lunes, 31 de agosto de 2009
Hacia un matrimonio concertado
Merkel entra en "fase caliente" de campaña y defiende gobierno con liberales
Gemma Casadevall
Berlín, 31 ago (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, entró hoy en la "fase caliente" de la campaña para las generales, y ratificó que su objetivo es ganarlas y gobernar en alianza con los liberales, para despegarse de la gran coalición con los socialdemócratas que, según ella, ha hecho mella en su electorado.
La "dolorosa caída de votos" sufrida ayer, donde su Unión Cristianodemócrata (CDU) perdió la mayoría absoluta en dos "Länder", es en parte "expresión del descontento con el gobierno de gran coalición", admitió Merkel.
"La fase caliente de la campaña empieza ahora", declaró en la comparecencia de prensa junto a los líderes de los "Länder", y en ella quedará claro que un gobierno entre la CDU y el Partido Liberal (FDP) es "la mejor opción" en tiempos de "crisis económica global".
Impedir tal constelación es, por supuesto, la meta del aspirante socialdemócrata y ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, quien festejó ayer con euforia la pérdida de las últimas mayorías absolutas en manos de la CDU en el Sarre y Turingia.
"La carrera está abierta. Ayer quedó claro que los sondeos son los sondeos y que la decisión viene después, con los electores", sentenció hoy el presidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Franz Müntefering, repitiendo así la máxima de campaña de Steinmeier.
El candidato del SPD sostiene, pese a los quince puntos que le separan de las filas de Merkel, que lucha por la Cancillería, aunque sin aclarar en qué constelación piensa apuntalarse.
Los rostros de Merkel y Münfering expresaban hoy todo lo contrario a optimismo ante las generales del 27 de septiembre. La CDU perdió unos 13 puntos en el Sarre y también en Turingia. Sólo en Sajonia, donde gobernaba en coalición con el SPD, tiene claro de que liderará el próximo gobierno, con este socio o en otra constelación.
El SPD celebró esa caída de votos como si fuera una victoria propia, aunque sus posibilidades de lograr un relevo en el poder en esos "Länder" pasa por coaligarse con La Izquierda, el partido que elección a elección se ha alimentado de los votos que ellos pierden.
Los triunfadores de las regionales de ayer fueron los pequeños, ya que tanto los liberales (FDP) como los Verdes y La Izquierda mejoraron resultados.
El partido de Lafontaine, apodado "El Napoléon del Sarre" por sus catorce años de gobierno en ese estado, está en disposición de formar gobierno con el SPD tanto en su "Land" del oeste como en Turingia. Pero Müntefering invirtió buena parte de sus energías hoy en descartar cualquier alianza con esa formación a escala federal.
Primero, porque practica lo que llama un "populismo romántico" e "ignorante" en política económica, que le deslegitima como socio de fiar en un gobierno federal. Segundo, porque defiende premisas en el ámbito de Exteriores "ajenas a nuestros socios y aliados" -es la única formación que pide la retirada inmediata de Afganistán-, dijo Müntefering.
Y tercero por la "propia figura de Lafontaine", quien para Müntefering representa "la traición al país, el partido y el cargo", por su doble dimisión como presidente del SPD y ministro de Finanzas del primer gobierno de Gerhard Schröder, en 1999.
El abandono de Lafontaine sacudió entonces el partido. Más allá de esa "traición", lo que de verdad escuece aún en el SPD -y para lo que no encuentran remedio- es la emergencia de La Izquierda.
La formación de Lafontaine, en cuyas filas se agrupa disidencia del SPD y pos comunistas, dejó de ser hace ya tiempo un partido que sólo sacaba escaños en el antiguo territorio germano-oriental y cuenta ahora con representación en 11 de los 16 "Länder".
En el Sarre saltó de la nada parlamentaria al 21,3 por ciento -frente al 24,5 del SPD -; en Turingia quedó en el 27,4 por ciento -el SPD tuvo ahí un 18,5 por ciento-; en Sajonia obtuvo el 20,6 por ciento -casi el doble del 10,4 por ciento del SPD-.
Merkel ironizó acerca de la "pequeñez" del SPD, cuyos porcentajes no son los propios de una fuerza que aspira a la Cancillería. Según los analistas, el SPD no es el único "nutriente" del electorado que se va a La Izquierda. En Turingia se observó un claro desplazamiento también de votantes de la CDU en esa dirección. EFE
gc/jcb/ma
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Preelectoral
Merkel ensopega en dos lands un mes abans de les generals
| La CDU de la cancellera alemanya diu adéu a la majoria absoluta als dos últims Estats on governava en solitari | Els comicis regionals castiguen els grans partits mentre liberals, Verds i l'Esquerra creixen
Gemma C. Serra
La Unió Cristianodemòcrata (CDU) de la cancellera alemanya, Angela Merkel, va haver d'admetre ahir allò que a cap polític del món no li agrada dir: que el teòric últim test electoral abans de les generals en què aspira a la reelecció va acabar en sengles "pèrdues doloroses" per a ells.
