miércoles, 13 de diciembre de 2023

Una de espías

Alemania enjuicia a un doble espía al servicio de Moscú




Preparativos en la sala que juzga a los dos acusados de alta traición. /ODD ANDERSEN / REUTERS

Gemma Casadevall

La Audiencia de Berlín abrió este miércoles en medio de un secretismo extremo y fuertes medidas de seguridad el juicio contra un funcionario de su espionaje exterior, el Servicio Federal de Inteligencia o BND, acusado de alta traición al Estado por haber filtrado documentos a Rusia. Es un caso que pone en entredicho a sus servicios secretos. Salió a la luz al iniciarse la invasión a gran escala de Ucrania, cuando Berlín prometía la máxima solidaridad --humanitaria y armamentística-- a Kiev. Dos son los acusados en este proceso, Carsten L. y Arthur E., aunque la atención se centra en el primero, por ser el supuesto 'topo' o confidente que maniobraba desde la central del BND. Según la Fiscalía general, el funcionario cobró por sus servicios 450.000 euros, mientras que el otro acusado recibió de la parte rusa 400.000 euros.
Entre el material sensible que el funcionario entregó a su contacto, que a su vez lo trasladó al FSB ruso (antes KGB), hubo comunicaciones entre los mercenarios al servicio del Kremlin del grupo Wagner. Por entonces este grupo desempeñaba un papel esencial en la ofensiva del presidente Vladímir Putin en Ucrania. Se tenían esas comunicaciones bajo vigilancia, pero al llegar a Moscú la filtración proporcionada por Carsten L. a Arthur E. se cambiaron sus parámetros. Es decir, se echó a perder el trabajo recabado y la posibilidad de seguir los movimientos del grupo por parte del espionaje occidental. Para colmo, el BND descubrió esas acciones no por cuenta propia, sino advertido por otros servicios secretos aliados.
En total el funcionario entregó a su contacto nueve documentos. Éste los hizo llegar a Moscú a través de un hombre de negocios no identificado. Hubo dos entregas, según la televisión pública alemana ARD. La reconstrucción de lo ocurrido se debe básicamente a las declaraciones de Arthur E., que ha hecho una confesión completa, mientras que el funcionario guarda silencio.

Encuentro en una barbacoa

Según la reconstrucción de los hechos, el funcionario y su contacto se conocieron en 2021 en una barbacoa. Ambos habían servido juntos en el Ejército. Carsten L. estaba entonces destinado al departamento de vigilancia técnica de la central del BND en Pullach, en Baviera. Arthur E. se dedicaba a negocios de oro y piedras preciosas. Un año después se consumó la presunta entrega de documentos sensibles en un encuentro a orillas de Starnberger See, un hermoso lago bávaro.
Todo el caso tiene un tono peliculero, admite la ARD. Incluida la teatralidad que rodeó la apertura del juicio, que se prevé se prolongue hasta julio del próximo año. En Alemania no se permite la entrada de prensa gráfica en un juicio más que en los momentos iniciales de la vista y hasta unos minutos después de la entrada del acusado. En este caso las cámaras apenas pudieron grabar a abogados, fiscales y jueces, ya que tuvieron que abandonar la sala antes de personarse los procesados. La selección de medios acreditados era muy restringida. Quienes estaban entre ellos debieron entregar teléfono móviles, ordenadores y hasta bolígrafos para acceder a la sala.

El freno a la deuda como "Made in Germany"

Scholz zanja la crisis de coalición con recortes y más austeridad


El canciller alemán, Olaf Scholz, en el Parlamento. /LIESA JOHANNSSEN / REUTERS

Gemma Casadevall

"Tendremos que pasarnos con menos dinero para alcanzar nuestros objetivos", admitió el canciller alemán, Olaf Scholz, tras dar por zanjada la crisis de coalición y presupuestaria que desde hace cuatro semanas atenazaba a su tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales. El anuncio vino tras una última y maratoniana noche de negociación con sus ministros de Finanzas, el liberal Christian Lindner, y de Economía y Protección del Clima, el verde Robert Habeck.
El vencedor fue Lindner. Según Scholz, en 2024 no habrá una nueva suspensión del freno a la deuda --el caballo de batalla de los liberales--, sino un recorte de 17.000 millones de euros en diversas partidas. Se garantiza que Ucrania seguirá contando con la ayuda alemana "todo el tiempo que sea preciso", en palabras del canciller, lo que se traduce en 8.000 millones de euros en armamento y 6.000 millones para los refugiados --Alemania acoge a cerca de un millón y medio de ucranianos--. No habrá recortes en prestaciones sociales, lo que garantiza cierta paz para los socialdemócratas de Scholz. Pero sí se recortarán recursos del Fondo para la Protección del Clima y Transformación (KTF). Serán 43.000 millones de euros los que se le restarán, a repartir en los presupuestos hasta 2027.
Los perdedores de la batalla han sido los Verdes, lo que se reflejaba incluso en el abatido rostro y los ojos agotados de Habeck, el titular de Economía. "Mantendremos el objetivo de la transformación y la protección climática", garantizó Scholz, tras insistir en que se defenderán los tres objetivos prioritarios de su coalición: cohesión social, solidaridad con Ucrania y descarbonización.

Sentencia del Constitucional

Que el principal sacrificio sería para el ministerio de Habeck se esperaba. La crisis de coalición surgió a raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional que bloqueó 60.000 millones de euros que debían transferirse en los próximos años al KTF y procedentes de un fondo especial contra la pandemia. Dicha operación vulneraba el principio constitucional del freno a la deuda, sentenció la Corte, en respuesta a una demanda de la oposición conservadora.
Fue un golpe político y económico y un revés a la credibilidad tanto de Lindner como de Scholz, quien antes de canciller fue ministro de Finanzas. Por tanto, debería haber sido consciente de que esa operación no pasaría la prueba del Constitucional. El efecto inmediato es un presupuesto adicional para este 2023 --que se someterá al Parlamento esta semana--, así como un aplazamiento para la aprobación del de 2024.
El freno a la deuda impone que el endeudamiento no debe superar el 0,35% del producto interior bruto (PIB), salvo en situaciones de emergencia. Para los Verdes el instrumento debería reformarse o eliminarse. Los socialdemócratas aprobaron en su congreso federal del pasado fin de semana una resolución a favor eliminarlo. Por lo pronto se mantiene, lo que es un triunfo para Lindner, cuyo partido es el más debilitado del tripartito. La intención de voto de los liberales se sitúa en el 5%, el mínimo para obtener escaños.

martes, 12 de diciembre de 2023

Carrera de obstáculos

 Polònia tanca l'era ultra i dóna pas a l’europeista Tusk

L’ultra­con­ser­va­dor pri­mer minis­tre polonès, Mateusz Morawi­ecki, va enfon­sar-se ahir en un vot de con­fiança nas­cut per fra­cas­sar i que col·loca l’euro­pe­isme repre­sen­tat pel libe­ral Donald Tusk al front del poder. El cap del govern sor­tint, al càrrec des del 2017, va obte­nir el vot favo­ra­ble de només 190 dipu­tats, con­tra els 266 que hi van votar en con­tra. Poc després, en una segona votació, el Par­la­ment va nome­nar for­mal­ment Tusk per lide­rar el pròxim govern, amb 248 vots a favor i 201 en con­tra. Amb això va que­dar sen­ten­ciat el retorn al poder de l’aspi­rant Tusk, que de fet ja té llest i pre­sen­tat en públic el que serà el seu equip de govern. Haurà de pas­sar encara per una sèrie de tràmits i un nou vot de con­fiança al Par­la­ment, el Sejm. Però ell sí que té la majo­ria garan­tida: entre la seva Pla­ta­forma Cívica (PO) i els seus ali­ats, la cen­trista Ter­cera Via i l’esquerra mode­rada de Lewica, sumen aquests 248 vots de la segona votació.

Tot feia pen­sar en aquest relleu euro­pe­ista des de la mateixa nit elec­to­ral, el pas­sat dia 15 d’octu­bre. La tran­sició, però, ha estat més com­pli­cada que no sem­blava. Als comi­cis, l’ultra­con­ser­va­dor par­tit Llei i Justícia (PiS) de Morawi­ecki havia defen­sat el títol de força més votada, però sense la majo­ria necessària. Un altre par­tit ultra­dretà, l’ano­me­nada Con­fe­de­ració, va que­dar per sota de les seves expec­ta­ti­ves i sense pos­si­bi­li­tats de donar-li suport. L’endemà de les elec­ci­ons, Tusk tenia ja pràcti­ca­ment asse­gu­rada la rati­fi­cació dels socis poten­ci­als. Hi havia una clara volun­tat d’impul­sar un relleu lide­rat pel libe­ral Tusk, que ja havia estat cap del govern polonès entre el 2007 i el 2014. Però el pre­si­dent del país, Andr­zej Duda, vin­cu­lat al PiS, va encar­re­gar la for­mació del nou govern a Morawi­ecki. Des de feia dues set­ma­nes, a Varsòvia hi havia tre­ba­llant un teòric equip gover­na­men­tal sense pos­si­bi­li­tats de con­tinuïtat.

