martes, 24 de septiembre de 2024

Pulmonía o resfriado común en VW

Alemania estudia incentivos para reactivar la electromovilidad en plena crisis de VW



El canciller alemán, Olaf Scholz, durante la visita que ha realizado este lunes a Solingen. / HENNING KAISER / AP



Gemma Casadevall
Berlin 23 SEPT 2024 

"Una gran parte del problema está en la debilidad del mercado chino. Y no se percibe una perspectiva rápida de alivio“, admitió el ministro alemán de Economía y vicecanciller, el verde Robert Habeck, tras abordar la crisis del sector en la llamada 'cumbre de la automoción‘ con los principales fabricantes de automóviles alemanes. El mercado europeo también esta afectado por una fuerte caída de ventas, añadió el ministro, mientras Volkswagen (VW) trabaja en un plan de ahorro sin precedentes en la historia de este gigante de la automoción.

"La situación actual tiene que ver con factores estructurales que no desaparecerán de pronto“, admitió, al término de la reunión virtual con los jefes de VW, Mercedes, BMW y Tesla Alemania, entre otros, en busca de medidas de apoyo a la electromovilidad y ante la evidencia de que, para el consumidor, el salto al auto eléctrico sale caro.

Desde su departamento se "analiza" la posibilidad de restaurar los incentivos al conductor. Se baraja la implantación de subvenciones de entre 4.000 a 6.000 euros, como propone el Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz, por el cambio de auto de combustión por uno eléctrico. Sustituiría con ello las primas o ayudas que se eliminaron abruptamente en diciembre del año pasado, en contra del parecer de Habeck.

Pero su restablecimiento topa con el rechazo del líder liberal y ministro de Finanzas, Christian Lindner, pese a reconocerse que la decisión de entonces acentuó la caída de ventas. La confrontación entre la línea del ecologista titular de Economía y su colega liberal es una constante en la coalición de gobierno que lidera el socialdemócrata Scholz. El capítulo de la electromovilidad es solo uno de los aspectos, mientras persisten entre abismos en materia presupuestaria que ponen en jaque a la alianza de gobierno.

Crisis de VW

Habeck lleva días inmerso en la búsqueda de soluciones a la crisis de Volkswagen, que por primera vez en su historia anunció a mediados de septiembre su propósito de cerrar fábricas en Alemania.

Las subvenciones a la compra de coches eléctricos, también llamadas primas de desguace, es una de las recetas de Habeck, quien la semana pasada visitó una de las plantas de VW que teóricamente estarían amenazadas de cierre, en Emden. Los sindicatos están preparando una campaña de movilizaciones contra el fin de las garantías contra el despido vigentes desde hacía 30 años.

En Emden, con 8.500 empleados -del total de 120.000 que tiene VW en Alemania-, se producen casi únicamente coches eléctricos. La caída de ventas de estos coloca esta planta en la lista de posibles cierres.

El propio Habeck se encargó de rebajar expectativas ante la "cumbre" de este lunes, de la que advirtió, no debían esperarse resultados concretos. Se trató simplemente de una videoconferencia con los jefes de los grandes fabricantes alemanes, representantes del poderoso sindicato IG Metall y también productores de componentes. Desde el sindicato se reclama un plan global de apoyo a la electromovilidad. Pero Lindner lo rechaza por atentar, a su parecer, contra los objetivos de contención presupuestaria.

El ambiente está caldeado y se teme que vaya a peor si no hay acuerdo entre la dirección de VW y los sindicatos. En Alemania se habla ya de una campaña de movilizaciones que se desencadenaría, a más tardar, en noviembre.

El propósito de VW, que en el primer semestre del año ingresó un 14% menos a escala mundial, es reducir gastos hasta 2026 en al menos 10.000 millones. La supresión de las garantías contra el despido es, junto al posible cierre de fábricas, el reflejo más acusado de su crisis, ya que implica un cambio de paradigma en la marca. Pero va acompañado de otras medidas igualmente sensibles, como la eventual desaparición de planes de formación profesional en la casa.

El propio presidente de VW, Oliver Blume, calificó de "extraordinariamente tensa" la situación del sector. Para Alemania, la crisis de la industria del motor en una economía basada en las exportaciones, adquiere dimensiones de problema de Estado.



lunes, 23 de septiembre de 2024

Canciller agónico


La victoria mínima socialdemócrata en Brandeburgo no aleja el riesgo de un "otoño caliente" para Scholz



El canciller alemán, Olaf Scholz, este lunes en Nueva York. / MICHAEL KAPPELER / DPA / EUROPA PRESS


Gemma Casadevall
Berlín 23 SEPT 2024 

"Las elecciones han demostrado que vale la pena luchar (...) y con este espíritu de lucha iremos a las elecciones del próximo otoño", zanjó este lunes el canciller alemán, Olaf Scholz, desde Nueva York, en un aparte de la Asamblea General de la ONU preguntado por los comicios del domingo en el 'land' de Brandeburgo, que se saldaron con victoria para su Partido Socialdemócrata (SPD). Pese a que la socialdemocracia alemana salvó así la tercera y última prueba en las urnas a escala regional, tras los descalabros anteriores, en Alemania persisten los rumores sobre un fin prematuro del Ejecutivo de Scholz, precipitado por la impopularidad de su coalición de gobierno y la debilidad extrema de uno de sus socios, el Partido Liberal (FDP)

"Vivimos tiempos difíciles", añadió, en alusión tanto a Ucrania como a la economía alemana. En esa situación, "no hay que dejar oportunidad alguna al populismo derechista", continuó, sino mostrar "cohesión".

La intervención de Scholz, que estuvo totalmente ausente en la campaña de Brandeburgo pese a tener allí su domicilio privado, seguía a las insinuaciones desde el FDP, socios del tripartito junto a los Verdes, de un "otoño caliente". Se han sucedido asimismo las especulaciones sobre una renuncia de Scholz a presentarse a la reelección en las generales previstas para el año próximo, para dejar paso a un candidato con más opciones --probablemente, su ministro de Defensa, Boris Pistorius--. Pero desde la central del SPD se ratificó este mismo lunes que Scholz es el "candidato natural". La declaración, formulada por el presidente del partido, Lars Kingbeil, coincidió con la designación del líder derechista Friedrich Merz como candidato del bloque conservador integrado por la CDU y su hermanada CSU bávara.

Hay unanimidad en que la victoria del SPD en Brandeburgo se debió al poder de movilización del primer ministro del 'land', Dietmar Woidke. Al estilo del francés Emmanuel Macron, Woidke convirtió los comicios en un plebiscito sobre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD): votarle a él era la única vía para impedir que la extrema derecha se alzase con otro triunfo, tras haber sido tres semanas atrás el partido más votado en Turingia. El SPD obtuvo un 30,8%, frente al 29,2% de los ultras. Rompió así la mala racha del partido de Scholz, que tanto en Turingia como en las elecciones de principios de septiembre de la vecina Sajonia quedaron a mínimos, lo mismo que le había ocurrido en las pasadas elecciones europeas.

Scholz se dio un respiro. Pero no así sus socios, Verdes y los liberales del FDP, que han quedado fuera de otra Cámara regional. Los ecologistas cayeron a un 4,2%, víctimas del voto útil en favor de Woidke. Mucho peor fue la situación del FDP, reducido a niveles de partido marginal, con un 0,8% de votos. En Sajonia y Turingia sufrió golpes similares.

Nerviosismo liberal

"No creo que la coalición semáforo aguante hasta Navidad", se permitió decir el vicepresidente del Bundestag (Parlamento) y número dos de los liberales, Wolfgang Kubicki. Por coalición semáforo se entiende el tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales, de acuerdo a los colores identificativos de esos partidos. Kubicki nunca ha sido partidario de esa constelación y, además, es un reconocido practicante del catastrofismo político, amigo de pronosticar rupturas inminentes. En este caso, su opinión parece refrendada por la opinión de sus compatriotas: según un sondeo reciente, apenas un 3% de los ciudadanos respalda la actual coalición de gobierno. El SPD ocupa la tercera posición en intención de voto, con un 15%, algo menos de la mitad de lo que se estima para el conservador Merz y entre uno o dos puntos por debajo de la AfD. A los Verdes se les sitúa en el 10%, mientras que al FDP se les ve por debajo del 5%, el mínimo para tener escaños. Es un partido que durante décadas ejerció de bisagra en coaliciones y que aparentemente está ahora condenado a la irrelevancia política.

Kubicki no es el único representante del FDP que ve nubarrones. Su secretario general, Bijan Djir-Sarai, aseguró en una tertulia postelectoral que se avecina un "otoño decisivo". El líder Lindner recordó que su partido había tenido ya históricamente sus problemas para entrar en parlamentos regionales del este. Pero dejó claro que la batalla definitiva será la aprobación de los presupuestos, prevista para noviembre, y que confronta su apuesta por la austeridad con la línea del ministro de Economía, el verde Robert Habeck.

