lunes, 28 de febrero de 2022

Un domingo en el Bundestag

 

Berlín opta pel rearmament i es compromet amb Kíev

domingo, 27 de febrero de 2022

Dentro y fuera del Bundestag

 



Alemania se rearma y se vuelca a favor de Ucrania
Joana Serra
Alemania despertó de su laxitud ante Rusia y se lanzó en apoyo a Ucrania, desde el Parlamento y en la calle. Unas 100.000 personas -según cifras policiales, medio millón, según los convocantes- desfilaron por Berlín, mientras en el Reichstag el canciller Olaf Scholz anunciaba inversiones multimillonarias en Defensa y suministros de armas a Kiev.
El clamor de la calle aunó desde simples pancartas contra la guerra a otras con "Glory to Ukraine" o llamando a llevar a Vladímir Putin ante el Tribunal Internacional de La Haya. Gente de toda edad, a pie, en bicicleta y familias con niños se juntaron entre la sede parlamentaria y la Columna de la Victoria. Otra marcha, mucho más beligerante y convocada por la comunidad ucraniana en Alexanderplatz juntó a unas 10.000 personas.
Desde el hemiciclo, Scholz, abandonó la timidez endémica en la Alemania moderna en materia de Defensa y también la tolerancia cómplice hacia Moscú. Ante un Bundestag con los escaños llenos como no se veía apenas en tiempos de pandemia, el líder anunció una inversión multimillonaria para poner a punto su ejército -100.000 millones-, así como el incremento del gasto en Defensa hasta el 2 % del PIB. Una reclamación que venía haciendo Washington desde tiempos de Barack Obama en la Casa Blanca y acentuada con Donald Trump, ahora por fin atendida. La escasa capacidad de las fuerzas armadas alemanas había sido denunciada estos días tanto por la exministra de Defensa de Angela Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, como desde el estamento militar.
La batería de medidas de Scholz incluye además apoyos a las familias ante el aumento de la factura del gas que se derivará de la ruptura con Rusia, así como un fuerte impulso en el desarrollo de las renovables.
El canciller agradeció el trabajo de sus socios verdes, especialmente la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, y el de Economía, Robert Habeck, defensores ambos de la línea más crítica hacia Moscú. También agradeció al titular de Finanzas, el liberal Christian Lindner, su disposición a abrir el gasto público, en contra de su línea de la contención presupuestaria.
La sesión extraordinaria del Bundestag se abrió con un aplauso cerrado del plenario puesto en pie al embajador de Ucrania, Andrij Melnyk. El diplomático ha sido estos días omnipresente en los medios alemanes, donde no ha escatimado reproches a la ambigüedad alemana.
Hubo un consenso cerrado a favor de Ucrania, lo que incluyó a  Izquierda, que había condenado ya la invasión aunque mantiene su desacuerdo con el rearme, e incluso a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que como otros partidos europeos de su espectro mimó durante años la cercanía con Putin.
La sesión parlamentaria seguía al anuncio del sábado de los primeros suministros de armas a Ucrania -500 misiles y 1.000 lanzagranadas--, así como de la disposición de Berlín a un bloqueo "selectivo" del sistema bancario swift a Rusia.
También ahí hubo un giro de 180 grados en el rechazo alemán a ambas medidas. Los dos anuncios partieron una vez más de los verdes Habeck y Baerbock. El canciller se había reunido esa tarde con el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, y el presidente lituano, Gitanas Nauseda. En la puerta de la cancillería, Morawiecki calificó sin paliativos de "ridícula" la tibieza de Alemania ante Rusia.
Desde el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz se instó, también el sábado, al excanciller Gerhard Schröder a romper con Putin. De la alianza de intereses entre Schröder y el líder del Kremlin surgió en 2005 el acuerdo para la construcción del gasoducto Nord Stream. Schröder se convirtió tras dejar el poder en presidente del consejo de administración y está designado para incorporarse en junio al consejo de vigilancia del gigante ruso Gazprom.
La relación del socialdemócrata Schröder con Putin abochorna al SPD de Scholz. Para el opositor bloque conservador empieza a ser asimismo engorrosa la permisividad con que Merkel trató en sus 16 años en el poder al líder del Kremlin.

