viernes, 30 de noviembre de 2007

El club de Wenders se reúne


Homenaje a Godard y desfile de divas en el cumpleaños de la EFA veinteañera
 
Gemma Casadevall

Berlín, 30 nov (EFE).- El homenaje al director franco-suizo Jean Luc Godard y un desfile de grandes divas, como Jeanne Moreau y Liv Ullmann, darán brilló mañana a la gala de los premios de la Academia de Cine Europeo (EFA), este año con rango de cumpleaños veinteañero.
Berlín, y su particular sentido del "glamour", acogerán la ceremonia, en la que se desvelarán los premiados en las categorías de mejor film, director, actor y actriz del año, entre otros, con la británica "The Queen", la alemana "Auf der anderen Seite" y la francesa "Persepolis", entre las favoritas al máximo galardón.
Las otras candidatas al gran premio son la rumana "4 Luni, 3 Saptamini si 2 Zile" -Palma de Oro en Cannes-, la británica "The Last King of Scotland" y la francesa "La Môme".
Godard tiene asegurado su premio especial al conjunto de su carrera, mientras otro veterano de la nouvelle vague, Alain Resnais, recibirá por "Coers" el Premio de la Crítica FIPRESCI 2007, otro de los galardones anunciados previamente.
El lugar elegido para la gala es la Arena, una nave industrial de 7.000 metros cuadrados del barrio de Treptow, en el Este berlinés, que hizo las funciones de cochera de autobuses y que tras la caída del Muro quedó reconvertida en sala de actos para conciertos y otros eventos.
Wim Wenders, factótum y fundador de la EFA junto con el sueco Ingmar Bergman, ya eligió este lugar para anteriores galas de los premios, que de acuerdo a la tradición de la casa, se entregan de forma rotativa en distintas ciudades europeas.
El recinto no es precisamente cálido y las inclemencias del invierno berlinés han hecho volar más de un mantel en ediciones pasadas, pero todo ello forma parte del "contra-glamour" premeditado con que nació la EFA y sus premios, en 1988.
Con esa misma intención se ha elegido para amenizar la velada a la banda finlandesa Leningrad Cowboys, inmortalizada en el cine por su compatriota Aki Kaurismaki, que les dedicó una película del mismo nombre.
Moreau aportará su toque de "Grande Dame" francesa a la gala, mientras que la noruega Ullmann le dará un tono de homenaje oficioso a Bergman, el otro padrino de la EFA, fallecido hace unos meses.
Otro homenajeado por la EFA veinteañera será el director de fotografía alemán Michael Ballhaus, quien recibirá, como Godard, un premio honorífico al conjunto de su carrera, en reconocimiento a sus trabajos con directores como Rainer Werner Fassbinder, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola y Mike Nichols.
La gala será presentada por la actriz francesa Emmanuelle Béart y el alemán Jan Josef Liefers, acompañados, entre otros, por los españoles Juanjo Puigcorbé y Sergi López.
A ellos, junto a una larga lista de invitados de honor, corresponderá dar a conocer los galardones, que se otorgan por votación entre los 1.800 miembros de la EFA.
Entre los candidatos a mejor director están el turco-alemán Fatih Akin por "Auf der anderen Seite", así como Stephen Frears, por "The Queen", y Cristian Mungiu, por "4 Luni, 3 Saptamani si 2 Zile".
Helen Mirren, también por "The Queen", está considerada firme candidata al premio a la mejor actriz gracias a un trabajo que ya acumula una Copa Volpi de Venecia y un Óscar, aunque hace frente a la reñida competencia de Marion Cotillard, que se mete en la piel de Edith Piaf en "La Môme".
En cuanto a actores, se dan como favoritos el italiano Elio Germano, por "Mio fratello é figlio unico", y el escocés James McAvoy, por "The Last King of Scotland".
La escasa representación española está formada por los cortometrajes "Salvador", de Abdelatif Hwidar, y "Alumbramiento", de Eduardo Chapero-Jackson, premiado en Venecia, mientras que "Alatriste", de Agustín Díaz Yanes, está entre los designados como mejor film del año por votación del público.
Los premios de la EFA, nacidos como alternativa continental a los Óscar y que en sus primeras ediciones se llamaron Felix, llegan así a su vigésima edición en Berlín, la ciudad donde nacieron, después de haber desfilado en años anteriores por ciudades como Varsovia, en 2006, Roma, París, Londres y Barcelona.
La fiesta cumpleañera arrancará ya la noche de este viernes, con una gala dedicada a las bandas sonoras más famosas del cine, interpretadas por la Flemish Radio Orchestra, en el centenario Admiralpalast, en el corazón de Berlín. EFE gc/jcb/msc/dm

jueves, 29 de noviembre de 2007

Mis pobres, tus pobres, nuestros pobres


Casos de niños desatendidos sacan a la luz Alemania de la precariedad social
  
Gemma Casadevall

Berlín, 29 nov (EFE).- La aparición de varios casos de niños desatendidos, el más alarmante una niña de cinco años muerta de sed y desnutrición en casa de sus padres, ha desatado la alarma en la Alemania teóricamente próspera, donde en cambio crece la precariedad social.
En apenas una semana, la policía ha rescatado en varias viviendas de Berlín a diez menores abandonados en condiciones de insalubridad y desidia, solos, sin síntomas de ser víctimas de malos tratos físicos, pero si de la negligencia de sus progenitores.
Los últimos tres casos se localizaron hoy en Marzahn, un barrio extremo del este de Berlín, donde tres menores de entre nueve y 17 años vivían en estado de semi-abandono entre latas de cerveza vacías, bolsas de basura reventadas y ceniceros a rebosar de colillas.
También hoy fue enterrada en Schwerin (este de Alemania) Lea-Sophie, de cinco años, muerta en el hospital donde había sido ingresada unas horas antes con 7,4 kilos de peso, cuando lo normal a esa edad es pesar unos veinte kilos.
La causa de su muerte fue la desnutrición y deshidratación, de la que los responsables directos serían sus padres, de 23 y 26 años, que desde hacía meses no la alimentaban correctamente, aunque si a los dos perros de la familia.
Tras este caso, sin embargo, se escondía otro tipo de negligencia, la de los servicios de asistencia social, que a pesar de seguir el caso de esa familia, que vivía del auxilio social, no habían advertido la situación de peligro de la niña.
Una semana antes, una asistenta social había estado en el domicilio de la niña, pero no había llegado a ver a la menor.
El caso de Lea-Sophie ha conmovido a la opinión pública y la propia canciller Angela Merkel ha expresado su consternación por la muerte de la pequeña.
Los padres no asistieron hoy al entierro, puesto que están en prisión provisional, mientras siguen las investigaciones para determinar la responsabilidad de la asistencia social.
Merkel repitió esta semana, ante el Parlamento y con ocasión del debate sobre los presupuestos del Estado, su compromiso con la lucha contra la pobreza infantil y por mejorar las ayudas familiares.
La política familiar será asimismo objeto de discusión en el próximo congreso de la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU), que se celebra el lunes y el martes en Hannover, donde la canciller y presidenta del partido insistirá en ese concepto.
La realidad es que la precariedad social va en aumento en Alemania, en la medida en que se recortaron los subsidios a los desempleados crónicos en virtud de la reforma laboral, lo que ha precipitado la aparición de lo que se ha calificado de una nueva "clase baja" en Alemania, lo que se ha dado en llamar el "precariado", mas pobre aún que el proletariado.
Unos 2,5 millones de menores viven en la pobreza en ese país, según el "Informe de la Infancia 2007" presentado estos días, en que se hace hincapié en que los más afectados son los hijos de familias monoparentales y dependientes del auxilio social.
La Unión de Asistentes Sociales recomienda, frente a esa realidad, aumentar el subsidio a los parados crónicos de los 347 a los 420 euros.
La creciente precariedad social y sus efectos en la infancia no es un fenómeno observado únicamente por los expertos alemanes dentro del contexto de un país próspero.
El informe presentado hoy por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) destaca que en Alemania viven más niños en condiciones de pobreza que en la mayoría de los países industrializados comparables.
Según la OCDE, Alemania dedica, con un 3,0 por ciento de su PIB, más dinero que otros países a la familia. Sin embargo, estos fondos van mayoritariamente a ayudas familiares o exenciones fiscales.
Se desatiende, en cambio, lo que son plazas de guardería o equivalentes, que faciliten la compatibilización entre familia y trabajo.
Madres o padres que cuidan en solos a sus hijos -familias monoparentales- tienen, por tanto, pocas posibilidades de salir de la dependencia de los subsidios, lo que a su vez les condena a seguir en la precariedad social. EFE gc/jcb/dm

