martes, 29 de septiembre de 2009

Merkel y Guido, el nuevo bundesregierung

 

Merkel vol un canvi "equilibrat"

MODERACIÓ La reelegida cancellera alemanya promet que el seu futur govern de centredreta evitarà una gran retallada social FISCALITAT Frena les presses que tenen els nous socis liberals per rebaixar impostos
Gemma C. Serra
Angela Merkel ahir a la seu de la cancelleria, a Berlín, amb Guido Westerwelle, líder liberal, el seu nou soci de govern
W. RATTEY / EFE

La por a la pesta vermella ha pesat més que el temor a la febre groga. Així resumien ahir els analistes alemanys les claus de la victòria electoral de la cancellera, la democristiana Angela Merkel, apuntalada en el seu nou soci, el liberal Guido Westerwelle. Per pesta vermella -el color del Partit Socialdemòcrata (SPD)- s'entén a Alemanya la reedició de la gran coalició, identificada amb l'estancament i la crisi; per febre groga, les retallades socials que se suposa que comportarà l'arribada al govern del liberal FDP -el partit groc-, entossudit a accelerar rebaixes fiscals ni que sigui a costa de privatitzar components del teixit social, incloent-hi la sanitat.
Angela Merkel ahir a la seu de la cancelleria, a Berlín, amb Guido Westerwelle, líder liberal, el seu nou soci de govern"Jo no he canviat. Sóc la mateixa amb un soci o l'altre. Continuo sent la cancellera de tots els alemanys", deia Merkel en la primera roda de premsa després de la seva reelecció, diumenge, amb un 33,8% dels vots, el resultat més baix dels democristians (CDU-CSU) des dels anys 50.
De governar condicionada per un repartiment de ministeris paritari, en gran coalició, Merkel passarà ara a governar sense excuses: la seva primera legislatura ha estat marcada pel terme matrimoni de conveniència amb l'SPD, i ara tindrà l'amor una mica exigent de Westerwelle, l'aliat que ha triat i amb qui espera formar govern en un mes.

La cohesió, prioritària

El líder liberal és ambiciós i té molta fam d'exercir, després d'anys d'estar assegut a l'oposició. Ha fet campanya prometent rebaixes fiscals, especialment en els sous que representen l'essència de les seves files -els sous alts- i en les empreses. També vol que se suprimeixi la llei de protecció contra l'acomiadament a les empreses de fins a vint treballadors i s'oposa radicalment a la introducció a Alemanya d'un salari mínim interprofessional. Merkel està d'acord amb ell en alguns termes, però sap que no pot accedir a totes les exigències del seu nou soci, ara desitjat, en temps de crisi econòmica i sense posar en perill la cohesió social. No es trencarà "l'equilibri social", prometia ahir la cancellera, que també frenava la pressa de l'FDP per retallar impostos.
Mentre Westerwelle i, en part, la CSU la pressionaven per aquí, ella advertia que a partir d'ara es torna a l'esquema de coalició no paritària, en què el soci gran té més pes i més veu que el petit. Admetia que el seu 33,8% és un resultat minso (1,4 punts menys que el 2005, quan va arribar al poder), però també que part de la caiguda es deu als germans bavaresos. La CSU va caure a un 42%, un fet insòlit en un partit amb tradició hegemònica. L'elector conservador de sempre a Baviera ha fugit cap a l'FDP.
L'objectiu de Merkel és tornar al 40% que va tenir la CDU-CSU en temps de Helmut Kohl. Només així la pot reivindicar, com feia ahir, com a "únic partit del centre", i per això no pot deixar que el poble tremoli amb la febre groga d'una Merkel neoliberalitzada.

Merkel y sus hombres


Merkel busca el equilibrio entre liberales del FDP y los bávaros de la CSU


Gemma Casadevall
Berlín, 29 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, se puso hoy en la tarea de lidiar entre sus futuros socios liberales y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) -partido hermanado a la CDU-, en busca de un balance entre la realidad y las promesas de rebajas fiscales, abierta ya la puja por el reparto de ministerios.
Por mucho que Merkel hable siempre de la Unión como si se tratara de un único partido, hoy mismo los "hermanos" bávaros dejaron claro que pelearán por no quedar diluidos como un apéndice de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside la canciller.
Inmediatamente después de la primera reunión tras las generales del domingo entre Merkel y el presidente de la formación bávara, Horst Seehofer, de la que ambos salieron mostrando total cohesión, saltó el ministro "estrella" de la CSU, el titular de Economía Karl-Theodor zu Guttenberg, reivindicando su porción en el pastel.
"Creo que puedo aportar algo en cuanto a competencia en materia económica, mi tarea en los últimos meses", declaró Guttenberg, para incidir a continuación en el hecho de que para el reparto de ministerios cuentan tres partidos diferenciados -CDU, CSU y FDP-.
La mera insistencia en una obviedad política en Alemania -la CDU/CSU forman grupo parlamentario conjunto desde 1949, pero son dos partidos distintos con sus respectivas cúpulas, sólo que la CSU se presenta únicamente en Baviera- refleja el nerviosismo bávaro.
La caída de la CDU/CSU al 33,8 por ciento -1,4 menos que en 2005 y su peor resultado desde los años 50- se debió fundamentalmente al bajón del partido bávaro al 42 por ciento, algo insólito en una formación con tradición de hegemónica.
El trasvase fue claramente en beneficio del FDP y ello acentuó la tensión entre la formación que lidera Guido Westerwelle y la de Seehofer, quien además es un secreto a voces que no traga al político liberal y virtual nuevo vicecanciller de Merkel.
Bávaros y liberales entraron en competencia en campaña, con sus promesas de acelerar las rebajas fiscales, mientras la canciller no quiere comprometerse en calendarios. La situación económica no da margen para hacerlo, so riesgo de romper el equilibrio social, dice.
El FDP convirtió en caballo de batalla las rebajas impositivas y la simplificación del sistema fiscal alemán. Propone regular el IRPF en tres tipos únicos -15 por ciento para niveles de ingresos de 20.000 euros anuales, 25 por ciento hasta los 50.000 euros y 35 por ciento a partir de ese nivel-.
La Unión propone un descenso del tipo mínimo del 14 al 12 por ciento, mientras que dejaría el máximo en su nivel vigente del 42 por ciento, sólo que en lugar de aplicarse a partir de los 52.000 euros anuales, como ahora, se haría a partir de los 60.000.
Al margen de la necesidad de buscar el consenso entre los respectivos conceptos, lo que Merkel necesita es frenar el ímpetu con que Westerwelle -y también la CSU- pretenden llevarlo a cabo.
Ya ayer, en su primera conferencia de prensa tras su victoria del domingo, la canciller no quiso sujetar a un calendario sus planes, que insiste serán graduales a lo largo de la próxima legislatura.
Las fricciones entre las prisas de unos y la moderación de otros no atañen sólo al IRPF, sino también a los planes del FDP de rebajar cargas impositivas a las empresas y las herencias.
Merkel apela al objetivo prioritario de la consolidación presupuestaria. No quiere que la apresuren, ni en cuanto a esto ni en las negociaciones para el futuro gobierno. Ayer lanzó la fecha del 9 de noviembre, como tope máximo, lo que entra en los márgenes usuales en Alemania para este tipo de procesos de negociación.
Los encuentros mantenidos ayer y hoy, con Westerwelle y Seehofer, respectivamente, son calificados de primeros contactos, pero las negociaciones en serio, sobre contenidos y reparto de carteras, se inician oficialmente la próxima semana.
Westerwelle puja por Exteriores, a pesar de que hasta ahora se ha movido en el ámbito financiero, de acuerdo a la regla no escrita de que ese ministerio corresponde al socio menor.
De acuerdo a la tradición, al FDP le corresponderían tres o cuatro carteras más, mientras que a la CSU se le reservarían otras tres. El bajón en las urnas para los bávaros puede actuar en detrimento del partido hermanado a Merkel. Tal vez no en cuanto al reparto cuantitativo, pero sí en el cualitativo. EFE
gc/ih