Mateusz nos visita

 La UE i els Estats Units endureixen les sancions

sábado, 26 de febrero de 2022

Tan amigos

 

Els països veïns acullen ucraïnesos, units en la por de l’ofensiva de Moscou

viernes, 25 de febrero de 2022

De Orban a Kaczynski


El este europeo se cohesiona ante el desafío migratorio

Joana Serra


El llamado B9 –o Bloque de Bucarest, donde se originó el grupo-- ha encontrado una nueva cohesión ante el desafío migratorio derivado de la invasión rusa de Ucrania. Reunidos en Varsovia, los líderes de nueve países europeos, hoy socios de la UE y miembros de la OTAN, pero en la órbita de Moscú en tiempos del Pacto de Varsovia, mostraron una unidad desconocida en un grupo no siempre armónico o hasta hostil hacia Bruselas.
“Debemos apoyar a Ucrania con más fuerza, incluido el suministro de armas. No podemos quedarnos en condenar simplemente el brutal ataque de Rusia”, afirmó en la apertura de la cumbre del B9 el presidente polaco, Andrzej Duda. Este tipo de proclamas no son extrañas en el jefe del Estado polaco, afín al ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS) de Jaroslaw Kaczynski y el primer ministro de su país, Mateusz Morawiecki. Los tres representan la línea de confrontación hacia Moscú y llevan años exigiendo que se refuerce el flanco este de la OTAN, al igual que las repúblicas bálticas de Lituania, Estonia y Letonia.
Pero sí se hace más extraño en la Hungría del primer ministro Víktor Orbán, quien como parte de la ultraderecha europea se había destacado como “amigo” y aliado político de Vladímir Putin. A Orbán le costó bastante más que a otros socios de la Unión Europea (UE) condenar la invasión de Ucrania. Lo hizo unas 24 horas más tarde que el resto. Pero, mientras no se demuestre lo contrario, comparte ahora el discurso del apoyo cerrado al vecino ucraniano.
El B9 nació por iniciativa rumana bajo el impacto de la anexión de Crimea, en 2014. Junto a Rumanía y Polonia, además de los bálticos y Hungría, lo integraron Bulgaria, Eslovaquia y la República Checa. Ahora se reactivó ante el temor hacia Rusia, compartido por los países que fueron repúblicas soviéticas –como los bálticos-- o que quedaron dentro del Pacto de Varsovia. A la reunión de Varsovia acudió, aunque fugazmente, la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, alguien a quien el gobierno polaco suele recibir con las uñas fuera, por representar los sucesivos expedientes abiertos por Bruselas contra Polonia.
Ante la crisis migratoria de 2015 reaccionaron Polonia y Hungría cerrando la puerta a los refugiados –no solo sirios--. En los años siguientes rechazaron cualquier propuesta de la Comisión Europea (CE) para un reparto equilibrado de esos peticionarios de asilo o de la inmigración irregular llegada a través del Mediterráneo. Ni Alemania ni los socios del sur europeo, como España, lograron apartarles de esas posiciones.
Ahora auxilian a las columnas de ucranianos que llegan hasta sus fronteras, la mayor parte de ellos mujeres y niños, ya que los hombres entre 18 y 60 años han sido movilizados para la defensa del país. Polonia, el país más reacio –junto con Hungría-- a la acogida de los refugiados durante 2015 y los años siguientes, ha habilitado ya ocho puntos de acogida, el principal de ellos en Medyka. Espera, según sus autoridades, unos 30.000 ucranianos por día. Hungría, Eslovaquia y Rumanía, asimismo fronterizos, han recibido en las primeras 24 horas tras la invasión entre 5.000 y 10.000 por cada país. Cada uno de estos países está respondiendo al desafío migratorio con agilidad y una buena logística, incluida atención sanitaria. Eslovaquia ha habilitado desde pabellones deportivos a clubes privados de fitnes. El ultranacionalista Orbán ha afirmado que la invasión rusa puede provocar una crisis migratoria mayor incluso que la desencadenada en los 90 por las guerras en los Balcanes.
Alemania, que en esa crisis de 2015 llegó a recibir a casi un millón de peticionarios de asilo, será el destino final para muchos de los que están entrando por Polonia. El gobierno del canciller Olaf Scholz ya ha mostrado su disposición a prestar “ayuda masiva” a esos socios fronterizos, especialmente a Polonia. Austria, país hasta ahora más que restrictivo en la acogida de refugiados, ofrece también su apoyo. Para el gobierno del canciller conservador Karl Nehammer, la situación de Ucrania no es comparable a la Siria o Afganistán. “Se trata de ayudar al vecino”, ha afirmado.
La ONU calcula que la invasión rusa provocará un millón de desplazados procedentes de Ucrania, con 44 millones de habitantes. Una cifra que obviamente puede ir a más, en función de hasta dónde se adentren las tropas de Putin.

jueves, 24 de febrero de 2022

Wir schaffen das

 




Alemania ofrece “apoyo masivo” ante la prevista crisis migratoria

Joana Serra

Alemania, una potencia europea que se mueve con timidez en lo militar, ofreció en cuanto la guerra se hizo realidad aquello que sí ha sabido hacer en su historia reciente: ayuda humanitaria frente a la previsible crisis migratoria que se derivará del ataque a Ucrania.

