jueves, 27 de marzo de 2008

Salman, en ausencia

Potsdam acogerá estreno mundial "Versos satánicos" bajo protección policial
 
Gemma Casadevall

Berlín, 27 mar (EFE).- El Hans Otto Theater de Potsdam ofrecerá este domingo el estreno mundial de la versión teatral de los "Versos Satánicos" bajo protección policial, con o sin presencia de su autor, Salman Rushdie, amenazado desde hace casi veinte años por presunta ofensa al Islam.
"Por supuesto la policía está avisada y por supuesto se reforzará su presencia en caso de que Rushdie, a quien hemos invitado, acuda al estreno", explicó a Efe Kerstin Walter, ayudante de dirección del teatro y corresponsable de su puesta en escena.
Los propios responsables de ese teatro en Potsdam no saben si el escritor anglo-indio acudirá al estreno. "Está invitado, pero por razones de seguridad hasta el último momento ni nosotros mismos tendremos la confirmación de si viene o no", explicó Walter.
Los motivos del estreno de esa obra justo ahora, coincidiendo con amenazas en Europa por otras obras que han levantado ampollas en el mundo islámico -las caricaturas de Mahoma en Dinamarca o el film del ultraderechista holandés Geerd Wilders- no tienen que ver con Rushdie, sino con Goethe.
El director general del teatro y de la producción, Uwe Eric Laufeberg, preparaba una versión del "Fausto" -que se estrena el sábado, coincidiendo con el 200 aniversario de su publicación. "En estas cayó en sus manos la novela de Rushdie y le vio una conexión", explica Walter.
El diablo y el demonio, la duda y la fe: éste es el mundo en conflicto que se pretende reflejar a través de los dos estrenos. En el caso del de "Fausto", sin mayor proyección que la que le den los aficionados al teatro. En el caso de los "Versos", bajo protección policial.
La producción del Hans Otto Theater, un teatro con un aforo máximo de 480 butacas, reducidas en el caso de los "Versos" a 368 por razones de escenografía, se abre con una escena de un secuestro aéreo por parte de terroristas.
Dos personas saltan por los aires: uno de ellos, con aspecto semejante al profeta Mahoma y al arcángel Gabriel; el otro, con aspecto satánico.
Laufenberg pretende acercarse "lo máximo posible al espíritu" de los "Versos" de Rushdie, a través que una dramaturgia que ha sido autorizada -"por supuesto, si no, jamás nos habríamos atrevido", dice Walter- por el autor.
La policía de Potsdam, ciudad vecina a Berlín, cuenta con trabajo "extra" este fin de semana, pero acepta el desafío. "Sería fatal renunciar a una expresión artística por miedo al terrorismo islámico", explicó Andreas Schuster, jefe del sindicato policial.
Los argumentos de ahora contrastan con el caso de "Idomeneo", la ópera de Mozart cuyo estreno canceló en su momento la Deutsche Oper de Berlín por miedo a reacciones islámicas -aparecía un Mahoma decapitado-, y que finalmente se puso en escena ante el revuelo causado por la suspensión.
El teatro de Potsdam no ha recibido amenaza alguna, apunta Walter, aunque sus responsables no las tienen todas consigo. "Ahora que los medios empezaron a hacerse eco de este estreno mundial, vamos a ver...", explicó.
La dirección del teatro no desea tampoco una "premiere" dominada por la presencia policial, sino que ha pedido una protección discreta, para no incurrir en la provocación.
En caso de que Rushdie comparezca en el estreno, el deseo de discreción pasará necesariamente a un segundo término.
Sobre el autor pesa aún la condena a muerte dictada en 1989 por el ayatolá iraní Jomeini por sus "Versos Satánicos". Que la alarma no ha pasado quedó demostrado el año pasado, cuando Al Qaeda amenazó al Reino Unido por la concesión del título de caballero británico a ese autor. EFE gc/jcb/ibr

