sábado, 7 de diciembre de 2024

Depredadora Alice


Los ultras alemanes se lanzan a por la Cancillería comandados por la Weidel más tóxica



La candidata de la formación ultra Alternativa por Alemania (AfD), Alice Weidel, en una rueda de prensa en Berlín, este sábado. / CLEMENS BILAN / Efe / Epa
Gemma Casadevall

"Éramos un país próspero, con una industria puntera, ahora a Alemania se la desprecia a escala internacional (…) Dejaron entrar a millones de migrantes irregulares, entre ellos delincuentes, violadores y asesinos (…) El Estado devora las libertades de los empresarios y del ciudadano": con consignas como esta se lanzó a la lucha por la Cancillería alemana Alice Weidel, la líder de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). "Es un día histórico. Once años después de su creación, la AfD tiene su primera candidata a la Cancillería", aseguró el copresidente del partido, Tino Chrupalla, tras anunciar que la cúpula había designado por unanimidad a Weidel como candidata para las elecciones anticipadas del 23 de febrero.

Es una candidatura sin perspectivas. La AfD ocupa la segunda posición en intención de voto, con un 18%, pero el resto del espectro parlamentario la rechaza como aliada. Está categóricamente descartada también por el líder del bloque conservador opositor, Friedrich Merz, al que se le pronostica el primer puesto con un 33% de los votos.

Lanzar a Weidel como candidata a la Cancillería es un desafío, que sirve de pantalla difusora para un partido que nació como formación euroescéptica y que ha mutado al radicalismo xenófobo. A causa de su extremismo está aislada del resto de la extrema derecha europea, tanto el grupo de los Conservadores y Reformistas de la italiana Giorgia Meloni como los Patriotas por Europa del húngaro Víktor Orbán, la francesa Marine Le Pen y el neerlandés Geert Wilders. Pero para Weidel, su partido está destinado a devolver "las libertades y la prosperidad a Alemania y a los ciudadanos alemanes".

Weidel, líder de la AfD desde 2017, pasa de puntillas sobre ciertas contradicciones personales, como el hecho de comandar un partido homófobo viviendo ella abiertamente su homosexualidad -"forma parte mi esfera privada (...) no dejaré que se inmiscuyan en ellas absurdidades y políticas de género", respondió, en la rueda de prensa donde lanzó su candidatura-. O como el hecho de definirse como patriota pero residir en Suiza -"tengo doble residencia y ahí vive mi familia", afirmó, respecto a su mujer y las hijas que comparte con esta-.

Iniciativa tardía para su prohibición

La nominación de Weidel deberá ser ratificada por el congreso de la AfD del próximo 11 de enero. Su anunció concentró a un par de centenares de manifestantes ante la sede del partido, en un desabrido barrio del extrarradio berlinés. Ahí hicieron oír sus protestas las llamadas Abuelas contra la Ultraderecha", colectivos LGTBI y grupos que reclaman la prohibición de inmediata del partido.

"Sí, actuamos tarde. Pero nos mueve la convicción de que debe solicitarse la prohibición de un partido en cuyo interior hay posiciones rayanas al nazismo", explicó a este diario Marcus Wanderwitz, diputado del bloque conservador de Merz, en un encuentro con medios extranjeros. Wanderwitz ha impulsado una iniciativa para solicitar la prohibición de la AfD al Tribunal Constitucional. Respaldan su petición casi 150 diputados de prácticamente todo el espectro del Bundestag (cámara baja), con un total de 736 escaños. Aspira a que se vote su propuesta dentro de la presente legislatura. En caso de que no sea posible, considera‚ técnicamente fácil recuperarlo a la siguiente. "No importa quién lidere el próximo gobierno. La AfD le combatirá igual, porque su objetivo es destruir el orden democrático", asegura.

Los obstáculos para una prohibición son "altos, pero no insuperables", explica. En la historia de la República Federal de Alemania (RFA) solo prosperaron las ilegalizaciones del Partido Comunista y del sucesor del NSDAP nazi, ambas en los años 50. En cambio, fracasó la del neonazi Partido Nacional Democrático (NPD), en 2017, por considerar el TC que era demasiado minoritario para poner en peligro el orden constitucional.

La AfD sí tiene ahora fuerza suficiente, por sus escaños en el Bundestag y en las cámaras regionales. Ha avanzado además hacia un radicalismo extremo, según Wanderwitz. "Hay muchos (Björn) Höcke en su interior", apunta el diputado, en alusión al cabecilla más extremista y líder en el 'land' de Turingia, donde la AfD fue primera fuerza en los últimos comicios regionales. „Están en disposición de ejercer el bloqueo parlamentario", recordó, en alusión a la cláusula por la que un partido que supere el 30% de los votos puede vetar leyes que precisan la aprobación por una mayoría de dos tercios de la cámara.

Wanderwitz no se presentará a las próximas generales por su estado, Sajonia. Tanto él como su mujer, la asimismo diputada conservadora Yvone Magwas, vienen sufriendo las amenazas de la ultraderecha hasta su ámbito familiar. En su decisión ha influido aparentemente el poco respaldo recibido desde su partido y especialmente por parte de su líder, Merz. "Hemos luchado muchos años. Ahora les corresponde a otros tomarnos el relevo", afirma.

martes, 3 de diciembre de 2024

La pesadilla global


Europa cuenta con empresas públicas que gestionan la vivienda



Bloques de pisos en la Leipzigestrasse de Berlín. / JOHN MACDOUGALL / AFP

Irene Savio, Gemma Casadevall, Lucas Font, Leticia Fuentes

Ante el alza sin tope de la vivienda en España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este domingo su intención de crear una empresa pública para aumentar el parque público de alquiler y frenar la escalada. En Europa hay diversas iniciativas en marcha para facilitar el acceso a un alquiler asequible, con esquemas similares al planteado por Sánchez. Bajo estas líneas, algunos ejemplos de Italia, Austria, Alemania, Francia y Reino Unido.

Empresas o agencias locales y ayudas del Gobierno para familias vulnerables

En Italia no existe una única empresa pública centralizada dedicada exclusivamente a promover el alquiler asequible a nivel nacional. Sin embargo, operan empresas o agencias locales que gestionan el parque de viviendas públicas y sociales que posee cada entidad; en Milán, por ejemplo, existe la ALER (Azienda Lombarda per l’Edilizia Residenziale). Además, el Estado ofrece ayudas directas mediante subsidios al alquiler para familias con dificultades económicas.

Este apoyo, no obstante, ha sido variable a lo largo de los años y ha sido motivo de debate recurrente entre las oposiciones y los diversos gobiernos que se han sucedido. La última controversia surge de la reciente decisión del Ejecutivo de Giorgia Meloni de no renovar la financiación de un fondo creado en 1993, a través del cual, en 2022, se destinaron 330 millones de euros en ayudas al alquiler para personas vulnerables. A pesar de ello, otros fondos siguen activos.

El modelo exitoso de Viena versus al fracaso de Berlín, rendida a la especulación


El modelo centro-europeo más exitoso, y centenario, es el de Viena. Más de la mitad de la población de la capital austriaca reside en viviendas de propiedad pública, que se ofrecen a precios asequibles a través de una empresa pública. Para acceder a una de esas viviendas no hay que cumplir requisitos especiales, como ser perceptor de auxilio social o tener una jubilación baja. Cualquier ciudadano puede solicitar una de las 400.000 viviendas dichas de alquiler barato, lo que ha revertido en un abaratamiento de los precios. No están en el centro más monumental y turístico vienés, pero tampoco en la periferia remota y están muy bien comunicados por la red del transporte pública.

En Berlín hay una empresa pública similar, Degewo, que además de adquirir vivienda construye sus propios inmuebles. Tiene actualmente unas 75.000 unidades. Pero no ha logrado parar la especulación en una capital que, mientras estuvo partida por el muro y en las décadas posteriores, fue un oasis frente a los precios disparados de Londres, París u otras ciudades alemanas, como Fránkfurt, Múnich o Hamburgo.

La escasez de vivienda asequible es la primera preocupación ciudadana en Alemania. En 2021, al alcanzar la cancillería, Olaf Scholz creó un nuevo Ministerio de la Vivienda. Su objetivo era la construcción de 400.000 nuevos pisos al año, de los cuales 100.000 iban a ser vivienda social.

Se anunció para ese cometido una partida especial de más de 18.100 millones de euros a repartir entre el periodo de 2022 a 2027. Pero tanto en ese primer año como en 2023 se quedó muy por debajo del objetivo, ya que se construyeron 25.00 y 33.000 unidades respectivamente. Todo ello, en el contexto de descenso de la vivienda social registrado en los últimos casi veinte años. Si en 2006, el total de viviendas sociales se situaba en Alemania en los 2,09 millones de hogares, ahora el número bajó a los 1,05 millones.

Un organismo para gestionar, construir y asignar vivienda social


Al igual que el resto de países vecinos, el acceso a la vivienda en Francia se ha convertido en un problema para sus ciudadanos, y desde hace años es una de las principales batallas del Gobierno. En 2007, las autoridades fusionaron las oficinas de planificación y construcción y las oficinas públicas de vivienda, para crear una única entidad: las Oficinas Públicas de Vivienda (OPH), una figura con competencias similares a las apuntadas por Sánchez para la empresa pública española.

