jueves, 13 de junio de 2024

La muchachada futbolera


El auge ultraderechista dispara la alarma en la Eurocopa



Hinchas húngaros en el estadio Puskas Arena de Budapest. / Bernadett Szabo / Afp



Gemma Casadevall
Berlín 13 JUN 2024 18:00 

Alemania tiene ya bastantes, y recientes, ejemplos del furor racista u homófobo de los hooligans procedentes del este europeo. Como fueron las columnas de hinchas húngaros, de negro riguroso, clamando contra la "Alemania homosexual" en la Eurocopa de 2021. A la selección de Julian Nagelsmann le corresponderá enfrentarse a Hungría en Stuttgart el próximo 16 de junio, un partido que ha activado las alertas de esa ciudad del sur de Alemania ante la llegada de visitantes del país políticamente dominado por el ultranacionalista Víktor Orbán. Antes que eso, en el estadio de Gelsenkirchen, en el corazón de Renania, se espera este domingo a Serbia, que se enfrentará a Inglaterra, otra selección tradicionalmente bien nutrida de hinchada violenta. En medios de la región renana se informa de que las autoridades británicas han advertido de la posible presencia de 500 'hooligans serbios', potencialmente simpatizantes de Rusia y "calentados" desde las plataformas de desinformación a través de Telegram.

No son los únicos focos de tensión que se espera para la Eurocopa que arranca este viernes en el Allianz Arena de Múnich, con los de Nagelsmann frente a Escocia. Bajo observación están también los 'hooligans' checos y los polacos. Preocupa el envalentonamiento de estos sectores en medio del auge de la ultraderecha en el Este europeo. En Hungría no hay quien le haga sombra a Orbán, el más poderoso aliado del Kremlin en la Unión Europea. En Polonia ha surgido un extremismo nacionalista rejuvenecido con el partido Confederación, frente al ya avejentado Ley y Justicia (PiS), el partido que pasó a la oposición con la llegada de Donald Tusk al poder. Serbia tiene en su presidencia al ultranacionalista Aleksandar Vucic. Un duro panorama para una Eurocopa, donde la exclusión de Rusia no garantiza que el torneo quede ajeno a su influencia. Cuentas en Telegram como "Ultras Not Reds", "GruppaOF" o "Hooligans.cz" son canales propagandísticos y de movilización.



Policías alemanes se preparan en la ciudad de Ilmenau. / Ebrahim Noroozi / Ap

"Hay masas de hinchada violenta, hombres jóvenes, que convierten los estadios en un espacio político instrumentalizado por corrientes ultraderechistas. Lo observamos tanto en Polonia como en Hungría", advertía desde la televisión pública ARD Robert Claus, experto en las estructuras extremistas del fútbol. El 'hooliganismo' no es solo un "peligro procedente del exterior". En Alemania hay unos 10.000 hinchas violentos fichados y alianzas de afición violenta y neonazis de la Junge Alternative, las juventudes de Alternativa para Alemania (AfD), la segunda fuerza a escala nacional en las elecciones europeas.

Del arcoíris de Múnich al Olympiastadion de Hitler

La llamada "Carpathian Brigade" húngara, o Brigada de los Cárpatos, ha multiplicado su presencia en los últimos años en Telegram, donde exhibe sus marciales desfiladas de hooligans. Para los 5.000 miembros que se estima tiene este movimiento es un "desafío" el propósito de la UEFA de presentar la Eurocopa bajo el signo de la tolerancia, con la proyección del arco iris LGTB sobre la fachada del Allianz muniqués en el segundo fin de semana del torneo, coincidiendo con el Día del Orgullo. El machismo es tan imperativo para sus hooligans como el supremacismo racista blanco.

La gran tentación para estos colectivos es, sin embargo, el Olympiastadion de Berlín, el estadio donde este sábado se estrenará la selección española frente a Croacia, otro país con hinchas virulentos. Su arquitectura conserva los trazos del régimen nazi para el estadio que acogió del JJOO de Adolf Hitler, en 1936. Ejerce una poderosa atracción para el neonazismo europeo.



Policías alemanes inspeccionan las gradas en el Düsseldorf Arena. / David Young / Ap

Controles fronterizos y videovigilancia


La ministra del Interior, Nancy Faeser, ha articulado un dispositivo de seguridad que va de los controles en las fronteras a la videovigilancia tanto en los estadios como en las Millas del Aficionado, donde se estima seguirán los partidos unos 15 millones de aficionados. Advierte también de que la seguridad al 100 % no existe y de que sus "enemigos" van de los ciberataques, al terrorismo islámico, el extremismo y los hooligans. Recientes ataques con arma blanca, uno de ellos con un policía muerto acuchillado por un afgano de 25 años, han evidenciado hasta qué punto es imposible "vigilar todo en todas partes". Y activado la alarma sobre lo que puede ocurrir en la Eurocopa de desatarse el pánico por un ataque perpetrado por un solo individuo, con un arma que puede adquirirse en cualquier supermercado, como es un cuchillo.

La joya de la corona de Faeser es el Centro de Cooperación Policial Internacional (IPCC) instalado en el "Land" de Renania del Norte-Westfalia, donde se concentran cuatro de los diez estadios de la Eurocopa. Ahí trabajarán policías alemanes con 350 colegas de otros países europeos. A ellos corresponderá la tarea de "detectar" bolsas de hinchada violenta. La videovigilancia y la ciberseguridad son armas prioritarias en un contexto de enemigos a menudo invisibles para el ojo humano.

miércoles, 12 de junio de 2024

Boris toma el fusil

Alemania busca unos 20.000 soldados adicionales ante la 'amenaza rusa'



Gemma Casadevall

La perspectiva que analiza Berlín es que Rusia estará "preparada para atacar a Estados de la OTAN en 2029“, recordó el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, quien se remitió al juicio "de los expertos". Y el Ejército de Alemania cuenta con 181.000 soldados en activo, lo que es insuficiente para hacer frente a ese eventual ataque. El objetivo es alcanzar 203.000 soldados, que sumados a los reservistas existentes y los que se generen sitúe el total en 460.000 efectivos.
Para ello, y puesto que el servicio militar obligatorio quedó en suspenso en 2011, Pistorius propone un reclutamiento parcialmente voluntario. Todo ciudadano recibirá un formulario al cumplir los 18 años, que deberá responder obligatoriamente si es varón. En él podrá manifestar su disposición cumplir ese servicio militar. Los que se consideren "más motivados" o "aptos" serán convocados a la siguiente fase de evaluación y, de ser seleccionados, recibirán instrucción militar por un periodo de entre seis a 23 meses.
Según Pistorius, cada año alcanzan los 18 años unos 400.000 ciudadanos, de los cuales un 25 % responderán "afirmativamente". Unos 40.000 pasarán a la fase de evaluación, de los que saldrán seleccionados 5.000 jóvenes cada año. El coste aproximado de la operación serán unos 1.400 millones de euros, entre su instrucción y el sueldo, que será equivalente a los del Ejército profesional.
Pistorius, el ministro mejor valorado del Gobierno de Olaf Scholz, considera que fue un "error" suprimir el servicio militar obligatorio. E insistió en que con el nuevo modelo "nadie estará obligado a prestarlo". Consideró, además, no factible a medio plazo revocar la decisión de entonces de suprimirlo y tampoco que se obligue a las mujeres a responder al formulario, puesto que la Constitución no contemplaba el servicio militar para ellas.
La presentación del plan, que el ministro calificó de "propuesta", desató un fuerte revuelo mediático. En parte, porque a Pistorius se le baraja como un potencial candidato socialdemócrata a la Cancillería en 2025, a modo de relevo del impopular Scholz. Pero también porque el debate en torno a la reinstauración de la mili es recurrente tanto en Alemania como en otros socios europeos, especialmente en el flanco este de la OTAN.

