sábado, 4 de abril de 2020

Liderazgo en auge y no presencial



Merkel, relanzada ante un ciudadano confrontado al miedo al contagio

Gemma Casadevall

Berlín, 4 abr (EFE).- La crisis del coronavirus ha relanzado a la canciller alemana, Angela Merkel, ante sus compatriotas, que ven en su líder una suerte de escudo protector pese al aumento de contagios con el COVID-19 y sus efectos económicos globales.
Nunca en tiempos de paz el ciudadano alemán tuvo que asimilar recortes en su libertad de movimientos, contactos personales, vida familiar o ejercicio de su profesión como los actuales. Merkel ha pedido reiteradamente "paciencia" a sus conciudadanos, ante una situación "anómala en democracia" y que asegura será "temporal".
En paralelo ha articulado un plan de choque sin precedentes, a modo de paraguas tanto para la gran industria como el autónomo, el pequeño comerciante o el ciudadano corriente. De pronto, Alemania abandonó el dogma del déficit cero.
La mayoría entre sus 82 millones de compatriotas secunda a una líder a la que, cuando estalló la pandemia, se percibía en retirada -su plan es dejar el poder tras las elecciones previstas para 2021-.
Ha sido un liderazgo no presencial, ya que durante catorce días -hasta ayer viernes, que regresó a la Cancillería- practicó el teletrabajo, por haber estado en contacto con un médico contagiado.


LIDERAZGO DOMICILIARIO

El viernes, de regreso a la Cancillería, recuperó el formato de videomensaje para pedir de nuevo paciencia a sus compatriotas. En las dos semanas álgidas pasadas, solo se había dirigido al ciudadano y los medios a través de mensajes grabados o declaraciones telefónicas, en condiciones de precariedad técnica hasta insólita en lo que se espera de la potencia europea.
Desde esa posición dio un claro no a los coronabonos que reclaman España, Italia y otros socios como solución europea a la crisis. El mismo rechazo que mantuvo durante la crisis financiera para los eurobonos y que le mereció a escala europea el apodo de "Frau Nein".
Nada de eso parece haberla perjudicado. Su valoración como líder se ha disparado; el ciudadano ha encajado positivamente las restricciones acordadas entre la canciller y los poderes regionales, encargados de ejecutarlas en cada "Land".
Un 93 % acepta las restricciones a los contactos personales vigentes desde el 22 de marzo, según un sondeo de la televisión pública ARD. Ello incluye la prohibición de salir a la calle más de dos personas (ampliable, en caso de quienes conviven entre sí).
Alemania es el cuarto país del mundo en número de contagios -91.159 infectados, según cifras del sábado de la universidad estadounidense Johns Hopkins-. Sin embargo, apenas un 51 % de los alemanes teme acabar contagiado, mientras que para un 75 % los efectos económicos de la pandemia es la principal preocupación.

LA GRAN COALICIÓN SE RECUPERA


La gran coalición entre el bloque conservador de Merkel y los socialdemócratas, aquejada de debilidad desde su creación, en 2017, cobró de pronto solidez.
Un 63 % de los ciudadanos se dice satisfecho con el trabajo del gobierno, un ascenso de 28 puntos respecto al mes anterior. El grado de aprecio hacia la gestión ante la pandemia sube incluso al 72 %.
Y, en lo que respecta al trabajo de Merkel, tras 14 años en el poder, un 60 % de los ciudadanos se dice satisfecho o muy satisfecho con su liderazgo.
La estimación hacia la canciller, que pese a los problemas de su coalición seguía obteniendo la mejor valoración entre los políticos del país, se disparó 11 puntos y se sitúa en 66. Le sigue el vicecanciller y ministro de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz, que gana 17 puntos y se coloca en 63.
Notable es el ascenso de Scholz, quien hace unos meses sufrió una bofetada al verse derrotado en su aspiración a presidir el Partido Socialdemócrata (SPD) por dos candidatos marginales, Norbert Walter-Borjans y Saskia Eskens. Scholz representó a Merkel estos días de cuarentena ante el Bundestag y comparte con la canciller la defensa del no alemán a los coronabonos.
De acuerdo con la ARD y otros sondeos coincidentes, el bloque conservador de Merkel obtendría ahora, de celebrarse elecciones anticipadas, un 34 %, siete puntos más de lo estimado hace un mes.
Los Verdes, durante meses en alza, siguen en segunda posición pero muy rezagados respecto a los primeros, con un 22 %. Los socios socialdemócratas detuvieron su tendencia a la caída libre en intención de voto y se mantienen ahora en un 16 %.
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), actualmente la tercera fuerza del Bundestag (Parlamento federal) tras conservadores y socialdemócratas, ya no es la fuerza emergente de los últimos meses: cedió dos puntos y se sitúa en un 10 %. EFE
gc/jam/ah

jueves, 2 de abril de 2020

Pulso entre el Koch y la Hopkins


La curva de contagios pone a prueba la robustez de la sanidad alemana


Gemma Casadevall

Covid-19 - Reproduktionszahl springt laut RKI auf 1,79 - 601 neue ...


