viernes, 16 de febrero de 2024

Rumbo a München


Putin, Trump y el rearme de Europa centran la MSC de Múnich




Gemma Casadevall

"Él es como es. Conocemos este tipo de declaraciones", aseguraba el presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), Christoph Heusgen, al presentar las líneas maestras de ese foro. Entre este viernes y el domingo se espera en la capital bávara a 180 líderes, ministros u otros representantes de un centenar de países. No se refería Heusgen al presidente ruso, Vladímir Putin, o sus persistentes amenazas sobre los países bálticos, Polonia o resto del flanco este de la OTAN. Se refería al expresidente estadounidense Donald Trump y sus advertencias a los aliados que no invierten suficientemente en Defensa, así como su "invitación" al Kremlin a convertirlos en su siguiente objetivo.
Recordaba Heusgen que tampoco son nuevas las reacciones inmediatas de Bruselas, Berlín o París, calificando de "irresponsable" a Trump o insistiendo en la necesidad de que Europa refuerce sus propias defensas. Esto último es un hecho, independientemente de quién sea el próximo presidente de Estados Unidos. "No puedo más que repetir lo que dijo Angela Merkel en 2017: los europeos tenemos que tomar nuestra seguridad en nuestras propias manos", afirmó Heusgen, quien entre 2005 y 2017 fue asesor de Exteriores de la entonces canciller.
Merkel lo dijo, pero durante sus 16 años en el poder Alemania destinó a Defensa mucho menos del 2% de su PIB. Washington venía reclamándole a Berlín que elevara esa partida con Barack Obama en la Casa Blanca, como hizo luego Trump o Joe Biden. Le ha correspondido al sucesor de Merkel, Olaf Scholz, ceñirse al objetivo oficialmente marcado por la OTAN en 2014. Lo ha hecho desde su posición de socialdemócrata y con los Verdes y los liberales como socios de coalición. En los primeros meses tras el inicio de la invasión de Ucrania se acusó a Berlín de ser un lastre en cuanto al apoyo militar a Kiev. Este 2024, por primera vez en 30 años, Alemania alcanzará el objetivo del 2% con el horizonte de mantenerlo en el futuro. Es una evolución parecida a la de otros miembros, ya que se espera que 18 de los 31 socios de la OTAN lo cumplan.

Gira de Zelenski

El cambio de paradigma alemán puede salirle caro a Scholz electoralmente y mucho más al ecopacifismo de los Verdes. Pero de Múnich se espera una ratificación del apoyo a Kiev. El sábado acudirá a la capital bávara a Volodímir Zelenski, quien además pasará por Berlín y París en una mini gira en busca de apoyos, a un mes de las elecciones presidenciales de Rusia en las que solo puede ganar Putin.
Zelenski coincidirá en Múnich con la vicepresidenta de EEUU. Kamala Harris, así como con su secretario de Estado, Antony Blinken. También se espera a lo largo de los tres días de reuniones a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell. Habrá abierto la MSC el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y habrá una amplia representación del mundo árabe, desde el Líbano a Catar, Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Omán. De América Latina acudirán el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la titular de Exteriores argentina, Diana Mondino, representando a Javier Milei.

Cambio de paradigma con Gaza

La Franja de Gaza será el otro gran tema de la MSC. Antes de viajar a Múnich, Scholz recibirá este viernes en Berlín al presidente israelí, Isaac Herzog. Alemania sigue manteniendo la línea de la "solidaridad ilimitada" con Israel, por razones de responsabilidad histórica. Poco a poco, aunque sea milimétricamente, ha intercalado en esa línea oficial -practicada por todos sus gobiernos desde hace décadas- la condena a la "acción desproporcionada" sobre la población civil palestina. Está aún muy lejos de los pronunciamientos y alertas de Borrell o de Guterres. Pero especialmente su ministra de Exteriores, la verde Annalena Baerbock, se ha desmarcado ya de la que ha sido la línea matriz alemana.
"Entre los 1.300 empleados de UNRWA hay palestinos con familias en campos de refugiados o víctimas de los ataques. No puede esperarse imparcialidad total. Las críticas de Israel a la Agencia no son nuevas", recordaba Heusgen, respecto a la presunta implicación de varios de esos empleados en el ataque de Hamás del 7 de octubre pasado. "¿Qué vamos a hacer? ¿Disolverla? La Agencia es necesaria. Sin la ONU, el multilateralismo no sobreviviría. ¿Quién apoyaría a millones de refugiados?", zanjó Heusgen, ex embajador alemán en la ONU.
De la MSC no hay que esperar resoluciones. Es un foro entre poderosos de todo el planeta que lleva 60 años celebrándose en el hotel Bayerischer Hof. Tuvo ediciones que marcaron hitos, como la de 2007, cuando por primera vez acudía a la cita un presidente ruso, Putin. Lo que debía mandar una señal de distensión derivó en todo lo contrario: el líder del Kremlin dejó atónito a su auditorio al utilizar un tono desconocido desde la Guerra Fría. "Estamos a las puertas de un conflicto militar profundo“, afirmó. Este año, como el pasado, no hay representación oficial de la Federación Rusa en Múnich.

jueves, 15 de febrero de 2024

Entre Lupita, Christian y Albert

Abre la Berlinale un drama sobre madres solteras esclavizadas

Joana Serra

La alfombra roja inaugural de la 74 Berlinale se tendió para el irlandés Cillian Murphy, el rostro masculino de un drama real sobre miles de madres solteras esclavizadas por monjas católicas de su país, exponente de un cine denuncia acorde con un festival políticamente comprometido.
„Lo irónico es que represento a un hombre cristiano, confrontado a un acto cristiano en una sociedad que se dice cristiana”, explicó Murphy al presentar „Small things like these“. Le acompañaba su colega Matt Damon, en este caso no como actor, sino como productor -junto a su amigo Ben Affleck- de la película. Con ellos, más Emily Watson, la Berlinale se aseguró su imprescindible aporte de estrellazgo para la inauguración del festival. En los próximos días, aunque no representando a películas en competición, se espera a Kristen Stewart, Carey Mulligan y Adam Sandler, además de al maestro Martin Scorsese, Oso de Oro de Honor de la 74 edición de la Berlinale.
“Small things like these” está basado en un libro de Claire Keegan. Se centra en el drama real de miles de madres solteras esclavizadas en el convento de las Madalenas, entre 1820 y 1990. Además de retenerlas, se les arrebataban sus hijos para darlos en adopción, arropadas por la ley del silencio de la sociedad de la Irlanda católica.
Murphy, firme aspirante a un Oscar por su „Oppenheimer“, presta su mirada de ojos claros a un sencillo carbonero entre cuyos clientela está el convento de las monjas. Es además de escuela de sus hijas, el lugar donde se retiene a jóvenes embarazadas sin marido. Minuto a minuto irá revelando su director, Tim Mielants, el pasado de ese buen esposo y padre, su dilema ante una de las muchachas atormentadas o la extorsión practicada por la madre superiora -Emily Watson-. Es una película deliberadamente lúgubre, con un carbonero que día a día de regreso a casa se limpia frenéticamente manos y uñas negras, como si quiera lavarse una culpa ajena. Se intercalan el presente y el pasado del niño que fue, hijo de una mujer sola que encontró mejor protección.


