viernes, 30 de noviembre de 2018

Casting I

El pulso sucesorio entra en la ronda final levemente decantado hacia el continusmo

Gemma Casadevall

Bildergebnis für akk spahn

Berlín, 30 nov (EFE).- El pulso por suceder a la canciller Angela Merkel al frente de los conservadores alemanes entró hoy en su ronda final con ventaja para la representante de la vía continuista, Annegret Kramp-Karrenbauer, frente a los otros aspirantes, Friedrich Merz y Jens Spahn, ambos del ala más derechista del partido. 
Un 46 % de los seguidores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) quieren que la nueva presidenta del partido sea Kramp-Karrenbauer -o AKK, como es conocida-, según la encuesta difundida por la televisión pública ARD a una semana del congreso del partido que elegirá al sucesor o sucesora de Merkel. 
Un 31 % se decanta por Merz, exlíder del grupo parlamentario conservador, mientras que apenas un 12 % lo hace por Spahn, ministro de Sanidad en la gran coalición de la canciller. 
Las preferencias del electorado conservador son coincidentes con las del resto de los alemanes, ya que un 43 % del conjunto de los encuestados se pronuncia por AKK, mientras que un 32 % lo hace por Merz y un 10 % por Spahn. 
El relevo al frente de la CDU no la decidirá el elector común ni los 425.000 militantes del partido que lidera Merkel desde 2000, sino los 1.001 delegados que asistirán al congreso federal del partido, que se celebrará del 7 al 8 de diciembre en la ciudad natal de la canciller, Hamburgo. 
En las dos semanas precedentes los aspirantes han tenido la oportunidad de presentarse ante las agrupaciones de la CDU en sucesivas conferencias regionales, la última de las cuales se celebra hoy viernes en Berlín. 
Han sido ocho citas, de tres horas cada una, en que los candidatos han formulado sus aspiraciones y respondido a los turnos de preguntas en salas abarrotadas, en que los tres han competido sin acritud, pero marcando sus diferencias. 
En todas ellas la política migratoria fue el eje temático dominante, tanto en las celebradas en el este del país -donde el voto ultraderechista es más fuerte- como en la que tuvo lugar en Renania del Norte-Westfalia, el "Land" de más peso demográfico de Alemania y del que proceden Merz y Spahn. 
Los dos aspirantes del ala más derechista abogan por un giro restrictivo en la política de asilo e incluso, en el caso de Spahn, cuestionaron el Pacto Migratorio de la ONU, que la canciller defiende ante los recelos de sus propias filas. 
Kramp-Karrenbauer ha hecho equilibrios entre la defensa de la decisión de Merkel de mantener abiertas las fronteras en el momento más álgido de la crisis migratoria de 2015 y la necesidad de contener la inmigración ilegal hacia Alemania. 
Gane quien gane la elección, el partido adoptará un sello más conservador, ya que incluso AKK defiende postulados más restrictivos frente a la línea de Merkel, a la que frecuentemente se imputa haber "socialdemocratizado" a la CDU. 
En la ronda de conferencias regionales, Merz se ha mostrado más elocuente ante las bases, mientras que a AKK se la percibe como más sólida, resumía en un encuentro con medios extranjeros Michael Bröcker, biógrafo de Spahn. 
Kramp-Karrenbauer tiene a su favor que representa la continuidad, a la que por encima de todos los disensos el partido no quiere despedir con una afrenta, como sería interpretada una victoria de Merz, argumentó la periodista y biógrafa de la secretaria general, Kristina Dunz. 
Si Merz gana la elección podría acelerarse el fin de la "era Merkel" como canciller -puesto en el que lleva desde 2005-, ya que pese al propósito de la líder de completar la legislatura se ve impracticable su connivencia al frente del partido y del Gobierno, respectivamente. 
Es un secretos a voces que Merz y Merkel "no pueden permanecer juntos en una misma habitación más de un par de minutos", afirmó Bröcker, en opinión compartida con Dunz. Ambos autores y analistas coinciden, asimismo, en que, en caso de elecciones anticipadas, AKK tiene mejores opciones de ganarse al electorado centrista. 
"Ser multimilonario no te favorece ante el elector alemán, que te mira con desconfianza", consideró el biógrafo respecto a Merz, quien en 2002 dejó el puesto de jefe del grupo parlamentario, arrinconado por Merkel, y ahora preside la división alemana de Blackrock, el mayor gestor de activos del mundo. EFE gc/jam/psh