Berlín, 2 abr (EFE).- La dinámica de contagios con la COVID-19 pone a prueba la robustez de la sanidad pública de Alemania, país que afronta la pandemia como un desafío nacional, pero con variaciones en la forma de combatirla entre sus 16 "Länder".
Por primera vez se superaron este jueves los 6.000 contagios en un solo día -6.156, según datos del Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia-. La cifra de víctimas mortales verificadas en las últimas 24 horas se situó en 140.
En total son 73.522 contagios los certificados por el RKI, mientras que el número de muertos asciende a 872. La universidad estadounidense Johns Hopkins, con un método de compilación de datos más dinámico, eleva los contagios a 77.981 y los muertos en 931.
La buena noticia es que hay 19.175 pacientes recuperados. Y que la curva parece estar aplanándose un poco, aunque desde el RKI se insiste en que esa señal es aún demasiado leve y hay que esperar a una tendencia positiva estable.
El RKI prioriza la cautela sobre la rapidez. Lo que le ha valido críticas y hasta desconfianza sobre su metodología. Lo cierto es que la dinámica que apuntan sus cifras es la misma -pese a su cierta lentitud- respecto a las del Johns Hopkins.
La leve ralentización no es suficiente para aliviar las medidas de cierre parcial de la vida pública acordadas el pasado 22 de marzo por la canciller Angela Merkel y los líderes de los estados federados. Se optó por el modelo de restricción de los contactos, fuera del ámbito familiar u otras formas de convivencia.
El miércoles acordó el Gobierno central y los poderes regionales prorrogar esa situación hasta el 19 de abril, coincidiendo con el fin de las vacaciones de Semana Santa en casi todo el país.
El calendario escolar no es un unitario, sino que varía en cada "Land". Lo mismo ocurre con las medidas frente a la pandemia.
En Baviera, el "Land" más afectado, el cierre de la vida pública es casi total; en Berlín u otros estados, se permiten los paseos, incluido en bicicleta, o el deporte individual al aire libre.


FEDERALISMO EN CASCADA, ACORDE A LOS CONTAGIOS


El federalismo alemán se ha reflejado en esta pandemia en implementaciones en cascada de las decisiones acordadas con el Ejecutivo federal. Baviera (sur), con 13 millones de habitantes y 18.496 contagios, aplicó desde el principio las medidas más severas; Renania del Norte-Westfalia (oeste), con 18 millones de ciudadanos y 15.427 infectados, opta por un modelo similar al berlinés.
Distinto es el panorama en el este del país, más despoblado que el resto de Alemania, donde el número de contagios es menor. La ciudad de Jena, en Turingia, ha sido sin embargo la primera en dictar la obligatoriedad de llevar mascarilla para ir a la compra.

DESAFÍO SANITARIO


Alemania, con 82 millones de habitantes, es el quinto país con más contagiados del mundo, tras Estados Unidos (215.417), Italia (110.574), España (104.118) y China (82.381), según la Johns Hopkins.
Está entre los países mejor equipados para una situación como la presente. Tenía ya antes de la pandemia 28.000 camas para cuidados intensivos, ampliadas ahora a 40.000 entre reestructuraciones hospitalarias y nuevas instalaciones.
En Berlín se ha empezado a habilitar los pabellones de su recinto ferial para alojar 1.000 camas más. En los prósperos "Länder" del sur, Baviera y Baden Württemberg (el tercero más afectado, con 14.662 contagios), asoman los primeros síntomas de saturación.
El hospital Helios Klinikum de Múnich suspendió su actividad normal debido al elevado número de infectados entre sus pacientes y personal. Dejó de aceptar nuevos pacientes y de dar el alta a los recuperados, a la espera de que se pueda verificar su situación.


ALARMA EN LAS RESIDENCIAS DE ANCIANOS


La prohibición de las visitas a residencias de ancianos estuvo entre las primeras medidas adoptadas en Alemania para proteger a las personas más vulnerables. No obstante, tanto en Baviera como otras partes del país se registraron cifras inusualmente altas de muertes.
Solo en un centro de Wolfsburgo (Baja Sajonia) se han verificado 22 víctimas mortales en una residencia. Ello supone la mitad del total de muertes por COVID-19 en ese "Land" del centro del país.
La Fiscalía del distrito judicial investiga lo ocurrido en ese centro, regentado por la Obra Diaconal de la ciudad. Según el diario "Wolfsburger Allgemeine Zeitung", el propio personal del centro había denunciado negligencia y una "situación higiénica catastrófica". EFE
gc/jam/fpa
(foto)

jueves, 26 de marzo de 2020

Al rescate del espárrago


Alemania empleará a refuigados para salvar la cosecha en tiempos de pandemia

Gemma Casadevall

Berlín, 26 mar (EFE).- El Gobierno alemán estudia ofrecer trabajo en el campo a peticionarios de asilo aún no integrados en el mercado laboral, ante la falta de temporeros extranjeros derivada de cierre de fronteras por el COVID-19 y la necesidad de salvar la cosecha.
"Son muchos los que están ansiando acceder a un trabajo en Alemania. Hay que buscar la fórmula de facilitárselo", afirmó la ministra de Agricultura, Julia Klöckner. Su departamento está "analizando la situación" con el de Interior, que hace dos días emitió la prohibición de entrar en el país a estos trabajadores.

Spargel: Ernte läuft, aber mit Schwierigkeiten | NDR.de ...

Se estima que el campo alemán precisa contratar a unos 300.000 temporeros para estos meses, según cifras del sector. Debido a la prohibición, ya no podrá contar con trabajadores de Polonia, Rumanía y Bulgaria, con los que solía cubrirse el trabajo de temporada.

