lunes, 24 de febrero de 2020

Castigo al voto cómplice


Hamburg reforça el bloc d’esquerres i frena l'ascens ultra


Quinze dies després del “vot còmplice” de con­ser­va­dors i libe­rals amb la ultra­dreta, a l’est del país, Ham­burg va donar un clar senyal de suport a soci­al­demòcra­tes, Verds i, fins i tot, l’Esquerra. Els comi­cis regi­o­nals en aquesta ciu­tat estat, amb 1,2 mili­ons d’elec­tors, van donar la victòria al Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD), que mal­grat per­dre set punts res­pecte de les elec­ci­ons ante­ri­ors, el 2015, es manté com a pri­mera força amb un 38% dels vots. Els Verds es van dis­pa­rar al 25,5%, el doble del que tenien, men­tre que l’Esquerra va pujar un punt per arri­bar al 9,5%.
L’altra cara de la moneda van ser la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), el par­tit d’Angela Merkel, que va caure a l’11% –qua­tre punts menys res­pecte del 2015–, men­tre que el Par­tit Libe­ral estava a la corda fluixa del 5% –el per­cen­tatge mínim per tenir escons– i la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD), en un 4,8%.
Les pri­me­res pro­jec­ci­ons de la tele­visió pública ZDF, en tan­car els col·legis, tenien una lec­tura prou clara i de pro­jecció naci­o­nal. L’elec­tor ha cas­ti­gat la CDU i la FDP, els dos par­tits que van gosar tren­car el cordó sani­tari, en ele­gir a Turíngia –a l’est del país– un cap del govern libe­ral amb el vot de l’AfD. El vot còmplice amb la ultra­dreta no surt gra­tis, era la pri­mera inter­pre­tació dels ana­lis­tes.
Tots i els esforços poste­ri­ors que van fer els diri­gents de la CDU, inclo­ses la con­demna con­tra aquesta col·labo­ració de Merkel i la decisió de tom­bar aquesta elecció, no han sal­vat el par­tit de la can­ce­llera. La reacció de la seva suc­ces­sora com a cap del par­tit, Anne­gret Kramp-Kar­re­na­buer, que va renun­ciar a inten­tar ser la can­di­data con­ser­va­dora a les elec­ci­ons del 2021, no sem­bla sufi­ci­ent per atu­rar el cop.
Les inter­pre­ta­ci­ons pel que fa als resul­tats d’AfD van més enllà del càstig a les urnes. Si més no a Ham­burg, bastió històric soci­al­demòcrata, l’elec­tor sem­bla tenir clar que no es pot blan­que­jar i fer pas­sar com a nor­mal un par­tit en què hi ha neo­na­zis com ara Björn Höcke, el líder dels ultres a Turíngia.
Al ter­ratrèmol polític gene­rat per la votació a la cam­bra regi­o­nal d’aquest land s’ha sumat una com­moció que va més enllà de l’àmbit par­la­men­tari. L’atemp­tat racista de dime­cres pas­sat a Hanau, amb deu morts cosits a trets per l’ultra­dretà Tobias Rath­jen, ha acti­vat totes les aler­tes. No hi ha, que se sàpiga, un vin­cle directe entre Rath­jen i la ultra­dreta política­ment orga­nit­zada. Però ha reforçat els clams del con­junt de la classe política con­tra el que es con­si­dera braç polític de l’odi racista.
Canvi de tendència
Els resul­tats par­ci­als apun­ten que l’AfD que­darà fora de la cam­bra regi­o­nal, un fet que trenca la tendència ascen­dent d’un par­tit que, des del 2017, havia anat entrant en tots els par­la­ments del setze estats fede­rats d’Ale­ma­nya, a més del Bun­des­tag (cam­bra baixa fede­ral) i l’Euro­cam­bra.
Ham­burg no és Turíngia. És una ciu­tat amb fama d’eli­tista i amb els llo­guers més cars del país, jun­ta­ment amb Munic. Està allu­nyada del pano­rama de mar­gi­na­li­tat social i de l’apa­rició de bos­ses de pobresa de l’est ale­many, el ter­ri­tori on l’AfD treu resul­tats que fins i tot superen el 25%. El seu vot inver­teix, però, la cursa ascen­dent de l’AfD i dona ales, després d’anys de cai­guda impa­ra­ble d’elec­to­rat, a l’SPD.
A la CDU, avui mateix, s’ha de mar­car el calen­dari per bus­car un suc­ces­sor de Kramp-Kar­ren­ba­uer. Una cursa molt oberta, amb qua­tre can­di­dats ofi­ci­als o ofi­ci­o­sos, que reflec­teix la com­ple­xi­tat de la lluita per la suc­cessió de Merkel.

domingo, 23 de febrero de 2020

Petzold y Benigni se repiten


Alemania entra en competición con una nueva ninfa de Petzold

Gemma Casadevall

Berlín, 23 feb (EFE).- El cine del anfitrión alemán entró en concurso en la Berlinale con "Undine", una nueva inmersión en el mundo de musas y ninfas de Christian Petzold, director casi en nómina de este festival, que compartió la jornada con las fuertes mujeres del Brasil liberado de la esclavitud.
"Es un cuento mágico, la leyenda de la mujer acuática, de belleza cegadora, predestinada a matar al hombre que la traicione", explicó el realizador alemán sobre su filme, el quinto título con el que este cineasta entra en la lucha por los Osos del festival berlinés y protagonizada por Paula Beer, su actriz en "Transit", la cinta con la que compitió en 2018.

Berlin als Mythos. Christian Petzold zeigt „Undine“.


Beer es ahora la ninfa a la que rescata para el amor un buzo reparador de turbinas entre las aguas turbias de los embalses (Franz Rogowski, quien también trabajó con Petzold en "Transit"). Un hombre enamorado hasta el tuétano, menos exquisito que el berlinés que rompió el corazón a Undine, pero con el que gana la seguridad de que no va a traicionarla.
Undine es un ser perfecto y perfeccionista. Tan sexy en el trabajo como cuando sale del centro del Berlín y sus espléndidos museos para visitar a su novio al pantano de la cuenca del Ruhr donde repara turbinas. Trabaja explicando al visitante los prodigios urbanísticos del Berlín reunificado. Y habita en una de esas viviendas que pasan de un inquilino al siguiente sin siquiera borrárseles las manchas de vino en la pared del antecesor.
"Cada película mía es un poco la continuación de la anterior", admitió Petzold.
Sus estrenos tienen algo de ritual en la sección a concurso del festival, con el que guarda una relación de mutua lealtad. En este caso, la reiteración no actúa en detrimento suyo, sino que parece estar al servicio del anhelo de perfeccionismo.
"Undine" fue acogida en el primer domingo de la Berlinale como el reencuentro con un amigo. A ello contribuyó la presencia de unos actores casi tan asiduos al festival como el director. Una característica ésta común a Nina Hoss -la anterior musa de Petzold- y Lars Eidinger, actores del segundo filme alemán a concurso, "Schwerterlein", que se verá la próxima semana.
Con Hoss como protagonista ganó Petzold en 2012 el Oso de Plata a la mejor dirección, al frente de "Barbara". Con Undine, la mujer perfecta entre acuarios, pantanos, lagos o piscinas se dio su siguiente oportunidad.

