jueves, 11 de mayo de 2023

Lo de todos los días en Ratingen

 Un antivacunas provoca una explosión dantesca en un bloque de viviendas alemán

Joana Serra
La secuencia de los hechos es aún materia de investigación. Pero todo apunta a que un hombre de 57 años, con antecedentes por delitos menores pero conocido como seguidor de teorías conspiranoicas y movimientos antivacunas, provocó una explosión dantesca en su vivienda, en un bloque de 10 plantas. Ocurrió sobre las 11 de la mañana en la localidad de Ratingen, en un extrarradio del populoso "Land" de Renania del Norte-Westfalia. El mismo sospechoso abrió la puerta a los agentes policiales que acudieron a su viviena. Lo hicieron en una inspección que parecía de rutina, alertados por la sociedad arrendataria del edificio y ante los síntomas de que algo raro ocurría en ese departamente.
Inmediatamente se produjo una violenta detonación que provocó graves quemaduras tanto en dos agentes policiales que participaban en el operativo, así como en diez miembros del cuerpo de bomberos que acudieron al lugar tras la detonación.
El propio inquilino sufrió asimismo heridas de gravedad, no se sabe si debidas a la explosión o derivadas de su detención o forcejeo con los agentes. Tras la detonación se desplegó un notable operativo policial, incluidas fuerzas especiales, mientras se acordonaba toda la zona residencial.
Pero además de la explosión en sí misma o la conmoción general en los vecinos, las investigaciones en curso apuntan a un drama familiar, así como a la posibilidad de que su propio causante hubiera buscado deliberadamente atraerse al lugar a la policía.
Dentro de la vivienda, los agentes policiales encontraron un cadáver. Aparentemente no se trata de una víctima mortal de la detonación, sino de alguien que llevaba ya bastante tiempo muerto.
 Según el diario sensacionalista "Bild", el cuerpo hallado en el interior de la vivienda es el de la madre del causante de la detonación. Ambos vivían en ese departamento.
Dicho medio apunta asimismo a la tesis de la trampa policial. El inquilino en cuestión parecía poseído por las teorías conspiranoicas y aversión a las fuerzas policiales, a las que consideraba "cómplices" del sistema represor que había impuesto la vacunación obligatoria contra la covid.
El ministro del Interior del "Land", el más poblado del país y también entre los más afectados por las bolsas de pobreza y precariedad de Alemana, pidió no entrar en especulaciones y esperar el resultado de las investigaciones. "Me parece increíble que los agentes implicados en un operativo tengan que literalmente arriesgar sus vidas de esta manera. Es una locura inconcebible", afirmó Herbert Reul, el titular de Interior regional.
En términos parecidos se pronunció la ministra federal del gobierno de Olaf Scholz, la socialdemócrata Nancy Faeser: "Es inconconcible que un operativo de rutina pueda derivar en un suceso tan terrible", afirmó.

martes, 9 de mayo de 2023

Ach, die Ossis

 La violencia y el potencial electoral de la ultraderecha se disparan en el este alemán

Marina Ferrer


Un grupo de chicos y chicas de entre 15 y 16 años, muchos de origen inmigrante y con varias de las muchachas portando el velo islámico, tiene que abandonar de madrugada y bajo protección policial una colonia de vacaciones a orillas del Heidensee, un lago en las afueras de Berlín. Primero recibieron insultos de un grupo de adolescentes locales y alcoholizados. Del racismo verbal se pasó al acoso físico, a aporrear las ventanas donde trataban de dormir los visitantes. A medianoche se avisó a la policía y luego a los padres del grupo acosado, que sobre las tres de la madrugada del domingo se los llevaron a casa.
Es el relato de una de las situaciones que pueden darse en cualquier punto de Brandeburgo, el “Land” que envuelve Berlín, salpicado de hermosos lagos y colonias vacacionales. El caso saltó esta semana a los medios, entre condenas y pronunciamientos de estupor. Para el grupo de adolescentes llegados de la capital el asalto quedó en susto y vuelta a casa. Para los agresores puede que sea la “medalla” de la que presumirán ante otros colegas.
Cada día sufren agresiones de la ultraderecha cinco personas en Alemania, según cifras presentadas este martes en Berlín y relativas a 2022. Los puntos álgidos se concentran en los “Länder” del este, territorio de la extinta Alemania comunista. Es una cifra récord, que además se ha duplicado en el caso de agresiones a menores -520 víctimas, del total de 288 de 2021. Junto a las agresiones físicas, se han triplicado las coacciones, insultos o amenazas por motivos racistas o antisemitas.
“La ultraderecha representa la máxima amenaza para la seguridad de Alemania”, afirmó el presidente del Departamento Federal de la Policía de lo Criminal, Holger Münch, al presentar la estadísticas de criminalidad política junto a la ministra del Interior, Nancy Faeser. El total de delitos de transfondo político subió en 2022 a 60.000, el nivel más alto desde que empezaron estos registros. Por delitos de transfondo político se entiende el del radicalismo izquierdista o los movimientos heterogéneos que empezaron con las protestas de los antivacunas. Del cómputo total, un 41 % corresponde a la ultraderecha -frente al 31 % de la izquierda radical-. Pero la peligrosidad extrema radica también asimismo alcanzaron cifras récord en potencial electoral, lo que asimismo se produce en la mitad este del país.
Los sondeos sitúan ahora a Alternativa para Alemania (AfD), única formación ultraderechista con escaños en el Bundestag (Parlamento federal) como primera fuerza en intención de voto en todos los “Länder” del este, con la única excepción de Berlín. A la primera encuesta mostrando esta dirección del diario sensacionalista “Bild” han seguido muestreos similares en otros medios. Ese rotativo podía considerarse “parte interesada”. El racismo que emanan a menudo sus portadas no difiere mucho del discurso xenófobo de la AfD, a lo que se une su clara hostilidad hacia el tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz.
La tendencia al alza de la AfD no es exclusiva del este, que a efectos demográficos tiene poco peso en el conjunto del país. Sucesivos sondeos de las dos cadenas públicas nacionales, ARD y ZDF, sitúan a este partido en tercera posición, de producirse ahora elecciones generales. La primera posición la ocupa la opositora Unión Cristianodemócrata (CDU), que abandonó el centrismo que tuvo bajo el liderazgo de Angela Merkel para dar un giro a la derecha. El segundo puesto es para el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz, mientras que por detrás de la AfD se sitúan los Verdes, en caída libre, y los liberales.