"Es muy triste. Muchos de ellos venían año tras año. Había una relación casi familiar con nuestros agricultores", admitió Klöckner, sobre una prohibición que, dijo, "a todos nos duele en el alma".
Algunos centenares lograron llegar "prácticamente en el último autobús", cuando empezaron las restricciones. Otros tuvieron que volverse, pese a que ya tenían organizado viaje y alojamiento.
Desde que entró en vigor el veto de Interior se han multiplicado los esfuerzos para suplir esos puestos con trabajadores de otros sectores, especialmente los que han quedado paralizados por la pandemia. También se han ofrecido estudiantes y jóvenes sin trabajo, mayoritariamente habitantes de las regiones afectadas.
"Pero no serán suficientes para ocupar ese vacío. Y ahora, más que nunca, tenemos que poder contar con productos de cercanía para los estantes de nuestros supermercados", siguió Klöckner.
BÚSQUEDA DE SOLUCIONES EN INTERIOR
Su propósito es abordar con el titular de Interior, Horst Seehofer, fórmulas para que puedan integrarse laboralmente aquellos refugiados que aún no tienen permiso de trabajo y que desean acceder al mercado laboral alemán.
Según cifras recientes, casi un 50 % de los peticionarios de asilo llegados al país desde la crisis migratoria de 2015 -1,6 millones de personas- han encontrado ya empleo. Otro 20 % superó su periodo de capacitación o cursos de integración, pero está esperando aún obtener su permiso de trabajo.
La prohibición de ingreso de temporeros de la Unión Europea (UE) entró en vigor el pasado miércoles. El veto afecta especialmente a los trabajadores de Bulgaria, Rumanía y Polonia, que acuden en estas fechas para la cosecha del espárrago, la col y la fresa.
Las autoridades alemanas reimplantaron controles fronterizos hace dos semanas. Los pasos siguen abiertos para mercancías y ciudadanos que tienen su residencia fija en un país distinto a su puesto de trabajo regular. En esta norma no entran los temporeros.

RESTRICCIONES Y MIEDO AL CONTAGIO


La restricción es "urgentemente necesaria", según Interior, para luchar contra la extensión de la pandemia. El número de contagios en Alemania llegó este jueves a 36.508 y el víctimas mortales a 198, según datos del Robert Koch Institut. La Universidad estadounidense Johns Hopkins, con una actualización más dinámica, sube la cifra de infectados en Alemania a 39.502 y de víctimas mortales a 222.
El miedo al contagio hizo que, de por sí, llegaran ya menos temporeros que en años anteriores. El sector agrícola alemán teme las consecuencias en la cosecha del espárrago, que ese año empezó unas semanas antes de lo habitual, tras un invierno benigno.
En todo el país hay unas 25.000 hectáreas de campo de cultivo dedicadas al espárrago; la cosecha anual de este producto, imprescindible en todo menú alemán en los tres meses de cosecha, se sitúa en las 133.000 toneladas.
La prohibición de Interior llegó justo cuando desde el departamento de Agricultura se había lanzado un plan para contratar a los 300.000 trabajadores que se estima va a precisar el campo. EFE gc/jam/may

