lunes, 4 de marzo de 2024

La culpa, como extorsión

 Pànic alemany a l’antisemitisme

Deslices militares

Scholz insiste en que no enviará sus misiles Taurus a Ucrania 



El canciller alemán, Olaf Scholz, este lunes durante una visita a una fábrica de Mercedes en Sindelfingen, cerca de Stuttgard. / WOLFGANG RATTAY / REUTERS

 Gemma Casadevall/EFE 

Berlín/Moscú 


Que el canciller alemán, Olaf Scholz, insista a diario en que no suministrará misiles Taurus a Ucrania no rebaja la tensión desatada por la conversación hackeada por Rusia, donde altos cargos militares alemanes barajan posibles objetivos para esas armas de largo alcance, como el puente de Crimea. "Soy el canciller y, por tanto, rige lo que he dicho", afirmó Scholz este lunes, mientras en Moscú se especula con una entrega a Kiev a sus espaldas. "No se puede suministrar un sistema de largo alcance sin pensar en sus consecuencias y su control, teniendo en cuenta que está absolutamente descartada una participación de soldados alemanes", añadió.

Los Taurus, con un radio de 500 kilómetros, están capacitados para alcanzar objetivos rusos desde territorio ucraniano. Scholz lleva semanas negándose a suministrarlos, lo que contraría a los partidarios de esas entregas entre sus socios de coalición verdes y liberales, además del anhelo de Ucrania de poseerlas. Que tampoco está dispuesto a enviar soldados alemanes a Ucrania lo dejó asimismo claro ante el presidente francés, Emmanuel Macron, después de que este no descartara mandar tropas aliadas al país eslavo.


Un comprometedor hackeo


Los 38 minutos de conversación entre altos cargos militares filtrados el pasado viernes por el medio estatal ruso RT han tensado las precarias relaciones entre Moscú y Berlín. El Kremlin informó este lunes de que el embajador alemán, Alexander Lambsdorff, había sido citado para dar explicaciones ante el Ministerio de Exteriores ruso. La conversación por videoconferencia muestra, según el Kremlin, la "implicación directa de Occidente en el conflicto de Ucrania". Es decir, justo aquello que Berlín y otros socios europeos tratan de evitar. Berlín rebajó al nivel de la cita de su embajador y afirmó que era una reunión previamente "planificada".


Cifras y datos

El diálogo entre los militares alemanes --entre ellos, el máximo jefe de las fuerzas aéreas, Ingo Gerhartz-- se realizó el pasado 19 de febrero por videoconferencia a través de software Webex. Se abordaba un eventual suministro de misiles Taurus a Ucrania y la hipótesis de un ataque al puente que comunica la península de Crimea --anexionada por Rusia en 2014-- con territorio ruso. Para Moscú, eso equivale a un ataque en su territorio y presumiblemente con intervención de soldados de la OTAN, en este caso de Alemania.

No era una conversación abstracta, se especificaban cantidades: 100 misiles, con una primera partida de 50 unidades. Se daba por hecho, además, que el Ejército británico tiene desplegados ya algunos oficiales en Ucrania para el manejo de los misiles Storm-Shadow, lo que Londres niega.

El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, acusó a Rusia de "campaña de desinformación" para "desestabilizar" Alemania o de "guerra híbrida". Los servicios de espionaje militar --MAD-- están investigando cómo pudo producirse esta filtración en una conversación de estas características. Si el rechazo a entregar los Taurus ya enfrentaba a los socialdemócratas de Scholz con sus socios de coalición, ahora sobre el canciller cayeron las críticas opositoras por el 'hackeo' procedente de la gran potencia de los ciberataques que es Rusia.

Los contenidos de las conversaciones circulan desde el viernes por las redes 'amigas' del Kremlin. En ellas se asegura que los militares están dispuestos a actuar "a espaldas de Scholz", se acusa al Ejército alemán de estar preparando otra agresión contra Rusia, generadora de la siguiente guerra mundial, y se considera que ello prueba que Alemania no completó la "desnazificación" de sus fuerzas armadas.



miércoles, 28 de febrero de 2024

Cortocircuito alemán

El debate sobre el supuesto antisemitismo de la Berlinale alcanza a un cineasta israelí, amenazado de muerte



El israelí Yuval Abraham (izquierda) y el palestino Basel Adra, en el momento de recoger el premio en la Berlinale, el pasado 24 de febrero / AP / MARKUS SCHREIBER


Gemma Casadevall

"Recibo amenazas de muerte y he tenido que cancelar mi vuelo de regreso. Esto me ocurre desde que medios israelíes y alemanes calificaron absurdamente de antisemita mi discurso en la Berlinale", escribía desde X -antes Twitter- el director de cine israelí Yuval Abraham, premiado en el festival de cine Berlín junto con su colega palestino Basel Adra por su documental 'No other Land'. La película, un documental sobre la demolición de poblaciones palestinas en Cisjordania por excavadoras y ejército israelíes, ganó el premio al mejor documental de la Berlinale y el del público de la sección Panorama.
El palmarés ya es historia -el Oso de Oro fue para la franco-senegalesa 'Dahomey', centrado en la descolonización de los museos africanos-. Pero lo ocurrido en la gala de los premios ha levantado ampollas en Alemania, país que practica, por responsabilidad histórica, el apoyo incondicional a Israel. Abraham y otros galardonados -como la brasileña Juliana Rojas, premiada por 'Cidade, campo', en la sección Encounters- expresaron su apoyo a los palestinos o clamaron por un alto el fuego en Gaza. Adra pidió el fin de los suministros de armas a Israel, Abraham habló de „apartheid“ contra los palestinos y el estadounidense Ben Russell, premio al mejor filme de la sección Encounters por 'Direct Action', pronunció la palabra "genocidio". Hubo ovaciones entre el público y apoyo por algún miembro del jurado.
Nada que no se haya visto en otras galas del cine, incluida la entrega de los Goya. Pero suficiente para desatar una tempestad en Alemania. Además del peso de la responsabilidad por el Holocausto, se teme tanto una instrumentalización de la crítica a Israel por la ultraderecha como una legitimización de los ataques de Hamás.
La clase política en pleno, desde el alcalde de Berlín, el conservador Kai Wegner, a la ministra de Cultura, la verde Claudia Roth, expresaron su estupor por el supuesto antisemitismo transmitido por la gala. La Berlinale emitió su enésimo comunicado distanciándose de las declaraciones de los cineastas. De poco sirvió que la codirectora del festival, Mariette Rissenbeek, hubiera dejado clara la condena a los ataques de Hamás del 7 de octubre en la apertura de la gala. La Berlinale ha quedado bajo sospecha de antisemitismo, una etiqueta amplificada desde todos los medios de comunicación de relevancia del país. Se ha publicado apenas algún comentario recordando que criticar a Israel no es, de por sí, antisemitismo -como el del politólogo Klaus Bachmann, en 'Berliner Zeitung'-. Pero domina el repudio sin paliativos, incluido a Abraham, hijo de supervivientes del Holocausto nazi.
Hay un claro divorcio entre esta especie de "pensamiento único" oficial y la calle, como lo demuestra el premio por votación del público a 'No other Land'. Todos sus pases estuvieron a rebosar de público joven, no identificable ni con la ultraderecha ni mucho menos con el temido yihadismo.