A quatre setmanes de les eleccions generals, en què teòricament té el vent a favor -està quinze punts per davant del seu oponent socialdemòcrata, el ministre d'Exteriors, Frank-Walter Steinmeier-, els resultats van ser més que un toc d'atenció per a Merkel.
La CDU partia com a primera força en aquests dos Estats i a Saxònia, on també hi havia eleccions i on governava en coalició. Ara per ara la cancellera no té garantit que no hi hagi un relleu al poder.
Els liberals, encapçalats per Guido Westerwelle, teòricament el soci més desitjat per Merkel per al proper govern, van multiplicar el suport obtingut. Els Verds, també. L'Esquerra, un partit proscrit fins fa pocs anys, es va consolidar com a segona força a l'est -Turíngia i Saxònia-, només per sota de la CDU i molt per sobre de l'SPD. El partit, que fins ara era extraparlamentari al land de Saarland, a l'oest, va obtenir més d'un 21% dels vots i va passar del no res a hipotètic soci de l'SPD, si s'animen a provar-ho.
La fórmula de la gran coalició que des del 2005 governa Berlín, amb Merkel de cancellera i Steinmeier de segon, no afavoreix els seus protagonistes.
Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 9. Dilluns, 31 d'agost del 2009
domingo, 30 de agosto de 2009
Los "Länder" complican el esprint electoral
Los "Länder" golpean a CDU de Merkel y refuerzan al SPD a un mes de generales
Gemma Casadevall
Berlín, 30 ago (EFE).- Los cristianodemócratas de la canciller Angela Merkel sufrieron hoy, a un mes de las generales, una dura caída de votos en los últimos "Länder" donde tenía mayoría absoluta, que coloca a la socialdemocracia de Frank-Walter Steinmeier ante la tentación de romper el tabú de aliarse con La Izquierda, nacida de su disidencia.
Cuando parecía que la carrera a la reelección iba a ser un paseo para Merkel, con quince puntos sobre el ministro de Exteriores Steinmeier en los sondeos, las elecciones de este domingo en el Sarre (oeste del país) y Turingia y Sajonia (en el este) hicieron replantearse el guión del esprint a la cancillería.
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel cayó trece puntos en el Sarre -del 47,5 de 2004 al 34,5 por ciento-, más o menos lo mismo que en Turingia, y quedó así apeada de la mayoría absoluta que mantenía ahí. En Sajonia, el tercer estado en liza, cedió un punto más, lo que asimismo la obliga a buscar un aliado.
El Partido Socialdemócrata (SPD) no tendría, en rigor, razones para alzar las campanas al vuelo, puesto que asimismo cedió puntos, aunque para Steinmeier los regionales de hoy fueron "una clara señal" ante las elecciones del 27 de septiembre.
Mientras el secretario general de la CDU, Ronald Pofalla, admitía que se habían saldado con "dolorosas pérdidas", Steinmeier afirmaba que con ello quedó claro que el mandato del votante no es favorable a una coalición entre conservadores y liberales.
Una alianza entre la CDU y el Partido Liberal (FDP) es justamente lo que los sondeos apuntan como constelación más probable tras las generales de septiembre, lo que equivaldría al relevo de Steinmeier como segundo del gobierno por el líder liberal Guido Westerwelle.
Steinmeier lleva semanas insistiendo en que no escucha los sondeos, sino las urnas, y hoy éstas le insuflaron brío.
Los vencedores morales de las elecciones no fueron ni la CDU ni el SPD, sino el FDP -que aumentó resultados en los tres "Länder"-, los Verdes -que también crecieron- y sobre todo La Izquierda, hipotético aliado del SPD, si asume el riesgo.
La CDU se mantuvo como primera fuerza, pero no tiene garantizado que siga gobernando ni en el Sarre ni en Turingia, de forjarse un bloque de izquierdas.
Esta posibilidad puede verse como un peligro para Steinmeier o una apuesta de futuro del SPD, en caída de votos desde la derrota de Gerdhard Schröder frente a la entonces aspirante Merkel, en 2005.
La Izquierda aglutina en sus filas a los pos comunistas del este de Alemania y a la disidencia socialdemócrata, Oskar Lafontaine, quien en 1999 sacudió al SPD con su doble dimisión como presidente del partido y ministro de Schröder, en desacuerdo con su línea.
En los últimos años La Izquierda se ha consolidado como segunda fuerza en todo el este del país y ganado terreno en el oeste, alimentada en buena parte por el voto de protesta contra los recortes sociales imprimidos por las reformas de Schröder.
El ímpetu de La Izquierda se hizo especialmente notorio en el Sarre, donde de fuerza extraparlamentaria pasó al 21,3 por ciento, sólo tres por debajo del SPD.
En el este, la formación de Lafontaine y el pos comunista Gregor Gysi es ya segunda fuerza, por debajo de la CDU y con porcentajes que dejan en evidencia al SPD: un 21 por ciento, en Turingia, frente al 10 por ciento de los socialdemócratas.