"Seguimos con gran atención los movimientos de refugiados hacia nuestros países vecinos. Apoyaremos masivamente a los afectados, especialmente a Polonia", afirmó la ministra alemana de Interior, Nancy Faeser. Su Ministerio está "en permanente contacto" con las autoridades polacas y con la Comisión Europea (CE) para poder actuar "rápidamente", añadió la ministra, del Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz.

Polonia y los países bálticos se preparan para atender a quienes huyen de unos ataques que, a las pocas horas de iniciarse, ya estaban en la región de Kiev. La Cruz Roja Internacional ha instalado ocho puntos de acogida en la frontera entre Polonia y Ucrania. Estonia y Letonia están ante un gran desafío defensivo, por ser fronterizos con Rusia, mientras que Lituania sufrió en los últimos meses la presión de la inmigración ilegal impulsada desde Biolerrusia hacia su territorio.

Para el ciudadano alemán, la “ayuda masiva” a la acogida de refugiados remite a la situación vivida en 2015, cuando la entonces canciller Angela Merkel mantuvo abiertas las fronteras de su país mientras otros socios las cerraban. Alemania recibió ese año casi un millón de asilados, en una crisis precipitada por el conflicto sirio que colocó a Merkel bajo presiones casi insostenibles y críticas desde su bloque conservador.

Polonia rechazó luego todas las propuestas de la UE para un reparto equilibrado de esos refugiados, que solo empezaron a reducirse cuando se cerró la llamada “ruta de los Balcanes”. En total fueron unos dos millones de refugiados los recibidos por Alemania entre ese 2015 y 2019.

El tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales respondió con la oferta de ayuda “masiva” a lo que Scholz calificó de “la guerra de Vladímir Putin”. Las condenas a la “ruptura flagrante del derecho internacional” –en palabras de Scholz-- se sucedieron a lo largo de toda la mañana. Dos ministros de los Verdes, la de Asuntos Exteriores y el de Economía, Annalena Baerbock y Robert Habeck, dejaron claro que a la suspensión del Nord Stream 2 seguirán otras medidas.

El canciller había anunciado el martes la suspensión de la licencia al Nord-Stream 2, como le venían reclamando sus socios verdes. De ese gasoducto, terminado el año pasado pero que aún no ha entrado en funcionamiento, no depende aún ningún suministro, pero sí del Nord-Stream 1, por el que desde 2011 fluye el gas ruso hasta Alemania a través del Báltico.

“Estamos en condiciones de garantizar el suministro de gas sin tener que contar con Rusia”, afirmó Habeck. "No podemos ser dependientes de un país que viola el derecho internacional”, añadió el titular de Economía y vicecanciller en la coalición de Scholz. “Las mentiras y desinformación de (Vladímir) Putin se han confirmado”, afirmó por su parte Baerbock, para instar a sus nacionales a abandonar de inmediato Ucrania “por vías seguras” o a ponerse “a salvo”, en caso de que no les sea posible ya dejar el país.

En esta dramática situación, en las redes sociales se multiplicaba la pregunta de dónde está el excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder. Fue en la última fase de su gobierno, en abril de 2015, cuando suscribió con su amigo y aliado político, el presidente Vladímir Putin, el acuerdo por el que nació Nord-Stream.

Tras su retirada del poder se convirtió en presidente del consejo de administración de Nord-Stream. El próximo junio debería ingresarel consejo de vigilancia de Gazprom, el consorcio ruso propietario del gasoducto. Para el SPD, Schröder era ya una figura incómoda desde hace semanas, puesto que seguía defiendo la posición de Putin. Ayer, desde los Verdes se pedía se le incluyera en el paquete de sanciones contra Rusia. Finalmente, Schröder rompió su silencio para admitir que Rusia es “responsable” de esa guerra y pedir, sin embargo, que no se “rompan” los vínculos económicos y civiles con Moscú.

martes, 22 de febrero de 2022

A por leña

 Scholz abandona la ambigüedad y suspende Nord Stream 2

Joana Serra


Eran muchas las losas que pesaban ya sobre el Nord Stream 2, el gasoducto de 1.235 kilómetros entre la ciudad rusa de Wyborg y la alemana de Greifswald, finalizado en 2021 y a la espera de licencia. Al reconocimiento ruso de las autoproclamadas repúblicas separatistas respondió Berlín con el bloqueo del proceso de certificación, necesario para obtener esa licencia.