Dudas sobre el festival

La Berlinale es conocida como un festival de fuerte contenido político, pero en esta edición, la número 74, entró en conflicto con lo políticamente correcto. Era el último de la dirección bicéfala a cargo de la neerlandesa Rissenbeek y el italiano Carlo Chatrian. Dejarán el puesto tras cuatro años en los que la Berlinale ha perdido magnetismo mediático y tampoco ha convencido en lo cinematográfico.
Las presiones políticas han pesado sobre su gestión. Se vieron forzados a retirar las invitaciones a representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), ante la lluvia de críticas del ámbito cultural contra esa presencia. El activismo pro-israelí salpicó algunos actos del festival -incluido uno con la exsecretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, increpada por su apoyo a Israel.
El próximo año asumirá la dirección la estadounidense Tricia Tuttle, por designación directa de la ministra de Cultura Roth.
Las dudas sobre el futuro no se limitan al festival, sino también a instituciones como la Filmoteca -Deutsche Kinemathek-, sus salas de cine Arsenal y el Museo del Cine, hasta ahora alojadas en un edificio vecino a Berlinale. Este año fue el último en el que se entregaron ahí los premios Fipresci de la crítica internacional -uno de ellos, para la sección Forum, a 'The Human Hibernation', de Anna Cornudella-. Su contrato de alquiler expiró, sin que se sepa dónde se alojarán en el futuro.

Entre vecinos

Polonia evalúa cerrar sus fronteras por el conflicto con el campo ucraniano



Protesta de agricultores polacos, este martes en Varsovia. / CZAREK SOKOLOWSKI / AP
Gemma Casadevall

Polonia evalúa cerrar temporalmente sus fronteras al paso de mercancías ucranianas en medio de las protestas del campo contra el tránsito de cereales del país vecino, fuertemente apoyado por la Unión Europea (UE). El primer ministro polaco, Donald Tusk, dice estar dispuesto a adoptar "medidas drásticas", aunque consensuadas con Kiev para evitar "tensiones innecesarias". El cierre temporal de la frontera para las mercancías ucranianas, así como el apoyo estatal al campo polaco, es uno de los temas que abordará el liberal Tusk en su reunión con los gremios de agricultores este jueves.

Miles de tractoristas colapsaron este martes Varsovia y otros puntos de Polonia en una nueva ronda de movilizaciones del campo. En las jornadas anteriores se habían producido encontronazos y actos vandálicos contra transportistas ucranianos en los pasos fronterizos, que quedaron cerrados de facto por las concentraciones de agricultores polacos.

Las protestas se dirigen tanto hacia Bruselas, porque consideran que el apoyo al grano ucraniano perjudica sus intereses, como a Alemania, en tanto que primera economía de UE. Tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania, Bruselas liberó de aranceles las importaciones de cereales de Ucrania, primer exportador mundial de grano.

El conflicto por el paso de los cereales ucranianos llegó a quebrar la línea de la solidaridad entre Kiev y Varsovia el verano pasado. Polonia prohibió entonces unilateralmente las importaciones y el tránsito por su territorio de esos productos, mientras tanto la ONU como la UE trataban de abrir vías para desbloquear unos suministros esenciales para el resto del mundo. La ruta terrestre era la alternativa más factible mientras proseguían las negociaciones a diversas escalas --incluida la mediación de Turquía y la ONU-- para permitir su transporte desde los puertos ucranianos del mar Negro.
Reunión con las principales organizaciones

Tras semanas de estira y afloja, el entonces gobierno del ultranacionalista partido Ley y Justicia (UE) acordó, junto con otros países del este europeo, permitir el paso de esos transportes, siempre que se garantizara que no acababan en el mercado polaco. Desde entonces se han sucedido las protestas de campo contra la falta de controles efectivos, lo que perjudica los intereses agrícolas nacionales.

Tusk logró el relevo en el poder sustentado en la mayoría parlamentaria del bloque que forma su partido liberal con formaciones centristas y la izquierda moderada. Pero el PiS sigue siendo la formación más identificada con los intereses del campo.

martes, 27 de febrero de 2024

La vecina de toda la vida

Cae Daniela Klette, exterrorista de la RAF reconvertida en atracadora 



Ernst-Vulker (izquierda) y Daniela Klette, miembros de la RAF, en una fotografía facilitada por la policía en los años 80. / EFE
   Gemma Casadevall

La exterrorista de la Fracción del Ejército Rojo, la RAF o banda Baader-Meinhof Daniela Klette fue detenida en Berlín, tras más de 30 años en busca y captura y de haberse "reconvertido" en atracadora de bancos y supermercados. Klette, de 65 años, fue localizada gracias a una huella dactilar en una vivienda de alquiler de un bloque de siete plantas del barrio multétnico de Kreuzberg. Vivía bajo una identidad falsa, no ofreció resistencia a su detención y en el registro del inmueble se encontró munición. Los vecinos describen a la que era una de las mujeres más buscadas de Europa como una persona tranquila que se hacía llamar Claudia, residente ahí desde hace 20 años, que daba clases de recuperación de matemáticas y repartía galletas en Navidad. Tras su detención ingresó en prisión preventiva, mientras se trata de establecer la identidad de otro detenido, un hombre, del que no se han revelado más detalles.
La RAF se disolvió en 1998 a través de un comunicado a los medios. En los últimos años habían aparecido puntualmente en los medios alemanes noticias acerca de las acciones atribuidas a un trío calificado de "jubilados de la RAF" y formado por "Daniela Klette, Volker Staub y Burkhard Garweg", de 69 y 55 años respectivamente. En la lista hay una decena de atracos violentos a mano armada a supermercados, asaltos a vehículos de transporte de dinero, varios de ellos sin botín, y un intento de homicidio.
La fiscalía general comunicó en 2015 que había abierto investigaciones sobre el grupo. Se les imputa una decena de atracos en distintos puntos del país cometidos a partir de 1999. Es decir, un año después de la disolución de la RAF. Habían sido miembros de la llamada tercera generación de la organización fundada por Andreas Baader y Ulrike Meinhof y que hasta su final dejó 34 muertos y más de 200 heridos. Entre sus víctimas mortales hubo representantes del mundo empresarial, el fiscal general Siegfried Bubak, el jefe de la patronal Hanns Martin Schleyer y el presidente del Deutsche Bank, Alfred Herrhausen.