lunes, 28 de septiembre de 2009

Angie ist das Volk



Merkel promete seguir siendo la "canciller de todos" con nuevo aliado liberal
 
Gemma Casadevall
Berlín, 28 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, puso hoy en marcha la formación del que será su segundo gobierno, con el pujante Partido Liberal (FDP) como nuevo socio y el compromiso de seguir siendo "la canciller de todos" los alemanes, sin perder de vista el "equilibrio social".
"La Unión es el partido del centro y yo soy la misma persona con uno u otro socio, la canciller de todos los alemanes", afirmó ante la pregunta de si en esta segunda legislatura iba a conocerse a "la otra Merkel", es decir, la supuestamente desprovista del componente social derivado del hecho de haber gobernado hasta ahora en gran coalición con el Partido Socialdemócrata (FDP).
La Unión -formada por la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU)- se alzó con el 33,8 por ciento de votos -una pérdida de 1,4 por ciento respecto a 2005- y podrá formar gobierno con el FDP, gracias al fuerte ascenso liberal.
Las negociaciones de coalición con su futuro socio espera Merkel sean "rápidas, pero no precipitadas" y que estén cerradas a principios de noviembre.
"El 9 de noviembre, cuando se celebre el 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín, me gustaría recibir con un nuevo gabinete a los muchos jefes de Estado y Gobierno europeos y otros huéspedes que acudirán" a las celebraciones, dijo la canciller.
Añadió que la celeridad en las negociaciones tiene también como objetivo responder al compromiso de ambas formaciones de "impulsar el crecimiento y la creación de empleo", en un momento "económicamente complejo".
La canciller cuenta para ello con la aquiescencia del líder del FDP, Guido Westerwelle, quien en una conferencia de prensa paralela a la de Merkel expresaba, casi al unísono, su propósito de emprender "cuanto antes" unas negociaciones "profundas y responsables", además de "acordes con el resultado de las elecciones".
Westerwelle incidió así en el peso que espera se dé al FDP en el segundo gobierno de Merkel, quien tras el reparto paritario de ministerios que ha tenido en la gran coalición, vuelve al esquema tradicional alemán del socio mayor que se apuntala en un aliado menor -por tanto, con menos carteras-.
Ambos líderes, Merkel y Westerwelle, desestimaron hablar aún de reparto de ministerios -se parte de la base de que el líder del FDP será vicecanciller y también ministro de Exteriores- e insistieron en que lo primero a analizar son los contenidos.
Hay coincidencia programática entre los futuros socios en ámbitos como la ralentización del calendario de abandono de la energía nuclear -cuestión a la que se cerró el SPD- y también en la negativa a introducir un salario mínimo interprofesional -otra reivindicación socialdemócrata ahora definitivamente derrotada.
Otras cuestiones pueden perfilarse más controvertidas, como el propósito liberal de acelerar rebajas impositivas -que Merkel no quiere acometer hasta mediados de la nueva legislatura-, aliviar las cargas a las empresas y, también, eliminar la protección contra el despido en compañías de hasta 20 empleados.
Hay muchos ámbitos a delimitar -desde la sanidad pública al servicio militar obligatorio, que el FDP quiere replantear- y no hay tiempo que perder, por lo que este mismo lunes se producirá la primera reunión de tanteo entre ambos, explicó Westerwelle.
Lo que para el líder del FDP es voluntad de actuar con diligencia, para Merkel es casi una inminencia, puesto que el SPD se propone a su vez pasar cuanto ante a la labor de oposición.
El actual ministro de Exteriores y vicecanciller, el derrotado aspirante Frank-Walter Steinmeier, pasará a jefe del grupo parlamentario en la oposición, lo que, como recordó medio en broma Merkel, "es tarea incompatible con la de miembro del gobierno".
"Espero que siga siendo mi vicecanciller hasta el fin de la legislatura", ironizó Merkel, quien pidió así a sus aún socios no dejarse llevar por la precipitación tras la dolorosa derrota.
Merkel puede ironizar -aunque sin cebarse, de acuerdo a su talante- sobre la situación del SPD, aunque ella misma se hace preguntas acerca de la de sus filas.
La canciller ha encargado un análisis de expertos en demoscopia sobre los resultados de las generales, consciente de que su Unión registró sus peores resultados desde los años 50.
El 33,8 es el segundo peor resultado de la formación en la historia de la República Federal de Alemania (RFA), después del 31 por ciento obtenido en 1949 por Konrad Adenauer.
Especialmente notoria ha sido la caída de la CSU en Baviera, que quedó en un 42,6 por ciento, su récord absoluto a la baja.
El trasvase de votos fue claramente a las filas de Westerwelle, y, de acuerdo a su principio de no dejarse llevar ni por el negativismo en la derrota ni por la euforia en la victoria, Merkel quiere ver qué hay detrás de ese descenso. EFE
gc/jcb/jc

La más

Perfil

La dona més poderosa

Gemma C. Serra
ANTHONY GARNER

El 18 de setembre del 2005, l'aspecte d'Angela Merkel, dues hores i mitja després de guanyar les seves primeres eleccions generals, era tot el contrari del d'una vencedora. Gerhard Schröder, en un gest que s'ha descrit com un atac de testosterona, assegurava que continuaria com a canceller i que el seu Partit Socialdemòcrata mai no s'avindria a formar una gran coalició liderada per Merkel. Això passava a la ronda dels elefants, la trobada dels líders dels partits parlamentaris a la televisió pública, amb els resultats a la mà. Merkel va callar, mentre Schröder ficava els peus a la galleda.
La reacció de l'aleshores canceller i el silenci de Merkel s'han d'entendre en el context d'una nit en què l'SPD, fins a 14 punts per sota de l'aspirant en tots els sondejos, va obtenir un 34,2%, mentre que la CDU-CSU de Merkel, que semblava que guanyaria per golejada, va quedar només un punt per sobre.
El que pot semblar lletra petita en la biografia de qui quatre anys després és la dona més poderosa del planeta -segons Forbes- diu molt, però, de qui és Merkel. Sang freda, constància, i una al·lèrgia endèmica a deixar-se portar pel gest gratuït, sigui en la victòria o en la derrota. Merkel sabia que arribava al govern de la primera potència europea apuntalada en un triomf que no ho era: la CDU-CSU havia guanyat unes eleccions amb el seu pitjor resultat des del 1953.
Merkel, als 55 anys, va encarar ahir la seva segona gran nit electoral amb l'aparent normalitat amb què ho sol gestionar tot. Consolidada a escala internacional i enemiga de les polaritzacions, és l'arquetip d'una manera de fer basada en la integració i no en l'exclusió. S'ha socialdemocratitzat en la gran coalició, ha recuperat el discurs liberal en la cursa per a la reelecció i s'ha passejat amb aquest doble perfil cap a la seva segona legislatura. Ara s'ha definit.
A Merkel li agrada donar una imatge de dona normal, que els caps de setmana cuina la sopa de patata per a ella i el seu marit, el catedràtic de química Joachim Sauer. Tots dos formen un d'aquells matrimonis mediàticament insulsos, si no fos perquè a Alemanya la normalitat dels polítics és un grau.
S'ha mostrat sempre incòmoda amb els dos qualificatius més recurrents en el seu perfil biogràfic: dona i crescuda a l'Est. Ha rebutjat, també, insistir en el tercer tret anòmal: és protestant, en un partit de domini catòlic i agermanat amb la ultracatòlica Unió Socialcristiana de Baviera, la CSU. Teòricament va fer història el 2005, en convertir-se en la primera dona al davant del govern de la RFA, però sap que només porten el qualificatiu de canceller històric els qui han estat reelegits: Konrad Adenauer, Ludwig Erhardt, Willy Brandt, Helmut Schmidt, Helmut Kohl i Schröder.
Aquest era l'objectiu per al 2009 de la noieta de l'Est, filla d'un pastor protestant, catedràtica de física, que no va entrar en política fins després de la caiguda del Mur i a qui Helmut Kohl va convertir en la seva ministra més jove, el 1991, perquè reunia dues quotes: dona i de l'Est.
Que des de l'aparent feblesa arribés on és es deu a una successió de fets afavoridors. El primer, la necessitat de la CDU de buscar un relleu enmig de l'escàndol de finançament irregular que va enfonsar el partit després de la desfeta de Kohl davant Schröder, el 1998. Merkel va assumir la presidència del partit amb la promesa d'emancipar-se dels pecats passats.
Merkel va callar el 2002 quan els homes forts del partit van escollir el bavarès Edmund Stoiber com a candidat a la cancelleria. Va tenir la segona oportunitat tres anys després, quan Schröder, en un pèssim moment per als socialdemòcrates, va anar a las eleccions anticipades confiant en la seva superioritat. Es va equivocar, com tots els qui l'han subestimat.

Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 9. Dilluns, 28 de setembre del 2009

domingo, 27 de septiembre de 2009

Reelección de Merkel: siempre nos quedarán los pezqueñines


Merkel es reelegida con mínimo, el SPD se hunde y los pequeños crecen

  
Gemma Casadevall

Berlín, 27 sep (EFE).- Las elecciones generales alemanas confirmaron el permanente crecimiento de los "pequeños", alimentados por la caída de votos de las fuerzas mayoritarias, dramática en el caso del derrotado Partido Socialdemócrata (SPD) y disimulada por la victoria para la Unión de la canciller Angela Merkel.
La experiencia de cuatro años de gobierno en gran coalición acentuó la erosión de los grandes y disparó a las tres fuerzas sentadas en esa legislatura en la oposición: liberales, Verdes y La Izquierda.
El Partido Liberal (FDP) logró el mejor resultado de su historia, con un 14,6 por ciento -frente al 9,8 de 2005-, lo mismo que Los Verdes, que saltaron al 10,5 por ciento -frente al 8,1 de entonces-, y La Izquierda, que obtuvo un 12,1 por ciento -8,9 cuatro años atrás-.
La situación fue inversa en los grandes: Merkel fue reelegida con un 33,6 por ciento, por debajo del 35,2 con el que se proclamó canciller en 2005, y ya por entonces el peor resultado de la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Cristianosocial de Baviera (CDU/CSU) desde 1953.
Únicamente en el que fue primer gobierno de la República Federal de Alemania (RFA), con Konrad Adenauer, en 1949, habían quedado por debajo, con un 31 por ciento.
La canciller logró el doble objetivo de la reelección y además podrá gobernar con el Partido Liberal (FDP), lo que deja en pecata minuta su caída de votos.
Para el SPD no hubo disimulos posibles, ya que se apuntó un récord a la baja que supera sus sucesivas sangrías anteriores.
Cayó a un 23 por ciento, lo que significa la mayor caída de votos de ningún partido alemán en unas generales -más de once puntos respecto a los comicios de 2005, en que quedó en 34,2 por ciento-.
Los pequeños no han crecido de la nada, sino que hubo un claro trasvase del SPD hacia la Izquierda y de la CDU/CSU hacia el FDP.
Los socialdemócratas han tenido que ver en esta legislatura cómo La Izquierda, liderada por el postcomunista Gregor Gysi y el ex socialdemócrata Oskar Lafontaine, le relegaba a tercera fuerza en todo el este del país, amén de robarle terreno también en el oeste.
El FDP de Guido Westerwelle ha subido a costa de las filas de Merkel. Cuando Westerwelle asumió el liderazgo liberal, en 2001, el FDP estaba de capa caída, ya que de ser partido bisagra en casi todos los gobiernos de la RFA pasó a la oposición con el ascenso de Gerhard Schröder al frente de la alianza socialdemócrata-verde.
El FDP era, entre los pequeños, el único partido con opciones a pasar a socio de gobierno, ya que Merkel había proclamado su intención de decir adiós a la gran coalición y gobernar con el FDP.
La Izquierda ha tenido una emergencia espectacular. Tras la reunificación, los postcomunistas debían sus pocos escaños a algunas victorias de distrito en algunos bastiones en el este, mientras que en el oeste no obtenían más que resultados pírricos.
En 2005 se estrenaron aliados a la disidencia del SPD y llegaron al 8,7 por ciento. Desde entonces han crecido y logrado escaños en el oeste del país, hasta estar representados en once de los 16 estados federados.
Los Verdes también sacaron pecho en la oposición tras sus dos legislaturas en el gobierno. Mientras el SPD ha acrecentado, como coaligado de Merkel, la sangría de electorado que empezó en tiempos de Schröder, a los ecopacifistas se les vaticina un crecimiento parejo al del resto de los pequeños. EFE
gc/ih/ma

martes, 22 de septiembre de 2009

La letra pequeña electoral


La erosión de los grandes partidos revitalizó a los pequeños
 
Gemma Casadevall

Berlín, 22 sep (EFE).- La gran coalición de Angela Merkel nació de la debilidad de las formaciones mayoritarias, cristianodemócratas y socialdemócratas, y los cuatro años de legislatura conjunta han acentuado su erosión, mientras los partidos "pequeños" -liberales, verdes y La Izquierda- se crecieron en la oposición.
En 2005, Merkel se convirtió en canciller al frente de una coalición entre la Unión Cristianodemócrata, su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD), conscientes todos de que partían de una situación anómala.
Por primera vez desde los años 50, la suma de las fuerzas mayoritarias no alcanzaba ni el 70 por ciento de los votos -un 35,2 por ciento para la CDU/CSU, un 34,2 para el SPD-.
La debilidad los forzó a coaligarse, por no poderse apoyar de acuerdo a la tradición alemana en un socio menor. La experiencia no ha fortalecido a las filas de Merkel, que pese a la popularidad de la canciller se mantendrá, según los sondeos, en ese mismo nivel.
La campaña electoral habrá sido un paseo para ella, pero ello no quita que, si se convirtió en canciller con el peor resultado de la CDU/CSU desde 1953, ahora se le vaticina un porcentaje idéntico.
Más dura es la factura que pagará el SPD, al que se pronostica sobre un 26 por ciento de votos, el peor resultado desde la fundación de la República Federal de Alemania (RFA) para el partido más antiguo del país.
El SPD ha tenido que ver cómo La Izquierda le relegaba a tercera fuerza en el este, amén de robarle terreno también en el oeste.
La debilidad de los mayores amenaza el esquema de alternancia bipartidista, mientras emergen con fuerza los partidos minoritarios.
A modo de vasos comunicantes, el electorado perdido por el SPD ha alimentado La Izquierda, liderada por el pos comunista Gregor Gysi y el ex socialdemócrata Oskar Lafontaine, mientras que el Partido Liberal (FDP) de Guido Westerwelle ha subido a costa de las filas de Merkel.
En los liberales, el ascenso ha ido parejo a la sed del partido de los "sueldos altos" a estar de nuevo en el gobierno. En el caso de La Izquierda tiene hasta más mérito, puesto que están excluidos como socios en un gobierno federal por el resto de formaciones.
Cuando Westerwelle asumió el liderazgo liberal, en 2001, el FDP estaba de capa caída. De ser partido bisagra en prácticamente todos los gobiernos de la RFA pasó a la oposición con el ascenso de Gerhard Schröder al frente de la alianza socialdemócrata-verde.
Desde esa posición confusa para un partido acostumbrado a co-gobernar, Westerwelle recondujo a sus filas al ascenso. Del 6,2 por ciento con el que pasó a la oposición en 1998, se alzó con el 9,8 por ciento en 2005 y ahora se le pronostica hasta un 14 por ciento.
Está por ver si la debilidad de los grandes no le jugará una mala pasada al FDP, como cuatro años atrás, cuando quedó castigado a seguir en la oposición por no alcanzarle a Merkel con un socio menor, como ya quería entonces, para formar gobierno.
El FDP es, entre los pequeños, el único partido con opciones claras a pasar ahora a socio de gobierno, aunque está por ver si la debilidad ajena no le jugará una mala pasada, como cuatro años atrás, cuando quedó castigado a seguir en la oposición.
La emergencia más espectacular entre las fuerzas no mayoritarias corresponde a La Izquierda. Tras la reunificación, los pos comunistas debían sus pocos escaños a algunos mandatos directos o victorias de distrito en sus bastiones en el este, mientras que en el oeste no obtenían más que resultados pírricos.
En 2005 se estrenaron aliados a la disidencia del SPD y llegaron al 8,7 por ciento. Ahora se les pronostica un 10 o un 11 por ciento.
Los Verdes también sacaron pecho de regreso a la oposición tras sus dos legislaturas en el gobierno. Mientras el SPD ha acrecentado, como coaligado de Merkel, la sangría de electorado que empezó en tiempos de Schröder, a los ecopacifistas se les vaticina un crecimiento parejo al del resto de los pequeños.
Del 6,7 por ciento de 1998, cuando dejaron la inocencia opositora para aliarse a Schröder, se estima que pasarán al 11 por ciento. EFE
gc/jcb/aagm