Esta entidad se encarga de gestionar los parques de viviendas sociales a nivel local y regional pero también construye y asigna las viviendas con rentas subvencionadas a personas con ingresos bajos o moderados. Con los años su labor ha cobrado importancia y ya controlan más de la mitad de las viviendas sociales en Francia.

Según las cifras publicadas en 2015, la Federación agrupa 266 oficinas y gestiona más del 50% de la cartera de la vivienda pública, es decir, cerca de 2,4 millones de hogares. Su trabajo no solo es gestionar y facilitar el acceso a estas viviendas sociales, sino también, estudian, diseñan y actualizan las estrategias locales sobre las viviendas sociales que permiten a la OPH informar al ministerio competente sobre la necesidad de construir más viviendas sociales.

La OPH también ofrece la posibilidad a las familias con ingresos moderados comprar este tipo de viviendas, siempre y cuando cumplan con las normas de habitabilidad y salubridad marcadas en el decreto. Este tipo de domicilios en venta pueden ser propuestos por la propia organización pública o a petición del inquilino dispuesto a comprar el hogar social en el que reside.

A esta organización se unen otras iniciativas, como las ayudas al alquiler (CAF) o los programas específicos de fondos, que facilitan el acceso a la vivienda a familias con bajos ingresos pero también a jóvenes o personas con diversidad funcional. Aún así, según los últimos datos de la Unión Social por la Vivienda, actualmente hay 2,7 millones de personas en Francia esperando para acceder a una vivienda social.

Trabajo conjunto de Gobierno central, las administraciones locales y asociaciones de vivienda


La construcción de vivienda pública en el Reino Unido corre a cargo del Gobierno central, de las administraciones locales y regionales y de las asociaciones de vivienda. En el caso de Inglaterra, uno de los principales organismos encargados del desarrollo y promoción de inmuebles es Homes England, una agencia pública creada con el objetivo de financiar proyectos, suministrar terrenos edificables y acelerar trámites administrativos.

Entre los programas impulsados por Homes England está el llamado Shared Ownership, que permite a los primeros compradores adquirir una parte de una vivienda (que suele oscilar entre el 25% y el 75% del total) y pagar un alquiler por el resto. El porcentaje de vivienda en propiedad puede ir aumentando con el paso de los años, hasta completar la compra definitiva. Otro programa impulsado por la agencia de vivienda pública es el Affordable Housing, que pone viviendas en alquiler a precios entre un 50% y un 80% más bajos que los valores de mercado.

Entre 2016 y 2023 se construyeron algo más de 130.000 viviendas bajo estos dos programas, aunque las organizaciones sin ánimo de lucro alertan de que son necesarias 90.000 viviendas sociales cada año para acabar con las listas de espera y para frenar el aumento del sinhogarismo.

lunes, 2 de diciembre de 2024

Tren nocturno a Kiev


Zelenski riñe a Scholz por su llamada a Putin: "No refuerza a Ucrania"



El presidente Zelenski conversa con el canciller Scholz en Kiev. / SERGEY DOLZHENKO / EFE
Gemma Casadevall

El propósito del viaje sorpresa a Kiev de Olaf Scholz era expresar a Ucrania su compromiso inalterable, plasmado en un nuevo paquete de apoyo de 650 millones de euros. Mitigaría así el malestar ucraniano por su negativa a dar luz verde a los misiles de largo alcance Taurus. En lugar de buenas palabras, se encontró con un Volodímir Zelenski visiblemente molesto y dispuesto a criticarle en público. No solo porque a diferencia de Reino Unido, Estados Unidos y Francia, Alemania no autoriza su envío y uso sobre territorio ruso, sino por la reciente llamada de Scholz a Vladímir Putin.

Este tipo de acciones pueden interpretarse como un "reconocimiento de facto" y "no refuerzan a Ucrania", advirtió Zelenski, en la rueda de prensa conjunta con Scholz, tras afear la conversación mantenida por el canciller con el presidente ruso a medianos de noviembre. "Después de una conversación (con Putin) hay una segunda, una tercera, una quinta conversación, porque a veces la gente quiere tomar el liderazgo por sí misma", añadió el líder ucraniano.

La visita de Scholz a Kiev era la primera en dos años y medio. Es decir, era la segunda vez que pisaba suelo ucraniano desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. El canciller alemán se preocupó en recordar las múltiples veces que ha hablado telefónicamente con Zelenski, sus muchos encuentros en cumbres internacionales con el líder ucraniano, así como las asimismo frecuentes visitas de este a Alemania. "Habrá pocos líderes con los que en los últimos tres años haya mantenido tan estrechos e intensos contactos", dijo Scholz. Tras Estados Unidos, Alemania es el segundo contribuyente a la ayuda militar a Ucrania, con un monto total de 28.000 millones de euros, según cifras alemanas, principalmente en sistemas de defensa aérea.

Que Berlín brinda más apoyo que ningún otro aliado europeo es una especie de mantra que Scholz utiliza casi a diario. Su visita a Kiev fue sin anuncio previo, como suele hacerse por razones de seguridad, y seguía a la que realizaron el fin de semana, recién asumidos sus puestos, la nueva jefa de la diplomacia europea, la estona Kaja Kallas, y el presidente del Consejo Europeo, el portugués António Costa.

Mensaje electoral

Para Scholz tenía, además, algo de mensaje hacia el elector de su país. El sábado, en el arranque de la campaña para las elecciones anticipadas alemanas del próximo 23 de febrero, el canciller y candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) insistió en su apoyo cerrado a Ucrania y recordó lo mucho que ha aportado Alemania a Kiev. Especialmente en sistemas Patriot y tanques Leopard. Pero también aseveró que Alemania, bajo su dirección, no jugará a la "ruleta rusa".

En esa consideración entra su rechazo a entregar los Taurus, los misiles de largo alcance alemanes cuya operatividad y precisión es mayor que los Storm Shadow británicos y los ATACMS estadounidenses. Pueden alcanzar objetivos a 500 kilómetros. Eso significa que, teóricamente, podrían llegar al extrarradio de Moscú, en caso de ser lanzados desde el extremo norte de Ucrania.

"Buscamos caminos para una paz justa y duradera para Ucrania", insistió Scholz en la rueda de prensa con Zelenski. "No habrá decisiones sobre Ucrania sin Ucrania ni por encima de las cabezas de los ucranianos".

La determinación de Scholz a no entregar sus Taurus topa con el parecer de los Verdes, los únicos socios de coalición que le quedan, tras romper con el tercer aliado, el Partido Liberal (FDP). La cúpula partido ecologista admitió este fin de semana que, con respecto a Ucrania, ven ahora mismo más "coincidencias de parecer" con la oposición conservadora que hacia los socialdemócratas de Scholz. Este posicionamiento de los verdes se puede interpretar como un guiño electoral u oferta al bloque conservador de Friedrich Merz, en primera posición en los sondeos para los comicios nacionales. A Scholz, sin embargo, le conviene representar el papel de un apoyo moderado respecto a Ucrania. Más de un 60% de los alemanes son contrarios al envío de los Taurus, sea por temor a represalias por el uso de misiles occidentales o por convicción.

Wolfsburg enseña las uñas

VW abre su ronda de paros y amenaza con una "escalada"

Huelga de trabajadores de Volkswagen en toda Alemania / JULIAN STRATENSCHULTE / REUTERS


Gemma Casadevall


Decenas de miles de trabajadores de nueve del total de diez plantas que tiene Volkswagen en Alemania secundaron la convocatoria de huelgas intermitentes de su comité de empresa, a una semana del inicio de la siguiente ronda de negociaciones con la dirección. "O hay acercamiento o habrá escalada“, aseguro la jefa del comité de empresa del grupo automovilístico, Daniela Cavallo. En la sede central de VW en Wolfsburg fueron más de 10.000 los empleados que pararon la actividad durante dos horas, de acuerdo al calendario marcado por los sindicatos. Fue el arranque de la campaña que se prolongará hasta el próximo lunes día 9, en que los representantes de los trabajadores y la dirección se sentarán de nuevo a negociar.

Los rostros visibles de las movilizaciones son el de Cavallo y el del representante del sindicato IG Metall Thorsten Gröger, quien ha amenazado con plantear , la batalla sindical más dura de la historia' del grupo automovilístico.

El trasfondo de la movilización son los planes de la compañía de recortar un 10% los salarios, además de cerrar tres plantas en Alemania. La dirección advirtió a finales de septiembre de que el grupo automovilístico, el primero del sector en Europa, está atravesando una fuerte crisis que obligará a adoptar medidas inéditas. Atribuye esa situación a la caída de ventas en el segmento de vehículos electrónicos, en parte derivado del derrumbe en el mercado chino. La plantilla en Alemania de VW está formada por 120.000 trabajadores, que hasta el anuncio de los drásticos recortes tenían asegurado su puesto de trabajo por las garantías contra el despido vigentes desde hace décadas en el grupo.

El sindicato ha ofrecido como alternativa a los despidos y cierres un plan para ahorrar 1.500 millones de euros, a base de renunciar a aumentos salariales. No hubo acercamiento con la patronal en la ronda que se cerró el pasado 21 de noviembre.

