lunes, 15 de julio de 2024

Ende gut, alles gut

Thomas Müller dice adiós, con Alemania postrada ante la Roja



El alemán Thomas Müller.
 Gemma Casadevall

Thomas Müller, el creativo e imprevisible internacional alemán, formalizó este lunes su adiós a la Mannschaft tras 14 años en la selección y mientras en Alemania se suceden las felicitaciones a La Roja, como merecida vencedora de la Eurocopa. "Tras 131 partidos oficiales y 45 goles, le dijo adiós al águila federal“, es el mensaje lanzado en un video de 106 segundos por este veterano de 34 años.

Su despedida de la selección se daba ya por hecha y algunos medios, como el sensacionalista Bild, habían informado incluso que debía confirmarse la semana pasada. Müller esperó hasta el final del torneo en que el conjunto de Julian Nagelsmann cayó eliminado en cuartos por España, un partido en el que jugó sus últimos 40 minutos. El seleccionador le hizo saltar al campo con la esperanza de que sorprendiera a La Roja con alguna de sus genialidades. Tuvo una ocasión de oro, pero no logró ese objetivo, sino que compartió con Toni Kroos los aplausos de despedida en el estadio de Stuttgart.

De Kroos, que actuó como columna vertebral de su selección en toda la Eurocopa, se sabía que era la última ocasión para ovacionarlo, pese a la derrota; Müller, campeón del mundo en Brasil en 2014 al igual que Kroos, ejerció en el torneo europeo como "motivador" desde el banquillo, además de los minutos que jugó contra Escocia, primero, y finalmente contra España después.

Sus 131 partidos oficiales como internacional le colocan en tercera posición -igualado con Lukas Podolski- en el histórico de veteranía en Alemania. El primer puesto es para Lothar Matthäus, con 150 partidos, seguido de Miroslav Klose, con 137.

Se estilo algo anárquico y su capacidad para rentabilizar el „factor sorpresa“, además de sus golpes de humor igualmente poco ortodoxos, le convirtieron en alma de la Mannschaft en momentos bajos. Su contrato con el Bayern Múnich , el club de prácticamente toda su vida deportiva, expira a final de la próxima temporada.

La despedida de Müller como internacional, ahora oficial, era cuestión de trámite. En el aire está cuándo le seguirá la del portero Manuel Neuer, de 38 años, o incluso se baraja la del capitán de la selección, Ilkya Gündogan. En medios alemanes se apunta a que Neuer no lo hará de manera inmediata.

Balance del anfitrión


El anuncio de Müller, además de no ser una sorpresa, coincidió con una jornada de balances y felicitaciones de rigor al campeón. "Qué lucha, qué victoria, enhorabuena!“, era el mensaje en español del canciller Olaf Scholz a través de su cuenta en X. En esa misma red había colgado antes del partido el líder alemán un selfie junto al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el primer ministro británico, Keir Starmer, con quienes compartió la final en el Olympiastadion berlinés. También asistió al encuentro la ministra de Asuntos Exteriores, la verde Annalena Baerbock, así como su colega de Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, con competencias en Deportes en el gobierno de Scholz. "La furia Roja hizo honor a su nombre. Ahora tienen un título más que nosotros. Pero perder ante estos campeones duele un poco menos“, escribió Baerbock, apasionada del fútbol, tras lograr la selección española su cuarto título, uno más que los logrados por Alemania.

Faeser, además de felicitar al campeón, aprovechó para extraer un balance positivo del torneo. „Hemos vivido una fantástica Eurocopa en el corazón de Europa“, escribió. El anfitrión alemán ha tenido que reconocer estas semanas con cierto bochorno los múltiples déficits en sus infraestructuras, especialmente en el transporte público y trenes, revelados a ojos del resto del mundo en esa potencia económica. Pero el balance en cuanto a seguridad fue bueno, mientras que no hubo más que disturbios aislados por parte de hinchas visitantes, incluida la temible afición inglesa. Los controles aleatorios en las fronteras contribuyeron a ese buen balance, ya que se interceptaron a tiempo la entrada en el país de visitantes conflictivos, según Interior. Faeser mantendrá esos controles en la frontera con Francia durante la celebración de los JJOO de París.

"Son los mejores“, era el titular del semanario de referencia de alemania, Der Spiegel, ilustrado con una foto de Lamine Yamal abrazado Dani Olmo, jugador del Leipzig y, por tanto, de la Bundesliga alemana. „Ganó la mejor selección“, resumía también el diario „Süddeutsche Zeitung“, rotativo para el cual la Roja representa "el regreso al fútbol alegre, hermoso y brillante“. Absolutamente postrado ante la superioridad de La Roja se mostró asimismo el máximo diario deportivo de Alemania, Kicker. España demostró por partida doble una "categoría deportiva de primera clase", primero con la victoria de Carlos Alcaraz en Wimbledon, en Londres, y luego con "el trono europeo" frente a Inglaterra, escribió este periódico.

Menos feliz parecía el sensacionalista „Bild“. Tras haber estado entre los principales órganos „agitadores“ en contra de Marc Cucurella, el rotativo colgó en su web las imágenes viralizadas, pero ya retiradas de la cuenta de Yamal en Instagram, de la fiesta del vestuario de la Roja y algún trasero al aire.

viernes, 12 de julio de 2024

Indeseables

Nórdicos y bálticos amagan con dejar solo a Orbán 



Donald Trump y Viktor Orbán, este jueves, durante su reunión en Mar-a-Lago. / ZOLTAN FISCHER 

Gemma Casadevall

Los países nórdicos y bálticos estudian restringir sus relaciones con Hungría, país que ejerce la presidencia de turno del Consejo Europeo, ante el malestar por los viajes de su primer ministro, Viktor Orbán, a Moscú y Pekín, así como su encuentro con el expresidente estadounidense y candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump. Alemania, por su parte, ha alertado de las consecuencias de la presunta "misión de paz" del líder húngaro para el conjunto del bloque comunitario.
"Estamos en el día 12 (del semestre de presidencia húngara) y ha provocado ya muchos daños sobre el terreno", resumía un portavoz de la ministra de Asuntos Exteriores germana, Annalena Baerbock, acerca de la serie de "viajes sorpresa" emprendidos por su cuenta y riesgo por Orbán. El lenguaje de Berlín es bastante más explícito que las más advertencias de Bruselas insistiendo en que el líder húngaro no acudió a Moscú ni a Pekín ni mucho menos a la residencia de Trump en Florida como "representante" de la UE.
Hungría asumió la presidencia de turno del Consejo Europeo el pasado día 1 de julio y Orbán sorprendió a sus socios con una "misión de paz" no consensuada y más cercana a la línea de Vladímir Putin y de Trump que de la UE o la OTAN. Un día se desplazó en Kiev para reunirse con el ucraniano Volodímir Zelenski, al siguiente lo hizo en Moscú y luego continuó hacia Pekín. Estas visitas culminaron el jueves con la escapada al encuentro con Trump, al cierre de la cumbre de la OTAN en Washington presidida por Joe Biden.

Deserciones


Estas salidas en solitario no serían tan extrañas en el líder del ultranacionalista partido Fidesz, reconocido aliado del presidente ruso y del expresidente estadounidense. Pero el hecho de que coincida con el semestre de presidencia húngara rompe los esquemas.
Según Berlín, no hay planes por el momento para desposeer formalmente a Hungría de la presidencia de turno. Pero desde el báltico y nórdico han empezado a haber deserciones en lo que a las reuniones ministeriales de la UE en Hungría se refiere. Desde el Ministerio de Exteriores de Suecia se ha advertido ya de que se restringirán "a mínimos" la presencia de sus representantes en la capital húngara. Estonia y Letonia han anunciado asimismo que reaccionarán al proceder de la presidencia húngara, aunque sin concretar cómo lo harán. La cumbre de la UE en Budapest peligra, según fuentes lituanas, ya que podría ser que su presidente, Gitanas Nauseda, declinara asistir.