martes, 27 de noviembre de 2007

Porque no hay sindicato pequeño



Super-Schell, l’amo de la locomotora

Gemma C. Serra

 Hi havia una vegada un sindicat petit, el GDL, de més de 100 anys d’història i una mica ofegat en el món de les grans organitzacions alemanyes. Els seus 30.000 afiliats –maquinistes de tren, revisors i guardabarreres- feia anys que es queixaven de cobrar els sous més baixos d’Europa. Però ningú no escoltava la seva veu, enfonsada entre els més de deu milions d’afiliats de la Confederació Alemanya de Sindicats (DGB).
Fins que va arribar Manfred Schell, de 64 anys, un d’aquests maquinistes amb un sou mig de entre 1.438 i 1.928 euros, i va fer aturar la locomotora. Prou d’augments de misèria, som pocs, però podem paralitzar el país. Va refusar el 4,5 per cent d’augment acceptat per la resta del sector ferroviari i va anar per totes: volem el 31 per cent, va dir.
El col.lectiu de maqunistes va seguir Schell, home carismàtic en la millor tradició sindicalista. El resultat: una campanya de vagues que causen al país pèrdues de 50 milions d’euros diaris i afecten milions de ciutadans. Mentestant, Schell ha esdevingut el sindicalista més mediàtic des de fa décades.
De les vagues intermitents, mesos enrera, es va passar a la més gran de la història dels ferrocarrils alemanys, una setmana enrera. Van ser 62 hores en què les mercaderies van quedar paralitzades, les rodalies funcionaven sota  mínims i només els tren de llarg recorregut anaven tirant.
Pot una minoria paralitzar el país? Això es demanen polítics, patronal i fins i tot companys sindicalistes. El govern està empipat, però no pot ficar-se en qüestions d’autonomia salarial. El president de la Deutsche Bahn, Manfred Mehdorn, de 64 anys con Schell, tremola per seu lloc i ha rebaixat el llenguatge. Ja no parla de „xantagistes“, com feia quan es pensava que era l’amo dels trens. I la DGB tem una progressiva disgregació de sectorials, vist l’èxit de Schell en solitari.
Després de les 62 hores de vaga, Schell es permet esperar uns quants dies abans de dir què en pensa de l’ultimíssima oferta de la patronal, una mena de secret d’estat. Se sap que el GDL no està disposada a baixar del 10 o el 15 per cent. I que que vol un conveni propi, contra el que es reboten els col.legues de la DGB.
Schell ha demostrat qui porta la locomotora. I que si aquesta no rutlla, el ciutadà no arriba a l’hora a la feina i la indústria es queda sense subministraments. La locomotora econòmica d’Europa s’aturarà de nou si la GDL, amb només 30.000 afiliats, torna a la vaga.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Sin amor (Merkel y los hombres)


La gran coalición cumple dos años de matrimonio de conveniencia sin asomo de amor
 
 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 21 nov (EFE).- La gran coalición de la canciller alemana Angela Merkel cumplirá mañana dos años de existencia, marcados por el estigma del "matrimonio de conveniencia" en el que sigue sin asomar el amor, pese a la aparente armonía y los logros económicos alcanzados.
"Parto de la base de que la coalición seguirá trabajando hasta 2009. No hay por qué hablar de elecciones anticipadas", afirma Merkel, en declaraciones que publica hoy el diario "Bild", donde llama a todos a no "poner en juego lo conseguido hasta ahora".
En primer término en cuanto a logros sitúa la canciller el que desde octubre de 2005, cuando asumió el cargo, haya bajado en 1,1 millones el número de desempleados (3,4 millones en la actualidad).
El buen trabajo no sólo se mide en cifras, sino también en cuestiones como que "haya ido en aumento mi respeto hacia el otro bando", añade la canciller respecto al Partido Socialdemócrata (SPD).
La coalición funciona y la economía alemana ha dejado atrás el estancamiento que marcó los últimos años del gobierno de Gerhard Schröder -en buena parte, como ha admitido Merkel, gracias a las reformas sociolaborales de su antecesor.
Y, en materia exterior, la jefa de Gobierno alemán pasó del apodo de "Miss Europa" al de "Miss Mundo", en su doble función este 2007 de presidenta de turno de la UE y del G-8.
Pese a todo, en el matrimonio de conveniencia no se ha cumplido lo de que del roce nace el amor. Las buenas palabras de Merkel contrastan con la más o menos clara hostilidad de algunos de sus ministros, más evidente en cuanto más cercanas son sus competencias.
Los hay que no disimulan, como la de Justicia, la socialdemócrata Brigitte Zypries, y el de Interior, el conservador Wolfgang Schäuble. "Nos entendemos sin mirarnos", respondió irónico Schäuble en una cumbre de la UE, a una pregunta también irónica sobre cómo se llevaban. "Así es, yo ni lo miro ya", añadió secamente ella.
Otros disfrazan la falta de química bilateral con cuestiones técnicas, como el ministro de Medioambiente, Sigmar Gabriel, del SPD, y el de Economía y Tecnología, Michael Glos, permanentemente divergentes en materia de energía atómica y ecología.
Son cosas de los matrimonios de conveniencia o forzados, según se mire. La coalición entre la Unión Cristianodemócrata Alemana y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), de un lado, y el SPD, del otro, nació obligada por la aritmética electoral.
Las generales de 2005 quedaron en casi empate entre las dos fuerzas, con leve ventaja para Merkel, sin un socio menor con votos suficientes para formar gobierno de acuerdo al esquema tradicional.
El resultado fue una gran coalición con reparto de cargos paritarios -ocho ministros por bando, contando a la canciller entre los de CDU/CSU-. El encargado de negociarlo por el SPD fue el hombre que precisamente hoy se despidió como vicecanciller y ministro del Trabajo, Franz Müntefering, antiguo lugarteniente de Schröder.
"Usted fue uno de los arquitectos de la coalición", dijo Merkel, en la despedida, en la que le regaló a su ya ex segundo un balón rojo y negro, los colores tradicionales de las respectivas filas.
Müntefering anunció su renuncia la semana pasada por razones privadas -la enfermedad de su esposa-. Nadie cuestionó sus motivos, pero ello no quita que deje el puesto con críticas a Merkel.
La canciller "rompió su palabra", dijo hace unos días el ministro saliente, tras su derrota personal en la batalla por la introducción de un salario mínimo en el sector de Correos.
Müntefering, luchador tenaz por sus ideas y a la vez un socio leal, será reemplazado como vicecanciller por el ministro de Asuntos Exteriores, Franz-Walter Steinmeier, a quien se atribuyen posibilidades de ser candidato del SPD a la cancillería.
Que el segundo de Merkel pueda llegar a ser su directo rival en campaña es aún mera teoría. Hoy por hoy, el puesto corresponde al líder del SPD, Kurt Beck, sin cargos en el gobierno.
Pero la popularidad creciente de Steinmeier ha dado alas a esa cábala y a la de que lo que resta de legislatura degenere en una "campaña permanente". Ambos, Steinmeier como Merkel, lo niegan, con el argumento de que la coalición debe seguir trabajando bien.
Ello no ha impedido al jefe de la diplomacia alemana criticar la política exterior de Merkel, en cuestiones como el malestar creado con China por la entrevista entre la canciller y el Dalai Lama. "Como canciller, soy yo quién decide a quién recibo y dónde", afirma en "Bild", Merkel, supuestamente la mujer más poderosa del mundo.
Steinmeier asume el cargo de segundo con moral de ser "tan leal y combativo" como Müntefering, explicó al diario "Der Tagesspiegel".
"Somos profesionales y pragmáticos", añadió, respecto a él y la canciller. "Pero no seré sólo el hombre amable de Exteriores. Si tiene que haber ruido, lo habrá", atajó Steinmeier. EFE gc/jcb/mcd