miércoles, 26 de marzo de 2008

Mi dulce amor


"Cartas de amor a Hitler", en formato revista para el Día Mundial del Teatro
  
Gemma Casadevall

Berlín, 26 mar (EFE).- Un teatro alternativo de Neuss (oeste de Alemania) estrenará en formato de revista musical las "Cartas de amor a Hitler", obra fundamentada en la lectura de las misivas al "Führer" de sus admiradoras, que un espía germano-americano encontró en su búnker.
"Mi dulce amor" o "Mi lobito" son algunos apelativos cariñosos con que las mujeres del Tercer Reich se dirigieron al dictador. Tales encabezamientos, seguidos de encendidas muestras de veneración, serán leídos mañana, Día Mundial del Teatro en Neuss.
"Queremos lanzar un mensaje de advertencia por la fascinación que levantó alguien que desencadenó la Segunda Guerra Mundial y asesinó a millones de personas en campos de exterminio", explicó a EFE Reinhard Mlotek, director-gerente del Theater am Schlachthof ("Teatro del Matadero") en Neuss.
El formato elegido por los responsables de ese teatro renano no es solemne, "sino irónico", dice Mlotek, salpicado de notas de humor y canciones, interpretadas por actores en uniforme nazi.
"Pensamos que convenía recordar un pasado no tan lejano, a 75 años de la llegada al poder de Hitler y cuando algunos parece que le ven hasta cosas buenas al dictador", añade Mlotek, quien alude al revuelo causado recientemente por una popular ex-presentadora de televisión, Eva Hermann, que elogió aspectos del Reich, como la política familiar.
En total se leerán dieciséis cartas, con amorosos encabezamientos, una selección del volumen publicado en 1995 por una editorial de Fráncfort -VAS- y de las que hasta ahora se habían ofrecido algunas lecturas teatralizadas.
Se trata de una muestra más bien restringida, si se tiene en cuenta que, en vida, Hitler llegó a recibir unas 10.000 cartas de amor.
La inmensa mayoría de éstas nunca fueron leídas por su destinatario, que simplemente hizo que sus colaboradores las conservaran en grandes cajas, en sus sobres sin abrir, según sus editores.
Las autoras prodigaron a su héroe no sólo piropos cursis y amorosos al uso, como "Mi más dulce amor", "Mi lobito" o "Mi querido y dulce Adolf", sino también otros de total devoción, como "Majestad".
Un alemán huido del país en 1940, William C. Emker, las encontró en el búnker en ruinas de Hitler en 1945. Por entonces era ya ciudadano estadounidense y trabajaba para el espionaje de EEUU.
Había sido enviado a Berlín con la misión de observar a las autoridades soviéticas, a cuya tutela habían quedado la cancillería, el Reichstag y otros edificios del régimen tras la entrada del Ejército Rojo en Berlín.
Emker tenía acceso a esos lugares, pero no podía llevarse nada de ahí. Sin embargo, fue rescatando cada una de esas cartas sin que lo percibieran los soviéticos y las guardó, hasta que en 1995 se decidió a ponerlas a disposición de un editor.
Este material, convertido en revista, es lo que verán mañana quienes asistan al estreno de este teatro alternativo de provincias. El autor de la escenificación es Johann Wild, quien en su espectáculo ha combinado la mera lectura de las cartas con algunos éxitos musicales de los años 30 y 40, más alguno de los 70.
Cuatro actrices se alternan en la interpretación de las amorosas y nunca atendidas veneradoras del "Führer", mientras que un cabaretista, Jens Neutag, hace las funciones de hilo conductor con textos propios o del autor, Wild.
El estreno de mañana es una forma de "festejar de forma no convencional" el Día Mundial del Teatro, según Mlotek, responsable de la programación y dirección de ese centro.
En años anteriores, el teatro de Neuss puso en escena para la ocasión obras de Peter Handke y sesiones dedicadas a la diva Marlene Dietrich. "Nos esforzamos en ofrecer obras no convencionales, que hagan reflexionar", dijo el responsable del Schlachthof. EFE gc/jcb/agf (con fotografías)

