miércoles, 31 de julio de 2013

Chaparrón precocinado


Bayreuth cierra el anillo con fuego cruzado de abucheos y arrogancia

Gemma Casadevall



Bayreuth (Alemania), 31 jul (EFE).- Bayreuth cerró hoy el "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf en medio de un fuego cruzado de abucheos del público y gestos de arrogancia del director, colofón al estreno de un "Ocaso de los dioses" trasladado a Wall Street. 

Si Castorf pretendía revalidarse como "enfant terrible", a sus 61 años, lo logró con creces en el tradicionalista templo wagneriano, respondiendo con gestos de "no habéis entendido nada" al chaparrón que le dispensó el público en la pieza que cerró el "Anillo". 
Estaba claro que Bayreuth iba a cebarse en el dramaturgo, visto que éste había evitado salir a dar la cara hasta entonces y por mucho que el "Ocaso" estuvo a un nivel superior al "Sigfrido", la auténtica piedra de escándalo del ciclo, rayana a lo grotesco. 
El público del Festival Richard Wagner tuvo, por su parte, el privilegio no solo de cumplir con su ritual de abuchear al presunto transgresor, sino que además la batuta de Kirill Petrenko le situó ante una tetralogía musicalmente memorable, por no decir histórica. 
Petrenko fue ovacionado como el nuevo héroe del olimpo wagneriano, a meses de asumir la dirección musical de la Ópera Nacional de Baviera, con su capacidad para transmitir cada una de las notas escritas por Wagner en sus 17 horas de tetralogía. 
El grado de aclamación a Petrenko tenía, por contraste, rango de reprimenda acrecentada a Castorf y también un toque de advertencia a Christian Thielemann, durante años el señor oficioso de la casa, de pronto con riesgo a quedar destronado. 
Para las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier el éxito del ruso puede ser un salvavidas frente al ala tradicionalista, que exige a las biznietas del genio y codirectoras de Bayreuth algo más que provocación si quieren prolongar su mandato más allá de 2015. 
Las Wagner no lograron convencer a Wim Wenders para dirigir el "Anillo" del bicentenario del nacimiento de Wagner -22 de mayo de 1813-, pero sí ficharon a una gran batuta y a las mejores voces del momento para interpretar a su bisabuelo. 
Ahí estuvieron Wolfgang Koch -Wotan-, Anja Kampe -Sieglinda-, Johan Botha -Siegmund-, Catherine Forster -Brünnhilde-, Martin Winkler -Alberich-, Attila Jun -Hagen-, Nadine Weissmann -Erda- y Claudia Mahnke -Waltraute- un bálsamo para las almas maltrechas por la apuesta de Castorf. 
El único punto gris musical fue Lance Ryan, el Sigfrido al que Castorf armó con una kalashnikov y convirtió en ligón de barrio. 
Fue un estreno en cierto modo redondo, con los elementos implícitos a la casa: abucheos al transgresor, fidelidad excelsa a la partitura y su desfile de devotos ilustres al genio. 
A la crítica internacional reunida entre los privilegiados asistentes al "Anillo" del bicentenario le queda ahora dilucidar si la apuesta de Castorf es lasciva y grosera o tan innovadora que resulta indigerible para el tradicionalismo de la casa. 
Bayreuth puso a su servicio las mejores voces, la mejor batuta y un impresionante despliegue de plataformas circulares para llevar a la práctica las escenografías rotatorias de Aleksandar Denic. 
Las escenografías son espectaculares, con reminiscencias del mejor Wenders que no vino, pero huecas de contenido hasta parecer un mero ejercicio de rotación hasta el Wall Strett final. 
El "Anillo" arrancó en una gasolinera-motel estadounidense en el "Oro"; se trasladó a una rústica torre petrolera de Azerbaiyán, en "La Valkiria"; a las Mount Rushmore con las cabezas esculpidas en sus rocas de Marx, Lenin, Stalin y Mao y a la Alexanderplatz de Berlín, con un "Sigfrido" disparando su kalashnikov. 
La guerra por el poder, la avaricia, la traición, el amor, entre nibelungos y otras criaturas adoptadas por Wagner se plasmó en dioses borrachos y sexys chicas de calendario de gasolinera, que reaparecieron en Wall Street convertidas en prostitutas de lujo. 
En medio aparecieron cocodrilos de cartón copulando o engullendo a su musa y otros seres ideados por Castorf, rozando el dadaísmo. 
"Es un 'Anillo' perfecto para escuchar por radio", resumía irónicamente Peter Wallendorf, asiduo al festival, mientras a su lado un británico, que había esperado 21 años por su entrada le recordaba que la ópera no solo es música, sino también escenografía. EFE 
Golden Girls. Lance Ryan (Siegfried) mit den Rheintöchtern Julia Rutigliano, Mirella Hagen, Okka von der Dammerau. Foto: dpa
gc/cd 
(vídeo) (foto)

martes, 30 de julio de 2013

Asomándose al ocaso

Gozar de Wagner y reírse de Castorf

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 30 jul (EFE).- El "Ocaso de los dioses" cerrará mañana el ciclo de estrenos de Festival de Bayreuth, a modo de última etapa para disfrutar de Richard Wagner dirigido por Kirill Petrenko y de reirse o indignarse con un "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf que va de lo lascivo a lo grotesco. 

El templo wagneriano se divirtió lo suyo anoche abucheando las ocurrencias de Castorf en "Sigfrido", al que arma con una kalashnikov que por supuesto acabará disparando y convierte luego en funcionario de Correos que alimenta a cocodrilos copulantes. 
La rabieta del tradicionalismo estaba tan justificada como la ovación cerrada al magistral Petrenko y los solistas -Lance Ryan, un atlético Sigfrido; Wolfgang Koch, el Wotan degradado a santo bebedor; Nadine Weissmann, una Erda prostituida-. 
"Tener el mejor teatro del mundo para interpretar el "Anillo", las mejores voces wagnerianas del momento y una escenografía prodigiosa para ofrecer algo tan poco inspirado da que pensar", opinaba Michael Mayer, un bávaro de la Sociedad Amigos de Bayreuth y uno de los 5.000 donantes del festival de todo el mundo. 
La opinión de Mayer era de las más comedidas, en medio de voces anónimas que, entre copas de champán, consideraban que podía darse mejor uso a la kalashnikov de Sigfrido que los cartuchos de fogueo. 
"Así es Bayreuth. Colocas la mejor escenografía del mundo y a los viejos se les indigesta lo que comieron en la pausa porque suenan dos disparos", opinaba en cambio Dieter Wunsiedel, joven wagneriano tan asiduo al festival como los "amigos" de Bayreuth. 
La obsesión de Castorf por seguir con la cámara de vídeo a los solistas estorba a unos y gusta a quienes lo ven como la oportunidad de asistir como nunca al cuerpo a cuerpo, sea un primer plano de presunto sexo oral callejero, de Erda a Wotan, o al dios engullendo espaguetis y vino o fumando mientras canta. 
Castorf lleva la tetralogía de los mitos germánicos, sus ansias de poder, avaricia, traición, amor y deseos al motel-gasolinera del "Oro del Rin" y las Mount Rushmure con los cráneos de Marx, Lenin, Stalin y Mao supliendo a los presidentes de EE.UU., en "Sigfrido". 

