lunes, 13 de febrero de 2017

Hablando a escondidas de Trump


Scott Thomas levanta la Berlinale con un recital de sarcasmo inglés pre-bréxit

Gemma Casadevall
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Berlín, 13 feb (EFE).- La actriz Kristin Scott Thomas levantó hoy la Berlinale con "The Party", un recital de sarcasmo británico contenido en 71 minutos, dirigido por Sally Potter y con un coral de actores enormes, de Bruno Ganz a Patricia Clarkson y Timothy Spall. 
El festival entró en su segunda semana necesitado de algo para levantar el ánimo y lo encontró en esa cáustica comedia en blanco y negro alrededor de un mujer que se cree en el cénit, personal y político, en un Reino Unido donde se respira ya el "brexit". 
"Mi filme tiene algo de declaración política sobre una Inglaterra que se desgarra", afirmó Potter, una asidua de ese festival, donde estrenó ya "The Gold Diggers" (1983), "The London Story" (1986), "Yes" (2004) y "Rage" (2009). 
La cineasta acudió acompañada de su elenco casi al completo y capitaneado por Scott Thomas, la anfitriona que pretende celebrar con una fiesta entre amigos su designación como ministra de un gobierno a la sombra. 
El festejo deriva en catástrofe, entre un matrimonio ya moribundo -el de la incisiva Clarkson, empeñada en llamar nazi a su esposo alemán, Ganz- y el formado por Scott Thomas y Spall, en parecido estado, sólo que hasta ese día se lo ocultaban. 
Es una película con estructura teatral, que discurre entre el comedor, la cocina, el baño y el pequeño jardín de los anfitriones, pero que, según Potter, se concibió como un filme. 
"Rodar en un espacio reducido y en unas pocas semanas tenía algo de liberación. No es preciso pensar en grandes sumas de dinero, sino que nos concentramos en desarrollar los personajes", explicó. 
"Todo el filme respira el pánico ante tanta cercanía", apuntó Scott Thomas, la ministra que se defenestra ante sus invitados, sea el matrimonio amigo, sea una pareja de lesbianas que espera trillizos o el esposo cocainómano de una asesora traidora. 
Todos están impecables -especialmente Spall, en su papel de enfermo terminal- y todo, incluida la música, funciona en perfecta armonía en la coral que dirige Potter. 
Era el filme que la Berlinale precisaba para retomar brío, tras el flojo arranque que tuvo con "Django" y de que quedaran también por debajo de las expectativas algunos teóricos platos fuertes a concurso, como el "The Dinner" de Richard Gere y Laura Linney. 
Aportó, además, unos cuantos grandes nombres sobre su alfombra roja, asimismo necesitada de presencias mediáticas. 
Potter compartió la jornada a competición con "Mr Long", del japonés Sabu, y "Helle Nächte" -"Bright Nights"-, dirigida por Thomas Arlsan, el primer representante alemán a concurso. 
El filme asiático parte de un asesino a sueldo taiwanés que se convertirá en cocinero accidental en Japón mientras busca la forma de regresar a su país, malherido tras una misión fracasada. 
Una botella de agua mineral recibida de manos de un niño da un vuelco a lo que inicialmente parecía una de tantas películas profusas en sangrías entre hampones asiáticos. 
Al botellín de agua seguirán vendas y desinfectante para curarse; luego, unas piezas de ropa para adecentarse y a continuación tres o cuatro vegetales, que Long convertirá en su primera sopa prodigiosa. 
De las guerras de hampones se pasa a una historia de solidaridad entre vecinos e integración del refugiado que ni habla su idioma. 
"Es 'cool' porque no habla", dice el nene respecto al matón, en esta peculiar historia de exitosa integración. 
Lo contrario le ocurre al protagonista del filme alemán, un hombre que viaja a Noruega con su hijo adolescente para desmantelar la casa del abuelo, muerto inesperadamente, tras años sin visitarse. 
Trata de recuperar con su hijo la comunicación que no tuvo con su progenitor, pero tiene ante sí a un adolescente con cero interés en hablar con el mundo adulto, menos aún con su padre. 
La excursión por Noruega va de mal en peor, como la película, con un padre que no consigue dormir en el verano escandinavo donde no cae la noche. 
Al espectador acaba asaltándole cierta comprensión hacia el muchacho, en esa compleja fase llamada pubertad y, encima, con un padre sin dotes para comunicarse, pero empeñado en hablarle. EFE 
gc/cr 
(foto) (vídeo)

Berlinale | Eröffnungsgala und Filmpremiere Django | Clotilde Courau (Getty Images/AFP/O. Andersen)