martes, 25 de marzo de 2008

Nos enfadamos con los verdes, la paga el camaleón

Verds, com els  camaleons

Gemma C. Serra

Els Verds alemanys, el partit nascut als anys 70 com a moviment antimilitarista, antiautoritori i ecològic, ha afegit amb el pas del temps una altra connotació al color que el defineix, la de partit camaleònic.
Va començar a ser-ho poc després  d’arribar a la majoria d’edat –hi ha una dita entre el món ecopacifista alemany que diu „no et fỉis de ningú pel damunt dels 21 anys“-  i va anar retallant principis dits fonamentalistes ecopacifistes per adaptar-se a l’esperit pragmàtic del seu líder de més renom internacional: Joschka Fischer, ministre d’Afers Estrangers en les dues legislatures del canceller socialdemòcrata Gerhard Schröder.
El Fischer que anava a pedrades contra la policia, a finals del 60,  va tenir la seva pròpia metamorfosi fins esdevenir cap de la diplomàcia alemanya. Com ell,  el partit va esdevenir definitivament adult com a soci de govern de Schröder.
Ara, de nou lluny del poder des que Angela Merkel governa, els Verds dónen un altre pas endavant en la seva condició de camaleònics. Vist que allò de no ser oposició no els va semblar tan malament, es van declarar disposats a ser socis de coalició amb la Unió Cristianodemòcrata Alemanya, el partit que va fundar Konrad Adenauer i que ara ha suavitzat el seu perfil conservador sota el lideratge de Merkel.
Verds i conservadors, en un mateix vaixell? Per què no, va dir els estrategues del partit. No a escala federal, al govern de Berlín, però sí en una cambra d’un dels setze „länder“ del país, Hamburg. De moment, s’han quedat a nivell d’un tempteig a escala d’un „land“ de tres milions de votants, com una mena d’experiment a veure qué passa. El seu interlocutor  és el conservador Ole von Beust, el mateix cap de govern d’Hamburg que dues legislatures enrera va fer coalició amb el populista i quasi-ultradretà Ronald Schill. De tota manera, val la pena provar-ho, diuen.
En un sistema com l’alemany, on no hi ha tradició de governar en minoria i vist que els grans partits –conservadors i socialdemòcrates- no sempre poden triar fer govern amb els aliats naturals –lliberals i verds, respectivament- no hi ha més remei que recórrer a la creativitat.
I, posats a provar, per què no intentar també una altra constel.lació inexplorada, la tricolor negra-groga-verda –és a dir, conservadors, lliberals i verds, d’acord als seus colors tradicionals. L’experiment té nom, coalició Jamaica –per la bandera tricolor de l’illa- i el tub d’assaig podria ser Hesse. L’estat on mes i mig després de quedar empatats conservadors i socialdemòcrates no hi ha manera de formar govern, ja que entre aquesta fauna camaleònica hi ha encara un tabú: l’aliança amb l’Esquerra d’Oskar Lafontaine i el poscomunista Gregor Gysi, territori prohibit a l’oest del país fins i tot pels animals més adaptables de l’espectre parlamentari. Si més no, de moment.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Estalló la democracia, 160 años atrás


Bombazos prusianos en la Alexanderplatz pos comunista evocan el Marzo de 1848
  
Gemma Casadevall

Berlín, 19 mar (EFE).- Los bombazos prusianos han resonado en la Alexanderplatz actual, dominada por bloques de edificios comunistas, para recordar la batalla campal entre las tropas del Rey y el pueblo parapetado tras las barricadas en la Revolución de Marzo, cuyo 160 aniversario coincide con estos días de Semana Santa.
Un par de decorados de cartón piedra y unos 60 extras fueron suficientes para representar el primer estallido de la democracia en Alemania, el 18 de Marzo de 1848, en su escenario original aunque ya nada en esa plaza recuerda la fisonomía de entonces.
Pólvora y artillería por supuesto ficticias, de un lado, y, en el otro, burgueses, trabajadores y estudiantes hermanados tras las barricadas escenificaron lo ocurrido 160 años atrás.
La Alexanderplatz de hoy es una mezcolanza entre la arquitectura característica de la República Democrática Alemana (RDA), incluido el "Pirulí" o torre de televisión, y el despliegue de nuevos centros comerciales construidos tras la caída del Muro.
Nada que ver con la Alexanderplatz prusiana ni con la de los años 20, arrasada por los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial y convertida con la partición de la ciudad en centro del sector germano-oriental.
Representar ahí el Berlín prusiano tenía un punto de desafío. Los organizadores del evento, "Historiale", expertos en este tipo de escenificaciones, lo resolvieron con sentido del humor y contando con la complicidad del ciudadano, atraído al lugar por los bombazos.
Ya en el lugar, un par de paneles explicaban al visitante qué se trataba de evocar, ante la mirada atónita de más de uno para el que ese capítulo queda algo remoto y apenas recuerda qué pasó.
Si el año pasado hicieron desfilar por la Puerta de Brandeburgo a un Napoleón y algunos comparsas evocando los hechos de 1806, esta vez optaron por un programa ambicioso de cinco días, hasta el sábado, para un aniversario que coincide con la afluencia turística de Semana Santa.
"Reproducimos los orígenes de nuestra democracia", explica Wieland Giebel, de "Historiale", respecto a la heroica batalla ciudadana, que se saldó con victoria popular.
Los levantados exigían principios fundamentales como libertad de prensa y de reunión, así como un mínimo derecho electoral. Iban determinados a aguantar el empaque del poder prusiano y, al menos parcialmente, lograron su cometido.
Defendieron las barricadas de la Alexanderplatz, mientras en otros puntos de la ciudad se sucedían escenas parecidas. Las tropas acabaron negándose a disparar contra el pueblo y el rey se vio obligado a hacer concesiones.
Con un presupuesto de 50.000 euros, Giebel y su organización confeccionaron un programa que combina lo festivo con los debates y representaciones teatralizadas de diálogos entre los protagonistas.
Es decir, actores disfrazados del rey Federico Guillermo IV, la reina Isabel y la jefatura policial de la época, confrontados por vídeo conferencia con Karl Marx, en el papel de editor de periódico.
Los actos arrancaron el martes bajo la Puerta de Brandeburgo, con discursos nostálgicos de los ideales democráticos de entonces a cargo de políticos berlineses, entre ellos el presidente de su cámara regional y ex-alcalde socialdemócrata, Walter Momper.
De ahí se trasladó la atención a la Alexanderplatz y luego recorrieron otros lugares históricos emparentados con la Revolución de Marzo de 1848 y la ofrenda floral en memoria de las víctimas.
El sábado se depositarán 183 ataúdes ante la catedral de Berlín de acuerdo a la escena reproducida en un célebre cuadro de Adolph Menzel. Se estima que el número de muertos fue de 300, pero la cifra de 183 quedó para siempre identificada con la hazaña.
El propio rey Federico Guillermo IV rindió entonces homenaje a esas víctimas, en un intento por aplacar los ánimos del pueblo levantado. EFE gc/ira/dm