lunes, 8 de mayo de 2023

El vecino erdoganista

El voto exterior turco, ante su prueba de fidelidad a Erdogan

Marina Ferre


“Según cuál sea el resultado, me buscaré un billete de vuelta a Turquía o una tumba en Berlín”, escribía esta semana en “Der Spiegel” el periodista Can Dündar, exiliado en Alemania y condenado a 50 años de prisión en su país en sucesivos procesos por terrorismo o espionaje. La frase no es propia, sino “adoptada” de otro turco exiliado, aclara, en la columna que acompaña al reportaje de dicho semanario de referencia, que dedica su portada al rostro pétreo de Recep Tayyip Ergogan. Por primera vez en 20 años, al presidente turco no lo dan las encuestas como “imbatible”, recuerda la publicación. A la alianza entre seis partidos –entre ellos, el pro-kurdo HDP--, con Kemal Kiliçdaroglu como candidato único le reconocen algunos sondeos opciones a imponerse a Erdogan, aunque por una ventaja mínima.
El millón y medio de ciudadanos de Alemania con derecho a voto en las elecciones presidenciales y parlamentarias de Turquía del domingo 14 de mayo puede ser un factor clave. Supone aproximadamente la mitad de los germano-turcos que viven en el país, incluidos los nacidos en Alemania, y corresponde a los que mantienen la nacionalidad y derecho a voto turco. Es decir, quienes mantienen un vínculo con su país de origen. Es el mayor colectivo de electores fuera del territorio turco. Y su voto fue, hasta ahora, claramente “erdoganista”. En 2018, con un índice de participación del 46 %, el presidente y líder del partido islamista AKP se impuso en el voto exterior alemán por un 65 %. Más de diez puntos por encima del total en su país y que le dio la victoria en la primera vuelta –un 53 %, con un índice de participación nacional del 86 % entre sus 64,1 millones de ciudadanos con derecho a voto--.
Para los 1,5 millones de potenciales votantes de Alemania las urnas se abrieron en una veintena de ciudades alemanas el 27 de abril y se cierran este martes, cinco días antes de la jornada electoral en Turquía. El consulado general berlinés ha sido estos días escenario de largas colas de votantes que dejan montañas de basura, para disgusto del vecindario del barrio del extremo oeste de la capital donde se encuentra. O al menos así lo relataba el sensacionalista diario “Bild”. Para este medio, la elección ha llevado el “caos” a esa zona residencial, alejada de los barrios multiétnicos de Kreuzberg, Neükölln o Wedding, donde se concentran los aproximadamente 200.000 ciudadanos de raíces turcas de la capital alemana y donde más de la mitad de la población es de origen extranjero.
En las elecciones de 2014 se habilitó para el voto exterior turco el Olympiastadion berlinés, ya en las afueras de la capital y más alejado de los barrios propios de la inmigración. Esta vez se acercaron algo más las urnas al ciudadano. No ha habido grandes actos de campaña ni mucho menos la presencia de Erdogan, que en anteriores comicios llenó pabellones alemanes entre arengas e insultos a la entonces canciller Angela Merkel. Pero la campaña turca ha estado muy presente en los medios, no solo en los medios citados, además de en el debate político.
Probablemente el nombre del exiliado Dündar diga poco o nada a muchos de estos votantes germano-turcos. Tampoco les debe haber llamado la atención la portada de “Der Spiegel” hostil a Erdogan. Es un colectivo más que acostumbrado a que se le dediquen titulares, portadas o reportajes no exactamente amistosos, sean medios serios o prensa amarilla, especialmente cuando se trata de la política de Turquía. Erdogan es una figura que crea rechazo entre la clase política alemana, pero al que asimismo se reconoce como clave en la geopolítica global, en tanto que socio de la OTAN. Por no hablar de su papel para frenar la llegada de refugiados en la crisis migratoria de 2015, en virtud del acuerdo entre Turquía y la Unión Europea (UE) promovido entonces por Merkel.
“Con los comicios parlamentarios y presidenciales turcos se abre la opción de dejar atrás los años de liderazgo autoritario de Erdogan y volver a la vía de la democracia”, según la resolución aprobada por la cúpula de los Verdes. Es decir, el segundo socio en el tripartito del canciller Olaf Scholz entre socialdemócratas, ecologistas y liberales. Es el partido de la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, quien fuera del ámbito de su partido no puede emitir “recomendaciones” electorales. Tampoco lo hará su correligionario y titular de Economía, Robert Habeck, con rango de vicecanciller tras Scholz. 

Sí se expresa sin reparos a favor de un triunfo opositor y un relevo en el poder el ministro de Agricultura, Cem Özdemir, expresidente de los Verdes y ejemplo de integración exitosa en la sociedad alemana. En 1994 marcó un hito al convertirse en el primer diputado de origen turco en el Bundestag (Parlamento federal) –nació en Alemania, el país al que llegaron hace décadas sus padres como otros tanto millones de inmigrantes turcos-. Y ha sufrido amenazas u hostilidades desde el entorno de Erdogan, lo que ha obligado a su familia a vivir bajo custodia policial en el corazón del Kreuzberg más “turco”. Özdemir es una opinión reclamada estos días en los medios alemanes, incluida la televisión pública ZDF, donde deja claro adónde iría su voto –al opositor--. Pero también que, como tantos otros germano-turcos de segunda o tercera generación, no tiene pasaporte turco ni derecho a voto.
“Hoy fui a votar. Gracias a todos los que me saludaron con cariño. Y a los que insultaron a mi madre para provocarme, que se los lleve Alá”, escribía en su cuenta el boxeador y bloguero berlinés Ünsal M. Arik, con 169.000 seguidores en su cuenta en twitter. Arik es autor de un libro autobiográfico donde cuenta su combate contra sí mismo, contra su estigmatización como “turco”, pero también a favor de los derechos humanos. “Espero que el puño de la democracia ponga fin a esta era”, proclama en twitter, ilustrado con un clip animado en que pide el voto para Kiliçdaroglu.

jueves, 27 de abril de 2023

Por la gracia de Giffey



Los socialdemócratas entregan Berlín a Wegner, primer alcalde conservador desde 2001


Marina Ferrer


El conservador Kai Wegner se convirtió en el alcalde-gobernador de Berlín, con los socialdemócratas como aliados, entre signos de descontento entre las filas de su socio menor y apoyos de la ultraderecha. La hasta ahora alcaldesa, Franziska Giffey, pasa a la segunda posición al frente de Economía, un puesto clave en una capital atenazada económicamente, con una creciente precariedad y donde el déficit de vivienda a precios asumibles es el principal quebradero de cabeza de sus 3,6 millones de habitantes.

Wegner precisó tres rondas de votaciones en la cámara regional berlinesa para lograr su elección, pese a que entre su Unión Cristiadenomócrata (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) tenían una mayoría holgada -86 escaños, frente a los 73 de la oposición-. Pero parte del SPD repudiaba la gran caolición y hubiera preferido ver a Giffey al frente del tripartido con Verdes y La Izquierda, como en los dos años anteriores. En la votación definitiva aparentemente contó con apoyos de la ultraderechista Alternativa para Alemanya (AfD), partido con el que la CDU, como el resto del espectro parlamentario, rechaza toda cooperación.

Son muchas las circunstancias anómalas que han precedido al regreso al poder en la capital alemana de la CDU. Wegner, de 50 años, se impuso con más de diez puntos a Giffey en los comicios del pasado febrero. Era en realidad la repetición de los celebrados en 2021, que fueron invalidados a raíz del caos logístico en que derivaron, con irregularidades administrativas en unos 200 locales.