martes, 24 de marzo de 2020

Adiós al freno

El virus trenca el dogma

Angela Merkel, diri­gint en for­mat tele­tre­ball el Con­sell de Minis­tres que havia de donar el vis­ti­plau a un res­cat històric. La can­ce­llera vol man­te­nir el lide­ratge en la crisi més dura i amb més incògni­tes que mai no li ha tocat redreçar. Que entrés en qua­ran­tena diu­menge, per haver estat en con­tacte amb un metge que va donar posi­tiu, no ha de des­viar-la de l’objec­tiu: la defensa de ciu­ta­dans, empre­ses i sani­tat pública, en un país amb més de 24.000 con­ta­gis i, fins ara, un mode­rat nom­bre de vícti­mes mor­tals –86, segons les xifres ofi­ci­als de l’Ins­ti­tut Robert Koch; 106, segons la Uni­ver­si­tat Johns Hopkins dels EUA, enti­tat de referència glo­bal aquests dies.
Men­tre Merkel espe­rava a casa el resul­tat de la pri­mera anàlisi de la Covid-19 –que va ser nega­tiva, segons fonts del govern–, el seu vice­can­ce­ller i minis­tre de Finan­ces, Olaf Scholz, i el d’Eco­no­mia, Peter Alt­ma­ier, van pre­sen­tar el pla de xoc que teòrica­ment ha de garan­tir que ningú, ni empre­ses ni ciu­ta­dans, hagi de patir “efec­tes irre­ver­si­bles” de la crisi econòmica que sem­bla ine­vi­ta­ble. Es tracta de tirar enda­vant un pres­su­post addi­ci­o­nal de 156.000 mili­ons d’euros –inclosa una par­tida de 55.000 per a peti­tes i mit­ja­nes empre­ses, autònoms o artis­tes i tot­hom qui no pugui tre­ba­llar enmig de les res­tric­ci­ons actual.
La idea és que aquesta set­mana rebi el vis­ti­plau de les dues cam­bres del Par­la­ment. I es dona per fet que no hi haurà obs­ta­cles, mal­grat ser el paquet suple­men­tari més gran des de la II Guerra Mun­dial i mal­grat tren­car el dogma del dèficit zero implan­tat sota el govern de Merkel.
Es par­teix de la base que hi haurà una cai­guda de la recap­tació de 33.500 mili­ons d’euros. I que s’haurà de fer una des­pesa no pre­vista ini­ci­al­ment de 122.500 mili­ons per garan­tir que la sani­tat pública no s’enfonsi i que l’estruc­tura econòmica i empre­sa­rial tam­poc, mal­grat que bona part de l’acti­vi­tat del país està para­lit­zada, de facto, i per temps no defi­nit.
Les mesu­res apro­va­des van des d’un fons d’esta­bi­lit­zació fins a garan­ties que no hi haurà des­no­na­ments a qui no pugui pagar el llo­guer. Això no sig­ni­fica que el pro­pi­e­tari quedi des­pro­te­git, va asse­gu­rar Alt­ma­ier, cons­ci­ent que aquest sec­tor forma part també de la soci­e­tat. Es manté l’“obli­gació” de pagar el llo­guer. Però qui esti­gui endeu­tat, es quedi sense feina o sen­zi­lla­ment no pugui com­plir amb els paga­ments, no es que­darà al car­rer.
Ha que­dat suspès l’ano­me­nat “fre del deute”, un paràgraf inclòs a la Cons­ti­tució que pro­hi­beix a Ale­ma­nya endeu­tar-se més enllà del 0,35% del pro­ducte inte­rior brut (PIB). Merkel no anirà al Par­la­ment a defen­sar el que, en temps nor­mals, hau­ria estat una capi­tu­lació al seu dogma de l’esta­bi­li­tat pres­su­postària. Ho farà el soci­al­demòcrata Scholz, no només perquè és el vice­can­ce­ller i titu­lar de Finan­ces, sinó perquè Merkel con­ti­nuarà en qua­ran­tena a casa.
Ale­ma­nya, com la resta del món, viu una situ­ació d’excepció enmig de la pandèmia. Els cinc anys seguits de superàvit fis­cal per­me­ten un cert marge. La resta vindrà de la paraula fins ara maleïda, a Berlín: l’endeu­ta­ment.
El que la coa­lició de Merkel vol apli­car per sal­var la situ­ació segueix el model del res­cat impul­sat a escala euro­pea en la crisi de l’euro. Ara, però, Ale­ma­nya surt a sal­var-se inter­na­ment. És el país amb més població d’Europa –82 mili­ons d’habi­tants–, a més de la pri­mera eco­no­mia. El pes gegantí que supo­sarà aquesta “defensa” o res­cat naci­o­nal serà pro­ba­ble­ment més ben entès pel ciu­tadà que els res­cats apro­vats per a Grècia o altres socis euro­peus.
El pla de xoc que es va posar en marxa aquest dilluns segueix l’anunci de línies de crèdit il·limi­tat per a les empre­ses fet deu dies abans. La pandèmia no ha aflui­xat. I quan ho faci, fins i tot quan s’hagi acon­se­guit la vacuna o les teràpies que per­me­tin repren­dre la vida pública nor­ma­lit­zada, no es pot comp­tar que des­a­pa­re­guin els seus efec­tes devas­ta­dors sobre l’eco­no­mia, ni pública ni pri­vada.

domingo, 22 de marzo de 2020

A todos nos llega el "home office"

Merkel, en cuarentena domiciliaria pero al frente de la gestión de la COVID-19

Gemma Casadevall

An Beschränkungen halten: Merkel nach Corona-Quarantäne: Erleben ...


Berlín, 22 mar (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, entró este domingo en cuarentena domiciliaria, tras conocer que estuvo en contacto con un médico que dio positivo en COVID-19, pero seguirá al frente de la crisis contra el coronavirus, ahora desde su casa.
Fuentes de la Cancillería indicaron que la canciller se someterá a sucesivos test en los próximos días para determinar si hubo contagio. Según su comunicado, la propia Merkel supo este domingo que el médico que la vacunó el viernes contra neumococos había dado positivo.
La noticia le llegó a la canciller tras haber comparecido ante los medios para comunicar las medidas adoptadas con los líderes regionales para reducir "a mínimos" los contactos personales y, con ello, el riesgo de contagio.

LIDERAZGO EN FORMATO TELETRABAJO

Merkel se propone a seguir desde casa con su trabajo, lo que incluye el Consejo de Ministros extraordinario convocado este lunes para acelerar medidas de choque contra los efectos económicos del coronavirus, que entrarán en el trámite parlamentario el viernes.
La propia canciller declinó este domingo avanzar cifras. En medios alemanes se asegura que aprobará un nuevo endeudamiento de al menos 150.000 millones de euros.
Asimismo se prevé una batería de ayudas para paliar los efectos económicos del coronavirus en el ciudadano, incluidas garantías contra los desahucios para quien no pueda pagar el alquiler.
Se activará, además, el procedimiento para suspender la regla constitucional del "freno de la deuda", aprovechando que esa norma prevé excepciones. Hace unos días se anunció ya la creación de un fondo de rescate de 40.000 millones de euros para autónomos y pequeñas empresas, así como una línea de crédito ilimitada para firmas y fórmulas como la jornada reducida con garantía de empleo.
Se da por hecho que el Ejecutivo ha renunciado al dogma del déficit cero, puntal de su línea presupuestaria durante años. La prioridad ahora es dar seguridad económica a ciudadanos y empresas.
Sí detalló Merkel este domingo los acuerdos alcanzados con los poderes regionales en videoconferencia. Se prohíben, durante al menos dos semanas, las reuniones de más de dos personas, círculo ampliable si se trata de un núcleo familiar u otras formas de convivencia.
Sólo seguirán abiertos comercios de alimentación, farmacias y de otros artículos de primera necesidad y se permitirá también el ejercicio físico o deportes al aire libre, pero de modo individual.

