sábado, 7 de febrero de 2015

Jayro y Victoria


Guatemala y la mirada española en la noche alemana refrescan la Berlinale

Gemma Casadevall


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Berlín, 7 feb (EFE).- El debut de Guatemala en la Berlinale, con un drama indígena sobre infancias robadas, así como la mirada de la española Laia Costa sobre la noche alemana, aportaron hoy aire fresco a la Berlinale, en una jornada donde el teórico plato fuerte era Léa Seydoux, como camarera francesa asediada por el patrono. 
"Ixcanul", un filme rodado entre cafetales volcánicos por Jayro Bustamante, conmovió al festival europeo, cuyo eje temático este año es el cine de corte indígena no colonizable, con una historia que arranca de un matrimonio concertado e incide en el aislamiento recíproco entre las sociedades maya e hispana. 
"Victoria", dirigida por el alemán Sebastian Schipper, es una incursión en un nuevo lenguaje cinematográfico, con una película montada que adopta el formato de secuencia única y sigue los pasos de una madrileña, desde la salida de la discoteca berlinesa y hasta la mañana del día siguiente. 
Para los menos amantes de la innovación, la jornada a competición contaba con "Journal d'une femme de chambre", con la deliciosa y maligna camarera Seydoux dirigida por Benoit Jacquot y con Vincent Lindon ejerciendo de jardinero parco en palabras, pero cómplice. 
El equilibrio entre nuevos talentos y la solidez de los maestros estaba garantizado y, de paso, se compensó la decepción del día anterior por "Queen of the Desert", el filme de Werner Herzog que sorprendió, por flojo, a quienes esperaban con ansia el regreso del veterano director alemán a la Berlinale. 
A "Victoria" le falta guión y sobran minutos -140 en total-, pero lo compensa la vitalidad de la muchacha que interpreta Costa y el buen ritmo de un filme rodado casi sin aliento, en unas pocas manzanas entre el multiétnico barrio de Kreuzberg y el turístico Mitte berlinés. 
Todo gira alrededor de Victoria, la inmigrante con ganas de no volverse sola a casa que se deja arrastrar a planes turbulentos de un grupo de muchachos sin grandes dotes para el delito, pero con cuentas pendientes de resolver. 
No hay más historia que el discurrir de los acontecimientos, casi en tiempo real, con una Laia Costa que, de recién incorporada, pasa a asumir liderazgos por alguna especie de talento natural y a lo largo de sus horas tras las cuales nada seguirá igual. 
"Ixcanul" es otro tipo de exploración en talentos naturales, los de María Mercedes Coroy y María Telón, hija y madre en el filme, dando fuerza a unos personajes desde el silencio y tristeza de sus miradas de mujeres kaqchiquel, que no hablan otra lengua que la indígena. 
El mundo indígena de Bustamante es, a la vez, tierno y rudo, donde se emborracha a los cerdos con aguardiente para que copulen más y mejor y donde se "vende" a la hija para poder seguir labrando la tierra que no es suya, pero a la que también se mima y arropa, llegado el peor momento. 
Es un entorno de prácticas ancestrales, donde finalmente la salvajada no procede del entorno casi primitivo del indígena, sino del llamado mundo civilizado, sea por parte de quienes proceden de este o de quienes se incorporaron a él. 
La inclusión de "Ixanul" a competición tenía rango de doble debut -el de Guatemala a competición y el de Bustamente, con su primer largometraje- y, en ambos casos, fue un estreno más que exitoso, en una Berlinale que dedica una especie de minifestival paralelo, el ciclo Native, al cine indígena procedente de América Latina. 
"Es un honor para mí estar aquí. Pero lo sería también si Guatemala estuviera todos los años en competición", bromeaba el joven realizador, acompañado de sus dos intérpretes femeninas, ambas por primera vez fuera de su país y algo azoradas ante el estreno, en la gala nocturna, de su película. 
"Victoria" dejó, por su parte, a la Berlinale bajo el impacto y la vitalidad impregnados en los ojos de Laia Costa, mientras que a su director se le agradeció el coraje innovador, como contrapunto a las fórmulas desgastadas que el día anterior representó Herzog. 
Habría sido una jornada redonda para una Berlinale que trata de satisfacer todos los componentes que se consideran inherentes a un festival -búsqueda de nuevos lenguajes y cinematografías, combinado con maestría, más espectáculo- si no hubiera faltado la que se anunciaba como presencia estelar del día, Seydoux. 
La actriz que da cuerpo a la seductora camarera del XIX francés, acosada por sus patronos masculinos -sean viejos verdes o adolescentes enfermizos- y tiranizada por despóticas señoras, canceló su presencia por estar inmersa en otro rodaje de "Spectre", donde pone su sexy al servicio de James Bond. EFE 
gc/cmm 
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Bustamante y el honor de colocar a Guatemala en el "mapa de la Berlinale"

Gemma Casadevall



Berlín, 7 feb (EFE).- El director guatemalteco Jayro Bustamante presentó hoy ante la Berlinale "Ixcanul. Volcán", el primer filme de su país a competición en los 65 años de historia del festival, algo que el cineasta asume como un honor y como un compromiso hacia el cine indígena, uno de los ejes temáticos de la presente edición. 