El líder del SPD en el Sarre, Heiko Maas, tiene la posibilidad de arrebatarle el estado a la CDU, si se atreve a romper el tabú de formar una alianza en el oeste con un partido de raíz pos comunista.
En Turingia, el SPD puede asimismo estar en el gobierno, aunque relegado a socio menor de La Izquierda, otra novedad peligrosa.
Steinmeier descarta una alianza con La Izquierda a escala federal, por diferencias abismales en política exterior, pero ha dado carta blanca a sus líderes de los "Länder".
Con ello tiene asegurado el reproche de Merkel de que todo voto al SPD es un refuerzo para La Izquierda, el heredero del régimen que levantó el Muro y en cuyo territorio ella creció. EFE
gc/cbm
sábado, 29 de agosto de 2009
El patriarca jubilado de la Verde Colina
Wolfgang Wagner cumple 90 como patriarca retirado en el Bayreuth del abuelo
Gemma Casadevall
Berlín, 29 ago (EFE).- Wolfgang Wagner cumple mañana 90 años convertido en patriarca silencioso de Bayreuth, la ciudad donde el abuelo Richard fundó un festival exclusivo para su ópera, reflotado tras el nazismo y por el que han desfilado las grandes batutas del mundo, de Pierre Boulez a Daniel Barenboim.
Durante más de medio siglo fue el mandamás vital y algo colérico de un imperio creado a la medida de Richard Wagner, 132 años atrás, y consagrado por siempre al culto en exclusiva a un único compositor. Desde hace un año vive retirado en la Verde Colina de la ciudad bávara donde nació, el 30 de agosto de 1919.
La temporada que cerró ayer, con el "Tristán e Isolda" de Christoph Marthaler, fue la única en décadas en que Wolfgang no presidió la ceremonia de apertura para dar la bienvenida a la peregrinación de wagnerianos llegados de todo el mundo a Bayreuth.
Se repartieron el cometido sus hijas Katharina, de 31 años, y Eva, de 64 años, co-directoras del festival desde que en 2008 Wolfgang accedió, por fin, a la jubilación.
El patriarca no cumplió con el ritual por razones de edad, es la explicación de la dirección del Festival de Ópera Richard Wagner, y su cumpleaños será íntimo, también en atención a su estado de salud.
A Wolfgang se le vino la edad encima en 2007, con la muerte de su segunda esposa, Gudrun, la madre de Katharina. Hasta entonces se había comportado de acuerdo a la fama de cascarrabias, obstinado en no ceder las riendas a nadie que no fuera la que consideraba heredera natural del imperio, Katharina, bajo tutela de su madre.
Al enviudar accedió a repartir la jefatura entre las hijas. El templo se reabrió para Eva Wagner-Pasquier, nacida de su primer matrimonio y crecida entre las óperas de Bayreuth, con la que llevaba unos treinta años sin apenas hablarse.
Eva, como su hermano Gottfried, también del primer matrimonio, había quedado desterrada de la Colina en una de esas trifulcas familiares no extrañas en la dinastía. Si algo ha habido en Bayreuth, además de buena ópera, han sido parentescos enfrentados.
La fórmula de la dirección colegiada es una reedición del esquema con el que Wolfgang asumió la dirección, en 1951, estando entonces el festival bajo la administración aliada de la posguerra.
Wolfgang y Wieland, el hermano mayor, se repartieron la tarea de reflotar el festival que durante el nazismo fue un apéndice del aparato de propaganda del "Führer", por obra de su madre, Winifred, viuda de Siegfried Wagner, inglesa de nacimiento y nazi ferviente.
Hitler convirtió Bayreuth, su teatro y la casa de los Wagner en un segundo hogar. Su pieza predilecta, "Los Maestros Cantores", fue el plato fuerte del festival en el Tercer Reich y Wolfgang y Wieland pasearon por sus jardines entre oficiales y del brazo del dictador.
Wieland asumió el papel de director escénico, su hermano menor la de gestor y así siguieron hasta 1966, a la muerte del primero. A partir de ahí, Wolfgang quedó al mando en solitario de la Colina.
Bayreuth y Wagner son mucho más que los años negros del nazismo. La Verde Colina fue y sigue siendo la meca wagneriana por excelencia y, bajo la gestión de Wolfgang, se estrenaron producciones míticas, como el "Anillo del Nibelungo" de Pierre Boulez y Patrice Chéreau.
El patriarca no dudó en fichar a un provocador dramaturgo forjado en la Alemania comunista Heiner Müller, quien atraído por el morbo de trabajar "en el nido de viejos nazis", en sus propias palabras, escenificó uno de los más bellos "Tristán e Isolda" que se recuerdan, bajo la batuta de Barenboim.
A veces se estrelló con arriesgadas producciones, como el "Parsifal" del "enfant terrible" Christoph Schlingensief. Y hasta logró ahuyentar, a base de mal humor, a la más celebrada soprano de Bayreuth, Waltraud Meier, quien en 2000 encandiló por última vez a su selecto público con una "Valkiria" en dúo con Plácido Domingo.
