viernes, 9 de abril de 2021

A la salud de Vladímir

 

Berlín s’acosta a l’Sputnik

martes, 6 de abril de 2021

AstraZeneca aterriza en Tegel


 El parón de Pascua baja la incidencia y acelera la vacunación

Gemma Casadevall

Berlín, 6 abr (EFE).- Alemania ofrecía este martes, primera jornada laboral tras la Semana Santa, un panorama alentador por el descenso de la incidencia y la aceleración de las vacunaciones, aunque sin contemplarse aún el fin del cierre de la vida pública.
El Instituto Robert Koch (RKI) de virología reportó un leve descenso de la incidencia -123 casos semanales por 100.000 habitantes, frente a los 138 con que se entró en la Pascua-. En las últimas 24 horas se notificaron 6.885 contagios y 90 víctimas mortales -la mitad que una semana atrás. Pero los datos son engañosos, advierte el RKI, puesto que en esta sucesión de festivos se realizaron menos test.
La Semana Santa, como en buena parte de Europa, se ha caracterizado por el parón. La vida pública -restauración, ocio, cultura y comercios no esenciales- está cerrada desde finales de 2020.
El turismo interior no está permitido, los viajes al extranjero están rigurosamente desaconsejados y regresar por vía área solo es posible previo test negativo. También hay restricciones para ingreso por carretera desde la mayoría de los países vecinos -a Polonia, Francia y República Checa se sumó hoy Países Bajos-.
Contrastaba con este contexto de mínima movilidad el acelerón de las vacunaciones. De pronto, se vieron colas en grandes centros destinados a administrar las vacunas. Desde el Viernes Santo se ofrecía a todo ciudadano a partir de los 60 años la posibilidad de recibir la de AstraZeneca sin tener que esperar a la notificación correspondiente por parte de las autoridades.
Esta medida sigue a la decisión de suspender la administración de esta vacuna a los menores de 60 años tras detectarse una treintena de casos de trombosis -principalmente, en mujeres jóvenes.

El gobierno de la canciller Angela Merkel y los poderes regionales optaron por reorganizar su campaña, lo que ha implicado esta oferta de vacunación rápida, previa cita exprés a través de una línea telefónica habilitada para este fin. En estos festivos, los grandes centros de vacunación -como los hangares de los antiguos aeropuertos de Tegel y Tempelhof, en Berlín- recibieron a miles de ciudadanos.

SIGUIENTE PASO, EL MÉDICO DE CABECERA
A esa oferta exprés, activada en estos festivos, siguió este martes la incorporación de los primeros médicos de cabecera en la vacunación. Participarán en la acción unas 35.000 consultas, aunque en su mayoría lo harán el lunes de la semana próxima, con el fin de las vacaciones escolares.
En esta primera semana, recibirán un contingente casi simbólico de dosis -unas 30, principalmente de BioNTech-Pfizer-. A partir de la siguiente se reforzarán los suministros y se extenderá la oferta a las de AstraZeneca para aquellos pacientes que a juicio del facultativo puedan recibirla sin riesgo para su salud.
En estos primeros meses, las vacunaciones se habían llevado a cabo principalmente en 430 centros distribuidos por el país o por equipos móviles en las residencias de ancianos.
El ministro de Sanidad, Jens Spahn, espera lograr que para principios de mayo un 20 % de la población haya recibido la primera dosis. El objetivo declarado del gobierno de Angela Merkel es que para final del verano -es decir, el 21 de septiembre- todo adulto que lo desee se haya podido vacunar.
Según datos del RKI, hasta el 5 de abril habían recibido al menos una dosis un 12,7 % de la población y la segunda un 5,5 % -10,5 millones y 4,5 millones de ciudadanos, respectivamente-.