Las recetas nórdicas


Que Alemania no dispone de unas fuerzas armadas eficientes es algo reconocido por su propio Gobierno. A raíz de la invasión de Ucrania, Scholz anunció un paquete de inversiones de 100.000 millones de euros para poner al día sus fuerzas armadas, lastradas por décadas de recortes, sin dejar de apoyar a Kiev. El problema endémico es su falta de efectivos. Cuando en 2011, con la conservadora Angela Merkel en el poder, se decidió dejar en suspenso la mili, en lugar de abolirla, para facilitar su reactivación en caso de necesidad. La idea era pasar a un ejército profesional con 200.000 miembros. Es decir, menos de la mitad de los 480.000 que tuvo la República Federal de Alemania (RFA) entre 1960 y 1990, o algo menos de los 260.000 que tuvo la Alemania comunista.
Pistorius lleva meses planteando un retorno al servicio militar, algo que rechaza Scholz y que respalda la oposición conservadora. Su fórmula de compromiso es el modelo de Suecia, que suprimió la mili en 2010, pero la reimplantó en 2018 basada en un sistema de selección similar al tal que ahora se plantea Alemania. En Dinamarca, donde ya rige el servicio militar, se estudia alargarlo de los 4 meses actuales a 11, así como convertirlo en obligatorio para las mujeres. En Finlandia el servicio militar sigue siendo obligatorio, aunque solo para los varones.

martes, 11 de junio de 2024

Que vienen los prorrusos

Zelenski advierte desde Berlín de la "amenaza" del avance del populismo prorruso en Europa



El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, junto al canciller alemán, Olaf Scholz / EFE / CLEMENS BILAN
Gemma Casadevall

"El avance del populismo prorruso es un peligro no solo para Ucrania, sino para toda Europa", afirmó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, desde Berlín, donde asistió a la Conferencia para la Reconstrucción de Ucrania (URC, en sus siglas en inglés). Lanzó esta advertencia en una rueda de prensa junto al canciller alemán, Olaf Scholz, para comprobar poco después ante el Parlamento federal (Bundestag) hasta qué punto el apoyo a su país flaquea cuando entran en juego el extremismo derechista o el populismo de izquierdas. En el hemiciclo alemán se formó una alianza hasta ahora inédita entre diputados de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y de la izquierda populista de Sahra Wagenknecht. Simplemente abandonaron la sesión en la que Zelenski era el orador de honor.
AfD, partido que obtuvo un 16 % en los comicios europeos y se alzó como segunda fuerza en Alemania, es una formación con vínculos reconocidos y otros más inconfesables con el Kremlin. Se opone a sistemáticamente a los suministros de armas a Kiev, ha sido sancionado por donativos de procedencia presuntamente rusa y está bajo sospecha de servir a la desinformación de Moscú. El partido de Wagenknecht, en el otro extremo del espectro político, rechaza asimismo los apoyos a Ucrania. Las elecciones europeas eran su estreno en las urnas y logró un 6,6% de los votos.
"Por encima de nuestros disensos políticos, la mayoría de los partidos alemanes, como la mayoría de los del conjunto de la Eurocámara, son firmes partidarios del apoyo a Ucrania", apuntó Scholz junto a Zelenski, quien recordó que Alemania es el primer contribuyente europeo a la defensa de su país.
Zelenski acudió a Berlín no solo para pronunciar ante el Bundestag uno de sus emotivos discursos y pedir más apoyo frente a Rusia. También encabezó la delegación ucraniana en la URC, la tercera conferencia orientada a la reconstrucción desde el inicio de la invasión rusa, en febrero de 2022. A esta cita seguirá la cumbre del G7 en Italia, a la que asiste como invitado de las siete grandes potencias occidentales, y finalmente la conferencia de paz que tendrá lugar en Suiza, el sábado y el domingo.

Adhesión a la UE

Recogió en la conferencia berlinesa el apoyo de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, quien recordó que Ucrania "ha cumplido todos los pasos" a los que se ha comprometido y que, por tanto, deberían iniciarse a finales de este junio las negociaciones para su adhesión a la UE. Contra este propósito declarado de Von der Leyen se opone el veto de Hungría. Budapest lo justifica aludiendo que Ucrania debe "restaurar" primero los derechos de la minoría magiar. Bajo esta explicación se percibe la mano del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, gran aliado europeo de Vladímir Putin. El líder ultranacionalista húngaro rechaza el inicio de las negociaciones tanto con Ucrania como con Moldavia.
La UCR de Berlín está centrada en la búsqueda de inversores para la reconstrucción de Ucrania. Sin embargo, uno de los momentos más mediáticos de la cita fue un encuentro en el pasillo, en medio de un considerable revuelo periodístico, con el aún primer ministro neerlandés y probable futuro secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Supuestamente, debe suceder a Jens Stoltenberg, aunque para ello debe superar el rechazo, de nuevo, de Hungría.

Apoyo laboral e inversiones en energía

El canciller Scholz destacó el papel "esencial" que tendrán en ese proceso los millones de ucranianos que abandonaron el país por la invasión. El presidente ucraniano apuntó al respecto que su país no va a "obligarles" al retorno, pero que espera que lo hagan. Pidió, en dirección a los inversores privados presentes en la capital alemana, apoyo para reparar y defender su sistema energético, "la mitad del cual se ha perdido en esta guerra", aseguró.
La URC de Berlín es la primera que se celebra en territorio comunitario, ya que las dos anteriores fueron en Suiza y el Reino Unido. Junto a los mecanismos y apoyos financieros que ya se han puesto en marcha para paliar los estragos de la guerra, su propósito es recabar nuevos aportes destinados a generadores energéticos, paneles solares y demás infraestructuras destruidas por la guerra. La búsqueda alcanza también a los inversores privados, así como a empresas dispuestas a dar trabajo a refugiados ucranianos. Esto último se concretó en la capital alemana en una alianza integrada por 50 socios, principalmente empresa privada, y que ofrecerá 180.000 empleos a estos ciudadanos. Von der Leyen cuantificó las ayudas que se cerrarán en Berlín en unos 1.400 millones de euros, en forma de acuerdos con la banca europea para animar estas inversiones. Además, la Comisión Europea ha propuesto este martes ampliar la protección temporal a los ucranianos hasta marzo de 2026.

lunes, 10 de junio de 2024

La ronda de los elefantes, ese clásico alemán

La AfD alemana: ¿partido nazi o formación "extremista"?