"En el contexto de la escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania, el gobierno federal detiene el proceso de aprobación del gasoducto Nord Stream 2", anunció el canciller Olaf Scholz. El líder alemán había esquivado hasta ayer la cuestión, mientras sus socios verdes -especialmente la ministra de Exteriores, Annalena Baerbock- apremiaban a suspenderlo. En caso de invasión rusa, no habrá Nord Stream 2, había sentenciado el presidente de EEUU, Joe Biden.

Los Verdes rechazaban el gasoducto desde antes de entrar en el gobierno. Para Scholz era un asunto espinoso, ya que el Nord-Stream nació de una alianza de intereses entre el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder y el presidente ruso Vladímir Putin.
Schröder y Putin sellaron su acuerdo en abril de 2005, meses antes de la llegada al poder de la conservadora Angela Merkel. Supuestamente, debía garantizar el suministro energético en la transición hasta el desarrollo de las renovables, tras el adios a la energía nuclear que Alemania completará este 2022.

El Nord-Stream 1 entró en funcionamiento en 2011, suministra un 40 % del gas que consume Alemania y está controlado en un 51 % por el gigante ruso Gazprom; Nord-Stream 2 es de propiedad rusa y topó desde el principio con las críticas tanto de algunos socios europeos como de Estados Unidos, que llegaron a amenazarlo con sanciones.
La presión sobre Scholz arreció al acceder al poder, el pasado diciembre. Schröder crispó aún más los ánimos al salir en defensa de su amigo Putin y atribuir la crisis ucraniana al "ruido de sables" provocado desde Kiev.

Los argumentos de Schröder causaron división en la familia socialdemócrata alemana. La oposición conservadora -que defendió Nord-Stream en los 16 años de Merkel en el poder- sacaba los colores a Scholz por su "sumisión" a Putin. El reconocimiento de Putin a los separatistas del Donbás liberaron, de facto, a Scholz de sus dilemas.

Gerd y Vladi

El bloqueo a Nord Strea 2, penúltimo capítulo de un controvertido gasoducto

Gemma Casadevall





 Berlín, 22 feb (EFE).- El anuncio del canciller alemán, Olaf Scholz, de bloquear la certificación del gasoducto Nord Stream 2 como respuesta al reconocimiento ruso de las repúblicas separatistas del Donbás, es el penúltimo capítulo de un gasoducto controvertido desde su origen. 

"No puede haber certificación" de esa infraestructura, afirmó Scholz en una comparecencia ante la prensa en Berlín en la que aseguró que "la situación ha cambiado" tras el reconocimiento por parte del presidente Vladímir Putin de las autoproclamadas repúblicas prorrusas.

Tanto desde Estados Unidos como desde el propio tripartido de Scholz -especialmente, entre los socios Verdes, contrarios a ese gasoducto desde antes de entrar en el gobierno- se había dado por hecho que no entraría en funcionamiento, en caso de invasión. 

 El gasoducto había generado discusión política prácticamente desde su gestación justamente por el temor, sobre todo en el este de Europa, de que crease una dependencia energética de Rusia.

La primera en vincular a posibles sanciones la entrada en funcionamiento del gasoducto, cuya construcción culminó en 2021, fue la ministra de Asuntos Exteriores, la verde Annalena Baerbock. 

En caso de una nueva agresión rusa contra Ucrania, "tenemos a disposición una gama de respuestas que incluyen a Nord Stream II", afirmó en una intervención desde el Parlamento, en enero.

Scholz esquivó hasta ahora cualquier pregunta al respecto, aunque recordó el acuerdo alcanzado con EEUU, por el que Washington retiró la amenaza de sanciones sobre el gasoducto, aun con Angela Merkel en el poder y que implicaba que no entraría en funcionamiento en caso de un ataque ruso a Ucrania.

EL PROYECTO NACIDO BAJO PUTIN Y SCHRÖDER

Nord Stream es un sistema para transportar gas de Rusia a Alemania y otros países europeos a través del Báltico y consta de dos gasoductos: Nord Stream I, que empezó a funcionar en 2011, y Nord Stream II, que se terminó de construir el año pasado pero que no había recibido aún la licencia para entrar en funcionamiento.

Nord Stream I es propiedad de un consorcio cuyo accionista mayoritario, con un 51 por ciento, es el gigante ruso Gazprom y el resto se lo reparten Winterhall Dea, E-on, Gasunie y Engie. Nord II pertenece en su totalidad a Gazprom.

