miércoles, 22 de mayo de 2024

Qué fue de Angie?

 

Adeu al centrisme alemany


martes, 21 de mayo de 2024

Rutina nazi

 El auge de la extrema derecha en Alemania dispara la violencia racista y antisemita en las calles




Manifestantes del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) en Chemnitz. / MARTIN DIVISEK




Gemma Casadevall
Berlín 21 MAY 2024 15:51

Alemania registró en 2023 un incremento del 20% de ataques racistas, antisemitas o ultraderechistas. "El riesgo a sufrirlos ha alcanzado dimensiones dramáticas para cualquier persona de origen extranjero", denunció la presidenta de la Asociación de Asesorías a las Víctimas (VBRG), Judith Porath. "Ahí donde sube el voto a la extrema derecha es donde más se observa este incremento", apuntó por su parte Jens-Christian Wagner, presidente de la Fundación Buchenwald, el centro de documentación de ese antiguo campo de concentración nazi. Fueron 2.589 el total de agresiones de este signo registrados por la VBRG en once entre los 16 Länder o estados federados alemanes, una media de siete al día. Un 12% del total llegaron a la violencia física.

"La violencia verbal no es menos alarmante. Su caldo de cultivo es Alternativa para Alemania (AfD), su brazo parlamentario, que contribuye poderosamente al deterioro de la cultura política", alertó Wagner. Este deterioro se manifiesta tanto en ataques a ciudadanos de origen extranjero y refugiados como a una "relativización de los crímenes del nazismo" y, en definitiva, al antisemitismo.

El propio Wagner relató las situaciones de acoso que sufre por su puesto en esa fundación en Turingia, donde AfD podría convertirse en primera fuerza en las elecciones regionales del próximo septiembre. A las situaciones de intimidación se suman agresiones físicas, cuyas víctimas fueron menores de edad en 585 ocasiones. Sus agresores fueron otros menores o adultos. Porath detalló el caso de la paliza sufrida por una muchacha de 14 años en el patio de su escuela o el de un chico sirio al que lanzaron al vacío desde un puente. La primera agresión fue por motivos antisemitas; la segunda, por racismo.

"Espiral de violencia"


"La violencia de la ultraderecha es la principal amenaza sobre nuestra democracia", advirtió la ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, al presentar las cifras oficiales sobre criminalidad política. En 2023 se alcanzó el récord de 60.028 delitos de trasfondo político, tanto de la extrema derecha como de la izquierdista o del radicalismo islámico. Un total de 28.945 casos procedieron de la ultraderecha, con un incremento anual del 23%. El 33% corresponden a delitos de propaganda o mensajes de odio. Un total de 1.759 personas sufrieron agresiones físicas procedentes de la extrema derecha.

Faeser alertó de la fuerte "espiral de violencia" contra cargos electos, especialmente contra políticos de rango local, más vulnerables. Recordó el caso del eurodiputado socialdemócrata Matthias Ecke, víctima de una brutal paliza cuando colgaba carteles electorales en Dresde. Su caso es la "punta del iceberg" de una violencia creciente en todo el país, pero más especialmente en estados como Turingia y Sajonia, ahí donde AfD tiene opciones de convertirse en primera fuerza.

Juicio a los terroristas golpistas


La presentación de las cifras coincidieron con la apertura del juicio de Frankfurt contra los cabecillas de la trama golpista de los Ciudadanos del Reich, o Reichsbürger, organización ultraderechista que no reconoce las fronteras actuales de Alemania ni a sus autoridades. Se les imputa alta traición y pertenencia a una organización terrorista. Entre los procesados está el llamado Heinrich VII o Príncipe Reuss, un empresario inmobiliario de 71 años que presuntamente sería el nuevo jefe del estado, así como la exdiputada de la AfD y jueza Birgit Malsack-Winkemann. El proceso se desarrolla en paralelo al que arrancó el pasado 29 de abril contra el presunto brazo armado de los Reichsbürger, que según la fiscalía pretendía organizar una red de 286 "brigadas patrióticas" para derogar el orden constitucional. Su plan incluía el asalto al Reichstag, la sede del Parlamento.

Ambos juicios discurren en paralelo. Uno de ellos lo hace en Frankfurt, para los cabecillas del grupo, y el otro Stammheim, para los nueve presuntos integrantes del brazo militar. Se les sumará un tercer proceso en Múnich, en junio. La estrategia de disgregar el procedimiento en tres juicios, para 27 acusados, complica su discurrir, a lo que se suman las maniobras dilatorias de las defensas y los dispositivos de seguridad establecidos para cada uno de ellos.

lunes, 20 de mayo de 2024

Las rave de nunca acabar

Los festivales en el extranjero: entre la 'rave' urbana de Berlín y la lluvia aguafiestas de Londres


Electric Zoo, la gran cita neoyorquina con la música electrónica, no ha anunciado todavía su cartel para 2024 entre rumores de cancelación tras una edición de 2023 sumida en el caos. / EPC


Gemma Casadevall, Lucas Font, Idoya Noain

Berlín, Londres, Nueva York 20 

Ahora que Barcelona empieza a replantearse el encaje de sus festivales en la ciudad, echamos un vistazo a cómo se vive la música en directo en otras urbes como Berlín, Londres o Nueva York.


Berlín, entre el declive del tecno y una 'rave' de 200.000 almas bailando

¿Inscribir al tecno berlinés en la lista de la UNESCO le da vigor o más bien aires de respiración asistida? La pregunta planea sobre la escena berlinesa desde que el pasado marzo, el gobierno alemán y las autoridades de la capital aunaron fuerzas para inscribir su 'Technokultur' como patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Sus locales más legendarios, como Berghain y Tresor, atraen a adeptos de todo el mundo -tres millones de visitantes anuales-. Pero la Clubcomission lleva años reclamando ayudas públicas y alertando de que ese imán turístico agoniza. Aparentemente, sufre las secuelas del cierre obligado por la pandemia.




La edición de 2021 de 'Rave The Planet', en su cita con el mes de julio en Berlín. / CHRISTIAN MANG

Su gran plataforma fue la caída del Muro, en 1989. El tecno se erigió en señal de identidad de un Berlín liberado de corsés y de traumáticas divisiones. En los 90 escaló a la categoría de mayor fiesta del mundo su Loveparade, con la cifra mágica del millón de cuerpos danzantes al sol. Luego emigró a provincias y derivó en 2010 en la tragedia de Duisburg, cuando 21 jóvenes murieron aprisionados en el desbordado acceso al recinto. Hace dos años, renació con el nombre de Rave The Planet y una cifra más realista: 200.000 asistentes. Algunos berlineses siguen quejándose de los estragos que deja a su paso por el Tiergarten, el pulmón verde de la ciudad.

El Berghain no es ya la meca del tecno. La revista especializada 'DJ Mag' le da la pole position al ibicenco Hïi y deja al club berlinés en el puesto 13. El local mejor colocado de Alemania, con el quinto puesto, está en Colonia y se llama Bootshaus.

Los festivales callejeros se reparten por toda la capital desde mayo. El fin de semana de Pentecostés circula por el barrio de Kreuzberg el multitudinario Karneval der Kulturen. En el antiguo aeropuerto de Tempelhof, convertido en gran parque para cualquier actividad, se suceden los conciertos y fiestas. Para agosto se espera al próximo Rave The Planet. Pero el más incombustible evento de Alemania no se celebra en Berlín, sino en un pueblecido en dirección a Dinamarca llamado Wacken. Ahí se concentran desde hace un cuarto de siglo decenas de miles de fans del heavy metal. El Wacken Open Air no tiene el sello de la UNESCO. Hoy por hoy, no conoce rival. Ni en Alemania ni en el resto del planeta. Gemma Casadevall / Berlín
El festival más importante de Alemania, Wacken Open Air y dedicado al heavy metal, se celebra en el pequeño pueblo de Wacken, en Schleswig-Holstein, de menos de 2.000 habitantes. / THILO SCHMUELGEN


Londres: cancelaciones por la lluvia y escasez de cabezas de cartel

Londres sigue atrayendo a una gran cantidad de público a sus festivales de música al aire libre. Eventos como el Wide Awake (con una asistencia de cerca de 25.000 personas diarias), el All Points East (50.000 personas) y el Mighty Hoopla (30.000 personas diarias) siguen celebrándose en la capital británica y se han posicionado entre los más influyentes en el panorama de la música electrónica, el pop y el indie.

Pero la celebración de festivales en las grandes ciudades del Reino Unido no ha estado exenta de polémica. Algunas asociaciones vecinales y de protección de los parques públicos han mostrado su rechazo a este tipo de eventos en verano, ya que limita el acceso al resto de habitantes. Una de sus reclamaciones es que se celebren fuera de las vacaciones escolares para que no afecte al uso que hacen los niños. El Brexit, las pérdidas de los promotores durante la pandemia y la mala situación económica de algunos municipios, sin embargo, han llevado a la celebración de más festivales en áreas urbanas.

Más allá de las quejas de algunas asociaciones vecinales, los organizadores se enfrentan a los problemas derivados de las inclemencias climáticas –el último año ha sido especialmente lluvioso en el Reino Unido y ha obligado a cancelar el We Are FSTVL en Londres– y a la dificultad para encontrar artistas de talla mundial como cabezas de cartel, cada vez más centrados en sus propias giras, que pueden ser mucho más rentables a nivel económico. Lucas Font / Londres


Nueva York, lejos de ser un epicentro festivalero

El gran festival de música en la ciudad de Nueva York es el Governors ball, una cita que debutó con una sola jornada en el 2011 y ha evolucionado hasta reunir a lo largo de tres días a más de 100.000 personas.

De su ubicación original, la isla frente a la estatua de la Libertad que le da nombre, el festival ha pasado por distintas localizaciones alcanzar el año pasado el que apunta a quedar como su hogar: Flushing Meadows Corona Park, en el barrio de Queens. Y atrás han quedado pesadillas de transporte que perseguían al festival, que también ha ido abriendo su abanico de oferta y ha sumado a la indie y eletrónica el pop, el rap, el R&B y a artistas que retan el encasillamiento en géneros.