El balance de su medio siglo de gestión es sin embargo imponente y la primera temporada de las Wagner ha sido de transición, sin estrenos. Habrá que esperar a 2010 para ver un nuevo el "Lohengrin" de Hans Neuenfels. O a 2013, bicentenario del nacimiento de Richard, en que se estrenará un "Anillo", con dirección aún por concretar. EFE
gc/alf
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A las urnas
L'últim tret electoral
RISC La CDU s'exposa a perdre demà la majoria absoluta en dos lands a un mes de les eleccions generals alemanyes TEMPTACIÓ L'SPD estudia pactar amb L'Esquerra i foragitar els democristians de dos territoris
Gemma C. Serra
El calendari electoral marca el guió de les últimes quatre setmanes de campanya: demà hi ha eleccions a tres lands d'Alemanya -Saxònia i Turíngia, a l'est, i el Sarre, a l'oest-. En tots tres governa la Unió Cristianodemòcrata (CDU) i en tots tres es pronostica que el partit d'Angela Merkel es mantindrà com a primera força.
Això no vol dir, però, que tingui assegurada la permanència al govern. Els sondejos apunten que perdrà les majories absolutes al Sarre i a Turíngia. Una qüestió que no hauria de significar cap terratrèmol polític, si no fos que aquesta pèrdua de vots obre la porta a un possible relleu en el poder a favor del Partit Socialdemòcrata (SPD), si s'aventura a fer un pas en direcció a L'Esquerra, la força que aglutina els dissidents de la socialdemocràcia liderats pel seu expresident, Oskar Lafontaine, més el postcomunisme de l'est del país.
El candidat a la cancelleria de l'SPD i ministre d'Exteriors, Frank-Walter Steinmeier, necessita com sigui un motiu per fer el signe de la victòria. Des de fa mesos està dotze i fins i tot catorze punts per sota de Merkel, res no apunta a una remuntada fins a les generals del 27 de setembre i l'única opció que podria evitar el seu naufragi seria el manteniment de la gran coalició que des del 2005 governa a Berlín. Aquesta és la carta de Steinmeier, tot i que alguns dins el partit consideren que és l'hora de regenerar-se a l'oposició.La pregunta és fins a quin punt està disposat Steinmeier a arriscar-se a un acostament a L'Esquerra. Governar apuntalat per aquest partit a Turíngia seria assumible, perquè al capdavall a l'est hi ha experiències de govern -per exemple, al govern de la ciutat Estat de Berlín- entre aquestes dues formacions. La diferència, però, és que ara a l'SPD li correspondria fer-ho com a soci petit, ja que L'Esquerra és la segona força en aquest Estat després de la CDU.
Peccata minuta, comparat amb el risc que envolta l'SPD si vol recuperar el poder al Sarre gràcies a L'Esquerra. Lafontaine es va guanyar el nom del Napoleó del Sarre en els seus catorze anys de primer ministre en aquest Estat fronterer amb França. Des d'aquesta catapulta va arribar a la presidència de l'SPD i al primer govern de Gerhard Schröder com a ministre d'Hisenda. La doble dimissió, com a president i com a ministre, el 1999, sis mesos després de l'arribada de Schröder al poder per dissidències insalvables amb la línia centrista oficial, va obrir una ferida en la socialdemocràcia que mai no s'ha tancat.
L'SPD està escindit entre els qui no perdonen Lafontaine i els qui pensen que ja és hora de trencar tabús. La qüestió és quin preu està disposat a pagar Steinmeier a canvi d'una alegria preelectoral. Que la CDU perdi un Estat o dos un mes abans de les eleccions és un plat llaminer. No és clar, però, si tindrà problemes de digestió a llarg o a curt termini.
Més d'un ja sent Merkel, recordant míting rere míting, durant quatre setmanes, que l'SPD s'ha tornat a vendre als hereus del comunisme, que van deixar mig país tancat rere un mur. A les portes del vintè aniversari de la caiguda del Mur de Berlín, el 9 de novembre de 1989, ningú no gosa predir el regust final de la llaminadura.
Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 8. Dissabte, 29 d'agost del 2009
viernes, 28 de agosto de 2009
Preelectoral
CDU y SPD medirán fuerzas en tres Estados, último test para las generales
Gemma Casadevall
Berlín, 28 ago (EFE).- La Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) de la canciller, Angela Merkel, y el Partido Socialdemócrata (SPD) del ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, medirán sus fuerzas este domingo en las elecciones en tres Estados federados, último test en las urnas a un mes de las generales del 27 de septiembre.
Los comicios de Sajonia y Turingia (este del país) y del Sarre (oeste) se perfilan complejos para ambas formaciones: los sondeos coinciden en que la CDU defenderá su posición de primera fuerza en los tres "Länder" (Estados), pero con pérdidas que pueden ir desde su mayoría absoluta a su relevo en el poder.