La película de Murphy fue la primera de las 20 aspirantes al Oso incluidas en la Berlinale, el festival que el año pasado sirvió de palanca internacional a las „20.000 especies de abejas“ de Estíbaliz Urresola Solaguren -Oso de Plata a Sofía Otero- y que el anterior entregó su Oro a „Alcarràs“, de Carla Simón.
Este año no hay directores españoles en la competición oficial, aunque sí dos co-producciones en español -“Pepe“, del dominicano Nelson Carlo de los Santos Arias, y „La cocina“, del mexicano Alonso Ruizpalacios. La primera es una insólita historia donde el „narrador“ es un hipopótamo fantasmal propiedad del patrón de la droga colombiano, Pablo Escobar. En la segunda, Ruizpalacios -premio al mejor documental en 2021 con „Una película de policías- convierte un restaurante de Nueva York en un microcosmos multicultural. También de México buscará su Oso el actor Gael García Bernal, protagonista de „Another End“, del italiano Piero Messina.
Destaca entre el resto de aspirantes al Oso „A traveler’s needs“, del coreano Hong Sangsoo, asiduo a festivales como el alemán, cuya película cuenta con Isabelle Huppert como protagonista.
La tarea de repartir los galardones, que se entregarán el día 24, corresponde al jurado presidido por la actriz keniano-mexicana Lupita Nyong’o -Oscar a la mejor actriz de reparto en 2014 por “12 años de esclavitud”-. Es la primera figura de origen africano al frente del jurado internacional. Será la presencia más mediática de su equipo y compartirá su tarea con dos directores representantes del cine innovador: el alemán Christian Petzold -un asiduo a la competición en ediciones anteriores, aunque nunca se llevó el Oro- y el español Albert Serra.
Las preguntas de los medios se dirigieron reiteradamente a cuestiones políticas. Desde la exclusión en las galas de representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segundo partido en intención de voto a escala nacional, a la guerra en Gaza o la de Ucrania. Petzold, requerido a opinar sobre la decisión de retirar las invitaciones inicialmente repartidas para la AfD, zanjó la cuestión resaltando las manifestaciones multitudinarias que tienen lugar semana a semana contra la ultraderecha en todo el país.
A Serra le correspondió afrontar sucesivas preguntas sobre su „admiración“ al presidente ruso, Vladímir Putin, o al expresidente de EEUU Donald Trump, como había declarado hace unos años en entrevistas. El director catalán, quien trabaja en una película sobre las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, no se retractó, aunque calificó de „irrelevantes“ sus opiniones como cineasta. „He dicho muchas cosas, incluso puedo haber dicho que soy el Papa de Roma. ¿Qué cambia lo que yo diga?“, afirmó. La escritora ucraniana Oksana Zabuzhko, asimismo miembro del jurado, intervino en la cuestión al explicar, irónicamente, que le había regalado un libro a Serra para „educarle“ sobre Ucrania.
La presente Berlinale será la última bajo la fórmula de dirección bicéfala compartida por Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek. Dejarán su puesto entre críticas, ya que se considera que en sus cuatro años de gestión el festival ha perdido relevancia internacional y, en lo mediático, es apenas una sombra respecto a sus rivales europeas, Cannes y Venecia.
Una presencia internacional de primer orden la tienen asegurada en su despedida con el Oso de Honor a Scorsese. Asimismo se espera en Berlín a Sharon Stone así como de la exsecretaria de Estado de EE.UU, Hillary Clinton, ambas invitadas a las galas del „Cinema for Peace“, que discurren en paralelo a la Berlinale.

domingo, 11 de febrero de 2024

A lo seguro

Finlandia refuerza su anclaje en la OTAN con el conservador Stubb



Alexander Stubb / EMMI KORHONEN
   Gemma Casadevall

Finlandia optó por el conservador Alexander Stubb para suceder en la presidencia del país a su correligionario Sauli Niinistö. La segunda vuelta electoral en el país nórdico dio la victoria por mínimo margen a este experimentado político, exprimer ministro y también ex ministro de Exteriores, profundo "atlantista", que obtuvo un 51,7 % de los votos, según los resultados difundidos por la televisión pública Yle con el 90 % escrutado.
En el ánimo de los finlandeses pesó el ansia de seguridad frente a la vecina Rusia, en medio de la tensión persistente que vive el país desde que se convirtió en miembro de la OTAN, hace menos de un año. Stubb derrotó con ello al verde Pekka Haavisto, quien por tercera vez aspiraba a la elección y se quedó en un 48,3 %. Su resultado es un hito para los Verdes, un partido que nunca llegó a la presidencia, pero que esta vez estuvo cerca de lograrlo. Haavisto se había ganado la confianza de un espectro electoral más amplio que el de su partido gracias a su etapa como ministro de Exteriores durante el proceso de ingreso en la OTAN.
Pero el país se decantó finalmente por acelerar el anclaje en la OTAN bajo la figura de Stubb. Además de suceder a su correligionario Niinistö, compartirá el poder con el primer ministro Petteri Orpo, asimismo conservador. Las tensiones con Moscú y las amenazas del Kremlin marcaron la campaña de estas presidenciales. Son, en realidad, la realidad cotidiana a que se enfrentan los finlandeses desde el inicio de la invasión de Ucrania. El país lo ha afrontado con más serenidad que acritud y con un espectro político cohesionado, sin fisuras, en la consideración de que Moscú dejó de ser un vecino provechoso, en lo comercial, para ser un factor de riesgo.
Finlandia, que ya tenía un ejército moderno y bien preparado con 25.000 efectivos y 900.000 reservistas, empezó en 2022 a reforzar su defensa y sus 1.340 kilómetros de frontera, que desde noviembre y hasta al menos mediados de abril seguirá cerrada. Destina más del 2 % de su PiB a Defensa, por lo que cumple los objetivos de la OTAN.
El pulso entre ambos candidatos en la ronda de desempate fue un ejemplo de exquisitez Especialmente en los debates televisados, parecían más entregados a la tarea de exhibir cohesión que en mostrar sus diferencias. Al fin y al cabo, el cometido del presidente es serlo del conjunto de 5,5 millones de finlandeses, independientemente del partido del que es originario -algo evidente en Haavisto, que concurría como independiente pese a ser miembro fundacional de los Verdes finlandeses.
Las competencias presidenciales atañen principalmente a la política exterior y de defensa, ya que es además el comandante en jefe de las fuerzas armadas. Sin embargo, sus decisiones se adoptan en consenso con el gobierno nacional. Esta fue la línea del saliente Niinistö durante el proceso de integración en la OTAN, que compartió con Haavisto como ministro de Exteriores en el anterior gobierno de la socialdemócrata Sanna Marin.
Al ingreso finlandés en la Alianza Atlántica, en abril de 2023, siguió el relevo en el poder a favor del conservador Orpo y con la ultraderecha como aliada de gobierno. Pero tampoco este cambio ha modificado la línea de la política exterior. Stubb se mostró en campaña dispuesto al despliegue de armas nucleares en su territorio -las leyes vigentes finlandesas no lo permiten- y también de albergar bases aliadas de forma permanente. Esa era la diferencia sustancial respecto a su rival ecologista.

Un regreso tras siete años en la retaguardia

Stubb, de 55 años, será el presidente más joven que ha tenido Finlandia en el momento de acceder al cargo. Su victoria supone el regreso a la política de su país tras siete años algo tormentosos, precipitados por sus trifulcas internas con el ahora primer ministro Orpo. Ambos pugnaron por el liderazgo de su partido, Kokoomus, pero Stubb perdió la batalla, en 2016. Eso le hizo dejar Finlandia para convertirse en vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones, primero, y refugiarse luego en el ámbito universitario, en Florencia.
Es un político muy rodado, ya fue primer ministro entre 2014 y 2015, y dirigió tres carteras ministeriales, entre ellas la de Exteriores. Este último aspecto ha sido la palanca para su candidatura, que asumió a “invitación” de Orpo y con el propósito compartido de redondear el dominio conservador al frente del poder en Finlandia. Es un atlantista convencido desde antes incluso de que Finlandia abandonara la neutralidad militar para abrazar la Alianza Atlántica.
Suele intercalar en sus declaraciones frases en sueco, idioma co-oficial en Finlandia, que él domina y que apenas una minoría del 5 % de su población habla. Está casado con una abogada británica y es padre de dos hijos.
Este elemento privado es la diferencia más substancial con Haavisto, quien vive abiertamente su homosexualidad y está casado con un peluquero ecuatoriano. Es difícil de calibrar si el hecho de ser gay le perjudicó entre un sector del electoral.