Frank-Walter, ex hombre de Merkel


Steinmeier, un aspirante con formato de canciller para un partido en crisis

Gemma Casadevall

Berlín, 22 sep (EFE).- El ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, es por trayectoria y perfil el aspirante perfecto a canciller alemán, al que correspondió la misión casi imposible de reflotar a un Partido Socialdemócrata (SPD) en crisis.
Cordial y a la vez serio, con experiencia en capear situaciones de crisis, relieve internacional por su cargo actual y conocedor como pocos de los entresijos de la Cancillería, la carrera de Steinmeier estaría perfectamente encarrilada hacia la jefatura del Gobierno alemán de no ser por la situación de su formación.
De ministro "invisible" la sombra de Schröder, cuatro años atrás, y con una carrera asimismo gris en las estructuras del SPD, ascendió en silencio, peldaño a peldaño y de crisis en crisis, hasta convertirse en segundo de Angela Merkel en el gobierno y, desde octubre de 2008, a aspirante a recuperar la cancillería para su partido.
Al abrirse la carrera electoral pocos le veían capaz de mostrar la garra que tuvo su mentor Gerhard Schröder para arrastrar a los votantes a los mítines y arañar los votos del electorado fiel que, pese a todo, no quiere ver agonizar a su partido de toda la vida.
Se le reprochaba asimismo representar la lealtad al centrismo de Schröder, culpable de la caída de electorado y la decepción de una militancia que sintió traicionadas las esencias socialdemócratas.
Steinmeier suplió la garra con el talante conciliador que le convirtió en leal coaligado de Merkel y concentró los esfuerzos en la tarea de "salvar lo salvable". O sea, evitar el hundimiento y luchar, aunque no lo diga, por la reedición de la gran coalición.
Nacido el 5 de enero de 1956, Steinmeier ingresó en el SPD en 1975, pero no hizo carrera en la formación hasta convertirse en 1991 en asesor de Schröder, por entonces primer ministro de Baja Sajonia.
Desde ese puesto se convirtió en secretario de Estado de la Cancillería y en julio de 1999 pasó a ser jefe de la Cancillería.
Éste es un puesto clave en el Gobierno alemán, ya que dirige el gabinete del canciller y es su lugarteniente de puertas adentro.
Fue desde esta posición un "rostro invisible" y a la vez uno de los políticos más poderosos de la era Schröder, encargado de coordinar el conjunto de la política gubernamental y "organizador" de la Agenda 2010, el plan de reformas sociales de Schröder.
La carrera de Steinmeier está íntimamente relacionada con la de Schröder, con el que trabajó estrechamente durante casi 15 años.
En 2005, saltó al puesto de ministro de Exteriores de Merkel en la gran coalición, por entonces sin rango aún de vicecanciller.
Pocos le veían capaz de hacer olvidar a su antecesor, Joschka Fischer, el líder verde que revolucionó a su paso Exteriores. Se convirtió en el ministro perfecto para una Merkel ansiosa de mostrar una Alemania poderosa, pero no arrogante, conciliadora y dialogante.
Al cargo de Exteriores se sumó el de vicecanciller, en noviembre de 2007, por la dimisión de su correligionario y ministro de Trabajo, Franz Müntefering.
A partir de ahí, Steinmeier apretó el acelerador tanto respecto a Merkel como al entonces presidente del SPD, Kurt Beck, mucho más abierto hacia el ala izquierda de su partido.
Beck habría sido el aspirante a la cancillería de estas generales, de no haber sido por el golpe de mano perpetrado, en dúo, por la pareja formada por Steinmeier y Müntefering.
El ex ministro de Trabajo y ex vicecanciller, asimismo un hombre identificado con Schröder, regresó a la palestra tras una temporada retirado para atender hasta su fallecimiento a su esposa Ankepetra, enferma de cáncer.
Entre él y Steinmeier arrinconaron a Beck, a quien se atribuía falta de carisma y debilidad para luchar contra Merkel.
Müntefering asumió la presidencia del partido, mientras Steinmeier veía consumado su anhelo de luchar por la Cancillería.
Casado desde 1995 con la jurista Elke Budenbender y padre de una hija, Steinmeier responde en lo privado al perfil de solidez y normalidad que tanto aprecia el elector medio alemán. EFE
gc/jcb/aagm

lunes, 21 de septiembre de 2009

La fidelidad de un Guido. Merkel y los hombres (I)

Els liberals prometen ser fidels a Merkel

| L'FDP dificulta un tripartit liderat per l'SPD | Steinmeier diu que el compromís de Westerwelle serà paper mullat el 27-S
Gemma C. Serra


Els socialdemòcrates i els Verds diuen que no s'ho creuen, esclar, però Guido Westerwelle, líder del Partit Liberal (FDP), va prometre ahir fidelitat a la cancellera Angela Merkel. Si les urnes no donen la majoria a una aliança de govern entre la Unió Cristianodemòcrata (CDU) i els liberals, Westerwelle es quedarà on ha estat sempre, a l'oposició.
Ho va dir davant el congrés de l'FDP, a una setmana de les generals, i dels 600 delegats només en va sortir una abstenció. O Merkel o oposició. Si es pren al peu de la lletra, l'aspirant socialdemòcrata i ministre d'Exteriors, Frank-Walter Steinmeier, es pot acomiadar de l'única opció viable per ser canceller. Els sondejos donen un 35% a la CDU i un 14 a l'FDP, mentre que a Steinmeier se li reserva un 26%.
Merkel vol la coalició amb els liberals, aquests volen tornar al govern amb la CDU, però la majoria que se'ls pronostica és precària. Un pla B per a Merkel seria la pròrroga de la gran coalició, mentre que a Steinmeier només el portaria al poder un tripartit amb els liberals i els Verds.
Guido Westerwelle, líder del Partit Liberal alemany (FDP) durant el congrés d'ahir a Potsdam
Sembla lògic que no vulgui creure en la fidelitat de Westerwelle. "Les converses de coalició comencen diumenge, a les 18.01 h", recorda. És a dir, quan tanquen els col·legis i parlen les urnes.
Els liberals han estat en el passat socis tant amb la CDU com amb l'SPD. Westerwelle és un polític ambiciós i sota el seu lideratge l'FDP ha anat sempre amunt, del 6,2% que va obtenir el 1998 -quan la coalició socialdemòcrata-verda de Gerhard Schröder el va portar a l'oposició- al 9,8 del 2005. Costa creure que es resignarà a ser l'etern polític brillant sense dret a ministeri.
I, mentre el líder dels liberals jurava fidelitat, la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU), partit agermanat amb la CDU, fa la guitza a Merkel. Avui presentarà el seu programa per als primers cent dies de govern. La cancellera ho qüestiona, però la CSU vol dir-hi la seva.

Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 11. Dilluns, 21 de setembre del 2009

domingo, 20 de septiembre de 2009

El evitable ascenso

 

Merkel, imbatible?

Els sondejos pronostiquen la reelecció de la cancellera a una setmana de les eleccions



Què té la cancellera Angela Merkel que la fa imbatible? Ni un sol sondeig, de fa mesos, apunta la possibilitat que pugui ser derrotada en les eleccions generals de diumenge vinent i a mesura que s’acosta el gran dia de la seva reelecció se la veu més i més segura que, damunt, podrà governar amb els seus socis naturals, el Partit Liberal (FDP).

La seva Unió –la CDU/ CSU, suma de la Unió Cristianodemòcrata que presideix, més l’agermanada Unió Socialcristiana de Baviera– va recuperar el poder fa quatre anys, amb només un 35,2 per cent dels vots –davant el 34,2 del Partit Socialdemòcrata (SPD) de l’aleshores canceller Gerhard Schröder–. Des dels anys 50, les dues formacions majoritàries plegades mai no havien quedat per sota del 70 per cent. D’aquesta feblesa va néixer la gran coalició, atès que cap dels dos grans no tenia força parlamentària per aliar-se amb un soci petit. I d’aquesta situació anòmala s’ha passat ara a una altra raresa. Que Merkel tingui com a rival el seu segon al govern, el ministre d’Exteriors Frank-Walter Steinmeier.

La feblesa els va unir, Merkel ara en reclama el divorci. El darrer sondeig de la primera cadena de la televisió pública ARD –fet per Infratest i considerat el més seriós del país– pronosticava aquesta setmana un 35% per a la CDU/CSU i un 14% per a l’FDP, el mateix que set dies enrere. A l’SPD li dóna, per fi, una remuntada de tres punts, fins al 26 per cent. Aquests tres puntets que guanyen els socialdemòcrates són els que perden Els Verds –dos punts– i L’Esquerra –un punt–.

Els pronòstics mantenen, doncs, les files de Merkel al mateix nivell que el 2005, mentre que l’SPD, tot i remuntar posicions, quedaria clarament per sota. Del 70% que sumaven quatre anys enrere passem ara al 61, un nou toc d’alerta sobre la situació de les grans formacions alemanyes que amenaça el concepte tradicional d’alternança al poder, sustentades en un aliat petit. La gran coalició ha fet créixer els petits, mentre un dels grans resisteix i l’altre perd electorat.

Merkel fa campanya per alliberar-se del soci actual, Steinmeier, en favor del liberal Guido Westerwelle, però aquesta constel·lació tindria, segons els sondejos, una majoria precària. El 49% que sumen entre CDU/CSU i FDP li donarien la majoria d’escons al nou Parlament gràcies a un sistema electoral complex que combina dos vots. La composició del Bundestag (cambra baixa) surt de la suma dels escons guanyats per mandat directe –el candidat més votat a cada districte– més els proporcionals de les llistes dels partits polítics.

Merkel vol tornar al sistema d’aliances clàssic, diu, no perquè la gran coalició no hagi funcionat bé –es desfà en elogis a la bona col·laboració–, sinó perquè amb l’FDP té més afinitats programàtiques.

Menys comoditat parlamentària, una oposició més forta, però més ministres per a la CDU/CSU, en comptes del repartiment paritari actual.
Si és o no imbatible ho diran les urnes. Infratest recorda que hi ha un 26 % d’indecisos, dels quals un 12% són dels que ho decideixen de camí al local electoral. I si finalment governa Merkel amb el soci desitjat pot dependre, també, del que diguin els socis bavaresos, el president del qual, Horst Seehofer, no dissimula la seva antipatia per Westerwelle –ha arribat a fer al·lusions a la seva homosexualitat declarada, cosa que va més enllà de l’anècdota a la catòlica Baviera–. Merkel no se la pot jugar amb una majoria precària si no compta amb el suport ple dels germans bavaresos

sábado, 19 de septiembre de 2009

Dos seres en uno




Merkel y Steinmeier, el discreto carisma de la normalidad
 
Gemma Casadevall

Berlín, 19 sep (EFE).- La campaña por las generales alemanas entra en su última semana sin la crispación habitual en una carrera por la Cancillería y contagiada del talante conciliador de la titular, Angela Merkel, y su rival socialdemócrata, Frank-Walter Steinmeier, dos políticos que basan su carisma en la normalidad.
Merkel avanza hacia la reelección sin despeinarse, Steinmeier no se desgañita pidiendo el voto: a ambos contrincantes les une una serenidad desconcertante en un sprint donde se juegan el futuro gobierno -ella- y el paso a la oposición -él-.
La agenda de la jefa de Gobierno y presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU) no es la habitual en la recta final de campaña: a media semana interrumpirá los mítines para viajar a la cumbre del G-20 en Pittburgh (EEUU) y regresará el sábado para el cierre de campaña, la víspera del domingo electoral, el día 27.
Steinmeier sí se consagrará a tratar de arañar el voto de los indecisos, pese a las nulas expectativas que le dan los sondeos de superar a Merkel, su jefa en la Cancillería en sus cuatro años de ministro de Asuntos Exteriores, cuya Unión aventaja a los socialdemócratas en nueve puntos, según los últimos pronósticos.
Merkel combinará la campaña con los compromisos internacionales -y acrecentará su reputación en casa como líder de rango mundial-, mientras su rival buscará acortar distancias sin perder la sonrisa.
La tranquilidad de la canciller no se debe únicamente a su superioridad en los sondeos y la determinación de Steinmeier a no salirse de su guión tampoco se limita al hecho de que hasta ahora se comportaron como armónicos socios de coalición.


Forma parte de una manera peculiar de sustentar su carisma en la apariencia de seres corrientes. O sea, lo más cercanos posible a sus conciudadanos, a los que a su vez no les preocupa la poca variación de vestuario que exhibe la líder de la primera potencia europea.
Sus respectivos antecesores -el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder y su ministro de Exteriores, el verde Joschka Fischer- hicieron las delicias de los medios con sus vibrantes intervenciones en el Parlamento y un estilo de vida algo más convulso.
Schröder, aún antes de llegar a la Cancillería, dejó que la ruptura con su tercera esposa, Hiltrud, y el romance con la que fue la cuarta, Doris, se convirtiera en acontecimiento mediático. Ya en el poder, los Schröder siguieron el modelo de matrimonio mediático al estilo de un presidente de EEUU y una "First Lady".
Fischer, durante sus años en la oposición el orador más temido del Parlamento, le fue a la zaga con un historial de matrimonios parecido, hasta dar con su actual pareja, la germano-iraní Minu.
Schröder y Fischer brindaron buen material a la prensa rosa y alegraron la vida política con frases brillantes, pero fueron la excepción que confirma la regla no escrita de que en Alemania a los políticos se les presupone discreción.
Merkel y Steinmeier son el reverso de la moneda. A la líder de la CDU apenas si se la veía en público con su esposo -el catedrático de Química Joachim Sauer- mientras estuvo en la oposición y, ya convertida en jefa del Gobierno, su marido limita sus apariciones a acontecimientos especiales. Steinmeier y su esposa Elke responden al perfil de matrimonio estable y sin estridencias.
El aspirante socialdemócrata, forjado a la sombra de Schröder -de quien fue ministro de la Cancillería-, ha copiado de aquél los gestos y hasta la voz, pero no es el animal de campaña que fue el ex canciller, que sí se desgañitaba hasta la afonía en pos del último voto.
Al abrirse la carrera electoral, los analistas consideraban que Steinmeier no lograría lo que Schröder frente a Merkel en 2004: remontar desde la posición de clara desventaja que daban al SPD los sondeos hasta quedar en el empate técnico que dio paso a la gran coalición.
A una semana de las generales, no se vaticina al SPD una recuperación milagrosa. Sí es de destacar, sin embargo, que los tres puntos que ascendió el SPD esta semana suceden al único duelo televisado que han mantenido Merkel y Steinmeier, el pasado domingo.
Steinmeier se comportó ahí como un rival conciliador, a millas de la arrogancia que caracterizó a Schröder. Una semana después, los sondeos le gratifican con el único repunte notable que ha experimentado el SPD en meses. EFE
gc/nvm/ah

