Helmut Schmidt, un icono de firmeza en tiempos turbulentos
Gemma Casadevall
Berlín, 10 nov (EFE).- El ex canciller de Alemania Helmut Schmidt murió hoy
a los 96 años, convertido en un icono de firmeza frente a la crisis, por su
gestión como jefe de gobierno (1974-1982), y en referente moral de Alemania
hasta su muerte.
El veterano político socialdemócrata falleció en Hamburgo,
su ciudad natal, acompañado de su estrecha colaboradora Ruth Loah, con quien
compartió la última fase de su vida desde que en 2010 enviudó de Hannelore
"Loki" Schmidt.
Si a su predecesor y correligionario Willy Brandt
(1913-1992) se le recuerda como el visionario que abrió Alemania a la
"Ostpolitik", y a su sucesor Helmut Kohl (1930) como el canciller de la
reunificación alemana, Schmidt será recordado por sus compatriotas como la mano
firme que dirigió el país en los tormentosos años 70.
Nacido en Hamburgo, el
23 de diciembre de 1918 e hijo de un catedrático de Enseñanza Media, sirvió en
la Segunda Guerra Mundial en la Wehrmacht, pese a que -según reveló tardíamente
en 1988- tenía antecedentes judíos por parte paterna.
Se afilió al Partido
Socialdemócrata (SPD) en 1946, uno año después de la capitulación del Tercer
Reich, y en 1953 se convirtió en diputado del Bundestag (Parlamento Federal).
De 1962 a 1965 fue responsable de Interior de la ciudad-estado de Hamburgo,
posición desde la que gestionó con éxito la primera gran crisis de su
trayectoria: las devastadoras inundaciones de 1962.
Entre 1967 y 1969 lideró el grupo socialdemócrata en el Bundestag y de ahí pasó a ser ministro de Defensa, primero, y de Hacienda, después, en el gobierno socialdemócrata-liberal de Willy Brandt.
Entre 1967 y 1969 lideró el grupo socialdemócrata en el Bundestag y de ahí pasó a ser ministro de Defensa, primero, y de Hacienda, después, en el gobierno socialdemócrata-liberal de Willy Brandt.
En 1974 se convirtió en canciller tras la dimisión de
Brandt después de descubrirse que uno de los consejeros de Cancillería, Guenter
Guillaume, era un espía de la Alemania comunista.
Schmidt tenía ante sí el
reto de suceder al Premio Nobel de la Paz de 1971, que buscó el acercamiento con
el Este en plena Guerra Fría.
Su gestión en la Cancillería quedó marcada por
el llamado "Otoño alemán", en 1977, uno de las etapas más mortíferas de la
extinta banda terrorista Fracción del Ejército Rojo (RAF).
La organización
tenía secuestrado al jefe de la patronal, Hans Martin Schleyer, para forzar la
liberación de dos de sus presos históricos, Andreas Baader y Gudrun Ennslin.
Poco después, un comando palestino secuestró un avión de Lufthansa y lo
desvió a Mogadiscio. Exigían la libertad de los presos de la RAF, además de
algunos correligionarios, en una crisis que derivó en una guerra de nervios en
la capital somalí.
Schmidt no cedió: un cuerpo de la policía de elite
alemana tomó al asalto el avión en Mogadiscio y liberó a los todos los rehenes
tras dar muerte a la mayoría de los terroristas.
Horas más tarde, el
secuestrado Schleyer fue asesinado de un disparo y luego fueron hallados muertos
en sus celdas los presos de la RAF tras un suicidio concertado, según determinó
la investigación.
El canciller entró así en la historia como el
socialdemócrata que no cedió al chantaje, impuso la responsabilidad de Estado
por encima de los sentimientos personales y presidió con rostro pétreo el
entierro de Schleyer, junto a la viuda de la víctima de la RAF.
En 1980,
tras la crisis de 1977, ganó en las urnas con Franz Josef Strauss como rival,
pero dos años después fue apeado del poder por un voto de censura del "otro"
Helmut, el conservador Kohl.
Schmidt asistió a la "traición" de sus socios
de gobierno, los liberales de Hans-Dietrich Genscher y tuvo la sangre fría de
levantarse en plena sesión parlamentaria para saludar con un apretón de manos al
ganador, Kohl.
Lejos de pasar a la retaguardia, Schmidt se consolidó en los años siguientes como referente de la política alemana y europea, autor de una treintena de libros, algunos de ellos best-sellers.
En 1987 fundó la
Asociación para la Unión Monetaria de Europa con el ex presidente de Francia
Giscard d'Estaing, con quien formó, como canciller, un legendario tándem
político del eje franco-alemán.
Se mantuvo hasta su muerte "cerebralmente en
activo", como solía decir, lo que incluía su labor como editor del semanario
político "Die Zeit" o sus apariciones en congresos del SPD, con discursos que
encendían la corazón de la socialdemocracia alemana.
Con Loki (1919-2010),
la mujer con la que se casó en 1942, formó uno de esos matrimonios que a lo
largo de los años transforman a sus integrantes en seres clónicos, inclusive en
su condición de fumadores empedernidos.
Tras enviudar, Ruth Loah, que había
trabajado a su lado desde los años cincuenta, se convirtió en su compañera
sentimental. EFE
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