Los planes de crear una vía a través del Báltico para transportar gas a Alemania -con lo que Gazprom se ahorraba pagar derechos por el paso a través de Polonia y Ucrania- se fraguaron en una época de excelentes relaciones entre Rusia y Alemania y entre el canciller de la época, Gerhard Schröder, y el presidente Vladimir Putin.

Schröder y Putin asistieron a la ceremonia de la firma del acuerdo entre las empresas el 11 de abril de 2005, unos meses antes de la derrota electoral del entonces canciller socialdemócrata por la conservadora Merkel y la formación de su primera gran coalición de gobierno.

Inicialmente el proyecto fue apoyado por la UE pero en 2005 la situación cambió cuando, debido a facturas por pagar, Gazprom cortó el suministro de gas a Ucrania.

Para Alemania la ventaja del transporte a través del Báltico era que le garantizaba el suministro de gas y hacía que este no se viera afectado por posibles conflictos políticos con otros países.

Tanto entonces como ahora para Alemania era clave asegurarse el suministro de gas ruso debido a que con el proceso de abandono de la energía atómica, que se había iniciado en 2002 por decisión del gobierno roji-verde de Schröder. Se necesitaban alternativas mientras avanzaba el fomento de las renovables.

EL GAS RUSO Y LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA

El adiós a la energía nuclear se consumará este año, con el cierre de las últimas tres plantas del país. Según el ministro de Economía y el Clima, el verde Robert Habeck, el 55 por ciento del gas que se utiliza en Alemania proviene de Rusia.

Nord Stream II respondía al mismo principio de optimizar el transporte de gas ruso hacia Alemania e inicialmente se planteó como proyecto común de Gazprom con varias empresas europeas que, sin embargo, se retiraron del proyecto.

A los recelos de varios socios europeos -entre ellos, Francia- se sumaron las amenazas de sanción por parte de Estados Unidos, que finalmente se retiraron tras obtener de Merkel las mencionadas garantías respecto a Ucrania.

La llegada al poder de Scholz al frente de su tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales, el pasado diciembre, se produjo en pleno recrudecimiento de la crisis ucraniana. Sobre Scholz cayeron las presiones -dentro de su propio partido- para desvincularse del Nord-Stream II, mientras Schröder lo defendía desde su condición de político retirado y acusaba a Ucrania de provocar "ruido de sables".

La oposición conservadora ha aprovechado la ocasión para tratar de sacar los colores a los socialdemócratas, mientras desde las actuales filas gubernamentales que Merkel no se planteó detener el proyecto en sus 16 años en el poder, ni siquiera a raíz de la invasión de Crimea (2014). EFE

gc-rz 


lunes, 21 de febrero de 2022

Nos ponemos feos

 


Berlín irá más allá del cierre de Nord-Stream

Joana Serra


A la primera condena, de madrugada, de Olaf Scholz, calificando de “ruptura flagrante del derecho internacional” el ataque ruso sobre Ucrania, siguieron pocas horas después las declaraciones de sus ministros de Exteriores y de Economía, Annalena Baerbock y Robert Habeck, dejando claro que a la suspensión del Nord Stream 2 seguirán otras medidas.

“Estamos en condiciones de garantizar el suministro de gas sin tener que contar con Rusia”, afirmó Habeck, del partido Los Verdes y correligionario de la titular de Exteriores. "No podemos tener tanta dependencia de un país que viola el derecho internacional”, añadió Habeck, con rango de vicecanciller en la coalición del socialdemócrata Scholz.

El canciller había anunciado el martes la suspensión de la licencia al Nord-Stream 2, como le venían reclamando sus socios verdes desde hacía semanas. De ese gasoducto, terminado el año pasado pero que aún no ha entrado en funcionamiento, no depende aún ningún suministro, pero sí del Nord-Stream 1, por el que desde 2011 fluye a Alemania, a través del Báltico, el gas ruso.

“Las mentiras y desinformación de (Vladímir) Putin se han confirmado”, afirmó poco después Baerbock. “Responderemos con sanciones masivas contra Rusia”, añadió la titular de Exteriores, tras una reunión de su gabinete de crisis.

La ministra alemana instó asimismo a sus nacionales a abandonar de inmediato Ucrania “por vías seguras” o a ponerse “a salvo”, en caso de que no les sea posible ya dejar el país con garantías de seguridad. La embajada alemana en Kiev ha quedado cerrada “temporalmente”, mientras se están habilitando puestos de auxilio en las fronteras de los países vecinos para asistir a los ciudadanos que salgan por vía terrestre. La aerolínea Lufthansa había suspendido ya el pasado lunes prácticamente todos sus vuelos a Ucrania.