Pasó asimismo por una torre petrolera de Baku, en "La Valkiria" y por la Alexanderplatz donde Sigfrido escarba entre la basura, a la espera de que el "Ocaso" derive en Wall Street. 
Entre dioses, nibelungos, enanos y valkírias convertidos en matones, prostitutas y otros elementos de mal vivir circula un personaje que no entona ni una sola nota: el propietario del motel, primero, y el camarero que emborracha a Wotan, después. 
Se trata de Patric Seibert, asistente de dirección y auténtico hallazgo para muchos, tal vez la mejor creación de este "Anillo". 
Seibert tiene un nutrido club de admiradores entre el público de Bayreuth, aunque ello no allanará el camino a Castorf ante el previsible chaparrón, mañana, cuando deberá dar la cara y saludar, después de no haberlo hecho en las tres piezas anteriores. 
Otro foco de atención es la canciller Angela Merkel, que exhibió sonrisa y traje de gala en la apertura de la temporada, para sumergirse después en su característica discreción en el "Anillo". 
A Merkel se la detecta apenas en los entreactos, en cuanto se ve apostado a un guardaespaldas ante la escalera que lleva a los servicios de las damas, a lo que seguirá la imagen de la canciller dando las gracias y dejando unas monedas en el plato. 
El resto del tiempo está en su palco o en la terraza de la Silvener Lounge, donde se la vislumbra charlando con algún solista. 
Bayreuther Festspiele - SiegfriedSeguir a la canciller o al intruso sobre el escenario que no canta, son diversiones añadidas al privilegio de asistir a un estreno etiquetado de histórico en Bayreuth. 
Es el único teatro del mundo construido a medida para las óperas de Wagner, el único donde la orquesta toca desde un foso oculto que difunde cada nota a la butaca del espectador y el único donde se representa única y exclusivamente al genio. 
El estreno de Castorf es, en resumen, el plato fuerte del Año Wagner, en que confluyen el bicentenario de su nacimiento, en Leipzig y el 130 aniversario de su muerte, en Venecia. EFE 
gc/cat 

Bayreuth, una ciudad como tantas otras

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 31 jul (EFE).- A Bayreuth, ciudad wagneriana por excelencia, no solo acuden adoradores de Richard Wagner de todo el mundo sino también españoles en busca de trabajo, una situación común en toda Alemania por mucho que lograrlo no siempre es fácil.
También puede toparse uno con españoles en busca de trabajo como Jacob Gisbert, un logopeda valenciano de 30 años, o Borja Barrado, de San Sebastián, con 27 años y estudios de gestión comercial.
Ni uno ni otro se lamenta de su situación: "Esto es el paraíso, se resuelva o no la crisis quiero seguir viviendo aquí", dice Jacob.
Ambos llegaron hace unos meses y ambos lo hicieron siguiendo a sus respectivas novias, dos universitarias alemanas en Bayreuth.
"No emigramos solo por la crisis, teníamos la inquietud de salir. Pero está claro que no se puede pensar en regresar a España, con cero posibilidades de encontrar empleo", explicó a EFE Borja, junto a su amigo, en una cervecería de Bayreuth.
No es oro todo lo que reluce en el mercado laboral alemán, aquejado de una creciente precarización y donde ocho millones de personas trabajan con sueldos mínimos. Pero su índice de desempleo -un 6,6 %- está muy por debajo del español -27 %- y la tasa de los jóvenes sin trabajo es la más baja de la UE.
Los dos españoles siguen cursos de integración subvencionados por el "Land" de Baviera, orientados a extranjeros no comunitarios, ya que son preceptivos para obtener permiso de residencia.
Los españoles no los precisan por ser ciudadanos de la UE, pero ahí aprenden gratis alemán. "Venir a buscar trabajo aquí sin dominar el idioma es tirarse a la piscina", advierte Jacob.
Las perspectivas de este valenciano, que percibe un subsidio de desempleo en Alemania, se centran en una normativa según la cual cada escuela primaria alemana tendrá un logopeda el próximo curso.
Su compañero donostiarra, sin subsidio pero con un "miniempleo" -cinco horas, tres días por semana- en un restaurante italiano, lo ve más complejo: "No podemos entrar en los programas de formación profesional, porque ya hicimos nuestra capacitación".
Borja alude a los acuerdos entre los gobiernos de Berlín y Madrid para fomentar el acceso de jóvenes españoles al sistema dual, que combina la parte teórica con la formación profesional en empresas. Alemania pretende cubrir su déficit de mano de obra cualificada y contribuir a la lucha contra el desempleo juvenil.
Baviera, "Land" identificado con la fortaleza económica, ha firmado un acuerdo con 39 empresas para que españoles de 18 a 35 años inicien su capacitación en septiembre. Ésta no es, sin embargo, la situación de otros españoles, como los de Bayreuth, que están en lo que Jacob califica de una encrucijada "querida".
Está en Bayreuth porque ahí estudia su novia Jana economía sanitaria, mientras que Karen, la chica de Borja, cursa desarrollo en África, punto fuerte de la universidad de esa ciudad.
Son muchas las coincidencias, como el apoyo de sus familias a la decisión de salir a buscar trabajo. "A mi madre no le da pena. Le da rabia, vernos obligados a buscar trabajo fuera", resume Borja.
No tienen entradas para ir al Festival de la Verde Colina, donde se estrenó una provocadora versión del "Anillo del Nibelungo" dirigida por Frank Castorf y con Kirill Petrenko a la batuta.
"Hay lista de espera de cinco o diez años para conseguir una. Pero tal vez lo intentemos espontáneamente porque dicen que a media temporada hay cancelaciones", explica, en buen español, Jana.
Los dos "emigrados por amor", como se definen, se reconocen poco amantes de Wagner. Pero les gustaría tener ocasión de descubrir el misterio que, año a año, lleva a miles de fanáticos de peregrinaje a Bayreuth, para el festival más wagneriano del mundo. EFE