A la sessió par­la­mentària d’aquest dilluns seguirà dime­cres vinent la presa de pos­sessió de Tusk. Hi serà a temps encara d’assis­tir l’endemà a la cimera de la UE com a nou líder polonès. Els grans socis comu­ni­ta­ris, i espe­ci­al­ment Ale­ma­nya, espe­ren amb can­de­le­tes el seu retorn. En els vuit anys de l’era PiS Berlín ha topat amb Varsòvia gai­rebé tant com ho ha fet Brus­sel·les, que ha acu­mu­lat san­ci­ons i expe­di­ents con­tra les refor­mes ultra­na­ci­o­na­lis­tes del PiS i els seus intents per con­tro­lar el poder judi­cial i els mit­jans de comu­ni­cació. Són mol­tes les espe­ran­ces dipo­si­ta­des en Tusk com a nou líder d’aquest país mem­bre de l’OTAN i la UE, un soci estratègic entre els que for­men part de la fron­tera est del bloc comu­ni­tari. Amb el PiS al poder ha repre­sen­tat, com el con­junt dels bàltics i de Finlàndia, la recla­mació cons­tant de reforçar la seva defensa davant Rússia, així com les inver­si­ons mili­tars i el reforçament de l’exèrcit. No es pre­ve­uen girs dràstics en aquesta línia.

El més des­ta­cat, pel que fa les cor­re­la­ci­ons de for­ces euro­pees, és l’afe­bli­ment de la família ultra­dre­tana, que queda fora del poder en la cin­quena eco­no­mia de la UE. L’hon­garès Vik­tor Orban perd un aliat repre­sen­tant de la duresa con­tra la immi­gració, un fac­tor que unia el seu govern ultra­na­ci­o­na­lista amb el de Varsòvia, mal­grat les diferències de parer pel que fa a les rela­ci­ons amb Mos­cou –que el govern de Buda­pest cuida.

Momentum Donald

Tusk se lanza a la "regeneración" europeísta de Polonia



Donald Tusk es aplaudido en el Parlamento polaco este martes. /WOJTEK RADWANSKI / AFP

Gemma Casadevall

La "regeneración democrática" y el retorno de Polonia "al liderazgo europeo" son los dos compromisos adquiridos por el liberal Donald Tusk, tras apartar del poder al ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS). Con este pronunciamiento ante el Parlamento de Varsovia, el Sejm, se lanzó Tusk a retomar la jefatura del Gobierno, el puesto que dejó en 2014. Ha sido un retorno accidentado, entre maniobras dilatorias de sus rivales y un incidente en la sesión parlamentaria protagonizada por un diputado ultraderechista. Fue Grzegorz Braun, de la radicalizada y minoritaria Confederación, quien se lanzó con un extintor a apagar unas velas de Januca instaladas en la sede parlamentaria. Un acto de antisemitismo que, además del estupor y confusión entre los diputados, derivó en una aparatosa interrupción en la sesión, seguida de la expulsión y sanción del ultraderechista.
Estaba claro que sería una jornada maratoniana. A la declaración con la que Tusk desgranó su programa de gobierno siguieron 254 turnos de preguntas, como paso previo a la votación de confianza para los miembros del Ejecutivo. Tenía la mayoría asegurada, puesto que la coalición de Tusk controla 248 escaños del total de 460 de la cámara. Obtuvo 248 entre los 449 diputados presentes. Logró así luz verde a su toma de posesión este miércoles ante el presidente Andrzej Duda. El jueves se le espera ya como líder en la cumbre de la UE que tendrá lugar en Bruselas.

De la confrontación al reencuentro

Que el compromiso con la regeneración democrática y el europeísmo serían los puntos esenciales del sucesor del ultraconservador Mateusz Morawiecki no era una sorpresa. A Tusk le ha impulsado al triunfo el hecho de representar la esperanza compartida de millones de polacos por dejar atrás el PiS. Sus ocho años en el poder han estado marcados por la confrontación con la UE, el recorte de derechos de la mujer, el control sobre los medios de comunicación y la politización de la justicia.
Tusk, de 66 años y líder de la Plataforma Cívica (PO), se ha ganado la confianza de la izquierda moderada de Lewica, además de la centrista Tercera Vía, sus socios en el nuevo Gobierno. No era fácil, sobre todo para la izquierda, teniendo en cuenta que su gran aliado europeo es el alemán Manfred Weber, un "padrino" del conservadurismo en la Eurocámara. Pero era la única opción sólida para un nuevo arranque. Bajo el PiS, partido que comparte grupo con el español Vox y la italiana de Giorgia Meloni, Varsovia se había alineado con la derecha radical europea.

La campaña de los 100 puntos

Un día después de fracasar Morawiecki al pedir el voto de confianza al Sejm, Tusk se comprometió ante esa Cámara a cumplir los 100 puntos de su campaña electoral. Es decir, desde mantener las ayudas sociales implantadas por el PiS --no del todo compatibles con el ideario liberal-- a aprobar "mejoras radicales para la mujer" y recuperar para Polonia los fondos europeos congelados a raíz de los encontronazos del PiS con las instituciones comunitarias.
Con estos mensajes y la reconocida lealtad polaca a la OTAN, Tusk se propone escenificar el retorno a Europa en la cumbre de la UE, como líder de la quinta economía europea, con 37 millones de habitantes. Será dos meses después de su victoria electoral, en los que ha tenido que sortear muchos obstáculos, incluido el primer encargo de Duda formar gobierno a Morawiecki.
Tusk empezó a trabajar en el reencuentro con Europa al día siguiente de la victoria del bloque europeísta en que se integran una docena de partidos, entre ellos el PO y las alianzas de la Tercera Vía y Lewica. Viajó a Bruselas al encuentro con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Mientras, en Varsovia, Morawiecki y el líder del PiS, el 'halcón' Jaroslaw Kaczyinski, alargaban plazos para retener el poder, desde su condición de fuerza más votada en las urnas, sin mayoría ni aliados, pero con la complicidad del presidente Duda, originario del PiS.
El Sejm despidió la era PiS el lunes, al obtener Morawiecki solo la confianza de 190 diputados, frente a 266 en contra. Tusk fue inmediatamente después propuesto como primer ministro con su coalición con centristas e izquierdista.

Entre Varsovia y Bruselas

Tusk debe su triunfo al voto urbano y a las movilizaciones contra el acoso a los medios críticos, a los colectivos LGTBI o la práctica prohibición del aborto impuestos por el PiS. También reclutó electorado que había sido afín al PiS, pero harto de los problemas generados por la confrontación con la UE.
Logró romper con la imagen de político distante que se le atribuyó cuando dejó su puesto de primer ministro -que ocupó de 2007 a 2014- para presidir el Consejo Europeo. Para sus enemigos del PiS, Tusk ha sido un "agente de Bruselas y Berlín" que demostró ser un político más volcado al exterior que a los problemas de sus ciudadanos; para otros, representa la apertura de Polonia al mundo.Noticias relacionadas
Su regreso al liderazgo es una derrota para Jaroslaw Kaczynski, el líder del PiS que ha controlado todos los pasos de Morawiecki o de Duda. Hay una rivalidad hasta personal entre Tusk y el apellido Kaczynski, plasmado en anteriores pugnas en las urnas, aunque con resultados desiguales: en las generales de 2007, Tusk venció al entonces jefe del Gobierno, Jaroslaw Kaczynski; dos años antes había sido derrotado por su hermano gemelo, el fallecido Lech Kaczynski, en la carrera por las presidenciales.
Tusk había estado apartado de la política polaca desde que se marchó a Bruselas. Tras su mandato como presidente del Consejo Europeo se convirtió en líder de los populares en la Eurocámara. El PO entró en una fase de rotación de liderazgos que no se consolidaron. La excepción fue el alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowki, carismático y captador del voto joven. Estaba en el aire quién sería el aspirante liberal a recuperar el liderazgo en Polonia. Finalmente se impuso Tusk, apuntalado en su experiencia y su perfil conciliador, con el símbolo del corazón como bandera y capaz de derrotar la línea reaccionaria del PiS.

lunes, 11 de diciembre de 2023

Adiós

 


Polonia deja el territorio ultra con el europeísta Tusk

Joana Serra

El Parlamento polaco puso fin este lunes a las maniobras del ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS) por retener el poder: apenas 190 diputados del Sejm, la cámara baja, respaldaron el voto de confianza formulado por el primer ministro saliente, Mateusz Morawiecki. 266 se pronunciaron en contra. Es decir, los de la bancada del liberal, Donald Tusk, sumados a sus aliados virtuales de la centrista Tercera Vía, los de la izquierda moderada llamada Lewica y alguno más procedente de partidos minoritarios, probablemente la ultraderechista Confederación.

