La Berlinale retira el filme de Zhang Yimou por "problemas técnicos"
Berlín, 11 feb (EFE).- La dirección de la Berlinale anunció hoy la retirada de la película del maestro chino Zhan Yimou "Yi miao zhong" ("One second"), que estaba incluida en la competición oficial, por haber aparecido "problemas técnicos" en la fase de postproducción del filme.
La lucha por los Osos de Oro del festival berlinés queda así reducida a 16 aspirantes, precisó la Berlinale en un comunicado, donde se explica que otra película del mismo director chino se proyectará en la gala prevista para éste, aunque no se especifica cuál.
La película de Zhang era la única prevista para la sección oficial a concurso del viernes, última jornada antes de la entrega de los Osos, que tendrá lugar el sábado.
El director chino es un nombre mítico para el festival berlinés desde que en 1987 ganó en la capital alemana el Oso Oro con "Sorgo rojo", película que abrió las puertas de ese festival al cine asiático.
En ediciones posteriores regresó asimismo a la competición con filmes como "Happy Times" (2002), "Hero" (2003) o "Una mujer, una pistola y una tienda de fideos" (2010).
Su película era uno de los platos fuertes de la presente edición, la número 69, en la que asimismo compiten por el Oso directores consagrados como el francés François Ozon, el alemán Fatih Akin y la española Isabel Coixet.
El jurado encargado de otorgar los premios está presidido por la actriz francesa Juliette Binoche, quien cuenta entre los miembros de su equipo con el director chileno Sebastián Lelio. EFE
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La Berlinale se sumerge en los pueblos zombies, de Canadá o de Turquía
Gemma Casadevall
Berlín, 11 feb (EFE).- La Berlinale arrancó la segunda semana de la lucha por los
Osos sumergida en dos pueblos zombis de Canadá y de Turquía, aunque cedió el
protagonismo mediático de la jornada a Christian Bale y su "Vice", presente en
Berlín como invitado fuera de competición.
"Répertoire des villes
disparues", del canadiense Denis Côte, y "Kiz Kardesler" -"A tale of three
sisters"-, del turco Emin Alper, colocaron al festival ante dos filmes donde el
denominador común es la desolación y falta de perspectivas en el mundo
despoblado o rural, remoto y despoblado.
"Vivir entre muertos es acabar
moviéndose como ellos", explicó el realizador canadiense, ganador en 2013 del
premio Alfred Bauer, erigido en memoria del fundador del festival berlinés, con
"Vic + Flo ont vu un ours".
Su pueblo zombi es Irénee-les-Nieges, una de las
muchas poblaciones prácticamente deshabitadas que se reparten entre el paisaje
nevado, inmenso e infinito, de la región de Québec.
Quedan ahí apenas 215
resistentes, una población menguante que de pronto parece agrandada por la
presencia de unas cuentas siluetas inquietantes, sus muertos vivientes.
No
son zombis buscadores de sangre humana ni amenazantes, sino una compañía hasta
mimética que comparte espacio con los habitantes, a los que la alcaldesa (Simone
Smallwood) trata de convencer de quedarse ahí, tal vez porque ese pueblo es su
parcela de poder.
El mimetismo con los zombis deriva en lo clónico en las
almas más atormentadas, mientras el hermano de un joven que acaba de morir,
Jimmy (Robert Naylor), traumatizado por esa pérdida como lo que queda de su
familia, mira hacia Quebec.
A las nieves quebequesas siguieron las de
Anatolia, en un pueblo asimismo perdido al final de una carretera encrespada,
entre montañas, rocas y pedregales, sin zombis explícitos, sino con seres vivos
que se mueren por salir de ahí, en ese caso hacia Ankara.
Alper, Premio
Especial del Jurado de Venecia el pasado año con "Frenzi", sitúa ahí su cuento
sobre sus tres hermanas, una metáfora de la imposibilidad de liberarse de la
Turquía arcaica donde crecieron.
Por tres veces envía un padre viudo a sus
hijas -Reyhan, de 20 años, Nurham, de 16, y Havva, de 13- a trabajar a la
ciudad, en la casa del protector y a la vez cacique feudal de la zona.
Las
tres regresarán a la montaña poco después por circunstancias diversas -incluido
un embarazo-; ahí se quedarán con la bolsa de viaje preparada, anhelando la
siguiente oportunidad.
