sábado, 23 de julio de 2016

David, el cachorro iraní



El atacante de Múnich, más cerca de la locura de Breivik que del yihadismo


Gemma Casadevall

Berlín, 23 jul (EFE).- El autor del tiroteo de Múnich, con un balance de diez muertos incluido el atacante, actuó al parecer inspirado en baños de sangre como el causado por el noruego Anders Behring Breivik, en lo que tal vez fue un acto de locura, pero de efectos devastadores semejantes al fanatismo extremista. 
La coincidencia del ataque de ayer en el centro comercial con el quinto aniversario del doble atentado cometido en Oslo y en la vecina isla de Utøya hizo pensar que el joven alemán-iraní era una especie de cachorro de ese "lobo solitario", que acabó con la vida de 77 personas. 
"Cuando alguien se interesa de forma tan intensa por ataques masivos, seguro que Breivik también ha desempeñado un papel", afirmó hoy el jefe de la Policía de Múnich, Hubertus Andrä, quien en la madrugada anterior ya había apuntado que no había el menor indicio de un trasfondo yihadista en la matanza de Múnich. 
El joven alemán-iraní, de 18 años, nacido en Múnich y que, según las investigaciones en curso, sufría transtornos depresivos y estaba obsesionado por la violencia, tenía en su habitación abundante material sobre matanzas y baños de sangre sin trasfondo político. 
El asesino en masa noruego, en la cárcel con una condena a 21 años prorrogables de forma indefinida, sí actuó movido por el fanatismo islamófobo y mesiánico, plasmado en el "Manifiesto" de más de 1.000 páginas que colgó poco antes de sus atentados en internet. 
El quinto aniversario del doble atentado parecía destinado a no ser uno más en la secuencia de las anteriores ceremonias anuales en recuerdo de esas víctimas, en su mayoría adolescentes entre 14 y 19. 
Europa vive inmersa en la alarma generalizada tras los atentados de los últimos meses en Bruselas, París o Niza, mientras crece en Alemania el temor a ser el siguiente objetivo, sea de tramas terroristas o de acciones de otros lobos solitarios. 
Baviera y el resto del país seguía ayer conmocionada por el ataque provocado por un refugiado de 17 años, abatido por la Policía tras herir con un hacha y un cuchillo a varios pasajeros de un tren regional bávaro. 
"La ideología de los terroristas puede ser diferente. Pero en todos ellos hay un lenguaje común: la violencia y el odio", dijo la primer ministra noruega, Erna Solberg, en el acto institucional en recuerdo de las víctimas de Breivik ayer viernes. 
En el joven de Múnich no hay rastros de fanatismo yihadista, pero sí de afinidades con el odio ciego de Breivik. 
Al margen de la coincidencia con el aniversario del doble atentado en Noruega, la matanza del centro comercial de Múnich parece inscribirse en la serie de baños de sangre cometidos por jóvenes como él, también en Alemania. 
En su habitación tenía un libro titulado "Amok, porque matan los estudiantes", término adoptado del malayo y que significa "ataque de locura homicida". 
Según fuentes de la investigación citadas por medios locales, era aficionado a los vídeojuegos violentos, tenía problemas escolares y glorificaba a Tim Kretschmer, un joven de 17 años que, en 2009, irrumpió armado en su antiguo colegio en la localidad de Winnenden (suroeste de Alemania), donde empezó una matanza que le costó la vida a 15 personas. 
Kretschmer acabó suicidándose acorralado por la Policía, tras una huida de 40 kilómetros, vestido con un uniforme paramilitar y armado con la pistola Beretta con la que había asesinado a sangre fría a nueve estudiantes y seis profesores. 
Su precedente directo tuvo lugar en 2002 en otra escuela alemana, en Erfurt (este), donde otro exalumno irrumpió armado en su colegio y mató a 16 personas, para suicidarse finalmente en una de las aulas. 
Los autores de esas dos matanzas alemanas eran hijos de buena familia, fascinados por las armas y la violencia. Ya entonces, en medio de la conmoción nacional por lo ocurrido en Winnenden, el presidente del país, Johannes Rau, advirtió del peligro de "imitadores". EFE  gc/nl/cr