martes, 18 de marzo de 2008

El amigo Gregor nos visita en la VAP


Gysi: „A Alemanya continua viu l’anticomunisme de la Guerra Freda“

Gemma C. Serra

Gregor Gysi (Berlín, 1948) va crear el Partit del Socialisme Democràtic (PDS), després de la dissolució de l’Alemanya comunista, i ara fa tàndem amb l’ex socialdemòcrata Oskar Lafontaine al front del partit L’Esquerra. Una formació nova, que ha trencat l’esquema parlamentari alemany dels quatre partits –democràcia-cristiana, socialdemòcrates, lliberals i verds-. A diferència del que passa a d’altres paìsos europeus, aquest partit d’arrels poscomunistes no corre risc d’encarransiment fins a la desaparició. Al contrari, va conquerint espai tant als „länder“ de l’est, on alguns sondeigs el consideren primera força, com a l’oest, on se’ls situa per damunt del 10 per cent.

Pregunta.- Com explica l’éxit de L’Esquerra, un any encara no després de néixer com a fusió del PDS i un grapat d’ex socialdemòcrates?

Resposta.- Hem vingut a ocupat l’espai polític que el Partit Socialdemòcrata va abandonar a favor del neolliberalisme. Va ser amb Gerhard Schröder al govern de coalició amb els Verds, que va introduir a Alemanya un thacherisme com ni Helmut Kohl no va gosar fer amb els conservadors. Aquest descontentament va fer que gent com Lafontaine marxessin i que el ciutadà d’esquerres els hagi donat l’espatlla. Nosaltres som una mena de correctiu en aquesta situació.

P.- El seu partit, el PDS, ja existia abans que Schröder arribés a la cancelleria. La diferència és que aleshores només guanyaven vots a l’est d’Alemanya i ara tenen també escons a quatre estats de l’oest, a més del Bundestag (Parlament federal). Què ha canviat?

R.- El país no ha canviat, però sí que ho ha fet el partit. Fins que ens vam fusionar amb Lafontaine a l’oest no ens volia ningú. A mi potser sí, perquè es van acostumar a la meva presència. Diuen que tinc carisma. Però no al PDS. Era i és un territori prohibit. Ho demostra que cap altra formació no vol aliar-se amb nosaltres, per ara, a l’oest, mentre que a l’est podem governar, com ho fem, a l’alcaldia de Berlín, al capdavall un land de l’est.

P.- Quan creu que trigaran a trencar aquest tabú?

R.- De veritat: no ho sé. A Alemanya s’han superat alguns traumes del passat, però l’anticomunisme continua vigent, hi hagi o no hi hagi comunistes. Es un fenòmen nacional específic que perviu de la guerra freda. Som un país ben especial. Hi ha xenofòbia, fins i tot allà on no hi ha estrangers; hi ha antisemitisme, encara que no hi hagi jueus. I hi ha anticomunisme, encara que no hi hagi comunistes.

P. Vostés fan coalició amb el SPD a Berlín i estarien disposats a recolzar-los, també, a „länder“ de l’oest. Es veu algun dia en coalició amb un govern federal?

