Skarsgard equilibra la Berlinale, sacudida por la decrépita Alemania de Akin
Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- La solidez de dos actores -el sueco Stellan Skarsgard
y la austríaca Valerie Parchner- equilibró la competición de este sábado en la
Berlinale, tras la sacudida
dejada por el intento del director turco-alemán Fatih Akin de mostrar la
Alemania más decrépita.
A Akin, Oso de Oro en 2004 con "Gegen die Wand"
("Contra la pared"), se le esperaba en Berlín como a un exitoso representante
del cine alemán actual que regresa al festival que le catapultó entonces, ahora
con "Der Goldener Handschuh" ("The Golden Glove").
El papel protagonista de
su nuevo filme corresponde a Jonas Dassler, al que se definía estos días en los
medios berlineses como un nuevo talento interpretativo, metido en el papel de un
asesino en serie de prostitutas, en el Hamburgo de los años sesenta.
Era el
plato fuerte del día y la dirección de la Berlinale tuvo que improvisar una tercera sala para el
pase previo ante los medios, tras quedar desbordada la capacidad de las dos
inicialmente previstas.
A la expectación siguió un filme chocante, en que
Akin coloca a su asesino, tomado de la vida real, entre el bar que da nombre al
filme, un antro poblado por borrachos de ambos sexos tambaleantes, y el
pestilente ático del barrio de St Pauli hamburgués donde va matando, troceando y
escondiendo a sus víctimas.
El cóctel argumental hacia pronosticar algún
paralelismo con los hermanos Ethan y Joel Coen o con Quentin Tarrantino, pero lo
que se vio fue un filme sin genialidades de humor macabro, sino una mera
exhibición de figuras grotescas, zafias, desdentadas y sombrías.
Si en
"Gegen die Wand" retrató los desajustes de sociedades paralelas como la
germano-turca, su nuevo filme parece ser la revancha del realizador de origen
inmigrante empeñado en pintar el submundo decrépito de sus convecinos cien por
cien alemanes.
En contraste con desconcierto que dejó en algunos "Der
goldene Hanschuh" -y de la imposibilidad de comprobar si bajo las prótesis que
se coloca a Dassler hay un gran actor-, el veterano Skarsgard y su colega
austríaca aportaron talento más que reconocible.
El actor sueco interpreta
en "Out Stealing Horses", de Hans Petter Moland, a un viudo traumatizado por la
muerte de su esposa, que vuelve al recóndito bosque noruego donde pasó su último
verano con su padre, en 1948.
Los recuerdos de ese último verano discurren
entre talas de árboles a hachazos, donde cualquier descuido podía llevarse por
delante a un compañero o dejarle retorciéndose de dolor.
Ahora la tala es
con sierras mecánicas, entre toneladas de nieve y conversaciones con un vecino
que se presenta contándole que a los 19 años mató a un perro por orden de su
madre, la pieza que le llevará a desentrañar el drama de un triángulo que es, en
realidad, el cuadrilátero de confrontación entre el padre y el hijo.
Skarsgard es la introspección en el pasado, el hombre en pos del adolescente
que fue -Jon Ranes- en esos tiempos en que un verano con el padre -Tobias
Santelmann- no consistía en embelesarse en la tablet, sino en ducharse bajo la
lluvia o deshacer a lomos de un caballo salvaje una madeja de troncos atrancada
en el río.
"Moland siempre consigue hacerme volver a la naturaleza", afirmó
el actor, una especie de invitado fiel a la Berlinale, en alusión a su papel a "Kraftidioten", el
extraseco western polar dirigido por el realizador noruego, con el que compitió
en ese festival en 2013.
El guión se basa en la novela del mismo título de
Per Petterson y el gran protagonista es el bosque; pero la Berlinale acogió a Skarsgard como al
viejo amigo al que siempre agrada ver, irónico e infalible, esta vez junto a un
actor revelación, el joven Ranes.
La otra gran interpretación del día fue la
de Valerie Pachner, la impecable y esbelta consultora de empresas a sanear -o
cerrar-, con una hermana aquejada de paranoia esquizofrénica y por enésima vez
ingresada en un psiquiátrico.
"Der Boden unter den Füssen" ("The Ground
Beneath My Feet"), dirigida por Marie Kreutzer, parte de una situación que tal
vez condenaría al filme a caer en lo previsible -confrontación entre la hermana
perfecta y la destrozada- y el dilema de ceder o no a sus chantajes emocionales
permanentes.
Pachner le dan la vuelta al esquema de lo consabido y convierte
al ser perfecto en alguien vulnerable, al que coloca al borde de síndromes
parecidos a los de la hermana. EFE
(foto) (vídeo)
Monumental "Brecht", el último genio alemán
Berlín, 9 feb (EFE).- La Berlinale estrenó hoy, en su sección Special, el
monumental "Brecht", un filme de 187 minutos consagrados a recrear obra, vida y
momento histórico de Bertolt Becht (1898-1956), el dramaturgo que se consideró
el último genio alemán.
Una proyección de gala, con asistencia del presidente del país, Frank Walter Steinmeier -algo inusual, ya que en el festival berlinés no se prodigan las visitas del ámbito político federal-, dio al estreno rango de acontecimiento, para un filme que se presentaba fuera de concurso.
Su director, Heinrich Breloer, reconocido recreador de grandes personajes o sagas, como hizo con la de Thomas Mann y su familia, optó de nuevo por una combinación entre las imágenes documentales y la ficción para abordar la figura de Brecht (1898-1956).