CONTAGIOS EN ASCENSO, PERO BUENA GESTIÓN DE LA CRISIS

Alemania está entre los países con más alto número de contagios: 18.616, con 55 víctimas mortales, según las cifras difundidas este domingo por el Robert Koch Institut (RKI), competente en la materia en Alemania, que basa sus datos en casos verificados en laboratorio.
La Universidad John Hopkins de EEUU, con una actualización más dinámica basadas en datos de diversas fuentes, eleva la cifra de infecciones en Alemania a 23.921 y sitúa la de muertos en 92.
Merkel ha sido omnipresente en sucesivas ruedas de prensa y además dirigió a sus compatriotas un atípico mensaje por televisión. Su gestión de la crisis está siendo bien valorada por los alemanes.
Una encuesta este domingo del popular diario "Bild" situaba a su bloque conservador en un 28 % de intención de voto, cuatro puntos más que en el anterior sondeo. Otra encuesta, el pasado viernes, de la televisión pública ARD lo situaba en el 32 %.
Menos empuje muestran sus socios socialdemócratas, que oscilan entre el 14 % y el 16 % en esos sondeos, mientras que los Verdes siguen en la segunda posición, con entre un 21 % y un 23 %.

MENSAJES DE ADVERTENCIA Y NORMALIDAD

Merkel, desde que asumió las riendas de esta crisis, ha combinado en sus mensajes las advertencias sobre la gravedad de la situación con el tono sereno que la caracteriza.
Al mismo tiempo ha tratado de manejar la situación con normalidad. Este fin de semana, aparecía en diversos medios haciendo la compra en el supermercado berlinés del que es clienta habitual, con un carro moderadamente cargado, de acuerdo a la recomendación de no acaparar productos básicos.
Entre los artículos adquiridos -destacaba "Bild"- estaban unas botellas de vino y dos rollos de papel higiénico, el producto más codiciado por los acaparadores, en Alemania y en otros países. También de acuerdo a los consejos de estos días, pagó con tarjeta. EFE
gc/dm
(foto)

Teletrabajo

Coronavirus-Krise: Angela Merkel dankt für Disziplin - DER SPIEGEL



Merkel, en cuarentena domiciliaria, pero al frente de la gestión del COVID-19


Gemma Casadevall

Berlín, 22 mar (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, entró este domingo en cuarentena domiciliaria, tras conocer que estuvo en contacto con un médico que dio positivo en COVID-19, pero seguirá al frente de la crisis contra el coronavirus, ahora desde su casa.
Fuentes de la Cancillería indicaron que la canciller se someterá a sucesivos test en los próximos días para determinar si hubo contagio. Según su comunicado, la propia Merkel supo este domingo que el médico que la vacunó el viernes contra neumococos había dado positivo.
La noticia le llegó a la canciller tras haber comparecido ante los medios para comunicar las medidas adoptadas con los líderes regionales para reducir "a mínimos" los contactos personales y, con ello, el riesgo de contagio.

LIDERAZGO EN FORMATO TELETRABAJO

Merkel se propone a seguir desde casa con su trabajo, lo que incluye el Consejo de Ministros extraordinario convocado este lunes para acelerar medidas de choque contra los efectos económicos del coronavirus, que entrarán en el trámite parlamentario el viernes.
La propia canciller declinó este domingo avanzar cifras. En medios alemanes se asegura que aprobará un nuevo endeudamiento de al menos 150.000 millones de euros.
Asimismo se prevé una batería de ayudas para paliar los efectos económicos del coronavirus en el ciudadano, incluidas garantías contra los desahucios para quien no pueda pagar el alquiler.
Se activará, además, el procedimiento para suspender la regla constitucional del "freno de la deuda", aprovechando que esa norma prevé excepciones. Hace unos días se anunció ya la creación de un fondo de rescate de 40.000 millones de euros para autónomos y pequeñas empresas, así como una línea de crédito ilimitada para firmas y fórmulas como la jornada reducida con garantía de empleo.
Se da por hecho que el Ejecutivo ha renunciado al dogma del déficit cero, puntal de su línea presupuestaria durante años. La prioridad ahora es dar seguridad económica a ciudadanos y empresas.
Sí detalló Merkel este domingo los acuerdos alcanzados con los poderes regionales en videoconferencia. Se prohíben, durante al menos dos semanas, las reuniones de más de dos personas, círculo ampliable si se trata de un núcleo familiar u otras formas de convivencia.
Sólo seguirán abiertos comercios de alimentación, farmacias y de otros artículos de primera necesidad y se permitirá también el ejercicio físico o deportes al aire libre, pero de modo individual.

CONTAGIOS EN ASCENSO, PERO BUENA GESTIÓN DE LA CRISIS

Alemania está entre los países con más alto número de contagios: 18.616, con 55 víctimas mortales, según las cifras difundidas este domingo por el Robert Koch Institut (RKI), competente en la materia en Alemania, que basa sus datos en casos verificados en laboratorio.
La Universidad John Hopkins de EEUU, con una actualización más dinámica basadas en datos de diversas fuentes, eleva la cifra de infecciones en Alemania a 23.921 y sitúa la de muertos en 92.
Merkel ha sido omnipresente en sucesivas ruedas de prensa y además dirigió a sus compatriotas un atípico mensaje por televisión. Su gestión de la crisis está siendo bien valorada por los alemanes.
Una encuesta este domingo del popular diario "Bild" situaba a su bloque conservador en un 28 % de intención de voto, cuatro puntos más que en el anterior sondeo. Otra encuesta, el pasado viernes, de la televisión pública ARD lo situaba en el 32 %.
Menos empuje muestran sus socios socialdemócratas, que oscilan entre el 14 % y el 16 % en esos sondeos, mientras que los Verdes siguen en la segunda posición, con entre un 21 % y un 23 %.

