martes, 15 de febrero de 2011

Irán, grandioso y real


El Irán real entró por la puerta grande en Berlinale con Farhadi

 
Gemma Casadevall

Berlín, 15 feb (EFE).- El Irán real entró por la puerta grande en la Berlinale hoy con Asghar Farhadi, que dio una lección de cómo llevar al cine seres de carne y hueso, mientras el húngaro Béla Tarr trazó uno de sus bellos ejercicios fílmicos con una cinta de más dos horas, en blanco y negro, casi muda y con Nietzsche como arranque.
Si los Osos se decidieran por aclamación, a Farhadi le correspondería el de Oro, vista la ovación que se dispensó a "Jodaeiye Nader az Simin" y a él mismo, en su comparecencia tras el pase ante los medios, que lo recibieron como al héroe que necesitaba la 61 Berlinale.
Irán era de por sí un plato fuerte en este festival, que mantiene como miembro del jurado "en ausencia" al cineasta Jafar Panahi, encarcelado en su país.


La ovación a Farhadi iba, sin embargo, más allá de los meros mensajes solidarios a los cineastas de ese país, que pese a todos los obstáculos genera directores como ambos.
A Farhadi se le esperaba con expectación en la Berlinale, que en 2009 le dio el Oso de Plata a la mejor dirección por "Elly", su anterior lección de cómo trasladar a la pantalla a unos iraníes de a pié, con problemas o dilemas tan parejos a los de cualquier ciudadano occidental, por encima de las disparidades.
"Jodaeiye Nader az Simin" abunda en esa dirección y se mete en un retrato social de los seres que habitan el Teherán de hoy, donde conviven el chador y el lavavajillas y donde un cabeza de familia con un padre con Alzheimer puede verse tan desbordado para atenderle en casa como lo estaría un europeo.
La situación de partida es la petición de divorcio de su esposa, que quiere salir del país, y la decisión del marido de no dejar solo a su padre.
Necesita ayuda doméstica, la halla en una mujer que por supuesto no sabe si es acorde o no al dogma islámico desnudar y lavar a un abuelo que se orinó. A partir de ahí se suceden un nudo de conflictos éticos, sociales y también prácticos en tantas direcciones como alcance a imaginar el espectador.
Los conflictos morales, la verdad y la mentira, culpabilidad o inocencia son los ejes de su filme, cuya grandeza está en la capacidad de generar empatía hacia cualquiera de los personajes en conflicto, con un manejo de los actores que roza la perfección.
Con expectación se aguardaba asimismo la segunda película a concurso hoy, "A torinoo lo" ("The Turin Horse") de Tarr, el más veterano entre los 16 aspirantes a Oso de la Berlinale y del que se esperaba una de sus lecciones de mutismo y belleza visual.
El punto de partida es lo ocurrido la mañana del 3 de enero de 1889, cuando Nietzsche sale de su hotel de Turín, ve a un cochero castigando con el látigo a un caballo, se interpone y a partir de ahí rompe definitivamente con la humanidad. Pronuncia una última frase a su madre y cae irremisiblemente en la locura.
Tarr dedica al episodio el arranque, que relata una voz en off. El núcleo del film son los días sucesivos del cochero, su hija y el caballo, en una casa mísera y aislada, entre patatales azotados por vendavales, que relata con extrema minuciosidad.
El viento es invariable, el plato diario que comen padre e hija, también -una patata hervida cada uno-, como lo es el resto de sus rutinarios movimientos de vestirse, calzarse, ir a por agua al pozo y comunicarse monosilábicamente, sólo cuando es imprescindible.
Un ejercicio visual y fílmico de esos que solo se pueden vivir en un festival o en una escuela de cine, sólo recomendable a quienes se dejan arrastrar a la fascinación por la lentitud y el repertorio de grises, en toda su variedad.
La decepción de la jornada a concurso fue "The Future" dirigido y protagonizado por Miranda July, Cámara de Oro en Cannes en 2005 por su primera película, "Me and you and everyone we know".
De July se esperaba algo más refrescante que un filme que discurre entre ensoñaciones bobas y sustentado en una pareja de seres clónicos -ella y Hamish Linklater-, que además de compartir peinado, adicción a internet y redes sociales sufren de parecido aburrimiento.
Puestos a buscar un sentido a su existencia, y tras muchas reflexiones, deciden adoptar un gato enfermo. Una gran responsabilidad para esos seres inermes, que echará por tierra July el día en que, de tanto aburrirse en casa, se busca otra compañía. EFE
gc/jcb/cr
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Rodrigo Moreno, ahora en vacío

El argentino Moreno vuelve a la Berlinale con "Un mundo misterioso"

Gemma Casadevall

Berlín, 15 feb (EFE).- El cine argentino compitió hoy en la Berlinale con "Un mundo misterioso", un retrato de la absoluta apatía dirigido por Rodrigo Moreno, compartiendo jornada a concurso con la turca "Bizim Büyük Caresizligimiz" ("Our grand despair"), mientras el festival esperaba a Colin Firth sobre su alfombra roja.
Cinco años después de ganar el Premio Alfred Bauer de la Berlinale con su magnífico "El Custodio", Moreno presentó su segundo largometraje en esa misma plaza, con un filme que el director del festival, Dieter Kosslick, había anunciado como un "elogio a la lentitud".
Si en "El Custodio", el director bonaerense seguía con su cámara a un individuo solitario para acabar trazando un impecable retrato de la soledad, en su versión más radical, aquí apuesta por una fórmula parecida, sólo que el sujeto al que sigue ahora es un ser vacío.
Boris, interpretado por Esteban Bigliardi, es un joven al que su pareja pide "una pausa por un tiempo", a lo que sucede un deambular sobre un destartalado "Tokha", un auto de fabricación rumana que arrebata el protagonismo a la teórica figura central del filme.
Se trata de un ser apático, rodeado de seres igualmente apáticos, lo que acabará contaminando por completo el filme. La única tarea en que parece ser capaz de concentrarse Boris es lograr que el auto funcione, lo que no le impide asistir con la máxima apatía al momento en que lo pierde, como perdió a su chica.
La Berlinale está avezada en recibir todo tipo de filmes, los que cautivan a todo el festival -como el iraní "Nader az Simin" de Asghar Farhadi, ayer- o los que sólo son asequibles a una exquisita minoría -como las dos horas largas de mutismo en blanco y negro del "A torinoi lo" del húngaro Béla Tarr, también la jornada anterior-.
Los filmes programados para la sección a competición hoy, tras esas dos grandes -y distintas- lecciones de cine de Farhadi y Tarr lo tenían difícil para ganarse la atención del festival.
El apático "Mundo misterioso" de Moreno no sólo no lo logró, sino que se llevó, en el pase previo para la prensa diaria, algunos abucheos, los primeros del festival, al que no se puede conquistar sólo con un hábil etiquetaje, como el de "elogio a la lentitud" de Kosslick o el buen sabor de boca que dejó "El Custodio".
El Premio Alfred Bauer, instituido en memoria del fundador del festival, se otorga a la innovación y la búsqueda de nuevos lenguajes en el cine, recordaba un cronista de un medio berlinés "Der Tagesspiegel" presente en la sala.
Moreno representó ese espíritu en su anterior filme, no en éste, pero ello no implica que no pueda recuperar esa categoría en el siguiente, razonaba el cronista alemán, ya que su película sigue llevando el sello de la generación de buenos cineastas argentinos a la que pertenece.
Mejor acogida recibió el filme turco a competición, una conmovedora historia de amor y de amistad dirigida por Seyfi Teoman, que se mueve en el Estambul de nuestros días y principalmente entre un terceto de jóvenes estudiantes que comparten piso.
Todo gira en torno a la chica, Günes Sayin, una muchacha encantadora a la que por supuesto los dos compañeros masculinos tratarán como a una princesa -ella acaba de perder a sus padres en un accidente- y de la cual se enamorarán ambos, como no podría ser de otro modo.
Nada en el argumento escapa a lo previsto, pero de alguna manera resultó gratificante comprobar cómo las llamadas cinematografías periféricas -es decir, tanto Farhadi como Teoman- colocan a la Berlinale ante seres reales, confrontados a grandes o menores problemas igualmente auténticos.
En dirección opuesta, las cinematografías del mundo llamado más avanzado -ayer, Miranda July, hoy Moreno- sitúan al espectador ante jóvenes inermes o apáticos, encandilados en su vacío.
A todo esto, la Berlinale se preparaba para recibir sobre la alfombra roja, para la sesión de gala de la noche, al oscarizable Colin Firth, cuyo "The King's Speech" se proyectaba fuera de concurso, en Berlinale Special, lo que no le quitaba rango de imán mediático. EFE
gc/rz/cr