El largo brazo del Kremlin

Alemania extrema la vigilancia ante la presunta trama rusa contra el jefe del principal suministrador de armas a Ucrania



El director general de Rheinmetall, Armin Papperger. / BORIS ROESSLER / AP

 Gemma Casadevall

El Gobierno alemán se toma "muy en serio" la existencia de una presunta trama rusa para asesinar al presidente de Rheinmetall, Armin Papperger, en tanto que empresa clave para el suministro de armas a Ucrania. "No comentamos amenazas individuales, pero está claro que nos las tomamos muy en serio. Actuamos en coordinación con nuestros aliados para proteger a Alemania y a sus ciudadanos y para frustar los planes de Vladímir Putin", afirmó la ministra del Interior, Nancy Faeser.
Los planes que "no comenta" ni la titular de Interior ni el resto de los portavoces del Gobierno de Olaf Scholz, requeridos con insistencia en una comparecencia este viernes ante los medios, fueron revelados el jueves por la cadena estadounidense CNN y amplificados a continuación por el semanario 'Der Spiegel'. De acuerdo con la publicación alemana, los servicios secretos del país recibieron el pasado mayo informacion del espionaje aliado, sin concretar, acerca de las amenazas rusas sobre el fabricante de armas. Se trata, según el 'Spiegel', de indicios de una trama para asesinar a Papperger. Desde entonces tiene bajo observación a un grupo de individuos procedentes de países de la antigua Unión Soviética, incluido al menos un ruso. Se sospecha que actúan como agentes pagados por Moscú a los que hasta ahora no se ha detenido por falta de pruebas.
La CNN difundió el jueves informaciones sobre esa presunta trama, que fueron poco después recogidas y contrastadas por medios alemanes. La ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, reaccionó desde Washington a estas informaciones para señalar, aunque sin citar directamente a Papperger, que "el presidente ruso libra una guerra híbrida contra Europa". La estrategia del líder del Kremlin va de los "ciberataques y sabotajes" a "campañas de desinformación y también ataques contra personas en territorio europeo", señaló Baerbock, en una comparecencia durante la cumbre de la OTAN.

Principal suministradora


Rheinmetall es la principal suministradora de armas a Ucrania por parte de Alemania, segundo contribuyente internacional en apoyo militar a Kiev después de Estados Unidos. El material que se ha entregado hasta ahora va desde munición a los tanques del tipo Leopard, además de otros vehículos blindados y obuses.
Rheinmetall, con sede en Düsseldorf, firmó recientemente un contrato con el Ministerio de Defensa para la producción de munición por un monto de 8.500 millones de euros. Es, además, la empresa que fabricará armas en territorio ucraniano cuando termine la construcción de una planta propia en ese país.
Papperger, de 61 años, es una figura de cierta relevancia pública en Alemania, más allá de su papel en el suministro de armas a Ucrania. Recientemente su empresa asumió el papel de patrocinador en el club de fútbol Borussia Dortmund, lo que no ha encajado especialmente bien una parte de su afición porque implica que sus jugadores lleven la camiseta de un constructor de armas. Lleva custodia reforzada a raíz de una serie de amenazas y también de un ataque incendiario en el jardín de su casa.

De la bahn a Cucurella

Alemania no es lo que era, pero su Mannschaft tiene futuro


Huelga de trenes en Alemania / Agencias
 Gemma Casadevall

La Eurocopa se despide el domingo con una final entre su mejor selección, España, y la minimalista Inglaterra, tras cuatro semanas que revelaron las deficiencias del anfitrión alemán. Sorprendió a los millones de visitantes la ineficacia de su transporte público, de su red de ferrocarriles o de sus conexiones por internet. Para los 84 millones de habitantes de la primera potencia europea eso no es nuevo, sino una realidad diaria sin remedio a la vista, mientras se siga sin invertir en infraestructuras esenciales.
Más allá del bochorno local ante la exhibición internacional de fallos, el balance final no fue tan malo, en un torneo sobre el que pesaban muchos desafíos encima: desde ciberataques al radicalismo islámico, la ultraderecha o los hooligans. "Hubo algunos enfrentamientos, pero de baja intensidad", resumió el jueves la ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, a falta de lo que ocurra ante el gran desafío de la final del Olympiastadion berlinés.

Batallas contenidas

Se registró alguna batalla campal entre aficionados serbios e ingleses o, de nuevo, entre británicos y neerlandeses, resumió Faeser, responsable también de Deportes en el gobierno de Olaf Scholz. Fueron contenidas a tiempo por las fuerzas de seguridad, lo mismo que a la afición turca, radicalizada tras la sanción contra su goleador Merih Demiral. Actuó a favor de las fuerzas policiales no solo la videovigilancia, sino también la acción de agentes visitantes, incluida la Guardia Civil española, que detectaban potenciales peligros.
No ha sido un "cuento de verano" comparable al Mundial 2006, en que Alemania se ganó esa etiqueta al recibir "al mundo entre amigos", de acuerdo a su lema de entonces. En ese torneo, en que la Mannschaft terminó tercera, el anfitrión se sacudió complejos y mostró un patriotismo positivo y no arrogante. En la Eurocopa 2024 la situación geopolítica es distinta y, además, el país anfitrión está en recesión. La comparación era inevitable, aunque condenada a no funcionar. Al fin y al cabo, en un torneo continental no se recibe al mundo, con familias enteras argentinas o brasileñas discurriendo por el país.
La cosa queda entre europeos, muchos de los cuales residen en Alemania o simplemente entran y salen sin entrada para ver un partido en una 'zona del aficionado', como las decenas de miles de neerlandeses que viven a menos de 100 kilómetros de Dortmund. Se celebraba el retorno en multitud a los estadios o a las calles, tras las restricciones por la pandemia de la Eurocopa 2020-21.

Adiós a los 'oldies'

El peor enemigo ha sido el tiempo. Se ha ido de diluvio en diluvio, con estadios inundados como el de Gelsenkirchen, en lo que entra, de nuevo, la sospecha de la falta de mantenimiento en instalaciones mayoritariamente heredadas tal cual del Mundial de hace dieciocho años. Pero al menos la Mannschaft de Julian Nagelsmann sí tiene futuro. El conjunto del seleccionador más joven de la historia alemana -cumplirá los 37 años el 23 de julio- llegó al torneo envuelto en la incertidumbre. Pesaban las eliminaciones prematuras de la última fase de la era Joachim Löw -los mundiales de Rusia y Catar-. Se sabía que era el último torneo para Toni Kroos, como se da por hecho que también lo es para otros 'oldies' -Thomas Müller y Manuel Neuer, más la incógnita del capitán Gündogan.
Kroos se despidió eliminado por su "patria de adopción", España, y dejando lesionado por semanas a Pedri. Pero, además de esa dura entrada, Kroos dio que hablar al reconocer que "percibe" como más segura para sus hijos la vida en España que en su país. Alemania no es lo que fue, era su mensaje. Inmediatamente, se apropió de su frase la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que veía en ella una alerta contra lo que ese partido radical califica de invasión descontrolada de inmigrantes.

La mano de Cucurella

Kroos dejó el estadio de Stuttgart entre ovaciones, tras jugar hasta el último minuto una prórroga que le colocó al borde de su capacidad física. El futuro que Alemania ve en su selección procede de Jamal Musiala y Florian Wirtz, dos ventiañeros, aunque quien levantó partidos en cuanto Nagelsmann le dejó jugar fue Niclas Füllkrug, orgullo del Borussia Dortmund.



Cucurella disputa la posesión con Dembélé durante el España - Francia / EFE

El jugador de la Roja que cualquiera quisiera llevarse a casa es sin duda Lamine Yamal. Dani Olmo es para algunos alemanes algo ya propio, puesto que juega en la Bundesliga. Pero seguramente la foto que perdurará en la memoria alemana es la de la mano de Marc Cucurella en el minuto 106 del partido en que la Mannschaft cayó eliminada. Para el ojo alemán, un penalti clarísimo. Para los técnicos de la UEFA y mayoría de expertos, el árbitro Anthony Taylor hizo lo correcto al no pitarlo.
La pataleta del anfitrión se tradujo en pitidos y abucheos cada vez que Cucurella tocó el balón en la semifinal contra Francia. De "vergüenza" calificaron luego la reacción furibunda del aficionado tanto el órgano de la prensa deportiva alemana 'Kicker' como muchos medios de referencia, incluido el periódico izquierdista 'Die Tageszeitung'.
A Cucurella le perseguirá al menos un rato más la foto de la mano. Es un jugador que no pasa desapercibido, tanto por su "no-corte" de pelo como por su capacidad para estar en todos lados. "Es un espíritu libre sobre el terreno de juego, que no pierde de vista su disciplina y sus tareas y con un rendimiento excelente", resumía de cara al partido contra Inglaterra la primera cadena pública alemana, ARD. Es su primer torneo europeo, pero de lo que no hay duda es que no se dobla, sino que se crece ante la presión, concluía su comentarista, Jörg Strohschein. Ni tan mal, en definitiva.