Son múltiples los comentarios en los medios cuestionando si el FDP no optará por la desconexión de la impopular coalición para intentar regenerarse en la oposición. Las generales están convocadas para septiembre del 2025. Un abandono de la coalición podría derivar en elecciones anticipadas, algo que en Alemania tiene un precedente no tan remoto. Fue en 2005, cuando el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder provocó el adelanto electoral. Su poder estaba desgastado por una sucesión de derrotas a escala regional, la última de las cuales en un 'land' emblemático para su partido, Renania del Norte-Westfalia. Schröder se sometió a un voto de confianza con intención deliberada de perderlo, como ocurrió. Pero a esa jugada le siguió la derrota ante las urnas frente a la entonces líder de la oposición conservadora, Angela Merkel.

La alegre muchachada nazi



La policía alemana investiga cánticos xenófobos de la ultraderecha en su fiesta electoral



Reacciones del partido político de derechas AfD a los resultados de las elecciones regionales de Brandeburgo / Filip Singer


Gemma Casadevall
Berlín 23 SEPT 2024 

"Nuestros jóvenes están en su derecho de festejar a su aire", justificaba el líder de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en Brandeburgo, René Springer, tras el 29,2 % alcanzado en las elecciones del domingo en el 'land' que envuelve Berlín. "Ellos han aportado mucho a nuestra campaña y es lógico que en una noche así los jóvenes vayan al límite", apuntaba, por su parte, el presidente nacional del partido, Tino Chrupalla.

Las explicaciones seguían al revuelo causado por la fiesta a la que asistieron tanto Chrupalla como la copresidenta del partido, Alice Weidel, además de su candidato regional, Hans Christoph Bernd. La policía investiga los cánticos xenófobos proferidos por miembros de la Joven Alternativa (JA). Corearon el 'Vamos a expulsarles a todos' o 'Expulsaremos a millones', referido a migrantes irregulares u otros extranjeros. Ese fue, recordó Springer, elcanto de campaña‘ de la JA, que difundió un vídeo generado por inteligencia artificial en que aparecen, por un lado, rubios alemanes, representando el bien, y gente de piel oscura, amenazando su bienestar. Cantarlo esa noche era, según la AfD, una expresión de alegría por el segundo puesto logrado, alrededor de un punto y medio por debajo del Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz.
Conexiones neonazis

La JA está bajo observación de los servicios secretos de Interior por sus conexiones neonazis. Es buen reclutador de voto joven: entre la franja de edad de hasta 24 años, la AfD consiguió un 32 %. El porcentaje se sitúa en el 28 % a partir de los 60 años y cae al 17 % para los mayores de 70 años.

"Ustedes, los medios, solo se fijan en lo negativo. Para nuestros electores somos la esperanza“, advirtió Bernd. El candidato de Brandeburgo se vio respaldado en campaña por el líder de su ala más radical, Björn Höcke, quien logró la primera posición en Turingia y que apuesta por el revisionismo histórico. "No os creáis lo que leéis en vuestros libros de textos", dijo Höcke, en referencia a los jóvenes. Höcke, profesor de Historia, fue recientemente condenado por proferir consignas nazis.

domingo, 22 de septiembre de 2024

Salvador Woidke

La socialdemocracia de Scholz defiende su bastión de Brandeburgo pese al ímpetu ultra



El primer ministro de Brandeburgo y candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) de Alemania, Dietmar Woidke, habla ante principal de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Jan Redmann.

Gemma Casadevall, Potsdam 22 SEPT 2024 

El Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller, Olaf Scholz, defendió su posición de primera fuerza en el 'land' de Brandeburgo, pese al ímpetu que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) evidenciado, de nuevo, en el este alemán. Según cifras oficiales, escrutadas el 100 % de las mesas, el SPD obtuvo un 30,9 % %, frente al 29,2 % de la extrema derecha. En tercera posición se situó la izquierda populista y prorrusa de Sahra Wagenknecht (BSW), con un 13,4 %, seguida de la derecha moderada de la CDU, con un 12 %. Los verdes, socios de gobierno de Scholz, están en el 4,1 %, por debajo del 5 % mínimo para obtener escaños, mientras que los liberales, el tercer aliado del canciller, obtuvieron resultados marginales por debajo del 1 %.

La cámara nueva regional quedará reducida así a cuatro grupos parlamentarios, los correspondientes al SPD y la CDU, más los extremistas AfD y BSW. La Izquierda clásica, de la que se escindió Wagenknecht, se queda por primera vez sin escaños en un 'land' que fue territorio germano-oriental o comunista.

Las regionales de Brandeburgo eran la prueba de fuego para la socialdemocracia del canciller, el partido que ha gobernado en ese ‚land‘ que rodea Berlín en los últimos 34 años, es decir, desde la reunificación alemana. Su defensa de la primera posición se considera un mérito personal de Dietmar Woidke, el primer ministro regional desde hace 11 años, quien anunció en campaña que, de ganar la AfD, se retiraría. Esta determinación ha movilizado a electorado no esencialmente socialdemócrata, cuya prioridad era impedir el ascenso de la AfD. La participación superó el 74 %, un aumento de 14 puntos sobre las anteriores regionales. "Estoy satisfecho, sí. Pero vemos unos movimientos preocupantes entre las formaciones extremistas", afirmó Woidke desde el Parlamento del 'land', un político experimentado y cauteloso, de 62 años, tras lograr para su partido un despegue de casi 5 puntos respecto a las regionales de 2019. Rompe con ello la racha a la baja del SPD, que acumulaba seis derrotas consecutivas, a escala regional y en las europeas. "Es amargo para la CDU. Ha habido una fuerte polarización, por miedo a otro éxito de la AfD y una movilización que ha perjudicado a otras formaciones," comentaba a EL PERIODICO Jan Redmann, candidato regional de la CDU, que cayó casi cuatro puntos respecto a las anteriores regionales.

Con aspecto abatido, el fundador de la AfD y presidente honorario del partido, Alexander Gauland, reconocía en un aparte ante los medios que los suyos se quedaron "algo por debajo" de sus objetivos. Su candidato, Hans Christoph Bernd, representante del ala más cercana al neonazismo, no repitió el triunfo logrado por los suyos a principios de septiembre en Turingia, donde quedaron en primer lugar. Es, sin embargo, la fuerza más votada entre los jóvenes, con un 32 % estimado entre la franja de votantes hasta los 24 años.

Alivio para el 'ausente' canciller


A Scholz, quien tiene su domicilio familiar de Potsdam, la capital del 'land', no se le ha visto en toda la campaña de estas regionales y no se le puede atribuir la victoria. Pero Woidke ha ‚salvado‘ para el SPD la posición de primera fuerza, lo que es un alivio para la debilitada coalición del canciller, pese a la erosión de electorado que sufren verdes y liberales.

En medios alemanes se venía hablando desde hace semanas de una probable ruptura prematura del debilitado tripartito de Scholz, tal vez el próximo noviembre, por los desacuerdos persistentes en materia presupuestaria. De ser así, podrían precipitarse elecciones anticipadas a principios de año o entrada la primavera. También se ha barajado una posible renuncia Scholz como candidato a la reelección para dejar la lucha por la cancillería en las elecciones convocadas para septiembre de 2025 a manos de su ministro de Defensa, Boris Pistorius, mucho más popular y vigoroso que el actual canciller.

Los comicios de Brandeburgo seguían a los celebrados el primer domingo de septiembre asimismo en el este de Alemania. La AfD se alzó ahí como primera fuerza en Turingia dirigidos por su líder más radical, Björn Höcke, mientras que en la vecina Sajonia quedó en segunda posición. En ambos estados federados, el SPD quedó a mínimos y corresponderá a la derecha moderada de la CDU negociar coaliciones incluso con Wagenknecht, pese a los abismos ideológicos y a su línea prorrusa, a cambio de salvar el cordón sanitario en torno a la AfD. Está por ver si se consigue cerrar esas brechas y a cambio de qué compromisos.

Aires de precampaña para las próximas generales

Para el líder de la CDU, Friedrich Merz, la carrera a la cancillería ya ha comenzado. Los resultados de su partido en Brandeburgo son los peores en décadas, pero este bajón se atribuye parcialmente a la movilización a favor de Woidke. Este lunes, Merz será designado formalmente como candidato de la CDU y su hermanada CSU bávara para las generales previstas, salvo adelanto, para el 28 de septiembre de 2025. A diferencia de Scholz, Merz sí ha estado muy presente en Brandeburgo e incluso participó en su miting de cierre, en Potsdam. Ahí ratificó ante sus seguidores su línea dura en materia migratoria, lo que en el caso de la CDU incluye las devoluciones en caliente en las fronteras alemanas. Las medidas de urgencia establecidas por el gobierno de Scholz, consistentes en controles aleatorios en todas las fronteras del país, no son suficientes para Merz.