Terminaron así con esta derrota los ocho años consecutivos de dominio del PiS, el partido que lidera Jaroslaw Kaczynski, hermano gemelo del expresidente Lech Kaczynski, fallecido en 2010 al estrellarse su avión en Smolenks (Rusia). Han sido dos legislaturas, en que el gobierno ultraconservador se ha visto secundado por el presidente Andrzej Duda, vinculado al partido. 

La confrontación continua con Bruselas ha sido en este periodo la señal de identidad del gobierno de Varsovia, tanto en lo que ser refiere a la política migratoria -con el bloqueo de sucesivas propuestas de reubicación de peticionarios de asilo- como a la Justicia -por la reforma orientada a controlar desde el estamento político el poder judicial-. La mano dura contra el asilo impuesta por Varsovia en estos años ha ido hermanada con la que practica el gobierno ultranacionalista de Víktor Orbán desde Hungría, el otro “halcón” del euroescepticismo en el este europeo.

La derrota de Morawiecki da paso al europeista Donald Tusk, quien presumiblemente asumirá formalmente el poder el próximo miércoles de manos de Duda. El líder de la liberal Plataforma Cívica (PO) había presentado ya un gobierno “a la sombra” negociado con sus futuros socios la semana pasada. Pero estaba pendiente aun del voto de confianza parlamentario a Morawiecki, en quien había recaído el primer encargo de Duda para formar gobierno.

El ultraconservador partido PiS fue la fuerza más votada en las elecciones generales del pasado 15 de octubre, aunque quedó por debajo de la mayoría necesaria para alcanzar lo que habría sido su tercer mandato. La ultraderechista Confederación, que se había perfilado como posible aliado, quedó por debajo de sus expectativas, sin los votos necesarios para respaldarle y optó por rechazar toda cooperación con el PiS.

El PO de Tusk, por contra, contó de inmediato con los apoyos de la centrista Tercera Vía y de la izquierda moderada, que ya en campaña habían expresado su apoyo al líder liberal por representar la esperanza de un cambio frente al euroescepticismo. Tusk tuvo asimismo a su favor las movilizaciones masivas de la ciudadanía polaca contra la restrictiva ley del aborto del PiS -que prácticamente lo prohíbe-, contra las hostilidades a los medios de comunicación críticos o a  los colectivos LGBTI. El amplio respaldo a esas movilizaciones, algo insólito en la católica Polonia, eran un reflejo de las ansias de cambio.

El líder liberal fue jefe del gobierno polaco entre 2007 y 2014, tras lo cual se convirtió en presidente del Consejo Europeo. El PiS trató de descalificarlo en toda la campaña al tacharle de “criado servil” de los dictados de Bruselas y de Alemania, país que le respaldó tanto en tiempos de la canciller conservadora Angela Merkel como bajo el gobierno actual del socialdemócrata Olaf Scholz. Los ultraconservadores acusaron además a Tusk de haber debilitado al país mientras estuvo en el cargo por sus recortes en las partidas de Defensa. Bajo el PiS se han disparado las inversiones en la modernización del ejército, una vía que se acentuó a raíz de la invasión de Ucrania por Rusia.

Con el retorno de Tusk al poder se espera que Polonia inicie la reconciliación con Bruselas. El camino, sin embargo, no será tan fácil. Deberá cohabitar con el presidente Duda, originario del PiS y en el cargo desde 2015. Tendrá asimismo en contra a parte del poder judicial, altamente politizado como resultado de la reforma implantada bajo la directriz del PiS y que ha valido a Varsovia sucesivas amonestaciones y expedientes desde Bruselas.

Por lo pronto, si no hay contratiempos en el tramo final, Tusk acudirá a la próxima cumbre europea ya como nuevo líder y jefe de Gobierno de Polonia, con 37 millones de habitantes y la quinta economía de la UE.

Morawiecki se va, Duda sigue

Polonia entierra la era ultraconservadora y da paso a Tusk


Tusk, durante la firma del acuerdo de coalición. /ATTILA HUSENJOW / SOPA IMAGES / DPA

Gemma Casadevall

El Parlamento polaco negó su confianza al ultraconservador primer ministro Mateusz Morawiecki y designó al europeísta Donald Tusk como nuevo primer ministro de la quinta economía de la Unión Europea (UE). Morawiecki, cuyo partido Ley y Justicia (PiS) fue la fuerza más votada en las elecciones generales del pasado octubre, obtuvo apenas 190 apoyos entre los diputados del Sejm, cuatro menos de los de su propio partido. En contra del voto de confianza solicitado se expresaron 266 diputados. Es decir, un claro triunfo opositor teniendo en cuenta que entre la Plataforma Cívica (PO) de Tusk y sus aliados del centrista Tercera Vía y de la izquierda moderada sumaban 248 escaños.
Poco después, en una segunda votación, el Sejm aprobó la designación de Tusk como primer ministro, esta vez con los 248 votos propios a favor y 201 en contra. El resultado fue recibido en el pleno entre llantos emocionados del bloque europeista y ataques al líder liberal desde el PiS.
El voto de confianza solicitado por Morawiecki al Parlamento, el Sejm, se consideraba un paso más en la serie de maniobras dilatorias del PiS, el partido que lidera el “halcón” Jaroslaw Kaczynski, para retrasar el relevo. Se daba por hecho que los ultraconservadores no alcanzarían la mayoría necesaria, ya que no tenian la mayoría no contaban con ningún aliado. Tusk había sido respaldado ya en campaña por los socios con los que ahora compartirá el gobierno. A la designación de Tusk en el Parlamento seguirá mañana otra votación de confianza a su gobierno, que virtualmente ya existe, puesto que lo presentó el pasado viernes. El miércoles próximo asumirá previsiblemente el cargo como primer ministro de mano del presidente Andrzej Duda, originario del PiS aunque formalmente dejó la militancia en suspenso al alcanzar la jefatura del Estado, en 2015.

El pedregal dilatorio a manos del PiS


La sesión del Sejm se produjo dos semanas después de que Morawiecki jurara su cargo al frente de un gobierno sin posibilidades de prosperar. Ahondó así el aire de pantomima adoptado por esta transición polaca desde la noche electoral del 15 de octubre. Un minuto después de cerrar los colegios, Tusk levantaba los brazos en señal de victoria, puesto que sumaba la mayoría necesaria con sus socios. El presidente Duda, sin embargo, encargó la formación de gobierno a Morawiecki, con el argumento de que el PiS había sido la fuerza más votada.
“La despedida de ese equipo es un despilfarro de dinero y tiempo”, lamentó Tusk. En medios polacos se ha asegurado que tras las maniobras del PiS ha habido un empeño por borrar rastros y documentos en asuntos dudosos o repartirse cargos en posiciones ventajosas. La pasada semana fueron nombrados 76 nuevos jueces, seis de ellos del Tribunal Supremo, en medio de la politización de la justicia derivada de la reforma del poder judicial llevada a cabo por el PiS iniciada en 2015 y consolidada en sus ocho años en el poder.
Duda apuró los plazos previstos en cada uno de los pasos sucesivos. Pese a todo, Tusk tiene la cita para jurar el cargo ante Duda el miércoles. Es decir, a tiempo para acudir como nuevo líder polaco a la cumbre de la Unión Europea (UE) que cierra la presidencia de turno española.

Revés para la ultraderecha europea

Polonia se desprende así del bloque de los euroescépticos y ultranacionalistas del este europeo que compartió el PiS con el húngaro Víktor Orbán y que tanto ha complicado las negociaciones comunitarias en materia migratoria, derechos humanos o sociales. Los ocho años de la “era PiS” han estado marcados por la confrontación constante con la Comisión Europea (CE), que llegó a bloquear a Varsovia los fondos pospandemia entre encontronazos por su reforma judicial. En esa misma línea le situaron su acoso a medios de comunicación y colectivos LGTBI o las restricciones a mínimos del aborto legal.
De Tusk, quien fue jefe del gobierno polaco entre 2007 y 2014 y luego presidió el Consejo Europeo hasta 2019, se espera el regreso de Polonia a la senda europeísta. Pero deberá convivir con el presidente originario del PiS que es Duda, al que corresponde rubricar leyes y enmiendas. Las próximas elecciones presidenciales son en 2025. Y también deberá ver cómo reconducir la controvertida reforma judicial instaurada bajo los ultraconservadores.