Haciendo grande a Hungría

 Orbán, el „trumpista“ aliado de Putin que socava la UE y la OTAN

Joana Serra

¿Soportará la Unión Europea un semestre de presidencia de turno húngara bajo las provocaciones del primer ministro, Víktor Orbán? ¿Se comporta ya el líder húngaro ante sus aliados en la OTAN como una avanzadilla del posible regreso de Donald Trump a la Casa Blanca? El jefe del ultranacionalista partido Fidesz y del gobierno de Budapest desde 2010 no da tregua ni en el bloque comunitario ni en la Alianza Atlántica.
Dejó claros sus propósitos unos días antes incluso de abrirse formalmente la presidencia húngara del Consejo Europeo al presentar el lema de su semestre: „Make Europa Great Again“, „Hagamos Europa grande otra vez“, un mensaje „trumpista“ al cien por cien, con el que además evidenció que no serían seis meses de rutina. En cuanto Hungría asumió formalmente su presidencia semestral, el 1 de julio, Orbán apretó el acelerador con una serie de viajes „sorpresa“ que, efectivamente, tomaron a sus socios europeos absolutamente desprevenidos.
Inició sin consultar a ningún socio lo que calificó de „misión de paz“ en Kiev. Ahí se entrevistó con el presidente Volodímir Zelenski, quien debió recibir alguna sacudida interna ante la visita del más leal y poderoso aliado de Vladímir Putin entre los socios de la UE. La siguiente estación de su iniciativa pacifista fue Moscú, donde intercambió recetas para la paz en Ucrania con el líder del Kremlin. Por si faltaba algún elemento, se personó a continuación en Pekín, donde obviamente fue recibido por su presidente, Xi Jinping. Y, puesto que estaba en Estados Unidos estos días, por qué no acercarse a Florida a ver a su gran amigo y potencial nuevo presidente de la superpotencia global, Trump?
El estupor de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, del alto representante de Política Exterior, Josep Borrell, y de líderes como el canciller alemán Olaf Scholz alcanzó dimensiones que iban más allá de la descalificación o descontento por las primeras estaciones del viaje no consensuado a escala europea, Moscú y Pekín. Hay motivos serios de preocupación, no porque Orbán acumule viajes de tal relevancia, sino por la creciente influencia asumida por el líder húngaro mientras emergen nuevos gobiernos de la órbita ultraderechista o prorrusa, especialmente en el este de Europa.
A la primera ronda de estupor europeo siguió la generada en la cumbre de la OTAN en Washington. Desde Estados Unidos, Orbán volvió a dejar claro que para él no hay lealtades aliadas que le impidan mostrar lo que es: un líder más cercano a Trump que a Joe Biden.
La cumbre de Washington se había diseñado para blindar estrategias con las que seguir apoyando a Ucrania incluso si el expresidente y ahora candidato republicano gana las elecciones de noviembre. Tras la cumbre, Orbán colocó en su agenda una visita a Mar-a-Lago, en Florida, para trasladarle a Trump los resultados de su misión pacificadora ante Zelenski, Putin y Xi. El propio Orbán se encargó de colgar una foto con Trump, ambos con el pulgar en alto, a modo de resumen de la gestión de paz de la que no había siquiera confirmaciones oficiales.
No pasa un día sin que Orbán exhiba sus ansias de dominio. Jugó ahí una importante baza la conformación de un nuevo grupo en el Parlamento Europeo (PE) con el Fidesz como principal motor. Cabe recordar que el partido dominante en Hungría quedó fuera del grupo de los Populares Europeos (PPE) en 2021, en medio de una fuerte trifulca entre Orbán y el líder de esa formación, el bávaro Manfred Weber. Desde entonces había quedado en el PE en tierra de nadie o como independiente. Podría haber tratado de remodelar o integrarse en uno de los grupos del populismo derechista existentes en la anterior legislatura, los Conservadores Reformistas (ECR) de la italiana Giorgia Meloni o Identidad y Democracia (ID) de la francesa Marine Le Pen. En lugar de eso, presentó en Viena una nueva agrupación, llamada de los Patriotas para Europa, junto con el líder del FPÖ austriaco, Herbert Kickl, y el exprimer ministro y magnate Andrej Babis, del opositor Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO). En los días siguientes se le añadieron Le Pen y el neerlandés Geert Wilders. Entre todos ellos, además de Vox, sumarán 84 escaños en el PE.
„Nada nos hará cambiar de opinión. Mantendremos los canales diplomáticos abiertos con Rusia“, aseguró el ministro húngaro de Asuntos Europeos, János Bóka, hombre de máxima confianza de Orbán, mientras subían de decibelios las protestas desde Bruselas por el nulo interés del líder húngaro en consensuar o coordinar nada. Orbán es un asiduo discordante en toda cumbre de los Veintisiete, especialmente si se trata de política migratoria. Hay que reconocerle que en materia de asilo no está solo en su rechazo a las líneas trazadas desde la CE. Pero la lista de encontronazos entre Budapest y Bruselas con Orbán como primer ministro -es decir, entre 1998 y 2002 y desde 2010 a la actualidad- va más allá de desencuentros puntuales.
A sus 61 años, es el más veterano entre los líderes de la UE y lidera Fidesz desde 1993. Los sucesivos intentos desde la oposición para derrotarlo en las urnas han fracasado. Renovó sin problemas su mayoría absoluta en 2022, pocos meses después del baño de realidad que suposo para Occidente el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania y desde su condición de aliado europeo de Putin.
Sus vínculos con el Kremlin no le han impedido compartir bloqueos ante Bruselas con la ultranacionalista Ley y Justicia (PiS) polaco, el partido que mientras ocupó el poder en Varsovia representó la línea del máximo compromiso con la ayuda militar a Kiev.
En política interior, el Fidesz defiende lo que Orbán califica de „revolución conservadora“, una línea que coloca a Hungría en la línea del autoritarismo. Ha impulsado leyes homófobas que Bruselas califica de acoso a los colectivos LGTBI y sometido a los medios de comunicación a una suerte de ley mordaza. En materia judicial, ha implantado una reforma similar a la que introdujo en Polonia el PiS en los ochos años que estuvo en el poder y que trata ahora de revertir su primer ministro, el liberal y europeísta Donald Tusk.
Tras varios avisos y sanciones, Bruselas llegó a congelar los fondos europeos destinados a Budapest. En lugar de retraerse, Orbán respondió estrechando sus lazos con China, con Rusia y con Turquía, el otro miembro díscolo de la OTAN.
Orbán respondió siempre a los toques procedentes de Bruselas enarbolando la bandera de la „soberanía húngara“. Su poder podría empezar a erosionarse, de prosperar la oposición surgida de un disidente de Fidesz, Peter Magyar. En las elecciones europeas, el partido de Orbán se alzó con un 43 %, lo que supone una caída de más de 10 puntos respecto a 2019. Tisza, una formación hasta ahora minoritaria pero que Magyar asumió como propia, se alzó con un 31 %. Este resultado supone un hito para una oposición que ha sacado a la calle las mayores movilizaciones vistas en décadas en Hungría contra la línea autoritaria de Orbán.

jueves, 11 de julio de 2024

Acumulando millas aéreas

Orbán acentúa su desafío a la UE y se reúne con Trump
















Trump y Orbán, durante una visita a la Casa Blanca en 2019. / MANUEL BALCE CENETA / AP