Asimismo cada vez más concentrado en su futuro parece el ministro de Economía y vicecanciller, el verde Robert Habeck, en quien se da por hecho que corresponderá ejercer de candidato en las generales. Su colega de Exteriores, Annalena Baerbock, anunció ya que no será ella quien lo intente de nuevo, después de haberlo hecho en 2021. Los Verdes están de capa caída en los sondeos, arrastrados por la mala sintonía en la coalición de Scholz y por la persistente confrontación pública entre Habeck y el titular de Finanzas, el liberal Christian Lindner.

La emergente AfD ha llegado a calificar a los Verdes de „peligro para la democracia“, por su rechazo a las restricciones al asilo. El derechista Merz, muy alejado de la línea centrista que representó Angela Merkel entre la familia conservadora, considera que Habeck es el peor ministro de Economía que ha tenido nunca Alemania.

Más fronteras que países

Controles fronterizos: ¿medida disuasoria o zarpazo a Schengen?



Control de la policía alemana en el paso de Kehl, en la frontera entre Alemania y Francia, el pasado 16 de septiembre. / TERESA SUAREZ / EFE
Laura Puig/Gemma Casadevall   Barcelona / Potsdam 22 SEPT 

La decisión del Gobierno alemán de imponer controles temporales aleatorios en todas las fronteras del país para "reducir la inmigración por vía irregular y mejorar la seguridad interior" desde el pasado lunes ha hecho saltar las alertas en la Unión Europea (UE) por las consecuencias que la medida podría tener sobre la zona de libre circulación de Schengen, uno de los principales logros del proyecto europeo y que engloba a 29 países (25 de ellos de la UE, todos menos Chipre e Irlanda).
El Ejecutivo tripartito (socialdemócratas, liberales y verdes) de Olaf Scholz anunció el 9 de septiembre esta medida tras varios ataques mortales con cuchillo registrados en los últimos meses en el país, como el de Mannheim, en junio, en el que murió un policía a manos de un ciudadano nacido en Afganistán, o el de Solingen, cometido por un sirio en situación irregular y que aseguró haber jurado lealtad al Estado Islámico.
Según el Código de Fronteras Schengen, los Estados miembros pueden aplicar controles fronterizos en circunstancias especiales que pongan en riesgo el funcionamiento general del espacio, o para responder a una "amenaza grave para el orden público o la seguridad interior", como ocurrió durante la pandemia del covid 19.
Pero en la decisión de Berlín no puede obviarse el contexto político, con las elecciones del pasado 1 de septiembre en Turingia y Sajonia, donde los ultras de Alternativa para Alemania (AfD) quedaron en primera y segunda posición, respectivamente. Tras esos comicios, el líder de la conservadora CDU, Friedrich Merz, instó a un debilitado Scholz a "devolver a la frontera" a la migración irregular a cambio de su apoyo para evitar que la AfD llegue al poder. Los controles se impusieron unos días después, en vísperas de las elecciones regionales en Brandeburgo de este domingo, donde la extrema derecha podría resultar asimismo vencedora, según los sondeos.

Malestar en Estrasburgo

En el Parlamento Europeo, la decisión de Berlín ha causado malestar por las implicaciones que podría tener este nuevo zarpazo a Schengen en la libertad de movimiento de personas de la Unión. "Es una novedad poco agradable para el futuro de Schengen y no tiene correspondencia directa con la eficacia que puede tener. Eso funciona en casos de acontecimientos masivos o cuando hay una amenaza concreta identificada; con carácter general es un mal remedio" que podría acabar repercutiendo en el mercado único, señaló esta semana el eurodiputado del PP Javier Zarzalejos en una conversación con periodistas en Estrasburgo.
Según el político vasco, que preside la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, se trata de una medida "excesiva", "muy radical" y que "descalifica a los países del entorno" sobre su capacidad para controlar la inmigración irregular. "Cabe la duda, además, de si esto neutraliza el discurso de la extrema derecha o lo refuerza", añadió.
Raquel García Hermida-van der Walle, eurodiputada por el partido neerlandés D66, que forma parte del grupo liberal Renew, advirtió del "efecto dominó" que puede provocar la decisión de Alemania. "Tras el anuncio, la ministra de Asilo y Migración de Países Bajos –la ultra Marjolein Faber– dijo que si Alemania puede, nosotros también", recordó esta política nacida en Madrid, antes de destacar que los cada vez más frecuentes y "preocupantes" discursos políticos que vinculan inmigración irregular y criminalidad.
Por su parte, la socialista Hana Jalloul, exsecretaria de Estado de Migraciones y actualmente vicepresidenta de la Comisión de Exteriores de la Eurocámara, denunció la hipocresía de la medida y se preguntó "qué le va a facilitar a Scholz el cierre de fronteras" antes de instar al Gobierno alemán a mejorar su sistema de asilo.

Efecto real dudoso

Para las organizaciones de derechos humanos, la imposición de controles fronterizos también es algo "muy preocupante". "Es sin duda una decisión que afectará a la libertad de movimientos de los ciudadanos de la UE, pero también podría crear obstáculos al acceso a la protección de los refugiados en las fronteras", explica a EL PERIÓDICO Adriana Tidona, investigadora en migración europea en Amnistía Internacional, que igualmente advierte una motivación política tras la medida como consecuencia del auge de AfD en Alemania.
Falta por ver el efecto real a largo plazo de estas políticas en los flujos migratorios. Según Berlín, los controles introducidos en octubre del año pasado, también con el argumento de frenar la inmigración irregular, en los pasos con Polonia, República Checa, Suiza y Austria (a los que ahora se suman los de Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Bélgica y Dinamarca) evitaron más de 30.000 entradas no autorizadas, aunque expertos en migración ven difícil demostrar una relación directa.
"Hemos comprobado cómo varios países han adoptado políticas más estrictas, ya sea legalmente o por medios ilegales como las devoluciones en caliente, y, sin embargo, los movimientos migratorios no se han detenido ni han disminuido, por lo que dudo que este tipo de medidas tengan efecto para frenarlos. Las personas que buscan seguridad seguirán moviéndose, buscando refugio", destaca Tidona.

Anuncios en otros países

A pesar de las críticas cosechadas en algunos de sus vecinos, otros Estados han aplaudido la medida de Berlín y han anunciado nuevas políticas en este campo. Países Bajos, con un Gobierno liderado por el ultraderechista Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders, ha ido más lejos y ha solicitado su exclusión del pacto de asilo. Suecia, con una coalición centrista con la extrema derecha como aliado externo‚ incentivará el retorno de los inmigrantes a sus países de origen con hasta 34.000 euros. La vecina Dinamarca imprime ya desde hace años la línea dura a la inmigración, lo que supuestamente ha permitido a la socialdemócrata Mette Frederiksen frenar el ímpetu del ultraderechista el Partido Popular Danés, socio en anteriores gobiernos conservadores. Y la del Hungría ultranacionalista Viktor Orbán se ríe del giro dado por el tripartito de Scholz, al que da la bienvenida a su 'club'. Es decir, el de los que cierran fronteras.
Alemania es un país sin fronteras exteriores, pero que sigue siendo el destino de muchos de los que ingresan en el bloque comunitario. Tiene unos 3,5 millones de refugiados, de los que 1,3 millones son ucranianos llegados desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, en febrero de 2022. Cada mes recibe unas 24.000 nuevas solicitudes de asilo, según cifras del Departamento Federal de Migración y Refugiados. Hasta finales de agosto, el total de este 2024 subía a 174.000 peticiones.
Los controles en las fronteras terrestres se denominan aleatorios, móviles y temporales. Pero en lo que concierne al este del país y concretamente a Polonia, sea en Frankfurt del Oder o en Görlitz, se han convertido en permanentes. Rompen la dinámica de unos ciudadanos que, tras el ingreso polaco en la UE, se habían acostumbrado a vivir a un lado de la frontera y trabajar en el otro o a hacer la compra diaria en el país vecino.

Expulsiones en caliente

El Gobierno de Varsovia, liderado por el liberal y europeísta Donald Tusk, ha puesto el grito en el cielo. Scholz, sin embargo, afirma que no romperá con la legislación europea ni con la propia Constitución alemana con propuestas como las expulsiones en caliente en la frontera que reclama la conservadora CDU que lidera Merz. Según los sondeos, el conservador podría convertirse en el próximo canciller en las generales previstas para 2025, si es que la coalición de Scholz aguanta el año que le queda.
Schengen está amenazado desde varios flancos. Y la siguiente prueba serán las elecciones en Austria, el domingo 29 de septiembre, donde el ultraderechista FPÖ se perfila como primera fuerza. Viena se juntaría así al bloque de los radicales cerrojos al asilo representados por socios que en el pasado fueron modelo de acogida humanitaria, como Países Bajos, o a los que siempre la rechazaron, como Hungría.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Cuando jugar en casa no ayuda

Brandeburgo, la última bala de Scholz en un campo minado



El canciller de Alemania, Olaf Scholz (archivo) / Christoph Reichwein/dpa-Pool/dpa
Gemma Casadevall, Potsdam 21 SEPT 2024 

En Potsdam, la capital de Brandeburgo, tienen su domicilio familiar el canciller Olaf Scholz y su esposa Britta Ernst, quien hasta hace un año fue ministra de Educación en ese land. Ahí también reside la titular de Exteriores de Alemania, la verde Annalena Baerbock. Pero eso no significa que socialdemócratas o verdes jueguen en casa en las elecciones regionales de este domingo en el Estado que envuelve Berlín.