lunes, 14 de febrero de 2011

Destrozando a Shakespeare


El "Coriolanus" reciclado de Fiennes y Chernobyl sacudieron la Berlinale
 
Gemma Casadevall

Berlín, 14 feb (EFE).- El "Coriolanus" de Shakespeare, reciclado por Ralph Fiennes, sacudió a la Berlinale, con una versión libre del militar inquebrantable convertido en enemigo del pueblo en la Roma de hoy, compartiendo la jornada a competición con "V Subbotu" sobre ese sábado de 1986 en que se resquebrajó Chernobyl.
Trasladar a Shakespeare y la falsa democracia romana a las guerras de nuestros días no es tarea fácil, por mucho que ayude el impecable inglés shakespeariano de Fiennes y Vanessa Redgrave.
Tampoco lo es traducir al lenguaje actual la tragedia del militar capaz de ganar todas las batallas, pero no el corazón del plebeyo, a merced de patricios manipuladores decididos a convertir su torpe discurso de soldado en desprecio hacia el pueblo.
Fiennes lo intentó en el filme donde debuta como director y ejerce además de protagonista. "Coriolanus" se mueve entre fragores de guerra y ejercicios de declamación, entre tanquetas policiales sofocando al pueblo y duelos a muerte contra el enemigo insurgente.
"A Shakespeare podemos verle muchas lecturas. La Roma de entonces estaba sacudida por el hambre, la revuelta popular era una revuelta por el pan, como muchas de las que vivimos hoy", sostuvo Fiennes, quien acudió acompañado por Redgrave y Gerard Butler.
El Coriolanus de Shakespeare y sus recelos hacia el mundo romano "nos ayudan a formularnos provocadoras preguntas, como el sentido de la democracia, la capacidad de ciertos políticos para malversarla y el papel del poder militar", añadió el actor y director.
Redgrave, impecable como la madre del Coriolanus más militarizada que su propio hijo, fue recibida en Berlín como la gran dama que es, mientras que Fiennes se vio algo eclipsado por la presencia de su rival en la cinta, el atractivo Gerard Butler.
"No crecí leyendo a Shakespaere, pero veo en él algo más que esas tragedias ancladas en un mundo que ya no existe. Son textos inmersos en personajes con una fuerza interior que nos siguen sacudiendo", afirmó con pasión Butler.
"En nuestros cuerpo a cuerpo hay una componente erótica", afirmó Fiennes, para quien eso no es contrario al espíritu de Shakespeare.
El combate del Coriolanus con el cráneo ensangrentado y luchando a cuchilladas con el Aufidius de Butler es uno de los hitos del filme, como lo es el duelo persistente entre la brutal mirada de Fiennes y los impactantes ojos azules de Butler.
"Sus rivales a muerte y, a la vez, seres que se admiran, probablemente los únicos que pueden entenderse entre sí, como dos samurais que por encima del combate se respetan más entre sí que a cualquiera de las personas que aman", afirmó Fiennes.
Tras la sacudida de Fiennes llegó el turno de "V Subbotu" ("Innocent Saturday"), de Alexander Mindadze, un filme que sitúa al espectador en el 26 de abril de 1986 cuando estalló la mayor catástrofe atómica de la historia nuclear civil.
Un joven funcionario del Partido, Valery, está ahí cuando todo ocurre. Huye a todo correr carretera arriba, mientras responsables políticos y técnicos optan por silenciar la que se avecina.
Se desarrolla a partir de ahí un vertiginoso catálogo de lo que no se debe hacer ante una catástrofe nuclear: primero, dejarse llevar por el pánico; segundo, perder el tiempo en nimiedades.
Lo primero que hace el muchacho es ir en busca de su chica, una de esas preciosidades capaces de que se les perdone torpeza tras torpeza. Su intención es salir de la ciudad de inmediato antes de que se extienda la noticia de la inminente catástrofe nuclear.
La chica empieza perdiendo el pasaporte, luego se le quiebra el tacón en la huida hacia la estación y, ya puestos, no se le ocurre nada mejor que ir a una zapatería a por repuestos.
De ahí saltamos a un banquete nupcial, entre borrachos amigos del muchacho empeñados en besarle; ella se coloca al frente de una banda de música con sus zapatos nuevos para animar la fiesta, a lo que siguen más y más amigos igualmente bebidos que convierten a Valery en suplente del batería, por supuesto borracho.
Todo, en un ambiente de caos sólo comparable con el nivel de radiación desencadenado por Chernobyl, rodado cámara al hombro y con la inmediatez de quien parece realmente saber por dónde salir de ahí.
"Coriolanus" dividió opiniones -en parte, porque no todo el mundo confiesa abiertamente la impenetrabilidad del texto de Shakespeare-, mientras que "V Subbotu" de Mindadze fue recibida por los medios como presunto "candidato a premio". EFE
gc/jcb/cr 

domingo, 13 de febrero de 2011

Pina, Wim


Pina Bausch renace con Wenders en un domingo Berlinale a pleno 3D
 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- La Berlinale vivió hoy su domingo a pleno 3D con el homenaje a la fallecida coreógrafa Pina Bausch filmado por Wim Wenders, la inmersión en las cuevas de Ardéche de Werner Herzog y la poética "Les contes de la nuit", primer filme de animación y en técnica tridimensional admitido a concurso en ese festival.
La esquelética Pina Bausch que danzaba con los ojos cerrados entre las sillas del "Café Müller" renació con Wenders, decidido a rendir tributo al mito y recordar no sólo lo que la coreógrafa aportó al mundo, desde su teatro de Wuppertal (oeste de Alemania), sino también lo que éste perdió con su muerte, en junio de 2009.
"Pina veía a través de los seres, nada escapaba a su mirada, pero de alguna manera hacía que uno no se sintiera desnudo ante ella, al contrario. Nos arropaba. Sobre esa mirada hicimos el filme", explicó Wenders, acompañado en la presentación por algunos de los bailarines de la coreógrafa, como Julie Shanahan y Barbara Kaufmann.
El filme nació de la conmoción por la muerte de Bausch, de un cáncer fulminante a los 68 años, lo que llevó a Wenders a recuperar material de archivo y ensamblarlo con nuevas tomas de los miembros de su compañía, perpetuadores y a la vez huérfanos de la creadora.
El filme recorre los míticos "Café Müller" o "Consagración de la Primavera", dentro y fuera del teatro fundado por Bausch, en Wuppertal, y les extrae en formato tridimensional toda la fuerza generada desde la aparente fragilidad extrema de la coreógrafa.
Los ojos que todo lo veían y taladraban, incluso cuando los tenía cerrados, son parte del espectáculo, grabado con dos cámaras por Wenders -"uno de ellos, en una grúa en formato dinosaurio", explicó el realizador- y convertido en documental en tres dimensiones.