lunes, 29 de julio de 2013

A doble página

El ‘nein' a la unió bancària


Els més maliciosos diuen que Angela Merkel no vol “regalar” la sobirania nacional sobre els bancs per por que Brussel·les premi el botó de desactivació sobre la banca alemanya malalta. D'altres llegeixen la negativa del seu ministre de Finances, Wolfgang Schäuble, a la proposta de la Comissió Europea en clau electoral, amb vista a les generals previstes per al 22 de setembre.
El primer diagnòstic voldria dir que hi ha més bancs alemanys –probablement, la banca pública regional– amenaçats de ser degradats a zombis. El segon, que a la tardor, si Merkel aconsegueix la reelecció que sembla tenir assegurada, rebaixarà el rebuig a la proposta de Brussel·les i buscarà un d'aquells consensos tan europeus en què tothom salva la cara. Si una cosa no vol Merkel, ara per ara, és molestar l'electorat amb cessions de sobirania a la Comissió, que es poden entendre com un risc que Alemanya continuï com a principal contribuent als rescats europeus, però sense tenir ni tan sols el control sobre el botó per activar-los. El cas és que Berlín s'oposa fins a la confrontació pública a la proposta de la Comissió de José Manuel Durão Barroso per tirar endavant la unió bancària.
És una confrontació, en realitat, a tres bandes –el Banc Central Europeu actua d'aliat de Brussel·les– i amb França com a segona columna del bloc de reticents. El non francès és menys virulent que el nein alemany, potser perquè François Hollande no té eleccions en menys de dos mesos. Si més no, serveix a Schäuble per recordar que hi ha una posició consensuada per l'eix francoalemany i que sense el vistiplau de Berlín i París no hi ha projecte europeu que prosperi.
Problema larvat
La confrontació oberta entre Alemanya i Brussel·les es cou des de fa mesos i va tenir la seva màxima expressió quan l'eurocomissari Michel Barnier va posar damunt la taula la seva proposta: una fórmula que combina la supervisió estatal i la comunitària, però que deixa la capacitat de prémer el botó vermell per liquidar els bancs fallits o zombis a Brussel·les. Evidentment que els ministres de Finances dels estats membres tenen dret a dir-hi la seva. Al capdavall, el pot del qual han de sortir els fons per liquidar aquests bancs és comunitari.
El pla de Barnier consisteix a crear una autoritat i un fons únic per desmantellar els zombis, d'acord amb un sistema en què la Comissió té la responsabilitat de prémer el botó. Les regles per ser o no comptabilitzat entre els zombis serien unitàries, per als 6.000 bancs i entitats financeres de la zona euro. I el fons, també unitari, s'alimentaria d'aportacions procedents del sector financer que arribarien a un volum dels 55.000 milions d'euros l'any 2025.
Per Schäuble, una proposta com la que defensa Barnier implica canviar els tractats europeus i els conceptes de sobirania. I això vol dir temps. Un temps indefinit, que deixa també sine die la unió bancària que teòricament hauria d'estar preparada per actuar a partir del 2014.

Crida al diàleg
La Comissió es protegeix l'esquena amb les garanties del dret a veu i vot dels ministres de Finances, i assegura que tota decisió serà “conjunta” i implicarà també el BCE –on alhora hi ha representats tots els membres–. També insisteix en el fet que es parla d'aportacions del sector financer. Indirectament, però, això implica també el contribuent, sobretot quan es parla de banca pública o rescats.
Darrere el rebuig de Berlín hi ha un tercer diagnòstic: es tracta de guanyar temps i endarrerir el projecte. Un bloqueig formalment parcial de la unió bancària vol dir incapacitar-la per engegar a mitjan 2014. És una mena d'ara o mai, ja que es dóna per sabut que, si no entra en funcionament, aleshores ja no hi serem a temps per aturar ni la crisi present ni les següents que s'esdevinguin. El nein d'ara té, doncs, un vessant d'estratègia, com a continuïtat al retret més comú contra la línia de Merkel: frenar, primer, i acabar donant el vistiplau quan ja no hi ha remei.

El Bundesbank, l'altre rebel

El govern d'Angela Merkel no està sol en el rebuig a les propostes de la Comissió Europea. Té com a aliat el gran rebel en qüestions de dissidència dins del Banc Central Europeu (BCE) que dirigeix Mario Draghi, i que és el Bundesbank o banc central alemany. En el seu últim informe mensual, corresponent al juliol, donava suport clarament a la línia de l'equip de Merkel, segons la qual no hi pot haver aquesta supervisió comuna sense canviar els tractats de la UE. És a dir, sense un procés costós i llarg que converteix en gairebé impossible ajustar-se al calendari previst.
El BCE no pot ser alhora la directriu en política monetària, en supervisió bancària, i a més articular tot aquest nou organigrama de la unió bancària, advertia el Bundesbank. Tornem, doncs, al peix que es mossega la cua, atrapat entre el que diuen els tractats i el que mana el calendari.

Els zombis del sector financer alemany


Gemma C. Serra

Un total de 425 caixes d'estalvis alemanyes –Sparkassen–, amb prop d'un bilió d'euros d'actius, fora del radi de la supervisió bancària única: aquesta és la sospita principal que recau sobre Alemanya, des que a finals de l'any passat la cancellera Angela Merkel va arrencar dels seus socis un acord per a la futura unió bancària. Segons aquest, el Banc Central Europeu (BCE) “vigilarà” totes les entitats a partir dels 30.000 milions en actius. Només una Sparkasse entraria en aquest pot que cal controlar.
Alemanya té un sistema bancari fonamentat en un grapat de bancs privats –amb Deutsche Bank i Commerzbank a la capçalera–, una xarxa de bancs públics regionals lligats als länder i aquesta xarxa multiplicada de les Sparkassen, dipositària dels diners dels estalviadors locals. És la caixeta d'estalvis que cada alemany té a la cantonada de casa, que funciona de forma prou autònoma, fins al punt que el client de la de Berlín, per exemple, ha de pagar comissió si treu diners d'un caixer automàtic a 40 quilòmetres de casa.
Les sospites damunt d'aquestes Sparkassen van ser l'aspecte més comentat en les negociacions europees, per la discreció que Berlín imposa als seus socis respecte a les seves entitats mentre alhora exigeix a canvi transparència als col·laboradors oficialment amb problemes, com ara l'Estat espanyol. No és, però, l'única sospita, si tenim en compte el que va ser el llistat de bancs i entitats d'estalvis alemanys inclosos als famosos tests de solvència, amb què es van voler tapar forats enmig de la crisi de credibilitat bancària. Com es recordarà, l'any 2011 hi va haver un d'aquests grans càstings a la banca del Vell Continent. Va ser al juliol i els12 bancs alemanys inclosos a la llista van aprovar, segons el dictamen de la Autoritat Bancària Europea. L'aprovat general va ser possible, entre d'altres coses, perquè el banc número 13, Helaba, es va retirar del grup analitzat, quan es va veure que anava de pet al suspens.
Uns mesos més tard, el Bundesbank va emetre un dictamen més acurat, d'acord amb els nous requeriments europeus, segons el qual sis d'aquests dotze bancs aprovats tenien una necessitat addicional de capital de l'ordre dels 13.100 milions d'euros. Entre els “necessitats” estaven Deutsche Bank i Commerzbank, el líder i el seu directe perseguidor. Aquesta quantitat doblava el que s'havia calculat sis mesos enrere. El Deutsche Bank sembla el gran intocable de l'organigrama alemany, mentre que el Commerzbank està embolicat en una mena de via crucis declarat, des que l'estat va haver d'assumir una participació del seu 25 % per evitar-ne l'enfonsament, el 2008.
El Commerzbank no només és el segon banc d'Alemanya, sinó també el número dos en el llistat de destinataris dels 18.200 milions d'euros amb què el fons d'estabilització bancària alemany –Soffin– ha eixugat les necessitats de rescats domèstics del país. El primer lloc, segons les dades del juliol, l'ocupa el clàssic entre els bancs trontolladissos de la primera economia europea, l'Hypo Real Estate, amb 9.800 milions d'euros. Al Commerzbank li corresponen 5.100 milions i la resta es reparteix entre altres entitats menys conegudes. “Quo Vadis, Commerzbank?”, es demanava recentment Die Welt i l'edició alemanya delWall Street Journal, en sortir a la llum els esforços del ministre de Finances, Wolfgang Schäuble, per trobar un comprador per a la participació de l'estat en aquest gegant de la banca alemanya.

