Los refugidos, protagonistas pasivos de la campaña alemana Gemma Casadevall
Berlín, 18 sep (EFE).- Los 1,3 millones de refugiados llegados a Alemania
desde 2015 se han convertido en protagonistas pasivos de la campaña electoral
del país, muy presentes tanto en los mensajes de los candidatos a sus
conciudadanos como en los debates con votantes de origen inmigrante.
El
récord de peticionarios de asilo de 2015 no se repetirá, insiste en sus mítines
la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y canciller alemana, Angela
Merkel, quien combina la defensa de la apertura de las fronteras de entonces,
por razones humanitarias, con las medidas aprobadas luego para "reducir de forma
permanente" las nuevas llegadas.
En sentido parecido se pronuncia el
aspirante socialdemócrata, Martin Schulz, en tanto que líder de un partido
miembro de la gran coalición e implicado en esa decisión, e incluso las fuerzas
opositoras La Izquierda y Los Verdes, que comparten también la necesidad de
contener esos contingentes.
Las diferencias empiezan con el Partido Liberal
(FDP), formación que aspira a regresar al Parlamento federal (Bundestag) tras
una legislatura sin escaños y que propone incluso "replantearse" el derecho al
reagrupamiento familiar que, en términos estrictos, solo asiste a hijos menores
de refugiados.
Y las diferencias se convierten en abismos con la
ultraderechista e islamófoba Alternativa para Alemania (AfD), según la cual el
país no puede "dar asilo a todas las miserias de este mundo", en palabras de su
líder, Alexander Gauland, y lo que hay que hacer es defenderse de "invasiones"
de personas procedentes de culturas "ajenas".
Los sondeos dan por hecho que
AfD se convertirá en las generales del 24 de septiembre en la primera formación
ultraderechista que llega al Bundestag, con posibilidades de erigirse en tercera
fuerza, tras los conservadores de Merkel y socialdemócratas de Schulz.
A la
decisión de abrir las fronteras a las decenas de miles de refugiados atascados
en Hungría, en septiembre de 2015, siguió el récord de solicitudes de asilo a
Alemania que empezó a reducirse a partir de 2016, en buena parte debido al
cierre de la ruta de los Balcanes y al acuerdo entre la Unión Europea (UE) y
Turquía.
De los 1,3 millones de solicitudes acumulados desde ese año, unas
750.000 se resolvieron positivamente para el peticionario, pero hay más de medio
millón de rechazados y teóricamente pendientes de expulsión, cuestión asimismo
muy presente en las campañas de los partidos.
Hasta ahora, el número de
repatriaciones ha sido mínimo, como lo ha sido la respuesta europea a las
sucesivas exigencias de la gran coalición de Merkel a comprometerse con la
acogida de asilados.
"Mi país está siendo presionado para aceptar refugiados
bajo amenazas de sanción. ¿Tenemos que temer la expulsión de la UE? Y en ese
caso, ¿qué pasaría con nosotros?", pregunta un ciudadano de origen húngaro a
Hakan Tas, diputado germano-turco de La Izquierda, en un acto electoral
orientado a votantes de raíces inmigrantes.
"¿Está Merkel supeditada a
(Recep Tayyip) Erdogan porque, si el presidente turco abre de nuevo la puerta,
se nos viene la siguiente oleada?", cuestiona un iraquí a Timur Husein, hijo de
croata y turco y candidato de la CDU en el distrito multiétnico de Kreuzberg.
Los refugiados de ahora, sin derecho a sufragio, centran las inquietudes de
los inmigrantes llegados anteriormente, que sí cuentan como participantes
activos en las próximas generales, puesto que se nacionalizaron y son ahora
votantes.
Husein y Tas compartían podio en el "Tiyatrom", centro cultural de
la comunidad germano-turca turco, con la diputada de los Verdes Canan Bayram y
la socialdemócrata Cansel Kiziltepe, ambas de raíces turcas y candidatas por
Kreuzberg, distrito con un alto porcentaje de ciudadanos de origen extranjero.
Alemania, con 61 millones de electores del total de 82 millones de
habitantes, ha visto incrementado su porcentaje de extranjeros en la última
década como consecuencia de la crisis en la zona euro, primero, y de la crisis
migratoria, después.
Entre 2009 y 2011 se incorporaron al país unos 930.000
ciudadanos comunitarios, procedentes de los países más castigados por la crisis
en la zona euro o de otros Estados miembros de la UE, a los que siguieron luego
los 1,3 millones de peticionarios de asilo.
Según datos de la Oficina
Federal de Estadística, un 22,5 % de la población actual es de origen extranjero
o inmigrante. El mayor colectivo dentro de este grupo lo forman los
germano-turcos, con más de tres millones de personas, de los que la mitad tienen derecho a voto en Alemania. EFE gc/jpm