Los líderes de la AfD, Alice Weidel y Tino Chrupalla/ FILIP SINGER / EFE
Gemma Casadevall

"Los resultados de las elecciones harán despertar a mucha gente, verán que los nazis han resultado reforzados y que hay que luchar por la democracia", aseguró el líder de los socialdemócratas alemanes, Lars Klingbeil, en la tertulia televisiva de la noche electoral de este domingo. "¿A quién se refiere?", preguntó, a su lado, su homóloga de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel. "Ya sabe a quién. A la AfD y a usted", prosiguió el jefe del partido del canciller Olaf Scholz. "¿Nos está llamando nazis?", insistió con rostro enojado Weidel. "Sí", fue la escueta respuesta del socialdemócrata.
La escena ocurrió en la llamada "ronda de los elefantes", la tertulia entre los líderes de los grandes partidos de la noche electoral. Por entonces se sabía ya que la AfD había quedado en segunda posición, solo superada por el bloque conservador de Ursula von der Leyen y por delante de los socialdemócratas. El conteo final dio un 30% a los conservadores, frente al 15,9% de la AfD y el 13,9% para el partido del canciller.
"Estamos acostumbrados a que se nos insulte llamándonos nazis. Pero el elector tiene otras preocupaciones", sentenció este lunes Tino Chrupalla, compañero de Weidel en la cúpula bicéfala de la AfD, mientras ella consideraba que lo de Klingbeil era una "inmadurez política" propia de un mal perdedor.
La "ronda de los elefantes" ha dado abundantes ejemplos de confrontaciones en caliente. Legendaria fue la de 2005, cuando el socialdemócrata Gerhard Schröder le negó a la conservadora Angela Merkel la victoria que le habían dado las urnas. El calificativo de "nazi" por parte de Klingbeil tenía un punto de arrogancia, aunque sin llegar al nivel exacerbado de Schröder, incapaz de creer en su derrota.

Ideología ilegal

Llamar nazi o neonazi a la AfD no es algo nuevo, aunque suele hacerse en términos coloquiales. Al cabecilla de su ala más radical, Björn Höcke, se la ha calificado de "fascista", sin que a la justicia le haya parecido ilegítimo el término. Sin embargo, en rigor, un partido nazi o heredero del NSDAP de Adolf Hitler no podría ser legal en Alemania. La AfD está bajo observación de los servicios secretos en tanto que formación "extremista" y con vínculos con el neonazismo. El resto del espectro parlamentario alemán la rechaza como aliada y además está aislada del conjunto de la extrema derecha europea.
Su cabeza de lista en estas europeas, Maximilian Krah, quedó excluido por la cúpula de la AfD del futuro grupo de la Eurocámara, a raíz de los escándalos repetidos por haber blanqueado a las SS hitlerianas y por sospechas de corrupción. Sus escándalos disuadieron tal vez a parte del electorado. Pero no han impedido a la AfD alzarse con la segunda posición a escala nacional o incluso al primer puesto en el este alemán, donde supera el 30% de los votos.
Todo el territorio de la antigua Alemania comunista es ahora dominio azul, el color identificativo del partido. En septiembre aspira al triunfo en los comicios regionales de esa mitad del país. Ha arrasado en el voto joven, en un país donde por primera vez se rebajó la edad mínima para votar a los 16 años. La generalización lanzada por el líder de la socialdemocracia alemana es peligrosa, no solo para su propio partido, sino para el conjunto de la sociedad de país.

domingo, 9 de junio de 2024

El bueno y el malo

El este se divide entre el ultranacionalismo de Orbán y el europeísmo de Tusk



El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, este domingo. / ATTILA KISBENEDEK / AFP
Gemma Casadevall

El este de Europa sigue dividido entre el europeísmo y el extremismo derechista: el ultranacionalista Fidesz del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, defendió su posición dominante, mientras que en Polonia el pulso entre los afines a Bruselas y la extrema derecha se decantó a favor de la Plataforma Cívica (PO) del jefe del Ejecutivo, el liberal Donald Tusk.
La autoridad electoral de Hungría confirmó la clara victoria de Fidesz, que se alzó con un 43%, aunque cayó hasta 11 puntos respecto a sus resultados de 2019. Es notorio el resultado alcanzado por el partido Tisza, un 31%, lo que supone un hito para una formación hasta ahora marginal que ha tomado vitalidad liderada por un disidente de las filas de Orbán, Peter Magyar. Este partido ha asumido el protagonismo en las movilizaciones multitudinarias contra Orbán vividas en el país en las últimas semanas, las mayores que se recuerdan en el país.
Al líder húngaro parece haberle surgido un rival capaz de disputarle la posición de hombre fuerte indiscutible en Budapest. Es una señal de advertencia, que también puede tener su impacto entre la extrema derecha europea. El Fidesz no está hasta ahora integrado en ninguno de los dos grandes grupos, los Conservadores y Reformistas (ECR) de la italiana Giorgia Meloni ni tampoco Identidad y Democracia (ID), de la francesa Marine Le Pen. Ambas familias de la extrema derecha se disputan la cercanía de Orbán. Se da por hecho que tras estos comicios habrá una reestructuración de esos grupos y que los escaños húngaros agradarán su influencia en Estrasburgo.
En Polonia, por contra, se afianzó el europeísmo representado por Tusk frente al ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS). La formación del actual primer ministro logró un 37,1%, frente al 36,2% del PiS. Es una diferencia aún corta, pero que favorece a Tusk y al conjunto de los populares europeos, al que pertenecen los liberales polacos.
Tusk logró el relevo en el poder tras ocho años de dominio del PiS con su victoria electoral del pasado octubre al frente de una alianza entre partidos centristas y la izquierda moderada. En las elecciones municipales de principios de año, su PO ganó en el llamado voto urbano, pero el PiS mantuvo el dominio en el campo. Ahora el pulso parece decantarse claramente a favor del europeísmo.

El paseo de Ursula y Alice

Von der Leyen gana y la ultra AfD se alza como segunda fuerza 



Ursula von der Leyen celebra los resultados del PP europeo tras los primeros sondeos

EUROPA PRESS
 Gemma Casadevall

Las urnas alemanas lanzaron este domingo a la cabeza de lista de los populares europeos, Ursula von der Leyen, hacia su reelección como presidenta de la Comisión Europea (CE) y dieron un espaldarazo a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que se colocó en segunda posición. El tripartito de Olaf Scholz, formado por socialdemócratas, verdes y liberales, sufrió un descalabro sin paliativos, mientras la oposición apremió al canciller a someterse a la confianza del Parlamento.
El bloque conservador de Von der Leyen logró el 30 % de los votos y casi dobló en papeletas a su perseguidora, la AfD con un 15,9 %, según datos oficiales finales. Los socialdemócratas de Scholz quedaron en el tercer puesto, con un 13,9%, mientras que sus socios Verdes cayeron al 11,9% y los liberales en un 5,2%. La novedad del tablero alemán fue la incorporación del populismo izquierdista de Sahra Wagenknecht, que de la nada pasó al 6,2%. Arrinconó así a La Izquierda clásica, el partido del que se escindió, que quedó en un 2,7%.
Alice Weidel, líder de la AfD, destacó que su partido no solo es ya segunda fuerza a escala nacional, sino también primera en el este del país, donde en septiembre se celebrarán comicios regionales. Los ultras ganaron cinco puntos, pese a su aislamiento político y a sucesivos escándalos por sus vínculos con el nazismo.
"Instamos al Gobierno de Olaf Scholz a corregir su rumbo, está claro que no puede seguir así. Es la última advertencia de las urnas", afirmó Friedrich Merz, el líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de Von der Leyen. Su secretario general, Carsten Linnemann, desafió a Scholz a pedir la confianza del Parlamento. La coalición de Scholz entre socialdemócratas, verdes y liberales ha salido duramente vapuleada. Especialmente duro es el golpe para los ecologistas, que en 2019 quedaron segundos y ahora cayeron ocho puntos.