Re-re-re-elección

Berlín, capital del "Absurdistán" electoral




Posters electorales ante la repetición electoral en algunos distritos de Berlín / KRISZTIAN BOCSI / BLOOMBERG
 Gemma Casadevall
Unos 550.000 electores de Berlín estaban convocados a las urnas este domingo para votar, por tercera vez, en los comicios celebrados en septiembre de 2021 y cuya repetición cayó en lo absurdo. El caos administrativo que se generó entonces en 455 distritos -del total de 2.256 existentes en la capital- llevó a la Justicia a anular sus resultados. Hubo colas eternas, falta de papeletas o listas incompletas, en una jornada en que coexistían tres comicios -generales, regionales y varias consultas populares-, además de un maratón atravesando la ciudad y complicando la movilidad ciudadana. Para muchos alemanes, Berlín revalidó ahí la fama de capital incorregiblemente anárquica.

En la repetición confluyen signos de ineficacia por parte de las autoridades y una lentitud exasperante en la toma de decisiones. Hace ya dos años y medio que se celebraron los comicios en que se despidió del poder a la conservadora Angela Merkel. Un año después hubo ya una repetición total de las regionales, pero quedó en suspenso qué ocurría con las generales. La Justicia acabó dictaminando la nueva repetición, aunque parcial, lo que afecta a uno de cada cinco electores.

Resultó así que algunos habitantes de calle estaban convocados a las urnas, pero no sus vecinos de enfrente. Alguien que se hubiera mudado recientemente a uno de los distritos afectados fue “invitado” a repetir el voto que en realidad no había emitido.

Algunos entre los no convocados se preguntaban por qué no tenían ellos esa segunda oportunidad, ahora que conocen lo que está dando de sí la coalición entre el socialdemócrata Olaf Scholz y sus socios verdes y liberales. Los sí convocados tampoco acababan de ver por qué se les pedía el voto, siendo que no se esperan cambios en la correlación de fuerzas del Parlamento federal (Bundestag). La repetición anterior apeó de la alcaldía a la socialdemócrata Franziska Giffey a favor del conservador Kai Wegner. Pero medio millón de berlineses no podrán modificar el reparto de la tarta parlamentaria en un país de 84 millones de habitantes.
Un último factor del absurdo: al ser repetición, los partidos concurren con las mismas listas que en 2021. No será ni siquiera un primer test en las urnas para la escisión de La Izquierda capitaneada por Sahra Wagenknecht. Y en la lista de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) sigue figurando la diputada Birgit Malsack-Winkemann, en prisión provisional por implicación en una trama golpista a la que se imputa terrorismo.

Un desfile ordenado



Finlandia elige al conservador Stubb para una presidencia orientada a la OTAN


Joana Serra

Finlandia eligió en segunda vuelta al conservador Alexander Stubb como nuevo presidente, en unos comicios muy marcados por el papel del país nórdico como nueva frontera este de la OTAN y en tensa vecindad con Rusia. Se impuso por un 52,7 % de los votos a su rival, el ecologista Pekka Haavisto, quien quedó en un 47,3% más que meritorio, por ser originario de un partido minoritario.
Stubb sucederá al también conservador Sauli Niinistö y redondeará el actual dominio derechista de la política finlandesa. Consensuará la política exterior con el primer ministro, Petteri Orpo, de su mismo partido Kokoomus, y quien gobierna con la ultraderecha como socio de coalición desde abril del año pasado.
Finlandia, con 5,5 millones de habitantes, ha dado un giro radical a su política en menos de dos años. El detonante fue el inicio de la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022. Finlandia abandonó ahí el sueño de la neutralidad militar. Dejó atrás sus cuidadas buenas relaciones con Moscú y pidió aceleradamente el ingreso en la OTAN, un paso que dio en paralelo con Suecia -país que sigue pendiente de lograr su ratificación. Finlandia, en cambio, logró el ingreso como miembro de pleno derecho en un tiempo récord, menos de un año, a lo que siguió el vuelco político en su gobierno. Un año y unos meses después de la agresión rusa sobre Ucrania, la socialdemócrata Sanna Marin perdió las elecciones ante el conservador Orpo, que ascendió al poder aliado con los ultraderechistas Verdaderos Finlandeses.
La petición de ingreso en la OTAN estubo respaldada por un consenso casi unánime de todo su espectro político. Marin participó en las negociaciones con los miembros de la Alianza Atlántica, aunque el peso del proceso recayó en el presidente Niinistö, un avezado político que se retira tras doce años al frente de la jefatura del estado. Haavisto fue, en su calidad de ministro de Exteriores, el otro puntal del organigrama. Pero el peso de la política exterior y de defensa de un país con 1.340 kilómetros frontera compartida con Rusia giró ahora al bando derechista.
Entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Finlandia ha vivido varias jornada de movilización y huelgas contra la línea de austeridad impuesta por el gobierno de Orpo, a modo de correctivo tras el alto endeudamiento que dejó la socialdemocracia de Marin. Pero este factor o la crispación a escala de política interior no parecen haber pesado tanto en estas elecciones como la seguridad nacional.
Al fin y al cabo, las competencias presidenciales en el país nórdico abarcan sustancialmente la política exterior y de Defensa. Las ejerce en consenso con el gobierno nacional, pero la jefatura de las fuerzas armadas corresponde al jefe del Estado.

El orden nórdico frente al lío berlinés


La campaña electoral finlandesa discurrió sin crispaciones, pese a la presión que vive el país nórdico bajo las amenazas que puntualmente lanza el presidente Vladímir Putin a Helsinki.
En Berlín, mientras tanto, se vivió una jornada electoral atípica, surgida del caos e irregularidades que se produjeron hace dos años y medio, al coincidir en un mismo días las elecciones generales, regionales y varias consultas populares. Faltaron papeletas en colegios electorales, en otros no llegaron a tiempo las cabinas o las urnas y hubo incluso que prolongar el horario de votación. Algunos depositaran su voto mientras a sus móviles llegaban ya las primeras proyecciones de resultados difundidas por las televisiones.
A algo más de medio millón de electores berlineses se les convocó este domingo por tercera vez para depositar su voto de 2021. Hace aproximadamente un año hubo ya una repetición total de los comicios regionales berlineses, al haber anulado la justicia el voto anterior. El resultado de las regionales fue un vuelco en la alcaldía de la capital y ciudad-estado, que pasó de la socialdemócrata Franziska Giffey al conservador Kai Wegner. Este domingo, la repetición afectó a uno de cada cinco electores, los de 455 del total de 2.256 distritos electorales capitalinos.
De la nueva repetición para las generales, no se derivarán cambios sustanciales en el reparto de escaños del Parlamento federal (Bundestag). La coalición del socialdemócrata Olaf Scholz con Verdes y Liberales no estaba en peligro, dado el escaso peso de ese medio millón de electores. Pero incidió en la reputación de Berlín como capital caótica o hasta anárquica. Esta vez, el lío no puede atribuirse a sus ciudadanos, sino a sus autoridades, incapacitadas para organizar unas elecciones como se espera de una democracia avanzada.

sábado, 10 de febrero de 2024

El marido del peluquero contra el de las gafas


Finlandia, entre el dominio conservador y el hito verde 


El candidat verd Pekka Haavisto (esquerra) i el conservador Alexander Stubb, que van a segona volta. | MARKKU ULANDER / AFP / GEMMA CASADEVALL
Gemma Casadevall

Finlandia elige este domingo en segunda vuelta al presidente que relevará en el cargo a Sauli Niinistö, un desempate en formato de pulso entre el conservador Alexander Stubb y el verde Pekka Haavisto. Ambos son políticos más que rodados, ambos pasaron por el Ministerio de Exteriores y se les supone más que capacitados para un cargo cuyas funciones principales son el ámbito de Defensa y seguridad nacional. De ganar la partida Stubb, redondearía el dominio conservador del país, donde desde hace un año gobierna la coalición liderada por su correligionario Petteri Orpo, con la ultraderecha como aliada.

Haavisto tiene en su haber el hecho de haber seguido en primera línea el proceso de integración exprés de su país en la OTAN, precipitado bajo el impacto de la invasión rusa de Ucrania. Era entonces ministro de Exteriores en el Gobierno de la socialdemócrata Sanna Marin y fue una figura clave, junto con el conservador Niinistö, hasta lograr la ratificación de todos los aliados --algo que, por el momento, no ha conseguido Suecia, que lo pidió en paralelo pero sigue pendiente del sí de Hungría--.