viernes, 18 de septiembre de 2009

Angie, a sus anchas


Merkel avanza hacia reelección pese remontada SPD e incógnita sobre su aliado

 
Gemma Casadevall

Berlín, 18 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, ve asegurada su reelección a nueve días de las generales, por encima de una notable remontada en los sondeos de los socialdemócratas que, en lugar de mermar sus perspectivas de victoria, refuerzan la tesis de lo que se decide en las urnas es con quién gobernará.
Merkel, recién llegada de la reunión extraordinaria de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) celebrada ayer en Bruselas, preparatoria de la cumbre del Grupo de los Veinte (G20) en Pittsburgh (Pensilvania, EEUU), los próximos días 24 y 25 de septiembre, compareció ante la prensa, teóricamente para hablar de esta próxima cumbre del G-20, pero invitando a hacerlo de la campaña electoral.
"Cualquier pregunta será bienvenida", saludó pícaramente, con su peculiar sonrisa y entre lluvias de flashes.
"A nueve días de unas elecciones no podemos tomarnos los sondeos más que como lo que son, sondeos. En eso, estamos de acuerdo", dijo, en alusión al lema de su rival socialdemócrata y ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, de no creer en las encuestas si no en las urnas.
"Pero sí, la verdad es que son alentadores", dijo a continuación la canciller, en la que previsiblemente fue su última gran conferencia de prensa antes de las elecciones y tras publicarse hoy los últimos sondeos demoscópicos para las generales.
De acuerdo con los pronósticos del instituto demoscópico Infratest, la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) obtendrían un 35 por ciento de los votos y el Partido Liberal (FDP), un 14 por ciento.
Ello significa que sumarían un 49 por ciento, lo que les daría la mayoría parlamentaria, de acuerdo al sistema electoral alemán, basado en una fórmula mixta que combina los votos al candidato de cada distrito del elector y al segundo voto a la lista del partido.
Merkel y sus aliados prioritarios quedan así en el mismo nivel que las semanas anteriores, mientras que el Partido Socialdemócrata (SPD) de Steinmeier subió tres puntos, hasta el 26 por ciento.
Es la primera vez en meses que Steinmeier acorta distancias de una manera significativa respecto a la Unión, que llegó a estar hasta catorce puntos por encima del SPD.
Bajar a nueve puntos de diferencia es un espaldarazo para el aspirante, que sin duda reforzará su tesis de campaña de que la carrera no está decidida. Sin embargo, ello no mina a las filas de la canciller, sino a un hipotético bloque dominado por el SPD, ya que quienes bajan son los Verdes y La Izquierda.
"Nuestra intención es formar una coalición con los liberales, aunque está dependa de algún escaño adicional. Tenemos el sistema electoral que tenemos y no hay escaños de segunda", indicó Merkel.
Respondió así a la pregunta de si optará por el FDP como socio, incluso si su mayoría depende de los llamados mandatos adicionales.
De acuerdo al sistema mixto, la mitad del Parlamento corresponde a los escaños emanados del candidato vencedor en cada distrito, mientras que el resto sale de lista de los partidos. A éstos pueden sumarse una serie de mandatos adicionales que actúan de correctivo en caso de desfigurarse la proporcionalidad.
Merkel ratificó así su apuesta por el FDP, sin dejar de reafirmar el buen balance de la legislatura que expira en gran coalición.
"Una gran coalición surge de situaciones excepcionales (...) Hemos atajado juntos, con armonía, la crisis internacional, pero de lo que ahora se trata es de ver con qué partido podemos salir más rápidamente de la crisis. Y con los liberales tenemos una mayor afinidad programática para lograrlo", indicó.
Merkel no logró disipar la sensación latente, entre medios y analistas, de que en realidad no le disgustaría seguir al frente de una gran coalición tan armoniosa y contar con su ministro preferido, el de Finanzas, el socialdemócrata Peer Steinbrück.
Su opción por el FDP, al margen de las afinidades tradicionales, parece basarse en la correlación de fuerzas deseada en su futuro gobierno. En su gran coalición, el reparto es paritario, mientras que a un socio menor le corresponden tres o cuatro ministros.
De acuerdo a su estilo, Merkel argumentó sus preferencias, pero no excluyó otras posibilidades; ni siquiera respecto a una futura alianza -"no para la próxima legislatura"- con los antaño enemigos de la Unión, los Verdes. Es decir, un hipotético puntal para un tripartito, en caso de no alcanzarle con los votos del FDP y no decidirse a prorrogar la "excepcional" gran coalición. EFE
gc/jcb/may
(foto)