El festival Governors Ball ha ido cambiando de ubicación y tamaño hasta llegar a los 100.000 asistentes en tres días. / EPC

Algo más antiguo es el otro gran festival urbano de música de la Gran Manzana, Electric Zoo, dedicado desde 2009 a electrónica y dance y que a principios de septiembre reúne a más de 80.000 personas en Randall’s Island, la isla encajonada entre Manhattan, Queens y el Bronx que fue alguna vez también escenario para el Governors. Tras una problemática edición el año pasado, que se inauguró con cancelaciones y retrasos y acabó con caos y demandas tras la sobreventa de entradas, no se han anunciado aún ni fechas ni artistas para este 2024.

Esas son las dos grandes citas masivas musicales neoyorquinas, que está lejos de ser un epicentro del superpoblado circuito festivalero estadounidense, uno donde se combinan los escenarios rurales y de pequeñas poblaciones como Indio (California) y Manchester (Tennessee), sedes respectivas de Coachella y Boonaroo, con grandes urbes como Austin (SXSW), Chicago (Lollapalooza y Pitchfork) o Miami (Ultra Music Festival). Idoya Noain / Nueva York

domingo, 19 de mayo de 2024

Víktor y su enredadera

 Orbán y los dilemas del gallinero ultra


Gemma Casadevall 

¿Consumará el Fidesz, el partido del líder húngaro Viktor Orbán, su ingreso en la familia de la ultraderecha europea con la que no descarta "cooperar" Ursula Von der Leyen? La invitación a hacerlo está hecha --partió del opositor partido Ley y Justicia (PiS) polaco. La formación del ultranacionalista Orbán podría incorporarse al grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) tras las elecciones europeas del próximo junio. Se vio ya una especie de "fumata blanca" cuando Giorgia Meloni, la primera ministra italiana, consiguió que el reconocido prorruso que es Orbán retirase su veto al último paquete de ayuda a Ucrania de la Unión Europea (UE). Se rompió o alivió al menos la dinámica negativista del líder húngaro, que arrastra más de una década llevando al límite las relaciones con Bruselas y amenazando con vetos sus decisiones.
A Meloni se la considera una aliada externa en política migratoria a la línea defendida por Von der Leyen. Comparten el propósito de cerrar unos acuerdos con terceros países, incluido el Líbano, que externalizarán el control de la migración. Son pactos que hasta hace poco habrían sido un tabú para la familia de los conservadores a la que pertenece la presidenta de la Comisión Europea (CE).
A la buena sintonía entre Orbán y la líder de los 'Fratelli' italianos se añade el interés de otro destacado miembro del ECR, el exprimer ministro polaco Mateusz Morawiecki, por aunar fuerzas y agrandar el impacto de las formaciones ultraderechistas en la Eurocámara. Con el paso a la oposición de su partido, el PiS, y la llegada al poder del liberal Donald Tusk, ha crecido la impaciencia de Morawiecki por convertir a su grupo en clave en la toma de decisiones en Estrasburgo.
El PIS defendió desde el poder y sigue defendiendo en la oposición el máximo apoyo militar a Kiev. Ello le coloca en las antípodas de Orbán, el aliado más sólido de Rusia dentro de la UE. Pero estas disonancias parecen haber pasado a un segundo término para Morawiecki en sus ansias de aglutinar fuerzas.

Dos grupos y mucho caos interno

El problema es que la vida interna del ECR --grupo al que pertenecen tanto los Fratelli italiano y el PiS polaco como el español Vox, así como los ultras finlandeses y los suecos- no es exactamente armónica. Son múltiples sus pulsos internos y podrían agravarse si se incorpora a él otro elemento distorsionador, como es Orbán. De gallinero podría calificarse la situación en el otro grupo de los ultras Identidad y Democracia (ID), en que conviven Alternativa para Alemania (AfD), la Agrupación de la francesa Marine Le Pen, el Partido de la Libertad del neerlandés Geert Wilders y el FPÖ austríaco, además de belgas y daneses.
El radicalismo de AfD, bajo sospecha de servir a Rusia y de China y vinculado con el neonazismo, ha asustado a Le Pen. Los ultras germanos están aislados dentro del espectro parlamentario de su país y por el momento sin opciones de alcanzar el poder. Le Pen, por contra, se ve ganando las próximas elecciones presidenciales. Le interesa la carta de la moderación, como ha hecho Meloni tras alcanzar el poder en Roma.
La familia ultra europea está dividida en esos dos grupos no solo por intereses o por convicción, sino también porque dentro de uno y otro hay partidos que rivalizan entre sí en sus respectivos países. Su fragmentación actual les resta fuerza, aunque también ha facilitado que Von der Leyen se permita "no descartar" el apoyo futuro de ECR y al mismo tiempo rechazar toda cooperación con una „amenaza para la democracia" como es, en sus palabras, la AfD. Los ultras alemanes ocupan la segunda posición en intención de voto a escala nacional, por detrás del bloque conservador de Von der Leyen.
A la incógnita sobre que hará el Fidesz se suma otra: cómo encajaría el jefe del grupo de los Populares Europeos (PPE), el bávaro Manfred Weber, tener a Orbán en el ECR, el hipotético apoyo externo de Von der Leyen. Weber, representante de la línea más derechista dentro del PPE, libró años atrás un duro pulso contra Orbán que fue de lo político a los insultos personales. Finalmente en 2021 el Fidesz abandonó el grupo de los populares antes de que se le suspendiera como miembro. Desde entonces sus 21 eurodiputados no están integrados en ECR ni en ID. Ambos grupos, empatados con 64 escaños cada uno en la actual Eurocámara, cortejan a Orbán.
"Nosotros no cooperamos con extremistas ni con prorrusos, son nuestras líneas rojas", insistía Weber en un aparte con los medios, durante el congreso en Berlín de los conservadores alemanes. Tampoco nos compete entrar en las estrategias de la derecha extrema", respondía, con cara de malhumor, a una pregunta sobre el "eventual ingreso" de Orbán en esa extrema derecha que no descarta von der Leyen.

Adictos a la ruina

La Villa Goebbels de las afueras de Berlín, a precio de saldo



Hitler y Goebbels durante un paseo por el Obersalzberg en junio de 1943
Gemma Casadevall 

La idea de "regalar" la destartalada Villa Goebbels, a unos veinte kilómetros del centro de Berlín y en una idílica región boscosa con hermosos lagos, ha abierto la caja de los truenos entre partidos de izquierda, organizaciones antifascistas y el colectivo judío. Se trata del lugar donde se instaló con su familia "el arquitecto del más siniestro aparato propagandístico de la historia de la humanidad", advierte la Asociación de los Judíos Europeos (EJA). La casa de campo de Joseph Goebbels, el ministro de la Propaganda de Adolf Hitler, fue construida sobre un solar de 17 hectáreas cerca del lago y ciudad de Wandlitz, en el 'Land' de Brandeburgo. Se cae a pedazos y desde el año 2000 está inutilizada. El jerarca nazi recibió el solar en 1936 como un regalo de las autoridades de Berlín. Lo convirtió en su residencia y oficina, con 30 habitaciones. Suficientes para él, su esposa, Martha Goebbels y los seis hijos que, como el fanático matrimonio, murieron envenenados en su búnker berlinés, tras el suicidio de su führer, el 1 de mayo de 1945.
El lugar es ahora propiedad de la ciudad-estado y capital, Berlín, cuyo responsable de Finanzas, el conservador Stefan Evers, apuntó a la posibilidad de regalarlo o venderlo por un euro. Más que una propuesta, era una provocación ante el conflicto de intereses entre su 'Land', el de Brandeburgo y las autoridades del distrito. Simplemente, nadie quiere asumir los 35 millones de euros que se estima costaría restaurarlo. Tampoco los cuatro millones calculados para demolerlo, lo que por otro lado contraviene las normas de conservación del patrimonio.
Para el alcalde de Wandlitz, Oliver Borchert, de una agrupación electoral local, el propósito del ministro berlinés es, en realidad, un despropósito. Recuerda cómo cuatro años atrás un grupúsculo neonazi llamado El Reino Alemán pretendió adquirirlo, lo que presuntamente lo habría convertido en un lugar de peregrinaje para nostálgicos del Tercer Reich o ultraderechistas actuales.
La Izquierda de Brandeburgo, así como organizaciones de activismo antifascista, añaden otro referente más reciente: la reunión que identitarios, neonazis y miembros de la ultraderecha parlamentaria, Alternativa para Alemania (AfD), mantuvieron el pasado noviembre en Potsdam, la capital de Brandeburgo, en que se abordó la posibilidad de expulsar a millones de ciudadanos de origen extranjero. La existencia de esa reunión, revelada por el periodismo de investigación, sacudió conciencias y derivó en marchas multitudinarias contra la ultraderecha. La reunión había tenido lugar en una villa perfectamente restaurada, ideal para este tipo de citas.

