miércoles, 29 de enero de 2020

Vamos a por la setentona

Bardem y Hayek, estrellato hispano para la 70 Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 29 ene (EFE).- El actor español Javier Bardem y su colega mexicana Salma Hayek aportarán estrellato hispano a una Berlinale que cumple en esta edición sus 70 años y que aspira a renovarse bajo su nueva dirección bicéfala.
Bardem es el protagonista de "The roads not taken", un filme dirigido por la británica Sally Potter que cuenta en su reparto con Hayek, Elle Fanning y Laura Linney, y que ha sido seleccionada entre las 18 aspirantes a los Osos del festival. Entre sus rivales estarán el estaodunidense Abel Ferrara, con "Siberia", interpretada por Willem Defoe, y "There is no Evil", del iraní Mohammad Rasoulof, representante de una cinematografía mimada por ese festival.
De América Latina competirá "El prófugo", el segundo largometraje de Natalia Meta, interpretado por Erica Rivas y con Cecilia Roth en su reparto. A través de ese filme, coproducido por México, regresa Argentina a competición, tras seis años de ausencia.
Brasil luchará asimismo por los Osos con "Todos os mortos", de Caetano Gotardo y Marco Dutra, una película que aborda la abolición de la esclavitud en ese país a través de cuatro mujeres.

18 ASPIRANTES AL OSO, ENTRE CONSAGRADOS Y EMERGENTES

Será una Berlinale que, como es habitual en el festival berlinés, buscará el equilibrio a competición entre los nuevos talentos y los nombres consagrados. Potter es una veterana en el certamen -compitió en 2017 con "The Party"-. Ferrara no ha estado a concurso desde 1995, cuando presentó "The Addiction", y ahora regresa con "Siberia", protagoniza por Defoe -su "Pasolini", en 2014-, al frente de una película coproducida por México.
El surcoreano Hong Sangsoo estará de nuevo en la Berlinale con "Domangchin yeoja" -"The woman who ran"-; de Taiwan acudirá Tsai Ming-Liang, otro nombre poderoso del cine asiático, que competirá con "Rizi". Y el camboyano Rithy Panh, que lo hará con "Irradiés", único documental incluido en la sección oficial a concurso.
La cinematografía francesa estará presente a través de "Effacer l'historique", de Benoît Delépine y Gustave Kervern, y el veterano Philippe Garrel, con "Le sel des larmes". Y Estados Unidos lo hará con "First Cow", de Kelly Reichardt, además del filme de Ferrara.
Alemania buscará su Oso con "Undine", de Christian Petzold, habitual de ese festival. Y, asimismo representante del cine anfitrión, concurrirá "Berlin Alexanderplatz", un filme dirigido por el germano-afgano Burham Qurbani, que traslada al mundo actual la célebre novela de Alfed Döblin.
La cineasta estadounidense Reichardt, como la británica Potter y la argentina Meta representan el cine dirigido por mujeres, que completarán Stéphanie Chuat y Verónique Reymond, con la película suiza "Schwesterlein" -"My Little Sister"-. Con ello queda la presente edición algo por debajo de algunas de sus antecesoras, en lo que se refiere a cintas firmadas por directoras, lo que en años anteriores se había convertido en una especie de señal de identidad para la Berlinale.

CASI 600 FILMES PARA DIEZ DÍAS DE FESTIVAL

"La Berlinale es mucho más que la competición", aseveró el italiano Carlo Chatrian, quien con esta edición asume la dirección colegiada del festival junto con la holandesa Mariette Rissenbeek. Ambos toman el relevo a quien durante 18 años fue su director en solitario, Dieter Kosslick.
En total se verán unas 560 películas en sus distintos apartados y durante los diez días de vida del festival. El nuevo dúo director ha incorporado al programa una sección enteramente destinada a los nuevos talentos, "Encounters". También es una sección a competición -aunque desligada de la lucha por los Osos-, que ha incluido entre sus 15 títulos a la argentina "Isabella", de Matías Piñeiro, y a la franco-colombiana "Los conductos", de Camilo Restrepo, en lo que a representantes hispanos se refiere.
En Berlinale Special, ya ajena a premios, se estrenará el documental "Hillary", de Nanette Burstein, que, a falta de confirmación, podría atraer la presencia al festival de su protagonista, la ex-secretaria de Estado de EEUU y excandidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton.

INAUGURACIÓN CON UN SALINGER FUERA DE CONCURSO

Abrirá el festival, el próximo 20 de febrero, la película "My Salinger Year", del guionista y realizador Philippe Falardeau. Se trata de un "coming-of-age" interpretado por Sigourney Weaver, Margaret Qualley y Douglas Booth. El filme, que toma como eje el escritor de culto J.D. Salinger, se proyectará con rango de estreno mundial, aunque fuera de concurso.
El nuevo dúo al frente del festival, Chatrian y Rissenbeek, desveló así la lista completa de luchadores por los Osos. Pero no quién integrará el jurado que deberá entregarlos en la ceremonia final del 29 de febrero. Se conoce solo a quién presidirá el equipo, el actor y director británico Jeremy Irons, pero no al resto de sus miembros.
También se había anunciado previamente a quien se destinará el Oso de Oro de Honor al conjunto de su carrera. Será la actriz británica Helen Mirren, a quien por supuesto se espera recibir sobre la alfombra roja del festival. EFE  gc/jam/ess

sábado, 25 de enero de 2020

Lecciones de Steinmeier


Resultado de imagen de auschwitz steinmeier

75 aniversario de Auschwitz: entre las advertencias de la elite y el acoso ultra

Gemma Casadevall

Berlín, 25 ene (EFE).- El aniversario de la liberación de Auschwitz coincide con la alarma en Alemania por los ataques ultras a políticos comprometidos contra el racismo y el antisemitismo. Algo que, como advirtió el presidente Frank-Walter Steinmeier, evidencia que no todos los alemanes aprendieron la lección de su historia.
Steinmeier, primer cargo representativo de Alemania, expresó estos días en Israel su "vergüenza" por el Holocausto y recordó que este fue organizado y ejecutado por alemanes. Incidió así en el mensaje que dejó en diciembre la canciller Angela Merkel, en su primera visita a Auschwitz.
Ambos líderes plasmaron unos sentimientos compartidos por la plana mayor de la política alemana. Su mensaje estará inexcusablemente presente el lunes en Auschwitz, donde el jefe del Estado alemán participará en el aniversario de la liberación del campo, y Berlín, en los actos en memoria de sus víctimas, por parte de la canciller.
Las advertencias del socialdemócrata Steinmeier y de la conservadora Merkel van más allá del recuerdo por el horror revelado, a más tardar, el 27 de enero de 1945, cuando las tropas soviéticas entraron en el que fue el mayor campo de exterminio del Tercer Reich. Se orientan también al presente alemán.

DE LAS AMENAZAS AL ASESINATO

"Siempre vivimos situaciones de intimidaciones. Ahora pasamos a amenazas directas", explica a Efe Andrej Stephan, de la oficina en Halle (este de Alemania) del diputado del Bundestag (Parlamento federal) Karamba Diaby. Una ventana a la calle de esa oficina apareció el 15 de enero atravesada por agujeros de bala. A esa "advertencia" siguieron correos electrónicos amenazando de muerte al político enviados a su oficina y un medio local.
Diaby, nacido en Senegal y socialdemócrata, se convirtió en 2013 en el primer diputado negro del Bundestag. Tiene su distrito electoral en Halle, en el "Land" de Sachsen Anhalt, donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo en las regionales de 2016 un 24,2 %.
La policía investiga esas amenazas, en medio de la alerta por el acoso a políticos de todo el espectro parlamentario. Son varios los alcaldes de pequeñas poblaciones que tiraron la toalla, intimidados ellos o sus familias por marchas neonazis ante su casa.
Al acoso han seguido, en algunos casos, los ataques físicos. La máxima dimensión de la violencia política fue el asesinato en 2019 de Walter Lübcke, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, amenazado por defender la acogida de refugiados. Apareció muerto en su casa de un tiro, disparado por un presunto neonazi.