Camino a Buenos Aires

Merkel, forçada a mediar entre Ucraïna i Rússia

viernes, 23 de noviembre de 2018

Alice, tras los pasos de Helmut



La ultradreta alemanya ensopega amb els donatius

jueves, 22 de noviembre de 2018

Descubriendo el pacto migratorio

El derecho de asilo divide a los aspirantes a suceder a Merkel

Gemma Casadevall

Berlín, 22 nov (EFE).- El derecho de asilo, como principio anclado en la Constitución de Alemania, divide a los aspirantes a suceder al frente de la CDU a la canciller alemana, Angela Merkel, erigida ahora en defensora del Pacto Mundial para la Migración de la ONU frente a cualquier cuestionamiento, interno o externo. 
"La abolición del derecho de asilo o una limitación que implique, de facto, que deje de existir tal como lo plantearon los padres de la Constitución, no es acorde con los principios de la CDU", manifestó hoy Annegret Kramp-Karrenbauer, secretaria general del partido y representante de la línea continuista en el pulso por la sucesión de Merkel. 
Kramp-Karrenbauer se desmarcó así de los otros dos aspirantes a la jefatura de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el ministro de Sanidad, Jens Spahn, y más aún del el exjefe del grupo conservador Friedrich Merz, ambos del ala más derechista y partidarios de replantear el asilo. 
Spahn levantó ampollas el pasado fin de semana al proponer someter la adopción por parte de Alemania del Pacto para la Migración al voto del próximo congreso de la CDU, que tendrá lugar del 7 al 8 de diciembre en Hamburgo y en el que se elegirá al sucesor de Merkel. 
Merz fue más allá y consideró si no debería replantearse el derecho individual de asilo, tal como está contemplado en la Constitución alemana, en una de las conferencias regionales que realizan estos días para brindar la oportunidad a los aspirantes a liderar la CDU de presentarse ante las bases del partido. 
En sus declaraciones de hoy, realizadas en un foro del popular diario "Bild", Kramp-Karrenbauer -o AKK, como se la conoce- recordó que toda enmienda constitucional necesita el refrendo de dos tercios de la cámara baja del Parlamento (Bundestag). 
La secretaria general de la CDU aludió asimismo al legado de Helmut Kohl, patriarca del partido y en el poder entre 1982 y 1998, quien en 1991 advirtió de que un recorte drástico del derecho de asilo no cuadraba con los valores cristianodemócratas. 
Un año después, y en medio de la crisis migratoria desencadenada por la guerra de los Balcanes, la coalición entre conservadores y liberales que encabezaba Kohl logró que prosperase una enmienda constitucional que restringía el asilo, pero mantenía ese derecho fundamental, con el apoyo de la oposición socialdemócrata. 
La aprobación de esa enmienda sucedió a la llegada a Alemania de 428.000 peticionarios de asilo, cuestión que derivó en un debate similar al que se generó en 2015, cuando el país recibió casi un millón de refugiados. 
Tanto en sus comparecencias con Merz y Spahn como en foros por separado, AKK ha defendido la decisión adoptada por Merkel de no cerrar las fronteras a los refugiados e insistido en la necesidad de frenar la migración ilegal. 
Merz y Spahn pretenden reconquistar parte del voto captado por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), aunque sin romper con el corte centrista de la CDU, lo que les sitúa ante un complejo ejercicio de equilibrios. 
Los posicionamientos de los aspirantes a suceder a Merkel se producen en un momento en que la canciller aparece como relanzada o incluso liberada, según enjuician estos días medios de referencia como "Südddeutsche Zeitung", desde que anunció que no buscará su reelección como jefa de la CDU ni optará a un nuevo mandato como canciller. 
Su discurso ayer en el Bundestag, en el debate general de los presupuestos de 2019, fue respaldado por fuertes ovaciones inclusive de parte de las filas opositoras -especialmente de Los Verdes- en el momento en que defendió el Pacto Migratorio y cargó contra nacionalismos y populismos derechistas. 
Especialmente celebrada fue una frase dirigida a AfD, que abrió la sesión en tanto que primer partido de la oposición, a la que reprochó haber utilizado su intervención para defender asuntos propios -las investigaciones por presuntas donaciones irregulares en la campaña- y olvidarse del objeto del debate. 
"Lo importante para el debate es que cada cual hable de lo que le parezca importante para el país", aseveró la canciller, para centrarse en su defensa del Pacto Migratorio. 
"El Pacto Mundial para la Migración es la respuesta correcta para resolver de forma multilateral los problemas globales", afirmó, frente a los disensos aparecidos tanto a escala interna como entre algunos socios europeos. 
El pacto, que deberá ser adoptado a principios de diciembre en Marrakech (Marruecos), es fruto de un encargo hecho en 2016 a la ONU por los jefes de Estado y de Gobierno de 190 países de todo el mundo.  Austria, Hungría, Bulgaria, Estonia y la República Checa han anunciado que no lo respaldarán, mientras que Estados Unidos se mantuvo desde el principio al margen de la negociación, en la que han participado 190 países. EFE gc/jam

