martes, 30 de octubre de 2018

Fin de la sumisión

Merkel anuncia un adeu gradual per calmar ànims 

La echaremos de menos, dice la taz

La retirada de Merkel abre un pulso sucesorio entre el continuismo y el giro derechista

Gemma Casadevall

Ähnliches Foto

Berlín, 30 oct (EFE).- La próxima retirada de la canciller alemana, Angela Merkel, como jefa de la Unión Cristianodemócrata (CDU) abrió hoy el pulso por su sucesión entre los leales a su línea y el ala más derechista, que achaca a la aún líder haber "socialdemocratizado" el partido en sus 18 años de presidencia.
El exjefe del grupo conservador en el Parlamento alemán Friedrich Merz, rival interno declarado de Merkel y actualmente sin cargos en sus estructuras, declaró hoy que presentará su candidatura en el congreso de la CDU que se celebrará del 7 al 8 de diciembre en Hamburgo y que deberá elegir al nuevo presidente o presidenta.
Merz, de 62 años, lideró el grupo parlamentario entre 2000 y 2002, entonces desde la posición de jefe de la oposición, pero quedó relegado a un segundo plano cuando Merkel asumió ese puesto, lo que cimentó su rivalidad personal y política.
En cuanto ayer la canciller comunicó su decisión de no optar a la reelección como presidenta del partido -y de retirarse de la Cancillería y de la vida política al término de la actual legislatura, en 2021- se desataron los rumores de un regreso de Merz a la palestra, lo que formalizó hoy el político, a través de un comunicado.
Merz dejó claro que no ha abandonado su hostilidad hacia Merkel en marzo pasado, cuando calificó de "humillación", desde el tabloide "Bild", las concesiones hechas por la canciller a los socialdemócratas -como la adjudicación a sus socios del Ministerio de Finanzas- a cambio de lograr el sí al pacto de coalición con el que accedió a su cuarto mandato.
El ala más conservadora de la CDU no digirió estos compromisos y lo que parecían meros conatos de rebelión derivaron en una evidencia de la pérdida de control de Merkel sobre sus filas, al ser derrotado el pasado septiembre quien durante trece años fue el jefe del grupo conservador, Volker Kauder, por el derechista Ralph Brinkhaus.
La candidatura de Merz se suma a las ya anunciadas ayer de la secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, en el cargo desde principios de este año y apodada la "mini Merkel" por su afinidad con esta, así como el ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien como Merz reclama un sello más conservador para el partido.
En medios alemanes se apunta asimismo a la posibilidad de que opte al puesto el jefe del Gobierno regional en Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, persona de confianza de Merkel.
La canciller afirmó ayer que no piensa influir en la elección del nuevo presidente o presidenta e insistió hoy en ello, en una comparecencia ante los medios, en la que recordó que los intentos por definir a un sucesor suelen fracasar.
"Lo sé por experiencia", dijo, en lo que parece una alusión a su propio ascenso a la jefatura del partido, en 2000.
Presidía entonces el partido Wolfgang Schäuble, quien había sido durante años el delfín del canciller Helmut Kohl, hasta que con el paso a la oposición del partido salió a la luz un escándalo de financiación irregular que salpicó al sucesor del patriarca y precipitó su renuncia.
Merkel tomó las riendas del partido, tras abandonar Kohl su presidencia honorífica, y empezó a partir de ahí a imponerse lentamente sobre sus rivales internos, incluido Merz.
El pulso de entonces es recordado ahora por los medios alemanes, donde se ha recibido con respeto la decisión de Merkel de iniciar su retirada y se considera que eligió el momento oportuno para hacerlo, tras el desgaste en su liderazgo y las reiteradas caídas de votos sufridas por su gran coalición.
A las muestras de respeto ha seguido una primera oleada de nostalgia hacia la canciller de medios no afines a su línea, como el izquierdista "Die Tageszeitung", que colocó hoy en su portada una foto de una joven Merkel, en una invernal playa del Báltico, con la frase "La echaremos de menos", en alusión a los derechistas Spahn y Merz. EFE   gc/acm

lunes, 29 de octubre de 2018

Dämmerung


Merkel anuncia una retirada progresiva en medio de una fuerte crisis de liderazgo

Gemma Casadevall

Berlín, 29 oct (EFE).- La canciller de Alemania, Angela Merkel, sorprendió hoy a la clase política de su país y de Europa al anunciar, tras los malos resultados de su partido en el estado de Hesse, que ya no optará a su reelección como líder de la conservadora CDU ni será candidata a la Cancillería en 2021. 
"Siempre quise llevar con dignidad mis cargos y dejarlos con dignidad", dijo la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y jefa del Gobierno alemán, tras calificar de "inaceptable" la imagen que da su alianza de gobierno y de "amargos" los resultados obtenidos en las elecciones regionales celebradas ayer, en el "Land" (estado federado) de Hesse. 
Tras 18 años al frente de la CDU y "casi 13" -precisó Merkel-, en la Cancillería, la líder alemana no presentará otra candidatura a presidir el partido en su próximo congreso, del 6 al 8 de diciembre, no buscará su reelección para una quinta legislatura ni ejercerá otro cargo, siquiera como diputada del Bundestag (cámara baja). 
La retirada gradual de la vida política de Merkel es fruto de "largas reflexiones", como lo fueron las que la llevaron, en 2016, a la decisión de presentarse de nuevo como candidata del bloque conservador a la Cancillería, en las elecciones generales de 2017. 
Los resultados de esos comicios reflejaron ya un fuerte desgaste de su bloque conservador, a lo que siguió un "trabajoso proceso negociador" hasta lograr cerrar un pacto de coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) y finalmente un escenario de "persistentes tensiones" dentro de ese Gobierno. 
Los resultados obtenidos en Hesse -en que la CDU defendió su posición de primera fuerza pero cayó más de once puntos- son "amargos" y no pueden atribuirse "ni al elector" ni al "buen trabajo de nuestros amigos" en ese "Land", sino a la "inaceptable" imagen ofrecida por su alianza de gobierno, admitió. 
A lo largo de todo este tiempo al frente del partido y del Gobierno "asumí mi responsabilidad sobre lo que salió bien y lo que salió mal", añadió Merkel, para confesar que su decisión de iniciar la retirada la adoptó el pasado verano. 
La comunicó hoy, tras los golpes electorales sufridos en la próspera Baviera, el 14 de octubre, donde su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) quedó apeada de su tradicional mayoría absoluta, y los malos resultados también en Hesse, el "Land" de la capital banquera y financiera, Fráncfort. 
Su retirada significa, a efectos estadísticos, que no romperá el récord de permanencia de quien fue su padrino político -Helmut Kohl, con 16 años en el poder-, pero tal vez calme las aguas y le permita completar la actual legislatura. 
La canciller dijo hace unos días que no pretendería designar a su sucesor, ya que estos intentos desde el poder suelen "terminar muy mal", pero su decisión de hoy precipita la lucha interna entre los aspirantes a presidir la CDU. 
Merkel asumió en 2000 las riendas de la CDU, entonces sacudida por un escándalo de financiación irregular durante la "era Kohl", que derivó en la renuncia a la presidencia de quien haber sido el delfín del patriarca, Wolfgang Schäuble, salpicado por ese asunto. 
Como potenciales sucesores al frente de la CDU se han postulado ya la secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, leal a la línea de Merkel, y el ministro de Sanidad y representante del ala más derechista de la CDU, Jens Spahn. 
Asimismo se perfila una candidatura del exjefe del grupo parlamentario conservador Friedrich Merz, uno de los grandes enemigos internos de la canciller. 
La elección del próximo líder de la CDU tendrá lugar en el congreso del partido que se celebrará en Hamburgo, la ciudad en que nació Merkel en 1954 y que ésta abandonó poco después con su familia, al ser asignado su padre, un pastor protestante, a la parroquia de la Alemania comunista donde ella pasó su infancia y juventud. 
En 2005 Merkel hizo historia por partida doble. al convertirse en la primera mujer y primera persona crecida en territorio comunista que accedió a la Cancillería de la Alemania reunificada, imponiéndose en las urnas al socialdemócrata Gerhard Schröder. EFE 
gc/jam/ja 
(foto) (vídeo)(audio)