El muro fronterizo de Trump, eje oficioso de la Berlinale

Gemma Casadevall


Berlín, 12 feb (EFE).- El muro fronterizo que quiere construir el presidente estadounidense, Donald Trump, se ha convertido en eje oficioso de la Berlinale y es una pregunta recurrente a los cineastas que acuden al festival, especialmente si proceden de México o de EE.UU. 
"Un asno", un temerario al que hay que "perderle el miedo" o el causante del "mayor crimen" en política migratoria de la historia reciente estadounidense: estas son algunas de las opiniones que se han escuchado en el festival acerca de los planes de Trump. 
Abrió la ronda el director y actor mexicano Diego Luna, al ser preguntado por esa cuestión en su presentación como miembro del jurado que la 67 edición del festival. 
Eso fue en la jornada inaugural, el jueves pasado, y desde entonces no ha habido día sin un pronunciamiento al respecto, sea a preguntas de los periodistas o por propia iniciativa. 
Luna, quien tres años atrás estrenó en la Berlinale un filme sobre el activista mexicano-estadounidense Diego Chávez, se mostró dispuesto a "aprender" de los berlineses su "experiencia en derribar muros", en alusión a la división que partió la ciudad durante la Guerra Fría y hasta que cedió a la presión popular, en 1989. 
Hablaba desde su posición de cineasta que vive a caballo entre ambos países, pero a su declaración siguió una llamada a la "resistencia contra Trump", de la actriz estadounidense Maggie Gyllenhaal, asimismo miembro del jurado. 
"La resistencia ya existe. La vemos en los aeropuertos, en los juzgados, en las movilizaciones contra la política migratoria de Trump", explicó a Efe Catherine Gund, directora junto a Daresha Kyi del documental "Chavela", sobre la legendaria cantante mexicana Chavela Vargas, estrenado en la sección Panorama del festival. 
El filme partió de una entrevista hecha a Vargas 25 años atrás y se completó luego con testimonios de personas que la conocieron -y algunas mujeres con las que vivió su lesbianismo-, además de figuras que la veneraron, como el director español Pedro Almodóvar. 
"Cuando Catherine empezó a filmar estaba conmocionada por la muerte de varios amigos a consecuencia del sida. Ahora nos movilizamos para impedir deportaciones masivas de víctimas de la política migratoria de Trump", explicó su compañera, Kyi. 
"Hay que evitar tenerle miedo a un rubio que lo que hace es asustar al mundo eternamente y ver un país como una empresa privada", apuntó el documentalista mexicano Everardo González, quien presentó hoy en Berlín "La libertad del diablo". 
González se refirió a Trump como "el señor del copete", mientras que a su compatriota Felipe Cazals se le deslizó la palabra "asno" y luego "cobarde" al referirse al mandatario. 
Fue en la presentación de una versión restaurada de "Canoa", ganadora del Oso de Plata, premio especial del Jurado hace 41 años, y que ahora se incluyó en la sección "Clásicos", dedicada a películas imprescindibles en la historia del festival. 
Cazals centró su presentación en el "hecho vergonzoso" que fue la caza humana lanzada en 1968 contra un grupo de universitarios, considerados por las fuerzas recalcitrantes de San Miguel de Canoa "enemigos de la fe cristiana". 
Ante una sala abarrotada, el cineasta mexicano aludió a la pervivencia de casos como ese, a la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y a la conjunción en el México de hoy de tales hechos con la política migratoria de Trump. 
México está muy presente en la Berlinale, con películas en las secciones Special, Generation y Forum -como "Casa Roshell", de Camila José Donoso- además de ser el "país invitado", con cinco producciones, en el European Film Market (EFM). 
La alerta mexicana ante las medidas de Trump ha ido acompañada de las críticas del actor estadounidense Richard Gere, quien atribuyó a Trump el "crimen de vincular refugiados y terroristas" o del director Stanley Tucci, quien expresó su preocupación por el futuro de su profesión ante la línea de la Casa Blanca. 
Ya desde Europa, la directora polaca Agnieszka Holland, cuyo filme "Pokot" está entre los aspirantes al Oso, alertó de que Trump da "aire" a otros populismos que ponen en peligro las democracias continentales. EFE 
gc/cr



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domingo, 12 de febrero de 2017

Daniela, la fantástica



Chile lucha por el Oso con un retrato de la exclusión social a una mujer transgénero

Gemma Casadevall


Berlín, 12 feb (EFE).- El director chileno Sebastián Lelio volvió hoy a la competición de la Berlinale con "Una mujer fantástica", un retrato de la exclusión social a las personas transgénero, que compartió jornada con otro rompedor personaje femenino, en el filme polaco "Pokot". 
"Una mujer fantástica", con la actriz Daniela Vega a modo de "alter ego" Marina, la mujer a la que, por el hecho de ser transgénero, se niega hasta el derecho a dar el último adiós a quien fue su pareja, colocó a Chile en la lucha por los Osos del festival. 
Fue la primera representante de América Latina a competición en esta Berlinale -le seguirá "Joaquim", de Marcelo Gomes, el próximo jueves- y acudió arropada por el éxito logrado en 2013 por Lelio con "Gloria", Oso de Plata a su gran actriz, Paulina García. 

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Vega, puntal de la película como lo fue su antecesora de "Gloria", encarna en esta coproducción chileno-española-alemana a una transgénero a la que la familia del fallecido quiere expulsar de su entorno, ya que en su momento no pudieron evitar su existencia. 
A la exclusión que sufriría en circunstancias parecidas una mujer a la que se considerase culpable de la ruptura de un matrimonio dado por santo se suma la ambigüedad sexual. 
Sobre ella caerán también las sospechas tanto de médicos como de policías, que parten de la base de que algo raro debe envolver la muerte accidental de quien fue su pareja, puesto que, a sus ojos, lo suyo no podía ser una relación de amor o sexo normal. 
A las humillaciones de quienes dicen cumplir con su trabajo se sumarán las de la familia del hombre con quien compartió Marina un periodo de su vida, más dispuestos a echarla a golpes del funeral que a compartir con ella el duelo por la muerte inesperada. 
Lelio opta por dejar sola a su Marina, de sacudida a sacudida, con su rostro atravesado por el dolor, el llanto o la rabia, con apenas algún momento de respiro procedente de una mano amiga. 
No explica cómo se conocieron Orlando y Marina, ni tampoco explica mucho del entorno de esta. 
En lugar de arroparla con la complicidad que probablemente le habría dado un Pedro Almodóvar -por ejemplo-, la deja a merced de la soledad sin paliativos, como exponente de rechazo crudo que, en la vida real, sufren las personas transgénero. 
Chile ha sido una cinematografía de peso en las últimas ediciones en la Berlinale -al éxito de "Gloria" siguieron en 2015 el Gran Premio del Jurado para "El Club", de Pablo Larraín, y el de mejor guión para "El botón de nácar", de Patricio Guzmán-. 
Ahora regresó con "Una mujer fantástica", un filme en el que Lelio rinde de nuevo tributo a un personaje que no se rinde. 
La polaca Agnieszka Holland volvía asimismo al festival con "Pokot" -"Spoor"-, dos décadas y media después de haber competido con "Gorackza", ahora como cineasta consolidada tras sus nominaciones al Oscar por "In darkness", "Europa, Europa" y Angry Harvest". 
Su filme presenta a una mujer no domesticable, una jubilada y activista medioambiental, que vive entre bosques polacos y pretende llevar con precisión de una Miss Marple las investigaciones por los "asesinatos" de jabalíes, ciervos y todo ser animado no humano. 
Holland recorre esos bosques con la cámara, husmeando entre malezas como haría uno de sus animales amigos o con espléndidas vistas panorámicas tomadas desde un dron. 
Los enemigos de su justiciera jubilada son cazadores, legítimos o furtivos, los policías corruptos que les amparan y matones locales que convierten sus cotos de caza en prostíbulos. 
Es una película basada en una novela de Olga Tokarczuk, que acompañó a la cineasta a la Berlinale para respaldar su tesis del "holocausto ecológico". 
Lo que funciona en un libro no siempre se acomoda al formato cinematográfico y a Holland se le acaba echando encima un reparto de papeles bastante maniqueo entre la Miss Marple vegetariana y sus aliados, frente a la legión de crueles cazadores. 
Fuera de competición se exhibió "Viceroy's House", dirigido por Gunrinder Chadha, quien como hizo en "Bend it like Beckham" traza una historia entre rivalidades históricas, étnicas y sociales, esta vez trasladada al momento en que de la marcha pacífica de Gandhi se pasa a la división entre India y Pakistán. 
Un compendió histórico sobre la independencia india, con algún toque de Bollywood, con un virrey británico bienintencionado y brechas insalvables entre musulmanes, hindúes y sijs. EFE 
gc/cmm 
(foto) (vídeo)