Anticapitalistas, antiimperialistas y marxistas

Las raíces de la banda, definida como anticapitalista, antiimperialista y marxista, están en las revueltas estudiantiles del Mayo del 68. La entonces periodista izquierdista Meinhof entró en contacto con el atracador Baader y la novia de este, Gudrun Ensslin. Se formó así un grupo que en los años siguientes participó en comandos mixtos con grupos palestinos.
A la primera fase de Baaser y Meinhof corresponden ataques a bancos, asesinatos, secuestros y atentados, entre otros, a la base estadounidense de Heidelberg. La historia de la primera generación acabó con la muerte de varios sus miembros fundacionales en la cárcel de alta seguridad de Stammheim. Pero entre tanto se había formado ya la segunda generación, que perpetró la más mortífera etapa de la banda en el denominado "otoño sangriento del 77", a la que siguió la tercera y última.
De varios de los asesinatos cometidos por el grupo sigue sin haberse aclarado la autoría material, puesto que la RAF siempre reivindicó sus acciones como "actos colectivos". Tampoco se sabe a ciencia cierta en qué acciones participó Klette.
El trío de los exterroristas está entre los antiguos miembros de la banda que no acabaron en prisión y que tampoco repudiaron la lucha armada tras la disolución del grupo. Se supone que pasaron a la delincuencia común para subsistir.

lunes, 26 de febrero de 2024

Todo bien, Víktor


Orbán zanja la crisis política con un juez afín



El nuevo presidente de Hungría, Tamas Sulyok, tras ser elegido por el Parlamento. / ATTILA KISBENEDEK / AFP
Gemma Casadevall

El primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, zanjó este lunes la crisis presidencial precipitada por un escándalo de encubrimiento de pederastia con la elección como nuevo jefe del Estado de Tamás Sulyok, del gubernamental partido Fidesz y absolutamente leal a la línea de su líder. El Parlamento de Budapest aprobó en una misma sesión la dimisión de la presidenta saliente, Katalin Novák, y la elección de Sulyok, de 66 años y hasta ahora al frente del Tribunal Constitucional. El cargo presidencial es en Hungría eminentemente representativo y por un periodo de cinco años.
El relevo en la presidencia se produce unas semanas después de que Novák anunciara su dimisión, presionada por las protestas multitudinarias reclamando su cese. Las movilizaciones se desataron tras revelarse que en abril del año pasado había indultado al subdirector de un orfanato, que había sido condenado por encubrir casos de pederastia cometidos por su superior. Las víctimas eran 10 niños de esa institución pública. La ahora expresidenta, de 46 años, se había convertido dos años antes en la primera mujer al frente de la jefatura del Estado húngaro, desde su posición de persona de máxima confianza de Orbán.
Estas revelaciones pusieron bajo presión al propio Orbán, hombre fuerte del país desde 2010 y fundador de Fidesz. "Ha sido una pesadilla que nos ha marcado a todos", afirmó el líder húngaro, tras el anuncio de dimisión de su correligionaria. "Incluso las buenas personas pueden tomar decisiones equivocadas", añadió. El escándalo del orfanato atentaba la credibilidad de Orbán, quien se presenta como un estandarte de la tolerancia cero frente a los abusos sexuales a menores. Los ultranacionalistas húngaros han impulsado una ley contra la homosexualidad, a la que vincula con la pederastia.
Junto a Novák dimitió la exministra de Justicia, Judit Varga. Fue otro revés para Orbán, ya que había sido designada candidata del Fidesz para las elecciones europeas del próximo junio.
La elección del presidente corresponde en Hungría al Parlamento. El pasado fin de semana, miles de húngaros salieron a la calle reclamando la elección directa del jefe del Estado.

Ende gut

Hungría ratifica el ingreso de Suecia en la OTAN, clave para el "blindaje" báltico



El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, durante la ratificación de la entrada de Suecia en la OTAN en el Parlamento de Budapest. / BERNADETT SZABO / REUTERS
Gemma Casadevall

"Vamos a apoyar hoy el ingreso de Suecia", anunció el primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, al abrir la sesión del Parlamento de Budapest destinada a eliminar el último escollo para el ingreso del país nórdico en la OTAN. Correspondió así al último aliado de Vladímir Putin del bloque europeo dar luz verde a un ingreso que completará el blindaje báltico de la Alianza militar occidental frente a Rusia. Suecia es la pieza que faltaba para cerrar un escudo considerado estratégico desde la agresión rusa a Ucrania.
Las presiones de Washington, Bruselas y los principales aliados europeos eran insostenibles incluso para el inflexible Orbán. Unas horas después de ese anuncio, el Parlamento ratificó el ingreso por amplísima mayoría: 188 votos a favor frente a 6 en contra. Casi al unísono, desde Estocolmo, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, calificó de "histórica" la decisión.
Que la bandera de Suecia se ize en la central de Bruselas como miembro número 32 es ya cuestión de días, cuando se superen los últimos formalismos. Se cerrará así el "cordón báltico" del flanco este de la Alianza. Noruega y Finlandia tienen respectivamente 197 y 1.340 kilómetros de frontera terrestre con Rusia. Suecia, que no limita por tierra con ese país, desempeñará un papel clave en la defensa marítima y aérea báltica. Especialmente estratégica es la isla sueca de Gotland, a unos 300 kilómetros de Kaliningrado, territorio ruso incrustado entre Lituania y Polonia. A esa región marítima se la ha apodado "el lago báltico de la OTAN", pero ello no implica que sean aguas tranquilas. Lituania, Estonia y Letonia, vienen alertando de la situación en el corredor de Suwalki, la franja de unos 90 kilómetros que separa Kaliningrado de Bielorrusia. Esa línea divisoria entre Polonia y Lituania podría ser, alertan los bálticos, el siguiente objetivo de Putin. De tomar el ejército ruso Suwalki, Lituania, Letonia y Estonia quedarían aislados por tierra del bloque de la OTAN y la UE. Gotland es determinante para la defensa marítima y el control del espacio aéreo del "lago báltico".
El camino de Suecia hacia la OTAN ha sido considerablemente más largo que el de Finlandia. Ambos países nórdicos rompieron en paralelo su neutralidad militar a raíz de la invasión de Ucrania, hace ahora dos años. También en paralelo solicitaron el ingreso en la OTAN poco después. Era una neutralidad más bien téorica, en tanto que miembros de la UE. En la transición hasta ser miembro de pleno derecho, la isla sueca de Gotland fue escenario clave en las macro maniobras de la OTAN en el Báltico, las mayores de su historia.
Helsinki formalizó su estatus de miembro 31 de la Alianza en un tiempo récord, mientras que Estocolmo quedó pendiente del bloqueo turco y del húngaro. Ankara recriminaba a Suecia dar asilo a opositores y terroristas kurdos --y amenazar con ello la seguridad de Turquía--, mientras que Budapest dio largas a la ratificación por las críticas suecas a la deriva autocrática de Orbán.
Finalmente Turquía dio luz verde al ingreso hace unas semanas, pero Suecia quedó pendiente del visto bueno de Orbán. Todo ingreso en la Alianza está supeditado a la ratificación de cada uno de los estados miembros. La semana pasada se produjo el deshielo con la visita del primer ministro sueco Kristersson a Budapest. Ahí suscribió con Orbán un acuerdo de cooperación militar y la compra de cuatro cazas al país nórdico.