Con 2,1 millones de electores, Brandeburgo representa tanto a la elitista, monumental y turística Potsdam como a la semirural franja fronteriza con Polonia. En una de sus hermosas residencias se celebró el invierno pasado la reunión entre neonazis alemanes y austríacos con planes para deportar a millones de ciudadanos de origen no alemán. El porcentaje de población extranjera es de un 7%, la mitad del 15% nacional y alejado del 24% de Berlín. Pero el discurso contrario al asilo se ha apoderado de la campaña, mientras el Gobierno de Scholz endurece las leyes contra la migración irregular y crece la alarma social, sea por el yihadismo o la criminalidad presuntamente "importada".

Scholz ha estado ausente en el final de campaña. Su presencia podría incluso perjudicar a su correligionario y primer ministro regional, Dietmar Woidke, con 11 años en el cargo. En las regionales de 2019, este veterano defendió para el Partido Socialdemócrata (SPD) la posición de primera fuerza, frente a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entonces capitaneada por Andreas Kalbitz. La cúpula del partido acabó echando a Kalbitz porque su pasado en grupos neonazis dañaba a toda la formación. Su candidato actual, Hans-Christoph Berndt, pertenece a la misma corriente de los autoproclamados "patriotas" de Björn Höcke, el líder de Turingia que logró para la AfD la posición de primera fuerza en las regionales celebradas a principios de mes. Los hitos de Höcke han agudizado la radicalización de un partido que, además de primera fuerza en el este, ocupa la segunda posición a escala nacional.

Woidke tiene ahora una estimación de voto del 27%, un punto por debajo de la AfD, pero 11 por encima de la conservadora la CDU. En las últimas semanas ha ido ganando terreno, punto a punto. Le respaldan algunos históricos de la CDU, como la expresidenta del Parlamento Rita Süssmuth. Al nuevo populismo izquierdista de Sahra Wagenknecht, pieza clave para la búsqueda de coaliciones sin la AfD, se le pronostica un 13% de los sufragios.

Una coalición agónica

El propio Woidke ha anunciado su adiós si vence la AfD. Pero más allá del futuro del líder regional, los comicios en Brandeburgo se consideran la última bala para Scholz y su tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales. Los tres coaligados quedaron a mínimos en las elecciones regionales celebradas el 1 de septiembre en Turingia y Sajonia, los dos estados del este donde los ultras se dispararon a la primera y segunda posición, respectivamente. A los liberales se les pronostican resultados pírricos, que les dejarán fuera de otra cámara regional. Los verdes podrían salvar la cara incluso si quedan por debajo del 5%, el mínimo para obtener escaños, si obtienen de nuevo un mandato directo o victoria absoluta en Potsdam.

Se respira nerviosismo en Berlín, sobre todo por parte del líder liberal y ministro de Finanzas, Christian Lindner. Lo único que aparentemente ha impedido hasta ahora la ruptura de coalición es la certeza de que unas elecciones anticipadas precipitarían su degradación a extraparlamentarios también a escala federal.

Los próximos comicios generales están previstos para el 28 de septiembre de 2025. En Berlín se cruzan apuestas sobre si la coalición de Scholz resistirá un año más o si habrá ruptura este otoño, por el disenso constante e insoportable en materia presupuestaria entre Lindner y el ministro de Economía y vicecanciller, el verde Robert Habeck.

¿Retirada de Scholz?

El tercer escenario que se baraja, como insisten casi a diario los medios del poderoso grupo Springer, es que Scholz acabe como el presidente estadounidense, Joe Biden. Es decir, dejando que luche por retener el poder su ministro de Defensa, Boris Pistorius. Scholz es un canciller "quemado", no por la edad, como Biden, sino por su incapacidad por pilotar una coalición a la deriva, sea en materia migratoria, presupuestaria o en la lucha contra el terrorismo islámico. A Pistorius se le ve como su potencial relevo, a lo Kamala Harris, capaz de imprimir vitalidad a un SPD hoy por hoy insulso.
En esta situación, tomó carrerilla el bloque conservador de la CDU y su hermanada CSU bávara. En Brandeburgo no pueden ganar la batalla. Pero a escala federal su líder, el derechista Friedrich Merz, se aseguró esta semana pasada el respaldo de los suyos como candidato a las generales. La derecha moderada ha enterrado así definitivamente la vía centrista que representó Angela Merkel en sus 16 años en la cancillería. Merz, histórico rival interno de Merkel, tiene anti sí la revancha, a más tardar en 2025.

Das boot ist voll

 Brandenburg, prova de foc de Scholz

domingo, 8 de septiembre de 2024

El este y sus caprichos en las urnas, de 1989 a 2024




El 'nuevo' este de Alemania, entre la extrema derecha y el populismo de izquierda



Los resultados finales confirman los augurios de una complicada formación de gobiernos en este alemán.


Gemma Casadevall
Berlín 08 SEPT 2024 

Que el este alemán no es territorio propicio para el centrismo lo demuestra el mapa político de ciudades como Templin, en el 'land' de Brandeburgo, el lugar donde creció su ciudadana más ilustre, Angela Merkel. En las pasadas elecciones europeas, el partido más votado fue la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 32,8%, mientras que la conservadora CDU, el partido de la ex canciller, obtuvo un 17,5%. En Brandeburgo se celebrarán elecciones regionales el próximo día 22 y ahí se pronostica el primer puesto para la AfD, como ocurrió en Turingia, donde los ultras rozaron el 33% liderados por el radical, Björn Höcke.

El alcalde de Templin, el izquierdista Detlef Tabbert, dice sentirse orgulloso de Merkel, pese a que la CDU excluye desde tiempos de Helmut Kohl a La Izquierda como aliado, por representar el postcomunismo. El título de 'ciudadana ilustre' le fue concedido a Merkel en 2019 casi como deferencia a su madre, Herlind Kasner, quien hasta los 90 años ejerció como maestra de inglés en Templin. El alcalde se pasó ahora, tras 16 años de militancia La Izquierda, al nuevo populismo izquierdista de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW).

"La volatilidad del voto es extrema en el este. Y se va, además, a los extremos“, explica a El PERIÓDICO Hajo Funke, politólogo berlinés y autor de varios libros sobre la AfD. La CDU dominó el mapa político en los años siguientes a la caída del Muro, pero ahora Turingia, Sajonia y Brandeburgo se tiñen de azul, el color identificativo de la AfD, mientras crece la influencia de Wagenknecht.

Del negro de Kohl a los puntos rojos postcomunistas


Las primeras elecciones de la Alemania reunificada, en 1990, dieron la victoria a la CDU del entonces canciller Helmut Kohl con porcentajes del 45% en Turingia, dos puntos por encima de la media del país. Se había materializado en tiempo récord la extinción de la comunista República Democrática Alemana (RDA) y la socialdemocracia occidental ocupaba el segundo lugar. Pero aparecían aquí y allá los primeros puntos rojos, correspondientes al postcomunista PDS, el heredero político de la RDA. El resto del espectro parlamentario, de la CDU a socialdemócratas, liberales y verdes, recibieron al PDS a regañadientes como un 'cuerpo extraño' en el Parlamento federal (Bundestag). Se les quiso aislar políticamente. Pero empezó reflejarse que no todo el mundo digería bien la 'reunificación exprés' de Kohl y la extinción de la RDA. De ese postcomunismo procede Wagenknecht.

La Izquierda toma carrerilla

Entre 1999 y 2004 quedó claro que la euforia reunificadora había sido fugaz. Los 'paisajes florecientes' que había prometido Kohl para el este eran páramos con un desempleo que doblaba al del oeste del país. El este se vaciaba de población más joven a niveles similares a los registrados desde la posguerra y hasta que, en 1961, el régimen germano-oriental construyó un muro contra la sangría demográfica. La CDU seguía siendo la primera fuerza, pero La Izquierda, como se llamó a la fusión del postcomunismo la disidencia socialdemócrata de Oskar Lafontaine, era la segunda fuerza. La socialdemocracia se empequeñecía, mientras que verdes y liberales seguían sin encontrar a su electorado en el este.