SIGUIENTE DISENSO POLÍTICO
Mientras los ciudadanos dan muestran de ansiar el regreso a la normalidad, por encima de las dudas en torno a AstraZeneca, el estamento político sigue con los mismos disensos que antes del receso pascual.
El primer ministro del populoso "Land" de Renania del Norte-Westfalia y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Armin Laschet, propuso ayer una nueva reunión entre los poderes regionales y la canciller Merkel esta semana, en lugar de la cita prevista para el próximo lunes.
Laschet, que aspira a liderar el bloque conservador en las elecciones generales del próximo septiembre, ha seguido una línea más laxa que la canciller frente a las restricciones. Su colega de Baviera, Markus Söder, líder de la Unión Socialcristiana bávara (CSU) y su rival oficioso por la designación como candidato, sí sigue fielmente a Merkel -al menos, en lo que a las restricciones se refiere, aunque políticamente representa al ala derechista, frente al centrismo de Laschet.
Laschet acumula tropiezos y en la CSU hay presiones por acelerar la designación del candidato a suceder a Merkel en la Cancillería. Las prisas del primer ministro renano por volver a la senda de la canciller son evidentes. Hasta ahora, la mayoría de sus colegas prefieren esperar a la fecha marcada. EFE      gc/jam/ig

sábado, 3 de abril de 2021

Buscando al Superstar

 Conservadores y Verdes, en busca del candidato que puede decantar la elección

Gemma Casadevall





Berlín, 3 abr (EFE).- Los conservadores de la canciller Angela Merkel, y sus perseguidores en los sondeos, los Verdes, comparten el dilema de no haber decidido aún quien será su candidato a las elecciones generales, algo que puede decantar la correlación o intención de voto en los sondeos.
Cinco puntos separan al bloque conservador -formado por la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU)- de Los Verdes: un 27 % de los votos pronostica para el grupo de la canciller el último sondeo de la televisión pública ARD, frente al 22 % estimados para los ecologistas.

Faltan menos de seis meses para las generales tras las que Merkel se despedirá del poder. El bloque conservador ha perdido en un mes cuatro puntos, los mismos que han ganado los ecologistas. Los socialdemócratas, los únicos entre los grandes partidos que sí definieron a su candidato -el vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz- no despegan de la tercera posición, con un 17 %.

Cinco meses largos de cierre de la vida pública no ha logrado contener la pandemia -la incidencia semanal se situó este sábado en 131 casos por 100.000 habitantes, frente a 60 del pasado febrero-. La vacunación avanza, pero muy lentamente, y crece la impaciencia.


Ese es, sin duda, un factor de peso sobre el elector. Pero no el único, advierte a Efe el politólogo de la Universidad Libre de Berlín, Thorsten Faas: "El votante conservador reclama un liderazgo claro", sostiene. "Hasta que no sepamos quién es su candidato no habrá pronósticos fiables", apunta su colega Hajo Funke.

CUALQUIERA, MENOS LASCHET

El centrista Armin Laschet, al frente de la CDU desde el pasado enero, estaría llamado luchar por retener el poder. Representa la línea de la canciller y ha dejado claro que aspira a su designación.
"Hay pánico en la CDU/CSU. No tanto a perder el poder, lo que sería asumible tras 16 años de Merkel, sino a un descalabro", afirma Funke. Laschet tuvo que encajar ya su primer hundimiento, en marzo, cuando en dos comicios regionales la CDU cayó a mínimos históricos.

Hasta ahora se contemplaba la alternativa del líder de la CSU, el derechista Markus Söder, quien casi a diario critica en público a Laschet. Sería el tercer líder bávaro que lucha por la cancillería -tras Franz Josef Strauss, en 1980, y Edmund Stoiber, en 2002.

Ambos cayeron ante un canciller socialdemócrata -Helmut Schmidt y Gerhard Schröder, respectivamente-. Pero quedando como primera fuerza, el primero, o en empate técnico, el segundo.
La valoración ciudadana respalda a Söder -un 54 % de los electores le prefieren a él como canciller frente a Laschet, según la ARD-. De pronto, desde la propia CDU se maneja la opción de Ralph Brinkhaus, jefe del grupo parlamentario en el Bundestag (cámara baja). Según "Der Spiegel", varios diputados le impulsan, temerosos de que con Laschet perderán, además del poder, el escaño.

LA INEXPERIENCIA VERDE


Los ecologistas también deben definir su candidatura en las próximas semanas. El pulso, sin embargo, es más armonioso y está entre sus dos co-presidentes: el carismático Robert Habeck y la combativa Annalena Baerbock.
Ambos representan al ala moderada, ambos quieren colocar la bandera verde en la primera potencia europea y ambos están entre los políticos mejor valorados del país -con ligera ventaja para Habeck. Pero ninguno tiene experiencia en un gobierno federal, algo esencial para que el elector les "vea" en Cancillería.