sábado, 24 de febrero de 2024

Dahomey y el hipopótamo Pepe

La descolonización de los museos africanos se alzó con el Oro

Joana Serra




La Berlinale repartió sus premios principales entre dos filmes que saltan del colonialismo al desarraigo: el Oso de Oro fue para la franco-senegalesa “Dahomey”, de la directora Mati Diop, una película en formato de falso documental que recorre la restitución de 26 obras de arte desde París a Benín. Y el Oso de Plata al mejor director fue para el dominicano Nelson Carlos de los Santos Arias por su fascinante historia del hipopótamo fantasmal “Pepe”. En la primera, la narración corresponde a una de esas piezas que retorna a África desde el expolio; en la segunda, la voz corresponde al animal fugado del zoo del patrón de la droga colombiana, Pablo Escobar. El jurado presidido por la actriz keniano-mexicana Lupita Nyong’o, con el director alemán Christoph Petzold y el español Albert Serra en su equipo, premió así estas dos formas de cine radical entre los 20 filmes seleccionados para su competición oficial.

También radical era “L’Empire”, de Bruno Dumont, que obtuvo el Premio del Jurado con un filme que juega a la ciencia ficción y convierte la parisina Notre Dame en una nave espacial. Menos arriesgado fue el Gran Premio Especial del Jurado para el coreano Hong Sangsoo, un habitual del festival alemán, que presentó su nuevo ejercicio de minimalismo titulado “A traveler´s needs” e interpretado por Isabelle Huppert.

El resto del palmarés incluyó al cine anfitrión a través de “Sterben”, del alemán Matthias Glasner, Oso de Plata al mejor guión; dio a la británica Emily Watson otra Plata como actriz de reparto por su cruel monja de “Small things like these”; y el correspondiente al mejor protagonista al estadounidense Sebastian Stan por “A different man”. La austriaca “Des teufels bad”, un magnífico filme sobre los estragos del fanatismo religioso en la Austria de 1750, ganó la siguiente plata para su impactante fotografía.

Apoyos a Gaza desde el corazón de Alemania

Pero el mensaje más político del festival se fue a Gaza. Fueron varios los miembros del jurado o premiados con los Osos quienes pidieron desde el escenario un alto el fuego inmediato. Y, en lo que concierne al palmarés, recibió el premio al mejor documental “No other land”, del duo israelí-palestino Yuval Abraham y Basel Adra. Se trata de una dura denuncia de la demolición de poblaciones palestinas de Cisjordania por Israel. El galardón plasmó la apuesta política de la Berlinale, especialmente destacable por ser Alemania un país donde, por responsabilidad histórica, su clase política evita criticar al gobierno israelí.

No fue el único alegato por Gaza sobre el escenario: la directora brasileña Juliana Rojas reclamó el alto el fuego al recoger su premio a la mejor dirección por “Cidade, Campo”, de la sección Encounters. Y el equipo entero de “Direct Action”, de Guillaume Cailleau, subió al escenario con el pañuelo palestino para recibir el de mejor filme de esa misma sección, dedicada a los nuevos lenguajes del cine.



Un espacio para Cornudella en el palmarés

No había películas españolas entre las 20 aspirantes a los Osos. Pero sí se colaron en el palmarés del festival dos producciones procedentes de la península, ambas dirigidas por mujeres. Fueron Anna Cornudella, cuyo film “The Human Hibernation” ganó el premio de la crítica internacional Fipresci, mientras que la producción hispano-costarricense "Memorias de un cuerpo que arde", de Antonella Sudasassi, ganó el premio del público de la sección Panorama.

Sin estar en la sección oficial, sino en las paralelas, perpetuaron el buen balance dejado en 2022 -con el Oro a “Alcarràs”, de Carla Simón- y en 2023 -con la Plata a Sofía Otero por “20.000 especies de abejas”-.

“The Human Hibernation” se exhibía en la sección Forum, destinada al cine experimental. Plantea la posibilidad de una hibernación humana por efecto del cambio climático. La costarricense Sudasassi reflexiona sobre la mujer y su liberación sexual, a través de tres personajes femeninos.

A la iraní “My favorite cake”, proyectada en ausencia de sus directores, Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha, por imperativos del régimen de Teherán, se le reservó el Fipresci correspondiente a la sección oficial, así como el premio del jurado ecuménico. ERa la favorita de las quinielas, pero finalmente solo obtuvo galardones de estos jurados independientes.

Cambio de ciclo

La presente Berlinale cierra el ciclo de cuatro años bajo la dirección colegiada del italiano Carlo Chatrian y la neerlandesa Mariette Rissenbeek, a los que relevará la estadounidense Tricia Tutlle. Su gestión quedó marcada en su primer año por las restricciones por la pandemia y termina salpicada decríticas. En ese periodo el festival alemán ha perdido relevancia y visibilidad mediática frente a sus grandes rivales europeas, Cannes y Venecia.

También ha perdido algo de lo que fue su señal de identidad, el sello de festival popular. A diferencia del elitista festival francés, Berlín pone a la venta entradas para todas sus galas -unas 300.0000-. Las salas siguen llenándose, pero se critica que se haya suprimido la venta en taquilla de las localidades, ya que ahora solo pueden adquirirse online. Ello margina a quienes no dominan la dura competición por hacerse con las más preciadas -que se agotan en minutos-. Elimina, además ese “espacio de encuentro” que formaban los que guardaban cola ante la taquilla, algunos de ellos con sus termos de café, lo que daba aire de “normalidad ciudadana” a los diez días de vida del festival.

viernes, 23 de febrero de 2024

Nada como ir a la compra juntos

Acuerdo militar y cuatro cazas: Orbán da luz verde al ingreso de Suecia en la OTAN


  Gemma Casadevall

El accidentado ingreso de Suecia en la OTAN está a punto de cerrarse complementado con un acuerdo militar bilateral: el suscrito entre el ultranacionalista primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y su homólogo sueco, el conservador Ulf Kristersson. A tres días de la decisiva votación en el Parlamento de Budapest, ambos líderes anunciaron la compra de cuatro cazas 'Gripen' suecos para reforzar la flota húngara. "Es un importante paso destinado a restaurar nuestra confianza", afirmó Orbán.