Crisis del sector y crisis política


Las movilizaciones de VW coinciden con la campaña electoral ante los comicios anticipados que se celebrarán en Alemania el próximo 23 de febrero, tras el hundimiento de la coalición del canciller Olaf Scholz entre socialdemócratas, verdes y liberales. Scholz dio por abierta la campaña por su reelección el pasado sábado, en un acto en que situó entre las prioridades de su partido el mantenimiento de los puestos de trabajo en la industria alemana. A las amenazas de cierre de VW se suman los anuncios de despidos en Ford Alemania o en Thyssenkrupp, entre otros gigantes industriales, lo que ha desatado las alarmas del ámbito político.

Alemania cerrará este 2024 en recesión, por segundo año consecutivo. Tanto Scholz como sus socios verdes atribuyen el debilitamiento económico a la falta de impulso inversor de los gobiernos anteriores, especialmente a la llamada 'era Merkel‘, así como a la crisis energética generada por la guerra en Ucrania. Los sondeos apuntan a una victoria del bloque conservador liderado por Friedrich Merz, con la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en segundo lugar y el Partido Socialdemócrata (SPD) en tercero. A los verdes, aliados del gobierno ahora en minoría de Scholz, se les reserva el cuarto puesto. Los liberales, causantes del hundimiento de la coalición, podrían caer por debajo del 5 % mínimo para obtener escaños.













sábado, 30 de noviembre de 2024

Olaf lucha, Lindner se autolesiona

Scholz convierte en "cuestión de fe" su remontada frente al imparable Merz

El canciller alemán, Olaf Scholz. / Filip Singer EFE
Gemma Casadevall

"Somos el partido de las remontadas (…) Alguno se maravillará de los resultados, como lo hicieron en 2021“, aseguró este sábado Olaf Scholz ante cientos de candidatos y voluntarios del Partido Socialdemócrata (SPD). La llamada Conferencia de la Victoria Electoral, en la sede de la Willy Brandt Haus, era un paisaje de bufandas rojas con las siglas del partido. El mensaje de Scholz era "no os creáis los sondeos“

Las encuestas ante las elecciones anticipadas del próximo 23 de febrero sitúan al SPD en un 15 %, de los votos, frente al 32 % del bloque conservador de Friedrich Merz o el 18 % de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Mientras Scholz recordaba en Berlín la victoria contra pronóstico que le llevó al poder en 2021, un pletórico Merz era elegido candidato en un distrito del Renania del Norte-Westfalia, en el oeste de Alemania. Logró 266 votos de 267, tras haber sido designado hace bastantes semanas candidato a la Cancillería del bloque conservador. La nominación de Scholz no se produjo hasta el pasado lunes y debe ser ratificada en el congreso del SPD en enero.

"Tenemos 85 días por delante“, recordó Scholz, respecto a los comicios. El 16 de diciembre se someterá a un voto de confianza, con intención de perderlo para precipitar la disolución del Parlamento. Lo que busca como canciller y candidato del SPD es conjurar el desánimo, mientras sigue gobernando en minoría con los Verdes como únicos aliados.

Empleos en peligro


El SPD es la única opción que representa "al centro y a la justicia social“, según Scholz. Es el partido que defenderá los puestos de trabajo en gigantes como Volkswagen o Thyssenkrupp, donde decenas de miles de empleos están en peligro. Es el partido de la transición energética, mientras que Merz "habló incluso de retirar parques eólicos, porque son feos“, recordó Scholz. Y es el partido que "ha reducido la migración irregular sin cargarse el derecho al asilo“, añadió, mientras que Merz plantea implantar "expulsiones en caliente‘.

"Solo tenemos un Plan A y se llama Olaf Scholz“, aseguró a EL PERIÓDICO el presidente del SPD, Lars Klingbeil, en un aparte de la conferencia. En los corrillos periodísticos se insiste en un teórico Plan B para reactivar como candidato al ministro de Defensa, Boris Pistorius, si el SPD sigue hundido en los sondeos tras el receso navideño. "La remontada ya ha empezado“, según Klingbeil.

Este sábado, el popular diario Bild publicó un sondeo según el cual, en caso de elección directa del canciller, un 33% de los ciudadanos se inclinaría por Scholz, frente al 35% para Merz. Es un cálculo simbolico, puesto que el sistema parlamentario alemán se vota a la lista de un partido.

El derrumbe de los 'saboteadores" liberales

Scholz ha convertido en orgullo la destitución de quien fue el ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner. "Era necesario enseñarle la puerta al señor Lindner“, aseguró Scholz entre ovaciones. Los liberales llevaban meses "saboteando sistemáticamente la coalición“, según el canciller. Su denuncia está avalada por una filtración difundida tras el colapso de su gobierno, según la cual los liberales seguían un plan llamado "Día D“, término alusivo al desembarco aliado de Normandía. Su plan incluía términos bélicos, como un "campo de batalla" para derribar dentro a la coalición de Scholz.

Inicialmente el FDP liberal negó el plan. Luego reconoció su existencia. Su secretario general, Bijan Djir-Sarai, dimitió esta semana en medio del caos precipitado por ese Día D que, según asegura, desconocía la cúpula. El FDP estaba ya en la cuerda floja del 5%, mínimo para obtener escaños, y que ahora se consagró como partido traidor.

Alemania en crisis: ¿culpa de Scholz o de Merkel?

"Han sido tres años de gobierno sacudido por el impacto de la guerra en Ucrania y lastrado por décadas de estancamiento inversor“, aseguró el secretario general del SPD, Matthias Miersch, en un aparte con los medios. La pregunta de la "responsabilidad" sobre la crisis de Alemania, que cerrará este 2024 en recesión por segundo año consecutivo, está muy presente en los medios del país. La publicación de las memorias de la excanciller Angela Merkel ha generado un cuestionamiento de su legado. Por un lado, por no haber parado los pies a Vladímir Putin y por otro por la austeridad practicada en sus 16 años en el poder.

Merkel niega haberle "consentido“ al presidente ruso incluso la anexión de Crimea, en 2014, por el temor de que Alemania dejara de beneficiarse del suministro de gas barato ruso. Sí admitió al presentar su libro que no dejó el país en "condiciones óptimas o tip top", sobre todo en materia de infraestructuras o digitalización.

Scholz evita críticas directas a Merkel. Al fin y al cabo fue ministro de Finanzas en su última gran coalición. Pero sí promete movilizar inversiones ante los déficits de una potencia "donde se hunden puentes“, como ocurrió en Dresde, o donde la telefonía móvil e internet siguen por debajo del nivel de otros socios europeos.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Puro Deutsches Theater

Més memòria que crítica


L’excancellera alemanya Angela Merkel durant la presentació del seu llibre de memòries a Berlín MICHAEL KAPPELER / EFE.



Gemma C. Serra - Berlín

Quan el 8 de desem­bre del 2021 va dei­xar la can­ce­lle­ria ale­ma­nya, després de 5.860 dies com a cap de govern del país més poderós de la Unió Euro­pea (UE), Angela Merkel ja havia dei­xat clar que no volia cap altre càrrec polític. La seva única aspi­ració era escriure les seves memòries, tant la part cor­res­po­nent a la seva infància i joven­tut a l’Ale­ma­nya comu­nista com tot allò que va envol­tar la seva car­rera política. Recorre des de la seva vida a Tem­plin, la ciu­tat de províncies on va viure, fins a Berlín, el cen­tre del poder ale­many, a més de totes les cime­res bila­te­rals i mul­ti­la­te­rals que va com­par­tir amb els líders, prin­ci­pal­ment mas­cu­lins, d’arreu del món.

La llista dels bons i dels dolents era clara: Barack Obama era el gran pre­fe­rit pel que fa al càsting de les figu­res posi­ti­ves; a Vladímir Putin i Donald Trump els cor­res­po­nia l’altre cantó de la meda­lla. Per escriure el seu lli­bre, ha dis­po­sat no només de la seva memòria, sinó també de la per­sona que l’ha acom­pa­nyada des del 1992, quan va esde­ve­nir per pri­mer cop minis­tra del patri­arca Hel­mut Kohl. Beate Bau­mann és aquesta per­sona de con­fiança, asses­sora i pot­ser millor amiga de Merkel.

D’aques­tes dues dones, totes dues amants de la dis­creció i de la pre­cisió, no se’n podia espe­rar un lli­bre de memòries estri­dent a l’estil de l’ex pre­mier britànic Boris John­son, que asse­gura que volia “envair” els Països Bai­xos per segres­tar vacu­nes anti­co­vid. Tam­poc que entrés a sac con­tra Putin ni con­tra el seguit d’ene­mics interns, com l’actual cap dels con­ser­va­dors ale­manys, Fri­e­drich Merz, que van inten­tar atu­rar el seu ascens al poder.