A Giffey no se la podía responsabilizar de lo ocurrido, puesto no estaba al frente de la alcaldía al generarse ese caos, sino su correligionario, Michael Müller. Pero su coalición con los Verdes y La Izquierda nació con el pie torcido. La política socialdemócrata, que había sido ministra de la Familia bajo la canciller conservadora Angela Merkel, representa el ala más centrista del SPD. De haber podido, habría firmado ya en 2021 una coalición con los liberales, pero le falló la mayoría.

La repetición electoral la destronó a la segunda posición, tras la CDU. Matemáticamente habría sumado los suficientes escaños para seguir al frente de su tripartito con los Verdes y la Izquierda. Pero sus relaciones con la que fue su segunda en esa alianza, la verde Bettina Jarasch eran públicamente nefastas. En febrero, Jarasch estuvo a punto de quedar segunda tras Wegner, hasta que el recuento de voto le dio la ventaja a la aún alcaldesa por 53 votos. Fue una humillación para Giffey, que acabó de envenenar el ambiente entre ambas.

Buena parte del SPD expresó su rechazo a la decisión de Giffey en la consulta a las bases previa a la firma del pacto de coalición: salió el sí por el 54,3 %, reflejo de ese descontento.

El rechazo entre las filas socialdemócratas a una gran coalición liderada por los conservadores va más allá del caos que rodearon las regionales de 2021 o la frustración por los malos resultados de la alcaldesa en la repetición de estos, el pasado febrero.

Wegner recupera para la CDU el liderazgo de el gobierno en la capital y ciudad-estado alemana. El último alcalde conservador fue Eberhard Diepgen, quien perdió el puesto en 2001 tras abandonar los socialdemócratas la coalición. Fue una ruptura precipitada por un escándalo financiero que dejó a la capital al borde de la bancarrota. Su origen fueron los negocios especulativos de una sociedad bancaria -Bankgesellschaft-, de la que Berlín era accionista mayoritario, y que dejaron un agujero de 8.000 millones de marcos –unos 4.000 millones de euros-

El responsable del desastre fue la CDU y el ganador de la partida fue el socialdemócrata Klaus Wowereit, el alcalde que acuñó la frase de “pobre, pero sexy” como señal de identidad de la capital alemana.

El problema es que Berlín ya no es la capital atípica y barata de tiempos de Wowereit -en el cargo hasta 2014-. De capital de los prodigios, con alquileres increiblemente bajos para una capital europea, se pasó a ver cómo se disparaban los arriendos hasta lo insostenible. Verdes e Izquierda apostaban por llevar a la práctica el resultado de la consulta popular de 2021, en que se impuso la propuesta de expropiar bloques de pisos a grandes inmobiliarias para paliar la escasez de vivienda protegida. La gran coalición de Wegner y Giffey rechaza esa opción y propone urbanizar parte del gran parque ciudadano que es el antiguo aeropuerto de Tempelhof o desmantelar los llamados “huertos urbanos” que se reparten por toda la ciudad.

lunes, 24 de abril de 2023

Papelón histórico

 


Cuarenta años de los diarios de Hitler, precursor artesano de los “fakes” de hoy

Marina Ferrer


Los presuntos diarios de Adolf Hitler quedarán custodiados en el Archivo Federal alemán como lo que son: un monumental “fake” que hundió en el descrédito a “Stern”, el semanario que los lanzó al mercado para marcar hitos históricos o humanizar al monstruo . Así lo anunció el grupo mediático Bertelsmann, tras cerrar la investigación científica en torno a un escándalo ocurrido hace 40 años.

Fue el 25 de abril de 1983. Ese día, su reportero estrella, Gerd Heidemann, presentó ante una abarrotada conferencia de prensa los cuadernos negros con sello rojo adquiridos a un coleccionista llamado Konrad Kujau. Eran los primeros del total de 60 cuadernos teóricamente escritos por el Führer, reveladores de planes de guerra o incluso descomposiciones intestinales. Heidemann llevaba dos años en tratos con Kujau, al que había llegado a través de coleccionistas de parafernalia nazi y anticuarios.

La sensación periodística duró diez días. Incluso menos. En la misma conferencia de prensa, y mientras el director de “Stern”, Peter Koch, sostenía que los diarios harían “reescribir” la historia del Tercer Reich, hubo quien formuló dudas acerca de su autenticidad. Del cuestionamiento se pasó a una revisión del Archivo Federal, junto con la Fiscalía alemana y la Policía de lo Criminal.

Habían pasado décadas desde la Capitulación del Tercer Reich, en 1945. Nadie del entorno del “Führer”, quienes vivieron sus últimos días encerrado en el búnker berlinés o prestaron testimonio en los procesos aliados de Nuremberg hablaron nunca de la existencia de unos diarios. La primera revisión reflejó ya incongruencias cronológicas y situaciones que no casaban con la historia.

“Stern” no había pasado los cuadernos adquiridos por Heidemann por ningún proceso verificador. Ansioso de presentar al mundo el prodigio, avanzó la publicación de los avances editoriales a un lunes, ese 25 de abril, en lugar del jueves, el día en que habitualmente llegaba a los quioscos.

El 6 de mayo, finalmente, los tres estamentos federales --Archivo, Fiscalía y Policía-- desmantelaron el engaño. Los 60 cuadernos adquiridos por “Stern” no podían haber sido escritos por Hitler. No solo por los contenidos, sino porque el papel, el hilo de poliester para coser los cuadernos ni otros materiales utilizados existían en tiempos del Reich, sino ya entrada la posguerra.

Fue un “tierra-trágame” que aún hoy pesa sobre “Stern”. El reportero Heidemann y el falsificador Kujau acabaron ante la justicia. El primero, por estafa –nunca se supo el destino de parte de los 4,7 millones de marcos que “Stern” pagó por la exclusiva. El segundo, condenado a cuatro años y medio de cárcel por falsificación.

La historia de los falsos diarios dio para muchas portadas, libros, incluso una película --”Schtonk”-- y sucesivos reportajes. La televisión pública ARD estrenó ahora una serie en tres capítulos. Además de recordar la pifia periodística, se concluye que el falsificador Kujau no actuó únicamente para hacer negocio, sino que estaba más implicado en el entorno neonazi de lo que se creyó. Había empezado a escribir los falsos diarios en 1978. “Escribía orientado a lo que sus lectores de esa escena querían leer de Hitler”, asegura el historiador Magnus Brechtken.

La serie de la ARD incluye fragmentos de una entrevista de Kujau en la cárcel, así como Heidemann, con 91 años y sumergido en delirios. Reconstruye también el entorno de “Stern” y de su fundador, Henri Nannen, al frente de la publicación entre 1948 y 1983. A ese periodo se dedica el estudio encargado por Bertelsmann, incluidos los vínculos del editor con el nazismo.

