Se abre juicio al grupo de Sauerland, célula integrista de conversos alemanes
Gemma Casadevall
Berlín, 21 abr (EFE).- La audiencia territorial de Düsseldorf abre mañana el macroproceso contra el cuarteto integrante del grupo de Sauerland, una célula islámica presuntamente liderada por dos conversos alemanes, detenidos en 2007 con 730 kilos de explosivos y a los que se imputa planear atentados en todo el país.
El proceso será presidido por el juez Ottmar Breidling, avezado en casos de terrorismo islámico, quien asume un juicio que se perfila largo y complejo, cuyas actas alcanzan los 530 archivadores y para el que sólo la fiscalía ha convocado a 219 testigos.
Los investigadores han advertido del enorme grado de fanatismo del grupo, especialmente en el caso de los dos conversos. Los expertos judiciales alemanes pronostican que, conociendo a Breidling, cortará de raíz cualquier provocación de los acusados en la sala.
Para los medios, la célula de Sauerland nació en septiembre de 2007, pero los servicios de seguridad llevaban año y medio observándoles de cerca.
El 4 de septiembre, finalmente, un comando de elite entró al asalto en una casa de vacaciones de la idílica localidad de Oberschledorn (oeste de Alemania) y sacó de ahí, descalzo y esposado, a Schneider, el presunto cabecilla.
Tras meses de seguir sus movimientos, se dio la orden de pasar a la acción ante la certeza de que habían empezado a manipular los 730 kilos de material explosivo, almacenado en 26 toneles. Estaban provistos de 26 detonadores, por lo que se temía que en cualquier momento podían perpetrar un atentado.
A la detención de Schneider siguió la de Gelowitz, estudiante de Economía de Ulm que se hacía llamar por sus colegas Abdalah, y también la de Yilmaz. Completó el cuarteto Selek, extraditado en 2008 por Turquía, como presunto suministrar del material explosivo.
El ministro alemán del Interior, Wolfgang Schäuble, habló de una nueva dimensión de la amenaza terrorista, ante la evidencia de que quienes estaban dispuestos a perpetrar los atentados no eran ya terroristas reclutados de países islámicos, sino jóvenes conversos alemanes.
Entre los objetivos que barajaban se encontraban el aeropuerto de Fráncfort, la base militar aérea de EEUU de Ramstein, la mayor de Europa, así como estadios de fútbol o estaciones ferroviarias y otros lugares en ciudades como Düsseldorf, Múnich, Stuttgart y Colonia.
Mientras tres de los acusados estaban en prisión preventiva y el cuarto en proceso de extradición, la policía llevó a cabo sucesivas redadas en varios estados federados del sur, norte y oeste del país.
En una de estas operaciones, hace unos meses, fueron registrados los domicilios de dos ciudadanos serbios, sospechosos de haber proporcionado a Gelowicz detonadores militares.
Se sospecha que la célula estaba apoyada por islamistas serbios, según el último número del semanario "Der Spiegel", que se remitía al Departamento Federal de Investigaciones de lo Criminal (BKA).
La defensa fundamentará sus alegatos en el supuesto de que sin apoyo logístico no habrían sido capaces de llevar adelante sus planes y que eran instrumentos de algún "agente provocador".
La fiscalía los considera elementos dispuestos a actuar por sí mismos, que se habían equipado asimismo por decisión autónoma para ello, movidos por un fanatismo desconocido hasta ahora entre ciudadanos alemanes. EFE
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