martes, 20 de abril de 2021

Annalena, la opción

 Els Verds volen succeir Merkel

lunes, 19 de abril de 2021

El escenario es suyo

Los Verdes lanzan a su co-presidenta Baerbock a la Cancillería en plena pelea conservadora

Gemma Casadevall 


Berlín, 19 abr (EFE).- Los Verdes alemanes lanzaron a su líder, Annalena Baerbock, hacía la Cancillería, determinados a marcar un nuevo hito en la política de la primera potencia europea y con los conservadores de Angela Merkel enzarzados en sus peleas internas.
El menú no podía ser más favorecedor para esta formación ecologista, que ha dejado atrás sus revueltas internas y acude cohesionada ante el elector: una combativa Baerbock, de 40 años, a la que el copresidente del partido, el carismático Robert Habeck, presenta como ganadora del armónico pulso interno por una candidatura para la que obviamente solo hay un puesto.
El rostro sonriente de Baerbock junto a su compañero de presidencia era el contraste perfecto, desde la perspectiva de los Verdes, frente a la lucha abierta entre el centrista Armin Laschet y el derechista Markus Söder, los dos aspirantes a liderar a los conservadores en las elecciones de 26 de septiembre.
La negociación nocturna, el domingo, entre Söder -llegado a Berlín en un jet privado- y Laschet no resolvió el pulso por suceder a Merkel, expirado el plazo que se habían marcado para resolverlo por consenso.
"Luchamos por la Cancillería", afirmó Habeck al anunciar la decisión a favor de su compañera en la presidencia colegiada del partido, a la que ambos llegaron en 2018. En la carrera por ocupar la vacante que dejará Merkel no puede haber soluciones bicéfalas, fórmula tradicional de los Verdes para sus liderazgos.
La designada es una, que deberá someterse a la ratificación de su partido en el congreso que tendrá lugar entre el 12 y el 13 de junio.
"Vamos a hacer una oferta al país. Una oferta para un nuevo comienzo en este país rico, pero que debe ser más justo, más ecológico", apuntaba Baerbock tras oficializar Habeck la decisión a su favor.
Alemania necesita "un nuevo comienzo", no solo "un poco de ecologismo en el programa", añadió la candidata designada, en alusión a que todos los partidos incluyeron ya algún que otro punto medioambiental, pero solo para los Verdes es una señal de identidad.
Baerbock, sin experiencia de gobierno, ni siquiera a escala regional, quiere impulsar ese nuevo comienzo, en una formación a la que ahora mismo sitúan los sondeos en el segundo puesto en intención de voto. Es decir, tras el bloque conservador de Merkel.

A POR EL SIGUIENTE HITO HISTÓRICO
Los Verdes hasta ahora solo integraron gobiernos federales como socios menores del socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005) -entonces, liderados por el rompedor ministro de Exteriores Joshka Fischer-. Tienen muchas posibilidades de estar, sí o sí, en el siguiente Ejecutivo.
Y eso sea como aliados de un Ejecutivo liderado por los conservares, alianza inédita a escala federal; o en su jefatura, con un tripartito con socialdemócratas y liberales.
"Socialdemócratas y Verdes deben volver a cooperar en un Gobierno federal tras 16 años. Nos alegrará estar en campaña por decidir quién lo lidera", escribía en su cuenta en Twitter el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) a las elecciones de septiembre.
El SPD, socio en tres de las cuatro legislaturas de Merkel, ocupa la tercera posición en intención de voto. Scholz aspira a recuperar posiciones, apuntalado en su experiencia de gobierno y una condición de centrista que le da aire de continuismo respecto a la canciller, aunque desde el partido que durante décadas se alternó el poder con el bloque conservador.

DESAGUISADO CONSERVADOR
Las expectativas de voto que presentan ahora los sondeos no son consolidadas, advertía la politóloga Andrea Römmele, de la Hertie School of Governance, en un encuentro con medios extranjeros. Si gana el pulso por la candidatura el centrista Laschet, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), es menos probable que los Verdes ganen espacio entre el electorado moderado y conservador.
Si lo hace el de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el polarizador y derechista Söder, los conservadores pueden recuperar electorado ahora de la ultraderecha, pero a costa de perder el centro.
"El pulso entre los conservadores en una lucha en el barrizal", apuntó la candidata Baerbock. "Nosotros no nos damos la zancadilla unos a otros, trabajamos en equipo", ratificó, a su lado, Habeck.
Laschet, por su parte, aprovechó una comparencia ante la sede de la CDU para felicitar a Baerbock y expresó su confianza en que habrá una "campaña limpia", sin polarizaciones, ya que en tiempos tan duros como los que se viven en esta pandemia es eso lo que espera el ciudadano de sus políticos.
Tras haber expirado el domingo, sin acuerdo, el plazo para presentar a un candidato, Laschet prometió una solución "en los próximos días" y anunció otra reunión de la cúpula de su partido para esta noche. EFE      gc/jam/si