Los Verdes solo han sido socios minoritarios a escala federal bajo el socialdemócrata Schröder. Pasar a serlo de los conservadores podría ser su siguiente salto al poder, aunque matemáticamente es factible también que alcancen a liderar un tripartito.

EL EXJEFE DEL ESPIONAJE Y EL REFUGIADO SIRIO

Al margen de la definición del candidato, la precampaña dio esta semana dos noticias inquietantes. Por un lado, el propósito de luchar por una escaño de la CDU del exjefe del espionaje alemán Hans-Georg Maassen, a quien Interior apartó del puesto por congeniar con la ultraderecha. Desde la CDU se alzaron voces en contra.

Por el otro, la renuncia del refugiado de origen sirio Tareq Alaows a tratar de convertirse en diputado por los Verdes, ante las amenazas recibidas por él y su familia. Llegado a Alemania en 2015, en plena crisis migratoria, habría sido el primer refugiado con un escaño en el Bundestag. EFE
gc/mah
(audio) (foto)


martes, 30 de marzo de 2021

La emancipación

Los conservadores empiezan a despedirse de Merkel, la líder que ya no guiará a la victoria


Gemma Casadevall



Berlín, 30 mar (EFE).- El líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el centrista Armin Laschet, empezó a marcar este martes un rumbo propio hacia las elecciones generales, en pleno distanciamiento respecto a la canciller Angela Merkel, la líder que no guiará a esta formación a la victoria en las urnas.
"Somos los más capacitados para superar los estragos causados por una pandemia que ha mostrado, además, nuestras debilidades", afirmó Laschet en un acto virtual calificado por él mismo de "pistoletazo de salida" para un nuevo programa electoral ante las generales del próximo septiembre.
Entre esas debilidades, citó los déficit del país en materia digital. Es decir, el obstáculo diario para las familias, tras meses de clases virtuales por la pandemia, obligadas a lidiar con una red de internet que no está a la altura de la primera potencia europea. Pero también la excesiva burocratización, que lastra la campaña de vacunación contra la covid.
La CDU debe impulsar la "modernización del país", tras una década en la que, dijo, "nos hemos dejado llevar por las comodidades". Hay que poner fin, además, a un exceso de "regularización" que perjudica a mercados como el farmacéutico y el químico, cuya relevancia sacó a la luz la pandemia.
"Alemania debe volver a ser la farmacia del mundo", añadió, para lamentar que, en éstos y otros sectores, China haya tomado la delantera.
El discurso de Laschet, en la jefatura de la CDU desde enero, sigue a la advertencia lanzada por Merkel a los "Länder", a los que exige más rigor frente a la pandemia. El toque de aviso estaba dirigido entre otros a Laschet, primer ministro del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país.
Merkel criticó el domingo pasado la laxitud de algunas regiones -entre ellas, la de Laschet-, que no activan el acordado "freno de emergencia", pese a haberse superado la incidencia semanal de 100 casos por 100.000 habitantes -actualmente, la media nacional está en 136,6 casos semanales-.
No es la primera vez que la canciller critica a Laschet, uno de los líderes regionales que con más celeridad aplicó la desescalada en las restricciones en la primera ola de la pandemia, en 2020, y que ahora tampoco las aplica con el rigor que Merkel defiende como necesario.

DISENSO ENTRE CENTRISTAS
"Soy un europeísta apasionado, por experiencia y convicción", se presentó en esa apertura oficiosa de precampaña Laschet, en un guiño hacia el líder bávaro Markus Söder, su teórico rival en el pulso por ser el candidato conservador a las generales de septiembre.
La cuestión debe consensuarse entre la CDU y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) de Söder. A Laschet, que fue eurodiputado, se le identifica con el centrismo europeista de Merkel; su homólogo bávaro es más derechista, además de haber defendido el "grexit" -salida de Grecia del bloque- en plena crisis de la eurozona.
La pandemia ha invertido ahora los papeles: el centrista Laschet se ha apartado de la política cautelosa de Merkel, mientras que el derechista Söder pide, día a día, una rigurosa línea de actuación unitaria en todo el país, acorde con la idea de la canciller.
La frustración ciudadana crece ante una pandemia que no da tregua tras meses de paralización de la vida pública, con restauración, comercios no esenciales, ocio y cultura cerrados. La CDU/CSU sigue en primera posición en intención de voto -con un 28 %-, pero ha cedido cinco puntos en tres semanas; los Verdes han subido al 22 %, cinco puntos por delante de los cogubernamentales socialdemócratas.
Serán las primeras generales desde 2005 sin Merkel al frente del bloque conservador. Hoy por hoy, no parece que la CDU/CSU vaya a beneficiarse de un "efecto Merkel", la líder imbatible que derrotó a cuatro socialdemócratas -Gerhard Schröder, Frank Walter Steinmeier, Peer Steinbrück y Martin Schulz-.