Por su parte, el SPD necesita imperiosamente alzarse con la victoria, tras meses sin levantar cabeza en los sondeos, pero sus posibilidades de arrebatarle algún Estado a la CDU pasan por una alianza con La Izquierda, el partido nacido de su propia disidencia, que elección tras elección ha ido arrebatándole electorado.
De lograr el relevo, el vencedor moral sería el ex presidente del SPD y líder de La Izquierda Oskar Lafontaine, lo que representaría un regalo envenenado para Steinmeier.
Los pronósticos apuntan a que, cuando menos, la CDU perderá la mayoría absoluta en Turingia y el Sarre. En Sajonia, donde gobierna en coalición con el SPD, podría mudar de socio en favor del Partido Liberal (FDP), de acuerdo al modelo de cambio de formación a que apuntan los sondeos para el gobierno de Berlín, tras las generales.
Un cambio de aliado no sería una catástrofe en un país habituado a múltiples formaciones políticas. De Turingia y el Sarre sí se esperan daños colaterales para los grandes partidos, en una u otra dirección.
Al primer ministro del Sarre, Peter Müller, se le augura una caída de votos capaz de derribarle de su cómoda posición al frente de un gobierno con mayoría absoluta. La incógnita está en si la alternativa es una alianza de dominio conservador o un relevo a favor del SPD con La Izquierda de socio.
Para Lafontaine, apodado "El Napoleón del Sarre" por sus catorce años como primer ministro aún socialdemócrata de este "Land" fronterizo con Francia, sería un hito. Hasta ahora, una alianza de gobierno con esa formación es tabú en el oeste, ya que en su seno aglutina a los poscomunistas del este del país.
Parte del SPD no le ha perdonado a Lafontaine su doble dimisión como presidente del partido y ministro de Finanzas en 1999, seis meses después de la llegada al poder de Gerhard Schröder y por desavenencias irreconciliables con su línea centrista.
Steinmeier hizo su carrera a la sombra de Schröder, de quien fue ministro de la Cancillería, y representa aún la línea de lealtad al programa de reformas de éste, cuyos recortes sociales han alimentado la estampida de electores del SPD en dirección a la Izquierda.
Cualquier acercamiento de Steinmeier a la formación de Lafontaine es, además, un arma arrojadiza a favor de Merkel, quien no se cansa de repetir que todo voto al SPD es un triunfo para el ala poscomunista de La Izquierda, heredera del régimen germano-oriental.
La Izquierda aspira a la hazaña de formar parte de un gobierno en el oeste, veinte años después de la caída del Muro, y también a tener un primer ministro en el este, en el caso de Turingia.
Si se cumplen los pronósticos de los sondeos, La Izquierda tendría fuerza para formar gobierno ahí, apuntalado en el SPD. Otro regalo envenenado para el SPD de Steinmeier, que podría verse ante el dilema de ver cómo la CDU defiende su "Land" o se acepta el humillante trato de socio menor, bajo un primer ministro de La Izquierda.
Las coaliciones políticas posibles son muchas y también lo son las ansias por obtener un espaldarazo ante las cuatro semanas de campaña para las generales. De acuerdo a la tradición, cada partido buscará interpretar de acuerdo a sus intereses los resultados del domingo.
En lo único en que se espera coincidencia entre las fuerzas democráticas será en los pronunciamientos de satisfacción general, en caso de que, como apuntan los pronósticos, el ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD) quede fuera de Sajonia, uno de los tres "Länder" donde la ultraderecha tiene aún escaños. EFE
gc/jcb/may
jueves, 13 de agosto de 2009
Del 13 de agosto de 1961 al 9 de noviembre de 1989
Berlín recuerda medio siglo después la tragedia y la vida diaria tras el Muro
Gemma Casadevall
Berlín, 13 ago (EFE).- Berlín recordó hoy el aniversario más triste de su historia reciente: el de la construcción del Muro, el 13 de agosto de 1961, que durante 28 años partió la ciudad y tras cuyo hormigón se desarrolló la vida diaria de la Alemania comunista, plasmada ahora en una exposición sobre ese mundo extinto.
La "Capilla de la Reconciliación" de la Bernauerstrasse berlinesa recordó a los -según cifras oficiales- 136 ciudadanos caídos al tratar de atravesar lo que se conoció como la Franja de la Muerte, entre esa fecha y el 9 de noviembre de 1989 en que se derrumbó el Muro.
Con ello se recordó la mañana en que la ciudad amaneció dividida. De las alambradas provisionales en que quedaron separados sus sectores, al fin de la Segunda Guerra Mundial, se pasó a levantar lo que serían los 155 kilómetros de muro de hormigón, de hasta cuatro metros de altura, que encorsetó la mitad occidental de la ciudad.
"Nadie tiene la intención de levantar un muro", había afirmado el jefe del Estado de la República Democrática Alemana (RDA), Walter Ulbricht, dos meses antes. El 13 de agosto, un domingo, quedó claro que la realidad era otra y que el régimen iba a cimentar lo que bautizó cínicamente de "Muro de Protección Antifascista".