Relevo en Bellevue


Steinmeier, de la alta diplomacia a la presidencia por consenso

Gemma Casadevall


Berlín, 12 feb (EFE).- El socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier se convirtió hoy en presidente alemán en una candidatura de consenso y tras haber sido ministro de Asuntos Exteriores en las dos legislaturas en gran coalición que ha liderado Angela Merkel. 

Frank-Walter Steinmeier nach seiner Wahl zum Bundespräsidenten  | Bildquelle: dpa

Tres meses después de su designación como candidato al cargo por las filas conservadoras de la canciller y su Partido Socialdemócrata (SPD), Steinmeier fue elegido con la previsible abultada mayoría de la Asamblea Federal para un puesto de carácter representativo. 
Sucede al independiente, pastor protestante y disidente frente a la Alemania comunista Joachim Gauck, tras haber sido como titular de Exteriores uno de los políticos mejor valorados del país. 
De 61 años, cordial y a la vez serio, se ha reafirmado sobre todo en su segunda etapa como jefe de la diplomacia alemana como experto en situaciones de crisis e infatigable anfitrión de citas internacionales, con Ucrania como gran foco de atención. 
A finales de enero transfirió Exteriores al líder del SPD y vicecanciller Sigmar Gabriel, sin haber logrado la estabilización de ese conflicto pese a sus múltiples gestiones mediadoras entre Moscú y Kiev y en un contexto global enrarecido por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. 
Como presidente deberá seguir ejerciendo de árbitro, ahora en un cargo al que se atribuye neutralidad y cierto carácter de autoridad moral, tras haber sido un ministro leal a Merkel, pese a haber sido su rival en las elecciones generales de 2009. 
Antes había sido una especie de hombre invisible al servicio del anterior canciller, su correligionario Gerhard Schröder, a cuya sombra ascendió a lo largo de 15 años de trabajo en común. 
Nacido el 5 de enero de 1956 en Detmold (centro del país), Steinmeier ingresó en el SPD en 1975, pero no hizo carrera en la formación hasta convertirse en 1991 en asesor de Schröder, por entonces primer ministro del "Land" de Baja Sajonia. 
Desde ese puesto pasó al de secretario de Estado de la Cancillería y en julio de 1999 pasó a ser jefe del departamento, un puesto clave, ya que dirige el gabinete del jefe del Gobierno. 
Fue desde esta discreta posición uno de los políticos más poderosos de la era Schröder, encargado de coordinar el conjunto de la política gubernamental y "organizador" de la Agenda 2010, el plan de reformas sociales del entonces canciller. 
Con la derrota electoral de su mentor en 2005, saltó al puesto de ministro de Exteriores de la gran coalición liderada por Merkel. 
Pocos le veían capaz de hacer olvidar a su antecesor, Joschka Fischer, el líder verde que revolucionó Exteriores. 
En lugar del talante rompedor de aquel se convirtió en el ministro perfecto para Merkel, ansiosa de mostrar una Alemania igual de poderosa que la de Schröder, pero menos arrogante y más conciliadora. 
Al cargo de Exteriores se sumó el de vicecanciller, en noviembre de 2007, por la dimisión de su correligionario y ministro de Trabajo, Franz Müntefering. 
A partir de ahí Steinmeier apretó el acelerador tanto respecto a Merkel como al entonces presidente del SPD, Kurt Beck, mucho más abierto hacia el ala izquierda del partido que él, adscrito al centrismo de Schröder. 
Beck habría sido el aspirante a recuperar el poder para el SPD en 2009, de no haber sido por el golpe de mano perpetrado a dúo por Steinmeier y Müntefering, asimismo hombre de Schröder. 
Arrinconó a Beck y asumió la lucha por la Cancillería, para acabar hundiendo al SPD en su récord a la baja en unas generales. 
Su partido quedó en la oposición, con Steinmeier como líder en el Bundestag (Parlamento), en una legislatura en la que Merkel recuperó como socio a su aliado natural, Partido Liberal (FDP). 
En las generales de 2013, los liberales quedaron degradados a la posición de extraparlamentarios, a lo que siguió la segunda gran coalición de Merkel, con Steinmeier de regreso en Exteriores. 
En lo privado, Steinmeier responde al perfil de solidez que tanto aprecian sus compatriotas: está casado desde 1995 con la jurista Elke Büdenbender, a la que hace siete años donó un riñón para un trasplante, y con la que tiene una hija. EFE 
gc/rz/cat