Condena por anticipado de Scholz


Joana Serra


Un reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas separatistas del Donbás sería "una flagrante vulneración de los acuerdos de Minsk", advirtió el canciller alemán, Olaf Scholz, al presidente ruso, Vladímir Putin, en una conversación telefónica producida ayer tarde.
La Cancillería alemana informó de la "condena" por anticipado de Scholz de esos planes, mientras se esperaba aún que el propio líder del Kremlin compareciera para anunciar su decisión. Había pocas expectativas de que no fueran a favor del reconocimiento, ya que prácticamente todos los miembros del Consejo de Seguridad ruso se había pronunciado a favor de la petición de los líderes de Donetsk y Lugansk.
La conversación entre Scholz y Putin se inscribía en la frenética actividad desplegada desde el mundo Occidental ante ante el Kremlin. Tras su llamada, el canciller se puso en contacto con el presidente francés, Emmanuel Macron, y el ucraniano, Volodímir Zelenski.
Macron había sido hasta ahora el motor de las. El presidente francés había hablado hasta dos veces con Putin, el domingo, además de con el presidente de EE.UU, Joe Biden, con Zelenski, con el primer ministro británico, Boris Johnson, y con Scholz.
De esa ronda mediadora surgió la posibilidad de la cumbre entre Putin y Biden. Pero ya el lunes las expectativas se enmarañaron, ante el desafío lanzado por las repúblicas separatistas.Macron parece predestinado a asumir el liderazgo europeo que dejó vacante la excanciller Angela Merkel y mientras su sucesor, Scholz, sigue buscando su lugar al frente de la primera potencia europea.

domingo, 20 de febrero de 2022

Nada por allá

 



Europa, entre el diálogo y el arma de las sanciones
Joana Serra
La diplomacia europea seguirá enarbolando la bandera del diálogo con Moscú, pese a considerar que la Rusia del presidente Vladímir Putin -como la China- tratan de implantar un nuevo orden mundial. En paralelo a ese diálogo que no se quiere romper, el bloque comunitario prepara ya la batería de sanciones "sin precedentes", en caso de producirse la invasión de Ucrania que la Casa Blanca cree podría ser inminente.
La Unión Europea (UE) de este 2021 no es la del 2014 -es decir, la que asistió impotente a la invasión de Crimea-. Esta cohesionada, afirmó el alto representante de Política Exterior de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, en la jornada de cierre de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC).
"Europa está en peligro", advirtió a continuación el jefe de la diplomacia europea. Y el peligro procede de una "guerra híbrida" desde Rusia en que se mezclan desinformación y una acumulación de tropas rusas en la frontera con Ucrania como no ha visto Europa en tiempos de paz.
Putin busca una excusa para entrar en Ucrania, consideró Borrell, tal como lo habían expresado el día anterior, también en Múnich, tanto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.
Rusia, como China, quieren imponer "un nuevo orden mundial", según Borrell, aniquilador de los principios democráticos actuales.  Pese a todo, la puerta del diálogo sigue abierta, fue el mensaje común lanzado en los tres días de sesiones de la MSC por la vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, el canciller alemán, Olaf Scholz, el mismo Borrell o, representando a España, su ministro de Exteriores, José Manuel Albares.
Occidente entona a diario la palabra diálogo, pero al mismo tiempo advierte de que la temida invasión puede producirse "en cualquier momento" -en palabras ayer del presidente Joe Biden, quien por otro lado también se dice dispuesto a sentarse a hablar con Putin.
El menú diplomático del domingo incluyó otra llamada telefónica entre el presidente francés, Emmanuel Macron, y el líder del Kremlin. Al mismo tiempo, la presidencia polaca de la OSCE convocaba una reunión urgente para este lunes. Varsovia ejerce la presidencia de turno de esta organización, entre cuyos 57 miembros se incluye Rusia, además de EE.UU. Polonia, junto con los países bálticos, el socio europeo que, por razones fronterizas y por experiencia histórica, más teme al "orden mundial" que, según Borrell, busca Rusia.
La diplomacia europea tiene ya preparadas las sanciones que tanto la alemana von der Leyen como la estadounidense Harris coinciden en calificar de "sin precedentes". Este lunes se reúnen en Bruselas los ministros de Exteriores de los 27, con asistencia del titular ucraniano, Dmitro Kuleba.
El objetivo es tener preparada esta batería para activarla de forma casi inmediata, en caso de invasión. Los detalles no se conocen. Von der Leyen como Harris insistieron desde la capital bávara en que serían "dolorosas" para Rusia, cuya economía quedaría muy debilitada.
Se parte de la base de que afectarían a Nord-Stream II, el controvertido gasoducto del gigante ruso Gazprom ya terminado, pero sin licencia aún para entrar en funcionamiento.
También está claro que, de aplicarse, sus consecuencias no solo caerían sobre Rusia, sino también sobre el conjunto de la UE. Un 40 % del gas que importa el bloque comunitario procede de Rusia; este porcentaje sube al 55 % en el caso de Alemania, que desde 2011 recibe ya directamente gas ruso a través del Báltico por el Nord-Stream I.