Annalena Baerbock, la pragmática Verde a por la Cancillería que dejará Merkel

Gemma Casadevall


Berlín, 19 abr (EFE).- La líder de los Verdes, Annalena Baerbock, fue designada candidata de su partido para luchar por la Cancillería que dejará vacante Angela Merkel, un hito en una formación nacida como movimiento de protesta y que ocupa la segunda posición en intención de voto tras los conservadores.
Por primera vez, a los Verdes se les reconocen opciones de alcanzar el poder de la primera potencia europea. Y la encargada de intentarlo será una mujer de 40 años, madre de dos niñas, moderada, pragmática y a la vez combativa, pero con un obstáculo aparatoso para el elector alemán: no tiene experiencia de gobierno, ni siquiera a escala regional.
Baerbock era hasta hace poco la "segunda" en la presidencia colegiada de los Verdes, frente a su carismático compañero de fórmula Robert Habeck, entre los políticos mejor valorados del país.
Esta correlación empezó a cambiar a mediados del año pasado, en medio de la pandemia. Baerbock, diputada del Bundestag (Parlamento federal) desde 2013, empezó a despuntar por su oratoria clara y capacidad de dar respuestas rápidas y sólidas a temas complejos -desde sociales a económicos-.
Tanto ella como Habeck aspiraban a liderar al partido en las próximas elecciones nacionales. Su condición de segundos en intención de voto les hizo abandonar las acostumbradas fórmulas colegiadas de los verdes. Esta vez van a por todas, tienen posibilidades teóricas de alcanzar el poder y en la Cancillería solo quedará una vacante -la de Merkel-.

SOCIA O JEFA
Baerbock, nacida en Hannover (capital del "Land" de Baja Sajonia) en diciembre de 1980, tiene muy buenas opciones de hacer historia tras el 26 de septiembre, los primeros comicios nacionales desde 2005 sin Merkel liderando a los conservadores.
Sea porque los verdes se convierten en socios del siguiente canciller conservador -una alianza inédita a escala federal, pero la alianza más plausible según las encuestas actuales-.
O porque da el salto a la Cancillería, probablemente al frente de un tripartito con socialdemócratas -terceros en los sondeos- y liberales, la alternativa que ahora mismo se ve plausible. Los verdes van en ascenso en las encuestas, exactamente lo contrario que los conservadores.
Sería, en ese caso, la más joven jefa de un Gobierno federal en la historia de Alemania, después de que Merkel accediera al puesto en 2005 con 51 años.
Baerbeck, una líder que destila energía, creció en un hogar de clase media, cuyos padres la llevaban consigo en las marchas del movimiento antinuclear alemán.

DEL TRAMPOLÍN A LA ECONOMÍA
Iba para gimnasta de alto rendimiento, especializada en potro y trampolín, pero se quedó a medio camino. Estudió derecho internacional entre Alemania y Florida (Estados Unidos) y luego completó su formación en la School of Economics de Londres. Eso le da ha dado esa competencia en materia económica que le faltaba a Habeck -escritor, antes que político-.
A los 28 años se convirtió en líder de los Verdes en el "Land" de Brandeburgo, el que rodea a Berlín y su distrito electoral desde entonces. Nueve años después ingresó en el Bundestag, a lo que siguió, en 2018, su elección como copresidenta del partido.
Con Habeck representa la renovación de los Verdes, partido que quedó maltrecho tras dos legislaturas como socio menor del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005). Su líder de entonces, Joschka Fischer, rompió moldes como ministro de Asuntos Exteriores. Pero también colocó al ecopacifismo al borde de lo soportable, como segundo de la coalición que aprobó el envío de soldados alemanes a misiones de la OTAN y llevó adelante drásticos recortes sociales.
Con Habeck y Baerbock desaparecieron las habituales trifulcas internas verdes entre fundamentalistas y pragmáticos. Su sello de identidad compartido es la moderación. El tono suave de Habeck contribuyó a hacerles recuperar base electoral. Pero a las bases verdes parece convencerles más la energía de Baerbock: en 2019 fue ratificada copresidenta por un 97 % de los votos, siete más que su colega.
La candidatura de Baerbock debe ser ratificada por el congreso que se celebrará del 12 al 13 de junio. EFE

domingo, 18 de abril de 2021

Consuelo virtual

 Alemania recuerda a sus casi 80.000 muertos, mientras activa remedios

Gemma Casadevall

Berlín, 18 abr (EFE).- Alemania recordó hoy a las víctimas de la pandemia, cuando roza ya los 80.000 fallecidos con o por la covid-19, y mientras acelera la búsqueda de remedios, sea con el avance de la vacunación o activando un freno único de actuación ahí donde se disparen los contagios.
Un oficio ecuménico en la Gedächtniskirche -la Iglesia de la Memoria, cuya torre truncada recuerda la destrucción de la II Guerra Mundial- abrió la jornada de homenaje a las víctimas y también de consuelo, especialmente a quienes no pudieron siquiera despedirse de sus seres queridos, obligados al aislamiento por la pandemia.
"Juntemos fuerzas en el camino hacia delante, en este camino hacia el final de la pandemia que queremos recorrer juntos", dijo el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, principal orador en el acto solemne que siguió al religioso, en el auditorio de la Konzerthaus berlinesa. "No dejemos que la pandemia, que nos obliga a la distancia, divida a nuestra sociedad", añadió.
Asistían al acto la canciller Angela Merkel, el presidente del Bundestag (cámara baja), Wolfgang Schäuble, y demás representantes de los principales órganos constitucionales del país. Fue una ceremonia solemne, con acompañamiento musical pregrabado -un impresionante Requiem de Johannes Brahms- y de aforo obviamente restringido, reflejo de las restricciones en la vida pública y en los contactos personales.
Junto al presidente hablaron cinco familiares de fallecidos, representantes del dolor compartido por tantos otros. La viuda de un médico fallecido en una UCI, la hija de un inmigrante turco o la madre de una niña muerta tras once días en cuidados intensivos plasmaron el dolor y algo de rabia por no haberles podido acompañar en su agonía, entre mensajes de esperanza ante los progresos médicos.