El voto de Alemania tiene un gran peso, no solo por tener el máximo número de escaños en la Eurocámara, 96, sino también por la figura de Von der Leyen. La cabeza de lista de los populares europeos ha mantenido una posición ambivalente respecto a la ultraderechista italiana Giorgia Meloni, cuyo apoyo no descarta. Pero rechaza a la francesa Marine Le Pen. Más tajante aún es su línea de cortafuegos con la AfD, formación aislada tanto en Alemania como por la familia extremista europeísta, ya que ha quedado excluida de ID.

Despegue de la extrema derecha en Austria y en Países Bajos


En Países Bajos, el Partido de la Libertad (PVV) de Wilders se disparó en votos y quedó en segunda posición tras el bloque izquierdista-verde que lidera Frans Timmermans, exvicepresidente de la CE. Los neerlandeses votaron el jueves y, según el conteo oficial, el partido de Wilders obtuvo 6 escaños, dos menos que la alianza de Timmermans. No logró su objetivo de ser primera fuerza, como sí consiguió en las legislativas celebradas el pasado noviembre. Pero hasta ahora solo tenía un escaños y ganó cinco.



En Austria, el ultranacionalista FPÖ se impuso ganador, con un 25,5% de los votos, por delante de los gubernamentales conservadores, que quedaron en el 24,7%, mientras que los socialdemócratas obtuvieron un 23,3%. Los comicios europeos tienen en Austria un carácter de barómetro de cara a las legislativas de septiembre.

viernes, 7 de junio de 2024

Ursula, señora del Löwenbräukeller

Von der Leyen cierra su campaña clamando por una "amplia alianza" entre demócratas y lanza guiños al centroizquierda



La presidenta de la Comisión Europea y candidata a la reelección, Ursula von der Leyen, durante un mitin en Múnich, este viernes. / SVEN HOPPE / AP
 Gemma Casadevall

Entre jarras de cerveza, atronadora música bávara y arropada por hombres que la superan, en altura, más de una cabeza: Ursula von der Leyen cerró su campaña como líder de los populares europeos y aspirante a un segundo mandato al frente de la Comisión Europea (CE) con aires de Oktoberfest y en la abarrotada cervecería de la Löwenbräukeller de Múnich. "Representamos el bienestar, la seguridad y la democracia", clamó ante un auditorio devoto. Su enemigo principal, a escala nacional, es la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), un partido que dice defender "la patria", pero "sirve a los autócratas", prosiguió, en alusión a sus vínculos con el Kremlin.

Von der Leyen defendió ante los suyos, en una Baviera de nuevo a merced de devastadoras inundaciones, la lucha contra el cambio climático. Recordó que, como madre de siete hijos y abuela de cuatro nietos, su obligación es practicar la "justicia generacional", en lo que entra la ecología. Repitió lo que es su mantra en política exterior, la defensa de Ucrania, frente a un Vladímir Putin que "amenaza a toda Europa". E insistió en que, de ser reelegida al frente de la CE, impulsará la figura de un eurocomisario de Defensa. También que aspira a dirigir una "amplia alianza" de defensores de los valores europeos y la democracia, se la están excluidos tanto la AfD como el Rassemblement National de Marine Le Pen, entre otros "extremistas europeos", entre los que citó a sus partidos en Bulgaria o Portugal.

Von der Leyen compareció arropada por los hombres fuertes -y gigantes, en lo físico- del bloque conservador, el líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Friedrich Merz, y el de la Unión Socialcristiana (CSU), Markus Söder. Ambos representan el giro derechista dado por estos partidos hermanados desde que dejó el poder Angela Merkel, identificada con el centrismo. El líder del Partido Popular Europeo (PPE), el asimismo bávaro Manfred Weber, completa el cuadro de la derechización sin complejos del bloque.

El título de "mujer más poderosa de Europa" que perteneció a Merkel es ahora de Von der Leyen y la intención de su bloque es defenderlo. "Es un deber nacional y patriótico apoyar a una presidenta alemana", clamó el bávaro Söder, quien incluye en esta obligación a socialdemócratas, verdes y "demás partidos democráticos".

El lema del mitin era "Juntos por una Europa fuerte", pero en el país estos comicios se perciben como algo muy alemán. No solo por el peso de Alemania en la Eurocámara -96 escaños-, sino por el alto número de cabezas de lista de las familias políticas europeas que son alemanes o hablan su idioma: la verde Terry Reintke, la liberal Marie Agnes Strack-Zimmermann, el izquierdista austríaco Walter Baier y el socialista luxemburgués Nicolas Schmit.

Dominio inapelable en los sondeos

La CDU/CSU lidera los sondeos desde hace meses. El último Politbarometer de la televisión pública ZDF le sitúa en un 30 % de intención de voto. El acercamiento de Von der Leyen a la ultraderechista italiana Giorgia Meloni no ha minado sus opciones. Para Merz, como para Söder, los comicios europeos son un ensayo general para las generales alemanas de 2025, en las que aspiran a recuperar el poder.

Todo lo contrario le ocurre a la AfD, la extrema derecha germana. De partido efervescente que creía asegurada la segunda plaza ha pasado a proscrito. Al cordón sanitario que se le aplica en Alemania se sumó su exclusión del grupo de la Eurocámara Identidad y Democracia (ID) por su radicalismo.

AfD ha caído del 23 % de intención de voto que tenía en marzo al 14 %. Comparte ese porcentaje estimado de voto con los socialdemócratas del canciller Olaf Scholz y con los Verdes. Responsables directos de su caída son su cabeza de lista, Maximilian Krah, y su segundo, Petr Bystrom, que acumulan escándalos por blanqueo del nazismo y por presuntos sobornos del Kremlin, recordó Von der Leyen.