La cólera del dios Bayreuth

Castorf desata los truenos con su Sigfrido con Kalashnikov

Gemma Casadevall

Bühnenbild der Oper "Siegfried"

Bayreuth (Alemania), 29 jul (EFE).- El dramaturgo berlinés Frank Cartorf desató hoy otra ronda de atronadores abucheos en el Festival de Bayreuth con un "Sigfrido" armado con una kalashnikov, algo de sexo oral y otras ocurrencias, aparentemente destinadas a llevar a Richard Wagner al absurdo. 

Bayreuth no sería Bayreuth si no encajara mal las osadías de quienes llegan etiquetados de provocadores y para los que hay precocinadas las rabietas del tradicionalismo wagneriano. 
Hay que decir, sin embargo, que los abucheos arrancaron antes de la escena en que Erda, prostituta de Alexanderplatz practica sexo callejero con Wotan -seguidos en primer plano por el inseparable vídeo de Castorf-. 
Esa escena quedaría en lo anecdótico en un templo wagneriano que no quiere parecer pacato, ya que el problema es que Castorf no consigue transmitir por qué a Sigfrido les siguen las miradas severas de Marx, Lenin, Stalin y Mao, esculpidos en las Mount Rushmure. 
Por fortuna, Wolfgang Koch -Wotan- y Nadine Weismann cantan como dioses, en cualquier situación, lo mismo que el Sifgrido de Lance Ryan, por mucho que se les transmute desde héroe de la madre revolución a funcionario de correos. 
El viaje ideado por Castorf para el "Anillo del   de Wagner se paró así las Mount Rushmure, con los próceres comunistas suplantando a los presidentes de EEUU. 
De ahí cambió a una Alexanderplatz que, de la fea arquitectura socialista de sus tiempos en el sector oriental berlinés, pasó a la mediocridad actual, enredada entre shoping centers y anodinas estafetas de Correos. 
Ahí cae Sigfrido, rebuscando entre papeleras de basura, a modo de grotesca degradación del héroe que no le temía a nada y fundía su propia espada, finalmente aparcada por la kalashnikov. 
La magia imponente del escenario rotatorio ideado por Aleksander Denic y las voces mayúsculas de Ryan o Mirella Hagen -el pájaro del bosque, como majestuosa ave del paraíso- no consiguieron aplacar los ánimos de Bayreuth. 
Se recrudecieron así los abucheos que habían aparecido en "El Oro del Rin" y que en la segunda pieza, "La Valkiria", parecían haberse calmado gracias a los buenos oficios de Kirill Pretenko a la batuta. 
El sector de público menos tradicionalista ensalzaba aún hoy en los entreactos la valentía de Castorf y atribuía los abucheos a la otra tradición de Bayreuth que implica castigar las trasgresiones al genio de Wagner. 
Fuera de la reacción del público, las críticas hasta ahora han sido elogiosas para Petrenko y adversas a Castorf, al que de antemano se esperaba como un intruso en el olimpo wagneriano.
"Ignorad la dirección y escuchad la música", recomendaba la edición digital del semanario "Die Zeit", tras el estreno de las dos primeras piezas. 
Queda por ver qué ocurre el miércoles, cuando se cierre el "Anillo" con el preceptivo "El ocaso de los dioses" y a Castorf no le quede otra que salir a saludar -lo que hasta ahora evitó. 
El estreno del "Anillo" se considera algo así como la prueba de fuego para las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, codirectoras de Bayreuth desde 2008 y cuyo mandato expira el 2015. 
La tetralogía es el plato fuerte del Año Wagner, en que se conmemora el bicentenario del nacimiento del compositor, en Leipzig y el 130 aniversario de su muerte, en Venecia. 
El propio Wagner estrenó el "Anillo" completo en Bayreuth, en 1876, en el que fue el primer festival de esa ciudad bávara donde hizo levantar el teatro considerado óptimo para su ciclo operístico. EFE 
gc/cd