SEMANA DE DECISIONES
Con el recuerdo de las víctimas se cerró una semana marcada por la aprobación, el martes, en Consejo de Ministros, del proyecto de ley destinado a aplicar fórmulas de actuación unitarias en todo país.
El proyecto entró en el trámite parlamentario el viernes y se someterá previsiblemente al Bundestag el miércoles para ser ratificado el viernes por el Bundesrat (cámara de representación territorial). Ahí precisará el apoyo de los "Länder", varios de los cuales rechazan algunas de las medidas.
El proyecto modifica la Ley de Infecciones, aprobada al inicio de la pandemia. Contempla la activación de un toque de queda nocturno -de las 21.00 de la noche a las 05.00 de la mañana- en cuanto se supere la incidencia semanal de 100 casos por 100.000 habitantes.
A partir de ese nivel se limitarán las reuniones privadas a convivientes y una persona más, como máximo, procedente de otro hogar. En los colegios se mantendrán las clases presenciales hasta los 200 casos, pero a partir de los 100 positivos serán obligatorios dos test de antígenos semanales.
Estas medidas suponen una limitación para los "Länder", a los que compete su implementación. Ello ha derivado, a la práctica, a que lo consensuado entre el Merkel y los poderes regionales acabe en cierto descontrol, ya que cada "Land" aplica lo acordado según su criterio.
El propósito de Merkel es establecer pautas homogéneas para todo el país. En paralelo se ha logrado acelerar la vacunación desde que a principios de abril se incorporaron a la campaña los médicos de cabecera.
Hasta el viernes se habían inyectado 21,3 millones de dosis; unos 15,6 millones de ciudadanos han recibido la primera inyección -un 19,1 % de la población-, mientras que 5,4 millones tienen la pauta completa -un 6,5 %. Esta semana se logró una máxima diaria, al administrarse 738.000 dosis en un día.
Merkel, como el presidente Steinmeier, el vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz, y el jefe del Instituto Robert Koch (RKI) de virología, Lothar Wieler, recibieron estos días su primera inyección de AstraZeneca, a modo de mensaje de confianza al ciudadano, después de que se suspendiera en Alemania esa vacuna para los menores de 60 años.

LA INCIDENCIA NO DA TREGUA
El ritmo de la vacunación va al alza. Pero la pandemia no da tregua en un país cuya vida pública -desde restauración a ocio, cultura y actividad comercial- está casi paralizada desde finales de 2020.
La incidencia semanal se situó hoy en 162,3 casos por 100.000 habitantes -frente a los 65 de finales de febrero o los 125 de hace un mes-.
En las últimas 24 horas se verificaron 19.185 nuevas infecciones y 67 muertos. Desde el inicio se la pandemia, el total de contagios supera los 3,14 millones -de los cuales, 2,8 millones son pacientes recuperados-, mientras que el de fallecidos está en 79.914. EFE    gc/ig

sábado, 17 de abril de 2021

Cambio de papeles

El caos conservador y la armonía verde marcan la pre-campaña alemana

Gemma Casadevall 



Berlín, 17 abr (EFE).- El caótico pulso entre los conservadores para designar a su candidato a la Cancillería y la armonía entre sus perseguidores, los Verdes, domina el ambiente en Alemania ante elecciones generales del próximo septiembre, las primeras desde 2005 sin Angela Merkel en campaña.
Los dos aspirantes conservadores -el centrista Armin Laschet y el derechista Markus Söder- deben ponerse de acuerdo antes de que termine el fin de semana acerca de quién será el candidato común a los primeros comicios nacionales de la era post-Merkel.
A Laschet, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), le impulsa su posición de jefe del partido matriz. A Söder, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), su mayor popularidad: un 63 % de los ciudadanos le ven capacitado para ser canciller, frente al 29 % favorable a Laschet, según la televisión pública ZDF.
Söder lleva meses entre los políticos mejor valorados del país, en buena parte por la rigurosa gestión de la pandemia en su "Land", donde ha aplicado sin pestañear la línea cautelosa de la canciller. A Laschet, primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país, le ocurre lo contrario. Pero, fuera de la lucha contra la pandemia, se ajusta mejor al perfil centrista y capacitado para el consenso de Merkel.
El pulso entre los dos se formalizó el pasado domingo, al ratificar ambos su aspiración a ser designados candidatos con el respaldo de sus respectivos partidos. Pero una reunión posterior del grupo parlamentario conservador reflejó un inusitado apoyo a Söder también entre los diputados de la CDU.
La perspectiva ahora es que, si no se resuelve el pulso antes del lunes, será el grupo parlamentario el que decida con su voto, el martes, quién es el candidato común. Algo que remite a lo ocurrido en 1979, cuando el voto se decantó a favor del líder bávaro Franz Josef Strauss. A éste se le suponía entonces más capacitado para luchar por la Cancillería que al aspirante de la CDU -Ernst Albrecht-. Pero no logró su objetivo, ya que fue reelegido en su cargo el socialdemócrata Helmut Schmidt.
En el voto dentro del grupo conservador puede influir el miedo a perder escaños. Desde la cúpula de la CDU se insiste en que la decisión debe emanar de las presidencias de cada partido. Juega ahí un papel importante el pronunciamiento de varios nombres de peso a favor de Laschet. Entre ellos, el presidente del Parlamento, exlíder de la formación y exministro de Finanzas Wolfgang Schäuble. Merkel ha insistido en que no va a tratar de influir en la decisión. Schäuble incluso ha afeado a Söder que no se haya hecho ya a un lado. Otros miembros destacados del partido advierten del peligro de polarización y apremian al consenso sin más dilaciones.