El idílico Wandlitz y sus fantasmas


No es el único problema que tiene Wandlitz con el pasado. Durante años fue objeto de debate cuál sería el destino de la llamada Colonia Honecker. Ahí tuvo su casa de caza Erich Honecker, el jefe de Estado y del partido en la extinta República Democrática Alemana (RDA), el hombre que ordenó la construcción del Muro de Berlín. Finalmente se readaptó como espacio natural, incluidas las construcciones de la colonia, envuelta entre los espléndidos bosques brandeburgueses.
En directa vecindad con la Villa Goebbels está otro inmenso solar, diez veces mayor, donde el régimen germano-oriental construyó la Escuela Superior para las Juventudes Comunista (FDJ). Es actualmente un mamotreto gigantesco de naves igualmente destarladas y en desuso desde hace un cuarto de siglo.
Para el rabino Mechaen Margolin, presidente de los judíos europeos agupados en la EJA, el mejor destino para la Villa Goebbels es convertirla en centro de documentación sobre la propaganda nazi. Un lugar que invitaría también a la reflexión y a la lucha contra la "difamación y los mensajes de odio".
El debate en torno a la villa donde, según los biógrafos, Goebbels escribió sus incendiarias arengas, incluido el discurso del "¿Quéreis la guerra total?", ha tomado fuerza a meses de las elecciones regionales de Brandeburgo. La AfD podría convertirse en la primera fuerza, según los sondeos. Actualmente gobierna en el 'Land' una coalición liderada por el socialdemócrata Dietmar Woidke, en tripartito con conservadores y verdes. Es una de las constelaciones surgidas en el este del país entre socios contra natura, pero unidos en el propósito de evitar el ascenso al poder de los ultras.

miércoles, 15 de mayo de 2024

Qui dia passa

 

Alemanya, la potència encallada



“La solidesa financera és la base de la justícia generacional. I la garantia per mantenir-la és el fre del deute. Només en situacions extremes es pot afluixar.” La frase no és del ministre de Finances, el liberal Christian Lindner, encara que encaixi perfectament amb el seu relat. És un paràgraf inclòs en el programa aprovat el dia 7 de maig pel congrés de la Unió Cristianodemòcrata (CDU), el partit que va dirigir durant divuit anys Angela Merkel, ara retirada del poder i de l’actualitat política.

El bloc conservador format per la CDU i la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU) ocupa la primera posició en intenció de vot a escala nacional. No dirigeix el partit Merkel, sinó el seu antic rival, el dretà Friedrich Merz, reelegit pel congrés per gairebé un 90% dels vots. Les seves relacions amb la CDU estan congelades. Quan els conservadors alemanys volen presumir d’una dona forta i respectada a Europa, ho fan d’Ursula von der Leyen, presidenta de la Comissió Europea (CE) i militant de la CDU des del 1990.

La defensa del fre del deute de la CDU/CSU és una manera de recordar com de malament van les coses al tripartit entre el canceller socialdemòcrata, Olaf Scholz; Els Verds del ministre d’Economia; el vicecanceller Robert Habeck, i els liberals de Lindner. El fre del deute és un instrument establert el 2009 en la Constitució, segons el qual el dèficit públic no pot superar el 0,35% del producte interior brut (PIB). Preveu que es pugui depassar aquest límit en situacions d’emergència –sigui un cataclisme econòmic, la covid o una catàstrofe natural–. Els problemes comencen quan es tracta de definir què és una situació d’emergència. Per Habeck, ho és la crisi energètica precipitada per la invasió d’Ucraïna, en un país aleshores dependent del gas rus com era Alemanya. Els efectes de l’esforç nacional necessari per deslligar-se’n persisteixen, diu Habeck.

Lindner es va empassar el 2023 una nova suspensió temporal d’aquest mecanisme. Però va obtenir el compromís del canceller que el 2024 es tornaria a la normalitat. En aquesta promesa va jugar fort la sentència del Tribunal Constitucional que, en resposta a una demanda de la coalició conservadora, bloquejava 60.000 milions d’euros procedents del que havia sobrat del fons especial aprovat durant la pandèmia. Els recursos mobilitzats per a una emergència no es poden transferir a la crisi següent, segons el Constitucional. La sentència va enterbolir els pressupostos l’any passat. Scholz va advertir que caldria tirar endavant amb menys diners –uns 18.000 milions d’euros per al 2024–. I es va donar per fet que el principal cop aniria al Ministeri d’Economia i Protecció del Clima de Habeck. Bona part de les retallades cauen sobre la transició verda o la posada al dia d’infraestructures.

Alemanya admet que està desfasada en qüestions com ara digitalització i l’estat de la xarxa ferroviària –un de cada tres trens d’alta velocitat no arriba puntual–. Però també aquests apartats han quedat aturats. L’única vaca sagrada és Defensa. Invertir en l’exèrcit i en armament és prioritari des que la guerra a Ucraïna va fer saltar les alarmes a mig Europa. De cop, Alemanya va admetre que el seu exèrcit no estava a l’altura del que s’espera de la primera potència comunitària.

Lindner no vol tocar el fre del deute, contràriament a les recomanacions dels experts, instituts econòmics i els anomenats “cinc savis”, el consell independent que assessora el govern. El ministre ha convertit la seva aposta en una obsessió o tret d’identitat del seu partit. Calcula retallades d’uns 20.000 milions d’euros amb l’objectiu de tornar a l’estabilitat pressupostària el 2025. Té el suport de l’oposició conservadora, però no dels seus socis, que reclamen “reformar” –eufemisme per suprimir– el mecanisme del fre del deute. Argumenten que Alemanya ha deixat el creixement econòmic i ha entrat en recessió, un 0,3% l’any passat. El sud europeu torna a créixer, recorden, en bona part perquè no comparteix l’obsessió per rebaixar la despesa pública de Lindner i el seu partit. La coalició Die Ampel –‘semàfor’, pels colors identificatius dels partits– va néixer el 2021 com a fórmula innovadora però arriscada pels abismes ideològics i fins i tot personals entre els aliats. L’estira-i-arronsa persistent entre Habeck i Lindner ja ha deixat de ser matèria informativa.

El paràgraf aprovat per la CDU sobre el fre del deute palesa, un cop més, fins a quin punt els liberals s’avindrien més amb els conservadors que amb els seus socis. Van ser considerats aliats naturals en governs de lideratge conservador des de temps del canceller fundacional, Konrad Adenauer, a Helmut Kohl. Amb Merkel, només van formar coalició en un dels quatre mandats de la cancellera, ja que en els altres no van sumar la majoria necessària al Parlament. Els períodes d’aliança amb l’SPD van ser menys harmoniosos o van acabar amb trencadissa, com amb Helmut Schmidt. L’actual tripartit –amb Els Verds a dins– era la primera experiència a escala federal. Això no vol dir necessàriament un risc de ruptura. Els tres partits del govern estan massa afeblits en els sondejos per arriscar-se a anar a noves eleccions. Els liberals podrien quedar fora de la cambra. Semblen disposats a aguantar fins al 2025, l’any de les properes eleccions. Que Alemanya continuï encallada pot fer menys por que una pèrdua de poder, de representació al Parlament i, per tant, dels diners que els pertoquen per cada vot.

domingo, 12 de mayo de 2024

Lafayette adieu

Crónica desde Berlín: la extinción de los grandes almacenes



Fachada de las Galerías Lafayette en Berlín. / Gemma Casadevall
Gemma Casadevall

El 29 de febrero de 1996 la Friedrichsstrasse berlinesa vivió una jornada especial. De una estación de metro llamada Französische Strasse surgía de pronto una clientela inusual en una calle que durante décadas había sido el boulevard comercial del sector comunista de Berlín: ciudadanos claramente identificables como procedentes del oeste, algunos de los cuales comentaban sin rubor que era la primera vez que pisaban el este. Habían pasado seis años y unos meses desde la caída del Muro construido por el régimen comunista y que partió la ciudad hasta 1989. Pero hasta entonces había quien no había sentido ni la curiosidad de ir explorar ese "otro lado". Ese día de febrero abrió sus puertas las Galeries Lafayette, primera y única sucursal en Alemania de los célebres almacenes franceses. El antiguo sector este comunista se dotaba así de un rival para KaDeWe -el 'Kaufhaus des Westens' o los almacenes del oeste.

Las Lafayette berlinesas, con su edificio acristalado obra de Jean Nouvel, serían el corazón del llamado 'Quartier 207'. Sus cinco plantas, con un total de 8.000 metros cuadrados, no podían competir con los 60.000 de KaDeWe. Su espacio gourmet, en el sótano, tampoco haría sombra en exquisitez de la emblemática planta superior y cupula de su rival occidental. Pero el parentesco con el templo parisino compensaba esas carencias.
Sucursal única

Veintiocho años después de su estreno, las Lafayette berlinesas siguen siendo la única sucursal en Alemania de las galerías francesas. Pero le queda poco tiempo: a finales de julio cerrará sus puertas. Algunos departamentos, como la librería, se avanzaron y echarán el cierre en unas semanas; ante alguna puerta y ascensor cuelgan carteles de 'Defek-Defective', en la tradición bilingüe de la casa. La sospecha, legítima, es que nadie se molestará en repararlos ya. También se anuncian rebajas, de hasta el 40 %, aunque sin aludir al cierre.



Anuncio de rebajas en Lafayette. / Gemma Casadevall

Del bullicioso estreno de 1996 se pasó a un ambiente mortecino. No es exclusivo de la casa, sino que se extiende por todo este tramo de la Friedrichstrasse. El Quartier 207, las galerías que parten de la planta sótano de las Lafayette, es un panorama de sucesivos comercios cerrados. Lo mismo ocurre en la planta superior y las tiendas a pie de calle. Sus cafés y restaurantes funcionan a medio gas, en el mejor de los casos.

La vieja estación de metro de la Französische Strasse -como sigue llamándose esa calle- quedó inhabilitada y sustituida por otra a unos 200 metros, junto a la avenida Unter den Linden. Aparentemente no cuajó lo que parecía el emplazamiento ideal para la sucursal berlinesa, junto al restaurante Borchardt -entre los preferidos de la elite política alemana- y la hermosa plaza del Gendarmenmarkt, con su catedral francesa de tiempos de los hugonotes.

Una milla comercial agonizante

En realidad, no puede hablarse de fracaso comercial para las Lafayette, sino de apagón en toda la zona. En pocos años la Friedrichstrasse pasó de calle con circulación 'normal' -autos privados incluidos- a vía solo para bicicletas o patinetes. Teóricamente, eso debía animar al paseo. No fue así. El experimento no funcionó y se regresó al tráfico motorizado. Tampoco el regreso de los coches reactivó la vida comercial. La paciencia de los comerciantes se agotó, en buena parte porque la especulación inmobilaria se adueñó de la capital.

