sábado, 17 de febrero de 2024

De la cocina de Nueva York al mediático Gael

El romanticismo futurista de García Bernal

Joana Serra


No hay garantía de presencia en la lucha por los Osos de la Berlinale para el cine español, ni siquiera tras dos exitosos años consecutivos -en 2022, con el Oro a “Alcarrás” de Carla Simón y un año después con el de Plata para la actriz Sofía Otero por “20.000 especies de abejas”. Pero, a falta de representantes del cine español, México intercaló al medio su idioma en la sección a concurso, a través de dos películas multilingües: “La Cocina”, dirigida por Alfonso Ruizpalacios, y “Another End”, del italiano Piero Messina y con Gael García Bernal en el papel protagonista.

La primera sumerge al espectador en el caos entre pucheros de un restaurante neoyorquino en hora punta. Se mezclan un español de múltiples acentos latinos con el árabe, el francés o el inglés; la segunda es una “fábula futurista de ciencia ficción muy romántica”, en palabras del actor mexicano, quien fue recibido como un amigo de la casa, ya que es la quinta vez que acude al festival alemán.

A Ruizpalacios le avalaba la buena acogida recibida en 2018 con “Museo” -interpretada precisamente por García Bernal-, a lo que siguió el premio al Mejor Documental recibido en 2022 con “Una película de policías”. Por “La Cocina” discurren todo tipo de excesos, casi tantos con las nacionalidades de los empleados sinpapeles del restaurante. Busca deliberadamente el desorden emocional y físico alrededor de dos personajes -el latino Pedro Ruiz, exponente de la masculinidad tóxica, y la rubia camarera que quedó embarazada. Recorre a partir de ellos el racismo, la indefensión, la lucha por el poder o las reglas de las jerarquías de su microcosmos. “El cine con inmigrantes mexicanos se ha convertido en un género. Yo lo abordo no desde la perspectiva del que lucha por alcanzar Estados Unidos, sino de la soledad de quien llegó hace años y se estableció ahí”, explicó Ruizpalacios.

Compareció el director mexicano con Raúl Briones, el actor que interpreta al broncas machista que es Pedro, aunque en la vida real se presenta como persona de identidad sexual no binaria. Junto a ellos, la actriz Rooney Mara, la camarera que hará estallar la olla a presión o precario equilibrio de una cocina que no puede dejar de funcionar.

“Another End”, la fábula en que García Bernal combina su idioma con el italiano dominante, es una enrevesada película que coloca al protagonista en un futuro donde es posible reencontrarse con el ser querido perdido a través de otro cuerpo. Tiene poco que ver con la cultura mexicana de la muerte, reconoció el actor, y deja una cierta sensación de despropósito. Messina, a quien se presentó como un “alumno ejemplar de Paolo Sorrentino”, se vio confrontado a reiteradas preguntas sobre la intencionalidad filosófica o hasta biológica de una película dotada de buenos actores -acompañan al mexicano Bérénice Bejo, Olivia Williams y Renate Reinsve-, pero muchas incongruencias.

Ambas películas, la de Ruizpalacios y la que protagoniza García Bernal, luchan por los Osos de esta 74 edición de la Berlinale, que abrió el jueves el drama irlandés “Small things like these”, interpretada por Cillian Murphy. La presencia de este actor, aspirante a los Oscar por “Oppenheimer”, alegró la alfombra roja inaugural de un festival que el próximo martes entregará su Oso de Oro de Honor al director estadounidense Martin Scorsese.

“La Cocina” compartió la jornada a competición con la iraní “My favourite cake”, una hermosa historia alrededor de una viuda de 70 de años -magistralmente interpretada por Lily Farhadpour-. Es una mujer que no desiste de su vida amorosa y que se topa en su búsuqeda con un taxista. El filme se presentó en ausencia de sus directores, Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha, a los que las autoridades iraníes retiraron el pasaporte.

La situación no es nueva en la Berlinale, un festival que lleva años apostando por el sólido cine iraní y muy especialmente con los cineastas que desafían la censura impuesta por su régimen. En 2020, "There is no Evil" levantó el Oso de Oro en ausencia de su director, Mohammad Rasoulof, al que el régimen de Teherán impidió viajar. En 2015, fue la sobrina de Jafar Panahi quien recogió de nuevo el Oro, ahora por "Taxi", que había sido rodada burlando la inhabilitación profesional impuesta al director.

La historia de la viuda y el taxista cautivó a la Berlinale, mientras que otra aspirante a concurso, “A different Man”, causó división de opiniones, pero no dejó a nadie indiferente. Es la tercera película que el neoyorquino Aaron Schimberg presenta en el festival alemán y pone en escena a un hombre con el rostro totalmente deformado por múltiples tumores, pero seguro de sí mismo, frente a otro que, con una malformación algo menos acusada, consigue convertirse en “bello” gracias a un tratamiento experimental, aunque su vida seguirá siendo frustrante. El primero está interpretado por Adam Pearson y el segundo por Sebastian Stand. “Yo también me he tenido que preguntar a menudo hasta qué punto una malformación define a una persona, cómo afecta su vida o su personalidad”, explicó Schimberg, afectado por una malformación labial mucho menor que sus protagonistas. “En mi película, la malformación va más allá de lo físico”, resumió.

Alemania, finalmente, entró a competición con “In liebe, Eure Hilde”, dirigida por Andreas Dresen -otro cineasta habitual en la Berlinale- e interpretada por Liv Lisa Fries, protagonista de la exitosa serie “Babylon Berlin”. Describe la vida de una joven de la resistencia contra el nazismo y coloca al espectador en la labor de identificase tanto con quienes combatieron el Tercer Reich como con quienes se convirtieron en sus cómplices.

viernes, 16 de febrero de 2024

El viejo eje


Alemania y Francia formalizan su apoyo a Ucrania con dos acuerdos bilaterales de seguridad



El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y el primer ministro de Alemania, Olaf Scholz, en Berlín / BLOOMBERG

Gemma Casadevall/ Enric Bonet    Múnich / París 

El ingreso de Ucrania en la OTAN no tiene un calendario definido por tratarse de un país en guerra. Pero Berlín y París dieron este viernes un paso decisivo para garantizar a Kiev un apoyo militar y financiero duradero, prácticamente dos años después del inicio de la invasión rusa. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha firmado con su homólogo francés, Emmanuel Macron, y con el canciller alemán, Olaf Scholz, dos acuerdos bilaterales de seguridad con Francia y Alemania respectivamente. Estos documentos siguen la estela de otro pacto parecido ratificado en enero con Reino Unido.

Scholz y Zelenski han calificado de "histórico" su acuerdo bilateral. “No es un documento o un compromiso más, es la plasmación de que no dejaremos de apoyar a Ucrania”, afirmó el canciller socialdemócrata, en una comparecencia conjunta en la Cancillería alemana. Tras su paso por Berlín, el presidente ucraniano reprodujo un ejercicio similar en París. El mandatario, quien atraviesa un momento delicado tras el cese la semana pasada del popular Valeri Zaluzhni como jefe de las fuerzas armadas y las dificultades de su ejército en Avdiika (Donbás), espera recoger el sábado más apoyos en la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC).

En el caso de Alemania, el acuerdo bilateral implica el compromiso de dotar al país agredido de “todo lo necesario para que disponga de unas fuerzas armadas modernas y capaces de responder a cualquier ataque futuro”, en palabras de Scholz. “Puede contar con todo nuestro apoyo: diplomático, económico y, como hemos hecho hasta ahora, militar”, garantizó el canciller.

Paso intermedio antes de la integración en la OTAN


“Claro que deseamos que esta guerra brutal termine pronto. Pero lamentablemente vemos cómo la Rusia de (Vladimir) Putin no está dispuesta a una paz sólida y duradera. Y Ucrania no puede esperar indefinidamente”, zanjó Scholz. Estos viajes relámpago a Berlín y París tomaron aires aún más relevantes, en medio de la conmoción causada por la muerte en la cárcel del opositor ruso Aleksei Navalni. "Putin es un asesino", ha denunciado Zelenski desde la capital francesa.