La cohabitación con un poder judicial politizado

Este mismo lunes, el Constitucional polaco lanzó una señal a Tusk: tras varios aplazamientos, dictó sentencia unas horas antes de la sesión del Sejm en relación la multa de medio millón de euros diario impuesta por la Justicia europea por mantener abierta la mina de Túrow. Su detonante fue una demanda de la vecina República Checa contra esa altamente contaminante mina de carbón. Ahora la corte polaca -afín al PiS- declaró anticonstitucional la sanción, de modo que la Polonia bajo Tusk deberá dejar de pagarla, pese al mandato de Bruselas.
“El PiS ha tenido ocho años para causar daños al Estado polaco. Al nuevo gobierno de Tusk le esperan una tarea de Hércules, que le llevará años, hasta revertir esa situación”, apunta Thomas Behrens, experto de la Fundación Konrad Adenauer, institución afín a la Unión Cristiadenomócrata Alemana (CDU), partido de la excanciller Angela Merkel y ahora primera fuerza de la oposición alemana. Junto a los puestos de influencia en el poder judicial, el PiS seguirá controlando la radiotelevisión pública y medios de referencia, tras haber remodelado a su conveniencia el panorama mediático.

domingo, 10 de diciembre de 2023

Panorámica migratoria

Deportaciones "en masa" y "cárceles flotantes": así endurece Europa sus políticas migratorias



Un grupo de inmigrantes a bordo de un barco ante Lampedusa. /OLIVER WEIKEN / DPA

Gemma Casadevall     Enric Bonet     Lucas Font       Irene Savio

Berlín / París / Londres /Roma

En los últimos meses, se han aprobado en diversos países europeos duras medidas contra la inmigración irregular que intentan contener con más restricciones el flujo de llegadas. La mayoría de ellas están orientadas a agilizar las deportaciones o a poner trabas para conseguir visados de trabajo y de estancia. Estas medidas van en paralelo a la negociación del pacto de asilo e inmigración de la Unión Europea, en la que el reglamento de crisis para responder a llegadas masivas como las que se vivieron en 2015 es uno de los obstáculos que impiden su aprobación definitiva. 

Scholz presiona para acelerar las deportaciones


El canciller alemán, Olaf Scholz, sorprendió a sus compatriotas el pasado octubre al anunciar, vía entrevista a 'Der Spiegel', un plan para acelerar las deportaciones de inmigrantes irregulares. Rompía así con la línea que marcó su antecesora, la conservadora Angela Merkel, quien mantuvo abiertas las puertas al asilo mientras otros socios las cerraban en la crisis migratoria de 2015. El plan del socialdemócrata Scholz se orienta a los cerca de 54.000 solicitantes de asilo que han visto rechazada su petición, pero siguen en el país. Alemania marcó este 2023 otro récord de llegadas de refugiados: al millón y medio de ucranianos recibidos desde el inicio de la invasión rusa se suman 304.500 solicitantes de otras procedencias, un 60% más que el año anterior, y unos 45.000 migrantes irregulares. Entre los 54.000 que el tripartito de socialdemócratas, verdes y liberales de Scholz quiere deportar hay peticionarios rechazados con orden de expulsión, pero 'tolerados' hasta ahora en Alemania. En ese grupo hay desde miembros de bandas criminales a refugiados radicalizados o presuntos yihadistas. En la práctica, no se les ha podido entregar a su país de origen por razones humanitarias o porque las autoridades se niegan a recibirlos.
Berlín ha negociado con terceros países la agilización de los trámites de deportación, pero hasta ahora las cifras de las expulsiones son mínimas --unos 15.000 en un año--. Una cosa es el plan teórico y otra su plasmación en la realidad. Las presiones sobre Scholz son enormes: la oposición conservadora ocupa la primera posición en intención de voto, seguida de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el partido al que aupó el voto de protesta y xenófobo surgido de la acogida de asilados con Merkel en el poder.
A la consolidación de la ultraderecha como socio de gobierno en países nórdicos, como Finlandia, o como aliado externo, en el caso de Suecia, ha seguido un endurecimiento de las políticas migratorias. Finlandia ha optado por cerrar sus pasos fronterizos con Rusia, con el argumento de que se registraba un inusitado incremento de llegadas a través de sus 1.340 kilómetros de frontera compartida con ese país. Imputa a Moscú una "guerra híbrida" en forma de migración irregular hacia su frontera, como la que dos años atrás lanzó Bielorrusia hacia los países bálticos y Polonia.
Varsovia, tras los ocho años de gobierno ultraconservador y de rechazo a toda propuesta migratoria de Bruselas, se prepara para la transición a un gobierno más europeísta liderado por Donald Tusk. Se espera un reencuentro con las instituciones europeas bajo el liberal Tusk, aunque en cuestiones de asilo sus propuestas no difieren tanto de la línea del ultraconservador partido PiS. INFORMA: GEMMA CASADEVALL

Macron, cuestionado por limar las garantías legales


El Gobierno francés de Emmanuel Macron tiene entre manos desde hace meses una nueva ley migratoria. Presentado en febrero en el Consejo de Ministros, este proyecto de ley empezará a debatirse el 11 de diciembre en la Asamblea Nacional. Representa la 30ª iniciativa legislativa sobre cuestiones migratorias —un tema que genera acalorados y constantes debates en el país vecino— impulsada en Francia desde 1980. La conocida popularmente como ley Darmanin (en referencia al ministro del Interior) tiene como objetivo facilitar y acelerar las expulsiones de los inmigrantes en situación irregular, así como aquellas personas extranjeras que hayan cometido delitos graves.
En concreto, la ley ampliará la posibilidad de expulsar del territorio galo a aquellos extranjeros que llegaron a Francia antes de los 13 años, y también a los que viven desde hace más de una década en el país, en el caso de que hayan tenido "comportamientos que amenacen el orden público" o de violencia machista (o intrafamiliar). El texto también reducirá de un tribunal colectivo a un único juez los encargados de aceptar o rechazar las demandas de asilo. Se trata de una medida destinada a acelerar la gestión de esas solicitudes, pero criticada por las asociaciones humanitarias, quienes temen que disminuirá las garantías legales y aumentará el porcentaje de peticiones denegadas.
Para compensar estas políticas duras, la iniciativa legislativa incluía en un principio la creación de un permiso especial de residencia para aquellos trabajadores en profesiones con escasez de mano de obra. Durante su discusión en el Senado, esa medida fue suprimida. Y, finalmente, la versión de la ley que se debatirá en la Asamblea incluye un dispositivo bastante menos ambicioso. INFORMA: ENRIC BONET

Ruanda, barcazas para solicitantes de asilo y menos visados de trabajo


El Gobierno británico está tratando de reducir las llegadas de inmigrantes al Reino Unido a cualquier precio para cumplir con una de sus principales promesas, la de acabar con la inmigración irregular. Por ahora tan solo ha logrado reducir la cifra un 30% respecto al año pasado, cuando se alcanzó un récord con más de 45.000 llegadas.
El primer ministro, Rishi Sunak, confía en que el plan para deportar a solicitantes de asilo a Ruanda sirva para frenar en seco las llegadas irregulares de inmigrantes. El objetivo es que el país africano tramite las solicitudes y acoja a los refugiados en caso de que estas sean aprobadas, aunque por ahora la justicia británica ha frenado estos planes por el riesgo de que las autoridades ruandesas deporten a solicitantes de asilo legítimos a sus países de origen o a otros países en los que puedan sufrir persecución. El Ejecutivo ha firmado esta semana un tratado internacional con Ruanda para blindar su compromiso y confía en que el Parlamento apruebe un proyecto de ley que incluye cláusulas para evitar que los tribunales, tanto nacionales como internacionales, puedan frenar las deportaciones.
El Gobierno también se ha propuesto reducir los costes de alojamiento y manutención de los solicitantes de asilo que se encuentran en el Reino Unido, con el uso de barcazas y antiguas bases militares, aunque los planes están avanzando mucho más lento de lo previsto. El Ejecutivo también ha endurecido los requisitos para acceder a visados de trabajo y familiares, con el objetivo de reducir la inmigración legal en 300.000 personas, más de una cuarta parte del total anual. INFORMA: LUCAS FONT