Los dueños de las Lafayette negociaron con los propietario del edificio, la inmobiliaria Tishman Speyer, una prórroga para su contrato de alquiler. Sin éxito. Las autoridades de la ciudad-estado y capital alemana planean instalar en el edificio de Nouvel una nueva biblioteca central. Un proyecto sin duda loable, aunque a menos de dos kilómetros a la redonda se encuentran otras tres estupendas bibliotecas -la Stabi o Biblioteca Nacional; la Wilhelm Grimm y la de la Universidad Humboldt-.

Abrir otra biblioteca siempre es una buena noticia. Pero al margen de las ventajas de la lectura o el estudio frente al ir de compras, el cierre de las Lafayette refleja un proceso de extinción imparable: el de los grandes almacenes.

Un comprador tailandés

Ni siquiera los históricos KaDeWe parecen a salvo de la crisis. El más emblemático entre los centros comerciales berlineses abrió en 1907, se vino abajo al estrellarse un avión aliado contra el edificio, en 1943, y fue reconstruido en los años del milagro alemán como templo del consumo y el lujo. Hace unos meses presentó expediente de quiebra el propietario del edificio, Signa Prime Selection, lo que desató presagios agoreros sobre el hipotético fin de una era. Finalmente surgió un comprador -el tailandés Central Gruppe-, lo que da cierto respiro a la casa. Sus 264 empleados no deben temer por la pérdida inminente de su puesto de trabajo, como los 160 de las Lafayette.




Entrada a los almacenes Ka De We / Gemma Casadevall

El proceso de extinción no afecta únicamente a los almacenes identificados con el lujo. Todo el sector sufre esa misma dinámica. El grupo Galeria Karstadt, lo más parecido en Alemania a El Corte Inglés, cerró ya entre 2020 y 2021 un total de 47 sucursales de todo el país. A la serie se sumó ahora el anuncio de cierre de 19 sucursales más, aunque seguirán abiertas las últimas 92. Al menos en Alemania, se apunta al fin de una era para los centros comerciales en los que uno podía acercarse a comprar desde hilo y aguja para coserse un botón a unos esquís nórdicos, un vestido de fiesta o una lavadora.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Weimar, cuna de casi todo

¿Fue nazi la Bauhaus? Una exposición en Weimar descubre a sus siniestros "colaboradores"



Varios detalles de la exposición sobre la Bauhaus y el nazismo, entre ellos la verja de un campo de concentración con la frase "Jedem das Seine", a cada uno lo suyo. / EPC
Gemma Casadevall

La Bauhaus, el movimiento artístico y arquitectónico alemán identificado con la vanguardia y la modernidad al que Adolf Hitler obligó al exilio o la deportación, tuvo también sus “colaboradores” e incluso cómplices entusiastas del nazismo. Una exposición que este miércoles se inaugura en Weimar, cuna de la escuela, revela los vínculos de ciertos alumnos que optaron por seguir en el Tercer Reich, mientras maestros como Josef Albers, Walter Gropius, László Moholy-Nagy y Ludwig Mies van der Rohe emigraban a Estados Unidos.

“El camino a seguir tras el desmantelamiento de la escuela, en 1933, no fue igual para todos. Está bien documentada la vida de quienes se exiliaron. También la de quienes fueron deportados y murieron en Auschwitz. Pero durante años se supo poco de quienes colaboraron o trabajaron en el diseño de las llamadas ‘bañeras’ del campo de concentración, en realidad crematorios”, a EL PERIÓDICO la profesora Anke Blümm, comisaria de la exposición “Bauhaus y el nacionalsocialismo”.

Son, en realidad, tres muestras -”Batalla política en torno a Bauhaus, 1919-1933”, “Proscritos, confiscados, adaptados 1930/1937” y “Existencias vitales en la dictadura, 1933-1945”-, repartidas en tres edificios, Neues Museum, Bauhaus Museum y Schiller Museum. “En Weimar no hay un espacio suficiente para tanto material, así que decidimos repartirlos en tres”, argumenta Blümm. En total reúnen 450 piezas, muchas de ellas cedidas por museos europeos y de Estados Unidos, correspondientes a una escuela que revolucionó la arquitectura, el diseño y las artes plásticas.

A través de la realidad virtual se recrea la legendaria exposición sobre la escuela inaugurada en el MoMA de Nueva York de 1938. Pero también se reflexiona sobre aquello que se obvió hasta ahora, como es el colaboracionismo de sus alumnos con el nazismo.

“La mejor manera de hacerse una idea de la dimensión de lo que ocurrió está en la estadística. De los 1.400 alumnos que tuvo la escuela, hasta que la desmanteló el nazismo, 900 siguieron en Alemania. Y, de estos, 188 ingresaron como militantes en el partido nazi, el NSDAP”, prosigue la comisaria. Algunos lo harían por supervivencia o por creer que adaptarse era el único camino para evitar la inhabilitación profesional. “Nadie estaba obligado a ingresar en el partido”, advierte Blümm, quien recuerda que hubo quien, como el escultor Heinrich Basedow, había ingresado ya como militante en 1930.

“Hay muchas circunstancias distintas en ese grupo de los 900 que siguieron en el país”, concede la comisaria. Estarían quienes no emigraron porque su situación familiar o económica no se lo permitía o porque no tenían los contactos necesarios en Estados Unidos u otras partes del mundo. Pero también existieron los “fanáticos entusiastas” de Hitler y el movimiento de masas que arrastró al delirio colectivo. Y también alumnos como el austríaco Fritz Ertl, quien diseñó las falsas bañeras de Auschwitz, el campo de exterminio en que murieron varios de sus antiguos compañeros.

“Fue un grupo muy heterogéneo”, insiste Blüm, investigadora de la Fundación Klassik Weimar, quien ha compartido el comisariado de la exposición con la profesora Elizabeth Otto, de la Universidad de Buffalo (Estados Unidos, y con el profesor Patrick Rössler, de la Universidad de Erfurt (Alemania).

Sus trabajos arrancan de los estudios preliminares iniciados en 2009, durante el 90 aniversario de la Bauhaus, y ampliados en 2019, con su centenario. En Weimar se celebraron seminarios centrados en los vínculos con el nacionalsocialismo. La de ahora es la primera exposición que brinda la posibilidad de “entender esa otra perspectiva, menos favorecedora y más crítica”, en palabras de Blüm. Es decir, fuera del ámbito académico y abierta al visitante común.

Weimar, cuna de la escuela y ciudad amada por Hitler

La elección de Weimar no es causal. No solo por ser la ciudad donde se instaló la república de entreguerras de ese nombre, de 1919 a 1933 o por ser ahí donde Walter Gropius fundó su escuela Bauhaus. La fundación Klassik Weimar lleva a cabo una intensa labor para estudiar con perspectiva crítica el pasado de una ciudad que, recuerda Blüm, “fascinó a Hitler”, huésped habitual del mítico Hotel Elephant.

La situación actual preocupa a Blüm, habitante de Weimar. La ciudad pertenece al “Land” de Turingia, donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) podría convertirse en primera fuerza en laseleccioness regionales del próximo septiembre. Su líder es Björn Höcke, cabecilla de su ala más radical, al que actualmente se juzga por usar en público consignas nazis. “Es estremecedor”, resume la profesora, sobre la disposición de tantos electores a darle el voto a ese partido, en una ciudad y un “Land” donde sigue tan presente a dónde condujo el nazismo.

A la inauguración seguirá la apertura al público el jueves, día 8 de mayo, en que en Alemania se conmemora la Capitulación del Tercer Reich o Día de la Liberación del nazismo. También ese día se abre un nuevo museo sobre los 20 millones de trabajadores forzosos que tuvo el nazismo, adscrito al centro de documentación del que fue el campo de concentración de Buchenwald, en las afueras de Weimar.

Equilibrismo 100 % von der Leyen


Von der Leyen carga contra los ultras de AfD en plena alarma por la violencia política en Alemania



La presidenta de la Comisión Europea y cabeza de lista del PPE para la reeleción, Ursula von der Leyen, durante el congreso de la CDU en Berlín, este miércoles. / JOHN MACDOUGALL / AFP



Gemma Casadevall
Berlín 08 MAY 2024 15:31 

La presidenta de la Comisión Europea (CE) y cabeza de lista del Partido Popular Europeo (PPE), Ursula von der Leyen, cargó este miércoles contra la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en medio de la alarma por la violencia política y tras identificar ese partido como "enemigo de la democracia".

"Tenemos que proteger a quienes representan a nuestra sociedad democrática y hacer que quienes les atacan sientan todo el peso de la ley", afirmó en el congreso de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido al que pertenece desde 1990. Von der Leyen acudió a la convención, flanqueada por el presidente del partido, Friedrich Merz, el de su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Markus Söder, y el líder del PPE, el también alemán Manfred Weber. Todos ellos representan el ala más derechista del bloque conservador, alejado del centrismo que representó Angela Merkel en los 18 años que lideró la CDU. Para la CDU/CSU, que ocupa la primera posición en intención de voto, la AfD es el rival político número uno. Los sondeos otorgan a los ultras el segundo puesto en a escala nacional e incluso el primero en el este del país.

Von der Leyen no descarta dejarse apoyar para su reelección para un segundo mandato en la CE por los Conservadores Reformistas (ECR), el eurogrupo al que pertenecen el español Vox y los 'Fratelli' de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Descarta, en cambio, al grupo Identidad y Democracia (ID), en el que se integran la AfD y el partido de Marine Le Pen.

La presidenta de la CE argumentó que la AfD pretende "incendiar la casa europea" y "destruir su mercado interno", por su propósito de someter a referéndum el abandono de Alemania de la Unión Europea (UE) o 'Dexit', juego de palabras con el Brexit británico.