"No sé qué querrá decir exactamente cine de corte indígena, como lo llaman aquí. Pero si la denominación ayuda a mi película y al cine guatemalteco, bienvenida sea", apunta Bustamante, en entrevista a Efe, tras el estreno de "Ixcanul", centrado en una muchacha kaqchiquel a quienes sus padres abocan a un matrimonio concertado. 
La inclusión de la película -el primer largometraje de este director, nacido en 1977- entre los diecinueve filmes a concurso se produce en un año en que la Berlinale apuesta claramente por su ciclo "Native", dedicado íntegramente a América Latina. 
"Coincidencia o no, con ello ponemos Guatemala en el mapa de la Berlinale. Claro que me alegraría igual estar aquí si cada año hubiera una película de mi país a competición. Pero ser el primero da una doble alegría", afirma el cineasta, cuyo filme se llevó una fuerte ovación en el pase ante los medios. 
Rodada entre los cafetales de las laderas del volcán, Bustamante centra su historia en una muchacha - María Mercedes Coroy - y su madre - María Telón -, en una película que va de lo tierno a lo duro, puesto que se trata de reflejar "la poética y las asperezas de los núcleos indígenas". 
Del matrimonio concertado se pasará a un embarazo que echa al traste los planes de los progenitores, mientras que, como trasfondo a la situación de las muchachas obligadas a casarse con hombres a quienes no quieren, aflorará otra tragedia: la de los bebés robados. 
"Quería hacer una historia de seres humanos, que ocurre en una cultura determinada y para lo que tenían que mostrar cómo es el mundo en que se mueven esos núcleos", explica el director. 
Madre e hija emborrachan a los cerdos con aguardiente para que copulen más y mejor, del mismo modo que los acuerdos de boda se cierran entre abundante alcohol "para facilitar unas risas que no se sienten". 
Esos padres que entregan a sus hijas "a cambio de que el futuro marido les asegure que podrán seguir trabajando la tierra que no les pertenece", no son desalmados, sino que se mueven entre unos códigos de conducta determinados. 
Verdaderamente trágica es, para Bustamente, la práctica de los bebés robados, "una auténtica lacra en Centroamérica", fruto de la corrupción y una falta de escrúpulos. 
Al desamparo en que se mueven estos núcleos se suma la absoluta indefensión del indígena ante los estamentos públicos del país, puesto que ni ellos hablan español ni, a la inversa, ahí va a atenderles nadie "que entienda su lengua". 
"Hay una incomunicación recíproca, más allá del idioma. Incluso los que llegan a hablar español no saben manejarse ante esos estamentos, porque sus códigos son distintos", añadió. 
Bustamante, cuya película es una coproducción guatemalteco-francesa, buscó a sus actrices por procedimientos algo atípicos: "un día puse el cartel de casting ahí donde queríamos rodar, pero no vino nadie. Al día siguiente puse otro con la frase 'se ofrece trabajo' y en horas tenía una fila de gente dispuesta". 
A María Telón, la madre, la encontró "actuando en una obra de teatro de su pueblo" y la siguió, cuenta el director, a lo largo de la gira que hacía su compañía hasta convencerse de que encarnaba "la fuerza abrasadora" que precisaba para su filme. 
A María Mercedes, la hija, la eligió por el procedimiento del casting más convencional "porque todo su cuerpo respiraba pudor, como yo quería, pero nunca bajaba los ojos, tenía una mirada genial". 
El director acudió a la Berlinale junto a estas dos actrices que, a diferencia de él -formado entre Guatemala, Francia e Italia- nunca habían salido de su país. 
Azoradas, ante los medios y también ante el estreno en el Berlinale Palast, ambas recordaban a más de uno otro filme que indagaba en lo indígena y que en 2009 se llevo el Oso de Oro: "La Teta asustada", de la peruana Claudia Llosa, en esta edición miembro del jurado que entregará sus premios el próximo día 14. EFE 
gc/jgb 
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viernes, 6 de febrero de 2015

Y en eso llegó Charlotte


Rampling, una intrusa real en el mundo de aventureras ficticias

Gemma Casadevall



Berlín, 6 feb (EFE).- La actriz Charlotte Rampling aportó hoy a la Berlinale un retrato de mujer real con "45 Years", un filme que explora 45 años de vida conyugal y que actuó de contrapunto a sucesivas intrépidas aventureras mostradas en este festival. 
De las dunas africanas en que se mueve Nicole Kidman, en "Queen of the Desert" o los hielos árticos de Juliette Binoche en "Nobody Wants the Night", ambas convertidas en exploradoras de principios de 1900, Rampling pasó a las neblinas del presente en alguna provincia británica. 
"Mi película investiga en lo recóndito que puede persistir en una pareja de largo recorrido conyugal, que cree saberlo todo uno del otro, hasta que aparece un factor esencial del que nunca hablaron", explicó Andrew Haigh, director de "45 Years", uno de los 19 filmes a concurso. 
En ese contexto de neblinas se mueven Rampling y su esposo en el filme, Tom Courtenay, ambos presentes en Berlín junto al cineasta británico, nacido en 1973, que de alguna manera más bien parecía el hijo del dúo de veteranos actores que su director. 
Rampling es una esposa que cree "saber todo del otro, dominar el escenario", pero que de pronto se aterra al pensar que siempre hubo una presencia ajena y concluye que esa fue quien determinó las decisiones de ambos "incluida la de casarse". 
El detonante es una carta, donde se comunica al marido que fue hallado el cadáver de una mujer, su novia, fallecida en un accidente en los Alpes suizos 50 años atrás. 
Kate, la mujer que interpreta Rampling, pasa del papel de perfecta esposa, consagrada a preparar la fiesta de su 45 aniversario de boda, al de amargada mujer incapaz de creer en su larga relación conyugal. 
Desconfía y espía al marido, mientras este se pierde hurgando en el desván en busca de los recuerdos de ese amor de juventud. 
Ambos actores están impecables y dotados a partes iguales de la maligna ironía británica que convierte una frase soltada al aire en una proclamación. 
Rampling, sin embargo, brilló especialmente en esta jornada, tal vez porque su mujer real se sitúa en las antípodas de la Josephine Peary, la exploradora ártica que es Binoche en el filme de la española Isabel Coixet, o Gertrude Bell, su homóloga del desierto, a las órdenes del alemán Werner Herzog. 
Binoche deslumbró sobre la alfombra roja en la inauguración del festival, mientras que Kidman lo hizo hoy, en su segunda jornada, acompañada de James Franco, su perfecto amor en la película de Herzog y una de las presencias masculinas más esperadas en Berlín. 
La recepción de la crítica internacional, en los pases para la prensa, fue glacial para ambas películas, tachadas de poco creíbles -en el caso de Coixet- o superficiales -para la de Herzog-. 
El director del festival, Dieter Kosslick, había anunciado un desfile de mujeres poderosas e incluso programó a una directora -Coixet- para la inauguración, lo que no ocurría en Berlín desde que en 1995 abrió el festival "Das Versprechen", de Margarethe von Trotta. 
Kidman y Binoche dieron brillo a la alfombra roja en el arranque del festival, ambas espléndidas en sus respectivos papeles, pero si hablar de personajes femeninos poderosos implica hacerlo de mujeres reales, la triunfadora hoy fue Rampling. EFE 
gc/cr