El genial autor, el seductor, el poco fiable amante o esposo y el revolucionario dramaturgo, músico, poeta y cantante son algunos de los aspectos que recorre un filme que, más allá de la reconstrucción del personaje, permite discurrir por la convulsa historia alemana, desde la I Guerra Mundial a la república de Weimar, el nazismo y finalmente la división del país.
Las mujeres marcan las distintas etapas de su vida, desde su primer amor adulto -Paula- hasta su relación con su alter ego, creativo y sentimental, Helene Weigel, la compañera que le obligó a tratar por primera a una mujer de igual a igual.
La labor interpretativa recae principalmente en los actores que interpretan a Brecht, el joven Tom Schilling, para los primeros años, y el veterano Burhardt Klaussnert, al que corresponde la parte más sólida del personaje, en lo creativo y en lo personal, incluida su compleja relación con la República Democrática Alemana (RDA).
El Brecht que se llamaba con cierta ironía el "último genio alemán", animado por sus amigos y algún adulador antes incluso del estreno de su exitosa "Opera de tres centavos" (1928), se verá obligado a exiliarse a Estados Unidos tras la llegada de Adolf Hitler al poder (1933).
Con la capitulación del Tercer Reich vuelve a Europa, se instala en Suiza y luego en la Alemania comunista, donde las autoridades le prometen un teatro propio, el que se conocerá -y sigue conociéndose- como "Berliner Ensemble", dirigido por Weigel.
De la posición de poeta oficial de la RDA comunista pasa a la decepción y la amargura, fase de especial relevancia en una película que dejó algo exhausto al espectador medio y también a parte de la crítica, en medio de un festival en que se exhiben unos 400 filmes, entre el total de sus secciones. EFE
gc/cr
(foto)
Una proyección de gala, con asistencia del presidente del país, Frank Walter Steinmeier -algo inusual, ya que en el festival berlinés no se prodigan las visitas del ámbito político federal-, dio al estreno rango de acontecimiento, para un filme que se presentaba fuera de concurso.
Su director, Heinrich Breloer, reconocido recreador de grandes personajes o sagas, como hizo con la de Thomas Mann y su familia, optó de nuevo por una combinación entre las imágenes documentales y la ficción para abordar la figura de Brecht (1898-1956).
El genial autor, el seductor, el poco fiable amante o esposo y el revolucionario dramaturgo, músico, poeta y cantante son algunos de los aspectos que recorre un filme que, más allá de la reconstrucción del personaje, permite discurrir por la convulsa historia alemana, desde la I Guerra Mundial a la república de Weimar, el nazismo y finalmente la división del país.
Las mujeres marcan las distintas etapas de su vida, desde su primer amor adulto -Paula- hasta su relación con su alter ego, creativo y sentimental, Helene Weigel, la compañera que le obligó a tratar por primera a una mujer de igual a igual.
La labor interpretativa recae principalmente en los actores que interpretan a Brecht, el joven Tom Schilling, para los primeros años, y el veterano Burhardt Klaussnert, al que corresponde la parte más sólida del personaje, en lo creativo y en lo personal, incluida su compleja relación con la República Democrática Alemana (RDA).
El Brecht que se llamaba con cierta ironía el "último genio alemán", animado por sus amigos y algún adulador antes incluso del estreno de su exitosa "Opera de tres centavos" (1928), se verá obligado a exiliarse a Estados Unidos tras la llegada de Adolf Hitler al poder (1933).
Con la capitulación del Tercer Reich vuelve a Europa, se instala en Suiza y luego en la Alemania comunista, donde las autoridades le prometen un teatro propio, el que se conocerá -y sigue conociéndose- como "Berliner Ensemble", dirigido por Weigel.
De la posición de poeta oficial de la RDA comunista pasa a la decepción y la amargura, fase de especial relevancia en una película que dejó algo exhausto al espectador medio y también a parte de la crítica, en medio de un festival en que se exhiben unos 400 filmes, entre el total de sus secciones. EFE
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La Berlinale, escaparate exculpador de Lian Neeson
Berlín, 9 de feb (Efe).- La Berlinale se convirtió hoy en escaparate exculpador para Liam Neeson, en medio de la controversia desatada por unas declaraciones del actor británico en que afirmaba haber pensado en "matar a un negro".
"Conozco a Liam y sé que no es un racista", afirmó el director noruego Hans Petter Moland respecto al protagonista de su filme "Cold pursuit", en la presentación ante los medios de "Out Stealing Horses", una de las aspirantes a los Osos del festival.
"No deberíamos condenar a la gente por lo que creímos que dijeron", afirmó por su parte el actor sueco Stellan Skarsgard, parte del elenco con el que Moland compite en la presente Berlinale.
"Cold Pursuit" es una nueva versión del anterior filme dirigido por el realizador noruego, titulado "Kraftidioten" e interpretado entonces por Skarsgard, película que compitió en la Berlinale en 2013.
La presencia del director de "Cold Pursuit" y del antecesor de Neeson en ese papel convirtió la controversia en torno a las declaraciones del actor británico en pregunta casi obligada en la presentación en Berlín de "Out Stealing Horses".
La controversia en torno a Neeson saltó hace unos días, a raíz e una entrevista al diario The Independent, donde explicaba que salió a la calle durante varios días buscando pelea con "algún negro" para matarlo en venganza por la violación de una conocida suya.
Las declaraciones han salpicado la promoción de "Cold Pursuit", en que Neeson interpreta a un personaje que quiere vengarse por el asesinato de su hijo. EFE
gc/cr