Orden verde

El proceder de los conservadores contrasta con el juego limpio de los Verdes, pese a que también ahí son dos los aspirantes, los co-presidentes del partido, Annalena Baerbock y Robert Habeck. Ambos están en el cargo desde 2018 y representan a la línea moderada.
Su principal obstáculo es que no tienen experiencia de gobierno a escala federal ni al frente de ningún "Land". Habeck pasó fugazmente por el ministerio de Medioambiente del pequeño "Land" de Schleswig-Holstein, mientras que Baerbock aporta su experiencia como diputada del Bundestag (cámara baja).Los dos han dejado claro que aspiraban al puesto, pero no han peleado en público entre sí por él. La cúpula de los Verdes anunciará su propuesta el próximo lunes, de acuerdo a la hoja de ruta marcada, tras lo cual la candidatura será sometida a la ratificación del congreso del partido del 12 al 13 de junio.La imagen que da esta formación, nacida como movimiento de protesta ecopacifista, es de profesionalidad y orden. Los sondeos la sitúan cinco puntos por debajo del bloque conservador, que está en primera posición en intención de voto, con un 27 %.
Hoy por hoy la fórmula más plausible para el próximo gobierno es una coalición entre conservadores y verdes, algo inédito a escala federal. Pero no se descarta un tripartido liderado por los ecologistas, con socialdemócratas y liberales como socios.
Por primera vez en la historia se perfila como viable una Cancillería verde. Y la favorita  es Baerbock, más combativa y competente en temas económicos y sociales que el carismático Habeck.
Sea cual sea el designado, los Verdes están determinados a luchar por el liderazgo de la primera potencia europea. Hasta ahora, su única experiencia en un gobierno federal fue como socios menores en las dos legislaturas del socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005). EFE     gc/jgb

viernes, 16 de abril de 2021

Pelea de gallos

Conservadores alemanes, entre la fe en los sondeos y la defensa al centro


Gemma Casadevall


Berlín, 16 abr (EFE).- El duelo por la candidatura a la Cancillería ha colocado a los conservadores alemanes ante el dilema de elegir entre el favorito de los sondeos, el derechista Markus Söder, o el defensor del centro, Armin Laschet, continuador del espacio político que dejará vacante la canciller Angela Merkel.
El lenguaje de los sondeos no deja lugar a dudas: favorecen claramente al carismático Söder, al que ahora se ve como un líder dinámico, renovador y hasta jefe de gobierno con los Verdes como aliados, pese a que no hace unos pocos años fue azote de la política migratoria de Merkel y hostil a rescates europeos.
Un 63 % de los ciudadanos ven al jefe de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) capacitado para ser canciller; solo un 29 % apuestan por Laschet, el de la Unión Cristianodemócrata (CDU) desde el pasado enero, según el último Politbarometer (barómetro político), difundido hoy de la televisión pública ZDF,
En Alemania la elección del canciller no surge por voto directo, como ocurriría en un sistema presidencial como el modelo francés; ese cometido corresponde al Parlamento emanado de las elecciones. Pero la polarización entre esos dos políticos, de formato, personalidad y rumbo distintos, hace que proliferen ahora este tipo de encuestas, a seis meses de las generales del próximo 26 de septiembre
El pulso entre Laschet -primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, el "Land" más poblado del país- y Söder -el de la próspera Baviera- venía fraguándose desde hace meses y escaló esta semana, tras formalizar ambos la aspiración a liderar el bloque en los comicios tras los que Merkel se despedirá del poder.
Ambos obtuvieron el respaldo de sus respectivos partidos. Pero una reunión del grupo parlamentario conservador del Bundestag (cámara baja) arrojó más apoyos a Söder de lo que cabría esperar teniendo en cuenta la correlación de fuerzas -la CDU tiene 200 escaños, mientras que la CSU apenas 46-.