Se liquida así el último escollo para la incorporación formal en la Alianza Atlántico del país nórdico. El voto húngaro era el último que faltaba para completar el proceso, en que es precisa la ratificación del total de sus 31 miembros. Durante meses parecía que todo dependía del voto de Turquía. Pero incluso el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, retiró antes su veto a Suecia que Hungría.

Suecia, junto con Finlandia, dieron un giro radical a su tradicional neutralidad militar a raíz del inicio de la invasión rusa de Ucrania. Finlandia tiene 1.340 kilómetros de frontera con Rusia, la más larga entre los socios de la Unión Europea (UE); Suecia no tiene frontera terrestre compartida con ese país, pero sí un límite marítimo a través del Báltico que le separa del enclave ruso de Kaliningrado. Su incorporación a la OTAN reforzará así la defensa del flanco este, que completa, por parte nórdica, Noruega, país extracomunitario pero miembro de la Alianza.

Suecia y Finlandia solicitaron formalmente en 2022 el ingreso en la OTAN en paralelo. Pero mientras Helsinki completó el proceso en tiempo récord --menos de un año--, a Estocolmo le tocó esperar y negociar a distintos niveles con Turquía y Hungría. Ankara reprochaba a Suecia ser país "refugio" de opositores kurdos --considerados terroristas por Turquía y, por tanto, un peligro para su seguridad nacional--; Budapest recriminaba al país nórdico "hostilidad" por su cuestionamiento a la situación de los derechos cívicos y la justicia en Hungría.

Presiones transatlánticas y de la UE


Washington, Bruselas y varios poderosos miembros de la OTAN, como Alemania, han presionado a Orbán para que consume la ratificación de ese ingreso. El primer ministro húngaro, el último aliado de Vladímir Putin en el bloque europeo, ha ido dando largas con diferentes excusas. Sin llegar a negarse en redondo a ese ingreso, ralentizó el proceso de ratificación hasta ser el último estado miembro en formalizarla. Una sesión parlamentaria convocada hace unas semanas por la oposición para proceder a ese voto fue boicoteada por el Fidesz, el partido de Orbán.

En su comparecencia conjunta con Kristersson -quien lidera una coalición centrista con el apoyo externo de la ultraderecha-, Orbán confirmó que su partido dará ahora luz verde a Suecia el lunes.


Niño o niña

La Berlinale, ante un Oso que tanto puede llamarse Pepe como Mahin

Joana Serra




La Berlinale cerró su desfile de 20 aspirantes al Oso con una hermosa y feminista película nepalí, “Shambhala”. Queda por desvelar quién recibe este sábado el Oro de esta 74 edición del festival alemán, que podría decantarse por un hipopótamo llamado “Pepe” como por la vital viuda iraní Mahin.

Nunca hay quinielas fiables en el festival alemán. Se atribuye al jurado la tarea de encontrar su propia película, dar la sorpresa y acarrear con el disgusto general, si resulta que el palmarés no complace a la mayoría. El jurado de la presente edición está presidido por la actriz keniano-mexicana Lupita Nyong’o, pero los motores del veredicto final pueden ser dos cineastas de su equipo: el alemán Christoph Petzold y el español Albert Serra. Ambos representan una perspectiva del cine radical e innovadora, lo que favorece al dominicano “Pepe”. La película, dirigida por Nelson Carlos de los Santos Arias, convierte en narrador al fantasma de un hipopótano huido del zoo del patrón de la droga colombiano Pablo Escobar. Es una historia fascinante, centrada en el destino de un ejemplar entre los centenares de hipopótamos diseminados por el río Magdalena, descendientes de congéneres africanos.

No es una película para todos los gustos. Mucho más fácil para el equipo de Nyong’o sería optar por la iraní “My favorite cake” y su liberada viuda de 70 años que no renuncia al amor. Fue proyectada en ausencia de sus directores, Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha, por imperativos del régimen de Teherán. Seguiría así la estela de anteriores Oros que la Berlinale ha entregado al cine iraní “resistente”: en 2020 lo ganó "There is no Evil" sin la presencia de su director, Mohammad Rasoulof, mientras que en 2015, fue la sobrina de Jafar Panahi, inhabilitado para rodar, quien recogió el Oro por "Taxi".

Entre las películas favoritas de la crítica internacional, según recoge la revista “Screen”, está la austríaca “The devil’s bath”, con un impresionante Anja Plaschg poniendo el rostro de una mujer sometida al fanatismo religioso y ancentral del siglo XVIII. La alemana “Sterben” bien situada por el trabajo de sus actores, entre ellos Lars Eilinger. Es una cinta de tres horas por capítulos entorno a la demencia, la vejez, el alcoholismo y el suicido, que curiosamente no aboca al espectador a la depresión.

Ya en la última jornada, “Shambhala” fascinó con su historia de una embarazada recorriendo a pie el pedregal nepalí para explicarse a uno de sus esposos -tiene tres, aunque solo uno ejerce de marido-. Su antecedente en el palmarés sería “La boda de Tuya”, Oro en 2007 y rodada en escenarios parecidos, pero en Mongolia. Otra firme candidata a premio estrenada en el tramo final fue la tunecina “Who do I belong to”, una dramática historia de una familia partida por el terrorismo islámico y la brutalidad yihadista contra la mujer.

Han sido varias las historias femeninas de este festival. Entre ellas, la italiana “Gloria”, de Margherita Vicario. Dio alas al festival, especialmente en lo musical, a través de las muchachas de la escuela de música de San Ignacio, en la Venecia de 1800, que descubren el “Pianoforte” y estrenan ante el Papa una pieza pop que podría ir al festival de Eurovisión de Malmö.

El resto del cine europeo aportó sólidas películas como la danesa “Vogter”, con una impactante funcionaria de prisiones ajustando las cuentas a un preso. La francesa “L’Empire” hizo las delicias de los devotos de Bruno Dumont con un irónico tributo a pie de playa de la “Guerra de las Galaxias” o “Juego de Tronos”. No se descarta un puesto en el palmarés para “Langue étrangere”, de la francesa Clarie Burguer, una inteligente película que combina los dilemas de la adolescencia actual con los del mundo adulto.

Menos convincentes resultaron “Small things like these”, pese a la presencia del irlandés Cillian Murphy, o “Hors du temps”, de Olivier Assayas, que acudía a la Berlinale como teórico favorito.