Se estrena en las urnas un nuevo populismo izquierdista antiasilo y prorruso, comandado por la postcomunista Sahra Wagenknecht, a la que se pronostica un 7 % a base de reclutar electorado tanto de la AfD como a La Izquierda. Los carteles de Wagenknecht son omnipresentes, sin que se haya aclarado dónde atesoró tanto capital un partido recién fundado. La Izquierda lucha por su rescate liderado por Carola Rackete, la capitana del "See Watch" que desafió al entonces ministro de Interior y ultraderechista italiano Matteo Salvini, al atracar en Lampedusa con decenas de refugiados.

jueves, 6 de junio de 2024

Abriendo el combo

Países Bajos abre las elecciones con ligera ventaja de la izquierda


El líder de la ultraderecha en Países Bajos, Geert Wilders, vota en las elecciones europeas / France Presse / NICK GAMMON
  Gemma Casadevall

Países Bajos abrió este jueves sus colegios electorales para sus 13,5 millones de electores, lo que les convirtió en los primeros entre los 360 millones de europeos en poder ejercer su voto presencial para la Eurocámara. Los primeros datos al cierre de los colegios electorales apuntan a una ajustada victoria del bloque entre izquierdas y verdes del exvicepresidente de la Comisión Europea Frans Timmermans frente al ultraderechista Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders.
Los resultados de la votación se difundirán, como los del resto de los países del bloque, el domingo a partir de las 23 horas. Pero la encuestadora Ipsos apuntaba a que la coalició de Timmermans lograría un 21,6% de los votos, mientras que Wilders obtendría un 17,7%, basándose en las encuestas a pie de urna.
Wilders se había mostrado exultante y convencido de su victoria al depositar su voto, cuando lanzó su mensaje en defensa de una "política de asilo más dura" para el conjunto de la Unión Europea (UE). Envuelto en un gran despliegue mediático y protegido por sus guardaespaldas, el líder neerlandés llamó a movilizarse para evitar un triunfo del socialdemócrata. El bloque del veterano Timmermans quedó en segunda posición, tras el PVV de Wilders, en las elecciones legislativas del pasado noviembre.
El PVV de Wilders está integrado en el grupo Identidad y Democracia (ID) de la Eurocámara, el mismo al que pertenecen también el francés Reagrupación Nacional de Marine Le Pen y el FPÖ austríaco y del que ha sido recientemente excluido, por su radicalidad, Alternativa para Alemania (AfD).
Tras ganar las legislativas de noviembre, Wilders ha negociado una coalición con tres partidos derechistas, aunque ha tenido que renunciar al puesto de primer ministro por imperativo de sus futuros socios. Se decidió por consenso designar como nuevo primer ministro al exjefe del espionaje y experto en seguridad e inmigración Dick Schoof, que está inmerso en la tarea de confeccionar su equipo. Mientras, sigue ejerciendo como primer ministro en funciones el liberal Mark Rutte.

El normalizado e-voting de Estonia


Los neerlandeses estrenaron las votaciones presenciales en los colegios electorales, aunque los electores estonios fueron los primeros en empezar a votar el lunes por la fórmula del voto telemático. Esta modalidad se cerrará en Estonia el próximo sábado, tras lo cual se abrirá el voto presencial en los colegios electorales. En Estonia se implantó el voto electrónico o e-voting en 2005. Pese a la amenaza de ciberataques desde la vecina Rusia, confía en su fiabilidad. El país báltico está altamente tecnificado y la apuesta por la digitalización ha ido acompañada de la inversión en ciberseguridad. Un 25% de la población de Estonia es de origen ruso, porcentaje que llega al 90% en la ciudad fronteriza de Narva. Unos 250.000 habitantes forman el llamado "voto ruso", entre el total del 1,3 millones de habitantes del país báltico.

Luz verde a las deportaciones, incluidas Afganistán y Siria


Scholz promete expulsar a "criminales" a sus países de origen en pleno impacto por los ataques con cuchillos



Olaf Scholz, canciller de Alemania / Michael Kappeler/dpa



Gemma Casadevall
Berlín 06 JUN 2024 12:21 

"Quien mata a un policía afrontará la más dura condena", prometió este jueves el canciller Olaf Scholz ante el Bundestag, el Parlamento federal. Ello implica la "expulsión al país de origen, sea Afganistán o Siria", añadió. Con ello aludió directamente al afgano de 25 años que el pasado viernes mató a cuchilladas a un policía de 29 años y dejó heridas a seis personas en un mitin islamófobo de Mannheim.

Las imágenes del ataque, con el agresor acuchillando al agente en el suelo, han impactado al país. Suleiman A., el atacante, llevaba diez años en Alemania y no estaba fichado como peligroso, pero había visto rechazada su solicitud de asilo. Alemania no ha expulsado a nadie a Afganistán desde que los talibanes tomaron el poder, en 2021.

Desde 1990, Alemania ha acogido a unos 420.000 afganos, unos 100.000 de los cuales llegados en los últimos dos años. La declaración de Scholz es un desafío para los Verdes, sus socios de coalición junto a los liberales, que recuerdan las dificultades de ejecutar una expulsión en esas condiciones. "Ni criminales ni potenciales terroristas tienen cabida en nuestro país", sentenció Scholz.

A pocos días de las elecciones europeas, las presiones sobre Scholz vienen tanto del impacto dejado por el vídeo del ataque como de las críticas tanto del bloque conservador como de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), primera y segunda fuerza respectivamente en intención de voto. Se le recuerda a Scholz que en octubre anunció deportaciones "masivas" de extranjeros a los que se rechazó como asilados y sin perspectivas de integrarse en el mercado laboral.

"Migración incontrolada"

Las cifras que se barajaron entonces fueron de 280.000 personas sobre las que pesa una orden de expulsión, entre los cuales unos 200.000 están en régimen de "tolerados" porque no pudo ejecutarse su deportación. La ministra del Interior, Nancy Faeser, ha pactado acuerdos con terceros países y acelerado algo las expulsiones: en 2023 se registraron unas 16.400 deportaciones, un aumento anual del 27%. En el primer trimestre de este año se ejecutaron casi 4.800 expulsiones.

Para la ultraderecha, eso no es suficiente. El policía asesinado en Mannheim es el resultado de la "política de fronteras abiertas y migración incontrolada" practicada por el Gobierno, clamó la líder de la AfD, Alice Weidel, tras la intervención de Scholz.

La estadística muestra que, solo en Renania del Norte-Westfalia, el 'Land' más populoso del país, los delitos con intervención de cuchillos subieron un 50%. Casi la mitad, un 47,4 %, fueron cometidos por personas sin pasaporte alemán.

miércoles, 5 de junio de 2024

Mannheim, de nuevo

Herido leve un político de la ultraderechista AfD en un nuevo ataque en campaña electoral



Acto de la formación ultraderechista AfD de Alemania en la puerta de Brandenburgo, en Berlín. / ADAM BERRY /AP
Gemma Casadevall

Un político local del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) resultó herido con arma blanca en Mannheim a última hora de este martes. La agresión se produjo cerca de la plaza del mercado, después de que el candidato local de la AfD, Heinrich Koch, de 62 años, sorprendiera a tres personas arrancando carteles, según fuentes del partido ultraderechista. En un vídeo difundido en su cuenta en X por la líder de la AfD, Alice Weidel, se escucha la voz del político dirigiéndose a una sola persona, un joven con varios carteles de la AfD bajo el brazo y un cúter en la mano, con el que aparentemente le causó las heridas a Koch.

En el mismo vídeo se escucha al político llamando a la policía, que poco después detuvo al agresor. Se trata, según fuentes policiales, de un joven de 25 años que aparentemente sufre trastornos psíquicos. Desde la AfD, han insistido en que fue un "ataque por razones políticas" y han considerado que la policía "trata de relativizar" lo ocurrido al relacionarlo con un acto de un enfermo mental. Weidel lo ha atribuido al "acoso sobre la oposición" que, según la líder ultraderechista, practican el Gobierno y los medios alemanes.