“Stern” no es la única gran revista alemana que ha pagado con grietas en su credibilidad el no haber verificado lo que publicaba. Hace cuatro años, “Der Spiegel”, semanario político de referencia, despidió a su periodista estrella, Claas Relotius, tras revelar otro colega del mismo medio que se inventó testimonios y reportajes considerados “de investigación”.

La revisión ahora de los diarios “fake” de Hitler se produce en un momento de debate en torno a otras formas de engaño: los derivados de la inteligencia artificial. El mayor escándalo surgió la semana pasada, a raíz de una entrevista falsa generadas por la IA al excampeón mundial de Fórmula Uno Michael Schumacher, de quien no se tiene ni una imagen desde que en 2013 sufrió un accidente de esquí en los Alpes franceses. Su familia preserva celosamente su esfera privada. La directora de la publicación, Anne Hoffmann, fue despedida el domingo por el grupo editor, Funke, que pidió perdón a los lectores y a la familia por un producto “que nunca debió publicarse”.

Más que brisa marina


 

La “coalición del Mar del Norte” activa el mega-parque eólico europeo

Marina Ferrer


Los 175.000 kilómetros de costa que suman los países de dan al Mar del Norte, desde Francia a Noruega e incluidos Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca y Alemania, se convertirán, según sus líderes actuales, en el mayor parque eólico marino de Europa entre 2030 y 2050. Su centro neurálgico y certificado de bautismo está en Bélgica, el país con menos extensión de litoral de la llamada “coalición del Mar del Norte”, ya que apenas tiene 67 kilómetros de costa. Pero teniendo en cuenta que en la alianza hay aún un noveno miembro sin mar –Luxemburgo--, hay que entender la iniciativa de esos nueve países europeos como una proclamación de apoyo a la energía eólica, uno de los puntales en el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050.

“Nuestra franja litoral es modesta. Pero, en relación a nuestra población, nuestro parque eólico marítimo el segundo puesto en cuanto a rendimiento europeo”, afirmó desde Ostende (Bélgica), el primer ministro belga, Alexander de Croo. El primero corresponde a Dinamarca, aunque en términos absolutos el liderazgo europeo en infraestructuras eólicas marítimas corresponde a Reino Unido, con 14 gigavatios (GW). Alemania le sigue con ocho GW, mientras que Países Bajos, Dinamarca y Bélgica están sobre los dos o tres. De esa situación, con un total de 30 GW de 2022, se propone saltar la coalición del Mar del Norte a los 134 GW para 2030 y a los 300 para 2050. Es decir, multiplicar por diez el total de energía que generaron los parques eólicos marinos de esos nueve países el año pasado y suministrar la electricidad a 120 millones de hogares ya en 2030.

“La invasión de Ucrania precipitó una crisis energética en la que fue preciso recurrir a alternativas rápidas para garantizar el suministro al ciudadano y a la industria”, recordó la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, desde Ostende. Se respondió con eficacia a ese desafío; el siguiente objetivo es alcanzar un desarrollo de las renovables suficiente para lograr la descarbonización. “La Casa Europea es la casa de las renovables, del desarrollo del hidrógeno verde y de la energía eólica”, añadió.

“Con el apoyo de nuestros socios y aliados nos desprendimos de la dependencia energética respecto a Rusia”, apuntó por su parte el canciller alemán, Olaf Scholz. Aludía así a la búsqueda acelerada emprendida por su gobierno de alternativas al gas ruso. Noruega jugó ahí un papel fundamental como sustituto de urgencia de los envíos de energías fósiles que dejaron de llegar de Rusia. Seguirá desempeñándolo ahora a través de las renovables, garantizó el primer ministro, Jonas Gahr Store, quien antes del “bautismo” en Ostende del mega-parque eólico suscribió con von der Leyen un acuerdo para integrarse en la “alianza verde” del bloque comunitario, desde su posición de país extracomunitario.

En la coalición del Mar del Norte son así dos los países fuera de la UE –Noruega y Reino Unido--, lo que obligará a suscribir muchos y muy detallados protocolos para el desarrollo del parque eólico.

Habrá que armonizar normativas entre países con grandes diferencias en cuanto a planes energéticos. Alemania tiene marcado el objetivo de lograr que, para 2030, un 80 % del consumo energético del país más poblado de Europa proceda de las renovables, con la eólica como puntal prioritario. Francia, potencia atómica europea, aportó el año pasado 0,5 GW al total de 30 GW de energía eólica citados.

“Cada país tenemos nuestros planes. Pero el objetivo común es compartido: la energía limpia y la neutralidad climática”, aseguró el presidente francés, Emmanuel Macron, en la comparecencia compartida con von der Leyen, el belga de Croo, el alemán Scholz y la danesa Mette Frederiksen.

A 45 kilómetros en alta mar de Ostende quedará instalada una isla artificial a modo de nudo de conexiones entre los distintos brazos del parque eólico marino. Será uno de los puntos más relevantes del proyecto, pero no el único. Para lograr el rendimiento propuesto de los 300 GW deberán garantizarse una interconectividad a distintos niveles, con plataformas de conexión en alta mar cuya seguridad es uno de los grandes retos del parque.

El germen de la coalición formalmente suscrita en Ostende surgió hace once meses, en la isla danesa de Esbjerg, entre Alemania, Bélgica, Países Bajos y Dinamarca. Unos meses después, en septiembre de 2022, se produjo el sabotaje que inutilizó el gasoducto germano-ruso Nord-Stream, con explosiones coordinadas en tres de sus cuatro conductos. Lo ocurrido activó las alarmas y descartó la posibilidad de un “reencuentro” energético entre Moscú y Berlín. Ocurrió en aguas bálticas, cerca de la isla danesa de Bonholm. Son múltiples las versiones que circulan en los medios en torno a su autoría –incluida una supuesta trama pro-ucraniana--. Lo único que no se cuestiona es que el sabotaje evidenció la vulnerabilidad de las infraestructuras energéticas, como objetivo crítico de primer orden.

viernes, 21 de abril de 2023

A Ramstein no va uno a disfrutar

 

La OTAN entreabre un poco más la puerta a Ucrania, pero sin fecha


Marina Ferrer


La OTAN está dispuesta a entreabrir un poco más la puerta a un futuro ingreso de Ucrania, pero sin marcarse fechas concretas y sugiriendo que ésto ocurrirá cuando haya ganado una guerra en la que la Alianza está, de facto, cada vez más implicada.

“Ucrania tiene un puesto en la OTAN. Ahora lo fundamental es que gane”, afirmó su secretario general, Jens Stoltenberg. Para ello es fundamental “abordar una y otra vez algo tan aburrido como la logística”, añadió en la apertura de la reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania. Se celebraba como en las anteriores citas en Ramstein, la mayor base militar de EEUU en Europa. Acudían ministros, secretarios de Estado y otros representantes de 50 aliados occidentales de Kiev -entre ellos, la titular española de Defensa, Margarita Robles-.