Gemma Casadevall

El primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, no parece dispuesto a detenerse en sus andanadas en solitario y ha sumado una reunión con Donald Trump a su presencia en Estados Unidos, al cierre de la cumbre de la OTAN. Su propósito, según 'The Guardian', es trasladar al candidato republicano a la Casa Blanca, su aliado político junto con Vladímir Putin, los resultados de la "misión de paz" para Ucrania que le llevaron hace unos días a Moscú y Pekín. La reunión, que no ha sido confirmada oficialmente, tendrá lugar en Mar-a-Lago, en Florida, el mismo lugar en que ambos políticos analizaron el pasado marzo fórmulas para poner fin a la guerra en Ucrania.
La supuesta gira mediadora de Orbán empezó inmediatamente después de asumir Hungría la presidencia de turno del Consejo Europeo. Primero viajó a Kiev, donde se reunió con el presidente Volodímir Zelenski; luego se trasladó a Moscú, donde lo hizo con el líder del Kremlin, Putin, y finalmente siguió a Pekín, donde le recibió Xi Jinping. Desde Bruselas saltaron las advertencias y protestas tanto de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, como del alto representante europeo de Política Exterior, Josep Borrell. Aclararon que Orbán no acudía en calidad de "presidente de turno" de la UE, mientras otros líderes, como el canciller alemán, Olaf Scholz, condenaban tal misión. La serie de visitas "sorpresa" del líder húngaro no habían sido coordinadas ni mucho menos bendecidas por Bruselas. En una reunión de embajadores de la UE se criticó al primer ministro húngaro, mientras se busca cómo impedir que siga adelante con esas supuestas misiones de paz. En la cumbre de la OTAN se han sucedido asimismo las críticas a la iniciativa de Orbán.
El encuentro con Trump, hacia quien Orbán tiene más afinidades políticas que las que guarda con el actual presidente de EEUU, Joe Biden, se considera una especie de guinda en la serie de provocaciones con que el líder ultranacionalista está salpicando su semestre de presidencia del Consejo Europeo. A Orbán se le reconoce como el más poderoso aliado del Kremlin dentro del bloque comunitario. La reunión con Trump incide además en los temores nada disimulados dentro de la OTAN a un regreso del republicano a la Casa Blanca, en medio de la incertidumbre acerca del futuro político de Biden.

Nuevo grupo en la Eurocámara

Los desafíos de Orbán se producen hacia diversos flancos. Por un lado, por esas "misiones de paz" no consensuadas y presuntamente más cercanas a los planes de Trump o Putin que a los de Kiev. Por el otro, por su reforzamiento como nuevo líder de una de las ramas de la familia ultraderechista europea. Orbán, cuyo partido Fidesz quedó fuera del grupo de los Populares Europeos en 2021, se atrajo primero al FPÖ austriaco, partido que según los pronósticos ganará en las elecciones del país alpino en septiembre. Luego integró asimismo en los llamados Patriotas para Europa al Reagrupamiento Nacional de la francesa Marine Le Pen y completó su ronda con otros partidos de ese espectro, incluido el español Vox, con un total de 84 escaños en la Eurocámara. Se sitúa así por encima de los Conservadores Reformistas (ECR) de la italiana Giorgia Meloni, con 78 puestos, y a distancia del marginal grupo capitaneado por la radical Alternativa para Alemania (AfD), con 25 eurodiputados.

martes, 9 de julio de 2024

El amigo del enemigo

Orbán, la avanzadilla en la OTAN del "pacifista" Trump




El primer ministo de Hungría, Viktor Orbán / ATTILA VOLGYI / POLARIS
Gemma Casadevall

"Hay poca gente en el mundo que sepa más de Rusia que los húngaros y, sobre todo, que su primer ministro", aseguró Viktor Orbán desde el sensacionalista diario 'Bild', tras su "misión" ante Vladímir Putin. De seguir en el poder la conservadora Angela Merkel, quien sí comprendía "que el concepto de soberanía nacional ruso es distinto", Putin no habría emprendido su guerra. Pero la "estúpida arrogancia de muchos occidentales" no ha sabido entenderlo así, proseguía Orbán. Visto que Merkel (retirada en 2021 tras 16 años en el poder) no volverá a la política --argumenta Orbán--, las esperanzas están depositadas en un regreso a la Casa Blanca de Donald Trump, "un hombre de negocios que se ha hecho a sí mismo" y "un hombre de paz", en definición del primer ministro húngaro.
Con este planteamiento viaja el líder magiar a la cumbre de la OTAN en Washington. Llega tras su paso por China, su tercera "visita sorpresa" en una semana, tras las realizadas a Kiev y luego a Moscú. Orbán emprendió esa gira inmediatamente después de asumir su país la presidencia de turno del Consejo Europeo. Las protestas del bloque comunitario no parecen afectarle. Incluso se permitió desconvocar, alegando razones de agenda, a la ministra de Asuntos Exteriores alemana, Annalena Baerbock, a quien este lunes se esperaba en Budapest. El canciller Olaf Scholz había condenado sin paliativos su visita a Moscú, mientras que Bruselas recordó que ni representaba a la UE ni había consensuado con sus socios esa visita.
Todo esto no interesa a Orbán, el líder del ultranacionalista partido Fidesz e impulsor del grupo de la Eurocámara de los Patriotas para Europa. Ha aglutinado a otros representantes del "trumpismo" triunfantes en las urnas, como el Partido de la Libertad del neerlandés Geert Wilders. Que Reagrupamiento National haya quedado en el tercer puesto en las elecciones francesas es un golpe para Marine Le Pen. Pero la posición de primera fuerza de los ultras franceses en las europeas le sirve a Orbán para fortalecer un grupo del que se siente alma y artífice.
Al primer ministro magiar se le identificaba ya como el más leal aliado de Putin en la UE. A otros integrantes del grupo se les reconoce también como "prorrusos". La diferencia es que Orbán tiene rango de primer ministro.
La cumbre de la OTAN está marcada por la posibilidad de que Trump sea el vencedor de las elecciones de noviembre y regrese a la Casa Blanca. De ello, y del avance de los ultras prorrusos europeos, puede depender el apoyo futuro a Kiev.
"Nadie tiene derecho a tomar decisiones sobre una paz futura, ni en qué forma, en nombre de Ucrania y sin su participación", aseveró el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien recibió en Varsovia a Volodímir Zelenski. El presidente ucraniano partirá hacia Washington desde Polonia, representante del máximo compromiso con Kiev.

lunes, 8 de julio de 2024

Macron la salvó

Europa recibe con alivio la derrota de Le Pen en Francia


Celebración en la plaza de la República de París de la victoria de la izquierda / JULIEN MATTIA / DPA


Silvia Martínez, Gemma Casadevall, Irene Savio, Lucas Font

Europa respira más tranquila tras la victoria de la coalición de izquierdas en las elecciones legistativas de Francia de este domingo. "Nunca comentamos los resultados de las elecciones nacionales así que no tenemos comentarios que hacer", ha respondido este lunes el portavoz de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a la petición de una valoración sobre los resultados. Pese a esta falta de pronunciamiento oficial, en Bruselas han recibido con enorme alivio el veredicto de las urnas y el hecho de que la ultraderecha de Marine Le Pen y Jordan Bardella no haya conseguido su objetivo de lograr una mayoría suficiente que permita a su formación, Reagrupamiento Nacional, formar gobierno. Aún así, se percibe con gran preocupación el nuevo escenario político francés, mucho más fragmentado que nunca, y sin una mayoría clara que podría derivar en una difícil cohabitación política en la que es la segunda economía más grande de la UE, informa SILVIA MARTINEZ.

El mensaje más elocuente pronunciado el mismo domingo, tras la segunda vuelta, llegó desde Varsovia por boca del primer ministro de Polonia y expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. "En París entusiasmo, en Moscú decepción, en Kiev alivio. Suficiente para ser feliz en Varsovia", decía el conservador polaco en su cuenta de la red X.
"Esta noche, mis amigos y camaradas socialistas franceses demuestran que es posible detener a la extrema derecha uniendo a la izquierda. Los resultados son claros: al colocar al Nuevo Frente Popular a la cabeza de los escaños de la Asamblea Nacional, el pueblo francés se movilizó para defender la República de los peligros que la esperaban. Un momento histórico para Francia y para Europa", ha reivindicado la presidenta de los socialistas en la Eurocámara, Iratxe García. "Viva la República", celebra la copresidenta de los Verdes en la Eurocámara, Terry Reintke.

Alemania

El canciller alemán, Olaf Scholz, se ha declarado "notablemente aliviado" porque se ha evitado lo que habría sido un "gran desafío", de haberse visto forzado Emmanuel Macron a cohabitar con un gobierno de la ultraderecha. Espera ahora el canciller que el siguiente paso sean una "negociación constructiva" para la formación del siguiente gobierno en París. En esa frase hay una invitación indirecta a Macron a tomar ejemplo de Alemania, donde lo habitual es negociar coaliciones complejas incluso entre socios nada afines, algo que hasta ahora no se había dado en el sistema presidencialista francés.