LA NORMALIZACIÓN DEL DISCURSO ULTRA EN LA ALEMANIA ACTUAL

"Quisiera poder decir que los alemanes aprendimos la lección de la historia. Pero no puedo hacerlo cuando las expresiones de odio se extienden y su espíritu adopta nuevas apariencias", admitió Steinmeier, en su discurso ante el museo del Holocausto de Yad Vashem.
El acoso a diputados o alcaldes no es nuevo. Lo han sufrido y sufren políticos de los Verdes, como su exlíder Cem Özdemir, el primer germano-turco que llegó al Bundestag en 1994, bajo custodia policial permanente. Es el caso también de la vicepresidenta del Parlamento por La Izquierda, Petra Pau. Pero se han multiplicado desde que la AfD accedió, como primera fuerza de ese espectro con escaños en el hemiciclo, en 2017.
"Con la AfD en el Bundestag su discurso de odio llegó al parlamento. Y lo peor es que parte de los grandes partidos, o algunas de sus corrientes internas, han incorporado temas propios de la ultraderecha a sus propuestas", advierte a Efe Franco Delle Donne, politólogo argentino afincado en Alemania.
"En su afán por tratar de hacer frente al ímpetu de la AfD en el electorado han contribuido a normalizar esos discursos en la vida pública alemana", prosigue Dell Donne, coautor con el español Andreu Jerez de los libros "Factor AfD" y "La epidemia ultra", además del podcast "La transición alemana".
Es un fenómeno extendido por Europa, destaca en sus libros. Pero con elementos específicos para el país del que partió el Holocausto.
Las advertencias de Steinmeier o Merkel "son escuchadas por la generación que conoció la II Guerra Mundial o la siguiente, pero no por los más jóvenes", advierte Delle Donne. "Es la primera generación sin sentimientos traumáticos propios", argumenta. Es decir, que ni vivieron esa época ni están en la situación de los hijos de éstos, que crecieron pensando qué papel desempeñaron sus padres en el horror.
La ultraderecha, tanto la parlamentaria como los círculos neonazis, es muy activa en redes sociales y otras plataformas, donde la política "convencional" juega aún un papel secundario.

PROHIBICION LENTA Y NO SIEMPRE EFECTIVA DEL NEONAZISMO

El Gobierno alemán prohibió esta semana "Combat 18", un grupúsculo neonazi surgido a imagen del británico "Blood and Honour". Su nombre remite a las letras 1 y 8 del alfabeto -A, para Adolf y H para Hitler-.
Son ya 18 las organizaciones ultras prohibidas por el Ministerio del Interior, en un país donde la ilegalización de los partidos de ámbito nacional es compleja. El caso más sonado fue el del neonazi Partido Nacional Democrático (NPD), contra el que el Parlamento o el Gobierno impulsaron dos demandas de ilegalización -en 2003 y en 2017-, en ambos casos rechazadas por el Tribunal Constitucional.
La prohibición de "Combat 18" sigue a la conmoción por la muerte de Lübcke, cuyo presunto asesino estuvo en sus filas. "El grupo operaba desde los 90, sus miembros están más que fichados", opina Olaf Sundermeyer, experto en la ultraderecha y autor de varios libros sobre la AfD.
Sundermeyer relaciona el caso con el de Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), el trío de neonazis que, entre 2000 y 2009, asesinó a nueve inmigrantes y una policía, cuya existencia salió a relucir a raíz del suicidio de dos miembros del grupo. "También ahí se llegó tarde. También ahí se conocía y estaban fichados sus miembros. Pero no se actuó", denuncia el periodista. EFE
gc/ah
(foto)

miércoles, 22 de enero de 2020

Contra el negacionismo

El deure de no oblidar



“No ens enga­nyem: el que ha pas­sat un cop pot tor­nar a pas­sar”, adver­teix aquests dies Chris­toph Heub­ner, del Comitè Inter­na­ci­o­nal d’Auschwitz, men­tre es pre­pa­ren els actes per al 75è ani­ver­sari de l’alli­be­ra­ment del que va ser el camp d’exter­mini més gran del Ter­cer Reich. “La nos­tra obli­gació és man­te­nir-ne viu el record i com­ba­tre qual­se­vol brot d’anti­se­mi­tisme”, aler­tava ahir mateix la can­ce­llera Angela Merkel, en la inau­gu­ració de la mos­tra de foto­gra­fies de 75 super­vi­vents, a Essen.


Fins a aquesta ciu­tat de l’oest ale­many, en una expo­sició ins­tal·lada en un com­plex miner des­man­te­llat, la Zoll­ve­rein, d’estètica postin­dus­trial, es va des­plaçar Naf­tali Fürst, un home de 87 anys super­vi­vent d’un altre camp, Buc­henwald, resi­dent a Israel. Un dels super­vi­vents foto­gra­fi­ats per Mar­tin Scho­e­ller, un artista ale­many que viu a Nova York i autor dels retrats. “El meu tes­ti­moni hau­ria de ser­vir perquè mai no torni a pas­sar”, va dir Fürst, aca­bat d’ater­rar pro­ce­dent de Tel-Aviv, en un avió de les for­ces arma­des ale­ma­nyes i con­vi­dat per l’expo­sició que inau­gu­rava la líder de l’Ale­ma­nya actual.



Fürst, nas­cut a Bra­tis­lava, viu a Israel, com la majo­ria dels altres ros­tres de l’expo­sició. Les foto­gra­fies es van fer al cen­tre de docu­men­tació de l’Holo­caust de Yad Vas­hem, a Israel. Ell va ser l’únic que va viat­jar a Ale­ma­nya, el país que reco­neix la seva res­pon­sa­bi­li­tat sobre l’Holo­caust i sobre el destí d’Israel.


Així ha estat des de fa dècades. Així ho palesa Merkel cada cop que pro­nun­cia la paraula Holo­caust. L’advertència de Heub­ner té en aquests moments una dimensió espe­cial. No es tracta d’una repe­tició retòrica, des de la pers­pec­tiva de les vícti­mes. Els cor­rents supre­ma­cis­tes, ultra­dre­tans o popu­lis­tes crei­xen arreu del món, no només a Europa. Ale­ma­nya, el país que va pla­ni­fi­car el pro­grama sis­temàtic d’exter­mini en què van morir sis mili­ons de jueus, dut a terme entre 1938 i 1945, ha per­dut el poder de con­tenció que durant dècades va fun­ci­o­nar. La ultra­dreta va entrar al seu Par­la­ment (Bun­des­tag) el 2017 com a ter­cera força. A l’est del país lluita per la pri­mera posició, fins ara sense èxit, per sort.

Auschwitz va ser el camp d’exter­mini nazi més gran. El Ter­cer Reich el va ins­tal·lar a la Polònia ocu­pada, sobre una superfície de 200 hectàrees. Hi van morir assas­si­na­des més d’un milió de per­so­nes, la majo­ria jue­ves. Es cal­cula que uns 300.000 ale­manys o austríacs van tre­ba­llar en la maquinària de la mort hit­le­ri­ana –fos en camps de con­cen­tració, en les ope­ra­ci­ons de depor­tació o altres àmbits impli­cats en els pro­gra­mes nazis–. “Com van poder come­tre per­so­nes del meu país un crim tan indes­crip­ti­ble? És impos­si­ble que hi hagués una sola família que estigués abso­lu­ta­ment al marge del que pas­sava”, con­si­dera Scho­e­ller. Auschwitz era el camp d’exter­mini nazi més gran, entre un total de 7.000 com­ple­xos sem­blants, tot i que més reduïts.

Les dimen­si­ons de l’Holo­caust s’esca­pen a la com­prensió humana, deia ahir Merkel, que un mes enrere va adme­tre en la seva pri­mera visita a Auschwitz com a can­ce­llera la seva “ver­go­nya pro­funda” per aquells crims come­sos per ale­manys. I, mal­grat tot, hi ha qui rela­ti­vitza o nega l’Holo­caust. Si això passa ara, quan encara hi ha tes­ti­mo­nis per docu­men­tar-ho, què pas­sarà en el futur, no tan llunyà, quan ja no en que­din super­vi­vents? Per­so­nes com Fürst, que, amb 87 anys, va pujar a un avió mili­tar ale­many per fer sen­tir un cop més la seva veu i el seu tes­ti­moni. Con­tra l’oblit i con­tra el nega­ci­o­nisme.


martes, 21 de enero de 2020

Los rostros que aún están ahí


Resultado de imagen de merkel essen auschwitz


Merkel homenajea a los supervivientes de Auschwitz

Gemma Casadevall

Berlín, 21 ene (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, homenajeó hoy a los supervivientes de Auschwitz, a punto de cumplirse los 75 años de la liberación del mayor campo de exterminio de la Alemania nazi, y recordó su valor como figuras "clave contra el olvido" frente al antisemitismo actual.