Ähnliches Foto


Adiós a un liderazgo, alemán y europeo, basado en la sangre fría

Gemma Casadevall

Berlín, 29 oct (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, anunció hoy su retirada gradual de la vanguardia política, tras trece años de liderazgo en la primera potencia europea gracias a sus dotes para la búsqueda de consensos y su sangre fría. 
Un año después de las elecciones generales que dejaron debilitado a su bloque conservador, la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) abrió la puerta a lo que pretende sea una sucesión ordenada al frente de su partido y de Alemania. 
"Es hora de abrir un nuevo capítulo", afirmó la canciller, un día después de recibir su formación un nuevo revés electoral, esta vez a escala regional, en el estado de Hesse (centro). 
Su retirada empezará a materializarse en el congreso federal de su CDU, en diciembre, donde no optará a la reelección como jefa del partido, y se consumará, si logra mantener su hoja de ruta, al fin de la presente legislatura, ya que no presentará una nueva candidatura como canciller. 
El anuncio se produce pocos meses después de lograr su investidura para un cuarto mandato, para lo que tuvo que salvar más obstáculos que ninguno de sus antecesores hasta lograr una mayoría sólida, obtenida a fuerza de tenaz negociación con los socialdemócratas. 
A la "mutti" ("mamá") de la nación, la mujer sin hijos propios que parecía haber adoptado al conjunto de sus conciudadanos, la abandonó la fortaleza. 
La canciller de hierro se convirtió en una líder perseguida por los abucheos de la ultraderecha alemana, mientras en la UE se extendieron corrientes hostiles a Merkel, que impuso el dogma de la austeridad durante la crisis del euro pero no logró que siguieran su línea en la crisis de los refugiados. 
Los últimos meses han estado marcados por la vulnerabilidad, una faceta inédita para una líder atípica que en 2005 se convirtió en la primera mujer y el primer político crecido en el antiguo territorio comunista al frente de la Cancillería de la Alemania reunificada. 
Angela Dorothea Kasner, el nombre con el que vino al mundo en 1954, en Hamburgo, creció en una parroquia de pueblo de la ahora extinta República Democrática Alemana (RDA), donde su padre ejercía como pastor protestante. 
Su padre era un izquierdista convencido que eligió ese puesto, mientras que ella -quien fue secretaria de propaganda de las juventudes comunistas en la Academia de Ciencias de Berlín- se mantuvo al margen de la política activa hasta después de la caída del muro, en 1989. 
Debe el apellido Merkel a un matrimonio fugaz con un compañero de estudios, Ulrich Merkel, con quien se casó a los 23 años. 
Unos años después conoció a Joachim Sauer -por entonces casado y con dos hijos-, asesor de su tesis doctoral en Física e inmerso como ella en el ámbito científico, con quien convivió unos años hasta casarse, en la década de 1990. 
Poco antes de la caída del muro de Berlín empezó a contactar con grupos disidentes y en febrero de 1990 ingresó en la Unión Cristianodemócrata (CDU). 
Dos años después, tras las primeras elecciones libres de la Alemania reunificada, el canciller Helmut Kohl convirtió a su "muchachita del este" en ministra de la Mujer y la Juventud, ansioso por incluir en su equipo a talentos de la Alemania oriental. 
El impulso definitivo a su carrera le llegó en 1999, poco después de la derrota electoral de Kohl, cuando éste se vio envuelto en el escándalo de la financiación irregular del partido. 
Desde su posición de secretaria general llamó a la CDU a "emanciparse" de Kohl con un artículo publicado en el diario conservador "Frankfurter Allgemeine" y tomó las riendas del partido en el 2000, en un momento en que sus barones prefirieron esperar a que se calmaran las aguas. 
En 2005 alcanzó la Cancillería, tras imponerse en las urnas por la mínima ventaja al animal político teóricamente superior que era el entonces canciller, el socialdemócrata Gerhard Schröder. 
Derrotó luego a otros tres rivales socialdemócratas: Frank-Walter Steinmeier, en 2009; Peer Steinbrück, en 2013, y Martin Schulz, en 2017. 
De completar su cuarta legislatura, habrá igualado el récord de permanencia en el poder en Alemania de Kohl, quien estuvo 16 años en la Cancillería (1982-1998). EFE 
gc/jam/ja



Se acaba el tiempo, dice Nahles


La gran coalició surt tocada de les regionals alemanyes


GEMMA C. SERRA - BERLÍN

El land de Hes­sen –amb 4,4 mili­ons d’elec­tors i Frank­furt com a ciu­tat domi­nant del seu pano­rama– va donar, ahir, un nou toc d’avís a la gran coa­lició d’Angela Merkel, pot­ser l’últim. La Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) de la can­ce­llera va defen­sar la seva con­dició de pri­mera força, amb un 28% dels vots, segons les pri­me­res pro­jec­ci­ons de la tele­visió pública ARD, però va caure deu punts res­pecte de les regi­o­nals de cinc anys enrere. El Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) es va enfon­sar en un 19,5%, també deu punts menys que ales­ho­res, empa­tats pràcti­ca­ment amb els Verds, gua­nya­dors morals del diu­menge elec­to­ral ale­many, com va pas­sar, fa dues set­ma­nes, a Bavi­era.

“Part con­si­de­ra­ble de les for­tes cai­gu­des de la CDU i l’SPD es deuen a la situ­ació de la gran coa­lició, que no és accep­ta­ble”, va dir Andrea Nah­les, líder soci­al­demòcrata. “Cal fer un full de ruta per recon­duir la situ­ació”, hi va afe­gir, per recor­dar que la con­tinuïtat o no de la gran coa­lició es replan­te­jarà –com esta­bleix el pacte de govern– a mitja legis­la­tura, és a dir, l’any vinent.


A l’SPD se li “acaba el temps” per fer cor­rec­ci­ons, va reconèixer Nah­les.


Els Verds, a què va feli­ci­tar, empe­nyen amb força. Sem­blen deter­mi­nats a esde­ve­nir una mena de relleu dels soci­al­demòcra­tes, con­dem­nats, pot­ser irre­ver­si­ble­ment, a caure en la irre­llevància política.