EL MAL AUGURIO BÁVARO
"Se hace raro ver la pelea entre el líder de la CDU y la canciller de la CDU a meses de las generales", apuntaba hoy Söder. El líder bávaro no ha dicho oficialmente que aspire a ser el candidato a la Cancillería, pero se le supone esa aspiración y es más carismático que Laschet -pese a la caída en los sondeos-.
Hasta ahora, ningún líder de la CSU alcanzó la Cancillería. En 1980 lo intentó Franz Josef Strauss, quien logró la primera posición -con un 44 %, frente al 42 % de los socialdemócratas-, pero acabó viendo reelegido como canciller al socialdemócrata Helmut Schmidt, con apoyo liberal.
En 2002 le siguió Edmund Stoiber; quedó empatado en un 38,5 % de los votos con el socialdemócrata Schröder, quien asimismo logró la reelección aliado con los Verdes. EFE   gc/jam/si

domingo, 28 de marzo de 2021

Cuando todo sale mal

 Merkel ensopega en l’esprint

sábado, 27 de marzo de 2021

Annalena espera

Alemania, ante el ocaso de Merkel y la opción de una sucesora verde 

Gemma Casadevall


Berlin, 27 mar (EFE).- El final del mandato de la canciller alemana, Angela Merkel, ha adoptado perfiles de adiós al poder para los conservadores, debilitados por la gestión errática de la covid, mientras crece la opción de una sucesora verde en la Cancillería.
La imagen de Merkel pidiendo perdón a sus conciudadanos por su "error" al pretender llevar adelante la práctica paralización de la vida pública en Semana Santa -algo de complejo anclaje legal y laboral- marcó la agenda política esta semana en Alemania.
Algunos lo interpretaron como un gesto de grandeza; no es habitual que un mandatario asuma como propio un error -y tenía fácil no hacerlo, pues la medida se había decidido en consenso con los líderes de 16 "Länder" alemanes-.
Otros, como de reconocimiento de un fracaso en una cadena de desaciertos. Cinco meses de parón de la vida pública no han logrado revertir el repunte de contagios y la lentitud de las vacunaciones desespera al país más poblado de Europa -83 millones de habitantes-..
También se vio en el "mea culpa" un intento por exculpar a su bloque conservador, debilitado y sin haber definido aún quién luchará por la Cancillería en las generales del 26 de septiembre, las que marcarán la despedida de Merkel del poder.
El año electoral empezó el 14 de marzo con el hundimiento para la Unión Cristianodemócrata (CDU) en dos comicios regionales. El "Politbarometer" de la televisión pública ZDF sitúa dos semanas después al bloque conservador en una intención de voto del 28 %. Siete puntos menos que hace un año, cuando Alemania respondía mejor que otros europeos a la pandemia y Merkel aparecía revalorizada como líder.
Los Verdes se han disparado a un 23 %; un aumento de cuatro puntos y seis puntos por encima del Partido Socialdemócrata (SPD) del vicecanciller y ministro de Finanzas Olaf Scholz.
Los ecologistas, que hasta hace unas semanas se vislumbraban como futuros socios menores en una coalición de liderazgo conservador, tienen por primera vez en su historia opciones a conquistar la Cancillería, tal vez al frente de un tripartito con SPD o liberales.