"Cada ataque antisemita, cada amenaza ultraderechista es un ataque contra los valores fundamentales de nuestra sociedad, de nuestra democracia", afirmó Merkel, al inaugurar en Essen (oeste) la exposición "Survivors. Faces of Life after the Holocaust", formada por los retratos de 75 supervivientes.

La canciller expresó ahí la "profunda vergüenza" que siente ante unos "crímenes que superan nuestra capacidad humana de entendimiento".

Reiteró así, desde Alemania, el mensaje que dejó el pasado diciembre en Auschwitz, la ciudad de la Polonia ocupada en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) donde el Tercer Reich instaló un complejo que ocupó 200 hectáreas de terreno y en el que se calcula fueron asesinadas más de un millón de personas.

Fue su primera visita como líder alemana a ese lugar, al que habían acudido el canciller socialdemócrata Helmut Schmidt, en 1977, y el conservador Helmut Kohl, en 1989 y en 1995. Merkel dispensa a Israel el trato de socio preferencial, por razones de responsabilidad histórica hacia ese país, y defiende el férreo distanciamiento de la ultraderecha.

RESPONSABILIDAD HISTÓRICA Y LUCHA CONTRA LA ULTRADERECHA

"Nuestro gobierno está firmemente comprometido en la lucha contra toda forma de xenofobia y en la defensa de las minorías", insistió, en la inauguración de la muestra. Recordó ahí las medidas aprobadas por su Ejecutivo, el pasado otoño, contra la violencia ultraderechista y el antisemitismo.

Las palabras de Merkel van más allá de las frases de rigor ante el aniversario de la liberación de Auschwitz por las tropas aliadas, el 27 de enero de 1945, unos meses antes del suicidio de Adolf Hitler en su búnker de Berlín, el 30 de abril, y de la Capitulación del Tercer Reich, el 8 de mayo.

Se producen en tiempos de alerta por el ímpetu de la ultraderecha, presente en el Bundestag (Parlamento federal) desde 2017 y tercera fuerza a escala nacional. El hemiciclo es escenario frecuente de sus mensajes incendiarios, mientras fuera se multiplican las situaciones de acoso, intimidación y agresiones a políticos por neonazis.

Merkel reforzó en la inauguración sus advertencias contra estas corrientes y recordó la responsabilidad que Alemania seguirá teniendo, durante generaciones, como país que organizó y perpetró el Holocausto.

75 AÑOS, ENTRE EL CAMPO NAZI Y EL AVIÓN DE LA BUNDESWEHR

El auténtico protagonista de la ceremonia, para muchos, era Naftali Fürst, de 87 años y uno de los rostros captados por Martin Schoeller, fotógrafo nacido en Múnich en 1968 y afincado en Nueva York.

Fürst, nacido en Bratislava y liberado del campo de Buchenwald -en el este de Alemania- con 12 años, llegó a Essen en un avión del Ejército alemán, la Bundeswehr, procedente de Tel Aviv.

"Mis palabras deben servir para que aquello no vuelva a pasar", explicó, en alemán, para recorrer a continuación la muestra, instalada en lo que fue el mayor complejo minero de la Cuenca del Ruhr, el Zoll Verein, en funcionamiento entre 1851 y 1986 y, desde 2001, incluido en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

En la presentación para los medios, la víspera, Fürst había mostrado una fotografía suya, con 12 años, captada el día en que su campo fue liberado. Destacaba ahí su mirada de niño, entre hombres adultos, escuálidos y sin acabar de creerse que el horror quedó atrás.

Fürst admitió ahora, 75 años después, la mezcla de extrañeza y "sentido de responsabilidad hacia los que nos siguen" con que volvía a Alemania, en un avión militar y para una ceremonia compartida con la líder del país.

LOS ROSTROS, PARA CUANDO FALTEN LAS VOCES VIVAS

La exposición ha sido producida por la Fundación de Arte y Cultura de Bonn y el centro de documentación sobre el Holocausto de Yad Vashem, en Israel. Ahí fotografió Schoeller a Fürst y los restantes supervivientes elegidos para una exposición concebida como itinerante, tras su arranque en Essen.

"Es el trabajo más emocional de mi vida. Cada rostro encierra una lección de vida y refleja lo que no puede describirse con palabras", explicó Schoeller, cuya cámara captó en el pasado a políticos como Barack Obama, Hillary Clinton y la misma Merkel, o actores como George Clooney, Clint Eastwood y Angelina Jolie.

Sus rostros permanecerán "cuando ya no podamos escuchar sus palabras", añadió el artista. "Pronto viviremos en un mundo en que ya no quedará ningún superviviente del Holocausto", advirtió, en un texto escrito para la muestra, el director de Yad Vashem, Avner Shalev.

Ahora, con esos testimonios, hay quien niega la verdad histórica del Holocausto. "Cuesta imaginar cómo será, cuando ya no podamos remitirnos a sus supervivientes", alertó. EFE

gc/jam/fpa

lunes, 20 de enero de 2020

Pocas nueces


Merkel arrenca un pla per aturar la guerra a Líbia



Líbia és lluny encara de la pau, i la tro­bada entre els líders de dotze països invo­lu­crats en la seva guerra no va acon­se­guir fer seure ple­gats Kha­lifa Haf­tar, el mili­tar que té asset­jada Trípoli, i el cap de govern d’Acord Naci­o­nal, Fayez al-Sar­raj, el pri­mer minis­tre reco­ne­gut per l’ONU. Però sí que va arren­car als líders pre­sents, inclo­sos el pre­si­dent rus, Vladímir Putin, i el turc, Recep Tayyip Erdo­gan, el com­promís de no con­ti­nuar ali­men­tant aquesta guerra. Rússia, jun­ta­ment amb França, actua en el con­flicte d’aliat mili­tar de Haf­tar, l’home fort del país, que con­trola un 70% del seu ter­ri­tori. Tur­quia, com Itàlia, ho és d’Al-Sar­raj, el líder reco­ne­gut i gai­rebé impo­sat per l’ONU, però pràcti­ca­ment arra­co­nat pel maris­cal.

Res­pec­tar l’embar­ga­ment d’armes decre­tat per l’ONU era un dels com­pro­mi­sos que Angela Merkel volia acon­se­guir dels seus con­vi­dats a la con­ferència de Berlín. El docu­ment final ho pre­veu, de la mateixa manera que hi consta el com­promís d’un alto el foc per­ma­nent. Però la mateixa can­ce­llera va adme­tre que els dos repre­sen­tants libis no havien com­par­tit espai ni havien par­ti­ci­pat direc­ta­ment en la con­ferència, sinó que l’havien seguida en sales dife­rents.

La pau és llu­nyana, a Berlín només ha “començat un procés”, va dir la can­ce­llera al final de les ses­si­ons, amb molts dels seus con­vi­dats ja rumb cap a casa. Unes hores abans, s’havia assis­tit a una des­fi­lada impres­si­o­nant de cot­xes ofi­ci­als i salu­ta­ci­ons de líders mun­di­als a Merkel: el rus Putin, el francès Emma­nuel Macron, el turc Erdo­gan, l’italià Giu­seppe Conte, el britànic Boris John­son i l’egipci Abdel Fat­tah al-Sisi van res­pon­dre a la con­vo­catòria. Ofi­ci­al­ment, l’amfi­trió era Guter­res. Però la senyora de la casa era Merkel.

Hi havia dotze països con­vi­dats, la majo­ria repre­sen­tats pels seus líders, o pel segon, com Mike Pom­peo, secre­tari d’Estat dels EUA. La UE hi va enviar l’alt repre­sen­tant d’Afers Estran­gers, Josep Bor­rell, i la pre­si­denta de la Comissió Euro­pea, Ursula von der Leyen. Hi eren pre­sents també la Unió Afri­cana i la Lliga Àrab. No van aparèixer ni en la des­fi­lada ni en la foto de família Haf­tar ni Al-Sar­raj. Però el fet que també fos­sin a Berlín es con­si­de­rava un èxit de la diplomàcia ale­ma­nya.

