El Día del Espectador cierra una Berlinale expectante ante su nueva era
Gemma Casadevall
Berlín, 17 feb (EFE).- La Berlinale cerró hoy con el "Día del Espectador", una
jornada en que el festival se rinde al público corriente y en medio de las
expectativas abiertas por el relevo en su cúpula, tras 18 años con Dieter
Kosslick en su dirección.
El director saliente se dedicó un último baño de
multitudes entre aplausos en la entrega del premio de Amnistía Internacional
(AI) al filme brasileño "Espero tua (re) volta", donde las ovaciones se
repartieron entre Kosslick y la directora premiada, Eliza Capai.
"Siempre me
preguntan si la Berlinale es
política. Cómo no va a serlo, si es reflejo de este mundo", dijo Kosslick, en
alusión al filme premiado -que denuncia la represión policial contra las
revueltas estudiantiles- y a tantas otras cintas del festival.
Kosslick, de
70 años, los mismos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como
recordó, prolongó así en formato más modesto la despedida que se le brindó ayer
en la entrega de los Osos, donde "Synonymes", del israelí Navad Lapid, ganó el
Oro y "Gràce à Dieu", del francés François Ozon, el Gran Premio del Jurado.
El pase de la película brasileña era una de las múltiples sesiones de este
domingo por las 27 salas que durante el festival proyectaron unos 400 filmes
repartidos en sus múltiples secciones.
La Berlinale es un festival popular, en que salen a la
venta unas 300.000 entradas para todas sus sesiones, incluidos los estrenos.
Esa es una de las señas de identidad del festival, que teóricamente
mantendrán los sucesores de Kosslick, el italiano Carlo Chatrian y la holandesa
Mariette Rissenbeek.
El dúo director siguió muy discretamente el discurrir
de esta 69 edición del festival, pero todas las miradas se clavaron en ellos al
recibir el saludo de Kosslick en un momento de la gala de los Osos.
Kosslick
deja el puesto como un director cercano, que sabe suplir con chistes los
deslices organizativos, pero cuestionado por su tendencia a colocar en
competición a una serie de directores y estrellas que repiten en el festival.
Las ansias de cambio eran ya muchas, como evidenció una carta publicada
antes de la designación de Chatrian y Rissenbeek, firmada por destacados
directores alemanes, como Maren Ade, Doris Dörrie y Volker Schlöndorff, en que
se pedía un relevo "transparente". El malestar era cada vez más audible entre el
cine anfitrión y solo se calmó al echar marcha atrás la ministra alemana de
Cultura, Monika Grütters, a sus planes de designar a una persona que se
consideraba de su confianza para la sucesión.
Chatrian dirigía el Festival
de Locarno desde 2013 y se encargará de la cuestión artística, mientras que
Rissenbeek, nacida en Holanda pero afincada en Alemania, llevará la gerencia.
Del dúo se esperan aires nuevos, tras años de repetición de esquemas
conocidos, en un festival que últimamente sufre sequía de nombres punteros y de
estrellato sobre la alfombra roja.
Puede favorecerles un cambio, aunque
leve, aplicado en el calendario: la próxima edición será del 20 de febrero al 1
de marzo, algo retrasada respecto a lo habitual.
La celebración en las
primeras semanas de febrero coincide con los preparativos para los Oscar, un
factor disuasorio para que los nominados se desplacen a un festival europeo que,
además, no tiene la fotogenia de Cannes.
El próximo año la entrega de los
Oscar será a principios de febrero y no debería haber impedimento para viajar
luego a Berlín.
En la última edición de la "era Kosslick", la máxima
estrella fue una amiga leal de la Berlinale, la actriz francesa Juliette Binoche,
presidenta del jurado del festival de este año, quien dio brillo a la alfombra
roja desde la apertura a la gala final.
Kosslick se dejó querer, de homenaje
en homenaje, y acabó bailando con un gran oso de peluche, junto a Binoche y
resto del jurado, al cierre de la gala del Berlinale Palast.
Pero la emotividad de la despedida
no ocultaba que su edición de despedida no había sido ni la más concurrida, en
cuanto a estrellas, ni tampoco la más rica, cinematográficamente, con 16
aspirantes en competición, frente a la veintena habitual. EFE gc/fpa