BRASILEÑAS EN BUSCA DE DEFINICIÓN

"Todos os mortos", dirigido por Caetano Gotardo y Marco Dutra, era el siguiente filme a concurso de este domingo, representante de una cinematografía con mucho peso en esta Berlinale, la brasileña. A los dos cineastas se les identifica con el cine independiente de su país; el eje su película es el universo femenino, una temática "querida" en el festival.
Es un filme anunciado entre los platos fuertes de la sección a concurso, integrada por dieciocho películas, entre las que decidirá el jurado presidido por el actor británico Jeremy Irons.
En "Todos os mortos", el hombre prácticamente no existe. Los que aparecen lo hacen como mera comparsa del grupo femenino, integrado por varias mujeres representantes de una clase social alta venida a menos, que además tiene que apañárselas sin esclavas, o de las propias esclavas que dejaron de serlo.
Ambos grupos, el de las mujeres liberadas de la esclavitud y el de las que fueron sus señoras, tienen que aprender a reubicarse. Por un lado, la anacrónica dama mortificada por sus dolores de espalda, su hija monja con tendencias blasfemas y la hermana de ésta, poseída por espíritus; por el otro, las negras que fueron sus sirvientas.
Partiendo de este grupo surge el retrato del Brasil de 1899 recién abolida la esclavitud y donde se intuye el desarrollo vertiginoso de ciudades como Sao Paolo.
Dos componentes que derivarán en la realidad actual del país sudamericano y unas grietas sociales agrandadas entre anacronismos y poderes corrupto.



Benigni, imán mediático de una Berlinale que nunca fue para niños

Gemma Casadevall

Berlín, 23 feb (EFE).- El actor y director italiano Roberto Benigni acaparó este domingo la atención mediática en la Berlinale con "Pinocchio", el filme en el que interpreta al carpintero creador del muñeco de madera, basada en un cuento que, en realidad, no es para niños.
Bildergebnis für benigni berlinale"Soy el único actor del mundo que ha sido Pinocho y además Geppetto", afirmó entre gestos de alegría el actor, en su rueda de prensa ante los medios. Aludía a su anterior versión de la película, de 2002, que firmó como director y en la que interpretaba al "hijo" del carpintero.
Benigni convirtió su presentación de la Berlinale en uno de sus habituales despliegues de vitalidad, entre calificativos de "bellísima aventura", para su cinta, y de "regalo del destino", el hecho de haber sido invitado a protagonizarla.
Dedicó guiños a los fotógrafos, aplaudió con efusión a sus compañeros de equipo y brindó ayuda técnica en el manejo de auriculares y micrófonos a su joven colega Federico Lelapi, el Pinocho humanizado de la película.
La película se estrenaba en la sección Berlinale Special, fuera de concurso. La presencia del actor, Óscar por "La vita è bella" en 1997, eclipsó al resto del equipo, incluido su director, quien con "Pinocchio" da un salto claro de género respecto a sus aclamadas "Gomorrah" (2012) o "Dogman 2019".
"Es un cuento también para adultos, basado en una gran novela", dijo Benigni, respecto al clásico de Carlo Collodi, publicado en el siglo XIX.
A la interpretación de los actores se suma la labor del equipo de maquillaje y efectos digitales de Mark Coulier.
El resultado es una nueva inmersión en la figura de ese muñeco que crea Geppetto, un carpintero más pobre que una rata y que cambia su única chaqueta, más chaleco, por un libro de texto para que su niño de madera vaya a la escuela.
El aprendizaje de Pinocho discurre por el camino conocido: el hada azul que le ayuda, el zorro y gato que le estafan, el captador de niños que se saltan la escuela y acaban convertidos en asnos, el vientre de la ballena donde recupera el camino a casa.
Nada es tan infantil: el niño de madera verá cómo le crece la nariz, si miente; pero también que ante la justicia conviene mentir, puesto que no hacerlo implica cárcel. Se resignará a ir una escuela donde el castigo físico es el pan de cada día. Y acaba siendo él quien atiende y marca el camino al viejo Geppetto.
"Pinocho es un buen chico", resumió Lelapi, el actor de 10 años que de muñeco de manera pasa a humano de carne y hueso. El hijo del "Bappo" Gepetto, cuyos rasgos recuerdan al Benigni de "La vita è bella", empeñado en esconder a su hijo el horror del campo de concentración nazi en que se encuentran.


ANIMACIÓN MARCA PIXAR EN LA BERLINALE

El estreno mundial del "Pinocchio" de Matteo Garrone siguió a otra exhibición en el festival de Berlín de un filme destinado más claramente al mundo infantil. Fue la película de animación "Onward", dirigida por Dan Scanlon, una nueva producción de los estudios de animación Pixar.
Se proyectó, como la del italiano, en el apartado Berlinale Special, el viernes, el día siguiente de la apertura del festival.
El de Scanlon es un filme superpoblado de dragones, duendes y otras criaturas fantásticas, arrinconadas por la tecnología, los ordenadores y los teléfonos inteligentes. Instrumentos del diablo, que convierten el mundo mágico en que vivieron en un hábitat aburrido y gris. EFE
gc/acm
(foto)

sábado, 22 de febrero de 2020

El paseo de una vaca

El cine de autor se aposenta en la Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 22 feb (EFE).- La tercera jornada de la Berlinale estuvo dominada por la sensación de que el cine de autor regresó a un festival internacional que aparentemente ha dejado de luchar por el estrellato para concentrarse en la búsqueda de sus directores.
"First Cow", dirigida por la estadounidense Kelly Reichardt, y "Le sel des larmes", del veterano francés Philippe Garrel, fueron los dos títulos de la jornada a competición, ambos representantes del cine alejado de los grandes circuitos y más cercanos a lo que la crítica espera de un festival.
El primero se centra en dos pioneros deambulando por el estado de Oregón, sobre 1820. En lugar de buscar oro o traficar con pieles, tratan de ganar dinero con buñuelos amasados con leche robada a la única vaca de toda la región.
El segundo incide en la tradición francesa de dejar pasear a sus personajes entre amores en paralelo. En esta ocasión, los de un ebanista del extrarradio que solo venera a su padre.
"Es la historia de dos pacifistas entre seres embrutecidos", explicó sobre "First Cow" el actor Orion Lee, en el papel de un chino semidesnudo al que encuentra oculto en el bosque un cocinero (John Magaro). El emigrante chino se convertirá en el emprendedor que impulsa al otro a ordeñar, en cuanto cae la noche, una vaca ajena. El buen hacer del cocinero convertirá la leche robada en galletas.
Reichardt describió su filme como un "reflejo de muchas cuestiones actuales". Desde la avaricia a la creatividad, de la amistad a la confrontación con un entorno semisalvaje, incluido el de aquellos teóricamente más cultivados.

SABOR FRANCÉS EN BLANCO Y NEGRO

"Quise hacer un filme moderno, aunque de corte clásico", explicó el director francés, respecto a "Le sel des larmes", una película rodada en blanco y negro, entre buscadores del amor jóvenes, dispuestos a aceptar toda invitación procedente del sexo opuesto.
Garrel, veterano del cine francés y asiduo a festivales europeos, acudió a Berlín con su equipo casi al completo: desde el ebanista Luc -Logann Antoufermo- a las chicas a las que va seduciendo -Oulaya Amamra, Louise Chevillotte y Souheila Yacoud-.
La combinación entre la juventud de los personajes y la veteranía del director dejó a la Berlinale ante la sensación de estar frente a una reedición de productos de la escuela Eric Rohmer o François Truffaut, incluida la voz en off que avanza al espectador lo que este no tardará en ver por sí mismo.
"Adoro la voz en off. Parecerá redundante, pero ofrece una perspectiva distinta a lo que se ve en la imagen", explicó, sobre una película que discurre entre episodios amorosos y entre lágrimas tan profusas como ligeras.
Las dos películas de la sección oficial de la jornada consolidaron la sensación que dejaron ya el viernes sus antecesoras a concurso: la argentina "El prófugo" y la italiana "Volevo Nascondermi", ambas representantes del cine de autor.
La Berlinale se expone a dejar la alfombra roja desprovista del estrellato por el que durante años luchó -y, en general, sin demasiado éxito, al menos respecto a su rival europea, Cannes.