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sábado, 11 de febrero de 2017

Recuperando seres célebres


El Giacometti de Rush aportó veteranía a una Berlinale abocada al cine social

Gemma Casadevall


Berlín, 11 feb (EFE).- El filme "Final Portrait", con Geoffrey Rush en el papel de un Alberto Giacometti senil y brillante, aportó hoy veteranía a una Berlinale cuya sección a concurso reflejó la vocación del festival de brindar su pantalla al cine social. 
Rush, homenajeado por el festival berlinés con una Cámara de Oro al conjunto de su carrera, hizo una exhibición de maestría, como puntal de un filme hecho a su medida e incluido en la sección oficial, aunque fuera de concurso. 
"Preparó durante dos años su personaje. El resultado en una combinación entre el trabajo previo y un dejarse llevar, con fuertes dosis de humor, algo que Geoffrey comparte con Giacometti", explicó el estadounidense Stanley Tucci, director de la película, en la presentación a los medios que siguen el festival. 
Giacometti, el creador de sublimes y esqueléticas esculturas, se ciñe en el filme al cien por cien el tópico del ególatra, déspota y viejo verde que se supone fueron casi todos los genios en su vejez, sobre todo los más mimados y cotizados en el mercado del arte. 
Es un nihilista algo colérico, que se eterniza pintando el retrato del crítico estadounidense James Lord (Armie Hammer), quien día a día debe retrasar el regreso a su país para sentarse en una destartalada silla y posar. 
Todo ocurre en el París de 1964, entre el taller del artista, los cafés y restaurantes que Giacometti frecuentó o sus prostíbulos, entre las rabietas de su escuálida esposa, Annette (Sylvie Testud), y su consentida amante, Caroline (Clémence Poésy), su obsesión y elixir de vida. 
El filme de Tucci -"The Impostors"- no compite, pero estaba predeterminado para eclipsar a las concursantes del día, la franco-senegalesa "Félicité" y la austríaca "Wilde Maus". 
La primera, dirigida por Alain Gomis, discurre entre calles, bares y camas de hospital de Kinshasa y muestra una África indolente y desesperanzada, pero en la que emerge como un milagro una precaria orquesta y coro, en medio del caos y la basura omnipresente. 
"En nuestro mundo, no solo en África, necesitamos urgentemente esperanza. Mi película muestra a personas que luchan en defensa de su dignidad", explicó el realizador franco-senegalés, quien ya compitió en ese festival en 2012 con "Aujourd'hui". 
La lucha por la dignidad la encarna una mujer acostumbrada a no doblegarse y a la que la cámara acompaña mientras implora o exige a golpes a vecinos, patronos, parientes o exmarido el dinero que precisa para pagar la operación de su hijo adolescente. 
Es una carrera contra reloj para Félicité, la cantante de un bar poblado por congoleños borrachos que manosean a las camareras, uno de los cuales demostrará que la felicidad puede consistir en lograr que un viejo frigorífico vuelva a funcionar. 
Completó la jornada a concurso "Wilde Maus" ("Wild Mouse"), la película del austríaco Josef Hader que, si algo logró en el pase previo para los medios, fue ganarse la empatía de la Berlinale. 
Su historia gira en torno a una situación que probablemente muchos temen entre la prensa especializada que sigue el festival: un crítico de prestigio -en ese caso, musical- al que despiden de la noche a la mañana porque sus columnas sesudas no son rentables. 
En una Viena donde los informativos hablan a diario del drama colectivo de los refugiados o el terrorismo yihadista, al crítico no se le ocurre explicar su revés doméstico a su mujer, psicóloga, sino tratar de destrozar la vida y enseres del jefe que le despidió. 
Hader va rellenando su historia con episodios y personajes muy de esa Europa bienintencionada que se ha acostumbrado a convivir con grandes tragedias colectivas y se enreda en dilemas bobos, como el vegano que exaspera a su pareja y se plantea dejar de consumir también ingredientes de Israel por los asentamientos palestinos. 
El factor empatía funcionó y probablemente más de uno esperó al desenlace, ante la expectativa de que el filme resuelva la incógnita de qué hacer si el destino del protagonista acaba alcanzándole o si tratar de vengarse sobre el jefe tiene o no alguna perspectiva de éxito. EFE 
gc/emm 
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La seductora Chavela y el utópico Marx en una Berlinale muy biográfica

Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- La seducción de Chavela Vargas y la utopía del joven Karl Marx son dos de las apuestas biográficas incluidas en la Berlinale, un festival que en su 67 edición abunda en perfiles de seres que marcaron el camino a la revolución, en lo individual o en lo colectivo. 
El documental "Chavela", de las estadounidenses Catherine Gund y Daresha Kyi, tuvo su estreno en la sección Panorama Documento y es un retrato apasionado de esta cantante mexicana, nacida en Costa Rica, que rompió moldes y escandalizó a la sociedad de su época. 
"Le jeune Karl Marx", incluido la sección Berlinale-Special, es pura película de ficción, basada en lo biográfico, dirigida por el haitiano Raoul Peck, un cineasta habitual del festival, en esta ocasión incidiendo en el pensador que luchó por transformar el mundo. 
La personalidad arrebatadora de Chavela es el centro del universo del documental de las cineastas estadounidenses, mientras que el personaje del joven Marx, interpretado por August Diehl, comparte protagonismo con su amigo Friedrich Engels -Stefan Konarkse-, dos jóvenes alemanes deambulantes entre París, Bruselas y Londres. 
El dúo de directoras aprovechó el estreno en Berlín para llamar la atención sobre el "momento difícil" que vive México, en alusión al muro fronterizo que piensa construir el presidente estadounidense Donald Trump, lo que les dio la primera ovación de la sala. 
Las críticas a la política migratoria de la Casa Blanca se han convertido en constantes en esta Berlinale, un festival que presume de político y donde hay una abultada presencia de filmes mexicanos en sus diferentes secciones. 
El siguiente gran aplauso vino al término del filme, que recorre en 90 minutos la biografía de Chavela Vargas a través en una larga entrevista con la artista, en alternancia con testimonios de varias de las mujeres que la amaron, la asesoraron o simplemente la admiraron. 
La entrevista con Vargas fue grabada hace más de 25 años, cuando tenía ya 71 y había dejado definitivamente los escenarios, tras varios amagos de retirada, sea en medio de maremotos sentimentales o por los estragos causados por su adicción al tequila. 
Incluye escenas de algunas de sus actuaciones más míticas, sea en Acapulco, el Carnagie Hall o Madrid, así como testimonios de quienes la veneraron o amaron, como el director español Pedro Almodóvar, que incorporó la voz de Chavela a algunas de sus películas. 
Recopilar todo ese material, desde la entrevista a las sucesivas declaraciones, llevó décadas y finalmente se estrenó ahora en el festival, cinco años después de la muerte de Vargas, con 93 años. 
El estreno sirvió para recuperar aspectos de la cantante que fuera de América Latina o de España tal vez no se conocen tan bien, como su carácter indómito, su homosexualidad y el magnetismo que la hizo irresistible para cualquier mujer a la que quiso conquistar, de la artista Frida Kahlo a la estrella Ava Gardner. 
El retrato de la legendaria Chavela se inscribe en el conjunto de filmes en personajes reales, como el joven Marx, el artista suizo Albeto Giacometti -"Final Portrait", fuera de concurso- o, ya en la lucha por los Osos, "Django", centrada en la figura del jazz Django Reinhardt, y "Beuys", el documental sobre Joseph Beuys. 
El haitiano Peck retrata a los dos padres del comunismo, Marx y Engels, como seres muy de carne y hueso, en lucha consigo mismos y con su época, decididos a cambiar el mundo, como una utopía internacionalista en la que, según destacó el propio director de la Berlinale, Dieter Kosslick, "nadie cree ya". EFE 
gc/fpa

viernes, 10 de febrero de 2017

Vino Richard, pero no McGregor


Gere plasma la escisión fraticida del "American way of life"

Gemma Casadevall

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Berlín, 9 feb (EFE).- El actor estadounidense Richard Gere convirtió hoy el estreno de "The Dinner" en la Berlinale en un alegato contra el presidente de EE.UU., Donald Trump, a partir de una película centrada en la locura y las escisiones fratricidas del "american way of life". 
"Aparentemente somos enfermos mentales. Pero comparado con nuestro presidente actual lo nuestro es un dolor pasajero", ironizó Steve Coogan, compañero de reparto y hermano de Gere en el filme, incluido en la sección a concurso del festival alemán. 
"Con seguridad yo no estaría en esa comida", le siguió la broma Gere, a la pregunta de un periodista sobre qué le diría al presidente de su país en caso de coincidir con él en una cena a cuatro, como la que plantea el film. 
Ya más en serio, y transportado a su labor como activista pro derechos humanos -el día anterior había abordado la situación del Tíbet en una reunión con la canciller Angela Merkel-, Gere se permitió un alegato "anti-Trump", al que imputó "haber elevado el mensaje de odio" en su país a "lo más alto". 
"Trump vincula el término refugiado y terrorista. Y eso hace que ahora muchos estadounidenses crean que es lo mismo", sostuvo el actor ante la Berlinale, donde las críticas al presidente de EE.UU. se han convertido en la constante de cada conferencia de prensa. 
"The Dinner", basada en el best-seller de Hermann Koch, plantea una locura que viene de antes que la que ahora representa -para muchos estadounidenses- Trump y que para el director del filme, Over Moverman, remite al "pecado original" de la guerra civil. 
"América no ha superado esa guerra fratricida", explicó el realizador, quien con "The Dinner" regresó a la competición de la Berlinale, tras ganar haber ganado en 2009 con "The Messenger" el Oso de Plata al mejor guión. 
"The Dinner" muestra a esos dos hermanos, Gere y Coogan, y sus respectivas esposas, Laura Linney y Rebecca Hall, tratando de lavar un pecado que no es propio, si no de sus hijos, aunque de alguna manera sí originaron los egocentrismos de cada uno. 
La cita es en un restaurante más que exclusivo, al que el invita el poderoso senador que interpreta Gere, tal vez menos pragmático e hipócrita de lo que su neurótico, colérico y definitivamente racista hermano da por hecho. 
El trasfondo es el crimen cometido conjuntamente por el hijo primogénito de cada uno de los dos contra una indigente que duerme en un cajero automático. 
A diferencia de sus padres, los dos adolescentes sí se divierten juntos. El resultado, sin embargo, es casi peor que la división de los adultos, a lo que se suma el cisma existente entre los dos muchachos blancos y el hermano adoptivo de uno de ellos, negro. 
"Hay un dilema tal vez legítimo, como es el ansia por proteger a los hijos pensando que la mejor manera es esconder lo ocurrido. Pero esconder los problemas, como vemos, no es el mejor camino para superarlos", indicó el director. 
La producción estadounidense dominó la jornada a competición, donde además se presento una sencilla y minuciosa historia de amor entre dos seres anquilosados que comparten -literalmente- sus sueños por encima de la realidad del matadero donde ambos trabajan. 
"Testrol és lélekröl" -"On Body and Soul"-, dirigida por la húngara Ildiko Enyedi, era el primero de los tres títulos procedentes del este de Europa seleccionados para la lucha por los Osos y fue recibida con calidez. 
El filme gira en torno a la controladora de calidad de las reses que se abren en canal y dejar desangrar ante los ojos del espectador, una joven robótica de piel cristalina que rehuye todo contacto humano. 
La casualidad de una investigación policial hará que descubra que, noche a noche, tiene exactamente el mismo sueño que uno de sus jefes, cada uno desde su perspectiva: el hermoso ciervo y su hembra. 
Fue un buen contrapunto a "The Dinner", exponentes de formas muy distintas de entender la interpretación: la húngara, basándose en diálogos muy escuetos; la estadounidense, con ese punto de sobreinterpretación que suele acompañar los grandes dramas del "american way of life". EFE 
gc/agf 
(foto) (vídeo)