El ros­tre de l’ascens verd era ahir Tarek Al-Wazir, minis­tre d’Eco­no­mia, els dar­rers cinc anys, del cap del govern regi­o­nal, el con­ser­va­dor Volker Bouf­fier, i ahir repre­sen­tant de la nova efer­vescència eco­lo­gista. Fa dues set­ma­nes, a Bavi­era, els Verds es van dis­pa­rar com a segona força al land més tra­di­ci­o­na­lista d’Ale­ma­nya, amb un 17,5% dels vots gràcies a dos can­di­dats nous, Kat­ha­rina Schulze i Ludwig Hart­mann. A Hes­sen, van con­so­li­dar aquesta línia ascen­dent de la mà d’Al-Wazir, fill d’una mes­tra ale­ma­nya i un ieme­nita, que va pas­sar uns anys de la seva joven­tut al Iemen, d’on pro­ce­deix també la seva dona, Bushra. Repre­senta la branca més mode­rada i asse­nyada dels Verds, capaç de com­por­tar-se com un soci lle­ial de la CDU, amb Bouf­fier com a cap del govern, tots dos amb molts alts índexs de popu­la­ri­tat.

L’altra gua­nya­dora de la nit era la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD), que va com­ple­tar amb l’entrada a la cam­bra regi­o­nal de Hes­sen la seva repre­sen­tació als Par­la­ments de tots els estats fede­rats ale­manys. El 13% de les regi­o­nals d’ahir queda molt per sota dels rècords acon­se­guits a l’est del país, per damunt del 20%, a les regi­ons on ha arre­lat amb més força el seu dis­curs xenòfob. Però té el que cap altra for­mació, fora de la CDU i l’SPD, no ha acon­se­guit: escons en totes les cam­bres regi­o­nals. Als Verds se’ls con­ti­nuen resis­tint algu­nes zones de l’est i també de l’oest, tal com els passa als libe­rals. I l’Esquerra, for­mació d’arrels post­co­mu­nis­tes, con­ti­nua depe­nent de l’elec­to­rat de l’antic ter­ri­tori de la República Democràtica Ale­ma­nya (RDA), per molt que, a poc a poc, hagi acon­se­guit escons a part de l’oest del país.

viernes, 26 de octubre de 2018

Acecha Fránkfurt

La coalición de Merkel afronta otras regionales cuesta arriba, tras revés bávaro

Gemma Casadevall

Bildergebnis für cdu hessen

Berlín, 26 oct (EFE).- Apenas digerido el revés recibido en las urnas de Baviera, la gran coalición de Gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, afrontará el próximo domingo los comicios regionales de Hesse, que según los sondeos darán otro toque de atención tanto al bloque conservador como a los socialdemócratas. 
Merkel, quien apenas se dejó ver durante la campaña electoral bávara, en medio de las tensiones persistentes entre su línea y la de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), ha estado presente en tres mítines esta semana en Hesse, en un claro respaldo a su correligionario y jefe del Gobierno regional, Volker Bouffier. 
La canciller aprovechó su paso por dicho estado federado, con capital en Wiesbaden y donde se encuentra la capital banquera Fráncfort, para calificar de "desproporcionadas" las sucesivas prohibiciones para la circulación de automóviles con motor diésel más antiguos. 
También incidió, en una entrevista con un medio regional, en su hipotético relevo al frente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) -que preside desde el 2000- al sentenciar que los intentos por regular desde el poder una sucesión suelen terminar muy mal. 
El pronunciamiento sobre el diésel se tachó de electoralista -entre las ciudades afectadas por la prohibición está Fráncfort-, mientras que el relativo a su relevo remite al próximo congreso de la CDU, en diciembre, donde Merkel se presentará a la reelección como jefa del partido pese a los crecientes cuestionamientos internos a su liderazgo. 
La líder del bloque conservador, integrado por la CDU y la CSU, y la del Partido Socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles, han negado a los comicios de Hesse un carácter de barómetro sobre el estado de opinión a escala nacional, mientras que en Alemania se ve en las regionales una potencial nueva estocada a la gran coalición. 
Ambas están fuertemente presionadas tras la fuerte caída de votos sufridas en sus filas en Baviera. La CSU perdió en esos comicios su tradicional mayoría absoluta y obtuvo un 37,5 % de apoyos -diez puntos menos que en 2017-, mientras que el SPD se hundió en un 9,7 % y quedó relegado a una quinta posición en la nueva cámara. 
El último Politbarometer de la televisión pública ZDF pronostica para la CDU de Merkel en Hesse un 28 % de votos, una caída de diez puntos respecto a 2013, mientras que para el SPD se prevé un 20 %, otros diez puntos por debajo de lo obtenido en las anteriores regionales. 
Al igual que ocurrió en Baviera, se espera un fuerte empuje para los Verdes, que tras convertirse en segunda fuerza en ese tradicionalista estado federado puede consolidar su despegue en Hesse para situarse en un 20 % de apoyos, más de nueve puntos por encima de sus resultados en 2013. 
Pese a ese ascenso ecologista, coincidente con la tendencia al alza en intención de voto de los sondeos a escala nacional, está en el aire que pueda reeditarse la coalición que lidera en Hesse el conservador Volker Bouffier, con los verdes como socios. 
Su alianza de gobierno ha sido exponente de solidez y armonía, con altos índices de popularidad tanto para Bouffier como para su ministro de Economía, el verde Tarek Al-Wazir. 
Los verdes se alzaron ya como vencedores morales en Baviera, pero muy probablemente seguirán en la oposición en ese próspero estado federado, ya que la CSU mostró de inmediato sus preferencias hacia los derechistas Electores Libres, con los que negocia la formación de un gobierno. 
Los sondeos apuntan a un panorama complejo con múltiples constelaciones de gobierno, incluida una coalición entre ecologistas, socialdemócratas e Izquierda -a la que se pronostica un 8 %- o tripartitos con los liberales -a los que se sitúa otro 8 %. 
La única formación descartada como socio, en cualquier constelación, es la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), a la que los sondeos colocan en cuarta posición, con un 12 % de los votos. 
Independientemente de lo que ocurra entre las grandes formaciones, la AfD celebrará la noche del domingo su acceso a esa cámara y completará su presencia con escaños en los 16 estados federados del país -además de los que tiene en el Bundestag y en la Eurocámara. EFE gc/jam

sábado, 20 de octubre de 2018

Tarek, a por otro día histórico


Bildergebnis für grüne hessen



Los Verdes alemanes, camino a rebasar a la socialdemocracia

Gemma Casadevall


Berlín, 20 oct (EFE).- Los Verdes alemanes viven un momento de auge electoral inversamente proporcional a la debilidad que atraviesan los partidos de la gran coalición de la canciller Angela Merkel y muy especialmente la socialdemocracia, cada vez más alejada de la posición de gran partido nacional que tuvo.

La líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles, no dudó en felicitar a los Verdes por los resultados en las elecciones del pasado domingo en Baviera, en que los ecologistas lograron un 17,5 % y se convirtieron en segunda fuerza -solo aventajados por los conservadores bávaros-.