Lograr la victoria sería un hito para Haavisto, de 55 años. Nunca un partido minoritario como los Verdes alcanzó la presidencia finlandesa. Es la tercera vez que lo intenta, ya que se enfrentó dos veces a Niinistö en las urnas. En busca de ampliar su espectro electoral ha dejado en suspenso su militancia. Pero todo el mundo en Finlandia le reconoce como miembro fundacional del ecologismo en este país. También es de sobras conocida su homosexualidad, que vive abiertamente. Su esposo, el ecuatoriano Antonio Flores, llegado al país hace 25 años, tiene una céntrica peluquería en Helsinki --House of flores--, a algunos de cuyos eventos ha acudido Haavisto.

Peso del sector conservador


Es un hombre de talante cortés que no rehúye los medios, lo que a veces le convierte en protagonista de la prensa del corazón. Si este factor actuará a favor o en contra del candidato es difícil de calibrar, admitía el propio Haavisto estos días ante esa recurrente pregunta. Finlandia es una sociedad abierta, pero los sondeos apuntan a Stubb como favorito y al sector más conservador puede rechinarle ese aspecto de su vida privada.

Stubb, de 55 años, primer ministro entre 2014 y 2015, ha pasado a lo largo de su carrera por tres carteras ministeriales, incluido Exteriores, pero lleva siete años apartado de la política nacional. Ello se debe, en parte, a sus trifulcas internas por el liderazgo de los conservadores, un pulso en el que fue derrotado por el ahora primer ministro Orpo. En la primera vuelta logró el primer puesto, con un 27,2% de los votos. Los sondeos le pronostican ahora entre un 52% y un 54%, según la televisión pública Yle. Haavisto quedó en la primera ronda en un 25,8% y ahora se le augura sobre el 48% o hasta el 50%.

El candidato verde ha logrado recortar distancias en la recta final, marcada por sucesivas huelgas contra la línea de austeridad y recortes aplicados por el gobierno de Orpo y su socio de coalición, los ultraderechistas Verdaderos Finlandeses.

Crispación social


El factor de la crispación social y laboral, así como la paralización parcial de la vida pública durante varios días, puede actuar en contra de Stubb. El conservador cuenta en la segunda vuelta con el respaldo del que fue aspirante ultraderechista al puesto, Jussi Halla-aho, que quedó en tercer lugar con un 18%. La de Haavisto es una lucha un tanto desigual, ya que sus aliados naturales, los socialdemócratas, están desarmados desde la derrota de Marin. Su candidata, Jutta Urpilainen, obtuvo en la primera vuelta un 4,4%.

El puesto presidencial es teóricamente neutral y con cierto rango de autoridad moral. Los finlandeses buscan más la experiencia o la solidez que la asignación política. Según la cadena de televisión Yle, actualmente los ciudadanos confían más en la solidez de un buen presidente que en su Gobierno. La defensa y seguridad nacional serán las tareas prioritarias del futuro presidente de Finlandia, país que desde el pasado noviembre tiene cerrados los 1.340 kilómetros de frontera compartida con Rusia. No se percibe un alivio de esa situación, ya que justo esta semana pasada su Gobierno decidió prolongar el cierre absoluto hasta abril.

Con el Ejército más moderno de la región, servicio militar obligatorio para los hombres --pero voluntario, para las mujeres-- y más de 800.000 reservistas, Finlandia no se fía del vecino ruso con el que, hasta la invasión de Ucrania, mantuvo fructíferas relaciones para ambos lados. No hay diferencias sustanciales entre Haavisto y Stubb en materia de Defensa. El candidato conservador, sin embargo, no descarta que su país aloje armamento nuclear y se abre a que su territorio tenga una base aliada permanente, lo que rechaza Haavisto.

Aalto y su escuela

Crónica de Helsinki: Oodi, la biblioteca de los felices




Oodi, la biblioteca de los felices. Es el Oodi, la biblioteca central, obra del estudio ALA Architects y abierta en 2018. Helsinki Finlandia / GEMMA CASADEVALL



Gemma Casadevall
Helsinki 

Cada vez que el World Hapiness Record, el Informe Mundial de la Felicidad auspiciado por la ONU, corona a los finlandeses como los seres más felices del mundo -y llevan ya seis años consecutivos sobre ese pedestal- surge la pregunta en torno a qué hace sentirse tan contentos o satisfechos a los habitantes de un lugar gélido. Se alude al alto nivel de bienestar social nórdico, al sabio sentido de la convivencia con la naturaleza en un país extenso con 5,5 millones de habitantes o incluso a la práctica de la sacrosanta sauna, lugar de encuentro social y refugio donde se suda a diario aunque durante meses se viva a muchos grados bajo cero.

Al temor a Rusia respondió Finlandia solicitando por la vía rápida el ingreso en la OTAN. Fue con un respaldo casi total de su sociedad y espectro político. Dejó atrás una relación de vecindad provechosa para pasar a la órbita de país enemigo del Kremlin, lo que no es fácil cuando se tienen 1.340 kilómetros de frontera compartida. Ni siquiera esto, la tendencia al abuso del alcohol, el alto nivel de suicidios entre su población o el ascenso de la ultraderecha como socio del gobierno han alterado el áurea de imperturbable felicidad.
La cuna de la arquitectura orgánica

En relación palpable con el ansia de bienestar, satisfacción u otro término similar están las esencias de una arquitectura al servicio de la armonía entre el individuo y la naturaleza. El patriarca de ese concepto fue Alvar Aalto (1898-1976), que aplicó su sentido de la construcción orgánica a edificios, urbanismo y diseño. ¿“Felices? Nos sentimos contentos con lo que tenemos”, explica Mirkka Vidgren, directora de comunicación de la Alvar Aalto House, un bungalow-estudio ubicado en la Riihitie número 20, una calle del distrito de Munkkiniemi, algo apartado del centro de Helsinki.


Ahí trabajaron el matrimonio formado por Alvar y Aino Aalto (1894-1949), ambos arquitectos. El bungalow de los Aalto está rodeado de bloques de edificios funcionales sin demasiado encanto. Pero desde las ventanas y terraza de esa casa-estudio de trazado rectilíneo seguramente veían, como ahora hace el visitante, a niños y sus padres disfrutar del hoquei sobre hielo en la pista casi doméstica que queda ladera abajo, tras los árboles. Tal vez en ese espacio equilibrio anímico crearon el famoso vaso Aalto, buque insignia de la casa en lo que a diseño doméstico se refiere.

Al visitante le asalta la sensación de moverse en la cuna de la felicidad arquitectónica finlandesa. Por Alvar y Aino Aalto ondearon las banderas nacionales el 3 de febrero. Expresar el orgullo nacional a través de la bandera es otra característica finlandesa, algo que ocurre tanto en una jornada electoral como el día que se recuerda a un poeta u otro gran creador.

Se puede ahondar mucho más en el espíritu del arquitecto en los recorridos que ofrece la web visit.alvaraalto.fi. Muchos de ellos están alejados de la capital, como el Museo Aalto, en Jyväskylä, 270 kilómetros al norte de Helsinki. Pero también se puede optar por regresar a la capital en el mismo tranvía que lo llevó a la Riihitie, el número 4, y bajarse ante el Parlamento, el Eduskuntatalo. Justo enfrente tendrá ante sí un enorme edificio que, a distancia, parece un enorme pabellón deportivo. A medida que nos acercamos toma forma una armónica ola en tonos ocres o dorados, según brille o no el sol sobre su ondulada estructura.
Libros, innovación y sobre todo espíritu de comunidad

Es el Oodi, la biblioteca central, obra del estudio ALA Architects y abierta en 2018. Ocupa 17.250 metros cuadrados en el corazón de la capital, a menos de diez minutos a pie de su estación central. Fue la ganadora un año después del título de Mejor Biblioteca del Mundo de la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA), la misma distinción que recibió en 2023 la Gabriel García Márquez de Barcelona.


