Marcha islamófoba reúne a 18.000 seguidores en Dresde
Gemma Casadevall
Dresde/Berlín, 5 ene (EFE).- Unas 18.000 personas volvieron a manifestarse hoy en Dresde (este de Alemania) bajo el paraguas del movimiento "Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente" (Pegida), mientras otros miles de ciudadanos salieron a la calle en diversas ciudades del país para mostrar su rechazo a la xenofobia.
A pesar de que la canciller, Angela Merkel, condenó las marchas de tinte islamófobo en su mensaje de fin de año y pidió que no fueran secundadas, según la policía la marcha de hoy, la undécima, superó el récord logrado el pasado 22 de diciembre.
Entonces se concentraron en la ciudad alrededor de 17.500 personas, lo que hizo saltar las alarmas de la clase política.
Numerosos ciudadanos se mezclaron en una céntrica explanada de la capital sajona con jóvenes del bloque "ultra" del Dynamo de Dresde, el club de tercera división, siguiendo la consigna de ese movimiento impulsado por Lutz Bachmann, un ciudadano con abultados antecedentes penales.
Con pancartas y proclamas reiteraron sus reivindicaciones en defensa de las "raíces judeo-cristianas" de Alemania y de una ley de asilo más restrictiva para un país que, a su juicio, corre peligro de ser islamizado.
Pegida repitió así su éxito de convocatoria en Dresde pero no ha logrado, por el momento, que el movimiento prenda en otras ciudades. Diversos grupos afines habían convocado hoy concentraciones similares en otros puntos del país, pero apenas reunieron a unos centenares de seguidores.
Paralelamente, miles de ciudadanos salieron a la calle en otros lugares de Alemania para mostrar su rechazo a la islamofobia y para defender un modelo de sociedad democrática y multicultural.
Como ya hizo en diciembre la ópera de Dresde, ciudad donde nació Pegida, algunas ciudades desconectaron además la iluminación nocturna de sus monumentos más emblemáticos para mostrar su oposición a quienes reclaman restringir la llegada de inmigrantes al país.
El deán de la catedral de Colonia, Norbert Feldhoff, fue el primero en anunciar que apagaría la luz de este edificio histórico, donde se guarda la urna con las reliquias de los Reyes Magos.
Después las autoridades locales y otras entidades, como la Iglesia evangélica, se sumaron a su gesto y desconectaron otros lugares representativos de la localidad.
El partido de los Verdes había solicitado al Gobierno de la ciudad-estado de Berlín que apagara la Puerta de Brandeburgo y finalmente, después de que la conocida "torre de la televisión" de la capital se quedara a oscuras, la simbólica puerta perdió la luz, al igual que la Columna de la Victoria, en el Tiergarten.
La principal contramanifestación tuvo lugar en Berlín, donde los medios locales estiman que salieron a la calle unas 5.000 personas convocadas por movimientos sociales y por la comunidad turca con respaldo de los sindicatos, los Verdes, la Izquierda y el gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD), representado en la marcha por el ministro de Justicia, Heiko Maas.
"Juntos debemos demostrar que Pegida no es el pueblo. La mayoría piensa de otra manera", subrayó Maas en su cuenta de Twitter, donde quien colgó los horarios de las marchas organizadas contra el racismo y la islamofobia en todo el país.
Mientras, apenas dos centenares de seguidores de Pegida (denominado Bärgida en la capital) se concentraron junto al ayuntamiento, sin poder realizar la manifestación que tenían previsto protagonizar por el centro ante el bloqueo de los contramanifestantes.
Tampoco en Colonia los seguidores de "Kögida" consiguieron su propósito de machar por la ciudad ante la presión de las miles de personas que les cerraron el camino.
Según cifras ofrecidas por la policía, unas 5.000 personas también se manifestaron contra Pegida en Stuttgart, mientras que un millar lo hicieron en Hamburgo y unas 800 en Rostock. EFE
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(foto) (audio)
La islamofobia desafía a Merkel
Gemma Casadevall
Dresde (Alemania), 5 ene (EFE).- El movimiento "Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente" (Pegida) marchó hoy de nuevo por las calles de Dresde, impasible a las condenas de la canciller alemana, Angela Merkel, y a las contramanifestaciones organizadas en todo el país contra la xenofobia.