DE PRONTO, OTRA MUJER
El SPD es el único entre los grandes partidos que ha definido su candidato, el centrista Scholz. El bloque conservador debe decidirse entre el representante del centro y líder de la CDU, Armin Laschet, y el derechista Markus Söder, su homólogo en la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU).
Ninguno de los dos tiene un gran aprecio entre el electorado. Y tampoco se puede contar con un "efecto Merkel" a su favor, ya que la imbatible canciller está en horas bajas.
Los Verdes salieron relanzados en las regionales de marzo con la victoria -la tercera- de su líder en Baden-Württemberg, Winfried Kretschmann, un moderado y miembro fundacional de la formación.
La designación de su candidato debe decidirse en las próximas semanas entre sus dos co-presidentes, Annalena Baerbock y Robert Habeck. "Sería una espinita en el corazón ceder el puesto", admitió al semanario "Der Spiegel" Baerbock, teóricamente menos carismática que su compañero, pero más combativa y con mayor instinto político.
"No se trata de quién de nosotros puede ser el canciller. Se trata de la posibilidad de que la mayor potencia industrial de Europa sea liderada por un verde, es un momento que puede cambiar el rumbo de la historia", responde Habeck a esa misma publicación.
Los Verdes mantuvieron siempre liderazgos bicéfalos. Pero solo uno puede ser canciller. Si la designación recae en Baerbock -de 40 años, casada y madre de dos niñas- sería la única candidata mujer con opciones a alcanzar la Cancillería, tras 16 años en el poder de Merkel.


LOS ULTRAS, ESTANCADOS
La frustración ciudadana es muy visible. También lo son las movilizaciones de negacionistas, ultras u otros ciudadanos, simplemente asfixiados tras meses de cierre de restauración, ocio, cultura y comercio no esencial.Sin embargo, ello no apuntala a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), partido autoerigido en capitalizador de ese voto de protesta. Oscila entre el 12 y el 9 %.
Está debilitado por las guerras internas entre el ala más radical y los moderados, escándalos por donativos irregulares y bajo el radar del espionaje de Interior por su extremismo.
Parece que el descontento no va contra las restricciones, sino contra su gestión o el desconcierto ante sucesivos consensos anunciados por Merkel con líderes regionales, que luego quedan en nada, ya que cada "Land" les aplica su criterio. Apenas un 26 % de los ciudadanos considera exageradas las restricciones; un 67 % las cree adecuadas o considera deberían reforzarse. EFE

lunes, 22 de marzo de 2021

Las facturas de la covid

Tancament, protestes i sospites de corrupció

lunes, 15 de marzo de 2021

Sudor frío

Los conservadores alemanes, en pánico ante una era "post-Merkel" en la oposición

Gemma Casadevall

Berlín, 15 mar (EFE).- El bloque conservador alemán empezó a dar síntomas de pánico ante la posibilidad de que la era "post-Angela Merkel" implique su paso a la oposición y de que una mayoría de centro-izquierda les releve tras las próximas elecciones generales.
Los comicios regionales del domingo en Baden-Württemberg (sur) y Renania Palatinado (oeste) no solo dejaron a la Unión Cristianodemócrata (CDU) en mínimos en ambos "Länder", con 24 % y 27,7% respectivamente.
También plasmaron la viabilidad de la fórmula "semáforo" -verdes, socialdemócratas y liberales, partido identificado con el color amarillo- a escala federal. Esa es la alianza que gobernaba ya en Renania Palatinado, cuya líder, la socialdemócrata Malu Dreyer, logró la victoria con un 35,7 %.En Baden Württemberg venció el verde Winfried Kretschmann, en el poder desde 2011; de su coalición actual con la CDU como socio menor podría pasar al semáforo.
La primera alerta saltó de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Su líder, Markus Söder, admitió que tras la derrota regional quedó claro que hay "una mayoría sin la Unión". "Los resultados de ayer fueron un duro golpe para el corazón de la Unión", afirmó Söder.
Especialmente doloroso fue el batacazo en el estado sureño, vecino a Baviera. Ahí tienen su sede varios consorcios industriales y durante décadas estuvo bajo el dominio de la CDU.
"Este domingo marcó el camino para la nueva mayoría", proclamó el ministro de Finanzas, vicecanciller y candidato del SPD en las generales, Olaf Scholz. "El punto esencial para nosotros es la batalla climática", afirmó la copresidenta de los Verdes, Annalena Baerbock, a modo de preadvertencia a los liberales, representantes de los intereses del poder económico.
"La hipótesis de otras mayorías no es nueva, no es motivo de alarma", afirmó el líder de la CDU, Armin Laschet, ante los medios. Menos seguro se mostró ante la ejecutiva de su partido, donde según el periódico "Der Spiegel" calibró de "muy grave" la situación.