MÁS LOCARNO QUE CANNES

Entre la crítica que sigue el festival alemán se atribuye el giro a la nueva dirección bicéfala, integrada por el italiano Carlo Chatrian -para la parte artística- y la holandesa Mariette Rissenbeek, para la gestora.
El italiano llegó a la capital alemana procedente de Locarno. Un festival más pequeño, pero también más comprometido con la búsqueda de autores propios de lo que fue la Berlinale en la larga etapa anterior, dieciocho años, bajo el liderazgo de Dieter Kosslick.
La lucha por el Oso acaba de empezar y son dieciocho los aspirantes incluidas a competición. El número es algo más reducido de lo acostumbrado bajo la "era Kosslick".
Entonces la sección oficial solían integrarla hasta veinticinco títulos, incluidas las producciones que se colocaban en ese apartado bajo el sello de fuera de concurso. Ahora se ha prescindido de engrosar artificialmente la sección oficial con cintas a exhibición.
Otro síntoma del propósito de aparentar menos y mostrar lo justo. EFE
gc/acm

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Pérez Biscayart, multitalento políglota y maestro del "fake" farsi

Gemma Casadevall

Berlín, 22 feb (EFE).- El actor argentino Nahuel Pérez Biscayart impactó este sábado en la Berlinale con su políglota personaje de "Persian Lessons", un judío que se hace pasar por persa para salvarse del Holocausto, en un filme que en la capital alemana desató emociones, más allá de lo cinematográfico.
Un día después de entrar en la competición del festival a través de "El Prófugo", la película dirigida por su compatriota Natalia Meta, Pérez Biscayart volvió a comparecer ante los medios del festival. En lugar de su seductor afinador de órganos que interpreta en el filme argentino, en "Persian Lessons" da vida a un deportado belga.
Su personaje saltará del francés inicial al alemán, ya en el campo de concentración en que queda confinado. Y, de ahí, a alternarlo con un farsi que va inventando sobre la marcha, tras hacerse pasar por persa para salvarse de la ejecución.
"No sé cómo lo conseguí. Simplemente lo hice. Me gusta interpretar en distintas lenguas. Esta película me brindó una oportunidad especial de hacer esto y, además, de soltar emociones", explicó, en impecable inglés, el protagonista del filme dirigido por Vadim Perelman.
"Es un fenómeno. En cuestión de minutos era capaz de reproducir la fonética alemana o francesa. Así se explica que también fuera capaz de inventarse el farsi 'fake' con que engaña a mi personaje", apuntó su compañero de rodaje, el alemán Lars Eidinger.
El actor porteño es el judío que se gana la confianza del oficial y cocinero del campo nazi -Eidinger-, convencido de que aprenderá farsi gracias a ese preso. A éste le corresponderá inventarse y memorizar a diario palabras nuevas, surgidas del listado de presos que él mismo va registrando.
La monstruosidad del campo de confinados, las ejecuciones, el fanático sadismo de soldados y oficiales nazis, hombres o mujeres, conviven en el filme con el vínculo que se establece entre ambos. Nunca llegará a ser de confianza, sino más bien de necesidad mutua.
Pérez Biscayart dejó así, en apenas 24 horas, prueba de su versatilidad, dentro y fuera de la competición por los premios. Eidinger, un actor casi en nómina de la Berlinale, estará la próxima semana en la competición con la película "Schwesterlein", una de las dos representantes del cine anfitrión en la lucha por los Osos.

LÁGRIMAS POR LAS VÍCTIMAS DEL RACISMO ACTUAL

"Persian Lessons", la película presentada este sábado, estaba predestinada a desatar emociones en Berlín. No sólo por la historia que cuenta, sino por la sacudida vivida esta semana en Alemania por el doble atentado de un fanático ultraderechista en Hanau.
"Vivimos en una sociedad envenenada por el racismo", dijo, entre lágrimas y con la voz entrecortada, Eidinger. Parafraseó así a la canciller Angela Merkel, quien condenó el atentado como exponente del "veneno del odio" presente en la sociedad alemana.
El autor del ataque, un alemán de 43 años, se lanzó la noche del miércoles a jueves contra dos bares frecuentados por clientes de origen inmigrante. Allí asesinó a nueve personas y, ya en su casa, también a su madre, para acabar suicidándose.
Esta 70 edición de la Berlinale se abrió al día siguiente del ataque con un estremecedor minuto de silencio en medio de la gala inaugural y el primer desfile de estrellas sobre su alfombra roja.
El festival recordó así a ésas y a todas las víctimas -unas 200 desde 1990, según los registros policiales- de la violencia ultraderechista, en un país que debería haber aprendido las lecciones de su monstruosa historia reciente. EFE gc/rcf

viernes, 21 de febrero de 2020

Elio, el actor, y Johnny, el personaje

Duelo de actores argentino-italiano abre la caza del Oso 

Gemma Casadevall


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Berlín, 21 feb (EFE).- La competición de la Berlinale se abrió hoy con un duelo de actores entre Argentina e Italia, con el eje común del retrato de seres poseídos por demonios interiores, aunque repartidos entre el terror psicológico y el retrato de un artista.
Argentina, sin largometraje en la sección oficial desde hacía seis años, impuso su presencia desde el minuto cero de esta 70 edición a través de "El Prófugo". Un filme que -en palabras de su directora, Natalia Meta- "adopta y desarma" el género del terror.
Érica Rivas, Nahuel Pérez Biscayart, Daniel Hendler y Cecilia Roth, todos ellos exponentes de la sólida factoría de actores argentinos, forman el elenco de una cinta basada en la novela "El mal menor", de C.E. Feiling. "Tuve que perderle el miedo al cine de miedo para hacerla", explicó Meta.
El italiano Giorgio Diritti compartió con ella la primera jornada a concurso del festival con "Volevo Nascondermi", un retrato del artista Antonio Ligabue apuntalado en el trabajo de un actor, Elio Germano.
Inquietante, onírica y terrorífica son algunas de las definiciones aplicadas a su película, que escuchó Meta en la rueda de prensa tras el pase para los medios de su filme. "Busco borrar las fronteras entre buenos y malos, tan comunes en las películas del género", explicó.
"El prófugo", o el intruso, es el ser o los seres que se apoderan de Inés -Rivas-. Sea el ex-novio posesivo que en lugar de calmarla desata nuevas inquietudes -Hendler-; la madre entrometida e irreconocible -Roth- o un juguetón organista -Pérez Biscayart-.
"Vivimos en una época en que conviene borrar fronteras", apuntó Érica Rivas, quien aplica al papel un desgarro interpretativo sin apenas tregua. Su Inés es una sincronizadora para doblajes de cine que, además, canta en un coro. La voz es el puntal de su vida laboral y a la vez el espacio del que se apodera el prófugo.
Vivirá "la intromisión del amor en su cuerpo y su vida", explicó la directora sobre la protagonista de su segundo largometraje tras "Muerte en Buenos Aires".
Meta acudía como la novata del equipo a la Berlinale -tanto Roth como Rivas pasaron antes por ese festival, mientras que Hendler incluso se llevó de él un Oso de Plata al mejor actor, en 2004, con "El abrazo partido". "Qué puede fallar, con un conjunto de actores como éste", bromeó.
Su filme es una producción de Benjamín Domenech, otro conocido de la Berlinale, a una de cuyas películas -"Historia del miedo", de Benjamín Naishtat- fue la última representante argentina -hasta "El Prófugo"- que luchó por el Oso, en 2014.

