El SPD da el visto bueno por escaso margen a negociar un gobierno con Merkel
Gemma Casadevall
Bonn (Alemania), 21 ene (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) dio un sí
poco convencido a negociar para una nueva gran coalición de gobierno en
Alemania, en un congreso que reflejó su división interna pero evitó a su líder,
Martin Schulz, y por extensión a la canciller Angela Merkel, el cataclismo que
hubiera sido un no.
Varias horas de vivo debate, en un congreso celebrado en
Bonn (oeste) con el único de fin dar o no luz verde a la apertura de
negociaciones para otra alianza de Gobierno, dieron la victoria al sí que pedía
Schulz por 362 votos, frente a 279 en contra.
Ello supone un 56 % a favor de
la línea defendida por Schulz, a quien apoyaba el aparato del partido y algunas
de sus figuras ya en la retaguardia, frente al no de las Juventudes ("Jusos") y
otras corrientes internas.
Schulz lanzó ante sus delegados una dramática
llamada a favor de abrir la negociación en busca de un gobierno estable, "por el
bien de Alemania y de Europa", basado en al preacuerdo alcanzado con la Unión
Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) de
Baviera.
"Llegó el momento de la verdad", apeló de nuevo, tras cinco horas
de intervenciones que pusieron de relieve las muchas voces críticas contra una
la tercera alianza con Merkel, quien gobernó ya de ese modo en su primera y
tercera legislatura.
Consciente de las críticas de quienes echan de menos un
"sello socialdemócrata" al preacuerdo, Schulz se comprometió a trabajar por
"mejorar" lo pactado, como lograr una sanidad pública igualitaria y levantar las
restricciones al reagrupamiento familiar de los refugiados.
El líder
socialdemócrata ratificó, asimismo, su intención de "revisar" lo alcanzado a
mitad de legislatura, si finalmente gobiernan con Merkel.
El abanderado del
no era el líder de los "Jusos", Kevin Kühnert, a quien desde las filas de la CSU
bávara trataron de desacreditar asegurando que la suya era una "rebelión de los
enanos".
En Bonn alzó su voz muy por encima de lo que se correspondería a su
condición de minoritario -los "Jusos" tienen 70.000 miembros, del total de
440.000 militantes del partido-
"Da igual lo que pase hoy aquí: esto no es
el fin de la historia ni el fin del SPD", aseguró Kühnert, en respuesta a
quienes consideraban que un no equivalía a ir a nuevas elecciones, con
resultados previsiblemente nefastos para su partido.
Kühnert se ganó las
ovaciones no solo de los "Jusos" -algunos de ellos, presentes en la sala con
gorros de gnomo-, lo que demostró que su mensaje había calado hondo en otras
corrientes.
Schulz logró el visto bueno, pero no convenció a los delegados,
que incluso reaccionaron con murmullos escépticos cuando afirmó haber recibido
el día anterior una llamada del presidente francés, Emmanuel Macron, animándole
ante el difícil congreso.
El líder socialdemócrata puso el acento en la
necesidad de apoyar la reforma de la UE que impulsa París y de "frenar la ola
derechista" en Europa.
Sin embargo, estos planteamientos no tocaron la fibra
de quienes reclaman ese sello socialdemócrata, en el sentido de mejoras sociales
y lucha contra la precariedad laboral.
Compensó estas carencias su jefa del
grupo parlamentario y exministra del Trabajo, Andrea Nahles, con un encendido
discurso en que justificó el sí a otra gran coalición con la necesidad de actuar
de "correctivo" al bloque conservador.
Schulz, quien asumió las riendas del
partido hace un año tras 25 de carrera política entre Bruselas y Estrasburgo,
sigue sin haber conquistado a sus bases, aunque sí obtuvo el apoyo cerrado del
aparato del partido.
El ala izquierda del SPD aceptó su compromiso de luchar
por esas mejoras en el curso de la negociación por un pacto de Gobierno, que de
alcanzarse será sometido a una consulta entre el cerca de medio millón de
militantes.
Por el congreso de Bonn desfilaron varios de los exjefes del
partido -como Rudolf Scharping y Kurt Beck-, pero no el último canciller
socialdemócrata, Gerhard Schröder, figura que despierta amores y odios por su
línea centrista.
Los "enanos" de Kühnert se hicieron oír, tanto en los
debates como en los accesos al centro de congresos, donde desplegaron pancartas
contra la gran coalición y por la renovación del partido más antiguo de
Alemania, con 150 años de historia. EFE
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