martes, 20 de noviembre de 2007

Ulrike, ese amor


La biógrafa de Meinhof desmonta el mito de la boba enamorada de Baader
 
Gemma Casadevall

Berlín, 20 nov (EFE).- Una nueva biografía de Ulrike Meinhof da la vuelta al mito tejido sobre la fundadora de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) como el de la burguesa que se pasó a la lucha armada patéticamente enamorada del "macho" Andreas Baader para ser arrinconada por la organización terrorista antes de ahorcarse en su celda.
"Se han dicho y repetido muchas bobadas sobre Meinhof. Yo trabajé seis años sobre su pista, visité los sitios donde vivió y entrevisté a gente que la conoció. Me llevé muchas sorpresas: su gran amor fue una mujer", afirmó hoy la autora del libro y activista de izquierdas Jutta Ditfurth.
""Ulrike Meinhof. Die Biografie", publicado por la prestigiosa editorial Ullstein, pretende desentrañar el camino que llevó a una mujer casada de 35 años y madre de dos gemelas a fundar, junto con un delincuente común, la que fue la banda armada más mortífera de la República Federal de Alemania (RFA).
Es decir, cómo del activismo antinuclear y contra la guerra de Vietnam pasó a lo que ahora se llama terrorismo -"término que hoy se aplica a casi todo, pero que hace décadas ni estaba tipificado como delito, puesto que se les juzgó como organización criminal", dice.
Ditfurth, ex-miembro de los Verdes y ahora adscrita a la "izquierda extraparlamentaria no dogmática", afirma haber dado en estos seis años, "metida en la vida que ella vivió", con la mujer a la que amó: "Sabíamos que Ulrike amó a hombres y mujeres, ahora sé que su gran amor fue una compañera de escuela, Maria".
También halló documentos hasta ahora inexplorados por otros biógrafos de Meinhof, como las actas del programa aliado de desnazificación, que rompen la leyenda de que su personaje nació, en 1934, en el seno de "una modélica familia cristiana. "Muchos de sus familiares fueron fervientes nazis", como su padre, que ingresó en el partido en 1933.
Pero ni la influencia del "anticapitalismo universitario" de su generación ni lo vivido en su familia basta para explicar el paso a la lucha armada, admite Difturth. "Hay que atender a un marco más amplio", explica.
En ese marco jugaron un papel importante tanto la "falsa estructura conyugal" pequeño-burguesa de Meinhof y su esposo, Klaus Rainer Röhl, como su radicalización política, que finalmente le llevó a entrar en contacto con el grupo de Baader.
"Una de las grandes mentiras es la que la describe como una tonta que se enamoró patéticamente de Baader y se dejó embaucar por su grupo", explica Ditfurth.
Meinhof era entonces una periodista de izquierdas y él un atracador de medio pelo apenas politizado. Ella lo sacó a punta de pistola del presidio y esa es la fecha que se da por "funcional" de lo que primero se conoció como banda Baader-Meinhof, dice la autora al referirse a la espectacular acción del 14 de mayo de 1970 que llevó a la liberación de Baader.
"No fue un arranque espontáneo e ingenuo. Ella estaba ya muy implicada en el grupo y preparó muy minuciosamente su paso a la clandestinidad", afirma la autora.
Tampoco es cierto, dice, el retrato que se ha hecho de ella como una "mala madre", que arrancó a sus gemelas del cómodo domicilio familiar para llevarlas a un campo palestino, del que a su vez fueron liberadas en una "operación rescate" organizada por el padre.
"Meinhof no hubiera hecho tal cosa de no haber sido porque a su paso a la clandestinidad siguió la pérdida de la custodia de las niñas. Sólo trató de recuperarlas, nunca pensó en serio en meterlas en un orfelinato jordano, como se ha dicho", afirma.
Puestos a romper mitos, niega asimismo el más extendido sobre Meinhof: que cuando se colgó en su celda, en mayo de 1976, había sido abandonada por una banda para la que siempre fue una sólo una pequeño-burguesa.
"La fiscalía contribuyó a extender esa imagen distorsionada, amparada en unas cartas entre ella y Gudrun Ensslin (la novia de Baader), claramente antagónicas", dice la autora.
La disputa interna entre ambas presas de la cárcel de alta seguridad de Stammheim existió y fue sangrante, admite. Pero esas cartas eran de varios meses antes de su muerte. Entretanto, habían superado sus diferencias y Meinhof había recuperado su puesto en el "núcleo duro" del Ejército Rojo.
Puestos a mentir, también se mintió sobre el supuesto tumor cerebral que se detectó en su autopsia, en que se fundamentó un desajuste de personalidad. "Era una mujer cerebralmente sana. Lo que se encontró era un coágulo, desarrollado en su embarazo, que como máximo le ocasionó cefaleas", afirma Ditfurth, sin esconder su empatía con su biografiada. EFE gc/ih/ir

martes, 13 de noviembre de 2007

Cohabitar a lo polaco


Els Kaczynski: bessons o siamesos?