La crítica encumbra a Petrenko y arremete contra Castorf

Bayreuth (Alemania), 29 jul (EFE).- La crítica alemana coincide con la opinión expresada en aplausos o abucheos por el público de Bayreuth y ensalza la batuta de Kirill Petrenko para castigar la dirección de Frank Castorf en el "Anillo del Nibelungo", que se representa en el Festival de Ópera de esa ciudad bávara. 
"Ignorad la dirección y escuchad la música", recomienda la edición digital del semanario "Die Zeit" tras el estreno en los días pasados de las dos primeras piezas del nuevo "Anillo", "El oro del Rin" y "La Valkiria". 
En términos parecidos se expresa "Der Spiegel", que ya en el preámbulo del "Oro del Rin" destacó la maestría de Petrenko y las lagunas de dirección de Castorf, quien se auxilia de las cámaras de vídeo que siguen a los solistas para tratar de explicar su concepto. 
Más duro es el izquierdista diario "Die Tagezeitung", según el cual lo hasta ahora visto del "Anillo" delata una ausencia de dirección, puesto que no se entiende qué pretende al trasladar a los mitos germánicos a ambientes petroleros. 
"Sexo, petróleo y juegos de vídeo", titula por su parte "Die Welt", que sí elogia a Castorf y la valentía de un "Anillo" que arranca en un motel-gasolinera de EE.UU. y de ahí pasa a una torre petrolera de Baku donde la Unión Soviética planta su Estrella Roja. 
A las dos piezas ya conocidas seguirá hoy el estreno del "Sigfrido", el héroe nacido del amor incestuoso y que no conoce el miedo hasta que se topa con la primer mujer de su vida, Brünnhilde, la Valkiria. El ciclo se cerrará el miércoles, con "El ocaso de los dioses". 
Será una nueva ocasión para examinar el trabajo de Petrenko, que roza la perfección con su dirección musical, así como los solistas, depositarios hasta ahora de las atronadoras ovaciones del elitista público de Bayreuth. 
Las dos primeras piezas se estrenaron en un Bayreuth al borde de la asfixia, bajo una ola de calor extrema para lo que suele ser el verano alemán, que afortunadamente cedió el domingo. 
Bajo esas condiciones se presentó un "Oro del Rin" poblado por matones y sus chicas, el viernes, seguido al día siguiente de la "Valkiria" en Azerbaiyán, el sábado. 
Castorf fue abucheado por el público en la primera pieza, mientras se aclamaba a Petrenko y los solistas, mientras que en la segunda se le ignoró, tal vez porque, tal como hizo con el "Oro", no salió a saludar. 
Junto a Petrenko fueron ovacionados la Sieglinde de Anja Kampe, así como Siegmundo de Johan Botha y el Wotan de Wolfgang Koch. 
El estreno del "Anillo" se considera algo como así como la prueba de fuego para las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, codirectoras de Bayreuth desde 2008 y cuyo mandato expira el 2015. 
La tetralogía es el plato fuerte del Año Wagner, en que se conmemora el bicentenario del nacimiento del compositor, en Leipzig, y el 130 aniversario de su muerte, en Venecia. 
El propio Wagner estrenó el "Anillo" completo en Bayreuth, en 1876, en el que fue el primer festival de esa ciudad bávara donde hizo levantar el teatro considerado óptimo para su ciclo operístico. EFE 
gc/nl/mlr 
(foto) (vídeo)

domingo, 28 de julio de 2013

Domingo al sol


Bayreuth a toda costa, a 38 grados

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania) 28 jul (EFE).- El Festival de Bayreuth reedita en el bicentenario de Richard Wagner su culto al genio, desafiando la ola de calor sobre esa ciudad bávara y con un "Anillo del Nibelungo" donde la batuta de Kirill Petrenko triunfa sobre los efectismos de Frank Castorf. 

Sobre la Verde Colina donde Wagner estrenó su "Anillo", en 1876, se alcanzaron hoy los 38 grados, temperatura que en el interior del teatro se percibe como de hasta 50, en virtud de la norma de que cualquier aire acondicionado daña la acústica. 
Si Luis II de Baviera soportó esas condiciones en el estreno, con butacas aún más precarias que las actuales, nadie entre los wagnerianos actuales renuncia a su dosis de éxtasis por la inusualmente extrema ola de calor. 
Bajo esas condiciones se presentaron un "Oro del Rin" colocado por Castorf en un motel-gasolinera poblado por matones y sus chicas, el viernes, seguido al día siguiente de la "Valkiria" emplazada en una torre petrolera preindustrial y con la estrella roja soviética. 
La idea del dramaturgo berlinés de degradar los mitos germánicos, a sujetos sucios de telefilme de serie B fue abucheada, mientras que con el canto de la Valkiria en Azerbaiyán Bayreuth pareció tomarle agrado a un Castorf de escenografía menos estridente. 
Petrenko y sus solistas triunfaron ya en el "Oro" y rozaron la perfección en la segunda pieza, especialmente la Sieglinde de Anja Kampe, gran triunfadora de la noche, seguida del Siegmundo de Johan Botha y el Wotan de Wolfgang Koch. 
Sea porque sucumbió al calor o porque reservó fuerzas, a la Brünnhilde de Catherine Foster le fallaron las fuerzas en el momento crucial del primer canto, bache que superó con una grandeza en el tercer acto que la redimió con creces de los abucheos primeros. 
Bayreuth sigue sin entender a dónde quiere llevarlo Castorf con su concepto de "Anillo", del que mucho se ha leído pero poco se trasmite sobre el escenario. 
Pero Petrenko y sus solistas convierte en bueno el "sacrificio" de "sudar por Wagner", como solía definirlo Wolfgang Wagner, nieto del compositor y artífice de la refundación del festival en los cincuenta, tras los años de sumisión entusiasta al aparato de Adolf Hitler. 
El estreno del "Anillo" es el plato fuerte del Año Wagner, en que se conmemoran los 200 años del nacimiento del genio (en Leipzig) y los 130 de su muerte (en Venecia). 
Ni lo uno ni lo otro ocurrió en esa ciudad de provincias, pero Bayreuth es la quintaesencia del culto a Wagner desde que este reunió el dinero suficiente para levantar ahí el teatro, con un reparto exclusivo, ceñido a sus óperas. 
La recepción hoy de la Sociedad de Amigos de Bayreuth, con 5.000 miembros, fue un desfile de abanicos, capitaneados por el de Katharina Wagner, biznieta y codirectora del festival junto a su hermana Eva Wagner-Pasquier. 
Las Wagner, ausentes en la apertura del festival, sí acudieron al encuentro con los mecenas, sucesores del Rey Loco bávaro, y que complementan con sus donaciones a los grandes patrocinadores -Audi y Allianz-, mientras las subvenciones públicas se reparten entre el gobierno central, el land de Baviera y la ciudad de Bayreuth, 
En Bayreuth confluyen el elitismo con lo popular y hasta cierto provincianismo. No hay reglas estrictas de etiqueta, sino que se caracteriza por la mezcla entre los trajes de gala, para quienes quieren y pueden lucirlos, y la vestimenta más "casual". 
La misma tónica regía en la recepción matutina de los donantes, una combinación de pamelas elegantes con asistentes en bermudas. 

Katharina Wagner, en tejanos, no abandonó un solo momento su abanico, mientras su hermana mayor, en traje de verano, aguantaba estoica la temperatura. 
Se considera este Año Wagner decisivo para ambas herederas, a quienes el patriarca Wolfgang traspasó las riendas en 2008 y cuyo mandato expira en 2015. 
El éxito de Petrenko es su gran aliado, mientras queda por ver si Castorf llega al corazón de Bayreuth con las piezas pendientes de estreno, "Sigfrido" y "El ocaso de los dioses".EFE 
gc/cr 
(foto) (vídeo)

sábado, 27 de julio de 2013

Batuta contra efectivismos


Petrenko eclipsa a Castorf

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 27 jul (EFE).- La batuta de Kirill Petrenko y las voces se impusieron hoy sobre el efectismo escénico en "La Valkiria" de Frank Castorf, hasta poner al exigente templo wagneriano que es el Festival de Bayreuth en éxtasis, a base de lealtad extrema a la partitura de Richard Wagner. 