R.- No. A escala d’un „land“ podem governar junts, perquè no hi entren competències en política exterior ni reformes socials o laborals. Nosaltres mai no podríem beneỉr intervencions de l’exèrcit a l’estranger com van fer els socialdemòcrates a Kosovo o Afganistán. Ni tampoc retallades als aturats o altres prestacions socials. Seria com girar cap al neolliberalisme del SPD. I aleshores hauríem deixat de ser necessaris. Seríem prescindibles.

jueves, 13 de marzo de 2008

Homenaje al preso


Berlín muestra cosmopolita viaje de Karavan de Israel al Port-Bou de Benjamin
  
Gemma Casadevall

Berlín, 13 mar (EFE).- El museo Martin Gropius Bau muestra a partir de hoy las espectaculares instalaciones de Dani Karavan, desde su convulso Israel al Port-Bou donde murió el pensador judío alemán Walter Benjamin, un viaje por medio planeta para la más exhaustiva retrospectiva de ese artista fuera de su país.
De las arenas y cactus del desierto de Negev (Israel) a los tres kilómetros de pasillo urbano en la ciudad satélite francesa de Cergy-Pontoise, pasando por otras obras en EEUU, Japón y Europa y hasta recalar en el "Passages" de Port-Bou.
"Lo mío no es para estar en un museo. A mi me gusta palpar las piedras, el viento, la arena, estar al aire libre, como todas mis obras", explicó a Efe Karavan (Tel Aviv, 1930), junto a su homenaje a Benjamin, muerto bajo el acoso de la Gestapo al tratar de pasar la frontera franco-española.
"Yo no sé explicar mi obra. Dicen que reflejo el miedo de alguien a quien sólo le queda el mar", explica, mientras da los últimos retoques a la instalación que reproduce en ese museo berlinés su monumento al aire libre, horas antes de inaugurar la muestra.
La retrospectiva de Berlín es la más amplia de ese autor en el extranjero y es, como explicó Mordechai Omer, director del Museo de Arte de Tel Aviv, una "metamorfosis" de la exhibida anteriormente en ese museo israelí.
Recoge los orígenes del artista, aún como pintor de paisajes y retratos, pero ya comprometido con la realidad israelí, y recorre luego "impactos" -en palabras de Karavan- de otras guerras y otros conflictos de todo el mundo.
"Homage to the prisoners of Gurs", situada en esa localidad francesa, rinde tributo a los presos de lo que se abrió como campo de internamiento para exiliados republicanos españoles, en 1939, y donde luego se recluyó a judíos, camino a la deportación.
La retrospectiva se distribuye en 18 espacios, en los que se reproduce para el visitante, con proyecciones en grandes pantallas, maquetas, fotografías y elementos naturales -olivos, cactus y arena, entre otros- que transportan al entorno natural.
Son trabajos que remiten a su talento visionario, presididos por un enorme reloj de arena cuyo contenido ya cayendo sobre las baldosas del Martin Gropius Bau.
Karavan expresa en ellos su visión de los conflictos de este mundo, además de su pasión por vincular arte y entorno natural donde se producen.
"Digo que me siento extraño en un museo, pero me gustaría ver esta retrospectiva en España, concretamente en Barcelona, cerca de Port-Bou y el mar que vio Benjamin, enfermo y cansado", relata Karavan.
El artista israelí está en contacto "con organizadores de ahí" para hacer incluir Barcelona en el itinerario de su retrospectiva, que tras su viaje a Berlín se verá en Tokio.
Karavan afirma que no le gusta explicar su obra, pero salta a la caza del visitante despistado que entra en la dirección equivocada: "No, no: así no. Es importante que vea el concepto en su sentido correcto: empezando por el reloj de arena y hasta Port-Bou", le dice, tras presentársele por su nombre y apellido.
En el conjunto de su obra se aprecian influencias que van de Picasso, por el talento visionario, a la Bauhaus, por el amor a la línea recta, explica Peter Klaus Schuster, director general de los Museos Nacionales de Berlín.
El hecho de que recale en el Martin Gropius, el edificio concebido por el tío de uno de los fundadores de la Bauhaus, Walter Gropius, tiene para Karavan "algo de fuerza del destino".
La retrospectiva del artista israelí se encuadra en los actos preparados en Alemania con motivo del 60 aniversario de la fundación de Israel, cuestión asumida por Berlín como un acontecimiento del más alto rango, no sólo político, sino también social. EFE (con fotografías) gc/jcb/cat