GERMANO Y LA EMPATÍA POR EL CUERPO EXTRAÑO

Impactante fue asimismo la interpretación de Elio Germano en "Volevo Nascondermi", el filme de Diritti alrededor del rompedor y revolucionario del arte que fue Antonio Ligabue (1899-1965). Un discapacitado teóricamente predestinado a la marginalidad, pero que se reivindica como ser humano a tener en cuenta a través de la pintura.
Centran la película la infancia torturada de Toni, el huérfano de una inmigrante expulsado de Suiza por el estigma de su discapacidad física y mental, y el adulto al que descubre y rehabilita otro artista, Renato Marino Mazzacurti. Germano traslada al espectador tanto el rechazo social como la empatía que es capaz de despertar su protagonista.
El personaje era difícil y para interpretarlo se precisa la capacidad para traspasar la pantalla de Germano. A través de ambos, de la figura de Ligabue y del actor Germano, Diritti colocó a Italia en la competición por los Osos.
Al cine italiano y al argentino les correspondió romper el hielo del desfile de 18 filmes a concurso sobre los que decidirá el jurado presidido por Jeremy Irons. Un equipo que incluye dos representantes de sus respectivas cinematografías -la actriz franco-argentina Bérénice Bejo y su colega italiano Luca Marinelli-. EFE gc/ma

Argentina, una presencia sólida en una Berlinale con 70 años y renovada

Elena Garuz, y Gemma Casadevall

Berlín, 21 feb (EFE).- La 70 edición de la Berlinale se abrió para Argentina bajo el signo de la solidez, con una amplia presencia en sus principales secciones, además de corresponderle a uno de sus títulos, "El Prófugo", la apertura del desfile de aspirantes al Oso.
"Regresamos con fuerza a una competición de un festival del que nos ausentamos solo temporalmente", comentó a Efe Benjamín Domenech, productor de "El Prófugo" y también de "Historia del miedo", el filme de Benjamin Naishtat con el que Argentina estuvo en 2014 en la sección oficial, junto con "Escuela normal", de Celina Murga.
De esa representación por partida doble se pasó a una sequía por seis años en lo que a largometrajes en la sección oficial se refiere. "Fue un paréntesis, no un cierre de ciclo", en palabras del productor.
"El Prófugo", entre el drama psicológico y el miedo, devolvió a la Berlinale algunos actores consolidados en ediciones anteriores -como Érica Rivas, Cecilia Roth y Daniel Hendler-.

UN BIEN NUTRIDO PALMARÉS

Vuelve así al festival una cinematografía que en la primera década del milenio había quedado frecuentemente incluida en su palmarés: en 2001 ganó el Alfred Bauer "La Ciénaga", de Lucrecia Martel; cinco años después se llevó ese galardón "El Custodio", de Rodrigo Moreno.
En 2004 brilló "El abrazo partido" -Oso Especial del Jurado, además de la plata para la interpretación de Hendler. Le siguieron varios Osos más: en 2007, el del Gran Premio del Jurado con "El Otro", de Ariel Rotter, que además dio la plata al actor Julio Chávez.
En los últimos años no había habido largometraje argentino en la sección oficial. Pero el corto "Blue Boy", de Manuel Abramovich, representó a Argentina en el palmarés de 2019 con un Oso de Plata.
En esta edición 70, la primera bajo la dirección colegiada del italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeek, la presencia del cine argentino se reparte por sus múltiples secciones.

ARGENTINA, SECCIÓN A SECCIÓN

El jueves abrió ya la sección Panorama "Las Mil y Una", el segundo largometraje de Clarisa Navas. Un "coming-of-age" que transcurre en la periferia de Corrientes, que recorre temas como el "cibermobbing", la vida en comunidad, la pobreza, el amor, la violencia.
Dentro de esta misma sección se proyectará "Un crimen común", de Francisco Márquez, que aborda las injusticias en la sociedad argentina y la creciente brecha entre ricos y pobres.
Su protagonista es Cecilia, una mujer atormentada después de que el hijo de su asistenta doméstica aparezca muerto, el día después de que, por miedo, ésta no le abriera la puerta.
De nuevo en la sección oficial, pero en el apartado de cortometrajes, estará "Playback. ensayo de una despedida", de Agustina Comedi. Se posa en la Argentina católica de los 80 y en una sobreviviente de un grupo de mujeres transgénero y dragqueens.
Argentina figura con la película "Isabella", de Matías Piñeiro, entre los quince filmes que inaugurarán la nueva sección a competición creada por Chatrian y Rissenbeek, "Encounters", que busca dar cabida a lenguajes diferentes en el cine.
"Isabella" es la más reciente de una serie de películas del realizador sobre los papeles femeninos en dramas shakespearianos, en la que experimenta con narrativas no lineales.
En la sección Forum, dedicada al cine experimental, está presente Argentina por partida doble y bajo el género documental.
En "Responsabilidad empresarial", Jonathan Perel aborda la responsabilidad de una serie de consorcios con la represión durante la dictadura militar argentina. La voz en off de Perel da lectura a los datos que ilustran la participación de 25 empresas en la represión recogidos en el informe "Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad", publicado en noviembre de 2015.
"Medium", de Edgardo Cozarinsky, es un retrato de la pianista y artista Margarita Fernández, a la que el director convierte en mediadora entre pasado y presente, entre generaciones, entre partituras y música, sonidos e imágenes y su arte y el del cine.
De coproducción argentina es asimismo la ópera prima del uruguayo Alex Piperno "Chico ventana también quisiera tener un submarino".
La sección Generation cuenta a su vez con dos filmes argentinos: el largometraje "Mamá, mamá, mamá", ópera prima de Sol Berruezo Pichón-Rivière, y el corto "El nombre del hijo", de Martina Matzkin.
Un último apunte de "argentinidad" al programa: la inclusión de la actriz franco-argentina Bérénice Bejo en el jurado internacional que preside su colega británico Jeremy Irons. El equipo que, al sábado 29, entregará los Osos de la Berlinale, en esta edición de aniversario redondo y, a la vez, renovación. EFE egw.gc

Johnny Depp coló en la Berlinale el activismo contra el veneno industrializado

Gemma Casadevall

Resultado de imagen de johnny depp berlinaleBerlín, 21 feb (EFE).- El actor estadounidense Johnny Depp coló en la Berlinale el activismo contra el envenenamiento masivo e industrializado fruto de la codicia empresarial, con una "Minimata" exhibida fuera de concurso, pero aupada en su magnetismo mediático.
"El cine existe para que podamos transportar la denuncia de escándalos que atentan contra todos", afirmó Depp, tras el estreno de la película dirigida por Andrew Levitas.
"No podemos olvidar nuestra responsabilidad con el mundo, ante actuaciones monstruosas que dejan existencias al borde del colapso", añadió, acerca de un filme volcado la denuncia de los estragos causados por el uso industrial del mercurio en la comunidad de pescadores japonesa
Depp interpreta ahí al fotógrafo W. Eugene Smith. Un reportero gráfico en declive, físico y profesional, a años luz de sus mejores tiempos. Marcado por el alcohol y otros excesos, recluido en un apartamento en Nueva York que es, a la vez, cueva y refugio, reflejo de su propia decrepitud.
El personaje se asemeja bastante al Depp generador de noticias relacionadas con la droga, el alcohol o los conflictos con su pareja. Totalmente alejado de los protagonistas románticos -como el de "Chocolat" que presentó en la Berlinale en 2001- o aventureros -Piratas del Caribe-.
Un antihéroe avejentado por sus propios declives personales y, también, por la ayuda de la caracterización debida al maquillaje.
Ante los medios de la Berlinale acudió bastante más pletórico físicamente que bajo la cámara de Levitas. Y convencido de la necesidad de abrir la pantalla del cine a la denuncia de quienes practican "la codicia industrial".
La temática es potente. El filme se basa en el escándalo ocurrido en los años 50, con más de 20.000 personas afectadas, incluidos niños víctimas de malformaciones.
La figura central es ese fotógrafo, que de rechazar inicialmente el encargo de "Life", pasará a convertirlo en asunto propio.
Una japonesa identificada con el activismo le convence. Empieza así el viaje de Smith al Japón de la impactante recuperación económica de la posguerra, el país del que volvió traumatizado tras la II Guerra Mundial.
Los efectos de los estragos a los que asiste no son tan distintos de los vividos en el conflicto bélico. Tampoco su técnica fotográfica, en estricto blanco y negro.
Los intentos intimidatorios de la jefatura del consorcio químico no funcionarán en esa especie de deshecho humano necesitado de redención.
El retrato de Depp del reportero adopta por momentos formatos de caricatura de la situación actual del actor. El filme logra, sin embargo, trasladar el mensaje de la importante del trabajo del Smith real, que logró llevar ante la justicia a los responsables del envenenamiento.
Confronta asimismo al espectador ante los dilemas de una población pescadora que, por un lado, asiste a la destrucción física de sus familiares, pero duda en la denuncia ante el temor a perder su única fuente de ingresos.