La discreta reacción de Scholz de este lunes contrasta con la "gran preocupación" que había expresado unos días antes ante el avance de la ultraderecha en Francia, Países Bajos y otros aliados europeos, entre ellos varios socios escandinavos. Del canciller trascendió además una frase, pronunciada en una reunión Partido Socialdemócrata (SPD), en que se confesaba "deprimido" ante un posible gobierno dominado por Le Pen.

Berlín temblaba por la estabilidad del eje franco-alemán, aunque oficialmente Scholz insistía en que, pasara lo que pasara, el interlocutor seguiría siendo el presidente Macron.

El eje franco-alemán parece salvado, pero persiste cierto miedo a Jean-Luc Mélenchon. El líder de La Francia Insumisa asumió de inmediato como propia la victoria del Nuevo Frente Popular. Se considera improbable que acabe siendo el primer ministro, ya que tanto Macron como los socialistas franceses lo rechazan. Pero tampoco puede darse aún por descartado.

"No incidimos en cuestiones de política interna de otro país", respondió el portavoz de Scholz, Steffen Hebestreit, ante sobre la reconocida aversión de Mélenchon hacia Alemania. En Berlín se recuerda su panfleto titulado 'El veneno alemán', en que acusa a ese país de "imponer su voluntad" al resto de la UE. Ya en lo personal, Mélenchon ha ido más allá que Le Pen en su hostilidad hacia Alemania. "Nadie quiere ser alemán. Son más pobres, mueren antes y no tienen hijos", llegó a asegurar hace unos años. GEMMA CASADEVALL

Italia


Alivio de la izquierda y el centro, silencio del Gobierno de Giorgia Meloni. Así puede resumirse, a grandes rasgos, el impacto en Italia de la victoria del Nuevo Frente Popular en Francia. En particular, la líder del Partido Demócrata italiano, Elly Schlein, ha calificado el resultado de "extraordinario". "Es posible ganar a la derecha", ha añadido. "¡Se lo dedicamos a Meloni y (al líder de la Liga, Matteo) Salvini! ¡Gran resultado rojo-verde del NFP!", ha exclamado Angelo Bonelli, diputado de la alianza Izquierda y Verdes (AVS, por sus siglas en italiano). "El pueblo francés ha premiado a los que nunca han dudado en apostar por la paz, los derechos sociales y la tutela de los más débiles", ha añadido Giuseppe Conte, el jefe del Movimiento 5 Estrellas (M5S).

Unas palabras que reflejan la interpretación, en clave nacional, que la oposición ha querido dar al inesperado resultado electoral francés. De ahí también las palabras más sosegadas de los centristas de Acción, Carlo Calenda, y de Italia Viva, Matteo Renzi. "Es muy positivo haber bloqueado a Le Pen. Es bueno para la estabilidad de Macron. Pero formar Gobierno y gobernar no será fácil", ha considerado Calenda. "El centro reformador ha sido decisivo hoy en Francia como en el Reino Unido hace días. Una señal de esperanza para la política europea. Macron ha ganado la primera batalla", ha coincidido Renzi.

La sorpresa y el alivio también se han mezclado, sin embargo, con una nueva polémica por la decisión de la televisión pública RAI de no transmitir en directo los resultados electorales en Francia, y emitir en su lugar un festival cultural que el domingo se llevó a cabo en Pomezia, cerca de Roma. "La RAI esconde la derrota de Le Pen", titulaba esta mañana el diario italiano 'La Repubblica'. Esto después de que la situación fuera denunciada por el PD y diversas asociaciones de periodistas. "Se ha tocado fondo", consideraron. IRENE SAVIO

Reino Unido

El resultado electoral en Francia ha tenido pocas reacciones en la política británica, todavía inmersa en la resaca de las elecciones generales del pasado jueves. Ni el nuevo primer ministro, Keir Starmer, ni su antecesor en el cargo, Rishi Sunak, han valorado públicamente los resultados de los comicios, ni tampoco lo ha hecho el líder del partido de derecha populista Reform UK, Nigel Farage. Entre los miembros del Parlamento, destaca la reacción de la colider de los Verdes, Carla Denyer, quien ha calificado como "inquietante" el apoyo recibido por la extrema derecha, pero ha valorado como un "alivio" los esfuerzos para aislar a la formación de Le Pen.

Naar links, naar rechst

Alemania, la tenaza que aprieta pero no ahoga, ante otra marea 'oranje'



Aficionados de la selección de Países Bajos, en un partido de la Eurocopa. / OnsOranje
Gemma Casadevall

Hasta 75.000 aficionados neerlandeses recibirá Dortmund este miércoles para la semifinal contra Inglaterra. Apenas 100 kilómetros separan esta ciudad renana de la frontera con Países Bajos, por lo que se espera la mayor marea 'oranje' de esta Eurocopa. Cada anterior partido de la selección de Ronald Koeman desplegó ya a decenas de miles de aficionados, botando de lado a lado de las calles, avenidas y graderíos al son del "Naar links! Naar rechst!“ ("Hacia la izquierda, hacia la derecha"). La pirotecnia en las zonas del aficionado está prohibida. Pero ello no ha impedido que surjan columnas de humo naranja, a juego con las camisetas de una entusiasta afición, que en esta Eurocopa se ha ganado el trato de "mascota" pese a la tradicional rivalidad con Alemania.
Que el partido de cuartos contra Turquía, en Berlín, acabara con algunos enfrentamientos no sorprendió. Se temía algo peor, tanto si ganaba como si perdía la selección de Arda Güler. La comunidad germano-turca, con tres millones de ciudadanos en Alemania, festeja sus triunfos con atronadoros festejos y no siempre encaja bien las derrotas. El ambiente estaba enrarecido por la sanción de dos partidos a Mehri Demiral tras haber mostrado el símbolo de los 'Lobos Grises', movimiento ultraderechista turco.

Símbolo político

La UEFA castigó con rigor la exhibición de un símbolo político sobre el terreno de juego. Pero luego hubo cierta manga ancha cuando la afición turca lo mostró provocadoramente al siguiente partido. Guste o no, el movimiento de los 'Lobos Grises' no está prohibido en Alemania y por tanto tampoco es delito exhibir el controvertido signo. La presencia en el Olympiastadion del presidente Recep Tayyid Erdogan, cuyo gobierno está respaldado por el brazo parlamentario de los 'Lobos', no conllevó problemas. Tampoco que le acompañara el exinternacional alemán Mesut Özil, quien lleva tatuado el símbolo ultraderechista. Özil dejó Alemania hace años, tras denunciar racismo en el fútbol alemán. Pasó así de ejemplo de integración a proscrito.
Eran muchos los riesgos sobre el partido. Una marcha de aficionados radicales hacia el estadio fue disuelta por la policía. A la eliminación de Turquía siguió hubo algún 'autokorso' de consolación y broncas con los eufóricos 'oranges'. Pero no llegó la sangre al río. Esa ha sido la tónica dominante de los encuentros calificados como "de alto riesgo".

De Serbia, Hungría y Polonia

Se había desplegado una tenaza preventiva de seguridad. En la primera semana del torneo, las fuerzas de seguridad interceptaron a 1.400 hinchas fichados como hooligans procedentes principalmente de Serbia, Hungría y Polonia. Hubo controles aleatorios en las fronteras y un despliegue de videovigilancia con expertos de media Europa para identificar a sujetos potencialmente violentos.
La marea 'oranje' se considera de bajo riesgo, aunque se sigue observando a los siempre conflictivos ingleses. La minoritaria afición de La Roja ha sido, en lo colectivo, modélica y la de Francia, tal vez porque su atención se concentró en la máscara de Kylian Mbappé, no ha dado problemas.

domingo, 7 de julio de 2024

Paseo futbolero

Berlín, capital europea del fútbol 'off' y apátrida



Ambiente del restaurante Mitterhofer, en Berlín / GEMMA CASADEVALL
Gemma Casadevall

No importa si tu selección alcanzó cuartos o si cayó en la fase de grupos. Berlín se ha revalidado en esta Eurocopa como una capital del fútbol 'off'. Algunos -oficialmente, 74.450- habrán pagado lo que sea por ver la final en el histórico Olympiastadion berlinés. Pero muchos más se amontonarán ante pantallas gigantes, grandes, medianas o pequeñas, sea en las zonas del aficionado oficiales o en el café-panadería del barrio. Alemania abrió la Eurocopa en Múnich el pasado 14 de junio con la ilusión de revivir el "Sommermärchen“ (sueño de verano) que fue el Mundial de 2006.