martes, 13 de noviembre de 2018

Horst, pasión por la supervivencia

sábado, 10 de noviembre de 2018

Un 9.11 (del 1918, del 1938 o del 1989)



Clam alemany contra “el nou nacionalisme agressiu"

“Assis­tim a un anti­se­mi­tisme pre­o­cu­pant, la vida jueva està amenaçada al nos­tre país i a altres llocs del món que con­si­de­rem segurs”, va adver­tir ahir la can­ce­llera, Angela Merkel, a la sina­goga de la Rykes­trasse de Berlín, un dels mil tem­ples jueus incen­di­ats el 9 de novem­bre de 1938, quan 7.500 comerços jueus van ser arra­sats en ter­ri­tori ale­many, el que es coneix com La Nit dels Vidres Tren­cats, i van començar les depor­ta­ci­ons als camps de con­cen­tració.
L’Holo­caust va ser “la des­feta de la civi­lit­zació”, va expres­sar per la seva banda el pre­si­dent del país, Frank-Wal­ter Stein­me­ier, en un altre acte solemne, aquest cop al Reichs­tag, l’actual Bun­des­tag, el mateix edi­fici on Adolf Hit­ler va arri­bar al poder, el 1933. Cal pre­ser­var la democràcia del “nou naci­o­na­lisme agres­siu”, apun­ta­lat en “men­ti­des” i difu­sor de “con­sig­nes malig­nes”, va afe­gir-hi Stein­me­ier, men­tre Merkel recor­dava des de la sina­goga la faci­li­tat amb què “com­por­ta­ments anòmals” en una democràcia aca­ben assi­mi­lats com a “nor­mals”. I com d’aquí es pot pas­sar a “tole­rar” la dis­cri­mi­nació i la xenofòbia en soci­e­tats de democràcies dites avançades.
“No podem dei­xar els colors de la ban­dera ale­ma­nya a mans dels naci­o­na­lis­tes”, va recla­mar Stein­me­ier, davant un Bun­des­tag on, des de les elec­ci­ons gene­rals de 2017, s’hi asseu per pri­mer cop des dels anys 50 una for­mació ultra­dre­tana, Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD). Els res­pon­sa­bles dels atacs xenòfobs, islamòfobs o anti­se­mi­tes d’avui són “un par­tit que ha per­fec­ci­o­nat la inci­tació a l’odi”, va comen­tar el pre­si­dent del Con­sell del Jueus d’Ale­ma­nya, Josef Schus­ter. Ni Schus­ter ni Merkel no es van refe­rir explícita­ment a l’AfD. Però l’al·lusió era evi­dent, com també ho era a qui es refe­ria la can­ce­llera quan va par­lar dels perills per a la democràcia.
Tro­bar les parau­les opor­tu­nes i recor­dar l’ani­ver­sari sense caure en la rutina com­me­mo­ra­tiva no és fàcil. Menys encara a Ale­ma­nya, el 9 de novem­bre. En aquesta data con­flu­ei­xen tres ani­ver­sa­ris: el nai­xe­ment de la democràtica, però utòpica i feble República de Wei­mar, el 1918; La nit dels vidres tren­cats del 1938, con­si­de­rats l’avant­sala de l’Holo­caust que va dei­xar sis mili­ons de jueus assas­si­nats, i la cai­guda del Mur de Berlín, el 1989, que va posar fi a les dècades de par­tició.
La pro­cla­mació d’aque­lla pri­mera república, dos dies abans de l’armis­tici que va posar fi a la Pri­mera Guerra Mun­dial i a l’Ale­ma­nya del kàiser Gui­llem II, ha que­dat des­di­bui­xada pel que va venir després: esquer­da­ment i dis­persió de l’esquerra, un govern feble rere l’altre, ines­ta­bi­li­tat política i, final­ment, l’arri­bada al poder d’un Hit­ler a qui la dreta va con­si­de­rar que podrien fer ser­vir de cap­ta­dor de vots fàcil­ment diri­gi­ble. El dic­ta­dor que va por­tar a Ale­ma­nya, a Europa i a la resta del món la “des­trucció de la civi­lit­zació”, com deia Stein­me­ier.
Del 1933 al 1945 es va implan­tar un règim del ter­ror que va pre­ci­pi­tar la Segona Guerra Mun­dial, més tec­ni­fi­cada i, per tant, mortífera que la pri­mera. I, un cop der­ro­tat el Ter­cer Reich, a la divisió d’una Ale­ma­nya arra­sada, fins que els ale­manys de l’est van esquer­dar la “franja de la mort”, com es conei­xia el mur de Berlín.
El 9 de novem­bre seria pro­ba­ble­ment festa naci­o­nal a Ale­ma­nya, en record d’aque­lla nit del 1989 en què per pri­mer cop en dècades es va poder tra­ves­sar el mur sense por de morir a trets. La coin­cidència amb els altres ani­ver­sa­ris, el de la fallida república i el de La Nit dels Vidres Tren­cats, impe­deix con­ver­tir la data en diada. Però ser­veix per refle­xi­o­nar sobre els hor­rors i les gran­de­ses de la història ale­ma­nya.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Y no estar loca