Por logística entienden Stoltenberg, como el resto de los presentes, material militar. Tanques, munición o, en el caso de los socios polacos, también los cazas de fabricación soviética MiG-29.

El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, cerró la sesión anunciando un supertaller para los “Leopard” en territorio polaco, cerca de la frontera con Ucrania. El secretario de Estado de EE.UU., Lloyd Austin, avanzó que en pocas semanas llegarán a territorio alemán los “Abrams”, los carros de combate de fabricación estadounidense equivalentes a los “Leopard” germanos. Desde ahí se brindará la instrucción previa a soldados ucranianos en su manejo, como se hizo con los “Leopard2” antes de enviarlos a Kiev. Tanto Pistorius como Austin insistieron, cada uno por su lado, en que lo prioritario es apoyar la defensa antiaérea ucraniana. Algo que para Varsovia o Kiev remite a la lentitud exasperante en la toma de decisiones que desde el inicio de la guerra se atribuye principalmente a Berlín.

En Ramstein confirmó Stoltenberg que había invitado al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para acudir a la próxima cumbre de la OTAN en Vilnius, la capital lituana. Que acuda o no el invitado estará obviamente sujeto a la situación en el frente.

La reunión en la base estadounidense estaba precedida por la visita “sorpresa” de Stoltenberg a Kiev el jueves. Que el secretario general de la Alianza estrechara la mano a Zelenski en la capital ucraniana fue rápidamente utilizado por Moscú para alimentar su argumentario de que se está tratando de “arrastrar” a ese país al bloque euroatlántico.

“La OTAN sigue mostrando su esencia agresiva, de la que advertíamos antes del inicio de la operación militar especial”, afirmó desde Moscú un portavoz del Kremlin este viernes, en paralelo a la reunión de Ramstein.

La llegada de Stoltenberg a esa base militar estadounidense, convertida en cuartel general operativo para el apoyo militar a Ucrania, dio continuidad a los contenidos expresados el día anterior en Kiev. Ahí confirmó el secretario general de la OTAN la invitación a Zelenski para la cumbre en Lituania, país que, como el resto de los bálticos y Polonia, reclaman el máximo apoyo a Ucrania e incluso un ingreso “exprés” en el bloque.

“Le invité a la reunión y me alegro de que haya aceptado”, afirmó Stoltenberg la reunión del Grupo de Contacto. “El futuro de Ucrania está en la familia euroatlántica”, añadió a continuación. A modo de mensaje de saludo, el secretario de Defensa estadounidense Austin insistía en la determinación de los aliados occidentales a mantener todo el apoyo a Kiev “para protegerse de los misiles rusos”.
En Vilnua debe formalizarse cómo se abre esa puerta a Ucrania, aunque el camino será distinto al iniciado el año pasado, en Madrid, con Finlandia y Suecia.

Con estos dos socios de la Unión Europea (UE) la cuestión era relativamente fácil: cumplían objetivamente todas las condiciones previas para su integración, además de tener de antemano la condición de país “asociado”. Finlandia logró la adhesión como miembro de pleno derecho en un tiempo récord -unos diez meses- y su bandera fue izada junto a las de los otros 30 socios el pasado mes de marzo. Suecia sigue pendiente de que Hungría y Turquía retiren sus objecciones a su ingreso. Ankara insiste en exigir de Estocolmo la extradición de lo que considera “terroristas” kurdos, entre otros, acogidos en territorio sueco.

Pero incluso sin haberse consumado aún la incorporación de Suecia como miembro de pleno derecho, el país nórdico participa activamente en las operaciones de la OTAN en su flanco nórdico y báltico. Esta semana se iniciaron las mayores maniobras desde hace 25 años en territorio sueco, con participación de 26.000 soldados de 14 países. Las operaciones discurren tanto en el sur como en el norte del país, incluida la estratégica isla de Gotland, en el Báltico.

Asimismo de facto se ha reforzado toda la frontera con Rusia o su aliada Bielorrusia desde los países afectados. Finlandia había empezado a construir sus 200 kilómetros de valla -del total de 1.340 kilómetros compartidos con Rusia- antes de convertirse formalmente en miembro de la OTAN. Polonia ha empezado a electrificar y reforzar asimismo la vigilancia en la franja compartida con el enclave ruso de Kaliningrado. Y los estados bálticos hicieron ya lo propio en la que les corresponde con Bielorrusia a raíz de la llamada “guerra híbrida”, meses antes del inicio de la invasión rusa de Ucrania, cuando desde Minsk empezó a “impulsarse” la llegada de refugiados hacia esos miembros de la UE, la mayoría de los cuales quedaron atrapados en tierra de nadie.


jueves, 20 de abril de 2023

Torpeza canallesca

Los Schumacher se revuelven contra la IA “usurpadora” del culto al ídolo ausente

Marina Ferrer




“Michael Schumacher: la primera entrevista”, era el título de portada de “die Aktuelle”, una de tantas revistas del mercado alemán donde se mezcla prensa del corazón y cotilleos sobre las monarquías europeas. Que el siete veces campeón del mundo de Fórmula Uno –cinco de ellas, con Ferrari- hubiera elegido a un medio de esas características para volver a la vida pública era más que improbable. De Schumacher no ha trascendido ni una sola imagen desde que en diciembre de 2013 sufrió un accidente de esquí en Méribel, en los Alpes. Ya entonces, su esposa Corinna y su manager, Sabine Kehm, orquestaron una férrea tenaza informativa en torno al ídolo, que quedó en coma inducido en un hospital de Grenoble mientras medios de todo el mundo trataban de “apropiarse” de cualquier información sobre su estado. El circo mediático no pudo romper el cerco familiar. Ni entonces ni cuando Schumacher salió del coma y fue trasladado a su chalet suizo de Gland y luego a su residencia familiar.

De eso hará pronto diez años y el silencio en torno al ídolo se mantuvo. Hasta que la Inteligencia Artificial, IA, trató de romperlo por la vía de una publicación ajena a la denominada prensa seria o de cierta calidad. La “primera entrevista” anunciada en la portada como “sensación mundial”, con un subtítulo en letra más menuda en que se advierte de que ésta suena “engañosamente cierta”, consiste en unos párrafos generados por la IA. Al margen de la sensación o no de realidad, su publicación sustenta las alertas lanzadas desde diferentes ámbitos sobre lo que puede dar de sí su uso incontrolado.

Los Schumacher, por lo pronto, han anunciado que se querellarán contra un medio que obviamente se ha saltado muchas reglas. La tenacidad con que Corinna Schumacher y Sabine Kehm se han aplicado en estos casi diez años a preservar al “kaiser” alemán de la Fórmula Uno de miradas indiscretas no deja margen de duda. La familia exige respeto a la esfera privada y control absoluto sobre la situación del excampeón del mundo.