Los acuerdos entre Kiev, Berlín y París se consideran un paso intermedio en el camino a la integración de Ucrania a la OTAN. Prevén apoyo militar, pero no contemplan el compromiso de defensa recíproca, como ocurre entre los miembros de la Alianza Atlántica en virtud del artículo 5. Se trata de la formalización del apoyo militar brindado desde febrero de 2022. Alemania es segundo contribuyente -tras Estados Unidos- en cuanto a suministros armamentísticos y civiles a Kiev, con una ayuda concedida de 9.400 millones, mientras que Francia ocupa la 12ª posición, según datos del Instituto Kiel.

Macron ha prometido que su país aumentará este año la ayuda militar "hasta 3.000 millones de euros". "Nuestro apoyo a Ucrania no decaerá", ha declarado el presidente francés, quien aplazó esta semana un viaje previsto a Ucrania que probablemente tendrá lugar el mes que viene. "Estos acuerdos son muy importantes para que la Rusia agresiva vea que Ucrania no está sola", ha añadido Zelenski durante la rueda de prensa conjunta en el Elíseo. El dirigente ucraniano ha calificado de "ambicioso y concreto" el pacto firmado con Francia.
"Lógica colectiva"

"Es un acuerdo bilateral, pero se produce en una lógica colectiva", han indicado fuentes del Elíseo respecto al pacto entre Kiev y París. Según la presidencia francesa, "tiene una duración de diez años" e implica un refuerzo de "la cooperación en el ámbito de la artillería".

Tras la firma de estos acuerdos con Berlín y París, Zelenski espera asimismo suscribir documentos parecidos con otros de sus grandes aliados occidentales, tanto Estados Unidos como Polonia, los países bálticos y los nórdicos. Los socios europeos del flanco este de la OTAN están especialmente comprometidos con la defensa de Ucrania. Los líderes de algunos de esos países, como Finlandia y Estonia, compartirán con Zelenski el espacio idóneo para este tipo de acuerdos que es la MSC de Múnich, un foro entre poderosos que se celebra desde hace 60 años.

El cansancio de las opiniones públicas en Europa y Estados Unidos respecto a la guerra de Ucrania —eclipsada mediáticamente por el devastador conflicto en Gaza— y el posible retorno a la Casa Blanca de Donald Trump, mucho más reticente al envío de ayuda militar que Joe Biden, han alimentado el fantasma de un declive del apoyo occidental a Kiev. Una posibilidad que las cancellerías europeas intentan desvanecer con la firma de estos acuerdos bilaterales.

Eclipse total


La viuda de Navalni sacude la Conferencia de Múnich






Gemma Casadevall

La noticia de la muerte del opositor Aleksei Navalni en la cárcel sacudió el arranque de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), donde se precipitaron las denuncias contra la brutalidad del Kremlin, un clamor que rozó el llanto ante la presencia de la esposa del disidente, Julia Navalnaya.
"(Vladímir) Putin debe ser castigado por las atrocidades cometidas contra mi esposo", afirmó Julia Navalni, invitada a subir a la tribuna de oradores de la MSC por el presidente de ese foro, Christoph Heusgen. Fue una intervención breve, fuera de programa e intercalada en la larga lista de las oradores, inmediatamente después de la de la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris.

"Son noticias terribles, que recibimos solo a través de medios oficiales. Putin y todo su entorno pagarán por lo que han hecho", afirmó Julia Navalni, luchando con las lágrimas, tras recibir el aplauso del auditorio, puesto en pie, ante una mujer convertida en símbolo del coraje compartido con su marido. Sus palabras eran en una lusión no solo a las circunstancias del fallecimiento, aún por esclarecer, sino al calvario sufrido por su esposo, el más reconocido rival del líder del Kremlin.
Harris se había referido ya al inicio de su intervención a las "trágicas noticias" sobre Navalni, aunque añadió, en tono cauteloso que se trabajaba aún en la confirmación de la muerte. "De ser cierta la terrible noticia, demostrará una vez más la brutalidad" con que actúa Moscú, añadió la vicepresidenta estadounidense, cuya intervención se centró en la necesidad de seguir apoyando a Ucrania.
Anteriormente, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, había instado a Moscú a “dar explicaciones” sobre lo ocurrido. Para el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no hay necesidad de buscar más confirmaciones, ya que es “obvia” la culpabilidad de Putin.
"Putin siempre mata, no parará de hacerlo. Matará a quien sea, a mi pueblo o a sus opositores, con tal de mantenerse en el poder”, afirmó Zelenski, en una comparecencia desde Berlín junto al canciller Olaf Scholz.
Más diplomáticamente, aunque con contundencia, Stoltenberg había sentenciado que Moscú “tiene preguntas muy serias que responder” por la muerte de Navalny, para exigir a continuación un "completo esclarecimiento de lo ocurrido”.
Para la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, no había dudas tampoco a la hora de señalar al responsable: la muerte de Navalni es "la sombría constatación de lo que son Putin y su régimen", afirmó, asimismo desde la MSC, el foro muniqués que hasta el domingo reunirá a 180 líderes, ministros y representantes de un centenar de países.
Especialmente significativo fue el pronunciamiento de la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, para quien la muerte de Navalvi "es otro oscuro recordatorio del régimen contra el que estamos lidiando". Kallas, contra quien Putin ha emitido una orden de busca y captura, está asimismo entre los líderes invitados a intervenir en la MSC.

Berlín recuerda al paciente al que devolvió a la vida

Entre el pronunciamiento de Zelenski, llamando al Kremlin a “responder por ese crimen" y la advertencia de Stoltenberg, el canciller Olaf Scholz expresó su “profunda tristeza” por la muerte de Navalni. Recordó el líder alemán el paso del opositor ruso por Berlín. Fue en agosto de 2020, unos días después de sufrir un envenenamiento durante un vuelo por Siberia. Cayó de inmediato desplomado, quedó en coma y se temió por su vida, pero finalmente fue tratado en la clínica universitaria de La Charité Berlín. Hasta lograr que Moscú accediera a su traslado a ese hospital fue precisa la intervención de la entonces canciller, Angela Merkel, a la que los familiares y entorno del opositor suplicaron que hiciera valer su influencia ante Putin.

Navalni pasó varios meses en la capital alemana. Los alemanes siguieron su recuperación a través de las fotos que puntualmente colgaba con su mujer y sus hijos desde e hospital. Ya restablecido, decidió regresar a su país. Se subió a un avión de una línea regular, acompañado por personas de su entorno, pese a ser consciente de que inmediatamente sería detenido y encarcelado, como ocurrió. Su esposa, entonces de 44 años, y sus dos hijos se quedaron en el extranjero y residen parcialmente en Alemania. La propia Merkel, que no suele prodigarse en hacer declaraciones desde su retirada del poder, emitió un comunicado afirmando que Navalni "ha sido víctima de la represiva violencia estatal de Rusia".
“Navalny fue un símbolo de libertad y democracia en Rusia. Es por eso exactamente que ha muerto”, apuntó la ministra de Asuntos Exteriores alemana, la verde Annalena Baerbock.
 
El apoyo a Ucrania cobra nuevo brio en medio de la tragedia

Que la difusión de la noticia de esa muerte coincidera con el arranque de la MSC dio nuevo impulso a las intervenciones en favor del país agredido por Rusia. A Zelenski se le espera el sábado en Múnich, pero las principales intervenciones en esa primera jornada, como la de la vicepresidenta Harris, se centraron en la necesidad de no ceder en el apoyo a Kiev. La guerra en Ucrania era ya un tema dominante en la agenda del foro muniqués, seguido de la situación en Gaza. 

