martes, 4 de marzo de 2025

Sorpresa post-electoral


La gran coalición de Merz levantará el freno a la deuda por la vía rápida para Defensa



El líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Friedrich Merz / Europa Press/Contacto/Frederic Kern



Gemma Casadevall
Berlín04 MAR 2025 

El bloque conservador del próximo canciller alemán, Friedrich Merz, y sus previsibles socios de Gobierno socialdemócratas han pactado reformar por la vía rápida el freno a la deuda y abrir un crédito extraordinario de miles de millones de euros destinado a Defensa, así como la creación de un fondo especial para infraestructuras. Merz y la cúpula de la aún virtual gran coalición anunciaron este acuerdo sin haber iniciado aún negociaciones formales para formar gobierno, aunque mantienen ya reuniones de tanteo.

Los tres partidos implicados, la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), por parte de Merz, y el Partido Socialdemócrata (SPD) se proponen reformar el freno a la deuda, un instrumento constitucional que limita el endeudamiento al 0,35 % del PIB. Liberarán así de restricciones los gastos en Defensa. En lo que respecta a infraestructuras, se activará un fondo especial de 500.000 millones para un periodo de diez años.

“Haremos todo lo necesario para garantizar la seguridad del país”, afirmó Merz, en una comparecencia junto a los líderes del SPD, Lars Klingbeil y Saskia Esken, así como el de a CSU bávara, Markus Söder.

El freno a la deuda fue motivo de disenso constante en la coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz. Finalmente, la alianza se hundió por el rechazo liberal a flexibilizar al menos este corsé. A raíz del inicio de la invasión de Ucrania, Scholz anunció un paquete especial para Defensa de 100.000 millones, buena parte del cual se destinó a suministros a Kiev.

Conservadores y socialdemócratas presentarán la correspondiente moción para la reforma constitucional la próxima semana al Parlamento que sigue en funciones, sin esperar a que a finales de marzo se constituya la nueva cámara emanada de las elecciones generales del pasado 23 de febrero.

El bloque de Merz ganó los comicios con cerca del 29 % de los votos, seguido de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 20 %, mientras que los socialdemócratas de Merz se desplomaron al 16 %, su récord a la baja histórico.

lunes, 3 de marzo de 2025

La chistera austríaca

Christian Stocker, un canciller austríaco por accidente y tras apartar a los ultras



El nuevo canciller de Austria, Christian Stocker, este lunes tras tomar posesión del cargo. / MAX SLOVENCIK / EFE


Gemma Casadevall
Berlín03 MAR 2025 

El nuevo canciller austríaco podría haber sido el ultraderechista Herbert Kickl, ganador de las elecciones del pasado septiembre. O el excanciller y exlíder de los populares de ÖVP Karl Nehammer, en quien recayó el primer encargo para formar gobierno. O incluso su correligionario Alexander Schallenberg, titular de Exteriores y hasta este lunes canciller en funciones. Pero no será ninguno de estos tres políticos, conocidos dentro y fuera de las fronteras austriacas, sino otro conservador, Christian Stocker, quien este lunes juró el cargo ante el presidente del país, Alexander van der Bellen. Un apretón de manos, el juramento a viva voz y la doble firma en los documentos protocolarios pusieron fin a los cinco meses de indefinición política que siguieron a la victoria de la ultraderechista FPÖ de Kickl, con casi un 29 % de los votos, su récord histórico.
"Bien está lo que bien acaba... pero que acabe bien depende de todos ustedes", fue el mensaje que dejó el presidente al jefe del nuevo Gobierno, un tripartito entre ÖVP, socialdemócratas y liberales. Sus prioridades deben ser, según van der Bellen, asegurar la paz en Europa y en Austria "en momentos de nuevas amenazas globales", reactivar una economía ahora en recesión y lograr una "regulación sensata de la migración irregular" que garantice el derecho al asilo.
Han sido cinco meses de negociaciones a distintas bandas y dos fracasos lo que ha decantado el acceso al poder de este político de la familia conservadora europeísta, de 64 años, abogado de profesión, y no especialmente popular entre sus compatriotas. Básicamente, porque apenas tiene trayectoria a escala nacional, pese a llevar décadas en el ÖVP.

Retirada de Nehammer

Su ascenso se precipitó cuando el 5 de enero, tras meses de negociaciones, el líder de su partido y aún canciller Nehammer dimitió tras dar por insalvables los abismos entre conservadores, socialdemócratas y liberales. Es decir, los tres partidos a los que Van der Bellen había encargado en primer lugar coaligarse, visto que el FPÖ de Kickl estaba descartado como socio por el resto.
La retirada de Nehammer hizo que recayera en su segundo del partido, Stocker, la tarea de sentarse a negociar con Kickl un gobierno de liderazgo ultra, de acuerdo al nuevo encargo recibido del presidente del país. El FPÖ, partido fundado en los años 50 por exnazis, había formado parte de ejecutivos nacionales austríacos, pero como socio menor. Ahora se trataba de negociar por primera vez una coalición liderada por una ultraderecha determinada a cerrar las fronteras a la inmigración irregular, prorrusa trumpista.
Retirado Nehammer y con Stocker centrado en la negociación, la cancillería en funciones pasó al experimentado Schallenberg, quien ya advirtió de lo asumió con carácter temporal.

Stocker y Kickl acabaron rompiendo negociaciones ante la obstinación del líder del FPÖ de quedarse la cartera de Interior, clave para la política migratoria y los servicios secretos. Austria parecía abocada a nuevas elecciones. Pero Van der Bellen 'invitó' a buscar de nuevo un consenso. De pronto, las diferencias a las que se había referido Nehammer dejaron de ser insalvables. Y tres semanas después Stocker presentó un pacto de coalición que recortará gasto público y prestaciones. Su objetivo es rescatar a Austria de la recesión y frenar la inmigración irregular. Las dos recetas con la que se pretende contener el auge de la ultraderecha.

Mano dura en política migratoria

Stocker, el canciller por accidente, cumplirá 65 años en 15 días y, hasta la dimisión de Nehammer, se preparaba para su jubilación. Lleva 35 años en el partido en distintos cargos de rango municipal y tiene un aire de discreto funcionario que le sitúa en las antípodas del histriónico Kickl.
Se convirtió en secretario general de ÖVP en 2022. Su misión era calmar las aguas en un partido que arrastraba escándalos desde la etapa de liderazgo del exniño prodigio de la política europea, Sebastian Kurz.
Compartía con Nehammer su rechazo rotundo a negociar una coalición bajo el liderazgo de Kickl. La misma noche electoral repitió esa promesa. Pero, más allá de este compromiso político, defiende una política migratoria de mano dura no tan distinta de la del FPÖ. Aceptó negociar con Kickl casi por servir a su país. Finalmente se ha convertido en canciller y retenido así para el ÖVP la jefatura del Gobierno. Su vicecanciller es el líder socialdemócrata, Andreas Babler, a cuyo partido corresponde también el Ministerio de Finanzas. La líder liberal, Beate Meinl-Reisinger, es la nueva ministra de Exteriores de este socio de la UE militarmente neutral, ya que no está integrado en la OTAN.

Esta vez, sin urnas de por medio

Dos muertos y unos 15 heridos en un atropello masivo en la ciudad alemana de Mannheim



Atropello masivo en la ciudad alemana de Mannheim/ René Priebe / AP / VÍDEO: REUTERS

Gemma Casadevall
Berlín03 MAR 2025 

Un atropello múltiple ocurrido este lunes en la ciudad alemana de Mannheim ha dejado dos muertos, un hombre y una mujer, así como una quincena de heridos, según fuentes oficiales. El conductor es un ciudadano alemán de 40 años, residente en la vecina ciudad de Ludwigshafen, informó el ministro del Interior del 'land' de Baden-Württemberg, Thomas Strobl. Fue detenid a un kilómetro del lugar de los hechos e ingresó asimismo con heridas en un hospital, al parecer tras dispararse con un arma de fogueo dentro de su coche. No constan antecedentes por delitos de terrorismo o extremismo, pero sí se le habían observado transtornos psíquicos y episodios de comportamiento agresivo. Vivía solo y, según fuentes policiales, no se le conocen vínculos familiares.