En la cúpula de la CDU aparecieron ya notables escisiones en su "respaldo" a Laschet, apunta "Der Spiegel". La jerarquía daría a Laschet la primera posición -la CSU es un partido regional-. Pero las cosas no están tan claras cuando se entra en las cuentas de cuántos escaños se pueden llegar a perder si no se confía el puesto al más carismático.
Desde las elecciones regionales del pasado marzo en dos "Länder", en que la CDU cayó a mínimos históricos, se contempla como posible un relevo en el poder -los Verdes, segundos en intención de voto, avanzaron hasta colocarse seis puntos por debajo de la CDU/CSU-. La pérdida de votos sería aún mayor con Laschet en el liderazgo, según los sondeos.
Tanto Söder como Lachet se han comprometido a presentar una solución consensuada rápida, lo que podría ocurrir este fin de semana. En caso de no ser así, en el grupo parlamentario se pretende resolver la cuestión con un voto de los diputados el martes, informan tanto "Der Spiegel" como la televisión pública ARD.
La sombra de Strauss
La posibilidad de que la designación del candidato surja de ese voto, y no del consenso a escala de las presidencias, tiene un precedente: Franz Josef Strauss. El patriarca de la CSU se convirtió por esa vía en candidato a la Cancillería en 1979, al imponerse frente al aspirante de la CDU, Ernst Albrecht.
Presidía entonces la CDU Helmut Kohl, quien no se postuló como candidato puesto que se consideró debilitado por la derrota sufrida cuatro años antes frente al socialdemócrata Helmut Schmidt. Strauss no alcanzó la cancillería, sino que fue reelegido Schmidt.
Tampoco logró su propósito el segundo líder bávaro que lo intentó, Edmund Stoiber, en 2002. Entonces no hubo una votación, sino que fue Merkel, presidenta de la CDU, quien renunció a intentarlo, presionada por varios hombres fuertes del bloque que no la veían capaz de ganar una elección nacional. Stoiber tampoco pudo imponerse al entonces canciller socialdemócrata Gerhard Schröder.
Gestión de la pandemi
La CDU/CSU está debilitada en medio de las incertidumbres ante el fin de la era Merkel. Su última etapa como canciller, en el poder desde 2005, ha coincidido con una pandemia que no da tregua.
La popularidad de Söder se debe principalmente a su gestión de la lucha contra la covid-19 en su "Land", donde impuso las restricciones más severas. Laschet, primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, ha tenido un línea errática, pero a cambio representa la conciliación y la búsqueda de consensos de Merkel.
La pandemia devora cualquier otra cuestión, pero la situación podría ser distinta en unos meses si la campaña de vacunación logra mantener el ritmo acelerado actual. El objetivo de Merkel es que todo ciudadano que lo desee haya podido vacunarse hacia mediados de septiembre. EFE       gc/jam/jgb

Fue hermoso mientras duró

El Constitucional treu el fre al preu dels lloguers

L’ano­me­nat “sos­tre” a l’aug­ment dels llo­guers, en vigor a Berlín des del febrer de l’any pas­sat, va que­dar ahir anul·lat per ordre del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­ci­o­nal, a demanda dels dipu­tats con­ser­va­dors i libe­rals. El que es con­si­de­rava un model d’actu­ació a seguir per part de ciu­tats més cas­ti­ga­des encara que la capi­tal ale­ma­nya per l’espe­cu­lació immo­biliària (sigui Bar­ce­lona, París o Lon­dres) pot sor­tir car als seus des­ti­na­ta­ris, els llo­ga­ters, si els pro­pi­e­ta­ris s’ho pre­nen al peu de la lle­tra i recla­men els diners que aquest dar­rer any no han cobrat. De moment, algu­nes grans immo­biliàries han anun­ciat que, si més no, no es plan­te­gen apli­car-ho de manera retro­ac­tiva.

La llei havia estat apro­vada el febrer del 2020 pel tri­par­tit de cen­tre­es­querra que governa el land de Berlín i que lidera l’alcalde soci­al­demòcrata Mic­hael Müller, amb Esquerra i Verds. La nor­ma­tiva esta­blia un preu màxim –el sos­tre– de 9,8 euros per metre qua­drat, una quan­ti­tat per sota del que es pot arri­bar a dema­nar al mer­cat. Es con­ge­la­ven així els llo­guers al nivell del 2019 i durant cinc anys, tot i pre­veure’s la pos­si­bi­li­tat d’apu­jar-los a par­tir del 2022 d’acord amb una taxa d’inflació esti­mada en un 1,3%.

Aquesta mesura afec­tava uns 1,5 mili­ons d’habi­tat­ges cons­truïts abans del 2014, en una ciu­tat on un 85% de la població viu de llo­guer. Es va con­si­de­rar un model revo­lu­ci­o­nari i exem­plar per a la capi­tal de la pri­mera potència euro­pea. Berlín va ser durant anys una ciu­tat de llo­guers com­pa­ra­ti­va­ment bai­xos. Aquesta dinàmica, però, es va tren­car en les últi­mes dècades i al damunt amb una acce­le­ració molt pre­o­cu­pant. Els llo­guers havien anat pujant a un ritme esfereïdor, fins a arri­bar a un 20% i un 60% en cinc anys als bar­ris més lla­mi­ners. Es temia entrar en una dinàmica sem­blant a la que afecta els ciu­ta­dans de París o d’altres grans capi­tals euro­pees. L’alcalde gover­na­dor Müller va tirar enda­vant el seu pro­jecte. Però no va escol­tar les crítiques de les immo­biliàries i l’opo­sició, que argu­men­ta­ven que atemp­tava con­tra els drets dels pro­pi­e­ta­ris, que atu­ra­ria la inversió a la capi­tal i que, a més, no tenia com­petències per tirar-ho enda­vant.