Meloni abona los pactos con Albania y Túnez


Sin lugar a dudas, la medida que más está dando de qué hablar en lo que a Italia se refiere es el plan del Gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni de instalar centros para migrantes en Albania para trasladar allí a los rescatados por los barcos estatales en el mar. No obstante, pese a que tanto Tirana como Roma ya han firmado el acuerdo, no está nada claro que realmente la medida se pueda llevar a cabo. La razón son sus estratosféricos costes, más de 100 millones de euros, según ha desvelado la prensa transalpina, que ha tenido acceso a documentos internos. Este sería el gasto para acoger a unos 800 migrantes al mes en los próximos años. Tanto la prensa como diversos analistas y la oposición han criticado duramente una medida que consideran ilegítima.Noticias relacionadas
El plan de Meloni llega en un año en el que los desembarcos irregulares en el país han sido particularmente altos hasta el pasado mes de septiembre, tanto que hasta la fecha el número de migrantes llegados supera los 150.000, unos 50.000 más que el año precedente. Esto se debe principalmente a la reactivación de la ruta desde Túnez, país con el cual Meloni ha estado negociando para frenar las salidas de sus costas. De ahí también que, en el pasado mes de octubre, el Gobierno italiano anunciara su intención de acoger 4.000 trabajadores tunecinos como parte de los esfuerzos de Roma para aliviar la crisis económica y la presión migratoria que sufre el país magrebí.
Además, desde diciembre de 2022, el Ejecutivo italiano endureció las reglas para las oenegés que rescatan migrantes en el mar, prohibiéndoles también las operaciones de salvamento múltiples y obligándoles a dirigirse inmediatamente a los puertos tras un rescate, exponiéndose a multas de hasta 50.000 euros y a la inmovilización de la embarcación en caso de no cumplir la norma. INFORMA: IRENE SAVIO

viernes, 8 de diciembre de 2023

Zombies

Scholz o la remuntada impossible d’una socialdemocràcia envellida 




GEMMA C. SERRA - BERLÍN

“El Par­tit Soci­al­demòcrata és un par­tit des­man­te­llat. I mal­grat la crisi pres­su­postària i la crisi de coa­lició, res no can­viarà en el dis­curs del can­ce­ller en el pròxim congrés fede­ral. Un error greu.” Aquest era el diagnòstic del colum­nista de la publi­cació ale­ma­nya Der Spi­e­gel Sebas­tian Fisc­her, un dia abans del congrés fede­ral del par­tit d’Olaf Scholz. L’ober­tura de l’esde­ve­ni­ment amb els dele­gats és aquest diven­dres i coin­ci­deix amb el segon ani­ver­sari de l’arri­bada al poder de Scholz al cap­da­vant del seu tri­par­tit entre soci­al­demòcra­tes, verds i libe­rals. Va ser el 8 de desem­bre del 2021 el dia en què la con­ser­va­dora Angela Merkel va tras­pas­sar la can­ce­lle­ria que havia ocu­pat durant setze anys a qui havia estat el seu minis­tre de Finan­ces de la seva dar­rera gran coa­lició, el soci­al­demòcrata Scholz.
La crisi de coa­lició a què es refe­reix el colum­nista és la pre­ci­pi­tada pel blo­queig de 60.000 mili­ons d’euros com a con­seqüència d’una sentència del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­ci­o­nal. Afecta el fons per als grans pro­jec­tes impli­cats en la tran­sició energètica del país.

Crisi al tri­par­tit



Els socis verds recla­men que s’aixe­qui, se sus­pen­gui o es reformi el fre al deute, men­tre que els libe­rals defen­sen afer­ris­sa­da­ment la con­tenció de la des­pesa pública. El forat dels 60.000 mili­ons –a repar­tir entre qua­tre anys– ha enfon­sat el tri­par­tit en una crisi que no és una més, dins la suc­cessió d’entre­bancs que acu­mula Scholz en aquests dos anys. Reflec­teix la suma de mol­tes con­fron­ta­ci­ons polítiques i econòmiques.
El cas és que si hi ha cap raó per pen­sar que l’aliança aguan­tarà dos anys més és, sen­zi­lla­ment, que ningú dels impli­cats no es pot per­me­tre anar de nou a les urnes: els soci­al­demòcra­tes de Scholz ocu­pen la ter­cera posició en intenció de vot, per dar­rere de l’opo­sició con­ser­va­dora i la ultra­dreta; els verds els seguei­xen en quart lloc i els libe­rals poden que­dar fins i tot con­ver­tits en extra­par­la­men­ta­ris, ja que es mouen en la corda fluixa del 5 %, el mínim per tenir escons. Si es trenca la coa­lició, l’única opció per tenir una majo­ria sòlida sense anar a les urnes seria una gran coa­lició. Però costa de creure que els con­ser­va­dors, que van pri­mers, s’ofe­ris­sin a “sal­var” l’afe­blit Scholz.
Els comen­ta­ris polítics apun­ten el can­ce­ller com a res­pon­sa­ble de la situ­ació. El seu tarannà fred no seria el prin­ci­pal pro­blema –es pot veure com una qua­li­tat per man­te­nir la calma enmig de les tem­pes­tes–. Però sí que ho és la seva manca de lide­ratge i de tro­bar con­sens, que van carac­te­rit­zar Merkel. També ho és, pel que fa a la crisi pres­su­postària actual, que mal­grat el seu pas­sat com a minis­tre de Finan­ces no hagués detec­tat que la “tram­peta” de fer ser­vir uns fons cre­ats en la pandèmia per a altres fina­li­tats aca­ba­ria blo­que­jat al Cons­ti­tu­ci­o­nal. El fre al deute està apun­ta­lat a la Cons­ti­tució ale­ma­nya i només es pot bellu­gar en situ­a­ci­ons d’emergència i el suport d’una majo­ria de dos terços del Par­la­ment. Es pos­si­ble que pugui inter­pre­tar-se com a tal la crisi energètica pre­ci­pi­tada per la guerra a Ucraïna en un país fins ales­ho­res for­ta­ment depen­dent dels sub­mi­nis­tra­ments rus­sos. Però cal argu­men­tar-ho amb dades veri­fi­ca­bles. No s’hi val a fer el joc d’inten­tar tras­pas­sar sense que es noti uns crèdits d’una par­tida a una altra.

Pres­su­pos­tos i elec­ci­ons


Els tres pesos pesants del govern actual –Scholz, com a can­ce­ller; el minis­tre de Finan­ces, el líder libe­ral Chris­tian Lind­ner, i el d’Eco­no­mia i Pro­tecció del Clima, el verd Robert Habeck– han que­dat en el descrèdit i a sobre es mos­tren incapaços de pac­tar solu­ci­ons. De moment s’admet que els pres­su­pos­tos de 2024 no podran ser apro­vats en el que resta d’any. I el vinent hi ha, a més, elec­ci­ons euro­pees i comi­cis a tres lands de l’est, on les enques­tes situen la ultra­dreta amb opci­ons d’esde­ve­nir pri­mera força.

Qué podía salir mal

La socialdemocracia de Scholz cierra filas en tiempos revueltos




El canciller alemán Olaf Scholz en el congreso del partido. /LIESA JOHANNSSEN / REUTERS

Gemma Casadevall

Nada favorecía las alegrías en el congreso federal del Partido Socialdemócrata (SPD) de Olaf Scholz, abierto este viernes coincidiendo con el segundo aniversario de su ascenso al poder. En Berlín el tema prioritario es la imposibilidad del tripartito del canciller con verdes y liberales para sacar adelante antes de cerrar el año los presupuestos de 2024. Le sigue la caída a mínimos de la valoración de Scholz entre sus ciudadanos --solo un 20 % respalda su gestión--, así como los desafíos de la oposición. Por si faltaban pocos ingredientes negativos, la apertura del congreso se celebró con medio pabellón vacío: una nueva e inoportuna huelga de los trenes alemanes paralizó el tráfico ferroviario de todo el país, mientras el sur alemán lleva colapsado toda la semana por intensas nevadas. Algunos delegados llegaron tarde o se quedaron en casa siguiéndolo por 'streaming'.

Los dos copresidentes del SPD, Saskia Esken y Lars Klingbeil, lograron su reelección para el cargo por un 82,6% y un 85,6% de los votos de los delegados. Ambos evitaron en sus discursos cualquier toque triunfalista o de euforia. Esken, resfriada y casi sin voz, alertó del peligro para la democracia que supone la ultraderecha. Klingbeil llamó a cerrar filas en un vibrante discurso concentrado en los ataques a la oposición conservadora, la primera fuerza en intención de voto. Mientras que al SPD se le pronostica un 14% --en práctico empate con los Verdes-- al bloque conservador se le estima un 30% y a la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) un 23%, con opción al primer puesto en el este del país.

A esta primera jornada seguirá este sábado la intervención de Scholz. En los márgenes de los debates, el canciller mantendrá una bilateral con el presidente del Gobierno español y líder del PSOE, Pedro Sánchez, quien luego hablará ante el congreso de la socialdemocracia alemana. Será el más destacado invitado internacional al congreso, a punto de cerrarse el semestre en que España ha ejercido la presidencia rotatoria de la UE. De Sánchez se espera en Berlín una dosis de optimismo, en medio del ambiente alicaído que rodea a Scholz.

Dos años después del relevo perfecto


Cualquier alusión al 8 de diciembre de 2021, cuando el socialdemócrata Scholz y la conservadora Angela Merkel escenificaron un traspaso de poder armónico, estaba condenada, por contraste, al paralelismo con el mal momento actual. Scholz pasó entonces del puesto de ministro de Finanzas bajo Merkel a ponerse al frente de un tripartito inédito, a escala federal. Le bastaron dos meses de exitosa negociación entre socios ansiosos por limar asperezas. 