No está luciendo el sol como entonces, sino que se avanza entre diluvios hasta la final del próximo día 14. Afloraron además unas deficiencias infraestructurales -especialmente en el transporte público- impropias de una potencia como Alemania. Pero en la capital más bien apátrida del fútbol que es Berlín hay suficientes lugares donde asistir a cuartos, semifinales y final sin arruinarse buscándose una entrada de último minuto.

Dando tumbos con el "Naar links! Naar rechst!“ de los Orange

Sumarse a grandes mareas humanas, como las neerlandesas dando tumbos de lado a lado al son del 'Naar links! Naar rechst' (¡Hacia la izquierda, hacia la derecha!), solo es posible en grandes espacios. El himno o grito de guerra de la selección de Ronald Koeman ha convertido en estrechas las avenidas de cualquier ciudad por las que pasan, a saltos y uniformados de 'orange' el color nacional. Para compartir entre masas la pasión por el fútbol lo mejor es la 'fanzone' ante la Puerta de Brandeburgo o la del vecino Reichstag. Ahí están las mejores y enormes pantallas, camisetas oficiales y atributos de los espónsores, entre puestos de comida y bebida unos cuantos euros más caros que en el resto de la ciudad, aunque no prohibitivos.

El acceso es gratuito y se sufre o se festeja con los monumentos más emblemáticos al fondo y en vecindad con los centros del poder alemán. Pero también se puede optar por espacios menos tuneados con los símbolos de la UEFA, Adidas, etc, y balancearse entre la afición en otros lugares sin tener que someterse al control de bolsas o mochilas en sus accesos.

A unos veinte minutos a pie, o diez en bicicleta, en el corazón del parque del Gleisdreieck y bajo un entramado de vías de tren están los 38 contenedores habilitados como cervecería del 'Brlo Brwhouse'. Es un local de nuevo cuño, para público internacional, con seis grandes pantallas y alguna carpa, por si llueve. No tiene una clientela tan fiel como Kulturbrauerei o el Prater, ambos en uno de los barrios más noctámbulos de la ciudad, Prenzlauer Berg. Por la cervecería de nombre danés recala gente de paso por la ciudad. Pero es céntrico, amplio y no estrictamente reservado a público adicto al fútbol.



Ambiente de la 'fanzone' del Reichstag, en Berlín / GEMMA CASADEVALL

'Tante Käthe', la quintaesencia futbolera


Quien no sepa qué se esconde tras el apodo de 'Tante Käthe' -traducible por "La Tía Cati“- no merece acercarse al bar de ese nombre en la Bernauerstrasse, una de las calles por las que discurrió el traumático muro berlinés. 'Tante Käthe' es el apodo con el que se conoce a Rudi Völler, gloria futbolera y campeón del mundo en 1990, exseleccionador nacional y director deportivo de la actual Mannschaft de Julian Nagelsmann. Debe el apodo al característico peinado que, con el paso de los años, se va pareciendo cada vez más a las permanentes de alguna tía-abuela de la familia.

El bar consagrado al ídolo sí es zona reservada a quienes saben de Völler y de cualquier otro grande del fútbol alemán o internacional. Si Franz Beckenbauer fue el 'kaiser' elegante e indiscutible, Völler es la figura cercana, identificable con el éxito o con la penalidad. 'Tante Käthe' ofrece fútbol en directo siempre. Es la razón de su existencia. Sentarse en sus butacas o jugar al futbolín mientras transmiten un partido es estar en un templo del fútbol, a precios humanos.

En los alrededores del bar se han instalado una serie de locales de ambiente similar al moderno 'Brlo Brwhouse', donde se consume más 'aperol spritz' que cerveza. Conscientes de que muchos de los que se acercan a la zona lo hacen atraídos por 'Tante Käthe', también esos vecinos tienen sus grandes pantallas y transmiten los partidos de la Eurocopa.

Ambiente del bar Golgatha, en Berlín / GEMMA CASADEVALL

Del mercado a la pantalla amarrada a las cajas de cerveza

'Marktwirtschaft' (Economía de Mercado) es un bar de barrio junto uno de los mercados del multiétnico Kreuzberg, la Marheineke Markthalle. Tiene su terraza y sus cómodas sillas con respaldo, mucho más confortables que los bancos de las bulliciosas cervecerías tipo 'Golgatha', otro local clásico donde se transmiten todos los partidos y siempre, no únicamente en ocasión de la Eurocopa.

El 'Markwirtschaft' sigue las normas de la cocina de mercado: todo cabe, no importa la procedencia ni las fidelidades. Su público es la clientela de la Markthalle o sus empleados, que acuden a ver el partido independientemente de quién juegue ese día. Es una pantalla de barrio, que se monta y desmonta todos los días y que probablemente desaparezca cuando termine el torneo.

Menos improvisada, sin embargo, que la que tienen instalada sobre cuatro cajas de cerveza, a modo de soporte, y sujetada con gruesas cintas azules, en 'Mitterhofer'. Es el puesto de comida para llevar de un restaurante esquinero del mismo nombre, en Kreuzberg. Uno compra ahí su cerveza, se pide su ensalada de patata y se sienta a ver el fútbol con un par de vecinos. Es, seguramente, el sitio más adecuado para sentirse como un berlinés más. Puro amor al caos y al borde del derrumbe, pero sin perder el equilibrio.

viernes, 5 de julio de 2024

Lo que queda del eje

Berlín teme una estocada al eje si gana Le Pen 



El presidente Emmanuel Macron y el primer ministro Olaf Scholz, en Berlín el pasado 28 de mayo.

Gemma Casadevall

"Contemplo con preocupación la segunda ronda de las parlamentarias francesas, tras lo que estamos viendo en los Países Bajos y lo que ya vimos en dos países escandinavos", afirmó el canciller alemán, Olaf Scholz, este viernes ante los medios. Llevaba varios días dando respuestas menos concretas a la pregunta de qué pasará con el eje franco-alemán si las urnas dan a Marine Le Pen las llaves del poder. La agencia de noticias DPA citaba una frase de Scholz, pronunciada en una reunión del Partido Socialdemócrata (SPD), más incisiva de lo que le permite su norma de no incidir en la política interna de otros países: "La situación en Francia es deprimente. Cruzo los dedos y espero que Francia, un país que amo y aprecio, evite un gobierno liderado por la extrema derecha".
A Scholz le persigue la pregunta de si el maltrecho eje franco-alemán sobrevivirá a una victoria de Reagrupamiento Nacional desde que el partido de Le Pen se alzó con el primer puesto en la primera vuelta. El canciller se aferra públicamente a que, en caso de cohabitación entre Emmanuel Macron y un primer ministro ultraderechista, su interlocutor seguirá siendo el presidente. Las relaciones bilaterales se trazan entre el canciller y el presidente. En el parlamentarismo alemán, la jefatura del Estado la ejerce un presidente con funciones representativas. Por razones de protocolo, corresponde al presidente, actualmente Frank-Walter Steinmeier, recibir a otro jefe de Estado, pero las decisiones políticas competen al canciller.
Los amplísimos poderes que tiene Macron son mayores que los de un canciller federal. Pero, por encima de las diferencias entre el parlamentarismo alemán y el presidencialismo francés, las consultas intergubernamentales entre ambos socios europeos incluyen a los ministros de uno y otro país. En caso de un Gobierno de Jordan Bardella, el Ejecutivo de Berlín "cohabitaría" con la ultraderecha francesa.
Las relaciones con gobiernos ultras dejaron de ser tabú en Alemania cuando se trata de socios extranjeros. A la ultraderechista italiana Giorgia Meloni la recibe Scholz con total cordialidad. Con el Gobierno neerlandés, ahora bajo liderazgo de la extrema derecha, será aún más fácil, puesto que su primer ministro no es Geert Wilders, sino el tecnócrata Dick Schoof. En lista de espera está Austria, donde se pronostica una victoria de la extrema derecha en las parlamentarias del próximo septiembre.