La candidata continuista a suceder a Merkel quiere renovar la CDU y preservar su "legado"

Gemma Casadevall

Berlín, 7 nov (EFE).- La secretaria general de la Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer, defendió hoy una candidatura de corte continuista para suceder a la canciller Angela Merkel, determinada a "renovar" a la formación y "preservar el legado" que dejará su líder tras 18 años al frente del partido.
"La era Merkel como presidenta del partido termina, hay que abrir un nuevo capítulo", afirmó Kramp-Karrenbauer, en su primera comparecencia ante los medios desde que la canciller anunció, el pasado día 29, que no optará a su reelección como líder de la CDU ni aspirará a otro mandato como jefa del Gobierno.

Bildergebnis für akk merkel


El propósito de AKK -como se la conoce en Alemania- es "proseguir la renovación interna" del partido y a la vez "preservar" el legado de Merkel, según reveló, para anunciar que sea cual sea el resultado de la elección para la nueva presidencia, en el congreso del partido del 7 y 8 de diciembre, dejará la secretaría general.
Defendió una candidatura "integradora" y aseguró que, de ser elegida, ofrecerá "puestos destacados" en el partido para sus dos contrincantes, el exjefe del grupo conservador Friedrich Merz y el ministro de Sanidad, Jens Spahn.
"No voy a hacer campaña contra los otros aspirantes", sostuvo, para alabar la existencia de "tan buenas alternativas" para suceder a Merkel.
Merz y Spahn pertenecen al ala más derechista de la CDU y ambos han sido rivales internos de la canciller, aunque en momentos distintos: el primero, de 62 años, quedó arrinconado en el partido cuando Merkel se consolidó en su presidencia, y el segundo, de 38 años, representa a la nueva generación conservadora.
Al exjefe del grupo conservador se le identifica con los intereses de lobby económicos, lo que es un aspecto no exento de riesgos: ayer mismo hubo un registro por sospechas de irregularidades fiscales en la sede alemana de Blackrock, el mayor gestor de activos del mundo, cuyo consejo de vigilancia preside Merz desde 2016.
Spahn, defensor de un giro derechista especialmente en materia migratoria, se convirtió hace unos meses en ministro de la coalición de Merkel como gesto conciliador de la canciller hacia el ala más conservadora del partido
AKK, o la "mini-Merkel", como se la apoda por su afinidad con la canciller, se convirtió en secretaria general de la formación por designación de Merkel el pasado febrero, tras dejar su puesto de jefa del Gobierno regional del "Land" del Sarre (fronterizo con Francia).
Su ascenso a la secretaría general se interpretó ya entonces como un intento de Merkel de encarrilar una sucesión bajo control, tras el desgaste evidenciado en las elecciones generales, en 2017, que ganó su bloque conservador, pero con los resultados más bajos de su historia.
