Ozon plasma en Berlín el rostro de las víctimas de la pedofilia eclesiástica
Gemma Casadevall

Berlín, 8 feb (EFE).- El director francés François Ozon mostró en la Berlinale el rostro múltiple de las
víctimas de la pedofilia en la iglesia, en una jornada a concurso que
completaron una rompedora historia sobre violencia infantil y la estepa azotada
por el viento de Mongolia.
"No me interesa el aspecto jurídico, sino el
humano. No pretendo influir en la justicia francesa, sino en la sociedad",
afirmó Ozon sobre "Gràce à Dieu", su quinta película a concurso del festival
berlinés, esta vez centrada en un universo de traumas masculinos.
Su filme
se estructura sobre un escándalo real, el que salió a la luz a raíz de la
plataforma "La Parole Liberé", el colectivo de víctimas del padre Bernard
Preynat, al que se imputan abusos a 70 menores, cuyo abogado ha presentado una
demanda en Francia para que se retrase el estreno del filme hasta después del
proceso.
A partir de ahí, Ozon arrastra "al espectador hacia personalidades
distintas masculinas", inspiradas en esos personajes reales, hasta componer un
mosaico amplio, como extenso es el pecado de la pedofilia en la iglesia.
Ahí
está Alexandre (Melvil Poupaud), el padre de una familia modélica católica que
no quiere perder la fe, pese a lo sufrido; o el que fuera niño prodigio Emmanuel
(Swann Arlaud), incapaz de recomponer las piezas destrozadas por el padre que
arruinó su niñez.
A su alrededor están las esposas o madres que los
sostienen en la lucha contra la impunidad eclesial o que trataron de no ver a
tiempo ese secreto a voces que es la pederastia infligida por religiosos.
"No es un filme documental sobre ese caso. Podría ser sobre cualquier otro
en España, en Argentina, en otro lado", defendió Ozon, sobre una película que va
más allá del "proceso Preynat" y la red de silencio tejido alrededor de este por
la iglesia.
"Gràce à Dieu" llegó a la Berlinale cuatro años después de que el chileno Pablo
Larraín ganara el Gran Premio del Jurado con "El club", el filme centrado en un
grupo de sacerdotes perdidos entre atrocidades inconfesables.
Ozon da un
giro de 180 grados a los anteriores filmes con los que compitió en Berlín -entre
ellos, "8 Femmes" ("8 mujeres"), Oso de Plata en 2002 a su elenco de actrices,
entre ellas Catherine Deneuve, Isabelle Huppert y Fanny Ardant-.
Francia
entró así con buen pie en la batalla en una competición, cuyos premios repartirá
el jurado presidido por la actriz Juliette Binoche, con el director chileno
Sebastián Lelio en el equipo.
También tuvo un buen arranque Alemania con
"Systemsprenger" ("System crasher"), un filme dirigido por Nora Fingscheidt,
representante de la nueva generación de cineastas alemana, que no deja un
segundo de respiro al espectador.
Su protagonista es Benni, una niña de
nueve años (Hélena Zengel) que aterroriza a sucesivos terapeutas y hogares de
adopción con sus explosiones de violencia extrema, salpicados de momentos de
ternura que les parte el corazón.
Tan imposible es desentenderse a esa niña
como que la incorporen a su vida privada uno de sus desbordados terapeutas,
conscientes de que tienen ante sí el producto de un hogar desestructurado como
tantos otros, pero que a la que no deben acercarse a un hijo propio.
"Un
niño violento es grito que pide ayuda", explicó Finscheidt sobre un filme que
encierra un homenaje a tantos asistentes sociales de la vida real, en lucha
contra la batalla aparentemente perdida de dar con un lugar donde Benni no sea
un peligro para ella ni para el entorno.
Un hombre que no es capaz de volver
a dar las gracias a la pastora que salvó en medio de una noche helada bien
merece que se le escape la chica a la capital y que la moto le deje tirado: esa
es una de las lecciones de "Öndög", el tercer filme a competición, dirigido por
Wang Quan'an.
Rodado de nuevo en Mongolia, como el "Tulla's Marriage" que
dio al realizado chino el Oso de Oro del festival, en 2007, la película parte de
un policía inexperto de 18 años que queda al "cuidado" de una cadáver de mujer
desnuda abandonado en la estepa.
Le salvará de morir helado la pastora menos
joven que además de sopa, abrigo y tabaco, recostados en su camello, le deja
hacer.