LA GRAN PRESENCIA MEDIÁTICA EN LA PRIMERA JORNADA A CONCURSO

La película se proyectó en la sección Berlinale Special, fuera de concurso, en paralelo a la apertura del desfile de 18 aspirantes a los Osos del festival, cuyo veredicto recaerá en el jurado internacional presidido por el actor británico Jeremy Irons.
Las películas seleccionadas para esa primera jornada a competición fueron la argentina "El prófugo", dirigida por Natalia Meta, y la italiana "Volevo Nascodermi", del director Giorgio Diritti. La primera, un drama de terror psicológico interpretado por Érica Rivas y Cecilia Roth, madre e hija en el filme. La segunda, un retrato del pintor Antonio Ligabue, apuntalada en el trabajo interpretativo de Elio Germano. EFE gc/ess

El sisha de la esquina


Matança racista a Alemanya


“El racisme és un verí que s’ha estès en la nos­tra soci­e­tat i ja ha pro­vo­cat massa morts”, deia Angela Merkel, enmig de la com­moció gene­ral a Ale­ma­nya, que es va des­per­tar amb la notícia d’onze morts com a resul­tat d’una matança de for­mats fins ara des­co­ne­guts en aquest país.
Un home blanc de 43 anys iden­ti­fi­cat com a Tobias R. va ser-ne l’autor. Pri­mer va obrir foc en un bar de xixa (per a fuma­dors de pipes d’aigua) de Hanau, ciu­tat veïna de Frank­furt, cap a les 10 del ves­pre de dime­cres. D’allà va seguir amb el seu cotxe cap a un local sem­blant, a dos quilòmetres de distància, en un altre dis­tricte de la mateixa ciu­tat.
En total va matar nou per­so­nes i va dei­xar-ne feri­des de gra­ve­tat sis més. Va fugir, sem­bla que cap a casa seva. Hores després, la poli­cia infor­mava que s’havia tro­bat el seu cos i el de la seva mare, a casa. L’home s’hau­ria suïcidat després de matar la mare. També hi era el pare, que no va resul­tar ferit i que va que­dar detin­gut per ser inter­ro­gat.
Totes les vícti­mes mor­tals, d’entre 21 i 44 anys, eren d’ori­gen estran­ger, tot i que algu­nes amb doble naci­o­na­li­tat. Eren en aquell moment en aquests locals, que tenen cli­en­tela majo­ritària­ment d’ori­gen àrab o turc. Un relat més propi dels Estats Units que d’Ale­ma­nya. No perquè en aquest país euro­peu no s’hagin produït atacs racis­tes sem­blants, sinó per la manera d’actuar de l’ata­cant. Uns dies abans havia pen­jat a inter­net un “mis­satge per­so­nal als ciu­ta­dans dels Estats Units”. Hi asse­gu­rava que allà hi ha ins­tal·laci­ons mili­tars sub­terrànies on es mal­tracta cri­a­tu­res i es ret culte al dia­ble. En un anglès molt cor­recte, també adver­tia als nord-ame­ri­cans que cal “des­per­tar-se i resis­tir”, eli­mi­nar certs ele­ments de la soci­e­tat, segons les infor­ma­ci­ons difo­ses pel set­ma­nari Der Spi­e­gel.
Per Merkel, com per la fis­ca­lia fede­ral, que n’ha assu­mit la inves­ti­gació, no hi ha dubte del rere­fons racista. “És una bar­reja de pen­sa­ments deli­rants i de teo­ries de la cons­pi­ració”, va dir el fis­cal gene­ral, Peter Frank. El seu depar­ta­ment inves­tiga encara si tenia còmpli­ces o si per­so­nes del seu entorn esta­ven al cor­rent dels seus plans. També si estava en con­tacte amb radi­cals dins o fora d’Ale­ma­nya.
Tem­pesta política

El cas és que el tiro­teig, seguit de la mort de l’ata­cant i de la seva mare, ha sac­se­jat Ale­ma­nya en uns moments en què encara cueja la tem­pesta política pel vot còmplice, a escala regi­o­nal, de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) amb la ultra­dreta. Va ser gràcies a aquest vot còmplice que va sor­tir esco­llit cap del govern del land de Turíngia un libe­ral –el par­tit que té el grup par­la­men­tari més petit de la cam­bra regi­o­nal–. La mateixa Merkel ja va qua­li­fi­car d’“imper­do­na­ble” aquest vot i va ins­tar a revo­car-lo. El resul­tat va ser la reti­rada del libe­ral ele­git, Tho­mas Kem­me­rich; la renúncia d’Anne­gret Kramp-Kar­re­na­buer, la seva suc­ces­sora al cap­da­vant de la CDU, a ser la pròxima can­di­data con­ser­va­dora a la can­ce­lle­ria, i també del líder regi­o­nal del par­tit a Turíngia, Mike Moh­ring.
“El racisme ha pro­vo­cat ja massa morts”, va insis­tir ahir Merkel, que des d’aquest vot còmplice ha accen­tuat el seu rebuig decla­rat a la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD). No es coneix, de moment, cap vin­cle directe entre Tobias R. i els ultres política­ment orga­nit­zats.
L’ombra d’AfD
Però per la CDU, com per la resta de l’espec­tre par­la­men­tari esta­blert, la maquinària inci­ta­dora a l’odi de l’AfD és ins­pi­ra­dora de deli­ris assas­sins neo­na­zis. Merkel va recor­dar ahir el cas de Wal­ter Lübcke, un polític local de la CDU, també a l’estat fede­rat de Hes­sen –on hi ha Hanau–, assas­si­nat l’any pas­sat a casa seva per un neo­nazi. Lübcke figu­rava a la llista negra de la ultra­dreta per la seva defensa de l’aco­llida de refu­gi­ats.
El seu assas­si­nat va encen­dre les alar­mes dins la classe política ale­ma­nya. Des d’ales­ho­res, tant Merkel com el pre­si­dent del país, el soci­al­demòcrata Frank-Wal­ter Stein­me­ier, han endu­rit el to. Cada cop que es pre­senta l’ocasió qua­li­fi­quen l’AfD de par­tit que pretén “des­truir la democràcia”. I cri­ti­quen qual­se­vol rela­ti­vit­zació d’aquest perill, ja sigui dins o fora dels seus res­pec­tius par­tits.

jueves, 20 de febrero de 2020

Arranque sin sobresaltos

Irons y Bejo, un jurado comprometido para la 70 Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 20 feb (EFE).- El actor británico Jeremy Irons, su colega franco-argentina Bérenice Bejo, así como el cineasta brasileño Kleber Mendoça Filho, se presentaron hoy ante la Berlinale como un jurado comprometido, ante el reto de buscar al "Oso" del festival. 
"Estamos orgullosos. Sabemos que estamos ante los mejores y más novedosos talentos del cine", afirmó el veterano actor británico, mientras que Bejo apuntó: "es mi estreno como miembro de un jurado internacional. Confío en mis colegas más experimentados para asumirlo". 
"Hago el cine en el que creo y que quiero hacer, por encima de la situación turbulenta de mi país", afirmó por su parte Mendoç Filho, preguntado por su condición de "cineasta non grato" o incómodo para las autoridades de su país. 
Irons, cuya denominación como presidente del jurado fue cuestionada por sus controvertidas opiniones pasadas sobre el aborto o el movimiento #Metoo, arrancó su presentación distanciándose "de todo corazón" -recalcó- de esos posicionamientos. 
"Quiero dejar claro de entrada que apoyo absolutamente los movimientos contra los abusos contra la mujer, así como las legislaciones para el aborto libre", dijo, entre aplausos. Tales legislaciones son exponente de "sociedades cultivadas", añadió. 
La Berlinale se inaugura hoy con "My Salinger Year", un film fuera de concurso interpretado por Sigourney Weaver, la primera gran presencia estelar sobre la alfombra roja. Al equipo de Irons le corresponderá buscar a sus Osos entre los 18 filmes a competición que se proyectarán a partir de mañana. 