Pero la crisis energética precipitada por la invasión de Ucrania obligó a los ecologistas a aparcar la necesaria transición a una economía verde; los liberales tuvieron que postergar sus propósitos de regresar a la contención del gasto público. Todo ello, en medio de la imperiosa necesidad de poner al día a una Alemania rezagada en materia digital, climática y de infraestructuras tras los 16 años de la "era Merkel".

Ambas cuestiones --la transición energética y el llamado freno a la deuda-- son las respectivas señales de identidad de los dos socios de Scholz, verdes y liberales. El tripartito alemán llega así a la mitad de la legislatura enredado en un agujero presupuestario de 60.000 millones de euros, revelado por una sentencia del Tribunal Constitucional defensora del llamado freno a la deuda.

Una corriente del partido liberal pretende impulsar, vía consulta entre los militantes, el fin de la coalición. El secretario general de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Carsten Linnemann, ha desafiado a Scholz a someterse a un voto de confianza del Bundestag (Parlamento federal). Su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) dice "prepararse" ya para elecciones anticipadas, según su líder, Markus Söder.

La AfD, extremista y dominante en el este

La AfD viene reclamando la dimisión de Scholz prácticamente desde el inicio de la legislatura y no dejará de hacerlo ante la debilidad del tripartito, aunque en estos momentos tiene ya otros problemas. Los servicios de espionaje de Interior de Sajonia han recalificado el partido como "extremista", lo que amplía las posibilidades de observar sus actividades, incluidas las de sus diputados. Es el tercer estado federado que adopta esta decisión, tras los de Turingia y Sajonia-Anhalt, asimismo en el este del país. Son parte del territorio donde mejores resultados ha obtenido la AfD en las urnas.

Sintomático es el caso de Turingia, uno de los tres estados donde el próximo año hay comicios regionales. Su cabecilla es la figura más destacada de su ala radical, Björn Höcke, el mayor captador del voto extremista e incluso declaradamente neonazi entre la familia ultraderechista alemana. Supuestamente, uno de cada tres electores están dispuestos a votarle, lo que le convertiría en fuerza más votada del 'land'.

jueves, 7 de diciembre de 2023

Enquistados

Scholz no logra desbloquear los presupuestos y agrava su crisis de coalición



Scholz, a su llegada al Congreso del Partido Socialista Europeo de Málaga. /EFE/ JORGE ZAPATA

Gemma Casadevall

El canciller Olaf Scholz no ha logrado alcanzar un consenso con sus socios para desbloquear los presupuestos de 2024, en medio de la fuerte crisis de su tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales. La televisión pública ARD asegura, citando a fuentes socialdemócratas, que incluso si se consigue un consenso --lo que Scholz confía en obtener “en los próximos días”, según ese medio-- no habría tiempo para cumplir los trámites parlamentarios y verlo aprobado por el Bundestag (cámara baja) antes de cerrar el año.

El detonante del conflicto es la sentencia del Tribunal Constitucional que bloqueó la transferencia de 60.000 millones de euros sobrantes de un fondo creado durante la pandemia a otro destinado a la transformación energética e industrial del país. El TC consideró que el uso de esos créditos para otro fin vulnera el llamado freno a la deuda, que limita el déficit a un 0,35 % del PIB si no es bajo circunstancias especiales o emergencias, como fue la pandemia.

La situación creada por esa sentencia acentuó las diferencias persistentes entre el tripartito, especialmente entre los socios verdes --partidarios de reformar o suspender el freno a la deuda-- y los liberales --firmes defensores de la contención del gasto--. Scholz llegó al poder hace exactamente dos años, el 8 de diciembre de 2021, y su coalición es exponente de continuos disensos, lo que en medios alemanes se atribuye principalmente a la falta liderazgo del canciller.

Obligados a levantar el ánimo

El Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz abrirá así este viernes su congreso federal con el ambiente enrarecido. La oposición conservadora ocupa el primer puesto en intención de voto seguida de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), según las principales encuestadoras del país. Los socialdemócratas de Scholz ocupan la tercera posición seguidos de los Verdes, mientras que los liberales están en el 5 %, mínimo para obtener escaños.

La primera jornada del congreso estará centrada en la reelección de su cúpula, ahora ocupada por los dos co-presidentes, Lars Klingbeil y Saskia Esken. Ya el sábado intervendrá ante los delegados Scholz, con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, como invitado. Es una jornada diseñada para dar ánimos a la socialdemocracia alemana ante un año electoral complejo: además de los comicios europeos, en 2024 hay convocados en Alemania tres comicios regionales en el este, con la ultraderecha aspirando al primer puesto.

Disco solicitado


Deutsche Grammophon, el Rolls Royce de los sellos discográficos, cumple 125 años con aires de cambio





Joana Mallwitz dirigiendo a la Konzerthausorchester de Berlin en el concierto de aniversario. /STEFAN HÖDERATH

Gemma Casadevall

Berlín07 de diciembre del 2023. 17:13

“Nada cambia, pero todo es distinto. No era fácil trasladar el virtuosismo al 'streaming'. Resolvemos el desafío desde la fidelidad a nuestra filosofía fundacional: aunar el talento musical y la mejor tecnología”, apuntaba el presidente de Deutsche Grammophon (DG), Clemens Trautmann, en la recepción del 125 aniversario de su sello. “Se trata de ofrecer exquisitez musical con la máxima innovación tecnológica”, según Frank Briegmann, director de Universal Music Group en Europa, el gigante al que pertenece el histórico sello alemán.

Ambos, Trautmann y Briegmann, ejercieron de anfitriones en la recepción previa al concierto aniversario de este 6 de diciembre, fecha oficial del cumpleaños de Deutsche Grammophon. Fue en el Konzerthaus de la capital alemana, sede del sello alemán, bajo la batuta de Joana Mallwitz, de 36 años y directora titular de la casa. De acuerdo a la filosofía renovada de DG, se globalizó la gala a través de su instrumento más mimado, el aplicativo Stage+. Por esa misma vía se reproducirá en días sucesivos. Le seguirán otros conciertos de aniversario programados en distintos continentes. El próximo sábado, en Filadelfia, con la violinista española María Dueñas, y el día 15 en Seúl, dirigido por el islandés Víkingur Ólafsson

“Nuestra sede está en la capital alemana, pero el mercado es global. Y en el ámbito clásico tenemos claro que el streaming es irrenunciable”, proseguía Trautmann. Deutsche Grammophon y su sello amarillo fueron durante décadas presencia inexcusable entre los estantes de cualquier hogar más o menos adicto a la música, en formato disco o luego CD. Se estrenó en Spotify y otras plataformas hace unos años. Pero con el 125 aniversario ha extendido ese dominio como fórmula de futuro para una marca que presume de ser “el Rolls Royce de los sellos discográficos” -en palabras de Briegmann- y abierta a “músicos que van más allá de lo clásico” en un mercado en que “las fronteras de los géneros se diluyen”.

Mallwitz y el inevitable paralelismo con Blanchett

A Joana Mallwitz (Hildesheim, 1986) se la presentó el pasado junio como la primera mujer que se coloca como directora titular de la histórica orquesta del Konzerthaus berlinés. Desde entonces se la compara insistentemente con la tiránica directora ficticia que interpreta Cate Blanchett en “Tár”. De poco ha servido que haya explicado que no ha visto esa película: sobre el escenario, su complexión física y gestos la condenan al inevitable paralelismo con ese personaje de Blanchett. Alta, esbelta y rubia, se convierte ante la orquesta en una especie de diosa hipnótica, que mima con instinto maternal a cada uno de sus músicos.

Su concierto aniversario fue de corte clásico, con Brahms a Beethoven y Mahler. Contó con la violinista coreana Bomsori Kim, el celista austríaco Kian Soltani, los pianistas Rafal Blechacz y Bruce Liu, además del barítono André Schuen. Todos ellos, como la propia Mallwitz, representantes de la generación de músicos jóvenes e impecablemente atractivos, también en lo físico. Muy en la línea de lo que representaron en la historia de la casa nombres como Anne Sophie-Mutter, estandarte aún hoy del sexy unido al virtuosismo, como lo fueron Herbert von Karajan o Leonard Bernstein.




Joana Mallwitz y Dr. Clemens Trautmann, el presidente de Deutsche Grammophon. /STEFAN HÖDERATH

Todo empezó con el gramófono


La partida de nacimiento de Deutsche Grammophon data de un día de San Nicolás, 6 de diciembre, de 1898. Ese día, Emil Berliner y su hermano Josef registraron en Hannover el sello discográfico que revolucionó desde Alemania la cultura musical clásica. A Emil Berliner, nacido en Hannover en 1851 y de origen judío, se le considera el inventor de la técnica perfeccionada del gramófono. Su primer “disco” se desarrolló entre su taller de la fábrica familiar y una estancia en Estados Unidos, donde emigró para evitar el reclutamiento militar prusiano. Perfeccionó ahí el sonógrafo de Thomas Alva Edison modificando el ángulo de la aguja y lo patentó de nuevo en Alemania en 1887 como gramófono. Dos años empezó la producción de sus primeros discos.