Es un homenaje a la coreógrafa, a la ciudad de Wuppertal y, por extensión, a la colindante Cuenca del Ruhr, la nada coqueta región minera alemana, cuna de algunos de los talentos innovadores del país, como Bausch, Wenders y el cineasta y dramaturgo Christoph Schlingensief, muerto el pasado año de cáncer.
"Wuppertal estaba en una situación inusual: lucía el sol, lo que no suele ocurrir. Una buena manera de presentarla al mundo", ironizó el director, respecto a las partes del filme rodadas en sus calles. Wenders conmovió en la Berlinale con un filme que repasa los cuerpos permanentemente expuestos a caer exhaustos de Pina y los suyos, mientras que Herzog se adentró en las profundidades de las cuevas de Ardeche (Francia) para mostrar sus pinturas de 30.000 años de antigüedad, en "Cave of forgotten Dreams".
Herzog, presidente del jurado de la Berlinale en 2010, es de los privilegiados que han podido entrar en esas cuevas, descubiertas en 1994 y consideradas las más antiguas hasta ahora exploradas.
Herzog y Wenders no acudieron al festival como aspirantes al Oso, ya que sus filmes se exhibieron fuera de competición, al contrario que el director Michel Ocelot, que presentó "Les contes de la nuit" a concurso esta película de animación.
Su filme recrea las mil maneras de conquistar el corazón de la princesa, sea como galán transmutado en lobo o en chico del tam-tam, en Africa, sobre imágenes mágicas mezcla del teatro de sombras chinescas entre frutas y flores exóticas.
Todo ello sale de una nueva "fábrica de sueños", instalada en un cine que se muere, y donde se refugian los diseñadores de tanta magia, en busca de la fórmula del futuro.
Recrean ahí, una y otra vez, la historia del galán en pos de la linda hija del rey, al que se reserva un final algo atípico a la tradición de los cuentos de príncipes y princesas.
Cabe preguntarse si "Les contes de la nuit" se ganará también el corazón de la princesa, la presidenta del jurado Isabella Rossellini, una amante de los nuevos recursos, así como el favor del rey, el director de la muestra, Dieter Kosslick.
Fue iniciativa de Kosslick introducir a competición un filme de animación en 3D y a Rossellini le gusta experimentar, como demostró en sus cortos disfrazada de luciérnaga o mosca para hablar del sexo de los insectos, presentado en 2008.
Sea porque las gafas del 3D pueden ser algo torturante, especialmente a quienes llevan ya de por vida sus propios anteojos de miope, o porque alguno entró en el cine recién salido de una fiesta y con resaca, el caso es que al tercer o cuarto cuento empezaron las deserciones.
Calarse las gafitas de plástico a las 09.00 de la mañana y seguir con ellas para el pase de la tercera película, está bien para las fotos, pero excede a la paciencia de algunos. EFE
gc/jpm/fr
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sábado, 12 de febrero de 2011

Antídoto turco a Sarrazin


La inmigración turca alegró la opaca jornada de la Berlinale

 
Gemma Casadevall

Berlín, 12 feb (EFE).- La inmigración turca alegró hoy con "Alemanya. Willkommen in Deutschland" una jornada algo opaca de la Berlinale en la que el país anfitrión presentó "Schlafkrankheit", un retrato del desarraigo del cooperante en África, y EEUU concursó con "Yelling to the Sky", con Zoe Kravitz jugando a "Precious".
La historia de Hüseyin, un turco que entra en Alemania detrás del portugués Armando Rodrigues -el famoso inmigrante un millón al que se regala una moto-, convertida por sus nietas Yasemin y Nersin Samdereli -directora y guionista, respectivamente- en una comedia bienintencionada, desengrasó el sábado y hizo soltar risas y alguna lágrima al personal.
La película, exhibida en la sección oficial aunque fuera de concurso, desembarcó en la Berlinale como antídoto a las tesis islamófobas de Thilo Sarrazin, el ex directivo del Bundesbank que dejó su puesto tras el revuelo causado por su best-seller en el que anuncia la "descomposición de Alemania" a causa de su islamización.
Guste o no, el libro de Sarrazin es récord de ventas de la última década en el género no-ficción. El film de las hermanas Samdereli venía apadrinado por el director del festival, Dieter Kosslick, para quien "Alemanya" sirve para mostrar "lo que los alemanes nos perdemos, por eso de no ser medio turcos".
Es decir, alegría y saber saborear, no sólo ricas especialidades turcas, sino también ese bien llamado familia profusa en hijos, justo eso de lo que están tan necesitados los países de mínimos índices de natalidad, con lo que ello implica en su tejido social.



Es una comedia familiar y multigeneracional, que a veces roza la astracanada y que, a medida que avanza, pierde la frescura inicial, pero que permite echar unas risas y también entender los miedos de una familia de Anatolia en un país donde, les dicen, se cuelgan en las paredes hombres crucificados y sólo se comen patatas.
"Es una película plagada de anécdotas reales, como el pavor al crucifijo o la extrañeza de los niños, llegados de Anatolia, ante esos alemanes que sacan a pasan al perro atadito a una cadena", explicó Yasemin, la directora.
La frase "queríamos trabajadores y vinieron personas", del escritor suizo Max Frisch, preside la película, en la que se pasa de puntillas sobre los aspectos más ásperos de la integración.
Se trata de un filme de esos "para reírnos juntos" -alemanes y semialemanes- de los tópicos, afirmó la directora, y que, además del viaje de ida de Hüseyin a Alemania, recorre el de regreso a la Anatolia de que ahora sus hijos germanizados casi se avergüenzan.
Más profunda, y de digestión difícil, es la reflexión que ofrece "Schlafkrankheit" -literalmente, "La enfermedad del sueño"-, de la situación del cooperante en África, desarraigado e integrado a la vez, que hace equilibrios entre el no comportarse como un neocolonialista más y no dejar que se le tome el pelo.
Dirigida por Ulrich Koehler, el filme contrapone dos personajes: el médico europeo que tras veinte años en Camerún se encuentra que su mujer se vuelve a Europa porque lo impone su hija; y un inexperto colega francés de origen congoleño al que la Organización Mundial de la Salud envía a inspeccionar su proyecto.
"Es un filme sobre europeos en África que dice mucho de Europa", afirmó el director, quien ha pasado media vida en el Zaire y, por tanto, sabe de qué habla cuando retrata al médico "africanizado", que no puede dejar de ser blanco y que no sabe volver.
El filme, primera aportación a concurso de la cinematografía anfitriona, fue acogido con cierta frialdad en el pase para la prensa, pero al menos se evitó la desbandada que provocó, también en la proyección previa para los medios, "Yelling to te Sky".
Dirige esta producción estadounidense la debutante Victoria Mahoney, que coloca en su película a Zoe Kravitz -hija de Lenny- junto a Gabourey Sidibe -la descomunal protagonista de "Precious"- al servicio de un argumento que incide en la marginalidad y la droga en las escuelas, sobre el fondo de una familia desestructurada.
Kravitz se mete en la piel de esa nueva "Precious", mientras Sidibe ejerce de mala, sin más, en una historia de desolación y falta de perspectivas que no acaba de encontrar el hilo conductor. EFE
gc/is
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viernes, 11 de febrero de 2011