Wang Quan'an completa una constelación humana menos simple de lo que
parece, entre imágenes que parecen desafiar a la pregunta recurrente en el
festival de si el cine sobrevivirá a Netflix.
"Öndög" es una de esas
películas impensables en otro formato que no sea la gran pantalla. Inmensa, como
su director, e intensa, si se atiende a cada uno de los detalles. EFE
gc/agf
(foto) (vídeo)
Cassey, persguido por el escándalo "Mee too"
Berlín, 8 feb (EFE).- El actor y director estadounidense Casey Affley se vio hoy
perseguido por el escándalo de abusos sexuales en su aparición en la Berlinale, donde acudía a presentar
su película "Light of my Life", donde interpreta el papel de un vigoroso padre
determinado a salvar a su hija en medio del colapso global.
"Escribí el guion mucho antes de que saltara esa cuestión", afirmó Affleck ante los medios, ante la pregunta de si había intentado rehabilitarse con el papel que interpreta en ese filme, exhibido fuera de concurso en la sección Panorama.
"No soy un experto en feminismo. No creo que mi película tenga un mensaje político", añadió, en otro momento de su comparecencia, preguntado acerca del reparto de papeles entre el personaje que él interpreta, el de padre, y el de su hija, quien adquiere un creciente protagonismo narrativo en el guión.
"Light of the night" es una película de corte algo apocalíptico, en que de una larga escena inicial, del padre explicándole a su hija una historia, en un ambiente casi idílico, se pasa a ese mismo hombre tratando de salvarla del fin del mundo, azotado por una pandemia.
"Rag, mi hija, acabará transformando el relato, será su dueña. Cobra protagonismo absoluto. Sí, tal vez eso sea ser feminista. Aunque no soy el más adecuado para decidirlo", continuó.
Anna Pniowsky, en el papel de esa hija, acaba quitando planos al padre, tanto en el filme como en la presentación en la Berlinale, donde la cuestión de los presuntos abusos sexuales tuvo un papel casi marginal, pese a que inevitablemente se confrontó a Affleck con el tema.
El actor y realizador, ganador de un Oscar en 2016 por "Manchester by the Sea", quedó salpicado por el escándalo a raíz de las acusaciones de Amanda White y Magdalena Gorka, productora y directora de fotografía del documental "I'm still here", cuestión que se cerró con un pacto entre denunciantes y defensa.
Su caso se enmarca en el goteo de revelaciones acerca de agresiones sexuales, presuntas o demostradas, que salpica Hollywood desde que se activó el movimiento "Me Too" (Yo también), animando a las víctimas a denunciar esos casos. EFE
gc/agf
(foto)
"Escribí el guion mucho antes de que saltara esa cuestión", afirmó Affleck ante los medios, ante la pregunta de si había intentado rehabilitarse con el papel que interpreta en ese filme, exhibido fuera de concurso en la sección Panorama.
"No soy un experto en feminismo. No creo que mi película tenga un mensaje político", añadió, en otro momento de su comparecencia, preguntado acerca del reparto de papeles entre el personaje que él interpreta, el de padre, y el de su hija, quien adquiere un creciente protagonismo narrativo en el guión.
"Light of the night" es una película de corte algo apocalíptico, en que de una larga escena inicial, del padre explicándole a su hija una historia, en un ambiente casi idílico, se pasa a ese mismo hombre tratando de salvarla del fin del mundo, azotado por una pandemia.
"Rag, mi hija, acabará transformando el relato, será su dueña. Cobra protagonismo absoluto. Sí, tal vez eso sea ser feminista. Aunque no soy el más adecuado para decidirlo", continuó.
Anna Pniowsky, en el papel de esa hija, acaba quitando planos al padre, tanto en el filme como en la presentación en la Berlinale, donde la cuestión de los presuntos abusos sexuales tuvo un papel casi marginal, pese a que inevitablemente se confrontó a Affleck con el tema.
El actor y realizador, ganador de un Oscar en 2016 por "Manchester by the Sea", quedó salpicado por el escándalo a raíz de las acusaciones de Amanda White y Magdalena Gorka, productora y directora de fotografía del documental "I'm still here", cuestión que se cerró con un pacto entre denunciantes y defensa.
Su caso se enmarca en el goteo de revelaciones acerca de agresiones sexuales, presuntas o demostradas, que salpica Hollywood desde que se activó el movimiento "Me Too" (Yo también), animando a las víctimas a denunciar esos casos. EFE
gc/agf
(foto)