Aquest dar­rer ha estat l’argu­ment que ha ender­ro­cat la llei. El Tri­bu­nal Cons­ti­tu­ci­o­nal con­si­dera que la nor­ma­tiva apro­vada pel land blo­que­ja­ria la regu­lació exis­tent a escala esta­tal. Els dipu­tats con­ser­va­dors del Bun­des­tag –és a dir, el grup d’Angela Merkel–, a més dels opo­si­tors libe­rals, havien fona­men­tat en aquest argu­ment la seva demanda. El tri­bu­nal no ha con­si­de­rat raons de con­tin­gut, sinó de repar­ti­ment de com­petències. I l’Estat cen­tral ha gua­nyat la par­tida al land ber­linès.

La der­rota del tri­par­tit ber­linès pot tenir con­seqüències de cara al 26 de setem­bre. Aquest dia es fan elec­ci­ons no només a escala naci­o­nal, amb les gene­rals que aco­mi­a­da­ran els setze anys en el govern de Merkel, sinó també regi­o­nal, als lands.El tri­par­tit no podrà exhi­bir el que sem­blava el seu prin­ci­pal tri­omf, haver fre­nat l’espe­cu­lació, el prin­ci­pal mal­de­cap de la majo­ria dels ciu­ta­dans. Però també pot ser que la pilota acabi al ter­rat de con­ser­va­dors i libe­rals, la demanda dels quals pot afec­tar la but­xaca de molts llo­ga­ters. I els bene­fi­ci­ats, els pro­pi­e­ta­ris, són òbvi­a­ment un nom­bre més reduït d’elec­tors.

miércoles, 14 de abril de 2021

Adios al "Ländersache"

 Merkel pren el control de la lluita contra la Covid i retalla competències regionals

La can­ce­llera Angela Merkel va optar per tallar pel dret, després d’un any llarg de nego­ciar amb els poders regi­o­nals cadas­cuna de les res­tric­ci­ons davant la pandèmia i tro­bar-se, l’endemà d’anun­ciar-se un acord, que cada land l’inter­pre­tava al seu cri­teri. En comp­tes d’inten­tar el com­plex camí d’una reforma del fede­ra­lisme ale­many –cosa que neces­si­ta­ria una majo­ria que no té–, va deci­dir res­trin­gir les com­petències regi­o­nals pre­vis­tes a la llei d’infec­ci­ons, que els dei­xa­ven carta blanca per imple­men­tar les mesu­res pac­ta­des. “Està clar que neces­si­tem un fre d’emergència uni­tari”, va dir Merkel, en pre­sen­tar la modi­fi­cació de la llei, que entrarà en el tràmit par­la­men­tari per la via ràpida. A par­tir d’una incidència set­ma­nal de 100 casos per 100.000 habi­tants –ara la mit­jana naci­o­nal és de 140– s’apli­carà aquest cri­teri uni­tari d’actu­ació. Impli­carà, per exem­ple, un toc de queda noc­turn i un test obli­ga­tori nega­tiu del dia per entrar en boti­gues no essen­ci­als. Ara mateix, a Ale­ma­nya tot­hom té dret com a mínim a un test d’antígens set­ma­nal gra­tis. Cal recor­dar que a Ale­ma­nya està tan­cada toda la res­tau­ració, l’oci i la cul­tura des del novem­bre; els comerços no essen­ci­als s’hi van afe­gir al desem­bre. A prin­cipi del mes pas­sat, quan la incidència havia bai­xat als 65 con­ta­gis set­ma­nals, va con­sen­suar-se una mínima ober­tura, de manera que reo­brien museus i algu­nes boti­gues. Però el procés es va fre­nar poc després vist que la mit­jana naci­o­nal tor­nava a dis­pa­rar-se. A la majo­ria del país només s’ha notat una certa fle­xi­bi­lit­zació pel que fa a museus o boti­gues peti­tes. La res­tau­ració con­ti­nua tan­cada –només es per­met ven­dre men­jar per empor­tar-se–, com també ho estan cine­mes, clubs, pis­ci­nes i gim­na­sos.

La llei d’infec­ci­ons va ser apro­vada fa un any. Ales­ho­res va haver-hi crítiques de qui con­si­de­rava que impli­cava obviar el procés par­la­men­tari, a canvi d’agi­lit­zar les deci­si­ons entre el govern cen­tral i els poders regi­o­nals. La modi­fi­cació haurà de pas­sar ara per la cam­bra baixa (Bun­des­tag) i l’alta (Bun­des­rat), on han de donar-hi el vis­ti­plau els lands.