Berlinale, de Wall Street a la Junta


El Wall Street tóxico y la dictadura argentina abren la carrera por los Osos
  
Gemma Casadevall
Berlín, 11 feb (EFE).- La Berlinale entró hoy de lleno en la carrera por los Osos con Jeremy Irons y Kevin Spacey, dirigidos por el debutante JC Chandor en "Margin Call" y sumergidos en el Wall Street más tóxico, y con la visión desgarradora de la dictadura argentina del "El Premio", de la también primeriza Paula Markovitch.
"Quisimos reflejar la monstruosidad del sistema financiero, lo que no significa que todos los seres humanos que lo habitan sean monstruosos. También son personas", afirmó JC Chandor, quien desembarcó en Berlín con Irons, Spacey, Paul Bettany, y Zachary Quinton, algunos de los actorazos involucrados en primer filme.
A ellos, además del asimismo magnífico Stanley Tucci, corresponde dar un contorno creíble al codicioso ámbito financiero -y aún más altas quiebras-, "el mundo de los que no conocen la moral", en palabras de Spacey, cuyos mecanismos parecen no entender ni los responsables que aparentemente lo dirigen.
Activos tóxicos, un recital de managers, brokers, mandos intermedios y jefazos despiadados o desbordados, con los veteranos Irons y Spacey entre jovenzuelos que quieren ganar millones y no saben cómo gastar los que ya ganaron: ese es el mundo de "Margin Call", en el Wall Street de 2008, el de Lehman Brothers.
Todo ocurre una noche antes de que su mundo se hunda, entre seres sin familia -lo único similar a ello es del perro agónico de Spacey- a los que se comunica el despido desactivándoles el teléfono móvil, borrando mails y tarjetas de seguridad y dándoles la socorrida caja de cartón para que empaqueten sus cosas.
Spacey y Irons, impecables los dos, más Demi Moore, con su arquetípica cara de arpía, marcan el film con que Chandor irrumpe en el mundo de las bancarrotas y el regalo de bonos multimillonarios a quien coloque basura tóxica mientras se hunde el sistema.
Chandor opta por la visión desapasionada, incluso melancólica, paseando entre rascacielos a través de la noche y mientras se masca una catástrofe global que no estallará con un avión estrellándose en la primera Torre Gemela, como el 11-S, sino por la información contenida en un "pen-drive" -lápiz de memoria portátil-.
Redondeó la primera jornada a competición "El Premio", el primer largometraje dirigido por Markovitch, nacida en Buenos Aires y afincada en México, quien refleja desde una casita en la playa, a través de una madre y su hija de siete años, Ceci, el desgarro provocado por la dictadura argentina.
Madre e hija duermen vestidas, en una casa por las que se cuelan viento, arena y hasta el mar, y en la que la niña aprende que, a quien le pregunte en la escuela, sólo debe responder que papá vende cortinas en Buenos Aires.
Papá no vende cortinas, se le presume desaparecido o tal vez muerto, puesto que no escribe. Entre vendavales y unas dunas que serían idílicas, si no fuera porque las circunstancias son las que son, discurre su mundo, hasta que participa en un concurso de redacción en la escuela donde debe describir que es el ejército.
El hallazgo de Markovitch es la niña, Paula Gallinelli Hertzog, que coloca a su madre al borde del abismo con su redacción, donde cuenta lo que oyó, es y hace el ejército de la Junta Militar.
El resultado es una película bellísima, aunque para muchos excesivamente extensa, literaria, por deseo explícito de la directora, para quien "el cine es un género literario, con pocas imágenes, pero cada una de ellas de gran carga".
"El Premio" fue acogida con el calor que siempre despierta en Berlín el cine argentino, aunque en términos de producción, éste no lo sea, ya que ese capítulo se lo reparten México, Alemania y Polonia.
Markovitch acudía como debutante, pero no lo es tanto, puesto que su nombre pasó ya por el festival, como guionista de "Lake Tahoe", el filme del mexicano Fernando Eimbke que en 2008 ganó el premio Alfred Bauer del festival.
Se trata de un filme muy a la medida de la Berlinale y de su director, Dieter Kosslick, admirador confeso de las historias contadas por mujeres y, en concreto, del cine argentino.
"El Premio" es el primer concursante latinoamericano, al que seguirá "Un mundo misterioso", del argentino Rodrigo Moreno, ganador en 2006 del Alfred Bauer, con "El custodio". EFE
gc/jcb/ea
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Ceci, la nena del viento


Markovitch y su cine literario abren el paseo latinoamericano de la Berlinale
  
Gemma Casadevall
Berlín, 11 feb (EFE).- La directora argentina Paula Markovitch abrió hoy el amplio paseo por el cine latinoamericano que ofrecerá la 61 Berlinale con el estreno a concurso de "El Premio", una visión literaria del cine aplicada los estragos causados por la dictadura.
A Markovitch le correspondió el desafío de compartir la primera jornada a concurso del festival con otro debutante en la dirección, el estadounidense JC Chandor y su "Margin Call".
Mientras su colega de EEUU presentó un filme centrado en el Wall Street despiadado de los activos tóxicos, apuntalado en Jeremy Irons, Kevin Spacey y un batallón de grandes nombres, la cineasta argentina, afincada en México, lo hizo desde la simplicidad y a través de una niña de siete años, Paula Galinelli Hertzog.
"Entiendo el cine como un género literario, con pocas imágenes, pero cargadas de simbología y fuerza", explicó Markovitch, tras el pase para la prensa, respecto a un film que discurre en una casa entre dunas azotadas por el viento y en una escuela destartalada.
Ceci, la niña, y su madre -Laura Agorreca-, así como la maestra -Vivianna Suraniti- y la compañera de pupitre -Sharon Herrera- son los instrumentos con los que se teje el sensible relato fílmico de esa madre e hija que duermen vestidas, puesto que por la casa se cuelan el viento, la arena y hasta el mar, cuando sube la marea.
Ambas viven ahí semiocultas y lo primero que la niña aprende es que, a quien le pregunte en la escuela, sólo debe responder que papá vende cortinas en Buenos Aires.
Papá no vende cortinas, se le presume desaparecido o tal vez muerto, puesto que no escribe. Madre e hija entierran sus libros en la arena, a modo de metáfora de la dictadura no tan alejada de su playa de dunas que serían idílicas, si no fuera porque las circunstancias son las que son,
Ahí discurre su mundo, hasta que Ceci participa en un concurso de redacción en su escuela sobre el tema qué es el ejército. Colocará a su madre al borde del abismo a través de cuatro frases infantiles, reflejo de lo que hizo con los suyos la Junta Militar.
"Es una película con muchas referencias autobiográficas", explicó Markovitch, nacida en Buenos Aires en mayo del 1968 y cuya infancia transcurrió entre la provincia de San Clemente del Tuyú y Córdoba, adonde se trasladaron sus padres.
Markovitch debuta en la dirección con ese film pero estaba incluida en la nómina de la Berlinale como guionista del "Lake Tahoe", el film del mexicano Fernando Eimbke que en 2008 ganó el premio Alfred Bauer del festival.
Afincada en México, su película es de producción mexicana, alemana, francesa y polaca, pero no argentina, puesto que, según explicó, no encontró productor allí que la respaldara.
Su filme, muy a la medida de los gustos del director de la Berlinale, Dieter Kosslick, admirador confeso de las historias contadas por mujeres y del cine argentino, abrió el panorama de cine de su país.
Le seguirá a concurso, "Un mundo misterioso", del argentino Rodrigo Moreno, ganador en 2006 del Alfred Bauer, con "El custodio".
Fuera de las dos aspirantes a los Osos -del total de 16 concursantes-, se verá en Panorama "Medianeras", el debut de Gustavo Taretto, mientras que en Forum se incluyeron "Ausente", segundo largometraje de Marco Berger, y "Ocio".
En Cine Culinario se verá "El camino del vino", de Nicolás Carreras, mientras que en Co-Production Market se presentan "Wakolda", de Lucía Puenzo, y "El día trajo la oscuridad", de Martín Desalvo. EFE
gc/rz/cr
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jueves, 10 de febrero de 2011