Ruge la ultraderecha

"La irrupción de la ultraderecha desbarató el mapa", resume Funke. La población de la RDA había pasado de una dictadura, la nazi, a la siguiente, la comunista, recuerda su colega, Matthias Quent, perteneciente a la generación más joven de politólogos del este. La falta de una 'formación en democracia' en quienes solo habían conocido totalitarismos hizo mella en la 'transmisión de valores' a sus hijos o nietos. Pese a la inmensa inyección de inversiones en el este y el lento pero existente proceso de equiparación de sueldos y jubilaciones con respecto al oeste, se mantiene la percepción de que los del este son 'ciudadanos de segunda'. De espectacular, o desastroso, se puede calificar la evolución del mapa político de Turingia entre las regionales de 2014, 2019 y 2024: hace diez años, persistía cierto equilibrio entre la CDU y la Izquierda; en 2019 irrumpe la AfD; en 2024 el mapa queda a merced de los ultras.

El 'brandmauer’ alemán y el recuerdo del Muro

"El cortafuegos no es democrático. No pueden aislar a quien llega a primera fuerza de acuerdo a las reglas democráticas. Será su cárcel", comentaba en la noche electoral de Turingia el diputado de la AfD en el Bundestag Stephan Brandner. El significado de la palabra alemana 'brandmauer‘ --'muro contra incendios'-- tiene connotaciones negativas para el este, a juicio del político de la CDU, Sven Eppinger. Recuerda al traumático muro que partió Berlín y que sigue presente en algunas cabezas. "No se puede mantener en pie un cordón sanitario que ya no existe en la calle, en la familia o el trabajo", sentencia este político. "La llegada de la AfD a posiciones de poder dará alas al revisionismo del Holocausto", advertía desde la televisión pública MDR Hans Christian Wagner, el director del museo del antiguo campo de concentración nazi de Buchenwald, amenazado por la AfD de Turingia.

La burbuja de Weimar

Sacar conclusiones con la comparación estricta en el conjunto del este y el oeste no es correcto, según el politólogo Quent. La AfD y el partido de Wagenknecht no solo prosperan en el este. En las europeas la AfD quedó en un segundo lugar a escala nacional, mientras que Wagenknecht, que se estrenaba en las urnas, se disparó a un 6,2%. Para Quent, la comparación debe establecerse entre distritos con niveles de educación y poder adquisitivo semejantes. "Las constelaciones no son tan distintas entre dos ciudades universitarias como Weimar, en el este, o Heidelberg, en el sur", afirma. Weimar es una de las pocas 'burbujas' que siguen en poder de la CDU en Turingia. Se la identifica con la república de entreguerras que derribó Adolf Hitler, así como la ciudad de los clásicos Goethe y Schiller y del movimiento vanguardista Bauhaus. "Hay que pasar a la resistencia activa", afirma Ralf, activista de Aufstehen gegen Rassismus o Levantamiento contra el Racismo.

Los 'megáfonos' de Putin en Tiktok


Que la AfD haya sido en Turingia la fuerza más votada entre los electores de entre 18 y 24 años, con un 38%, obedece a que es la fuerza más activa en redes sociales. Su líder en Turingia, el radical Björn Höcke, es omnipresente en Tiktok y X, seguido por Wagenknecht. Desde ahí alcanzan a nuevos votantes del este más desfavorecido. "Han sabido movilizar no solo el voto antimigración, sino también contra los suministros de armas a Ucrania", recuerda Quent. A ambos extremismos, derechista e izquierdista, se les identifica como 'megáfonos de Vladímir Putin'. "La AfD no sería posible sin los influencers derechistas y sus multiplicadores, un espectro que amplifica cualquier intervención de sus líderes, sean mensajes o videos“, afirma al semanario 'Der Spiegel' Roland Verwiebe, responsable de un estudio de la Universidad de Potsdam, capital de Brandeburgo.

martes, 3 de septiembre de 2024

El San Martín de VW


El 'dieselgate' coloca por fin ante la justicia al exjefe de Volkswagen, Winterkorn



El ex-CEO de Volkswagen, Martin Winterkorn, en el juzgado de Braunschweig, este martes. /EFE


Berlín, 03 de septiembre del 2024 

Casi nueve años han pasado desde que estalló, desde Estados Unidos, el caso del 'Dieselgate‘, como se conoce al escándalo desatado tras revelarse que Volkswagen equipó nueve millones de motores del tipo 'EA 189‘ con un programa capaz de esconder sus emisiones en pruebas de laboratorio. Este martes compareció por fin ante la justicia de Braunsweig, ciudad vecina a la sede del consorcio de Wolfsburg, quien fue el presidente del grupo, Martin Winterkorn.

La primera vista se abrió con una declaración del encausado, que asegura no haber tenido conocimiento de lo ocurrido. Es complejo que pueda llegar a demostrarse lo contrario, según observadores alemanes que siguen el proceso -en el que, como siempre en Alemania, solo se permite el acceso de cámaras en los minutos iniciales-. Debe haber evidencias en el sentido de la acusación, lo que entre el entramado de reuniones y consejos a distintos niveles del gigante automovilístico, más el tiempo transcurrido, es difícil que pueda ocurrir.

Unos 32.000 millones en indemnizaciones y costes


El objetivo del proceso es esclarecer hasta qué punto y cuándo tuvo conocimiento el entonces máximo responsable del grupo de una manipulación que, además de causar enormes daños a la credibilidad de VW, provocó el desplome de sus acciones en bolsa inmediatamente después de conocerse. El asunto se reveló a través de las autoridades estadounidenses de medio ambiente, que detectaron el programa con que se habían equipado los motores diesel. En los años siguientes, VW ha tenido que pagar hasta ahora unos 32.000 millones de euros en indemnizaciones y costes procesales, principalmente a EEUU, además de afrontar la exigencia de Bruselas de compensar a los afectados.

Antes que Winterkorn, desfilaron por la audiencia de Braunsweig otros cargos o excargos del grupo. El de más rango fue, el año pasado, el exdirector general de Audi, Rupert Stadler. Son muchas las piezas del entramado, que en los medios alemanes adopta cierto aire de 'culebrón‘ entre las altas esferas del gigante automovilístico.

El 'Dieselgate‘ no solo cayó sobre la marca matriz, VW, sino que salpicó el resto de marcas del grupo, incluido Audi, Skoda y Seat. El objetivo de la manipulación estaba claro: esconder en los test de laboratorio las emisiones reales de sus motores diesel ante las autoridades, inicialmente las estadounidenses. El fraude alcanzó, por extensión, a clientes de todo el mundo, según la fiscalía de Braunschweig, que imputa a Winterkorn, de 77 años, fraude a gran escala, manipulación empresarial y al mercado automovilístico, además de falso testimonio.

Juicio demorado


Según la acusación formal, el entonces presidente del grupo, que dirigía VW desde 2007, tuvo conocimiento de las manipulaciones ilegales, a más tardar, desde mayo de 2014. Pero lo silenció, lo que equivale a encubrimiento, a juicio del fiscal. Con ello trasgredió la obligación de toda empresa que cotiza en bolsa de informar de los riesgos de su firma, en cuanto tienen conocimiento de ello.

Winterkorn dimitió de sus cargos en septiembre de 2015, tras salir a la luz el escándalo. Desde entonces ha negado reiteradamente, a través de sus abogados, haber tenido conocimiento del asunto. En ese mismo sentido se pronunció el pasado febrero, al ser citado como testigo en un proceso civil asimismo relacionado con el caso. Admitió hacer sabido que había "dificultades“ en el mercado de EEUU, pero no consideró que podía tratarse de falseamiento, manipulación o fraude.

Que la justicia haya tardado tanto tiempo en sentarle en el banquillo, mientras que han pasado por otros procesos civiles ingenieros y cargos intermedios, se debe a una serie de 'demoras‘ relacionadas, en algunos casos, con una operación de cadera o de rodilla y otros asuntos. Para el proceso ahora abierto están programadas 89 vistas, que discurrirán en paralelo a otros cuatro procedimientos contra personas asimismo relacionadas con el escándalo.

Tibias penas

El proceso contra el exdirector de Audi Stadler fue hasta ahora el más relevante de los llevados a cabo en Alemania. Fue condenado a 21 meses de prisión, que quedaron en suspenso, y a una multa de 1,1 millones de euros. Asimismo fueron juzgados Wolfgang Hatz, exdirector de Audi y Porsche, y su segundo en Audi, Giovanni Pamio. El primero fue condenado a dos años de prisión, asimismo en suspenso, y a una multa de 400.000 euros, mientras que Pamio recibió a 21 meses de prisión en suspenso y 50.000 euros de multa.

La relativa tibieza de las condenas ha sido duramente criticada en los medios alemanes, que lo han llegado a considerar una burla, teniendo en cuenta los daños multimillonarios causados, no solo en multas e indemnizaciones, así como el engaño que supuso a los clientes del grupo.
Malos tiempos para la marca VWNoticias relacionadas

Con el capítulo de Winterkorn, el 'Dieselgate‘ entra por fin de lleno en la responsabilidad al nivel más alto, lo que coincide además en un momento de otras malas noticias y nubarrones sobre VW. El lunes, el jefe de VW, Oliver Blume, comunicó que la empresa no descarta ya cierres ni despidos en sus plantas en Alemania. "El entorno económico se ha endurecido. Hay nueva marcas presionando sobre Europa“, afirmó, ante lo cual las empresas deben "actuar en consecuencia“.