AKK fue la última entre los tres aspirantes conocidos que presentó su candidatura a los medios: Merz ofreció una conferencia de prensa la semana pasada y Spahn dio por abierta su campaña con una columna en el conservador diario "Frankfurter Allgemeine", seguida de un vídeo.
La secretaria general fue designada por unanimidad por la agrupación del Sarre, mientras que Marz y Spahn, ambos del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, tienen aún pendiente que se formalicen sus candidaturas por sus distritos electorales.
De acuerdo con los estatutos del partido, cualquiera entre los 417.000 militantes de la CDU puede aspirar a la presidencia si cuenta con el respaldo de una agrupación federal, regional, local o de distrito y, según medios alemanes, hay otras nueve candidaturas más, aunque sin perspectivas de prosperar.
AKK abrió su comparecencia con una exposición de sus propósitos, en que explicó su línea continuista tanto en materia europea como en política migratoria: defensa del espacio Schengen y reforzamiento de las fronteras exteriores.
Siguió a esa explicación un turno más breve de preguntas, en que se vio confrontada a la cuestión de hasta cuándo conseguirá Merkel mantenerse como canciller una vez elegido su sucesor en la CDU.
"Es la canciller elegida por el Bundestag (Parlamento federal)", se limitó a afirmar.
El antecesor de Merkel en la cancillería, el socialdemócrata Gerhard Schröder, apuntó estos días a un fin abrupto de la legislatura por la vía de una moción de confianza en el Bundestag, con intención de perderla, como la que él propició en 2005 para precipitar elecciones anticipadas.
Schröder adoptó esa decisión tras varios fracasos electorales a escala regional -incluido en el bastión socialdemócrata de Renania del Norte-Westfalia-, tras lo que cayó derrotado por un mínimo margen por Merkel, que se convirtió en canciller al frente de su primera gran coalición con los socialdemócratas. EFE gc/jam/si

martes, 6 de noviembre de 2018

Casi nos olvidábamos de Maassen




La gran coalició jubila el cap dels serveis secrets


El cap dels ser­veis secrets ale­manys, Hans-Georg Maas­sen, va fer –pro­ba­ble­ment sense voler– un favor a la coa­lició d’Angela Merkel: en un dis­curs de comiat adreçat als seus fidels, va qua­li­fi­car d’“ultra­es­quer­rans” els sec­tors del Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) que dema­na­ven el seu cap des que va negar les cace­res d’estran­gers neo­na­zis a l’est del país.

Horst See­ho­fer, minis­tre de l’Inte­rior i líder de la Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CSU), li va reti­rar ahir el suport i el va enviar a la jubi­lació, sense honors.


Cer­tes for­mu­la­ci­ons de Maas­sen són “inac­cep­ta­bles”, va adme­tre el minis­tre, arran del dar­rer escàndol del cap dels ser­veis secrets, entos­su­dit a veure la polèmica des­fer­mada al vol­tant seu com una cons­pi­ració de segell soci­al­demòcrata. Tot va començar quan Maas­sen, l’home que té tota la infor­mació del món, va deci­dir no creure’s les imat­ges de cace­res d’estran­gers de la ciu­tat de Chem­nitz, a l’est.