El encargado de abrir formalmente las sesiones fue el secretario general de la ONU, António Guterres, quien una vez más denunció la "devastación" precipitada sobre la población civil palestina. Su discurso inaugural se ciñó a este tema y estuvo precedido por un concierto a cargo de un cuarteto de cuerda de la West-Eastern Divan Orchestra (Orquesta del Diván de Oriente y Occidente), creada por el director argentino-israelí Daniel Barenboim para jóvenes músicos de Oriente Medio. Es una suerte de legado en vida de Barenboim en su lucha por la convivencia entre árabes e israelíes, que se mantuvo en programa, aunque la atención de los medios estaba en esos momentos en la búsqueda de las sucesivas reacciones a la muerte de Navalni.

Rumbo a München


Putin, Trump y el rearme de Europa centran la MSC de Múnich




Gemma Casadevall

"Él es como es. Conocemos este tipo de declaraciones", aseguraba el presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), Christoph Heusgen, al presentar las líneas maestras de ese foro. Entre este viernes y el domingo se espera en la capital bávara a 180 líderes, ministros u otros representantes de un centenar de países. No se refería Heusgen al presidente ruso, Vladímir Putin, o sus persistentes amenazas sobre los países bálticos, Polonia o resto del flanco este de la OTAN. Se refería al expresidente estadounidense Donald Trump y sus advertencias a los aliados que no invierten suficientemente en Defensa, así como su "invitación" al Kremlin a convertirlos en su siguiente objetivo.
Recordaba Heusgen que tampoco son nuevas las reacciones inmediatas de Bruselas, Berlín o París, calificando de "irresponsable" a Trump o insistiendo en la necesidad de que Europa refuerce sus propias defensas. Esto último es un hecho, independientemente de quién sea el próximo presidente de Estados Unidos. "No puedo más que repetir lo que dijo Angela Merkel en 2017: los europeos tenemos que tomar nuestra seguridad en nuestras propias manos", afirmó Heusgen, quien entre 2005 y 2017 fue asesor de Exteriores de la entonces canciller.
Merkel lo dijo, pero durante sus 16 años en el poder Alemania destinó a Defensa mucho menos del 2% de su PIB. Washington venía reclamándole a Berlín que elevara esa partida con Barack Obama en la Casa Blanca, como hizo luego Trump o Joe Biden. Le ha correspondido al sucesor de Merkel, Olaf Scholz, ceñirse al objetivo oficialmente marcado por la OTAN en 2014. Lo ha hecho desde su posición de socialdemócrata y con los Verdes y los liberales como socios de coalición. En los primeros meses tras el inicio de la invasión de Ucrania se acusó a Berlín de ser un lastre en cuanto al apoyo militar a Kiev. Este 2024, por primera vez en 30 años, Alemania alcanzará el objetivo del 2% con el horizonte de mantenerlo en el futuro. Es una evolución parecida a la de otros miembros, ya que se espera que 18 de los 31 socios de la OTAN lo cumplan.

Gira de Zelenski

El cambio de paradigma alemán puede salirle caro a Scholz electoralmente y mucho más al ecopacifismo de los Verdes. Pero de Múnich se espera una ratificación del apoyo a Kiev. El sábado acudirá a la capital bávara a Volodímir Zelenski, quien además pasará por Berlín y París en una mini gira en busca de apoyos, a un mes de las elecciones presidenciales de Rusia en las que solo puede ganar Putin.
Zelenski coincidirá en Múnich con la vicepresidenta de EEUU. Kamala Harris, así como con su secretario de Estado, Antony Blinken. También se espera a lo largo de los tres días de reuniones a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell. Habrá abierto la MSC el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y habrá una amplia representación del mundo árabe, desde el Líbano a Catar, Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Omán. De América Latina acudirán el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la titular de Exteriores argentina, Diana Mondino, representando a Javier Milei.

Cambio de paradigma con Gaza

La Franja de Gaza será el otro gran tema de la MSC. Antes de viajar a Múnich, Scholz recibirá este viernes en Berlín al presidente israelí, Isaac Herzog. Alemania sigue manteniendo la línea de la "solidaridad ilimitada" con Israel, por razones de responsabilidad histórica. Poco a poco, aunque sea milimétricamente, ha intercalado en esa línea oficial -practicada por todos sus gobiernos desde hace décadas- la condena a la "acción desproporcionada" sobre la población civil palestina. Está aún muy lejos de los pronunciamientos y alertas de Borrell o de Guterres. Pero especialmente su ministra de Exteriores, la verde Annalena Baerbock, se ha desmarcado ya de la que ha sido la línea matriz alemana.
"Entre los 1.300 empleados de UNRWA hay palestinos con familias en campos de refugiados o víctimas de los ataques. No puede esperarse imparcialidad total. Las críticas de Israel a la Agencia no son nuevas", recordaba Heusgen, respecto a la presunta implicación de varios de esos empleados en el ataque de Hamás del 7 de octubre pasado. "¿Qué vamos a hacer? ¿Disolverla? La Agencia es necesaria. Sin la ONU, el multilateralismo no sobreviviría. ¿Quién apoyaría a millones de refugiados?", zanjó Heusgen, ex embajador alemán en la ONU.
De la MSC no hay que esperar resoluciones. Es un foro entre poderosos de todo el planeta que lleva 60 años celebrándose en el hotel Bayerischer Hof. Tuvo ediciones que marcaron hitos, como la de 2007, cuando por primera vez acudía a la cita un presidente ruso, Putin. Lo que debía mandar una señal de distensión derivó en todo lo contrario: el líder del Kremlin dejó atónito a su auditorio al utilizar un tono desconocido desde la Guerra Fría. "Estamos a las puertas de un conflicto militar profundo“, afirmó. Este año, como el pasado, no hay representación oficial de la Federación Rusa en Múnich.

jueves, 15 de febrero de 2024

Entre Lupita, Christian y Albert

Abre la Berlinale un drama sobre madres solteras esclavizadas

Joana Serra

La alfombra roja inaugural de la 74 Berlinale se tendió para el irlandés Cillian Murphy, el rostro masculino de un drama real sobre miles de madres solteras esclavizadas por monjas católicas de su país, exponente de un cine denuncia acorde con un festival políticamente comprometido.
„Lo irónico es que represento a un hombre cristiano, confrontado a un acto cristiano en una sociedad que se dice cristiana”, explicó Murphy al presentar „Small things like these“. Le acompañaba su colega Matt Damon, en este caso no como actor, sino como productor -junto a su amigo Ben Affleck- de la película. Con ellos, más Emily Watson, la Berlinale se aseguró su imprescindible aporte de estrellazgo para la inauguración del festival. En los próximos días, aunque no representando a películas en competición, se espera a Kristen Stewart, Carey Mulligan y Adam Sandler, además de al maestro Martin Scorsese, Oso de Oro de Honor de la 74 edición de la Berlinale.
“Small things like these” está basado en un libro de Claire Keegan. Se centra en el drama real de miles de madres solteras esclavizadas en el convento de las Madalenas, entre 1820 y 1990. Además de retenerlas, se les arrebataban sus hijos para darlos en adopción, arropadas por la ley del silencio de la sociedad de la Irlanda católica.
Murphy, firme aspirante a un Oscar por su „Oppenheimer“, presta su mirada de ojos claros a un sencillo carbonero entre cuyos clientela está el convento de las monjas. Es además de escuela de sus hijas, el lugar donde se retiene a jóvenes embarazadas sin marido. Minuto a minuto irá revelando su director, Tim Mielants, el pasado de ese buen esposo y padre, su dilema ante una de las muchachas atormentadas o la extorsión practicada por la madre superiora -Emily Watson-. Es una película deliberadamente lúgubre, con un carbonero que día a día de regreso a casa se limpia frenéticamente manos y uñas negras, como si quiera lavarse una culpa ajena. Se intercalan el presente y el pasado del niño que fue, hijo de una mujer sola que encontró mejor protección.