Así ha sido incluso en el momento en que Mick Schumacher empezó a seguir los pasos de su padre en los circuitos, cuando dio el salto a la Fórmula Uno o cuando ingresó como "auxiliar" en Ferrari. El hijo del ídolo se ha referido en alguna ocasión al estado de Michael con frases alusivas al “apoyo” o “inspiración” que representa para él la figura de su padre, sin revelar ni un detalle sobre su evolución, si puede comunicarse con él o de qué forma. Hay una cuenta oficial de Michael Schumacher en twitter, administrada por la familia y con 385.000 seguidores, consagrada a recordar sus éxitos. E incluso una serie en Netflix volcada a su culto. Ofrecen, en cualquier caso, imágenes del pasado y la carrera del piloto, que se había retirado de los circuitos un año antes del trágico accidente en la estación de esquí francesa.

En los días y semanas siguientes, fueron varios los intentos de sucesivos paparazzis para captar imágenes del ídolo en coma. Uno incluso trató de irrumpir en la UVI disfrazado de cura, pero fue interceptado. La revista mencionada recurrió ahora a la IA para jugar al engaño, a través de una frase entre ridícula y absurda, por evidente, a modo de señuelo para una entrevista “fake”: “Mi vida ha cambiado totalmente”.

No es el primer revuelo que se genera en Alemania a raíz de la IA. Hace unos días trascendió el caso del fotógrafo Boris Eldagsen, quien renunció al prestigioso premio Sony Wordl tras admitir que la imagen ganadora se había generado por IA. Su renuncia se consideró ejemplar. La revista “die Aktuell” ahora mismo se ha convertido en paradigma de malas prácticas.

miércoles, 19 de abril de 2023

Ende gut

 Alemanya completa el "nein, danke" atòmic



El símbol de l’“Atomk­raft? Nein, Danke!” –“Ener­gia atòmica? No, gràcies”– que va mobi­lit­zar suc­ces­si­ves gene­ra­ci­ons de la família eco­lo­gista euro­pea, no només l’ale­ma­nya, va arri­bar dis­sabte a l’objec­tiu mar­cat: la des­con­nexió de les tres últi­mes plan­tes que que­den en un país, que des dels anys sei­xanta ha tin­gut 37 reac­tors, inclo­sos els dos que va ins­tal·lar al seu ter­ri­tori la República Democràtica Ale­ma­nya (RDA), l’Ale­ma­nya comu­nista. Ha estat un camí llarg i amb unes quan­tes sotra­ga­des, que acaba en un moment en què bona part d’Europa aposta per l’ener­gia nuclear.Els fran­ce­sos la defen­sen com a irre­nun­ci­a­ble i argu­men­ten, fins i tot, que sense aquesta font no es com­pli­ran els objec­tius de reducció de les emis­si­ons de CO2. Val a dir, però, que el grau de dependència nuclear fran­cesa no és com­pa­ra­ble amb la dels ale­manys: França té 19 cen­trals i 56 reac­tors, que pro­por­ci­o­nen un 80 % del con­sum elèctric del país; les tres últi­mes plan­tes ale­ma­nyes només en pro­por­ci­o­na­ven el 2022 un 6,4 %. Per a França, l’ener­gia atòmica és una mena de senyal d’iden­ti­tat i garan­tia d’inde­pendència energètica.

Dependència de Rússia


Ale­ma­nya, fins a la invasió d’Ucraïna, tenia una relació de dependència del gas que rebia de Rússia. A la guerra d’agressió de Mos­cou sobre Kíiv Berlín hi va res­pon­dre amb una reducció dràstica d’aquesta dependència. No ho va fer només per con­vicció, sinó forçat per la decisió del govern de Mos­cou de tan­car els sub­mi­nis­tra­ment que envi­ava pel gaso­ducte Nord-Stream que, al damunt, va que­dar inu­ti­lit­zat pels sabo­tat­ges d’auto­ria no acla­rida.

Berlín podria haver seguit la dinàmica d’altres socis, com Suècia, que han fet marxa enrere en el seu adeu a l’ener­gia atòmica. També Finlàndia està en ple “retro­ba­ment” amb les cen­trals nucle­ars, en les seves ver­si­ons més segu­res i tècni­ca­ment per­fec­ci­o­na­des. Els dos països nòrdics no han de témer els pro­ble­mes deri­vats de la sequera que l’estiu pas­sat va obli­gar els fran­ce­sos a dei­xar en sus­pens la mei­tat de les seves cen­trals, amb els rius secs i sense pos­si­bi­li­tats de pro­ce­dir a la refri­ge­ració dels seus reac­tors. Polònia, per la seva banda, es pre­para per ingres­sar al grup dels països amb cen­trals atòmiques.

El comiat ale­many a l’ener­gia nuclear és un adeu con­tra cor­rent. Pro­ba­ble­ment una altra cons­tel·lació de govern dife­rent de l’actual –el tri­par­tit del soci­al­demòcrata Olaf Scholz amb els verds i els libe­rals– hau­ria fet que Ale­ma­nya també s’ho replan­tegés. La presència dels verds en la coa­lició ha fet que es man­tingués l’essència del calen­dari amb una única pròrroga de tres mesos i mig, adop­tada per decisió per­so­nal de Scholz, sense comp­tar amb els socis, la tar­dor pas­sada. En aquells moments, hi havia una tensió extrema entre el minis­tre d’Eco­no­mia i Pro­tecció del Clima, el verd Robert Habeck, i el de Finan­ces, el libe­ral Chris­tian Lind­ner. El pri­mer defen­sava man­te­nir el 31 de desem­bre de 2022 com a data per a l’apa­gada de les últi­mes tres cen­trals nucle­ars. El libe­ral insis­tia, com l’opo­sició con­ser­va­dora, que s’havien de dei­xar ni que fos en situ­ació de reserva. Aler­tava que es podien pro­duir pro­ble­mes de sub­mi­nis­tra­ment en un hivern sense gas rus per escal­far el país més poblat de la Unió Euro­pea (UE), amb més de 82 mili­ons d’habi­tants.

Decisió de Scholz

Olaf Scholz va actuar en soli­tari i va anun­ciar la pròrroga fins al 15 d’abril. Habeck ho va aca­tar, men­tre Lind­ner con­ti­nu­ava remu­gant –com encara fa– que quin mal hi ha a dei­xar tres cen­trals de reserva.

Pels Verds, la defensa del calen­dari de l’apa­gada era més que una qüestió de tos­su­de­ria. El par­tit eco­lo­gista ha hagut d’encai­xar mol­tes renúncies durant aquest any i escaig de crisi energètica. Habeck ha hagut de bus­car alter­na­ti­ves cares al gas pro­ce­dent de Rússia i, un pecat encara més greu per al seu par­tit, ha hagut de tor­nar a acti­var explo­ta­ci­ons de carbó per garan­tir el sub­mi­nis­tra­ment d’ener­gia a tot el país. És a dir, Ale­ma­nya con­ti­nua inver­tint en ener­gia fòssil i alta­ment con­ta­mi­nant, en espera del ple desen­vo­lu­pa­ment de les reno­va­bles.