Merkel, que va esde­ve­nir cap de la CDU en ple escàndol pel finançament irre­gu­lar en temps de Kohl, no explica res de nou d’aquest escàndol. “Tot el que hi ha, es pot lle­gir en una bona versió de la Viquipèdia”, es quei­xava Step­han Lamby, peri­o­dista i docu­men­ta­lista ale­many, autor d’una sèrie de repor­tat­ges icònics sobre els rere­fons del poder. De Putin, n’explica unes quan­tes anècdo­tes que ja eren cone­gu­des, com ara la del gos que li va tirar al damunt en una visita al Krem­lin, segu­ra­ment cons­ci­ent del pànic que li fan aques­tes bèsties. No fa autocrítica ni es demana per què va dei­xar fer la seva a l’amo del Krem­lin, o per què ni va inten­tar reta­llar la dependència ale­ma­nya del gas rus. Jus­ti­fica la decisió seva de no donar suport a l’ingrés d’Ucraïna a l’OTAN en la cimera del 2008 al·ludint al fet que amb això es va poder gua­nyar temps i dei­xar que el país es dotés d’un exèrcit més ben pre­pa­rat per defen­sar-se.

Defensa el seu lle­gat, amb alguns petits reco­nei­xe­ments de culpa o errors. Posa l’accent en la seva decisió de man­te­nir les fron­te­res ober­tes als refu­gi­ats el 2015, mal­grat l’opo­sició del seu mateix par­tit. Admet que aque­lla decisió va nodrir el dis­curs xenòfob d’una ultra­dreta que ales­ho­res encara tenia molt poca força i que dos anys després va obte­nir per pri­mer cop escons al Par­la­ment.

Són 750 pàgines que literària­ment tam­poc no apor­ten gran cosa, perquè ni Bau­mann ni Merkel són escrip­to­res. Pot­ser en aquest punt algú es demana si no hau­ria estat millor encar­re­gar-ne l’edició a pro­fes­si­o­nals d’aquest gènere.

El cas és que el lli­bre, Frei­heit (‘lli­ber­tat’), va arri­bar ahir a les lli­bre­ries ale­ma­nyes amb un fort rebom­bori mediàtic, després d’uns quants avançaments edi­to­ri­als en mit­jans de referència ale­manys i inter­na­ci­o­nals, a més d’entre­vis­tes exclu­si­ves repar­ti­des pels vint països on ahir es posava a la venda. A l’Estat espa­nyol, ho fa a través de l’edi­to­rial RBA de Bar­ce­lona.

Quin sen­tit té lle­gir-se 750 pàgines d’unes memòries que no tre­uen a la llum ni escàndols ni secrets pri­vats? Doncs pre­ci­sa­ment això: l’opor­tu­ni­tat de recórrer la història recent d’Ale­ma­nya i d’Europa, de la cai­guda del Mur ençà, des de la pers­pec­tiva d’una dona que va domi­nar totes les esfe­res del poder. Una dona a qui no es conei­xen men­ti­des ni cor­rupció. També això la dife­ren­cia de la majo­ria dels líders mas­cu­lins que l’acom­pa­nya­ven en les fotos de família.

Fora d’Ale­ma­nya, aporta detalls biogràfics que segu­ra­ment no coneix el gran públic. Al seu país, però, domina el qüesti­o­na­ment del seu relat, i no per la falta d’autocrítica res­pecte a Putin, la guerra a Ucraïna i l’aus­te­ri­tat que va impo­sar a Europa i dins la mateixa Ale­ma­nya. El que se li retreu ara és que els seus setze anys al govern van dei­xar una Ale­ma­nya estan­cada, amb unes infra­es­truc­tu­res des­fa­sa­des, un exèrcit incapaç de res­pon­dre als rep­tes actu­als i amb una sani­tat pública i un sis­tema edu­ca­tiu anti­quats.

El 8 de desem­bre del 2021 va dei­xar la can­ce­lle­ria en mans del soci­al­demòcrata Olaf Scholz, al cap­da­vant d’una coa­lició amb verds i libe­rals que s’ha enfon­sat en tres anys. L’extrema dreta que­darà com a segona força en les elec­ci­ons gene­rals anti­ci­pa­des del 23 de febrer. Pro­ba­ble­ment el seu bloc con­ser­va­dor recu­pe­rarà el poder. Però serà amb Merz com a can­ce­ller, l’ene­mic intern que Merkel va arra­co­nar el 2002 per implan­tar una via cen­trista, pràcti­ca­ment extin­gida a Ale­ma­nya en només tres anys.

martes, 26 de noviembre de 2024

Penúltimo perfil

Angela Merkel, la grandeza de imponerse sin insultar

La líder de la Unión Cristianodemócrata de 2000 a 2018 y cancillera de Alemania entre 2005 y 2021 ha vertido en un libro de memorias llamado 'Libertad' de unas 750 páginas todo aquello que ya sabíamos de ella



La excancillera alemana Angela Merkel, el pasado 23 de enero en Berlín. / MICHAEL SON / AP
Gemma Casadevall

La colección de chaquetas con que las que rompía el panorama monocromático de los líderes masculinos, su legendaria capacidad para buscar consensos o su alergia a la cultura del insulto como forma de hacer política: Angela Merkel, líder de la Unión Cristianodemócrata de 2000 a 2018 y cancillera de Alemania entre 2005 y 2021 ha vertido en un libro de memorias llamado 'Libertad' de unas 750 páginas todo aquello que ya sabíamos de ella, más algún detalle o autocrítica. Con este volumen, escrito junto con la mujer que mejor la conoce, su asesora Beate Baumann, acapara estos días las portadas de medios de referencia, alemanes o internacionales. Entrevistas donde detalla anécdotas ya sabidas, como su pánico al perro labrador con que Vladímir Putin buscó deliberadamente intimidarla, recuerdos de su infancia y juventud en la Alemania comunista y la prodigiosa carrera de una figura atípica que, de doctorada en Ciencias Físicas, llegó a ser la mujer más poderosa de Alemania y de Europa. La líder de referencia global.
"No nací para cancillera", es el título del primer capítulo del libro, publicado en Alemania por Kiepenheuer & Witsch y lanzado en paralelo en más de 20 países este 26 de noviembre, entre ellos España, por la editorial barcelonesa RBA. De su vida como ciudadana de una dictadura, la Alemania comunista, pasó tras la caída del Muro, en 1989, a la política. Alude en sus memorias, sin demasiados detalles, al primer esposo, del que conserva el apellido. "Guardo un recuerdo especialmente grato de nuestra luna de miel", es lo máximo que se permite explicar de ese amor estudiantil, Ulrich Merkel. La discreción es y ha sido señal de identidad de la política, ahora retirada. A su esposo actual, el catedrático Joachim Sauer, se refiere casi como un mentor, un científico reputado al que admira y para el que cocina a diario. Su puntal, junto con la fiel Beate Baumann.
También recuerda los temblores que le sobrevinieron, justamente en la primera visita como presidente del ucraniano, Volodímir Zelenski, a Berlín, en junio de 2019. Entonces medio mundo creyó ver en ello- su crepúsculo tanto político como físico. Luego se atribuyó a ese capítulo algún factor de miedo premonitorio ante lo que vendría después, la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.
Que no parara los pies a Putin, sino que consintiera, es uno de los reproches más frecuentes sobre la exlíder alemana. Se relaciona con un interés por seguir disfrutando de gas barato ruso por el bien de la industria. En su libro, defiende su decisión de no haber allanado el camino a Ucrania y Georgia para su ingreso en la OTAN, en la cumbre de Bucarest de 2008. En aquellos tiempos la palabra de Merkel era una especie de ley no escrita. Ucrania sigue recriminándoselo. También justifica que bajo su mandato, y pese a la anexión de Crimea, se construyera el segundo tramo del gasoducto germano-ruso, el Nord Stream 2, nacido de la amistad de intereses entre Putin y su antecesor, Gerhard Schröder.

Juicio a la gestión


La guerra de Ucrania ha precipitado un juicio sumarísimo negativo a la gestión de Merkel. También el hecho de que en los 16 años de liderazgo no aprovechó las etapas de bonanza para invertir y poner al día a su país. El Ejército alemán sigue sin recuperarse de décadas de austeridad, la red de ferrocarriles lleva a la desesperación al ciudadano con sus tristes récords de impuntualidad, la digitalización sigue en mantillas. Una serie de factores impropios de una potencia como Alemania, ahora en recesión y a la que se califica de "enfermo europeo".
Pero Merkel no fue solo la líder obsesionada por la austeridad que sigue lastrando a su país y llevó a la desesperación al sur de Europa con la crisis del euro. También fue la líder que en 2015, cuando sus vecinos cerraron las puertas a los refugiados, mantuvo abiertas las de su país, pese a las presiones de su propio bloque conservador. Alemania recibió ese año un millón de asilados, en su mayoría sirios. Cambió la perspectiva del resto del mundo sobre Alemania. De país con fama de egoísta y corazón frío se pasó a un ejemplo de solidaridad, con millones de voluntarios volcándose en su acogida. También fue la catapulta para el voto de protesta de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), un partido que había nacido como euroescéptico dos años atrás y que de pronto viró a lo xenófobo. La AfD ocupa la segunda posición en intención de voto, ante las elecciones anticipadas que se celebrarán en Alemania el 23 de febrero próximo. Su bloque conservador, ahora liderado por su rival histórico, Friedrich Merz, recuperará previsiblemente el poder. Al Partido Socialdemócrata de quien fue su ministro de Finanzas y ahora canciller, Olaf Scholz, se le asigna el tercer puesto.