Interior del Oodi, la biblioteca de los felices. / GEMMA CASADEVALL

Acceder a su interior, a través de una estructura de acero y cristal acaparadora de luz natural, es sumergirse en la sensación de bienestar finlandesa. Respirar el mismo aire que tantos seres potencialmente felices. De pronto, se es uno de esos campeones mundiales de la felicidad. Casi que lo de menos son los 100.000 volúmenes que alberga, parte de una impecable red de bibliotecas públicas y digitalizadas, de un país con uno de los índices de alfabetismo más altos del mundo. Los libros ocupan un tercio de su espacio. El resto es innovación y todo aquello que cree comunidad.
"La casa de todos"

El Oodi, “oda”, en finlandés, es la casa de todos. Está abierto los siete días de la semana, de ocho de la mañana a nueve de la noche -aunque sábado y domingo abre dos horas más tarde y cierra a las ocho de la tarde-, en horario continuo. Al Oodi se va a leer, a escuchar música, mirar vídeos, a trabajar con el ordenador, a imprimir, a jugar al ajedrez o con videojuegos, a coser, a dejar que los hijos correteen o se deslicen por sus rampas de madera clara y cálida, a tomarse un café o a tumbarse y sentirse parte de la felicidad finlandesa. Su versatilidad alcanza lo político en jornadas electorales como este domingo, 11 de febrero, en que el conservador Alexander Stubb y el verde Pekka Haavisto disputarán la segunda vuelta de las presidenciales finlandesas. Su principal tarea será definir la política exterior ya como miembro de la OTAN.

La función electoral es algo esporádico en el universo de multifuncionalidad del Oodi. La primera invitación a relajarse se percibe en las sillas junto al acceso, donde un cartel pide al visitante que se quite los escarpines o crampones antideslizantes de su calzado -elemento imprescindible para no resbalar por las aceras y asfalto helados de Helsinki-.

Si en el bungalow-estudio de los Aalto piensa uno que está en el origen de la felicidad arquitectónica nórdica, en el Oodi la sensación se traslada al presente. Puede colgar los crampones, olvidarse de los peligros urbanos y, si la jornada fue intensa, echarse una siesta. Nadie se lo reprochará.

Duelo en Helsinki

Finlandia elige presidente entre el conservador Stubb y el verde Haavisto




Joana Serra


Casi la mitad de los electores finlandeses -un 46 % o un total de 1,96 millones de ciudadanos- ya depositaron su papeleta hasta el pasado martes tras los siete días habilitados para el llamado "voto avanzado". Se alcanzó así un nuevo récord nacional en esta disciplina en alza en el país nórdico, donde prospera esa fórmula destinada a facilitar las cosas al ciudadano. El resto de los electores dispone de este domingo, desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la noche, hora local, para decidirse entre el conservador Alexander Stubb y el verde Pekka Haavisto. Son los dos finalistas que pasaron a la ronda de desempate entre los nueve candidatos de la primera vuelta, celebrada el pasado 28 de enero.
Una victoria de Stubb implicaría continuidad respecto al presidente saliente, el también conservador Sauli Niinistö, que se retira tras doce años en el cargo y después de haber liderado la integración acelerada de Finlandia en la OTAN. De ganar Haavisto, sería una hazaña histórica para los Verdes, un partido que nunca llegó a la presidencia. Es la tercera vez que lo intenta, ahora con opciones a lograrlo, ya que le avala su gestión como ministro de Exteriores bajo el anterior gobierno de la socialdemócrata Sanna Marin. Desde ese puesto, desempeñó un papel clave en la negociación con el resto de miembros de la Alianza Atlántica.

Entre la labor del presidente Niinistö y la del titular de Exteriores Haavisto se cerró con éxito y en menos de un año la integración de un país con 1.340 kilómetros de frontera compartida con Rusia. Helsinki tiene un ejército moderno y bien preparado, pero se toma en serio la amenaza intrínseca de un vecino imprevisible con el que, hasta la invasión de Ucrania, mantuvo fructíferas relaciones. Prueba de la cautela actual es el cierre de la frontera con Rusia que Finlandia mantiene desde noviembre y que se prolongará, al menos, hasta mediados de abril. El motivo oficial es la llamada "guerra híbrida" o infiltración de migrantes irregulares impulsados desde Moscú, según Helsinki. Finlandia imputa a Rusia propósitos presuntamente desestabilizadores, un fenómeno que ya conocen los países bálticos y Polonia, en este caso procedentes principalmente de Bielorrusia.

Stubb fue primer ministro de Finlandia entre 2014 y 2015 y ha ocupado tres carteras ministeriales, incluida Exteriores. Llega a la jornada electoral con ventaja en los sondeos: 54 % frente al 46 % que atribuye a Haavisto la televisión pública Yle. El candidato verde, que formalmente se presenta como independiente pero cuya carrera política está ligada al ecologismo, ha recortado distancias en las últimas semanas y no se descarta una sorpresa. Su principal baza es su talante, como persona cercana, negociadora y hasta neutral, una característica esencial para el presidente del país. Es un cargo con amplias funciones en defensa nacional y política exterior, pero también con rango de árbitro entre sus conciudadanos.
Stubb ha estado siete años apartado de la política nacional, en parte debido a su rivalidad con el actual primer ministro, Petteri Orpo. En los últimos años ha estado más en Italia, Reino Unido o Estrasburgo que en Finlandia. De 55 años, está casado con una abogada británica y es padre de dos hijos.
Haavisto, de 65 años, se convertiría de ganar la partido en el primer homosexual declarado en el más alto cargo institucional del país nórdico. Está casado con el peluquero ecuatoriano Antonio Flores, con quien suele aparecer en público. No hay análisis fiables acerca de hasta qué punto este factor privado influye en el ánimo del votante de Finlandia, una sociedad abierta aunque con un gran sector conservador.
Stubb tiene el apoyo en esta segunda vuelta de los ultraderechistas Verdaderos Finlandeses, socios de gobierno desde que Orpo derrotó a la socialdemócrata Marin en las generales del año pasado. Esta formación quedó en tercer lugar en la primera vuelta, que Stubb ganó con más del 27 %, mientras que Haavisto quedó sobre el 25 %. Los ultraderechistas obtuvieron su mejor puntuación en unas presidenciales, con más del 18 % de los votos. Los aliados naturales de Haavisto, la socialdemocracia y la izquierda, concurrían por separado y sumaron apenas un 9 % en la primera vuelta. En cuarta posición quedó el ex-eurocomisario, el centrista Olli Rehn, con un 15 %.

jueves, 8 de febrero de 2024

El no-go


La Berlinale revoca la invitación para acudir a sus galas a políticos ultras



Posters de la Berlinale en la Potsdamer Platz de Berlín. / CLEMENS BILAN / EFE


Gemma Casadevall


La dirección de la Berlinale ha decidido 'desinvitar' a los representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) de su inauguración y resto de galas del festival de cine berlinés, que se abrirá la próxima semana. Los dos codirectores de la Berlinale, Mariette Rissenbeek y Carlo Chatrian, comunicaron ahora su dirección, en medio de la fuerte polémica y protestas desatadas en el mundo de la cultura y opinión pública por la posible presencia de miembros de la extrema derecha en un festival que presume de presentar cine de fuerte contenido político.

El duo directriz da así marcha atrás, después de que hace poco justificara la invitación a representantes de ese espectro político en el hecho de que es una formación presente tanto en el Parlamento federal como en la Cámara regional de la capital y ciudad-estado. Argumentaron que formaba parte del contingente de invitaciones que envían a los representantes del ámbito político aunque explicaron que les recordarían por carta el compromiso de la Berlinale con la diversidad y los derechos humanos.
Reunión con neonazis

La AfD es la segunda fuerza en intención de voto a escala nacional e incluso primera en el este del país. Las revelaciones acerca de la presencia de varios de sus miembros en una reunión con neonazis donde se abordó la expulsión de millones de extranjeros ha desatado manifestaciones multitudinarias en todo el país. Es un partido excluido como socio por el resto de las formaciones políticas tanto a escala nacional como regional.