MENSAJES DE ADVERTENCIA Y NORMALIDAD

Merkel, desde que asumió las riendas de esta crisis, ha combinado en sus mensajes las advertencias sobre la gravedad de la situación con el tono sereno que la caracteriza.
Al mismo tiempo ha tratado de manejar la situación con normalidad. Este fin de semana, aparecía en diversos medios haciendo la compra en el supermercado berlinés del que es clienta habitual, con un carro moderadamente cargado, de acuerdo a la recomendación de no acaparar productos básicos.
Entre los artículos adquiridos -destacaba "Bild"- estaban unas botellas de vino y dos rollos de papel higiénico, el producto más codiciado por los acaparadores, en Alemania y en otros países. También de acuerdo a los consejos de estos días, pagó con tarjeta. EFE
gc/dm
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jueves, 19 de marzo de 2020

Año Nuevo en marzo

Merkel demana disciplina a la pitjor crisi des de 1945

“Això va de debò. Pren­guin-s’ho seri­o­sa­ment. Des de la reu­ni­fi­cació ale­ma­nya, no, des de la Segona Guerra Mun­dial no havíem vis­cut cap moment sem­blant en què el nos­tre país depen­gui tant de l’actu­ació comuna i solidària.” Angela Merkel, des de la tele­visió pública, va repe­tir ahir el que des de fa una set­mana està dient pràcti­ca­ment cada dia, en una roda de premsa rere una altra: res­pec­tin els pro­to­cols d’actu­ació de les auto­ri­tats i escol­tin els experts. Ara ho va fer, però, en el for­mat de mis­satge a la nació, que la can­ce­llera es reserva exclu­si­va­ment per al seu tra­di­ci­o­nal dis­curs de Cap d’Any i que els seus ante­ces­sors només van emprar en situ­a­ci­ons molt excep­ci­o­nals. Merkel, en els 14 anys que fa que és al càrrec, mai no havia sen­tit la neces­si­tat de tren­car l’exclu­si­vi­tat del mis­satge de Cap d’Any tele­vi­sat. Fins ara. No es tracta de “caure en el pànic”, sinó d’acon­se­guir que la sani­tat pública ale­ma­nya –“que és excel·lent, una de les millors del món”– no es vegi des­bor­dada per la situ­ació. Les xifres ofi­ci­a­les de con­ta­gis (8.200) i de vícti­mes mor­tals (12) són encara mode­ra­des, com­pa­ra­des amb el que passa en altres països euro­peus, però els experts de l’Ins­ti­tut Robert Koch, a les dades del qual es remet el govern de Merkel, han adver­tit que, si no es res­pec­ten els pro­to­cols d’actu­ació esta­blerts, d’aquí a dos o tres mesos hi poden haver 10 mili­ons d’infec­tats en un país de 82 mili­ons d’habi­tants.
“Hem d’actuar amb cor i seny per sal­var vides. I no hi ha excep­ci­ons per a ningú”, va dir Merkel. El seu govern ha acor­dat una actu­ació coor­di­nada amb els líders ter­ri­to­ri­als –als quals cor­res­pon exe­cu­tar les mesu­res adop­ta­des en matèria sanitària, edu­cació i ser­veis públics–, que implica el tan­ca­ment par­cial de la vida pública. No hi ha ordre de con­fi­na­ment. Poden con­ti­nuar oberts bancs, boti­gues d’ali­men­tació, farmàcies i altres esta­bli­ments con­si­de­rats neces­sa­ris. Però no hi haurà escola, ni esbarjo ni altres acti­vi­tats per un temps inde­ter­mi­nat. En alguns mit­jans s’inter­pre­tava aquest mis­satge com l’últim avís abans de donar l’ordre de con­fi­na­ment, com han fet altres països.
“Mili­ons de per­so­nes com vostès no poden anar a tre­ba­llar, els seus fills no van a l’escola ni a la guar­de­ria, tea­tres, cine­mes i comerços estan tan­cats. Ens fal­ten els con­tac­tes a què estem acos­tu­mats”, va asse­gu­rar, en un to serè però con­tun­dent, d’acord amb el seu cos­tum.
Efec­tes “més durs”
“Sé com és de dramàtic veure’s limi­tat”, va con­ti­nuar, al·ludint al que ella mateixa va patir, quant a manca de lli­ber­tat de movi­ments, al ter­ri­tori de l’Ale­ma­nya comu­nista, on va créixer i estu­diar. Mesu­res com ara les apro­va­des aquesta set­mana “només són legítimes en democràcia tem­po­ral­ment”. Tan­car les fron­te­res de la UE i implan­tar con­trols amb els països veïns ha estat dur. Les con­seqüències econòmiques “seran encara més dures”.
Merkel va repe­tir allò habi­tual aquests dies entre molts líders euro­peus: “Farem tot el que cal­gui”, també econòmica­ment, per superar la situ­ació.