"Trainspotting", una secuela en lucha contra la mera nostalgia

Gemma Casadevall


Berlín, 10 feb (EFE).- El director Danny Boyle presentó hoy en la Berlinale su "T2 Trainspotting", una secuela del icónico filme rodado veinte años atrás, que huye de la mera nostalgia para retomar el hilo de la búsqueda del sentido de la vida encarnado por el personaje de Ewan McGregor. 
"La nostalgia tiene sus peligros. Hay que mantenerla bajo control o acabas viéndote como un turista de tu propia juventud", explicó el cineasta británico en la presentación de su filme, recibido como uno de los platos fuertes del programa, pese a ir fuera de concurso. 
El cineasta acudió acompañado por Ewen Bremner y Johnny Lee Miller, dos de sus actores de entonces y de ahora, además de Anjela Nedjalkova, la chica de la película y prácticamente la única nueva incorporación al conjunto. 
Boyle defendió que su película puede verse "independientemente de la anterior", ya que lo que se establece entre ambas es una "conversación" y en que obviamente se juega la carta de la complicidad. 
Fuera de la reincidente pregunta de hasta dónde es mera nostalgia y hasta dónde hay novedad, "T2 Trainspotting" retoma los personajes que sobrevivieron a las sobredosis de heroína de su antecesora. 
Arranca en Amsterdam para trasladarse casi de inmediato a un Edimburgo que, como el cuarteto de entonces, también ha cambiado -"ahora es una ciudad más dinámica", explicó Boyle-. 
Se trata a partir de ahí de aclarar si Renton -McGregor- realmente se convirtió en un cabeza de familia como quería o si dilapidó los 16.000 libras que robó al resto en más droga; qué hizo Spud -Bremmer- con las 4.000 libras de "consolación" que le dejó el prófugo o en qué quedó la malignidad de Begbie -Robert Carlyle-. 
Acompañaron a Boyle hasta Berlín varios de sus actores, pero no McGregor, el actor al que el "Trainspotting" original catapultó en mayor medida a la fama. 
Paradójicamente, él fue en los años pasados una presencia habitual en el festival berlinés, principalmente defendiendo películas en lucha por los Osos -el año pasado, "Miles Ahead", dirigida e interpretada por Don Cheadle, o en 2010 con la premiada "The Ghost Writer" ("El escritor"), de Roman Polanski-. 
Nostálgica o no, "T2 Trainspotting", demuestra que veinte años no pasan sin más, tampoco en el cine. 
En dos décadas se habrá perdido elasticidad y ritmo, intensidad y capacidad para reponerse a la mala vida. 
"No somos tan jóvenes. No tenemos la energía de entonces. Pero Danny sabe como administrar la que nos queda. Es un maestro de la economía energética", explicó Bremner. 
El personaje de Spud apenas ha cambiado, su rostro sigue siendo el puro reflejo de un cerebro quemado por las drogas que era ya 20 años después, por mucho que su amigo Renton trate de rehabilitarle con el deporte y el agua mineral. 
McGregor, por su parte, no es el chico de sonrisa irresistible, sino un señor inevitablemente atractivo, que acaba remitiendo al personaje que fue cuando regresa a la habitación de adolescente donde sus padres le arrancaban, a golpe de terapia en seco, de la adicción a la heroína. EFE 
gc/agf 
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jueves, 9 de febrero de 2017

Un arranque flojo y un lindo jurado


Verhoeven y Luna, un comprometido jurado

Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- El cineasta holandés Paul Verhoeven y el actor mexicano Diego Luna se presentaron hoy como un jurado comprometido para la Berlinale, el festival cuyo desfile de aspirantes al Oso abre este jueves "Django", el debut del francés Etienne Comar. 
"Esperamos encontrar aquí diversidad, coraje, filmes que levanten controversia y sobre los que podamos discutir intensamente", apuntó Verhoeven, presidente del jurado, quien rechaza sentirse "amenazado" por las nuevas tecnologías o las series de televisión. 
"No venimos a dar mensajes, sino a atender a los mensajes que el cine nos aporte a nosotros, como jurado", apuntó Luna, recibido como una "voz de México", en un momento en que éstas son "más necesarias que nunca", a juicio del festival, en alusión a la política migratoria del presidente estadounidense Donald Trump. 
Tanto el holandés Verhoeven como el mexicano Luna había advertido que no pretendían, como jurado, lanzar "mensajes políticos preconcebidos", sino atender a la calidad de las aspirantes. 
A título personal, Luna sí comentó que pensaba "aprender" en Berlín de la experiencia de sus ciudadanos en derribar barreras, en alusión a la división que partió la ciudad, en tiempos de la guerra fría, y el muro fronterizo que pretende construir Trump. 
Verhoeven, quien acude a Berlín arropado en el éxito de su último filme, "Elle", ganador de un Globo de Oro, explicó que buena parte de todo se debe a su actriz, Isabelle Huppert, a quien "suplicamos de rodillas" hasta lograr que asumiera su papel protagonista. 
Para algunos en la capital, el cineasta holandés sigue siendo el artífice del legendario cruce de piernas de Sharon Stone en "Basic Instinct" y, por tanto, un amante del alto riesgo escénico. 
A Luna se le recuerda en la Berlinale por la exhibición en 2014 de su filme-homenaje al activista mexicano-estadounidense César Chávez, centrada en la lucha por mejorar las condiciones de vida de los inmigrantes empleados por los terratenientes californianos. 
Junto a ambos forman parte del jurado la actriz alemana Julia Jentsch, uno de los rostros del cine anfitrión habitual de ese festival -como "Sophie Scholl" en 2005 y "24 Wochen", el año pasado- y su colega estadounidense Maggie Gyllenhaal -"The Dark Knight". 
Completan el equipo el artista islandés Olafur Eliasson, uno de los nombres más cotizados del arte actual, el aclamado director chino Wang Quan'an y la productora tunecina Dora Bouchoucha Fourati. 
Entre hoy y el sábado 18, en que entregarán sus Osos, al equipo le corresponderá buscar a su favorito entre las 18 aspirantes. 