La película de Murphy fue la primera de las 20 aspirantes al Oso incluidas en la Berlinale, el festival que el año pasado sirvió de palanca internacional a las „20.000 especies de abejas“ de Estíbaliz Urresola Solaguren -Oso de Plata a Sofía Otero- y que el anterior entregó su Oro a „Alcarràs“, de Carla Simón.
Este año no hay directores españoles en la competición oficial, aunque sí dos co-producciones en español -“Pepe“, del dominicano Nelson Carlo de los Santos Arias, y „La cocina“, del mexicano Alonso Ruizpalacios. La primera es una insólita historia donde el „narrador“ es un hipopótamo fantasmal propiedad del patrón de la droga colombiano, Pablo Escobar. En la segunda, Ruizpalacios -premio al mejor documental en 2021 con „Una película de policías- convierte un restaurante de Nueva York en un microcosmos multicultural. También de México buscará su Oso el actor Gael García Bernal, protagonista de „Another End“, del italiano Piero Messina.
Destaca entre el resto de aspirantes al Oso „A traveler’s needs“, del coreano Hong Sangsoo, asiduo a festivales como el alemán, cuya película cuenta con Isabelle Huppert como protagonista.
La tarea de repartir los galardones, que se entregarán el día 24, corresponde al jurado presidido por la actriz keniano-mexicana Lupita Nyong’o -Oscar a la mejor actriz de reparto en 2014 por “12 años de esclavitud”-. Es la primera figura de origen africano al frente del jurado internacional. Será la presencia más mediática de su equipo y compartirá su tarea con dos directores representantes del cine innovador: el alemán Christian Petzold -un asiduo a la competición en ediciones anteriores, aunque nunca se llevó el Oro- y el español Albert Serra.
Las preguntas de los medios se dirigieron reiteradamente a cuestiones políticas. Desde la exclusión en las galas de representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segundo partido en intención de voto a escala nacional, a la guerra en Gaza o la de Ucrania. Petzold, requerido a opinar sobre la decisión de retirar las invitaciones inicialmente repartidas para la AfD, zanjó la cuestión resaltando las manifestaciones multitudinarias que tienen lugar semana a semana contra la ultraderecha en todo el país.
A Serra le correspondió afrontar sucesivas preguntas sobre su „admiración“ al presidente ruso, Vladímir Putin, o al expresidente de EEUU Donald Trump, como había declarado hace unos años en entrevistas. El director catalán, quien trabaja en una película sobre las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, no se retractó, aunque calificó de „irrelevantes“ sus opiniones como cineasta. „He dicho muchas cosas, incluso puedo haber dicho que soy el Papa de Roma. ¿Qué cambia lo que yo diga?“, afirmó. La escritora ucraniana Oksana Zabuzhko, asimismo miembro del jurado, intervino en la cuestión al explicar, irónicamente, que le había regalado un libro a Serra para „educarle“ sobre Ucrania.
La presente Berlinale será la última bajo la fórmula de dirección bicéfala compartida por Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek. Dejarán su puesto entre críticas, ya que se considera que en sus cuatro años de gestión el festival ha perdido relevancia internacional y, en lo mediático, es apenas una sombra respecto a sus rivales europeas, Cannes y Venecia.
Una presencia internacional de primer orden la tienen asegurada en su despedida con el Oso de Honor a Scorsese. Asimismo se espera en Berlín a Sharon Stone así como de la exsecretaria de Estado de EE.UU, Hillary Clinton, ambas invitadas a las galas del „Cinema for Peace“, que discurren en paralelo a la Berlinale.

domingo, 11 de febrero de 2024

A lo seguro

Finlandia refuerza su anclaje en la OTAN con el conservador Stubb



Alexander Stubb / EMMI KORHONEN
   Gemma Casadevall

Finlandia optó por el conservador Alexander Stubb para suceder en la presidencia del país a su correligionario Sauli Niinistö. La segunda vuelta electoral en el país nórdico dio la victoria por mínimo margen a este experimentado político, exprimer ministro y también ex ministro de Exteriores, profundo "atlantista", que obtuvo un 51,7 % de los votos, según los resultados difundidos por la televisión pública Yle con el 90 % escrutado.
En el ánimo de los finlandeses pesó el ansia de seguridad frente a la vecina Rusia, en medio de la tensión persistente que vive el país desde que se convirtió en miembro de la OTAN, hace menos de un año. Stubb derrotó con ello al verde Pekka Haavisto, quien por tercera vez aspiraba a la elección y se quedó en un 48,3 %. Su resultado es un hito para los Verdes, un partido que nunca llegó a la presidencia, pero que esta vez estuvo cerca de lograrlo. Haavisto se había ganado la confianza de un espectro electoral más amplio que el de su partido gracias a su etapa como ministro de Exteriores durante el proceso de ingreso en la OTAN.
Pero el país se decantó finalmente por acelerar el anclaje en la OTAN bajo la figura de Stubb. Además de suceder a su correligionario Niinistö, compartirá el poder con el primer ministro Petteri Orpo, asimismo conservador. Las tensiones con Moscú y las amenazas del Kremlin marcaron la campaña de estas presidenciales. Son, en realidad, la realidad cotidiana a que se enfrentan los finlandeses desde el inicio de la invasión de Ucrania. El país lo ha afrontado con más serenidad que acritud y con un espectro político cohesionado, sin fisuras, en la consideración de que Moscú dejó de ser un vecino provechoso, en lo comercial, para ser un factor de riesgo.
Finlandia, que ya tenía un ejército moderno y bien preparado con 25.000 efectivos y 900.000 reservistas, empezó en 2022 a reforzar su defensa y sus 1.340 kilómetros de frontera, que desde noviembre y hasta al menos mediados de abril seguirá cerrada. Destina más del 2 % de su PiB a Defensa, por lo que cumple los objetivos de la OTAN.
El pulso entre ambos candidatos en la ronda de desempate fue un ejemplo de exquisitez Especialmente en los debates televisados, parecían más entregados a la tarea de exhibir cohesión que en mostrar sus diferencias. Al fin y al cabo, el cometido del presidente es serlo del conjunto de 5,5 millones de finlandeses, independientemente del partido del que es originario -algo evidente en Haavisto, que concurría como independiente pese a ser miembro fundacional de los Verdes finlandeses.
Las competencias presidenciales atañen principalmente a la política exterior y de defensa, ya que es además el comandante en jefe de las fuerzas armadas. Sin embargo, sus decisiones se adoptan en consenso con el gobierno nacional. Esta fue la línea del saliente Niinistö durante el proceso de integración en la OTAN, que compartió con Haavisto como ministro de Exteriores en el anterior gobierno de la socialdemócrata Sanna Marin.
Al ingreso finlandés en la Alianza Atlántica, en abril de 2023, siguió el relevo en el poder a favor del conservador Orpo y con la ultraderecha como aliada de gobierno. Pero tampoco este cambio ha modificado la línea de la política exterior. Stubb se mostró en campaña dispuesto al despliegue de armas nucleares en su territorio -las leyes vigentes finlandesas no lo permiten- y también de albergar bases aliadas de forma permanente. Esa era la diferencia sustancial respecto a su rival ecologista.

Un regreso tras siete años en la retaguardia

Stubb, de 55 años, será el presidente más joven que ha tenido Finlandia en el momento de acceder al cargo. Su victoria supone el regreso a la política de su país tras siete años algo tormentosos, precipitados por sus trifulcas internas con el ahora primer ministro Orpo. Ambos pugnaron por el liderazgo de su partido, Kokoomus, pero Stubb perdió la batalla, en 2016. Eso le hizo dejar Finlandia para convertirse en vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones, primero, y refugiarse luego en el ámbito universitario, en Florencia.
Es un político muy rodado, ya fue primer ministro entre 2014 y 2015, y dirigió tres carteras ministeriales, entre ellas la de Exteriores. Este último aspecto ha sido la palanca para su candidatura, que asumió a “invitación” de Orpo y con el propósito compartido de redondear el dominio conservador al frente del poder en Finlandia. Es un atlantista convencido desde antes incluso de que Finlandia abandonara la neutralidad militar para abrazar la Alianza Atlántica.
Suele intercalar en sus declaraciones frases en sueco, idioma co-oficial en Finlandia, que él domina y que apenas una minoría del 5 % de su población habla. Está casado con una abogada británica y es padre de dos hijos.
Este elemento privado es la diferencia más substancial con Haavisto, quien vive abiertamente su homosexualidad y está casado con un peluquero ecuatoriano. Es difícil de calibrar si el hecho de ser gay le perjudicó entre un sector del electoral.