Poco después de las 12.00 del mediodía irrumpió a alta velocidad en una zona comercial muy concurrida con un Ford Fiesta negro y recorrió con su vehículo varios centenares de metros, en los que arrolló indiscriminadamente a los transeúntes que se encontraban en el lugar. Sobre las 12.14 llegaron los primeros avisos a la policía y unos veinte minutos después fue detenido.

En la zona se encuentra un mercado de Carnaval que acoge la ciudad hasta este martes, en el que hay puestos de comida, atracciones y actuaciones. El atropello se ha producido en plenas celebraciones de los Carnavales, cuando en buena parte del sur y el oeste de Alemania se celebran desfiles que aglutinan a multitudes. En Mannheim, el mayor de estos desfiles tuvo lugar este domingo.

El Ministerio del Interior del 'land' de Baden-Württemberg avisó a la población inmediatamente después de ocurrir el atropello masivo de una "situación potencialmente mortal" a través de aplicaciones de telefonía móvil y pidió a los ciudadanos que evitasen en la medida de lo posible el centro de la ciudad.

Ataque con cuchillo

El caso ha desatado la alarma en todo el país, ya que sigue a varios atropellos masivos recientemente. La ciudad de Mannheim, en el suroeste del país, fue escenario además el pasado mes de mayo de un ataque con cuchillo contra un acto ultraderechista, que dejó un policía muerto y varios heridos. El atacante fue un afgano de 24 años, residente en las afueras de la población.

Junto a este y otros ataques a cuchilladas, se han registrado en Alemania varios atropellos masivos intencionados que han encendido la alerta social y política. Uno de ellos fue contra un mercadillo navideño, en la ciudad de Magdeburgo, en el este del país, y dejó seis muertos y decenas de heridos. El conductor era un saudí, aparentemente islamófobo y simpatizante de la ultraderecha.

Hace unas semanas hubo otro atropello múltiple en Múnich, con una niña de dos años y su madre muertas, al lanzarse un afgano contra una manifestación sindical.

domingo, 2 de marzo de 2025

Una tirita sobre el desgarro


La socialdemocracia defiende Hamburgo, una semana después de su desplome a escala nacional



Peter Tschentscher, centro, primer alcalde de Hamburgo y principal candidato del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) / Christian Charisius / AP




Gemma Casadevall
Berlín02 MAR 2025 

La socialdemocracia refrendó su dominio en Hamburgo y venció en los comicios regionales celebrados en su bastión histórico, una semana después del desplome sufrido por el partido de Olaf Scholz en las elecciones generales alemanas. Según las proyecciones de la televisión pública ZDF, el Partido Socialdemócrata (SPD) obtuvo un 34% de los votos. Es una caída de unos cinco puntos respecto a sus resultados de hace cinco años, pero casi quince más que los obtenidos por la Unión Cristianodemócrata (CDU), que subió hasta el segundo puesto y quedó por encima que los Verdes, actuales socios del SPD en la ciudad-estado .

“Es un bálsamo para nosotros. Aunque el éxito se debe al alcalde-gobernador Peter Tschentscher”, admitió el secretario general del SPD, Matthias Miersch, tras saltar los primeros datos. Corresponderá también a Tschentscher decidir si reedita su coalición con los Verdes o si opta por la CDU, ya que ambas constelaciones le dan una cómoda mayoría.

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) quedó en quinta posición con un 7,5 %, por detrás del SPD, CDU, Verdes y también la Izquierda, que subió al 11,5 %.

Son resultados muy distintos a los de los comicios nacionales de hace una semana, que ganaron los conservadores de Friedrich Merz, con un 28,6 %, seguidos de la AfD, con un 20,8 %. Los socialdemócratas de Scholz se hundieron a su mínimo histórico, con un 16,4 %.

Hamburgo, con 1,3 millones de electores, está considerado un microcosmos socialdemócrata. En Alemania se suele decir que los hamburgueses ‘funcionan distinto’ y que toman sus decisiones políticas según sus intereses propios. Es un ‘land’ elitista, con los alquileres más altos de todo el país. Pero incluso ahí ha empezado a asomar la precariedad, lo que según los analistas ha impulsado el voto a La Izquierda.

Los comicios regionales se celebran cuando a escala nacional arrancaron los contactos de tanteo para formar coalición entre el bloque conservador de Merz y los derrotados socialdemócratas. Es la única fórmula que permitirá al líder conservador apoyarse en una mayoría parlamentaria y, a la vez, mantener el cordón sanitario en torno a la ultraderecha, partido calificable de prorruso y trumpista.

Microcosmos identificado con la elite del SPD

Tras el hundimiento de su gobierno entre socialdemócratas, verdes y liberales, Scholz se planteó celebrar elecciones anticipadas a mediados de marzo. Es decir, tras el previsible espaldarazo que habría recibido su partido procedente de Hamburgo, un ‘land’ identificado con figuras de la socialdemocracia como el excanciller Helmut Schmidt (1974-1982). El propio Scholz fue alcalde-gobernador de la ciudad hanseática antes de convertirse en ministro de Finanzas y vicecanciller de la última coalición de Angela Merkel.

La estrategia de Scholz se estrelló en el rechazo de los conservadores, que vieron en ello una maniobra dilatoria. Argumentaron que celebrar nuevos comicios era tarea urgente y que ni Alemania ni Europa podían esperar tanto hasta la definición del gobierno. Finalmente, se pactó la fecha del 23 de febrero.
La Izquierda, ‘refugio’ del voto urbano y joven

Al margen del pulso a escala nacional entre los grandes partidos y la ultraderecha, los comicios de Hamburgo sirvieron para constatar el ascenso de La Izquierda, un partido que se consideraba agónico hasta hace unos pocos meses y que ahora se ha relanzado como ‘refugio’ del voto joven, especialmente el urbano.

En Hamburgo ganó dos puntos y saltó al 11,5 %. Más significativo fue su ascenso en los comicios nacionales de la semana pasada. Subió al 8,8 %, frente al 4,9 % que había obtenido en 2021. A escala nacional, fue el partido más votado entre los jóvenes de entre 18 y 24 años, con un 27 %. En los anteriores comicios generales, el primer puesto entre los jóvenes fue para la AfD.

Aún más reveladores fueron los resultados obtenidos por La Izquierda en Berlín en los comicios nacionales. Se alzó como fuerza más votada de la capital, con un 21,8 % de los votos. La Izquierda es un partido nacido de la fusión del postcomunismo y la disidencia socialdemócrata, que parecía condenado a morir tras la escisión de sus filas la linea prorrusa capitaneada por Sahra Wagenknecht.

En lugar de esa muerte anunciada, ha captado el electorado perdido en distritos berlineses donde siempre ganaban los Verdes, como Kreuzberg. Es el único partido que no hizo campaña con fórmulas restrictivas en política de asilo, sino que centró sus propuestas en grandes preocupaciones del ciudadano medio, como la escasez de vivienda a precios asequibles.

Sus líderes más veteranos, como el fundador Gregor Gysi, y la nueva cúpula o la jefa de su grupo parlamentario, Heidi Reichinnek, representan las movilizaciones en defensa del ‘Brandmauer’ -o cortafuegos, como se denomina en Alemania al cordón sanitario-.

sábado, 1 de marzo de 2025

Que nos quisimos tanto

La gran coalición o 'Groko': ¿receta de éxito o única vía posible?



La conservadora Angela Merkel y el socialdemócrata Martin Schulz, que integrarían una gran coalición, durante un debate electoral en septiembre de 2017. / HERBY SACHS WDR / POOL / EFE


Gemma Casadevall
B
erlín01 MAR 2025 

Alemania se dirige hacia una nueva gran coalición entre conservadores y socialdemócratas, apodada 'Groko'. Recuperará así el modelo marcado en tres de sus cuatro legislaturas por Angela Merkel, representante del centrismo entre los conservadores. Su liderazgo ahora corresponde a Friedrich Merz, ganador de las elecciones generales y defensor de una línea más derechista. Es la única fórmula posible para garantizar una mayoría parlamentaria y, a la vez, mantener el cordón sanitario contra la ultraderecha. En Alemania, un país obsesionado por la estabilidad, no se contempla un gobierno nacional en minoría respaldado por aliados puntuales en el Parlamento.