Herzog dejó en la Berlinale su canto al desierto entonado por Kidman y Franco

Gemma Casadevall

Berlín, 6 feb (EFE).- El director alemán Werner Herzog dejó en la Berlinale un canto al desierto africano fílmicamente perfecto, con los estelares Nicole Kidman y James Franco sobre su alfombra roja, en una jornada cuyo héroe "en ausencia" fue el iraní Jafar Panahi. 
"Es un homenaje al desierto y los beduinos, a unos escenarios y seres demonizados por los conflictos actuales, pero que encierran una poética deslumbrante", afirmó Herzog sobre "Queen of the Desert", una superproducción rodada en inglés con la que el maestro del cine alemán concurre en esta Berlinale. 
El vehículo transmisor del tributo es Gertude Bell, la escritora y exploradora británica determinada a cabalgar sobre las dunas mientras su Imperio busca repartir África como un pastel entre las potencias colonizadoras, por supuesto sin contar con sus habitantes. 
"La química entre nosotros y el paisaje funcionó al instante. Contamos con el buen hacer del director. Pero también con la fuerza de la naturaleza. La nuestra y la del desierto", resumió Kidman, reina del film y también de esta jornada de la Berlinale. 
"Con Nicole es casi imposible que algo pueda salir mal o que la química no funcione", completó Franco, muy en su papel de galán. 
"The Queen of the Desert" recrea los tópicos de la pasión entre dos seres perfectos -Kidman y Franco-, que en lugar de apoderarse de la inmensidad de Oriente Medio aprenden su poética, mientras quienes les rodean se mueven en la cursilería colonial británica. 
Ella es una heroína que, sin su amado, entregará su corazón al desierto y su intelecto al estudio de los beduinos, para tropezarse con un Lawrence de Arabia interpretado por Robert Pattinson, un actor que no logra desprenderse de su imagen de vampiro disfrazado. 
Herzog muestra a una elite británica que, en tiempos del imperio otomano, ignora las reglas del juego y las diferencias entre drusos, suníes, alauitas o chiítas, por lo que quedará condenada a perder sus batallas en tierra ajena. 
Fue un paseo fílmico, con una Kidman cruzando el desierto en caravanas de camellos, con porte parecido al de Juliette Binoche atravesando los hielos árticos en su trineo en "Nobody Wants the Night", la película de Isabel Coixet que inauguró el festival. 
La alfombra roja tuvo así su desembarco de seres estelares en la segunda jornada de competición, donde además se celebró el último filme de Panahi, "Taxi", que rodó burlando la inhabilitación dictada por Teherán contra uno de sus directores críticos. 
"Soy un cineasta. No puedo hacer otra cosa que películas", afirmó Panahi en la declaración escrita que acompañó el estreno de "Taxi", como único pronunciamiento posible del director al que una vez más no se autorizó a salir de Irán. 
Panahi brilló en la pantalla como el taxista que interpreta en la película, diseñada como un falso "reality" con pasajeros que suben y bajan del vehículo, a modo de mosaico o retrato del Teherán de hoy. 
Es un amable taxista, pero también el cineasta prohibido cuya identidad algún pasajero "descubre" sin dificultad. Por su automóvil discurrirá todo aquel que le parece relevante para su retrato, incluida la abogada defensora de activistas y críticos al régimen. 
Un especial papel tiene la sobrina del director, una niña que también quiere hacer su cortometraje, pero acorde a las consignas manipuladoras de su maestra, con la regla de la autocensura. 
El filme pretende dejar en el aire si se trata de pasajeros reales o de actores, aunque a media película apenas nadie cree ya en la casualidad, puesto que deja de disimularse la existencia de un guión construido al milímetro para que todo encaje. 
"Taxi" recibió el aplauso de la Berlinale, tanto en lo fílmico como a modo de saludo solidario al héroe al que en 2010 Teherán condenó a 20 años de inhabilitación profesional. 
Ello no le impide estar presente puntualmente en un festival que le mima; en 2011 participó en la sección oficial con "Offside", mientras que en 2013 lo hizo con "Courtain Close", asimismo rodada burlando la prohibición, en ese momento aún más estricta que ahora. 
El tercer filme a competición, "45 Years", presentó a una Charlotte Rampling que pasa de ser la esposa perfecta y consagrada a preparar su 45 aniversario de su boda, a la mujer amargada que no perdona un amor nunca confesado de la remota juventud de su marido. 
El filme, dirigido por Andrew Haigh, es pura contención e ironía maligna británica, con una Rampling absolutamente impecable y, como siempre, bordando su papel. EFE 
gc/nl/cr 
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No hay fiestas con Schäuble