El incidente se produce pocos días después de otro ataque con un cuchillo en una manifestación contra el islam en el que murió un policía y seis personas resultaron heridas. El autor del apuñalamiento, un afgano de 25 años, fue detenido durante el incidente, tras recibir varios disparos de otros agentes que estaban en el lugar. La fiscalía general ha asumido la investigación de lo que presuntamente fue un acto con trasfondo islamista.

La policía de Mannheim ha diferenciado ambos ataques, ya que el primero estaba "planificado" por su autor, que se lanzó con su cuchillo sobre el mitin que estaba dando un destacado islamófobo alemán, mientras que en el segundo ocurrió aparentemente como reacción. El primer agresor era nacido en Afganistan y llevaba 10 años en el país. Había visto rechazada su solicitud de asilo y no se había observado en él una radicalización.

La totalidad del espectro político condenó el ataque del pasado viernes en que murió el policía de Mannheim y que se produce en medio de unas cifras alarmantes de ataques a cargos electos y violencia política. Sin embargo, también se responsabiliza a la ultraderecha del actual clima de violencia contra políticos y de la división social. La AfD, que iba segunda en intención de voto de cara a las elecciones europeas, por detrás del bloque conservador, ha caído varios puntos en las últimas semanas en medio de sucesivos escándalos por neonazismo y actividades prorrusas. Ahora ocupa la tercera posición, mientras que los socialdemócratas del canciller Olaf Scholz han subido a la segunda posición.

martes, 4 de junio de 2024

Calentando el ánimo


Alemania, en busca de la "máxima seguridad posible" ante una Eurocopa de alto riesgo



El Allianz Arena de Munich, uno de los estadios que acogerán la Europa de Alemania de 2024. / ANNA SZILAGYI / EFE



Gemma Casadevall
Berlín 04 JUN 2024 

La situación a dos semanas de la apertura de la Eurocopa en Alemania es de "máxima tensión", con la seguridad como "absoluta prioridad" y una lista de amenazas que van del terrorismo islámico a los ciberataques, los hooligans, extremistas y demás "conocidos peligros", ha subrayado este este martes la ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, al tiempo que ha destacado que no puede "existir (seguridad) al 100%". Mientras, el país debate sobre cómo acelerar las expulsiones de individuos radicalizados.

"Habrá refuerzos policiales tanto en los estadios como en todos aquellos lugares donde se vayan a producir concentraciones de aficionados y demás puntos vulnerables", afirmó la titular de Interior, en cuyas competencias entra Deportes.

Se harán controles aleatorios en las fronteras, se cuenta con la cooperación de los países vecinos y se ha articulado el llamado "International Police Cooperation Center", con unos 500 metros cuadrados, donde se coordinarán todos los operativos. Los desafíos son enormes.

Las infraestructuras y estadios que acogerán la Eurocopa en las cuatro semanas del torneo, del 14 de junio al 14 de julio, son prácticamente las mismas que las utilizadas para el Mundial de 2006. Entonces todo discurrió perfectamente hasta el punto que se sigue recordando como un "cuento de verano". Pero la situación actual, entre la guerra de Ucrania y la de Gaza, con una ultraderecha efervescente y la amenaza del terrorismo islámico, supone un contexto de desafíos ante los que la ministra responde insistentemente con una de las frases de rigor: "la seguridad al 100% no existe".

Serán 10 los estadios repartidos por todo el país entre los que discurrirá el torneo. Desde la Allianz Arena del Bayern Múnich, donde se abrirá la Eurocopa, hasta el cierre, en el Olympiastadion de Berlín, inaugurado para los llamados "JJOO del nazismo", en 1936. En su mayoría se utilizaron ya para el Mundial alemán, excepto el de Düsseldorf. En cada ciudad sede se instalarán las llamadas "millas del aficionado", con sus correspondientes pantallas gigantes. Se estima que desde ahí seguirán los partidos 15 millones de personas de pie, que se suman a los 2,5 millones que lo harán en el estadio.
Cuchilladas mortales

La seguridad absoluta no existe. Ni dentro de los estadios, ni en las "millas del aficionado", por mucho que se controlen sus accesos, ni menos aún en la calle. La muerte a cuchilladas de un policía, tras el ataque de un afgano en un mitin islamófobo en Mannheim que además dejó a seis personas heridas, han añadido virulencia al debate.

El ataque ocurrió el pasado viernes. Fue grabada y difundida en redes sociales una secuencia impactante, con el agresor lanzado sobre varias personas y asestándole varias cuchilladas al policía, ya en el suelo, mientras varios agentes trataban de dominar la situación. Finalmente, uno de ellos disparó sobre el atacante. El domingo murió el policía. La Fiscalía General alemana asumió la investigación por ataque contra la seguridad nacional y contra la libertad de expresión.

Que algo así puede ocurrir en cualquier momento es evidente. La posibilidad de que se genere el pánico durante la Eurocopa también lo es, a lo que se suman las voces que reclaman del Gobierno de Olaf Scholz que agilice las expulsiones de presuntos islamistas o refugiados rechazados que siguen en el país.

Ese el caso del agresor de Mannheim, identificado como Suleiman A., de 25 años y desde los 15 años en el país. Había visto rechazada su solicitud hace cinco años, pero no estaba fichado como individuo radicalizado. Los partidos de la coalición de gobierno --socialdemócratas, verdes y liberales-- coinciden en la necesidad de acelerar esas expulsiones, también a Afganistán. La oposición conservadora ha instado a Faeser a actuar de una vez, en lugar de limitarse a anunciar deportaciones. Y la ultraderecha, que había empezado a caer en los sondeos, aprovecha para clamar contra lo que denomina de "invasión incontrolada de migrantes".

"Llevamos meses estudiando cómo proceder a esas expulsiones. No es un tema banal. Porque, al final, podemos topar con la implementación de esas medidas", admitió la ministra. Entre los obstáculos, la posibilidad de que la justicia detenga en el último momento una expulsión a un país "no seguro", como Afganistán, donde por el momento hay una moratoria a esas expulsiones. En 2023, se logró un aumento de las expulsiones del 27%, según datos de su ministerio. El total fueron 16.430. En el primer trimestre de 2024 son ya 4.791.

lunes, 3 de junio de 2024

Desfile de impermeables



El sur alemán lucha contra unas inundaciones cada vez más frecuentes



El canciller alemán, Olaf Scholz, visita uno de los puntos de Baviera más afectados por los aguaceros / EFE / ANNA SZILAGYI



Gemma Casadevall
Berlín 03 JUN 2024 

El sur de Alemania lucha desde el pasado viernes contra unas crecidas devastadoras que han dejado de ser fenómenos extremos aislados para pasar a ser catástrofes frecuentes. "Es la cuarta vez en lo que va de año que visito una región afectada por situaciones de emergencia", afirmó el canciller Olaf Scholz, en alusión a la proliferación de esos fenómenos, y en esta ocasión desplazado a uno de los puntos de Baviera más afectados por los aguaceros. Los servicios de alerta funcionaron, ya que desde el viernes se activó la alarma ante lo que se anunció como "la crecida del siglo". Varios centenares de habitantes fueron evacuados, se aseguraron puentes y reforzaron las márgenes de los ríos, ante una crecida anunciada y en medio de pronósticos de lluvia por varios días. Tres personas han muerto a consecuencia de la crecida, entre ellas un bombero.