Autocrítica

Merkel no sería Merkel si su libro incluyera revelaciones indiscretas o cuestionamientos insultantes a quienes representan exactamente lo contrario a ella. Las críticas que que dirige a Vladímir Putin o Donald Trump tienen, a la vez, algo de autocrítica.
Tampoco se ceba en los rivales internos que, como Merz, trataron de noquearla. Tras su retirada, nunca más se la ha visto en un congreso de la CDU, el partido que dirigió durante 18 años.
Ha sorprendido en su país que, en una entrevista a 'Der Spiegel', descalificara a Scholz por el tono inusualmente bronco con que destituyó a principios de noviembre a su ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, y materializó el hundimiento de su coalición. "Männer..." ("hombres...") era su explicación a las duras declaraciones de Scholz al informar de su decisión. Para Merkel, el canciller usó un tono demasiado "personal" para explicar esa crisis. Curiosamente, ella misma sufrió las consecuencias de no poder capear con Lindner. Fue en 2017, cuando tras su tercera victoria electoral trató de formar coalición entre conservadores, liberales y verdes. De pronto Lindner se levantó de la mesa, se plantó ante las cámaras y sentenció "es mejor no gobernar que gobernar mal". Tras ese abandono, la única opción que quedaba era otra gran coalición, la tercera de Merkel y con la que se retiró, en 2021.
Su libro de memorias no revela nada, reconoce 'Der Spiegel'. Pero tal vez en eso, y en la meticulosidad con que Merkel y Baumann lo explican, reside su grandeza. Se precisa, eso sí, tiempo y paciencia.

Armando el puzzle electoral

SPD y CDU y el objetivo de pescar en el caladero extremista



Gemma Casadevall

Quince días después del colapso de la coalición de Olaf Scholz, Alemania ya ha fijado quienes los candidatos de los principales partidos para los comicios anticipados del 23 de febrero próximo. A tres de ellos se les identifica como del centro político: el socialdemócrata Scholz, el líder del bloque conservador Friedrich Merz o el verde Robert Habeck. Frente a ellos, dos líderes del extremismo parlamentario, la ultraderechista Alice Weidel y la izquierda populista de Sahra Wagenknecht.
La lucha de Merz, el próximo canciller según los sondeos, no se orienta tanto a recuperar votos del centrismo que representó Angela Merkel. Su estrategia incluye recuperar al electorado antiasilo. El rechazo de Scholz a entregar sus misiles Taurus a Ucrania o su disposición a dialogar con Vladímir Putin apunta a un afán por atraerse al electorado contrario a los suministros de armas a Kiev, sea por temor a Moscú o por un nuevo pacifismo.

Scholz, a por un muy improbable segundo mandato

El canciller fue designado este lunes por unanimidad de su cúpula como candidato del Partido Socialdemócrata (SPD). Se buscó así dar una imagen de cohesión, algo forzada. Su popular ministro de Defensa, Boris Pistorius, había renunciado la semana pasada a ser él quien liderase la socialdemocracia. Los sondeos apuntaban a un mayor respaldo para el vital ministro frente al apático canciller: un 60% de los ciudadanos veían a Pistorius más apto que a Scholz para buscar la remontada. Con su renuncia, se zanjó un dilema interno que dañaba al partidp. Pero pese a la exhibición de unidad, el SPD sigue clavado en una intención de voto del 15%.
Scholz se sitúa entre los aliados occidentales que exasperan a Volodímir Zelenski con su lentitud en la toma de decisiones. Alemania es el segundo contribuyente tras EEUU a la ayuda a Kiev, con un volumen de 7.100 millones de euros solo este 2024. Pero tardó lo suyo en dar luz verde al envío de sus tanques Leopard, a sus sistemas de defensa áerea Patriot o IRIS. Ahora Scholz se ha enrocado en el rechazo a entregar los misiles de largo alcance Taurus. Contraría así la opinión tanto a Kiev o sus principales aliados occidentales, como a la oposición conservadora y a sus socios verdes, su único puntal en el Gobierno, tras romper con el tercer socio, los liberales. "Haremos todo lo necesario para impedir que la guerra escale a un conflicto entre la OTAN y Rusia", insistió, tras su designación.
Su reciente conversación con Vladímir Putin fue inoportuna a ojos de Francia y otros aliados, porque además poco después el Kremlin anunció la ampliación de la "doctrina rusa" nuclear. Con ello se situó Scholz en un mayor radio de aceptabilidad entre los votantes de la agónica izquierda tradicional y del revitalizado izquierdismo de Wagenknecht. Entre esta nueva izquierda y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), identificable como prorrusa, representan casi el 50% de los votos en las regionales del este alemán.

Merz, el virtual ganador desmarcado del centrismo



El líder de la CDU, Friedrich Merz, en una sesión en el Busdestag. / CLEMENS BILAN / EFE

"Es ilusorio imaginar que todo se resuelve rechazando a los inmigrantes en la frontera", aseguró estos días la excancillera Angela Merkel, en una entrevista con el semanario 'Der Spiegel', ante el lanzamiento de sus memorias 'Freiheit' ('Libertad'). Criticaba con ello el plan de expulsiones en caliente que defiende el actual líder del bloque conservador, Friedrich Merz, rival histórico de la excanciller. Merkel sigue defendiendo su decisión de mantener las fronteras abiertas durante la crisis migratoria de 2015. Pero esa decisión dio alas a la por entonces recién fundada AfD, ahora catapultada a la segunda posición en intención de voto.
La intención de voto del bloque de Merz está en un 33%, mientras que a la AfD se la sitúa rondando el 19%. La apuesta por las expulsiones del líder de la derecha dicha moderada se produce cuando en toda Europa la ultraderecha está marcando pautas en política migratoria. Hay ahí una búsqueda del voto que se escapó hacia la ultraderecha. Una diferencia marca, sin embargo, la distancias entre el bloque conservador de Merz y otras derechas europeas: en Alemania se mantiene el cordón sanitario contra la AfD. Así fue con la centrista Merkel en el poder; así sigue siendo con el derechista Merz en plena carrera hacia la Cancillería.

Habeck, el nuevo centrismo verde



El ministro de Economía, Robert Habeck / LARISSA SCHWEDES / DPA / EUROPA PRESS

Los Verdes alemanes dejaron atrás el pacifismo de sus orígenes. Con la guerra de agresión sobre Ucrania, el vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck, ha ido siempre dos pasos por delante de Scholz en lo que al apoyo a Kiev se refiere. Ya como candidato del partido ecologista sostiene que, de seguir su partido en el próximo gobierno, apoyará el envío de los Taurus a Kiev. Habeck ha tenido una deriva errática respecto a Gaza, acorde con el dominante pánico alemán a toda crítica Israel. Pero en lo que concierne a Ucrania no ha tenido dudas. El compromiso con Israel y el miedo a que toda condena a Binyamín Netanyahu sea tachada de antisemitismo ha apartado a los Verdes del voto joven, su razón de ser en sus orígenes. Ahora que maduró, o envejeció, ha ganado apoyos como representante del "ecologismo sensato", como le gusta definirse a Habeck. El líder de los verdes se presenta como un candidato 'cercano', que habla al votante desde la mesa de la cocina de su casa o de la de otros ciudadanos. Trata de romper la imagen de los Verdes como partido de 'acadèmicos' y gente de estudios superiores, ajenos a los problemas reales del resto de la población.
La intención de voto sitúa al partido de Habeck y de la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, en un casi empate con el SPD de Scholz. Hasta ahora, los conservadores han descartado a los verdes como futuros socios. El argumento de Merz no es solo ideológico: castiga a Habeck con el calificativo de "peor ministro de Economía" de la historia del país. Alemania cerrará 2024 en recesión, por segundo año consecutivo. Habeck argumenta que se debe a la crisis precipitada con la guerra en Ucrania. Recuerda que Alemania cultivó durante décadas la dependencia energética de Rusia, sea bajo Merkel o el socialdemócrata Gerhard Schröder.

Weidel y Wagenknecht, los dos rostros del extremismo



La líder de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel. / FILIP SINGER / EFE

La única mujer entre las primeras posiciones de los sondeos es la ultraderechista Alice Weidel, copresidenta de la AfD. No tiene opciones a la Cancillería, pese a ocupar la segunda posición en intención de voto, puesto que el resto del espectro político la descarta como socia. Pero el auge de su formación ha marcado ya la agenda, tanto en la política migratoria como respecto a Ucrania. Basa su campaña en la denuncia del cortafuegos como un "mecanismo antidemocrático" y se erige en el estandarte de lo que califica de auténtico pacifismo. Es decir, la paz entre Moscú y Kiev, bajo una perspectiva similar a la del Kremlin.