Ello implica el fin de las garantías anti despido hasta 2029 acordadas con los sindicatos, que han anunciado que opondrán resistencia a esta decisión. En VW existía desde994 esta garantía contra los despidos, por encima de las sucesivas crisis del sector y gracias a sucesivas fórmulas pactadas entre la patronal y el comité de empresa.

Tarde de toros en el Landtag

 

L’Est normalitza els ultres

lunes, 2 de septiembre de 2024

Las horas contadas de la política migratoria

Alemania mantiene el veto a la ultraderecha pese a su triunfo 


Reacciones del partido político de derechas AfD a los resultados de las elecciones estatales en Turingia y Sajonia / Filip Singer
 Gemma Casadevall

El ímpetu de la ultraderecha no romperá el cortafuegos político impuesto sobre Alternativa para Alemania (AfD), pero sí acentuará las prisas por endurecer la política migratoria. "Hablaremos con todas las fuerzas democráticas, menos con la AfD", afirmó el jefe de la conservadora CDU, Friedrich Merz, al día siguiente de los comicios regionales que dieron a los radicales el primer puesto en Turingia y el segundo en Sajonia.
El mensaje de la derecha moderada hacia el debilitado Gobierno de Olaf Scholz quedó asimismo claro: o se aviene a "devolver a la frontera", en palabras de Merz, a la migración irregular que sigue llegando a Alemania, o no podrá contar con su apoyo para resolver una cuestión acuciante, en la calle y en el espectro político.
La advertencia, en dirección a Scholz, se produce cuando desde el Ejecutivo se han acelerado ya algunas medidas para agilizar las deportaciones y recortar las ayudas a refugiados rechazados. El impacto del atentado yihadista de finales de agosto en Solingen, con tres muertos acuchillados por un 'soldado' sirio de Estado Islámico (EI), hizo que la semana pasada empezaran a verse resultados. Los tres socios de gobierno, socialdemócratas, verdes y liberales, presentaron a tres días de los comicios un paquete de medidas para endurecer la política migratoria y las leyes de armas. Les siguió el viernes la reanudación de las deportaciones a Afganistán, interrumpidas desde el regreso de los talibanes al poder

304.000 refugiados

"No es suficiente. Por cada cinco refugiados que se expulsa entran en el país otros cien", argumentó Merz. Hay en Alemania unos 304.000 refugiados que teóricamente deberían abandonar el país, según cifras recientes de Interior. De ellos, un 80% seguirá en Alemania en régimen de 'tolerados', frente a los 56.000 que deberían acabar expulsados. Actualmente viven en el país más de un millón y medio de refugiados, principalmente de Siria y Afganistán y llegados desde la crisis migratoria de 2015, además de otro millón y medio de ucranianos.
La CDU apremia al gobierno a detener las llegadas, lo que a su parecer debe hacerse ya en la frontera porque, afirma Merz, "el sistema de Dublin no funciona". Alude así la fórmula del bloque comunitario según la cual su acogida corresponde al país por dónde ingresa el migrante en la UE. Merz ha emplazado a Scholz a actuar en consecuencia y advertido de que, si no está dispuesto a llevarlo adelante, no tiene sentido seguir hablando. Esta semana deben iniciarse unas consultas entre el tripartido de Scholz y la primera fuerza de la oposición para abordar la cuestión migratoria. Si Scholz rechaza sus propuestas "será la primera y última reunión", advierte Merz.

Una CDU reforzada en las urnas

El líder de la oposición conservadora se presentó el día siguiente de los comicios en Sajonia y Turingia como vencedor. En Turingia, donde la AfD quedó primera con un 32,8 %, porque corresponderá a la CDU, con un 23,6%, tratar de formar gobierno con el resto de las fuerzas democráticas. En Sajonia, porque la CDU quedó en un primer lugar con un 31,9 %, un punto y medio por encima de la AfD.
En la búsqueda de aliados topa la CDU con una resolución vigente en el partido desde 2017, según la cual se descarta a la Izquierda como socio, por considerarla heredera del comunismo germano-oriental. Está por ver cómo resolverá la CDU o sus barones regionales esa cuestión a la de por sí compleja formación multicolor de un gobierno estable.

Un cordón sanitario inexistente en lo diario

"Lo único que está claro es nadie hablaba anoche de romper el cortafuegos frente a la ultraderecha. Eso es positivo en lo político, no se podía dar por consabido. Pero en la sociedad ese cortafuegos ya no existe y eso no se puede obviar", comentaba en una reunión con periodistas el politólogo Torsten Faas. No se puede "ignorar" a un 32,8% de los votantes, con los que se convive en el ámbito familiar, laboral, en la calle o la consulta médica, apunta. Las opiniones entre quienes no votan a la AfD están divididas entre quienes rechazan categóricamente a ese partido, por sus vínculos con el neonazismo, y quienes consideran "normalizada" su presencia en la vida diaria.
"La política migratoria ha dominado la campaña. La percepción general es que Alemania ha extralimitado su capacidad para absorver tanta migración, que está saturada", apuntó por otro lado la asimismo politóloga Julia Reuschenbach. Sin embargo, a juicio de esta experta de la televisión pública ARD, sería un "mensaje peligroso" hacerle el juego a la ultraderecha y asumir sus recetas. "Haga lo que haga la coalición de Scholz o cualquier futuro gobierno, nunca le parecerá suficiente a la AfD", apunta. "La política migratoria es una cuestión muy compleja, para la que no sirven las propuestas falsamente simples de los populismos", según Reuschenbach.
Mientras Scholz llamaba a las fuerzas democráticas a la cohesión para aislar al extremismo derechista, desde Berlín la cúpula de la AfD calificaba de „antidemocrático“ el cortafuegos. Los rostros de los dos presidentes del partido ultraderechista, Alice Weidel y Tino Chrupalla, eran más serios que eufóricos, el día después de una victoria que marca un hito para los suyos, pero que le deja en la condición de ‚proscrito‘. Su líder en Turingia, Björn Höcke, había sido el gran protagonista de la noche electoral. Pero al día siguiente no apareció por Berlín para celebrar su triunfo con los suyos. Logró el mejor resultado para su partido y desde su posición de cabecilla del ala más extremista. Sin embargo, no consiguió el mandato directo para la nueva cámara regional, ya la victoria en su distrito fue para la CDU.

Las claves


¿Por qué ha ganado Alternativa para Alemania en Turingia? ¿Podrá gobernar? ¿Cómo afecta al Gobierno de Scholz?



Bjoern Hoecke / Wolfgang Rattay / REUTERS



Gemma Casadevall
Berlín 02 SEPT 2024 

El este alemán rugió y dio varios mazazos a los partidos establecidos, especialmente a la coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz. A la victoria de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en Turingia, donde alcanzó la posición de primera fuerza, o su segundo puesto en Sajonia, se sumó la irrupción del nuevo populismo izquierdista que lidera Sahra Wagenknecht, a cuya puerta deberá llamar la derecha moderada de la CDU para poder gobernar. Wagenknecht deja así herida de muerte a La Izquierda, el partido que durante años aglutinó el voto de protesta en el territorio de la antigua Alemania comunista y al que ahora dio la espalda su votante, probablemente porque lo considera 'domesticado' por los partidos establecidos.

¿Por qué ganó la ultraderecha?


Los resultados de los comicios regionales de este domingo no difieren mucho de los alcanzados por la AfD en las pasadas elecciones europeas: en Turingia se disparó el domingo al 32,8 %, frente del 30,7 % de las europeas de junio, mientras que en Sajonia obtuvo un 30,6 %, tras el 31,8 % de los comicios a la Eurocámara. El voto ultra estaba ahí, esperando el momento para lanzarse y ganar su primer ‚Land‘. Es un voto transversal, que alcanza todos los estratos sociales y que puede ir a más, de mantenerse la tendencia. Su máximo eco lo encuentra entre los votantes entre 18 y 24 años, con un 38% en Turingia. Entre los mayores de 70 años baja al 19 %, según las estimaciones de la televisión pública ARD. En la franja entre 16 y 18 años, sin derecho a voto en estos comicios, está en un 48%.

¿Podrá gobernar el radical Höcke?


Al líder de la AfD en Turingia, Björn Höcke, no se le veía realmente exultante la noche electoral, pese a que las urnas le dieron dos puntos más de lo pronosticado. El resto del espectro parlamentario le descarta como socio, como hace también izquierda de Wagenknecht. Höcke representa el ala más radical de un partido al que excluyen, por su extremismo, las dos grandes familias de la derecha populista europea, Conservadores y Reformistas, el grupo de la italiana Giorgia Meloni, y los Patriotas para Europa del húngaro Viktor Orbán y la francesa Marine Le Pen. La figura de Höcke le sirve a la AfD para captar votos, pero no para avanzar hacia el poder. Lo tendría más fácil su correligionario de Sajonia, Jörg Urban, menos estridente. Pero ahí la primera fuerza fue la CDU. Encima, tras el recuento de votos la AfD perdió un escaño y con ello la minoría de bloqueo, necesaria para vetar ciertas leyes y designaciones.