Las alambradas provisionales eran un coladero que a diario atravesaban los ciudadanos germano-orientales hacia el sector occidental, para no regresar por la noche a casa. En lugar de eso se construyó el Muro que, en los años posteriores y hasta su caída, se fue reforzando hasta convertirse en frontera casi infranqueable.
De la pared inicial se pasó a un doble muro, con un corredor interior de 100 metros de ancho, en algunos puntos, equipado con torretas de vigilancia y con 11.500 soldados con orden de disparar contra quien tratara de cruzarlo.
La Bernauestrasse, una de las calles que quedó partida, conserva uno de esos tramos de doble muro, junto al que hay un centro de documentación. El fragmento más largo, de 1,3 kilómetros, es lo que se conoce por East Side Gallery, donde un centenar de artistas de todo el mundo estamparon sus grafiti tras la caída del Muro, repintado ahora ante la proximidad de otra conmemoración mucho más hermosa: el vigésimo aniversario de la caída del Muro, el próximo noviembre.
En la Haus der Kulturen der Welt -la Casa de las Culturas del Mundo, un pabellón de congresos del lado occidental apodado "La Ostra embarazada" por su singular arquitectura- se inauguró en este aniversario la muestra "Ostzeit. Geschichten aus einem vergangenen Land" -"Tiempo del Este. Historias de un país del pasado".
Recoge un centenar de imágenes de cinco fotógrafos de la agencia Ostkreuz -Sibyle Bergemann, Ute Mahler, Werner Mahler, Harald Hauswald y Maurice Weiss-. Se trata de colectivo formado por profesionales germano-orientales -a excepción de Weiss, del oeste, pero adherido al grupo-, que a medio camino entre el reportaje gráfico y la foto artística recrearon la vida diaria en la RDA.
Las imágenes van de las concentraciones oficiales del Primero de Mayo, por orden del régimen, a encuentros entre disidentes y conciertos de rock en la semiclandestinidad. Por un lado, Egon Krenz, último jefe del Estado y del partido de la RDA, conversando con Margot Honecker, la esposa de su antecesor, Erich Honecker, en un acto oficial de 1980. Por el otro, participantes en el mismo desfile, regresando a casa con la mirada perdida.
Las fotos, en riguroso blanco y negro, forman un conjunto de tono inevitablemente melancólico. "No todo fue triste, también nos divertimos, íbamos al fútbol, nos enamorábamos...", comentó a EFE Hauswald, para quien su serie de fotos trata de reflejar "lo cómico enterrado en tanta 'tristesse' germano-oriental".
Las fotografías corresponden, en su mayoría, a las últimas dos décadas de existencia de la RDA. Cierra la exposición una serie de Weiss, tomadas el 11 de noviembre de 1989, dos días después de la apertura del Muro, con centenares de berlineses paseando por las calles, a uno y otro lado, sin acabar de creérselo aún.
Y, como colofón final, el pabellón vacío, con la pancarta del Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unificado (SED), de diciembre de ese año, con la RDA camino a la extinción. EFE
gc/ih/ibr
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martes, 11 de agosto de 2009
Esperando a John, en Múnich
Cadena perpetua para ex nazi nonagenario por la matanza en la Toscana en 1944
Gemma Casadevall
Berlín, 11 ago (EFE).- La avanzada edad, 90 años, no libró al ex oficial del Tercer Reich Josef Scheungraber de ser condenado hoy a cadena perpetua por la matanza de 14 civiles en la Toscana (Italia), 65 años atrás, en un juicio que se perfila como el penúltimo por crímenes durante el nazismo en la Audiencia Provincial de Múnich.
Mientras la fiscalía muniquesa ultima su acusación contra John Demjanjuk, el ucraniano de 89 años extraditado a Alemania el pasado mayo por complicidad en la muerte de 27.900 judíos, Scheungraber escuchó hoy la sentencia con el rostro impasible y entre los aplausos de los asistentes.
El nonagenario, vecino de la localidad bávara de Ottobrunn, fue declarado culpable de asesinato múltiple y condenado a la máxima pena contemplada por el código alemán, once meses después de la apertura del juicio y en presencia del alcalde de Cortona (Italia), Andrea Vignini, junto a familiares de las víctimas.
Scheungraber había sido ya condenado a esta misma pena en 2006 por un tribunal militar en La Spezia, en un juicio celebrado en ausencia del procesado por los mismos cargos: ser el oficial que ordenó la acción de castigo por la muerte de dos soldados alemanes, en una emboscada de partisanos, en Falzano di Cortona, en 1944.
Cuatro civiles italianos fueron ejecutados y otros diez murieron al darse la orden de volar la casa donde estaban. Scheungraber era entonces jefe de compañía del escuadrón de montaña 818, con rango de alférez, y según él no fue responsable de esa acción.
La defensa había pedido para él la libre absolución, amparado en la ausencia de testigos presenciales fiables.