jueves, 17 de septiembre de 2009

Algo dejaremos para después del 27/9


Verdes y Liberales cargan contra una "prórroga" de la gran coalición
  
Gemma Casadevall

Berlín, 17 sep (EFE).- Los Verdes y los Liberales alemanes, socios menores en anteriores gobiernos, cargaron hoy contra una "prórroga" de la gran coalición que lidera Angela Merkel con los socialdemócratas, a diez días de las elecciones generales y mientras se multiplican otras alianzas aritméticamente posibles.
"Una prórroga de la gran coalición supondrá cuatro años más de política somnolienta de Merkel", apuntó Jürgen Trittin, ministro de Medio Ambiente en el gobierno de Gerhard Schröder y ahora cabeza de lista de los Verdes junto a Renate Künast, ex titular de Agricultura y Protección del Consumidor.
"Apostamos por una alianza negra-amarilla y así nos pronunciaremos el domingo", dijo el líder del Partido Liberal (FDP), Guido Westerwelle, ante el congreso de esta formación el domingo, donde se espera una declaración a favor de una coalición de gobierno con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel.
El retorno a una alianza entre conservadores y liberales, como las que lideraron varios antecesores de Merkel, de Konrad Adenauer a Helmut Kohl, es la fórmula que se perfila como más plausible a tenor de los sondeos ante las generales del 27 de septiembre.
Sin embargo, los pronósticos coinciden en dar a esa constelación -apodada negro-amarilla, por ser esos los colores con que se identifica a la CDU y el FDP, respectivamente- una mayoría frágil, de entre un uno y un dos por ciento, frente a un teórico bloque entre SPD, Verdes y La Izquierda.
El talante conciliador mostrado por Merkel y el aspirante socialdemócrata a la cancillería, su ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier, en el único duelo televisado mantenido entre ambos teóricos contrincantes, ha desatado los rumores de que en realidad ambos darían por buena la reedición de su gran coalición.
Los dos evitaron la confrontación en el cara a cara emitido el domingo por dos cadenas públicas y dos privadas. Algo que dice mucho en favor de la cultura política de no caer en el ataque gratuito, tampoco en campaña, y que se explica además por el hecho anómalo de ser rivales y a la vez co-responsables de un gobierno compartido.
El resultado, sin embargo, fue un debate que el popular diario "Bild" calificó de "para bostezar", reflejo, en palabras de Trittin, de la somnolencia gubernamental que amenaza ahora con prolongarse.
Liberales y Verdes representan idearios antagónicos -como lo son sus bases-, lo que no significa que no estén dispuestos a cooperar para evitar ese mal mayor que, a su juicio, sería ir a la prórroga.
Westerwelle aspira a que las elecciones del 27 no acaben como las de cuatro años atrás, cuando pese a dispararse al 9,8 por ciento -tras varias legislaturas sin despegar del 7 por ciento-, tuvo que asistir a la formación de la gran coalición por la debilidad de las fuerzas mayoritarias, condenadas a aliarse entre sí.
Tras once años en la oposición -las dos legislaturas de Schröder, más la de Merkel ahora-, al FDP puede ocurrirle ahora algo parecido si la CDU y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) quedan por debajo del 35 por ciento e incluso si logra un nuevo despegue hasta el doce por ciento, como se le pronostica.
Tanto el FDP como los Verdes tienen, según los sondeos, opciones de regresar a las tareas gubernamentales en fórmulas tripartitas. Una es la llamada coalición "Jamaica" entre la CDU, el FDP y los Verdes -en alusión a la bandera de ese país, en correspondencia con los colores de esas tres formaciones.
La otra, la alianza "semáforo" entre el SPD, el FDP y los Verdes. La formación ecopacifista ha descartado la fórmula jamaicana, porque implicaría quedar supeditados en un gobierno con tres formaciones en las antípodas de su ideario -CDU, CSU y FDP-.
El FPD, por su lado afirma que tampoco se sumará a un tripartito con SPD y Verdes, porque para ellos semáforo implica "luz roja".
Tales pronunciamientos pre-electorales pueden tomarse o no al pie de la letra, puesto que lo que manda es la aritmética de lo posible tras los resultados. Lo único que se descarta a rajatabla y por todos es un bloque entre el SPD, los Verdes y La Izquierda, la bestia negra de la política alemana, aglutinante de ex socialdemócratas y pos comunistas del este. EFE
gc/jcb/ma

lunes, 14 de septiembre de 2009

Entre amigos

El debat no dóna a Steinmeier prou oxigen per aturar Merkel

IMATGE El candidat socialdemòcrata i la cancellera democristiana es presenten més col·legues que rivals en l'únic duel de la campanya PROMESA L'aspirant de l'SPD defensa una política més social en temps de crisi
Gemma C. Serra

L'aspirant a la cancelleria alemanya, el socialdemòcrata Frank-Walter Steinmeier, va buscar ahir sense èxit, durant 90 minuts de duel televisat, el camí per marcar les diferències davant una rival clarament superior, la seva cap de govern, Angela Merkel. A dues setmanes de les eleccions, el candidat del Partit Socialdemòcrata (SPD) va burxar en la política social i econòmica per trobar algun remei capaç de donar oxigen a la seva tesi que ell seria millor canceller que Merkel. Finalment va acabar demostrant que és més bon soci que rival de la cap de govern conservadora i va apuntalar la tesi que en realitat només lluita per mantenir-se en el govern, ni que sigui com a soci menys paritari que fins ara, atès el clar avantatge que té la Unió Cristianodemòcrata Alemanya (CDU) de Merkel.
La cancellera Angela Merkel amb el seu rival socialdemòcrata, Frank-Walter Steinmeier, abans del cara a cara televisiu ahir a Berlín
"Hi ha una alternativa i aquesta som nosaltres", va dir Steinmeier, en el que serà l'únic debat televisat amb Merkel fins a les eleccions. A partir d'aquí es va centrar en qüestions de política econòmica, que no és el seu fort, i en la defensa del calendari d'abandonament de l'energia nuclear, que Merkel vol revisar si pot formar govern amb els liberals. Amb l'SPD al capdavant del govern es limitaran els sous desorbitats dels empresaris i s'impulsarà la introducció d'un sou mínim, va dir.
Des de l'SPD s'havia posat en circulació, abans del debat, un suposat pla de retirada de l'Afganistan que hauria marcat una diferència clara de Steinmeier respecte a la cap de govern i que, a més, entrava en l'àmbit de les seves competències a Exteriors, però en el debat el candidat de l'SPD no en va concretar res. D'acord amb el pla intern, filtrat pel setmanari Der Spiegel, Steinmeier es proposa "preparar" la retirada de les tropes alemanyes en la pròxima legislatura. Això seria un clar senyal a l'electorat que ara s'escapa als socialdemòcrates en direcció a l'Esquerra, l'únic partit que, com la majoria d'alemanys, aposta per un replegament immediat.
L'ara vicecanceller Steinmeier es va refugiar en Opel i la salvació de les plantes alemanyes de la filial europea de General Motors. El consorci nord-americà ha acceptat l'inversor afavorit pel govern de Merkel -i especialment per ella-, el fabricant austríaco-canadenc Magna. És i ha estat el pretendent de la cancellera, però ahir Steinmeier deia que, amb un govern sota Merkel però amb els liberals com a socis, el pla de salvament estaria "mort com un ratolí".
Al segon de Merkel se li notava així el que és un secret del domini públic a Alemanya: que si no lluita per la victòria és perquè ni ell mateix la creu possible i que en comptes d'això busca la reedició d'una gran coalició, única manera d'evitar anar a l'oposició amb una derrota per a l'SPD que es perfila humiliant. Mentrestant, Merkel ha entrat en la cursa cap a l'esprint final en situació més que ferma.

Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 9. Dilluns, 14 de setembre del 2009

sábado, 12 de septiembre de 2009

Rien de rien

 

Fer campanya o fer manetes

DUEL · L'aspirant socialdemòcrata a rellevar Merkel afronta demà el difícil repte de plantar-li cara en un debat SOCI · La cancellera, favorita en els sondejos, evita descartar una nova coalició amb els seus rivals
Gemma C. Serra

Teòricament, demà a la nit l'aspirant a la cancelleria i ministre d'Exteriors d'Alemanya, el socialdemòcrata Frank-Walter Steinmeier, té la darrera gran oportunitat de capgirar el marcador dels sondejos, favorables a la titular, la democristiana Angela Merkel. A dues setmanes de les eleccions generals, quatre cadenes de televisió transmeten l'únic duel entre els candidats de les dues forces, la CDU/CSU i l'SPD, que compten en la cursa per la cancelleria.
Steinmeier i Merkel en cartells electorals en un carrer de Hannover, la capital de la Baixa SaxòniaSteinmeier ho hauria d'aprofitar per atacar Merkel, tal com ho va fer fa quatre anys el seu padrí polític i aleshores canceller, Gerhard Schröder. Se suposa que dos de cada tres electors veuran el programa, però la màxima expectació aquests dies no se centra en quin dels dos polítics s'imposarà sobre l'altre, sinó quin dels quatre moderadors -un per cada cadena- farà les preguntes més punyents, com si els candidats a liderar el govern de la primera potència europea quedessin degradats al paper de comparses en un càsting de moderadors.
El cap de cartell de l'SPD està contra les cordes: el seu partit continua inalterable uns catorze punts per sota de la CDU/CSU de Merkel. La recent desfeta de les files de la cancellera a les regionals del Saarland i Turíngia -on va perdre la majoria absoluta- no li ha servit de res, i només ha afavorit el partit L'Esquerra, la competència alimentada per la dissidència de l'SPD. Després de quatre anys de gran coalició, tampoc no pot atacar Merkel pel que ha fet o no ha fet el seu govern, ja que ell hi era. Merkel tampoc no ho pot fer. Però ella no ho necessita tant, ja que, pel que sembla, el pitjor que li pot passar és que es quedi sense poder canviar de soci a favor del Partit Liberal (FDP), amb Guido Westerwelle de company de coalició, oficialment el seu aliat natural. La reedició d'una gran coalició no seria cap gran trasbals per a ella, mentre que per a Steinmeier sembla l'única alternativa viable a la de passar a l'oposició, amb el partit enfonsat en uns resultats històricament negatius, agreujats per l'empenta de L'Esquerra.
Steinmeier, com Merkel, és conciliador. No se li coneixen atacs d'arrogància, com a Schröder. A això s'hi afegeix que Merkel i Steinmeier comparteixen no sols govern, sinó també posicions gairebé idèntiques en qüestions que toquen la fibra de l'electorat, com l'Afganistan. L'única formació que combrega amb l'opinió majoritària dels ciutadans -un 53% són partidaris de la retirada del contingent alemany- és L'Esquerra, és a dir, l'enemic comú de totes les formacions (SPD, CDU/CSU, Els Verds i liberals). És l'únic partit emergent i es desconeix on té el sostre aquesta formació nascuda del postcomunisme fusionat amb l'ala esquerra escindida de la socialdemocràcia.