La 'Groko' fue considerada en el pasado una constelación para situaciones de emergencia y como último recurso, ya que condena a la oposición a una posición simbólica. Sin embargo, se ha cimentado en Alemania como puntal de estabilidad. El hundimiento del tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales que dirigió Olaf Scholz ha reafirmado el rechazo a experimentos contranatura a escala federal.

El equipo de Merz y el del Partido Socialdemócrata (SPD), dirigido por su copresidente, Lars Klingbeil, iniciaron ya en la semana siguiente a los comicios sus "contactos de tanteo", fase previa a las negociaciones formales. Las prioridades de Merz son la reactivación económica tras dos años en recesión, las inversiones en Defensa de una Alemania que ya no confía en EEUU y el cerrojo a la inmigración irregular. Las del SPD, salvar la cohesión social de los temidos recortes conservadores y fórmulas menos drásticas en materia migratoria.

Merz quiere una formación de gobierno rápida, porque "el mundo no espera", como ha venido repitiendo en toda su campaña. Por rápida se entiende en Alemania un par de meses. Para Semana Santa quiere tener cerrado el pacto de coalición y el reparto de puestos entre los socios. Luego se someterá a la elección del Parlamento.

En rigor, la nueva alianza no debería llamarse ya 'Groko', o coalición entre los grandes, dado que los socialdemócratas cayeron al tercer puesto. Pero ese es el término acuñado para una alianza que ha evidenciado sus grandezas y debilidades. Más que receta de éxito, parece un plato único surgido de la voluntad compartida de mantener aislada a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza a escala nacional.

El precedente de Kiesinger, el canciller más fugaz


Hasta la llegada de Merkel al poder, el único precedente de una 'Groko' correspondió al corto periodo del conservador Kurt Georg Kiesinger (1966-1969). No accedió al poder a través de las urnas, sino tras hundirse la coalición con los liberales del "padre del milagro alemán", Ludwig Erhard. La gran coalición nació como recurso a la situación de inminencia. Kiesinger fue el canciller más fugaz de la historia de la República Federal de Alemania (RFA) y uno de los más controvertidos. De su paso por la cancillería se recuerdan varias leyes de emergencia, así como la bofetada que le propinó en público la periodista y cazanazis Beate Klarfeld por su pasada militancia en el partido de Adolf Hitler.

Merkel, bajo el fuego amigo bávaro

Angela Merkel accedió al poder en 2005 tras imponerse por la mínima al socialdemócrata Gerhard Schröder. El entonces canciller pasó de no reconocer su derrota a tener que ver cómo su partido negociaba una gran coalición con su rival. Otras posibilidades de tripartito, bajo liderazgo conservador o socialdemócrata, habían quedado descartadas tras tibios conatos negociadores.

Pese a la superioridad numérica, Merkel no tuvo una legislatura fácil. Estuvo bajo fuertes presiones desde su propio bloque, que en realidad integran dos partidos: la Unión Cristianodemócrata (CDU) y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Sobre la entonces cancillera se vino la furia de la CSU que le exigía el cierre de las fronteras a los refugiados.

En 2009, Merkel reeditó la fórmula de la coalición con sus aliados naturales, los liberales. Pero el derrumbe de sus socios en las siguientes elecciones generales, en 2013, en que quedaron fuera del Parlamento, la obligó a volver a la 'Groko'. Su CDU/CSU había rozado la mayoría absoluta en esos comicios. Su principal apoyo en este mandato fue el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, su ministro de Exteriores, que desde este puesto saltó a presidente del país por consenso.

El cuarto y último mandato de Merkel se abrió en 2019 tras forzar Steinmeier, desde la presidencia, a su correligionario, el derrotado Martin Schulz, a ceñirse a una nueva 'Groko'. Esta fórmula de gobierno era por entonces impopular y había erosionado a ambos socios. De nuevo, el azote para Merkel hasta su retirada fue la convivencia con la CSU, esta vez representada por su ministro de Interior, Horst Seehofer, obsesionado en cerrar fronteras. Su regalo de despedida al SPD lo personificó Olaf Scholz, su último vicecanciller y ministro de Finanzas, vencedor de las siguientes elecciones por representar la continuidad respecto a Merkel, pese a pertenecer al partido rival. Juntos representaron el más armónico traspaso de poderes que se recuerda en Alemania.

Los escollos actuales


A Merz, sin experiencia de gobierno ni a escala regional, no se le reconocen las dotes para el consenso que caracterizaron a Merkel. La CSU está ahora representada por su líder y primer ministro de Baviera, Markus Söder, un político con reputación de 'macho alfa'. La primera foto del núcleo duro en torno a Merz fue un golpe desde la perspectiva de la paridad de género: seis hombres y ninguna mujer. En el equipo ampliado de sondeo sí hay alguna representante de la CDU, aunque de escasa relevancia. El SPD compensa un poco la grieta de género. El equipo de Klingbeil incluye a la copresidenta del partido, Saskia Esken; a la ministra del Interior, Nancy Faeser, y a la presidenta del Parlamento, Bärbel Bas. Su pieza fundamental, a priori, en el camino a una 'Groko', será sin embargo el ministro de Defensa, Boris Pistorius. Es un político carismático, que sonó como candidato del SPD en lugar de Scholz, pero que se hizo a un lado para evitar mayores desgarros entre los socialdemócratas.

jueves, 27 de febrero de 2025

Un tripartito que no ha muerto


Conservadores, socialdemócratas y liberales pactan gobierno en Austria y apartan a la ultraderecha



El presidente de Austria, Alexander van der Bellen (izquierda), junto a los líderes del partido liberal NEOS, Beate Meinl-Reisinger; el del ÖVP y futuro canciller, Christian Stocker, y el del SPÖ, Andreas Babler. / MAX SLOVENCIK / APA / DPA / EUROPA PRESS


Gemma Casadevall
Berlín 27 FEB 2025 

Austria ha dado un nuevo vuelco a su guión para la formación del próximo gobierno: finalmente el país será gobernado por un tripartito entre conservadores, socialdemócratas y liberales, una alianza que se había dado por fracasada hace unos meses. Se aislará con ello a la ultraderecha de Herbert Kickl, el partido que ganó las elecciones en septiembre pasado y al que el presidente, Alexander van der Bellen, llegó a encargar la formación del ejecutivo, pero acabó siendo descartado como socio por los conservadores. Se derrumbó así el propósito de Kickl de convertirse en el primer canciller austríaco del FPÖ, un partido fundado tras la Segunda Guerra Mundial por antiguos nazis, profundamente antieuropeo, antiasilo y con fuertes vínculos con el Kremlin.

Los líderes del Partido Popular (ÖVP), del socialdemócrata SPÖ y de los liberales NEOS comunicaron este jueves que han alcanzado un acuerdo de coalición. "Hemos trabajado contrarreloj hasta lograr un programa conjunto". Es un pacto de línea dura en cuanto a política migratoria, con restricciones para los refugiados, y también en materia fiscal. El año pasado, Austria registró un déficit del 4% del PIB y deberá ceñirse a la línea de la austeridad marcada por Bruselas.

El nuevo canciller será Christian Stocker, quien asumió el liderazgo del ÖVP tras renunciar a la jefatura del partido y del gobierno Karl Nehammer por "diferencias insalvables" con la negociación de socialdemócratas y liberales.

Ha sido un camino largo, de cinco meses, y más que enrevesado el que ha seguido Austria hasta llegar al pacto de coalición que colocará a un tripartito al frente del gobierno nacional, por primera vez en más de 70 años. Se espera ahora que los tres partidos sometan el pacto a su aprobación interna y que el Gobierno asuma sus funciones el lunes.

Las elecciones parlamentarias del pasado septiembre las ganó con casi un 30% el FPÖ de Kickl, partido integrado del bloque de los llamados Patriotas por Europa del que forma parte el húngaro Fidesz de Viktor Orbán y el español Vox, de Santiago Abascal.

Meses de negociaciones


Pese a esa victoria, y entendiendo que el partido ultraderechista había sido descartado en campaña como aliado por el resto de las formaciones parlamentarias, el presidente Van der Bellen le encargó en primer lugar a Nehammer negociar un tripartito. El aún canciller tiró la toalla tras meses negociando. Asumió las riendas del partido Stocker, un político con décadas de rodaje, aunque principalmente en puestos a escala local. Van der Bellen, originario de los Verdes, le pasó a continuación el encargo a Kickl para que negociara con los conservadores.