Re-re-re-elección

Berlín, capital del "Absurdistán" electoral




Posters electorales ante la repetición electoral en algunos distritos de Berlín / KRISZTIAN BOCSI / BLOOMBERG
 Gemma Casadevall
Unos 550.000 electores de Berlín estaban convocados a las urnas este domingo para votar, por tercera vez, en los comicios celebrados en septiembre de 2021 y cuya repetición cayó en lo absurdo. El caos administrativo que se generó entonces en 455 distritos -del total de 2.256 existentes en la capital- llevó a la Justicia a anular sus resultados. Hubo colas eternas, falta de papeletas o listas incompletas, en una jornada en que coexistían tres comicios -generales, regionales y varias consultas populares-, además de un maratón atravesando la ciudad y complicando la movilidad ciudadana. Para muchos alemanes, Berlín revalidó ahí la fama de capital incorregiblemente anárquica.

En la repetición confluyen signos de ineficacia por parte de las autoridades y una lentitud exasperante en la toma de decisiones. Hace ya dos años y medio que se celebraron los comicios en que se despidió del poder a la conservadora Angela Merkel. Un año después hubo ya una repetición total de las regionales, pero quedó en suspenso qué ocurría con las generales. La Justicia acabó dictaminando la nueva repetición, aunque parcial, lo que afecta a uno de cada cinco electores.

Resultó así que algunos habitantes de calle estaban convocados a las urnas, pero no sus vecinos de enfrente. Alguien que se hubiera mudado recientemente a uno de los distritos afectados fue “invitado” a repetir el voto que en realidad no había emitido.

Algunos entre los no convocados se preguntaban por qué no tenían ellos esa segunda oportunidad, ahora que conocen lo que está dando de sí la coalición entre el socialdemócrata Olaf Scholz y sus socios verdes y liberales. Los sí convocados tampoco acababan de ver por qué se les pedía el voto, siendo que no se esperan cambios en la correlación de fuerzas del Parlamento federal (Bundestag). La repetición anterior apeó de la alcaldía a la socialdemócrata Franziska Giffey a favor del conservador Kai Wegner. Pero medio millón de berlineses no podrán modificar el reparto de la tarta parlamentaria en un país de 84 millones de habitantes.
Un último factor del absurdo: al ser repetición, los partidos concurren con las mismas listas que en 2021. No será ni siquiera un primer test en las urnas para la escisión de La Izquierda capitaneada por Sahra Wagenknecht. Y en la lista de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) sigue figurando la diputada Birgit Malsack-Winkemann, en prisión provisional por implicación en una trama golpista a la que se imputa terrorismo.

Un desfile ordenado



Finlandia elige al conservador Stubb para una presidencia orientada a la OTAN


Joana Serra

Finlandia eligió en segunda vuelta al conservador Alexander Stubb como nuevo presidente, en unos comicios muy marcados por el papel del país nórdico como nueva frontera este de la OTAN y en tensa vecindad con Rusia. Se impuso por un 52,7 % de los votos a su rival, el ecologista Pekka Haavisto, quien quedó en un 47,3% más que meritorio, por ser originario de un partido minoritario.
Stubb sucederá al también conservador Sauli Niinistö y redondeará el actual dominio derechista de la política finlandesa. Consensuará la política exterior con el primer ministro, Petteri Orpo, de su mismo partido Kokoomus, y quien gobierna con la ultraderecha como socio de coalición desde abril del año pasado.
Finlandia, con 5,5 millones de habitantes, ha dado un giro radical a su política en menos de dos años. El detonante fue el inicio de la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022. Finlandia abandonó ahí el sueño de la neutralidad militar. Dejó atrás sus cuidadas buenas relaciones con Moscú y pidió aceleradamente el ingreso en la OTAN, un paso que dio en paralelo con Suecia -país que sigue pendiente de lograr su ratificación. Finlandia, en cambio, logró el ingreso como miembro de pleno derecho en un tiempo récord, menos de un año, a lo que siguió el vuelco político en su gobierno. Un año y unos meses después de la agresión rusa sobre Ucrania, la socialdemócrata Sanna Marin perdió las elecciones ante el conservador Orpo, que ascendió al poder aliado con los ultraderechistas Verdaderos Finlandeses.
La petición de ingreso en la OTAN estubo respaldada por un consenso casi unánime de todo su espectro político. Marin participó en las negociaciones con los miembros de la Alianza Atlántica, aunque el peso del proceso recayó en el presidente Niinistö, un avezado político que se retira tras doce años al frente de la jefatura del estado. Haavisto fue, en su calidad de ministro de Exteriores, el otro puntal del organigrama. Pero el peso de la política exterior y de defensa de un país con 1.340 kilómetros frontera compartida con Rusia giró ahora al bando derechista.
Entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Finlandia ha vivido varias jornada de movilización y huelgas contra la línea de austeridad impuesta por el gobierno de Orpo, a modo de correctivo tras el alto endeudamiento que dejó la socialdemocracia de Marin. Pero este factor o la crispación a escala de política interior no parecen haber pesado tanto en estas elecciones como la seguridad nacional.
Al fin y al cabo, las competencias presidenciales en el país nórdico abarcan sustancialmente la política exterior y de Defensa. Las ejerce en consenso con el gobierno nacional, pero la jefatura de las fuerzas armadas corresponde al jefe del Estado.

El orden nórdico frente al lío berlinés


La campaña electoral finlandesa discurrió sin crispaciones, pese a la presión que vive el país nórdico bajo las amenazas que puntualmente lanza el presidente Vladímir Putin a Helsinki.
En Berlín, mientras tanto, se vivió una jornada electoral atípica, surgida del caos e irregularidades que se produjeron hace dos años y medio, al coincidir en un mismo días las elecciones generales, regionales y varias consultas populares. Faltaron papeletas en colegios electorales, en otros no llegaron a tiempo las cabinas o las urnas y hubo incluso que prolongar el horario de votación. Algunos depositaran su voto mientras a sus móviles llegaban ya las primeras proyecciones de resultados difundidas por las televisiones.
A algo más de medio millón de electores berlineses se les convocó este domingo por tercera vez para depositar su voto de 2021. Hace aproximadamente un año hubo ya una repetición total de los comicios regionales berlineses, al haber anulado la justicia el voto anterior. El resultado de las regionales fue un vuelco en la alcaldía de la capital y ciudad-estado, que pasó de la socialdemócrata Franziska Giffey al conservador Kai Wegner. Este domingo, la repetición afectó a uno de cada cinco electores, los de 455 del total de 2.256 distritos electorales capitalinos.
De la nueva repetición para las generales, no se derivarán cambios sustanciales en el reparto de escaños del Parlamento federal (Bundestag). La coalición del socialdemócrata Olaf Scholz con Verdes y Liberales no estaba en peligro, dado el escaso peso de ese medio millón de electores. Pero incidió en la reputación de Berlín como capital caótica o hasta anárquica. Esta vez, el lío no puede atribuirse a sus ciudadanos, sino a sus autoridades, incapacitadas para organizar unas elecciones como se espera de una democracia avanzada.

sábado, 10 de febrero de 2024

El marido del peluquero contra el de las gafas


Finlandia, entre el dominio conservador y el hito verde 


El candidat verd Pekka Haavisto (esquerra) i el conservador Alexander Stubb, que van a segona volta. | MARKKU ULANDER / AFP / GEMMA CASADEVALL
Gemma Casadevall

Finlandia elige este domingo en segunda vuelta al presidente que relevará en el cargo a Sauli Niinistö, un desempate en formato de pulso entre el conservador Alexander Stubb y el verde Pekka Haavisto. Ambos son políticos más que rodados, ambos pasaron por el Ministerio de Exteriores y se les supone más que capacitados para un cargo cuyas funciones principales son el ámbito de Defensa y seguridad nacional. De ganar la partida Stubb, redondearía el dominio conservador del país, donde desde hace un año gobierna la coalición liderada por su correligionario Petteri Orpo, con la ultraderecha como aliada.