Segunda merienda en el Bayerischer Hof

 

EUA reclama defensar “cada pam” de l’OTAN


La vice­pre­si­denta dels Estats Units, Kamala Har­ris, va com­parèixer, ahir, en la Con­ferència de Segu­re­tat de Munic (MSC) deter­mi­nada a recla­mar d’Europa allò que ni tan sols Ale­ma­nya, tan tímida davant Rússia, no pot negar-se a com­plir: fide­li­tat a l’OTAN i a l’arti­cle 5, que obliga tots els mem­bres a defen­sar com a propi el ter­ri­tori d’un altre aliat. “No cedi­rem ni un pam de ter­ri­tori; defen­sa­rem les nos­tres fron­te­res”, va dir, des d’aquest fòrum infor­mal, en què, per pri­mer cop en dècades, no hi havia cap repre­sen­tant de Rússia. Si es pro­du­eix la invasió, hi haurà san­ci­ons “sense pre­ce­dents” con­tra Mos­cou, segons Har­ris. I es reforçarà el flanc est de l’OTAN, hi va afe­gir.

Aquest reforçament ja s’ha començat a pro­duir. Els Estats Units han enviat uns 8.000 sol­dats més a les seves bases a Polònia i Ale­ma­nya, men­tre que altres ali­ats s’han com­promès a aug­men­tar els seus con­tin­gents als països bàltics. “Ens atin­drem sense res­tric­ci­ons a l’arti­cle 5”, havia asse­gu­rat, poc abans, el can­ce­ller ale­many, Olaf Scholz. Ale­ma­nya rebutja sub­mi­nis­trar armes a Ucraïna, amb l’argu­ment que no exporta arma­ment a països en guerra, però recorda que és el pri­mer con­tri­bu­ent a l’ajut euro­peu a Kiev, que ja rep arma­ment d’altres països
La segona jor­nada de ses­si­ons a Munic va ser una exhi­bició de força diplomàtica occi­den­tal. Hi eren el secre­tari gene­ral de l’OTAN, Jens Stol­ten­berg, la pre­si­denta de la Comissió Euro­pea (CE), Ursula von der Leyen, el can­ce­ller Scholz i la vice­pre­si­denta dels EUA, dis­po­sada a insis­tir en les advertències del seu pre­si­dent, Joe Biden. Vladímir Putin està deci­dit a envair Ucraïna, pro­ba­ble­ment fins a Kiev, segons la Casa Blanca. Ucraïna no és mem­bre de l’OTAN. La pos­si­bi­li­tat que s’hi incor­pori “no és en la nos­tra agenda”, va asse­gu­rar Scholz, com si volgués res­pon­dre, de paraula, al com­promís que Putin reclama d’Occi­dent.


Enmig de l’exhi­bició d’uni­tat, el pre­si­dent ucraïnès, Volodímir Zelenski, va recla­mar de nou, ara des de Munic, ajut a Occi­dent. També va mos­trar-se dis­po­sat a reu­nir-se amb Putin i, alhora, va dema­nar una reunió urgent del Con­sell de Segu­re­tat de la ONU. Els ucraïnesos estan dis­po­sats a defen­sar-se “amb ajut o sense ajut dels ali­ats”, segons Zelenski. “Ucraïna és igno­rada”, va denun­ciar, tot tit­llant de “còmpli­ces” els qui, per arrogància o manca d’interès, no aju­den el país.