El líder ultraderechista creía alcanzado su objetivo de convertirse en el "canciller del pueblo", el término de reminiscencias hitlerianas adoptado en su campaña. Pero se le fue la mano en sus exigencias. Impuso como condición innegociable que se adjudicara a su partido la cartera de Interior. Este ministerio es clave para el control de las fronteras, la política migratoria y los servicios secretos. Finalmente Stocker consideró impracticable una coalición dirigida por el FPÖ.

Kickl había sido titular de ese departamento entre 2017 y 2019, bajo la coalición liderada por los conservadores. Reestructuró el servicio de inteligencia y levantó temores entre otros países aliados, que dejaron de compartir información con Viena.

miércoles, 26 de febrero de 2025

El gran Lars

La socialdemocracia alemana se reorganiza para negociar una gran coalición con muchas aristas



El nuevo líder del grupo del SPD en el Bundestag, Lars Klingbeil. / CLEMENS BILAN / EFE

Gemma Casadevall
Berlín 26 FEB 2025 

Lars Klingbeil, copresidente del Partido Socialdemócrata (SPD) alemán, será la figura clave en la negociación de la gran coalición con la que aspira a gobernar el conservador Friedrich Merz, ganador de las elecciones generales del pasado domingo. De 47 años y al frente de la socialdemocracia desde 2021, Klingbeil fue elegido por un 85% de los votos entre sus 120 diputados, un resultado discreto y reflejo del malestar existente en el partido del canciller Olaf Scholz. La socialdemocracia se desplomó desde el 25,7% obtenido en 2021 al 16,4% actual. Es un récord a la baja histórico y encima han quedado relegados al tercer puesto, por detrás de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). A Klingbeil se le reprocha, además, haber anunciado el mismo domingo su propósito de dirigir el grupo parlamentario, en lugar de plantearlo primero a sus diputados. Representa en la cúpula del SPD a su ala moderada, frente a la izquierdista de la copresidenta Saskia Esken.

Klingbeil mantuvo un primer contacto con Merz la noche electoral. Formalmente, fue una llamada de trámite, en que Merz felicitó a líder socialdemócrata en su cumpleaños. También fue una mera formalidad la visita de Merz a Scholz en la sede de la Cancillería. Son habituales en Alemania estas reuniones para facilitar el armónico traspaso de poder. Scholz seguirá en pleno ejercicio de su cargo hasta la constitución de la nueva Cámara, prevista para el 24 o 25 de marzo. Tras ese día continuará en el puesto, aunque en funciones, hasta que el Parlamento elija a su sucesor.

Merz aspira a tener firmado su pacto de coalición y la formación de su gobierno hacia Semana Santa. Antes tendrá que limar muchas asperezas, sea en política social como en Defensa o en lo personal. No ha formado parte de ningún gobierno, ni a escala regional, lo que en Alemania es algo insólito porque implica cero experiencia para manejar disensos con sus coaligados.

Marcha atrás


Por lo pronto, el martes dio Merz marcha atrás en su supuesta disposición a reformar el freno a la deuda antes de la constitución de la nueva cámara. Este instrumento limita el endeudamiento, pero para que prospere una reforma precisa una mayoría de dos tercios. La idea de avanzar el voto responde al peso que tendrá en la futura cámara la AfD, cuyos 152 diputados unidos a los 64 de La Izquierda la capacitarían para vetar ciertas leyes, como enmiendas o reformas constitucionales.

Con este argumento y con los resultados en la mano, Merz barajó la idea de someterlo al Bundestag aún vigente, con sus 730 diputados, lo que además de premura de tiempo imponía desafíos logísticos. En el Bundestag se está trabajando para desmantelar y remodelar los asientos para los 630 diputados de la nueva cámara. El martes matizó su propósito y propuso una reforma rápida pero solo para aprobar un fondo especial para Defensa. Alemania cumplió en 2024 por primera vez con el objetivo de destinar un 2% de su PIB a defensa y se proponer ir a más a medio plazo. El Gobierno de Scholz aprobó un paquete especial de 100.000 millones de euros inmediatamente después del inicio de la guerra de Ucrania. Su doble objetivo era poner al día al Ejército alemán, debilitado por décadas de recortes, y suministrar armas a Ucrania. Este fondo está casi exhausto o lo estará en 2027 por los compromisos adquiridos. Merz necesita en nuevo marco legal para su objetivo de mantener el apoyo a Kiev y acelerar los planes de una defensa europea vista la imprevisibilidad de EEUU bajo Donald Trump.

Un reforma que implique solo el fondo para defensa topará con el rechazo de La Izquierda, que reclama liberar de la tenaza del freno a la deuda todo el ámbito de la política social o la vivienda, principal preocupación del ciudadano. El SPD de Klingbeil, por su parte, aprobó en su último congreso una moción para la suspensión total del freno a la deuda.

El sí o no a este mecanismo fue objeto de disenso permanente en el tripartito que dirigió Scholz entre socialdemócratas, verdes y liberales. El rechazo liberal a levantarlo precipitó el hundimiento de la coalición.

martes, 25 de febrero de 2025

Friedrich no pierde el tiempo

 Merz prem l’accelerador

“El món no es que­darà atu­rat espe­rant-nos. Evo­lu­ci­ona i es desen­vo­lupa ràpida­ment.” Amb aques­tes parau­les, l’endemà de la seva victòria elec­to­ral, el con­ser­va­dor Fri­e­drich Merz va voler mar­car les diferències res­pecte de l’anqui­lo­sa­ment que ha carac­te­rit­zat el govern de l’encara can­ce­ller Olaf Scholz. No va bur­xar en la ferida de la der­ro­tada soci­al­de­mocràcia ale­ma­nya, que va caure al seu mínim històric –un 16,4 % dels vots– i s’ha con­ver­tit en ter­cera força, dar­rere de la ultra­dreta–. Al cap­da­vall, el propòsit de Merz és fer la farina blana i empren­dre imme­di­a­ta­ment nego­ci­a­ci­ons amb els soci­al­demòcra­tes. L’objec­tiu es tan­car amb el par­tit de Scholz una nova gran coa­lició, l’única cons­tel·lació política que li garan­tirà una majo­ria par­la­mentària sense comp­tar amb Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD). Merz vol acce­le­rar un procés que al seu país pot per­llon­gar-se mesos i tenir el seu nou govern llest per Set­mana Santa. Té al seu favor la dis­po­sició prèvia de Scholz, que con­ti­nuarà com a can­ce­ller fins que li vin­gui el relleu, però no diri­girà les con­ver­ses amb el soci gran.

Les pri­o­ri­tats de Merz són tres: enge­gar una política de segu­re­tat euro­pea “amb veu pròpia” i “inde­pen­dent” res­pecte dels Estats Units, reac­ti­var l’eco­no­mia ale­ma­nya i acon­se­guir tallar la migració irre­gu­lar des­con­tro­lada. Compta per fer-ho amb “el com­por­ta­ment res­pon­sa­ble” dels soci­al­demòcra­tes. I admet la seva pre­o­cu­pació per la mala maror pro­ce­dent de la Casa Blanca, tant pel que fa als amenaçadors aran­zels anun­ci­ats o ja apli­cats per Donald Trump com per la dinàmica empresa per Was­hing­ton i Mos­cou res­pecte d’Ucraïna. Que els Estats Units vul­guin pren­dre deci­si­ons pel seu compte amb Rússia “no és accep­ta­ble ni per a Ucraïna ni per a Europa”.