miércoles, 12 de marzo de 2008

El delirio, reducido a maqueta

"Germania", la metrópolis del nazismo revive ante el monumento a sus víctimas  
 
Gemma Casadevall

Berlín, 12 mar (EFE).- La gigantomaníaca metrópolis en que Adolf Hitler soñó convertir Berlín revive junto al monumento a las víctimas del Holocausto de la capital alemana con la exposición "Mythos Germania", una recreación del macro-proyecto que quedó desplazado en los planes del Führer por la Segunda Guerra Mundial.
"Todo tiene algo de mito, empezando por el nombre de Germania, que nunca utilizaron ni Hitler ni su arquitecto, Albert Speer, sino que inventaron los editores de éste", explicó a Efe Dietmar Arnold, director de Berliner Unterwelten -Subsuelo Berlinés-, organizador de la exposición.
El nombre con que se conoce hoy el gran proyecto urbanístico y arquitectónico apareció en la solapa del libro "Erinnerungen", las memorias escritas por Speer en la cárcel de Spandau, donde cumplió una pena a veinte años de cárcel dictada en los procesos de Nuremberg.
"Debió ser idea de algún redactor de la editorial. Así quedó acuñado por la historia y así acabó adoptándolo el propio Speer", prosigue Arnold. Tanto el Führer como su arquitecto la denominaron simplemente Capital del Reich.
Al arquitecto de cabecera de Hitler le debió gustar el término, a juzgar por unas declaraciones suyas en una entrevista para "Playboy" de 1971: "Como los antiguos faraones, Hitler quería construir con piedra natural, para asegurarle la inmortalidad. Germania no iba a ser una ciudad, sino una tumba".
Ni una cosa ni la otra se hizo realidad. La metrópolis no llegó a construirse ni hay una tumba que recuerde al Führer. El estallido de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, "aparcó" los planes de Speer, impagables para un Tercer Reich concentrado en la contienda.
Una gran maqueta, réplica de la utilizada para la película de 2005 "Der Untergang" -"El Hundimiento"-, con Bruno Ganz interpretando a Hitler, ocupa el espacio principal de la exposición.
"El objeto principal era el Gran Pabellón, cuya cúpula iba a tener 290 metros de altura, diez veces lo que la Puerta de Brandeburgo", explica Arnold. "Eso, que hoy nos parece monstruoso, era sólo un punto de su proyecto para el que planeó incluso desviar el río Spree y derribar decenas de miles de edificios de viviendas".
Hasta 100.000 personas se habrían visto obligadas a dejar su casa para las excavadoras. El Gran Pabellón ocupa el centro de una maqueta poblada de decenas de edificios y avenidas descomunales, entre los que la Puerta de Brandeburgo se convierte en una anécdota casi imperceptible.
"Ahí iba a estar también el Arco del Triunfo, 49 veces mayor que el de París", comenta el director de Berliner Unterwelten, organización privada que realiza visitas guiadas por el subsuelo de Berlín, desde viejas estaciones de metro a búnkers o canalizaciones.
Lo que hoy se conoce por Germania, el gran proyecto berlinés, fue sólo una de las grandes planificaciones pensadas por Speer por orden de Hitler.
Nuremberg debía convertirse en la capital del partido nazi, por ser la ciudad donde se celebraron sus grandes congresos, y Múnich en la del nazismo, en tanto que cuna del movimiento.
La exposición se centra en Berlín, con otros apartados destacados como el monumento a Mussolini, que sí empezó a construirse. También documenta lo que, de haberse llevado a cabo, habría supuesto para el berlinés de a pie y, concretamente, los judíos: "En los planes de Speer tenían un gran papel las expropiaciones de viviendas a todos los no arios. O sea, las deportaciones".
Y, a modo de anécdota, recoge algunos chistes y dibujos de colaboradores de Speer, con muestras de un macabro sentido del humor y en los que se representa, entre otras cosas, un tanque "abriendo" a bombazos una nueva avenida y derribando edificios de viviendas.
Speer, quien además de arquitecto fue ministro de Armamento de Hitler -por lo que fue juzgado y condenado en Nuremberg-, contó con un equipo de treinta personas para desarrollarlo.
"Como los arquitectos estrella de hoy, él sólo delegaba en sus colaboradores y firmaba luego", explica Arnold, quien sostiene que, desde el punto de vista de resistencia de materiales y demás cálculos la metrópolis hubiera sido factible.
Paradójicamente, la metrópolis fascista habría sido más viable tras la Segunda Guerra, con la ciudad arrasada por los bombardeos, que antes de esa, cuando habría obligado a re-urbanizar buena parte del centro actual.
La exposición se abre al público el sábado que viene y permanecerá abierta hasta finales de año, en un pabellón vecino al Monumento a las Víctimas del Holocausto, formado por 2.711 bloques de hormigón de hasta cinco metros de altura. EFE gc/rz/msc/dm
 