La Berlinale, apertura al trote


Bridges y los Coen, cual "cowboys" por la Berlinale
 
Gemma Casadevall
Berlín, 10 feb (EFE).- Los hermanos Joel y Ethan Coen, junto a su "Marshall" Jeff Brigdes, desfilaron sobre la alfombra roja de la 61 Berlinale cual "cowboys", al galope del "True grit" que abrió el festival y custodiando a Hailee Steinfeld, la gran revelación de un filme que juega a ser y no ser un "western" de toda la vida.
"No soy el perpetuador de John Wayne. Lo adoro, pero no busquen en nuestra película una especie de híbrido con la de 1969. Nuestro filme tampoco es una película del género", afirmó Bridges, presente en Berlín con un "look" bastante parecido al del viejo alguacil borracho del film, aunque aseado y sin el parche tapándole el ojo.
"No buscábamos el 'remake', vimos la película de niños y teníamos una idea más o menos vaga de lo que pasaba. Wayne no es un referente para la gente de mi generación", corroboró Ethan Coen, entre asentimientos de su hermano Joel.berlinale-2011-coen-steinfeld-bridges
Wayne es un "icono", resumió Bridges, para quien los cinematográficos hermanos tienen "su propio lenguaje y su propia relación con el mundo de muerte y violencia" del llamado salvaje oeste.
La comparación era inevitable y el "remake" del "Valor de Ley" que dio el Oscar en 1969 a Wayne dejó a la Berlinale dividida entre los que lo ven como un "western" de siempre y los que le aprecian un cúmulo de diferencias derivadas del humor corrosivo del sello Coen.
Se habla demasiado -y dispara poco- para ser una película del oeste de las de siempre, pero por otro lado ahí están todos los tópicos del género -cazadores de recompensas, forajidos, borrachos, personal de gatillo fácil y ni un minuto para el aseo personal.
Se ciñe más al libro de Charles Portis que al guión del film de Henry Hathaway, pero es casi desligar del todo a Bridges de Wayne.
Mientras unos afinaban paralelismos en esa especie de duelo entre actores, a 40 años de distancia entre sí, o entre este filme y otros de los Coen, otros se dejaron arrastrar por la magia de una película que, en realidad, pertenece a Steinfeld, en el papel de la muchacha de catorce años empeñada en vengar la muerte de su padre.
Steinfeld está a millas de los estereotipos del género "película con niño", en el filme, y fue aclamada por un festival tan sediento de grandes nombres como de descubrir talentos.
Encantadora y tan lista como en el filme, juró haberlo pasado estupendamente rodeada de hombres permanentemente rudos: "Pasé tres meses con ellos, tiempo suficiente para perderles el miedo".
La Berlinale aclamó a los Coen y a Bridges, como no podía ser de otro modo, y se quedó prendada con la muchacha. Los hermanos y su actor se quitaron con creces la espina de la tibia recepción que dio ese mismo festival a "The Big Lebowski", en 1998.
La película acudía fuera de competición y coincidiendo con su arranque en las salas comerciales de media Europa -en EEUU se estrenó ya hace semanas-, de manera que poco margen para descubrirle sus secretos dejó a la crítica desplegada a Berlín.
Aún así, fue un arranque vigoroso para un festival por el que mañana dejará de hablarse tanto de aspirantes o no a Oscar -el film de los Coen acumula diez nominaciones-, para hacerlo de Osos.
Abrirán el desfile de candidatos dos debutantes en la dirección: el estadounidense JC Chandor y la argentina Paula Markovitch.
El primero concurre con "Margin Call", una película centrada en el convulso Wall Street de 2008 e interpretada por Kevin Spacey, Jeremy Irons y Demi Moore.
Markovitch, nacida en Buenos Aires y afincada en México, lo hará con "El premio", un film que acude arropada por la subvención previa de la propia Berlinale -el fondo World Cinema- y su aval como guionista de "Lake Tahoe", el film del mexicano Fernando Eimbke que en 2008 ganó el premio Alfred Bauer del festival.
Kosslick se ha prodigado en elogios a la película de Markovitch, que retrata aspectos poco explorados de la dictadura argentina a través de una niña de siete años y una mujer.
Es una historia con perfiles autobiográficos, según el catálogo, y la primera de las dos concursantes de Latinoamérica, a la que seguirá, el próximo miércoles, "Un mundo misterioso", del argentino Rodrigo Moreno, ganador en 2006 del Alfred Bauer, con "El custodio".
La 61 Berlinale viene muy buen nutrida de cine argentino, a competición o en las restantes secciones: "Medianeras", de Gustavo Taretto, en Panorama, además de "Ocio", de Juan Villegas y "Ausente", de Marco Berger, en Forum, y "El camino del vino", de Nicolás Carrera, en el Cine Culinario.
Además, estarán presentes en el Co-Production Market, paralelo al festival, "Wakolda", de Lucía Puenzo, y "El día trajo la oscuridad", de Martín Desalvo. EFE
gc/jcb/is
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miércoles, 9 de febrero de 2011

Galopes


Los Coen ponen al galope una Berlinale pletórica de cine latinoamericano
 
 
Gemma Casadevall.
Berlín, 9 feb (EFE).- Los hermanos Joel y Ethan Coen pondrán mañana a cabalgar la 61 edición de la Berlinale con su western "True Grit", que abrirá un festival cargado de buenas dosis de 3D y cine latinoamericano, en alternancia con el desfile de famosos sobre la alfombra roja.
Jeff Bridges, en pos de su propio Óscar con el mismo mítico personaje que le dio el suyo a John Wayne en 1969, abrirá la veda a las cerca 400 películas que se proyectarán a lo largo la Berlinale, incluidas las 16 aspirantes a los Osos, entre ellas los filmes de los argentinos Rodrigo Moreno y Paula Markovitch.
El "remake" de los Coen se exhibe fuera de competición y dará paso a una lista de aspirantes a premio más breve de lo habitual -suele haber entre 18 a 22 filmes-, marcada por nuevos talentos procedentes de todo el planeta, tanto de EEUU y Europa como de Irán, Israel o Asia, junto a Latinoamérica.
El director de la Berlinale, Dieter Kosslick, promete novedades, entre otras un "domingo entero sin quitarse las gafas del 3D" con la proyección, en jornada dominical, de tres filmes en esa técnica: "Les contes de la nuit", de Michel Ocelot; "Pina", de Wim Wenders, y "Cave of forgotten Deams", de Werner Herzog, estas dos últimas fuera de competición.
El estrellato que Kosslick da al 3D no eclipsará -asegura el director- el que toda Berlinale proporciona a las estrellas de carne y hueso, entre ellas Colin Firth, Liam Neeson, Kevin Spacey, Ralph Fiennes y Carmen Maura, así como la presencia extraoficial de Madonna.
La reina del pop acudirá a Berlín para promocionar su último filme como directora, "W.E.", en el European Film Market, pero en el festival los medios la esperan como si fuera a competición.
Neeson acude también fuera de concurso, con el thriller "Unknown" del español afincado en Hollywood Jaume Collet-Serra, mientras que de Firth se proyectará "The King Speech" en Berlinale Special.
Maura también estará en Berlín con una película fuera de concurso, "Les femmes du 6ème Etage", de Philippe Le Guay, y en la que comparte reparto con Natalia Verbeke y Lola Dueñas.
Entre Firth y el equipo de los Coen se asegura una nutrida presencia de "oscarizables" en la capital alemana, mientras que al jurado presidido por la actriz y directora italiana Isabella Rossellini le corresponderá repartir los Osos entre las aspirantes.
La debutante Markovitch se presenta con una película que parece predestinada a mucho, tanto por su título -"El Premio"-, como por la predilección confesa de Kosslick por el cine dirigido por mujeres y la clara apuesta de esta edición de la Berlinale por Latinoamérica.
Se trata de una producción filmada en México -donde está afincada la directora-, que muestra a través de una niña de siete años los estragos de la dictadura argentina.
Completa el aporte del cine latino "Un mundo misterioso", de Rodrigo Moreno, ganador en 2006 del premio Alfred Bauer con "El Custodio".
Sus rivales en competición van de Joshua Marston -Oso de Plata en 2004 a la actriz Catalina Sandino-Moreno por "María, llena eres de gracia"-, Miranda July y Ralph Fiennes -ambos, en el doble papel de directores y actores- o el iraní Asghar Farhadi.
Marston se presenta con "The Forgiveness of Blood", Fiennes lo hace con "Coriolanus" y July con "The Future".
La máxima aportación de estrellas a concurso -Spacey, Jeremy Irons y Demi Moore- corresponderá a "Margin Call", del debutante JC Chandor, en el mundo de las bancarrotas de Wall Street de 2008.
Otra debutante, Victoria Mahoney, redondea la aportación de EEUU en la lucha por los Osos con "Yelling to the Skyp".
El cine anfitrión competirá con "Schlafkrankheit", de Ulrich Köhler, y "Wer wenn nicht wir", de Andres Veiel, mientras que el resto de aspirantes procederá de Hungría, Rusia, Turquía y Corea.
Se hablará mucho de Irán, anunció Kosslick, no solo a través del concursante de Farhadi, sino también de la solidaridad al director iraní Jafar Panahi, oficialmente miembro del jurado, aunque no estará en Berlín por cumplir condena en su país por conspiración.
El despliegue latinoamericano no se limitará a la competición, sino que se extiende a todo el festival, con una veintena de títulos repartidos entre Panorama, Forum y Generation, y producciones procedentes de casi todo el continente: Brasil -con "Tropa de Elite 2"-, Chile, Perú, Venezuela, Colombia, Paraguay, Uruguay y México.
España estará representada por Isabel Coixet, con el documental "Escuchando al juez Garzón", en Berlinale Special; "También la lluvia", de Icíar Bollaín; y "Amador", de Fernando León de Aranoa, ambas en Panorama, entre otros.
Y, finalmente, en el capítulo homenajes se dará el Oso de Oro de Honor al actor alemán Armin Mueller-Stahl y se dedicará una retrospectiva al fallecido director sueco Ingmar Bergman, con presencia de algunas de sus musas, como Liv Ullmann. EFE
gc/jcb/mcm
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Mi Berlinale