“Els Estats Units són una part fona­men­tal de l’OTAN, i volem man­te­nir el nos­tre bon nivell en les rela­ci­ons transatlànti­ques”, va insis­tir, en la seva pri­mera roda de premsa l’endemà de les elec­ci­ons. El 28,5% obtin­gut pel seu bloc a les urnes, en uns comi­cis en què la par­ti­ci­pació va ser del 83 %, la més alta des de la reu­ni­fi­cació ale­ma­nya, li dona un man­dat clar per lide­rar el pròxim govern. Sap que la seva majo­ria depèn d’un acord amb els soci­al­demòcra­tes. El par­tit de Scholz està enfon­sat en les seves hores més bai­xes, però no pot sig­nar a cegues un pacte de coa­lició que inclo­gui reta­lla­des soci­als dràsti­ques com les plan­te­ja­des per Merz en cam­pa­nya. La recerca d’un equi­li­bri entre les pro­pos­tes con­ser­va­do­res i la justícia social que diu repre­sen­tar la soci­al­de­mocràcia és un dels rep­tes que ha de superar Merz per arri­bar al seu objec­tiu: la can­ce­lle­ria.

Els socis euro­peus pres­si­o­nen perquè Ale­ma­nya assu­meixi un paper de lide­ratge. Merz té en aquesta missió el suport de la pre­si­denta de la Comissió Euro­pea, la també ale­ma­nya Ursula von der Leyen, mem­bre del seu par­tit, la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU). Però, fora de les qüesti­ons de defensa, segu­re­tat o política exte­rior, el pre­vi­si­ble suc­ces­sor de Scholz té una situ­ació crítica interna, amb una ultra­dreta que con­ti­nua política­ment aïllada, però que cada cop és més forta, sobre­tot a l’est del país.

L’èxit de l’AfD amb la seva can­di­data, Alice Wei­del, és indis­cu­ti­ble. També ho és la por fona­men­tada que es tren­qui en algun moment el talla­foc a l’entorn d’aquest par­tit, aïllat a escala ale­ma­nya per la seva toxi­ci­tat i, fins i tot, temut per molts dels altres euro­peus ultres per la seva radi­ca­lit­zació.

Cordó sani­tari

Però a la seu del par­tit, la mateixa nit elec­to­ral, no es per­ce­bia l’eufòria que esce­ni­fica Wei­del en les seves inter­ven­ci­ons a la tele­visió. No perquè Merz insistís, un cop més, que mai no coo­pe­rarà política­ment amb el seu par­tit ni el bus­carà per for­mar una coa­lició. És la seva posició decla­rada de fa mesos i no té cap motiu per des­dir-se’n, vist que té en l’horitzó una gran coa­lició que no trenca esque­mes. Però a l’AfD es con­fi­ava en uns efec­tes més vis­to­sos del suport rebut per Wei­del d’Elon Musk i la resta de l’entorn de Donald Trump. Tam­poc no sem­blen haver influït en favor del màxim repre­sen­tant polític de la línia anti­a­sil i el vot xenòfob la sèrie d’atacs a gani­ve­ta­des o atro­pe­lla­ments múlti­ples come­sos en els últims mesos o set­ma­nes per refu­gi­ats. Feia temps que els son­de­jos pro­nos­ti­ca­ven per a l’AfD un 20% o un 21%. I aquest ha estat final­ment el resul­tat obtin­gut. Pot­ser sigui massa opti­mista o pre­ma­tur pen­sar que l’AfD ha tocat sos­tre. Però seria una lec­tura no tan nega­tiva, enmig del con­text pre­o­cu­pant que envolta l’evo­lució política que hi ha a Ale­ma­nya

El mapa polític que queda després d’aques­tes elec­ci­ons gene­rals és esfereïdor per al cen­tre polític. Pràcti­ca­ment no hi que­den ni espur­nes ver­me­lles, el color que iden­ti­fica el Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD), a tot el país. La mei­tat oest i sud ha pas­sat a ser negra, el color del bloc con­ser­va­dor. I la mei­tat est, antic ter­ri­tori de l’Ale­ma­nya comu­nista, té el blau de l’AfD. Els ultres de Wei­del són la pri­mera força en aques­tes regi­ons, un fac­tor que en rea­li­tat tam­poc no sorprèn tant, perquè les elec­ci­ons regi­o­nals de l’any pas­sat a Turíngia, Bran­den­burg i Saxònia ja van mar­car aquesta evo­lució. Turíngia molt espe­ci­al­ment, pel fet de ser el land del líder més radi­cal entre els ultres, Björn Höcke. Mal­grat el seu domini clar, però, no va acon­se­guir el lloc de pri­mer minis­tre regi­o­nal a causa de l’aïilla­ment de la resta dels par­tits.

Divisió ter­ri­to­rial

És una divisió cromàtica que recorda quasi mil·limètri­ca­ment la fron­tera que va par­tir durant dècades les dues Ale­ma­nyes, l’occi­den­tal i la de l’est. A la pri­mera hi domina la dreta mode­rada de Merz i a la segona, els ultres de Wei­del.

Hi ha, però, una taca que trenca els esque­mes i marca una tendència insos­pi­tada: Berlín. La capi­tal no es ni negra i blava, sinó morada, el color de l’Esquerra històrica. El par­tit que ha aixe­cat el cap quan molts el dona­ven per mort o agònic arran de l’escissió encapçalada per Sahra Wagenk­necht. De cop, i com a repre­sen­tant més con­vin­cent del talla­focs con­tra els ultres, el par­tit del post­co­mu­nista Gre­gor Gysi, la seva figura més carismàtica, i de la nova pre­si­denta, Heidi Reic­hin­nek, va sal­tar al 8,8% a escala naci­o­nal. Un mes enrere estava al 4%. Més relle­vant encara és que hagi esde­vin­gut la pri­mera força a Berlín, una ciu­tat estat i capi­tal gover­nada per una gran coa­lició entre con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes.

De cop, la capi­tal ha que­dat encer­clada pel pano­rama ultra domi­nant de tot l’est. L’èxit de l’Esquerra clàssica o històrica és encara més des­ta­ca­ble perquè ha gua­nyat la par­tida sobre Wagenk­necht. La seva escissió, pro­russa i anti­a­sil, s’ha enfon­sat per sota del mínim del 5% neces­sari per garan­tir l’accés a escons. I, final­ment, hi ha una inversió en la dinàmica del vot jove. L’Esquerra de Gysi i Reic­hin­nek és la pri­mera força entre els joves de 18 a 25 anys a tot el país. Un 27% dels joves s’han decan­tat pel vot esquerrà. En les elec­ci­ons del 2021, el pri­mer lloc entre aquesta franja d’elec­tors va ser per a l’AfD.

Sahra Wagenk­necht ha estat el ros­tre de la der­rota en un par­tit de dos anys d’existència, però que es va inflar perquè sem­blava clau per a la gover­na­bi­li­tat a l’est ale­many. Però, final­ment, s’ha posat en evidència como un popu­lisme prorús poc con­vin­cent o sos­pitós d’anar tele­di­ri­git des del Krem­lin.

La gar­ro­tada més forta, però, ha anat per als libe­rals de l’exmi­nis­tre de Finan­ces Chris­tian Lind­ner. També han que­dat fora del Par­la­ment, que perdrà de vista un par­tit arre­lat en el tau­ler polític ale­many. L’FDP, el par­tit libe­ral, va ser soci de suc­ces­sius governs, tant con­ser­va­dors com soci­al­demòcra­tes, fins a l’arri­bada al poder del soci­al­demòcrata Ger­hard Schröder (1998-2005), que va gover­nar amb els Verds. Amb Angela Merkel va recu­pe­rar, durant una de les seves qua­tre legis­la­tu­res, la posició de soci natu­ral dels con­ser­va­dors. Ara s’ha estim­bat en el descrèdit, com a mem­bre del tri­par­tit amb el soci­al­demòcrata Scholz i el verd Habeck, la gestió dels quals va sot­me­tre a un sabo­tatge intern per­ma­nent.