Mili obligatoria y mano dura en inmigración

Recordó asimismo las investigaciones contra el cabeza de lista de la AfD para las europeas, Maximilian Krah, bajo sospecha de servir a los intereses de Rusia y de China. "Se dicen patriotas, pero traicionan a la patria para servir a los autócratas", clamó Von der Leyen. El cierre del congreso de la CDU estuvo volcado en la campaña europea. En los dos días anteriores, Merz fue reelegido como líder por algo menos del 90% y se aprobó un nuevo programa del partido de signo derechista. Entre otras cosas, defiende la reimplantación del servicio militar obligatorio, una línea dura en materia migratoria y el mecanismo del freno de la deuda, instrumento constitucional que implica la reducción del gasto público.

La violencia política en Alemania sumó un nuevo capítulo, en medio de la conmoción causada por la paliza recibida el viernes por el eurodiputado socialdemócrata Matthias Ecke en Dresde (este). Esta vez, la víctima fue la exalcaldesa y actual titular de Finanzas de Berlín, la también socialdemócrata Franziska Giffey. El ataque ocurrió este martes, cuando un individuo de 74 años la golpeó con un bolsa cargada de objetos pesados. Giffey acababa de visitar una biblioteca de Rudow, un barrio del extrarradio. 

Según el diario 'Bild', el atacante tiene antecedentes por mandar cartas amenazantes a políticos y niega la legitimidad del estado alemán. Esta descripción apunta a una militancia en los ultraderechistas Ciudadanos del Reich o Reichsbürger, aunque también podría tratarse de un asocial. A última hora se informó de que había quedado ingresado por orden de la fiscalía en un psiquiátrico.

martes, 7 de mayo de 2024

De la crispación al ataque

Alemania endurecerá las leyes contra la violencia política



La ministra del Interior alemana, Nancy Faeser, durante una rueda de prensa. / MICHAL CIZEK / AFP
Gemma Casadevall

Alemania endurecerá las leyes de tenencia de armas, contra las agresiones, la intimidación o el acoso incluso verbal a cargos electos ante la alarma creada por los ataques a un eurodiputado socialdemócrata y otros políticos en plena campaña electoral de las elecciones europeas del próximo mes de junio.
"Tenemos que detener esta espiral de odio y violencia, hacer que los agresores sientan sobre sí el peso de la ley", afirmó la ministra alemana del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, tras la reunión de urgencia mantenida con sus homólogos de los gobiernos regionales. El ataque sufrido el pasado viernes por el eurodiputado Matthias Ecke, así como el de otro voluntario de los Verdes, ambos en la misma ciudad de Dresde, en el este del país, son un reflejo de la creciente agresividad y disposición a la violencia contra los políticos, recordó el titular de Baviera, el conservador Joachim Hermann. "El caldo de cultivo pueden ser los mensajes de odio difundidos en redes sociales, que también debemos atajar", añadió por su parte Faeser.
El ataque contra Ecke, que sufrió graves heridas en el rostro y tuvo que ser operado el domingo, evidencia la necesidad de una mayor protección no solo en actos de campaña, sino incluso en el ámbito privado. Especialmente vulnerables son los políticos locales, que a menudo ven discurrir ante la puerta de su casa marchas ultraderechistas.

Un 53% más de ataques

Las cifras son más que alarmantes, admitió la ministra. Solo en 2023 hubo 3.800 delitos contra funcionarios públicos, lo que supone un aumento del 13% respecto al año anterior. En lo que respecta a cargos políticos, los ataques escalaron un 53%, hasta situarse en los 2.710. El mayor número de estas agresiones fueron contra políticos del cogubernamental partido de los Verdes, con un total de 1.219 casos, mientras que se denunciaron 478 agresiones a representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y 420 a miembros del Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz. El resto se reparte entre cargos del asimismo gubernamental Partido Liberal (FDP), de la Izquierda o, en última posición, del bloque conservador.
La agresión al eurodiputado Ecke, al que atacaron de noche mientras pegaba carteles por su distrito electoral, sacudió la campaña ante las elecciones europeas, pero sobre todo alarmó ante lo que puede ocurrir de cara a los comicios regionales del próximo septiembre. Se celebrarán en tres estados federados del este, donde los sondeos sitúan a la ultraderechista AfD en primera posición en intención de voto.
De madrugada se entregó a la policía un adolescente de 17 años asegurando ser su autor. Las autoridades de Dresde han informado asimismo de que se han identificado a los otros tres agresores, de los cuales al menos a uno se le relaciona con la ultraderecha.

domingo, 5 de mayo de 2024

Alegría

La Novena de Beethoven, "bálsamo del alma", cumple 200 años



La tumba de Beethoven en Viena, fotografiada por una turista. / JOE KLAMAR
 Gemma Casadevall

"Es la sinfonía más universal, la más humanizada, la que hace que nos sintamos mejor, la que nos da esperanza, un bálsamo para el alma“, comenta a EL PERIÓDICO Martina Rebmann, "guardiana“ de la partitura original de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven. Este martes, coincidiendo el 200 aniversario de su estreno, el 7 de mayo de 1824, se abrirá al público el "tesoro“ de la partitura original, en la Stabi -la Biblioteca Estatal de la avenida Unter den Linden de Berlín-. Ahí quedará expuesta, con entrada gratuita, hasta el próximo agosto.
La víspera del bicentenario, Rebmann asistía sonriente a las decenas de miradas y manos que buscaban afanosas en un facsímil del manuscrito la palabra mágica, "Freude“, alegría. La misma "Freude“ que se dibujó en el rostro del pianista israelí Jonathan Aner al llegar al punto del cuarto movimiento que marca el arranque de la 'Oda a la Alegría'. "Imposible no contagiarse de ese sentimiento“, decía al término de su concierto conmemorativo, que fue en formato de orquesta de cámara.
"La Novena admite cualquier formato. De la gran orquesta de Leonard Bernstein al cuarteto o el solista“, prosigue Rebmann. La pieza más universal de Beethoven se adapta a cualquier formato, pero también a cualquier mensaje político, según demostró la historia.
El impacto que causó entre público fue inmediato. Una clamorosa ovación cerró el estreno de la pieza hace dos siglos en Viena. Beethoven (1770-1827) no alcanzó a escucharla, porque estaba ya completamente sordo. Ni siquiera pudo dirigir su estreno en el Theater am Kärntnertor de Viena, su ciudad de adopción. Quien tomó la batuta para su última y revolucionaria sinfonía fue Michael Umlauf. Fue la última aparición en público de Beethoven.

Detalle de la partitura, llena de borrones, de la Novena Sinfonía, expuesta en Berlín. / Fabrizio Bensch
Clásica y trasgresora

La había compuesto trasgrediendo la norma de que una sinfonía era una pieza esencialmente instrumental y de 30 minutos. La suya excedía los 70 minutos de duración y había incorporado solistas y un coro. Era algo radicalmente innovador, recuerda con motivo del aniversario Malte Boecker, el director de la Casa Museo de Bonn, la ciudad natal de Beethoven (177-1827). Adoptó para su Oda el texto del poeta alemán Friedrich Schiller, un tributo a la esperanza y la humanidad.
El canto al júbilo, la fraternidad y la esperanza fue lo que determinó que el Consejo de Europa la adoptara como símbolo musical del Viejo Continente en 1972 y que la Unión Europea lo entronizara como himno oficial en 1985. Para entonces, se había consolidado la versión para gran orquesta de Herbert von Karajan.
Mucho antes de erigirse en símbolo del proyecto europeo y sus democracias, la 'Oda' había sido utilizada a discreción por todo tipo de dictadores y autócratas. Se interpretó en un cumpleaños de Adolf Hitler y también en la inauguración de los Juegos Olímpicos del nazismo, en 1936; ese mismo año, el soviético Josef Stalin la eligió para celebrar la constitución de su dictadura totalitaria; la 'Oda' fue también la obra asumida por otro régimen totalitario, la Alemania comunista, para celebrar su fundación como país satélite de Moscú. Se rehabilitó para la historia como el himno con el que los alemanes celebraron el abrazo nacional que siguió a la caída del Muro, en noviembre de 1989, la hermosa noche que puso fin a décadas de traumática división. Tomó la batuta Bernstein, quien se permitió la licencia de sustituir la palabra "Freude“, o la alegría, por "Freiheit“, libertad. Esa noche, ambos términos fueron sinónimos.
A la Novena se ha recurrido más recientemente para agasajar a los líderes del G7, el club de los países más poderosos del planeta, en su cumbre de Hamburgo, en 2017. O para transmitir algo de esperanza en el peor momento, como el concierto dirigido por la ucraniana Oksana Lyniv tras el inicio de la invasión a gran escala por Rusia de su país, en febrero de 2022.



Cajitas de música en la tienda de la casa-museo de Beethoven, donde compuso la Novena Sinfonía. / JOE KLAMAR

Cuatro conciertos, en cuatro ciudades

"No hay otra obra musical capaz de transmitir tantos sentimientos universales como la Novena“, comentaba estos días otra directora, la alemana Joana Mallwitz, titular de la Konzerthaus de Berlín. Mallwitz forma parte del proyecto impulsado por el canal franco-alemán Arte en ocasión de este bicentenario, consistente en un documental y en un concierto extraordinario que discurrirá la noche de este martes por cuatro ciudades: Leipzig, París, Milán y Viena. A la batuta de la orquesta de Leipzig se colocará Andris Nelsons, que dará paso a una transmisión técnicamente compleja desde cuatro ciudades por las que discurrió la vida y obra del genio.
La conmemoración de la sinfonía más clásica y revolucionaria será, como suele ocurrir, global. Son muchas las ciudades que consideran a Beethoven como algo "propio“. Incluido Berlín, depositaria del tesoro del manuscrito original. Al fin y al cabo, la Oda ha sido en los 200 años desde su estreno una de las más interpretadas o versionadas de la historia -incluida la de 'nuestro' eterno rockero Miguel Ríos. La Biblioteca Estatal de Berlín, la Stabi, guarda como un tesoro la partitura original y llena de borrones de la 'Sinfonía nº 9', opus 125. Pero la Novena es y será de todos.