Reno­va­bles enca­lla­des

En els setze anys al poder d’Angela Merkel, les reno­va­bles no aca­ba­ven d’enge­gar –esta­ven enca­lla­des en un 35 % del total del con­sum elèctric–. Amb Scholz a la can­ce­lle­ria ale­ma­nya, i Habeck com a vice­can­ce­ller, es va arri­bar al 42% –el 2021– i es va con­ti­nuar pujant al 46,5% -–el 2022–. L’objec­tiu del tri­par­tit és que les reno­va­bles arri­bin al 80% d’aquí a l’any 2030.

Ter­mini assu­mi­ble

La pròrroga dels tres mesos i mig era un preu assu­mi­ble pels verds ale­manys. El pla per a l’adeu a aquesta font d’ener­gia ha estat objecte d’unes quan­tes vari­a­ci­ons des que, el 2002, l’ales­ho­res govern del soci­aldèmocrata Ger­hard Schröder amb els verds pac­tes­sin amb la indústria el tan­ca­ment pro­gres­siu de totes les cen­trals. L’última s’havia de des­con­nec­tar el 2022. Amb el govern de la demo­cris­ti­ana Angela Merkel van venir dues vari­a­ci­ons en dos anys de diferència. El 2009, en for­mar coa­lició amb els libe­rals, la can­ce­llera va deci­dir per­llon­gar la vida de les cen­trals més moder­nes –n’hi havia dis­set en actiu–. Qua­tre dies després de la catàstrofe nuclear de Fukus­hima se’n va des­dir per recu­pe­rar el pla ori­gi­nal. De cop va que­dar palès que una catàstrofe de con­seqüències incon­tro­la­bles no només pot pas­sar en llocs com Txernòbil el 1986 sinó també en un país alta­ment tec­ni­fi­cat com el Japó, el 2011.

Hipo­teca gene­ra­ci­o­nal

Les cen­trals nucle­ars han gene­rat ener­gia durant una sei­xan­tena d’anys, però dei­xen una hipo­teca per a 30.000 gene­ra­ci­ons, argu­menta una altra minis­tra verda de Scholz, la de Medi Ambi­ent, Steffi Lemke. Els resi­dus atòmics han de que­dar enter­rats durant un període d’un milió d’anys, segons la nor­ma­tiva vigent. I Ale­ma­nya no té un cemen­tiri defi­ni­tiu. Entre els resi­dus acu­mu­lats fins ara per les cen­trals ja des­con­nec­ta­des i els pro­ce­dents de les tres últi­mes hi ha uns 300.000 metres cúbics de dei­xa­lla alta­ment radi­o­ac­tiva.

La qüestió d’on enter­rar-los és una gran assig­na­tura pen­dent. El dipòsit tem­po­ral de Gor­le­ben, al cen­tre del país, ha estat esce­nari de bata­lles cam­pals entre mani­fes­tants i poli­cia sem­pre que s’hi han trans­por­tat con­te­ni­dors de resi­dus pro­ces­sats a França o el Regne Unit.

L’àmbit polític ale­many està com­promès a deci­dir-ne un destí final abans de l’any 2030 i de tenir-lo a punt per rebre les dei­xa­lles el 2050. El “Nein, Danke!” serà motiu de cele­bració en el movi­ment anti­nu­clear ale­many. Però queda per resol­dre la bata­lla per les dei­xa­lles atòmiques.

En Varsovia

 Steinmeier, de la vergüenza por los crímenes nazis a la condena a la "guerra de agresión" de Putin



Marina Ferrer


Un presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, con una estrella de David en la solapa, como las que los nazis obligaron a llevar a los judíos, y pidiendo perdón desde Polonia por los crímenes del Tercer Reich: la imagen, en el 80 aniversario del levantamiento del gueto de Varsovia, no tenía la carga emocional de la que desplegó Willy Brandt, en diciembre de 1970, arrodillado ante el monumento a los héroes de la revuelta judía. El gesto del entonces canciller alemán fue espontáneo, silencioso y probablemente la mejor expresión del arrepentimiento y la vergüenza alemana por el horror del nazismo.

Steinmeier plasmó en un discurso el mismo sentimiento que Brandt, socialdemócrata como él. Aseveró que la responsabilidad alemana por los crímenes del nazismo persistirá aún por varias generaciones venideras.

“Los crímenes cometidos aquí por los alemanes me hunden en una profunda vergüenza”, afirmó, en una ceremonia marcada por el sonar de las sirenas con que en Varsovia se recuerda todos los años a las 12.00 del mediodía la revuelta del 19 de abril de 1943. Esa mañana los confinados se levantaron a la desesperada contra su deportación. De los 450.000 judíos que habían vivido hacinados en los tres kilómetros cuadrados del gueto quedaban apenas 50.000 en verano de 1942, con el inicio de las deportaciones masivas al campo de exterminio de Treblinka. El levantamiento fue brutalmente sofocado y quienes seguían en sus casas murieron abrasados, con el gueto en llamas.

“Estoy ante ustedes para pedirles perdón por los crímenes cometidos por los alemanes”, resumió Steinmeier. El mensaje del presidente no difiere mucho de otros discursos pronunciados tras la histórica genuflexión de Brandt por otros líderes alemanes, sea en Polonia o en Israel. Le acompañaban en los actos del 80 aniversario el presidente polaco, Andrzej Duda, y el israelí, Isaac Herzog. Steinmeier elogió no solo el “valor inimaginable” de los judíos del gueto que, sin apenas armas y depauperados, plantaron cara a los soldados nazis. También condenó la actual “guerra de agresión” que sacude Europa, en la vecina Ucrania, y proclamó la determinación alemana a apoyar, como lo hace Polonia, a Kiev.

Al margen de las expresiones de unidad frente a Rusia o de reconciliación sobre las heridas del pasado, la presencia en Varsovia de los presidentes alemán, israelí y polaco se producía en un momento de tensiones a múltiples bandas, no solo históricas. Polonia reprocha cada vez que surge la ocasión a Berlín su lentitud en el apoyo militar a Kiev. Y sigue reclamando de Alemania reparaciones por los estragos de la ocupación nazi –que el ultranacionalista partido gubernamental Ley y Justicia (PiS) sitúa en 1,3 billones de euros--. Berlín considera que esa deuda quedó zanjada con la renuncia de la propia Polonia, en 1953, a ser indemnizada por la República Democrática Alemana (RDA). Varsovia argumenta que fue una decisión forzada desde Moscú sobre la entonces Polonia comunista.