La Berlinale tiende su polivalente alfombra roja para divos y gente común

 
Gemma Casadevall
Berlín, 9 feb (EFE).- La Berlinale tendió hoy su alfombra roja para la apertura mañana del festival, que hasta el próximo día 20 verá desfilar tanto a divos y divas de Hollywood como a un público común, sea en sesiones de gala o en formato de cine de barrio.
Los operarios trabajan a marchas forzadas para tener a punto la tela roja ante el Berlinale Palast el día de la inauguración.
El festival se abrirá con el western "True grit" -"Valor de ley"-, de los hermanos Joel y Ethan Coen, y con Jeff Bridges, candidatos a los Oscar.
El director de la muestra, Dieter Kosslick, iba hoy de cita en cita, tras recoger en el aeropuerto a la presidenta del jurado, la actriz y directora italiana Isabella Rossellini, mientras en las taquillas se agolpaba el público en busca de entrada.
"La Berlinale ha vivido siempre y seguirá viviendo aupada por el ciudadano común, berlinés o visitante, que se lanza a por sus entradas con una pasión que da al festival un ambiente que no tiene ningún otro en su género y categoría", sostiene Kosslick.
El carácter de festival "para el público" diferencia a la Berlinale, en palabras de su director, de sus congéneres europeas -Cannes y Venecia-, mucho más elitistas, a lo que se suma el hecho de que se celebra en una capital con más de tres millones de visitantes, lo que no ocurre en sus rivales francesa e italiana.
El pasado lunes empezó la venta de localidades para prácticamente todas las sesiones del festival -incluidas las de gala y con la única excepción de los pases exclusivamente reservados a la prensa- y con un total de casi 400 filmes donde elegir.
La oferta va de la sección oficial, con sus 16 aspirantes a los Osos, al resto de apartados fuera de competición: Panorama, Forum, Berlinale Special, Generation, Retrospectiva (dedicada este año a Ingmar Bergman), Cine Culinario y Berlinale en el Barrio.
En un encuentro con medios extranjeros, Kosslick dijo que los que quieran compartir sesión con los divos lucharán por su lugar en las sesiones de gala del Berlinale Palast, en las que se espera a figuras como Kevin Spacey, Ralph Fiennes o Lian Neeson.
La Berlinale ofrece también un nutrido programa para indagar entre cinematografías periféricas y poco exploradas, y una sección de cine culinario -en el que está incluido el film "El camino del vino", del argentino Nicolás Carrera-, que es una innovación de la "era Kosslick" -en el cargo desde 2001- y, según dice, su preferida.
Otra de las incorporaciones de su cuño es el Cine de Barrio -"Berlinale goes Kiez"-, que llevará, por ejemplo, "Tropa de Elite 2", segundo film del brasileño Jose Padilha sobre la guerra de las favelas, a salas repartidas por los distritos de la capital alemana.
También ahí tiende el festival su alfombra roja, apodada en ese caso la "Matte" -estera o felpudo-, al igual que en los restantes cines, fuera del Berlinale Palast, donde discurren las sesiones.
Cada cine tendrá su alfombra, alfombrilla o felpudo rojo, como se la quiera llamar, y todo aquel que guarde colas tendrá acceso a una entrada, tanto en los puntos de venta anticipada -con tres días de antelación- como en el propio cine, el día de la proyección.
Existe, también en los estrenos del Berlinale Palast, la modalidad de entrada "último minuto" o localidades a mitad de precio que salen a la venta media hora antes del pase, en función de las plazas que hayan quedado disponibles o a devoluciones de última hora. EFE
gc/mlr
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lunes, 7 de febrero de 2011

Fotomatón




Kassner, el "fotomatón" de la Berlinale, a punto para su maratón de retratos
 
Gemma Casadevall
Berlín, 7 de feb (EFE).- El fotógrafo alemán Gerhard Kassner, el retratista oficial de la Berlinale, expone desde hoy una selección de fotos de las estrellas que han pasado por el festival de cine de Berlín, a punto de la próxima sesión continua de pases con sus protagonistas, a velocidad de fotomatón.
"De pronto los tienes delante, les saludas, cruzas dos frases, te concentras en la labor y en dos o tres minutos se acabó la sesión. La escena se repite cinco, ocho, diez veces por día, lo que dure el festival", resume Kassner para Efe lo que es su quehacer diario en la Berlinale.
Mick Jagger, Antonio Banderas, Madonna, George Clooney, Nicole Kidman, Martin Scorsese y Jack Nicholson son algunos de los actores y directores que pasaron por el especial "fotomatón" que Kassner tiene instalado en el salón VIP del Hotel Hyatt, centro neurálgico para la prensa durante los diez días de la Berlinale.
"Son de cien a 120 retratos por cada edición de festival. O sea, casi un millar en mis siete años de ejercicio. Todo un ejercicio de concentración y precisión, puesto que en horas deben estar firmados y expuestos en el Berlinale Palast", prosigue Kassner.
Cada una de las estrellas invitadas, con película en la sección oficial, Panorama o restantes apartados del festival, pasa por su pequeño estudio en el Hyatt y se somete a su rápida sesión fotográfica, en general antes de la presentación ante los medios.
Pocas horas después, ante la sesión de gala, la firmará bajo las cámaras de otros colegas de profesión, tras lo cual el retrato queda colgado, en un lugar más o menos preferente del Palast, según el grado de VIP de cada estrella.
"Tengo la ventaja respecto a mis colegas acreditados de que ni uno escapa a mi cámara, todos acuden solícitos, maquillados y sonrientes. La desventaja, en contrapartida, es que no les pillaré en esa imagen desprevenida o inoportuna, que tal vez dé la vuelta al mundo", bromea el fotógrafo.
Algunas de las estrellas anunciadas para la Berlinale, que se abre el jueves, repiten en ese festival -ese es el caso de los hermanos Joel y Ethan Coen, que abren la muestra con "True grit", como de su protagonista Jeff Bridges, que ya estuvieron en Berlín con "The Big Lebowsky".
También serán repetidores en Berlín Kevin Spacey -protagonista de "Margin Call", de JC Chandor-, así como otras presencias menos hollywoodianas, como el director argentino Rodrigo Moreno, quien regresa a competición con "El mundo misterioso", después de haberse llevado en 2006 el premio Alfred Bauer con "El custodio".
"Todos reciben el mismo trato. Nuevos, repetidores, grandes divas o nuevos talentos en la dirección", sostiene Kassner, pese a confesar que, al margen de lo profesional, sí se siente algo distinto cuando se tiene delante a una Madonna.
La reina del pop estará y no estará este año en la Berlinale, ya que acude a la capital alemana para promocionar su próxima película como directora, fuera el programa del festival.
"No tengo claro que vaya a haber ocasión de retratarla", dice el fotógrafo de la muestra, ante la anunciada presencia de Madonna en el European Film Market.
Por si acaso, la imagen de la estrella está entre la selección de retratos que expone, desde hoy, Kassner, en los salones de otro hotel berlinés, el Hotel Bogotá, junto a la Ku'Damm, la avenida comercial del antiguo sector oeste de la capital alemana.
En el Bogotá, algo alejado de los cines y hoteles por los que discurre la Berlinale, ha quedado instalada la exposición de los trabajos de Kassner, realizados entre 2003 y 2010.
"Empecé un año después de que asumiera la dirección del festival Dieter Kosslick. Creo que me ocurre lo que a él y a tantos otros que trabajamos en eso: el festival nos agota, pero cuando acaba nos sentimos desolados. Esta exposición es una forma de perpetuar", explica.
A tres días de la apertura de la Berlinale, Kassner se aplica en la distribución de sus retratos, mientras se somete a la poco usual faceta en él de pasar a sujeto fotografiado por sus colegas. "Se me hace raro, sí. Y, encima, mi sesión con ellos va más allá de los dos o tres minutos que a mi me dedicó Madonna". EFE
gc/rz/cr
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domingo, 6 de febrero de 2011

La tormenta americana

Clinton alerta contra un futur apocalíptic al Pròxim Orient


La secretària d'Estat dels EUA veu una “tempesta perfecta” per a la implantació d'un “nou autoritarisme” al Caire si no s'encarrila bé la transició