La partitura original de la Novena Sinfonía de Beethoven se guarda en la Biblioteca Estatal de Berlín en una sala oscura y acorazada / Fabrizio Bensch / REUTERS

La vulnerabilidad del político local

Un adolescente se entrega tras agredir a un eurodiputado 


La ministra alemana de Vivienda, Klara Geywitz, y el eurodiputado Matthias Ecke caminan en Dresde, Alemania. / Matthias Rietschel
Gemma Casadevall

Un adolescente de 17 años se entregó a las autoridades en Alemania el domingo asegurando ser uno de los autores del brutal ataque sufrido el viernes por el eurodiputado socialdemócrata Matthias Ecke, cuando colgaba carteles de propaganda electoral en la ciudad de Dresde, en el este de Alemania. El joven acudió a la policía sobre la una de la madrugada acompañado de uno de sus progenitores, según informó la policía. Tras tomársele declaración fue puesto en libertad por considerarse que no hay riesgo de fuga ni existir antecedentes policiales sobre él.
Presuntamente, se trata de uno de los cuatro miembros del grupo que se lanzó con Ecke y le propinó una brutal paliza. Un testigo presencial identificó a los agresores como jóvenes de entre 17 y 20 años, vestidos de negro y de apariencia ultraderechista. Poco antes del ataque a Ecke, de 41 años y del Partido Socialdemócrata del canciller Olaf Scholz, se había producido otra agresión contra un voluntario de los Verdes, de 21 años, que sufrió asimismo heridas. La policía sospecha que se trata de los mismos atacantes en ambos casos, por haberse producido en la misma zona y a horario similar.
La agresión a Ecke, quien ingresos con heridas de gravedad en un hospital y tuvo que ser operado de urgencia, ha sacudido la campaña electoral alemana. Tanto el canciller Scholz como el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, ambos socialdemócratas han condenado lo ocurrido y alertado contra la creciente crispación política, así como los mensajes e incitación al odio lanzados desde el extremismo derechista. Las condenas se han extendido al resto del espectro parlamentario.
Dresde, capital del "Land" de Sajonia, es un bastión de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), partido que en septiembre podría alzarse como primera fuerza en varios estados del este del país.
En los días pasados se habían sucedido ya otros ataques, tanto en el este como en el resto del país y principalmente contra miembros de los Verdes, socio de la coalición de los socialdemócratas de Scholz, junto con los liberales.

Alarma ante la vulnerabilidad de los políticos locales


La ministra del Interior, la asimismo socialdemócrata Nancy Faeser, ha convocado para los próximos días una reunión de urgencia con sus homólogos de los "Länder" -estados federados- para buscar estrategias comunes y paliar la indefensión que sufren especialmente los políticos locales.
Desde la crisis migratoria de 2015, año en que Alemania recibió un millón de refugiados, se han sucedido los ataques, tanto verbales o físicos, contra alcaldes y otros cargos de poblaciones pequeñas comprometidos con la acogida de peticionarios de asilo.
El caso más grave fue el del conservador Walter Lübcke, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), quien en 2019 fue asesinado de un tiro en la cabeza disparado a escasa distancia por un neonazi. El político se encontraba en la terraza de su domicilio, ya entrada la noche, y había recibido amenazas por defender la acogida de refugiados representada por la entonces canciller Angela Merkel.
A este caso extremo se han sumado múltiples situaciones de intimidación, incluidas marchas de neonazis ante los domicilios familiares de políticos asimismo relacionados con la política de asilo.
Junto a estos actos de acoso a políticos de pequeñas poblaciones, se han sucedido más recientemente escraches a ministros de los Verdes, como el de Economía Robert Habeck y el de Agricultura, Cem Özdemir, así como a la vicepresidenta del Parlamento por el partido ecologista Katrin Göring-Eckardt.

Ursula y su sobrinita


El tanteo de Von der Leyen a los ultras polariza el tablero alemán




La presidenta de la Comissió Europea, Ursula von der Leyen (esquerra), i la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. | CECILIA FABIANO / LAPRESSE / Carles Planas Bou



Gemma Casadevall
Berlín 05 MAY 2024

"Nosotros no cooperamos con ningún partido que no sea proeuropeo, proUcrania y proderechos humanos. Es nuestra línea roja", aseguró Carsten Linnemann, secretario general de la Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana, en una reunión con los medios previa al congreso federal de su partido. Es decir, el partido político de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen.

"En el Parlamento Europeo no puede haber ningún tipo de coalición con la ultraderecha, ni un poquito o solo con algunos, o vamos a ver cómo. Debe haber un cortafuegos estricto", zanjó el canciller Olaf Scholz, en un acto de su Partido Socialdemócrata (SPD) de cara a las elecciones europeas, en presencia de su cabeza de lista Nicolas Schmit y otros destacados correligionarios del bloque comunitario.

Ambos políticos, el conservador y el socialdemócrata, se referían así, por alusiones, al "acercamiento" hacia la extrema derecha planteado por Von der Leyen, cabeza de lista de Partido Popular Europeo (PPE) y aspirante a un segundo mandato al frente de la CE. La política alemana ha movido el tablero político al no excluir que acabe contando con el apoyo de uno de los grupos de la Eurocámara de ese espectro, los Demócratas y Reformistas Europeos (ECR). A él pertenecen, entre otros, Vox, los Fratelli d’Italia de la primera ministra Giorgia Meloni, el ahora opositor Ley y Justicia (PiS) polaco, así como ultras suecos y los finlandeses. Sigue descartando, en cambio, a Identidad y Democracia, el grupo que integran Alternativa para Alemania (AfD), el Partido de la Libertad del neerlandés Geert Wilders y la Agrupación Nacional de la francesa Marine Le Pen, entre otros.

La lectura alemana

Que Von der Leyen tantee a unos y excluya a los segundos tiene en Alemania una lectura interna: el bloque conservador formado por la CDU y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) rechaza cualquier alianza con la AfD. Así se aprobó en sucesivos congresos con Angela Merkel en el poder. Su sucesor en la jefatura del partido, Friedrich Merz, ha defendido hasta ahora este cortafuegos. La AfD está identificado como partido prorruso, cómplice con las redes de desinformación del Kremlin y bajo sospecha de servir a los intereses comerciales de Pekín. Un partido autodenominado patriota, que en realidad siente "admiración por las dictaduras", como titulaba estos días el diario 'Süddeutsche Zeitung'.

El tanteo de Von der Leyen hacia el ECR marcará el congreso federal de la CDU que se abre este lunes y ante el que intervendrá la presidenta de la CE el miércoles. Dentro del partido existía ya una corriente interna que reclamaban abrir "diálogos" con la AfD, donde los ultras podrían alzarse como primera fuerza en las elecciones regionales convocadas para septiembre en el este. Es un debate complejo, incluso tóxico para la CDU, que bajo Merz ha abandonado la línea centrista que caracterizó a Merkel para girar a la derecha.

El bloque conservador alemán ocupa la primera posición en intención de voto a escala nacional y también ante los comicios europeos. Se la sitúa en un 30 %, más de diez puntos de ventaja sobre la AfD, en segunda posición. Los socialdemócratas de Scholz empezaron a recuperar terreno en medio de los múltiples escándalos que envuelven a la ultraderecha. Podrían empatar con la AfD o a quitarles el segundo puesto.

De la crispación creciente a la agresión

Scholz insiste en que en el rechazo a los ultras no caben medias tintas. Y ha apremiado a los conservadores a definir una "línea clara" los comicios europeos. Ello significa que Von der Leyen no puede dar por asegurado el apoyo de los socialdemócratas -que precisará para ser reelegida por la nueva Eurocámara- mientras no descarte a la extrema derecha.

"El clima político está envenenado por la extrema derecha. Lo vemos en Alemania como lo ven en España, en Suecia, en Finlandia o allá donde los radicales llegan al poder, a escala nacional o regional, como parte de un gobierno o apoyándolo como socios", comentó a EL PERIÓDICO Kevin Kühnert, en un aparte del acto del SPD que cerró Scholz. La ultraderecha no precisa ganar una elección para situarse en el poder, sino que la historia ha demostrado que les basta con que "alguien" les abra la puerta, argumenta Kühnert.

La jungla y sus tarzanes

¿Hay fango en la política de nuestros países vecinos?



     

Irene Savio, Gemma Casadevall, Lucas Font

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha denunciado una "máquina del fango" que embarra la vida política con "prácticas tóxicas inimaginables hace unos años". Una máquina del fango que según él, estaría manejada por Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal y que sobre la que quiso llamar la atención tomándose cinco días de reflexión para sopesar una posible dimisión. Un gesto que no tiene precedentes en ningún otro país y que ha enrarecido aún más el clima político en España. El cisma actual en política española admite pocas comparaciones.