Bildergebnis für berlinale verhoeven diego luna


La selección incluye producciones profusas en grandes estrellas, como la estadounidense "The Dinner", interpretada por Richard Gere y Laura Linney, y "The Party", con Bruno Ganz y Kristin Scott Thomas. 
También habrá dos aspirantes latinoamericanas: la brasileña "Joaquim", de Marcelo Gomes, un duro retrato de la guerra contra el poder colonial portugués, así como "Una mujer fantástica", del chileno Sebastián Lelio. 
Con expectación se espera al finlandés Aki Kaurismäki y su "Toivon tuolla puolen" ("The Other Side of Hope"), sobre el núcleo formado por un refugiado, una camarera, un cocinero y un viajante. 
El este de Europa compite con varios pesos pesados: la polaco-checa "Pokot", de Agnieszka Holland; la rumana "Ana, mon amour", de Calin Peter Netzer, y la húngara "Teströl és lélekröl" ("On Body and Soul"), de Ildiko Enyedi. 
El cine anfitrión lo hace con Volker Schlöndorff y "Return to Montauk"; el documental "Beuys", de Andres Veiel, y "Helle Nächte" (Bright Nights), de Thomas Arslan-, mientras que Austria presenta "Wilde Maus" ("Wild Mouse"), de Josef Hader. 
Francia está en competición con una coproducción senegalesa filmada en el Congo, "Félicité", de Alain Gomis; y Portugal lo hace con "Colo", de Teresa Villaverde. 
Representando al cine asiático están la coreana "Bamui haebyun-eoseo honja" ("On the Beach at Night Alone") del aclamado Hong Sangsoo; la película de animación china "Hao ji le", de Liu Jian; y "Mr. Long", de Sabu. EFE 
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"Django" y el genocidio gitano abre una reflexiva Berlinale


Berlín, 9 feb (EFE).- La Berlinale abrió hoy el desfile de los aspirantes al Oso al son del swing de Django Reinhardt y centrado en el genocidio gitano durante el nazismo, a modo de reflexión sobre el destino de otros nómadas o refugiados del mundo presente. 
"Django", dirigida por el debutante Etienne Comar y alrededor del genial guitarrista de jazz, fue la arriesgada apuesta para el arranque de un festival etiquetado de político, que en su 67ª edición renunció a colocar grandes nombres sobre su alfombra roja inaugural. 
"Reinhardt representa la vitalidad contagiosa del jazz y la capacidad de abstraerse del músico", explicó Comar sobre un personaje que trata de evadirse de la monstruosidad y acaba componiendo un "Réquiem" al genocidio olvidado de los gitanos. 
Reinhardt -Reda Kateb- es ese músico genial que toca en el París ocupado, ante oficiales nazis que pierden la rigidez a ritmo de jazz, mientras en los bosques de las Ardenas otros gitanos mueren a balazos o son deportados a campos de concentración. 
Bebedor, mujeriego, caprichoso y también algo cobarde, ignora los rumores de la persecución contra los suyos y hasta parece dispuesto a doblegarse a la censura nazi sobre la "música de negros y monos" para actuar ante Josef Goebbels o incluso Adolf Hitler. 
Una alianza entre su rubia amante y su esposa gitana -Cécile de France y Beate Palya- le convencerá de que los noticieros manipulados de Hitler dejaron de tener gracia y de que llegó el momento de huir. 
En la frontera con Suiza convivirá con gitanos nómadas, a orillas de un lago que semeja el Mediterráneo de hoy, ya que puede ser la puerta al exilio o el cementerio del fugitivo que no tenga el dinero suficiente para asegurarse una travesía segura. 
"Hay muchas correspondencias entre el destino de los acosados por el nazismo y el de los refugiados de hoy", admitió el realizador, a la pregunta de qué supone estrenar un filme que habla de la Alemania nazi, desde la capital de un país que desde 2015 se ha convertido en lugar de acogida de más un millón de refugiados 
Hay mucha reflexión también sobre un genocidio casi olvidado -el del medio millón de gitanos muertos por los nazis- y alrededor de una etnia aún acosada en el llamado mundo civilizado actual. 
"Django" abrió la ronda de los 18 aspirantes al Oso, entre los cuales decidirá el jurado presidido por el cineasta holandés Paul Verhoeven y con el actor mexicano Diego Luna entre sus miembros. 
"No venimos a dar mensajes, sino a atender a los mensajes que el cine nos aporte a nosotros", apuntó Luna en su presentación con el resto del jurado. 
En sentido parecido se pronunció el holandés Verhoeven, quien afirmó que no acude al festival sujeto a "juicios políticos", sino en busca de calidad fílmica entre una selección de cintas en la que aspira a encontrar cine "valiente" y "abierto a la controversia". 
Les acompañan en el jurado la actriz alemana Julia Jentsch y su colega estadounidense Maggie Gyllenhaal -"The Dark Knight", así como el artista islandés Olafur Eliasson, el aclamado director chino Wang Quan'an y la productora tunecina Dora Bouchoucha Fourati. 
La sección a concurso incluye un par de cintas profusas en grandes estrellas, como la estadounidense "The Dinner", interpretada por Richard Gere y Laura Linney, y "The Party", con Bruno Ganz y Kristin Scott Thomas. 
También hay dos aspirantes latinoamericanas: la brasileña "Joaquim", de Marcelo Gomes, sobre la guerra contra el poder colonial portugués; y "Una mujer fantástica", del chileno Sebastián Lelio, centrado en una persona transgénero. 
Con expectación se espera al finlandés Aki Kaurismäki y su "Toivon tuolla puolen" ("The Other Side of Hope"), sobre el núcleo formado por un refugiado, una camarera, un cocinero y un viajante. 
Del este de Europa llegan la polaco-checa "Pokot", de Agnieszka Holland; la rumana "Ana, mon amour", de Calin Peter Netzer; y la húngara "Teströl és lélekröl" ("On Body and Soul"). 
El cine anfitrión está representando por Volker Schlöndorff y "Return to Montauk"; el documental "Beuys", de Andres Veiel; y "Helle Nächte" ("Bright Nights"), de Thomas Arslan; mientras que Austria presenta "Wilde Maus" ("Wild Mouse"), de Josef Hader. 
Francia está en competición también con "Félicité", de Alain Gomis; y Portugal concursa con "Colo", de Teresa Villaverde. 
De Asia, cine mimado en Berlín, acuden la coreana "Bamui haebyun-eoseo honja" ("On the Beach at Night Alone"), de Hong Sangsoo; el filme de animación "Hao ji le"; y "Mr. Long", de Sabu. EFE 
gc/nl/cmm 
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miércoles, 8 de febrero de 2017