El SPD quedó en quinta posición, con un 9,5 %, tras perder más de diez puntos respecto a los comicios bávaros de 2013, porcentaje parecido a los que cedieron los conservadores, durante décadas formación hegemónica en Baviera.
La situación podría repetirse en las regionales del "Land" de Hesse, el 28 de octubre, en las que se pronostica que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel ganará con un 26 % -frente al 38,3 % de 2013-, mientras que los Verdes subirán al 22 % -el doble que entonces- y el SPD caerá al 20 % -diez puntos menos-.
El desgaste de la gran coalición queda patente también, a escala nacional, en la última encuesta de la televisión pública ARD, que da al bloque conservador un 25 % y al SPD un 14 %, mientras que a los Verdes les pronostica un 19 % de apoyo, por delante de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 16 %.
Si los candidatos verdes en Baviera fueron dos rostros nuevos -Katharina Schulze y Ludwig Hartmann-, en Hesse la gran baza de los ecologistas es Tarek Al-Wazir, ministro de Economía en la coalición que lidera Bouffier, de la CDU.
Al-Wazir, de madre alemana y padre yemení, representa al ala más realista de los verdes y ha sido un socio leal para Bouffier, al que supera incluso en popularidad en el "Land" de la capital banquera y financiera, Fráncfort.
"Los Verdes emergemos como contrapeso al antieuropeismo y a los populismos derechistas, centrados en el discurso negativo antiinmigración", apuntó a Efe Cem Özdemir, exlíder del partido y primer hijo de inmigrantes turcos que accedió al Bundestag (Parlamento federal), en 1994.
La formación ha demostrado solidez para asumir tareas de gobierno, según Özdemir, en alusión a las dos legislaturas en un Ejecutvio federal -bajo el socialdemócrata Gerhard Schröder de 1998 a 2005- o a escala regional.
"Como ciudadano de Baden-Württemberg le deseo a Tarek la misma suerte que a los correligionarios de mi tierra", añadió Özdemir, respecto a Winfried Kretschmann, quien en 2011 se convirtió en el primer verde al frente de un Ejecutivo regional en ese "Land", vecino a Baviera y a Hesse.
Los Verdes son socios de gobierno en nueve de los 16 "Lander" alemanes -sea con el SPD como con la CDU o en tripartitos junto al Partido Liberal (FDP) o La Izquierda.
"Es un partido de gran versatilidad pero sin mala reputación como formación aferrada al poder", argumenta la politóloga bávara Ursula Münch, quien califica de "trágica" la situación del SPD, exponente de lo contrario.
Los socialdemócratas han tenido tres del total de ocho cancilleres de la República Federal de Alemania (RFA) -Willy Brandt, Helmut Schmidt y Gerhard Schröder-, pero el elector actual no le identifica con estas fases, sino con las tres legislaturas en gran coalición bajo Merkel -la primera, la tercera y la presente, la cuarta.
"En la percepción de muchos, es un partido sin perfil social y cuyo único sentido es apuntalar a Merkel", apunta la politóloga.
Los Verdes se vieron favorecidos, según el analista Karl-Rudolf Korte, por el fracaso de un primer intento de Merkel, tras las generales de 2017, por formar un tripartito inédito con el FDP y los ecologistas, intento que los liberales abandonaron.
"Los conflictos internos constantes de la gran coalición hacen que se vea ahora con "nostalgia", pese a que no existió ni se sabe como habría funcionado esa alianza", según su colega Münch.
En Hesse dieron los Verdes un primer paso hacia su madurez política, al convertirse Joschka Fischer en 1985 en ministro de Medioambiente -el primer cargo con responsabilidad de Gobierno para el partido-.
Ahí pueden consolidar su buen momento, aunque, según Münch, también puede ser que sea una fase fugaz.
El éxito en Baviera no les servirá para dar el salto al poder, ya que los conservadores se proponen formar Gobierno con los asimismo derechistas Electores Libres. Un segundo puesto en Hesse no les garantiza que no acaben en la oposición, pese a su buen gobierno con Bouffier, con la frustración que ello comportaría. EFE
gc/jam/ig


martes, 16 de octubre de 2018

El terremoto puede esperar


Merkel evita moure fitxa després del revés a Baviera




La derrota dels conservadors bavaresos i l’enfonsament dels altres aliats de Merkel en el govern de gran coalició –els socialdemòcrates (SPD)– als comicis de diumenge a Baviera no semblen prou senyals d’alarma per moure peces a Berlín o a Munic.

L’endemà de la caiguda de vots de la Unió Socialcristiana bavaresa (CSU) –que va passar del 47% del 2013 al 37,2%, el pitjor resultat des dels anys 50– o del naufragi de l’SPD –que va treure un 9,5% i va quedar en cinquè lloc–, res no fa pensar que hi haurà canvis.


El líder de la CSU i ministre de l’Interior de Merkel, Horst Seehofer, descartava “conseqüències personals”; el cap del govern bavarès, Markus Söder, va rebre l’encàrrec de buscar un soci per poder continuar en el poder. I la cancellera es va limitar a admetre que els resultats palesen una greu caiguda de confiança en l’elector i que cal treballar amb energia per recuperar-la.

La pregunta, tant a Munic com a Berlín, era què pensen fer per aconseguir-ho i quin marge es donen. El diumenge 28 d’octubre hi ha unes altres eleccions regionals, al land de Hesse. Es preveu que la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel, que governa aquest estat federat amb els verds de socis menors, encaixi una altra sagnia de vots.

I que els ecologistes, que diumenge a Baviera van quedar segons amb un 17,5% i victòries absolutes a la capital, Munic, consolidin la seva embranzida. Els socialdemòcrates semblen resignats a una nova desfeta. Els Verds van continuar ahir la festa iniciada diumenge, tot i que res no indica que puguin ser els socis de govern que la CSU necessita. Els resultats finals van donar als conservadors bavaresos els punts necessaris per poder fer coalició amb els Electors Lliures, la tercera força, amb un 11,5%. És un partit centrista, tradicionalista i regional, sense plataforma fora de Baviera, un fet que els converteix en aliats menys arriscats per a la CSU. Són dues formacions gairebé bessones, ja que els Electors creixen a expenses del vot descontent de la CSU. Aquesta es pot continuar enganyant, com si res no hagués passat en el marc polític bavarès, dominat per les dretes –la del gran partit de sempre, els germans bessons dels Electors o el radicalisme dretà d’Alternativa per Alemanya, en quarta posició, amb un 10,5%.

“Amor a la terra”

Però la victòria dels Verds a Munic i altres nuclis urbans mostra un ressorgiment ecologista, amb una empenta fins ara desconeguda. Semblen destinats a agafar el relleu de l’SPD com a segona força nacional. Una nova versió d’adeu al bipartidisme tradicional, en què el que creix no és el populisme dretà, sinó els defensors d’un “amor a la terra” diferent del tradicionalisme entre cerveses bavareses.

lunes, 15 de octubre de 2018

Sepulturero Horst

Baviera diu adeu al partit únic


Els sondejos que circulaven des de feia dies sobre les eleccions regionals bavareses la van encertar gairebé al cent per cent: la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU), partit germà de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) d’Angela Merkel, va perdre ahir la majoria absoluta al land on ha governat gairebé sempre en solitari, i va obtenir el pitjor resultat des dels anys cinquanta, un 35,3%, segons els percentatges provisionals de la TV pública ZDF; un 37,3%, segons els primers resultats provisionals.