Italia. La sutil estrategia de Meloni

La vida política italianaha dejado reyertas, broncas, zascas y muchas escenas muy, escenográficas. En 1993 un diputado la Liga Norte (entonces aún se llamaba así) trajo al Parlamento una soga como las que se usan para las ejecuciones en Irán para pedir limpieza política. Diez años después, detractores del democristiano Romano Prodi llegaron a repartir bocadillos de mortadela en el hemiciclo en sarcástica alusión al entonces apodo del político italiano, El Mortadela. En 2017, una monumental pelea a puñetazos (por la propuesta del centroizquierda de dar la nacionalidad a hijos de inmigrantes) acabó con una diputada en la enfermería. Y así hay algunos más pero la cotidianedad en que interactúan los gobiernos y oposiciones en Italia es más tranquila.
Cualquier sesión de control en las dos cámaras del Parlamento italiano sirve de ejemplo. Lo habitual es que un representante del Gobierno sea convocado a dar explicaciones sobre una determinada cuestión, se presente, exponga sus argumentos y los parlamentarios gubernamentales y de la oposición le hagan sus observaciones. No es muy frecuente que se interrumpan, o se enzarzen en gritos. La disputa, en todo caso, se encuentra en la dialéctica, aunque ni siquiera esta es particularmente ardiente.
Asunto aparte es lo que ocurre fuera del marco institucional, donde no rige precisamente la compasión o la elegancia. Ocurre en los debates por televisión, y también en los rifirrafes a través de la prensa. Ahí, Giorgia Meloni (en la imagen), la actual primera ministra, tiene una habilidad especial para encontrar el talón de Aquiles de sus rivales políticos y atacar donde más duele. El año pasado, Meloni lo hizo justo cuando Elly Schlein fue elegida líder del Partido Democrático (PD), al criticarla sin piedad por su apoyo a la maternidad subrogada, un tema muy divisivo dentro de la propia izquierda italiana.
El ataque político, con Meloni es más sutil o subterráneo, aunque no por ello menos incisivo. Desde que está a frente del gobierno , ocurre a través del desmantelamiento de la presencia de sus adversarios de los medios de comunicación —empezando por el grupo público de televisión, la RAI—, así como por disminuir, a menudo por ideología, otros espacios tradicionalmente ocupados por los socialdemócratas. Entre ellos: la educación, la cultura o la propia sanidad pública, que especialmente en la Italia septentrional está enfrentando una nueva ola de privatizaciones.
Más que al ataque frontal, recurre a a la astucia política de Meloni y ha llegado a tal punto que incluso ha permitido que el actual ministro de Cultura, Gennaro Sangiuliano, sugiera la posibilidad de colocar una placa para honrar a Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano. Una estrategia, interpretaron los observadores, dirigida a apropiarse de figuras del imaginario cultural y político de la izquierda y, a la vez, demostrar capacidad para hablar también a aquellos ciudadanos que no votaron por el actual gobierno a cargo de Italia.


Alemania. Una crispación que se ceba en los Verdes

En Alemania las relaciones entre el canciller Olaf Scholz y la primera fuerza de la oposición, el bloque conservador, no llegan al escarnio, aunque ello no significa que el país no viva en una crispación política creciente y con perfiles de escrache. Al bloque conservador, que ocupa la primera posición en intención de voto, parece bastarle con recordar los continuos disensos que sacuden al tripartito de Scholz entre socialdemócratas, verdes y liberales. El gran enemigo del canciller son las trifulcas internas de su coalición, que la oposición conservadora y medios sensacionalistas como 'Bild' se encargan de amplificar.
El mayor generador de crispación es la ultraderecha, sea la parlamentaria Alternativa para Alemania (AfD), en segunda posición en intención de voto, o el extremismo marginal. En sus últimos tiempos en el poder, la conservadora Angela Merkel se vio sometida a atronadores abucheos procedentes de este espectro en cualquier acto público, especialmente en el este del país, donde la AfD tiene sus feudos. El socialdemócrata Scholz ha heredado este 'castigo', lo mismo que sus ministros verdes o liberales. Pero mucho más compleja es la indefensión de alcaldes y otros cargos locales de pequeñas o medianas poblaciones, que a menudo ven desfilar hasta la puerta de su casa marchas de neonazis contra la acogida de refugiados u otros factores de descontento.
"El clima político está envenado. Los demócratas tenemos que hacerles frente", afirmaba este jueves la ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser. Fue a raíz del escrache vivido por la vicepresidenta del Bundestag (Parlamento federal), la verde Katrin Göring-Eckardt, a quien un grupo de 40 personas acorraló en su coche saliendo de un acto del partido.
La situación se ha tornado especialmente peligrosa para los Verdes, el partido al que los ultras identifican como "fanáticos de las prohibiciones“ por sus apuestas medioambientales. El ministro de Economía y vicecanciller, el ecologista Robert Habeck (en la imagen), se vio sorprendido en enero por 30 enfurecidos manifestantes que amagaron con asaltar el ferri en que viajaba tras unas vacaciones privadas. Hubo momentos de pánico entre los pasajeros, que relataron haber sufrido por su vida.
Ocurrió en un puerto remoto del 'land' de Schleswig-Holstein, en la frontera con Dinamarca. En el ferri viajaban apenas 60 pasajeros y el núcleo de población más cercano es Ockholm, con 307 ciudadanos. En menos de una hora se movilizaron hasta ahí, vía chat, unos 400 manifestantes, entre los cuales los 30 protagonistas del amago de asalto. El aviso de la presencia del ministro en el ferri partió, según 'Der Spiegel', de un cargo local de la AfD.
Situaciones parecidas vive constantemente el ministro de Agricultura, el verde Cem Özdemir, quien en 1994 se convirtió en el primer diputado de origen turco del Bundestag. Llevaba ya años requiriendo protección policial por las más diversas causas -incluidos seguidores entre la comunidad germano-turca del presidente Recep Tayyip Erdogan, al que Özdemir critica abiertamente-. Ahora el acoso se tornó sistemático, sea en actos públicos o en su ámbito privado.


Reino Unido. Más debate político y menos polarización

Las relaciones entre el actual Gobierno conservador y la oposición laborista en el Reino Unido están lejos de la crispación y la polarización actuales en España. Incluso a pocos meses de las elecciones generales, los dos partidos han seguido manteniéndose dentro del debate estrictamente político y han evitado desviar la atención de los electores con ataques personales o asuntos de escasa importancia para la ciudadanía. El primer ministro, Rishi Sunak, y el líder de la oposición, Keir Starmer (en la imagen), se enfrentan todas las semanas en la Cámara de los Comunes en una discusión fluida y casi siempre respetuosa.
La escasa polarización política se debe en parte a la estrategia que Starmer está llevando a cabo para lograr la victoria en las próximas elecciones generales. El líder laborista ha evitado tocar asuntos polémicos y ha mantenido una posición parecida a la del Gobierno conservador en materia exterior y en la política de defensa, con el objetivo de captar a los votantes descontentos con los ‘tories’ y más cercanos al centro moderado. Uno de los ejemplos más claros ha sido su decisión de evitar durante meses pedir un alto el fuego en Gaza y destacar el derecho de Israel a defenderse de los ataques de Hamás.
Según una reciente encuesta de YouGov, un 40% de los británicos consideran que los dos principales partidos defienden políticas parecidas, frente a un 47% que opinan que son diferentes. Los principales puntos de encuentro son, además del conflicto en Gaza, los derechos de las personas racializadas y de los homosexuales, así como la seguridad y la lucha contra el cambio climático. Tanto conservadores como laboristas han dado marcha atrás en sus objetivos climáticos recientemente, con el aplazamiento de la fecha máxima para la venta de vehículos de combustión, por un lado, y el abandono del plan laborista de inversiones multimillonarias en políticas verdes.
Los dos partidos sí han mantenido posiciones más enfrentadas en materia económica y en inmigración. Los laboristas han criticado con dureza el plan del Gobierno de deportar inmigrantes irregulares a Ruanda, debido a su elevado coste y al temor de que sea poco efectivo. Pero más allá de las críticas, los laboristas se han mostrado a favor de frenar la inmigración irregular y han defendido las inversiones y los acuerdos bilaterales con los países de origen, así como una mayor cooperación en materia de seguridad y de inteligencia con los países europeos para combatir las mafias e interrumpir las rutas hacia el Reino Unido.
Los puntos de encuentro entre los dos partidos en varias materias han permitido el flujo de votantes en los últimos años. Pero a pesar de que cada vez son menos los británicos que se sienten identificados con un sólo partido, según señalan algunos estudios, sí hubo un aumento de la polarización en los años posteriores al Brexit, tanto en el plano político como en la sociedad en general. El fin de las negociaciones con la Unión Europea y la firma del acuerdo marco de Windsor han servido para reducir, al menos por ahora, la tensión política.


Portugal. El sistema se blinda contra los ultras

Para encontrar un país donde la rivalidad política no se traduzca necesariamente en bronca y crispación no hace falta irse muy lejos. Los grandes partidos portugueses acaban de ofrecer un ejemplo de cómo el sistema puede hacer frente a una situación complicada sin, en apariencia, sufrir un rasguño. La dimisión del anterior primer ministro, el socialista António Costa, por un caso de presunta corrupción que cada vez parece más endeble desembocó en unas elecciones que dejaron un resultado problemático. Ganó el centroderecha encabezado por Luís Montenegro (en la imagen) que solo obtuvo 50.000 votos y dos escaños más que los socialistas. A la vez, y como ha sucedido en muchos otros países, la extrema derecha cosechó números inéditos hasta ahora: Chega logró más de un millón de votos, y 50 diputados en una cámara de 230. Pero el entendimiento entre los grandes partidos hizo fracasar las expectativas de los ultras de condicionar la vida política portuguesa. Centroderecha y centroizquierda se pusieron de acuerdo primero para alternarse en la presidencia del Parlamento, y después para elegir a Montenegro, que tendrá que apoyarse en otros partidos para sacar adelante todas sus decisiones importantes. La única puerta a la que no va a llamar es la de Chega, las soflamas de cuyo líder, André Ventura, se pierden en la moderación generalizada del debate público.
Cesáreo Rodríguez-Aguilera, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona y experto en sistemas políticos comparados, encuentra varias explicaciones a esas diferencias con el caso español. "En primer lugar, los dos grandes han gobernado juntos en el pasado. En los años 80, los socialdemócratas, que es como allí se denomina el centroderecha, y el Partido Socialista de Soares no solo llegaron a acuerdos parlamentarios, sino que hubo ejecutivos con ministros de ambos partidos. Y en segundo lugar, Portugal es un país sin apenas tensiones territoriales: es uno de los pocos estados-nación homogéneos que hay en Europa", dice Rodríguez-Aguilera.
El catedrático de la UB se extiende en esa peculiaridad portuguesa con respecto al país con el que comparte península: "En España hay dos ejes políticos: el que separa a derecha y a izquierda y el equilibrio entre el centro y la periferia". Según él, en España la "cordialidad" política se mantuvo hasta la segunda legislatura de Felipe González, durante la cual "José María Aznar inaugura un nuevo estilo, el de la derecha sin complejos, e inicia una política de confrontación directa".
La salida de Costa del Gobierno sí pareció hermanar a ambos países al menos en cuanto a la trascendencia política de algunas decisiones judiciales. En el caso portugués, es la Fiscalía quien con más ahínco impulsa una investigación sobre unas presuntas corruptelas en torno a varias concesiones de obra pública. Como sucede en España con Begoña Gómez, gran parte de las sospechas se basaron en recortes periodísticos sin verificar. Después de dejar el poder, la figura de Costa parece cerca de la rehabilitación política.