Gemma C. Serra

El diari alemany „Die Tageszeitung“, órgan de l’ecopacifisme, ironitzava aquests dies amb la „existosa separació“ dels bessons Kaczysnki, el president Lech i el primer ministre Jaroslaw, arran de la desfeta electoral d’aquest darrer a favor del liberal Donald Tusk. Feia un parel.lelisme entre les espectaculars separacions quirúrgiques de germans siamesos i la nova Polònia, amb només un Kaczynski al poder.
La prensa vianesa no ho veia tan clar. „Der Standart“ no considera que es pugui parlar encara de separació dels bessons, sinó d’una transició dificultosa per a Tusk i possiblement una cohabitació també complicada per al futur primer ministre.
El primer tast el va tenir Tusk aquesta setmana passada a la sessió constitutiva del nou Parlament. Lech, el president, no va ni felicitar el guanyador de les eleccions del passat 21 d’octubre. Es va quedar assegut, al seu palc. Tampoc no va pronunciar el discurs protocolari. S’ho mirava com si la cosa no anés amb ell. Va acomiadar el seu bessó Jaroslaw com a primer ministre, d’acord al procediment establert, i fins gairebé dues setmanes després de la victòria de Tusk no el va cridar a negociar per encarregar-li la formació de govern.
La química no funciona i la cohabició pot estar plena d’entrebancs per al líder lliberal. Per començar, el president posa obstacles a la designació d’un dels puntals del proper govern, el ministre d’Exteriors Radoslaw Sikorski. Va ser titular de Defensa i, des d’aquest càrrec, no precisament un bon professional, apunta Lech.  
Els Kaczynski són imprevisibles, recorden els observadors. No és fàcil separar dos bessons que han crescut, jugat i fet entremaliadures junts.
I la veritat és que no hauria de ser tan traumàtic, expliquen ara els qui comencen a mirar amb més deteniment Tusk. El seu partit Plataforma Ciutadana (PO) va advertir aquesta setmana que no veia per què el nou cap del govern havia de rebre les organitzacions de gais i lesbianes, un dels col.lectius „víctimes“ dels dos anys de doble hegemonia Kaczynski.
„Que no ens vinguin amb reivindicaciones ridícules. A Polònia no se’ls discrimina. El que passa és que volen enganyar-nos amb històries per aconseguir drets especials“, va dir Stefan Niesiolowski, diputat de PO. És clar que Tusk pot fer el que vulgui, rebre’ls o no, va afegir el parlamentari. Però que quedi clar que el que pretén aquest col.lectiu és „canviar el model de societat“. El PO s’agermana, si més no en aquest aspecte, amb els bessons.




Münte, de Schröder a Merkel, pasando por Anke Petra


Dimitió Müntefering, vicecanciller de Merkel debilitado por disensos internos
  
 
Gemma Casadevall

Berlín, 13 nov (EFE).- El vicecanciller alemán y ministro de Trabajo, el socialdemócrata Franz Müntefering, renunció hoy a sus cargos en el Gobierno de la canciller Angela Merkel por razones familiares y en medio de un proceso de debilitamiento dentro de su formación.
La larga enfermedad de su esposa, Anke-Petra, quien sufre cáncer y fue operada la semana anterior, fue el argumento dado por fuentes de su ministerio como "razón única" para la dimisión, que se hará efectiva este mismo mes de noviembre.
Müntefering, defensor a ultranza de las reformas impulsadas por Gerhard Schroeder en la cancillería y considerado su lugarteniente, había cancelado por esa razón esta semana todas sus citas oficiales, incluida la reunión de coalición celebrada la noche pasada.
El vicecanciller había dirigido las negociaciones para la formación de la gran coalición, tras la derrota de Schroeder en 2005, que se cerraron con un gobierno equiparado en número de cargos entre su Partido Socialdemócrata (SPD) y la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU-CSU), de Merkel.
Desde esta posición, se le consideraba el "bastión" de la línea de Schroeder y fue precisamente esto lo que le originó los peores sinsabores, especialmente dentro el SPD.
La noche pasada, tras una reunión que se cerró de madrugada, la coalición logró un consenso para la prolongación de los subsidios de desempleo para los mayores de 50 años, como reivindicaba el SPD, pero no para la introducción de un salario mínimo en el sector de correos, caballo de batalla personal de Müntefering.
Lo que aparentemente sería una cuestión de detalle, es ilustrativo de la larga lucha del vicecanciller en los últimos meses.
Müntefering vio repetidamente rechazada su apuesta no sólo por la introducción de un salario mínimo interprofesional -actualmente sólo existe en algunos sectores, como la construcción-, sino que no logró ni siquiera ampliar ese espectro a los empleados de Correos.
Pese a no participar en la reunión, el ministro de Trabajo expresó hoy su decepción por esa batalla perdida, que se sumaba a la derrota sufrida en las semanas precedentes al último congreso del SPD, celebrado el pasado octubre en Hamburgo.
Müntefering se había enfrentado al presidente del partido, Kurt Beck, en defensa de las reformas laborales introducidas con Schroeder en la cancillería y especialmente en lo que concierne a los subsidios por desempleo.
Beck impuso su línea y el congreso aprobó una resolución para la prolongación de los subsidios por desempleo a los mayores de 50 años.
Müntefering, quien en aras de la paz interna en el partido acató esa decisión, se quedó solo en su convicción de que la reforma no debía alterarse, puesto que con ella se había logrado la reducción continuada del desempleo.
Tan solo se quedó Müntefering que, mientras duraba aún el pulso entre él y Beck, tuvo que escuchar como Schroeder proclamaba, en una intervención pública, que sus reformas no eran "la Biblia".
La noche pasada, la gran coalición aprobó finalmente una solución de consenso entre la línea aprobada en el congreso del SPD y la defendida por Merkel, quien había advertido de que tal prolongación sólo podía producirse si no provocaba costes adicionales.
Según ese acuerdo, los desempleados mayores de 50 años percibirán los subsidios durante 15 meses, a partir de 55 años se prolongarán a 18 meses, hasta llegar a un máximo de 24 meses para los mayores de 58 años.
Hasta ahora, el máximo era de doce meses para los desempleados hasta 55 años y de 18 meses a partir de esa edad.

Münte tira la bufanta (Merkel y los hombres)