EL PULSO ENTRE CENTRO Y DERECHA
Laschet rehuyó detallar ante los medios el contenido de una conversación en la noche electoral con Merkel -"No comento nunca encuentros privados", dijo. Elegido como líder de la CDU en enero y sin haber consolidado su liderazgo, Laschet se vio confrontado la semana pasada con el escándalo del cobro de comisiones por negocios con mascarillas anti-covid.
Los tres diputados implicados -dos de la CDU y uno de la CSU- "están ya fuera del grupo parlamentario y del partido", explicó Laschet. Su ejecutiva aprobó un código anticorrupción, que implica la expulsión del partido y del escaño de todo infractor.
El escándalo de las comisiones sacudió a la CDU en este arranque de un año electoral que culminará con las generales de septiembre, las primeras desde 2005 sin Merkel al frente del bloque conservador.
El otro gran problema para Laschet es el pulso entre su ala centrista y la derechista por la designación del candidato a las generales, algo que desde hace décadas consensúan la CDU y la CSU.
La batalla está entre Laschet y Söder. Desde la CDU se asegura que se mantendrá el calendario previsto y que la designación será tras la Semana Santa.
"La Unión entró en pánico. Que es el gran enemigo a las decisiones equilibradas. Si gana Söder, perderán el centro político. Y subirán las opciones para el SPD", explicó a Efe Hajo Funke, politólogo de la Universidad Libre de Berlín.

EL MIEDO ANTE EL SEMÁFORO

La CDU/CSU sigue en primera posición en intención de voto -con un 31 %-, seguida de Verdes y SPD -18 y 16 %-. Esta ventaja se atribuye a la figura de Merkel, que sigue gozando de una gran valoración entre sus ciudadanos. Los pronósticos pueden cambiar cuando se clarifique la candidatura conservadora "post-Merkel".Hasta ahora, se consideraba que la opción más probable sería una alianza, inédita a escala federal, entre CDU/CSU y Verdes.
La variante de un frente entre SPD, Verdes y La Izquierda parecía inviable por los abismos con ese tercer miembro, especialmente en política exterior.La variante del tripartito SPD, Verdes y liberales parece más sólida, pese a los previsibles roces en materia medioambiental.

LOS VERDES, SÍ O SÍ
Los Verdes son, hoy por hoy, el partido que mejores opciones tiene a estar en el primer gobierno post-Merkel, sea quien sea quien lo lidere. Como la CDU/CSU, tienen previsto definir a su candidato tras la Semana Santa.
Hace un año todo apuntaba a Robert Habeck, copresidente del partido, con un nivel de aprecio entre el ciudadano parecido al de Merkel; Baerbock ha escalado posiciones, se le reconoce más instinto político y competencia económica. De ser la elegida, será la única mujer entre los candidatos de partidos con opciones a alcanzar la Cancillería. EFE gc/jam/si

1:1 en el pulso Verdes-SPD

 Cop a la CDU en el primer test

domingo, 14 de marzo de 2021

Qué podía salir mal

El año electoral arranca mal para la CDU "post-Merkel" e impulsa a los Verdes

Gemma Casadevall 


Berlin, 14 mar (EFE).- El "superaño" electoral alemán arrancó con victorias a escala regional para verdes y socialdemócratas, mientras que los conservadores recibieron un mazazo que se veía venir, a seis meses de las elecciones generales que marcarán el adiós al poder de la canciller Angela Merkel.
Los verdes se ratificaron como primera fuerza en el próspero "Land" de Baden-Württemberg, con un 32,8 % de los votos; el Partido Socialdemócrata (SPD) lo hizo en Renania Palatinado (oeste) con un 35,7, según datos provisionales de las autoridades regionales a las 21.00 GMT, dos después del cierre de los colegios.
La Unión Cristianodemócrata (CDU), por contra, se hundió con un 23,6 % en el sur y el 26,5 % en el oeste. Son mínimos históricos en ambos "Länder" para esa formación, sin un liderazgo consolidado para su "era post Merkel" y debilitada por el goteo de casos de corrupción revelados en el grupo parlamentario conservador.
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) sufrió una notable caída de votos tanto en Baden-Württemberg como en Renania Palatinado, con un 10,1 y un 8,3 %, cinco puntos menos que en las anteriores regionales en ambos "Länder".