RENOVACIÓN Y ESTIGMAS DEL PASADO 

La presente es una edición especial para la Berlinale, en la que se estrenan como nueva cúpula bicéfala el italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeek, tras 18 años de dirección en solitario a cargo del alemán Dieter Kosslick. 
Su propósito declarado es renovar el festival, que llega este año a su 70 edición. Justo hace unas semanas la nueva dirección decidió retirar uno de los premios más preciados del palmarés, el Alfred Bauer, en memoria del fundador, al difundirse unas informaciones que lo implicaban en la maquinaria del cine bajo el Tercer Reich. 

LA ALFOMBRA ROJA ESPERA A BARDEM, HAYEK Y DEFOE 

Entre los filmes a competición estará "The roads not taken", interpretada por el actor español Javier Bardem y su colega mexicana Salma Hayek, y dirigido por la británica Sally Potter. 
El estadounidense Abel Ferrara presentará "Siberia", un filme coproducido con México, que aportará al festival la presencia de Willem Defoe, su protagonista y alter-ego del realizador. 
Argentina regresa a la competición tras años de ausencia con "El prófugo", el segundo largometraje de Natalia Meta, con Érica Rivas, Nahuel Pérez Biscayart, Daniel Hendler y Cecilia Roth en el reparto. 
Y, asimismo representando al cine latinoamericano, Brasil competirá con "All the Dead Ones", de Caetano Gotardo y Marco Dutra, un filme sobre la abolición de la esclavitud en ese país. 
Irán buscará el Oso con "There is no Evil", de Mohammad Rasoulof, mientras que Asia estará representada, entre otros, por "Domangchin yeoja" ("The woman who ran"), del surcoreano Hong Sangsoo. 
Francia acude con "Effacer l'historique", de Benoît Delépine y Gustave Kervern; y "Le sel des larmes", de Phillippe Garrel; Estados Unidos completa su presencia con "First Cow", de Kelly Reichardt, y "Never rarely sometimes always", de Eliza Hittman. 
Alemania aspirará a premio con "Undine", de Christian Petzold, y "Berlin Alexanderplatz", del germano-afgano Burham Qurbani, filme basado en la novela homónima de Alfed Döblin. 
Otros filmes a competición son la rusa "Dau, Natasha", de Ilya Khyrzhanovski y Jekaterina Oertel, así como las italianas "Favolacce", de Damiano d'Innocenzo y Fabio d'Innocenzo; y "Volevo nascondermi", de Giorgio Diritti. 

340 PELÍCULAS Y UN OSO DE HONOR A MIRREN 

En total se verán en los diez días del festival 340 películas en sus distintas secciones. La nueva dirección ha incorporado otro apartado, "Encounters", con quince títulos, para nuevos talentos. 
Se trata de películas que buscan nuevos lenguajes en el cine, entre los que están la franco-colombiana "Los conductos", de Camilo Restrepo y la argentina "Isabella", de Matías Piñeiro. 
Ya en el capítulo de los consagrados, recibirá el homenaje del festival la actriz británica Hellen Mirren, a la que se entregará el Oso de Oro de Honor al conjunto de su carrera. EFE gc-egw

Sigourney abre la Berlinale con un Salinger dulzón

Gemma Casadevall

Berlín, 20 feb. (EFE).- La actriz estadounidense Sigourney Weaver inauguró este jueves la alfombra roja de la Berlinale con "My Salinger Year", una película exhibida fuera de concurso que da la vuelta al escritor de culto para tejer alrededor una película romántica y dulzona. 
"Soy consciente de que mi personaje no es amable. Soy una mujer madura, atrincherada en mi torre de marfil", explicó Weaver, acerca de su personaje en el filme, dirigido por el canadiense Philippe Salardeau y basado en la novela autobiográfica de Joanna Rakoff.

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Es una mujer "pasada de moda", que "protege casi con vocación religiosa a un autor al que idolatra", añadió la actriz, la presencia más destacada hoy en el festival, que la recibió como a la reina que necesitaba para dignificar su jornada inaugural. 
Weaver interpreta a una tiránica agente literaria obsesionada en su mandato de preservar a Salinger de toda injerencia externa. El papel protagonista corresponde a Joanna -Margaret Qualley-, la joven auxiliar cuyo cometido consiste en leer, dar respuesta impersonal y luego destruir las cartas de admiradores destinadas al autor. 
Un reparto de funciones que recuerda inevitablemente a Meryl Streep y Anne Hathaway en "The dewil wears Prada", solo que con una Weaver más comedida en su tiranía y hasta dispuesta a compartir los cómplices que su romántica protagonista encuentra en su agencia. 
Por su factoría literaria no entra una brisa de aire ni un ordenador ni nada que suene a innovación desde 1963, el año en que Salinger decide exiliarse en su mundo. Joanna se amolda a ello y se deja mecer en la constelación de admiradores deprimidos, veteranos de guerra o académicos que insisten en tratar de contactar al autor. 
Con ellos madurará, en alternancia con los nuevos amigos o amores que le surgen lejos de casa, en el Nueva York de los 90. Un recorrido sin altibajos ni grandes sorpresas, donde todo funciona alrededor de la comedia entretenida que se propone ser. 
A sus 70 años, como una mujer que no es la implacable Ripley contra el Alien, sino la protectora del templo de Salinger, Weaver aportó la obligada dosis de estrellato a la alfombra roja. Tras esa filme a exhibición se abrirá mañana el desfile de aspirantes a Oso.

IRONS, NECESITADO DE EXPLICARSE 

Weaver compartió atención mediática con el presidente del jurado, el actor británico Jeremy Irons, a cuyo equipo -del que también forman parte su colega franco-argentina Bérenice Bejo y el cineasta brasileño Kleber Mendoça Filho- corresponderá elegir al ganador. 
Irons aprovechó la primera jornada para distanciarse, una vez más, de sus controvertidas opiniones pasadas sobre el aborto o el movimiento #Metoo. 
"Quiero dejar claro de entrada que apoyo, de todo corazón, los movimientos contra los abusos contra la mujer, así como las legislaciones para el aborto libre", dijo, entre aplausos, en su presentación al frente del jurado internacional. 
La presente edición de la Berlinale, la número 70, es la primera del festival bajo su nueva cúpula bicéfala, formada por el italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeek. 

EL TURNO DE ASPIRANTES QUE ABRIRÁ ARGENTINA 

El propósito del dúo directriz es renovar el festival, cuya sección a concurso abrirá el viernes la película argentina "El prófugo", de Natalia Meta, interpretada por Érica Rivas, Nahuel Pérez Biscayart, Daniel Hendler y Cecilia Roth 
Le seguirán, a lo largo de los diez días de festival, filmes como "The roads not taken", interpretada por el actor español Javier Bardem y su colega mexicana Salma Hayek, dirigido por la británica Sally Potter, una directora habitual de ese festival. 
El estadounidense Abel Ferrara regresará asimismo a esa plaza con "Siberia", un filme coproducido con México, que aportará al festival la presencia de Willem Defoe. 
Brasil competirá con "All the Dead Ones", de Caetano Gotardo y Marco Dutra, un filme sobre la abolición de la esclavitud en ese país, mientras que Irán, una cinematografía mimada en Berlín, buscará el Oso con "There is no Evil", de Mohammad Rasoulof. 
Asia estará representada, entre otros, por "Domangchin yeoja" ("The woman who ran"), del surcoreano Hong Sangsoo; Francia acude con "Effacer l'historique", de Benoît Delépine y Gustave Kervern; y "Le sel des larmes", de Phillippe Garrel. Por parte del anfitrión alemán lucharán por el Oso "Undine", de Christian Petzold, y "Berlin Alexanderplatz", del germano-afgano Burham Qurbani, filme basado en la novela homónima de Alfed Döblin. 
En total se verán en los diez días del festival 340 películas en sus distintas secciones, entre ellas el nuevo apartado "Encounters", con quince títulos, para nuevos talentos. 
Ya en el capítulo de los consagrados, recibirá el homenaje del festival la actriz británica Hellen Mirren, a la que se entregará el Oso de Oro de Honor al conjunto de su carrera. EFE gc/icn