El poder de con­vo­catòria de Merkel és inne­ga­ble. Però també ho és que cap dels líders pre­sents o dels països repre­sen­tats en la con­ferència –entre els quals, la Xina– vol que­dar fora del repar­ti­ment del pastís. Líbia és, per a França –ali­ada de Haf­tar– i per a Itàlia –que dona suport a Al-Sar­raj–, un desert polític i un tre­sor petro­lier. Però fins i tot aquests interes­sos con­fron­tats comen­cen a enten­dre que la guerra civil que viu el país des del 2014 no és ter­reny pro­pici per al negoci.

Des de la mort de Moam­mar al-Gad­dafi, el 2011, no hi ha un poder efec­tiu, sinó que s’hi han mul­ti­pli­cat les milícies, “senyors de la guerra” i mer­ce­na­ris pagats per poders estran­gers. Només des que va començar l’ofen­siva actual de Haf­tar, l’abril de l’any pas­sat, hi ha hagut 1.500 morts. El caos afa­vo­reix l’acció de les màfies que tra­fi­quen amb els refu­gi­ats. Ara com ara, és impen­sa­ble un acord com el subs­crit el 2016 entre la UE i Tur­quia, a canvi de que­dar-se al seu ter­ri­tori la migració que es llança a la Medi­terrània.

domingo, 19 de enero de 2020

Merienda en cancillería



Merkel busca una treva en el trencaclosques de Líbia

Quan tot sem­blava que que­dava en mans de Tur­quia i Rússia, amb França i Itàlia com a actors euro­peus en el con­flicte, va aparèixer la “mit­jan­cera” Angela Merkel. La can­ce­llera d’Ale­ma­nya, un país fins ara poc impli­cat en la guerra civil de Líbia, rep avui a Berlín el pre­si­dent rus, Vladímir Putin, i el turc, Recep Tayyip Erdo­gan, a més del francès, Emma­nuel Macron, i una llarga llista de con­vi­dats. La intenció és reu­nir en una mateixa habi­tació Kha­lifa Haf­tar, el maris­cal que té asset­jada Trípoli, i el cap de govern d’Acord Naci­o­nal, Fayez al-Sar­raj, el pri­mer minis­tre reco­ne­gut per l’ONU. És a dir, allò que no va acon­se­guir Putin fa una set­mana, quan va reu­nir a Mos­cou el mili­tar i el cap de govern. No hi va haver cap tro­bada directa. Al-Sar­raj va sig­nar l’alto el foc que havien pre­pa­rat Putin i Erdo­gan. Haf­tar va mar­xar sense fer-ho.
El pre­si­dent rus dona suport a Haf­tar. El turc s’ha aliat amb Al-Sar­raj. A escala euro­pea, el mili­tar té en Macron el millor aliat. Itàlia actua política­ment a favor del cap de govern reco­ne­gut per l’ONU. Un tren­ca­clos­ques com­plex en una Europa que, un cop més, no parla amb una sola veu en matèria de política exte­rior. La con­ferència con­vo­cada per Merkel ha fet acos­tar-se a Berlín Josep Bor­rell, cap de la diplomàcia de la UE, així com el pre­si­dent del Con­sell Euro­peu, Char­les Mic­hel, i la pre­si­denta de la Comissió Euro­pea, Ursula von der Leyen. Val a dir que ella ja era al seu país dis­sabte per pas­sar-hi el cap de set­mana, a més de man­te­nir una pri­mera tro­bada amb Merkel. La forta presència dels caps de les ins­ti­tu­ci­ons euro­pees no pot ama­gar, però, que la UE arriba tard per inten­tar arre­glar les coses en un país veí per al bloc comu­ni­tari i en guerra civil des del 2015.
Males­tar grec
Mitja dot­zena més de països hi estan con­vi­dats. Entre els quals, els EUA, repre­sen­tats pel secre­tari d’estat, Mike Pom­peo. I, evi­dent­ment, l’ONU, amb el seu secre­tari gene­ral, António Guter­res, com a amfi­trió ofi­cial de la tro­bada. No hi serà Grècia, mal­grat la indig­nació d’Ate­nes, que tre­mola per l’intru­sisme a les seves aigües que sig­ni­fica una aliança entre Tur­quia i Trípoli.
Merkel es dis­posa a fer els deu­res que ha dei­xat apar­cats la UE, divi­dida com sem­pre. “És l’inici d’un procés. No en podem espe­rar grans resul­tats en un dia”, insis­tia diven­dres el por­ta­veu de la can­ce­llera, Stef­fen Sei­bert. Es tracta de recon­duir cap a la via del mul­ti­la­te­ra­lisme un con­flicte en què hi ha massa mans i interes­sos ali­ens con­fron­tats.
Una treva sig­nada pels dos bàndols, el de Haf­tar i el d’Al-Sar­raj, seria un bon començament. L’ofen­siva sobre Trípoli oberta per Haf­tar l’any pas­sat ha pro­vo­cat 1.500 morts i uns 150.000 des­plaçats interns. Líbia, país de trànsit per a la migració afri­cana cap a Europa, és un pano­rama de camps de refu­gi­ats en con­di­ci­ons infra­hu­ma­nes, on l’escla­vi­tud i les vio­la­ci­ons són el pa de cada dia.
Ale­ma­nya és el prin­ci­pal recep­tor dels refu­gi­ats que acon­se­guei­xen arri­bar a Itàlia i, d’allà, con­ti­nuen cap a altres països euro­peus. És un con­tin­gent mínim, com­pa­rat amb el milió i mig de refu­gi­ats aco­llits per Ale­ma­nya entre el 2015 i el 2019. Però la situ­ació política i humana és explo­siva.

viernes, 17 de enero de 2020

Entre Putin y Erdogan


Resultado de imagen de merkel libyen konferenz

La diplomacia alemana busca soluciones en nombre de Europa al tablero libio

Gemma Casadevall

Berlín, 17 ene (EFE).- La diplomacia alemana ha diseñado la conferencia internacional de Libia, el próximo domingo, como el punto de arranque de un proceso donde la Unión Europea (UE) debe tomar las riendas del conflicto libio, a partir del alto el fuego promovido entre Turquía y Rusia.
La cita en Berlín es "sólo el inicio" de un proceso destinado a dar con una "solución duradera" a un país cuya situación actual "es la que es", apuntó este viernes el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, a la pregunta que pesa sobre la reunión: cómo se medirá si termina en éxito o en fracaso.
Berlín considera ya un éxito la anunciada asistencia del presidente del Gobierno libio de Acuerdo Nacional (GNA), Fayed al Serraj, y del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del país y tutor del Parlamento electo y del Ejecutivo no reconocido en la ciudad oriental de Tobruk.
No se logró un encuentro directo entre ambos en la anterior cita. La semana pasada en Moscú Hafter la abandonó de madrugada, sin haber firmado la declaración de alto el fuego promovida por los presidentes ruso, Vladímir Putin, y turco, Recep Tayyip Erdogan. Al Serraj estampó su firma. Pero para que el alto el fuego sea considerado efectivo falta la del mariscal.

LA DIPLOMACIA SILENCIOSA DE BERLÍN

El ministro alemán de Exteriores alemán, Heiko Maas, visitó el jueves a Hafter en Libia para asegurar su presencia en Berlín.
El alto el fuego, en vigor desde el pasado día 12, es "frágil", pero "reconocido de facto por ambas partes", destacan desde Exteriores.
El departamento de Maas lleva meses desplegando su diplomacia silenciosa, con sucesivas rondas consultivas consensuadas con el enviado especial de Naciones Unidas para Libia, Ghassan Salamé.
El sábado pasado, la canciller alemana, Angela Merkel, y Putin anunciaron en una comparecencia conjunta en Moscú la celebración de la conferencia de Berlín, aunque sin precisar la fecha.
Fue Erdogan quien avanzó poco después el día, el 19 de enero, en declaraciones a medios turcos, así como su propósito de acudir a la cita.
Berlín no ha dado hasta ahora una lista de asistentes, sino que ha dejado que fuera cada país u organización el que anunciara quién participará.
Junto a Putin y Erdogan asistirá el presidente francés, Emmanuel Macron, mientras que por EEUU lo hará su secretario de Estado, Mike Pompeo.
De la UE acudirán el alto representante de la diplomacia europea, Josep Borrell, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

BERLÍN INCLUYE A LIBIA EN LA AGENDA INTERNACIONAL

"Alemania tenía un papel discreto en el conflicto libio. Pero el año pasado Merkel lo incluyó en la agenda de política exterior, para sorpresa de muchos", indicó Daniel Gerlach, director de la revista "Zenith" y experto en Oriente Medio, en un encuentro con medios extranjeros preparatorio de la conferencia.
Según el periodista, "Berlín ve la conferencia como la oportunidad de reencaminar el conflicto. No se trata de resolver cuestiones internas de Libia, sino de devolver a los actores internacionales implicados a la senda del multilateralismo. Si es que ello es aún posible".
El tablero libio es exponente de intereses geoestratégicos y económicos de cada uno de esos actores. A Al Serraj, al frente del gobierno reconocido por la ONU, le apoya militarmente Turquía y le respaldan políticamente Italia y Catar.
A Hafter le apoyan Rusia, Arabia Saudí, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, además de contar con el respaldo político de Francia y EEUU. Todos ellos estarán representados en Berlín, además del Reino Unido, China, República del Congo, Argelia, Liga Árabe y Unión Africana.
 