EL PULSO POR LA CANDIDATURA
El batacazo conservador era previsible por razones regionales y nacionales. Los respectivos jefes de gobierno, el verde Winfried Kretschmann y la socialdemócrata Malu Dreyer, están muy bien valorados por sus conciudadanos, como exponentes de políticos cercanos, serios y eficientes. El primero ha gobernado esta legislatura con la CDU como socio menor, mientras que la líder de Renania lo hizo con verdes y liberales.
La situación es, en cambio, extremadamente delicada para la CDU. El partido de la canciller y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) deben consensuar aún su candidatura para las generales. Hay un pulso interno entre el líder de la CDU, el centrista Armin Laschet, en el puesto desde enero, y el derechista Markus Söder, de la CSU.
Ambas formaciones están sacudidas por el escándalo de las comisiones que cobraron tres diputados por la compra de mascarillas anti covid o negocios con Azerbayán. Dos de ellos eran de la CDU y, el tercero, de la CSU. Los tres han dejado ya el grupo conservador.
A Söder se le atribuía cierta ventaja en el pulso por la candidatura común por su mayor popularidad. Ahora están tanto él como Laschet presionados por la mácula de la corrupción.
Es ésta una cuestión más que tóxica en un año electoral donde el tema dominante es obviamente la gestión de la pandemia. La ciudadanía está entre agotada tras cuatro meses de cierre casi total de la vida pública y decepcionada por la lentitud o desorganización de la campaña de vacunación.

LOS VERDES, ENCAMINADOS AL FUTURO GOBIERNO
La victoria de Kretschmann, de 72 años y miembro fundacional de los Verdes, da ímpetu a la formación ecologista, que tiene casi asegurado un puesto en la futura coalición alemana, sea quien sea quien la lidere.
Otra gran coalición entre conservadores y socialdemócratas se da por descartada por los partidos implicados. Una alianza entre la CDU/CSU con los Verdes es la fórmula con más probabilidades de prosperar en las generales; pero incluso un hipotético frente de centro-izquierda implicaría necesariamente a los ecologistas, lo mismo que un tripartito con los liberales.
También los Verdes deben decidir quién liderará la candidatura al Bundestag. Hace un año, todo apuntaba a su co-presidente, Robert Habeck; con la pandemia ha decaído la valoración ciudadana hacia este líder, carismático pero sin gran competencia en temas económicos, mientras crecen las perspectivas de la co-presidenta Annalena Baerbock, con mayor instinto político.

EL PARADÓJICO CONTINUISMO SOCIALDEMÓCRATA
El SPD se adelantó al elegir ya el año pasado a su candidato; elección que recayó en el vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz. Los sondeos no le dan opciones de victoria. Su partido está en tercera posición, tras CDU/CSU y Verdes.
Pero si los conservadores no logran un candidato convincente que aglutine al centro político, el SPD podría salir ganando. Scholz representaría, paradójicamente, la alternancia en la Cancillería y, a la vez, la continuidad respecto a Merkel. Ambos comparten la misma línea centrista, aunque desde partidos distintos.

LA ULTRADERECHA Y SUS TIROS AL PIE
La AfD perdió fuelle, algo notorio en Baden-Württemberg, donde en 2016 obtuvo un 15,1 %, su máximo fuera del este del país. Fue una caída de votos que apunta a su división interna. AfD está escindida en ese "Land" y a escala nacional, donde el ala radical y los llamados moderados se vapulean en público desde hace meses.
A ello se suma la amenaza de caer bajo el radar del espionaje de Interior en tanto que partido extremista, algo que está pendiente de la Justicia. La definición de extremista teóricamente ahuyenta al elector no identificable como radical, sino surgido del voto de protesta. EFE  gc/fp/cd

sábado, 13 de marzo de 2021

Los amigos Strauss y Kohl

Los conservadores alemanes, la corrupción y el afán de "cercanía" al empresariado