La gira de Varufakis topa amb el mur alemany



Un ciutadà amb una pancarta (‘La gent per sobre dels mercats. Nosaltres canviem Europa'), ahir, a Atenes Foto: K.T. / REUTERS.
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Una rebuda amable, per part de l'amfitrió, i un somriure menys triomfal que fins ara, per part de l'hoste: aquesta va ser la imatge d'ahir a Berlín, on va tenir lloc la primera trobada entre el govern de Grècia, que vol replantejar el seu deute, i l'Alemanya d'Angela Merkel, que insisteix en la imperiosa necessitat de complir els compromisos adquirits.
La trobada no va ser entre els caps dels respectius governs –el líder de l'esquerrana Syriza, Alexis Tsipras, i la cancellera Merkel–, sinó entre els seus ministres de Finances. D'una banda, Iannis Varufakis, l'home de moda aquests dies a Europa, aparentment segur del seu poder de convicció. De l'altra, Wolfgang Schäuble, l'home fort de Merkel, anomenat al seu país “el poder en cadira de rodes” i exponent de l'esperit de superació, des que el 1991 un pertorbat li va disparar en un acte de campanya.
Era una escenografia perfecta per a dos perfils polítics que representen, en el fons i la forma, posicions confrontades. “Estem d'acord que no estem d'acord”, va resumir finalment, en anglès, Schäuble, amb el to d'ironia que el caracteritza i sense mostrar ni un gest d'impaciència. Per Varufakis sí que hi havia un punt d'acord, si més no, a comunicar, ja que persisteix l'interès de tots dos a continuar escoltant-se i negociar. L'objectiu immediat del ministre grec no és una quita, retardar o reestructurar el deute. Segons va explicar, pretén obtenir un programa pont fins al maig, mentre es pacta un nou contracte per a Grècia. Tots dos es van esforçar a mantenir un to respectuós, malgrat les diferències i malgrat el cop d'efecte del Banc Central Europeu (BCE) la nit anterior, quan l'entitat va emetre un comunicat segons el qual deixaria d'acceptar bons grecs.
La resposta a aquesta decisió no es va fer esperar i Atenes vivia ahir una manifestació ciutadana sota el lema No sucumbirem al xantatge. Mentrestant, Tsipras alertava en seu parlamentària que “Grècia no acceptarà ordres”.


El BCE escanya però no ofega


El Banc Central Europeu (BCE) va posar la Borsa d'Atenes en situació d'emergència, en comunicar dimecres a la nit que en breu deixaria d'acceptar bons grecs com a garantia en les seves operacions de refinançament. El primer ministre grec, Alexis Tsipras, intentava calmar les aigües unes hores després, en assegurar que els dipòsits dels bancs grecs estan absolutament garantits, mentre des dels sectors financers del país es volia treure importància a la situació i s'assegurava que es tractava d'un mer “mecanisme ja previst”. La coincidència entre el comunicat del BCE i la visita de Varufakis a Frankfurt donava encara més dramatisme a la situació, com si finalment es posés en evidència que no hi havia acord possible entre els estaments de la troica –representada pel BCE– i Atenes. Tanmateix, el diari alemany Die Welt filtrava ahir que s'havia acordat augmentar fins a 60.000 milions els préstecs que poden demanar els bancs grecs i que el regulador europeu manté contacte amb els bancs per conèixer les seves necessitats de liquiditat.