A Lind­ner se’l res­pon­sa­bi­litza de l’enfon­sa­ment de la coa­lició que ha pre­ci­pi­tat les elec­ci­ons. Ara s’ha que­dat sense escons, cosa que, d’altra banda, deixa sense braç par­la­men­tari un seguit de lob­bies. A l’FDP de Lind­ner se l’ha iden­ti­fi­cat a Ale­ma­nya com el par­tit “dels ingres­sos alts”, pels seus vin­cles amb la indústria. Ha estat també el par­tit de figu­res polítiques com Hans Die­trich Gensc­her, l’emblemàtic minis­tre d’Afers Estran­gers de Hel­mul Kohl des de la dar­rera fase de la guerra freda fins a la reu­ni­fi­cació. Lind­ner repre­sen­tava la nova gene­ració. Ara el par­tit haurà de bus­car la reno­vació en un con­text política­ment enra­rit i enmig d’una crisi econòmica pre­ci­pi­tada sota un govern del qual van for­mar part els repre­sen­tants de l’àmbit finan­cer.

lunes, 24 de febrero de 2025

Cambio de paradigma

La nueva 'era Merz' arranca bajo el signo de la desconfianza alemana hacia EEUU



El líder de la CDU, Friedrich Merz, este lunes durante la rueda de prensa que ha ofrecido en la sede del partido, en Berlín. / MARTIN MEISSNER / AP

Gemma Casadevall
Berlín 24 FEB 2025 

Ni el derechista Friedrich Merz, el previsible futuro canciller alemán y un convencido atlantista, parece confiar en una mejora rápida de las relaciones con Washington. "Estamos bastante preocupados por lo que escuchamos", afirmó este lunes el líder de la CDU en su primera conferencia de prensa tras su victoria electoral del domingo. Se refería así a cómo están manejando Rusia y Estados Unidos un posible fin de la guerra de Ucrania, sin contar con Kiev ni con Europa. "Es inaceptable tanto para Ucrania como para Europa", añadió, respecto a las decisiones que puedan adoptarse entre Moscú y Washington "a espaldas" de los interesados, en lo que se incluye al conjunto de Europa, puesto que en su territorio discurre la guerra de agresión que lanzó hace tres años Vladímir Putin.

Merz expresó ya la misma noche electoral, en la llamada 'ronda de los elefantes' o tertulia entre los líderes de los partidos en liza, la necesidad de que Europa se "independice" de Estados Unidos. Europa precisa una voz propia en defensa, sostiene Merz, para quien la política de seguridad, el freno a la migración irregular y la reactivación económica son las tres prioridades de su futuro gobierno. Puso énfasis en su interés en mantener "unas buenas relaciones transatlánticas", puntal de la política exterior alemana. Pero incidió en las "tensiones" existentes con Washington, algo insólito en las relaciones entre Berlín y Washington.

Coalición por la vía rápida

Merz se propone acelerar la formación de la próxima coalición, previsiblemente con los socialdemócratas del derrotado Olaf Scholz. Es la única constelación que le garantizará la mayoría parlamentaria que busca y, a la vez, mantener aislada a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Su bloque conservador obtuvo un 28,5%, frente al 20,8% de la derecha radical y el 16,4% de los socialdemócratas. Para Merz, los resultados obtenidos implican un mandato claro para liderar la siguiente coalición. Para los ultras, que doblaron los resultados obtenidos en 2021, es éxito en las urnas histórico que no les liberará de cordón sanitario y por tanto les mantiene fuera de cualquier alianza. Para los socialdemócratas de Scholz, es un "resultado amargo", según Scholz, quien seguirá en su puesto hasta la elección de su sucesor y no intervendrá en las negociaciones de coalición.

Merz quiere tener listo su nuevo gobierno antes de Semana Santa . "El mundo no puede esperarnos", dijo. Europa necesita a una Alemania con capacidad de liderazgo. Incluso antes de la prevista sesión constituyente del Bundestag, el Parlamento, el 24 o el 25 de marzo, se plantea el líder conservador llevar adelante proyectos como la reforma del freno a la deuda. Es un instrumento constitucional que limita la capacidad de endeudamiento y lastra con ello las inversiones. La idea de plantearlo en el Bundestag actual, que formalmente sigue en activo, ha partido de los Verdes. En el próximo Bundestag, la reforzada AfD estaría habilitada para aplicar la 'minoría de bloqueo' junto con La Izquierda. Nada indica que la formación izquierdista, que obtuvo un 8,8%, vaya a bloquear una reforma que precisa para prosperar de una mayoría de dos tercios. Su cúpula ha afirmado que, de plantearse, votarán a favor del fin de un instrumento. Los máximos defensores del freno a la deuda son los liberales, que no estarán en la próxima cámara porque quedaron por debajo del listón mínimo del 5%.

Retiradas y despedidas


El día después de las elecciones generales suele ser una jornada destinada a valorar los resultados, a tantear alianzas o a retirarse, en caso de derrota. El exministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, ratificó que deja la política activa, tras el golpe sufrido por su formación. Y el de Economía, el verde Robert Habeck comunicó que no piensa asumir ningún nuevo cargo en su partido y dejó en el aire si ocupará el escaño ganado por la lista de su partido. Scholz, en cambio, sí se convertirá en diputado de a pié, de acuerdo al mandato obtenido como candidato más votado en su distrito de Potsdam. Estos mandatos directos son personales e intransferibles.

En la ronda de preguntas tras los comicios se le planteó a Merz si había sido felicitado por la excancillera Angela Merkel, su rival histórica entre los conservadores. Merz dijo primero que no, luego que no le constaba porque tiene "centenares" de mensajes por leer.

Socorridos interrogantes de madrugada

Las 5 claves del vuelco electoral en Alemania: ¿Quién gobernará con Merz? ¿Aguantará el cordón contra los ultras? ¿Por qué ha fracasado la izquierda en el poder?



Las elecciones alemanas: claves de un giro anunciado a la derecha



Gemma Casadevall
Berlin 24 FEB 2025

Los pronósticos no han fallado y el bloque conservador de Friedrich Merz, integrado por la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana bávara (CDU/CSU) se alzaron en estas elecciones legislativas como primera fuerza con un 28,5% de los votos. La primera economía europea giró a la derecha, con la ultraderecha convertida en segunda fuerza por primera vez en la historia de la República Federal de Alemania (RFA) y un resultado espectacular para un partido proscrito: un 20,8%.

A los partidos que formaron el tripartito con que el canciller Olaf Scholz llegó en 2021 al poder se les pasó factura por una legislatura fallida y marcada por la recesión: el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz se desplomó a su mínimo histórico, con un 16,4% ; los Verdes del ministro de Economía, Robert Habeck, quedaron en el 11,6% y el Partido Liberal (SPD) del exministro de Finanzas, Christian Lindner, causante del hundimiento de la coalición, quedará degradado a extraparlamentario, con un 4,3%. La Izquierda histórica, que parecía desahuciada, vuelve a sonreír, tras alzarse con un 8,5%. Y la escisión prorrusa de Sahra Wagenknecht se queda sin escaños.

¿En quién se apoyará Merz para ser canciller?

Friedrich Merz, de 69 años y rival histórico de Angela Merkel entre la familia conservadora, ha jurado en toda su campaña que no se aliará ni buscará ningún tipo de apoyo en la AfD. Todo apunta a que pactará una gran coalición con los socialdemócratas como las que dirigió Merkel en tres de sus cuatro legislaturas. Merz y Scholz llegaron a la recta final de la campaña comportándose en sus debates televisados con cierta complicidad. Tras difundirse los primeros resultados, ambos expresaron su respeto hacia el otro.

Los dos grandes partidos comparten las líneas maestras en política exterior, el compromiso con la ayuda a Ucrania y con Israel, son europeístas y asisten con espanto a las andanadas antieuropeas de Donald Trump. La amenaza de aranceles y el apoyo a la ultraderecha mostrada por el trumpismo han resquebrajado el eje Berlín-Washington. La reedición de la ‘groko’, como se denomina en Alemania a una gran coalición, es la única aritméticamente posible para tener una mayoría parlamentaria. El líder conservador ha desestimado la opción de un gobierno de minoría, una fórmula compleja en un país como Alemania, obsesionado por la estabilidad.


Alice Weidel / SOEREN STACHE - DPA

¿Resistirá el cortafuegos alemán contra los ultras?

La pregunta de hasta cuándo aguantará en Alemania el cordón sanitario contra la ultraderecha ha planeado sobre toda la campaña. El propio Friedrich Merz agrietó el ‘Brandmauer’, cortafuegos en alemán, al dejarse apoyar por la extremista Alternativa para Alemania (AfD) en dos votaciones parlamentarias sobre política migratoria. Pero incluso si no hubiera dado este paso, hay corrientes entre los conservadores, especialmente en el este del país, que reclaman abrirse al diálogo.