La dirigente de la izquierda populista alemana Sahra Wagenknecht. / CLEMENS BILAN / EFE

El otro rostro de mujer es el de Sahra Wagenknecht, en última posición entre las formaciones que quedarán por encima del 5%. Su posición respecto a la política migratoria es restrictiva, sin llegar al radicalismo de la AfD. En el este de Alemania es ya un partido clave para lograr mayorías esquivando a la AfD. Ese es el caso de Turingia, el 'land' donde la ultraderecha quedó en primera posición, pero donde finalmente ha prosperado un gobierno entre conservadores, socialdemócratas y el partido de Wagenknecht. El pacto fue posible tras imponer la formación izquierdista un párrafo, obviamente simbólico porque un 'land' no tiene competencias en Exteriores, contra el estacionamiento de misiles estadounidenses en Alemania.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Visita al Bendlerblock

Alemania pide apoyo europeo a la industria armamentística de Ucrania


El ministro alemán en la reunión con sus homólogos de Reino Unido, Francia, Polonia e Italia / EFE

Gemma Casadevall

La guerra de Ucrania no puede ser considerado un "conflicto regional", como lo demuestra entre otros factores la presencia de soldados norcoreanos desplegados por Moscú, y el objetivo de Europa debe ser "apoyar más" a la industria armamentística ucraniana: esta era la conclusión del ministro alemán de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, tras reunirse este lunes en Berlín con sus homólogos de Reino Unido, Francia, Polonia e Italia.
"Ucrania debe estar en posición de mostrar más fortaleza en la producción propia, especialmente de munición", añadió Pistorius. En la lista de "cosas por hacer" --buenos propósitos o 'to do'-- de cara al año próximo debe situarse "muy alto" el aumento de la capacidad ucraniana para producir sus sistemas defensivos.
La reunión entre Pistorius y su colega británico, John Healey, el francés Sébastien Lecornu, el polaco Wladyslaw Kosiniak-Kamysz y la secretaria de Estado italiana, Isabella Raute, se produjo ante la escalada de la situación en Ucrania. Los cinco ministros coincidieron en que el apoyo a la industria armamentística ucraniana forma parte del compromiso entre los países de la OTAN por incrementar el gasto en defensa.
"No se trata solo de hablar de subir del 2% del PIB o al 2,5 o incluso de superar 3%, sino de considerar que en este objetivo entra también el apoyo a la industria armamentística polaca, sobre todo en lo que concierne a la munición y drones", afirmó el ministro polaco. Su país, como el conjunto de los estados bálticos, ha aumentado en los tres últimos años su partida de defensa más allá del 3%. Alemania, que durante décadas estuvo en el furgón de cola, alcanzó este 2024 la marca del 2% y se propone mantenerse en este nivel o incrementarlo.

viernes, 22 de noviembre de 2024

El eje Budapest-Tel Aviv

Orbán invita a Netanyahu y le garantiza que no aplicará la orden de detención del TPI



El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, saluda a su homólogo israelí, Binyamín Netanyahu, durante una visita a Israel en 2018. / DEBBIE HILL / EFE
Gemma Casadevall

La voracidad del líder húngaro, Viktor Orbán, para crear divisiones en el bloque comunitario ya ha encontrado el siguiente desafío: la orden de arresto emitida por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya contra el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, y su exministro de Defensa Yoav Gallant por presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad. Lejos de respaldar la posición del alto representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, quien ha afirmado que la orden debe ser "respetada y aplicada", el primer ministro de Hungría anunció este viernes que invitará a su homólogo israelí a Budapest en "protesta" por la decisión del TPI.
"No tenemos otra opción que desafiar esa decisión", afirmó Orbán este viernes a la radio pública de su país. Para materializar ese desafío, invitará a Netanyahu a Hungría, donde "la orden de arresto no tendrá efecto".
El pronunciamiento de Orbán se produce cuando Hungría detenta aún la presidencia de turno del Consejo Europeo, que se inició en julio con otros dos desafíos: su visita a Moscú para reunirse con Vladímir Putin y su encuentro posterior con Donald Trump en Estados Unidos, a meses de los comicios en ese país. Orbán es el más poderoso aliado del presidente ruso en el bloque comunitario y representante del trumpismo europeo. Ha venido brindando, asimismo, un apoyo incondicional a Netanyahu.
Los intentos por aislarle políticamente en el conjunto europeo han fracasado. Su peso en la UE crece y ha sido el impulsor de un grupo en la Eurocámara entre formaciones ultraderechistas o ultranacionalistas, los llamados Patriotas para Europa. Forman parte del grupo 13 partidos europeos, con líderes como la francesa Marine Le Pen, el neerlandés Geert Wilders, el austriaco Herbert Kickl y el español Santiago Abascal, quien fue elegido presidente de la agrupación el pasado fin de semana.

Cuestionamientos políticos, jurídicos o prácticos a la implementación de la orden

Para Orbán, la decisión de La Haya es "descarada y política", que lleva al "descrédito del derecho internacional". Teóricamente, la orden de arresto es vinculante para los 124 estados suscriptores del tribunal, entre los que no se cuenta Estados Unidos, por ejemplo. Hungría suscribió el Estatuto de Roma base sobre la que se creó el TPI, y lo ratificó dos años más tarde. Sin embargo, Budapest sostiene que no está obligado a aplicar las decisiones de La Haya.
La decisión del TPI ha sido criticada por otros países europeos, como Austria. El ministro de Exteriores de este país, el conservador Alexander Schallenberg, considera que la orden atenta contra la credibilidad del TPI. En Austria están negociando la formación del nuevo gobierno los conservadores del canciller Karl Nehammer, junto con socialdemócratas y liberales. Esta constelación dejaría fuera a los ultraderechistas de Kickl, primera fuerza en las elecciones generales celebradas el pasado octubre.
Alemania, país que practica el compromiso incondicional hacia Israel por su responsabilidad histórica tras el Holocausto nazi, garantizó el pasado mayo que, de emitirse esa orden, iba a cumplirse a rajatabla si Netanyahu visitaba el país. En un comunicado emitido este viernes, el portavoz del Gobierno de Olaf Scholz, Steffen Hebestreit, insistió en el apoyo total de Alemania al TPI. Pero además de las "razones históricas" para su apoyo al tribunal, menciona el portavoz la "responsabilidad" hacia Israel. Y deja en el aire la implementación. "Estudiaremos las medidas a adoptar, en el caso de que se produzca una estancia del primer ministro o el exministro de Defensa a Alemania". Por lo pronto, no se vislumbra que ello vaya a ocurrir, señaló el portavoz, en una comparecencia ante los medios, ante el alud de preguntas generado por su ambiguo comunicado.

jueves, 21 de noviembre de 2024

Uno menos

Pistorius no luchará por la cancillería y allana el camino a Scholz



 Gemma Casadevall

El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, no luchará por convertirse en el candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) a la Cancillería, pese a las múltiples corrientes que le apoyan. Con ello despeja el camino al canciller Olaf Scholz para buscar su reelección. "No estoy disponible para este puesto. Esa es mi decisión soberana y personal", afirmó Pistorius, en un mensaje difundido por el SPD y cuando empezaban a ser insostenibles las presiones sobre el partido para que oficialice una candidatura. La presidencia socialdemócrata designará oficialmente a Scholz como candidato el próximo lunes, según el jefe del partido, Lars Klingbeil.
"Olaf Scholz representa la sensatez política frente a los populismos, es un excelente canciller en esos tiempos marcados por guerras y crisis", prosigue Pistorius. El ministro de Defensa pide finalmente el voto ciudadano para posibilitar un segundo mandato como canciller para Scholz.
La opción de que Pistorius fuera designado candidato del SPD para las elecciones anticipadas del próximo 23 de febrero tomó fuerza estos días, a la luz de su mayor popularidad y posibilidades de obtener mejores resultados en las urnas. La cúpula del partido ha insistido en que Scholz es su ‚candidato natural‘ y el propio canciller ha dejado asimismo clara su voluntad de presentarse a la reelección. Pero aun así proseguían los pronunciamientos desde diversos sectores de la familia socialdemócrata alemana a favor de Pistorius.
Las pésimas perspectivas en los sondeos hacían que se mantuviera la expectativa en torno a Pistorius, entre los políticos mejor valorados en el país. Los pronósticos apuntan a una clara victoria del bloque conservador opositor que lidera Friedrich Merz, al que se vaticina un 33% de los votos. La segunda posición la ocupa la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 18%, tres puntos por encima de los que se estiman para el SPD.
A los Verdes, los socios de coalición de Scholz, se les pronostica entre un 12% y un 14%, aunque con tendencia al ascenso, mientras que los socialdemócratas han ido incluso perdiendo puntos.
El propósito del mensaje de Pistorius es, según sus palabras, poner fin a la "incertidumbre" creada en torno a esa candidatura que, en rigor, el propio ministro nunca formuló. Esta inseguridad "ha dañado al partido" y lo que corresponde ahora es "mostrar cohesión" para posibilitar "un segundo mandato como canciller" para Scholz, insiste Pistorius.
El SPD celebrará el próximo día 30 la llamada "Conferencia de los Vencedores", destinada a respaldar a Scholz. La candidatura será refrendada en el congreso del partido del 11 de enero.
La coalición de gobierno de Scholz colapsó el pasado 6 de noviembre por diferencias insalvables con sus hasta entonces socios liberales. Scholz sigue ahora al frente de un gobierno en minoría con los Verdes y se someterá a un voto de confianza el próximo 16 de diciembre, con intención de perderlo, para posibilitar así la convocatoria de elecciones anticipadas el 23 de febrero.

Estamos rodeados

¿Quién es Oliver Varhelyi, la huella de Orbán en la Comisión Europea?