lunes, 17 de febrero de 2020

Markus, en la despensa

El socio bávaro de Merkel reclama voz y voto en el pulso por su sucesión

Gemma Casadevall

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Berlín, 17 feb (EFE).- La Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) dejó claro hoy que no cederá al partido de la canciller alemana, Angela Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU), la decisión de quién luchará por la Cancillería en 2021 y recordó que la candidatura del bloque conservador se pacta entre las dos formaciones hermanas.
"El candidato o candidata solo puede acordarse por consenso entre la Unión. Sin nosotros no va a funcionar", afirmó el líder de la CSU y primer ministro de Baviera (sur de Alemania), Markus Söder, antes de entrar en la reunión de la ejecutiva de su partido.
La sesión tenía lugar una semana después de la renuncia de la líder de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, a luchar por su designación como aspirante del bloque a las elecciones generales previstas para 2021.
También anunció entonces que dejará la jefatura del partido, a la que llegó en 2018, en cuanto sea elegida una nueva presidencia.
La hoja de ruta de AKK, como se denomina a Kramp-Karrenbauer, fue encajada por sus socios bávaros como una afrenta.
La aún líder de la CDU pretendía definir la candidatura a la Cancillería en los próximos meses y hacer que el elegido fuera ratificado luego presidente del partido en su congreso federal de diciembre. Es decir, dando por sentado que el puesto correspondería a su formación.

LA AGENDA INVIABLE DE AKK

Todo apunta a que AKK, que nunca llegó a consolidar su liderazgo, no logrará tampoco imponer ese calendario. Su renuncia siguió a la tormenta desatada por la elección de un liberal como líder regional en Turingia (este del país) con los votos de su partido y de la ultraderecha.
Con ello se rompió la regla -respaldada por dos congresos federales de la CDU- de que no puede haber colaboración, directa o indirecta, con Alternativa para Alemania (AfD). Mientras AKK se demoraba en su reacción, Merkel calificaba de "imperdonable" lo ocurrido e instaba a revertirlo.
AKK quedó en evidencia. Ahora se ciernen sobre ella las dudas de si sabrá encarrilar la sucesión.
El propio Söder apremió ya la semana pasada a una solución "rápida" a la presidencia de la CDU y, al término de la reunión de hoy en Baviera, reclamó una sesión entre las ejecutivas de las dos formaciones para abordar la situación.
Söder ha dado a entender repetidamente su "disposición" a asumir responsabilidades a escala federal. No ha reclamado de forma explícita la designación como candidato. Pero tampoco lo han hecho los tres representantes de la CDU a los que todos los medios consideran aspirantes potenciales al puesto.
La última vez que la candidatura conservadora a la Cancillería recayó en un bávaro fue en 2002, con Edmund Stoiber, quien perdió frente al canciller socialdemócrata Gerhard Schröder.
Por entonces Merkel llevaba ya dos años en la presidencia de la CDU. Tuvo que renunciar a luchar por el poder presionada por los hombres fuertes del partido, hasta que el consenso favoreció a Stoiber.

TRÍO DE ASPIRANTES OFICIOSOS

AKK prevé iniciar esta misma semana sus tanteos con tres figuras de su partido que supuestamente aspiran a sucederla. El primero será Friedrich Merz, rival histórico de Merkel y representante del ala más derechista del partido.
Merz era líder de la oposición parlamentaria cuando Merkel llegó a la presidencia del partido, hasta que esta le apartó del puesto.
Tras años sin cargos, recuperó en 2018 protagonismo entre su ala más derechista y optó a la presidencia del partido, pero fue derrotado por un mínimo margen por AKK
AKK mantendrá otros dos encuentros: con Jens Spahn, ministro de Sanidad, derechista como Merz pero mucho más joven -tiene 39 años- quien también aspiró a la presidencia del partido en 2018; y con el primer ministro del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, más cercano a la línea de Merkel.
El camino hasta la designación del candidato y de la presidencia del partido deberá acabar de definirse en la reunión de la ejecutiva de la CDU del día 24. Pero está claro que no podrán ignorar en lo primero a la CSU.
Los dos partidos mantienen desde hace décadas la consigna de no competir entre sí en las urnas, aunque sus relaciones no siempre fueron armónicas. Histórica fue la rivalidad entre sus respectivos patriarcas, Helmut Kohl y el bávaro Franz Josef Strauss.
Durante años Merkel tuvo que soportar las más duras críticas de su socio bávaro, que puso en jaque la gran coalición con los socialdemócratas por sus exigencias de cerrar las fronteras a los refugiados.
Las direcciones de los dos partidos comparten, sin embargo, la norma de mantener el cordón sanitario sobre la AfD, un partido en cuyas estructuras hay neonazis, como han denunciado tanto Söder como el secretario general de la CDU, Paul Ziemiak, en alusión a Björn Höcke, el líder de los ultras en Turingia. EFE gc/acm

martes, 11 de febrero de 2020

AKK, corta biografía


Merkel perd el relleu


AKK renuncia a succeir la cancellera enmig de la tempesta pel vot còmplice amb els ultres