Algo parecido ocurrió con otros dos directores habituales de la Berlinale, el mexicano Alonso Ruizpalacios, que compitió con su multiétnica “La cocina”, o el coreano Hong Sangsoo, con su “A traveleer’s needs”, interpretado por Isabelle Huppert.

La gala de los Osos cerrará el sábado un festival sin títulos españoles a competición. Tras el Oro en 2022 a “Alcarrás”, de Carla Simón, y la Plata de 2023 a Sofía Otero, por “20.000 especies de abejas”, al cine de la península le correspondió mirar el desfile de aspirantes desde la barrera.

jueves, 22 de febrero de 2024

Del astronauta Sandler a la lésbica Steward

 Egoyan „psicoanaliza” el abuso sexual a través de Amanda Seyfeld

Joana Serra



El director armenio-canadiense Atom Egoyan presentó en la Berlinale uno de sus psicoanálisis cinematográficos, esta vez aplicado al trauma de los abusos sexuales y con Amanda Seyfried de protagonista. “Seven veils”, la película del cineasta, se exhibía fuera de concurso, pero era el plato fuerte al menos en lo mediático de la penúltima jornada a competición.
“Es una especie de ajuste de cuentas entre los traumas del presente y los del pasado, entre la pérdida dejada por la muerte de un mentor y amante y las secuelas que aún arrastra de la figura del padre”, explicó Seyfried. “La historia de Salomé es fascinante. Confluyen en este mito del deseo y el ansia ante lo que te falta y crees que necesitas”, resumió por su parte Egoyan, de nuevo en la Berlinale tras haber sido hace veinte años presidente de su jurado internacional.
“Seven veils” es una revisión del mito de Salomé a través de la historia en que se tejen la realidad y la ópera que trata de poner en escena el personaje que interpreta Seyfried. Es una directora escénica con problemas con su esposo, con sus solistas, con la sombra del mentor fallecido y con la personalidad de su padre. La crisis matrimonial es un precipicio más al que se asoma, aunque probablemente lo más perturbador es el trauma que arrastra desde su infancia. Para Egoyan, la película es un reencuentro con una versión anterior de esa misma ópera de Richard Strauss que dirigió en 1996. Es su octava incursión en ese mito bíblico y la obsesión por el deseo.
Seyfried se convirtió en el ser más buscado de la jornada sobre la alfombra roja. Su filme se proyectó en la sección Berlinale Special, principal fuente de estrellato en el festival, mientras que la sección oficial a competición ha sido más bien discreta en cuanto a celebridades.
En esa misma sección fuera se concurso se proyectó el “Spaceman” protagonizado por Adam Sandler, que abandona la comedia para convertirse en un astronauta solitario y deprimido que ha perdido la conexión con su mujer -Carey Mulligan-. Ambos, Sandler y Mulligan, acapararon los flashes del miércoles. Unos días antes, el máximo imán mediático fue Kristin Steward -presidenta del jurado en 2023-, protagonista ahora de una explícita historia de amor lésbico con una culturista -Katy O'Brian-, en “Love Lies Bleeding”.




Nadie, sin embargo, llenó tanto la Berlinale como el director Martin Scorsese, Oso de Oro de Honor de la Berlinale, quien además de acudir para recibir ese galardón participó en actos paralelos junto a Sharon Stone, su protagonista de “Casino”.
La Berlinale se cerrará el sábado con la entrega de sus preciados Osos entre los 20 aspirantes incluidos en la sección a concurso.

miércoles, 21 de febrero de 2024

Pezqueñines

Alemania rebaja el pronóstico de crecimiento a un mínimo 0,2 %



El canciller Olaf Scholz durante una visita a la planta de Airbus / MICHAELA STACHE / AFP

Gemma Casadevall

El gobierno del canciller Olaf Scholz ha dejado su pronóstico de crecimiento para este año a un mínimo del 0,2 % del producto nacional bruto (PIB). Es un fuerte recorte respecto al 1,3 % que estimaba aún hace unos pocos meses y tras haber cerrado 2023 en recesión, con una contracción confirmada del 0,3 %.
“La guerra lanzada por (Vladímir) Putin sigue lastrando nuestra economía, dos años después de la agresión sobre Ucrania”, apuntó el ministro de Economía, el verde Robert Habeck al presentar sus nuevas estimaciones. La “buena noticia” es que Putin “fracasó en su intento de arrastrar a Alemania a la catástrofe económica por la caída del suministro energético”, prosiguió Habeck, en una alusión a los esfuerzos acelerados que debió activar su ministerio para desprenderse lo antes posible de la dependencia de los suministros de gas, petróleo y carbón rusos.
La otra buena noticia es que se contendrá la inflación y, con ello, se logrará frenar la pérdida de poder adquisitivo: del 5,7 % de inflación récord registrado en 2023 se espera pasar este año al 2,8 %. Habrá un leve repunte del desempleo, que pasará del 5,7 % del año pasado al 5,9 %. Pero se considera que el mercado laboral alemán sigue mostrando buena salud, dados los altos niveles de ocupación.
“Seguimos estando en aguas complicadas”, admitió Habeck. Uno de los motivos es que el motor tradicional de la economía alemana, las exportaciones, van a la baja: habrá un incremento mínimo del 0,6 %, frente al 1,8 de 2023. Se atribuye esta pérdida de fuelle a los efectos persistentes de la inflación y a sus efectos en el mercado internacional.
Habeck insiste en la necesidad de atraerse a mano de obra extranjera, ya que prácticamente todos los sectores industriales, así como sector servicios, gastronomía y sanidad, sufren los efectos de la falta de personal. Para Habeck, cuyo ministerio engloba Economía y Protección del Clima, hay que invertir en el sector de las energías renovables.
La rebaja a mínimos de los pronósticos de crecimientos se produce en una fase de profundas tensiones en la coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales de Scholz. El pulso entre el verde Habeck y el liberal Christian Lindner, ministro de Finanzas, es público y acentuado. El titular de Economía, como el conjunto de su partido ecologista, viene insistiendo en la necesidad de levantar el freno a la deuda. Lindner defiende ese instrumento, anclado en la Constitución alemana y que limita el endeudamiento al 0,35 % del PIB. Este mecanismo fue introducido en 2009, con Angela Merkel en el poder. 
Se contempla la posibilidad de flexibilizarlo en situaciones de emergencia. De hecho, quedó en suspenso en los últimos cuatro años, sea por los estragos económicos derivados de la pandemia o por la crisis energética precipitada por la guerra en Ucrania. Suspender, levantar o incluso enterrar ese mecanismo es motivo de enfrentamiento continuo en la coalición, algo que Scholz trató de zanjar con el compromiso ante Lindner de que este 2024 sí se respetaría ese mínimo. Es un compromiso que no convence ni al Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz ni a muchos expertos e institutos económicos, partidarios de levantar o al menos reformar ese instrumento.
El pulso persistente en la coalición ha acrecentado la crisis de credibilidad de Scholz y su equipo, mientras que un sector de los liberales amaga incluso con dejar la coalición. Desde hace meses, los sondeos apuntan al opositor bloque conservador como primera fuerza en intención de voto a escala nacional, que alcanzaría un 30 %. Le sigue la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con unos diez puntos por debajo de ese nivel, mientras que al SPD de Scholz se le calcula un 15 %.