S’haurà de buscar un soci per governar i tot fa pensar en Els Verds, catapultats a la segona posició, amb un 17,8%. O, si estiren una mica el coll, en els dretans Electors Lliures, un partit bavarès sorgit d’un grup d’escindits de la CSU que van quedar tercers, amb un 11,5%. Tenen, finalment, la possibilitat de buscar un tripartit amb aquesta formació dretana amb l’ajut del Partit Liberal (FDP), que va obtenir un 5%.


Els únics que estan explícitament exclosos com a aliats són els ultradretans d’Alternativa per a Alemanya (AfD), que van quedar quarts, amb un 10,6%. Així ho va dir durant tota la campanya el cap del govern bavarès, Markus Söder. I ho va repetir ahir, un cop obertes les urnes. Una ensopegada greu per a la CSU, que es podria atribuir a l’actual duet que la lidera. És a dir, Söder i el seu rival intern i cap del partit, Horst Seehofer, ministre de l’Interior de Merkel i responsable de successives crisis de la gran coalició de Berlín.

Molt pitjor és el cas de l’SPD, que va caure no només per sota d’Els Verds, tal com pronosticaven els sondejos, sinó també dels Electors Lliures i d’AfD, i es va situar en un 9,5%. Un desastre històric per a un partit que sembla castigat a caure en la irrellevància política i que ha agreujat la seva crisi des que es va doblegar a entrar de nou en la gran coalició de Merkel.

Baviera no és el que havia estat durant dècades, un land ric i tradicionalista on el panorama polític estava dominat per una única formació, la CSU.


Ressò a Berlín


És encara un land de majoria clarament dretana –només cal sumar la CSU, els Electors i AfD, a més de l’FDP–. Però també és un land on Els Verds han demostrat que es pot guanyar electorat sense fer el joc al radicalisme de dretes, per molt que va ser per Baviera que van entrar bona part dels 1,3 milions de refugiats arribats a Alemanya des del 2015.

La resposta dels ecologistes és el positivisme, amb dues cares noves, Katharina Schulze i Ludwig Hartmann, pròxims a l’elector i bevedors de cervesa en proporcions similars a les dels caps de la CSU, però representants d’un “amor a la terra” diferent del dels conservadors bavaresos, l’amor a la terra des de la perspectiva de l’ecologisme. No és clar si la caiguda del nombre de vots del partit bavarès és tan nefasta com sembla per a Merkel, que es podria alliberar del seu pitjor enemic dins del govern i el bloc conservador. Qui en podria pagar les conseqüències és Seehofer, al qual tant els ciutadans de Baviera com els de la resta d’Alemanya atribueixen la responsabilitat del mal funcionament de la gran coalició. Però també podria ser que Seehofer, que sent una antipatia personal envers Merkel des de molt abans d’esdevenir el seu ministre de l’Interior, no es resigni a marxar com un senyor. Podria voler arrossegar amb ell algun altre cap, inclòs el de la cancellera, sotmesa a fortes pressions dins del seu propi partit.

Els Verds tenen una altra oportunitat de demostrar la seva nova fortalesa d’aquí a quinze dies, en les eleccions de Hessen, l’estat de la capital financera, Frankfurt, on són socis de govern d’una aliança liderada per la CDU de Merkel. Una nova prova de resistència per a la cancellera, que s’afegeix al congrés federal de la seva CDU, al desembre, en què previsiblement s’haurà de sotmetre a la reelecció com a líder del partit.

El último Keller


Nueva realidad en Baviera, con el voto fragmentado y la pérdida de la hegemonía de la CSU

Gemma Casadevall



Múnich (Alemania), 15 oct (EFE).- Los resultados electorales de Baviera dejan a este próspero "Land" alemán (estado federado) ante una nueva realidad política, con el voto derechista fragmentado y los Verdes como fuerza emergente, especialmente en Múnich y otras grandes ciudades. 
La Unión Socialcristiana (CSU) bávara, partido del bloque conservador de la canciller alemana, Angela Merkel, reaccionó hoy a la pérdida de su tradicional mayoría absoluta aferrándose a su cúpula y lanzándose a buscar un socio que le proporcione la estabilidad perdida. 
La presidencia del partido, reunida en Múnich, expresó su respaldo al primer ministro del "Land", Markus Söder, y le encargó la búsqueda de un aliado en unas negociaciones que deberán abrirse el miércoles. 
Previa a la reunión de la cúpula, el líder del partido y ministro del Interior en la gran coalición de Berlín, Horst Seehofer, se había pronunciado ya en contra de relevos al frente de la formación. 
"No es momento para hablar de consecuencias personales, sino de buscar mayorías sólidas", dijo Seehofer, quien admitió que el resultado electoral de ayer les coloca en una posición compleja, para añadir que forma parte del quehacer político "salir adelante en situaciones difíciles". 
Al ministro de Merkel se le considera el principal responsable del desgaste sufrido por su formación, durante décadas hegemónica en la próspera Baviera y debilitada por sus tensiones con la canciller y por su pulso por el control de la CSU con Söder. 
La CSU obtuvo un 37,2 % de apoyo (10,5 puntos menos que en las regionales de 2013), lo que además de ser su peor resultado desde 1954 supone la pérdida de la mayoría absoluta para un partido que desde 1962 gobernó en solitario de forma casi ininterrumpida. 
Más dramática aún fue la caída del otro aliado de Merkel en Berlín, el Partido Socialdemócrata (SPD), que se hundió en un 9,7 % (10,9 puntos menos que cuatro años atrás) y cayó al quinto puesto. 
Los Verdes quedaron en segundo lugar, con un 17,5 %, un aumento de 8,9 puntos respecto a 2013 y su récord en ese "Land", además de resultar el partido más votado en varios de los grandes núcleos urbanos, incluido Múnich. 
La tercera posición fue para los Electores Libres, surgidos como movimiento municipal en los 70, que se consolidó como partido en los 90 y que hasta ahora solo se afianzó en Baviera, gracias al voto conservador y tradicionalista, pero disidente con la CSU. 
Los Electores Libres obtuvieron un 11,6 % (2,6 puntos más que hace cuatro años) y se colocaron por delante de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 10,2 %, que accederá así por primera vez a la cámara bávara. 
Completará la composición del nuevo Parlamento regional el Partido Liberal (FDP), que fue aliado de Gobierno de la CSU entre 2008 y 2013 y que obtuvo un 5,1 %. 
La participación subió al 72 %, frente al 63 % de 2013, pero la CSU perdió unos 250.000 votantes. 
Según un análisis de la televisión pública Ard, un tercio de los votos perdidos se fue a los Verdes, otro tercio a la AfD y el resto se repartió entre los Electores Libres y el FDP. 
En la misma noche electoral, Söder se mostró dispuesto a entablar negociaciones tanto con los Verdes como con los Electores Libres, para ratificar que solo descartaba como aliada a la AfD. 
Sus preferencias de dirigen hacia los Electores Libres, por las similitudes ideológicas entre la CSU y esa formación de signo tradicionalista, sin plataforma fuera de Baviera. 
"Somos un partido serio. No nos dejamos robar el aire por el populismo de la AfD y tampoco entraremos en un Gobierno a cualquier precio. No queremos entrar en un espectáculo de hostilidades públicas como los que brinda a diario Seehofer con Merkel", afirmó a Efe Michael Piazolo, candidato de los Electores en Berlín. 
Para Los Verdes, los resultados en Baviera suponen una victoria histórica, evidencia de un cambio sustancial en el organigrama bávaro, por mucho que este siga dominado por las derechas, la CSU y los Electores o, en su versión radical, la AfD. 
"Vencimos en Múnich. Representamos un amor a la tierra distinto del que propagan CSU o los Electores. Es el amor a la tierra progresista y ecologista, no el anquilosamiento en la tradición", indicó a Efe Claudia Roth, expresidenta de los Verdes. 
Roth, quien dirigió la formación entre 2002 y 2003 y luego entre 2004 y 20013, se declaró "feliz y orgullosa" por el éxito de los dos candidatos a las regionales bávaras, Katharina Schulze y Ludwig Hartmann, dos rostros jóvenes, representantes del renacido empuje verde alemán. EFE gc/jam