jueves, 5 de febrero de 2015

Juliette y poco más



El drama entre hielos con una espléndida Binoche abre la Berlinale

Gemma Casadevall


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Berlín, 5 feb (EFE).- La espléndida Juliette Binoche inauguró hoy la alfombra roja de la Berlinale al frente de "Nobody Wants the Night", el hermoso y extremo drama entre hielos árticos dirigido por la española Isabel Coixet, que abrió la caza del Oso del festival. 
La 65 edición del festival berlinés se inició con una heroica Binoche en el piel de Josephine Peary, la esposa del descubridor del Polo Norte que en 1908 se lanzó tras los pasos de su marido para "sorprenderlo" en plena expedición. 
Las advertencias de los más experimentados colegas de su esposa, en contra de cruzar Groenlandia a punto de empezar la larga noche ártica no la detienen. No es una incauta, dio a luz a su hija en una expedición, pero intuye que será la última aventura del esposo, cuya gloria quiere compartir. 
Arranca así una aventura extrema y una relación inesperada con una mujer inuit -Rinko Kikuchi-, con la que comparte más de lo que desea o imaginó, por encima de que la situación de partida sea la hostilidad hacia un ser al que considera inferior. 
"En cuanto leí el guión de Miguel Barros supe que iba a hacer el filme, aunque no sabía exactamente cómo lo lograría. Es la historia del descubrimiento del Polo desde la perspectiva fascinante de alguien que no lo alcanzó, la esposa", afirmó Coixet. 
De blanco inmaculado, como las nieves entre las que discurre la película, Binoche explicó que el filme, tal como reza su título, muestra "que nadie quiere la noche, aunque en ocasiones debemos sumergirnos en ella para descubrir quiénes somos en realidad". 
La actriz se comportó como el ser real que es y reveló uno de los prodigios del filme: rodaron apenas unas semanas en Noruega, y el resto "fue simulación, hacer como que estábamos tiritando de frío, pese a encontrarnos en un plató de Tenerife, en junio". 
En la Berlinale es frase hecha afirmar del primer filme a concurso que con que él se abrió la caza del oso. En este caso la afirmación es incluso literal: la secuencia de arranque es una Binoche abatiendo su primer ejemplar polar con un fusil. 
La actriz francesa estará en todo momento espléndida, tanto en ese momento como acarreando su gramófono por el Ártico, compartiendo con la mujer inuit su cubertería de plata o empezando a perder pelo y uñas, puesto que los rigores árticos no respetan exquisiteces. 
Una película a la medida de la diva, que engulle con su mirada todo cuanto la rodea, sea Kikuchi -que repite con Coixet- o Gabriel Byrne, el explorador curtido en la nieve que acaba quedando atrás frente a la determinación de Josephine. 
Y un filme que permite a Coixet demostrar su dominio de la cámara, su enorme versatilidad o a alergia al anquilosamiento, como ya dejó claro a lo largo de sus sucesivas visitas al festival. 
La Berlinale aclamó a Binoche como la diva indiscutible para su primera alfombra roja y acogió a Coixet como a una amiga de la casa. 
Era la séptima visita de Coixet a ese festival, desde que en 1996 se estrenó con una sencilla historia de amor, "Cosas que nunca te dije", exhibida en la sección Panorama. 
Luego entró en competición, en 2003, con un canto a la vida, "My Life Without Me"; y repitió en la sección a concurso en 2008 con "Elegy"; en 2007 asistió como miembro del colectivo firmante del documental "Invisibles"; en 2009 integró su jurado internacional y en 2011 exhibió el documental "Escuchando al juez Garzón". 
Su última visita a la Berlinale, hasta hoy, fue en 2013, con "Ayer no termina nunca", una historia romántica en tiempos de crisis, que acudía fuera de concurso. 
Si es cierto que Coixet caza esta vez el Oso se verá tras el desfile de los 19 filmes a competición, entre los que repartirá sus premios el jurado presidido por el director estadounidense Darren Aronofsky ("Noah"). 
Secundan al cineasta como rostros más visibles del jurado la peruana Claudia Llosa -Oso de Oro en 2009 con "La teta asustada"; el actor alemán de raíces españolas Daniel Brühl y la actriz francesa Audrey Tautou, los rostros más visibles del jurado. 
Hasta el 14 de febrero en que entregarán sus Osos, este equipo habrá enjuiciado los filmes de cineastas consagrados -como Werner Herzog, Terrence Malick, Benoit Jacquot, Peter Greenaway, más los chilenos de Patricio Guzmán y Pablo Larraín-, y de neófitos como el guatemalteco Jayro Bustamante o la italiana Laura Bispuri. 
Todos ellos forman parte del restringido club de la sección a concurso, en un festival que incluye en sus distintos apartados 441 filmes y que aspira, como mínimo, a alcanzar el cómputo de entradas vendidas al público del año pasado: 325.000. EFE 
gc/cr

El hombre de moda, en Berlín


Varufakis, a la boca del llop


El ministre grec de Finances, Iannis Varufakis, sortint ahir del BCE a Frankfurt Foto: EFE / A. D.
És el moment d'escoltar Grècia. De saber quines són les seves propostes concretes. Ens alegrem de tenir demà la primera oportunitat de fer-ho directament, amb el contacte que tindrà lloc al Ministeri de Finances”, deia ahir Angela Merkel, en presència del primer ministre de Malta, Joseph Muscat. El primer contacte, avui, serà entre el ministre de Finances Iannis Varufakis, l'home de moda aquests dies a la zona euro, i el seu homòleg alemany, Wolfgang Schäuble, l'home fort de Merkel i personificació del dogma de l'austeritat, tant en l'àmbit públic com en la seva vida privada.
Varufakis es ficarà així a la gola del llop, pel que fa al govern de Merkel, un dia després d'haver-ho fet a la del Banc Central Europeu (BCE) i d'haver-se entrevistat amb el seu president, Mario Draghi.
Avui pot ser, efectivament, el dia clau per saber com seran de debò les relacions entre Berlín i el nou govern d'una esquerra radical grega que reparteix somriures, però també advertències.
Draghi, ahir, va ser contundent. Després de la visita de cortesia de Varufakis, i mentre aquest sortia amb senyals de triomf, va instar Atenes a buscar compromisos “constructius” amb l'Eurogrup i insistia que el seu BCE no està facultat per reestructurar la seva part del deute grec.
Era el primer toc d'alerta, en directe, cap a Atenes d'un representant de la troica, l'òrgan que el nou govern grec diu no reconèixer. O, com a mínim, pretén no haver de rebre més a casa els seus representants, perquè considera humiliants aquestes visites. Des de Washington, el Fons Monetari Internacional (FMI), ha donat senyals més que clars que la posició del BCE és també la seva.
Mentre les dues potes principals de la troica –BCE i FMI– envien missatges gairebé calcats, a la zona euro es comencen a percebre dissonàncies. Portugal i Espanya insisteixen que Grècia “ha de complir”, com ho han fet fins ara Lisboa i Madrid. Però Roma i París semblen més sensibles als problemes grecs. Potser perquè els primers comencen a aixecar el cap, mentre que ara els països problemàtics són uns altres.
Merkel va respondre ahir, en presència del seu col·lega maltès, amb cara de no voler saber-ne res, una pregunta respecte a la possible escissió de la zona euro en dos blocs. És a dir, el dels “flexibles” cap a Atenes i el dels que no en volen sentir a parlar, sigui perquè ells sí que han fet els seus deures o perquè són els que imposen les regles. “A la zona euro no hi ha diferències”, va afirmar la cancellera, unes hores abans que François Hollande rebés el primer ministre grec, Alexis Tsipras, i com si estigués realment segura que el president francès no la trairà.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Isabel+ Berlinale, again