La partitura y los solistas, dirigidas por un Petrenko tan fiel a Wagner como todo el universo de Bayreuth, acapararon las ovaciones, con una Sieglinde -Anja Kampe- absolutamente triunfal, seguida del Siegmundo de Johan Botha y el Wotan de Wolfgang Koch. 


Por momentos parecía que iba a fallar Catherine Foster, una Brünnhilde algo desencajada en el segundo acto, pero capaz en el tercero de una de esas remontadas que en el fútbol se califican de épicas y que convierten en grandeza el pecado inicial. 

De la destartalada gasolinera con que arrancó el "Oro del Rin" de Castorf se pasó en la segunda pieza del "Anillo del Nibelungo" a una lúgubre torre de Baku, situable en cualquier punto de la órbita presoviética, entre la Revolución de Octubre y el stalinismo, sobre el que acaba dominando la estrella roja comunista. 
La idea del director de la berlinesa Volksbühne, abucheado la noche anterior por degradar los mitos germánicos a matones y chicas de motel, fue recibida con más agrado, como si se aceptara esa sobriedad escénica que, al menos, no estorba. 
Castorf, ausente sobre el escenario tanto la primera como la segunda noche, ha basado su concepto escénico en trastocar el oro por el petróleo y trasladar a ese escenario la lucha por el poder y su abuso, mientras degrada la cólera divina a bajeza humana. 
Bayreuth sigue sin acabar de encajar ese concepto, del que mucho se sabe por lo que se ha leído en medios, pero poco se ha transmitido hasta ahora a la escena. 
Pero Petrenko compensó ese déficit, con una capacidad de dilatar cada una de las notas de Wagner que alguno recordó a Daniel Barenboim, mientras sus solistas marcaban cada una de sus sílabas que el compositor dejó escritas para su ópera. 
Un bálsamo para el equipo de la directora del festival y biznieta del genio, Katharina Wagner, cuyo mandato futuro al parecer está condicionado a la suerte de este "Anillo". 
Ni a Katharina ni a su hermana y codirectora, Eva Wagner-Pasquier, se las vio en la apertura del festival, algo contrario a la tradición, máximo en un año en que se conmemora el bicentenario del nacimiento de Wagner (22 de mayo de 1813). 
Desde la dirección se minimizó esta ausencia, así que ni Castorf ni Aleksandar Denic, el artífice de la escenografía, salieron a saludar, tal vez para evitar que arreciara el temporal. 
El dramaturgo declaraba hoy en una recepción estar preparado para nuevos abucheos con una obra que sabe provocadora, mientras desde el festival se insistía en que hasta la última pieza, "El ocaso de los dioses", no es de rigurosamente implícita la necesidad de salir. 
El estreno del "Anillo" en Bayreuth es el punto cumbre de este Año Wagner, por ser su viejo teatro el mismo lugar donde el genio estrenó su tetralogía, en 1876. 
Cuatro años antes, había colocado la primera piedra, tras juntar el dinero suficiente -principalmente, de Luis II de Baviera- para levantar su teatro. 
Del mecenazgo del Rey Loco, consentidor de todas las genialidades de Wagner, se ha pasado a la Sociedad de Amigos de Bayreuth, integrada por 5000 miembros -por amor a Wagner o por sentido comercial- a los que las hermanas Wagner deben rendir cuentas. 
El dúo de biznietas asumió las riendas del festival en 2008 de manos de quien fue su patriarca y director durante medio siglo, su padre, Wolfgang Wagner. 
Hasta ahora, las producciones estrenadas bajo la gestión de las herederas no han entusiasmado, de manera que el "Anillo" se considera una prueba de fuego no para Castorf, director general de la Volksbühne de Berlín desde hace 20 años, sino para las Wagner. EFE 
gc/cd 


La heredera Wagner sigue entre bambalinas su arriesgado estreno

Gemma Casadevall



Bayreuth (Alemania), 27 jul (EFE).- Katharina Wagner, biznieta de Richard Wagner y directora del festival fundado por su bisabuelo en Bayreuth, sigue entre bambalinas el arriesgado "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf, castigado con abucheos en su arranque.
La heredera de los Wagner se convirtió en la comidilla de la apertura, el jueves, por romper la tradición de recibir ante el teatro sobre la Verde Colina de la ciudad bávara a los ilustres wagnerianos de todo el mundo, incluida la canciller Angla Merkel.
Tampoco se la vio, ni a ella ni a su hermana Eva Wagner-Pasquier, codirectora del festival desde 2008, en el estreno del "Oro del Rin", preámbulo de la célebre tetralogía que generó una tormenta de abucheos, a la producción, y ovaciones, a los músicos, ayer viernes.
"Bueno, así son las cosas. Seguí los ensayos generales. Luego hay que repartirse entre los múltiples compromisos", comentó a Efe Katharina Wagner, tras al estreno, al que sí asistió, de "Tristán e Isolda", en sesión matutina y dentro del ciclo "Wagner para Niños".
En un pabellón habitualmente destinado a los ensayos del festival "adulto", unos doscientos niños, más acompañantes y algún crítico, siguieron con tanto entusiasmo como la propia Katharina esa ópera romántica, adaptada a un formato reducido de hora y media y con los solistas cantando a metros del público.
Que la directora acuda a esa "première" se debe a su compromiso personal con el ciclo, nacido en 2010 por iniciativa suya y destinado, en sus palabras, a "generar una nueva generación de wagnerianos entusiastas".
El porqué de su ausencia en la apertura se interpretaba en Bayreuth como un "pánico escénico" ante un "Anillo" que venía etiquetado de provocador y que es la prueba de fuego para las Wagner, en el cargo desde 2008.
Bayreuth reaccionó con ovaciones cerradas para el director musical, Kirill Petrenko, y sus excelentes solistas, frente a abucheos a Castorf y el responsable de su escenografía, Aleksandar Denic.
Desde el festival se minimizó hoy el hecho de que ni Castorf ni Denic salieran a saludar al final, con el argumento de que no tienen por qué hacerlo hasta la última pieza del "Anillo".
El dramaturgo, por su parte, declaraba en una recepción estar preparado para nuevos abucheos con una obra que sabe provocadora.
Al estreno del "Anillo" en Bayreuth se la da una trascendencia suprema en el universo wagneriano, máxime en un año en que se conmemora el bicentenario del nacimiento del genio.
En ese mismo lugar estrenó Wagner su tetralogía, en 1876, cuatro años después de juntar el dinero suficiente -principalmente, de Luis II de Baviera- para levantar su teatro, que siglo y medio después sigue consagrado al culto en exclusiva al compositor.
Del mecenazgo del Rey Loco, consentidor de todas las genialidades de Wagner, se ha pasado a la Sociedad de Amigos de Bayreuth, integrada por 5000 miembros -por amor a Wagner o por sentido comercial- a los que las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier deben rendir cuentas.
Ambas biznietas del compositor asumieron las riendas del festival en 2008, de manos de quien fue su patriarca y director durante medio siglo, su padre, Wolfgang Wagner.
Hasta ahora, las producciones estrenadas bajo la gestión de las herederas no han entusiasmado, de manera que el "Anillo" se considera una prueba de fuego no para Castorf, director general de la Volksbühne de Berlín desde hace 20 años, sino para las Wagner. EFE
gc/cr