Alemania, hasta ahora, no ha caído en esa tentación, tal vez por el monstruoso peso histórico del nazismo. Pero también porque, a diferencia de otros extremismos derechistas europeos, la AfD en lugar de moderarse se ha radicalizado hasta niveles que han ahuyentado fuera de sus filas a figuras fundacionales del partido. La rotura del cortafuegos, de producirse, procederá a escala regional y del este, donde el AfD se ha alzado como primera fuerza. Aislarla ahí sitúa a las fuerzas democráticas al filo de la ingobernabilidad.

¿Cómo reactivar la economía y frenar la migración irregular sin recortes?

La reactivación de la economía en recesión y el cerrojo a la migración irregular son las dos prioridades declaradas de Merz. Alemania está en recesión desde 2023, sus puntales industriales están en crisis y sus infraestructuras básicas están anquilosadas tras décadas bajo el dogma de la austeridad. Así fue bajo la canciller Angela Merkel y así ha sido también con Olaf Scholz. A los problemas heredados de su antecesora, ha sumado Scholz el sabotaje interno de sus ya exsocios liberales, aferrados al freno a la deuda, mecanismo Constitucional que limita el endeudamiento.

Merz se ha abierto a reformarlo para activar las inversiones, pero apunta a recortes en subsidios básicos que ponen en peligro la cohesión social. Será difícil encontrar una vía de encuentro con sus potenciales socios socialdemócratas asimismo en materia migratoria. Todo el centro político está de acuerdo en la necesidad de controlar la inmigración irregular y acelerar las expulsiones de migrantes radicalizados o con delitos graves. Pero el propósito de Merz de proceder a expulsiones en caliente vulnera las leyes europeas y las alemanas, según los socialdemócratas.

¿Qué será de Scholz y de los restos de su tripartito?

Olaf Scholz llegó al final de la campaña asegurando que luchaba por la reelección, pese a que los sondeos descartaban esa opción. También dijo que nunca entraría en un gobierno con Merz como canciller. Seguirá en funciones hasta la formación del siguiente gobierno, pero dará un paso al lado y dejará que sea otro quien represente a los socialdemócratas en una futura coalición, tal vez su ministro de Defensa, Boris Pistorius. Los Verdes han salvado los muebles gracias a su electorado más fiel y pese a haber perdido la conexión con el voto joven.

Los liberales del exministro Christian Lindner, responsables del hundimiento del tripartito de Scholz, quedan relegados a extraparlamentarios. Es un golpe al tablero político, ya que el FDP fue durante décadas el partido bisagra por excelencia. En Berlín se recuerda, sin embargo, que ello no significa sí o sí su entierro. Durante la ‘era Merkel’ quedaron durante una legislatura sin escaños, para regresar a la siguiente al Parlamento). Por lo pronto, Lindner se retirará de la política activa.

¿Por qué la izquierda histórica venció a la escisión prorrusa?

A la Izquierda histórica, una fusión entre el postcomunismo y la disidencia socialdemócrata, se la dio por desahuciada durante meses, a raíz del desgarro provocado en sus filas por una corriente prorrusa capitaneada por Sahra Wagenknecht. El pulso entre ambos partidos se saldó a favor de Die Linke, o izquierda clásica, impulsada por el veterano Gregor Gysi, su líder más carismático. Pero también gracias brío de su nueva líder en el Parlamento, Heidi Reichinnek.

Su defensa apasionada ante el Bundestag del cordón sanitario dejó en evidencia a los Wagenknecht, que había respaldado con su voto la dura línea migratoria propugnada por Merz y secundada por la ultraderecha. La Izquierda ha remontado en cuestión de semanas los sondeos y es, además, primera fuerza en Berlín. El partido de Wagenknecht, un hibrido entre el populismo prorruso y antiasilo, se desinfló y queda fuera, al obtener un 4,9 % de los votos.

domingo, 23 de febrero de 2025

Recta final

Test de resistència contra els ultres

Atacs a gani­ve­ta­des o atro­pe­lla­ments múlti­ples come­sos per refu­gi­ats, una ultra­dreta “ani­mada” des dels Estats Units pels homes més pode­ro­sos del món i una Ale­ma­nya en recessió, on creix la pre­ca­ri­e­tat: aquest és el còctel explo­siu amb què se cele­bren aquest diu­menge les elec­ci­ons gene­rals al país més poblat de la Unió Euro­pea (UE). Una Ale­ma­nya on encara es defensa el cordó sani­tari a la ultra­dreta i on la dreta mode­rada de Fri­e­drich Merz sem­bla tenir asse­gu­rada la recon­questa de la can­ce­lle­ria per­duda amb la fi de l’era Angela Merkel.

Els son­de­jos s’han man­tin­gut gai­rebé cla­vats des de fa mesos. A la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata i la Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CDU-CSU), el bloc de Merz, se’ls pro­nos­tica un 30% dels vots; a la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD) d’Alice Wei­del, un 20%; i als soci­al­demòcra­tes del can­ce­ller Olaf Scholz, un 15%. Els verds, els socis que s’han man­tin­gut fidels en la coa­lició de Scholz, tenen garan­tida la con­tinuïtat al Par­la­ment, amb un 14% de les pape­re­tes. Fins i tot poden esde­ve­nir un fac­tor clau en la nego­ci­ació de la pro­pera coa­lició de govern. És a dir, si l’aritmètica no fa pos­si­ble una aliança entre con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes, sinó que es neces­sita un ter­cer soci. O, si sur­ten els números, però Fri­e­drich Merz pre­fe­reix l’opció de gover­nar amb els eco­lo­gis­tes, mal­grat haver res­pon­sa­bi­lit­zat durant tota la cam­pa­nya el seu can­di­dat i minis­tre d’Eco­no­mia, Robert Habeck, de la recessió que viu Ale­ma­nya des del 2023.

La resta dels par­tits estan a la corda fluixa. Els libe­rals de l’exmi­nis­tre de Finan­ces Chris­tian Lind­ner estan per sota del 5%, el mínim que garan­teix la repre­sen­tació par­la­mentària. I el pols entre l’Esquerra clàssica de Gre­gor Gysi i l’escissió pro­russa de Sahra Wagenk­necht sem­bla haver-se deci­dit a favor del par­tit de tota la vida. Els son­de­jos, que fa uns mesos veien l’Esquerra for­mada pels post­co­mu­nis­tes de Gysi i la dis­sidència soci­al­demòcrata per sota del 5%, els col·loquen ara fins al 8%. En canvi el de Wagenk­necht s’ha enfon­sat per sota d’aquest llistó mínim. És un par­tit híbrid, que es diu d’esquer­res, però que no dubta a votar amb els ultres si es tracta d’endu­rir la llei migratòria.

Són uns 59 mili­ons d’elec­tors els con­vo­cats avui a les urnes i, mal­grat que les tres posi­ci­ons pri­me­res sem­blen defi­ni­des, tot pot depen­dre de si entren o no els petits. El nou Par­la­ment (Bun­des­tag) tindrà només 630 dipu­tats, uns cent menys que l’ante­rior. La reducció d’escons es deu a una reforma des­ti­nada a apri­mar la cam­bra. Un escó de més o de menys pot fer pos­si­ble o no una coa­lició deter­mi­nada. El sis­tema elec­to­ral ale­many es basa en una fórmula mixta. La mei­tat de la cam­bra surt del repar­ti­ment pro­por­ci­o­nal d’escons segons els vots a la llista dels par­tits i l’altra mei­tat s’atorga al gua­nya­dor de cada dis­tricte.

La victòria que es dona per segura a Merz pot ser sòlida o pot deri­var en un pro­blema de gover­na­bi­li­tat. Ale­ma­nya, fins ara, ha estat un país mes­tre quant a coa­li­ci­ons que sem­bla­ven impos­si­bles. El fracàs del tri­par­tit entre Scholz, verds i libe­rals és un cas extrem de riva­li­tats inter­nes i manca de lide­ratge. A escala regi­o­nal, fins i tot allà on ha gua­nyat l’AfD, com el land Turíngia, s’han tro­bat solu­ci­ons cre­a­ti­ves per dei­xar fora de les tas­ques de govern els ultres.