El último de éstos, un oficial de rango inferior, de 85 años, lo identificó hace unos meses como su superior en el batallón, pero finalmente no pudo declarar en el juicio al empeorar su salud.
La defensa de Scheungraber fundó sus argumentaciones en esa falta de testigos y el procesado renunció a pronunciar una última declaración. Finalmente, la Audiencia dictó sentencia en el sentido de la emitida en su momento por la justicia italiana.
El nonagenario ex nazi no fue extraditado entonces para responder ante el tribunal de La Spezia, en tanto que ciudadano alemán.
En lugar de eso, la fiscalía de Múnich retomó el caso hasta llevar adelante un proceso que vaticina lo que puede ocurrir en el que previsiblemente se abrirá dentro de unos meses contra Demjanjuk.
Scheungraber, al frente de una ebanistería y un negocio de muebles, llevó todos estos años una existencia tranquila, como ciudadano respetado en su ciudad de la Alta Baviera, de la que en 2005 recibió la medalla de hijo ilustre.
Era habitual en los encuentros de antiguos "camaradas" del ejército, pero nadie se encargó nunca de investigar su pasado.
El ucraniano Demjanjuk vivió durante décadas en EEUU, donde llegó tras la Segunda Guerra Mundial como "displaced person", término aplicado por las autoridades aliadas a los millones de desplazados.
A finales de los 70 se reveló su implicación en el Holocausto y fue extraditado a Israel como presunto "Iván el Terrible" del campo de exterminio de Treblinka, en Polonia.
En 1988 fue condenado a muerte por complicidad en el asesinato de 800.000 judíos después de ser reconocido por supervivientes de ese campo, pero el Tribunal Supremo israelí anuló la condena en 1993 al no quedar suficientemente probada su identidad.
Regresó a EEUU y ahí probablemente habría acabado sus días, pero la justicia de Múnich reabrió su caso. No ya como supuesto carcelero de Treblinka, sino de otro campo también en territorio polaco, Soribor, para responder por la muerte de 27.900 judíos.
Durante años se resistió a ser entregado a Alemania alegando su estado de salud e insistiendo en que no fue culpable de crímenes nazis, sino víctima y prisionero de sus campos de concentración.
Agotados todos los recursos judiciales, se vio transportado en silla de ruedas de su casa en Cleveland al aeropuerto y de ahí al avión con que aterrizó en Múnich. Desde entonces está en prisión a la espera de juicio. Como en el caso de Scheungraber, apenas quedan testigos vivos que puedan identificarle ante un tribunal. EFE
gc/ih
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domingo, 9 de agosto de 2009
La evitable derrota
L’SPD, en lluita contra el descens
El candidat socialdemòcrata a la cancelleria alemanya emprèn una frenètica gira per evitar un revés històric davant una CDU-CSU que li porta 17 punts d’avantatge
09/08/09 00:00 - Gemma C. Serra
En termes estrictament matemàtics, el partit més antic d’Alemanya és més a prop de les formacions minoritàries que del seu rival directe. El Partit Liberal (FDP) no para de créixer i se li pronostica un 16%; als Verds, un 13%, i a L’Esquerra –postcomunistes i exsocialdemòcrates–, l’11%.
Steinmeier no para de repetir que les eleccions es guanyen a les urnes i que el 2005 a l’SPD també se li donaven percentatges molt per sota de la CDU-CSU de l’aleshores opositora Merkel i, al final, van quedar pràcticament empatats.
Amb aquest teló de fons, Steinmeier va iniciar aquesta setmana el seu viatge d’estiu a la recerca de l’electorat perdut. Una gira que el portarà fins a finals de mes per seixanta actes, en ciutats grans o petites, des del camp fins a les mines de carbó, des dels tallerets fins a les plantes industrials. Serà una precampanya que empalmarà amb la campanya de debò i que tindrà, a mig camí, un últim test directe amb els comicis del 30 d’agost a tres lands: Saxònia, Turíngia i el Sarre. Tots amb la CDU com a primera força i on l’SPD pot patir un nou ensurt.
No és un animal polític
El temps vola i, en comptes de començar a remuntar, no hi ha setmana que les enquestes no donin un nou disgust a l’SPD. Steinmeier no és l’animal polític que era Schröder, capaç d’electritzar en campanya i de fer-se perdonar in extremis la traïció a les essències socialdemòcrates que van ser les impopulars reformes i retallades socials aplicades en la seva segona legislatura.
Schröder va convocar eleccions anticipades el 2005, en un moment en què es veia qüestionat a les seves files per les reformes. Merkel era aleshores una rival teòricament inferior, pel que fa a carisma, i el gran jugador de pòquer que era Schröder va optar per fer sentir la veu del poble. Aquest cop li va fallar l’instint. Amb tot, va esgarrapar un 34,2% de vots, que van permetre a l’SPD continuar al govern com a soci d’una gran coalició liderada per Merkel, que va quedar només un puntet per damunt de Schröder.