LA AUSENCIA DE GRECIA, MOTIVO DE DISCORDIA

El hecho de que al mariscal le apoye Francia y al jefe del GNA lo haga Italia es una de las aristas, dentro del bloque de la UE. Otro punto conflictivo, a escala europea, es que no se haya invitado a Grecia.
Atenas amenaza con un veto en la UE, en caso de que no revoque el memorando firmado en noviembre entre Al Serraj y Erdogan, que delimita como zonas económicas exclusivas (ZEE) franjas marítimas cercanas a islas griegas. Algo que, para Grecia, vulnera el derecho marítimo internacional.
Al tablero se une el papel de Libia como país de tránsito migratorio desde África a Europa. Es clave para las mafias de tráfico humano. Sus centros de refugiados son un panorama de hacinamiento, esclavitud, torturas y violaciones.
Muchos puntos complejos para Alemania, segundo contribuyente a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y primer destino de la migración que, a través de Italia, llega a Europa, tras haber recibido desde 2015 más de un millón y medio de refugiados.
"No va a resolverse todo en un día", insiste el portavoz Seibert. EFE gc/jam/acm

martes, 14 de enero de 2020

El vecino que te quiere mal

El acoso ultra desata la alarma y amagos de autodefensa en Alemania

Gemma Casadevall

Berlín, 14 ene (EFE).- Los ataques y situaciones de acoso de la ultraderecha a políticos locales alemanes han desatado la alerta en el país e incluso los intentos de pasar a la autodefensa por parte de los afectados, como respuesta a su indefensión.
Los políticos amenazados deben contar con la "pertinente protección de las fuerzas de seguridad", afirmó hoy la ministra de Defensa y líder de la Unión Cristiademócrata (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, en declaraciones a la prensa.
Pasar a la "autodefensa" o a "armarse" para hacer frente a ello "no es el camino correcto", añadió la política, sucesora de la canciller Angela Merkel al frente de los conservadores alemanes. Con ello aludió al caso del alcalde de Kamp Lintfort (oeste), Christoph Landscheidt, quien ha pedido licencia de armas porque dice temer por su vida y la de su familia.
Landscheidt, socialdemócrata y alcalde de esa población de Renania del Norte-Westfalia, recibe amenazas desde que el año pasado, en la campaña por las elecciones europeas, ordenó descolgar los carteles electorales de un minoritario partido ultraderechista.

Der Tatverdächtige Stephan E. gab in seinem zurückgezogenen Geständnis an, die Tat bereits vor Jahren erwogen zu haben.


DE LAS AMENAZAS AL ASESINATO

Las intimidaciones a políticos locales han ido en aumento desde 2015, el año en que Alemania recibió un millón de refugiados. De las situaciones de acoso, amenazas o agresiones se saltó a otra dimensión del peligro con el asesinato de Walter Lübcke, un político local de la CDU y jefe de distrito en el estado de Hesse (oeste).
Lübcke, quien había sido reiteradamente amenazado por la ultraderecha, murió de un disparo en la cabeza el año pasado. Un neonazi de 45 años se confesó autor del ataque, para posteriormente retirar esa declaración y afirmar que el autor del disparo fue un cómplice, con quien había acudido a la casa del político.
El asesinato de Lübcke sumió a la CDU en la conmoción y desató todas las alertas en el país. Las amenazas a ese político se sucedían desde 2015, cuando en un acto público apeló a los principios cristianos en defensa de los refugiados y desafió, entre abucheos, a quien no estuviera de acuerdo a "marcharse de Alemania".

AUTORES MATERIALES E INSTIGADORES AL ODIO

Desde el bloque conservador como desde sus socios socialdemócratas y opositores Verdes e Izquierda se responsabiliza a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) del clima de odio creciente hacia los cargos públicos.
La AfD es la tercera fuerza del Bundestag (Parlamento federal), con escaños en todos los "Länder" y especialmente arraigada en el este del país, donde se dispara a resultados sobre el 27 %. Está descartada como aliada por el resto del espectro parlamentario y convierte cada uno de sus mitines electorales o incluso intervenciones en la cámara baja en escenario de sus arengas contra sus adversarios políticos.
El presunto autor del asesinato de Lübcke estaba fichado como ultraderechista violento, aunque no se le sometía a vigilancia policial continuada. Tanto él como su supuesto cómplice eran asiduos de manifestaciones ultras, incluida la AfD.

LA VULNERABILIDAD DEL ALCALDE Y VECINO

La situación de indefensión de los políticos locales es especialmente patente en poblaciones pequeñas. Entre los casos destacados estuvo el del alcalde de Altena (oeste), quien fue atacado con un cuchillo por un vecino contrario a la llegada de refugiados a esa localidad.
Otro alcalde, el de Tröglitz (este), dimitió tras semanas de acoso neonazi a su vivienda familiar en protesta por la construcción de un albergue, que acabó siendo pasto de las llamas antes de su apertura.
Y en el ámbito de las grandes ciudades, la alcaldesa de Colonia, Henriette Reker, asimismo comprometida con la acogida de refugiados, estuvo varios días en coma inducido tras recibir varias cuchilladas de un ultraderechista.
Las intimidaciones no se limitan al ámbito municipal, sino también a diputados del Bundestag (Parlamento federal). La vicepresidenta de la cámara baja por La Izquierda, Petra Pau, lleva años sometida a amenazas, mientras que el exlider de los Verdes, Cem Özdemir, de origen turco, vive permanentemente bajo protección policial.
La custodia policial a los políticos de rango federal es relativamente común. Proteger a los políticos locales es un desafío mucho mayor, ya que éstos viven a menudo en directa vecindad con los ultraderechistas. EFE
gc/egw/ah

martes, 7 de enero de 2020

Angela, Ursula y otras más




Entre recessió i superpoder



Que el poder esti­gui en mans de dones no hau­ria de ser notícia, escri­via aquesta set­mana Süddeutsche Zei­tung (SZ). No deixa de ser des­ta­ca­ble, però, l’actual coin­cidència de la can­ce­llera ale­ma­nya, Angela Merkel; la seva com­pa­tri­ota Ursula von der Leyen, pre­si­denta de la Comissió Euro­pea (CE), i la fran­cesa Chris­tine Lagarde, al cap­da­vant del Banc Cen­tral Euro­peu (BCE). Tres posi­ci­ons de lide­ratge en el bloc comu­ni­tari. Totes tres ocu­pa­des per dones de més de 60 anys, amb una llarga tra­jectòria al dar­rere, remar­cava Cers­tin Gam­me­lin en un arti­cle en aquest diari de referència ale­many.

Merkel domina a Berlín des de fa més de catorze anys, Von der Leyen acaba d’ater­rar a Brus­sel·les després d’haver estat la minis­tra més vete­rana de la can­ce­llera i Lagarde ha aga­fat el relleu del lacònic Mario Draghi després d’haver diri­git el Fons Mone­tari Inter­na­ci­o­nal (FMI).

Cap d’elles repre­senta una revo­lució gene­ra­ci­o­nal. No se les pot qua­li­fi­car de femi­nis­tes. Totes tres, però, hau­ran con­tribuït que pot­ser algun dia deixi de ser notícia que una dona arribi al poder.