Merkel se queda sin su segundo y co-fundador de la gran coalición
  
Gemma Casadevall

Berlín, 13 nov (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, ha perdido a su segundo, el vicecanciller y ministro del Trabajo, Franz Müntefering, quien renunció a ambos cargos en la gran coalición de la que fue "co-fundador" en nombre del Partido Socialdemócrata (SPD).
Müntefering presentó su renuncia, que se hará efectiva el 21 de noviembre, argumentando "razones estrictamente familiares y de peso", como es la grave enfermedad de su esposa, quien sufre cáncer.
El vicecanciller saliente hizo hincapié en esta circunstancia, consciente de que circulan "otras interpretaciones", como sus diferencias con el presidente del SPD, Kurt Beck, sobre la política social de la coalición.
"He vivido otros momentos difíciles", insistió, "y he luchado siempre por lo que creía que era la política correcta, sólo que esta vez hay otras razones de mayor peso y de índole privada", dijo Müntefering, quien explicó que anunció su decisión a primera hora de la mañana a la canciller.
Durante una conferencia de prensa en la que, además de despedirse, agradeció a los medios su trabajo y pidió disculpas "si alguna vez les fallé", Müntefering acabó defendiendo de nuevo conceptos de política laboral que, como la introducción del salario mínimo, no han prosperado.
La doble renuncia del vicecanciller y ministro deja a Merkel ante la primera dimisión de un miembro de su gabinete desde la formación de la gran coalición, hace exactamente 721 días.
Hasta ahora, y así lo destacó la propia canciller, Müntefering había sido, como "garante de estabilidad" y de espíritu de cooperación, uno de los pilares de la alianza entre las dos grandes formaciones políticas alemanas.
Su puesto se repartirá entre el ministro de Asuntos Exteriores, Franz Walter Steinmeier, que asumirá también la vicecancillería, y el secretario ejecutivo del grupo parlamentario, Olaf Scholz, que ocupará la cartera de Trabajo.
Beck anunció la designación para ambos cargos al término de una reunión de urgencia de la cúpula del partido en la sede del SPD.
El secretario general de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Roland Pofalla, había avanzado que la nominación era competencia de ese partido y expresado su confianza en que el relevo no iría en detrimento del trabajo de la coalición.
El argumento de las razones personales de Müntefering fue acogido con respeto por todas las formaciones. Ello no quita que la decisión haya coincidido con una situación de debilitamiento en el SPD.
Müntefering era defensor de las reformas impulsadas con Gerhard Schröder en la cancillería, de quien fue lugarteniente.
Tras la derrota del SPD en 2005, negoció con Merkel un gobierno equiparado en número de carteras entre su formación, por un lado, y la CDU y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), por el otro.
Se le consideraba el "último bastión" de la línea de Schröder y fue esto lo que le causó los peores sinsabores dentro el SPD.
El lunes, tras una reunión que se cerró de madrugada, la coalición logró un consenso para la prolongación de los subsidios del desempleo para los mayores de 50 años, tal como reivindicaba el SPD, pero no para la introducción de un salario mínimo.
Lo que aparentemente sería una cuestión de detalle, es ilustrativo de su larga lucha en los últimos meses.
Müntefering vio repetidamente rechazada su apuesta no sólo por la introducción de un salario mínimo interprofesional -actualmente sólo existe en algunos sectores, como la construcción-, sino que no logró ni siquiera ampliar ese espectro a los empleados de Correos.
Pese a no haber participado ya en la reunión, el aún ministro del Trabajo expresó hoy su decepción por esa batalla perdida, que se sumaba a la derrota sufrida en las semanas previas al congreso del SPD, celebrado en octubre en Hamburgo.
Müntefering mantuvo un pulso con Beck en defensa de las reformas laborales introducidas con Schröder y especialmente en lo que concierne a los subsidios al desempleo.
De acuerdo a la línea de Beck, el congreso aprobó una resolución para la prolongación de los subsidios para los mayores de 50 años.
Müntefering lo acató en aras de la paz interna y se quedó solo en su convicción de que la reforma no debía alterarse, puesto que con ella se había logrado la reducción continuada del desempleo.
Tan solo se quedó Müntefering que, mientras duraba aún pulso entre él y Beck, tuvo que escuchar como Schröder proclamaba, en una intervención pública, que sus reformas no eran "la Biblia".
La noche pasada, la gran coalición aprobó finalmente una solución de consenso, según la cual los mayores de 50 años percibirán los subsidios durante 15 meses, a partir de 55 años se prolongarán a 18 meses y se llegará a los 24 meses para los mayores de 58 años.
Hasta ahora, el máximo era de doce meses para los desempleados hasta 55 años y de 18 meses a partir de esa edad. EFE gc/jcb/sc

martes, 6 de noviembre de 2007

PKK contra Lobos


La guerra importada al „Petit Estambul“

Gemma C. Serra
 

A cap altre lloc d’Europa no hi conviuen tants turcs i kurds com a Berlín. 250.000 persones de totes dues ètnies viuen a la capital alemanya, entre el prop de tres milions d’habitants turcs o persones d’origen turc que hi ha a tot el país. Es tracta d’una convivència majoritàriament pacífica, com ho és la gran part d’aquesta immigració de segona o tercera generació. El que no vol dir que cada cop que hi ha un nou esclat de violència relacionat amb el Kurdistán no se’n sentin els efectes al „petit Estambul“, com s’anomena la barriada de Kreuzberg, principal aglutinant de tots dos col.lectius a Berlín.
El primers aldarulls es van produir l’últim cap de setmana d’octubre, en què durant hores i hores la poderosa policia alemanya es va veure desbordada pels enfrontaments entre uns quants centenars de manifestants turcs contra grups de kurds. Grups d’ultranacionalistes turcs van voler assaltar un centre cultural kurd, poc després d’una manifestació en protesta contra l’ofensiva que prepara Ankara al nord d’Irak. L’acció va derivar en una batalla campal entre manifestants violents, mentre la policia demanava reforços per a contenir-los.
Tots dos bàndols tenen noms i cognoms: d’un cantó, Kongra Gel, l’organització sorgida després de la prohibició a Alemanya del Partit del Treballadors del Kurdistan, el PKK, l’any 1993; de l’altra, els ultranacionalistes turcs dels „Llops Grisos“. Els serveis d’espionatge alemanys calculen que hi ha a la capital uns 1.000 seguidors de l’organització kurda, per uns 300 de la turca. Una minoria, però, amb prou capacitat de violència com per posar potes enlaire la barriada de Kreuzberg o d’altres llocs del país on també es concentra aquest col.lectiu, com ara el populós estat de Renània del Nord-Westfàlia.
Els responsables d’Interior alemany segueixen amb preocupació creixent el desenvolupament al nord d’Irak i a Ankara. El govern turc encara és a temps d’aturar la gran ofensiva que fa uns dies es perfilava, entre altres coses perquè al seu soci més important a la OTAN, EEUU, no li interessa una altra guerra a la regió. Però això no vol dir que els carrers del „Petit Estambul“ estiguin tranquils. El primer cap de setmana de guerra importada va deixar un balanç d’una dotzena de policies ferits. Res comparable, encara, amb els aldarulls i protestes viscuts el febrer del 1999, quan es va detenir el líder del PKK, Abdullah Ocalan. Aleshores, la guerra importada es va escampar per tota Europa. Ara, Berlín tem ser de nou l’apèndix europeu d’un conflicte que no s’aturarà mentre no es doni resposta a la reclamació d’aquest gran poble sense Estat que formen els kurds.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Monumentalitis berlinesa


La caída de Muro cumple 18 años entre debate por sobredosis monumental en Berlín
Berlin, 1991. Sin asomo aún de infecci'on
 