Zelenski va tenir una inter­venció òbvi­a­ment emo­ci­o­nal, en con­trast amb la fre­dor diplomàtica occi­den­tal, però sense per­dre les for­mes. Al cap­da­vall, a Munic no hi van els líders a pro­nun­ciar un dis­curs públic d’uns 30 minuts seguit d’un debat, sinó a tro­bar-se a porta tan­cada amb altres con­vi­dats. Com ara el pri­mer minis­tre britànic, Boris John­son, també pre­sent.

sábado, 19 de febrero de 2022

Nada por aquí



Occidente exhibe desde Múnich cohesión y lenguaje disuasorio

Joana Serra
A la nueva provocación de Vladímir Putin -el lanzamiento de misiles acompañado del dictador bielorruso, Alexandr Luckanshenko--, respondieron desde Múnich la OTAN y la Unión Europea (UE) con una exhibición de unidad casi inédita, mientras el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, reclamaba una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU ante la desesperada situación de su país.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, el canciller alemán, Olaf Scholz, y, en representación de EEUU, su vicepresidenta, Kamala Harris, lanzaron sus mensajes de advertencia al líder del Kremlin, concentrados en la Conferencia de Seguridad de la capital bávara.

"Rusia está buscando una excusa para invadir Ucrania", apuntó Stoltenberg, sentado junto a von der Leyen, quien sostuvo que Moscú "trata de imponer un nuevo orden mundial". Alemania "se sujetará sin restricciones al artículo 5 del Tratado de la OTAN" -que obliga a defender a todo aliado en caso de agresión a su territorio-, aseguró Scholz. "Si Rusia invade Ucrania responderemos con sanciones sin precedentes", reafirmó Harris.

El mensaje común es que la OTAN, como la UE, defenderán "palmo a  palmo" su territorio, en palabras de Stoltenberg, lo que se está demostrando ya con el reforzamiento de su flanco este, recordó Harris. Ucrania no forma parte de la Alianza, lo que -para Scholz- justifica el rechazo a suministrarle armas, de acuerdo a la línea de Alemania de no hacerlo a regiones en conflicto. Pero, a la vez, Alemania es el principal contribuyente a la ayuda financiera que recibe Ucrania, al que sí suministran armas otros países, argumentó el canciller.

La Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), un foro informal creado en 1963 y que año a año congrega a líderes de todo el mundo, se celebró sin asistencia de Rusia por primera vez en décadas. Putin sacudió en 2007 el elitista encuentro con un discurso plagado de críticas a EEUU, en un tono propio de la guerra fría. Pero, al margen de este hito, su ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, había sido asiduo a cada edición del foro, incluso tras la anexión de Crimea.

La ausencia de Rusia es expresión del momento álgido en las relaciones entre Occidente y Moscú. El contrapunto al lenguaje diplomático de los representantes de la OTAN, la UE, Alemania o EEUU lo dio el presidente ucraniano. Hasta el último momento se temió que Zelenski cancelara su viaje ante una escalada que podría no quedarse en el Donbás, sino llegar a Kiev.

Ucrania queda fuera del ámbito de respuesta de la OTAN al que aludió Scholz con su mención al artículo 5. "Occidente debe dejar de conformarse con tratar de apaciguar a Rusia", reclamó Zelenski. Ucrania "no está en pánico", sino dispuesta "a defenderse, aunque no lo hagan los aliados", añadió, para pedir a continuación una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y decirse dispuesto a encontrarse con Putin.

La suya fue una intervención mucho más emocional que los mensajes de los líderes occidentales. El objetivo de su visita a Múnich no era solo reclamar ayuda en los cerca de 30 minutos de su discurso ante su auditorio del Bayerischer Hof, el lujoso hotel donde se celebra la MSC. Su interés principal está en los encuentros mantenidos en paralelo, a puerta cerrada, con Harris o el primer ministro británico, Boris Johnson, asimismo asistente a Múnich, cuyo país no niega los suministros de armas a Kiev.  
Múnich se abrió el viernes con un debate entre la ministra alemana de Exteriores, Annalena Baerbock, y el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken. La verde Baerbock, defensora de una línea mucho más crítica hacia Moscú que el socialdemócrata Scholz, se vio confrontada con una interpelación del alcalde de Kiev, Vitali Klitscho, desde el público.

Klitscho, quien en sus tiempos de campeón de boxeo vivió en Alemania y es una figura muy carismática en ese país, reprochó a Baerbock falta de compromiso con su país y recordó que Ucrania necesita algo más que 5.000 cascos militares -única aportación logística de Alemania- para defenderse.
Fue casi un golpe bajo a la diplomacia alemana que, como el conjunto de Occidente, parece moverse en un bucle. Los líderes de las potencias hablan entre sí a diario, en vídeoconferencias o en persona. Los viajes, las llamadas y los comunicados se suceden, pero no se produce la desescalada que el alemán Scholz o el francés Emmanuel Macron han buscado en sus respectivas reuniones con Putin.

Merienda en el Bayerischer Hof

 Blinken destaca a Munic la sintonia transatlàntica “absoluta” davant Moscou