viernes, 7 de marzo de 2008

Lo dice Gregor


CDU tantea coalición contra-natura con Verdes y SPD fracasa con La Izquierda
 
Gemma Casadevall

Berlín, 7 mar (EFE).- Los partidos alemanes tantean alianzas inéditas con suerte diversa, ya que mientras todo apunta a un final feliz para una coalición contra-natura entre conservadores y verdes, en Hamburgo, los socialdemócratas se estrellaron en Hesse en su acercamiento a La Izquierda de Oskar Lafontaine.
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller, Angela Merkel, y sus antaño enemigos acérrimos, los Verdes, dieron hoy el visto bueno a las negociaciones de coalición en la ciudad-estado hanseática, dos semanas después de las elecciones en ese "Land" alemán.
El reverso de la medalla fue el Partido Socialdemócrata (SPD), que un mes largo después de las regionales de Hesse fracasó en su intento de cerrar una alianza, ya que la posibilidad de dejarse apoyar por La Izquierda levantó ampollas en la propia formación.
Andrea Ypsilanti, líder del SPD en Hesse, renunció hoy a presentarse a la elección como jefa de gobierno en ese "Land" ante la evidencia de que le iban a fallar votos de sus propias filas si aceptaba cualquier tipo de colaboración de La Izquierda.
Su propósito era formar gobierno de minoría con los Verdes, bajo tolerancia de ese partido, nacido de la fusión de pos-comunistas y disidencia socialdemócrata. El anuncio de una diputada de sus filas de que no la respaldaría echó al traste el proyecto.
Ypsilanti quedó prácticamente empatada con el todavía primer ministro, el conservador Roland Koch, quien perdió casi un 12 por ciento de los votos tras una campaña de corte xenófobo. Su elección habría supuesto el relevo en el poder de un político que representa a la CDU más populista.
Tanto la opción del SPD en Hesse como la eventual coalición entre conservadores y ecopacifistas en Hamburgo nacieron de la necesidad. La CDU y el SPD quedaron por debajo de los votos necesarios para formar gobierno con sus aliados naturales -los liberales del FDP para los conservadores y los Verdes para los socialdemócratas-.
La irrupción de La Izquierda como quinta fuerza en varios estados occidentales así como la propia debilidad de las grandes formaciones, abocaron a la CDU y el SPD a pensar en soluciones creativas.
Mientras nadie se lleva las manos a la cabeza con la alianza negri-verde -por los colores tradicionales de esas formaciones- una colaboración roji-roja sigue siendo un tabú en el oeste de Alemania.
"Alemania es un país muy especial. Hay anticomunismo aunque no haya comunistas, antisemitismo aunque no haya judíos y xenofobia, ahí donde no hay extranjeros", resumía en un encuentro con medios extranjeros Gregor Gysi, líder de La Izquierda junto a Lafontaine.

gregor gysiGysi resumía así lo que calificaba de "curiosidades" alemanas, entre las que sitúa que su formación sea un partido maldito en el oeste del país casi veinte años después de la caída del Muro.
Esta claro que todo intento de arrinconarlo fracasa. En tiempos del canciller Helmut Kohl el poscomunismo resurgió con fuerza en toda la mitad este del país, liderado por Gysi. Ahora puso su pica en el oeste con la fuerza Lafontaine, ex-presidente del SPD.
La evidencia de que no puede ignorarse a esa formación no quita que persistan fuertes recelos derivados de la cicatriz dejada por el Muro y las raíces poscomunistas de la formación.
"Rechazo toda colaboración con ese partido por cuestiones de consciencia", dijo Dagmar Metzger, la diputada que anunció su no, que según medios alemanes no estaba sola en esa consideración.
Metzger, quien compareció ante la prensa para explicar su decisión, dijo que como berlinesa occidental sufrió en propia piel la construcción del Muro que dividió a su familia.
La formación de gobierno en Hesse quedó en el aire y Koch seguirá en el cargo en funciones por tiempo indeterminado hasta que se logre una mayoría, sea cual sea, o se convoquen elecciones anticipadas. Más delicada aún es la situación para el SPD a escala federal.
El acercamiento a la Izquierda ha hundido en los sondeos al SPD y su presidente, Kurt Beck, quien además no ha comparecido en público desde las elecciones en Hamburgo a causa de una baja por enfermedad.
El SPD bajó al 28 por ciento frente al 39 por ciento de la CDU. La Izquierda sigue al 12 por ciento a escala nacional, mientras que el este sería la primera fuerza, con el 30 por ciento. EFE gc/jcb/lab