El comisario eurpeo de ampliación, Olivér Varhelyi, durante una intervención, este miércoles, en Bruselas.
Gemma Casadevall


Por si quedaban dudas del creciente peso de la extrema derecha en las instituciones comunitarias, y más concretamente del grupo de Viktor Orbán, Marine Le Pen y Santiago Abascal, ahí estará el eurocomisario húngaro Oliver Varhelyi para recordarlo. Su aprobación era necesaria porque forma parte del paquete que tanto costó atar. Y, en realidad, no es tan sorprendente, puesto que Varhelyi tiene ya su andadura en los escenarios europeos. Pero es una medalla más para los 'Patriotas para Europa', el eurogrupo impulsado por el húngaro Orbán junto al austríaco Herbert Kickl y la francesa Le Pen, cuyo presidente es desde el fin de semana pasado Abascal.
De Varhelyi, que ocupará Sanidad y Salud Animal, suelen destacarse varias maldades o algunas guindas. Pero su peor error político ocurrió en 2023, cuando anunció por su cuenta y riesgo, en su posición entonces de comisario de Ampliación y Vecindad, la suspensión de "todos los pagos" a Palestina. Lo comunicó desde su cuenta en X, bajo la premisa de "no vamos a seguir como siempre".
Tuvo que retroceder poco después, tras uno de esos rifirrafes internos en la CE mientras se trataba de aclarar si se refería a fondos para el desarrollo o la ayuda humanitaria, que se canalizan a través de la ONU. Topó con una fuerte oposición de países como Francia, España e Irlanda, recordándole la dramática situación de Gaza. Horas después aclaraba la CE que "se revisaban" esas partidas para asegurarse de que no irían a parar a organizaciones terroristas contra Israel, se aseguraba que no era una suspensión de pagos y que no afectaba a la ayuda humanitaria.

Perfil tóxico


El zafarrancho sigue pesando sobre el perfil de este diplomático de 52 años, que formó parte de la CE en el primer mandato de Ursula von der Leyen como presidenta. A esa etapa corresponde uno de sus exabruptos más repetidos, cuando calificó a los diputados de la Eurocámara de "idiotas" en una sesión sobre las perspectivas de ampliación con los países de los Balcanes, una de sus competencias principales por entonces. Fue una frase pronunciada con el micro abierto, que provocó airadas peticiones de dimisión y de la que se retractó, como suele ocurrir en estos supuestos deslices. Tenía ya fama de faltón entre su personal, lo que completó su perfil de toxicidades.
Se había convertido en eurocomisario de Ampliación y Vecindad en 2019, tras haber dirigido en los cuatro años anteriores la representación húngara en Bruselas. Desde 2008 llevaba escalando posiciones entre diversos puestos de la delegación magiar en las instituciones comunitarias.
Su carrera política no está directamente relacionada con una militancia en el Fidesz, el ultranacionalista partido de Orbán, ya que formalmente su cargo es independiente. Pero está respaldado y ha sido aupado por el primer ministro húngaro, enemigo declarado de Von der Leyen y aliado de Vladímir Putin.

Negociación 'in extremis'

Orbán es el máximo representante del bloque de países orientados a suspender derecho al asilo y a no acatar nada que tenga que ver con acuerdos migratorios a escala europea. A Varhelyi hay que reconocerle que no utiliza su cuenta en X para alentar mensajes prorrusos. O, al menos, no siempre lo hace. En ocasión de los 1.000 días del inicio de la agresión rusa, mandó un mensaje de apoyo a las víctimas y destacó que Ucrania "forma parte de Europa". Era en plena negociación 'in extremis' por lograr el acuerdo que da luz verde a la totalidad de los eurocomisarios.
Varhelyi había suspendido su primer examen para Sanidad y Saluda Animal, ampliado entonces a emergencias sanitarias, a principios de noviembre. Su aprobación por parte de la Eurocámara había quedado asimismo aplazada. Estaba en el aire su capacitación para ocupar el puesto de Sanidad y Bienestar Animal, lo que se supeditó a un segundo cuestionario por escrito que aparentemente sí completó con excelente.

Finlandeses a por frijoles en el súper


Qué dicen los manuales de guerra de los países nórdicos




Un hombre lee el manual 'Si llega la crisis o la guerra'. / Claudio BRESCIANI / TT News Agency / AFP

Gemma Casadevall

Las autoridades de Suecia y Finlandia, los países escandinavos que ingresaron en la OTAN por la vía rápida a raíz de la invasión a gran escala de Ucrania, preparan ya a sus ciudadanos para actuar en caso de guerra. El pasado lunes, el gobierno de Estocolmo inició la distribución de un manual entre sus ciudadanos que informa sobre cómo prepararse en caso de guerra. Su propósito es que la información alcance a unos cinco millones de personas.

En caso de crisis o guerra'


El manual sueco, una actualización del editado hace medio año, lleva por título 'En caso de crisis o guerra' y responde a la escalada bélica global, especialmente por la invasión rusa de Ucrania. En la misma línea, la vecina Finlandia ha publicado en internet sus propios consejos para su población sobre cómo "prepararse para incidentes y crisis".

Latas de fríjoles o yodo


Alimentos de larga vida como latas de frijoles, barras energéticas y pasta y medicamentos como tabletas de yodo en caso de un accidente nuclear son algunas de las recomendaciones que contiene el folleto, distribuido por la Agencia Sueca de Contingencias Civiles (MSB) y con 32 páginas.

Desastres naturales o guerras


Su propósito es aconsejar sobre cómo prepararse para emergencias como guerras, desastres naturales o ciberataques. "La situación de seguridad es grave y todos necesitamos fortalecer nuestra resiliencia para enfrentar diversas crisis y, en última instancia, la guerra", afirmó el director de MSB, Mikael Frisell, al presentar el folleto.

Ser autosuficientes

En el manual se insiste en que las personas deben tener como objetivo ser autosuficientes. Cómo actuar a 20 grados bajo cero y, sobre todo, mantener comida y agua para un mínimo de 72 horas. Alimentos de fácil cocción, comida para mascotas y una fuente alternativa de energía completan la lista.

Ejércitos modernos y búnkeres eficientes

Para los suecos, la idea de un manual de emergencia civil no es nueva. La primera edición de 'En caso de guerra' data de la segunda guerra mundial y fue actualizada durante la guerra fría. Finlandia también viene preparando a sus habitantes para un conflicto desde hace décadas, pese a que hasta la guerra de agresión rusa mantuvo unas provechosas relaciones con Moscú. Este país nórdico tiene un sistema de búnkeres con capacidad para unos 4,5 millones de ciudadanos, más de la mitad de su población. Solo en Helsinki hay 50 de estos refugios públicos y unos 500 sótanos en domicilios privados, el mayor de los cuales se encuentra en el corazón de la capital.

Neutralidad

Ambos países nórdicos, miembros de la UE, rompieron en 2022 con décadas de neutralidad militar al pedir su ingreso en la OTAN, que consumaron en un tiempo récord. Especialmente rápido fue el ingreso de Finlandia, país que tiene 1.340 kilómetros de frontera con Rusia, la más larga entre los países del bloque comunitario. La incorporación de Suecia se consumó tras la cumbre de la OTAN en Lituania, en 2023, y se considera que con ella se logró el máximo 'blindaje' del flanco báltico.

Estos nuevos socios tenían ya antes de su incorporación a la Alianza Atlántica ejércitos modernos y altamente tecnificados, lo que contribuye a la Defensa de ese flanco, que comparten con las ex repúblicas soviéticas de Letonia, Lituania y Estonia, miembros de la OTAN desde hace dos décadas. Todos estos países se apresuraron desde 2022 a reforzar sus fronteras, sea con Rusia o con Bielorrusia.


miércoles, 20 de noviembre de 2024

Qué tiene Boris que no tenga Olaf


Los nervios se apoderan del SPD de Scholz mientras crece el debate sobre el ministro Pistorius como candidato



Archivo - El ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius (archivo) / Andreas Arnold/dpa - Archivo
Gemma Casadevall

"En los próximos días definiremos la hoja de ruta de la campaña", aseguró estos días el copresidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Lars Klingbeil. "La candidatura de Olaf Scholz está decidida", insistió su compañera en la cúpula bicéfala, Saskia Esken. Pero la pregunta de por qué la cúpula socialdemócrata no ha oficializado aún la candidatura de Scholz, si está tan claro, persigue a la formación. En paralelo crece día a día el debate en torno a un relevo a favor del ministro de Defensa, Boris Pistorius, mejor valorado por el ciudadano. A tres meses de los comicios anticipados, el SPD está atascado en el tercer puesto en los sondeos. Su intención de voto está ahora en el 15%, menos de la mitad que el bloque conservador de Friedrich Merz, con un 33%, y tres puntos por debajo de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

En los medios alemanes se cruzan apuestas acerca de cuándo se disiparán las dudas y a favor de quién. La convocatoria de una reunión de la cúpula, en formato virutal y programada para última hora del martes, disparó titulares dando por hecho que ahí se adoptarán decisiones, sin esperar al regreso de Scholz de la cumbre del G20 de Rio de Janeiro. Desde Brasil, el propio canciller trató de quitar hierro a esa reunión, que calificó como "de rutina", en declaraciones a la televisión pública Ard.