Haavisto tiene en su haber el hecho de haber seguido en primera línea el proceso de integración exprés de su país en la OTAN, precipitado bajo el impacto de la invasión rusa de Ucrania. Era entonces ministro de Exteriores en el Gobierno de la socialdemócrata Sanna Marin y fue una figura clave, junto con el conservador Niinistö, hasta lograr la ratificación de todos los aliados --algo que, por el momento, no ha conseguido Suecia, que lo pidió en paralelo pero sigue pendiente del sí de Hungría--.

Lograr la victoria sería un hito para Haavisto, de 55 años. Nunca un partido minoritario como los Verdes alcanzó la presidencia finlandesa. Es la tercera vez que lo intenta, ya que se enfrentó dos veces a Niinistö en las urnas. En busca de ampliar su espectro electoral ha dejado en suspenso su militancia. Pero todo el mundo en Finlandia le reconoce como miembro fundacional del ecologismo en este país. También es de sobras conocida su homosexualidad, que vive abiertamente. Su esposo, el ecuatoriano Antonio Flores, llegado al país hace 25 años, tiene una céntrica peluquería en Helsinki --House of flores--, a algunos de cuyos eventos ha acudido Haavisto.

Peso del sector conservador


Es un hombre de talante cortés que no rehúye los medios, lo que a veces le convierte en protagonista de la prensa del corazón. Si este factor actuará a favor o en contra del candidato es difícil de calibrar, admitía el propio Haavisto estos días ante esa recurrente pregunta. Finlandia es una sociedad abierta, pero los sondeos apuntan a Stubb como favorito y al sector más conservador puede rechinarle ese aspecto de su vida privada.

Stubb, de 55 años, primer ministro entre 2014 y 2015, ha pasado a lo largo de su carrera por tres carteras ministeriales, incluido Exteriores, pero lleva siete años apartado de la política nacional. Ello se debe, en parte, a sus trifulcas internas por el liderazgo de los conservadores, un pulso en el que fue derrotado por el ahora primer ministro Orpo. En la primera vuelta logró el primer puesto, con un 27,2% de los votos. Los sondeos le pronostican ahora entre un 52% y un 54%, según la televisión pública Yle. Haavisto quedó en la primera ronda en un 25,8% y ahora se le augura sobre el 48% o hasta el 50%.

El candidato verde ha logrado recortar distancias en la recta final, marcada por sucesivas huelgas contra la línea de austeridad y recortes aplicados por el gobierno de Orpo y su socio de coalición, los ultraderechistas Verdaderos Finlandeses.

Crispación social


El factor de la crispación social y laboral, así como la paralización parcial de la vida pública durante varios días, puede actuar en contra de Stubb. El conservador cuenta en la segunda vuelta con el respaldo del que fue aspirante ultraderechista al puesto, Jussi Halla-aho, que quedó en tercer lugar con un 18%. La de Haavisto es una lucha un tanto desigual, ya que sus aliados naturales, los socialdemócratas, están desarmados desde la derrota de Marin. Su candidata, Jutta Urpilainen, obtuvo en la primera vuelta un 4,4%.

El puesto presidencial es teóricamente neutral y con cierto rango de autoridad moral. Los finlandeses buscan más la experiencia o la solidez que la asignación política. Según la cadena de televisión Yle, actualmente los ciudadanos confían más en la solidez de un buen presidente que en su Gobierno. La defensa y seguridad nacional serán las tareas prioritarias del futuro presidente de Finlandia, país que desde el pasado noviembre tiene cerrados los 1.340 kilómetros de frontera compartida con Rusia. No se percibe un alivio de esa situación, ya que justo esta semana pasada su Gobierno decidió prolongar el cierre absoluto hasta abril.

Con el Ejército más moderno de la región, servicio militar obligatorio para los hombres --pero voluntario, para las mujeres-- y más de 800.000 reservistas, Finlandia no se fía del vecino ruso con el que, hasta la invasión de Ucrania, mantuvo fructíferas relaciones para ambos lados. No hay diferencias sustanciales entre Haavisto y Stubb en materia de Defensa. El candidato conservador, sin embargo, no descarta que su país aloje armamento nuclear y se abre a que su territorio tenga una base aliada permanente, lo que rechaza Haavisto.

Aalto y su escuela

Crónica de Helsinki: Oodi, la biblioteca de los felices




Oodi, la biblioteca de los felices. Es el Oodi, la biblioteca central, obra del estudio ALA Architects y abierta en 2018. Helsinki Finlandia / GEMMA CASADEVALL



Gemma Casadevall
Helsinki 

Cada vez que el World Hapiness Record, el Informe Mundial de la Felicidad auspiciado por la ONU, corona a los finlandeses como los seres más felices del mundo -y llevan ya seis años consecutivos sobre ese pedestal- surge la pregunta en torno a qué hace sentirse tan contentos o satisfechos a los habitantes de un lugar gélido. Se alude al alto nivel de bienestar social nórdico, al sabio sentido de la convivencia con la naturaleza en un país extenso con 5,5 millones de habitantes o incluso a la práctica de la sacrosanta sauna, lugar de encuentro social y refugio donde se suda a diario aunque durante meses se viva a muchos grados bajo cero.

Al temor a Rusia respondió Finlandia solicitando por la vía rápida el ingreso en la OTAN. Fue con un respaldo casi total de su sociedad y espectro político. Dejó atrás una relación de vecindad provechosa para pasar a la órbita de país enemigo del Kremlin, lo que no es fácil cuando se tienen 1.340 kilómetros de frontera compartida. Ni siquiera esto, la tendencia al abuso del alcohol, el alto nivel de suicidios entre su población o el ascenso de la ultraderecha como socio del gobierno han alterado el áurea de imperturbable felicidad.
La cuna de la arquitectura orgánica

En relación palpable con el ansia de bienestar, satisfacción u otro término similar están las esencias de una arquitectura al servicio de la armonía entre el individuo y la naturaleza. El patriarca de ese concepto fue Alvar Aalto (1898-1976), que aplicó su sentido de la construcción orgánica a edificios, urbanismo y diseño. ¿“Felices? Nos sentimos contentos con lo que tenemos”, explica Mirkka Vidgren, directora de comunicación de la Alvar Aalto House, un bungalow-estudio ubicado en la Riihitie número 20, una calle del distrito de Munkkiniemi, algo apartado del centro de Helsinki.


Ahí trabajaron el matrimonio formado por Alvar y Aino Aalto (1894-1949), ambos arquitectos. El bungalow de los Aalto está rodeado de bloques de edificios funcionales sin demasiado encanto. Pero desde las ventanas y terraza de esa casa-estudio de trazado rectilíneo seguramente veían, como ahora hace el visitante, a niños y sus padres disfrutar del hoquei sobre hielo en la pista casi doméstica que queda ladera abajo, tras los árboles. Tal vez en ese espacio equilibrio anímico crearon el famoso vaso Aalto, buque insignia de la casa en lo que a diseño doméstico se refiere.

Al visitante le asalta la sensación de moverse en la cuna de la felicidad arquitectónica finlandesa. Por Alvar y Aino Aalto ondearon las banderas nacionales el 3 de febrero. Expresar el orgullo nacional a través de la bandera es otra característica finlandesa, algo que ocurre tanto en una jornada electoral como el día que se recuerda a un poeta u otro gran creador.