La Berlinale se inaugurará el próximo jueves con la película 'Small things like these', dirigida por Tim Mielants e interpretada por Cillian Murphy. Será la última edición con el duo Rissenbeek y Chatrian al frente del festival, que dejarán el cargo tras cuatro años caracterizados por la apuesta por el cine de autor, pero pocas estrellas sobre su alfombra roja y una notable pérdida de proyección respecto a sus principales rivales europeas, Cannes y Venecia. Les sucederá la británica Tricia Tuttle, con el cometido de relanzar el festival berlinés.

miércoles, 7 de febrero de 2024

Sahra, el enigma perfecto

 

Fragmentació perillosa a Alemanya

Solito

El centrismo moderado neerlandés rechaza entrar en un gobierno ultra y complica el liderazgo de Wilders




Joana Serra

„Estoy profundamente decepcionado, no entiendo al señor Omtzigt“, exclamó el líder del ultraderechista partido neerlandés PVV, Geert Wilders, a través de sus cuentas en redes sociales. Tres meses después de imponerse su partido contra pronóstico como primera fuerza en las elecciones generales de su país, Wilders ha topado con el rechazo del llamado Nuevo Centro del diputado Pieter Omtzigt a entrar en su gobierno. Ha sido tras varias rondas de negociaciones y después de que el ultraderechista PVV suavizara sus posturas más radicales en materia migratoria. Incluso renunció ya en campaña a tratar de llevar adelante algunas de sus promesas, como el cierre de las mezquitas o la prohibición del Corán. Tras los comicios tuvo que ver cómo el Senado aprobaba leyes en materia de acogida de refugiados contrarias a sus postulados, pero auspiciadas por otros partidos.

Omtzig entró en las negociaciones de coalición tras las elecciones junto con otras dos formaciones del centro o la derecha moderada, aunque en campaña había expresado su rechazo a un gobierno liderado por Wilders. El martes por la noche, la víspera del esperado informe sobre el estado de las conversaciones, dio por abruptamente cerrada la negociación. Esta vez, no en descuerdo con la línea de Wilders en materia migratoria, sino por considerar que su concepto económico y financiero son inviables. Omtzig fundó su Nuevo Centro como partido contra la corrupción y los recortes sociales practicado por anteriores coaliciones lideradas por el liberal Mark Rutte. El aún primer ministro no concurría como candidato en esos comicios, pero sigue en el cargo en funciones a la espera de que se forme un nuevo ejecutivo.

El PVV obtuvo en los comicios nacionales del pasado noviembre 37 del total de 150 escaños del Parlamento neerlandés. Su victoria fue una sorpresa, porque los pronósticos apuntaban a un pulso entre los liberales, el centrista Omtzig o el bloque entre socialdemócratas y verdes comandado por el veterano Frans Timmermans. La gran fragmentación política neerlandesa dejó a Wilders muy lejos de la mayoría parlamentaria y ante la perspectiva de una compleja negociación. Eso no es raro en ese país: el experimentado Rutte precisó en su última legislatura 271 días hasta lograr un acuerdo de coalición. La diferencia es que Wilders no es un facilitador de consensos, dado su radicalismo. Pese a haber limado su perfil en estos últimos meses, lleva décadas en política predicando una islamofobia furibunda.

De no lograr encontrar los socios que precisa ni lanzarse a un gobierno en minoría, un ejecutivo arriesgado tanto para Wilders como para sus aliados potneicales, podría recaer el encargo de tratar de formar gobierno a Timmermans, que quedó en segundo lugar y obtuvo 25 escaños. La siguiente opción sería la convocatoria de elecciones anticipadas. De momento, Rutte sigue en su puesto, lo que a su vez aplaza indefinidamente sus posibilidades de suceder al noruego Jens Stoltenberg como nuevo secretario general de la OTAN. A Rutte se le considera un sólido aspirante al puesto.




sábado, 3 de febrero de 2024

El Brandmauer

Cientos de miles de manifestantes se unen al "cortafuegos"



Manifestantes en Berlín se concentran frente al Reichstag para protestar contra el partido de ultraderecha AFD. / EBRAHIM NOROOZI
Gemma Casadevall

Cientos de miles de manifestantes secundaron este sábado la convocatoria lanzada por más de 1.500 organizaciones de toda Alemania contra la ultraderecha. Fueron marchas de distinto formato, repartidas en 150 ciudades, la mayor de las cuales en Berlín.
"Nosotros somos el cortafuegos”, era el lema común, en alusión al cordón sanitario en torno a la ultraderechista Alternativa contra Alemania (AfD), a la que el resto del espectro político descarta como aliada. La concentración de Berlín pretendía formar una cadena humana en torno al Reichstag, la histórica sede del Parlamento federal o Bundestag. La gran afluencia de ciudadanos –hasta 300.000, según la plataforma Campact, o la mitad, según la policía- convirtió en inviable ese plan. Se cambió sobre la marcha el plan y se pidió a los concentrados que simplemente se tomaran de la mano, sin tratar de formar un “cordón” en torno al Bundestag.
En otras ciudades, como Dresde o Hamburgo, hubo concentraciones parecidas. Además del clamor conjunto contra la AfD, su propósito era reclamar del estamento político actuaciones más contundentes contra la ultraderecha y mayor apoyo a los proyectos en favor del asilo.
Entre los 1.500 convocantes había tanto organizaciones como Amnistía Internacional o Pro-Asyl, sindicatos, grupos religiosos o activistas medioambientales. Se excluyó a partidos políticos, con el claro propósito de mostrar que se trata de un “despertar” ciudadano, no adscrito a ideologías. Sí acudieron representantes de partidos -entre ellos, la presidenta de los Verdes, Ricarda Lang-. Pero lo hicieron a título personal.

"Re-emigración masiva"

El desencadenante de esta y otras movilizaciones fueron las revelaciones de una reunión en Potsdam, ciudad vecina a Berlín, entre ultraderechistas, empresarios y neonazis, donde se abordó la expulsión de millones de extranjeros u otros ciudadanos nacionalizados pero de origen no alemán. Entre los asistentes a la cita había miembros de la AfD, partido que ocupa la segunda posición en intención de voto, así como de la llamada Unión de Valores, corriente interna de la oposición conservadora. Este grupo anunció hace unos días la creación de un nuevo partido que no descartará alianzas con la AfD. Representará la línea dura contra el asilo, lo mismo que otro partido recientemente creado, aunque como escisión de La Izquierda, y denominado Alianza Sahra Wagenknecht, el nombre de su líder.
Entre el estupor por los planes de “re-emigración” masiva y la aparición de las dos nuevas formaciones radicales, la AfD ha empezado a bajar en los sondeos para situarse en el 19 %. Por primera vez en meses, se encuentra así por debajo del 20 %, según las televisiones públicas Ard y Zdf. Defiende su segundo puesto, solo aventajada por la oposición conservadora y muy por delante de los partidos de la coalición de gobierno de Olaf Scholz, socialdemócratas, verdes y liberales.

viernes, 2 de febrero de 2024

Fauna alemana




El exjefe del espionaje sacude Alemania con la creación de un nuevo partido ultra




Hans Georg Maassen. / AFP / BERND VON JUTRCZENKA



Gemma Casadevall


Que el exjefe de los servicios secretos, Hans-Georg Maassen, deje la derecha moderada para anunciar la fundación de un nuevo partido ultra es, de por sí, causa de alarma. Si además era ya una figura altamente controvertida, a la que la Unión Cristianodemócrata (CDU) trató de expulsar, sin éxito, por su radicalismo, y que propugnaba el acercamiento a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), la cuestión adopta una dimensión mayor. A eso se suma que, hasta que fue cesado de su cargo, en 2018, tuvo acceso a los secretos oficiales y demás documentación confidencial. Y, finalmente, que miembros de su nuevo partido, la Unión de Valores, estuvieron presentes en la reunión de neonazis de Potsdam donde se abordó la expulsión de millones de extranjeros o ciudadanos de origen no alemán.


El departamento federal de Protección de la Constitución, o servicios secretos de Interior, tiene bajo observación a su antiguo jefe como extremista radical, según reveló la televisión pública ARD. Desde el gubernamental partido Los Verdes, socio en la coalición del socialdemócrata Olaf Scholz junto con los liberales, se ha pedido que se actúe contra Maassen. Recuerdan que su responsabilidad sobre esos secretos de Estado no expira por el hecho de haber dejado el cargo.