Renània contra Baviera


Merkel es va treure de sobre l’estira-i-arronsa amb els poders regionals, però la batalla pel poder futur està entre dos lands, Renània contra Baviera. El centrista Armin Laschet, líder de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel i cap del govern regional renà, va deixar clar diumenge que vol ser el candidat conservador a les generals del setembre. El dretà Markus Söder, de la Unió Socialcrisr.tiana de Baviera, vol que se’l designi a ell, malgrat representar un partit regional. L’empeny la seva popularitat, molt superior a la de Laschet. I té el suport de molts diputats del bloc, que no volen que la qüestió es resolgui per jerarquies entre dos partits agermanats, sinó a favor de qui més possibilitats té de guanyar les eleccions. És a dir, Söder.

viernes, 9 de abril de 2021

A la salud de Vladímir

 

Berlín s’acosta a l’Sputnik

martes, 6 de abril de 2021

AstraZeneca aterriza en Tegel


 El parón de Pascua baja la incidencia y acelera la vacunación

Gemma Casadevall

Berlín, 6 abr (EFE).- Alemania ofrecía este martes, primera jornada laboral tras la Semana Santa, un panorama alentador por el descenso de la incidencia y la aceleración de las vacunaciones, aunque sin contemplarse aún el fin del cierre de la vida pública.
El Instituto Robert Koch (RKI) de virología reportó un leve descenso de la incidencia -123 casos semanales por 100.000 habitantes, frente a los 138 con que se entró en la Pascua-. En las últimas 24 horas se notificaron 6.885 contagios y 90 víctimas mortales -la mitad que una semana atrás. Pero los datos son engañosos, advierte el RKI, puesto que en esta sucesión de festivos se realizaron menos test.
La Semana Santa, como en buena parte de Europa, se ha caracterizado por el parón. La vida pública -restauración, ocio, cultura y comercios no esenciales- está cerrada desde finales de 2020.
El turismo interior no está permitido, los viajes al extranjero están rigurosamente desaconsejados y regresar por vía área solo es posible previo test negativo. También hay restricciones para ingreso por carretera desde la mayoría de los países vecinos -a Polonia, Francia y República Checa se sumó hoy Países Bajos-.
Contrastaba con este contexto de mínima movilidad el acelerón de las vacunaciones. De pronto, se vieron colas en grandes centros destinados a administrar las vacunas. Desde el Viernes Santo se ofrecía a todo ciudadano a partir de los 60 años la posibilidad de recibir la de AstraZeneca sin tener que esperar a la notificación correspondiente por parte de las autoridades.
Esta medida sigue a la decisión de suspender la administración de esta vacuna a los menores de 60 años tras detectarse una treintena de casos de trombosis -principalmente, en mujeres jóvenes.

El gobierno de la canciller Angela Merkel y los poderes regionales optaron por reorganizar su campaña, lo que ha implicado esta oferta de vacunación rápida, previa cita exprés a través de una línea telefónica habilitada para este fin. En estos festivos, los grandes centros de vacunación -como los hangares de los antiguos aeropuertos de Tegel y Tempelhof, en Berlín- recibieron a miles de ciudadanos.

SIGUIENTE PASO, EL MÉDICO DE CABECERA
A esa oferta exprés, activada en estos festivos, siguió este martes la incorporación de los primeros médicos de cabecera en la vacunación. Participarán en la acción unas 35.000 consultas, aunque en su mayoría lo harán el lunes de la semana próxima, con el fin de las vacaciones escolares.
En esta primera semana, recibirán un contingente casi simbólico de dosis -unas 30, principalmente de BioNTech-Pfizer-. A partir de la siguiente se reforzarán los suministros y se extenderá la oferta a las de AstraZeneca para aquellos pacientes que a juicio del facultativo puedan recibirla sin riesgo para su salud.
En estos primeros meses, las vacunaciones se habían llevado a cabo principalmente en 430 centros distribuidos por el país o por equipos móviles en las residencias de ancianos.
El ministro de Sanidad, Jens Spahn, espera lograr que para principios de mayo un 20 % de la población haya recibido la primera dosis. El objetivo declarado del gobierno de Angela Merkel es que para final del verano -es decir, el 21 de septiembre- todo adulto que lo desee se haya podido vacunar.
Según datos del RKI, hasta el 5 de abril habían recibido al menos una dosis un 12,7 % de la población y la segunda un 5,5 % -10,5 millones y 4,5 millones de ciudadanos, respectivamente-.