Puntal del orden establecido europeo

Entre el robotizado Scholz y el efectista Macron no ha funcionado la química, pero ambos se han esforzado en disimularlo. El eje se apoya en la dinámica bilateral establecida desde tiempos de Konrad Adenauer y Charles de Gaulle. La perpetuaron sucesivos tándems, desde el cristianodemócrata Helmut Kohl y el socialista François Mitterrand al socialdemócrata Gerhard Schröder y el conservador Jacques Chirac. Su máxima expresión, por lo extensa, fue bajo Angela Merkel y sus cuatro presidentes --Chirac, Nicolas Sarkozy, François Hollande y finalmente Macron--. Se consolidó así un eje entre dos países que de enemigos en guerra pasaron a aliados y que acuden a las cumbres en Bruselas con líneas consensuadas.
Cuesta imaginar que el eje pueda sostenerse con un Macron crepuscular y cohabitando con la ultraderecha. "Estamos seguros de que, independientemente de quién gane la segunda ronda electoral francesa, seguiremos adelante con nuestro trabajo con el presidente", insistió el canciller hace unos días, desde Varsovia. En esa línea se incluyó también su anfitrión, el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien dijo confiar en el mantenimiento del Triángulo de Weimar, formado por Francia, Alemania y Polonia. El liberal Tusk regresó al poder en Varsovia tras ganar las elecciones de 2023 y puso fin así a ocho años de dominio del ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS). Su regreso fue saludado en Bruselas, en Berlín y en París como el fin de la pesadilla de la confrontación persistente marcada por ese periodo de liderazgo ultra en Varsovia.

Tregua

La coalición de Scholz firma "la paz presupuestaria"



El canciller alemán Olaf Scholz firma la paz presupuestaria / EFE / CHRISTIAN THIEL
Gemma Casadevall

Tras 23 reuniones en Cancillería, con un total de 80 horas de duración, el tripartito de Olaf Scholz entre socialdemócratas, verdes y liberales presentó, con meses de retraso, un acuerdo que les permitirá desbloquear los presupuestos de 2025. Se contempla además un paquete coyuntural para impulsar inversiones récord en infraestructuras, según el canciller, y se retoma el freno a la deuda, caballo de batalla incuestionable para el ministro de Finanzas y líder liberal, Christian Lindner. Había quedado en suspenso durante cuatro años por crisis extraordinarias, como la pandemia y estragos posteriores, pero con el compromiso de retomarla sin más dilaciones en esta legislatura.
El anuncio de la "paz presupuestaria" lo hicieron, tras la última de esas reuniones maratonianas nocturnas, los tres principales actores de la coalición: Scholz, su ministro de Economía y vicecanciller, el verde Robert Habeck, y Lindner.
"Dormir está sobrevalorado", fue la frase irónica con que el canciller plasmó los esfuerzos que se han precisado hasta lograr presentar un proyecto presupuestario. En medios alemanes se hablaba desde hace semanas de conatos de ruptura en la coalición. "Los tres socios de gobiernos compartimos el compromiso alcanzado", resumió de nuevo Scholz. El liberal Lindner, por su parte, insistió en que su defensa del freno a la deuda, instrumento que limita el endeudamiento a un máximo del 0,35 % del Producto Interior Bruto (PIB), no era una "obstinación" de su partido, sino un mecanismo "anclado en la Constitución" que por tanto no puede quebrantarse sin más.
La pelea en torno a ese freno ha dividido a la coalición en dos bloques. Tanto los socialdemócratas de Scholz como los Verdes de Habeck insisten en que el mecanismo debe, cuando menos, reformarse o suprimirse, porque lastra el crecimiento e imposibilita la tarea de poner al día unas infraestructuras obsoletas y de acometer de una vez la digitalización en sectores esenciales, incluida sanidad y administración pública. Los liberales se aferran a ese mecanismo como plaza para el objetivo de la contención del gasto público.

Retrasos en trenes: la punta del iceberg

Lo cierto es que Alemania arrastra un retraso considerable en infraestructuras esenciales, como la red ferroviaria, los puentes y autopistas, tras décadas de aplicar como un dogma la disciplina presupuestaria. Para cualquier ciudadano del país es una realidad inapelable que sus trenes acumulan récords de impuntualidad. Las críticas a esa situación surgidas desde los medios extranjeros que cubren estas semanas la Eurocopa de fútbol parecen haber causado un impacto mayor que las quejas de los contribuyentes.
El proyecto presentado por Scholz y sus socios contempla un volumen total de 481.000 millones de euros, de los cuales 57.000 millones serán para inversiones en infraestructuras. Se destinarán 52.000 millones a Defensa, necesarios ante cumplir con el compromiso como miembro de la OTAN de destinar un 2 % del PIB a esa partida. Son menos de los inicialmente previstos, pero según Scholz se ciñen a un concepto ascendente que llegará a los 80.000 millones de euros en 2028 para Defensa.

El signo del lobo

Turquía juega en 'casa' en Berlín en un clima de máxima tensión



Aficionados turcos celebran en la Breitscheidplatz de Berlín / Clemens Bilan / Efe

  Gemma Casadevall

No todo fue edificante ni hermoso en el partido de octavos con el que Turquía mandó a casa a Austria. Ahí quedaron las imágenes de Merih Demiral, el autor de los dos goles turcos, con ambos brazos en alto y mostrando tras su segundo tanto el símbolo de los "Lobos Grises", movimiento ultraderechista bajo observación del espionaje alemán. Se generó casi de inmediato un cruce diplomático entre Berlín y Ankara, molesto por las críticas alemanas al mensaje ultra desde el estadio. Al malestar bilateal le ha seguido la sanción de la UEFA por dos partidos contra el goleador turco por "usar un evento deportivo para expresiones ajenas al deporte".
No fue el único escándalo que se vivió en este partido. La afición austríaca había dado su propio espectáculo, cantando el "Ausländer raus" -"Extranjeros fuera"- desde el graderío. Entonar esa canción empieza a ser un ritual ultra en esta Eurocopa, repetido por diversas aficiones visitantes y a partir una pegadiza canción de Gigi D'Agostino, con el texto trastocado.
Al 2-1 para Turquía en octavos siguió el acostumbrado y ensordecedor "autokorso" turco, con columnas de potentes coches atravesando Hamburgo, Dortmund y Berlín al filo de la medianoche, a bocinazos y con sus banderas desplegadas. La comunidad germano-turca no solo es la mayor de origen extranjero de Alemania, con unos tres millones de ciudadanos, sino también la que con más vigor festeja sus triunfos. Se llega así al partido de cuartos de este sábado contra Países Bajos con el ambiente enrarecido. Desde corrientes ultranacionalistas turcas se llama a apoyar a su selección mostrando el signo de los "Lobos grises" que les ha dejado sin su goleador.


Merih Demiral hace su controvertido gesto político frente a Austria. / Ronny Hartmann / Afp

Los goles de Demiral en Leipzig les habían colocaron en cuartos. Es la primera vez desde 2008 que Turquía llega tan lejos en un torneo europeo. Berlín ha preparado un dispositivo policial reforzado para un partido de alto riesgo. La selección del italiano Vincenzo Montella se mide este sábado a la del neerlandés Ronald Koeman en el Olympiastadion berlinés. Para muchos germano-turcos, el partido contra los orange iba a encarrilarles hacia la final del día 14, de nuevo en el histórico estadio berlinés.

Confrontación

La tensión es máxima. Asistirá este sábado al estadio berlinés el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, cuyo partido islámico-conservador AKP gobierna con el apoyo del ultranacionalismo cercano al movimiento de los "Lobos Grises". A falta de Demiral, las miradas de la afición se desplazaron hacia el madridista Arda Güler, el talento de 19 años que, aseguran, superará a Leo Messi. Será una confrontación entre dos selecciones extranjeras que, cada una a su manera, se sienten en casa. La de Turquía, por el apoyo procedente de ciudadanos de Alemania, en su mayoría nacidos en el país. Gente como el capitán de la selección anfitriona, Ilkay Gündogan, nacido en Gelsenkirchen y quien a diferencia de varios internacionales germano-turcos optó por jugar con la Mannschaft.



Aficionados turcos en la Breitscheidplatz de Berlín. / Clemens Bilan / Efe

La afición de Países Bajos, por su parte, se ha convertido en una mascota multitudinaria, con sus columnas humanas cantando y saltando por las calles alemanas. Algunos de los estadios de esta Eurocopa, como Düsseldorf, Dortmund o Gelsenkirchen, están a media hora en automóvil de territorio neerlandés. Los orange se dicen convencidos de que regresarán a Berlín para la final. Su primera y hasta ahora única copa europea data de 1988. Turquía no la ha levantado nunca.