Coixet inaugura la Berlinale con una aventurera Binoche

Gemma Casadevall



Berlín, 4 feb (EFE).- La actriz Juliette Binoche abrirá mañana el desfile de estrellas de la Berlinale con "Nobody Wants the Night", de la española Isabel Coixet, al que seguirán otros 18 aspirantes al Oso dirigidos, entre otros, por Peter Greenaway, Terrence Malick, Werner Herzog o los chilenos Patricio Guzmán y Pablo Larraín. 

La diva francesa y su historia "de amor y aventuras", en palabras del director del festival, Dieter Kosslick, será la primera de las grandes presencias que se espera en la Berlinale, que contará con Nicole Kidman, Robert Pattinson, James Franco, Charlotte Rampling, Cate Blanchett, Natalie Portman o Christian Bale. 
El filme de Coixet discurre entre impactantes paisajes nevados, alrededor de una intrépida Binoche que parte en busca de su esposo, el explorador del ártico Joseph Peary (Gabriel Byrne), y que desarrolla una atípica relación con una mujer inuit (Rinko Kikuchi). 
Se trata de la sexta película que presenta en la Berlinale Coixet, desde que en 1996 exhibió "Cosas que nunca te dije", mientras que Binoche es una de las actrices especialmente queridas por ese festival. 

La Berlinale llega a su 65 edición dispuesta a reeditar su vocación de festival en que conviven espectáculo y cine de alto voltaje, así como grandes nombres y debutantes. 

Kosslick ha destacado no solo la presencia de Greenaway o Malick, sino también la del guatemalteco Jayro Bustamante con "Ixcanul", el debut de Guatemala a concurso con un filme de corte indígena. 
Malick, Oso de Oro en 1999 con "The Thin Red Line", compite con "Knight of Cups", otro exponente de la cimbreante cámara del director, con Bale, Blanchett y Portman. 
De Herzog se espera con expectación "Queen of the Desert", con Kidman en la piel de otra mujer intrépida -esta vez, a través de las dunas del desierto-, acompañada de Franco y Pattinson. 
Entre las películas de contenido político estará "El botón de nácar", un documental con el Guzmán incide en la tragedia de los desaparecidos y la dictadura de Augusto Pinochet y que sigue a su celebrada "Nostalgia de la luz". 
Chile corrobora su buen momento cinematográfico y compite por partida doble a través de "El Club", el filme de Larraín, centrado en sacerdotes "perdidos" entre dilemas personales o judiciales y protagonizada por Roberto Farías, Antonia Zegers y Alfredo Castro. 
Greenaway aportará al festival otro filme con componente latinoamericano, a través de "Eisenstein in Guanajuato" y la recreación del rodaje de "¡Que viva México!" que el legendario maestro del cine soviético nunca llegó a completar. 
Por parte del país anfitrión lucharán por el Oso Sebastian Schipper y "Victoria" -con Laia Costa en el papel de una española en el barrio multiétnico berlinés de Kreuzberg-, así como Andreas Dresen, un habitual del festival que presenta "Als wir träumen". 
Otro viejo amigo a competición en Berlín será el iraní Jafar Panahi, ahora con "Taxi", para la que Kosslick espera poder contar en la presencia en la capital alemana de ese director, si las autoridades de Teherán lo permiten. 
El cine francés estará representado por "Journal d'une femme de chambre", de Benoit Jacquot e interpretada por la sensual Léa Seydou, mientras que por parte británica acude "45 Years", de Andrew Haigh, con Charlotte Rampling en el papel de una desgastada esposa. 
Asimismo a competición irán tres producciones asiáticas -la vietnamita "Cha và con và", la china "Yi bu zhi yao" y la japonesa "Ten no chasuke"-. 
Cierran la lista de aspirantes la rusa "Pod elecricheskimi oblakami", la italiana "Vergine giurata", la rumana "Aferim" y la polaca "Body". 
Entre estos títulos de cinematografías poderosas o recónditas, buscará su Oro el jurado presidido por el director estadounidense Darren Aronofsky y formado, entre otros, por la actriz francesa Audrey Tautou, la cineasta peruana Claudia Llosa -Oso de Oro en 2009 con "La teta asustada"-, y el actor alemán Daniel Brühl. 
Las películas a concurso son 19, pero en la Berlinale se verán cerca de 400 en sus distintas secciones, algunas con buenos aportes de estrellato sobre la alfombra roja 
Así, acude fuera de competición, "Cenicienta", de Keneth Branagh y con Cate Blanchett; "Mr. Holmes", de Bill Condon y protagonizada por Ian McKellen; y "Every Thing Wil Be Fine", interpretada por Franco y Charlotte Gainsbourg y dirigida por Wim Wenders, quien recibirá año el Oso de Oro de Honor de la Berlinale. EFE 
gc/nl/agf 
(foto) (vídeo)

sábado, 31 de enero de 2015

Ein Komentar, un comentario, más una Schalte con Silvia. Sí! Podemos


Con Sylvia, tras la gran demostración de fuerza de Podemos en la Puerta del Sol. Imparable o no, nada que ver con Venezuela, dice la analista.