Plega la cúpula del partit al poder a Egipte, però Mubàrak en reté la direcció




La secretària d'Estat dels EUA, Hillary Clinton, va desfermar ahir la por a la “tempesta perfecta” a tot el Pròxim Orient com a conseqüència de les revoltes al món àrab, davant la Conferència de Seguretat de Munic, que va aplegar la plana major d'una diplomàcia internacional sobrepassada pels esdeveniments.
Mentre Clinton dibuixava el seu paisatge apocalíptic del que pot passar si no s'aconsegueix reconduir la situació –caos, inestabilitat i, finalment, més autoritarisme, que en termes de Washington vol dir amenaça d'islamització–, la cancellera alemanya, Angela Merkel, va intentar capgirar el tremendisme explicant el que vol dir revolució ben encarrilada: la fi del totalitarisme, com ella mateixa i tots els ciutadans que van créixer a l'altre cantó del teló d'acer van viure amb la revolució pacífica del 1989.
“La regió sencera es troba en una situació de tempesta perfecta que no se sap on conduirà”, va insistir Clinton, ja que el resultat pot ser aquest “nou autoritarisme” que tem el món occidental.
Evitar la precipitació
Merkel, mentrestant, abandonava el seu paper de dona freda per posar-se del costat “dels que protesten” i ratificava el seu compromís –personal, com a cap del govern i en nom de la UE– amb tots aquells que lluiten “per la llibertat i pels drets cívics més fonamentals”. Ningú no té dret a donar lliçons sobre quin és el camí cap a la democràcia, van coincidir les dues dones més poderoses del planeta, sinó que correspon als egipcis fer-ho. “Unes eleccions precipitades són un enfocament erroni per al desenvolupament futur”, va afegir, però, Merkel. Per damunt de les paraules de Clinton, Merkel i la resta dels ponents concentrats a la capital bavaresa –el secretari general de l'ONU, Ban Ki-moon, el premier britànic, David Cameron, la cap d'Exteriors de la UE, Catherine Ashton, i el seu homòleg rus, Sergei Lavrov–, sobre la conferència planava la sensació d'impotència mentre des d'Egipte arribaven notícies com ara la dimissió en bloc del buró polític del Partit Nacional Democràtic (PND), al poder, del qual formava part encara el fill de Mubàrak, Gamal. “Com a cap del PND, el president Mubàrak ha nomenat Hossam Badrawi secretari general del partit”, explicava la televisió estatal egípcia descartant així els rumors que el mateix rais Mubàrak havia abandonat la presidència del partit.
Mubàrak es va reunir ahir per primer cop amb el seu nou govern, mentre milers de manifestants li reclamaven per dotzè dia consecutiu la dimissió.

LA FRASE

Mubàrak ha de seguir al càrrec per dirigir el canvi

Frank Wisner
ENVIAT ESPECIAL DELS EUA A EGIPTE

LA XIFRA

60
periodistes han estat atacats a Egipte des l'inici de la revolta, segons Reporters Sense Fronteres.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Para qué escribimos si lo mejor acaba siendo la foto. Trotzdem: Merkel, al encuentro con Zapatero

Merkel vol netejar l'euro


La cancellera alemanya arriba demà a Madrid amb la idea fixa de reorganitzar l'eurozona


El pla d'atreure espanyols qualificats a Alemanya queda fora de l'agenda



A la cancellera Angela Merkel no se la sedueix amb jocs fàcils de paraules. Els ressons del Vente a Alemania, Pepe o el Bienvenido, Mister Marshall que aquests dies s'han manegat en relació amb la seva visita a Espanya, fent al·lusió a un pla per atreure cap a Alemanya emigrants qualificats espanyols, li deuen haver grinyolat a les orelles. Si s'havia plantejat que aquest fos el nus de la trobada amb José Luis Rodríguez Zapatero, com va apuntar Der Spiegel, ara la qüestió ha quedat fora de l'agenda. La prioritat no es diu Pepe, sinó pacte per a la competitivitat, que vol dir govern econòmic dins l'eurozona, per protegir l'Europa de la moneda única de si mateixa. És a dir, coordinar polítiques fiscals, econòmiques i socials per evitar endeutaments sobredimensionats. Més o menys el que el seu gran aliat, Nicolas Sarkozy, fa temps que proposava i que ara ella adopta com a idea pròpia.
D'altra banda, la visita de Merkel cau enmig d'una setmana més que moguda per a la cancellera: dilluns, consultes bilaterals a Israel, empantanades no pel tema tradicional –el pes de la història–, sinó per la situació que viu Egipte; dijous, trobada amb Zapatero; divendres, cimera a Brussel·les. i dissabte, conferència de seguretat a Munic, amb el quartet d'Orient Mitjà: els EUA, Rússia, la UE i l'ONU.
Per sort, l'Estat espanyol ha deixat de ser factor de risc immediat a la zona euro. Els mitjans alemanys es fan ressò dels rumors d'una fi prematura de “l'era Zapatero”, però això no impedeix que Merkel es prengui la visita com una etapa tranquil·la, enmig d'una setmana en què el gran tema és si el món –si més no, el de Mubàrak– s'enfonsa.
Merkel vol parlar de qüestions menys atractives, des del punt de vista mediàtic, que els paral·lelismes amb Alfredo Landa o García Berlanga, però més rellevants en una eurozona necessitada de solidesa. Entre Madrid i Berlín fa molt que no funciona la química. No ho fa des dels temps de Helmut Kohl i Felipe González i cap constel·lació successora ho ha redreçat –ni Kohl amb José María Aznar, ni José María Aznar amb Gerhard Schröder ni Zapatero amb Schröder o, ara, amb Merkel–. La crisi del deute sobirà no ha fet més que agreujar la poca sintonia existent i convertir en públics els retrets d'egoisme i falta d'esperit europeista, cap a la cancellera, i de manca de rigorositat, cap al president espanyol.
Ara que la crisi ha afluixat és l'hora del retrobament. I de tirar endavant temes com el govern econòmic de l'eurozona, que pot fer reviure el fantasma de l'Europa a dues velocitats –la dels 17 de l'eurozona i la dels 27–, però també contribuir a esborrar la mala imatge de Merkel, a qui es coneix com la Madame Non, que només pensa a castigar.
Si no hi ha sorpresa d'última hora, durant la roda de premsa anunciada per demà a primera hora de la tarda, Zapatero i Merkel concentraran els seus esforços en la l'escenificació d'aquesta nova entesa bilateral. El que és clar, però, és que Merkel no vol ser Mister Marshall, per molt que el PIB alemany, que ha crescut un 3,6 % el 2010, doni per a aquests paral·lelismes. I el Vente a Alemania, Pepe, no es pot repetir a l'Europa d'avui.