 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 4 nov (EFE).- Alemania celebrará el 9 de noviembre el dieciocho aniversario de la Caída del Muro enfrascada en un nuevo debate entre la oportunidad de dedicar un monumento a la Unidad en un Berlín algo sobrecargado de recuerdos históricos.
Mientras el semanario "Der Spiegel" dedica hoy su portada a la generación de berlineses que este viernes alcanzará su mayoría de edad, sus páginas interiores, como las de otros medios, aluden a la sobredosis monumental en la capital alemana.
El Bundestag (cámara baja del Parlamento) se pronunciará justo ese día sobre la construcción de un monumento, de diseño y coste por decidir, en recuerdo de la "revolución pacífica" que en otoño de 1989 culminó con la caída del Muro.
La propuesta viene avalada por los grupos parlamentarios conservador y socialdemócrata -o sea, la coalición de Angela Merkel-, y la noche del 9 de noviembre de 1989 se recuerda como la más hermosa de la historia reciente alemana.
Ese día quedó abierta por un lacónico comunicado del Politbüro la Franja de la Muerte, como se llamó al muro de hormigón construido, de la noche a la mañana, el 13 de agosto de 1963 y que durante décadas separó a las familias berlinesas del este y el oeste.
Las historias de los jóvenes nacidos ese día -entre ellos, un hijo de cubanos llamado Dario Guerra que habla de las amenazas de los cabezas rapadas a su familia- ilustran para "Spiegel" las luces y sombras del proceso reunificador.
El diario berlinés "Der Tagesspiegel" aborda la cuestión bajo el titular "División ante el recuerdo a la Unidad" e incide en el debate entorno a un monumento cuya construcción rechazó el Parlamento apenas seis años atrás.
La iniciativa cívica que respalda la obra, ahora con el apoyo de las fuerzas mayoritarias, convocó un concurso, del cual surgieron 55 proyectos de todo el país, de los que saldrá el ganador.
El ministro de Obras Públicas y Transportes, el socialdemócrata Wolfgang Tiefensee, se pronunció a favor de que haya un monumento central en el corazón de Berlín.
En igual sentido se decantó el pasado 3 de octubre, día de la Unidad Alemana, el presidente del Parlamento, el conservador Norbert Lammert, para quien una democracia necesita recordar y la fecha del 9 de noviembre de 1989 marca una hazaña histórica.
"Spiegel" recuerda que la del 9 de noviembre es una fecha compleja. Además del aniversario de la caída del Muro lo es de los primeros pogromos de 1938, en que las sinagogas ardieron en todo el país por orden de los nazis.
Para el semanario, Berlín sufre de una especie de "inflación de recuerdo", puesto que su barrio gubernamental y el de Mitte se han poblado en pocos años de múltiples y a veces enormes monumentos.
En 2005 se inauguró el de los judíos víctimas del Holocausto, formado por 2.711 bloques de hormigón de hasta cinco metros de altura, junto a la Puerta de Brandeburgo. Este viernes se inició la construcción de la Topografía del Terror, en el solar donde estuvo la sede de la Gestapo, a unas cuantas manzanas.
Del propósito inicial de recordar en un único memorial, la Neue Wache, a todas las víctimas de todas las guerras y las dictaduras, desde los soldados caídos en la II Guerra Mundial a las del régimen germano-oriental, se pasó a dosificar el recuerdo por colectivos.
"Spiegel" enumera los ya construidos y los proyectados, así como las reivindicaciones de aquellos que no se sienten dignamente representados, como la comunidad gitana, que aguarda se materialice algún día el prometido monumento a esas víctimas del nazismo.
Hoy por hoy, sólo un cartel junto al parque adyacente al Reichstag recuerda tal compromiso. Más o menos de lo mismo se queja el colectivo de homosexuales y el de víctimas de la eutanasia nazi, al que también se rinde un discreto homenaje apenas visible.
Se trata de reivindicaciones legítimas, lo que no quita que el visitante acabe perdiendo la perspectiva de a qué colectivo, dónde y por qué se rinde homenaje, escribe "Spiegel". EFE gc/ig

sábado, 3 de noviembre de 2007

La orquesta del Reich


La Philharmonie, en tiempos de la cruz gamada
 
 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 3 nov (EFE).- El director español Enrique Sánchez Lansch, quien en el "Rhythm is it!" mostró el rostro joven de la Filarmónica de Berlín, escarba ahora en su pasado bajo la cruz gamada nazi en el documental "Das Reichsorchester", coincidiendo con el 125 aniversario de la orquesta más prestigiosa del mundo.
"Uno se pregunta qué habría hecho en esa situación, como músico. He tratado de ser imparcial en el sentido de no juzgar y de dar la oportunidad de ofrecer una opinión equilibrada de lo que fue pasar esa época y en ese colectivo", explicó a EFE el director.
La época a que se refiere fue entre 1933 y 1945, bajo el Tercer Reich, en que la Filarmónica se convirtió en objeto de prestigio mimado por el aparato de propaganda de Josef Goebbels, que trató como ciudadanos privilegiados a sus miembros y erradicó de la orquesta a los músicos judíos.
"Se ha hablado mucho de su director, Wilhelm Fürtwängler, pero no del colectivo, de la orquesta. Tres años atrás trabé amistad con sus músicos actuales, a raíz de mi anterior película, y también accedí a sus archivos. Ahí surgió el proyecto", continua Sánchez Lansch.
Relativamente fácil le resultó dar con dos supervivientes de entonces, el violinista Johannes Bastiaan y el contrabajista Erich Hartmann, de 96 y 87 años ahora.
Más complejo fue encontrar a los hijos de éstos u otros músicos, incluidos los de los judíos que tuvieron que dejar la orquesta.
"Di en el Caribe con el hijo de Joseph Schuster, John, quien tiene once cajas con documentos, fotografías y recortes de prensa de su padre, uno de esos judíos a los que se borró de nómina. Ahí fuimos a grabar", explica.
Especialmente sobrecogedor fue el testimonio de Bastiaan: "El gobierno nazi le prestó un antiguo violín italiano. Él, un músico joven, estaba tan contento con ese instrumento que nunca se preguntó de dónde salía tal colección de violines. Hoy sabemos procedían de músicos judíos que tuvieron que malvenderlos antes de exiliarse".
Lograr que los supervivientes contasen su experiencia no fue difícil, explica Sánchez Lansch. "Casi me dio la sensación de que necesitaban hacerlo. Son testigos que tras décadas de no querer pensar en lo que habían vivido esos años empezaron a recordar, a recapacitar, casi como un proceso arqueológico".
El director español, nacido en Gijón en 1963, de padre español y madre alemana, llegado a Colonia con once años y actualmente residente en Berlín, contó con ayuda para desarrollar su film, el investigador canadiense Mischa Aster.
"Lo conocí cuando empecé a investigar en los archivos. El trabajaba en un libro sobre el pasado de la Filarmónica bajo el nazismo. Una película es otra cosa, el quería más cartas, archivos, etc., y yo quería encontrar los testimonios, pero realizamos un intercambio a muchos niveles", relata el director.
Aster se centró en el papel de Furtwängler, quien tras la Capitulación del Tercer Reich fue inhabilitado como director por los aliados, pero que logró luego su "desnazificación" gracias a la intervención de músicos célebres judíos, como Yehudi Menuhin.
El libro del canadiense forma parte de la labor de investigación del pasado iniciada por la Filarmónica, coincidiendo con su aniversario, como también lo es el documental de 90 minutos sobre la orquesta bajo la cruz gamada.
"Das Reichorchester", estrenada esta semana en Berlín y otras 40 ciudades alemanes, se proyectará este domingo en una sesión matinal de la Filarmónica, dentro del programa de actos conmemorativos.
Sánchez Lansch aspira a repetir el éxito de "Rhythm is it!", la película que firmó con Thomas Grube y que vieron en Alemania 650.000 espectadores.
El film seguía al actual director de la Filarmónica, Sir Simon Rattle, al frente de su experimento con 250 jóvenes de entre 14 y 21 años, de barrios marginales de Berlín, interpretando con vigor y ritmo contagiosos "La consagración de la Primavera", de Stravinsky.
Esa era la cara más bonita de la Filarmónica de hoy, "una orquesta que busca nuevos caminos para futuro y que al mismo tiempo está ansiosa por saber de su pasado", explica Sánchez Lansch. EFE gc/ig

viernes, 2 de noviembre de 2007

La Topografía, corregida a la baja


Berlín construye su "Topografía del Terror", en el solar que ocupó la Gestapo
  
Gemma Casadevall

Berlín, 2 nov (EFE).- El gran solar que ocupó durante el nazismo la central logística de la Gestapo y las SS, la policía política y la guardia pretoriana del nazismo, alojará el nuevo centro de documentación "Topografía del Terror", cuya construcción empezó hoy, tras dos décadas de retrasos y varios proyectos fallidos.
La actual exposición al aire libre, que pese a su provisionalidad e inclemencias del tiempo berlinés visitan anualmente casi medio millón de personas, quedará sustituida por un edificio cúbico de metal y cristal, de forma rectilínea y desnudo de artificios.
Su diseñador es la arquitecta Ursula Wilms, el coste se estima en 19 millones de euros y la apertura se prevé para el año 2009. Ahí se documentará el destino tanto de las casi 15.000 víctimas que fueron torturadas en sus calabozos, muchas hasta la muerte, como las órdenes y siniestra logística emanadas del aparato nazi.
En el número 8 de la entonces llamada Prinz Albrecht Strasse, ahora Niederkirchnerstrasse, estuvieron entre 1934 y 1945 la sede de la Gestapo, en directa vecindad con el antiguo palacio prusiano que se convirtió con la llegada de Adolf Hitler al poder en central de las SS y restantes servicios de seguridad del Tercer Reich.





