El frustrado viaje del presidente alemán plasma las grietas entre Kiev y Berlín
Gemma Casadevall
Berlín, 13 abr (EFE).- El rechazo de Ucrania a recibir la visita del
presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, ha plasmado las grietas entre Berlín
y Kiev, que reclama suministros militares y el embargo del gas ruso a la
potencia europea y recibe como amigos a los líderes de Polonia y los países
bálticos.
"Se me comunicó que mi presencia no era deseada en el país", tuvo
que admitir Steinmeier ante medios alemanes, en su visita oficial a Varsovia,
tras revelar el popular diario "Bild" que el presidente Volodímir Zelenski había
rechazado recibirle.
El presidente alemán desistió de un viaje que debía ser
expresión de la solidaridad europea, mientras partían al encuentro con Zelenski
sus homólogos de Polonia, Lituania, Letonia y Estonia -Andrzej Duda, Gitanas
Nauseda, Egils Levits y Alar Karis-.
La misión se había preparado por
iniciativa de Varsovia. El primer ministro polaco y el líder del gubernamental
partido "Ley y Justicia" (PiS), Mateusz Morawiecki y Jaroslaw Kaczynski, habían
comandado en marzo el que fue el primer viaje de líderes occidentales a Kiev
desde el inicio de la invasión rusa.
AFRENTAS PASADAS Y PRESENTES
En el
trasfondo del no de Kiev a Berlín se suman cuentas pendientes del pasado y
también mensajes del presente. El embajador de Ucrania en Alemania, Andrij
Melnyk, aclaró que a quien se quiere ver en Kiev es al canciller Olaf Scholz,
por ser éste a quien corresponden las decisiones ejecutivas tales como el
embargo no solo al carbón, sino también del gas y el petróleo rusos.
El
viceportavoz del Gobierno de Berlín, Wolfgang Büchner, declinó aclarar si Scholz
está dispuesto o no a hacer ese viaje, tras afirmar que como jefe de Gobierno ha
estado "repetidamente en contacto telefónico" con Zelenski. La última
conversación entre ambos líderes fue el pasado domingo, recordó.
A Zelenski
le escuchó con respeto el Parlamento alemán, en una intervención virtual el
pasado marzo, recordó el portavoz. Ucrania "estuvo a punto de recibir al máximo
representante institucional del país", dijo en referencia a Steinmeier, quien
"fue reelegido en febrero por un amplísimo consenso político", añadió.
El
rechazo ucraniano a la visita del presidente, cargo eminentemente
representativo, se produce unos días después de que Steinmeier admitiera
"errores de apreciación" en su pasada defensa del gasoducto Nord Stream, puntal
de la actual dependencia energética de Alemania respecto a Rusia.
Steinmeier
fue ministro de la Cancillería bajo el socialdemócrata Gerhard Schröder
(1998-2005), quien unos meses antes de dejar el poder suscribió el acuerdo para
la construcción de primer gasoducto con su aliado y amigo, el presidente
Vladímir Putin.
Bajo la conservadora Angela Merkel (2005-2021), el
socialdemócrata Steinmeier fue ministro de Asuntos Exteriores en dos
legislaturas. Compartió con Merkel la decisión de seguir adelante con el Nord
Stream 2 pese a la anexión de Crimea, en 2014, y las advertencias ucranianas
contra el gasoducto.
A Steinmeier, como al conjunto del Partido
Socialdemócrata (SPD) alemán, se le ha identificado desde Kiev como
representante de la "cercanía" hacia Moscú.
Para la socialdemocracia alemana
se ha convertido en una vergüenza tener que capear con la obstinación de
Schröder de no romper con Putin -ni con sus cargos en los consejos de Nord
Stream y Rosneft-. El rechazo ahora a la visita presidencial obliga a Berlín a
hacer juegos malabares para evitar el término "afrenta".
LA DIPLOMACIA VERDE
El portavoz de Scholz defendió "el compromiso solidario" de Steinmeier con
Ucrania y declinó comentar si la negativa de Zelenski era una "afrenta a toda
Alemania", como se le preguntó en una comparecencia de rutina.
"Está claro
que estamos del lado de Ucrania. Apoyamos a Ucrania y su derecho a defenderse
con absoluta solidaridad", afirmó, la ministra de Asuntos Exteriores, la verde
Annalena Baerbock, durante su viaje de trabajo a Mali.
La jefa de la
diplomacia alemana, como el conjunto del partido ecologista, exigió
repetidamente en sus tiempos en la oposición la suspensión del Nord Stream. Ya
como socios de Scholz, los Verdes no han dejado de criticar la dependencia
energética rusa derivada de la "cercanía con Moscú", bajo Schröder o bajo
Merkel.
También apremian a su gobierno para que acelere los suministros que reclama Kiev, mientras los socialdemócratas de Scholz siguen
paralizados entre problemas de licencias y otros argumentos. EFE