Merkel enceta el 2020 en un moment para­do­xal per a Ale­ma­nya. És la potència domi­nant de la UE, el país amb més població –82 mili­ons d’habi­tants– i més pes econòmic i indus­trial. El 2019 va esqui­var pels pèls la recessió. Va acon­se­guir un crei­xe­ment del PIB del 0,1% en el ter­cer tri­mes­tre després de l’encon­gi­ment regis­trat els tres meses ante­ri­ors. No hi ha garan­ties que no es repro­du­eixi l’ensurt el 2020. Les expor­ta­ci­ons, el seu motor tra­di­ci­o­nal, han per­dut força, tot i que con­ti­nuen crei­xent les ven­des a l’exte­rior d’arma­ment –una qüestió polèmica, vist que l’aug­ment prové de cli­en­tela de fora de l’OTAN.

El ciu­tadà es queixa que la política monetària del BCE ha expro­piat els estal­vi­a­dors pri­vats, cas­ti­gats pels interes­sos mínims. Però aquesta falta d’estímuls a l’estalvi afa­vo­reix el con­sum, que com­pensa la pèrdua de dina­misme expor­ta­dor.

Semes­tre del ‘Bre­xit’

L’Ale­ma­nya de Merkel ja no pot impul­sar sola el crei­xe­ment del bloc. I el des­gast polític de la can­ce­llera fa que qual­se­vol crisi de la seva coa­lició entre con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes encen­gui les alar­mes d’un final pre­ci­pi­tat de la legis­la­tura.

Si el seu quart man­dat acaba abans d’hora –i li que­den dos anys per com­ple­tar-lo–, s’haurà aca­bat l’era Merkel, ja que no pensa llui­tar per la ree­lecció.

En aques­tes con­di­ci­ons, Ale­ma­nya assu­mirà al juny el semes­tre de pre­sidència de la UE. És a dir, els sis mesos que han de sege­llar el Bre­xit, segons els plans del pri­mer minis­tre britànic, Boris John­son. Von der Leyen posava en dubte aquests dies que s’acon­se­gueixi pac­tar tot allò que no hi ha hagut manera de lli­gar fins ara. La mateixa Von der Leyen va recor­dar, en el dar­rer congrés de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), que Merkel és la nego­ci­a­dora més dura que ha cone­gut mai. Però també la més capa­ci­tada per acon­se­guir un con­sens allà on sem­bla que no n’hi ha. Von der Leyen es va aco­mi­a­dar amb aquest dis­curs de la vice­pre­sidència de la CDU per con­cen­trar-se en la seva feina a Brus­sel·les. Merkel ja s’havia reti­rat de la pre­sidència del seu par­tit un any enrere, en tras­pas­sar-ne el lide­ratge a Anne­gret Kramp-Kar­ren­ba­uer.

Merkel no hau­ria arri­bat mai a ser cap de la CDU si no fos que quan ho va fer, el 2000, el par­tit estava en una posició mise­ra­ble, a l’opo­sició i enfon­sat en un escàndol de finançament irre­gu­lar amb el patri­arca Hel­mut Kohl. Els homes forts de la CDU no volien cre­mar-se els dits. Aque­lla dona, una doc­tora en físiques cres­cuda a l’Ale­ma­nya comu­nista, sí que va saber apro­fi­tar el moment, recor­dava l’autora de l’arti­cle.

Von der Leyen tam­poc no hau­ria arri­bat a pre­si­denta de la CE si no fos que cap dels dos prin­ci­pals can­di­dats a les euro­pees –el con­ser­va­dor Man­fred Weber i el soci­al­demòcrata Frans Tim­mer­mans– no van acon­se­guir-ho. El seu nom va sor­tir com del no-res. I Merkel per­pe­tua a través d’ella el seu domini, en un moment clau per al futur euro­peu.

La fran­cesa Chris­tine Lagarde no és exac­ta­ment del cer­cle de la can­ce­llera. La seva política monetària pro­ba­ble­ment també esgo­tarà la paciència i els estal­vis del ciu­tadà ale­many. Però entre ella i Merkel hi ha una relació de res­pecte mutu o com­pli­ci­tat que no exis­tia amb l’italià Mario Draghi.

El relleu generacional nòrdic


Amb tres dones en posicions de lideratge no n’hi ha prou per esborrar el dèficit de representació femenina, molt present tant a escala parlamentària com en el món empresarial, sigui en l’àmbit alemany com en l’europeu. Dels nou milions de persones en posicions de lideratge a Europa, sis milions són homes, recordava el diari alemany Süddeutsche Zeitung (SZ). Els símptomes de canvi real venen de més amunt, del món nòrdic. El personatge de l’any ha estat, per a molts, l’activista climàtica sueca de 16 anys Greta Thunberg. Per a d’altres, la primera ministra finlandesa, Sanna Marin, arribada al poder aquest desembre als 34 anys. És la cap de govern més jove del món.  Elles no són un cas únic, si més no en el món nòrdic. Marin lidera un govern amb dotze dones –de dinou ministres que té l’executiu–. I està envoltada de veïnes en posicions semblants: Katrín Jakobsdóttir, a Islàndia; Mette Frederiksen, a Dinamarca, i la més veterana, i fora de la Unió Europea (UE), Erna Solberg, a Noruega.

domingo, 22 de diciembre de 2019

A 726 días de la marca de Kohl

Merkel deja atrás a Adenauer y se orienta hacia un récord incierto

Gemma Casadevall 

Bildergebnis für merkel kohl



Berlín, 22 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, igualó este domingo la marca de permanencia en el poder del patriarca conservador Konrad Adenauer y se orienta ya hacia el récord absoluto en esa disciplina, cuyo titular es Helmut Kohl.
Un total de 5.143 días han pasado desde que Merkel se convirtió en la primera mujer y la primera persona crecida en el este de Alemania que alcanzó la Cancillería, el 22 de diciembre de 2005. Los mismos que detentó el poder, entre 1949 y 1963, Adenauer, el canciller fundacional de la República Federal de Alemania (RFA).
Merkel no tiene previsto ninguna celebración pública, afirma el popular diario "Bild", que destaca lo que le queda por delante hasta pulverizar la marca absoluta de 5.869 días. El periodo que estuvo Kohl en la Cancillería, desde el 1 de octubre de 1982 al 26 de octubre de 1998.
Son 726 días hasta igualar en tiempo a quien se considera el "canciller de la reunificación". Kohl dirigió el proceso político que arrancó de la caída del muro de Berlín -el 9 de noviembre de 1989- y derivó once meses después en la incorporación a la RFA del territorio de la República Democrática Alemana (RDA). Fue el primer canciller federal que gobernó una Alemania amplificada a 80 millones de habitantes. 

UNA CARRERA DE OBSTÁCULOS

Merkel, la "muchachita del este", como le llamó Kohl al incorporarla a su gobierno como ministra de la Familia, en 1991, no tiene asegurado ese récord. No solo porque ella misma ha anunciado que no optará a un quinto mandato, sino también por las debilidades de su gran coalición, la "groko".
La veterana entre los líderes europeos logró con penas y trabajos un cuarto mandato seis meses después de las generales de 2017. Su bloque conservador había ganado, pero con el resultado más bajo en unos comicios nacionales desde los años 50, un 32,9 %.
Peor aún le fue al Partido Socialdemócrata (SPD), que cayó al mínimo histórico del 20,5 % en unas generales. Quedaron abocados a regañadientes a ir a otra "groko", la tercera en las cuatro legislaturas de Merkel, mientras la ultraderecha entraba en el Bundestag (Parlamento federal).
A cada crisis, grande o pequeña, regresa a los medios alemanes un término aplicado a la canciller: el de la "Merkeldämmerung" -el ocaso de Merkel-. 

EL CONTADOR EN MARCHA

Para alcanzar a Kohl tiene que mantenerse en el poder -en la impopular "groko" o en un gobierno en minoría- otros dos años menos cuatro días. Es decir, hasta más allá de las generales a las que no piensa concurrir.
De no haber comicios anticipados, la cita con las urnas será en septiembre de 2021. Si la formación del siguiente gobierno se prolonga, algo nada inusual en Alemania, Merkel seguiría en el poder en funciones.
El marcador entró en esos dos años menos cuatro días. A la "groko" se la ha dado muchas veces por muerta; pero lo cierto es que cruzó ya el ecuador de la presente legislatura. 