Bendito sea el berlinés, que sí va al cine


"Djiango" abre una Berlinale orientada al estrellato y al ciudadano



Gemma Casadevall



Berlín, 8 feb (EFE).- La Berlinale abre mañana su 67 edición con "Django", el primero de los 18 aspirantes al Oso del festival, que en sus diez días de vida combinará las presencias estelares sobre su alfombra roja con la vocación de certamen abierto al ciudadano. 




Inaugurar un festival internacional con un director debutante, el francés Etienne Comar, y con una película centrada en el Holocausto a través de la figura del músico de jazz gitano Django Reinhardt, no encaja con el concepto de apertura entre tempestades de flashes de sus equivalentes europeos. 
"No es una película lúgubre, sino llena de vida, como la música de Django", defendía estos días previos al festival su director, Dieter Kosslick, con quince años en el cargo y dispuesto a seguir ofreciendo dosis equilibradas de estrellas y cine comprometido. 
El aporte de presencias estelares se deberá principalmente a películas que acuden a Berlín fuera de competición y que harán desfilar sobre la alfombra roja a Catherine Deneuve, Penélope Cruz, Hugh Jackman, Ethan Hawke o Robert Pattinson. 
Entre quienes sí acuden a la capital alemana defendiendo películas a concurso estarán Richard Gere y Laura Linney, al frente de la estadounidense "The Dinner", así como Bruno Ganz y Kristin Scott Thomas, con "The Party", de la británica Sally Potter. 
Kosslick quiere que su festival sea exponente del mundo convulso de hoy y el origen de ciertos conflictos aún presentes, para lo que se propone combinar ambas perspectivas -la histórica y la actual-. 
A lo primero se consagra una de las aspirantes latinoamericanas al Oso, la brasileña "Joaquim", de Marcelo Gomes, un duro retrato de la guerra de independencia contra el poder colonial portugués. 
Exponente de las convulsiones de hoy es el filme del finlandés Aki Kaurismäki "Toivon tuolla puolen" ("The Other Side of Hope"), una película con dinámica "familiar" alrededor del núcleo que forman un refugiado, una camarera, un cocinero y un viajante. 
Otro latinoamericano, el chileno Sebastián Lelio, plasmará los conflictos de las personas transgénero en "Una mujer fantástica", película con la que regresa a la Berlinale tras el éxito obtenido en 2013 con "Gloria" -Oso de Plata a la actriz Paulina García-. 
Hay un claro dominio del este europeo a competición, con pesos pesados como la polaco-checa "Pokot", de Agnieszka Holland; la rumana "Ana, mon amour", de Calin Peter Netzer, y la húngara "Teströl és lélekröl" ("On Body and Soul"), de Ildiko Enyedi. 
Por parte del cine anfitrión compite Volker Schlöndorff, con "Return to Montauk"; el documental "Beuys", de Andres Veiel, y "Helle Nächte" (Bright Nights), de Thomas Arslan-, mientras que Austria presenta "Wilde Maus" ("Wild Mouse"), de Josef Hader. 
Francia compite con una coproducción senegalesa filmada en el Congo, "Félicité", de Alain Gomis; y Portugal lo hace con "Colo", de Teresa Villaverde. 
De acuerdo a la tradición de la Berlinale, habrá una notable presencia asiática, con la coreana "Bamui haebyun-eoseo honja" ("On the Beach at Night Alone") del aclamado Hong Sangsoo; la película de animación china "Hao ji le", de Liu Jian; y "Mr. Long", de Sabu.

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El encargado de repartir los Osos será el jurado presidido por el cineasta holandés Paul Verhoeven, con el actor mexicano Diego Luna, el artista islandés Olafur Eliasson y la actriz alemana Julia Jentsch entre sus miembros. 
Fuera de la lucha por el Oso se proyectará en Berlín "La reina de España", de Fernando Trueba, que devolverá a la capital alemana a Penélope Cruz, presente en otras ediciones con filmes a concurso. 
También procedente de España se exhibirá con carácter de estreno internacional "El bar", una muestra del explosivo humor de Álex de la Iglesia. 
Tampoco en lucha por el Oso, pero anunciadas como platos fuertes, estará "Logan", con Hugh Jackman interpretando a su mutante de los "X-men", así como "T2 Trainspotting", con Ewan McGregor al frente de esa secuela, veinte años después del original. 
La diva francesa Deneuve regresará a Berlín con "Sage femme", mientras que procedente de India llegará "Viceroy's House"", de Gurinder Chadhe, sobre la guerra contra el poder colonial británico. 
Otra película a exhibición especialmente destacada es la cubano-española "Últimos días en La Habana", dirigida por Fernando Pérez y en la sección Special. 
En total se pondrán a disposición del público 330.000 entradas, para los 400 filmes repartidos en sus distintas secciones, a precios que van de los 4 euros (4,3 dólares) -para el cine infantil- a los 14 (15) -para la competición- y la oportunidad de adquirir localidades "último minuto", a la puerta del cine. EFE 
gc/agf