Maassen dirigió ese departamento entre 2012 y 2018, bajo órdenes de la entonces cancillera, Angela Merkel. Fue cesado en medio de fuertes tensiones en la gobernante gran coalición a raíz de su "cercanía" con la ultraderecha. A partir de ahí tomó peso la corriente interna creada unos años antes en el bloque conservador, la llamada Unión de Valores, surgida precisamente del sector contrario a la acogida de refugiados defendida por Merkel a raíz de la crisis migratoria de 2015.

Maassen ha sido en este tiempo la figura más relevante y líder de ese sector. Practicó la oposición interna a la línea de la CDU y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) de rechazar toda cooperación con la AfD. Hace una semana anunció que dejaba la CDU para crear su propio partido, cuyo nombre es precisamente el de Unión de Valores.
Nuevos partidos, debilitamiento de los establecidos

Todo eso ocurre en un momento de fragmentación del voto alemán. Hace apenas unas semanas se formalizó la escisión de la Izquierda capitaneada por Sahra Wagenknecht, que pese a su origen izquierdista defiende posiciones similares a la AfD en materia migratoria o contra el suministro de armas a Ucrania.

La AfD ocupa la segunda posición en intención de voto a escala nacional, tras el bloque conservador. Pero por primera vez en meses ya no está en curso ascendente, sino que ha perdido en una semana tres puntos. No está claro aún si esa evolución se debe a la fragmentación política o al estupor creado entre electores de la AfD no identificables como radicales por las revelaciones de la reunión de Potsdam. Desde que salió a la luz ese plan masivo de "reemigración" de millones de ciudadanos, se han producido en toda Alemania manifestaciones multitudinarias contra la AfD y llamando al país a "despertar" ante los propósitos del neonazismo.

Maassen ha defendido siempre la necesidad de "abrirse" al diálogo con la AfD y ahora no descarta darle respaldo político. Propugna, además, teorías conspiranoicas sobre una supuesta reducción de la población de raza blanca, presionada por la llegada de migrantes. Sus posiciones no son muy distantes de las mantenidas por el ala más radical de la AfD, cuyo cabecilla es su líder en el 'land' de Turingia, Björn Höcke. El próximo septiembre, Höcke podría alzarse vencedor en los comicios regionales que se celebrarán en su estado federado. Además de las movilizaciones en la calle, hay una campaña para pedir la inhabilitación política de Höcke, que en pocas semanas recogió 1,5 millones de firmas.

jueves, 1 de febrero de 2024

El campo y su panorámica

Ayudas, inflación, Ucrania y Pacto Verde: el malestar del campo recorre Europa


Gemma Casadevall, Enric Bonet, Irene Savio, Silvia Martínez

El campo en Europa está en pie de guerra. La mayoría de países han registrado o registrarán protestas por la precariedad del sector, la reclamación de ayudas para paliar un alza del coste de la vida que no han podido compensar a través de las ventas de sus productos y el malestar por un Pacto Verde Europeo que, a su juicio, no prevé compensaciones para los gastos extra que comportará la transición ecológica. A continuación, repasamos diferentes focos de un malestar que recorre las principales capitales del continente:

Presión sobre el Gobierno de Olaf Scholz


La revuelta del campo se extendió por toda Alemania a mediados de enero, en una larga semana de protestas que concluyó con miles de tractoristas colapsando el centro de Berlín. A diferencia de los agricultores franceses, las hostilidades no se dirigían hacia colegas de un país vecino, sino hacia el Gobierno de Olaf Scholz. El detonante fue el recorte en las subvenciones al diésel agrario, una de las medidas adoptadas por el Ejecutivo para ceñirse al precepto del freno a la deuda, obligado por una sentencia del Tribunal Constitucional. Las ayudas al diésel no suponen más que el 6% del total de subvenciones que perciben los agricultores alemanes desde hace décadas, pero fue la gota que colmó el vaso de su descontento. Especialmente afectados por los recortes son las explotaciones ecológicas y el sector de proximidad: las ayudas se conceden en función de la extensión de las explotaciones, de modo que las más pequeñas salen perjudicadas. Ello compromete especialmente a los Verdes, socios en el Gobierno del socialdemócrata Scholz y entre cuyos ministerios está justamente el de Agricultura.


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Protesta frente a la Puerta de Brandenburgo de Berlín, el pasado 16 de enero. / KAY NIETFELD / AP

El campo alemán plantó su protesta ante la emblemática Puerta de Brandeburgo y las movilizaciones siguen semanas después, aunque a escala regional. La incidencia del parón en el conjunto de la economía alemana es relativa; su fuerte es la industria y el sector exportador. En las movilizaciones jugó un papel muy activo la ultraderecha, que vio en el descontento del campo un nuevo filón para captar su voto de protesta. Las grandes organizaciones del sector se distanciaron de estas filtraciones políticas, pero sin ceder en su presión sobre el Gobierno. TEXTO: GEMMA CASADEVALL


Ebullición aplacada con concesiones

Tras dos semanas de ebullición del campo francés, los agricultores podrían empezar a aflojar la presión tras las concesiones del Gobierno de Emmanuel Macron. La FNSEA y los Jóvenes Agricultores —principales organizaciones del sector primario en el país vecino— pidieron este jueves "la suspensión de los bloqueos" en autopistas, carreteras o centros logísticos. Entre las medidas de alivio anunciadas por el primer ministro, Gabriel Attal, están un fondo de 150 millones de euros para la ganadería, la renuncia a un plan de reducción de pesticidas —ya estaba en la cuerda floja desde hacía meses— o la elaboración de una ley sobre la soberanía alimentaria. El Ejecutivo Macron-Attal ya había renunciado la semana pasada a retirar de manera progresiva la subvención fiscal al diésel rural. Ante la petición del Gobierno francés, la Comisión Europea ha aceptado una derogación de otra medida medioambiental: el porcentaje de un 4% de tierras en barbecho para proteger la biodiversidad.

La FNSEA y los Jóvenes Agricultores habían iniciado el lunes el "asedio" de la región de París. Con esa fórmula tremendista, bautizaron la ocupación y cortes de circulación en ocho de las principales autopistas y carreteras de la Île-de-France. Decenas de otros bloqueos parecidos se han reproducido en otros puntos del territorio galo, así como otras acciones más contundentes, como los saqueos de camiones con productos extranjeros o los vertidos de productos agrícolas en edificios de la administración o la gran distribución. Incluso este jueves han lanzado bloques de paja en medio de los Campos Elíseos.
  

Varios tractores bloquean la autopista A1 en dirección a París a la altura de Chevrieres, este jueves. / MATTHIEU MIRVILLE / ZUMPA PRESS / DPA

El presidente francés destacó asimismo la oposición de Francia al tratado de librecambio con Mercosur (principales países de América Latina) —al menos en su forma actual—. Tras reunirse con Ursula von der Leyen en la capital belga, Macron propuso a la presidenta de la Comisión Europea la elaboración de una legislación europea que enmarque las relaciones entre la gran distribución y los agricultores, siguiendo el ejemplo de las leyes Egalim en Francia, donde sus efectos y mala aplicación han dejado descontentos tanto a los campesinos como las asociaciones de consumidores. También ha defendido la creación de un organismo europeo de control sanitario y agrícola para "evitar la competencia desleal". La presidenta de la Comisión prometió, por su lado, que la Unión Europea "reducirá la carga administrativa" de los agricultores. TEXTO: ENRIC BONET

Descontento con la Unión Europea

El campo italiano también se ha sumado en la última semana a las protestas de sus colegas en varios países europeos. Miles de agricultores y ganaderos del país se han manifestado en diversas regiones de Italia para denunciar su malestar por los bajos salarios y los crecientes costes de producción que dicen padecer.

Con pancartas en las que se leían eslóganes de protesta y portando incluso ataúdes en señal de rechazo por la situación, la revuelta italiana ha puesto de manifiesto especialmente el descontento con la Unión Europea, a la que también los agricultores transalpinos achacan el empeoramiento de sus condiciones de trabajo. En particular, la principal queja es por el Pacto Verde Europeo que, según ellos, no prevé medidas compensatorias por el aumento de los gastos derivados de la transición ecológica.