Única representante del extrarradio futbolístico

La turca es la única selección en cuartos que no pertenece a las potencias futbolísticas clásicas europeas. Con ella irán los corazones de muchos otros ciudadanos de raíces extranjeras. En algunos barrios berlineses, el porcentaje de población de origen no alemán alcanza el 51 %. Neukölln, uno de esos distritos, pero también la céntrica Ku’Damm son los escenarios más frecuentes de sus autokorso. Uno de ellos, en la fase de grupos, terminó con un transeúnte muerto, arrollado por un Mercedes AMG SL63 conducido por un hombre de 26 años.
Mehringdamm, una calle del también multiétnico Kreuzberg, se convirtió en una "milla del aficionado" oficiosa para el partido contra Austria. La calle se trufó de pantallas donde seguir un partido que no ofrecían en abierto las dos televisiones públicas nacionales -ARD y ZDF- ni tampoco la privada RTL. Era uno de los cinco partidos cuyos derechos se adjudicó Magenta, plataforma de pago de Telekom. La indignación turca fue mayúscula. Los intentos de las televisiones por explicar por qué un partido que atañe a ese colectivo no iba a transmitirse en abierto no convencieron a nadie. La tasa con que se financia el ente público -18,36 euros al mes- lo pagan todos los hogares del país, inclusive los que no tienen televisor y por supuesto también los turcos.

jueves, 4 de julio de 2024

Qué haremos sin Toni


Alemania: 36 años de maldición y cómo aplazar el adiós a Kroos




Toni Kroos, en la concentración de Alemania. / Alberto Estévez / Efe
Gemma Casadevall
Berlín 04 JUL 2024 

Que justamente el partido de cuartos de final contra España pueda ser el último en la Mannschaft para Toni Kroos es algo que duele en Alemania. A España se la denomina estos días insistentemente como "el país de adopción" de Kroos. No solo por sus diez años como centrocampista en el Real Madrid, sino porque el jugador se ha encargado de hablar maravillas de ese tiempo, de ese club y de su vida en España. "No creo que vaya a ser mi último partido. Nos volveremos a ver", afirmó Kroos desde Herzogenaurach, en el sur de Alemania, ante el partido de este viernes. "España es puntera, juegan muy bien. Pero nosotros también", añadió.

Es inapelable que a la despedida del Real Madrid seguirá la de la Mannschaft. La pregunta es cuándo. Podría ser este viernes en Stuttgart o el día 9, en la semifinal que se disputará en Múnich. Pero obviamente en Alemania se prefiere que el adiós como internacional se produzca levantando la copa en la final de Berlín, el día 14. No solo por amor al legendario Kroos, que fue campeón del mundo en 2014 pero nunca lo ha sido de Europa, sino porque toda la Alemania futbolera la quiere.
El gol de Torres

También es cierto que, desde comentaristas de la televisión pública como el exinternacional Bastian Schweinsteiger a la elite política reconocen, cuando se les pregunta, que La Roja está siendo la mejor selección de este torneo. El precedente más inmediato que le viene a la cabeza a un alemán con una memoria mediana, cuando se trata de confrontaciones recientes entre ambas selecciones, es la final de la Eurocopa de 2008, cuando España se proclamó campeona en Viena con un gol de Fernando Torres.

"¿Cómo vencer a la maldición de España?", se preguntaba estos días el sencionalista diario Bild. Recordaba este medio que desde hace 36 años Alemania no ha ganado ningún partido oficial contra la campeona europea de 2008 y 2012, los dos títulos del torneo más recientes de la Roja. A la derrota de la final austríaca se sumó la de semifinales del Mundial de 2010, proseguía el rotativo.

Los niños prodigio

El encargado de responder a la cuestión era el exinternacional, exseleccionador nacional y campeón del mundo en 1990, Rudi Völler, además de director ahora del conjunto de Julian Nagelsmann. "España tuvo tradicionalmente buenos futbolistas y actualmente juega al más alto nivel. A su estilo clásico se han unido dos jugadores excepcionales, que le hacen aún más peligroso. Es impresionante verlos", respondía. Se refería así a los dos niños prodigios de La Roja, como se reconoce entre tanto en toda Alemania a Lamine Yamal y a Nico Williams. Del primero se recuerda, cada vez que se le menciona, sus 16 años y que juega en el Barcelona; del segundo, del Athletic de Bilbao y con 21, su velocidad y versatilidad.

Para Völler, la clave para vencerlos está en tres jugadores de la Mannschaft caracterizados también por su velocidad, Leroy Sané, Maxi Beier y Chris Führich. A esas facultades se unen las del goleador Jamal Musiala, la del estratega Kroos, el monstruo defensivo que es Antonio Rüdiger y el todo terreno Niclas Füllkrug, prosigue el diario.

La receta de Bild, con aportaciones de Völler, es virtual. Por lo pronto en Alemania se respira algo más que el socorrido "respeto" hacia un rival que se sabe difícil. Kicker, máximo órgano de la prensa deportiva alemana, se preguntaba sin reparos cómo se puede "parar" a los "hermanos" Yamal y Williams Jr. "Jugar así a los 16 años es increible", admitió su compañero en el Barcelona y capitán de la Mannschaft, Ilkay Gündogan.

lunes, 1 de julio de 2024

Geert al volante


Los ultras neerlandeses logran formar su primer Gobierno con liderazgo propio



El ex jefe de los servicios de seguridad holandeses, Dick Schoof, será el próximo primer ministro de Países Bajos. / RAMON VAN FLYMEN / EFE
 Gemma Casadevall
Berlín 01 JUL 2024 

Siete meses después de alzarse como primera fuerza en las elecciones parlamentarias de Países Bajos, el ultraderechista Partido de la Libertad (PVV) logró cerrar su Gobierno de coalición, bajo liderazgo propio y con otras tres fuerzas de derechas. No estará al frente del equipo el jefe del partido y su artífice, Geert Wilders.

El pasado abril, el líder ultraderechista renunció a tratar de convertirse en primer ministro de su país ante el bloqueo del resto de sus potenciales aliados y el peligro de que acabara siendo inviable su coalición. Pero se parte de la base de que dominará "desde fuera" el Ejecutivo, donde el PVV tendrá cinco del total de quince ministerios, entre ellos el de Migración y Asilo. El jefe del Gobierno será, por consenso, el tecnócrata Dick Schoof, exjefe de los servicios secretos, experto en seguridad y también en política de asilo. Sus aliados son los liberales del VVD, los democristianos del NSC y el partido de los campesinos BBB.

El propósito de Wilders es aplicar la línea dura a la política migratoria y darle la lectura más restrictiva posible al pacto alcanzado en la materia a escala europea, tal como anunció hace unas semanas mientras aún estaba negociando su coalición. Ha matizado, en cambio, su línea respecto a Ucrania, por imperativo de sus socios, que le forzaron a echar atrás sus propósitos de recortar las ayudas a Kiev. Se propone asimismo un recorte del 20 % en el gasto destinado a la función pública.

Fin a 14 años del liberal Rutte


La formación del nuevo Gobierno, que asumirá sus tareas formalmente este martes, pone fin a cerca 14 años de gobierno liderado por el liberal Mark Rutte, quien el año pasado anunció su retirada, pero ha seguido estos meses como primer ministro en funciones. Rutte dejará así por fin la política nacional para asumir el puesto de secretario general de la OTAN, como sucesor del socialdemócrata noruego Jens Stoltenberg. El relevo al frente de la Alianza Atlántica acumula varias demoras y se consumará con la guerra en Ucrania como principal desafío defensivo, especialmente para su flanco este. La „liberación“ de Rutte de sus compromisos con la política neerlandesa era el eslabón que faltaba para completar la sucesión.

El primer gobierno liderado por el PVV supone un éxito personal para Geert Wilders, al que suele identificarse como un representante del „trumpismo“ en Europa, pero cuya carrera empezó mucho antes de que Donald Trump alcanzase por primera vez la Casa Blanca, en 2017. Es una de las figuras más consolidadas entre la familia ultraderechista europea y tuvo ya una única experiencia de gobierno entre 2010 y 2012, como aliado de Rutte. La experiencia acabó en naufragio, en medio de fuertes encontronazos tanto políticos como personales con el jefe de gobierno, que le vetó a partir de entonces para sus siguientes gobiernos.