¿Aguantará la coalición de gobierno de Scholz?

La noche electoral fue agria para el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz, que ya estaba en mínimos en ambos estados del este. Mucho peor fue la situación para sus socios Verdes, que solo tendrán escaños en Sajonia, y sobre todo para los liberales, que quedaron fuera de ambas con resultados propios de una formación marginal, sobre el 1,5 %. „Todas las fuerzas democráticas están llamadas a posibilitar un gobierno sin el extremismo derechista“, afirmó Scholz, a la agencia de noticias Reuters. Las próximas elecciones generales están convocadas para el 28 de septiembre de 2025. Scholz empezó ya a aplicar su receta para tratar de aguantar ese año: agilizar las expulsiones de migrantes irregulares, recortar los subsidios a los solicitantes de asilo rechazados y endurecer su política migratoria. Es decir, aquello que viene reclamando todo el espectro parlamentario, de derecha a izquierda, incluidos sus socios. Es una coalición en tiempo de descuento, a la que desde los verdes se ha calificado de 'transición'.

¿Es la derecha moderada la vencedora de los comicios?

Por lo pronto, la CDU tiene las mejores cartas no solo para mantenerse al frente del gobierno regional de Sajonia, sino también para ganar el liderazgo del de Turingia, cuyo jefe de gobierno fue en las dos últimas legislaturas el izquierdista Bodo Ramelow. Con ello reforzará sus posiciones a escala de los poderes regionales y, además, mejora sus perspectivas de cara a las generales de 2025. En las pasadas europeas se coronó como primera fuerza con un 30 %, casi el doble que su perseguidora, la AfD,. Tiene además la siguiente oportunidad de revalidarse como 'salvadora' en nombre de la democracia en las regionales de Brandeburgo, que se celebran el 22 de septiembre. Los sondeos sitúan a la AfD en un 24 %, cuatro puntos por encima tanto de la CDU como del SPD, que actualmente lidera el gobierno regional de ese ‚Land‘ que rodea Berlín.

¿Peligra el apoyo a Ucrania por el ímpetu prorruso?

El este alemán dio un baño de realidad al gobierno de Scholz y a la oposición conservadora en lo que se refiere a Ucrania. La AfD y el partido de Wagencknecht tienen posiciones similares en política migratoria, aunque el populismo izquierdista se aparta de las posiciones radicales como los planes de ‚remigración‘ ultraderechistas. Donde sí hay coincidencia entre ambos extremismos políticos es en el rechazo al apoyo militar a Kiev. Se dicen ‚pacifistas‘ y reclaman el fin de los suministros de armas a Ucrania. Alemania es el segundo contribuyente internacional a Kiev, tras EEUU. La entrada de Wagenknecht en un gobierno regional o en los dos no debería afectar la política exterior de Berlín. Pero sí es una llamada de atención, siendo que esos dos partidos, AfD y Wagenknecht, que dicen enarbolar el ‚no a la guerra‘ y el ‚sí a negociar‘ con Moscú sumaron casi el 50 % en Turingia y un 42 % en Sajonia.

domingo, 1 de septiembre de 2024

La gran noche de Höcke

La ultraderecha desafía a la democracia en Turingia y Sajonia



La CDU resiste en Sajonia, pero AfD es la fuerza más votada en las elecciones de Turingia. En la foto, el principal candidato de extrema derecha de AFD, Björn Höcke. / Wolfgang Rattay / REUTERS / VÍDEO: EUROPA PRESS
Gemma Casadevall, Erfurt 01 SEPT 2024 

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) materializó su desafío a las fuerzas democráticas de ese país, al convertirse en la fuerza más votada en un 'Land', Turingia, y quedar en segundo lugar en el vecino de Sajonia, ambos en el este del país. "No van a poder seguir llamándonos extremistas de derechas. Somos el partido más votado", afirmó el líder de la AfD en Turingia, Björn Höcke, representante del ala más radical de ese partido. "No se pueden llamar demócratas quienes aplican el cortafuegos (cordón sanitario) a la fuerza más votada", añadió, en un aparte ante los medios desde el Parlamento de Turingia, protegido por una muralla de guardaespaldas.
Los resultados finales, aun provisionales, sitúan a la AfD en un 32,8 % %, dos puntos por encima de lo pronosticado, y en un 30,7 % en Sajonia.
No es probable que Höcke pueda convertirse en primer ministro, ya que el resto de los partidos han descartado toda cooperación con él. En Sajonia, la vencedora será la conservadora CDU, que con un 31,9 % tiene buenas opciones para defender la coalición que hasta ahora lideraba su primer ministro, Michael Kretschmer, con verdes y socialdemócratas.
En Turingia la formación del siguiente gobierno se presenta compleja, pero también ahí tiene las mejores cartas la CDU, que obtuvo .un 23,6 %. Precisa atraerse, entre otros, a la nueva formación del izquierdismo populista que capitanea Sahra Wagenkneckt (BSW), que también descarta cooperar "con los nazis", según su líder. El partido, nacido hace cinco meses, se disparó al 15,8 por % en Turingia y al 11,9 en Sajonia. Su triunfo es a costa de la defenestrada Izquierda, el partido del que se escindió la BSW y al que pertenece Bodo Ramelow, primer ministro de Turingia en las últimas dos legislaturas. En Sajonia la Izquierda quedó incluso fuera de la cámara regional, lo que es un duro golpe para un partido que tras la reunificación alemana tuvo sus bastiones en esa parte del país.
El este alemán propinó asimismo un duro golpe al Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz, que quedó en un 7,3 % en Sajonia y bajó al 6,1 % en Turingia. Sus socios de coalición en Berlín verdes están en la cuerda floja del 5 % en Sajonia, mínimo para tener escaños, y serán extraparlamentarios en Turingia, mientras que el tercer miembro de su gobierno, los liberales, quedan fuera de ambas cámaras.
Pese a tratarse de comicios regionales, la expectación en toda Alemania era enorme. Era la primera prueba en las urnas tras las elecciones europeas, en que la AfD fue ya la fuerza más votada en el este del Alemania. Entonces se podía interpretar que se debió, en parte, al llamado voto de protesta o de la crispación, mientras que ahora se trataba de elegir a un futuro gobierno.
El Parlamento regional de Erfurt, la capital de Turingia, fue este domingo un hervidero de periodistas, por ser el único lugar previsto para captar las reacciones de Höcke tras los resultados. Era sin duda el triunfador de la noche, rodeado de sus guardaespaldas y decenas de cámaras en cada uno de sus movimientos.
La AfD había prohibido el acceso a los periodistas a su fiesta electoral. El partido ha hecho suyo uno de los lemas del movimiento islámofobo Pegida, que se refería sistemáticamente a los medios como ‘Lügenpresse’ o prensa mentirosa.

Batacazo para la coalición de gobierno


Para el tripartito de Scholz se confirmó un batacazo que parecía programado. Las promesas del canciller de acelerar deportaciones y recortar subsidios a solicitantes de asilo en espera de expulsión se han percibido como soluciones a la desesperada. Tampoco han sido muy convincentes o incluso jurídicamente inviables las fórmulas propuestas por la CDU, primera fuerza a escala nacional tras las europeas, para negar el asilo de forma general a sirios y afganos.
El impacto del atentado a cuchilladas de Solingen, en el oeste del país, cometido el 23 de agosto por un sirio que se dice ‘soldado’ de Estado Islámico, ha marcado la recta final de estas regionales. La reanudación hace unos días de las deportaciones a Afganistán, interrumpicas desde el retorno de los talibanes al poder en 2021, es solo un primer paso. Al grupo de 28 afganos que fueron entregados a Kabul, por mediación de Catar, deben seguir otras medidas, según le exigen al tripartito de Scholz el conjunto del espectro político. Es decir, desde la oposición conservadora a la AfD, además de la izquierdista BSW, que en materia de asilo defiende una línea dura similar a la ultraderecha.
 
Victoria regional con connotaciones históricas

La posición de primera fuerza en Turingia es de alto valor simbólico para Höcke, cuyo radicalismo y cercanía al neonazismo le ha costado enfrentamientos con la cúpula nacional de su partido, pero que ahora ha logrado un hito para la ultraderecha. La ciudad de Weimar, la segunda de ese ‘Land’, se identifica no solo con los grandes clásicos, como Goethe y Schiller, sino también con la república de entreguerras que se hundió tras la llegada de Adolf Hitler al poder, en 1933. Tres años antes, Turingia se había convertido en la primera región donde los nazis entraron en un gobierno.
Son muchos los símbolos, aunque desde el punto de vista histórico se coincide en que la ‘República de Berlín’, como a menudo se denomina políticamente a la Alemania actual, no es una democracia débil y frágil, como lo fue la de Weimar.