VEINTE AÑOS DE "EMANCIPACIÓN"

Mientras "Bild" echa cuentas sobre el incierto récord que le falta a quien ya acumula muchos hitos, el diario "Süddeutsche Zeitung" recuerda otro aniversario: los 20 años desde que Merkel sentenció el fin de la "era Kohl".
Fue el 22 de diciembre de 1999, en una columna publicada en "Frankfurter Allgemeine Zeitung" -la FAZ, arquetipo de la prensa conservadora seria. Merkel, entonces secretaria general de la Unión Cristianodemócrata (CDU), llamaba al partido a emanciparse de Kohl.
Unas semanas antes había estallado el escándalo de las cuentas secretas del partido. La CDU llevaba un año en la oposición; la cancillería la ocupaba el socialdemócrata Gerhard Schröder en coalición con los Verdes.
Kohl, tras 16 años en el poder y 25 al frente de la CDU, acaparaba de pronto titulares no como el canciller de la reunificación, sino como el responsable de un sistema de cajas negras del partido. Un escándalo que salpicó a quien era su delfín y sucesor al frente de la CDU, Wolfgang Schäuble.
Cuatro meses después de su artículo, Merkel se convirtió en la primera mujer al frente de un partido acostumbrado a patriarcas como Adenauer o Kohl. EFE
gc/rml

sábado, 7 de diciembre de 2019

Saskia y Norbert


Els socialdemòcrates busquen la 

pau amb l’ala esquerra


viernes, 6 de diciembre de 2019

No aprendemos


El SPD sale al encuentro de los críticos sin rupturas

Gemma Casadevall


Fragen und Antworten: Der SPD-Parteitag im Überblick | ZEIT ONLINE

Berlín, 6 dic (EFE).- Los socialdemócratas alemanes buscarán el reencuentro con su ala izquierdista con una nueva jefatura más critica hacia la coalición de Gobierno, ansiosos de recuperar electorado, pero sin romper con el bloque conservador de la canciller, Angela Merkel.
El Partido Sociademócrata (SPD) entró este viernes en la órbita de los partidos con dirección paritaria y bicéfala que, tradicionalmente, caracterizó a Los Verdes y La Izquierda. El congreso federal ratificó como sus nuevos líderes a Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken, ambos representantes de su ala crítica, una semana después de que la consulta entre las bases se decantara por esa fórmula.
Su victoria fue un toque de aviso al aparato del partido, que respaldaba la candidatura oficialista del titular de Finanzas y vicecanciller, Olaf Scholz. A distanciarse de la doctrina del "déficit cero" que defienden tanto Merkel como su ministro dedicó parte de su discurso Walter-Borjans, que recibió un 89,2 % de los votos del congreso.

DEL SPD DE BRANDT AL DEL "DEFICIT CERO"

El cometido del SPD debe ser "poner fin de una vez" a políticas que "acrecientan la desigualdad social", sostuvo. "Se ha dicho que representamos un giro a la izquierda (...). Si ello significa regresar a lo que fue Willy Brandt, demos ese giro a la izquierda", apuntó, entre ovaciones frenéticas.
Esken, quien durante la campaña ante las bases representó la línea dura respecto a la "groko" -como se llama a la gran coalición-, arrancó su intervención en un tono muy personal. Recordó los múltiples empleos por los que pasó y lo complejo que fue compaginar su carrera con su condición de madre de tres hijos.
A partir de ahí, puso el acento en la necesidad de recuperar las esencias del SPD como partido social y de izquierdas. "Quiero un país donde todos se sientan protegidos, donde no haya niños en riesgo de exclusión social", dijo, en alusión a la creciente precarización laboral y social en que vive Alemania.
Esken quedó por debajo de su compañero y obtuvo un 75 %. Algo que puede atribuirse a que el ánimo mayoritario del partido asume la crítica, pero huye del riesgo de ruptura. O, también, a que Walter-Borjans está más rodado, ya que fue ministro de Finanzas en el populoso "Land" de Renania del Norte-Westfalia.

CALMAR LAS AGUAS SIN DECEPCIONAR EXPECTATIVAS

Ambos llegan al liderazgo del partido tras haberse comprometido ante las bases a hacer valer la clausula incluida en el pacto de Gobierno de evaluar sus resultados llegada la mitad de la legislatura; es decir, ahora.
En la corta semana transcurrida tras conocerse el veredicto de la militancia, y en medio de llamadas a rebajar el tono desde las ejecutiva, han dejado claro que no pretenden un fin abrupto de la coalición.
La línea intermedia se plasmó con una moción pactada con la ejecutiva de cara al congreso, en que se reclama más ambición frente al cambio climático, un programa de inversiones infraestructurales y la subida del salario mínimo interprofesional. Las corrientes más izquierdistas no quieren continuismo disfrazado de paños calientes, sino despedir a la "groko".
 
SUCESION DE LÍDERAZGOS ROTOS

"Deberían estar ustedes contentos. Pocas ocasiones tendrán de encontrar en una sola sala a tantos exjefes de un mismo partido, ministros o miembros de su ejecutiva", bromeaba Kurt Beck, jefe del SPD entre 2006 y 2008, en un encuentro con representantes de los medios previo al congreso.
Al congreso acudían varios de los sucesivos líderes o jefes interinos que, tras la etapa de Gerhard Schröder en el poder -de 1998 a 2005- han asumido el desafío de reconducir al partido de sus persistentes crisis.
Ahí estaba también Martin Schulz, quien de gran esperanza del SPD pasó a ser identificado con su hundimiento bajo mínimos históricos en las elecciones generales del 2017. O los tres miembros de la gestora -Malu Dreyer, Manuel Schewig y Thorsten Schäfer-Gümbel- que ha dirigido el partido desde la dimisión el pasado junio de Andrea Nahles, fuertemente cuestionada en su liderazgo.
"Norbert y Saskia han sido dos candidatos de primera. Tienen ahora la oportunidad de recolocar al SPD a las posiciones perdidas", defendía Beck. El propósito de los nuevos rostros visibles del partido es regresar ya el próximo año a resultados por encima del 30 %.
Es decir, a los puestos que ocupó en los años 90, hasta llegar al 40,9 % con que Schröder llegó al poder. En 2005, con la derrota frente a Merkel, entró el SPD en cifras descendentes.
Parte de esa situación se ha atribuido al descontento de su electorado con el centrismo de Schröder. También al desgaste de las tres legislaturas en que ha sido socio menor de Merkel. Los sondeos apuntan a que, de celebrarse ahora comicios nacionales anticipados, se hundiría en el 14 % o 15 %.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Siguiente tiro al pie


La socialdemocracia busca ratificar a su ala crítica sin romper la "groko"

Gemma Casadevall 

 Berlín, 5 dic (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) se propone ratificar una presidencia más crítica, emanada del voto de sus bases, aunque sin romper la gran coalición con la canciller alemana, Angela Merkel, pese a los imperativos de su corriente más izquierdista.
"Hemos logrado un compromiso que va en la dirección correcta", declaró hoy Norbert Walter-Borjans, quien previsiblemente será refrendado como copresidente en el congreso federal que abre mañana esa formación en Berlín.
Abandonar la "groko" -como se llama la gran coalición- no es "un objetivo en sí mismo", afirmó Saskia Esken, su compañera en la nueva dirección colegiada.
El dúo entre Walter-Borjans y Esken se impuso en la consulta entre las bases frente a la candidatura oficialista del ministro de Finanzas y vicecanciller, Olaf Scholz. Su campaña se basó en el compromiso de hacer valer la cláusula de revisión del pacto de coalición en la mitad de la legislatura; es decir, ahora.
Su victoria fue contra pronóstico, aunque no del todo sorprendente. Scholz representa la austeridad presupuestaria -el dogma del "déficit cero"-. Ese dogma se topa con la base electoral clásica del SPD, que reclama inversiones de la potencia económica europea y una política más orientada hacia la justicia social.
Al susto inicial que supuso esa victoria entre el aparato, su grupo parlamentario y algunos históricos del partido, siguieron dos reuniones -martes y jueves- de la ejecutiva y la nueva jefatura designada, en las que se consensuó una moción conjunta para ir al congreso. Es decir, el "compromiso". 