SIGUIENTE DISENSO POLÍTICO
Mientras los ciudadanos dan muestran de ansiar el regreso a la normalidad, por encima de las dudas en torno a AstraZeneca, el estamento político sigue con los mismos disensos que antes del receso pascual.
El primer ministro del populoso "Land" de Renania del Norte-Westfalia y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Armin Laschet, propuso ayer una nueva reunión entre los poderes regionales y la canciller Merkel esta semana, en lugar de la cita prevista para el próximo lunes.
Laschet, que aspira a liderar el bloque conservador en las elecciones generales del próximo septiembre, ha seguido una línea más laxa que la canciller frente a las restricciones. Su colega de Baviera, Markus Söder, líder de la Unión Socialcristiana bávara (CSU) y su rival oficioso por la designación como candidato, sí sigue fielmente a Merkel -al menos, en lo que a las restricciones se refiere, aunque políticamente representa al ala derechista, frente al centrismo de Laschet.
Laschet acumula tropiezos y en la CSU hay presiones por acelerar la designación del candidato a suceder a Merkel en la Cancillería. Las prisas del primer ministro renano por volver a la senda de la canciller son evidentes. Hasta ahora, la mayoría de sus colegas prefieren esperar a la fecha marcada. EFE      gc/jam/ig

sábado, 3 de abril de 2021

Buscando al Superstar

 Conservadores y Verdes, en busca del candidato que puede decantar la elección

Gemma Casadevall





Berlín, 3 abr (EFE).- Los conservadores de la canciller Angela Merkel, y sus perseguidores en los sondeos, los Verdes, comparten el dilema de no haber decidido aún quien será su candidato a las elecciones generales, algo que puede decantar la correlación o intención de voto en los sondeos.
Cinco puntos separan al bloque conservador -formado por la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU)- de Los Verdes: un 27 % de los votos pronostica para el grupo de la canciller el último sondeo de la televisión pública ARD, frente al 22 % estimados para los ecologistas.

Faltan menos de seis meses para las generales tras las que Merkel se despedirá del poder. El bloque conservador ha perdido en un mes cuatro puntos, los mismos que han ganado los ecologistas. Los socialdemócratas, los únicos entre los grandes partidos que sí definieron a su candidato -el vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz- no despegan de la tercera posición, con un 17 %.

Cinco meses largos de cierre de la vida pública no ha logrado contener la pandemia -la incidencia semanal se situó este sábado en 131 casos por 100.000 habitantes, frente a 60 del pasado febrero-. La vacunación avanza, pero muy lentamente, y crece la impaciencia.


Ese es, sin duda, un factor de peso sobre el elector. Pero no el único, advierte a Efe el politólogo de la Universidad Libre de Berlín, Thorsten Faas: "El votante conservador reclama un liderazgo claro", sostiene. "Hasta que no sepamos quién es su candidato no habrá pronósticos fiables", apunta su colega Hajo Funke.

CUALQUIERA, MENOS LASCHET

El centrista Armin Laschet, al frente de la CDU desde el pasado enero, estaría llamado luchar por retener el poder. Representa la línea de la canciller y ha dejado claro que aspira a su designación.
"Hay pánico en la CDU/CSU. No tanto a perder el poder, lo que sería asumible tras 16 años de Merkel, sino a un descalabro", afirma Funke. Laschet tuvo que encajar ya su primer hundimiento, en marzo, cuando en dos comicios regionales la CDU cayó a mínimos históricos.

Hasta ahora se contemplaba la alternativa del líder de la CSU, el derechista Markus Söder, quien casi a diario critica en público a Laschet. Sería el tercer líder bávaro que lucha por la cancillería -tras Franz Josef Strauss, en 1980, y Edmund Stoiber, en 2002.

Ambos cayeron ante un canciller socialdemócrata -Helmut Schmidt y Gerhard Schröder, respectivamente-. Pero quedando como primera fuerza, el primero, o en empate técnico, el segundo.
La valoración ciudadana respalda a Söder -un 54 % de los electores le prefieren a él como canciller frente a Laschet, según la ARD-. De pronto, desde la propia CDU se maneja la opción de Ralph Brinkhaus, jefe del grupo parlamentario en el Bundestag (cámara baja). Según "Der Spiegel", varios diputados le impulsan, temerosos de que con Laschet perderán, además del poder, el escaño.

LA INEXPERIENCIA VERDE


Los ecologistas también deben definir su candidatura en las próximas semanas. El pulso, sin embargo, es más armonioso y está entre sus dos co-presidentes: el carismático Robert Habeck y la combativa Annalena Baerbock.
Ambos representan al ala moderada, ambos quieren colocar la bandera verde en la primera potencia europea y ambos están entre los políticos mejor valorados del país -con ligera ventaja para Habeck. Pero ninguno tiene experiencia en un gobierno federal, algo esencial para que el elector les "vea" en Cancillería.

Los Verdes solo han sido socios minoritarios a escala federal bajo el socialdemócrata Schröder. Pasar a serlo de los conservadores podría ser su siguiente salto al poder, aunque matemáticamente es factible también que alcancen a liderar un tripartito.

EL EXJEFE DEL ESPIONAJE Y EL REFUGIADO SIRIO

Al margen de la definición del candidato, la precampaña dio esta semana dos noticias inquietantes. Por un lado, el propósito de luchar por una escaño de la CDU del exjefe del espionaje alemán Hans-Georg Maassen, a quien Interior apartó del puesto por congeniar con la ultraderecha. Desde la CDU se alzaron voces en contra.

Por el otro, la renuncia del refugiado de origen sirio Tareq Alaows a tratar de convertirse en diputado por los Verdes, ante las amenazas recibidas por él y su familia. Llegado a Alemania en 2015, en plena crisis migratoria, habría sido el primer refugiado con un escaño en el Bundestag. EFE
gc/mah
(audio) (foto)