“Tenia experiència de cam­pa­nyes de desin­for­mació rus­ses. Però que polítics i mit­jans de comu­ni­cació s’inven­tes­sin cace­res d’estran­gers era nou per a mi”, va dir amb relació a uns alda­rulls que havien fet la volta al món.

L’ori­gen dels atacs xenòfobs havia estat la mort d’un ale­many, d’ori­gen cubà, a mans de dos refu­gi­ats en una bara­lla noc­turna. Arran d’aquest crim, es van suc­ceir durant dies a Chem­nitz diver­ses mani­fes­ta­ci­ons de milers d’ultra­dre­tans, entre salu­ta­ci­ons hit­le­ri­a­nes i altres símbols nazis.

Maas­sen, que ja abans era tit­llat de “massa pro­per” a la ultra­dreta i massa “com­pren­siu” amb aquest sec­tor, mai no va rela­ti­vit­zar aque­lles parau­les. I See­ho­fer va deci­dir man­te­nir-lo al seu lloc, mal­grat les ame­na­ces de l’SPD de dei­xar la coa­lició de govern. Com a solució de com­promís, es va deci­dir relle­var Maas­sen del seu càrrec i con­ver­tir-lo en asses­sor d’Inte­rior. Però el cap dels ser­veis secrets, en comp­tes de resig­nar-se i callar, va optar per aco­mi­a­dar-se amb un dis­curs ple de retrets als soci­al­demòcra­tes.

CDU, cursa suc­cessòria

See­ho­fer va dir prou, ahir. Pro­ba­ble­ment massa tard. La polèmica a l’entorn de l’amo de l’espi­o­natge va ten­sar massa les cor­des dins la coa­lició de Merkel. La jubi­lació arriba ara, quan la can­ce­llera pre­para la reti­rada com a cap de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), en el congrés del desem­bre, i quan no queda clar si es pro­duirà un final pre­ci­pi­tat de la legis­la­tura.

Són tres els aspi­rants cone­guts a suc­ceir-la: l’excap del grup con­ser­va­dor al Par­la­ment Fri­e­drich Merz i el minis­tre de Sani­tat, Jens Spahn, tots dos de l’ala dre­tana rup­tu­rista, a més de la secretària gene­ral del par­tit, Anne­gret Kramp-Kar­ren­ba­uer, lle­ial a Merkel.

D’aquí a la cele­bració del congrés, del 7 al 8 de desem­bre, es podrien con­cre­tar nou can­di­da­tu­res més. Qual­se­vol mili­tant del par­tit –la CDU en té 417.000– pot aspi­rar a suc­ceir-la si té l’aval d’alguna agru­pació, encara que sigui d’algun muni­cipi o dis­tricte. I qual­se­vol dels 1.001 dele­gats que s’espera que assis­tei­xin al congrés pot aixe­car el dit enmig de les ses­si­ons i afe­gir el seu nom a la cursa per suc­ceir Merkel.

Es tracta, però, no només de convèncer que s’és el millor relleu per lide­rar el par­tit, sinó també que es té el per­fil per ser el pro­per cap del govern. Al cap­da­vall, al líder de l’encara pri­mer par­tit d’Ale­ma­nya li cor­res­pondrà llui­tar per la can­ce­lle­ria. Ja sigui el 2021 –final pre­vist de la legis­la­tura– o pot­ser d’aquí a uns mesos si la guerra per la suc­cessió pre­ci­pita el final del man­dat de Merkel.