CAMBIO CLIMÁTICO Y SALARIO MÍNIMO

Tres son los puntos que la nueva presidencia colegiada quiere plantear al bloque conservador de Merkel: una lucha más decidida contra el cambio climático, la puesta en marcha de un ambicioso plan de inversiones y la subida del salario mínimo interprofesional.
Pero no se habla ya de "revisar" en su conjunto el pacto de Gobierno, sino de "evaluar" lo logrado hasta ahora, a la luz de la situación actual, no de la existente al abrirse la legislatura.
Cumplir con los compromisos contra el cambio climático es ya el objetivo prioritario del Ejecutivo de Merkel. Pero el plan de choque presentado hace unas semanas fue tachado de insuficiente por expertos y oposición, especialmente Los Verdes, formación emergente y principal captador del electorado que abandonó el SPD.
El SPD reclama mayor ambición en el desarrollo de las energías renovables y una revisión del calendario previsto para el abandono del carbón -el Gobierno prevé el adiós definitivo a esta fuente de energía para 2038-.
El punto esencial de la moción es la subida del salario mínimo interprofesional, actualmente en 9,19 euros la hora, para quedar en los 12 euros. La implantación de ese mínimo se acordó en la anterior legislatura y se consideró entonces el gran logro del SPD en ese mandato.
Esa conquista ayudó a "convencer" al SPD para reeditar la alianza con Merkel tras las elecciones generales de 2017. Los socialdemócratas estaban determinados a pasar a la oposición, en medio de la sacudida dejada por sus pésimos resultados. Finalmente se resignaron a otra "groko" para evitar nuevas elecciones. 

LA RUPTURA PIERDE FUELLE

"Dentro del Gobierno tenemos más capacidad de maniobrar que fuera", ha afirmado estos días el líder de las Juventudes del partido -los Jusos-, Kevin Kühnert. Su organización pujó por el dúo de Walter-Borjans y Esken y llegó a hacer campaña por que el congreso federal sirviera para finiquitar a la "groko".
Kühnert, que se postula para una de las vicepresidencias del partido, se ha sumado ahora a los que rebajaron el tono, para disgusto del ala más izquierdista. Varios de sus representantes defenderán una moción ante el congreso destinada a forzar un voto sobre la permanencia en la coalición.
Los intentos por calmar las aguas de la nueva presidencia colegiada, del aparato e incluso del eterno rebelde que es Kühnert discurren en paralelo a los pronósticos entre los medios sobre las perspectivas existentes, en caso de un fin prematuro de la "groko".
Se considera que a una ruptura no seguiría sí o sí el fin inmediato de la legislatura. Merkel podría gobernar en minoría hasta, al menos, finales de 2020, con los presupuestos de ese ejercicio ya aprobados. El fin regular de su cuarto y último mandato, tras el que piensa retirarse, es 2021.

VOLVER AL ÁREA DEL 30 % 

La nueva presidencia pretende infundir ánimos a sus filas y se marca el objetivo de regresar a la zona del 30 % electoral para 2020. Es decir, los resultados electorales que obtenían en los años 80, hasta escalar al 40,9 % en la primera victoria electoral de Gerhard Schröder -1998-, y que ahora se vislumbran como muy lejanos.
En 2017 cayeron al 20,5 %, su mínimo histórico a escala nacional. Desde entonces han ido de derrumbe en derrumbe, en sucesivas regionales. Los sondeos le calculan un 14 % en caso de convocarse generales anticipadas. EFE
gc/jam/si

domingo, 1 de diciembre de 2019

La normalización del pirómano


Los ultras alemanas ansían romper su aislamiento sin renunciar a la cantera radical

Gemma Casadevall

Bildergebnis für afd flügel

Berlín, 1 dic (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) cerró hoy su congreso con una cúpula renovada y ansiosa por romper su aislamiento respecto al resto del espectro parlamentario, pero cediendo terreno a su trinchera más radical.
"Estamos dispuestos a asumir funciones de gobierno. Alemania nos necesita. Nos necesita ya", clamó el co-presidente del partido, Jörg Meuthen, reelegido para el cargo y representante del sector patriótico-conservador, los llamados moderados dentro del partido.
"Alcanzaremos el centro político con sensatez y conquistando nuevo electorado", sostuvo su recién ascendido compañero en la dirección colegiada, Tino Chrupalla, sucesor en el puesto del veterano Alexander Gauland, que pasó a la presidencia honorífica.
LA ESTRATÉGICA INFLUENCIA DEL "ALA"
La elección de Chrupalla, con 44 años y el candidato más votado en su distrito de Görlitz (junto a Polonia) en las generales de 2017, fue posible con el apoyo de la llamada "Flügel" -el "Ala"-, el sector cercano al neonazismo y muy asentado en el este del país.
A esa incorporación en la cúpula siguió la de Andreas Kalbitz, reconocido cabecilla del ala radical y líder de la AfD en Brandeburgo, el "Land" que envuelve Berlín. Kalbitz fue elegido como vocal, lo que asienta a su sector en posiciones estratégicas.
A la "Flüge" pertenecen varios de los cabecillas regionales que mejores resultados han logrado en el este. Su líder es Jörg Höcke, que en los comicios de su "Land", Turingia, se disparó al 27,5 %.
Contra algunos de sus miembros se han abierto - sin éxito - expedientes de expulsión tras incendiarias proclamas racistas o negacionistas del Holocausto. Se les considera, sin embargo, un peligro necesario, en tanto que grandes captadores del voto más joven y radical.
LA APARENTE MODERACIÓN ENTRE INCENDIARIOS
El congreso, celebrado en Braunschweig (centro), se caracterizó por la armonía entre los oradores. El propósito de Meuthen era exhibir normalidad y defender a AfD como único socio posible para lograr mayorías conservadoras, sobre todo en el este del país.
Beatrix von Storch fue reelegida como vicepresidenta con postulados parecidos. Sin embargo, la moderación no es la tónica en esta exeurodiputada, nieta de un ministro nazi, quien durante la crisis de los refugiados abogó por disparar sobre quienes desoyeran un alto en las fronteras y con varias denuncias por islamofobia.
Von Storch dio que hablar también esta semana, al hacer un gesto desde su escaño en el Bundestag (Parlamento) con el que parecía amenazar con cortarle la cabeza a un orador socialdemócrata. El gesto se hizo viral, en una sesión donde Angela Merkel se ganó su espacio en las redes con una apasionada intervención en que marcaba distancias entre la libertad de expresión y la incitación al odio.
FUERA DE COALICIONES Y DE LA MESA DEL BUNDESTAG 

El conjunto del espectro parlamentario descarta a la AfD como socio de gobierno o aliado externo. La ultraderecha, tercera fuerza del Bundestag, no ha logrado hasta ahora los apoyos precisos para acceder a una vicepresidencia del Parlamento, pese a que cada grupo parlamentario suele tener un puesto en la mesa.
A escala nacional y también regional se mantiene el estricto cordón sanitario sobre la AfD, una formación nacida en 2013, que tiene ya escaños en las cámaras de los 16 "Länder" del país y que es la segunda fuerza en varios estados federados del este.
Su presencia ha alterado el esquema de las alianzas tradicionales y obligado a recurrir a nuevas constelaciones. Sajonia, asimismo en el este, será gobernada por un tripartito entre conservadores, socialdemócratas y verdes -la coalición llamada Kenia, por coincidir los colores de su bandera con los que se identifica a los partidos-.
Kenia gobierna también en Brandeburgo y Sajonia-Anhalt -asimismo en el este-, mientras que en otros "Länder" se experimentó el tripartito llamado Jamaica entre conservadores, liberales y verdes.
Meuthen se dice convencidos de que, más pronto que tarde, se romperá su aislamiento. La "Flüge" parece preferir seguir en la oposición ruidosa e incendiaria.
UN PODER CAPTADOR DE VOTOS
El congreso fue una oportunidad para comprobar la capacidad de la AfD por ganar seguidores de casi todos los flancos. Cada orador se presentaba ante los delegados explicitando su procedencia política.
Eran pocos los neófitos y muchos los que declaraban haber militado en otro o varios partidos. Algunos habían pasado por los Republicanos - formación ultraconservadora ya extinta -; muchos más habían desfilado por las filas conservadoras, socialdemócratas, liberales o por La Izquierda. EFE
gc/jgb
(foto)