Opel i Afganistan, cara i creu

L'únic nerviós davant el duel és qui no hi serà, Westerwelle, que ha protestat per l'absència d'altres candidats en aquest debat televisat de màxima audiència. El líder de l'FDP tem que li passi el mateix que fa quatre anys: que acabi com a vencedor moral, però li toqui continuar a l'oposició, perquè el soci gran (CDU) no té prou percentatge per recolzar-se en el seu aliat natural. Merkel evita mullar-se i juga a totes dues bandes: diu que el seu soci preferit és i serà Westerwelle, però exhibeix bons balanços de la seva gran coalició amb Steinmeier. Westerwelle està tan nerviós que treu relleu a l'acord de General Motors per vendre Opel a l'inversor escollit per Merkel, la canadenco-austríaca Magna.
La cancellera i Steinmeier no es barallaran demà per l'Afganistan, perquè han de defensar el que hi fan. Tampoc no ho faran per Opel, malgrat els dubtes sobre la viabilitat del pla, perquè tots dos volen rendibilitzar el paper de salvadors de les plantes alemanyes. Als moderadors del debat els queda la feina d'impedir que als participants en el duel no se'ls vegi fent manetes.

Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 14. Dissabte, 12 de setembre del 2009

martes, 1 de septiembre de 2009

Polonia, el vecino que no olvida

La guerra que va devastar Europa

Record dels 70 anys de la invasió de Polònia, el detonant de la Segona Guerra Mundial que va provocar 60 milions de morts

 
La cancellera alemanya, Angela Merkel, serà avui a Gdansk, a Polònia, on recordarà, 70 anys després, el dia en què l'Alemanya d'Adolf Hitler va començar la invasió de Polònia, una setmana després de signar-se el pacte de no-agressió amb la Unió Soviètica de Stalin. Complirà així, com ho van fer els seus predecessors -de Konrad Adenauer i Willy Brandt a Helmut Kohl i Gerhard Schröder- amb l'obligació inherent de tot cap de govern alemany de retre comptes pel que va significar la Segona Guerra Mundial, la més global que mai no ha conegut el món, amb 60 milions de morts.

"L'1 de setembre és dia de dol i de reconeixement de culpa, però també d'agraïment als nostres aliats", va dir aquest cap de setmana Merkel. Per al món sencer es va obrir una etapa interminable de dolor i, per a Europa una llarga divisió que no es va tancar fins al 1989, amb la caiguda del Mur de Berlín. Un altre aniversari rodó, també aquest any, del que a Alemanya es recorda com la nit més bonica de la ciutat, el 9 de novembre de fa vint anys. La nit de les abraçades entre milers de desconeguts que, per primer cop, podien passar al sector oest sense por de morir a trets.

Gràcies als aliats, Alemanya va poder ressorgir de la runa de la Segona Guerra Mundial. Una reconstrucció, però, que només es va viure a una meitat del país, mentre l'altra quedava inclosa "dins el sistema de la dictadura comunista", va recordar la cancellera.

Que Merkel, la noieta de l'Est, hagi arribat a líder de la primera potència europea i sigui la dona més poderosa del món, segons la revista Forbes, és un d'aquells prodigis que fan pensar que no tot es deu haver fet tan malament en el procés de superació de la divisió a la qual va quedar condemnada Alemanya el 1945. Per a la cancellera, tan necessari com reconèixer la culpa alemanya en l'aniversari del dia en què va començar el malson, és recordar que va arrencar de l'aliança entre les dictadures de Hitler i de Stalin.

Una setmana abans d'iniciar-se la invasió de Polònia, el 23 d'agost, els ministres alemany i soviètic d'Exteriors, Joachim von Ribbentrop i Viatxeslav Molotov, van signar en presència de Stalin el pacte de no agressió, que incloïa unes clàusules on es repartien les respectives "zones d'interès".

La línia divisòria, en el cas de Polònia, quedava establerta en els rius Narev, Vístula i San. Sis dies després, va començar la invasió des de la banda del Tercer Reich. El 17 de setembre, les tropes de Stalin entraven en territori polonès per la part oriental.

Cadascú va continuar amb la seva febre annexionista, acompanyada en les dues bandes per deportacions massives i genocidi. El Tercer Reich, cap a Escandinàvia, primer, i després cap a França. Stalin, per les Repúbliques Bàltiques, entre d'altres territoris dits "d'interès" soviètic.

El món occidental no va saber evitar el pacte entre les dues dictadures perquè el va veure com a impensable per l'enemistat endèmica entre els dos protagonistes. Va ser l'ànsia de Hitler per engrandir el Reich que va posar fi a l'aliança, el juny de 1941, en envair el territori polonès del cantó soviètic.

Es va estripar la baralla. La Unió Soviètica de Stalin i el Tercer Reich de Hitler van deixar de ser aliats. Es va entrar en una nova fase bèl·lica, que per a Europa va acabar amb la capitulació alemanya, el maig del 1945, uns dies després que Hitler se suïcidés al seu búnker i mentre l'Exèrcit Roig penjava la seva bandera al Reichstag en flames. La resta del món va haver d'esperar que els Estats Units llencessin dues bombes atòmiques sobre Hiroshima i Nagasaki perquè es rendís l'última aliat de Hitler: el Japó.

Merkel, com els seus antecessors, recordarà avui la responsabilitat i la vergonya alemanya pel terror nazi i la guerra d'unes dimensions que ni les xifres de morts ajuden a calibrar, per inquantificable.

A diferència dels seus predecessors, però, Merkel no va viure ni de petita aquella Guerra. Schröder, el més jove dels excancellers, va néixer el 1944 i, com un de cada tres homes nascuts a Alemanya entre el 1940 i 1945, va tenir una infantesa sense pare, que va morir al front abans que ell fes un any.

Merkel és nascuda a la postguerra, el 1954, i va créixer a l'Alemanya comunista, on el pare exercia de pastor protestant. Merkel coneix més aquestes dècades de divisió que no l'horror de la guerra.

Per això, els seus records incideixen tant en la responsabilitat alemanya com en l'agraïment als aliats que van ajudar Alemanya i la resta d'Europa a superar la divisió. L'anticomunisme forma part del doctrinari polític de bona part de la classe política alemanya, no només la conservadora.

Entre el setanta aniversari de l'inici de la Segona Guerra i el vintè de la caiguda del Mur n'hi ha un altre, també rodó, que ningú gosarà celebrar en públic el pròxim 7 d'octubre: el seixantè de la República Democràtica Alemanya, el règim que va aixecar el Mur de Berlín.