viernes, 26 de julio de 2013

Esas chicas del montón

Castrorf provoca con su "Oro" sexy y desmificador

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- El dramaturgo berlinés Frank Castorf desató hoy una guerra de abucheos y ovaciones, al debutar en Bayreuth (Baviera) con un "Oro del Rin" sexy y desmitificador, que trastoca a los dioses de Richard Wagner en matones de gasolinera.
Ovaciones sin disensos para los solistas y la batuta de Kirill Petrenko, contra el pataleo de un sector del templo wagneriano, presumiblemente para Castorf y el responsable de su escenografía, Aleksandar Denic, que, por si acaso, no subieron a saludar. 
La apuesta del "Oro del Rin", el preludio del "Anillo del Nibelungo" hoy en el Festival de Bayreuth, venía etiquetada de trasgresora y los abucheos parecían incluso consensuados. 



a hijas del Rin son chicas de un motel-gasolinera de la famosa Route 66 de Estados Unidos, que tienden minúsculos tangas al sol mientras exhiben generosos pectorales, a medio camino entre Anita Ekberg y Shakira. 
El nibelungo Alberich -Martin Winkler- es un patán adiposo y el dios Wotan -Wolfgang Koch- un gánster sobre cuyo Walhalla asomará una bandera gay. Puestos a desmitificar, el Rin es una piscina, ni siquiera hermosa, sino más bien un barreño grande de plástico azul. 
Castorf, adicto al vídeo, proyecta lo que sería la lucha por el poder y la traición entre mitos germanos, en una pantalla sobre los rótulos del hotel. 
Dos cámaras siguen a sus personajes, robando planos y espacio a los excelentes solistas, Claudia Mahnke, como Fricka, y Elisabeth Strid, Freia, junto a las mencionadas voces masculinas. 
A Castorf se le esperaba con las uñas fuera, después de que los medios avanzaran que su "Anillo" trastoca la lucha por el poder de Wagner en un "soap" de ambiente petrolero y entre seres de medio pelo. 
Hubo finalmente más aplausos que tormenta, al menos para esa primera pieza, como si se le brindase el beneficio de la duda, a la espera de lo que vendrá en los próximos días. 
Al estreno del "Anillo" en Bayreuth se la da una trascendencia rayana a lo sacramental en el universo wagneriano, máxime en un año en que se conmemora el bicentenario del nacimiento del genio. 
En ese mismo lugar estrenó Wagner su tetralogía en 1876, cuatro años después de conseguir juntar el dinero suficiente -principalmente, de Luis II de Baviera- para levantar su teatro, que tras siglo y medio sigue consagrado al culto en exclusiva al compositor. 
Hasta hoy se han representado en ese festival 14 versiones del "Anillo", desde las más o menos continuistas en vida del compositor o bajo la gestión de su esposa Cossima a las de la era moderna, tras la refundación del festival después del Tercer Reich. 
El diario "Norbayerische Kurier", órgano oficioso del festival, consagraba hoy su edición especial a repasar cada una de esas versiones modernas, desde las que retomaron los nietos de Wagner, Wolfgang y Wieland, en los años cincuenta, hasta las rompedoras. 
A la más emblemática, de Patrice Chereau y Pierre Boulez, se la etiquetó del "Anillo del siglo", por contenido y por estrenarse en 1976, cien años después de la primera dirigida por Wagner. 
Chereu y Bouez triunfaron, aunque precisaron varias ediciones hasta ganarse la ovación más cerrada que se recuerda en Bayreuth. 
Harry Kupfer y Daniel Barenboim, en 1988, rozaron el hundimiento, mientras que Alfred Kirchner y la diseñadora Rosalie dividieron opiniones, en 1994, sin llegar a convencer. 
Jürgen Flimm y Giuseppe Sinopoli optaron por la vuelta a lo clásico, en 2000, y finalmente al directo predecesor de Castorf, Tankret Dorst, en 2006, se le castigó al abucheo general. 
Al estreno del "Oro", concebida como preludio y compuesta por Wagner después que el resto, seguirán a partir de mañana las monumentales "La Valkiria", "Sigfrido" y "El ocaso de los dioses". 
Un cómputo total de 17 horas, en las que Bayreuth espera recibir de Castorf la recompensa que merece el fervor wagneriano del lugar. EFE 
gc/cr 



500 Wagner en miniatura para un Bayreuth en construcción 

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- Unas 500 estatuas de Richard Wagner en vivos colores recuerdan en Bayreuth la multiplicidad de un compositor revolucionario y al mismo tiempo quintaesencia del "germanismo" y alegran el panorama de un Festival de Ópera en obras. 

Azul intenso, morado o violeta: así son las esculturas, como de un metro de altura que salpican los jardines en torno al teatro cuya primera piedra colocó Wagner en 1872 y cuya fachada quedó ahora parcialmente enfundada en un simulacro del original. 
Reproducen a Wagner dirigiendo la escena, aislado o en grupo, y son obra de Ottmar Hörl, artista alemán especializado en colocar sus estatuillas de colores en diversos escenarios. 
Sus más controvertidos precedentes fueron los cientos de "enanitos de jardín" mostrando el saludo hitleriano que el artista plantó en 2009 en Nuremberg, ciudad que en tiempos del Tercer Reich acogió los congresos del partido nacionalsocialista. 
La idea le costó a Hörl varias denuncias ante la fiscalía, porque algún vecino no le vio la gracia a su instalación, situación que luego se repitió en otros puntos a donde se trasladó. 
Los pequeños Wagner permanecerán en esa ciudad bávara hasta el final del Festival Richard Wagner, donde hoy se estrena el esperado "Anillo del Nibelungo" del provocador Frank Castorf. 
Nadie se ha quejado hasta el momento de su presencia. Al contrario, son el objeto más fotografiado por los visitantes, solos o posando junto a ellos. 
"Es un simpático elemento que nos recuerda que Wagner no fue solo ese señor de rostro severo de su busto oficial ", comentaba a EFE Florian Zinnecker, cronista del "Nordbayerischer Kurier", junto a la estatua de piedra gris del monumento histórico al compositor. 
Wagner fue un genio poliédrico: romántico, ácrata y revolucionario y autor de panfletos antimonárquicos, por mucho que Luis II de Baviera acabara siendo su más incondicional mecenas. 
"En un momento de su vida defendía a (Michael) Bakunin. En otro escribía el más furibundo texto antisemita", añade el cronista. 
"Das Judenthum in der Musik" -"El judaísmo en la música"-, publicado en 1850 bajo pseudónimo y luego en 1869, ya como Richard Wagner, se convirtió en texto por el que Tercer Reich le convirtió a décadas después de muerto en su compositor de referencia. 
Ahora, las estatuas de Hörl son el contrapunto al busto gris oficial de los jardines por los que señoreó Hitler, del brazo de Winifred Wagner, la nuera del compositor y ferviente nazi que puso el festival a los pies de su "Führer". 
Los enanitos wagnerianos comparten protagonismo con otro "objeto" fotográfico de este Festival, que coincide con el 200 aniversario del nacimiento del genio (el 22 de mayo de 1813). 
Se trata del teatro, cuya fachada está semioculta entre andamios y toldos, a la espera que se restaure su superficie. 
Así recibió ayer el histórico edificio a la canciller Angela Merkel y restantes visitantes, para la apertura de la temporada. 
Las obras de restauración costarán unos 50 millones de euros y sus costes se asumen entre la administración central, el "Land" de Baviera, el ayuntamiento de Bayreuth y múltiples donantes, locales o internacionales. 
Asimismo en obras está el Museo de Villa Wahnfried -donde vivió Wagner y donde se alojó luego Hitler en sus estancias en la ciudad-. 
El ministro de Cultura, Bernd Neumann, inauguró hoy las obras de construcción de los nuevos espacios del museo, en que el gobierno de Merkel participa con 3,5 millones de euros -además de los 10 millones que destina a la restauración del teatro-. 
Bayreuth sigue así "en construcción", siglo y medio después de que el Rey Loco asistiera al estreno del primer "Anillo", en 1976. EFE 
gc/mlr 
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jueves, 25 de julio de 2013