La situación sigue siendo de emergencia en la cuenca del Danubio y varios de sus afluentes. En el 'land' de Baden-Württemberg se empezó a normalizar la situación, mientras que en la vecina Baviera se temen nuevas crecidas, ya que persisten las lluvias.

Desde la ciudad de Reichertshofen, Scholz relacionó estos fenómenos de meteorología extrema con la crisis climática provocada por la acción humana. No son sucesos "como los que venían sucediéndose desde hace siglos, sino mucho más frecuentes y violentos", afirmó el canciller.

En Alemania, el referente más trágico fueron las inundaciones que en 2021 se llevaron por delante pueblos enteros y 188 vidas. La mayoría de las víctimas, con 135 fallecidos, se produjeron en el valle del río Ahr, en el 'land' de Renania Palatinado, y el resto en el de Renania del Norte-Westfalia. Ocurrió en cuestión de horas, sin que llegase a activarse las alertas. La entonces canciller, Angela Merkel, movilizó una partida de 15.000 millones de euros para paliar la catástrofe. Buena parte de la región, sin embargo, sigue sin haberse recuperado de los estragos sufridos.

domingo, 2 de junio de 2024

Quién es ella?


Alice Weidel, la inclasificable líder de la ultraderecha alemana



La colíder de Alternativa para Alemania (AfD) Alice Weidel, durante una rueda de prensa en Berlín. / MICHELE TANTUSSI / AFP




Gemma Casadevall
Berlín 02 JUN 2024 

Alice Weidel, de 45 años y líder de Alternativa para Alemania (AfD), vive abiertamente su homosexualidad y forma pareja con la productora suiza originaria de Sri Lanka Sarah Bossard, con dos hijos en común. Fue analista financiera de Goldman Sachs, pasó varios años en China y actualmente reside entre Suiza y el adinerado sur de Alemania, a orillas del espléndido lago Constanza. El perfil de Weidel parece un cóctel de datos contraindicados con su posición de líder de AfD, el partido más tóxico de la familia ultraderechista europea. En la AfD conviven racismo y homofobia, está vinculado al neonazismo, a movimientos identitarios y dominado por los autoproclamados "patriotas".

Comparte la jefatura de la formación con Tino Chrupalla, crecido en el este alemán y amigo de subirse a la palestra en los mítines con su mono de chapista de automóviles, su profesión de origen. Forman un dúo aparentemente desigual; ella transmite aires de competencia en la jungla financiera global y él, de cercanía.

En lo físico, Weidel respondería perfectamente al ideal "ario": rubia, de ojos azules y esbelta. En su currículum se mezclan componentes identificables como propios de una sociedad abierta actual. No solo no le importa reconocerse como lesbiana, sino que suele usarlo en los mítines para explicitar los peligros a los que se expone una familia como la suya ante la "invasión descontrolada de asilados" que, a su parecer, atentan contra personas como ella.

Líder atrincherada

La pregunta de quién es Weidel, una mujer de negocios o una populista radical, la persigue desde que en 2017 empezó a escalar posiciones en la AfD. El partido llevaba entonces apenas cuatro años en activo, desde que lo fundaran euroescépticos descontentos con los rescates a los países del sur. Varios de ellos abandonaron sus filas con su viraje hacia el racismo xenófobo, durante la crisis migratoria del 2015. La entonces canciller Angela Merkel mantuvo sus fronteras abiertas cuando otros las cerraban, lo que llevó a Alemania ese año a un millón de solicitantes de asilo. 2017 fue el año mágico para AfD, que se convirtió en el primer partido de extrema derecha con escaños en el Bundestag, el parlamento federal alemán.

La lista de figuras que dejaron la AfD es larga, desde el fundador Bernd Lucke a la fugaz presidenta Frauke Petry. Han sido varias las oleadas de abandonos, la más reciente en 2022, la de otro presidente dicho moderado, Jörg Meuthen, que acabó arrinconado.

Weidel no secundó ninguno de esos abandonos, sino que se ha atrincherado como líder mientras crecen a su alrededor cabecillas cercanos al neonazismo o el revisionismo histórico, como el líder de Turingia Björn Höcke. Weidel formó tandem como líder en el Bundestag con el veterano Alexander Gauland hasta consolidarse como una de las voces más agresivas del hemiciclo. Se espera que reclame para sí el puesto de candidata a la cancillería en las elecciones generales de 2025.
Escándalos

Acumula unos cuantos escándalos. Desde donaciones al partido procedentes de Rusia a través de Suiza a varios viajes de pleitesía a Moscú. El más reciente fue la participación de un asesor suyo en la reunión de Potsdam de neonazis e identitarios donde se propuso la expulsión de millones de ciudadanos de origen extranjero.

A sus propios problemas se suman los procedentes de su cabeza de lista en las europeas, el inefable eurodiputado Maximilian Krah, bajo sospecha de servir a China o a Rusia y que además ha blanqueado públicamente a las SS hitlerianas.

La francesa Marine Le Pen y el italiano Matteo Salvini han expulsado a la AfD de su grupo parlamentario en la Eurocámara. El de Weidel es un partido proscrito, descartado como socio a escala europea y alemana. Todo esto puede cambiar según sus resultados en las urnas. Hoy por hoy, defiende su segunda posición en intención de voto o incluso primero en el este de Alemania. En el parlamentarismo, de proscrito a Königmacher —“hacedor de reyes", en alemán— puede haber un paso.

Dios los cría




Quién es quién en la extrema derecha europea: similitudes y diferencias entre las dos grandes familias







Gemma Casadevall
Berlín 02 JUN 2024 16:00 


Entender por qué la familia ultra europea está dividida en dos grupos, más algún satélite independiente --como el húngaro Víktor Orbán-- es complejo y está sujeto a situaciones cambiantes. La idea de Ursula von der Leyen de tender la mano a la italiana Giorgia Meloni, con el argumento de que no es ni prorrusa ni antieuropea, no funcionó. Implica extenderla a otros partidos de la misma órbita que la primera ministra italiana, como parte de los llamados Conservadores y Reformistas (ECR). Ahí estan también están Vox, el polaco Ley y Justicia (PiS) que volvió loca a la Comisión Europea mientras ocupó el poder, o los Demócratas Suecos, que controlan desde su posición de aliados externos a la coalición centrista de Ulf Kristersson.


Para la Central Federal de Formación Política, adscrita al Ministerio del Interior alemán, hay dos líneas que diferencian al ECR del otro grupo parlamentario, Identidad y Democracia (ID), donde están la Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, la Lega de Matteo Salvini, el FPÖ austriaco, el Partido de la Libertad del neerlandés Geert Wilders o, hasta su exclusión, la AfD alemana. ECR corresponde a los ultraconservadores y euroescépticos, mientras que ID al extremismo derechista. No hay líneas divisorias precisas, pero ayudan a definirlos varios factores: por un lado, la vida interna de esos partidos; por el otro, su grado de radicalismo. El politólogo berlinés Hajo Funke, de la Universidad Libre de Berlín, añade a estos factores los vínculos con el Kremlin.