En estas circunstancias, al menos por el momento, el Gobierno de Giorgia Meloni se ha mostrado más bien conciliador con los manifestantes. "Seguimos convencidos del lado de los agricultores, de aquellos que quieren trabajar para tener unos ingresos adecuados y crear riqueza para ellos y para el país", ha dicho Francesco Lollobrigida, ministro de Agricultura y cuñado de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
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Tractores en el centro de Milán, este jueves. / GABRIEL BOUYS / AFP

Tal vez también por esta razón las protestas han sido por ahora mayoritariamente pacíficas. Se han llevado a cabo en numerosas localidades de todo el país, de sur a norte, e incluso en las islas y en zonas tradicionalmente gobernadas por la izquierda, como la Toscana.

En este contexto, la protesta también da dado paso a la aparición en la escena de nuevas agrupaciones, como Riscatto Agricolo (Rescate Agrícola), un grupo que se ha mostrado tan crítico con Bruselas como con las organizaciones tradicionales que defendían a este sector. Entre sus peticiones figuran la solicitud de políticas de ayuda y de reducción de la presión fiscal para el sector, así como que se prohíba de la entrada, en territorio comunitario, de productos agrícolas procedentes de países no europeos y donde el campo no está sujeto a las mismas exigencias que el europeo. TEXTO: IRENE SAVIO

Enmienda a la totalidad de 70 años de políticas agrícolas


La semana de los agricultores en Bélgica arrancó con pequeñas movilizaciones testimoniales en el sur y el norte del país, bloqueando carreteras, centros logísticos de cadenas de supermercados e incluso la entrada al puerto de Zeebrugge, pero no sido hasta este jueves cuando ha llegado a su máximo apogeo, con una movilización masiva en Bruselas, que ha bloqueado los alrededores del Parlamento Europeo y la autopista que rodea la capital, coincidiendo con la cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno.

Más de un millar de tractores se han desplazado hasta la capital belga para mostrar la cólera del campo por motivos tan diversos como la "distorsión de la competencia" que dicen generan los acuerdos de libre comercio, como el que negocian la UE con los países de Mercosur; las concesiones a las importaciones de Ucrania renovadas esta semana por Bruselas; el endurecimiento de unas reglas medioambientales estrictas que les colocan en desigualdad de condiciones respecto a los agricultores de terceros países y que consideran "incoherentes"; el aumento de las trabas administrativas; o la caída de ingresos provocada por el alza de los precios de los carburantes o la inflación.

Ni la propuesta planteada este miércoles por la Comisión Europea, de derogar parcialmente la obligación de destinar un 4% de las tierras a barbecho, ni las ayudas prometidas por el Gobierno de Francia o Portugal, ni las palabras de los políticos belgas --el primer ministro de Bélgica, Alexander de Croo, se ha reunido con representantes de los agricultores junto con su homólogo holandés, Mar Rutte, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen-- han tranquilizado en exceso a los manifestantes.

 

Hoguera en la plaza Luxemburgo de Bruselas, junto al Parlamento Europeo. / GEERT VANDEN WIJNGAERT / AP

No ha habido grandes enfrentamientos, pero sí alguna que otra carga, muchos petardos, una estatua derribada, carreteras y autopistas bloqueadas y muchas quejas. "La UE debería ser consciente de que el enfado que escucha hoy es el resultado de 70 años de políticas agrícolas, que nos obligaron a engordar mediante subvenciones, antes de criminalizarnos 10 años después por ser demasiado gordos y contaminar demasiado", asegura Tijs Boelens, portavoz de la asociación Boerenforum. "Vamos a bloquear el país", ha amenazado la asociación de jóvenes agricultores. TEXTO: SILVIA MARTINEZ

"Desprotección" frente a la competencia de Ucrania

Polonia, un país eminentemente rural, ha registrado desde hace meses sucesivas oleadas de protestas del campo, las mayores de las cuales dirigidas contra un país vecino, Ucrania. Primero se bloqueó el transporte a través de territorio de cereales y otras mercancías ucranianas, abundamente subvencionadas y hasta protegidas por la Unión Europea (UE), lo que para los campesinos polacos va en contra de sus intereses. Se rompió así la línea de solidaridad incondicional mostrada por Polonia hacia el país agredido por el gran enemigo común, Rusia. El campo polaco logró garantías de su Gobierno y de Bruselas de que esos cereales más baratos transitarían, pero no se quedarían en su mercado interior. Se levantaron los bloqueos. Pero el relevo en el poder a favor del europeísta Donald Tusk ha vuelto a encender los ánimos de los agricultores, un sector mayoritariamente leal al anterior gobierno del ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS). Para el campo polaco, Bruselas y Tusk son enemigos de sus intereses.



Agricultores polacos protestan contra las políticas de la UE, el pasado 24 de enero en Zbucyn, en el centro del país. / PRZEMYSLAW PIATKOWSKI / EFE

Rumanía no ha vivido grandes concentraciones centralizadas, pero sí protestas en 21 de sus 47 distritos regionales. Como la mayoría de sus colegas europeos, dependen de las subvenciones al sector para mantener su actividad y comparten con los polacos un sentimiento de "desprotección" frente a la competencia ucraniana. El Gobierno del socialdemócrata Marcel Ciolacu ha aliviado la situación al anunciar subvenciones a los carburantes agrarios y otras fórmulas fiscales de apoyo al campo. Sobre las protestas pesó asimismo la presencia de elementos ultraderechistas, aunque los principales gremios se distanciaron de toda ingerencia política. TEXTO: GEMMA CASADEVALL





El día a día




El aeropuerto alemán de Fráncfort, paralizado por la huelga / ALEX KRAUS / BLOOMBERG
   Gemma Casadevall

Moverse por Alemania se ha convertido en una gincana para tratar de evitar las sucesivas huelgas que afectan en días alternos a los aeropuertos, trenes y transporte urbano, convocadas por distintos sindicatos y a menudo por un sector minoritario de la plantilla de esos servicios esenciales.

Tras seis días de parón nacional por parte de los maquinistas de ferrocarriles, este jueves les tocó el turno al personal de seguridad de los aeropuertos de toda Alemania, con excepción de Múnich y Núremberg, ambos en Baviera, donde rige otro convenio salarial. El viernes entrará en paro el transporte urbano de las principales ciudades del país, cuyos metros y autobuses se sumarán a las convocatorias de huelga del sindicato del sector servicios, Verdi.

Las grandes aerolíneas, como Lufthansa, empezaron ya el miércoles a reubicar y ofrecer alternativas a sus pasajeros, además de advertirles por redes sociales, correo electrónico y demás dispositivos de que no se acercaran al aeropuerto previsto para tratar de resolver su problema, salvo si este era el de Múnich o Núremberg.

Tren, alternativa al avión

La mejor alternativa para los vuelos nacionales era el tren, puesto que el sindicato de los maquinistas, GDL, volvió a la negociación con la patronal el martes y el servicio recuperó la normalidad. Se estima que cada uno de los seis días que duró la huelga nacional de los maquinistas implicó pérdidas de 100 millones de euros diarias, además de golpear al transporte de mercancías y al conjunto de la industria, por su impacto en la cadena de suministros.

La huelga del personal de seguridad de los aeropuertos, un colectivo formado por unos 25.000 empleados, fue convocada asimismo por el sindicato del sector servicios Verdi, cuyo presidente, Frank Werneke, calificó de "catastrófica" la situación de estos trabajadores.

Exigen para estos empleados un incremento de 2,80 euros por hora, mientras que la patronal ofrece 0,55 euros más por hora. Al no garantizarse la presencia del personal de tierra que se encarga del control de pasajeros y equipajes se paralizó por completo la actividad.

El parón fue prácticamente total en once de los aeropuertos nacionales, incluido el de Frankfurt, el de mayor tráfico aéreo, y Lufthansa mantuvo algunos vuelos de largo recorrido, pero se estima que hubo unas 1.100 cancelaciones y que el total de pasajeros afectados fue de 200.000. De Berlín no despegó ni un solo vuelo, mientras que en otros aeropuertos como Düsseldorf, Colonia, Hamburgo y Stuttgart el impacto tuvo actividad esporádica.