Gemma Casadevall 



Berlín, 13 mar (EFE).- La credibilidad de los conservadores alemanes ha quedado salpicada por casos de corrupción, cuestión tóxica en un año electoral y que entronca con la cercanía con el mundo económico mimada desde tiempos de Franz-Josef Strauss y Helmut Kohl.
Tres diputados bajo sospecha por negocios con mascarillas o de otra índole en medio de la pandemia sacuden las filas de la canciller Angela Merkel. Los implicados abandonaron ya el grupo conservador -con 244 escaños de los 709 del Bundestag (Parlamento)-; el resto entregó una declaración asegurando no haber buscado el provecho personal en la lucha contra la covid.
Los casos salieron a la luz esta semana, ante el arranque del año electoral, este domingo, con comicios regionales en Baden-Württemberg, "Land" del sur originario de uno de los implicados -Nikolaus Löbel-, así como en Renania Palatinado (oeste).
"La cuestión va a pesar sobre la CDU/CSU hasta las elecciones generales de septiembre", aseguró a Efe Hajo Funke, politólogo de la Universidad Libre de Berlín. La Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) buscan atajarlo como "comporamientos individuales", pero la raíz está, asegura Funke, en la "falta de control sobre las prácticas lobiístas" de formaciones orientadas a "buscar la cercanía con el mundo económico".
"La regulación es insuficente. No hay un control efectivo de los ingresos paralelos de los diputados, que cuidan la relación con el mundo económico mientras están en sus escaños, lo que puede derivar en las llamadas puertas giratorias", apunta Norman Loecke, de Transparencia Internacional (TI) en Alemania.

EL "AMIGO" STRAUSS
La CDU y la CSU no solo están hermanados en el grupo conservador, sino también ante ese lamparón surgido en el año electoral en que Merkel se despedirá del poder. El primer caso revelado atañe a la CSU, los otros dos a la CDU -"no serán los únicos", augura Funke.
Ambas formaciones deben consensuar a aún a su candidato para las generales, designación que está entre el centrista Armin Laschet, líder de la CDU, o en el más derechista Markus Söder, de la CSU.
Baviera no se ha desprendido nunca del escándalo "amigo" -en español, como lo llamó el semanario "Der Spiegel" cuando lo sacó a la luz en los 90. Consistía en una red de tráfico de influencias y cuentas en Suiza manejadas por Strauss (fallecido en 1988).
En este próspero "Land" -junto al vecino de Baden-Württemberg- se concentran varios gigantes industriales -Audi, BMW y Siemens-. La filosofía de la "cercanía" y la corrupción generaron sumarios entre los sucesores del patriarca hasta entrada ya la "era Merkel".

LOS DONANTES ANÓNIMOS DE KOHL
A diferencia de la situación actual, donde no hay -que se sepa- una relación entre los casos surgidos y la cúpula, la trama "amiga" estuvo manejada directamente por Strauss. Algo parecido ocurrió con las cuentas secretas a las que iban a parar donativos irregulares bajo Kohl, presidente de la CDU durante 25 años.
La trama se reveló en 1999, unos meses después de la derrota de Kohl ante el socialdemócrata Gerhard Schröder. La jefatura del partido había pasado a Wolfgang Schäuble. "El escándalo dejó a Schäuble fuera de la carrera por la Cancillería", recuerda Funke.
Schäuble, que inicialmente aseguró no saber nada de donativos irregulares, tuvo que reconocer haber recibido en 1994 -o sea, con la CDU en el poder- un cheque de 100.000 marcos -50.000 euros- del comerciante de armas Karl-Heinz Schreiber, figura clave en la trama.
Su versión de cómo ocurrió ese entrega entró en contradicción con la de la extesorera del partido, Brigitte Baumeister. El cheque era solo un capítulo en el engranaje de donativos por varios millones de euros, cuyos donantes Kohl nunca reveló. La CDU quedó hundida en su crisis más profunda y Schäuble renunció a seguir como presidente; Merkel, entonces secretaria general de la CDU, se convertió en la nueva líder tras llamar al partido a emanciparse del patriarca.

VARIAS REFORMAS, NINGUNA SOLUCIÓN
A raíz de ése y otros escándalos -como el llamado "caso Flick", por ese consorcio alemán, extendido también a socialdemócratas- se reformó en 2002 la ley de financiación de partidos.
En todo donativo superior a 10.000 euros debe constar la identidad del donante; a partir de 50.000 euros se comunica de inmediato su ingreso al Bundestag.
Se reguló asimismo la declaración de otros ingresos por parte de los diputados. Se mantiene la premisa, sin embargo, de que pueden y deben mantener su actividad profesional originaria.
Tanto la oposición como los co-gobernamentales socialdemócratas ahora a una total transparencia. "Los diputados no necesitan de otros ingresos mientras ocupan un escaño", apunta Funke, quien recuerda muchas "puertas giratorias". El más vistoso, sin embargo, no procede de la CDU/CSU, sino del SPD: Schröder, gran amigo del presidente Vladímir Putin, quien tras su derrota en 2005 se convirtió en asesor del gigante ruso Gazprom. EFE    gc/amg