Francia. Búsqueda de consenso y mociones de censura

Francia es una república presidencialista en la que el jefe del Estado suele estar al margen del rifirrafe político, siendo el primer ministro de turno el más expuesto a la crítica y al ataque de la oposición. Ocurre normalmente que es el partido del presidente el que tiene la mayoría en la Asamblea –ha habido excepciones en la historia de Francia, conociéndose esos periodos como cohabitación- pero nunca había sucedido lo que pasó tras las últimas legislativas en las que el partido de Emmanuel Macron (en la imagen), Renacimiento, se erigió en la fuerza más votada pero en minoría, lo que fuerza al diálogo y a la permanente búsqueda de consensos para sacar adelante las reformas que el dirigente ha convertido en sello de su presidencia.
En ese marco, el partido del actual primer ministro, Gabriel Attal, ha podido pactar sacar adelante con la derecha y la extrema derecha una dura reforma migratoria, después de larguísmos debates parlamentarios. En cambio, otro de los proyectos estrellas de Macron, la reforma de las pensiones, fue aprobada por el Gobierno en solitario, recurriendo al artículo 49,3 de la Constitución para poder obviar el apoyo parlamentario. Ello le valió la presentación de dos mociones de censura a la exprimera ministra Elisabeth Borne, que las superó pero acabó siendo sacrificada por Macron.
La moción de censura es un instrumento político recurrente utilizado en la democracia francesa por izquierdas y derechas cuando se quieren tumbar leyes o hacer caer el Ejecutivo. Hasta 23 superó Borne en casi dos años de Gobierno. Y la primera le cayó en febrero pasado a Attal, solo un mes después de ser nombrado. Así ha canalizado la oposición su rechazo a las políticas de Macron, con los instrumentos democráticos puestos a su disposición, mientras las calles han ardido con largas protestas de movimientos ciudadanos y sindicatos.
En una de esas protestas contra la reforma de las pensiones, el año pasado fue agredido un familiar de Brigitte Marcron, Jean-Baptiste Trogneux, propietario de una chocolatería en Amiens, de donde es originario el matrimonio presidencial, un incidente que recibió la condena unánime de todos los partidos políticos. También la esposa del presidente ha sido víctima en este tiempo de una campaña de difamación y bulos nacida en grupúsculos relacionados con la extrema derecha en la que sostenía que sería una mujer transexual que nació hombre. La propia Brigitte presentó una denuncia y también Macron se refirió recientemente por primera vez estos bulos: “Lo peor es la información falsa y los escenarios inventados. La gente se lo acaba creyendo y te molestan, incluso en tu intimidad”.
 


Estados Unidos. Inteligencia artificial para la guerra sucia

Tanques tomando la calle y cazas sobrevolando las ciudades de Estados Unidos. Hordas de personas sin hogar tratando de entrar al famoso puente rojo del Golden Gate en San Francisco, colapsada por el crimen. Una nueva caída de los bancos y China invadiendo Taiwán.
Estados Unidos va un paso por delante en la guerra sucia de la política. El Partido Republicano arrancó la campaña a las elecciones presidenciales de 2024 con el lanzamiento de un vídeo enteramente creado por inteligencia artificial, recreando una versión distópica de cómo sería un país gobernado por el presidente de EEUU, Joe Biden, una legislatura más.
“Deberíamos estar muy preocupados por los ‘deepfakes’”, explica a EL PERIÓDICO Sarah Mendelson, en referencia a lo que serían literalmente vídeos ultrafalsos con imágenes enteramente creadas por la IA, que hacen verdad y mentira inidentificables para el espectador.
La particularidad de ese vídeo es que no lo creó un troll ni un bot, sino un partido, el de la oposición, el que usaba imágenes falsas para sembrar la confusión contra el Gobierno. Así daba el pistoletazo de salida las primeras elecciones de Estados Unidos en la era de la IA, incrementando la polarización y el juego sucio.
El agotamiento político, en consecuencia, también ha empeorado. Cuando se les pide a los americanos que describan la política actual de su país en una palabra o frase, una abrumadora mayoría de estadounidenses (79%) expresa un sentimiento negativo, según un estudio reciente de Pew Research, institución de referencia sobre opinión pública. “Divisiva” y “polarizada” fueron algunas de las palabras más usadas.
“Tenemos una interesante mezcla de problemas geopolíticos y sociales que proporcionan un área fértil para la desinformación, fomentando la polarización social y la erosión de la confianza en las instituciones,” analiza para este diario Ari Lightman, experto en desinformación de la Carnegie Mellon University en Pittsburg, EEUU.
El clima bronco de la política americana solo ha empeorado con dos candidatos que ya han sido presidentes. Una larga lista de enemigos públicos de Donald Trump (en la imagen) ha recibido un mote del antiguo presidente, desde ‘La Corrupta Hillary’, refiriéndose a Clinton, su rival en las elecciones de 2016, o la ‘La Nerviosa Nancy’, por Nancy Pelosi, líder de los demócratas en el Congreso durante su mandato. Ahora, carga tintas contra ‘El Dormilón Biden’, término que acuñó tras algunas apariciones públicas en las que el presidente parecía cerrar los ojos, atribuyendo estas cabezadas a su avanzada edad. Sin embargo, el mismo Trump se quedó dormido recientemente en el juicio contra él por soborno a la estrella del porno Stormy Daniels.
Biden, por su lado, buscando marcar un perfil más duro, ha tenido recientemente intentos tímidos de desacreditar a su rival con calificativos peyorativos. Esta semana, aprovechando la debilidad demostrada por Trump en el juicio, Biden le llamó “perdedor” y criticando que llevara implantes de pelo para parecer más joven -- en respuesta a la campaña de desprestigio contra Biden por su edad, 81 años, cuatro más que Trump, que tiene cumple 78 el mes que viene.



sábado, 4 de mayo de 2024

E la nave va

La agresión a un eurodiputado socialdemócrata sacude la campaña alemana


La ministra alemana de Vivienda, Klara Geywitz, y el eurodiputado Matthias Ecke caminan en Dresde, Alemania. / Matthias Rietschel
 Gemma Casadevall

El eurodiputado y candidato socialdemócrata en Sajonia, Matthias Ecke, resultó herido de gravedad el viernes por la noche cuando pegaba carteles de su partido en Dresde, la capital de ese 'Land' del este del país, donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ocupa la primera posición en intención de voto. Ecke, de 41 años, fue atacado por cuatro personas y tuvo que ser operado esa misma noche como consecuencia de las heridas sufridas. La agresión se produjo poco después de la que asimismo sufrió un miembro de los Verdes en esa misma ciudad, de 28 años y también por parte de un grupo de cuatro personas, informó la policía. Los agresores eran cuatro hombres de entre 17 y 20 años, vestidos de negro e identificables como ultraderechistas, de acuerdo a la descripción de un testigo presencial.
Se trata del ataque más grave registrado hasta de la presente campaña para los comicios europeos del próximo 9 de junio. Se suma a otras contra miembros de los partidos de la coalición del canciller Olaf Scholz entre socialdemócratas, Verdes y liberales, que hasta ahora estaban dirigidas principalmente contra los ecologistas.
"No podemos aceptar la violencia politica, sea contra socialdemócratas, contra los Verdes, contra alcaldes de pequeñas poblaciones", afirmó Scholz, en un acto de campaña de su Partido Socialdemócrata (SPD) en Berlín, este sábado. Cada caso debe ser "convenientemente investigado", añadió. Relacionó a continuación el clima de "crispación política" actual con "determinados discursos de odio" procedentes del extremismo y llamó a "descartar" cualquier colaboración con la extrema derecha.
El ataque a Ecke sacudió el acto de campaña del SPD, destinado a arropar a su cabeza de lista a escala europea, el luxemburgués Nicolas Schmit, así como de la alemana Katarina Barley. Scholz intervino en apoyo de sus candidatos, lo mismo que destacados miembros de la familia socialdemócrata europea, como la ex jefa del gobierno sueco, Magdalena Andersson, y su antecesor, Stefan Lövfen. Ambos condenaron el ataque a Ecke, lo mismo que la plana mayor del SPD alemán, incluidos sus presidentes, Lars Klingbeil y Saskia Esken.

Críticas a von der Leyen


"Ursula von der Leyen está abriendo la puerta a colaborar con la extrema derecha“, recordó Löfven. Aludía así, como la mayoría de los presentes, a las recientes declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea (CE) y cabeza de lista de los conservadores europeos, que no descarta la cooperación con el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR). En este grupo están formaciones de la extrema derecha como el partido español Vox y el de la primera ministra italiana Giorgia Meloni, como recordó Lövfen. Otros partidos de extremistas, como la AfD y el partido de la francesa Marine Le Pen, entre otros, están integrados en el denominado "Identidad y Democracia“.
"La ultraderecha está envenando el clima político. No permitiremos ataques a nuestros candidatos“, afirmó Esken. La agresión a Ecke, así como el rechazo a toda cooperación con los partidos de la extrema derecha dominaron el acto de Berlín, dominado por el rechazo al acercamiento de Von der Leyen a ese espectro electoral. Desde el resto de los partidos alemanes llegaron pronunciamientos de condena al ataque, entre ellos los del ministro de Economía y vicecanciller, Robert Habeck, quien recordó las agresiones a sus militantes y apeló a la "defensa de la democracia".