Ritualización de Merkel y Bayreuth


Bayreuth abre con un "holandés" en formato ampliado

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth abrió hoy con un "Holandés errante" en formato ampliado, a modo de tarta de cumpleaños por el bicentenario del compositor y con la elite alemana volcada en revalidar el culto al genio. 
Christian Thielemann, a la batuta, y un holandés -Samuel You- deambulando, maleta de ruedas en mano, en busca del beso redentor de Senta -Ricarda Merbeth- protagonizaron la apertura del templo wagneriano, en una gala transmitida en cines de todo el país. 
La escenografía de Jan Philipp Gloger era una reposición mejorada de la estrenada en 2012, pero sigue sin lograr la intensidad debida en Bayreuth. Solistas y coro compensaron la parquedad escénica, mientras Thielemann, mimado de la casa, fue el héroe de la apertura. 
El "Holandés" era en realidad el preámbulo del acontecimiento de la temporada: el estreno del transgresor "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf, que mañana se someterá al juicio sumario de Bayreuth. 

Jedes Jahr aufs Neue: Bundeskanzlerin Angela Merkel und ihr Mann Joachim Sauer sind Stammgäste bei den Bayreuther Festspielen.


El estreno en Bayreuth del "Anillo" es la cita más esperada de este Año Wagner en que se conmemora el bicentenario de su nacimiento, el 22 de mayo de 1813. 
El festival bávaro es un "quién es quién" de la clase política y la farándula alemanas, mezcladas con wagnerianos llegados de todo el mundo a la ciudad de provincias bávara donde el compositor levantó su teatro en 1872 y donde siguen escuchándose únicamente sus óperas. 
La canciller Angela Merkel apareció radiante con chaqueta y falda larga azul bajo el sol bávaro, feliz como siempre que llega a Bayreuth, no sólo por su fervor a Wagner, sino también porque ahí empiezan tradicionalmente sus vacaciones. 
Junto a la líder alemana acudió a la cita prácticamente su Gobierno en pleno, mezclando la caravana de coches oficiales con una amalgama de líderes y famosos locales, aristócratas y algún que otro individuo estrafalario habitual de la casa. 
Merkel está entre los devotos desde antes de ser canciller y acude cada temporada con su esposo Joachim Sauer, a quien en el pasado se apodó "el fantasma de la ópera", porque apenas se dejaba ver más que en Bayreuth, aunque ahora sea casi tan mediático como su mujer. 
El matrimonio Merkel-Sauer es tan asiduo como el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, solo o con su pareja, Michael Kronz, el hombre de negocios con quien comparte su vida desde 2004. 
Entre los neófitos estaba el presidente del país, Joachim Gauck, pastor protestante crecido en la Alemania comunista, como Merkel, y acompañado de Daniela Schard, su compañera desde hace una década. 
Al final, el debutante Gauck estaba tan feliz como la experta Merkel, como si también para el presidente empezaran las vacaciones. 
Los centenares de vecinos de Bayreuth que suben hasta la Verde Colina a curiosear o fotografiarse aclaman con fervor tanto a la canciller como a la plana mayor de la política local bávara. 
Y explican al visitante quién es el apuesto señor que desde hace años acompaña a Westerwelle; "Su marido, muy guapo", dice Gundula Meese, de 73 años, a un japonés que balbucea algo en alemán. 
"El año pasado el Doctor Sauer vino con uno de sus hijos", sigue la bayreuthiana, que aclara al japonés que Merkel no lleva el apellido de su actual esposo, sino del primero, y que no tiene hijos propios, pero en cambio Sauer sí: "dos", remarca con los dedos. 
"El público de Bayreuth no es conservador", defendía hoy Katharina Wagner, biznieta del compositor y codirectora, junto a su hermana Eva Wagner-Pasquier, del festival. 
La descendiente del compositor confía en que el templo wagneriano, etiquetado de tradicionalista pero donde se han puesto en escena producciones rompedoras, "entenderá" el "Anillo" de Castorf, que lleva la tetralogía a ámbitos petroleros. 
La nueva producción, dirigida por Kirill Petrenko y con diseño escénico de Aleksandar Denic, es la reválida para las Wagner, que aspiran a seguir en el cargo más allá de 2015, año en que expira su mandato, pero que hasta ahora no han logrado ningún gran éxito. 
Se trata del "Anillo" número 14 que se estrena en Bayreuth, desde la primera edición del festival, en 1876. El listón más alto lo pusieron en 1976 Patrice Chereau y Pierre Boulez, con una tetralogía que arrancó entre abucheos y acabó como pieza de culto en Bayreuth. 
Ninguna de sus sucesores -Peter Hall, Harry Kupfer, Alfred Kirchner, Jürgen Flimm y Trankred Dorsts- repitió éxito. 
A Castorf, director de la Volksbühne del antiguo sector este berlinés desde hace dos décadas, le espera un público exigente, que disfruta abucheando a los astros escénicos -sobre todo si son "nuevos" en la casa- y aplaudiendo a rabiar al coro y la orquesta locales. EFE 
gc/cr/mlr 
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