L’SPD no té ara el guerrer Schröder en campanya –ni el pot tenir, perquè com a jubilat polític se l’identifica més amb el seu càrrec al consell del consorci rus Gazprom que amb el partit–. I Merkel ja no és la inexperta arribada de l’Est a qui ni el seu padrí polític, Helmut Kohl, prenia en consideració.
A l’ombra de Schröder
A Steinmeier, crescut a l’ombra de Schröder, li manca la força d’aquest últim, i l’experiència de la gran coalició no l’ha beneficiat. Mentre que la CDU-CSU es manté en els sondejos al nivell dels resultats del 2005, els socialdemòcrates han caigut entre 10 i 15 punts. En les europees de juny l’SPD es va ensorrar en un mínim històric (20,8%), però era inimaginable que el fenomen es repetís en unes generals. Ara ja no ho sembla. Seria un desastre per a l’SPD (i per a tota la socialdemocràcia europea), que veuria qüestionat el seu estatus de gran formació, en alternança amb la CDU-CSU, a la primera potència del continent.
Cine-basura de tinte electoral
La parodia política inunda los cines con la versión más zafia de un candidato
Gemma Casadevall
Berlín, 9 ago (EFE).- La parodia política inunda los cines en la precampaña para las elecciones generales alemanas del próximo septiembre, con dos películas que muestran a dos zafios candidatos a la Cancillería, como teóricos rivales a quitarle el puesto a Angela Merkel.
"Die Partei - Der Film" -"El Partido - La película"-, con el ex director de la revista satírica "Titanic" Martin Sonneborn liderando a los revisionistas del Muro de Berlín, y "Isch kandidiere" -"Soy candidato"- con el humorista Hape Kerkeling son las dos producciones que este agosto se lanzan a parodiar a los políticos en campaña.
El primero, estrenado esta semana, es un pseudo-documental que sigue los pasos al líder de un partido cuya militancia echa de menos la Alemania divida en dos bloques, este y oeste.
Sonneborn se sube a la escuela de Sasha Baron Cohen -"Borat" y "Brüno"-, se planta en Georgia con una delegación de 25 miembros en busca de políticos corruptos, funda su formación en el Nuremberg donde Hitler celebró sus congresos nazis y va en busca de patrocinadores para su idea de reconstruir el Muro.
La idea fundacional de "Die Partei" es una encuesta según la cual uno de cada nueve ciudadanos quisiera el regreso del Muro. A partir de ahí busca a esos nostálgicos, aprovechando la coincidencia con el 20 aniversario de su caída -el 9 de noviembre de 1989.
El escueto "Die Partei" remite a la República Democrática Alemana (RFA) y a su único partido -el Socialista Unificado (SED)- que por supuesto, como decía la letra de su himno, siempre tenía razón.La película discurre entre quejosos por la concentración de parques acuáticos y piscinas en el antiguo territorio comunista, mientras en el oeste languidecen las inversiones, hasta algún que otro político real que cae en la trampa -como el opositor georgiano Shlava Natelaschili, que les recibe con 60 botellas de vino.
Nada que no haya descubierto Baron Cohen, con la peculiaridad de que "Die Partei" de Sonneborn existe como formación política y fue excluido de concurrir en las generales del 27 de septiembre.
Sonneborn fundó el partido en 2004 en sus tiempos al frente de "Titanic", estandarte entre las revistas satíricas. Ahora, la comisión electoral rechazó su solicitud de concurrir a los comicios por considerar que sus propósitos no son serios.
El líder y humorista ha recurrido al Tribunal Constitucional y solicitado apoyo a su "causa democrática" a las embajadas de Irán y Corea del Norte, informa hoy "Der Spiegel".
Mientras espera respuesta a tales recursos, la crítica alemana ha degradado su película a la categoría de subproducto cinematográfico.
Kerkeling entre tanto se erigió en personaje de la semana, con la conferencia de prensa de presentación de su "Isch kandidiere".
El "Isch" del título -en lugar del correcto "Ich" alemán- anuncia el propósito del humorista, una celebridad en la escena alemana, de degradar al ridículo las proclamas de los políticos reales.
A medio camino entre la realidad y la ficción, Kerkeling no se lanza a la piscina de lo casual, sino que actúa bajo guión y sustentado en su talento como humorista.
Su presentación en el Hotel Ritz Carlton concentró más despliegue mediático que cualquier mitin de estos días del candidato socialdemócrata y ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier.
El candidato de Kerkeling se llama Horst Schlämmer -juego de palabras con "schlimmer", "cada vez peor"- y, puestos a buscarle un parecido, está más cerca de Steinmeier que de la canciller Merkel a la que el socialdemócrata aspira a quitar el puesto.
La película de Kerkeling se estrena el 20 y por tanto no hay la crítica no ha dado aún su veredicto, pero su protagonista es el personaje del verano pre-electoral, al que se requiere su opinión en todo aquello que se permiten prometer los candidatos reales. EFE
gc/mcd
(foto)
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