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¡Que viene la izquierda


Las personas detrás de Syriza o Podemos no son meros antisistema, sino líderes jóvenes bien preparados, opina Gemma Casadevall.






De entrada Europa debería alegrarse de que, en tiempos de abstención creciente, surjan formaciones capaces de movilizar al electorado. Formaciones como Syriza, en Grecia, o Podemos, en España. Impulsadas no por antisistema descerebrados, sino por líderes jóvenes, bien preparados, que llaman al ciudadano a hacer uso del puntal por excelencia de una democracia: el voto. Líderes como el griego Alexis Tsipras, brillante ingeniero y líder de carismática sonrisa; o como el español Pablo Iglesias, docente universitario.

El problema es que ambos líderes representan a una nueva izquierda europea, capitalizadora del voto de la desesperación, tras una crisis que se ha cebado en las economías periféricas de la zona euro. Como Grecia y España. Líderes sin complejos y ansiosos por demostrar que no serán conciliadores con lo que denominan el establishment o "la casta", en terminología de Podemos.

El primero de ellos está ya en el poder desde el domingo 25 de enero, tras derrotar en las urnas al conservador Antonis Samaras. Iglesias aspira a derribar al también conservador Mariano Rajoy en las generales previstas para finales de este 2015.

Tsipras dio el primer susto al formar gobierno, menos de veinticuatro horas después de su victoria, con los conservadores nacionalistas de Griegos Independientes y, además, no incluir una sola mujer en su gabinete. Luego demostró que su desafío, a Bruselas y a Berlín, va en serio, al proclamar que no reconoce como interlocutor a la "troika" formada por el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Comisión Europea.

A Iglesias, otro líder sin complejos, no parece afectarle haber participado en programas como "Fort Apache", del canal en español iraní HispanTV. "La política es así (?) a ellos les interesa que se difunda en América Latina y España un discurso de izquierdas que afecta a sus adversarios", argumentó. Por ello carga con la etiqueta de haberse puesto al servicio del régimen iraní, como la de pretender llevar a España el modelo chavista de Venezuela.

La "generación perdida"

El calificativo de populista y falto de contenidos cae incesantemente sobre Podemos, no solo desde el conjunto del espectro parlamentario español, sino también de los medios de comunicación. Tanto los identificables como conservadores como los llamados grandes diarios de referencia españoles. Hasta ahora, ni el cerco político ni el mediático han hecho mella en Podemos. Al contrario. Los seguidores de Iglesias abarrotaron este sábado 31 de enero la Puerta del Sol, el mismo lugar donde en 2011 cristalizó el movimiento de los "indignados" y su monumental acampada en el corazón de Madrid. Son su base electoral, en su gran mayoría jóvenes preparados, académicos, en un país con un índice de desempleo juvenil que les castiga al término de "generación perdida"
.
Los intentos por desacreditar a Podemos se estrellan frente a una generación de seguidores que hace rato dejaron de creer en esos medios, sean los de la derecha o los dichos de referencia, a los que consideran vendidos a los poderes económicos que los sustentan. Encima, algunos intentos por "desenmascararlos" derivan en lo grotesco, como los esfuerzos por hurgar en los currículos académicos de la cúpula de Podemos. En un país donde hay cientos de procesos abiertos por corrupción contra políticos de todos los partidos que están o estuvieron en el poder, a escala nacional, en sus autonomías o municipios, tratar de convertir esas revelaciones en portada de los periódicos es práctica, cuando menos, cuestionable.

¿Debe Europa asustarse ante el ímpetu de esa nueva izquierda? Syriza y sus propuestas radicales no habrían alcanzado el poder en las urnas en circunstancias normales. Su fuerza no reside en la sonrisa de Tsipras, sino en los estragos causados en la ciudadanía por los recortes de la "troika". Samaras, como Rajoy, representaron para esos ciudadanos la obediencia al "Diktat".

Tras la victoria de Syriza, el espectro parlamentario español, del gobierno a la oposición, repetía como un mantra, en distintas variantes, la frase "España no es Grecia". Algo que refleja el espanto generalizado ante Podemos, pero que también es rigurosamente cierto. La recuperación de la macroeconomía española, plasmada en un crecimiento del PIB del 1,4 por ciento en 2014, no alcanzó por el momento a la realidad del ciudadano. Pero España no quedó atrapada en un rescate impagable, como Grecia.

La "Marcha del Cambio" hasta la Puerta del Sol fue una gran demostración de fuerza. Pero el impacto entre el electorado de Podemos pasará varios exámenes hasta las elecciones generales. Hay comicios regionales y municipales en marzo, mayo y septiembre. El mayor enemigo en estos meses para Podemos puede ser el curso que adopte Tsipras frente a Europa. Una confrontación radical, a extremos que cuestionen la pervivencia de Grecia en la zona euro, tendría efectos disuasorios entre el electorado más moderado que se sumó a la ola de Podemos. Tal vez entonces acabe Iglesias repitiendo el mantra de "España no es Grecia". Y su primera víctima no habrá sido el Partido Popular de Rajoy, sino la izquierda clásica o hasta los socialistas españoles, engullidos por el ímpetu de Podemos, como le ocurrió al PASOK griego.




Kommentar: Die Linke kommt!


Nach dem Sieg der Syriza-Bewegung will auch die radikale Linke in Spanien an die Macht. Die neue Podemos-Bewegung schwimmt auf einer Welle des Erfolgs, doch sie könnte schnell entzaubert werden, meint Gemma Casadevall.