Pañuelos palestinos y exclusión de la AfD

Gaza sacude una Berlinale „políticamente correcta“

Joana Serra





Un grupo de activistas pro-Palestina afeando a la exsecretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, su fidelidad al compromiso con la defensa de Israel; una película grabada en octubre que denuncia el „apartheid“ que, a juicio de sus autores, se practica contra los palestinos; o varios manifestantes irrumpiendo en el European Market al grito de „Free Palestine“: son algunos de los problemas que está teniendo una Berlinale que presume de festival político, pero que no acaba de afrontar los conflictos que no son „políticamente correctos“ para el establisment alemán.

Año a año, el festival alemán defiende la presencia del cine iraní en su sección oficial, incluidos los directores perseguidos por el régimen de Teherán. Apuesta asimismo fuertemente por Ucrania, víctima de la agresión rusa. Pero no acaba de resolver sus dilemas internos cuando se trata de Israel o teme que cualquier crítica a su gobierno sea instrumentalizada por el antiseminismo, en pleno auge ultraderechista.

Clinton, invitada a la gala del „Cinema for Peace“ respondió a la provocación activista con un „si Hamás liberara a sus rehenes, mañana tendríamos una tregua“. Siete manifestantes que se habían infiltrado en la sesión, un acto en paralelo a la Berlinale, fueron expulsados de la sala, mientras la excandidata a la Casa Blanca expresaba su „comprensión“ por las emociones que desata la guerra en Gaza en el mundo occidental.

Algún tumulto ha provocado asimismo el estreno de „No Other Land“, una película firmada por un colectivo palestino-israelí que se proyecta en la Berlinale fuera de concurso. Describe la expulsión de los palestinos de una población de Cisjordania y fue filmada en octubre del año pasado, aunque apenas incluye alguna alusión a los ataques y secuestros de la organización terrorista Hamás.

La dirección del festival, ejercida por el dúo formado por Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek, había tenido ya sus problemas con la ministra de Cultura, la verde Claudia Roth, defensora como Clinton del compromiso cerrado con el estado de Israel. Es también la línea que tradicionalmente ha seguido a rajatabla los sucesivos gobierno y el conjunto de la clase política de Alemania por responsabilidad histórica con el destino de los judíos.

La dirección de la Berlinale quiso incidir de algún modo en una temática ineludible en un festival políticamente comprometido como es la Berlinale, a través del llamado „Tiny House Project“, o „Proyecto de la Casa Pequeña, un remolque con capacidad para seis personas que invita a reflexionar sobre la guerra de Gaza. Es obra del activista israelí Shai Hoffmann y el palestino Ahmad Dakhnous y se plantea ser una opción íntima para el diálogo sobre una situación que, en Alemania, desata las tensiones y genera temores a una instrumentalización antisemita. Cualquier manifestación pro-palestina puede derivar en Berlín u otras partes del país en proclamaciones de apoyo a Hamás o negación del derecho a la existencia de Israel, lo que para el país del que partió el Holocausto es intolerable.

Un desfile de cineastas proclamando su apoyo a Gaza, como la que se vio en la gala de la entrega de los Premios Goya en Valladolid, generaría un fuerte debate en Alemania. Mientras en España, se apoya mayoritariamente, también desde la clase política dominante, a Palestina, en Alemania ocurre exactamente lo contrario.

No es este el único conflicto político al que se enfrentan Chatrian-Rissenbeek. Su decisión de retirar las invitaciones a sus galas los representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), presionados por las protestas procedentes del ámbito cultural, ha topado con la incomprensión de algunos cineastas presentes en el festival. Directores como el alemán Andreas Dresen, representante del cine dicho social originario del este del país, han explicado, preguntados por la cuestión, que no ven del todo procedente esa exclusión. Otro cineasta del país, ahora miembro del jurado, Christian Petzold, consideró asimismo que habría sido „más oportuno“ tenerlos entre los invitados, en tanto que representantes políticos elegidos democráticamente.

La AfD es la segunda fuerza en intención de voto a escala nacional. A diferencia de lo que ocurre en España, donde Vox es socio de gobierno del PP en algunas comunidades, en Alemania el resto del espectro parlamentario actual excluye a la AfD como aliado en cualquier constelación a nivel nacional o regional. La exclusión de los representantes de ese partido se produce en medio de las manifestaciones multitudinarias que se han registrado en todo el país contra la ultraderecha, precipitadas por las revelaciones de una reunión entre neonazis en que se abordó la expulsión masiva de millones de ciudadanos de origen extranjero.

La reunión, a la que asistieron representantes de la AfD, tuvo lugar en Potsdam (este del país) el pasado noviembre, pero fue revelada recientemente por un equipo periodístico de investigación. Para muchos alemanes, fue el toque de alerta definitivo de la realidad y corrientes internas de un partido con escaños en el Bundestag (Parlamento federal) y en 14 de las 16 cámaras regionales del país.
 


martes, 20 de febrero de 2024

El hueso húngaro


Orbán pone fecha a la ratificación de la entrada de Suecia en la OTAN, el último escollo para el país nórdico



El presidente de Hungría, Viktor Orbán, en una imagen de archivo. / SZILARD KOSZTICSAK / POOL / REUTERS
Gemma Casadevall   Berlín 

Al estira y afloja entre Hungría y Suecia para completar el proceso de integración del país nórdico en la OTAN empieza a vislumbrársele un final: el próximo viernes se han citado en Budapest el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y su homólogo sueco, Ulf Kristersson. A esa reunión seguirá el lunes próximo el pleno del Parlamento húngaro, donde previsiblemente se ratificará el ingreso nórdico en la Alianza. Hungría es el único Estado miembro de la OTAN que aún no ha dado su voto a Suecia, país que pidió su integración en en paralelo a Finlandia, pero al que Orbán ha tenido esperando hasta ahora.

Se da por hecho que la sesión parlamentaria del lunes servirá para completar este proceso, puesto que la ha impulsado el partido ultranacionalista de Orbán, Fidesz. Una sesión anterior, convocada a instancias de la oposición, quedó en nada, al boicotearla mayoritario Fidesz.