domingo, 14 de octubre de 2018

La sonrisa verde

La gran coalició de Merkel, pendent de Baviera



Una Unió Socialcristiana bavaresa (CSU) afeblida i el seu líder, el ministre federal de l’Interior Horst Seehofer, probablement defenestrat, arrossegat per uns resultats sota mínims històrics, hauria de ser bo per a Angela Merkel. Seehofer és l’enemic intern més veterà que li queda a la cancellera i, des del març passat, el té al seu equip de govern. Però la situació actual de la gran coalició alemanya és de precarietat. I Merkel té massa fronts oberts, al partit o al govern.
El cas és que tots els sondejos pronostiquen que, en les eleccions regionals d’avui a Baviera, la CSU caurà a un 33% o un 35% i que perdrà la majoria absoluta que ha tingut gairebé sempre des del 1962 –l’única excepció va ser la coalició amb els liberals entre 2008 i 2013–. La feblesa no només s’ha apoderat del partit hegemònic alland més tradicionalista, ric i conservador d’Alemanya. Al Partit Socialdemòcrata (SPD), socis de Merkel a la gran coalició, se’ls pronostica un descens al 12% i la pèrdua de la categoria de segona força, que passarà als Verds, amb un 19%. La ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD) obtindria la quarta posició (10%), empatada amb els també dretans, però moderats, Electors Lliures, un partit molt arrelat a escala municipal.
La CSU bavaresa, partit agermanat amb la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel, no va ser mai un aliat dòcil. En temps dels grans patriarques respectius, Franz Josef Strauss i Helmut Kohl, van estar a punt de partir peres. El bavarès sentia tanta antipatia envers Kohl com la que té ara Seehofer per Merkel. Ara, però, el bloc conservador ha entrat en una dinàmica de desgast inèdita en la història recent alemanya.
Als Verds els passa tot el contrari. Quan semblava que quedaven condemnats a ser irrellevants, ja que el discurs ecològic ha estat assumit per les altres formacions, han agafat embranzida. Representen el missatge positiu, el combat contra la xenofòbia i la maduresa política.
Enmig del descrèdit de la gran coalició –entre successives amenaces de ruptura de Seehofer–, es recorda amb enyor el que podia haver estat una aliança refrescant: el tripartit de Merkel amb ecologistes i liberals, després de les últimes eleccions generals. No va ser possible perquè els liberals van enfonsar el projecte. Els Verds, en canvi, van negociar amb voluntat de compromís.
La CSU necessitarà un aliat. El soci ideal serien els Electors Lliures o els liberals –que obtindran un 5,5%–. Però la matemàtica postelectoral podria acostar-la als Verds. No seria tan estrany. Alland veí de Baden Wüttemberg hi governa una aliança liderada pels Verds, amb la CDU de soci petit. Els conservadors bavaresos no són tan flexibles com el partit de la cancellera, però els Verds tampoc són els rebels dels seus orígens. Han madurat i, sobretot, tenen ganes de deixar l’eterna oposició.

Bajo el crucifijo


Baviera vota en unas regionales proyectadas hacia Berlín

Gemma Casadevall



Múnich (Alemania), 14 oct (EFE).- Las urnas de Baviera quedaron abiertas hoy a las 06.00 GMT para unas elecciones regionales muy relevantes a nivel nacional, en que se pronostica una caída de votos para los aliados de la canciller alemana, Angela Merkel, y un fuerte ascenso de los Verdes.
Bajo un sol radiante, con el tráfico algo dificultado en parte de Múnich por coincidir la jornada electoral con un maratón, los ciudadanos empezaron a acudir a las urnas para unos comicios a los que se da una dimensión que excede a lo regional.
El primer ministro del "Land", Markus Söder, de la Unión Socialcristiana (CSU) bávara, depositó su voto en Nuremberg, donde tiene su distrito, entre decenas de cámaras e insistiendo en su llamada a votar "por la estabilidad" de Baviera.
A su partido, hermanado con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, se le pronostican de un 33 a un 35 % de apoyo, con lo que perderá la mayoría absoluta que ha tenido de forma casi ininterrumpida desde 1962 en el "Land", con 9,5 millones de electores.
Al Partido Socialdemócrata (SPD), socio en la coalición de la canciller, se le prevé un 12 % de los votos, otro mínimo histórico, y además supondrá que sea rebasado por los Verdes, que podrían verse catapultados a la segunda posición con un 19 %.
Se estima que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entrará en la cámara regional con un 10 % de apoyo, el mismo porcentaje que se da a los Electores Libres -escisión de la CSU con amplio arraigo a escala municipal en Baviera-, mientras que el Partido Liberal (FDP) quedaría en un 5,5 %.
De acertar los sondeos, lo que se verá tras el cierre de los locales a las 16.00 GMT, la CSU quedará abocada a buscar alianzas y, salvo sorpresas, no parece que vaya a tener suficiente con el FDP, partido con el que gobernó entre 2008 y 2013.
Será una fuerte sacudida en el espectro político bávaro, tanto porque acentuará la persistente erosión de los grandes partidos como por la fragmentación del voto hacia formaciones minoritarias.
Los resultados en Baviera, el "Land" más próspero y tradicionalista del país, sacudirán previsiblemente a la gran coalición de Merkel, que se selló en marzo tras un trabajoso proceso negociador.
La alianza ha estado lastrada por crisis y amenazas de rupturas, principalmente por parte del líder de la CSU y ministro del Interior, Horst Seehofer, quien profesa una manifiesta antipatía hacia Merkel y, a escala bávara, hacia el primer ministro Söder.
"Mi voto es responsable, hacia mí y hacia mis acompañantes. Baviera, además de rica y hermosa, es solidaria y verde, como sus praderas", comentó a Efe el padre Peter, rodeado de un grupo de togoleses, a la salida del convento de Santa Ana, en el corazón de Múnich, tras la misa semanal para la comunidad francófona.
"Baviera debe seguir siendo Baviera", opinaba Martin Siebert, tras depositar su voto en la plaza del mismo nombre, para quien esas esencias solo pueden representarlas la CSU o los Electores Libres, no "un partido fake" como es, en su opinión, AfD.
"Votar a los bienintencionados verdes y demás voluntariosos cooperantes con los refugiados es entregar nuestro país a la islamización", aseguraba un votante declarado de la ultraderecha, sin revelar su nombre, en el barrio periférico de Neuperlach.
La cuota de desempleo en Neuperlach se sitúa en el 5,3 % -el doble que la media bávara- y dos de cada tres habitantes es de origen extranjero, en su gran mayoría inmigrantes de segunda o tercera generación.
Hacia las 10.00 GMT, un 35 % de los muniqueses habían depositado ya su voto, un índice de participación algo superior al 33,3 % de 2013.
Según estimaciones de la televisión pública ZDF, hay un alto porcentaje de ciudadanos que hasta ayer no habían definido su voto y que podrían hacerlo camino ya de la urna. EFE gc





