado en los sucesivos gobiernos que ha liderado. Con la próxima retirada del primer ministro saliente, anunciada tras la disolución de su última coalición el pasado verano, le llega a Wilders la oportunidad de tomarse la revancha.

La bandera política de este ultraderechista furibundo, nacido en 1963 en Venlo e hijo de un neerlandés y una mujer de origen indonesio, es la batalla contra el Islam, la inmigración, el asilo, la Unión Europea (UE) o la lucha contra el cambio climático. Mantiene en el programa de su partido el objetivo de cerrar las mezquitas y prohibir el Corán, aunque en esta campaña suavizó algo el tono al admitir que no es algo prioritario para sus compatriotas.

Con esta relativa moderación logró doblar en estas elecciones los resultados obtenidos dos años atrás. Se propone ahora dirigir un gobierno centrado en evitar "el tsunami de asilados" que, a su juicio, amenaza la paz social de Países Bajos.

Su carrera política arrancó como militante del partido liberal de Rutte, el VVD, pero abandonó sus filas para fundar en 2006 su PVV. Entonces su figura histriónica se consideraban más bien una caricatura política sin capacidad de prosperar. Pero a lo largo de los años ha consolidado su partido como primera fuerza de la oposición y actor ineludible de la política neerlandesa.

Ha superado procesos judiciales por incitación al odio y se ha ganado la hostilidad de la inmigración con agresivas campañas y propuestas, como la que pretendía implantar un impuesto para las mujeres musulmanas que lleven el velo islámico. Es el político más amenazado de Países Bajos, cuyo modelo de sociedad abierta se vio sacudido por los asesinatos de dos reconocidos enemigos del Islam: el líder ultraderechista Pim Fortuyn, en 2002, y el cineasta Theodoor van Gogh, dos años después. Ello le obliga a llevar permanentemente custodia y a restringir sus actos públicos. Las redes sociales se han convertido en su apéndice político y presume incluso de tener cuentas para sus dos gatos.