Su palanca al éxito la brindó un primer contrato: con el tenor italiano Enrico Caruso, en 1902. Cuatro años después tenía en su fábrica de Hannover 200 presadoras para la producción de discos; en 1913 sacó su primera grabación íntegra de un concierto, la Quinta Sinfonía de Beehoven, con Arthur Nikisch al frente de la Filarmónica de Berlín.




Bruce Liu; Andrè Schuen; Kian Soltani; Rafał Blechacz; Bomsori Kim y la directora de orquesta Joana Mallwitz, anoche en Berlín. /STEFAN HÖDERATHNoticias relacionadas

Fue una empresa de titularidades múltiples entre Alemania, Canadá y Reino Unido, lo que tras la Primera Guerra Mundial le costó la incautación de activos. Pero el auténtico zarpazo de la historia lo precipitó el ascenso al poder de Adolf Hitler, en 1933, y su posterior campaña de “arización” del tejido cultural alemán. Los músicos, compositores y creadores de origen judío quedaron proscritos. La producción de Deutsche Grammophon se hundió. Pasó tras la Capitulación nazi a tutela aliada, conoció a sucesivos propietarios e inversores, hasta que en la década de los 50 el alemán Ernst von Siemens lo redirigió hacia el éxito.

Se consolidó como sello que aúna a los grandes del circuito clásico con las técnicas de ingeniería de sonido más avanzadas y la publicación de discos icónicos bajo su emblemático sello amarillo. Hace aproximadamente un año lanzó la plataforma Stage+, ofrece listas de reproducciones casi infinitas, documentación y archivo,tiene su canal en Amazon Music y su galería de Google Arts & Culture. En lo que respecta a Alemania, un 80% de su facturación procede aún del segmento discográfico, frente al 20 % de la oferta digital. En Estados Unidos el porcentaje tiende a invertirse: un 60 % pertenece ya al territorio digital. Esa es la tendencia a escala global. Pero el viejo gramófono del taller de Berliner permanece como señal de identidad incuestionable.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

La selfie de Geert

Países Bajos estrena un Parlamento de dominio ultra



Wilders se toma un selfie con sus diputados en el Parlamento neerlandés /KOEN VAN WEEL / AFP

Gemma Casadevall

El Parlamento de Países Bajos abrió este miércoles su nueva legislatura bajo el dominio de la ultraderecha, la fuerza más votada en los comicios celebrados hace dos semanas, aunque lejos aún de lograr la mayoría que precisa su líder, Geert Wilders, para convertirse en primer ministro. El llamado Partido de la Libertad (PVV) de Wilders tiene 37 de los 150 escaños de la Cámara de La Haya. Pero hasta ahora solo tiene el apoyo declarado del minoritario y populista Partido de los Agricultores (BBB), con seis escaños.
Las dos formaciones conservadoras a las que tanteó en primer lugar Wilders, los liberales del primer ministro saliente Mark Rutte y la nueva formación centrista NSC, con 24 y 20 escaños, respectivamente, no están dispuestas a respaldarle. Rutte, que el pasado verano precipitó la convocatoria de elecciones anticipadas al anunciar su retirada, ha pasado las riendas de su partido a la ministra de Justicia, Dilan Yesilgöz. Esta política, hija de refugiados pero representante de la línea dura contra la inmigración, ha rechazado entrar en un gobierno con Wilders, aunque podría respaldar un ejecutivo en minoría presidido por el llamado "Trump neerlandés". El NSC por el momento no apoya ninguna opción que dé la llave del poder a Wilders.
La ultraderecha se alzó contra pronóstico como primera fuerza en las elecciones del pasado 22 de noviembre, seguido del bloque entre socialdemócratas y verdes del exvicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans. Le corresponde, por tanto, a Wilders el primer encargo de tratar de formar gobierno. Su partido tuvo ya una experiencia como socio de un ejecutivo en La Haya en los dos primeros años de Rutte en el poder. A la ruptura de coalición siguió una rivalidad cerrada, tanto en lo personal como en lo político, entre el líder ultraderechista y el primer ministro liberal, que le vetó como socio en todos sus siguientes ejecutivos.

La fragmentación política complica la búsqueda de aliados


Que Wilders no tenga aún los socios que precisa se encaja en La Haya sin demasiada sorpresa. Se recuerda que Rutte necesitó hasta 271 días en su última legislatura para lograr los apoyos que precisaba, lo que se debe principalmente al muy fragmentado espectro parlamentario neerlandés, con un total de 14 partidos para los 150 escaños de la cámara. De Rutte se conocen sus aspiraciones a suceder al noruego Jens Stoltenberg como secretario general de la OTAN, pero por el momento está comprometido a seguir en funciones el tiempo que sea preciso hasta la formación del siguiente gobierno.
La búsqueda de socios arrancó mal, puesto que el primer mediador entre los aliados potenciales, del partido ultraderechista de Wilders, dimitió sin haber empezado aún formalmente su tarea entre acusaciones de corrupción. El puesto de mediador pasó ahora al socialdemócrata Ronald Plasterk, que por lo pronto ha pedido tiempo y cautela en su labor de sondear a los partidos.
Wilders, de 60 años, es un líder consolidado entre la familia ultraderechista europea. Lleva más de 20 años buscando su oportunidad de hacerse con el poder y, a la vez, buscando el voto ultra con posiciones que le han valido acusaciones de incitación a la violencia.
Su partido es unipersonal e incluye aspectos más que controvertidos y anticonstitucionales, como el cierre de las mezquitas y la prohibición del Corán. Pero desde su inesperada victoria ha limado un tanto sus asperezas programáticas. Pese a su declarada islamofobia, no considera ya como objetivos de su futuro gobierno sus planes contra el colectivo musulmán. Precisamente la posible anticonstitucionalidad de algunas de sus proclamas es lo que aleja al líder del centrista NSC, Pieter Omtzigt, de implicarse en una alianza de gobierno con el líder ultraderechista.

lunes, 4 de diciembre de 2023

El incombustible amigo brasileño

Lula obtiene el apoyo de Scholz para Mercosur-UE 


Lula y Scholz, en la rueda de prensa en Berlín. /ANNEGRET HILSE / REUTERS

Gemma Casadevall

"Brasil no se rinde. Los brasileños no nos rendimos", aseguró desde Berlín Luiz Inácio Lula da Silva, ante un canciller Olaf Scholz que apelaba al "pragmatismo" para cerrar de una vez el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea (UE). El líder brasileño cuenta entre sus aliados con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y de su homólogo alemán. Pero con el rechazo tanto del francés Emmanuel Macron como del argentino Alberto Fernández. Ni el apoyo de los socialdemócratas Sánchez y Scholz ni la negativa de Macron se debe a cuestiones partidarias, aseguró Lula. Francia bloqueó el acuerdo tanto con el conservador Nicolas Sarkozy en la presidencia como bajo socialista François Hollande, recordó el líder brasileño. París bloquea el acuerdo con Mercosur por intereses "proteccionistas", según Lula. El rechazo del Gobierno argentino saliente no tiene por qué perpetuarse bajo el electo Javier Milei, aventuró Lula, aunque sin precisar en qué fundamenta estas esperanzas.
El caso es que Lula esperaba ver firmado a finales de esta semana el acuerdo Mercosur-UE, generador del mayor mercado del mundo con 780 millones de ciudadanos. El bloque del Mercosur está integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. El marco anhelado por Lula era la cumbre de Mercosur bajo presidencia brasileña en Río de Janeiro que arranca este miércoles, donde se espera a Sánchez representando a la UE. Lula ve en el español al gran aliado europeo en ausencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que "no viajará a Brasil por razones de agenda". "Ignoro qué razones personales tiene (el presidente argentino) para decir que no quiere suscribirlo", añadió. Desde Buenos Aires, el Ejecutivo saliente ha afirmado que "no hay tiempo" para firmar esta semana el acuerdo, cuya negociación está atascada desde 2019.
"Llevamos 23 años trabajando en esto... Yo no me rindo, lo he demostrado toda mi vida. Los brasileños no nos rendimos", enfatizó Lula, mientras Scholz se limitaba a expresar su confianza en que se conseguirá derribar los rechazos persistentes.