Si el canadiense regresó a la Berlinale con un filme algo oscuro, en contraste con la
nieve, y salpicado por escenas rodadas en 16 mm, su colega turco cautivó con un
cuento que deja al espectador mecerse, a pesar de los agrestes pedregales que
mantienen secuestradas a las tres hermanas.
Pero la Berlinale necesitaba un rostro mediático para este lunes
y Bale acudió dispuesto a cumplir ese cometido, relajado y liberado de la
caracterización que le convierte en Dick Cheney en el filme dirigido por Adam
McKay.
"Vice" ("El vicio del poder") es el único largometraje estadounidense
incluido en la sección oficial de la Berlinale, un festival más bien volcado al cine europeo
o asiático, con vocación de explorar en lo periférico.
El filme de McKay
llegó a la capital alemana en medio de la gira promocional europea de esta firme
aspirante a los Óscar -entre ellos, los correspondientes a mejor película, mejor
director y mejor actor-.
"Mi película refleja cincuenta años de hacer
política de una forma determinada", explicó el director respecto a su recreación
de quien escaló posiciones bajo Richard Nixon y Ronald Reagan, hasta llegar a la
vicepresidencia con George W. Bush en la Casa Blanca.
Recién llegado de
Londres, donde anoche asistió a la gala de los Bafta, el camaleónico Bale
admitió que empieza a no ser tan fácil para él engordar o adelgazar según
requiera su personaje: "Mi cuerpo grita ya pidiendo ayuda: si sigues así,
morirás". EFE
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Christian Bale, liberado del "sapo" o el "bulldog" de Cheney
Berlín, 11 feb (EFE).- El actor británico Christian Bale cumplió hoy con su cita con la Berlinale, liberado de los kilos que reclamó su caracterización para el personaje de Dick Cheney en la película "Vice", un papel en el que se vio a sí mismo como un batracio o como un bulldog.
"Un sapo, me veo como un sapo", afirmó, para añadir luego la palabra "bulldog", en la presentación ante los medios de ese filme, proyectado en la sección oficial del festival aunque fuera de concurso y en el que Bale demostró de nuevo sus dotes camaleónicas.
"Mi cuerpo grita pidiendo ayuda: si sigues así, morirás", respondió luego, a una pregunta alusiva a los cambios de imagen a que se somete para adaptarse a los personajes requeridos.
Esquivó, sin embargo, la pregunta de si estaría dispuesto también a interpretar al actual presidente de EE.UU., Donald Trump, y pretextó que "otros lo han hecho ya".
Bale acudió a la capital alemana junto con el director del filme, Adam McKay, dentro de la gira europea de promoción de la película que recrea en tono crítico la figura del exvicepresidente de EE.UU. y que está nominada a los Óscar a mejor película, mejor dirección y mejor actor.
"Todas las nominadas son maravillosas. Espero que eso ayude a que la gente vaya más al cine", dijo Bale, de nuevo sin pronunciarse claramente al ser preguntado por sus aspiraciones a hacerse con la estatuilla de Hollywood.
"Mi película refleja cincuenta años de hacer política de una forma determinada", explicó por su parte McKay respecto a "Vice", que recorre la ascensión política de Cheney, bajo Richard Nixon y Ronald Reagan, hasta llegar a la vicepresidencia con George W. Bush en la Casa Blanca.
"Trump es el resultado de esa política", indicó respecto al actual presidente y su forma de hacer política "que no parece entender de los silencios, como Cheney", añadió, en alusión a su tendencia a pronunciarse aparentemente sin reflexionar, en twitter.
"Vice" es el único largometraje estadounidense incluido en la sección oficial de la Berlinale, un festival más bien volcado al cine europeo o asiático, con vocación de explorar en lo periférico.
Bale se presento ante los medios de la Berlinale con algo de retraso y procedente de Londres, donde anoche asistió a la gala de los Bafta, los premios del cine británico en los que estaba nominado como mejor actor, galardón que fue para Rai Malek por su interpretación de Freddie Mercury en "Bohemian Rhapsody".
Era la presencia más mediática de la jornada, pese a no estar en la lucha por los Osos del festival, competición que ha quedado reducida a 16 aspirantes por la retirada, por problemas técnicos, de la película con que iba a competir el director chino Zhang Yimou. EFE
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