Del complejo que concentró el aparato policial y represor del régimen de Hitler, a ambos lados de la Prinz Albrecht, apenas quedó nada tras la II Guerra Mundial y sus ruinas fueron demolidas posteriormente.
En pie quedaron, también en la misma calle, el adyacente Martin Gropius Bau, actualmente uno de los museos de programación más atractiva de la capital, así como la actual sede del Parlamento regional berlinés, otro antiguo palacio prusiano.
Mientras ambos lugares desempeñan sin problemas sus respectivas nuevas funciones, como museo o como cámara parlamentaria, el solar donde estuvo el complejo que albergó esos departamentos del aparato nazi estaba en suspense.
Una parte del conjunto quedó del lado oriental del Muro, mientras que el resto en el occidental, lo que entorpeció cualquier plan mientras duró la división de Berlín y Alemania.
En 1987 se decidió levantar allí la exposición "Topografía del Terror", en memoria a las víctimas del aparato nazi. El nombre estaba más que justificado: pocos lugares sintetizan mejor el terror policial y burocratizado nazi.
Pero el proyecto topó con todo tipo de obstáculos, tanto estéticos como administrativos, hasta extremos rocambolescos.
El simbólico inicio de la construcción, hoy, presidido por el alcalde gobernador de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wowereit, es de hecho la segunda ceremonia de estas características en diez años.
En 2003, se dio la orden de demoler dos inmensas torres diseñadas por el suizo Peter Zumthor, a quien se había adjudicado el primer encargo para el centro de documentación.
Zumthor había diseñado un espectacular proyecto, algo gigantomaníaco, que resultó demasiado caro. Las torres se habían levantado ya, pero el proyecto del suizo se había encarecido de los 25 millones iniciales a 39 millones de euros y la constructora había ido a la ruina.
Las autoridades berlinesas decidieron que era mejor echarlo abajo y buscar una alternativa menos aparatosa, como es el edificio cúbico de una sola planta diseñado por Wilms.
Hasta ahora millones de visitantes han pasado por la poco acogedora exposición provisional al aire libre. Han ayudado a ello su emplazamiento, junto al Martin Gropius Bau y a pocas manzanas de distancia del Check Point Charlie, el antiguo puesto fronterizo inter-berlinés donde está el Museo del Muro, otro gran imán turístico de la capital alemana.
Se trata ahora de darle una sede digna a lo que, de todas formas, llevará inscrito el nombre de Topografía del Terror y que tratará de dar la dimensión más aproximada posible de lo que se ejecutó desde el siniestro complejo de la Prinz Albrecht Strasse. EFE gc/jcb/dm

jueves, 1 de noviembre de 2007

„Kücük Istambul“, para Lonely




Desde el balconcito


 
Gemma Casadevall

La estadística afirma que Berlín es la mayor ciudad turca fuera de Turquía. Sus 150.000 turcos, más 90.000 habitantes de ascendencia turca ya nacionalizados alemanes lo atestiguan. Es el colectivo extranjero más asentado y su presencia es palpable en casi toda la capital. Desde los barrios con alto porcentaje de población inmigrante, como Neuköln o Moabit, hasta el espléndido Tiergarten, el pulmón verde de la ciudad, que se convierte en barbacoa colectiva de familias turcas en cuanto asoma el sol.
Pero si hay un barrio conocido como „kücük Istambul“, „pequeño Estambul“ es Kreuzberg: oasis alternativo en tiempos del Muro, consolidado luego como una amalgama multiétnica donde la convivencia (aún) es posible. En ningún otro lugar se respira tanto aroma del Bósforo, tanto Döner Kebab en armonía con el „Bioladen“ –tienda ecológica-, tanto bar de copas o clubs de gays compartiendo acera con mujeres turcas tapadas de la cabeza a los pies. Agencias de viajes turcs, bancos turcos y barberías turcas donde se afeita al personal como se haría en Anatolia, frente a frente con peluquerías de diseño; escaparates con trajes de novia „kitch“, del blanco al turquesa o fucsia, junto a tiendas de ropa de marca. Fachadas de finales del XVIII pobladas de parabólicas, entre medianeras de antiguas casas ocupadas plagadas de graffittis.
Es el contraste sin pretensiones, como sus habitantes. Un tercio de sus 147.000 habitantes son extranjeros, en su mayoría turcos. Una inmigración que ha imprimido al barrio su sello. No sólo por la vida anclada en las tradiciones, importada por la primera ola de inmigrantes de los 60, los desfiles de esbeltas muchachas, auténticos figurines, con el pañuelo islámico, o las pandillas de „matones“ de barrio. También hay una generación de jóvenes turco-berlineses, con una personalidad propia, a caballo entre la identidad alemana y la turca, que revitaliza el distrito con un enjambre de locales, desde panaderías a bares y clubes nocturnos. Personajes como los que refleja la multipremiada „Gegen die Wand“ –„Contra la pared“-, de Fatih Akin, rodada en un Hamburgo que bien podría ser „kücük“ Kreuzberg.
Originariamente dividido en dos distritos, el 61 y el 36, el primero es el Kreuzberg más fino, mientras que el segundo es el turco. Kreuzberg quedó fusionado hace un par de años con Friedrichshain y se redistribuyeron sus distritos. Pero, cambios administrativos al margen, para todo kreuzbergiano sigue habiendo dos Kreuzberg. La explicación arranca de las décadas en que el Muro partió la ciudad, del 1961 al 1989. El 36 quedó encorsetado entre tres barrios del sector comunista, Friedrichshain, Mitte y Treptow, con una única salida al oeste. El 61 quedó de lleno en el lado occidental. El 36 o SO36 –„Südost 36“- se convirtió en zona algo minusvalorada y de alquileres bajos. Ello atrajo a estudiantes alternativos, artistas sin recursos, visionarios y „okupas“ y también a la primera oleada de la laboriosa inmigración turca. Ahí siguen. Tanto los ex-sesentaochistas, ahora convertidos en inquilinos o hasta propietarios legales, como la inmigración.
Una calle, la Bergmannstraße, concentra la vida del Kreuzberg dicho elitista, el 61; otra, la Oranienstraße, es la arteria principal del 36. La convivencia en el Kreuzberg turco es posible, aunque un par de cifras apuntan a que no todo es armonía. Un 20 por ciento de paro, porcentaje que aumenta al 35 por ciento en la población extranjera, etiquetan al barrio de „socialmente conflictivo“. Algunos medios, como el semanario „Der Spiegel“, lo han llamado del Bronx berlinés. No hay para tanto. Kreuzberg es tranquilo, sólo hay que evitar un par de puntos. Por ejemplo, el submundo bajo la estación de metro de Kottbusser Tor, Kotti, la cara más fea y marginal del barrio.