Carisma frente a frialdad

Fue un Lula en estado puro, emocional y apasionado, ante un Scholz asimismo muy en su papel; es decir, como exponente de su frialdad. El presidente brasileño ha sido en toda su trayectoria política un invitado habitual en actos del Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz. Pero por encima de las afinidades políticas hay diferencias abismales entre uno y otro.
El presidente brasileño adoptó un tono más cercano al acto público que a una rueda de prensa para recriminar a la ONU que "no cumple con el papel para el que fue creada"; es decir, mantener la paz en el mundo. Y aplicó esta acusación tanto a la guerra de Ucrania como a Oriente Próximo. Imputó a Israel "acciones terroristas" contra la población palestina. Scholz, entre tanto, trataba de defender como "opiniones compartidas" que tanto Brasil como Alemania "condenan los actos atroces del 7 de octubre", es decir, los ataques de Hamás que precipitaron la respuesta de Israel. "Ambos estamos convencidos de que debe haber una solución política y de que ésta se basa en la fórmula de los dos Estados, israelí y palestino", añadió el canciller. Alemania mantiene la línea de la solidaridad incondicional hacia Israel, por razones de responsabilidad histórica, aunque ahora ha endurecido algo el tono hacia Tel Aviv y apremia a proteger las vidas de los civiles palestinos.
Las diferencias se plasmaron asimismo al ser preguntado Lula si invitará a Vladímir Putin a la cumbre del G20 --el grupo de las grandes potencias y de los países emergentes-- que tendrá lugar el próximo año bajo presidencia brasileña. "Será invitado y, si acude, deberá afrontar las consecuencias de la orden de arresto internacional", aseguró. Aludió a continuación a que Brasil ha suscrito el Estatuto de Roma de la Corte Internacional de La Haya, lo que no han hecho ni Rusia ni tampoco, recordó, Estados Unidos. "¿Si será detenido o no? Eso no lo decide el jefe del Estado, sino la justicia", añadió. Mientras Lula se distanciaba algo de su cercanía hacia el líder del Kremlin, Scholz recordó que Alemania es, después de Estados Unidos, el país que más apoyo militar y político ha prestado a Kiev.

Retomar la alianza estratégica rota bajo Bolsonaro


Lula acudió a Berlín para presidir las consultas intergubernamentales germano-brasileñas, las primeras que se celebran en ocho años entre ambos países. Brasil es el primer socio comercial de Alemania a escala de América Latina y Berlín reconoció al país sudamericano aliado preferente en 2015, con la cancillera conservadora Angela Merkel en el poder.
Pero el formato de consultas bianuales quedó en suspenso en 2019, tras acceder Jair Bolsonaro a la presidencia brasileña. Alemania congeló a raíz de la devastadora campaña de deforestación del líder ultraderechista el llamado Fondo Amazónico, instituido junto con Noruega. Con el regreso de Lula a la presidencia se reactivó esta iniciativa amazónica tanto por parte de Berlín como de Oslo. Desde el punto de vista bilateral, el punto esencial de la visita de Lula fue la firma de la llamada Asociación por una Transformación Justa y Ecológica, seguida de la intervención del presidente brasileño ante la Cámara del Comercio y la Industria alemana (DIHK).

sábado, 2 de diciembre de 2023

En la cresta

Un museo, una tabla de surf y un bar en la ruina nazi



Gemma Casadevall


Destacar en la llamada “Milla de los Museos” de Múnich no es tarea fácil. Las joyas del circuito museístico de la capital bávara son sus grandes pinacotecas -la antigua y la moderna- y la espectacular fachada multicolor del Brandhorst, hogar desde 2009 de una colección con todos los imprescindibles del arte contemporáneo, de Bruce Nauman a Joseph Beuys, de Jannis Kounellis a Walter de Maria, más un centenar de piezas de Andy Warhol y otras tantas de Cy Twombli-. Les acompañan el Museo Nacional de Baviera y la Galerie am Lenbachhaus.

Pero más allá de la esencial visita a los incuestionables conviene tomarse un tiempo para la Haus der Kunst, literalmente la “Casa del Arte”. Es decir, el viejo edificio de fachada gris pétreo sin ningún síntoma de puesta al día arquitectónico, con sus características enormes columnas y terrazas laterales emplazado una esquina del Englischer Garten. Fue construida en 1937 para albergar el arte oficial de acuerdo a los parámetros Adolf Hitler. Como una burla a ese siniestro pasado -no solo por la monstruosidad del nazismo, sino también por su obsesión contra lo que consideró “arte degenerado”- actualmente es el museo de programación más rompedora de la ciudad.

Tomarse un tiempo significa dedicar a la Haus der Kunst una jornada entera. Se puede empezar recorriendo sus exposiciones temporales -puesto que no tiene fondo permanente-, darse luego una pausa larga para navegar con la tabla de surf y terminar más allá del cierre del museo y hasta pasada la medianoche en su bar de copas.

La obra de Ai Weiwei


La Haus der Kunst siempre estuvo ahí, pero algunos la descubrieron en 2009, cuando el activista chino Ai Weiwei recubrió su fachada con 9.000 mochilas infantiles de distintos colores. Con ellas representaba a los miles de escolares muertos en el terremoto de Sichuan, una catástrofe natural acrecentada por la negligencia y la corrupción estatal. Lo que a distancia parecía querer dar un toque de vida al viejo edificio acababa siendo denuncia de todos esos muertos.

'So Sorry' se llamaba la muestra y es de las más impactantes de la historia reciente del museo. Temporada a temporada, la Casa da nuevas lecciones de activismo aplicado al arte, sea a la lucha contra el cambio climático, el colonialismo, la exclusión social o sumándose a la causa feminista. Quien se acerque a Múnich antes de que acabe 2023 o hasta la primavera de 2024 tendrá ocasión de visitar la mayor retrospectiva hasta ahora expuesta de la neoyorquina Meredith Monk.

Otra opción son las 12 experiencias incluidas en la llamada 'Inside Other Spaces', donde se invita al visitante a descalzarse para sentir más intensamente las maderas por las que transita. Podrá sentarse luego a conversar con acompañantes o desconocidos en las sinuosas sillas repartidas en su planta baja por Martino Gamper. O visitar el archivo, abierto en 2020, donde repasar la tortuosa historia del museo construido en tiempos de Hitler, que tras la capitulación del III Reich quedó bajo tutela aliada y tras varios impulsos renovadores reabrió como lo que es ahora. La renovación es interior, mientras que su fachada exhibe sin complejos las cicatrices dejadas por la historia y las huellas del tiempo, incluido el moho y los arañazos de sus columnas.


GEMMA CASADEVALL

La ola de un metro


También conviene tomarse su tiempo para pasarse luego por la Eisbachwelle, la ola gélida que surge de un brazo del río Isar y discurre luego por el corazón del parque. A unos 150 metros de la fachada principal de la Haus der Kunst encontrará su ola perfecta, de hasta un metro de altura, abierta al público a cualquier hora, cualquier día del año y gratis. En los márgenes se sitúan los curiosos o acompañantes, mientras que más adelante esperan los surfistas. Cada uno acude con su propia tabla, más o menos equipado y dispuesto a aguardar su turno hasta lanzarse sobre la ola.




GEMMA CASADEVALL

Nada que ver con California, Hawai, Tarifa o cualquier otro punto de atracción de los amantes del surf. No solo porque el agua está helada, sino porque es más bien un lugar donde practicar, ejercitar el equilibrio sobre la tabla y mantener la afición por un deporte que teóricamente no debería estar entre la oferta de una ciudad sin mar, como es Múnich. No es una ola accionada mecánicamente como en un parque acuático. Surge briosa desde el puente donde ese brazo del Isar se va al encuentro con su afluente. Las piedras estratégicamente situadas en su fondo, más unas plataformas de madera posibilitan el prodigio. Llevan unas décadas ya ahí, consolidadas como parte de la oferta turística de Múnich, a pesar de que teóricamente está prohibido bañarse en cualquier punto del Eisbach.

El punto final del recorrido es Die Goldene Bar, el bar dorado. Se accede por una de las mohosas escalinatas que rodean la Haus der Kunst, desde el lado vecino al gran parque ciudadano. Es un local multitalento, donde tanto se puede tomar el segundo desayuno del día o 'brunch' como merendar un 'kaffee und kuchen' -café y tarta-, cenar o pasar a la copa y el cóctel. Abre sus puertas algo más tarde que el museo, a las 12 del mediodía. Y sigue activo hasta medianoche, ampliable hasta las dos de la madrugada en sábado y domingo.




La terraza del bar /GEMMA CASADEVALL

Lo que convierte el bar del museo en algo singular es el espacio que ocupa: la misma sala dorada interior diseñada en tiempos nazis, con pinturas históricas, con espacios diferenciados para tomarse la copa o cenar, más la terraza y su barra de bar exteriores. En invierno la vida discurre obviamente dentro; a partir de la primavera su espacio exterior es territorio 'lounge', entre músicas propia, conciertos y las fiestas más o menos espontáneas en el parque.