Se puede ahondar mucho más en el espíritu del arquitecto en los recorridos que ofrece la web visit.alvaraalto.fi. Muchos de ellos están alejados de la capital, como el Museo Aalto, en Jyväskylä, 270 kilómetros al norte de Helsinki. Pero también se puede optar por regresar a la capital en el mismo tranvía que lo llevó a la Riihitie, el número 4, y bajarse ante el Parlamento, el Eduskuntatalo. Justo enfrente tendrá ante sí un enorme edificio que, a distancia, parece un enorme pabellón deportivo. A medida que nos acercamos toma forma una armónica ola en tonos ocres o dorados, según brille o no el sol sobre su ondulada estructura.
Libros, innovación y sobre todo espíritu de comunidad

Es el Oodi, la biblioteca central, obra del estudio ALA Architects y abierta en 2018. Ocupa 17.250 metros cuadrados en el corazón de la capital, a menos de diez minutos a pie de su estación central. Fue la ganadora un año después del título de Mejor Biblioteca del Mundo de la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA), la misma distinción que recibió en 2023 la Gabriel García Márquez de Barcelona.


Interior del Oodi, la biblioteca de los felices. / GEMMA CASADEVALL

Acceder a su interior, a través de una estructura de acero y cristal acaparadora de luz natural, es sumergirse en la sensación de bienestar finlandesa. Respirar el mismo aire que tantos seres potencialmente felices. De pronto, se es uno de esos campeones mundiales de la felicidad. Casi que lo de menos son los 100.000 volúmenes que alberga, parte de una impecable red de bibliotecas públicas y digitalizadas, de un país con uno de los índices de alfabetismo más altos del mundo. Los libros ocupan un tercio de su espacio. El resto es innovación y todo aquello que cree comunidad.
"La casa de todos"

El Oodi, “oda”, en finlandés, es la casa de todos. Está abierto los siete días de la semana, de ocho de la mañana a nueve de la noche -aunque sábado y domingo abre dos horas más tarde y cierra a las ocho de la tarde-, en horario continuo. Al Oodi se va a leer, a escuchar música, mirar vídeos, a trabajar con el ordenador, a imprimir, a jugar al ajedrez o con videojuegos, a coser, a dejar que los hijos correteen o se deslicen por sus rampas de madera clara y cálida, a tomarse un café o a tumbarse y sentirse parte de la felicidad finlandesa. Su versatilidad alcanza lo político en jornadas electorales como este domingo, 11 de febrero, en que el conservador Alexander Stubb y el verde Pekka Haavisto disputarán la segunda vuelta de las presidenciales finlandesas. Su principal tarea será definir la política exterior ya como miembro de la OTAN.

La función electoral es algo esporádico en el universo de multifuncionalidad del Oodi. La primera invitación a relajarse se percibe en las sillas junto al acceso, donde un cartel pide al visitante que se quite los escarpines o crampones antideslizantes de su calzado -elemento imprescindible para no resbalar por las aceras y asfalto helados de Helsinki-.

Si en el bungalow-estudio de los Aalto piensa uno que está en el origen de la felicidad arquitectónica nórdica, en el Oodi la sensación se traslada al presente. Puede colgar los crampones, olvidarse de los peligros urbanos y, si la jornada fue intensa, echarse una siesta. Nadie se lo reprochará.

Duelo en Helsinki

Finlandia elige presidente entre el conservador Stubb y el verde Haavisto




Joana Serra


Casi la mitad de los electores finlandeses -un 46 % o un total de 1,96 millones de ciudadanos- ya depositaron su papeleta hasta el pasado martes tras los siete días habilitados para el llamado "voto avanzado". Se alcanzó así un nuevo récord nacional en esta disciplina en alza en el país nórdico, donde prospera esa fórmula destinada a facilitar las cosas al ciudadano. El resto de los electores dispone de este domingo, desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la noche, hora local, para decidirse entre el conservador Alexander Stubb y el verde Pekka Haavisto. Son los dos finalistas que pasaron a la ronda de desempate entre los nueve candidatos de la primera vuelta, celebrada el pasado 28 de enero.
Una victoria de Stubb implicaría continuidad respecto al presidente saliente, el también conservador Sauli Niinistö, que se retira tras doce años en el cargo y después de haber liderado la integración acelerada de Finlandia en la OTAN. De ganar Haavisto, sería una hazaña histórica para los Verdes, un partido que nunca llegó a la presidencia. Es la tercera vez que lo intenta, ahora con opciones a lograrlo, ya que le avala su gestión como ministro de Exteriores bajo el anterior gobierno de la socialdemócrata Sanna Marin. Desde ese puesto, desempeñó un papel clave en la negociación con el resto de miembros de la Alianza Atlántica.

Entre la labor del presidente Niinistö y la del titular de Exteriores Haavisto se cerró con éxito y en menos de un año la integración de un país con 1.340 kilómetros de frontera compartida con Rusia. Helsinki tiene un ejército moderno y bien preparado, pero se toma en serio la amenaza intrínseca de un vecino imprevisible con el que, hasta la invasión de Ucrania, mantuvo fructíferas relaciones. Prueba de la cautela actual es el cierre de la frontera con Rusia que Finlandia mantiene desde noviembre y que se prolongará, al menos, hasta mediados de abril. El motivo oficial es la llamada "guerra híbrida" o infiltración de migrantes irregulares impulsados desde Moscú, según Helsinki. Finlandia imputa a Rusia propósitos presuntamente desestabilizadores, un fenómeno que ya conocen los países bálticos y Polonia, en este caso procedentes principalmente de Bielorrusia.

Stubb fue primer ministro de Finlandia entre 2014 y 2015 y ha ocupado tres carteras ministeriales, incluida Exteriores. Llega a la jornada electoral con ventaja en los sondeos: 54 % frente al 46 % que atribuye a Haavisto la televisión pública Yle. El candidato verde, que formalmente se presenta como independiente pero cuya carrera política está ligada al ecologismo, ha recortado distancias en las últimas semanas y no se descarta una sorpresa. Su principal baza es su talante, como persona cercana, negociadora y hasta neutral, una característica esencial para el presidente del país. Es un cargo con amplias funciones en defensa nacional y política exterior, pero también con rango de árbitro entre sus conciudadanos.
Stubb ha estado siete años apartado de la política nacional, en parte debido a su rivalidad con el actual primer ministro, Petteri Orpo. En los últimos años ha estado más en Italia, Reino Unido o Estrasburgo que en Finlandia. De 55 años, está casado con una abogada británica y es padre de dos hijos.
Haavisto, de 65 años, se convertiría de ganar la partido en el primer homosexual declarado en el más alto cargo institucional del país nórdico. Está casado con el peluquero ecuatoriano Antonio Flores, con quien suele aparecer en público. No hay análisis fiables acerca de hasta qué punto este factor privado influye en el ánimo del votante de Finlandia, una sociedad abierta aunque con un gran sector conservador.
Stubb tiene el apoyo en esta segunda vuelta de los ultraderechistas Verdaderos Finlandeses, socios de gobierno desde que Orpo derrotó a la socialdemócrata Marin en las generales del año pasado. Esta formación quedó en tercer lugar en la primera vuelta, que Stubb ganó con más del 27 %, mientras que Haavisto quedó sobre el 25 %. Los ultraderechistas obtuvieron su mejor puntuación en unas presidenciales, con más del 18 % de los votos. Los aliados naturales de Haavisto, la socialdemocracia y la izquierda, concurrían por separado y sumaron apenas un 9 % en la primera vuelta. En cuarta posición quedó el ex-eurocomisario, el centrista Olli Rehn, con un 15 %.

jueves, 8 de febrero de 2024

El no-go


La Berlinale revoca la invitación para acudir a sus galas a políticos ultras



Posters de la Berlinale en la Potsdamer Platz de Berlín. / CLEMENS BILAN / EFE


Gemma Casadevall


La dirección de la Berlinale ha decidido 'desinvitar' a los representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) de su inauguración y resto de galas del festival de cine berlinés, que se abrirá la próxima semana. Los dos codirectores de la Berlinale, Mariette Rissenbeek y Carlo Chatrian, comunicaron ahora su dirección, en medio de la fuerte polémica y protestas desatadas en el mundo de la cultura y opinión pública por la posible presencia de miembros de la extrema derecha en un festival que presume de presentar cine de fuerte contenido político.