Oranientraße, el epicentro
La mejor manera para llegar al corazón del S036 es la línea U-1 del metro, el U-Bahn. Tres estaciones elevadas, la citada de Kottbusser Tor, más las siguientes de Görlitzer Bahnhof y Schlesisches Tor, delimitan la ruta a seguir. Si se parte de Schlesisches Tor se desemboca en „Bagdad“, uno de los más populares chiringuitos de „Döner Kebab“, „Lahmacun“ o pizza turca y especialidades orientales. Si se baja en Görlitzer Bahnhof se está a un paso de „Advena“, en la Wienerstraße, uno de esos locales turcos de la modernidad, arquetipo de local para todo, donde se puede desayunar, almorzar, cenar o tomar copas. Y si se opta por Kottbusser Tor, lo mejor es ir directamente a la Oranientraße, donde el olor a curry indio se mezcla con el falafel y la „bulette“ berlinesa.
En la mezcla está el encanto de Kreuzberg, más barato además que los barrios de la modernez Prenzlauerberg, Mitte o Friedrichhain-.
Que un local sirva tapas o pizzas no significa que sea español o italiano. Detrás del mostrador puede haber un turco o un libanés, no importa. Tampoco todos los „turcos“ proceden de Turquía, puede tratarse de un iraquí. Confundir un turco con un árabe le delata a uno como ajeno al barrio.
La Oranienstraße, concretamente los alrededores del club llamado justamente „SO-36“, es el epicentro. Marca la pauta la Heinrichplatz, envuelta en cafés como „Bateau ivre“, exponente de la mezcolanza absoluta, o el mismo „SO-36“, donde se alternan las noches de público gay, los bailes de salón con los conciertos de „türk pop“. Ya casi al cabo de la calle, junto a Oranienplatz, se encuentra uno de los clubs de los germano-turcos de hoy, „Bar 39“, y para quien necesite un café-tentempié, el „Smyrna Kuruyemis“.
Si hay tiempo, es aconsejable pasarse por una de sus calles adyacentes, la Dresdenerstraße, una sucesión algo menos multitudinaria de bares turcos de toda la vida, sólo para hombres e iluminados con fosforescentes, con coctelerías como „Würgeengel“ -„El ángel exterminador“-.
Sobre todo: no olvidarse de pasar martes o viernes por el mercado al aire libre de la Maybachufer, un festival de frutas, verduras y todo tipo de productos turcos. Esta visita, seguida de un paseo por el canal que cruza el barrio, el Landwehrkanal, con sus grupos de petanquistas y gente de todo tipo saboreando el aire libre es uno de los placeres gratuitos del Kreuzberg de las maravillas.
El visitante que quiere zambullirse en el Kreuzberg más turco sin andar, tiene su tesoro en el Prinzenbad, la piscina pública al aire libre. Todo un microcosmos, más elocuente que cualquier ensayo sociológico. Entre las ocho y las once de la mañana, sus dos piscinas de 50 metros son feudo de madrugadores bañistas y fiel clientela de jubilados alemanes. A más tardar a la doce se llena a rebosar de grupos de muchachos y muchachas turcas o de sus familias enteras. Las piscinas de nadadores y la destinada al chapoteo infantil se convierten en un estrépido de chapuzones, cualquier intento de nadar un par de largos es una hazaña entre bombardeo de chicos y chicas lanzándose al agua. De nada sirve que el „Bademeister“ –vigilante- se desgañite por megafonía recordando que está prohibido. Prinzenbad está siempre al punto de desbordamiento, aunque no es tan caótico como parece. El orden, incluido el germano-turco, existe.
Y, finalmente, si alguno quiere visitar una mezquita, lo mejor es desplazarse hasta el gran templo de Columbiadamm, entre Kreuzberg y Neuköln, vecino al viejo aeropuerto de Tempelhof. El visitante es bien acogido –siempre que se sujete a las normas de comportamiento del templo musulmán-. Algo que no encontrará en las mezquitas semiescondidas en algún patio de vecinos de Neuköln, controladas por escuelas coránicas de corte fundamentalista.

Dos citas: 1 de Mayo Revolucionario y Karneval der Kulturen

La cita más identificada con Kreuzberg es el Primero de Mayo Revolucionario. Durante veinte años, ahora con menor virulencia, ha sido sinónimo de batallas campales entre izquierdistas, „autonome“, turcos con ganas de bronca o alborotadores contra recios antidisturbios. Durante todo el día, la Oranienstraße y la Mariannenplatz son una fiesta, gratis y en la calle, con escenarios múltiples donde se intercalan hip hop, salsa, grupos turcos o viejos roqueros, como los legendarios „Ton, Steine, Scherben“ desenfundando el himno revolucionario del barrio: „Macht kaputt was euch kaputt macht“ –„Romped lo que os rompe a vosotros“. Si uno se atiene a la regla de retirarse al caer la noche –y volar la primera pedrada- habrá disfrutado de lo mejor de Kreuzberg.
Absolutamente pacífica, coincidiendo con el Puente de Pentecostés, es el Karneval der Kulturen –„Carnaval de las Culturas“-, consagrado a mostrar las 180 nacionalidades que conviven en Berlín. A pleno sol o bajo la lluvia, Kreuzberg se pone a rebosar ante la caravana de tractores engalanados, grupos y desfilantes a pie. Kreuzberg, el turco o el elitista, demuestran ahí hasta qué punto son acogedores anfitriones para el millón y medio de personas que se acercan al barrio.


Un despiece judío, en Lonely


El Museo Judío, imponente testimonio de una minoría


De los 177.000 judíos que vivían en Berlín en 1930, antes de la llegada de Hitler al poder, apenas quedaban 6.000 al fin de la II Guerra Mundial. Unos 50.000 murieron en el Holocausto, el resto fue expulsado o huyó a tiempo. Hoy la capital alemana vuelve a tener la comunidad judía más numerosa del país, con 12.000 miembros, un 80 por ciento de los cuales llegaron tras la caída del Muro procedentes del Este de Europa.
Numéricamente es una minoría, pero su presencia es tan imponente como monstruoso fue el Holocausto. Dos construcciones recientes plasman ese capítulo de la historia: el Museo Judío, en Kreuzberg, y el monumento a la víctimas del Holocausto, junto a la Puerta de Brandeburgo.
El primero, inaugurado en 1999 como edificio aún vacío y convertido en exposición dos años después, es hoy uno de los museos más visitados de Berlín, con un cómputo de cuatro millones de personas. Es un impactante edificio obra de Daniel Libeskind, con fachada de zinc y en forma en zigzag, semejando una estrella de David truncada.
El otro gran imán para el visitante es el monumento a las víctimas del Holocausto, un laberinto de 2.711 bloques de hormigón sobre un solar de 1.900 metros cuadrados, diseñado por el arquitecto estadounidense Peter Eisenman como un lugar de entrada franca, a todas horas del día y de la noche, e inaugurado en mayo de 2005.
El Museo Judío queda en un extremo de Kreuzberg, a unas manzanas del centro, y el monumento de Eisenman está en la zona de mayor afluencia turística de Berlín.
La vida interna de ese colectivo se concentra, sin embargo, en el barrio de Charlottenburg, en el oeste, donde está la sede de la Comunidad Judía, y en Mitte, en el este. Ahí se encuentra la hermosa Nueva Sinagoga, que acoge en su interior el Centro Judaicum.
Hasta 500 puntos, entre templos, monumentos, cementerios, placas conmemorativas u otros recordatorios evocan la historia de esa comunidad. Pero tal vez uno de los testimonios más elocuentes son los adoquines de bronce que salpican las aceras de la ciudad, con un nombre y las fechas de nacimiento y muerte de los berlineses deportados, ante la casa donde vivieron. Es una iniciativa del artista Günter Demnig, que hasta ahora ha colocado unas 5.000 placas.