La pre­gunta ja no és qui suc­ceirà Angela Merkel, una qüestió que havia que­dat tan­cada. La pre­gunta ara és si qui es posi al cap­da­vant de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) man­tindrà l’estricte cordó sani­tari amb la ultra­dreta, tal com ha fet fins ara la can­ce­llera.
Anne­gret Kramp-Kar­ren­ba­uer, la minis­tra de Defensa i des del desem­bre del 2018 pre­si­denta del par­tit con­ser­va­dor, va tirar ahir la tova­llola. No llui­tarà per la can­ce­lle­ria i tam­poc no con­ti­nuarà al cap­da­vant del par­tit. D’acord amb el seu parer –i el de Merkel– totes dues fun­ci­ons van jun­tes.
La crisi de Turíngia l’ha arros­se­gada. La tem­pesta ori­gi­nada en aquest estat de l’est ale­many, mar­cat per l’empenta de la ultra­dreta més dura, ha pale­sat una falta de capa­ci­tat de lide­ratge que, en rea­li­tat, tot­hom li ende­vi­nava. Es va equi­vo­car, pri­mer, en no saber reac­ci­o­nar de manera con­tun­dent davant d’una elecció, la del cap del govern regi­o­nal, que tren­cava la con­signa de Merkel de no bus­car majo­ries amb Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD). No hi ha espai per a la col·labo­ració amb la repre­sen­tant del vot ultra, la ter­cera força a escala naci­o­nal.
Va haver de ser Merkel qui, de viatge a Sud-àfrica, qua­li­fiqués d’“imper­do­na­ble” l’elecció d’un libe­ral, Tho­mas Kem­me­rich, com a cap de govern de Turíngia. I qui va recla­mar tot seguit que es fes marxa enrere en aquesta elecció, mal­grat que el libe­ral és un par­tit “amic” de la CDU. En cap cas, va recor­dar, es pot arri­bar al poder per obra i gràcia de l’AfD. AKK –com es coneix a Kramp-Kar­ren­ba­uer– no només va per­dre l’ocasió de fer un pro­nun­ci­a­ment con­tun­dent, sinó que tam­poc no va saber posar ordre dins la CDU de Turíngia. Com a la resta de l’est del país, hi ha en aquest petit i poc poblat land un cor­rent intern ano­me­nat Werte Union (Unió de Valors), que busca el “diàleg” amb els ultres. Als con­gres­sos fede­rals calla i aprova, com la resta, les reso­lu­ci­ons de la direcció en con­tra de tota aliança o col·labo­ració amb l’AfD. Però, a escala regi­o­nal, les distàncies s’encon­gei­xen.
Kem­me­rich ja és història. Dis­sabte, tres dies després de la seva elecció, i enmig de for­tes ten­si­ons també amb la direcció fede­ral dels libe­rals, va dimi­tir, la via més fàcil per con­vo­car noves elec­ci­ons a Turíngia. Ahir al matí, va arri­bar l’anunci de reti­rada d’AKK. Ho farà en dues tan­des. Es man­tindrà al cap­da­vant del par­tit fins a l’elecció una nova pre­sidència. Qui sigui esco­llit haurà de llui­tar per la can­ce­lle­ria el 2021. És a dir, el moment triat per Merkel per dei­xar el poder.
AKK con­ti­nua així, un cop més, la línia de la can­ce­llera. També la líder ale­ma­nya va argu­men­tar fa dos anys, quan va anun­ciar que no aspi­ra­ria a un altre man­dat, que això l’excloïa com a líder del par­tit. La diferència entre totes dues és evi­dent. La can­ce­llera ja ha llui­tat i con­que­rit qua­tre cops el poder; l’altra ni ho inten­tarà. Les saba­tes li van gros­ses. AKK va ser ele­gida cap de la CDU en el congrés fede­ral del par­tit del 2018 en una votació gai­rebé dramàtica con­tra el seu prin­ci­pal rival, el molt més dretà Fri­e­drich Merz, ene­mic intern històric de Merkel. Hi havia un ter­cer en discòrdia, el minis­tre de Sani­tat Jens Spahn, que va que­dar arra­co­nat.
Els noms de tots dos tor­na­ran a sonar, com ho farà el del cap del govern a Rin del Nord-Westfàlia, Armin Lasc­het. Aquest últim és l’únic –entre els noms que cir­cu­len per a la nova cursa suc­cessòria– con­si­de­rat lle­ial a la línia de Merkel. També l’únic que no s’ha cre­mat en la volta ante­rior.

I per berenar, l’hongarès Orbán



GEMMA C. SERRA



“No deu haver estat fàcil per a Annegret Kramp-Karrenbauer prendre aquesta decisió”, deia ahir Merkel, per expressar-li el seu “respecte” i afegir-hi que treballarà amb ella per organitzar el relleu en la presidència de la CDU, el partit que Merkel va dirigir entre el 2000 i el 2018 i que al principi era tot el contrari de la submissió a la nova cap. Merkel va haver de lluitar per imposar-se. I renunciar, com a presidenta del partit, a ser-ne la candidata a la cancelleria en les eleccions del 2002. Va ser el bavarès Edmund Stoiber, de l’agermanada CSU, qui ho va intentar aleshores en nom del bloc conservador. I qui va ser derrotat pel socialdemòcrata Gerhard Schröder. A Merkel, a sobre, li va tocar expressar el seu “respecte” a AKK en una roda de premsa amb Víktor Orbán, el cap del govern hongarès, de visita a Berlín. El dilluns havia arrencat complicat. I encara faltava el berenar amb un líder que no busca les distàncies amb els ultres més declarats.

domingo, 9 de febrero de 2020

Ay, el día que nos falte


Merkel despatxa la crisi pel pacte amb els ultres




“Ai, el dia en què ens falti Merkel” és la frase que copsa un sen­ti­ment prou estès a Ale­ma­nya, fins i tot entre l’elec­to­rat aliè, cada cop que cal mos­trar deter­mi­nació, prin­ci­pis o seny. Espe­ci­al­ment, si es parla de con­te­nir la ultra­dreta.


Men­tre l’actual lide­ratge de la seva Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) feia esca­ra­falls enmig de la tem­pesta des­fer­mada per la seva res­pon­sa­bi­li­tat en la rup­tura del cordó sani­tari a Turíngia, però sense tro­bar-hi remei, la can­ce­llera va tit­llar d’imper­do­na­ble l’elecció d’un cap de govern regi­o­nal amb els vots de la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD) i el seu propi par­tit.



Això va ser dijous, després que el libe­ral Tho­mas Kem­me­rich s’hagués posi­ci­o­nat com a pri­mer minis­tre d’aquest land de l’est, fins ara gover­nat per un tri­par­tit d’esquer­res. S’havia tren­cat la regla d’or de no aliar-se ni depen­dre política­ment de l’AfD. Ahir, la can­ce­llera va demos­trar que no volia per­dre més temps amb una qüestió que pot abo­car al pre­ci­pici la seva precària gran coa­lició –la groko– amb els soci­al­demòcra­tes. Aca­bada d’arri­bar a Berlín d’una gira per l’Àfrica, de mati­nada, va des­ti­tuir el dele­gat del govern per a l’est del país, Chris­tian Hirte (CDU), per haver feli­ci­tat Kem­me­rich per l’elecció. Al mig­dia, es reu­nia a la can­ce­lle­ria amb les cúpules de la groko. Qua­tre hores després, en sor­tia un comu­ni­cat subs­crit pels tres par­tits –la CDU, la Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era i el Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD)– dema­nant noves elec­ci­ons a Turíngia. Gai­rebé al mateix temps, Kem­me­rich, que dijous ja havia anun­ciat la dis­po­sició a dei­xar el càrrec, con­fir­mava la seva dimissió.


Cadas­cuna d’aques­tes pas­ses té una lec­tura pràctica. Amb el ces­sa­ment de Hirte, Merkel va dei­xar clar que en el seu par­tit no tolera ambigüitats, menys encara a l’est, ter­ri­tori on l’AfD treu els millors resul­tats. Amb la pro­posta d’avenç elec­to­ral, que no té por d’uns comi­cis que, segons els son­de­jos, dona­ran una nova cla­te­llada a la CDU i dei­xa­ran fora del Par­la­ment els libe­rals. I, final­ment, que dei­xar-se empènyer al poder per l’AfD no surt gra­tis. Kem­me­rich, un des­co­ne­gut que volia ser líder mal­grat pertànyer al par­tit més petit de la cam­bra regi­o­nal, és rècord a la baixa quant a per­manència en el poder.

Merkel ha tirat pel dret, mal­grat que no és una líder amiga des les deci­si­ons ràpides. Però ha dei­xat en evidència Anne­gret Kramp-Kar­ren­ba­uer, la seva suc­ces­sora a la CDU, que fins ara no ha sabut mar­car les pau­tes en el par­tit. Encara menys pel que fa a l’ano­me­nada Werte Union, la Unió de Valors o ala més dre­tana del par­tit, que defensa obrir un “diàleg” amb l’AfD.

L’Esquerra sortiria enfortida del desgavell

GEMMA C. SERRA


A Turíngia, hi havia un primer ministre honest i amb bona reputació, Bodo Ramelow, del partit L’Esquerra. Va ser el més votat les últimes eleccions regionals i volia reeditar el tripartit amb verds i socialdemòcrates, ara en minoria. Però va acabar elegit Kemmerich gràcies al vot del seu partit liberal, de la CDU i l’AfD, el vot de la vergonya, tal com l’han anomenat els principals mitjans alemanys. Els sondejos apunten, ara, que L’Esquerra pot disparar-se al 37% (sis punts més), mentre que la CDU cauria al 12% (deu punts menys). Sembla que els liberals, que van entrar amb un 5% pelat, quedarien fora de la cambra. L’AfD defensarà la segona posició, amb una lleugera pujada. Al marge dels efectes electorals, el ressò adquirit aquests dies com a artífex de la ruptura del cordó sanitari donarà més pes encara dins el partit al seu líder en aquest land, Björn Höcke, exponent del corrent més radical i bèstia negra de la política alemanya.