lunes, 5 de noviembre de 2018

El viejo Merz



Merkel, successió o revenja

No se amontonen

Merkel busca una sucesión ordenada, pese a los amagos de intriga

Gemma Casadevall

Bildergebnis für merkel akk merz



Berlín, 5 nov (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, procura trazar una sucesión controlada, en medio de amagos de intrigas y mientras se vaticina que los aspirantes a dirigir la Unión Cristianodemócrata (CDU) pueden ser más de los previstos, sean defensores del giro derechista o la vía continuista.
Hasta el próximo congreso de la CDU, que tendrá lugar en Hamburgo del 7 al 8 de diciembre, tienen que celebrarse ocho conferencias regionales donde se dé a los aspirantes la "opción a presentarse ante los afiliados", anunció hoy Merkel, tras las reuniones de la presidencia del partido.
Existe unanimidad entre la cúpula en la determinación de mantener la coalición de gobierno entre su bloque conservador y el Partido Socialdemócrata (SPD), enfatizó la canciller y líder de la CDU.
"Estoy dispuesta y, para mí, disposición implica voluntad", afirmó ante la pregunta de si realmente piensa que podrá continuar como canciller una vez haya dejado la presidencia de la CDU.
Con parecida determinación se dijo segura de poder mantener "una buena relación" con su sucesor si la elección recae en Friedrich Merz, exjefe del grupo parlamentario conservador y representante del ala derechista del partido.
"Hemos discutido apasionadamente sobre política. Siempre encontramos soluciones. Aunque no siempre compartimos la misma opinión", afirmó respecto a sus conocidas diferencias con este aspirante a sucederla.
Merz se presentó la semana pasada ante los medios, dos días después de que la canciller anunciara que no optará a su reelección como líder de la CDU ni tampoco a un nuevo mandato como canciller al fin de la presente legislatura.
Poco después empezaron a surgir teorías sobre una trama entre él y el presidente del Parlamento y exministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, antecesor de Merkel al frente de la CDU, para dar un giro derechista a la formación.
El semanario "Der Spiegel" recuperó así la idea del llamado "Pacto Andino", surgido al final de la llamada "era Helmut Kohl" entre varios hombres fuertes del partido -entre ellos Merz y Schäuble- que pretendían arreglar entre ellos la sucesión del patriarca, pero que se vieron rebasados por Merkel.
Una sucesión ahora a favor de Merz sería una revancha de ese grupo masculino sobre la mujer que durante 18 años dirigió el partido.
Esta supuesta trama ha eclipsado la figura del otro aspirante derechista, el ministro de Sanidad Jens Spahn, que asimismo formuló su candidatura la semana pasada, mientras se espera que la secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, leal a la línea de Merkel, explique sus propósitos esta semana.
Parece que estas tres candidaturas no serán las únicas, ya que en los medios alemanes se apunta a que hay otros nueve aspirantes, algunos de los cuales podrían formalizar su candidatura en los próximos días.
La CDU recordó hoy que cualquier militante del partido -unos 417.000 en todo el país- puede postularse, aunque para ello debe contar con el respaldo de alguno de los gremios federales de la formación, agrupaciones regionales, municipales, de distrito o incluso en el exterior del país.
La otra vía para postularse es durante el propio congreso federal, aunque esa fórmula está reservada a los delegados de la formación: 1.001, de acuerdo a la práctica del partido.
La incógnita de si Merkel logrará mantenerse en la Cancillería una vez elegido su sucesor, o si la gran coalición con los socialdemócratas "resistirá" un giro más hacia la derecha de la CDU planea sobre la alianza de Gobierno desde que Merkel comunicó su decisión.
La líder del SPD, Andrea Nahles, afirmó también hoy que en las reuniones mantenidas por su cúpula -asimismo el pasado fin de semana- no se planteó tampoco abandonar la gran coalición: "No, ahora no".
La coalición de Merkel -debilitada por los disensos internos y en caída libre en intención de voto- resolvió por fin este lunes uno de sus focos de tensiones de los últimos meses, con el envío a la jubilación del jefe de los servicios secretos, Hans-Georg Maassen.
"Algunas de sus formulaciones son inaceptable", afirmó el ministro del Interior y líder de los conservadores de Baviera, Horst Seehofer, quien optó por jubilarlo a raíz de unas declaraciones suyas asegurando que en el SPD hay "sectores ultraizquierdistas".
El SPD venía reclamando el cese de Maassen desde que éste negó las acciones de acoso por parte de neonazis contra extranjeros, pero Seehofer hasta hoy le mantuvo su respaldo, lo que había colocado a la coalición al borde de la ruptura. EFE
gc/jam/si
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