jueves, 6 de marzo de 2008

Eisenes Kreuz


La Bundeswehr de hoy quiere recuperar Cruz de Hierro malversada por el nazismo
 
Gemma Casadevall

Berlín, 6 mar (EFE).- El Ejército alemán, la Bundeswehr, quiere recuperar para sus soldados la Cruz de Hierro, la más alta distinción al valor para la tropa germana desde tiempos prusianos, pero que es identificada con el nazismo.
El ministro de Defensa, el conservador Franz Josef Jung, ve con buenos ojos la propuesta de la Asociación de Reservistas de revitalizar una orden cuyo uso se abolió tras la Capitulación del Tercer Reich.
La Cruz de Hierro se identifica aún hoy "con el miedo y el horror" del nazismo, admite el correligionario del ministro y presidente de dicha organización de veteranos, Reinhard Beck, en declaraciones a "Spiegel Online".
Pero es hora de que se tenga en cuenta que ese símbolo no es "exclusivo" del nazismo, explica el diputado conservador, y que se identifique con unas fuerzas armadas abocadas a "la ayuda y la solidaridad", presente en misiones internacionales.
La propuesta de Beck cuenta no sólo con la aquiescencia del ministro, sino también del presidente del país, el asimismo conservador Horst Köhler, según medios alemanes.
La cuestión ha dejado de ser un mera iniciativa de un veterano para pasar al debate público y ocupa hoy la portada del prestigioso diario "Frankfurter Allgemeine Zeitung" (FAZ), ilustrada con una fotografía en color de la Cruz de Hierro.
"¿Una nueva orden al valor?", se pregunta ese rotativo, que se une a la opinión de otros medios acerca del "vacío" existente en cuanto a una distinción de esas características.
La Bundeswehr tiene previstas distintas órdenes, como la Cruz del Honor, en tres categorías -oro, plata y bronce-, recuerda "Spiegel". También existe una distinción para todos aquellos que participaron en misiones internacionales, independientemente de su rendimiento.
Todo ello parece poco a los nostálgicos de la Cruz de Hierro entre los que al parecer se cuentan los comentaristas de "FAZ", "Die Welt" y otros medios, preferentemente conservadores.
Por ello, consideran que más de 60 años después de la capitulación de Tercer Reich, en 1945, y dos décadas después del fin de la dictadura de la Alemania comunista ha llegado el momento de revitalizar ese símbolo al valor.



Tras la "orgía militarista del Tercer Reich" era lógico que se arrinconara esa distinción, apunta "Die Welt". Pero hoy por hoy es un escándalo que no se haya pensado en reparar ese vacío.
La Cruz de Hierro data de mucho antes que el nazismo. Fue instituida por Federico Guillermo III de Prusia, 195 años atrás, recuerda el "FAZ". Luego la adoptaron los "kaiseres" Guillermo I y Guillermo II y mas tarde le llegó el turno al ejército hitleriano.
Que desde entonces forme parte del "vestuario" de toda película de nazis, como lo es la cruz gamada, y que se identifique con el Tercer Reich es una cuestión accidental para los comentaristas.
Mientras en las filas conservadoras se forma una legión de entusiastas, entre la oposición liberal y el co-gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD) se ve la cuestión con escepticismo.
La experta en Defensa del Partido Liberal, Elke Hoff, propone al ministro Jung que mejor se ocupe de cosas prácticas, como mejorar el equipamiento y preparación de la Bundeswehr. Su homólogo en el SPD, Hnas-Peter Bartels, apunta que efectivamente "una nueva orden no es lo más urgente que precisa el Ejército".
Argumentos no les falta a los reacios a la idea. Según el último informe del comisionado del Parlamento para las fuerzas armadas, lo que precisa la tropa con más urgencia es ejercicio.
Los soldados están gordos, fofos y fuman demasiado, era la conclusión de un informe demoledor. De la marcialidad y disciplina prusianas se ha pasado a una tropa de 250.000 efectivos, entre los que un 40 por ciento de los soldados tienen sobrepeso, una quinta parte de ellos no practica ningún deporte y cerca de un 70 por ciento fuma con regularidad. EFE gc/jcb/agf