De madrugada, en la Reinhardstrasse


23.07.2016  01:31 utc   TRIBUNALES


Tiroteo de un germano-iraní de 18 años activa alarma antiterrorista en Múnich
Berlín, 23 jul (EFE).- El tiroteo protagonizado por un germano-iraní de 18 años, sin antecedentes penales y residente en Múnich, provocó este viernes un total de diez muertos, incluido el agresor, e hizo activar la alarma antiterrorista en la capital de Baviera. 
El cuerpo del joven, que usó una pistola, fue hallado en una calle aledaña del centro comercial donde se produjo el tiroteo, con signos claros de suicidio, informó en rueda de prensa el jefe de la Policía muniquesa, Hubertus Andrä, para añadir que se desconocen totalmente los motivos de su ataque. 
Además de los nueve muertos en el tiroteo, hubo 21 heridos de diversa consideración, entre ellos algunos niños; 16 siguen ingresados y tres están en estado grave. 
"De momento no vemos ninguna similitud", respondió el mando policial al ser preguntado sobre paralelismos con el atentado cometido el lunes por un refugiado afgano de 17 años que, inspirado en la propagada yihadista, atacó con un hacha y un cuchillo de los pasajeros de un tren regional, con un balance de cinco heridos. 
La policía, recalcó Andrä, trabaja sobre un tiroteo y no puede avanzar si se trata de un atentado o de acto de locura porque desconoce los motivos del joven, cuyo entorno está siendo investigado. 
El ataque se produjo sobre las 15.50 GMT y mantuvo durante horas en vilo a las fuerzas policiales de la ciudad, hasta que poco antes de las 00.00 GMT del sábado se desactivó la alarma. 
El ministro alemán de la Cancillería, Peter Altmaier, había hecho hincapié en que se investigaba en todas direcciones, sin descartar ni un ataque ultraderechista ni un atentado yihadista, pese a no existir indicios en esa dirección. 
Poco después del tiroteo un portavoz policial había indicado asimismo que éste se había abordado como un atentado terrorista porque los testigos informaron de que el ataque había sido perpetrado por tres personas con armas largas. 
Andrä indicó finalmente, una vez esclarecida la situación, que se investigó a dos personas que habían huido a toda velocidad en un automóvil de la hamburguesería donde comenzó el ataque, pero que luego se comprobó que no tenían nada que ver con éste. 
La activación de la alerta antiterrorista se decidió ya que permite disponer de los efectivos de todos los cuerpos policiales, incluido el cuerpo de elite GSG-9, creado en 1972 tras la toma de rehenes de los Juegos Olímpicos de Múnich. 
A través de Twitter, la policía, que colgó sus mensajes en alemán, inglés, francés y turco, apremió reiteradamente y durante horas a los ciudadanos a que abandonaran los espacios públicos de Múnich y no salieran de casa. 
Asimismo reclamó no difundir en internet fotos ni vídeos de los operativos policiales y pidió que todas las imágenes fueran colgadas en una página web oficial para ayudar a los investigadores. 
El servicio de metro quedó suspendido de inmediato tras el ataque, lo mismo que el resto de transportes públicos, y el servicio no se reanudó hasta que se desactivó la alarma. 
Según explicó Andrä, lo prioritario era garantizar la seguridad mientras reinaba la confusión y llegaban a la policía diversas alertas de otros tiroteos e incluso tomas de rehenes en la ciudad, todas falsas. 
Para facilitar el operativo policial se pidió asimismo a los automovilistas que abandonasen las autopistas en dirección a Múnich, la estación central de ferrocarril quedó evacuada y se suspendió el tráfico ferroviario hacia ella. 
La policía muniquesa estableció un número de teléfono (0800 7766350) para atender las llamadas de los familiares de posibles víctimas o personas desaparecidos tras el tiroteo. 
El centro comercial Olympia se encuentra en una zona residencial algo apartada del centro, a dos paradas de metro del Estadio Olímpico, pero es un sitio concurrido, con un total de 135 establecimientos. 
El tiroteo provocó la alarma general, en un país donde se ha extendido la sensación de que va a ser el siguiente objetivo del terrorismo islámico, tras los recientes ataques de Francia y Bélgica. 
La voz del Gobierno federal, hasta ahora, fue la del ministro Altmaier, en distintas intervenciones desde las televisiones públicas, mientras que para mañana se convocó una reunión del gabinete de emergencia del Gobierno de la canciller Angela Merkel. EFE 
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