Es él

Höcke, el agitador del ultra AfD que juega a parecerse a Hitler



El líder de la AfD en Turingia, Björn Höcke, en un mitin en Suhl, el pasado 13 de agosto. / MARKUS SCHREIBER / AP

Gemma Casadevall

A Björn Höcke, probablemente el político más controvertido de Alemania, empezaron a calibrarle bien la mezcla de malignidad y talento escénico sus compatriotas en febrero de 2020, cuando se acercó a estrechar la mano al liberal Thomas Kemmerich, recién elegido primer ministro de su 'Land', Turingia, con el apoyo de la conservadora CDU y de Alternativa para Alemania (CDU). Höcke inclinó levemente la cabeza, lo que podía interpretarse como una reverencia de respeto. Pero la escena reproducía casi milimétricamente la falsa sumisión mostrada por Adolf Hitler cuando el presidente Paul von Hindenburg le saludó como canciller en Potsdam, en 1933.

La elección de Kemmerich desató un terremoto político y la intervención de la entonces cancillera, Angela Merkel, ordenando desde Sudáfrica, donde estaba en visita oficial, que se revocara algo que, de facto, implicaba la ruptura del cordón sanitario sobre la AfD con complicidad de su partido, la CDU. Hubo dimisiones en cascada y denuncias ultraderechistas por la ingerencia de Merkel. Finalmente se repitió la elección y se reparó, aunque notablemente agrietado, el cordón.

No es la única provocación que se recuerda en Alemania cada vez que se repasa la trayectoria de Höcke. Pero ilustra la capacidad del líder de la AfD en Turingia para sacudir el tablero incluso cuando desempeña teóricamente un papel secundario, como fue la elección fugaz de Kemmerich.

Este domingo obtuvo una victoria de la que es absoluto protagonista: el primer puesto en las elecciones regionales de Turingia, un hito para su partido, incluso si a continuación no alcanza, por bloqueo del resto de las fuerzas electas, el puesto de primer ministro.

Las primeras proyecciones de voto al cierre de los colegios electorales le daban un 33,5 % %, un triunfo sin paliativos que supera includo en varios puntos a los sondeos preelectorales. La segunda fuerza fue la CDU, con un 24,5 %.

De 52 años, aspecto juvenil y dinámico, originario del oeste del país y profesor de Historia, no solo juega con la imagen de Hitler. También se presenta recorriendo su 'Land' en moto, junto a otros moteros. En su cartel de campaña se exhibe con unas gafas de sol azules, como sus ojos, con aspecto de ser un depositario de la eterna juventud. Es, como suele repetir en sus mítines, el rey del tiktok y las redes sociales; cada una de sus apariciones genera decenas de miles de clics.

Su reverencia de falsa sumisión de hace cuatro años no su única provocación relacionada con Hitler o el nazismo. Se le ha levantado en siete ocasiones la inmunidad parlamentaria para investigarlo por cargos relacionados con la incitación al odio, el negacionismo o el uso de símbolos nazis. Recientemente fue condenado por utilizar una de esas consignas, que alegó desconocer. No le sirvió la excusa, por su condición de historiador y además porque reincidió en su uso, tras el primer proceso.

Piedra en el zapato

Nunca ha querido cargos en el partido a escala federal, pero ha sido desde Turingia una piedra en el zapato para las corrientes 'moderadas' de un partido que, desde su creación en 2013, han ido abandonando uno tras otros sus miembros fundacionales. La cúpula de la AfD llegó a instarle a desarmar un movimiento interno llamado 'Der Flügel', o 'El Ala', porque su toxicidad como agrupación patriótico-étnica extremista amenazaba con colocar a todo el partido bajo observación de los servicios de espionaje de Interior.

No solo se zafó de las órdenes superiores, sino que arrinconó al entonces presidente del partido, Jörg Meuthen, representante de los llamados moderados, hasta precipitar su abandono, en 2022. A partir de ahí, ha amplificado su dominio sobre la cúpula nacional bicéfala compartida entre Alice Weidel y Tino Chrupalla. A su radicalización ha seguido también la observación por parte del espionaje de Interior de todas sus actividades.

Nada parece frenarle, lo que le convierte en peligroso. En la campaña electoral de Turingia ha dado una versión más moderada de sí mismo que en sus arengas, en formato reducido, ante correligionarios adscritos al neonazismo. Comparte con el líder de los identitarios austríacos, Martin Sellner, el objetivo de la 'remigración', o expulsión masiva de migrantes irregulares y hasta ciudadanos de origen no alemán. Pero se cuida mucho de exhibir símbolos identificables como anticonstitucionales por su parentesco con la ideología nazi.

Su puesto no está en Berlín, sino en Erfurt, la capital de Turingia, responde cuando se le pregunta por qué no aspira a un cargo nacional. En Turingia está también Weimar, la ciudad que dio nombre a la república de entreguerras alemana, que derribó Hitler tras su llegada al poder.

Siempre estuvieron ahí

Del camión de Amri al cuchillo de cocina de Solingen

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Una mujer, frente al memorial improvisado por las víctimas de Solingen. / ROBERTO PFEIL / AFP

Gemma Casadevall

El 'despertar' de Estado Islámico (EI) en Alemania lo plasmó el viernes 23 pasado el atentado contra una fiesta popular de Solingen, en el oeste del país, con tres muertos y ocho heridos, del que se confesó autor un sirio de 26 años. Hasta entonces, el único precedente reconocido fue la matanza cometida por el tunecino Anis Amri el 19 de diciembre de 2016 contra un mercadillo navideño de Berlín, con 12 muertos y unos 70 heridos. El arma utilizada entonces fue un camión de gran tonelaje, robado a punta de pistola a un transportista polaco, horas antes de embestir con él a la gente congregada en el mercadillo. La que usó ahora Issa al Hasan fue un cuchillo de cocina, de unos 15 centímetros de hoja, con el que se dirigió desde su albergue de refugiados a la llamada 'Fiesta de la Diversidad', a unos 200 metros. En ambos casos, siguieron la consigna de EI a sus 'soldados': mata a cuantos más infieles puedas, no importa con qué arma; causa el máximo terror con los medios a tu alcance.
Entre el atentado de Amri y el Solingen hubo otros casos similares, unas veces atribuidos a yihadistas infiltrados entre solicitantes de asilo, otras a peticionarios radicalizados en Alemania y otras a raptos de locura. Pero sin vínculos verificados con EI.
Los casos de Amri y al Hasan sí los tienen. El primero entró en Alemania en 2016, un año después de la crisis migratoria en la que el país recibió un millón de refugiados. Llegó a tener 12 identidades falsas distintas, se movió por todo el país y se le tuvo bajo observación por sus contactos con 'predicadores del odio' de mezquitas. Unos meses antes de su atentado, los servicios secretos marroquís advirtieron a Alemania de los contactos de Amri con EI. Siguió adelante, favorecido por unas administraciones y fuerzas de seguridad desbordadas con la llegada incesante de solicitantes de asilo. Tras su matanza, huyó por media Europa durante varios días hasta acabar abatido en Milán en un control de rutina policial.
Issa al Hasan pasó desapercibido a todos los radares. Estaba en Alemania desde 2022, donde llegó vía Bulgaria. Se le habría entregado a las autoridades búlgaras en 2023, pero el día planificado para su deportación no le encontraron en casa. Como no había cometido delitos ni se le había observado una radicalización, no hubo una nueva citación.
Como explicaba la experta jurídica de la televisión pública ZDF, Sarah Tacke, seguir los pasos de los 'lobos solitarios' en Europa es ahora más complejo que cuando pasó lo de Amri. Entonces, sus vínculos solían tejerse a través de los predicadores de odio, a los que se podía vigilar con infiltrados policiales. Ahora su radicalización discurre silenciosamente vía Telegram. No precisan salir de casa y están permanentemente conectados. Sus chats son identificables por los servicios de espionaje, especialmente los de Estados Unidos e Israel. Pero sus homólogos alemanes no tienen suficiente personal cualificado en ese ámbito. El ciberespionaje alemán depende de la inteligencia aliada. El populoso 'land' de Renania del Norte-Westfalia, donde se encuentra Solingen, viene reclamando más recursos. Pero el dogma de la austeridad alemana ha dejado muchas asignaturas pendientes, tanto en digitalización, como en infraestructuras y en seguridad.
Tras la detención de Issa al Hasan, se cuestionó la autenticidad del comunicado difundido por 'Amaq News Agency' atribuyéndose el atentado. Disipó las dudas otro video posterior con el mismo 'soldado' hablando a cámara, en tres partes. En la última aparecía en Solingen, con el mismo 'botón' de 'Amaq', el canal de EI, sobre la imagen.