Baviera da otro golpe a los aliados de Merkel y relanza a los Verdes

Gemma Casadevall

Múnich (Alemania), 14 oct (EFE).- El electorado de Baviera dio hoy otro golpe a los aliados de la canciller alemana, Angela Merkel, al apear de la mayoría absoluta a la Unión Socialcristiana (CSU) y hundir a los socialdemócratas en un resultado catastrófico, mientras relanzó a los Verdes al segundo lugar en ese tradicionalista "Land". 
Según las proyecciones difundidas por la televisión pública ZDF a las 19.30 GMT, la CSU, partido hermanado a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, obtuvo un 37,3 % de apoyo, diez puntos menos que en las regionales de 2013 y sus peores resultados desde 1954. 
Los Verdes lograron un 17,8 %, casi diez puntos por encima que en las anteriores regionales y el mejor resultado de la historia en ese tradicionalista "Land" para la formación ecologista, que se convertiría así en candidato preferente a ser el socio que precisa la CSU, pese a las diferencias que separan a ambos partidos. 
En tercera posición quedaron los llamados Electores Libres -una escisión derechista de la CSU con fuerte arraigo a escala municipal en Baviera-, con un 11,5 %, mientras que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo un 10,6 %. 
Especialmente dramática es la posición del Partido Socialdemócrata (SPD), hasta ahora segunda fuerza en el "Land" e integrante de la coalición de Merkel en Berlín, que se hundió en el 9,6 %, su récord a la baja, tanto a escala regional como nacional. 
Completará la cámara regional el Partido Liberal (FDP), única formación con experiencia como coaligada del CSU, ya que formó gobierno con los conservadores entre 2008 y 2013, pero que por sí solo no podrá dar la mayoría que precisa, ya que se habría quedado en un 5 % de apoyo. 
Los vencedores morales de las elecciones fueron los Verdes, no solo por su segunda posición, sino también porque ello se produce cuando los sondeos en intención de voto a escala nacional los disparan también por encima del SPD. 
La formación ecologista tendrá una nueva oportunidad para consolidar su avance dentro de quince días, en los comicios regionales de Hesse -el estado de Fráncfort, la capital financiera del país-, donde son ya socios minoritarios en la coalición regional que lidera la CDU. 
La ultraderecha se habría quedado algo por debajo de la media nacional alcanzada en las generales de 2017 -un 12,6 %-, en un "Land" donde el voto derechista se reparte entre varias formaciones consolidadas, como la CSU y los Electores Libres. 
Pero con los escaños logrados hoy significa que tiene ya representación parlamentaria en 15 de los 16 "Länder" de Alemania, a los que previsiblemente se sumarán los de Hesse. 
Al margen de la sacudida a escala de Baviera, los resultados son un golpe para la gran coalición entre CDU/CSU y SPD que lidera Merkel, que se selló en marzo tras un trabajoso proceso negociador y cuya gestión de Gobierno ha estado lastrada por sucesivas crisis. 
El principal motor de los disensos ha sido el líder de la CSU y ministro del Interior, Horst Seehofer, quien profesa una manifiesta antipatía hacia Merkel y ha amenazado repetidamente con romper la coalición entre exigencias de dar un giro derechista a su política. 
Los disensos se extienden asimismo dentro de la CSU, por la asimismo conocida rivalidad interna entre el líder del partido y el primer ministro del "Land", Markus Söder, en el cargo desde principios de año con el paso de Seehofer a Berlín. 
En una primera reacción ante su militancia, Söder admitió que los resultados eran malos para su formación, para añadir que su propósito ahora es lograr "un gobierno estable", lo que implica negociar una alianza para la que, hasta ahora, su partido solo ha descartado a la ultraderecha. 
El rostro inequívoco de la derrota lo ofreció, desde Berlín, la líder del SPD, Andrea Nahles, quien en una breve comparecencia reconoció la dramática derrota de su partido, que atribuyó a no haber sabido separar la elección bávara de la mala imagen de la gran coalición alemana. 
A las primeras reacciones de Baviera, tras la jornada electoral, seguirán mañana las reuniones de las cúpulas de los partidos y declaraciones posteriores, entre ellas las de Merkel. EFE gc/jam/psh