martes, 1 de febrero de 2011

Berlinale compacta


Los Coen, Spacey, Madonna y Maura animarán una Berlinale en formato reducido
 
Gemma Casadevall 
 
Berlín, 1 feb (EFE).- La presencia de Madonna, Colin Firth, Liam Neeson, Kevin Spacey, Ralph Fiennes, Jeff Bridges, Carmen Maura, Vanessa Redgrave y los hermanos Coen animará la Berlinale, marcada por una competición reducida a 16 candidatos, entre ellos nuevos talentos como los argentinos Rodrigo Moreno y Paula Markovitch.
"Va a ser una Berlinale más compacta de lo habitual, pero con tantos alicientes que nadie echará de menos nada", al decir del director del Festival de Cine de Berlín, Dieter Kosslick, ante la presentación oficial hoy de su 61 edición (del 10 al 20 de febrero).
El cómputo de aspirantes a Osos del certamen es el más parco que se recuerda -lo habitual son entre 18 y 20-, admitió Kosslick, en un encuentro con medios extranjeros, y el desembarco de estrellas no procederá de la sección a competición o del programa oficial del festival.
La representación latina en el concurso correrá a cargo de "El Premio", rodada en México por la argentina Markovitch, y el "Un mundo misterioso", de Moreno, frente a rivales como Joshua Marston, Miranda July, Fiennes y el iraní Asghar Farhadi.
Markovitch debuta como directora con una película respaldada por el fondo World Cinema de la Berlinale y centrada en una mujer "marcada por la dictadura", desde una perspectiva "distinta a la habitual", explicó Kosslick.
Moreno, ganador en 2006 del premio Alfred Bauer -el fundador del festival- con "El custodio", regresa a competición con un film para "amantes del tempo lento", como lo define Kosslick, sobre un sufrido conductor en busca del aparcamiento perfecto.
Ambos representan dos estilos muy distintos de hacer cine y son exponente del buen momento del cine en Latinoamérica, cinematografía acostumbrada a salir premiada de Berlín.
Pero el gran acontecimiento mediático de la Berlinale será la aparición de Madonna en Berlín, fuera de programa, para promocionar su nuevo film como directora, "W.E." en el European Market. Sólo hay previstos pases para profesionales del sector, pero Kosslick promete "hacer que la reina del pop se asome" donde la vean los medios.
Neeson y Redgrave acudirán con "Unknown" del español afincado en Hollywood Jaume Collet-Serra, en la sección oficial pero fuera de concurso, lo mismo que "True Grit", remake de Joel y Ethan Coen de la película del mismo título, y también "Les Femmes du 6ème Etage", con Carmen Maura al frente de una comedia sobre emigrantes.
También fuera de competición se espera en Berlín a Colin Firth, de quien se exhibirá "The King's Speech" en la sección Berlinale Special.
A los hermanos Coen les corresponderá abrir la Berlinale el día 10, para lo que se les espera juntos a sus protagonistas, Jeff Bridges, Hailee Steinfeld y Josh Brolin.
Kosslick también advierte que en la pugna debe prestarse especial atención -aunque el reparto de honores corresponde al jurado presidido por la directora y actriz Isabella Rossellini-, a otros filmes diversos..
Entre ellos, "The Forgiveness of Blood", filmado en Albania por Marston, quien compitió en 2004 con "María, llena eres de gracia", Oso de Plata a la colombiana Catalina Sandino-Moreno.
Asimismo destaca Kosslick "Odem", de Jonathan Sagall, una producción israelí -otra cinematografía mimada por la Berlinale- y centrada en la realidad de Oriente Medio a través de dos muchachas.
A competición irán también "Coriolanus", el debut como director de Fiennes, a su vez protagonista, y "The Future", de Miranda July ejerciendo a la vez de realizadora y actriz.
Corresponderá a "Margin Call", de JC Chandor, el máximo aporte de estrellas a concurso -Kevin Spacey, Jeremy Irons y Demi Moore-, envueltas en el convulso Wall Street de las bancarrotas de 2008.
Sin embargo, puede que para algunos la atracción sea la inclusión a concurso, por primera vez en la Berlinale, de un film de animación en 3D, "Les contes de la nuit", de Michel Ocelot -compartiendo jornada con otro 3D, "Pina", de Wim Wenders, fuera de competición.
Otra debutante en la dirección, Victoria Mahoney, completa la aportación de EEUU con "Yelling to the Sky", mientras que el cine anfitrión se limita a dos títulos a concurso: "Schlafkrankheit", de Ulrich Köhler, y "Wer wenn nicht wir", de Andres Veiel.
La lista se cierra con "A Torinoi Lo", del húngaro Béla Tarr, "Saranghanda", del coreano Lee Yoon-ki, "V Subbotu", del ruso Alexander Mindadze, la turca "Bizim Büyük Caresinzligimiz", de Seyfi Teoman, y la iraní "Jodaeiye Nader az Simin", de Farhadi.
La inclusión del film de Farhadi dará ocasión para recordar la ausencia obligada de otro director iraní, Jafar Panahi, al que Kosslick mantiene como miembro del jurado, pese a que no estará en Berlín por cumplir condena en su país por conspiración.
El capítulo de homenajes se repartirá entre el actor alemán Armin Mueller-Stahl, Oso de Oro de Honor, y el fallecido director sueco Ingmar Bergman, al que se dedicará una retrospectiva, con presencia de sus musas Liv Ullmann, Harriet Andersson y Gunnel Lindblom. EFE
gc/jcb/ea/agf

Berlinale, Latinoamérica

Argentina y Brasil, estandartes en la Berlinale del poderío latinoamericano
  
Gemma Casadevall
Berlín, 1 feb (EFE).- Latinoamérica se mostrará como potencia en auge en la Berlinale con una nutrida representación encabezada por las aspirantes a Oso "El premio" y "Un mundo misterioso", de los argentinos Paula Markovitch y Rodrigo Moreno y por la brasileña "Tropa de Elite 2", de Jose Padilha, en una sección paralela.
El festival de Berlín siempre es buena plaza para el cine latinoamericano, más desde que en 2001 Dieter Kosslick asumió su dirección, y la edición 61 de la muestra, que se celebra entre el 10 y el 20 de febrero y presentada hoy oficialmente, lo corrobora con creces.
Dos latinoamericanos están entre los 16 títulos de la competición oficial, "El Premio" -coproducción entre México, Francia, Polonia y Alemania- y "Un mundo misterioso" -Argentina, Uruguay y Alemania-, mientras que Panorama Special proyectará la segunda parte de la vibrante "Tropa de Elite" de Padilha, Oso de Oro en 2008.
Se trata, en lo que respecta a las concursantes, de dos filmes "de estilo muy distinto, ambos exponentes del buen momento latinoamericano", en palabras de Kosslick, que aúnan además algunos de los ingredientes "afines" al director del festival.
Markovitch debuta como directora con un filme que ha recibido el apoyo del fondo World Cinema de la Berlinale y que se ha rodado en México, centrada en una mujer marcada por la dictadura y su hija de pocos años.
Lo que ocurre alrededor de ellas se descubre a través de silencios y desde una "perspectiva distinta" a la habitual al tema de la dictadura argentina, según descripción de Kosslick.
Es un filme dirigido por una mujer -otra preferencia confesa de Kosslick- y avalada además por la trayectoria de Markovitch como guionista del mexicano Fernando Eimbcke, premio Especial del Jurado y Fipresci en la Berlinale de 2008 con "Lake Tahoe".
Moreno, ganador en 2006 del premio Alfred Bauer -el fundador del festival- con "El custodio", regresa a competición con un film para "amantes, como yo, del tempo lento", en palabras de Kosslick, que trata de un conductor en pos del misterio del aparcamiento perfecto.
Ambos cineastas argentinos buscarán el Oso, lo mismo que lo harán, en cortometrajes, "La calma", del peruano Fernando Vilchez Rodríguez, y "La ducha", de la chilena María José San Martín.
En Panorama, la segunda sección más importante del festival, se proyectará "Medianeras", el debut del argentino Gustavo Taretto, mientras que su compatriota Nicolás Carreras exhibirá "El camino del vino", un film centrado en "la pérdida del gusto y del olfato".
El cine latinoamericano será "especialmente fuerte" en Forum, destacó Christoph Terhechte, el director de esta sección, que destacó la presencia argentina.
Por Argentina acuden "Ausente", de Marco Berger, y "Ocio", de Juan Villegas; de Colombia, "Karen llora en un bus", de Gabriel Rojas Vera; de Chile, "El mocito", de Marcela Said, y por parte de Brasil, "Os residentes", de Tiago Mata Machado.
Generation, destinada al público juvenil, mostrará la peruana-argentina "Las malas intenciones", de Rosario García-Montero, la venezolana-peruana "El chico que miente", de Marité Ugás; la brasileña "Ensolarado", de Ricardo Targino; la chilena "Blokes", de Marialy Rivas, y la paraguaya "Calle última", de Marcelo Martinessi.
La presencia latinoamericano alcanza incluso las Perspectivas del Cine Alemán, a través de "Dígame - Sag mir", rodada por la directora Josephine Frydetzki en Buenos Aires, con motivo del bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos.
Queda garantizada así una más que extensa panorámica sobre Latinoamérica desde Berlín, un festival cuya nómina de galardonados acumula numeros nombres de la región, de los que el último fue la directora Claudia Llosa, Oso de Oro en 2009 con la hispano-peruana "La teta asustada".
La buena sintonía entre la Berlinale y Latinoamérica arrancó de 1998, año en que la brasileña "Central do Brasil", de Walter Salles, se llevó el Oro, y se acentuó con la llegada de Kosslick, en 2001, a la dirección de la muestra.
Ese año, la argentina Lucrecia Martel despuntó con el premio a la mejor opera prima con "La ciénaga". Le siguieron, en 2004, "El abrazo partido", de su compatriota Daniel Burman, Gran Premio del Jurado y Oso de Plata al actor Daniel Hendler.
Dos años después llegó el turno a "El Custodio", de Moreno, y al siguiente "El otro", del también argentino Ariel Rotter, que obtuvo el Gran Premio del Jurado, más la Plata a su actor Julio Chávez.
Otro argentino, Adrián Biniez sumó en 2009 el Gran Premio del Jurado, el Alfred Bauer y el de mejor opera prima con "Gigante"; y, por parte de México, los citados premios a "Lake Tahoe" de Eimbcke.
Varias de estas producciones habían contado con la ayuda previa del fondo World Cinema, creado por la Berlinale para apoyar el cine de Latinoamérica, África y Oriente Medio. EFE
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