El duo directriz da así marcha atrás, después de que hace poco justificara la invitación a representantes de ese espectro político en el hecho de que es una formación presente tanto en el Parlamento federal como en la Cámara regional de la capital y ciudad-estado. Argumentaron que formaba parte del contingente de invitaciones que envían a los representantes del ámbito político aunque explicaron que les recordarían por carta el compromiso de la Berlinale con la diversidad y los derechos humanos.
Reunión con neonazis

La AfD es la segunda fuerza en intención de voto a escala nacional e incluso primera en el este del país. Las revelaciones acerca de la presencia de varios de sus miembros en una reunión con neonazis donde se abordó la expulsión de millones de extranjeros ha desatado manifestaciones multitudinarias en todo el país. Es un partido excluido como socio por el resto de las formaciones políticas tanto a escala nacional como regional.

La Berlinale se inaugurará el próximo jueves con la película 'Small things like these', dirigida por Tim Mielants e interpretada por Cillian Murphy. Será la última edición con el duo Rissenbeek y Chatrian al frente del festival, que dejarán el cargo tras cuatro años caracterizados por la apuesta por el cine de autor, pero pocas estrellas sobre su alfombra roja y una notable pérdida de proyección respecto a sus principales rivales europeas, Cannes y Venecia. Les sucederá la británica Tricia Tuttle, con el cometido de relanzar el festival berlinés.

miércoles, 7 de febrero de 2024

Sahra, el enigma perfecto

 

Fragmentació perillosa a Alemanya

Solito

El centrismo moderado neerlandés rechaza entrar en un gobierno ultra y complica el liderazgo de Wilders




Joana Serra

„Estoy profundamente decepcionado, no entiendo al señor Omtzigt“, exclamó el líder del ultraderechista partido neerlandés PVV, Geert Wilders, a través de sus cuentas en redes sociales. Tres meses después de imponerse su partido contra pronóstico como primera fuerza en las elecciones generales de su país, Wilders ha topado con el rechazo del llamado Nuevo Centro del diputado Pieter Omtzigt a entrar en su gobierno. Ha sido tras varias rondas de negociaciones y después de que el ultraderechista PVV suavizara sus posturas más radicales en materia migratoria. Incluso renunció ya en campaña a tratar de llevar adelante algunas de sus promesas, como el cierre de las mezquitas o la prohibición del Corán. Tras los comicios tuvo que ver cómo el Senado aprobaba leyes en materia de acogida de refugiados contrarias a sus postulados, pero auspiciadas por otros partidos.

Omtzig entró en las negociaciones de coalición tras las elecciones junto con otras dos formaciones del centro o la derecha moderada, aunque en campaña había expresado su rechazo a un gobierno liderado por Wilders. El martes por la noche, la víspera del esperado informe sobre el estado de las conversaciones, dio por abruptamente cerrada la negociación. Esta vez, no en descuerdo con la línea de Wilders en materia migratoria, sino por considerar que su concepto económico y financiero son inviables. Omtzig fundó su Nuevo Centro como partido contra la corrupción y los recortes sociales practicado por anteriores coaliciones lideradas por el liberal Mark Rutte. El aún primer ministro no concurría como candidato en esos comicios, pero sigue en el cargo en funciones a la espera de que se forme un nuevo ejecutivo.

El PVV obtuvo en los comicios nacionales del pasado noviembre 37 del total de 150 escaños del Parlamento neerlandés. Su victoria fue una sorpresa, porque los pronósticos apuntaban a un pulso entre los liberales, el centrista Omtzig o el bloque entre socialdemócratas y verdes comandado por el veterano Frans Timmermans. La gran fragmentación política neerlandesa dejó a Wilders muy lejos de la mayoría parlamentaria y ante la perspectiva de una compleja negociación. Eso no es raro en ese país: el experimentado Rutte precisó en su última legislatura 271 días hasta lograr un acuerdo de coalición. La diferencia es que Wilders no es un facilitador de consensos, dado su radicalismo. Pese a haber limado su perfil en estos últimos meses, lleva décadas en política predicando una islamofobia furibunda.

De no lograr encontrar los socios que precisa ni lanzarse a un gobierno en minoría, un ejecutivo arriesgado tanto para Wilders como para sus aliados potneicales, podría recaer el encargo de tratar de formar gobierno a Timmermans, que quedó en segundo lugar y obtuvo 25 escaños. La siguiente opción sería la convocatoria de elecciones anticipadas. De momento, Rutte sigue en su puesto, lo que a su vez aplaza indefinidamente sus posibilidades de suceder al noruego Jens Stoltenberg como nuevo secretario general de la OTAN. A Rutte se le considera un sólido aspirante al puesto.




sábado, 3 de febrero de 2024

El Brandmauer

Cientos de miles de manifestantes se unen al "cortafuegos"



Manifestantes en Berlín se concentran frente al Reichstag para protestar contra el partido de ultraderecha AFD. / EBRAHIM NOROOZI
Gemma Casadevall

Cientos de miles de manifestantes secundaron este sábado la convocatoria lanzada por más de 1.500 organizaciones de toda Alemania contra la ultraderecha. Fueron marchas de distinto formato, repartidas en 150 ciudades, la mayor de las cuales en Berlín.
"Nosotros somos el cortafuegos”, era el lema común, en alusión al cordón sanitario en torno a la ultraderechista Alternativa contra Alemania (AfD), a la que el resto del espectro político descarta como aliada. La concentración de Berlín pretendía formar una cadena humana en torno al Reichstag, la histórica sede del Parlamento federal o Bundestag. La gran afluencia de ciudadanos –hasta 300.000, según la plataforma Campact, o la mitad, según la policía- convirtió en inviable ese plan. Se cambió sobre la marcha el plan y se pidió a los concentrados que simplemente se tomaran de la mano, sin tratar de formar un “cordón” en torno al Bundestag.
En otras ciudades, como Dresde o Hamburgo, hubo concentraciones parecidas. Además del clamor conjunto contra la AfD, su propósito era reclamar del estamento político actuaciones más contundentes contra la ultraderecha y mayor apoyo a los proyectos en favor del asilo.
Entre los 1.500 convocantes había tanto organizaciones como Amnistía Internacional o Pro-Asyl, sindicatos, grupos religiosos o activistas medioambientales. Se excluyó a partidos políticos, con el claro propósito de mostrar que se trata de un “despertar” ciudadano, no adscrito a ideologías. Sí acudieron representantes de partidos -entre ellos, la presidenta de los Verdes, Ricarda Lang-. Pero lo hicieron a título personal.

"Re-emigración masiva"

El desencadenante de esta y otras movilizaciones fueron las revelaciones de una reunión en Potsdam, ciudad vecina a Berlín, entre ultraderechistas, empresarios y neonazis, donde se abordó la expulsión de millones de extranjeros u otros ciudadanos nacionalizados pero de origen no alemán. Entre los asistentes a la cita había miembros de la AfD, partido que ocupa la segunda posición en intención de voto, así como de la llamada Unión de Valores, corriente interna de la oposición conservadora. Este grupo anunció hace unos días la creación de un nuevo partido que no descartará alianzas con la AfD. Representará la línea dura contra el asilo, lo mismo que otro partido recientemente creado, aunque como escisión de La Izquierda, y denominado Alianza Sahra Wagenknecht, el nombre de su líder.
Entre el estupor por los planes de “re-emigración” masiva y la aparición de las dos nuevas formaciones radicales, la AfD ha empezado a bajar en los sondeos para situarse en el 19 %. Por primera vez en meses, se encuentra así por debajo del 20 %, según las televisiones públicas Ard y Zdf. Defiende su segundo puesto, solo aventajada por la oposición conservadora y muy por delante de los partidos de la coalición de gobierno de Olaf Scholz, socialdemócratas, verdes y liberales.