La AfD alemana está bajo observación de los servicios secretos alemanes en varios 'länder' --estados federados--, especialmente en el este, por su clasificación de "partido extremista“. Hay vínculos probados con el neonazismo y ahí donde logra hacerse más fuerte, en ciertos distritos del este, se forman lo que se denomina 'no go areas' o lugares donde llega a ser peligrosa la vida diaria para cualquier ciudadano identificable como de origen extranjero. Las estadísticas de violencia política, sea en forma de acoso o agresión física, se disparan ahí donde la AfD es especialmente fuerte. Situaciones parecidas se viven en Austria o en Países Bajos, ahí donde más se nota la influencia de sus respectivos partidos ultraderechistas dominantes.


Marine Le Pen ha buscado el acercamiento con la italiana Giorgia Meloni, a la que propone un reagrupamiento de sus fuerzas, como estrategia para conquistar el poder. Le Pen aspira a relevar a Emmanuel Macron en la presidencia. Pero difícilmente lo logrará si no se acerca al centro y 'limpia' a ID del extremismo representado por AfD. Mientras Marine Le Pen busca una normalización, el partido de Alice Weidel abraza sin disimulos el radicalismo. "La AfD ha ganado más electorado desde las posiciones extremas o alimentando la crispación que tratando de aparentar moderación“, apunta el politólogo Funke a EL PERIÓDICO. Un "extremismo light“ no le funcionaría a la AfD, que hoy por hoy no tiene perspectivas de llegar o compartir el poder. Tanto la FPÖ austriaca, primera fuerza en los sondeos, como el neerlandés Wilders, ganador de las últimas elecciones nacionales, sí empezaron a limar asperezas.


Cuando Ursula von der Leyen afirma que los Fratelli de Giorgia Meloni "no es un partido prorruso“, porque mantiene la ayuda a Ucrania, tacha de su lista a los que sí se consideran formaciones que, desde Europa, actúan al servicio del Kremlin y sus redes de desinformación. AfD es el caso más flagrante dentro de ID. No solo por las sospechas de sobornos desde Moscú a miembros del partido, sino también porque ha acompañado misiones blanqueadoras de elecciones rusas y porque propugna un referéndum para el "Dexit“ --o Brexit a la alemana--. Le Pen no logra sacudirse la etiqueta de prorrusa, a lo que se suma la labor "mediadora“ entre la francesa y la italiana por parte de Viktor Orbán, el mejor aliado reconocido de Vladímir Putin del bloque europeo. El líder húngaro sigue como independiente, aunque ambos grupos ultras buscan atraérselo o, al menos, lograr que no se lo arrebaten sus rivales.

Joana y sus satélites ante el 09.06

          

    Polonia:

El siguiente pulso entre el PiS y Tusk
El europeísta Donald Tusk puso fin el año pasado a una larga fase de dominio ultraconservador, al imponerse con su bloque entre centristas e izquierda moderada a Ley y Justicia (PiS), el partido que durante ocho años representó la confrontación con Bruselas. El pulso no ha terminado: las municipales de abril mostraron cómo el PiS sigue imponiéndose en el campo, mientras que los de Tusk lo hacen en el voto urbano. Los sondeos apuntan ahora a una leve, pero perceptible ventaja del europeísmo liberal.

 

Finlandia:
Rehabilitar o no a la socialdemocracia
El año pasado, en pleno proceso de integración en la OTAN, Finlandia dio un vuelco al apear del poder a la socialdemocracia representada por su primera ministra, la carismática Sanna Marin. Le sucedió una coalición liderada por el conservador Petteri Orpo y con la ultraderecha como aliada. Otro conservador, Alexander Stubb, redondeó ese dominio al ser elegido presidente del país. La socialdemocracia aspira ahora a tomarse la revancha y a dejar a conservadores y ultras luchando por el segundo puesto.

 

Suecia:
Reválida al modelo de apoyo „externo“ ultra
El parlamentarismo sueco aportó en 2022 un experimento a las constelaciones de gobierno europeas: el conservador Ulf Kristersson accedió a primer ministro, tras haber quedado tercero en las legislativas, mientras que los ultraderechistas Demócratas Suecos, en segunda posición, se resignaron a ser su „apoyo externo“. Los socialdemócratas, vencedores en votos, pasaron a la oposición. El experimento no parece haber dañado a ninguno: la socialdemocracia lidera los sondeos, seguida de los ultras y con los conservadores de terceros.

 

Dinamarca:
Una socialdemocracia desdibujada pero invencible
La socialdemocracia danesa sería un ejemplo de solidez entre el bloque nórdico, donde esa familia política ha caído sucesivamentos de varios gobiernos de la región. Nadie hace sombra al partido de la primera ministra, Mette Frederiksen, ni se perciben sobresaltos en la correlación de fuerzas en Dinamarca. El problema es que cuesta reconocer a la mujer fuerte de Copenhague como una socialdemócrata: su política de asilo es tanto o más dura que la de otros gobiernos conservadores o con apoyos ultraconservadores.

 

Eslovaquia:
La polarización extrema que casi deriva en magnicidio
Eslovaquia irá a las urnas con la maquinaria de las „fake news“ a toda marcha y un mes después de la sacudida sufrida con el atentado contra su primer ministro, el populista de izquierdas prorruso Robert Fico. Fue una sacudida porque a punto estuvo de costarle la vida al líder, pero también porque fue reflejo de la polarización política extrema del país. Fico acababa de apuntalar su poder con la elección como presidente de otro prorruso, Peter Pellegrini. El agresor era un „descontento“ con su línea.

 

Lituania:
Solidez en un flanco báltico que no se permite grietas
Lituania, país fronterizo con el militarizado enclave ruso de Kaliningrado y con el gran aliado de Moscú que es Bielorrusia, no cree en experimentos. Su espectro parlamentario está sumamente fragmentado, pero si algo cohesiona a su clase política es la determinación a no permitirse debilidades frente al Kremlin. El atlantismo es casi una doctrina indiscutible en un país que clama por reforzar su defensa y que brinda su territorio al estacionamiento permanente de tropas de la OTAN. La socialdemocracia lidera los sondeos.

 

Estonia
El voto ruso y la seguridad cibernética
Estonia es el país de la UE con más alto porcentaje de población de origen ruso. Un 25 % de sus 1,3 millones de habitantes tienen raíces rusas, un porcentaje que llega al 90 % en la ciudad fronteriza de Narva. Enviará un fuerte aporte de „voto ruso“ -unos 250.000 electores- hacia Europa. A ello se suma que en esta antigua república soviética, en la UE desde hace dos décadas, se implantó el voto online en 2005. Sus autoridades están preparadas para repeler ciberataques. El país ha invertido tanto en digitalización como en seguridad cibernética.

 

Letonia
Los ultranacionalistas escalan al primer puesto
Letonia, como la vecina Lituania, se caracteriza por su extrema fragmentación política, lo que favorece que un porcentaje por debajo del 20 % pueda elevar a un partido a la posición de victorioso. Este es el caso de Alianza Nacional (NA), una formación integrado en la Eurocámara en el grupo de los Conservadores Reformistas Europeos (ECR), del que también forma parte el español VOX, la italiana Giorgia Meloni y el polaco Ley y Justicia (PiS). Los sondeos le pronostican en estas europeas la primera posición, con un 18 % de los votos.