sábado, 13 de octubre de 2018

Safari bávaro

Baviera, una prueba de resistencia para los aliados de Merkel

Gemma Casadevall

Múnich (Alemania), 13 oct (EFE).- Los partidos de Baviera apuran hoy las últimas horas de la campaña para los comicios regionales de mañana en ese "Land", considerados una prueba de resistencia para la gran coalición de la canciller alemana, Angela Merkel. 
Unos 9,5 millones de electores están convocados a las urnas para unos comicios en que se prevé que la conservadora Unión Socialcristiana bávara (CSU) perderá la mayoría absoluta y que el Partido Socialdemócrata (SPD), segunda fuerza del "Land", se verá rebasado por los Verdes. 
Son unos comicios de alto riesgo para el Gobierno de Merkel pese a que su Unión Cristianodemócrata (CDU) no concurre directamente a ellos, de acuerdo a la regla vigente entre el partido de la canciller y su hermanada CSU de no competir entre sí en las urnas. 
Al partido bávaro, fuerza dominante en este próspero estado federado desde los años 60, los sondeos de las televisiones públicas ARD y ZDF le pronostican entre un 33 y un 35 % de apoyo, lo que será un duro golpe para una formación acostumbrada a las mayorías absolutas. 
Al SPD, socio en la gran coalición de Merkel, se le prevé un 12 % y quedaría así relegado a la tercera posición tras los Verdes, a los que se vaticina 19 %, un récord absoluto para esa formación en el "Land" más tradicionalista de Alemania. 
Se estima que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entrará en la cámara regional con un 10 % de apoyo, el mismo porcentaje que se da a los Electores Libres -escisión de la CSU-, mientras que el Partido Liberal (FDP) quedaría en un 5,5 %. 
La CSU quedará abocada a buscar alianzas y, salvo sorpresas, no parece que vaya a tener suficiente con el FDP, partido con el que gobernó entre 2008 y 2013, único periodo desde 1962 en que los conservadores bávaros no lo hicieron en solitario. 
Al margen de la esperada sacudida política en el organigrama bávaro, se espera que los comicios del domingo desencadenen algún sismo a escala nacional pues la gran coalición entre la CDU/CSU y el SPD se selló en marzo tras un trabajoso proceso negociador y desde entonces ha estado salpicada por las amenazas de ruptura. 
El principal motor de los disensos ha sido el líder de la CSU y ministro del Interior, Horst Seehofer, de quien es pública su antipatía personal hacia Merkel, a la que además reprocha haber dejado entrar a los 1,3 millones de refugiados llegados a Alemania desde 2015. 
El futuro de Seehofer es incierto, como ministro de Merkel y como líder de la CSU, ya que a las complejas relaciones con la canciller se suma su igualmente pública rivalidad con Markus Söder, actual primer ministro de Baviera y cabeza de lista del partido el domingo. 
Los Verdes, por contra, se preparan a disfrutar del auge que les dibujan los sondeos, tanto ante los comicios bávaros como en cuanto a intención de voto a escala nacional y de cara a las siguientes regionales, en dos semanas, en el "Land" de Hesse. 
Al bullicioso acto de campaña de la CSU del viernes, en una cervecería de Múnich, con Seehofer proclamando que Baviera es "el paraíso" -en contraposición a su hostilidad por Berlín-, siguieron hoy actos en formato reducido, con Söder buscando al elector en Nuremberg, su distrito electoral. 
El mismo esquema siguió la candidata socialdemócrata, Natascha Kohnen, a quien el viernes acompañó en su mitin central la líder del SPD a escala federal, Andrea Nahles, pero que hoy fue en busca del votante indeciso en solitario. 
Los candidato de los Verdes, Katharina Schulze y Ludwig Hartmann, se multiplicaron por varios puntos de Baviera, tras haber recibido el viernes a la plana mayor de su partido y el apoyo del primer ministro del vecino "Land" de Baden-Württemberg, Winfried Kretschmann, quien gobierna con la CDU como socio menor. 
La ultraderechista AfD, que a diferencia de los ecologistas no tiene líderes mediáticos a escala bávara, siguió en campaña con puestos de información en zonas peatonales, después de que la líder en el Bundestag (cámara baja), Alice Weidel, hubiera reunido el viernes a un par de centenares de seguidores en la ciudad de Amberg. 
Según estimaciones de la televisión pública ZDF, hay un 40 % de ciudadanos que aún no han definido su voto. En Baviera, como en el resto de Alemania, no hay día de reflexión, por lo que la campaña no se cierra hasta la misma jornada electoral, este domingo. EFE 
gc/psh 


(foto) (audio)

El positivismo verde y el negativismo ultra desgastan a la CSU bávara

Gemma Casadevall



Múnich/Rosenheim (Alemania), 13 oct (EFE).- Según todos los sondeos, las elecciones regionales de Baviera de mañana pondrán fin al dominio absoluto de la Unión Socialcristiana (CSU) en ese estado federado alemán, situación a la que habrán contribuido dos formaciones antagónicas: los Verdes y la ultraderecha. 
La baza de la formación ecologista son las consignas impregnadas de positivismo -"Corazón, en lugar de odio", "Coraje, en lugar de miedo"- y los rostros jóvenes y sonrientes de Ludwig Hartmann y Katharina Schulze, sus dos cabeza de lista en estos comicios. 
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), en cambio, llena sus carteles de advertencias al elector: "Pongamos fin al caos del asilo" o "Detengamos la islamización", son los mensajes de esa formación, la actual tercera fuerza del Bundestag (cámara baja). 
Los sondeos pronostican que la CSU perderá su tradicional dominio sobre el "Land" y que caerá a un 33 % o 35 % -frente al 47 % de 2013-, mientras que los Verdes se alzarán con un récord histórico para esa formación, con un 19 %, y el AfD obtendrá un 10 %. 
Uno de cada cuatro de esos votantes decepcionados y perdidos por los conservadores bávaros se irá a los ecologistas, según un análisis del diario muniqués "Merkur", otro lo hará a la AfD y los restantes se inclinarán por otras formaciones no definidas. 
"Tome esta manzana. Fresca, de cultivo biológico y hermosa, como lo es Baviera", ofrece al paseante Martin Both, candidato ecologista de Rosenheim, desde el puesto de información del partido en la zona peatonal de esa ciudad de 60.000 habitantes, al sur de Múnich. 
A pocos metros, una voluntaria de AfD, se toma una pausa en su tarea de atraer al potencial elector para increpar a alguien que toma una foto del puesto, con el argumento de que "está prohibido". 
"Somos víctimas del acoso mediático, aprovechan cualquier gesto para desacreditarnos", añade en dirección a una votante del partido, que lamenta la "campaña sucia" dirigida anoche desde la televisión pública contra su candidato en Rosenheim, Andreas Winhardt. 
El programa al que se refiere es "Heute show", una parodia del informativo de la segunda cadena, ZDF, que recogía varias frases de Winhardt en un mitin, ante la líder del partido en el Bundestag (cámara baja), Alice Weidel, hoy en la vecina ciudad de Erding. 
Winhardt mostraba ahí su "preocupación" ante el "alto número de africanos infectados de sida" llegados a Alemania y se preguntaba si como ciudadano no tiene derecho a saber "si el vecino negrata que me besa o me tose encima está o no enfermo". 
"El 14 de octubre tenemos la oportunidad de jubilar a (Angela) Merkel y de dejar que se hundan en el Mediterráneo los barcos de rescate de refugiados", añadía Windhart. 
"Heute show" no solo mostró esas frases del candidato ultraderechista, sino que parodió a la pareja estelar de los Verdes, Hartmann y Schulze, convertidos por sus guionistas en androides programados para sonreír pero vacíos de contenido. 
"Queremos transmitir ilusión y no pánico", aseguraba Hartmann el día anterior, en otra ciudad bávara, acompañado del exlíder de los Verdes Cem Özdemir, el primer hijo de inmigrantes turcos que accedió al Bundestag, en 1994. 
Hartmann y su correligionaria Schulze han recorrido toda Baviera, entre mítines con aires de Oktoberfest similares a los de la CSU. 
Han disparado sus expectativas a fuerza de positivismo, pero también alertas sobre el escándalo de la manipulación de las emisiones de motores diesel o sobre el cambio climático, tras un verano inusualmente tórrido y prolongado que ha secado Baviera. 
La AfD aspira a ser segunda fuerza en ciudades como Deggendorf o Bamberg, donde el gobierno bávaro colocó dos de los siete "Ankerzenter", centros destinados a agilizar las expulsiones de los refugiados que vieron rechazadas sus petición asilo y que deben permanecer ahí hasta que se ejecute esa orden. 
"Mañana tenemos la oportunidad de acabar con el dominio absoluto de la CSU y de impedir que sea relevado sea un horror aún mayor, una alianza con los Verdes", dice Weidel desde un restaurante de Taufkirchen, una minúscula población del distrito de Erding. EFE gc/jmc