Entre Israel y Polonia, por otro lado, sigue escociendo la herida provocada el año pasado por la ley aprobada pro Varsovia que impedía la restitución de cualquier bien incautado por los nazis a sus herededos. Una medida que el entonces primer ministro, Yair Lapid, calificó de “antisemita e inmoral”.

lunes, 17 de abril de 2023

Club de fans

 


Merkel recibe el máximo honor alemán entre amigos e incondicionales


Marina Ferrer

La excanciller alemana Angela Merkel recibió de manos del presidente del país, Frank-Walter Steinmeier el máximo honor que se dispensa en su país a un político, la Gran Cruz del Mérito. Lo hizo rodeada de incondicionales y en ausencia de antiguos rivales, incluidos lo internos.

Steinmeier, quien fue ministro de Exteriores de Merkel antes que presidente, el ahora canciller y extitular de Finanzas en su último mandato, Olaf Scholz, o la presidenta de la Comisión Europea (CE), su exministra de Defensa, Ursula von der Leyen, ocupaban los puestos de honor. Algo más en la retaguardia estaban rostros ajenos al ámbito político, como el exseleccionador de fútbol Jürgen Klinsmann, algún familiar y también colegas del mundo científico, al que perteneció Merkel antes de llegar a la política y al que sigue perteneciendo su esposo, el catedrático de Química Joachim Sauer.

Más que esas presencias, la comidilla de la ceremonia fue la ausencia del líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU, Friedrich Merz, así como del resto de la cúpula actual del partido que la excanciller dirigió durante 18 años.

Steinmeier se extendió en los méritos y logros políticos de Merkel, recordó su liderazgo europeo a través de sucesivas crisis, así como varias características de su personalidad -la discreción, la ausencia de vanidad y su talento para el consenso. La homenajeada dedicó una breve alocución a agradecer la presencia de sus invitados, empezando por Scholz.

Fue una ceremonia sobria, pese a ser la Gran Cruz del Mérito la máxima distinción que se otorga en Alemania. Existe otra Gran Cruz de rango mayor, pero que la recibe de forma automática todo presidente al acceder a ese cargo, por lo que no tiene el rango de un reconocimiento.

Hasta ahora la Gran Cruz del Mërito solo la habían recibido Konrad Adenauer, en el poder entre 1949 y 1963, y Helmut Kohl, en el cargo de 1982 a 1998. Que tanto estos dos excancilleres como Merkel pertenecieran a la CDU y que, por contra, no la recibieran ni el socialdemócrata Willy Brandt ni su sucesor y correligionario Helmut Schmidt ha sido ya motivo de reflexión estos días.

La ceremonia en el Palacio de Bellevue fue de carácter más bien reducido, pero había trascendido la lista de los 20 invitados convocados por la condecorada. Entre ellos destacaban algunos de sus exministros más cercanos -como el exjefe de la Cancillería, Helge Braun, y el del Interior, Thomas de Maizière- dos asesoras y secretarias que fueron casi parte de su familia –Eva Christiansen y Beate Baumann-. Y otro puntal en sus años en el poder, su exportavoz del gobierno, Steffen Seibert.

Pero, al margen de estas figuras reconocibles como de su “entorno”, lo más clamoroso fue la ausencia de Merz, a quien Merkel arrinconó al asumir las riendas de la CDU, en el 2000. En cuanto la excanciller se retiró de la vanguardia política, su antiguo rival volvió a la carga.

De Merkel se dijo en sus 16 años en el poder -2005 a 2021- que “socialdemocratizó” a la derecha moderada alemana. Un año y medio después de su retirada política, en la CDU apenas quedan huellas del centrismo que representó Merkel.

domingo, 16 de abril de 2023

Cuidado con el campo

El campo polaco se revuelve contra la UE y colapsa el cereal ucraniano

Marina Ferrer



Las protestas de los agricultores polacos contra la decisión de la Unión Europea (UE) de eximir de aranceles a los productos agrícolas de Ucrania ha derivado en un colapso del tránsito de cereales y otras mercancías ucranianas hacia territorio europeo. Tras semanas de tensiones, el gobierno de Varsovia, dirigido por el ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS), optó este fin de semana por prohibir no solo la importación de grano y otros productos agrícolas, sino también el tránsito por su territorio, al menos hasta el 30 de junio. Casi de inmediato, Hungría adoptó la misma decisión, lo que dificulta hasta casi la paralización el transporte terrestre de los cereales de Ucrania, potencia mundial exportadora de grano.

La vía a través del Mar Negro funciona solo a trompicones, pese al acuerdo alcanzado con Rusia, por mediación de Turquía y la ONU, para que se respeten unos corredores marítimos para esos transportes. La prórroga acordada hace unas semanas entre Kiev y Moscú es precaria, puesto que ambos países mantienen versiones distintas sobre su duración y alcance. La decisión ahora de Varsovia deja en el aire la viabilidad de la principal alternativa terrestre, por la que desde el inicio de la invasión rusa habían circulado dos tercios de las exportaciones de grano ucraniano.

El gobierno del primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, insiste en que la medida es temporal y que no va en contra de Kiev, sino de la decisión de la UE de liberar de aranceles el grano ucraniano sin pensar en las consecuencias a escala nacional. Ello desató las protestas del campo polaco, que ve cómo se acumulan en su país esos productos a precios ventajosos, mientras no encuentra salida para los propios No se trata únicamente del cereal, destinado a otros países europeos o hacia África, sino también de frutas y verduras, lácteos y una larga lista de productos.

Las protestas del campo se cobraron ya la cabeza de un ministro de Agricultura, Henryk Kowalczyk, quien presentó su dimisión hace diez días. Fue coincidiendo con la visita a Varsovia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Era su primer viaje oficial desde el estallido de la guerra a la capital de Polonia, el principal aliado europeo de Kiev. Varsovia ha brindado hasta ahora un apoyo inquebrantable al país agredido, tanto en lo que se refiere a la acogida de millones de refugiados como a la ayuda militar, incluidos carros de combate “Leopard2” y cazas “Mig-29”.

Zelenski fue recibido entonces por su homólogo polaco, Andrzej Duda, entre expresiones de máxima solidaridad y el compromiso de nuevos envíos de esos aviones de combate. Ambos trataron de pasar de puntillas sobre el conflicto del campo, pese a que ese mismo día Kowalczyk era relevado en el puesto por el nuevo titular de Agricultura, Robert Telus.

El malestar del campo es algo que no puede permitirse el PiS en este año electoral. En otoño se celebrarán elecciones legislativas en Polonia, país eminentemente agrícola. El ultraconservador partido de Morawieki –y de Duda, aunque formalmente accedió a la presidencia como independiente-- ganó los comicios parlamentarios de 2019 pero no tiene la mayoría del Senado. Siente la presión de la opositora Plataforma Cívica (PO), entre cuyos aliados estuvo hace cuatro años el llamado Partido de los Campesinos (SPL).

El PiS no puede fallarle al campo, pero tampoco puede dejar colapsado el grano ucraniano. A Hungría le viene bien compartir la prohibición, puesto que no está exactamente entre los aliados occidentales de Kiev. En busca de una solución para desbloquear al menos el tránsito de mercancías se espera este lunes la visita a Varsovia del ministro de Agricultura ucraniano, Mykola Solskyi.