Unos 18.000 manifestantes -medio millar más que en la anterior cita- secundaron la nueva convocatoria de esta organización, bajo una lluvia gélida en este primer lunes de 2015, año que se abrió, para los alemanes, con la llamada de Merkel a la ciudadanía a no seguir las consignas xenófobas del movimiento.
"Tenemos un Gobierno extorsionado desde la izquierda", rezaba una de las pancartas desplegadas en la concentración, en una céntrica explanada de la capital sajona, mientras centenares de banderas alemanas, junto con las "Land" del este del país, ondeaban en esa fría noche.
"Exigimos respeto y tolerancia, también a nuestro pueblo", "Defendamos nuestras raíces judeo-cristianas" y "No a los abusos a la ley de asilo. No a la inmigración que nos desborda", eran otros de los lemas en carteles, de distintos tamaños y formatos, repartidos sobre un recinto acordonado por un poderoso operativo antidisturbios.
"Lutz Bachmann: ladrón, traficante de drogas, estafador y alemán", denunciaba, también sobre la explanada, una única pancarta "disidente", portada por Robert Schlink, un joven de Dresde, que pretendía denunciar al impulsor de Pegida, con abultado historial delictivo y durante un tiempo prófugo de la justicia en Sudáfrica.
"No, no les temo. No tengo por qué temerlos. Ellos deberían temerse a sí mismos, esa gente que no ha aprendido la lección de la historia, lo que trajo la dictadura nazi, la destrucción de todo Dresde bajo la aviación aliada", comentaba a Efe Schlink.
Con su pancarta a cuestas, el joven hacía frente a miradas insultantes e improperios: "Tú no has entendido nada, chico: nos están quitando el país, entre extranjeros, musulmanes, asilados y clase política vendida", le increpaba Helmut Blum, de 67 años, con su propia pancarta a cuestas: "Cerremos el grifo a los asilados".
Schlink era una especie de llanero solitario denunciando el pasado delictivo de Bachmann, conocido de sobras, en Dresde y en el resto de Alemania, sin que a sus seguidores parezcan inmutarse.
Entre los miles de seguidores de "Pegida" concentrados en la capital sajona habían desde matrimonios maduros a jóvenes del "bloque ultra" del club de fútbol local, el Dynamo de Dresde, ahora el tercera división. También algún que otro neonazi, bajo observación de los servicios de orden privado de los convocantes.
A unos 500 metros de distancia, unos cuantos centenares de contramanifestantes convocados por grupos de izquierda y organizaciones de ayuda a los asilados mantenían otra concentración, bajo el lema "Venid: tenemos que hablar".
"Dresde es un caso claro de miedo infundado al extranjero. Aquí hay menos del 1 % de población musulmana y muchos de los que ellos ven como extranjeros somos gente nacidos aquí", comentaba a Efe Khaldum Al Saadi, nacido en la vecina ciudad de Chemnitz y miembro de la organización "Dresde para todos".
La de hoy fue la undécima marcha de "Pegida" en Dresde, de nuevo en lunes, a imagen de las que en 1989 discurrieron por todo el este de Alemania, la Revolución Pacífica de la disidencia germano-oriental que precipitó la caída del Muro de Berlín, en 1989.
Las marchas de Pegida han ido creciendo semana a semana, hasta alcanzar la cifra de 17.500 participantes el pasado 22 de diciembre.
En paralelo se convocaron en otras partes del país manifestaciones de propósitos similares y con nombres parecidos -"Legida", en Leipzig, o "Bärgida", en Berlín-, aunque con mucho menos éxito de convocatoria.
Asimismo se multiplicaron las contramanifestaciones en todo el país, con el apoyo explícito del gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y La Izquierda, en rechazo al racismo y al movimiento islamófobo.
En Colonia, el deán de la catedral, Norbert Feldhoff, ordenó apagar las luces del templo, en señal de desacuerdo con una marcha islamófoba en esa ciudad, mientras que en el mismo Dresde la planta de Volkswagen hizo lo mismo con la factoría.
"Apaguemos la luz a Pegida", pidieron los socialdemócratas a través de su cuenta oficial en la red social Twitter, animando a participar en esas contramanifestaciones. EFE
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