lunes, 16 de marzo de 2020

Bajando la persiana

Alemanya s’aïlla enmig del tancament general a la UE

Allò que dos dies abans Angela Merkel no tro­bava oportú ni neces­sari és una rea­li­tat avui, a par­tir de les vuit del matí: les fron­te­res ale­ma­nyes amb França, Àustria, Luxem­burg, Suïssa i Dina­marca estan tan­ca­des per als viat­gers cor­rents. Una mesura, anun­ci­ada ahir pel minis­tre d’Inte­rior, Horst See­ho­fer, que implica l’aïlla­ment de facto ale­many.
“Encara no hem arri­bat al punt màxim de con­ta­gis. Tant a Ale­ma­nya com als països veïns hem de témer més con­ta­gis en els pròxims dies”, va dir See­ho­fer, després d’acla­rir que la mesura s’havia pres d’acord amb la can­ce­llera. El tan­ca­ment fron­te­rer no afec­tarà ni el trans­port de mer­ca­de­ries ni el pas de ciu­ta­dans que tre­ba­llin en un dels països esmen­tats. Amb això es garan­teix tant el sub­mi­nis­tra­ment de mer­ca­de­ries com la cir­cu­lació d’aquells ciu­ta­dans que han de tre­ba­llar, que tin­dran un docu­ment acre­di­ta­tiu d’aquesta neces­si­tat labo­ral.
Ale­ma­nya, en aquest con­text, va una mica a cavall dels seus estats veïns. Àustria i Polònia ja havien anun­ciat el tan­ca­ment de les seves fron­te­res, així com Dina­marca i la República Txeca. Altres països del nord d’Europa, com Noru­ega, han optat fins i tot per tan­car els aero­ports.
La reducció dels con­tac­tes humans s’ha d’apli­car també a l’entorn fami­liar, reco­ma­nava ahir la can­ce­llera, que fins ara només havia par­lat de limi­tar la vida social. Ale­ma­nya, la pri­mera potència euro­pea, amb 82 mili­ons d’habi­tants, no ha dic­tat el con­fi­na­ment de tota la població. El nom­bre de casos con­fir­mats de con­tagi s’havia ele­vat ahir als 4.328. Hi ha hagut dotze morts, dada que es con­si­dera un cost humà encara mode­rat, com­pa­rat amb altres països euro­peus.
Ale­ma­nya es vol aïllar, cons­ci­ent que fins ara el seu sis­tema sani­tari està fun­ci­o­nant bé, però que no es pot expo­sar a una sobre­sa­tu­ració. La situ­ació és deli­cada a Bavi­era, al sud, i al Rin del Nord-Westfàlia, a l’oest, que és on es con­cen­tren la majo­ria dels con­ta­gis, 886 i 1.407, res­pec­ti­va­ment.
Avui no hi haurà clas­ses ni actes públics arreu del país, ja siguin grans o petits. La decisió de tan­car fron­te­res la va anun­ciar See­ho­fer, bavarès i que, a més, ha pas­sat uns dies d’aïlla­ment per por d’haver-se con­ta­giat en una reunió de feina. El mateix minis­tre, de 70 anys i, per tant, entre els grups de risc, va expli­car ahir que l’anàlisi havia donat nega­tiu –“gràcies a Déu”–. La seva com­pa­rei­xença ahir, envol­tat de col·labo­ra­dors i oberta als mit­jans, era la pri­mera després de dies allu­nyat de la vida pública.
No era l’única notícia des­ta­cada ahir a Ale­ma­nya. Al matí, la premsa domi­ni­cal havia sorprès el ciu­tadà amb una infor­mació segons la qual el pre­si­dent dels EUA, Donald Trump, vol acon­se­guir en exclu­siva d’un labo­ra­tori ale­many una vacuna con­tra el coro­na­vi­rus.
La notícia va sal­tar al diari Die Welt, i el labo­ra­tori asse­nya­lat era Cure­Vac, del sud del país, que tre­ba­lla en coo­pe­ració amb l’Ins­ti­tut Paul Ehr­lich, ads­crit al Minis­teri de Sani­tat.
El minis­teri va con­fir­mar que el govern estava “molt interes­sat” en el desen­vo­lu­pa­ment d’aquesta vacuna “per a Ale­ma­nya i per a Europa”. El labo­ra­tori va negar qual­se­vol intenció d’entrar en “liti­gis comer­ci­als”. Cure­Vac té una dele­gació als Estats Units, on segons Die Welt s’havia fet una reunió a prin­ci­pis de març en presència del vice­pre­si­dent Mike Pence.
