Madrid Protest der Partei Podemos - Pablo Iglesias (Foto: Reuters)
Eigentlich sollte sich Europa freuen, wenn in Zeiten sinkender Wahlbeteiligung neue Formationen die politische Bühne betreten. Gruppierungen wie Syriza oder Podemos werden nicht von hirnlosen Systemgegnern, sondern gut vorbereiteten jungen Führungsfiguren angetrieben. In Griechenland ist dies Alexis Tsipras, ein brillanter Ingenieur mit charismatischem Lächeln, in Spanien der Hochschullehrer Pablo Iglesias. Sie fordern den Bürger auf, sich des demokratischen Mittels par excellence zu bedienen: seiner Wählerstimme.
Tsipras und Iglesias repräsentieren eine neue europäische Linke, die es versteht, die Stimmen der Verzweifelten zu gewinnen. Auf der anderen Seite setzen sie auf größtmögliche Distanz zum politischen 'Establishment' der etablierten Parteien. Dazu passen Tsipras Entscheidung, mit den konservativen Nationalisten der 'Unabhängigen Griechen' eine Koalition zu bilden und der Ton, den der neue griechische Ministerpräsident gegenüber Brüssel und Berlin anschlägt. Die neue Regierung weigert sich, die Troika aus Europäischer Zentralbank (EZB), dem Internationalen Währungsfonds (IWF) und der Europäischen Kommission als Gesprächspartner anzuerkennen.
Verlorene Generation begehrt auf
Porträt von Gemma Casadevall (Foto: DW)
Gemma Casadevall, DW-Spanisch
Auch Tsipras spanischer Verbündeter Iglesias setzt auf Provokation, wenn er dem spanischsprachigen iranischen Fernsehkanal Hispan TV ein Interview gibt. Das Etikett, sich in die Dienste des iranischen Regimes gestellt zu haben, haftet ihm nun ebenso an wie der Ruf, er wolle das chavistische Modell Venezuelas nach Spanien importieren. Als populistisch und inhaltsleer brandmarken denn auch die politischen Gegner und etablierte Medien die junge spanische Bewegung. Die Anhänger von Podemos beeindruckt das nicht: Sie überfluteten am Samstag die Puerta del Sol, jenen Ort, an dem 2011 die Bewegung der 'Empörten' mit einem monumentalen Zeltlager Gestalt annahm. Aus diesen 'Empörten', einer in ihrer Mehrzahl gut ausgebildeten, akademischen Jugend in einem Land, dessen Jugendarbeitslosigkeit so hoch ist, dass man von einer 'verlorenen Generation' spricht, speist sich die Wählerschaft von Podemos.
Alle Versuche, die Partei zu diskreditieren, scheitern an einer Generation von Anhängern, die diesen Medien schon lange nicht mehr glauben: Ihrer Meinung nach haben sich beide an ihre jeweiligen Geldgeber verkauft. Obendrein trugen einige 'Entlarvungsversuche' groteske Züge, etwa Bemühungen, die akademischen Laufbahnen prominenter Podemos-Vertreter zu zerpflücken. In einem Land, in dem hunderte Korruptionsverfahren gegen Politiker jeglicher Couleur, die an der Macht sind oder waren, eröffnet wurden - auf nationaler Ebene, in Autonomieregierungen und Kommunen - ist der Versuch, solche 'Enthüllungen' zu Schlagzeilen zu machen, fragwürdig.
Spanien ist nicht Griechenland
Sollte Europa erschrocken sein angesichts der Wucht dieser neuen Linken? Unter gewöhnlichen Umständen wären Syriza und ihre radikalen Vorschläge an den Wahlurnen gescheitert. Ihre Stärke liegt nicht in Tsipras' Lächeln, sondern in den Verwüstungen, die die Sparmaßnahmen der 'Troika' in der Bevölkerung angerichtet haben. Samaras, genau wie Rajoy, verkörpern für die Bürger die Unterwerfung unter das 'Diktat'.
Nach dem Sieg von Syriza wiederholten Vertreter der großen Parteien in Spanien in immer neuen Varianten wie ein Mantra den Satz: "Spanien ist nicht Griechenland." In ihm spiegelt sich das allgemeine Entsetzen angesichts von Podemos. Doch er ist auch in einem wörtlichen Sinne wahr: Die Erholung der spanischen Wirtschaft ist zwar bisher nicht in der Wirklichkeit der Bürger angekommen, allerdings sitzt das Land im Gegensatz zu Griechenland auch nicht auf einem Schuldenberg, der unmöglich abzutragen ist.
Schnelle Entzauberung?
Der 'Marsch für den Wandel' bis zur Puerta del Sol war eine Demonstration der Stärke. Doch Podemos muss bis zu den Parlamentswahlen noch viele Prüfungen bestehen, die zeigen werden, welchen Eindruck die Partei auf die Wähler macht. Zwischen März und September stehen verschiedene Regional- und Kommunalwahlen an. In diesen Monaten könnte der Kurs, den Tsipras gegenüber der EU einschlägt, zum größten Feind für Podemos werden. Eine radikale Konfrontation bis hin zu Extremen, die den Verbleib Griechenlands in der Eurozone in Frage stellen, hätte auf die gemäßigte Wählerschaft, die auf der Podemos-Welle mitschwimmt, abschreckende Wirkung.
Vielleicht wird es dann Iglesias sein, der in Zukunft darauf bestehht: "Spanien ist nicht Griechenland." Sein erstes Opfer wäre dann nicht die 'Partido Popular' von Ministerpräsident Rajoy, sondern die traditionelle Linke bis hin zu den spanischen Sozialisten – verschlungen von der Wucht der Podemos-Welle, so wie es der griechischen Pasok mit Syriza ergangen ist.