Todo apunta a que efectivamente Suecia logrará la ratificación del último de los 31 miembros de la OTAN que faltaba por dar su voto. La Hungría de Orbán se comportó así como un hueso aún más duro de roer que la Turquía de Recep Tayyip Erdogan. Durante más de un año, Ankara bloqueó a Suecia por considerar que da asilo a opositores kurdos. Hace unas semanas cedió y aprobó el ingreso del país nórdico. Atrás quedaron meses de negociación y presiones de Washington y Bruselas sobre Ankara para que retirase el veto.

Los recelos turcos se fundamentaban en ese teórico asilo a "enemigos" de los intereses de Ankara, mientras que los del Fidesz respondían a las críticas suecas a la situación del Estado de derecho en Hungría. Unas críticas que no difieren de las que puntualmente emite la propia Comisión Europea (CE) y especialmente su presidenta, Ursula von der Leyen. La diferencia es que Budapest tenía en su mano presionar sobre Estocolmo, pero no sobre Bruselas.

Escándalo de pederastia

Orbán es el último miembro de la UE y de la OTAN al que se considera aliado del presidente ruso, Vladímir Putin. Ha quedado prácticamente aislado en esta posición a raíz de la invasión rusa de Ucrania. Suecia y Finlandia rompieron la neutralidad militar que durante décadas guardaron precisamente bajo el impacto de la agresión rusa al país vecino. Helsinki logró consumar su ingreso en un tiempo récord --un año--, mientras que Estocolmo ha seguido esperando hasta ahora. Ambos países nórdicos tienen unas fuerzas armadas modernas y bien preparadas, lo que les da un papel clave para el flanco este de la Alianza.

Orbán está bajo fuertes presiones dentro de la UE y por primera vez le han surgido problemas a escala interna. Sigue dominando el panorama político húngaro, pero un escándalo de pederastia ha desencadenado protestas multitudinarias y la dimisión de la presidenta del país, Katalin Novák, de una ministra y de un obispo.

El detonante de las protestas fue el indulto concedido al jefe de un orfanato que encubrió casos de pederastia en esa institución eclesiástica. Orbán ha dado por zanjado el caso con esas dimisiones, tras unas movilizadas desconocidas para el líder ultranacionalista, acostumbrado a imponer su ley y sin una oposición, hasta ahora, capaz de derribarle en las urnas.

Abrazando a Martin

Scorsese: “El cine no muere: se transforma”

Joana Serra




La presente Berlinale tal vez está ofreciendo poco brillo sobre la alfombra roja en su competición oficial. Pero al menos se aseguró un espacio de lujo para el Oso de Oro de Honor del año: Martin Scorsese. El director estadounidense compareció ante los medios vital, simpático y dispuesto a responder cualquier pregunta, aunque esquivando la cuestión de si volvería a rodar con “The Rolling Stones”.

“El cine no muere, solo se transforma. La tecnología evoluciona, ello implica cambios… Pero lo importante es no temerle, ni a la tecnología ni a los cambios. No somos sus esclavos”, respondió Scorsese, ante una sala de prensa abarrotada, por primera vez en esta edición del festival berlinés.

Decenas de teléfonos móviles en alto le recibieron. Quien más quien menos, todos querían llevarse su foto “individual”, independientemente de las que transmitirían al mundo el muro de cámaras profesionales de la prensa gráfica en primera fila.

“El ego estorba”, aseguró en otro momento, a propósito de cómo se siente alguien que ha recibido todos los premios posibles. “Cuando era joven lo tuve. Y no se acaba de perder nunca. Pero hay que tener una relación saludable con él”, añadió entre risas, custodiado por el presidente de la Berlinale, Carlo Chatrian.

La presencia de Scorsese en la Berlinale era el plato fuerte de esta edición. Nadie, menos aún Chatrian, se molestó en tratar de enumerar algunos de los títulos míticos del maestro -de „Taxi Driver” (1975), “Cape Fear” (1991), “Casino” (1995) o “Gánsters de Nueva York” (2002) hasta “Los asesinos de la luna” (2023). Es un director longevo y en activo, cuyo último filme es, según Steven Spielberg -Oro de Honor de 2023-, el mejor de su carrera.

Las respuestas del director estadounidense fueron de lo personal -”mi plato preferido es la lasaña. Y nadie las cocinaba mejor que mi madre”- a los planes para el futuro -”tengo 81 años, gestionar el tiempo es importante para mi”-. Reaccionó con irónicas sonrisas a un periodista búlgaro que trató de “improvisar” una imitación de una escena de Jack Nicholson en “Departed”. Y aludió a su dentista cuando alguien le preguntó si volvería a rodar con Mick Jagger.

Scorsese fue recibido como un amigo en la capital alemana. No solo por representar por sí solo una página grandiosa de la historia del cine, sino porque sus útimas apariciones en otras ediciones de la Berlinale llevaron sobre la alfombra roja a máximas figuras: en 2010 lo hizo acompañado de Leonardo di Caprio para presentar su “Shutter Island”; dos años antes había acudido con los “Rolling” al completo, los protagonistas de su icónico documental “Shine a light” que puso la Berlinale patas arriba.

En la presente edición le corresponde el papel de máximo homenajeado del año. Para la entrega del Oso de Oro de Honor se programó una gala con la proyección de la película “Departed” (2006), una historia tejida sobre uno de sus géneros favoritos -las películas de gansters- y con Di Carpio, Nicholson, Matt Damon, Martin Sheen y Mark Wahlberg. Tras esa sesión de gala, tendrá lugar este miércoles una conversación entre el director y la cineasta Joanna Hogg en el apartado “Talents” del festival, a modo de taller para jóvenes creadores.

Un gran homenajeado para un año de transición


Los dos co-directores de la Berlinale, Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek, se despedirán este año de su cargo tras cuatro años de liderazgo bicéfalo que han sido un poco de capa caída para la Berlinale. Lo que se ha visto hasta ahora de sus 20 aspirantes al Oso no ha sido muy brillante y ha incluido algunas decepciones. Se recibió casi como un bálsamo al coreano Hong Sangsoo, porque además de satisfer a los amantes de su cine minimalista acudió junto a Isabelle Huppert, su protagonista. Otras presencias esperadas, como el francés Olivier Assayas, no acabó de convencer. A falta de lo que se estrena en las tres últimas jornadas, encabeza las quinielas de la revista “Screen” para el Oso del festival la película iraní “My Favorite Cake”. Sus directores, Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha, no pudieron acudir a Berlín por imperativo del régimen de Teherán. De la falta de grandes películas a concurso se responsabiliza al tándem formado por Chatrian y Rissenbeek. Pero al menos dejaron para el album de su último festival un Oso honorífico irreprochable, además de carismático y pletórico, a sus 81 años.