Merkel obre la guardiola


“Ni Bun­des­liga ni esco­les ni dis­co­teca, però crèdits als qui hau­ran de tan­car la botiga. Ara veu­rem si la maleïda aus­te­ri­tat tenia una part posi­tiva”, diu Hel­ger Sch­nei­der, ser­ra­ller en un dels mer­cats del barri ber­linès de Kreuz­berg, que dis­sabte pas­sat bullia d’acti­vi­tat. “Aquest cap de set­mana encara podeu anar al Berg­hain. Apro­fi­teu, que ja veu­rem si el tor­na­reu a veure obert”, acon­se­lla a dues ita­li­a­nes. Un con­sell que poques hores després era paper mullat: les auto­ri­tats ber­li­ne­ses havien acce­le­rat les pro­hi­bi­ci­ons. Des del mateix dis­sabte que­da­ven tan­cats tots els locals per a més de 50 per­so­nes. Inclòs el Berg­hain, el club més històric de la nit ber­li­nesa.
Dis­sabte, un dia de sol esplèndid a Berlín, sem­blava que tot­hom volia fer petar la but­xaca. Al mer­cat o al súper. A par­tir de dilluns tan­quen esco­les, guar­de­ries, pis­ci­nes, dis­co­te­ques, tea­tres i sales de con­cert. No per ordre d’Angela Merkel, sinó de les auto­ri­tats de la ciu­tat estat i capi­tal. La coa­lició de con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes de la can­ce­llera només “acon­se­lla” evi­tar els con­tac­tes soci­als. A par­tir d’aquesta reco­ma­nació –repe­tida per Merkel a diari–, cada land o govern regi­o­nal emet la seva ordre. “Hi ha qui es quei­xava aquests dies del fede­ra­lisme, que impe­deix deci­si­ons d’abast naci­o­nal. De moment, els con­sells del govern fede­ral són escol­tats sense resistència a escala regi­o­nal. No fer-ho pot tenir un preu polític molt alt, si l’epidèmia s’estén”, comen­tava Yas­min Fahimi, dipu­tada i exse­cretària gene­ral del Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD), en un dels dar­rers actes públics de la seva for­mació, dijous pas­sat.
Berlín, gover­nat per un tri­par­tit entre l’SPD, els Verds i l’Esquerra, ha estat dels dar­rers governs regi­o­nals a decre­tar el tan­ca­ment d’esco­les i guar­de­ries. A la capi­tal i ciu­tat estat ale­ma­nya hi havia ahir 265 casos con­fir­mats de con­tagi i cap víctima mor­tal. Molt dife­rent és la situ­ació de Bavi­era, el land que fins ara ha adop­tat les mesu­res més dràsti­ques, o Renània del Nord-Westfàlia, el més poblat del país, tots dos amb governs con­ser­va­dors. A Bavi­era hi havia 886 con­ta­gis, men­tre que a Renània se n’havien con­fir­mat 1.407. En tots dos estats fede­rats hi hagut els pri­mers morts –del total de 12 al país–. La ciu­ta­da­nia recla­mava ordres clares. No va cal­dre que el poderós Bayern de Munic ni cap dels clubs de la conca del Ruhr renana –com el Borus­sia Dort­mund– entres­sin en qua­ran­tena per dic­tar-se la sus­pensió de la Bun­des­liga. Tam­poc que ho “reco­manés” el govern de Merkel. Després d’uns dies de dub­tes, en què sem­blava que cada land ani­ria pel seu cantó, la lliga ale­ma­nya va pren­dre la decisió de dei­xar el poble sense fut­bol.
Del govern de Merkel no es volen ordres que qüesti­o­nin les com­petències regi­o­nals. Si més no, fins ara, on el cost humà de la pandèmia no és com­pa­ra­ble al d’estats on s’ha decre­tat l’alarma naci­o­nal –fins ahir hi havia uns 4.328 con­ta­gi­ats i 12 morts–. A la coa­lició de la can­ce­llera se li reserva el paper de cal­mar els ànims econòmics. Les bor­ses estan en cai­guda lliure, s’anun­cia una recessió i tot indica que ha arri­bat l’hora de tren­car la guar­di­ola.
Olaf Scholz, minis­tre de Finan­ces, soci­al­demòcrata i fins ara defen­sor de l’esta­bi­li­tat pres­su­postària, va anun­ciar diven­dres una línia de crèdits “sense límits” per a les empre­ses cas­ti­ga­des per aquesta crisi. El seu col·lega d’Eco­no­mia, Peter Alt­ma­ier, con­ser­va­dor, ha arti­cu­lat una reforma express que per­meti com­pen­sar amb fons públics la pèrdua del sou al tre­ba­lla­dor que s’enviï al règim de jor­nada reduïda. Es volen evi­tar insolvències i aco­mi­a­da­ments.
“Tenim totes les armes damunt la taula”, va dir Scholz. La idea és apli­car al tei­xit empre­sa­rial uns meca­nis­mes sem­blants als que Merkel va posar a dis­po­sició de la banca amb la crisi de l’euro del 2008. La can­ce­llera ha obert la porta a fle­xi­bi­lit­zar el pacte d’esta­bi­li­tat i crei­xe­ment euro­peu davant una situ­ació “extra­or­dinària” que, admet, “ningú no sabem com aca­barà”. Tants anys de prac­ti­car el dogma del dèficit zero dona a Ale­ma­nya el marge d’actu­ació –i de superàvit– neces­sari. Hi ha uns nivells d’ocu­pació rècord –45 mili­ons de per­so­nes amb feina, amb 82 mili­ons de ciu­ta­dans– i la taxa d’atur és del 5%. La caixa està plena, en un país de sous i pen­si­ons més bai­xos que en altres socis de la UE i on l’aus­te­ri­tat s’ha traduït en una pre­ca­rit­zació labo­ral crei­xent. La cursa per la suc­cessió de Merkel també ha que­dat en sus­pens: s’ha ajor­nat el congrés con­ser­va­dor que havia d’ele­gir el nou líder, a finals d’abril. La can­ce­llera és ara omni­pre­sent, s’ha reac­ti­vat, quan se la donava per pre­ju­bi­lada. Ha obert la guar­di­ola. I sem­bla que la vol admi­nis­trar per­so­nal­ment.