Merz ha man­tin­gut durant tota la cam­pa­nya que no gover­narà amb el suport dels ultres, ni direc­ta­ment ni indi­rec­ta­ment. El vots d’Ale­ma­nya, el país més poblat d’Europa, és una mena de test de resistència entre les for­ces democràtiques i uns ultres recol­zats des de l’altra banda de l’Atlàntic per Donald Trump i els dos homes forts del seu equip, el mag­nat del sec­tor tec­nològic Elon Musk i el vice­pre­si­dent J.D. Vance, tots dos entu­si­as­tes sim­pa­tit­zants de Wei­del, la can­di­data a la can­ce­lle­ria d’AfD.

Un atac antisemita a una campanya tòxica

L’atac contra un bilbaí de 30 anys, comès per un refugiat sirià que volia “matar jueus”, va acabar d’enrarir el clima polític en una campanya marcada per un seguit d’atemptats comesos per refugiats, uns pendents d’expulsió i els altres legalment al país. Les primeres alarmes van sonar el juny passat, quan uns dies abans de les europees un afganès va matar a ganivetades un policia. A l’agost, un refugiat sirià que havia esquivat la deportació, va matar tres persones a Solingen en un atac reivindicat per Estat Islàmic. Va passar a l’oest del país, però el cas va afectar la campanya de les regionals de l’est alemany, on la ultradreta va obtenir uns resultats rècord. 

El govern d’Olaf Scholz va engegar immediatament les primeres deportacions d’afganesos amb delictes greus. Al desembre, ja amb la campanya engegada per a les generals, un cotxe va irrompre en un mercat nadalenc i va matar sis persones. En les darreres setmanes hi ha hagut un seguit d’actes semblants. 

És molt difícil, o impossible, que tot plegat no escalfi una campanya en què la ultradreta guanya punts sigui com sigui. Siguin atacs reals o estadístiques manipulades sobre criminalitat entre estrangers que no estan confirmades per dades reals de la policia. L’atac de divendres tenia tots els elements possibles per accentuar la mala maror contra els refugiats: un atac a ganivetades contra un visitant al monument on es recorda els jueus assassinats pels nazis. Un espai obert dia i nit, on reflexionar i recordar aquelles víctimes, per decisió de l’arquitecte que el va dissenyar, Peter Eisenman. Potser en els temps que corren aquesta idea és cada cop més complicada d’aplicar. Ahir, els 19.000 metres quadrats amb 2.710 blocs de formigó estaven acordonats per la policia.

Su gran noche


Alemania gira a la derecha y se encamina a una gran coalición frente al crecimiento de los ultras




Friedrich Merz, líder de la conservadora CDU, se dirige a sus seguidores después de las primeras encuestas a pie de urna en las elecciones generales alemanas. / AFP/ODD ANDERSEN



Gemma Casadevall
Berlin 23 FEB 2025 


Vuelco político en Alemania. El bloque conservador del candidato conservador, Friedrich Merz, ha ganado las elecciones legislativas, al obtener un 28,6 % de los votos. Son unos ocho puntos por encima de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que por primera vez en la historia será la segunda fuerza del Parlamento federal (Bundestag) con un 20 %, según los resultados oficiales provisionales, escrutados los 299 distritos electorales. Los socialdemócratas del canciller Olaf Scholz se desploman a la tercera posición y marcan un nuevo récord a la baja, al caer al 16,4 %. Su socio de gobierno, los Verdes, quedaron en un 11,6%.

"Es un día histórico. Tenemos ante nosotros una tarea difícil. Pero mañana mismo empezaron a trabajar en ello", exclamó Merz, desde la Konrad Adenauer Haus, la sede de su Unión Cristianodemócrata (CDU), arropado por el líder de su hermanada Unión Socialcristiana Bávara (CSU), Markus Söder, y el resto de la cúpula conservadora. Expresó su respeto "a los adversarios", en dirección a Scholz. Y ratificó que sus prioridades son la reactivación de la economía alemana, ahora en recesión, la reconducción de la política migratoria hacia una vía restrictiva y la seguridad del país. Descartó de nuevo a la AfD como socio, por su condición de partido prorruso y euroescéptico, lo que le sitúa en las antípodas de la política exterior alemana.


Casi en paralelo, en la Willy Brandt Haus del Partido Socialdemócrata (SPD, un Scholz compungido pero sereno, felicitaba al vencedor y reafirmaba su convicción de que "ningún demócrata puede conformarse con un resultado como el obtenido por la AfD". Para la socialdemocracia, es un desplome histórico. No solo por haber caído en la tercera posición, con diez puntos menos que los obtenidos en 2021, sino porque además es su récord a la baja tras el 20,5 % que marcó en 2017.

Se confirma así el giro a la derecha que apuntaban los pronósticos y también que Merz necesitará al menos un socio para gobernar. La AfD de Alice Weidel está descartada en cualquier constelación política, incluso para respaldar en el Parlamento un Gobierno en minoría, por lo que el escenario con más opciones es una 'gran coalición' entre conservadores y socialdemócratas. Durante horas estaba en el aire si podía precisar del apoyo de los Verdes, pero a falta del recuento definitivo todo apunta a que le bastará con el SPD. Scholz, por lo pronto, seguirá como canciller en funciones hasta la formación del nuevo gobierno, aunque se mantendrá al margen de las negociaciones de coalición.


Entre los grandes derrotados está el Partido Liberal (FDP), responsable del hundimiento de la coalición de Scholz, al que las proyecciones sitúan en el 4,3 %, por debajo del listón mínimo de 5 % que garantiza entrar en el reparto de escaños. Su líder y exministro de Finanzas, Christian Lindner, anunciaba la misma noche electoral "decisiones" para el día siguiente y una retirada de la vida política.

La Izquierda, un partido al que hace unos meses se consideraba agónica a consecuencia de la escisión de su corriente prorrusa, capitaneada por Sahra Wagenkecht, no solo ha logrado saltar por encima del listón mínimo del 5 %, sino que lo ha hecho con holgura, ya que se sitúa en un 8,8%.

El partido prorruso de Wagenknecht, que defiende una línea dura contra la migración semejante a la de la AfD, quedó en el 4,9 % y por tanto fuera de la cámara por unos pocos miles de votos. De confirmarse el dato, podría significar el fin de la carrera política de esta ambiciosa y mediática líder. A la espera del recuento, Wagenknecht no compareció a la tradicional "ronda de los elefantes", la tertulia televisiva que reúne a los líderes y candidatos de todos los partidos mientras aún discurre el conteo de votos.

Duras palabras entre los socialdemócratas y euforia contenida conservadora

En la Konrad Adenauer Haus conservadora estaba todo preparado para celebar y, efectivamente, se empezó a brindar en cuanto saltaron los primeros sondeos a pie de urna. Merz no se hizo esperar para saludar a los suyos. Pero en medio de las ovaciones al vencedor y la euforia se respiraba cierta contención ante las difíciles negociaciones en el camino a la cancillería. En la Willy Brandt Haus socialdemócrata, además de tristeza, se escucharon duras palabras por parte de quien sonó como aspirante a la cancillería como relevo a Scholz, pero no llegó a cuajar. "Es un desastre para el SPD", dijo el ministro de Defensa, Boris Pistorius, quien probablemente manejará las negociaciones con los conservadores en lugar de Scholz.


Las legislativas alemanas se celebran por anticipado y se registró una participación del 83 %, la más alta desde la reunificación alemana. La polarización ha llegado a la política de Alemania, un país acostumbrado a la alternancia en el poder armónica. Hubo una gran movilización de última hora, atribuida a quienes ven peligrar el cordón sanitario.

Los comicios se convocaron tras el hundimiento el pasado noviembre del tripartito que lideró Scholz con los Verdes y los liberales. Fue una coalición lastrada desde sus inicios por los abismos ideológicos entre los socios. Finalmente estalló por los disensos en materia fiscal con los liberales y la incapacidad para dar una respuesta a la crisis económica de Alemania, en recesión desde 2023.

La necesidad de reactivar la economía y el debate en torno a la migración irregular han marcado la campaña. Más de 59 millones de ciudadanos estaban convocados a las urnas, para elegir un Parlamento que tendrá 630 escaños. Es una reducción de un centenar de puestos respecto a la legislatura pasada, fruto de una reforma que afecta especialmente a los partidos minoritarios.