Scholz ha respondido afirmativamente cada vez que se le ha preguntado si optará a la reelección. Y, desde el colapso de su coalición con verdes y liberales, la pregunta se le ha planteado a diario, también en sus comparecencias ante medios alemanes desde Brasil. Pistorius, por su parte, también responde que el candidato ‚natural‘ es Scholz en cualquiera de sus múltiples comparecencias de estos días. En una de ellas, el lunes, de pronto admitió que 'en política, nada es descartable'.


Está claro que no todo el mundo en la familia socialdemócrata está de acuerdo en que sea Scholz el elegido o al menos no cree que deba ser designado por puro automatismo. El sensacionalista diario 'Bild' apuntaba a una 'revuelta' contra Scholz en delegaciones regionales, como la del populoso e influyente 'land' de Renania del Norte-Westfalia. Parece que la situación es similar en el próspero Baden-Württemberg.

¿Qué habla a favor del ministro?


La próxima fecha propicia para entronizar al candidato es el 30 de noviembre, en un evento bautizado como "Conferencia de Vencedores". La cúpula insiste en que la ratificación se producirá en el congreso del partido del próximo 11 de enero. Para entonces faltarán apenas seis semanas para las elecciones anticipadas, convocadas para el 23 de febrero.

El resto de los partidos en liza tiene aclarada su candidatura. El bloque conservador designó hace semanas a Friedrich Merz; los Verdes eligieron el domingo con un 96 % de los votos al ministro de Economía Robert Habeck; por la ultraderechista AfD concurrirá su presidenta, Alice Weidel, mientras que por la izquierda populista lo hará única líder, Sahra Wagenknecht.

Boris Pistorius, de 64 años, se convirtió en ministro de Defensa en enero de 2013. Era la apuesta de Scholz para activar la ayuda a Ucrania y poner al día el ejército alemán, tras décadas de recortes. Saltó así de la posición de titular de Interior regional en el ‚land‘ de Baja Sajonia a un cometido de primer rango y en un momento álgido.

Su valoración se ha disparado en ese relativamente corto margen de tiempo. Transmite energía y determinación, exactamente lo contrario de lo que le ocurre a Scholz. Un 18 % de los ciudadanos considera que corresponde al canciller ser el candidato, mientras que un 64 % prefiere a Pistorius, según una encuesta reciente de la cadena de televisión RTL. Interesante es también que, según el portal Politico, del poderoso grupo Springer, el propio Merz prefiere a Scholz como rival que a Pistorius.

¿Por qué insistir en Scholz como candidato?


Un cambio de candidato implica un riesgo, que se acentúa cuanto más se tarda en tomar esa decisión. Esa es la opinión dominante en Berlín tras lo ocurrido en EEUU. Supuestamente, la demora del presidente Joe Biden en decidirse hasta dejar paso a Kamala Harris favoreció una victoria tan abultada como la que obtuvo Donald Trump.

El SPD sigue confiando en la capacidad de Scholz para remontar sondeos adversos. El canciller suele recordar que seis meses antes de las elecciones de 2021 se le pronosticaba una derrota contundente y una intención de voto del 15 %, como ahora. Alcanzó la cancillería tras alzarse con un 25,7 % de los votos. Su situación de partida er; sin embargo,o distinta. Lanzó su candidatura siendo aún ministro de Finanzas y vicecanciller en la última gran coalición de Angela Merkel. Ello le dio un perfil de ‚continuador‘ de la canciller pese a pertenecer a familias políticas rivales. El candidato conservador era entonces Armin Laschet, un aspirante poco sólido que además cometió varios deslices en campaña. Friedrich Merz es un político de calibre y su ventaja en los sondeos parece insalvable.

Manfred, un puzzle de resentimientos bávaro

Weber, el enemigo de Von der Leyen que usa Feijóo contra Ribera

El líder del PP europeo ha secundado la insólita cruzada de los populares españoles contra Ribera que salpica a la presidenta de la Comisión Europea



El líder del PPE en la Eurocámara, Manfred Weber / Kike Rincón - Europa Press
Gemma Casadevall

¿Qué podía impulsar a Manfred Weber, el presidente del Partido Popular Europeo (PPE), a mantener en vilo tanto a la socialista Teresa Ribera como a la presidenta de la Comisión Europea (CE), la conservadora Ursula von der Leyen? La pregunta ha rodeado estos días a este abanderado del derechismo bávaro, que de pronto avalaba los obstáculos del PP español a que Ribera ocupara la vicepresidencia primera de la CE. Con ello asumía Weber el riesgo de ruptura en la histórica alianza entre conservadores, socialistas y liberales de la que depende su compatriota y también conservadora von der Leyen.

La respuesta inmediata es que Weber busca a toda costa el apoyo de partido de Alberto Núñez Feijóo para ser reelegido como líder del PPE en el congreso que tendrá lugar en abril. Se celebrará en Valencia, el epicentro de la catástrofe cuya responsabilidad política pretende cargar a Ribera el PP español. En paralelo, con su maniobra, Feijóo ha conseguido influir en Weber para forzar a los socialistas europeos a romper la línea roja de no avalar a los candidatos ultras de Italia y Hungría a la Comisión Europea.

Pero incluso con este trasfondo costaba creer que Weber llevara a sus últimas consecuencias el veto del partido de Feijóo a una española para un puesto clave en la CE. De hundirse la aprobación de Ribera, se derrumbaba también la alianza europeísta que sustenta a von der Leyen. Todo podía precipitarse esta semana, salvo que apareciera uno de esos acuerdos típicos de Bruselas para impedirlo. Y apareció este miércoles, el día clave, en una reunión entre las tres familias del europeísmo que respaldan a von der Leyen.

En busca de otras explicaciones a una sobreactuación que ha dejado atónitos a avezados corresponsales de Bruselas, se barajó un cambio de paradigma en Weber como líder del PPE. Es decir, la siguiente mano tendida al derechismo radical de los Patriotas por Europa, el grupo del húngaro Víktor Orbán, el austriaco Herbert Kickl y la francesa Marine Le Pen, que el pasado fin de semana eligió como presidente a Santiago Abascal. O a los Reformistas y Conservadores de la italiana Giorgia Meloni, más cercano a von der Leyen, pero con menos peso.

A esas conjeturas se sumó el perfil político de Weber, del que destaca un puzzle de resentimientos o batallas perdidas. Su biografía es la de un líder que apuntó a lo más alto, sea en la Unión Cristianosocial de Baviera (CSU), en el bloque conservador alemán o en Bruselas, pero se quedó a medio camino. Entre las figuras relacionadas con sus derrotas está von der Leyen. Y entre sus ‚culpables‘ hay otra mujer, Angela Merkel.

Personaje incómodo


Nacido en 1972 en Niederhatzkofen, una pequeña comunidad de 125 vecinos de Baviera, Weber ha sido un personaje más bien incómodo incluso en su partido de toda la vida, la CSU. Nunca alcanzó su jefatura, puesto que ahora ocupa Markus Söder, tan derechista como él, pero más carismático.

Hizo suya la máxima del fundador de la CSU, Franz Josef Strauss, según la cual a la derecha de su formación no puede haber espacio para otro partido que no se salga de legalidad. Esta posición quedó atrás con la aparición de formaciones ultras, como la de Orbán o Alternativa para Alemania (AfD), más tóxica que el resto de la familia radical europea. Pese a sus rifirrafes con Orbán, se le identifica con la corriente de PPE de quienes cooperan o están dispuestos a hacerlo con los ultras. Algo que en Alemania descartan los conservadores desde tiempos de Merkel.

Entró en la política bávara con 23 años, lleva dos décadas en el Parlamento Europeo y conoce el entramado de poderes y palancas de Estrasburgo. Pero tuvo que encajar en 2019 su mayor frustración a escala europea. Había liderado a los conservadores en las elecciones europeas y les llevó a la victoria. Apuntaba a la presidencia de la CE. Contaba con el apoyo formal de la entonces canciller Merkel. Pero sus aspiraciones se derrumbaron entre los pasillos de Bruselas. París, entre otros, vetó a Weber. Merkel, que en su larga carrera tuvo que soportar muchas hostilidades de la CSU bávara, no insistió. Surgió como de la nada la propuesta von der Leyen, su ministra de Defensa y a la que se había visto incluso como sucesora de Merkel. La presidencia del PPE, a la que llegó Weber en 2022, con Merkel ya retirada, fue un regalo de consolación.
Peligros colaterales para Merz

A menos de 100 días de las elecciones anticipadas alemanas,precipitadas por el colapso de la coalición del canciller Olaf Scholz, lo que menos le convenía a Friedrich Merz era que la emboscada contra Ribera derivara en caos. Para el líder conservador, y según los sondeos el próximo canciller, todo acercamiento a la derecha radical es venenoso. La AfD alemana ocupa la segunda posición en los sondeos. Mientras no se demuestre lo contrario, el conjunto del espectro parlamentario defiende el cordón sanitario contra la AfD.

A todo esto, entre la derecha moderada alemana se empieza a considerar la necesidad de buscar un relevo a Weber. Si el resultado de los comicios del 23 de febrero es una nueva gran coalición con Merz como canciller, a la dominante familia conservadora alemana no le convienen los rupturismos. El congreso del PPE en Valencia puede no ser un paseo para su presidente.